El Valencia sobrevive a Quique con una remontada de dos goles en la locura del tiempo añadido

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Quique Sánchez Flores es un recuerdo amable del valencianismo, pero Mestalla, que durante muchos minutos pensó por qué no estaba en el banquillo local, acabó celebrando que su equipo le sobreviviera. Al Valencia le tocó remontar en dos minutos del añadido, con un gol de Cömert y un penalti de Hugo Duro un duelo en el que el Alavés, con su orden, le puso contra las cuerdas. [Narración y estadísticas: 3-2]

Mestalla apenas acabó de ovacionar al entrenador visitante cuando el colegiado José Guzmán, armado con cámara y micrófono en una jornada experimental, señaló el punto de penalti por un leve pisotón de Guido a Toni Martínez. 30 segundos había estado la pelota en juego y, sin que el VAR interviniera, Lucas Boyé puso en ventaja al Alavés.

Al Valencia le tocaba jugar contracorriente y empezó a hilvanar el mejor juego de ataque de toda la temporada, con un Ramazani eléctrico entre líneas y conectado con Sadiq, que no tenía su noche. Todo el bagaje ofensivo que generaba el Valencia moría, de una u otra manera, en el nigeriano, torpón y desacertado. No cazó un centro perfecto de Thierry, que se coló hasta la línea de fondo sentando a JonnyOtto a base de recortes. Favoreció, eso sí, un disparo de Ugrinic que salvó la defensa babazorra. Quique había pedido calma a su equipo, que se arropó para contener y buscar sus opciones en contras como la que armó Ángel, cuyo centro al segundo palo no pudo rematar Otto. No se sintió intimidado el Valencia, que comenzó a buscar a Sadiq... y el nigeriano a fallar. Era capaz de desquiciar a los centrales y robarles la pelota, pero las piernas se le liaban cuando encaraba a Sivera, para desesperación de todo el estadio. Eso, cuando no caía en fuera de juego.

Por eso empezaron a pisar área Ramazani o Javi Guerra, con un tiro que taponó Tenaglia. Quizá persiguiendo a Sadiq se rompió Protesoni, lo que obligó a Quique a reordenar a su equipo y, desde ese momento, comenzó a inquietar más a un Valencia tan dominador como impreciso. Como el mal control de Guerra cuando se quedaba mano a mano con el meta del Alavés.

Se desquitó el joven centrocampista al inicio de la segunda parte en otro ataque elaborado que nació en un centro de Rioja que rechazó Sivera, cazó Ugrinic obligándolo a repeler por segunda vez y que Sadiq recuperó para servir el golpeo al canterano. No falló Guerra para poner el empate.

Se había engrasado el Valencia y veía Quique desde la banda cómo a sus jugadores les costaba superar la línea del centro del campo. Sin embargo, reaccionaron con sus cambios y aprovecharon los nervios de los locales, desesperados porque la falta de puntería les estaba arrebatando dos puntos cuando el partido habían logrado dominarlo.

El Alavés se agarraron a Sivera, que salvó un disparo seco de Ramazani, y a Lucas Boyé, que empezó a aparecer. El primer testarazo lo falló por cruzarlo en exceso, el segundo, no. En el 70 tenían la victoria en el bolsillo y en la grada, se encendió la traca del «Coberán, dimisión». Hasta pudieron marcar el tercero si Mariano no hubiera errado de manera inexplicable cuando estaba solo ante Dimitrievski.

La reacción del Valencia era imprescindible y la activó el banquillo mandando al césped a toda la artillería: Danjuma, Raba, Almeida y Hugo Duro para acorralar al rival. Y tuvo efecto en los ocho minutos de tiempo añadido que marcó el colegiado. Dieron la vida... a balón parado.

Unai Núñez remató un saque de esquina escupido por el palo que cazó de volea Cömert para poner el 2-2 en el 90+5. Aún quedaban tres minutos y, entonces, Pacheco impidió que Hugo Duro saltara a rematar un centro larguísimo desde la orilla izquierda y vio la roja por ello. El partido empezó con un penalti y acabó con otro en el 90+7 que el goleador valencianista transformó para cerrar una remontada que hizo explotar a Mestalla.

El 'secreto' que explica el espectacular regreso de Rodri justo antes de enfrentarse al Real Madrid

El ‘secreto’ que explica el espectacular regreso de Rodri justo antes de enfrentarse al Real Madrid

Rodri ha vuelto. Ahora sí. Ha participado en 16 de los últimos 17 partidos del City (el pasado sábado, Guardiola le dio descanso). En todos los importantes, entre ellos ocho consecutivos en Premier, jugando como titular. Ya no hay molestias. Ya no hay parones. Justo antes de viajar a Madrid, el mejor mediocentro del mundo ha recuperado, al fin, su mejor nivel. ¿Por qué?

Antes, hay que apuntar esta fecha: 5 de octubre de 2025. Unas líneas más adelante se sabrá por qué.

Para saber más

Esta historia comienza meses antes de que Rodrigo Hernández (Madrid, 29 años) sufra una grave lesión de rodilla, sucedida el 22 de septiembre de 2024. Lo dicho, esta historia empieza unos meses antes. Rodri había jugado 64 partidos, la mayoría completos, en la temporada 23/34, cuando se proclamó campeón de Europa con España. Sobrepasó, de largo, los 5.500 minutos en una letanía de fútbol repetida desde 2019, fecha de su llegada al City. Fueron cinco temporadas rozando los 65-70 partidos al año. Y en todos los cursos, la manera de empezar era la misma. Terminaba un año, tenía tres o, como mucho, cuatro semanas de descanso y vuelta a empezar. Con un puñado escaso de entrenamientos, a competir.

Así fue también el pasado verano. Después de salir con buena cara del Mundial de clubes (su reaparición tras recuperar el ligamento cruzado), que terminó para el City el 1 de julio, descansó menos de cuatro semanas. El 28 de ese mes se reincorporó. El día 16 de agosto no pudo, pero el 23 ya estaba jugando un partido oficial con ese puñado escaso de entrenamientos.

El 3 de septiembre, seguimos en 2025, en una entrevista con este periódico, dice esto: «Mi objetivo ahora mismo, que acaba de empezar la temporada, no es la de jugar todos los partidos. Por ejemplo, en mi caso, vienes de jugar el domingo y jugar a los dos o tres días no tiene mucho sentido pensando en la rodilla. Esas cosas los médicos las estudian mucho, y lo tenemos en cuenta el míster y yo». Lo explica en la Ciudad del Fútbol, pues estaba concentrado con la selección en lo que era su regreso. En esa ventana se atiene a sus propias impresiones y, sustentado por De la Fuente, juega 28 minutos contra Bulgaria y 17 contra Turquía, poco más que unos ejercicios en partidos resueltos.

El 8 de septiembre, seguimos en 2025 por si alguien se había despistado, vuelve a Manchester y sigue jugando. El día 14, 76 minutos contra el United. El día 18, 60 minutos contra el Nápoles. El día 21, 90 minutos contra el Arsenal. Son 226 minutos en una semana. Tres partidos seguidos. Justo lo que no quería. El día 24 (Huddersfield en EFL Cup) y el 27 (Burnley en Premier) no salta al campo porque ya siente molestias. Lo intenta el día 1 de octubre contra el Mónaco (61 minutos) y el 5 contra el Brentford. Pero a los 22 minutos... «Molestias en los isquiotibiales». Eso decía la información que salía del City el, conviene recordarlo, 5 de octubre. Aquí está la fecha importante.

Rodri, en acción durante un partido contra el Liverpool.

Rodri, en acción durante un partido contra el Liverpool.GETTY

Hasta ese día, Rodri había sido incapaz de hacer lo que ahora, venimos a marzo de 2026, sucede: jugar, tras la lesión, ocho partidos de liga consecutivos como titular y recuperar, ya sí, la versión que le otorgó el Balón de Oro. ¿Qué ocurrió, pues, ese 5 de octubre del año pasado? Que algo hizo clic en su cabeza. Había que parar para volver a la vieja usanza.

Porque lo que había hecho Rodri, tras un curso entero lesionado, había sido empezar la temporada como siempre: casi sin entrenar. Y claro, su cuerpo, no sólo su rodilla, se resiente. No termina de arrancar, no se siente del todo bien, y el jugador detecta que debe prepararse adecuadamente no sólo para esta temporada, sino para alargar su carrera deportiva, algo que también explicaba en la entrevista del pasado septiembre con este periódico: «La lesión va a alargar mi carrera deportiva porque, quieras o no, llevo un año dándole respiro a mis piernas, a mi cuerpo... Nadie quiere una lesión así, pero la parte positiva es esa».

Eso se tradujo en varias semanas haciendo una especie de pretemporada como las que se hacían antiguamente en el fútbol. Un plan especial a todos los niveles y donde se implicó todo el Manchester City (cuerpo técnico, preparadores físicos, fisios, recuperadores, nutricionistas, etc...). Esa es la clave de lo que está ocurriendo ahora. El secreto de Rodri es que, tras intentarlo como hacía antes de la lesión, ese 5 de octubre cambió y decidió hacer una pretemporada como las de antes.

A Guardiola le preguntaron el otro día por él. «¡Guau! ¡Qué jugador! ¿verdad? Le hemos echado mucho de menos durante mucho tiempo, pero poco a poco está volviendo a ser el que era», explicó el entrenador, que asumió y apoyó la decisión de Rodri pese a que, cada vez que lo tenía a su disposición, lo ponía a jugar, capital como es para el juego del City. Alrededor de Rodri el equipo se ordena, ataca y defiende mejor, la pelota fluye de otra manera. Los datos físicos que ofrecen los diversos sistemas (distancias recorridas, metros de esfuerzo a alta intensidad, desplazamientos, giros, precisión, etc...) son mejores que los de antes de la lesión.

Rodri, tras marcar un gol el pasado miércoles en la Premier.

Rodri, tras marcar un gol el pasado miércoles en la Premier.EFE

Esas semanas de pretemporada en plena temporada hacen que hoy la figura de Rodri regrese con todo lo que ello conlleva. Primero para el Real Madrid, que el miércoles se enfrentará a un equipo mucho mejor con el español en la hierba. Un partido con cierto morbo porque, según algunas informaciones, se ha despertado de nuevo el interés del club blanco en el jugador. Él, ajeno a esta cuestión, piensa sólo en el City. Bueno, en el City y, cómo no, en el Mundial, donde será el primer capitán (si Morata finalmente no va) de la gran favorita.

La Copa del Mundo está ahí, y el crecimiento exponencial de Zubimendi, tanto en el Arsenal como en la selección durante la ausencia de Rodri, hace que el seleccionador, Luis de la Fuente, ya ande dándole vueltas a cómo juntar a los dos sobre el campo. Porque no es realista pensar en Rodri como suplente de Zubimendi. Y no es realista, y más teniendo en cuenta las bajas que tiene España en esa zona del campo, pensar en este Zubimendi en el banquillo. Los más entusiastas recuerdan que, hace 16 años, Vicente Del Bosque tuvo el mismo problema delante con Xabi Alonso y Busquets, y aquello salió como salió.

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Con 19 segundos por jugar y empate a 80, Scariolo podría haber elegido que el último balón estuviera en las manos de cualquiera de los que tantas veces se vieron en estas situaciones. Campazzo, la apuesta segura de Llull... Lo dejó, sin embargo, en las de Andrés Feliz. Y la respuesta del dominicano fue sobresaliente. Un canastón sobre la bocina para alivio blanco en Gran Canaria. Un duelo que no supo cerrar y casi le cuesta un disgusto. [80-82: Narración y estadísticas]

Utilizó su cuerpo, su habilidad forjada en las canchas de Guachupita, el barrio dominicano del que escapó. Un tipo cada vez más importante en este Madrid en busca de sí mismo. Una canasta callejera. Un precioso colofón a un choque intenso en el que el Dreamland Gran Canaria -todavía no pudo contar con su refuerzo de lujo, el ex del Barça Chimezie Metu, de más a menos y de menos a más, casi se da una alegría ante el líder.

Del sopapo de la Copa el Real Madrid ha escapado de la única forma posible: con tres victorias. Sin alharacas, sin dramatismos y también sin conclusiones precipitadas. La reacción deberá seguir siendo refrendada. En Gran Canaria, a domicilio donde más le está costando (especialmente en Europa) y con bajas, lo de Scariolo sudaron más de la cuenta. Un mal arranque, después un rodillo y el enredo final.

Y eso que... La puesta en escena del Real Madrid fue tan impropia como contundente iba a ser después la reacción. Perezoso, fuera de onda, desbordado por un solo jugador. Mike Tobey, quien precisamente no atraviesa esta temporada por sus mejores días, torturó el amanecer blanco. Sacando de cacho a Tavares, aprovechando los bloqueos, anotando con una soltura sonrojante. En un momento, el estadounidense (con pasaporte esloveno), anotó 14 puntos y los de Jaka Lakovic, que tampoco andan en su curso más pleno (ni billete para la Copa lograron), se vieron 13 arriba (25-12).

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

El Madrid no sabía leer lo que estaba pasando en el Gran Canaria Arena. Las rotaciones apartaron a tres jugadores clave (ni Hezonja, ni Deck ni Garuba), tipos que se manejan entre el tres y el cuatro, pero que, sobre todo, se caracterizan por la energía que ofrecen al colectivo. Sin ellos, el resto no pareció agarrar la oportunidad. De nuevo frío Trey Lyles. Tampoco Alex Len iba a brillar demasiado. A los blancos les iba a tocar remar.

Lo que ocurre es que son tantas las virtudes que maneja Scariolo, que apenas tardó un bostezo en dominar el escenario. Paso adelante defensivo y algo de lógica en sus ataques. La sabiduría de Llull. El ímpetu de Okeke. La electricidad de Campazzo. Como sin darse cuenta, un parcial de vuelta de 7-29 para ver (muy por arriba).

Un dominio para ya no dejarlo escapar, entre las carencias locales y la seriedad blanca. Otro tripe de Campazzo puso una distancia enorme (42-58), ya en el tercer cuarto. Pero la noche no estaba rota en las islas. Al Madrid le quedaba otra desconexión. Coincidió la entrada a pista de Carlos Alocén, de vuelta de su segunda grave lesión de rodilla, y el bajón con la segunda unidad blanca (la entrada de Procida por un conmocionado Kramer y de Izan Almansa con la cuarta de Len), para que Wong lo aprovechara y dejara a los amarillos con vida en la entrada del acto final.

Más cerca todavía cuando Tobey volvió a penalizar desde el perímetro (68-69), cuando el Granca se lo empezó a creer de verdad. El parcial había sido de 26-11 y a Scariolo no le quedó más remedio que recurrir a sus seguros de vida. Volvieron Tavares, Campazzo y Feliz para apagar el incendio. Pero el duelo estaba ya en el abismo. Feliz, al que antes habían señalado una dudosa falta sobre Albicy, sofocó la caldera amarilla. Una acción de pizarra, un canastón sobre la defensa de Wong.

Son ya 19 triunfos ligueros por apenas dos derrotas para el Madrid. Cada vez más encarrilado ese primer puesto que ansían y que les garantizaría factor cancha a favor en todos los partidos de playoff. En Gran Canaria, ante un Dreamland peleón, había sido Campazzo el nombre propio (18 puntos). Un partido mayúsculo del base argentino. Una guinda tremenda de Feliz.

La nueva Fórmula 1

La nueva Fórmula 1

Sabíamos que en 2026 la Fórmula 1 se enfrentaría al cambio normativo más profundo de su historia. Intuíamos que un reglamento técnico tan denso y complejo provocaría una metamorfosis no solo en el aspecto, el sonido y el rendimiento de los monoplazas, sino también en la propia forma de competir.

Ha bastado una sola carrera para confirmar muchas sospechas y algunos temores. Entre las primeras, que Mercedes dispone del motor más potente del año; que Ferrari ha dado un salto adelante que, entre otras cosas, ha servido para recuperar a Lewis Hamilton; que Red Bull, quizás sin el propulsor más fuerte, ha realizado un trabajo extraordinario; que Racing Bulls y Haas lideran la zona media; y que los equipos de los dos pilotos españoles han comenzado la temporada como grandes derrotados.

Entre los temores, se confirma que esta nueva Fórmula 1 es más complicada que nunca. Las herramientas que manejan los pilotos resultan invisibles para el espectador, ningún piloto parece disfrutar conduciendo estos coches y, además, la manera de correr ha cambiado por completo.

Hace ya bastantes años, la Fórmula 1 era un deporte en el que los pilotos excepcionales destacaban sobre los simplemente buenos. El talento y el valor marcaban la diferencia a la hora de arriesgar en una curva. Se buscaban los límites del coche con técnica, osadía, coraje y una pizca de inconsciencia. El último en frenar adelantaba... o se iba fuera. En esa balanza incierta, el piloto era héroe o villano.

Ya desde hace tiempo, sin embargo, los pilotos no buscan siempre esos límites. Desempeñan otra función: gestionar la carrera. Antes gestionaban neumáticos y gasolina; desde este año gestionan, además, la energía. En pocas palabras, están obligados a ir despacio en zonas donde antes volaban para reservar algunos megajulios en la batería para la siguiente recta. Según el circuito, esta reducción de ritmo puede resultar casi grotesca.

Un ejemplo claro es la chicane Waites de Albert Park (curvas 9 y 10). El año pasado los pilotos llegaban allí casi 60 kilómetros por hora más rápido que este domingo. Era un punto crítico, exigente, escenario habitual de incidentes. Este año la trazaron sin frenar: varios cientos de metros antes los mapas de energía diseñados por los ingenieros ya habían desconectado los motores eléctricos para que los térmicos trabajaran en solitario y, además, recargaran las baterías.

Hace ya muchos años que quienes arriesgan, improvisan y deciden quién gana o pierde no son los pilotos, sino los ingenieros. Cuanto más sofisticada es la Fórmula 1, mayor es el ejército de técnicos que cada equipo despliega. Los campeonatos se deciden -más allá del talento al volante- por el trabajo aerodinámico, los diseños de suspensión, la eficacia de los motores, el desarrollo de combustibles y lubricantes y, desde este año, por las estrategias energéticas.

Cuando ayer George Russell y Charles Leclerc se adelantaron durante varias vueltas consecutivas, resultaba difícil distinguir si la maniobra dependía del talento, el acierto y el valor... o del nivel de carga disponible en cada batería. No eran adelantamientos puros, sino acciones condicionadas. Para llegar con energía a un punto determinado, debían reducir la velocidad en otro. Como señalaron varios pilotos, es algo "contra natura": una forma de conducir opuesta a lo que han aprendido durante años, algo ajeno a su ADN, que no les inspira, no les motiva y no les desafía.

En medio de este galimatías de megajulios, kilovatios y nuevos palabrosovertake mode, boost mode, straight mode, slew rates, deployment, recharge, harvesting—, el GP de Australia dejó una primera parte vibrante y numerosos adelantamientos donde antes no se veían. Russell ganó y es líder del campeonato por primera vez; Mercedes impuso respeto con sus dobletes de sábado y domingo; Ferrari confirmó que su coche es un misil en las salidas; Max Verstappen fue elegido piloto del día por su remontada; el campeón del mundo, Lando Norris, cruzó la meta casi un minuto por detrás del vencedor; y su compañero y héroe local, Oscar Piastri, se estrelló antes siquiera de empezar.

En cuanto a los españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz solo pudieron disfrutar de la salida, donde remontaron varias posiciones. A partir de ahí, su carrera fue simplemente un test. Alonso abandonó tras 21 vueltas intermitentes y Sainz terminó penúltimo con un coche pesado, sin carga aerodinámica, poco fiable y con un alerón delantero demasiado frágil.

Lo peor es que, en ambos casos, la solución no será fácil, ni rápida, ni barata. Habrá que seguir sufriendo.

La mala salida de la nueva Fórmula 1 o por qué los pilotos odian sus coches: "Pronto habrá un gran accidente"

La mala salida de la nueva Fórmula 1 o por qué los pilotos odian sus coches: “Pronto habrá un gran accidente”

«¡Me encanta este coche, me encanta este motor!», gritaba George Russell al cruzar la meta del circuito de Albert Park, confirmándose como el primer ganador del recién estrenado Mundial de Fórmula 1. Su Mercedes es superior -vaya si lo es-, por eso apunta al título esta temporada, pero esa no es la única particularidad que el inglés mantiene respecto al resto de los pilotos: es el único entusiasmado con los nuevos monoplazas.

A nadie más le gustan. Tras la carrera en Australia, la zona mixta del trazado fue una procesión de conductores talentosos, todos disgustados con la conducción o, mejor dicho, con los directivos que han cambiado la normativa del campeonato e invalidado todo lo que sabían. Ya no se trata de ser el más rápido, sino de ser el más eficiente, y eso resulta desconcertante. Ahora deben soltar el acelerador en plena recta. Deben frenar mucho antes de cada curva. En definitiva, deben ir con más cautela. Todo ello para recargar las baterías de los propulsores eléctricos, que son los que lo deciden todo.

En las primeras vueltas de la prueba se produjo una concatenación de adelantamientos entre George Russell y Charles Leclerc -ahora tú, ahora yo- que devolvió la Fórmula 1 a tiempos pretéritos y confirmó que este año habrá más batallas en pista. Aun así, la mayoría de los actores del campeonato mantuvieron el gesto torcido. Espectáculo, sí, pero artificial. El Mercedes adelantaba al Ferrari utilizando el sobrante de energía del llamado modo adelantamiento, pero acto seguido se quedaba sin potencia y era rebasado de nuevo. Una y otra vez, en cada recta. Al final, una parada en boxes permitió a Russell alejarse junto a su compañero, Kimi Antonelli, y el intercambio de posiciones llegó a su fin. Todos los presentes, de los ingenieros a los aficionados, se quedaron con la misma duda: ¿qué acaba de pasar? Ese toma y daca tendría que haber sido emocionante, muy emocionante, y sin embargo resultó más bien extraño.

Las críticas de Verstappen y Norris

«Es un caos. Adelantas en una recta y luego te vuelven a adelantar. He visto cosas muy raras, como en el Mario Kart», aseguraba el cuatro veces campeón Max Verstappen, quizá el más crítico con el nuevo reglamento. Su palmarés se explica por su arrojo: siempre era el último en frenar, quien más apuraba en las curvas, y ahora eso ya no es determinante. «Esto no es divertido», afirmó en la pretemporada, cuando llegó incluso a insinuar su retirada. Ayer, cuando le preguntaron por algún aspecto positivo del nuevo reglamento, contestó sin rodeos: «Para mí no hay ninguno». «Habría que cambiar muchas cosas de esta Fórmula 1, como los motores y las baterías, pero eso ya no es posible», añadió el holandés.

«Han convertido los mejores coches del mundo en los peores», le acompañaba el vigente campeón Lando Norris, que en Melbourne apenas pudo ser quinto, justo por delante de Verstappen. «George estará contento, pero el nuevo reglamento no está bien», reconocía el líder de McLaren, que vio cómo su compañero, el local Oscar Piastri, se estrellaba en la vuelta de calentamiento después de que su monoplaza registrara un pico de potencia inesperado que fue incapaz de controlar. «Pronto habrá un gran accidente», sentenció Norris.

La defensa de Domenicali

Sus palabras pusieron en alerta a los organizadores del campeonato, que reconocen encontrarse en una fase de prueba. Tras las primeras carreras se podrían introducir modificaciones para ayudar a los pilotos: Liberty Media está dispuesta a escuchar, tal y como anunció en la pretemporada. Pero la Fórmula 1 será eléctrica o no será. «Si vemos algo que deba abordarse, lo haremos de la manera correcta. Creo que ahora estamos en el buen camino», apuntaba Stefano Domenicali, CEO del campeonato, que celebró la llegada de Audi y Cadillac y dejó claro que dar marcha atrás es imposible: «Hemos incorporado una nueva unidad de potencia para atraer a más fabricantes. El combustible sostenible, la electrificación... por eso nació este proyecto». El ex jefe de Ferrari no tardó en plantar cara a los pilotos críticos: «Creo que, en general, hablar mal de un mundo increíble que nos permite crecer a todos es un error».

El nuevo Mundial guarda la incertidumbre sobre qué pasará, si algún cambio devolverá la sonrisa a sus estrellas, aunque ya tiene varias certezas. Una es el dominio exagerado de Mercedes. Incluso ayer, después del duelo entre Russell y Leclerc, hubo rumores sobre si la escudería británica se estaba reservando potencia para proteger su ventaja a vista de los legisladores. Su doblete en la primera carrera dibuja una temporada con un claro ganador; la condena de la emoción. Sólo Ferrari, con su velocidad en las salidas, parece capaz de discutir también los triunfos y queda por saber cómo evolucionarán McLaren y Red Bull.

No estarán con ellos, eso seguro, ninguno de los dos españoles en competición, condenados ambos a las últimas posiciones. Con varios problemas aerodinámicos, Carlos Sainz sólo pudo acabar penúltimo con su Williams, por detrás de su compañero Alex Albon, y el Aston Martin de Fernando Alonso apenas aguantó 14 vueltas. La salida del dos veces campeón fue prometedora -llegó a situarse décimo-, pero después perdió una posición tras otra hasta la retirada. En sólo siete días volverá a intentar el milagro de acabar una carrera con el motor Honda y mantener así la motivación en medio del desastre a sus 44 años.

Muere Vicente Paniagua, leyenda del Real Madrid

Muere Vicente Paniagua, leyenda del Real Madrid

Vicente Paniagua era un testigo único de una época única. Un manchego de Alcázar de San Juan llegado a la cantera del Real Madrid en 1964, con 17 años, un alero de casi dos metros, escudero después de nombres de leyenda. Era también un señor, siempre dispuesto a la reflexión; nadie le recuerda con una mala palabra. Amable, dispuesto, bromista. Inolvidable su melena, su ocho a la espalda. 11 temporadas de blanco, un palmarés único y una leyenda al fin, siempre ligado al baloncesto y club tras su retirada. A los 78 años, falleció este sábado en Madrid.

Contaba Vicente, que durante los últimos años se desempeñó como comentarista de baloncesto en Real Madrid Televisión, que su mejor recuerdo en una cancha era el de la final de la Copa de Europa de Nantes. Aquel abril de 1974, todavía con Pedro Ferrándiz en el banquillo (después jugaría a las órdenes de Lolo Sainz), los blancos la alzaban por quinta vez tras derrotar al Ignis de Varese. Ramos, Brabender, Szczerbiak, Luyk, Rullán, Cabrera, Corbalán... y Paniagua.

Para él era su segunda Copa de Europa y no iba a ser la última. Tres en total de los 21 títulos con el Madrid (1 Intercontinental, 10 Ligas seguidas y siete Copas de España). Paniagua también vistió ocho veces la camiseta de la selección española, disputando los Juegos del Mediterráneo de 1967 en Túnez. Siempre le quedó la pequeña espina de no haberlo hecho más veces.

Recordaba Vicente Salaner en las páginas de EL MUNDO cómo fueron los años en que Paniagua llegó al Madrid. En 1966, Ferrándiz retomó el equipo para lo que fichó "a los mejores americanos. "De Estados Unidos, Bob McIntyre, tremendo alero tirador de la St. John's University de su amigo Lou Carnesecca, y en España, Miles Aiken, diabólico pívot que había triunfado en el Águilas de Bilbao". Y a "buenos jugadores nacionales", como Vicente Ramos, base del Estudiantes. De su propia cantera subieron Cristóbal Rodríguez, Toncho Nava y el propio Paniagua, "tres chavales con potencial internacional". Al año siguiente, en 1967, reconquistó la Copa de Europa ante "el temible Simmenthal de Milán".

El Madrid de la temporada 67/68. Paniagua, abajo, el primero por la derecha.

El Madrid de la temporada 67/68. Paniagua, abajo, el primero por la derecha.EM

Tras retirarse en 1977, Paniagua presidió durante años la Federación de Baloncesto de Castilla la Mancha en Alcázar de San Juan, la tierra de la que presumía con orgullo, donde el pabellón lleva su nombre desde hace años. Siempre estuvo cerca del club, desde la televisión y con la asociación de veteranos, con la que durante años seguía jugando. Y recordando los viejos y legendarios tiempos.

Hace años, cuando el Real Madrid volvió a ganar una Euroliga, en 2015, Paniagua se veía reflejado en Andrés Nocioni. "Por esa garra, esa fuerza, duro en defensa, sin lanzar demasiado... Es un chico que se cabrea hasta consigo mismo, un jugador necesario en este Madrid. Le ves calentar y estás seguro de que ganarás; tiene cara de asesino, sale a matar. No lo digo por la final, ya lo dije antes - hay testigos - . Los veteranos viajamos con el equipo a veces y verle de cerca es tremendo", contaba en este periódico.

Descanse en paz.

Florentino, amargo cumpleaños

Florentino, amargo cumpleaños

Florentino Pérez cumplió este domingo 79 años. Le felicitamos. Los habrá celebrado entre la satisfacción del aniversario y la amargura de estar atravesando su peor momento desde que accedió a la presidencia del Real Madrid.

Se ha visto obligado a renunciar a la Superliga, en cuya creación y sostén empeñó su prestigio personal y el peso del club. Innegables y justificados. Acabó siendo un error de cálculo y una sobreestimación de lo que significa el Madrid. Pese a su magnitud, no se abren por principio ante él las puertas, ni caen los muros.

A Florentino le han negado los jueces los conciertos y los aparcamientos. El equipo, sin títulos recientes y justo de talento, no parece, entre la sonora o la sorda irritación de la parroquia, capaz de corregir el rumbo. Un gol victorioso en Balaídos, en el minuto 94 y de carambola, no mueve al optimismo, sólo al respiro momentáneo. El Madrid sí que va partido a partido. Los jugadores, frágiles piezas en un tablero quebradizo, se lesionan por inercia a causa de una preparación insuficiente o equivocada. La cantera no es una apuesta, sino una necesidad y, como tal, un albur.

Un entrenador joven y brillante fichado por tres años, apenas duró la mitad del primero, en medio del silencioso desamparo de un presidente decepcionado o arrepentido. Su sucesor, surgido de las fértiles ergástulas de la casa, equidista del criterio y los bandazos.

En calidad de responsable máximo y exponente por igual de la culpa y el mérito, en algunos pecados lleva Florentino la penitencia. Pero en otros es víctima de la ignorancia y la ingratitud de una parte de la afición arrastrada al exabrupto por sus pasiones. Por las bajas, si es que reservamos las altas a la memoria serena y no secuestrada por el olvido o contaminada por la visceralidad más elemental y gregaria. En el Bernabéu se ha pitado a los más grandes jugadores propios, pero nunca se ha pedido a grito pelado la dimisión de un presidente. Y, por añadidura, de quien puede estar sujeto a críticas, como cualquier personaje público, pero no a discusión respecto a su gigantesca talla directiva.

Florentino, aturdido, desorientado, debe de contemplar el panorama con perplejidad y tristeza. Las circunstancias no le aconsejan convocar la Asamblea extraordinaria, prevista para este mes, acerca del aún tímido cambio societario del club. Al borde de fechas decisivas, en el Madrid se escribe con tinta invisible en una página en blanco. A esa incógnita desnuda la llamamos futuro.

Amenazan a la tenista húngara Panna Udvardy con matar a sus familiares si no perdía un partido

Amenazan a la tenista húngara Panna Udvardy con matar a sus familiares si no perdía un partido

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La tenista húngara Panna Udvardy, número 95 de la clasificación WTA, ha denunciado haber recibido amenazas de muerte contra su familia para que se dejara perder en un encuentro de cuartos de final en el WTA 125 challenger de Antalya (Turquía) que termina este domingo.

La tenista ha asegurado en la red social Instagram que recibió en su móvil privado mensajes amenazadores antes del partido del pasado viernes contra la ucraniana Anhelina Kalinina (puesto 183), ante la que perdió por 6-7 y 5-7.

Kalinina disputa hoy la final del torneo frente a su compatriota Oleksandra Oliynykova (73).

"Dijeron que sabían dónde vive mi familia, qué coches usan y que tenían sus números de teléfono. Incluso me enviaron fotos de miembros de mi familia y de una pistola", denunció la deportista en un mensaje en el que adjunta esas imágenes.

Udvardy también muestra una captura de pantalla de un mensaje, desde un número con prefijo del Reino Unido, en el que se le amenaza con ir contra dos de sus parientes si no perdía el partido.

En ese mensaje se amenaza expresamente con secuestrar a la madre de la jugadora de su domicilio en Hungría y de retenerla hasta que se pague el dinero que perderían los agresores si la tenista les desobedecía.

En su mensaje, la tenista explica que contactó inmediatamente con sus padres y con la Asociación de Tenis Femenino (WTA en sus siglas inglesas).

Desde la WTA, asegura Udvardy, se le comunicó que otras tenistas han recibido amenazas parecidas y que se está investigando si ha habido una filtración de información personal de la base de datos de la Asociación.

La tenista ha presentado una denuncia ante la Policía en Turquía. La deportista denuncia que "no es aceptable recibir amenazas" y que no se debe "normalizar este tipo de abusos en el deporte".

Además, pide que la WTA investigue y tome medidas para proteger la información personal y la seguridad de las deportistas. "Ninguna jugadora debería tener que pasar por algo así", concluye su mensaje Udvardy.

Ilia Topuria peleará en la Casa Blanca ante Gaethje en plena batalla dialéctica entre Trump y Sánchez

Ilia Topuria peleará en la Casa Blanca ante Gaethje en plena batalla dialéctica entre Trump y Sánchez

Es oficial. A las 5 de la mañana del Día de la Mujer, Ilia Topuria (17-0) ha confirmado que peleará el 14 de junio en la Casa Blanca contra Justin Gaethje (27-5) en el 80 cumpleaños del presidente, Donald Trump, y 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos. La confirmación del combate llega en un momento en que las relaciones entre el país norteamericano y España no pasan por su mejor momento tras las posiciones encontradas respecto al conflicto con Irán.

Ha pasado casi un año desde que Topuria pusiera a dormir a Charles Oliveira para conseguir el título del peso ligero y se convirtiera en el décimo doble campeón de la UFC y el primero en hacerlo invicto. Esa victoria del 18 de junio de 2025 catapultó al hispanogeorgiano al primer puesto libra por libra de la liga de artes marciales mixtas y puso su nombre entre las leyendas de este deporte.

Así, cuando Dana White pergeñó una veleda especial por el cumpleaños de su amigo Donald Trump en la Casa Blanca, Topuria tenía que estar entre los elegidos. Será una noche que conmemorará además el 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos. 'Freedom Fights 250 - The White House' serán seis combates en torno a un octógono montado en pleno jardín sur de la residencia presidencial con apenas 5.000 personas de público. Más de 60 millones de dólares costará un montaje para agasajar también al presidente estadounidense.

Aunque se especuló con la posibilidad de enfrentar a los dos mayores símbolos de la UFC como son el hispanogeorgiano y el ruso Islam Makhachev, finalmente se eligió al de Arizona. En el Topuria - Gaethje, el español tendrá que reunificar el título del ligero ya que su rival es el actual campeón interino tras derrotar a Paddy Pimblet el pasado 24 de enero en las Vegas. La UFC ideó esta alternativa tras el parón solicitado por el doble campeón para solucionar sus problemas personales derivados de una denuncia de su mujer Giorgina Uzcategui.

Cartel de la pelea en la Casa Blanca.

Cartel de la pelea en la Casa Blanca.IG

A sus 37 años, Gaethje, originario de Safford (Arizona), es uno de los símbolos estadounidenses de la UFC. Antiguamente, poseedor del cinturón de BMF, que acaba de arrebatar Oliveira a Holloway, ocupa el puesto número 1 en el ránking del peso ligero.

En la velada también pelearán Alex Pereira (13-3) y Ciryl Gane (13-2) por el título interino del peso pesado, también volverá Sean O'Malley contra Aiemann Zahabi en la categoría gallo, Mauricio Ruffy - Michael Chandler en otro duelo del ligero, Bo Nickal - Kyle Daukaus en el medio y Diego Lopes frente a Steve Garci en pluma.

Conflicto dialéctico

El Consejo de Ministros a propuesta del presidente español, Pedro Sánchez, otorgó la nacionalidad española a Ilia Topuria en marzo de 2024. No obstante, las relaciones entre el máximo mandatario español y el presidente Trump no pasan por su mejor momento tras las diferencias respecto a la guerra iraní.

Si ya el mandatario norteamericano criticaba la posición española respecto al gasto militar, el conflicto respecto al uso de las bases españolas para operar en terreno iraní terminó con la paciencia de un presidente americano que dijo que "algunas naciones europeas han sido útiles. Otras, como España, han sido terribles".

Sánchez recuperó el "No a la guerra" para criticar la intervención estadounidense en el país de Oriente Medio. "Esta guerra es un extraordinario error que vamos a pagar", apuntó el presidente español pese a las amenazas de Trump de cortar las relaciones comerciales con España.

Jon Rahm se reencuentra con la victoria en su semana más mediática

Jon Rahm se reencuentra con la victoria en su semana más mediática

Actualizado

Jon Rahm lleva toda la semana en el foco mediático, aunque no por los motivos por los que al de Barrika le gusta acaparar los titulares. La victoria en el LIV Golf de Hong Kong pone fin a una sequía de 539 días. Desde septiembre de 2024 en Chicago, 'Rahmbo 'ha ido viendo pasar trofeos por delante: cuatro segundos puestos, varias veces peleando por la victoria, pero por unos u otros motivos los títulos no llegaban para el jugador más consistente del mundo. Este año, tras dos segundos puestos y en el tercer torneo de la temporada del LIV Golf, Jon Rahm ha sellado con un consistente día con 64 golpes su título más ansiado, el primero desde que la liga saudita se amplió a 72 hoyos y el broche a una semana convulsa de un protagonismo no deseado. Rahm se impuso con resultado final de -23 y tres golpes de ventaja sobre el jugador belga Thomas Detry.

La previa del torneo comenzó con las acusaciones al DP World Tour: "de alguna forma nos están extorsionando", comentó el español, único jugador 'rebelde 'que no firmó el acuerdo con el DP World Tour. La fuente de las disputas radicaba en los dos torneos extra que el Circuito Europeo quiere forzar a jugar al español cuando y donde quiera el circuito. Luego Rahm tuvo el gesto de pagar de su bolsillo un avión privado para traer a Hong Kong a ocho jugadores y un caddie atrapados en Dubái y sin posibilidad clara de llegar a tiempo al torneo de esta semana, debido al conflicto bélico que afecta a Oriente Medio. "Me criaron con ciertos valores", comentó el sábado.

Pero el remate y la mejor reivindicación llega con el título. Comenzó la jornada definitiva empatado con Harold Varner III y Thomas Detry en -17. Fue Varner III, con dos birdies en los hoyos 1 y 3, el primero que tomó la iniciativa, aunque rápidamente encontró respuesta del español. Jon no dejó escapar el primer par 5, hoyo 3. Hizo birdie tras un gran segundo golpe desde el rough que le permitió patear para eagle.

Entonces Rahm encadenó tres grandes putts de birdie en los hoyos 4, 7 y 8 desde alrededor de cinco metros, donde el de Barrika es el mejor jugador del mundo de largo. Con esos aciertos alcanzó el liderato. El primer tropiezo del día llegaría en el hoyo 9, con un putt corto fallado, acompañado de tres pares seguidos, donde desperdició opciones claras de birdie. No dio tiempo el español a que llegaran las dudas, ya que encadenó cuatro birdies consecutivos de los hoyos 13 al 16 que dejaron el torneo visto para sentencia. El bogey del 18, con una mala salida a los árboles, quedó en anécdota final previa a la celebración del jugador de Barrika, al que esperaban sus compatriotas en el green del 18. Sergio García y David Puig terminaron con -14 y empatados en la octava posición, que rentará a ambos jugosos puntos para el ranking mundial.

A un mes del Masters de Augusta, primer major de la temporada, Rahm logra su título número 23 desde que se hizo jugador profesional hace casi una década.