El Atlético se atasca, una vez más, y sale muy magullado ante un sólido Levante

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Sin fútbol, sin chispa, sin banquillo y sin gol. Demasiadas carencias para un Atlético que se atascó en el Ciutat de Valencia como lleva haciéndolo fuera del Metropolitano todo este campeonato, un mal endémico que dura una década. Dio igual que enfrente estuviera un equipo hundido en la clasificación. El Levante, con sus limitaciones para amenazar, tuvo mucho más claro cómo quedarse al menos con un punto. Sólido, esforzado y con Ryan amurallado, salvó un empate con el que ninguno de sus rivales contaba. [Narración y estadísticas: 0-0]

Todo lo alteró el choque de dos colosos cuando se enfilaba la media hora de partido. Buscó Sorloth rematar un balón servido desde la esquina y se encontró con la cabeza de Matías Moreno. El gigantón noruego cayó inmóvil en el área, tuvo que salir en camilla y, tras un breve paso por el vestuario, acabó en el hospital con un fuerte traumatismo y una herida. Simeone, que ante la ausencia de goleadores se había reservado a Julián Álvarez en el banquillo como agitador, vio alterados sus planes y mandó a la Araña al césped. Hasta ese momento, el Atlético había dominado el juego sin encontrar cómo hacerle daño a un Levante reactivo y bien plantado que esperaba su momento. Ryan había salvado ya un remate de Nico González y también Nahuel Molina había intentado explotar la debilidad de los granotas a balón parado de córner.

Sorloth no pudo seguir, pero Matías Moreno tampoco, lo que obligó a Luis Castro a cambiar sus planes. Había mandado a Matturro, central, a tapar en el lateral izquierdo las peligrosas subidas de Marcos Llorente y ahora esa labor la tenía que hacer Manu Sánchez por el agujero en el centro que le causaba la conmoción del zaguero argentino. El Levante, hasta ese momento, solo había inquietado con Tunde sacándole una falta en la frontal del área a Lenglet. No aparecía en ventaja Carlos Álvarez porque no conseguían tener balón.

El golpe cambió la dinámica, con los dos equipos obligados a reajustarse. De nuevo Tunde tuvo la ocasión, la única antes del descanso, con un disparo que cruzó en exceso. Fue el Atlético el que reaccionó mejor, aunque fuera casi enfilando el vestuario. La tuvo Nico González, primero telegrafiando un centro a Julián que no llegó a cazar y después, tras varias carambolas, armando un tiro que pudo salvar Ryan sin dificultad. Después fue Almada quien aprovechó la indecisión en la salida de pelota de los levantinistas para robar y asistir a la carrera de Julián, pero apareció Matturro para rebañársela. No estaba fino el Atlético ante un rival tan voluntarioso como poco amenazante.

Simeone miraba por el retrovisor al desgaste de la Champions y, además, al partido del jueves en Copa con el Betis. Que repartiera esfuerzos ante un equipo de la parte baja de la tabla no era extraño. Tampoco lo es que mande un mensaje a la cúpula, a un Mateu Alemany que estaba en el palco, de la necesidad de refuerzos en un mercado que se cerrará en pocas horas. Como si el argentino quisiera decir: hasta aquí llego con lo que tengo.

El inicio de la segunda mitad no fue mejor para el Atlético. El entrenador había protegido a Lenglet, con pocas horas de vuelo y una amarilla, sacando a Hancko, pero no habían pasado ni cinco minutos cuando Barrios pidió el cambio. No podía continuar el centrocampista y se augura una lesión muscular que le puede apartar también de la Copa. A Simeone le aumentaban los problemas. Le estaba salvando que al Levante le seguía costando generar el más mínimo peligro, solidificado como estaba en defensa.

Remate de Julián Álvarez en el tiempo añadido.

Remate de Julián Álvarez en el tiempo añadido.B. ALIÑOEFE

Sin hilo en el juego, el Cholo echó mano de Álex Baena, por si un chispazo le daba una victoria que se estaba atascando. No se había arrugado Luis Castro y, con Etta Eyong en el campo, los granotas hilvanaron una contra que plantó al camerunés en el área para que disparara, flojo, ante Oblak. Empezaba a tener faena el esloveno, pero también Ryan, que repelió un chut seco de Nico González. Parecían entonarse los rojiblancos y hasta Johny Cardoso pudo filtrar su primer balón a Julián al corazón del área, pero estaba el argentino, poco inspirado, en fuera de juego. Hasta una mano salvadora de Ryan le birló el gol en un córner que, rebotado, acabó en el segundo palo para que lo cabeceara.

La respuesta del Levante fue un tiro de Toljan que no cogió portería. Sí que lo hizo el testarazo de Dela a un saque de falta de Olasagasti que obligó a Oblak a estirarse para colocar la manopla casi a la base del poste. No iban los granotas a regalar el punto que empezaban a amarrar.

Sin más remedio, Simeone miró a su desolado banquillo y tuvo que confiar en el jovencísimo Jano Monserrate, un mediapunta zurdo que iba a debutar como rojiblanco. No le sirvió para salir del atasco, del que ni siquiera lo sacó Julián Álvarez en el añadido.

Alcaraz, ante Djokovic, a por el único récord que le obsesiona: “Firmo ser campeón en Australia y no volver a ganar este año”

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De visita en Melbourne para recibir un homenaje, Rafa Nadal paseaba ayer por la ciudad lo que no pudo pasear como jugador. O, al menos, lo intentaba. En una de las orillas del río Yarra disfrutaba del sol junto a su padre, Sebastián, y su responsable de prensa, Benito Pérez-Barbadillo, pero la tranquilidad duró poco. En un corto trayecto se montó la marimorena: decenas de aficionados aparecieron para pedirle fotos y hubo que acortar el camino. Nadal se retiró, pero sigue siendo Nadal: uno de los mejores de la historia, ganador de 22 Grand Slam y, entre un millón de cosas más, el jugador más joven en conseguir el Career Slam, el pleno de torneos grandes. Al menos, de momento. Quizá hasta este domingo.

Si Nadal completó su palmarés con 24 años y 101 días, Carlos Alcaraz puede hacerlo con 22 años y 274 días si vence en la final a Novak Djokovic (09.30 horas, HBO Max y Eurosport), y por eso este Open de Australia obsesiona al actual número uno.

«¿Firmarías ser campeón aquí y no volver a ganar otro Grand Slam en toda la temporada?», le han preguntado en las últimas dos semanas. Y su respuesta siempre ha sido la misma: «Sí, este año sí lo firmaría». Los deportistas de la talla de Alcaraz no suelen dar importancia a los récords, porque si no el peso de la historia no les dejaría ni levantarse de la cama. Es el más joven en llegar a 100 o a 200 victorias en la ATP, el más joven en ganar un torneo en todas las superficies, el más joven en alcanzar cuatro finales consecutivas de Grand Slam, el más joven en... De muchos de esos logros ni tan siquiera es consciente, pero el Career Slam es distinto. El Career Slam le sitúa entre las leyendas.

"Es mi objetivo principal"

Si el español vence, será la confirmación de una versatilidad que otros no tuvieron o que, como mínimo, tardaron más en adquirir. Hay campeones históricos con agujeros en su palmarés, como Pete Sampras, que nunca ganó Roland Garros. Y luego están los campeones históricos que sufrieron lo indecible para lograr el pleno, como Roger Federer y su larga travesía hasta conquistar París.

«Este Open de Australia es mi objetivo principal de la temporada. Otros años no había sido así, pensaba en llegar al máximo a la primavera y al verano, pero esta vez ya planteamos la pretemporada con este título en la cabeza. Completar el Career Slam es un objetivo muy importante para mí, sería maravilloso hacerlo», comentaba Alcaraz hace unos días.

Aaron FavilaAP

En años anteriores, en el entorno del jugador se consideraba que para ganar el Open de Australia debía pasar la Navidad en el verano austral, disputar algún torneo previo -como los ATP 250 de Adelaida o Auckland- y llegar rodado a Melbourne. Pero este año Alcaraz planteó a los suyos otro enfoque: hacerlo a su manera. En lugar de centrarse en adaptarse al cambio horario y en jugar partidos antes del primer Grand Slam del curso, organizarían la pretemporada más exigente de su vida, y lo harían en Murcia, rodeado de su familia y amigos. Así llegaría preparado y, al mismo tiempo, feliz.

El trabajo en invierno

Al contrario que la mayoría de tenistas, Alcaraz pasó la Nochebuena, la Nochevieja e incluso los Reyes en casa y solo después tomó un avión a la otra punta del mundo. Pero eso no significa que estuviera descansando. Tras la separación profesional de Juan Carlos Ferrero, Samu López le organizó una serie de sesiones con sparrings de lujo, como Flavio Cobolli, pensadas para exigirle el máximo. Además de perfeccionar el saque, Alcaraz trabajó la concentración con simulaciones de partidos de hasta tres horas en las que relajarse estaba prohibido. Era diciembre y solo eran entrenamientos, pero debía vivirlo como si fuera una final de Roland Garros contra JannikSinner. Visto lo visto, funcionó.

«Hemos trabajado mucho la atención. Ahora cada vez tiene menos altibajos. Lo está haciendo muy bien», valoraba López antes de la cita de Alcaraz con la historia. El jugador más joven en conseguir el Career Slam, un récord que importa.

La NBA impone 25 partidos de sanción a Paul George por tomar un medicamento prohibido

La NBA impone 25 partidos de sanción a Paul George por tomar un medicamento prohibido

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Paul George, jugador de los Philadelphia 76ers, fue sancionado este sábado con 25 partidos de suspensión por violar la política antidopaje de la NBA al tomar un medicamento no permitido.

La NBA anunció la suspensión de Paul George en un comunicado e informó de que la suspensión comenzará este mismo sábado en el partido que los 76ers disputan contra los New Orleans Pelicans en el Xfinity Mobile Arena.

George, de 35 años, promediaba 16 puntos por partido este año con los 76ers, aunque solo disputó 27 encuentros al convivir con una larga serie de problemas físicos. Poco después de que la NBA anunciara su suspensión, el ex de Los Ángeles Clippers admitió su error en una nota facilitada a la cadena ESPN.

"En los últimos años he hablado de la importancia de la salud mental y, al buscar recientemente tratamiento por un problema personal, cometí el error de tomar un medicamento inapropiado. Asumo plena responsabilidad por mis acciones y pido disculpas a la organización de los Sixers, a mis compañeros y a los aficionados de Filadelfia por mi mala toma de decisiones durante este proceso", escribió George.

"Estoy enfocado en aprovechar este tiempo para asegurarme de que mi mente y mi cuerpo estén en las mejores condiciones posibles para ayudar al equipo cuando regrese", añadió.

El método de Alcaraz para recomponerse antes de la final: masaje, baños fríos y “dormir lo máximo posible”

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«Dormir lo máximo posible», contestaba un miembro del equipo de Carlos Alcaraz cuando se le preguntaba por la clave de la recuperación antes de su final del Open de Australia contra Novak Djokovic de este domingo (09.30 horas, HBO Max y Eurosport). Dormir, dormir, dormir y dormir. En el mercado hay un millón de artilugios carísimos, desde colchones deportivos hasta botas de compresión, pasando por pistolas de masaje, pero todavía no se ha inventado nada que mejore o iguale el efecto reparador de un buen descanso.

Cuando anteayer llegó a su hotel, el Crown de Melbourne, desde el Melbourne Park, la prioridad para Alcaraz era rebajar la adrenalina por lo vivido en las semifinales ante Alexander Zverev, encontrar una buena postura en la cama y dormir cuantas más horas mejor. Que nadie le despertara, prohibido picar a la puerta. Antes había hecho 15 minutos de bicicleta elíptica en el gimnasio de la Rod Laver Arena, se había sumergido en baños de contraste entre frío y calor y había recibido un masaje de su fisioterapeuta, Juanjo Moreno. Pero ya en su habitación la prioridad era dormir. Moreno es un estudioso de las Ciencias del Deporte, suele innovar en su preparación como hace con las bandas de restricción sanguínea y otros descubrimientos, pero también sabe de los efectos únicos del sueño.

Al contrario que otros días, este sábado Alcaraz no apareció por las pistas de entrenamiento del Grand Slam, ni tan siquiera reservó una hora por si acaso. Su plan fue simplemente estar con los suyos, relajarse jugando a cartas con ellos y dejar que las horas de tranquilidad hicieran efecto en su cuerpo. Antes de empezar los partidos en Melbourne, el número uno dedicaba muchas horas a ver la serie Stranger Things, pero con el transcurso del torneo dejó de hacerlo y este sábado no era el mejor día para estar solo frente al televisor.

La relajación, clave

Como pudo comprobar ante Zverev, en la final una de las claves para evitar que vuelvan a aparecer los calambres será estar relajado desde el primer punto. Si una ventaja tiene Djokovic, que tampoco entrenó ayer, es su extensa experiencia en estos escenarios. Alcaraz jugará su octava final grande a sus 22 años, una cifra superlativa. Pero el serbio disputará la número 38. Además lo hará en una racha muy difícil de igualar. En ese mismo lugar, la pista Rod Laver, Djokovic ha vivido muchas cosas, pero todavía no ha perdido nunca una disputa por el título: diez finales, diez victorias.

«Físicamente parece que tiene 25 años, es impresionante lo que está consiguiendo», le elogiaba Alcaraz en la previa y ahí estará una de las claves del partido. Si Djokovic pudo derrotar a Jannik Sinner en su semifinal fue porque llegó con energía después de que la fortuna le sonriera tanto en octavos como en cuartos de final. En la final habrá que ver si cuenta con tanta frescura.

En el último enfrentamiento entre ambos, las semifinales del US Open, el ganador de 24 Grand Slam lamentó unas molestias en la pasada. Antes, en los dos partidos previos, con menos problemas físicos, Djokovic venció a Alcaraz tanto en los cuartos de final del pasado Open de Australia como en la final de los Juegos Olímpicos de París 2024. Quién se llevará la gloria se empieza a decidir en la cama: tendrá ventaja el aspirante que haya conseguido «dormir lo máximo posible».

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: "No es tiempo para el desencanto ni la euforia"

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: “No es tiempo para el desencanto ni la euforia”

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El Madrid regresa este domingo al Bernabéu, y eso, en las últimas semanas, es noticia. Después de la histórica bronca que el público le regaló al equipo en el choque contra el Levante, el primero tras la destitución de Xabi Alonso y la debacle en Copa frente al Albacete, el equipo, de la mano de Arbeloa, parecía haber enderezado el rumbo, pero el revolcón del pasado miércoles contra el Benfica abre la incógnita sobre el recibimiento que tendrán los jugadores antes de medirse al Rayo.

El técnico ha comparecido este sábado para analizar eso y el resto de cuestiones de la actualidad del equipo. Respecto a la posibilidad de encontrarse con otra pitada, fue claro: "Yo espero un Bernabéu que esté con el equipo, como estuvo el último partido en casa y como saben que necesitamos", afirmó.

"Siempre al Bernabéu le pido su apoyo porque con ellos somos mucho más fuertes. Saben que nuestro objetivo, evidentemente, es ganar, seguir en la lucha por la Liga, que estamos peleando muy fuertemente, con muchísimas ganas. Y si queremos seguir ahí, les necesitamos", ha insistido.

También fue cuestionado por las palabras de Kylian Mbappé después del choque de Lisboa. El francés habló de "vergüenza" por el último gol, el del portero, y puso el foco en la falta de compromiso, de ganas, del equipo, que se quedó fuera de los ocho primeros puestos de la liguilla de la Champions.

"Estamos trabajando para encontrar la constancia. No es tiempo para el desencanto ni la euforia. Es tiempo para el trabajo, solo eso", se limitó a responder, consciente de que no ha venido para polemizar con nadie, y menos con la estrella del equipo.

El entrenador salmantino,, informa AFP, también fue cuestionado sobre si hay jugadores intocables. "Entiendo los debates, pero quiero tener a los mejores dentro del campo. Cuantos más minutos puedan estar, mejor", explicó el exjugador del Real Madrid, que sustituyó a Xabi Alonso a principios de enero.

"Son jugadores capaces de desequilibrar y habrá gente que no son del Madrid que no quieren que estén en el campo, pero los del Madrid querrán que estén siempre", prosiguió.

También recalcó que el equipo está trabajando para analizar y encontrar la constancia con el objetivo de revertir la situación. "Vienen dos semanas en las que podremos trabajar a todos los niveles. Es lo que estamos buscando para mejorar e ir a más", subrayó.

Rybakina vuelve a desnudar las debilidades de Sabalenka y se corona campeona del Open de Australia

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Algo ocurre con Aryna Sabalenka. Es la número uno indiscutible del circuito WTA, no tiene una rival que la amenace con regularidad y la mayoría de sus partidos acaban en victoria en menos de una hora. Pero en las finales exagera sus nervios, duda -siempre duda- y pierde en demasiadas ocasiones. Hasta cuatro veces ha vivido el mismo drama: la derrota a un paso de levantar un Grand Slam. La última, este sábado, en el Open de Australia.

Como ya hizo en las WTA Finals del año pasado, Yelena Rybakina volvió a desnudar sus carencias para derrotarla por 6-4, 4-6 y 6-4 y hacerse con el título en Melbourne. La rusa nacionalizada kazaja celebró así el segundo «grande» de su carrera tras dominar un duelo de furia desde el fondo de la pista. Si hay una jugadora capaz de igualar la potencia de Sabalenka, esa es Rybakina, y a la número uno le cuesta resolver este tipo de enfrentamientos tan parejos.

«Mentality», escribió Sabalenka en la cara de su entrenador —sí, sí, en la cara— antes de saltar a la pista. Pero no se aplicó la lección. Sus errores volverán a pesarle en los días posteriores, como ya ocurrió otras veces, aunque en esta ocasión también tuvo mucho que ver su rival.

La fuerza de Rybakina

Otras adversarias de Sabalenka habían optado por una defensa paciente, esperando a que la número uno se desesperara con sus propios fallos. Rybakina no hizo eso. Con un servicio potentísimo, quizá el más potente de todo el circuito, intentó dominar desde el primer juego, se emparejó en fuerza con Sabalenka y acabó adueñándose de muchos intercambios. Incluso cuando en el tercer set pareció perdida, supo regresar.

¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! La derecha de Rybakina obligaba a Sabalenka a correr de lado a lado, algo casi nunca visto. En ese último parcial ganó cinco juegos consecutivos, remontó del 0-3 al 5-3 y demostró que merecía ser la campeona. «Muchas gracias a todo el mundo, especialmente a mi equipo. Han pasado muchas cosas y estoy muy orgullosa de lo que hemos hecho juntas», declaró la rusa-kazaja, con una cruda historia reciente.

En los días previos al US Open de 2024, Rybakina despidió a su entrenador, Stefano Vukov. Él se dedicó entonces a perseguirla por los pasillos de su hotel en Manhattan, a escribirle decenas de mensajes y a llamarla más de cien veces, en busca -aseguraba- de otra oportunidad. Según publicó The Athletic, ambos mantenían además una relación sentimental. El acoso obligó a Rybakina a presentar una denuncia y a revelar que durante los entrenamientos la llamaba «estúpida» o «retrasada». «Me decía que sin él todavía estaría recogiendo patatas en Rusia», afirmó.

El circuito WTA intervino para protegerla, pero todo lo sufrido terminó lastrándola en la pista. Tras llegar a ser número tres del mundo, cayó fuera del Top 10 al no alcanzar los cuartos de final en ningún Grand Slam y tardó en rehacerse. Después, en las WTA Finals, certificó su recuperación. Y este sábado, ante Sabalenka, en el Open de Australia, confirmó que es la única capaz de jugarle de tú a tú.

Nadal llega a Australia para la final: “Carlos puede recuperarse mejor que Djokovic”

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Rafa Nadal agradecía a los semifinalistas del Open de Australia que le hubieran hecho más amenas las largas horas de vuelo entre Manacor y Melbourne. "Estuve viendo en el avión todo el partido de Carlos y aterricé justo cuando empezaba el quinto set del Djokovic-Sinner", explicaba a la prensa internacional frente a la pista Margaret Court. Este sábado, el dos veces campeón del Grand Slam fue protagonista de un acto promocional de Kia, la presentación de un coche en el Melbourne Park, aunque apenas unas horas antes ya se había hablado mucho de él en el recinto.

Tras su victoria ante Jannik Sinner, Novak Djokovic recordó la épica final a cinco sets que protagonizó en ese mismo lugar con Nadal en 2012, cuando ambos acabaron acalambrados y tuvieron que esforzarse para mantenerse en pie durante la ceremonia de entrega de trofeos. Por su parte, después de su triunfo ante AlexanderZverev, Carlos Alcaraz recordó que en 2009 el propio Nadal superó también allí unas semifinales exigentes ante Fernando Verdasco y, 48 horas después, se rehízo para levantar su primer título.

"Cada uno hace su camino y es evidente que cuando sucedió él era muy jovencito y no era consciente de nada [Alcaraz tenía entonces cinco años]. Pero cuando eres un niño y has crecido viendo lo que hacen otros, de alguna manera te puedes inspirar y desarrollar pasión por lo que has visto. Y eso es algo que a mí me sucedió y que podría pasarle también a Carlos", comentaba Nadal, valorando cómo el cansancio podría afectar a uno y otro en la final de este domingo. "Estoy seguro de que Carlos se va a recuperar, aunque haya sido una batalla larga. La otra semifinal tampoco fue corta y creo que él tiene más posibilidades de recuperarse mejor que Novak Djokovic".

JOEL CARRETTEFE

Antes del partido, el Open de Australia le rendirá homenaje: estará en el palco y después será protagonista de la ceremonia posterior. La organización del torneo quiere mantener la incógnita, pero es evidente que el español es uno de los candidatos a entregar la pesada copa Norman Brookes al vencedor de la final. ¿Quién prefiere que sea ese vencedor?

"Con Djokovic tuvimos una historia increíble, con todos esos años compitiendo por las cosas más importantes, y le deseo todo lo mejor. Pero, por supuesto, Carlos es de mi país, tengo una buena relación con él; compartimos los Juegos Olímpicos juntos, compartimos el equipo español", aseguró y posteriormente añadió: "Si Novak gana, me alegraré por él porque es espectacular lo que está haciendo en esta etapa de su carrera. Así que estaré contento, no será un drama para mí. Pero si tengo que apoyar a alguien, siento que debo apoyar a Carlos"

La recuperación de Alcaraz entre un mensaje a Fernando Alonso y un carrito de golf: "Cuando me levante voy a estar tieso"

La recuperación de Alcaraz entre un mensaje a Fernando Alonso y un carrito de golf: “Cuando me levante voy a estar tieso”

Carlos Alcaraz regresó a la vida sobre una bicicleta estática. Exhausto tras uno de los partidos más épicos de su carrera, el murciano encontró en el gimnasio del Open de Australia el primer paso hacia la recuperación física y emocional después de derrotar a Alexander Zverev en semifinales por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5.

Tras la victoria, Alcaraz se lanzó al suelo, celebró con la bandera de Murcia, hizo un gesto de homenaje a Fernando Alonso y estuvo cerca de romper a llorar en su banquillo. Al salir de la pista no podía ni con su alma. En los pasillos de la Rod Laver Arena cojeaba por los rincones y se confesaba exhausto; si allí hubiera habido una cama, se habría estirado hasta el día siguiente. Pero su fisioterapeuta, Juanjo Moreno, le invitó a pedalear y ahí, sobre el sillín, empezó a rehacerse.

Si había un día en el que liberar las piernas era obligatorio, era este viernes. Además, sobre la máquina podía charlar con los suyos, relajarse y dimensionar todo lo ocurrido. Por allí pasó Novak Djokovic para felicitarle unos minutos antes de la otra semifinal, que acabaría con victoria del serbio. Allí recuperó el espíritu, la alegría, la sonrisa. En un instante, el grupo rompió en carcajadas: todo volvía a estar en su sitio.

Tan rehecho estaba Alcaraz en lo anímico -que no todavía en lo físico- que se subió a un carrito de golf junto a todos sus ayudantes y condujo el vehículo en los 50 metros que separan el gimnasio del vestuario, entre los gritos de «¡eh, eh, eh!» de su equipo. Luego llegarían la ducha, el masaje del propio Moreno y la rueda de prensa antes de marcharse, ya pasada la medianoche, a su hotel, el Crown de Melbourne.

Un recuerdo de adolescencia

«Ha sido uno de los partidos más exigentes de mi vida. Físicamente he llegado al límite, pero estoy muy orgulloso porque he creído en todo momento», analizaba Alcaraz, que recordaba cuándo nació esa fe. Pese a sus problemas físicos no pensó en retirarse «ni un solo segundo» porque ya sabía lo que venía después. «Cuando era adolescente había partidos en los que no luchaba, me rendía, y luego me pasaba días pensando que podía haber hecho más. Ese pensamiento me mataba. Por eso ahora nunca quiero darme por vencido. Sé que cada segundo de lucha vale la pena y que es importante estar orgulloso de mí mismo al día siguiente».

Dita AlangakraAP

Sus complicaciones comenzaron en el tercer set. Con dos mangas en el marcador, Alcaraz se acercaba a una victoria rápida, pero su cuerpo empezó a protestar. El día era caluroso en Melbourne, con alrededor de 30 grados, el sol cubría por completo la Rod Laver Arena y el esfuerzo le pasó factura. En un descanso, el número uno hizo algo extraño con una toalla. «¿Qué le pasa?», se preguntaban en su equipo, hasta que él mismo lo explicó: «He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo».

A partir de ahí, el partido se convirtió en un ejercicio de supervivencia. «No sé qué ha pasado. He vomitado y luego he empezado a sufrir en el abductor derecho. No tenía claro que fueran calambres, porque solo lo notaba en esa zona, pero luego me ha comenzado a pasar en todo el cuerpo. Puede haber sido culpa de la deshidratación o de la tensión. La verdad es que antes del partido he sentido bastante nervios; es algo en lo que tengo que mejorar: no estar tan tenso», valoraba Alcaraz, que pasó de estar a un paso de la victoria a asomarse al abismo de la derrota.

Sentado en su banquillo, recibiendo un masaje, tuvo que aceptar que la situación había cambiado por completo para él y, además, hacerlo entre las quejas de su rival. El reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF) impide que un jugador sea tratado por un fisioterapeuta si sufre calambres, pero Alcaraz sentía un tirón muscular en el muslo derecho y por ello fue atendido. Zverev estalló: «Es una vergüenza absoluta. Le están tratando de calambres. Siempre protegéis a estos dos», dijo en referencia a Alcaraz y Sinner.

El alemán intentó presionar a la jueza de silla, la serbia Marijana Veljovic, saliendo a la pista antes de que se reanudara el juego, pero no surtió efecto. Alcaraz fue auxiliado y Zverev se quedó con el enfado. Ya al final del partido, preguntado por la polémica, el número tres del mundo no quiso alimentarla: «Si te digo la verdad, no quiero hablar sobre ello. Creo que hemos protagonizado una de las mayores batallas que se han vivido aquí en Australia y no nos merecemos que se hable de esto».

IZHAR KHANAFP

Su milagrosa recuperación

«Tengo calambres hasta en el dedo meñique, hasta en el último pelo de la cabeza», confesaba Alcaraz a su entrenador, Samu López, a principios del cuarto set y era imposible imaginarle, dos horas después, celebrando ante una Rod Laver Arena rendida a él. A sus 22 años, su talento y su mentalidad han alcanzado un punto en el que ya no dependen solo del físico. ¿Cómo aguantó? Con medicación -se tomó una pastilla-, con jugo de pepinillos y, sobre todo, con paciencia.

«Poco a poco. Respira bien. Te encontrarás mejor. Ya tenemos dos sets nosotros», le aseguraba López y Alcaraz le hacía caso. Dejó de correr, incluso dejó de saltar en el saque, pero se mantuvo en el encuentro. Con su paleta de golpes aguantó, aguantó y aguantó. Hasta el quinto set no le concedió ni un 'break' a su adversario y sólo se doblegó en los tie-breaks del tercer y el cuarto set.

Entonces llegó la resurrección. «Voy mejor», admitía al banquillo, aunque justo cuando empezaba a moverse con más soltura Zverev le rompió el servicio. Daba igual. En cada juego al saque del alemán buscó su oportunidad una y otra vez, hasta encontrarla. Sus armas eran la magia y la fe; no le quedaba nada más. En los momentos decisivos, Alcaraz volvió a ser Alcaraz. Con 5-4 y servicio para que Zverev cerrara el partido, el español recuperó la igualdad y el triunfo ya era suyo.

Para la final, Nadal como ejemplo

«Mañana estaré tieso, eso es obvio, no lo puedo esconder. El cuerpo recuerda, tiene memoria, y costará recuperarse. Pero bueno las cosas se han dado de esta manera. Me recuerda al Open de Australia de 2009 cuando Rafa [Nadal] tuvo una gran semifinal [ante Fernando Verdasco], todos pensábamos que estaría cansado en la final y acabó ganando a Roger [Federer] en cinco sets. En una final de Grand Slam no puede haber cansancio», aseguró ya mentalizado para el domingo.

Ante Djokovic buscará su sexto Grand Slam y, lo que es más importante, convertirse en el tenista más joven que completa los cuatro ‘grandes’. Ya ha vencido en dos ocasiones en Roland Garros, Wimbledon y US Open; le queda la gloria en Australia, donde hasta ahora sólo había alcanzado los cuartos. Le ayudará lo que ya ha vivido: el carrito de golf, la felicitación de Djokovic, la bicicleta estática, la celebración con mensaje a Alonso y, sobre todo, uno de los partidos más épicos de su carrera.

Luis Castro, el hombre milagro al que se aferra el Levante: de forjar a Joao Neves y Gonçalo Ramos a la proeza con el Dunkerque

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Cuando el Levante destituyó a Julián Calero, nadie entendió que el club eligiera a un desconocido portugués de 45 años para pelear la permanencia. Seducían más los nombres de Luis García Plaza o de Sergio González, ambos con pasado granota, ante el reto mayúsculo e imprescindible que afrontaba el club. El Levante no solo necesita estar en Primera por orgullo deportivo, sino que su supervivencia pasa por los ingresos de la máxima categoría. Era extraño que, durante casi un mes, el máximo accionista del club, José Danvila, hubiera estado buscando un relevo que acabó con Luis Castro (Moreira de Cónegos, 1980) sentado en el banquillo de Orriols.

Castro era un desconocido en LaLiga, una apuesta que se antojaba arriesgada porque, además, venía de haber sido destituido en el Nantes pocas semanas antes. Había que bucear en su currículum para encontrar los motivos por los que se le entregaba el futuro del Levante. Eran suficientes, pero lo que convenció fueron los siete puntos que ha sumado, el cambio en el juego del equipo y, sobre todo, la fe que ha transmitido al vestuario, que él mismo verbalizó: "Si no creyera en la salvación, no estaría aquí".

A punto estuvo de decir rechazar la propuesta de Danvila, pero le convenció "porque me habló al corazón". "Mi vida y mi personalidad están muy cerca de lo que se vive en el Levante. Empecé entrenando a chicos de cinco años, vengo del pueblo y no es fácil llegar a este nivel", dijo en su presentación. Por eso exige "morir por el club". "Tenemos que ser un poco audaces y querer más. Pienso que mi forma de jugar, que es ofensiva, más la identidad del club puede mezclar muy bien para lo que necesitamos conseguir", advirtió.

No tardó en demostrarse que así era. Ganó el Sevilla en el Pizjuán, empató con la Real Sociedad y venció al Elche. Hasta plantó cara al Real Madrid en el Bernabéu de una manera muy digna para un equipo anclado en la cola de la clasificación. Todo con el único fichaje del centrocampista Ugo Raghouber, cedido por el Lille. Al resto, les ha convencido. "Ha hecho creer al vestuario que la salvación es posible", advierten desde las entrañas del Ciutat de Valencia.

La clave está en su trato con el jugador. "Debe entender por qué está en una determinada posición. Para mí, una de las cosas más importantes es que no solo comprendan el concepto, sino que crean en él. Si no entienden por qué hacen algo, nunca lo ejecutarán al 100%", advertía en una entrevista.

El mejor ejemplo es Carlos Álvarez, el futbolista más talentoso del Levante al que ha arrimado al área. "Tiene que estar cerca del juego y en zonas decisivas", justifica. El juego más ofensivo, de posesión y verticalidad y, por supuesto, los puntos son las razones por las que el portugués ha disipado las dudas.

Quien conocía su trayectoria ya lo veía capaz y más aún de manejar el talento. Comenzó a entrenar en la cantera del Benfica y por su vestuario pasó lo mejor: el central Antonio Silva, el goleador Gonçalo Ramos y el centrocampista Joao Neves. En 2022, a los tres los hizo campeones de la Youth League, la competición juvenil de la UEFA para las canteras de los equipos Champions. No era la primera final para las águilas, pero sí el único título que tienen.

Ese éxito hizo que el Dunkerque de la segunda división francesa le llamara para salvar al equipo de un descenso que parecía inevitable. Era un milagro que se mantuviera en Ligue 2. Perdió los primeros cinco partidos, pero hubo una reunión en el vestuario para lanzar una advertencia: antes que destituir al entrenador, echarían a toda la plantilla. Y la amenaza funcionó.

Con el Dunkerque no solo obró ese milagro, sino que al año siguiente lo llevó a pelear el ascenso hasta el playoff, que le ganó el Metz, y a ser el equipo revelación de la Copa de Francia. Dejó en el camino al Brest y al Lille y se plantó en semifinales ante el PSG. Hizo sudar al equipo de Luis Enrique para remontar un 2-0 que habían logrado al descanso.

La proeza le valió la llamada del Nantes, que lo fichó sin darle refuerzos tras desmantelar la plantilla, los resultados no llegaron y fue sustituido a principios de diciembre por el marroquí Ahmed Kantari. Apenas dos semanas estuvo en el paro cuando lo rescató el Levante para confiarle su futuro.

La evolución de la Hexagon Cup y la última revolución del pádel

La evolución de la Hexagon Cup y la última revolución del pádel

La Caja Mágica se ha convertido esta semana en el epicentro del pádel con la celebración de la Hexagon Cup, que aterriza en Madrid con su tercera edición y con el foco de este deporte sobre ella. El torneo por equipos se ha consolidado en sólo un par de años como una cita obligada para los amantes del pádel en la ciudad, pero también como un punto de inflexión en la evolución global del sector. El formato innovador por franquicias, con presidentes famosos y los mejores jugadores del mundo en cada plantilla, se ha visto empujado este año por la creación de la Hexagon World Series, que ha revolucionado el circuito al repartir puntos oficiales para el ranking mundial.

La Hexagon Cup nació en 2024 repartiendo un millón de euros al equipo ganador y con presidentes como Rafa Nadal, Lewandowski, Andy Murray o Eva Longoria, siempre a la espalda de la Fórmula E, idea de la que surgió el torneo. "Había mucho interés de gente famosa en el pádel y hacía falta un torneo más mediático", afirmaba a este periódico Enrique Buenaventura, uno de los responsables.

Tres años después, el torneo vivió un punto de inflexión total en las últimas semanas de diciembre, cuando se anunció la creación de las Hexagon World Series, el primer circuito oficial por equipos en la historia del pádel, una nueva competición al amparo de la Federación Internacional (FIP), con el impulso de la agencia de deportes y entretenimiento 54 Group (asociada al LIV Golf) y que contará con varias pruebas durante todo el año que sumarán para el ranking de la FIP, abriendo una opción para los jugadores que antes no podían llegar a las rondas finales de los torneos.

Es decir, a partir de esta Hexagon Cup de la Caja Mágica, con su final este domingo, ya nada volverá a ser igual en el pádel. El torneo de Madrid repartirá algo más de un millón de euros en premios, como el año pasado, y repite éxito de afluencia y de patrocinadores. En la segunda edición se superó la cifra de 30.000 espectadores, lo que obligó a los organizadores a dejar el Madrid Arena y aterrizar en la Caja Mágica, un espacio mucho más amplio para aficionados, marcas y jugadores.

"La llegada a la Caja Mágica refuerza nuestro compromiso de seguir ofreciendo un espectáculo único a jugadores, equipos y aficionados. Dejar el Madrid Arena no ha sido fácil ya que es la casa que nos vio nacer y que será siempre parte esencial de la historia de la Hexagon Cup, pero estamos muy ilusionados con todo lo que se viene por delante en los próximos meses", destacó Sergio Lewin, Operations and Sporting Managing Director de Hexagon Cup.

Esta edición, que volverá a retransmitirse por DAZN, repetirá el esquema deportivo de las anteriores. Estarán 18 de los 20 mejores jugadores del mundo, incluyendo números uno como Arturo Coello, Agustín Tapia y Gemma Triay, que se dividirán entre los equipos presididos por Murray, Lewandowski, Longoria o el Kun Agüero. En ellos habrá una pareja masculina y otra femenina, además de otra Next Gen que es una de las grandes atracciones de cada edición, donde se descubren a los nuevos talentos del circuito y que suelen decidir los partidos al mejor de tres entre cada franquicia.

"Para los fans, para los jugadores, para el juego", es el lema de un torneo que ha llegado al circuito del pádel para quedarse.