Riquelme obtiene vía libre de sus inversores para disputar a Florentino Pérez la presidencia del Madrid: “Pueden ser las últimas elecciones”

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«El hombre de actualidad», le saludó, afable, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. «Yo también soy madridista», le estrechó la mano la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, no menos cordial. El presidente del grupo energético Cox y posible candidato a la presidencia del Real Madrid, Enrique Riquelme, concitó expectación incluso entre las principales figuras que acudieron ayer al VII Foro Internacional Expansión, organizado por el diario económico de Unidad Editorial en el parador de Alcalá de Henares.

Riquelme dio a entender que está haciendo todo por presentarse a disputar a Florentino Pérez el trono del club blanco, pero no llegó a garantizarlo ni en público ni en sus contactos en privado. No hay terreno firme aún a la vista, porque tampoco las personas que se le acercan y muestran su simpatía, le garantizan apoyo frente al respetado presidente de ACS.

Lo que sí ha hecho ya es lo que él consideraba un primer paso obligado por el bien de su empresa, Cox, y es sondear a inversores y entidades financieras sobre si considerarían un problema que él intentara presentarse y, eventualmente, compatibilizar su presidencia con la del Real Madrid. Su sondeo dio buen resultado: tiene vía libre de fondos y bancos con el matiz de no comprometer a la empresa en una batalla encarnizada contra el poderoso Florentino Pérez.

Riquelme les ha trasladado que no va a ser él precisamente el que embarre el campo y, como dijo públicamente, está dispuesto, en caso de derrota, a asumirla deportivamente y confiar en que Florentino acoja al menos algunas de las ideas de reforma del club que considera necesarias.

"Obligación ´tica y moral"

No obstante, aliados de Riquelme en su potencial equipo directivo le han desaconsejado, como publicó este diario el pasado viernes, ir a la lucha contra Pérez con tan poco tiempo de preparación al ser una carrera electoral que no esperaban y para la que no tenían preparado un proyecto que pueda deslumbrar a corto plazo. Pero dice tener un aliciente para saltar al ruedo ya: «Pueden ser las últimas elecciones del Real Madrid por la privatización que se anuncia». Eso dijo a un corrillo de periodistas al entrar en el recinto como si se autopresionara. En consecuencia, dijo que sentía «la obligación ética y moral de presentarse».

Este empresario alicantino nacido en Cox (8.000 habitantes), en 1989 , escucha a unos y a otros y lo que sí asume es que sólo puede dar el paso si consigue presentar «un proyecto ilusionante». Si tiene que perder, que no sea por goleada. De momento, ha tomado ya una decisión: silencio hasta la junta de accionistas de Cox del próximo viernes.

Está convocada para el día 22 en Sevilla y tiene importantes puntos en el orden del día, entre ellos el cambio de denominación del grupo que pasará a llamarse Cox Infraestructure Group, dejando ya atrás todo rastro de la antigua Abengoa absorbida por su pujante compañía. Mantendrá, según los nuevos estatutos «nacionalidad española» y, aunque Riquelme tiene garantizada la aprobación, puesto que controla un 75% del capital, no quiere que la batalla deportiva enturbie la reunión. Además, según declaró ayer, tiene que fortalecer la empresa con un plan de desinversiones que le permita músculo para digerir mejor su reciente compra de los activos de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares.

Caso Zapatero

Otra decisión que ha tenido que tomar son cambios en la cúpula del grupo. Acaba de ejecutar la salida fulminante de dos altos cargos de la compañía que habían ocupado previamente posiciones de poder en la constructora Aldesa. Es una de las que según ha revelado el auto de la Audiencia Nacional, pagó a Análisis Relevante, la sociedad administrada por Julio Martínez, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, para que le consiguiera contratos y oportunidades de negocio.

Con este movimiento, la empresa de Riquelme ha marcado distancias con el caso Plus Ultra en un momento decisivo para la carrera del alicantino en el Real Madrid.

Su plan con Florentino es apurar hasta el sábado, el plazo límite oficial para presentar o no candidatura. En su intervención pública en la reunión anual de Expansión, Riquelme nadó y guardó la ropa y dio argumentos para optar o desistir, aunque presentando la botella más medio llena que medio vacía. «Teníamos un plan, había una estrategia de cara a 2028 (...) Ahora nos han dejado unos días para montar un plan de futuro», lamentó. Pero, al tiempo, bromeó con que su esposa le va a echar de casa, porque «estamos trabajando 24/7».

La resaca de la 'bomba' de Florentino: incertidumbre, desasosiego y los principios que el presidente ignora

La resaca de la ‘bomba’ de Florentino: incertidumbre, desasosiego y los principios que el presidente ignora

Los rescoldos de la comparecencia de Florentino Pérez han sumido al madridismo, a su masa social, en la incertidumbre, en algunos casos incluso en el desasosiego. La constatación, inequívoca, de que el presidente ha iniciado un camino incierto hace que sus detractores, pero sobre todo sus partidarios, se planteen una pregunta: y ahora, ¿qué? Con el horizonte de unas elecciones aún sin convocar, nada mejor, quizá, que acudir a la historia para descifrar el futuro.

Para saber más

El Madrid por encima de cualquiera: de su estrella, de su entrenador o hasta de su presidente. La conclusión se desprende de las palabras del propio Florentino, cuando repite que el club pertenece a sus socios. Pero unos socios que sólo el ser superior puede conducir por el camino de los éxitos y la prosperidad, con desprecio por quienes intenten cuestionarlo. Es como si el poder le hubiera llevado a confundir el rol de presidente, de representante de la masa social, con el de un mesías, un caudillo o un rey avalado por el derecho divino, el Rey Sol del Madrid.

Un proceso de megalomanía de los que hay muchos ejemplos en la historia, también en el fútbol y en el propio Madrid, pero tras el que subyace la debilidad de un dirigente que ya no es el mismo de antes. El madridismo se ha sentido cómodo y agradecido con Florentino, autor de una obra colosal, pero después de su desnudo en una rueda de prensa para la historia, se pregunta con dolor si nos encontramos ante el final de un ciclo y teme por la autodestrucción que generalmente los acompaña, por escuchar en el Versalles blanco après moi, le déluge. Después de mí, el diluvio.

Y es en estos momentos de zozobra cuando un vistazo a la esencia del club es más pertinente que nunca. Una esencia resumida en que, cuando alguien ya no puede servirle más, por el paso del tiempo, por el desgaste, por lo que sea, el Madrid le dice adiós. Y no se detiene en demasiados homenajes, sean para el mejor presidente de la historia o sean para su máximo goleador de todos los tiempos, al que este presidente, por cierto, le dijo: «Si te quieres ir, trae 100 millones». Y se fue. Sin sentimientos. Sin sobreactuaciones. El presidente aplicó ahí la naturaleza con la que ha dirigido a un Madrid que, como siempre, no se detuvo. Siguió ganando. Porque Cristiano no fue el primero.

Florentino Pérez señala al auditorio.

Florentino Pérez señala al auditorio.EFE

Santiago Bernabéu falleció a los 83 años, cuatro más de los que tiene el actual presidente, a causa de un cáncer. Lo hizo en el cargo, que detentó durante 35 años, convertido en un «líder moral», como lo define Del Bosque. Florentino siempre lo ha citado como su alter ego y ha replicado o mejorado algunos de sus logros, con siete Champions en lugar de seis Copas de Europa, pero como líder empresarial, no moral. La presidencia de Bernabéu no fue ajena a polémicas, incluso a enfrentamientos con el Régimen, fuera por la creación de la Copa de Europa o la construcción del estadio, ni a los problemas económicos que acompañaron su final. Pero se fue, y el Madrid siguió ganando.

La mayor de todas esas polémicas fue la que acabó con Di Stéfano fuera del Madrid. El argentino era la primera piedra sobre la que se edificó un imperio. Pero tras las cinco primeras Copas de Europa, la derrota en la final de Viena ante el Inter, en 1964, provocó que Di Stéfano criticara la táctica del entrenador, Miguel Muñoz. Bernabéu no lo toleró: «Que este hijo de puta no vuelva». El argentino no regresó al Madrid hasta después de su muerte. Y el Madrid siguió ganando. Por cierto, cuando Vinicius cuestionó el cambio de Xabi Alonso en el clásico, el que estaba en el camino de salida era ya el entrenador.

MÁS ACIERTOS QUE ERRORES

Con aquella decisión, Bernabéu estableció un principio que no llegó a sufrir porque jamás lo transgredió, pese a cometer errores como despreciar el fichaje de Johan Cruyff. El propio Muñoz fue alguien de quien también prescindió en un agrio final del técnico. Y el Madrid siguió ganando. Florentino ha utilizado ese principio, el del Madrid primero, con mano de hierro frente a otras leyendas del club como, queda dicho, Cristiano, Casillas o hasta Ramos. Entendió que, pese al coste emocional, era lo adecuado para el Madrid, y los aciertos fueron mayores que los errores. Sin embargo, la impresión es que no está dispuesto a hacer, hoy, ese análisis consigo mismo, ni es fácil que lo hagan en un club donde ha desaparecido la masa crítica: el florentinismo puede ser más radical que Florentino. Basta con escuchar a Arbeloa.

Los paralelismos pueden encontrarse, asimismo, en otros clubes. José Luis Núñez, que presidió el Barcelona durante más de 20 años, guarda muchos con el dirigente blanco. También constructor, llegó a un Barça en bancarrota y lo salvó económicamente. Fichó a los mejores jugadores del mundo, Maradona o Schuster, y se jactó de que el Barça era más importante que Cataluña. La palabra que más repetía era «soci»; la que más dijo Florentino en la rueda de prensa fue «socios». Para ambos fue la coartada de su poder, pues es fácil manejar Asambleas paniguadas.

LA IMPORTANCIA DEL BERNABÉU

El dirigente blanco, a su llegada, dominaba el tablero de las grandes operaciones del fútbol, uno de los escenarios donde hoy es apreciable su pérdida de influencia y reflejos, como si su tiempo hubiera pasado. La Superliga, que intentaba emular la creación de la Copa de Europa con Bernabéu como impulsor, fue la prueba, el gran fracaso estratégico.

La intención de Pérez no es abandonar el Madrid. Al contrario, pretende reforzarse mediante la voluntad expresada por las urnas y enrocarse. A su favor, que no existe una oposición activa y organizada, aunque él teme que pueda articularse al amparo de dos años en blanco, sin títulos, y algún mecenas que ponga el dinero del aval. La democracia del Madrid es autocracia económica. Hasta que eso se concrete, a nada temen tanto los presidentes como a su propio estadio, desde Núñez o Gil a Florentino. No es el Senado, representado por Asambleas controladas. Es el Coliseo ingobernable. La verdadera democracia está, hoy, en el Bernabéu, que mira su historia y concluye que nadie es más importante que el Real Madrid. Tampoco Florentino Pérez.

Vinicius y Mbappé, historia de una 'guerra fría': "Tiene mal arreglo"

Vinicius y Mbappé, historia de una ‘guerra fría’: “Tiene mal arreglo”

El pasado 15 de abril, en Múnich, horas antes del partido de vuelta de cuartos de final de Champions entre el Bayern y el Madrid, un miembro del vestuario del equipo blanco recibe ánimos de un conocido. Había que remontar el 1-2 del Bernabéu, y ese conocido alude a la presencia del Mbappé y Vinicius sobre el campo. Su interlocutor, que convive con ellos, niega con la cabeza. Ese día, el tercer gol del Madrid fue un pase del brasileño al francés. No sirvió para nada, quizá porque esa conexión fue anecdótica.

La relación entre ambas estrellas se puede analizar desde lo tangible y desde lo intangible. ¿Qué dicen los números? Que Vinicius le ha dado 12 asistencias de gol a Mbappé y, al revés, cuatro. En dos años, muy poco. Pero, sobre todo, ¿qué no dicen los números? Pues que la relación entre ambos desde el verano de 2024 es, en el mejor de los casos, fría. ¿Se odian? No ¿Se defienden si la situación (los insultos de Prestianni) lo requiere? Por supuesto ¿Se hablan con normalidad? Sí. Pero, ¿hay tensión entre ambos? Mucha.

Según varias fuentes, más allá de las declaraciones y los gestos públicos, hay una lucha soterrada por ser la máxima estrella del Real Madrid, y eso explica situaciones como la mala educación del brasileño en el famoso cambio del Clásico y, también, las declaraciones, con muy mala baba, de Mbappé el jueves por la noche. Por partes.

En ese verano del 24, Mbappé aterriza en un Madrid campeón de Europa con Vinicius como estrella indiscutible. El francés acepta su rol de recién llegado y asume que no podrá jugar en su posición porque ahí está el 7. Paralelamente, de ese vestuario desaparecen Kroos y Nacho (se van) y pierden peso Carvajal (lesionado de gravedad) e incluso Modric (menos participación). En la caseta, Mbappé se muestra respetuoso, pero de Valdebebas comienza a salir una frase que hoy se ha hecho evidente. «Va a su bola». Marca 44 goles, pero su inhibición defensiva provoca que Vinicius también dimita de esas funciones. El equipo empieza a chirriar, pero el año, gracias a Ancelotti, termina en calma. Durante ese curso, por cierto, se estanca la renovación de Vinicius, que, filtran desde dentro del club, quiere ganar lo mismo que Kylian. Y, vuelven a filtrar, no se lo van a pagar.

PUNTO DE INFLEXIÓN

Llegamos al verano del 25. Aparece Xabi Alonso y, casi desde el primer entrenamiento, Vinicius percibe que el niño bonito del nuevo entrenador es Mbappé. A favor y en contra del técnico vasco se van formando los grupos dentro del vestuario que han acabado como han acabado: Vinicius lidera la facción más ruidosa, donde están Valverde y Bellingham. Mbappé lidera otra facción, más discreta, donde están Tchouamèni y Rüdiger. Una prueba de esa discrección de este segundo grupo es cuando, poco después del cambio de entrenador, el 9 de febrero de este año, le preguntan a Tchouamèni por si Pintus ha cambiado, para bien, la preparación física: «Tengo mi propia idea, pero no puedo decir nada».

Con esas camarillas bien definidas y cada vez más distantes, llega Arbeloa. Y en una de sus primeras ruedas de prensa dice: «Voy a exigir a mis jugadores que busquen a Vinicius y le den el mayor número de balones posible», influenciado, seguro, por el consejo que recibió de una de las personas a las que llamó para pedir consejo en su aterrizaje: "Pégate a Vinicius", le dijo alguien que había estado antes que él en ese vestuario. Mbappé, mientras tanto, empieza a sentir que los problemas en su rodilla son serios y, harto de lo servicios médicos del Madrid, se marcha a Francia.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.AFP

Vinicius crece y Mbappé mengua en el equilibrio de poder del vestuario. El primero sabe que el segundo está pasando un mal momento e intenta recuperar el foco perdido sabiendo que en el horizonte sigue su renovación. Cuando el fútbol le niega al Madrid los títulos, Arbeloa sube otro escalón y, sabiéndose ya fuera, lanza varias frases que duelen a Mbappé. Así que el jueves, tras el partido contra el Oviedo, el francés le dice a uno de los responsables de comunicación que va a salir a hablar. Intentan evitarlo pidiéndole que se calme y que habrá tiempo para explicarse. No hay manera. Aparece por la zona mixta, 15 minutos después de terminar el partido (la ducha más rápida de un futbolista en la última década) y dice todo lo que dice. Fue otro acto de esta guerra fría donde los puñetazos se los llevan terceras personas. Del mismo modo en que Xabi Alonso pagó los nervios de Vinicius, que sabía que perdía foco con Mbappé, Arbeloa pagó esos mismos nervios, pero en la dirección contraria.

¿Qué va a pasar ahora? No hay muchas pistas, más allá de un vistazo a la entrevista de Florentino en La Sexta. Dos frases. Una, sobre la renovación de Vinicius (le queda un año y el 1 de enero puede negociar con quien quiera): «No hay prisa». Y dos, preguntado por Mbappé: «Es el mejor jugador que tiene en estos momentos el Real Madrid».

¡Ah! Y una tercera frase, que ayer por la mañana salía de los alrededores del vestuario del Madrid: «Esto tiene mal arreglo».

Aliados de Enrique Riquelme le aconsejan no competir ahora con Florentino: "No hay tiempo para montar algo serio"

Aliados de Enrique Riquelme le aconsejan no competir ahora con Florentino: “No hay tiempo para montar algo serio”

Financieros y empresarios aliados del empresario Enrique Riquelme le aconsejaron ayer, a su llegada a España, que no compita contra Florentino Pérez en las inminentes elecciones a la presidencia del Real Madrid. «No da tiempo a montar algo serio», afirmó a EL MUNDO uno de ellos.

Riquelme demostró voluntad de optar la presidencia del club blanco en su desafiante carta del pasado miércoles dirigida al propio presidente del club, pero solicitaba más tiempo para las elecciones, algo que Pérez ha rechazado. Ayer mismo, dos días después de la tormentosa rueda de prensa del actual presidente, la junta directiva dio ya el pistoletazo oficial de salida a los comicios y sólo concede hasta el próximo 23 de mayo para presentar candidaturas.

El empresario alicantino dispone hasta ese día para decidir si finalmente se presenta, pero en su entorno escucha voces en contra. Es un plazo muy escaso, según aliados de Riquelme que le ayudan a montar la candidatura. Es necesario presentar un aval de 187 millones de euros, lo cual no es precisamente el problema, según se jactó él mismo en su carta. «Cuento con la capacidad económica y experiencia financiera que requiere el Real Madrid, como se ha demostrado con la reciente emisión exitosa de 2.000 millones de dólares en el mercado por parte de Cox, compañía de la que soy Presidente Ejecutivo y poseo el 75%». Ese porcentaje equivale a un patrimonio de 750 millones de euros actualmente en Bolsa.

DIFICULTADES

«No es un problema de recursos financieros, sino de preparación del proyecto», argumentan las fuentes consultadas. Riquelme necesita rodearse de una directiva que, si emula a Pérez, debe contar con una veintena de miembros de la élite empresarial y financiera española.

«No es fácil para empresarios y ejecutivos aceptar en una semana formar parte de una junta directiva que se enfrenta a alguien del poder del presidente de ACSy sus aliados», explican en el equipo del alicantino. No es lo mismo ayudarle en unas elecciones sin Pérez, que todavía con el jefe de ACS en la papeleta rival. El ex tenista y millonario Rafael Nadal resumió ayer este sentir. Nadal es amigo y se beneficia de patrocinios de Riquelme, pero despeja cualquier duda: «Aunque tengo buena relación con Enrique, tengo grandísimo respeto por Florentino», expresó ayer en su Manacor natal.

Otro problema, según las fuentes consultadas, es que no basta reunir a directivos de nivel, sino ofrecer a los socios un proyecto ilusionante muy planificado para la próxima temporada con un entrenador ya elegido y un cierto diseño del equipo.

Conocida es la estructura con la que trabaja Florentino Pérez, huérfano consciente de la figura de un director deportivo y con un organigrama difuso donde ejerce amplio poder. No parece esta parcela la que más preocupe al socio del Madrid, pero es previsible que el candidato que se mida al actual presidente proponga un modelo opuesto. Para ello, quizá haya habido un intento por parte de Riquelme de contactar con Jürgen Klopp para liderar este proyecto, aunque fuentes conocedoras del mercado señalan a este periódico que el técnico alemán no vendrá al Madrid.

Otro problema es el momento en que Riquelme tendría que afrontar la campaña. Según el calendario ya oficial , tendría que librarla a partir de la última semana de este mes en el que Riquelme se ha comprometido a estar en México en el llamado Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi).

Se trata de un foro de empresarios de ambos lados del Atlántico del que Riquelme es directivo. Está además invitada a los actos la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Para el presidente de Cox, este país es clave, porque acaba de adquirir allí los activos de Iberdrola por 4.000 millones de dólares y las buenas relaciones con Sheinbaum son esenciales. Riquelme ha tenido que emitir deuda para esa compra llamada 'operación Quila', como informó ayer este diario. Riquelme mantiene una relación estrecha con David Mesonero, directivo de la Iberdrola y yerno del presidente, Ignacio Sánchez Galán. Fuentes cercanas a Pérez señalan precisamente a Galán en la trastienda de la conspiración que, en su opinión, encabezaría Riquelme para desestabilizar al club, lo que en el entorno del presidente de Cox niegan: «Se ha inventado una conjura sin razón».

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

El Sevilla tiene nuevos dueños. El club ya no es propiedad de José María del Nido y las familias Carrión, Alés y Castro, accionistas históricos de la entidad, ahora pertenece a un grupo de inversión argentino y está comandado por una empresa hasta ahora desconocida con sede fiscal en Malta. La cara visible de la operación es Sergio Ramos, pero detrás hay un consorcio financiero de perfiles discretos. Por 450 millones de euros menos la deuda neta del club, cifrada en 85 millones, el ‘holding’ se ha hecho con el control del sexto mejor equipo en el ranking histórico de la Liga, el siete veces campeón de la Europa League, pero... ¿Quién lo forma realmente?

Según publicó ‘El Confidencial’, buena parte del dinero procede de la familia Werthein, una de las más ricas de Argentina, con negocios en múltiples sectores e incluso participación política en el Gobierno de Javier Milei -Gerard Werthein fue su ministro de Exteriores-. Con la intermediación de JB Capital Markets, la firma de Javier Botín, hermano de Ana Botín, los Werthein pujaron hace meses por la entidad y secundados por un fondo de inversión mexicano -del que se desconocen detalles- ahora la pondrán en manos de un compatriota, Martín Ink, y de su compañía, Five Eleven Capital.

El espejo del City Group

"Un ecosistema empresarial centrado en el fútbol", se autodefine en su web, aunque el "ecosistema" todavía está dando sus primeros pasos. Fundada hace apenas dos años, en enero de 2024, Five Eleven Capital es una empresa que busca controlar varios clubes de fútbol como hace el City Football Group que controla el Manchester City, el Girona, el New York City, el Melbourne y tantos otros. La idea es que los equipos operen de forma autónoma dentro del mismo sistema, con la misma estructura financiera, la misma metodología e incluso el mismo talento y así se beneficien los unos de los otros. Antes de abordar el Sevilla, el grupo en ciernes ya había adquirido temporalmente una participación en el Debrecen húngaro, había adquirido una parte del Esporte Clube Juventude brasileño y había participado en la venta del Espanyol por parte del empresario estadounidense Alan Pace. Con el club hispalense ahora asalta la élite, la ambición de su fundador, Ink.

Nacido en Argentina en 1974 y licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Ink fue directivo de varias empresas argentinas como la agrícola Goyaike o la asesoría Euro-Latin Capital hasta que se sumergió en el fútbol a través de proyectos. Primero creó una red social de aficionados llamada Hinch.as, luego impulsó el proyecto del museo Legends en Madrid junto a su compatriota Marcelo Ordás y finalmente, con todos los contactos, creó Five Eleven Capital.

A su lado en la cúpula de Five Eleven figura Andrés Tortarolo, cofundador y Chief Revenue Officer, también CEO de Vanquish Sportainment, agencia madrileña que gestiona los derechos de imagen de futbolistas como Enzo Fernández y Moisés Caicedo, ambos en el Chelsea, y luego está Marc Boixasa.

El colaborador de Guardiola

Marc Boixasa es el Chief Football Officer de Five Eleven Capital y el candidato para dirigir el área deportiva del Sevilla una vez consumada la venta, en sustitución de Antonio Cordón. Barcelonés, con experiencia precisamente en varios clubes del City Football Group, en el City fue uno de los principales colaboradores de Pep Guardiola como jefe de operaciones. De Manchester saltó al Burnley, donde conoció a su presidente Alan Pace, que más tarde se convertiría en dueño del Espanyol, pero casi es más importante lo que hizo antes. Boixasa ya trabajó en el Sevilla entre 2008 y 2009, en el departamento de marketing, como Football Executive, por lo que no entrará en el club como un extraño.

La conexión entre Five Eleven y el Sevilla tiene, además, otro punto de unión más bien curioso. Antonio Cordón formó parte del holding antes de recalar en Nervión en junio de 2025 y su llegada tendió un puente entre el fondo y el club que este martes desemboco en la compra de la entidad. Con Sergio Ramos por bandera y el dinero de una familia multimillonaria argentina, Martín Ink, el creador del mayor museo del fútbol, y Marc Boixasa, quien fuera colaborador de Guardiola, serán los arquitectos del nuevo Sevilla.

Y Florentino decidió ser Jesús Gil

Y Florentino decidió ser Jesús Gil

Hay un viejo adagio en el fútbol español y es que hemos vivido tantos años de directivos vodevilescos porque los empresarios serios no quieren meterse en un negocio que depende de una pelotita, del azar y de un puñado de niños mimados. Florentino Pérez era la excepción. O eso nos hicieron creer. Ahora ya sabemos la verdad: es como el resto.

Para saber más

Ha hecho falta una sucesión de catastróficas desdichas, de un año en blanco a una pelea entre Valverde, Tchouameni y (presuntamente) una mesa pasando por la excedencia de Mbappé, para que el presidente del Real Madrid mostrara en público la cara que siempre se ha rumoreado que era la real: bajo los trajes clónicos y la corbata se escondía un hincha, más en la línea de Jesús Gil, Lopera y Gaspart, que en la de imperturbable hombre de negocios. El fútbol nos iguala a todos por abajo, también a los multimillonarios.

Florentino, por supuesto, puede presumir (y a fe que lo hace) de más éxitos que cualquiera de aquellos directivos de la era salvaje, pero esta ya legendaria rueda de prensa redecora su legado porque al fin se quita el disfraz: el 'moderado' era alguien capaz de salir a un estrado a señalar a periodistas que cobran en un año lo que él se gasta en una cena ligera, afirmar abiertamente que los medios de comunicación deben ayudar al Real Madrid y culpar de los fracasos deportivos a cualquiera menos al que decide. Lo mejor es que se lo cree. Jesús Gil también defendía que el mundo estaba en su contra y Lopera pensaba que todos querían engañar a la afición del Betis. Son delirios habituales cuando llevas toda la vida sin escuchar críticas.

En la cabeza de Florentino era espectacular, pero mientras él creía estar dando una exhibición de poder, las redes sociales, unidos madridistas y antis como pocas veces, se partían de risa. Dos veces se lo intentaron llevar de allí los empleados del club, que sí veían lo que pasaba, pero no hubo manera. "Me tendrán que echar a tiros", "llevo 26 años y todos los años se han pegado dos jugadores o cuatro", "a ver esa niña, joder, que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos", "ha escrito una mujer que no sé si sabe algo de fútbol"... Son clásicos instantáneos de nuestro fútbol-caspa a la altura de otras comparecencias inolvidables, desde el "yo le dije 'un piquito' y ella me dijo 'vale'" de Rubiales al "if I say black, black, black all day, is very bad" de Gil.

Esa es la compañía en la que decidió situarse Florentino sin que nadie se lo pidiera. Seguramente, se arrepienta hoy mismo, pero los amantes de la comedia se lo agradecemos. El Real Madrid, no tanto.

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

"Este es el punto de partida para intentar ganar la Decimosexta". En los pasillos de Wembley, recién ganada la Decimoquinta Copa de Europa, Florentino Pérez ya miraba a la siguiente. Incansable. Insaciable. Su rostro era todo felicidad ante un equipo que vivía y jugaba como uno solo. "Lo que cuenta es el equipo, la atmósfera en la que viven, una gran familia, es uno de los éxitos por los que ganamos Copas de Europa, nadie es más protagonista ni quiere ser más personaje", declaró esa noche en Londres. Casi dos años después, la felicidad británica fue la rabia madrileña, con el presidente del Real Madrid enfrentado a sus enemigos invisibles, aquellos a los que ahora reta convocando elecciones, y a los visibles, la prensa, siempre en la trinchera de enfrente en su guerra contra los medios.

Para saber más

Entre el Florentino de 2024 y el Florentino de 2026 hay dos años, pero sobre todo hay muchos problemas. Todos visibles. Todos dolorosos. Su club, el más laureado de la historia, acumula dos años sin ganar ninguno de los tres títulos importantes y se ha llevado por delante a tres entrenadores, dos de forma oficial, Ancelotti y Alonso, y uno a la espera de su destino, Arbeloa. Y todo tras haber firmado después de aquellas palabras de Wembley a la joya de su galaxia, Kylian Mbappé, la estrella por la que llevaba peleando casi una década.

Algunos observan ahora la llegada del francés como un error. Una pieza que ha descompensado el equilibrio de una plantilla de la que Ancelotti repetía que era "el vestuario más sano del mundo". Dos años después, peleas, derrotas, filtraciones que preocupan a la cúpula y ganas de perderse de vista. La familia construida por Florentino se tambaleó con la llegada de Mbappé, y a nivel futbolístico el equipo se perdió tras el 'adiós' de Kroos. La salida del alemán fue vista por la planta noble como una oportunidad para los jóvenes centrocampistas, como Camavinga, y no como una pérdida importante por la que acudir al mercado. Ancelotti y Alonso pidieron un mediocentro en los dos últimos mercados de verano, pero Florentino lo rechazó, insistiendo, como en la tarde de este martes, en que tenía la mejor plantilla del mundo.

Jose BretonAP

Los dos años de impotencia liguera y continental demuestran que la planificación deportiva sigue lejos de ser ideal. La responsabilidad, eso sí, ha recaído en los técnicos, culpables, como la prensa, de las desgracias futbolísticas de estos dos años.

Mourinho como solución

Florentino acudirá ahora de nuevo a Jose Mourinho, como en su segunda época galáctica, cuando puso al portugués al mando de Cristiano, Benzema y Kaká. Una respuesta de emergencia ante una situación de emergencia. En 2021, el fichaje de Ancelotti, del que criticó sus formas en la primera etapa, le salió a la perfección y le regaló dos Copas de Europa más, situándole a la altura de Zidane en la pirámide afectiva de Pérez hacia los entrenadores. A esa quiere escalar ahora Mourinho, su tercer técnico de confianza.

Restaurar la competitividad deportiva será clave para preservar el legado de Florentino, que se enfrenta también a los constantes problemas de la remodelación del Bernabéu. Las obras del estadio, impresionante por dentro, con el techo retráctil y el hipogeo, han dejado también algunas dudas en cuanto a la insonorización y la fachada exterior, que no es como la proyectada inicialmente. El Madrid sigue sin poder acoger conciertos ni grandes eventos de mucho público más allá de los partidos del equipo de fútbol, provocando que los mayores artistas internacionales visiten el Metropolitano antes que Chamartín, cuya obra se ha ido ya a los 1.350 millones de euros. Algo que molesta también al presidente, que no puede ganar, al menos de momento, a los vecinos de la Castellana.

Más allá de la prensa, Florentino mantiene su guerra contra el Barça por el Caso Negreira y con LaLiga por los derechos audiovisuales, aunque parece haberle puesto fin a su pelea con la UEFA por la famosa Superliga. El mayor proyecto deportivo del presidente fuera del Madrid trabaja ahora porque sus ideas se incluyan en la Champions.

Enrique Riquelme y David Mesonero, los "niños" que amenazan la presidencia de Florentino: "Les invito a que se presenten"

Enrique Riquelme y David Mesonero, los “niños” que amenazan la presidencia de Florentino: “Les invito a que se presenten”

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Entre el puñado de mensajes que Florentino Pérez trató de lanzar durante su inefable rueda de prensa de ayer, uno de los más afilados e insistentes fue el que deslizó contra los que, supuestamente, pretenden derrocarle de la presidencia del club. Unos 'fantasmas' a los que el presidente retó con la convocatoria de elecciones, acordada por la Junta directiva celebrada antes de la comparecencia: «Hay unos niños que quieren presentarse. Les invito a que se presenten, esta es la oportunidad que les brindo».

Florentino habló de campañas «en la sombra» y mencionó a alguien «que habla con las eléctricas» con acento «mexicano» (primero dijo «sudamericano» y luego rectificó), queriéndose referir a Enrique Riquelme, el empresario alicantino cuya compañía, Cox, mantiene importantes negocios energéticos e infraestructuras en ese país. Con él estaría aliado David Mesonero (Salamanca, 1980), director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y yerno del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, quizá su gran 'enemigo' empresarial.

Al frente de esos «sectores que quieren mandar en el Real Madrid», pues, estaría Riquelme (Cox, Alicante, 1989), quien hasta habría sondeado al ex tenista Rafael Nadal, cuya academia (Rafa Nadal Academy) patrocina desde el pasado año. El joven empresario se granjeó el apodo de 'Tiburón de las renovables' gracias a Grupo Cox, el grupo de energías limpias que fundó hace más de 10 años y que en 2023 adquirió lo que aún quedaba de la antigua Abengoa (presentó in extremis la oferta ganadora por los activos sanos de la empresa sevillana, que entonces se encontraba en concurso de acreedores).

Un año después de esa adquisición, Riquelme y la familia Zardoya sacaron Cox a bolsa contra viento y marea, en un momento complicado para el mercado de renovables que deslució su debut. Si bien, la compañía ha acallado las dudas de una parte del mercado al cerrar el pasado abril la compra de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares.

Riquelme -hijo de un ex consejero del club blanco bajo la presidencia de Ramón Calderón- procede de una familia de empresarios que hizo fortuna en el sector inmobiliario y en la industria del hormigón. Él mismo aprovechó esos conocimientos para emprender su aventura en solitario en Latinoamérica. Empezó en Brasil, en un momento en que el país estaba ávido de grandes infraestructuras para acoger el Mundial y los Juegos Olímpicos. Siguió por Panamá, donde una fábrica le sirvió de base para proveer de arena a las obras de ampliación del Canal.

David Mesonero.

David Mesonero.

Cuando aún no había alcanzado la treintena, el alicantino se hizo un hueco en el mundo de las telecomunicaciones e irrumpió en el capital de Ezentis desembolsando más de 12 millones y llegó a convertirse en su principal accionista. Aunque la aventura no prosperó, sirvió para poner a Riquelme en el mapa empresarial español, consolidando su ambición y su carta de presentación individual, más allá de la familia.

Por su parte, David Mesonero Molina, el otro supuesto «niño», es un empresario con amplia experiencia en gestión financiera y estratégica en el sector energético. Entre otros cargos, es Consejero dominical y vocal de la Comisión de Auditoría y Cumplimiento de Iberdrola Energía Internacional. Es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por ICADE y MBA por el IESE (Universidad de Navarra), actualmente es director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola. También es consejero en la sociedad Wallbox y miembro del Comité Financiero de Neoenergia. Adicionalmente, es consejero en WINDAR Renovables. Recientemente ha sido designado consejero en Electricity North West Limited. En el pasado, entre otros cargos, fue, además, consejero del diario El País, el Diario As y Santillana. Y, conviene no olvidarlo, es el yerno de Ignacio Sánchez Galán.

Las claves de la comparecencia de Florentino Pérez, un presidente al desnudo en una versión nunca vista

Las claves de la comparecencia de Florentino Pérez, un presidente al desnudo en una versión nunca vista

El rey anda desnudo por palacio y nadie se lo dice. Ese palacio es el Santiago Bernabéu. La parodia puede aplicarse al Real Madrid, que asistió a una comparecencia hilarante de alguien que es más que su presidente. Florentino Pérez es su gran líder, su rey sin corona.

Para saber más

El Florentino institucional del pasado perdió el equilibrio y el sentido de la realidad para mostrarse, públicamente, como el Florentino de los audios, de los encuentros en privado. Lo único que no ha perdido es el poder, al que es adicto, y de ahí su nerviosismo por los cenáculos en los que pueda articularse el germen de una oposición, lo que desató un ejercicio de maniqueísmo a lo Trump.

Desencadenado, sin filtros, repetitivo y con un lenguaje impropio de su cargo, compareció como uno de los dirigentes que habitaban el fútbol antes de su llegada, en los años 90, los Gil, Lopera o Gaspart. El desembarco de uno de los grandes empresarios del país en el Madrid acababa entonces con unos personajes de cómic. Más de dos décadas después, encontramos a Florentino en la misma viñeta.

La motivación de su inesperada comparecencia no fue para dar explicaciones de la profunda crisis deportiva ni de la búsqueda de entrenador. Florentino tiene callo en prescindir de técnicos, el mal necesario del fútbol para el presidente. Los futbolistas, además, se pegan todas las semanas, según sus informaciones. Inaudito. El problema son los chivatos, a los que el dirigente conectó con los periodistas, algunos citados con nombres y apellidos, que quieren acabar con el Madrid.

Los gastos del Bernabéu

La realidad es que somos todos, porque la crítica es sinónimo de ataque desde hace ya un largo tiempo para el dirigente y una guardia de corps con una sola voz, la de José Ángel Sánchez, su primer ejecutivo, con capacidad para discrepar. Los equilibrios internos, sin embargo, han variado en el Madrid, donde emerge una nueva figura, la del financiero de origen marroquí Anas Laghrari. Auxilió al dirigente en ACS y lo ha hecho en un Madrid disparado en gastos por la reforma del Bernabéu.

Aunque dijera el presidente que va a repartir dinero entre los socios, el cambio de modelo societario está en un cajón, porque no se puede vender una parte del Madrid sin convertirlo en sociedad anónima deportiva, mientras se explora el mercado para poner un apellido al estadio y se prepara la renovación de los contratos con Adidas o Emirates, en un momento deportivo nefasto. Mal asunto.

Son las Termópilas de Florentino, en las que presenta al Madrid frente al poderoso asedio de las fuerzas del mal, cuando, en realidad, hablamos de uno de los equipos más amados del mundo.

Florentino, durante la rueda de prensa.

Florentino, durante la rueda de prensa.MUNDO

Sánchez Galán, su enemigo

La razón de su aparición fue la de anunciar una convocatoria de elecciones anticipadas, porque unos «niños» quieren arrebatar el Madrid a sus socios, según reiteró. Utilizó la palabra «niños», despectivamente, frente a su nivel como empresario, que subrayó, sin pudor alguno, al recordar los 170.000 empleados de ACS, la constructora que preside.

Detrás de los «niños» intuye el rastro del que ha sido su gran enemigo en la guerra del sector energético, Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. Una gran fortuna con capacidad para contribuir al aval, quizás para un familiar, que es necesario para ser candidato, más de 180 millones de euros.

La Ley del Deporte liberó los avales del 15% del presupuesto que convertían sus democracias en democracias de multimillonarios, una medida ad hoc para el Barça de Joan Laporta en una grave situación económica y en momentos de hacer las paces con Cataluña. Pero dejó a los clubes la capacidad de hacer el acceso más restrictivo en sus estatutos. El Madrid lo llevó al máximo.

ACS y el Madrid

En ACS, Florentino nombró a un CEO, Juan Santamaría. Sin tratarse de un sucesor, sí aparece como un relevo operativo. En el Madrid no se divisa ese horizonte. «Me tendrán que echar a tiros», dijo, retador. No es lo mismo dar cuenta a socios que a accionistas, que se juegan su dinero, pero el asunto de la sucesión preocupa en los despachos del club. A Florentino le soliviantó que un periodista de Abc escribiera que había confesado su cansancio a miembros de la junta directiva, pero el desgaste en el dirigente, a sus 79 años, es evidente. No es necesario tener una fuente para apreciarlo, ni una enfermedad.

Al Florentino del pasado podían cazarle entre improperios en una grabación, como pasó con los audios, pero no se hubiera desnudado de semejante forma ante las cámaras, en una comparecencia que marca un antes y un después en su era como dirigente. Cómica, por momentos parecía la actuación de un humorista, como si Florentino hubiera realizado un sketch de sí mismo, algo que supone un deterioro de su imagen.

Estuvo inoportuno al mencionar a los «niños de África» y, jocosamente, a una periodista que escribe de fútbol por el hecho de ser mujer. Con frases escritas como eslóganes en sus papeles, se repitió, rebuscó entre las hojas y el móvil, y se extendió en las respuestas más allá de lo que deseaba el profesional del club que concedía la palabra a los periodistas. Quería acabar cuanto antes con algo que estaba fuera de control. Lo peor de todo es que Florentino se gustó, sin saber que, después de hablar, el Madrid suma a su crisis deportiva una crisis institucional en la que es posible que los «niños» crezcan.

No hay remedio para el Real Madrid: sólo el Florentino de 2010 nos salvaría del Florentino de 2026

No hay remedio para el Real Madrid: sólo el Florentino de 2010 nos salvaría del Florentino de 2026

La rueda de prensa de Florentino Pérez acabó con la agonía del hincha como sólo lo puede hacer un diagnóstico médico. Quien no supiera aún qué sucedía dentro del club ya tiene el informe en su mano. Esto es lo que hay. Y es grave.

El Real Madrid, a 12 de mayo de 2026, es esto. Tan al desnudo y tan descarnado. La pérdida de contacto con la realidad es así de grande y el hecho de que lo hayamos podido ver es síntoma de algo peor: no hay contrapoderes, los frenos se han roto y nadie se va a jugar el tipo por detener la caída hacia el barranco. Si nadie puede evitar que el líder de una institución que vive del prestigio salga a pisotearlo de esta manera, ¿qué podemos esperar de lo deportivo o cualquier otra menudencia del día a día?

La tarde fue descorazonadora porque la única certeza que quedó es que, al menos durante un tiempo, no hay remedio para la decadencia. La gravedad del momento es tan grande que salió a entonar un "no a la prensa deportiva" y "no a Negreira", dos reclamos más universales que el "no a la guerra", y aún así perdió.

El presidente sabe que lidera una masa social con las manos atadas, inofensiva. Y la convoca a la versión florentina del referéndum sobre el chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero. Saldrá reforzado de poder porque él se ha encargado de que no haya otro escenario posible. No sabemos si se presentará a las elecciones Enrique Riquelme con su "acento sudamericano". El 99% de los mortales ni siquiera sabrá quién demonios es Enrique Riquelme. Pero sí que el presidente del Real Madrid considera una "confabulación" que por primera vez en 20 años parezca haber alguien dispuesto a concurrir en un proceso electoral.

No se trata de hacer aquí una defensa encendida de la democracia. Durante esas dos décadas a la mayoría nos ha dado absolutamente igual la falta de concurrencia presidencial. Y hemos estado muy cómodos con el poder indiscutido de Florentino, especialmente quienes nacimos demasiado tarde y no tenemos ni voz, ni voto, ni el privilegio de sangre de ser socios del club.

Nuestra condena es la nostalgia. La peor nostalgia de todas: la que se tiene del que todavía está ahí pero ya te parece otro. Las elecciones que queremos los madridistas son entre el Florentino que trajo a Mourinho en 2010 y el Florentino que traerá a Mourinho en 2026. Su show de ayer lo dejó claro: las vamos a perder.