Ausente en el torneo y baja en Roland Garros por su lesión de muñeca, Carlos Alcaraz sí estuvo este jueves en el Masters de Madrid. Lo hizo como espectador, en la pista 7, acompañado por sus padres, Carlos y Virginia, para ver el debut de su hermano Jaime en el torneo sub 16. El pequeño de la familia se estrenó en la competición con victoria por un doble 6-3 ante Pol Mas.
Ya se sabe que el tenis forma parte del ADN de la familia. Mientras Jaime prosigue con sus pinitos, que podrían llevarle a hacerse una foto con Jannik Sinner si ambos ganan en sus respectivas categorías, Álvaro, el mayor de los hermanos, hace tiempo que viaja con Carlos por el circuito y ejerce de spárring en más de una ocasión.
Jaime, de 14 años, ha recibido una invitación para disputar el torneo dentro de la categoría de jóvenes promesas. La presencia del poseedor de siete títulos del Grand Slam pasó en principio inadvertida, dado que el partido coincidió con el que disputaban en la central Casper Ruud y Alexander Blockx. Fue al concluir este encuentro, con la sorpendente victoria del belga, cuando algunos aficionados repararon en la presencia de Carlos Alcaraz.
"What a player!", escribió Jannik Sinner sobre Rafael Jódar en la cámara de televisión después del partido. Los elogios del italiano con ese "¡Qué jugador!" se vieron ampliados en la rueda de prensa posterior al duelo de cuartos de final del Masters de Madrid en el que le derrotó por 6-4 y 7-6 (0) después de una hora y 57 minutos.
"Al saludarnos en la red le dije que siguiera trabajando y mejorando. Es un jugador de alta calidad. Mi consejo es que se mantenga lo más posible ajeno a la presión. Lo que está haciendo es increíble, pero cuando la presión se te mete en la cabeza las cosas son más difíciles. Sé que su padre está creando una burbuja alrededor de él", dijo el número 1 del mundo.
No se trata de mera cortesía. Sabedor de sus andanzas y de que viajaban por el mismo lugar del cuadro, Sinner no dudó en presenciar en directo, en la pista Manolo Santana, donde el español ha disputado todos sus partidos, su encuentro de segunda ronda ante Alex de Miñaur, a quien Jódar tan sólo concedió cuatro juegos, y le ha seguido el rastro a lo largo de todo el torneo.
El impacto del nuevo fenómeno del tenis mundial, que el próximo lunes será 29º en el ránking, es brutal. Madrid despidió este miércoles con los lógicos honores a quien se ha encaramado por derecho como uno de sus nuevos ídolos. A falta del mejor tenis que le distinguió en su formidable periplo durante el torneo, Jódar, 19 años, presentó un combate digno ante Sinner, pero el techo del número 1 del mundo se reveló demasiado alto para este chaval capaz de despertar la ilusión entre una hinchada huérfana de la magia de Carlos Alcaraz, ausente del torneo por lesión por segundo año consecutivo.
Discurso humilde
"Trataré de aprender de este partido para el futuro. Veré el partido y analizaré las cosas que he hecho bien y las que hecho mal. Es mi primer año en el circuito y sé que estoy en un proceso de aprendizaje. No creo que por estos resultados sea mejor de lo que realmente soy. Tengo los pies en el suelo y sé que todo el mundo te puede ganar", dijo el también reciente semifinalista del Conde de Godó ante los medios.
Jódar no pudo aprovechar ninguna de sus seis oportunidades de rotura, dos de ellas en el primer parcial, con el partido aún parejo, y las otras cuatro en sendos juegos mediado el segundo set, con el italiano mostrando dudas con el servicio, lejos de percutir con el tenis al que nos tiene acostumbrados. Ahí le faltó al español el cuajo necesario para un desafío de semejante dimensión, mientras que su oponente encontraba las soluciones para llegar hasta un desempate donde no hubo color.
"Quiero analizar cómo he jugado esos puntos. Ahora mismo no los recuerdo muy bien", comentó sobre las opciones de rotura de las que no obtuvo provecho.
No parece que estemos ante un fenómeno circunstancial. Con unos resultados que le han proyectado de manera vertiginosa, el madrileño, que ocupaba el puesto 896º a principios de 2025, será cabeza de serie en Roland Garros, en su segundo grande en el cuadro principal tras caer en segunda ronda en el Abierto de Australia. Antes podremos verle en el Masters 1000 de Roma, último torneo antes de la gran cita en París.
Bajo techo debido a la lluvia, en unas condiciones más favorables para su oponente, el tenista de Leganés no se amedrantó después de un primer set que se le esfumó en un par de juegos erráticos. Mantuvo sus señas de identidad, yendo a por los puntos, si bien con menos orden y acierto que en los encuentros precedentes.
"Han sido cuatro partidos muy buenos ante rivales muy distintos, pero todo eso no cambia nada. Ha sido una experiencia muy bonita aquí, en Madrid, pero sé que queda mucho camino", insistió, en el discurso humilde del que lleva haciendo gala desde su estallido en el circuito.
Campeón el pasado año en Paris-Bercy y este curso en Indian Wells, Miami y Montecarlo, Sinner se encuentra a dos victorias de convertirse en el primer jugador capaz de conquistar cinco Masters 1000 consecutivos. No pierde un partido en un torneo de este rando desde que se retiró por calambres ante Tallon Griekspoor el pasado 5 de octubre, en Shanghai.
Hubo algunos momentos en los que Rafael Jódar alumbró la esperanza ante Jannik Sinner, como cuando creó dos pelotas de rotura en sendos juegos del comienzo del partido, mantuvo la cara en el segundo set y llegó a conseguir una imagen dubitativa del número 1 del mundo y ganador de cuatro títulos del Grand Slam. Pero será el italiano, mejor en el global, más certero a la hora de rentabilizar sus opciones, quien dispute las semifinales del torneo, tras imponerse por 6-4 y 7-6 (0), en una hora y 57 minutos.
Superado ese trance inicial, Sinner empezó a leer mejor el juego de un tenista al que nunca se había enfrentado y marcó las distancias lógicas ahora mismo entre uno y otro, entre el gran campeón consagrado que ya acumula 26 victorias consecutivas en Masters 1000 y el tenista emergente que sale más que fortalecido del torneo de Madrid y será 29º en el ránking la próxima semana.
Muy estable hasta esta instancia del torneo, capaz de demoler a Alex de Miñaur en su primera victoria ante un top ten y de vencer a Joao Fonseca en el choque entre dos ya afamados miembros de la nueva generación, el reciente semifinalista del Conde de Godó se encontró con un techo demasiado alto y unas exigencias a las que su tenis todavía no alcanza.
Pista cubierta
Con la pista cubierta, en condiciones desfavorables para él, fue fiel a sus principios, acudió a la disputa con su valentía natural, envidó en cada resto de segundo saque ganando metros sobre la línea de fondo y acertó en más de una ocasión con el saque abierto y la derecha cruzada. En el primer set, mantuvo la puja hasta el quinto juego, cuando dispuso de su segundo punto de break, para ver a partir de ahí como el ganador este año en Indian Wells, Miami y Montecarlo le quebraba en sendas ocasiones y parecía alejarse en el horizonte.
Aún con nostalgia de Rafael Nadal y huérfana por segundo año consecutivo de Carlos Alcaraz, la grada ha acogido a Jódar como un nuevo hijo pródigo, que sale de la Caja Mágica con un notable crédito añadido al que ya traía como ganador en el ATP 250 de Marrakech de su primer título en el circuito, además de su brillante paso por Barcelona.
Con todo, el campeón júnior del US Open 2024 no se dejó ir. Hizo asomar dos bolas para situarse 4-2 y saque e interactuó con el público, entre cuyos integrantes se encontraba Ion Tiriac, antiguo propietario del torneo, con la apariencia de un gigante intocado por el tiempo. Frustrada la tentativa, volvió a la carga en el octavo juego, aprovechando la debilidad de Sinner con el servicio a lo largo de toda la tarde. Ahí, en las seis bolas de rotura que no pudo aprovechar, también se definió el partido.
Ya en la orilla del desempate, se ampliaron los márgenes entre uno y otro. Tirando de trienios y de oficio, de las muchas y venturosas experiencias acumuladas, Sinner solo tuvo que esperar los errores de precipitación de quien se marcha, sin duda, como la sorpresa más grata del torneo.
A la hora del patio en la escuela primaria de Cheukta, un pequeño pueblo de Kenia, Sabastian Sawe se escondía en la cocina del colegio porque los otros niños organizaban carreras fuera y no quería participar. «Era muy tímido y rapidísimo y, como sabía que ganando llamaría la atención, se ocultaba», recuerda Julius Kemei, el profesor que convenció a Sawe para que corriera: «Le dije: ‘Correr no es sólo tu talento, es tu futuro’». El pasado domingo aquel niño inseguro se convirtió en el primer humano capaz de completar un maratón en menos de dos horas y resquebrajó todas las barreras del deporte.
¿Podemos correr 100 metros en nueve segundos? Seguro que sí. ¿Y saltar nueve metros? Por supuesto. ¿Nadar 100 metros en menos de 46 segundos? ¿Meter más de 100 puntos en un partido de baloncesto? ¿Ganar 30 Grand Slam de tenis? ¿Marcar 100 goles en un año? ¿Completar un salto quíntuple en patinaje sobre hielo? Ahora todo es posible. En cualquier rincón del planeta puede haber un niño escondido en la cocina de su colegio que sólo necesita confianza para salir y romper con todo. Bueno, confianza y alguna cosa más.
Cada vez más jóvenes
«Uno de los cambios más importantes que está habiendo y que puede ser decisivo en el futuro es la rápida detección y profesionalización de talentos en la mayoría de países del mundo. Incluso en lugares con la tradición de Kenia, antes el talento surgía de manera espontánea y sólo llegaban los dos o tres mejores de cada generación. Ahora, en cambio, a los 10 o 11 años ya se les programan planes de entrenamiento. Eso aumenta mucho la base y multiplica los candidatos a batir los récords», analiza Pedro L.Valenzuela, investigador de la Universidad de Alcalá y editor de la revista Fissac, que sabe de ejemplos más extremos.
Mucho mejores. En el récord de Sawe las zapatillas mágicas, unas Adizero Adios Pro Evo 3, se llevaron todo el protagonismo y fueron importantes, sin duda. El efecto rebote de su placa de carbono combinada con su ligereza -97 gramos- otorgaron al keniano una ventaja respecto a los maratonianos de hace 20 años. Pero quizá no fueron la ayuda más decisiva. «Las zapatillas tienen efecto y mucho marketing detrás, pero los avances en nutrición son un elemento más potente. Sawe pudo ingerir 115 gramos de carbohidratos por hora y, lo que es aún más importante, durante sus cuatro o cinco meses de preparación en Kenia contó con lo último. Eso generó ganancias y eficiencias clave en su récord», apunta Aitor Viribay, que fue responsable de nutrición y fisiología del equipo ciclista INEOS y ahora se ocupa de los atletas de Salomon.
Ian WaltonAP
La innovación en material puede ser muy específica del maratón, pero todos los deportistas del mundo pueden comer mejor -en competición y fuera de ella- de lo que comían las estrellas de antaño. Y eso evolucionará de manera infinita. Los estudios -de las propias marcas o de instituciones públicas- continúan y continúan. El propio Viribay, por ejemplo, plantea que en un tiempo los deportistas se suplementarán con ácido láctico, que hasta ahora se veía como el demonio, el culpable de la fatiga muscular, y ahora se antoja, como dice, como la «próxima generación de combustible». Todo llegará.
La mente entra en juego
Y mientras lo hace, los prodigios del mañana se preparan en cuerpo y, cada vez más, en alma.Victor Wembanyama, quizá el jugador que supere el récord de 100 puntos de Wilt Chamberlain, cuenta que desde pequeño trabaja su mente porque «es igual de importante que el físico». Mide 2,24 metros y es capaz de correr, botar y lanzar como un base: algo de eso sabe. «Antes sólo se acudía a nosotros cuando había problemas en la edad adulta, pero ya trabajamos con niños y adolescentes desde edades muy tempranas. Sin duda eso influye en el rendimiento. Desde pequeños podemos trabajar la motivación, la concentración, la activación, la gestión de emociones… El ser humano ya no es tratado como una máquina y eso es lo que nos faltaba para cerrar el círculo en el deporte», expone Josefina Cutillas, psicóloga que trabajó conCarlos Alcaraz hasta los 15 años.
THOMAS COEXAFP
A tan corta edad, el hoy número dos del ranking ATP ya decía que quería ser el mejor de la historia y está en ello, pese a su reciente lesión de muñeca. Si Novak Djokovic alcanzó los 24 Grand Slam, él puede soñar en conquistar 25. La humanidad avanza así: alguien lo hizo antes, alguien lo puede superar. «La inspiración funciona así, sirve cuando es tangible. No es soñar con algo, es perseguir un objetivo posible porque otro deportista ya lo ha conseguido», añade Cutillas, que sin duda conoce los obstáculos.
¿Existen los límites físicos?
Una cosa es imaginarlo y la otra hacerlo. De hecho, pese a asombros como el provocado por Sawe en el maratón de Londres y pese a los muchos avances, en determinadas disciplinas se cree que se ha llegado al límite humano. En el béisbol, por ejemplo, el lanzamiento registrado a mayor velocidad fue del cubano Aroldis Chapman, que alcanzó los 172 km/h en 2010, y desde entonces no se ha superado. Según un estudio de cuatro investigadores de las universidades de Harvard y George Washington y del Tata Institute de Bombay publicado en la revista científica Nature, nadie le batirá jamás porque un ligamento del codo clave llamado ligamento colateral ulnar no se puede forzar más. Es imposible, asumen. El cuerpo no da para más. Sólo el tiempo dirá si es verdad. Pero es cierto que cuanto más puro es el movimiento, cuanto menos influyen factores externos, más difícil es ver progreso.
Como ejemplo, el salto de longitud. Hace 35 añazos Mike Powell saltó 8,95 metros y todavía no ha aparecido un portento capaz de superarle. Del récord anterior, de Bob Beamon, 8,90 metros, ya han pasado 58 años. Saltando progresamos poco a poco. «El salto es natural, no hay tanta incidencia de factores externos. Además, como se decía en el Watergate, hay que seguir el rastro del dinero. Cada año se venden millones de zapatillas de running para maratonianos aficionados, pero muy pocas zapatillas de saltadores. Ahí no interesa tanto la evolución tecnológica. Tiene su lado negativo y su lado positivo, porque así se mantiene más la esencia», subraya Ramón Cid, ex triplista y ex seleccionador español de atletismo, que apunta que lo que no ha cambiado mucho son los métodos de entrenamiento.
Se han afinado cargas, ahora se controla más la fatiga, pero tampoco hemos cambiado tanto en eso. «Los récords me recuerdan a la paradoja de Aquiles y la tortuga. El ser humano cada vez se acerca más a su límite, pero nunca lo alcanza. Saldrá alguien que correrá más rápido que Bolt, quizá el récord de los 100 metros baje a 9.50 segundos o incluso a 9.40, pero no me imagino a un ser humano corriendo los 100 metros en ocho segundos. El límite existe, sólo que no sabemos dónde está», concluye Cid.
Portador de una particular idiosincrasia desde su gestación, en el otoño de 2002, el torneo de tenis de Madrid se enfrenta desde hace algunos años a la imagen de los palcos VIPS casi vacíos durante las primeras fechas de la competición.
Tampoco el público de a pie responde de forma masiva en el arranque de la competición, como pudo percibirse particularmente en el cuadro femenino, donde, a falta de una española con tirón, sigue sin encontrarse una respuesta masiva de los aficionados, e incluso este miércoles, en el debut de Rafael Jódar, con la pista Manolo Santana muy lejos de colmarse, aunque el encuentro se programase a última hora de la tarde y tuviese como protagonista al último semifinalista del Conde de Godó, se vio mucho cemento.
Madrid nació con la idea de ser un torneo diferente, a cierta distancia de la tradición y con iniciativas controvertidas, como fueron los y las modelos recogepelotas y la fugaz aventura de la tierra azul. Prendido casi desde su origen de la figura de Rafael Nadal, el que ahora es el cuarto Masters 1000 del calendario creció al calor de un público propio, distinto, que no encaja de pleno en el estereotipo del genuino aficionado al tenis.
La irrupción de Carlos Alcaraz, quien ha anunciado este viernes que no podrá disputar Roland Garros, fue una bendición para un torneo que, no obstante, se encuentra consolidado, el próximo año cumplirá sus bodas de plata y en 2028 tiene previsto contar con un nuevo estadio, en la línea de permanente crecimiento que postuló Ion Tiriac, su dueño hasta que pasó a manos de IMG.
Un día después de que Jódar, forjado en el Club de Tenis Chamartín, agradeciese el apoyo de la grada, correcta y entusiasta durante su primer partido en el cuadro final del torneo, se produjo un enfrentamiento verbal entre el argentino Marco Trungelliti y un bullicioso grupo de aficionados en la pista 3, durante el tercer set de su encuentro ante Daniel Mérida, en el que el español volvió a superarle, como ya hiciera en la fase previa.
En opinión de Trungelliti no se tomaron las medidas necesarias ni por el juez de silla ni por el supervisor del torneo para atenuar los efectos de una atmósfera por momentos muy candente. "¿Por qué no gritas ahora, cagón?", se encaró con un aficionado el argentino, quien llegó a hablar de racismo.
Fervorosa implicación
A menudo, el público madrileño no duda en tomar partido por los jugadores locales, y en ocasiones lo hace creando una atmósfera cercana a la de un cruce de Copa Davis, como sucedió en este encuentro de primera ronda, donde la contaminación acústica se tradujo en el sonido de algunas bocinas y silbatos.
La Caja Mágica dispone de 393 palcos, cuyo precio, "por razones internas", no se hace público, según apunta la organización a este periódico. Atendiendo a otras fuentes, la horquilla podría oscilar, dependiendo del rango y la ubicación, entre los 26.000 y los 56.000 euros. En el Conde de Godó, que sí explicita el coste de los palcos en su página web, las tarifas van desde los 29.300 hasta los 37.700 euros.
Todos los años hay lista de espera para hacerse con esos pequeños recintos que no sólo permiten disfrutar del tenis desde una perspectiva privilegiada sino recibir atenciones exclusivas y dejarse ver en el entorno de un gran acontecimiento deportivo.
Desde el torneo madrileño se resta importancia a la escasa presencia en los palcos VIPS, algo que estiman coyuntural, consecuencia de la dinámica del juego. "No nos preocupa. Una sesión de tenis tiene una duración media de cinco-seis horas y es normal que los aficionados aprovechen para disfrutar de las distintas opciones que tienen en la Caja Mágica. Estamos felices y orgullosos de ofrecer muchas experiencias dentro del recinto", responden.
«¿Ha sido justo ahora? Qué duro. En este tipo de lesiones tienes que ir muy, muy lento. Carlos es el vigente campeón y como competidor yo siempre quiero jugar contra el mejor. Es una noticia triste. Espero que se recupere lo antes posible. No me lo esperaba», declaraba Jannik Sinner cuando, justo después de vencer en su debut en el Mutua Madrid Open ante Benjamin Bonzi, conoció la mala noticia.
Carlos Alcaraz anunció este viernes que se perderá el Masters 1000 de Roma y Roland Garros por culpa de la lesión en la muñeca derecha que sufrió en el pasado Conde de Godó. Después de una semana con la articulación inmovilizada, el español se sometió a una nueva prueba de imagen y con ella los médicos confirmaron el diagnóstico. Alcaraz sufre una inflamación en el tendón del dedo meñique de esa mano con afectación en el cartílago de la zona interna. Una lesión típica del tenis -también del golf o del béisbol- que pudo producirse por un traumatismo en su partido ante Otto Virtanen -se quejó de un movimiento doloroso en un resto- o simplemente por el sobreuso. En todo caso, una dolencia que le obliga a parar durante varias semanas.
«El borde cubital de la mano, donde está el meñique, no se articula directamente con el radio, sino a través del fibrocartílago triangular, que es una especie de menisco de la muñeca. Es una estructura clave porque estabiliza toda la articulación», cuenta Diego García-Germán, traumatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid y director médico de la Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI). «Cada vez que un tenista golpea de revés, ese fibrocartílago sufre. Si padece una lesión por sobrecarga, la recuperación es un proceso complicado e incluso puede tener que someterse a una artroscopia para limpiar las partes inflamadas», añade el también traumatólogo Antonio Ríos, que fue responsable médico del Almería.
En los últimos días se ha podido ver a Alcaraz con dos tipos de férulas de inmovilización: una verdosa transparente -la que utilizó en la entrega de los Premios Laureus en Madrid- y una negra que deberá seguir llevando. También deberá tomar antiinflamatorios y someterse a sesiones de rehabilitación a cargo de su fisioterapeuta, Juanjo Moreno.
Precedentes preocupantes
«Después de los resultados de las pruebas realizadas hoy, hemos decidido que lo más prudente es ser cautos y no participar en Roma y Roland Garros, a la espera de valorar la evolución para decidir cuándo volveremos a la pista. Es un momento complicado para mí, pero estoy seguro de que saldremos más fuertes de aquí», publicaba ayer el número dos en redes sociales, cuyo único objetivo ahora es recuperar su muñeca derecha al 100%. Una previsión optimista le sitúa en Wimbledon el próximo 29 de junio, pero estar o no en el tercer Grand Slam del año no será prioritario. Como avanzó el propio Alcaraz, lo más importante ahora es su físico.
Al contrario de lo que podría ocurrir con una sobrecarga muscular en un muslo -como ha sufrido en varias ocasiones-, una lesión en la muñeca supone un peligro para el futuro con demasiados precedentes conocidos. Tenistas como Juan Martín del Potro o Dominic Thiem vieron cómo sus carreras se acortaban por culpa de lesiones en esa zona y, pese a su amplio palmarés, Alcaraz todavía no ha cumplido los 23 años. No hay lugar, por ejemplo, para infiltraciones u otros procedimientos rápidos que le permitirían jugar un tiempo antes pero multiplicarían los riesgos.
Alcaraz deberá ahora trabajar su paciencia como nunca antes en su vida. De hecho, desde su eclosión en 2021, el español solo se había perdido un torneo grande: el Open de Australia de 2023, por una lesión en la pierna derecha sufrida mientras entrenaba en Navidad en la Ferrero Academy. Hoy el escenario es muy distinto. En reposo en casa de sus padres en Murcia, verá cómo transcurre la temporada de tierra batida sin participar en ella.
Tras su baja temprana de Barcelona y sus ausencias en Madrid, Roma y Roland Garros, no solo no habrá podido levantar su tercer título consecutivo en París y se le escapará la opción de completar el Grand Slam en un año, sino que también se alejará durante mucho tiempo del número uno en el ranking ATP. Al finalizar la gira, tendrá 9.960 puntos, mientras que Jannik Sinner cuenta ahora mismo con 13.400 y tiene margen de mejora. De hecho, el italiano es ahora el máximo favorito para levantar la Copa de los Mosqueteros, el único trofeo grande que le falta.
Con Jannik Sinner como atento testigo en la grada, después de ganar, no sin dificultades, en su debut, Rafael Jódar se exhibió su partido ante el australiano Alex de Miñaur, quinto cabeza de serie, y ya está en los dieciseisavos de final del Masters 1000 de Madrid tras cobrarse por primera vez la cabeza de un top ten. Venció por 6-3 y 6-1, en tan sólo una hora y 15 minutos. Su próximo adversario será el brasileño Joao Fonseca, un joven de también 19 años que ha visto detenida su progresión tras insinuar que tiraría la puerta a raquetazos.
Semifinalista del Conde de Godó, Jódar salió sin los nervios de su primer partido ante Jesper de Jong, y dejó claras sus intenciones desde el inicio ante un jugador que concede poco. Aprovechó su segunda opción para llevarse el primer set y desde ahí no flaqueó ni un instante, con un juego plagado de riesgo y siempre propositivo.
Al campeón júnior del Abierto de Estados Unidos en 2024 no le pesa haberse asegurado ya el 35º puesto del ránking y en su primera presencia en el cuadro final del torneo viaja con una brillantez asombrosa. Lo pega todo desde cualquier rincón de la cancha, juega con la determinación que distingue a los mejores y entusiasma a un público que, privado de Carlos Alcaraz y de Martín Landaluce, que fue eliminado de entrada, y aún con Jaume Munar, Pablo Carreño y Alejandro Davidovich (quienes se cruzan este sábado) en danza, le ha adoptado como su principal referente en esta edición del torneo.
Recién iniciado el segundo set, abrió una brecha sustancial en el partido, gracias a una doble falta de De Miñaur, exigido en cada una de sus acciones. El español, que juega como sin con él no fuera la cosa, ajeno a la responsabilidad, mantuvo la hoja de ruta hasta conseguir su objetivo, sin importarle los muy leves atisbos de reacción de su oponente.
Victoria del número 1
Sufrió Jannik Sinner en su estreno en el Masters 1000 de Madrid. El reciente campeón en Montecarlo necesitó elevar su exigencia para deshacerse del francés Benjamin Bonzi, procedente de la fase previa, por 6-7 (6), 6-1 y 6-4, después de dos horas y 20 minutos. "Es una pista única, las condiciones son especiales", comentó el número 1 del mundo, que pagó el peaje de la transición del nivel del mar en el Principado a la altura de la capital de España.
Sinner prosigue así una secuencia que puede convertirle en el primer jugador capaz de conquistar cinco Masters 1000 desde su creación en 1990. Vencedor el pasado año en Paris-Bercy, ha encadenado en este curso triunfos en Indian Wells y Miami, además del mencionado en uno de los templos de la arcilla. Nadie desde 2015, cuando lo hizo Novak Djokovic, había logrado llevarse los tres primeros en una misma temporada.
Bonzi superó una pelota de set en el desempate del primero y nunca bajó los brazos, incluso cuando parecía que su adversario ponía la directa tras hacerse cómodamente con el segundo parcial. Su juego alegre y sin prejuicios y el rodaje que le dio el hecho de haber disputado tres partidos previos le llevaron a discutir por momentos a un Sinner que estuvo por debajo de su mejor nivel. Su próximo oponente será el danés Elmer Moeller, 169º, también obligado a pasar por la fase de calificación, que sorprendió al canadiense Gabriel Diallo, 32º.
Carlos Alcaraz no defenderá su título en Roland Garros. El tenista esspañol, campeón en París en 2024 y 2025, ha tenido que renunciar al Grand Slam francés por la lesión en la muñeca derecha que le viene arrastrando desde el Conde de Godó de Barcelona, donde tuvo que retirarse tras después en el torneo. Tampoco estará en el Masters 1000 de Roma, lo que significa que pierde de golpe toda la gira de tierra batida, la superficie en la que más títulos ha acumulado en los últimos dos años.
"Después de los resultados de las pruebas realizadas hoy, hemos decidido que lo más prudente es ser cautos y no participar en Roma y Roland Garros, a la espera de valorar la evolución para decidir cuándo volveremos a la pista. Es un momento complicado para mí, pero estoy seguro de que saldremos más fuertes de aquí", publicaba este viernes en sus redes sociales.
La lesión se localiza en el tendón de la muñeca derecha, con una inflamación que le impide realizar cualquier gesto con normalidad y que ha afectado al cartílago. El equipo del número uno ha mantenido un hermetismo casi total sobre el alcance exacto del problema, aunque la imagen de Alcaraz en la gala de los Premios Laureus —donde recogió el galardón al mejor deportista del año con una férula en la mano— dejó pocas dudas sobre la gravedad. «Prefiero volver más tarde y muy bien, que volver pronto, corriendo y mal», declaró el propio tenista descartando cualquier intento de forzar los plazos.
El golpe deportivo es mayúsculo. La ausencia en Roma y Roland Garros le costará hasta 3.000 puntos en el ranking ATP, lo que alejará definitivamente de JannikSinner este año y abre la puerta a que rivales como Alexander Zverev le superen en la clasificación antes de que empiece la gira sobre hierba. Alcaraz, que ganó este año el Open de Australia y el ATP 500 de Doha, ve cómo una temporada que arrancó de forma brillante se complica de manera inesperada. Su próximo objetivo será llegar en condiciones óptimas a Queen's y Wimbledon, el reto que queda ahora en el horizonte inmediato.
Se fue Roberto Bautista, eliminado por el argentino Thiago Agustín Tirante, en la que supuso, a los 38 años, su última presencia en el torneo de Madrid, despedido con el lógico cariño por el público y homenajeado en la arena por Feliciano López, ahora director del Mutua y en su momento contemporáneo en el circuito, y Garbiñe Muguruza, codirectora. No llegó, al igual que sucedió el pasado año, Carlos Alcaraz, lesionado en la muñeca. Las esperanzas locales residen en esta ocasión en tres jugadores que acaban de dar el estirón: Rafael Jódar, Martín Landaluce y Daniel Mérida.
Alcaraz tomó de inmediato el relevo de Rafael Nadal, pero España fue perdiendo peso en el circuito tras el final de una brillante generación que se apaga definitivamente, donde aún resisten a base de entusiasmo Pablo Carreño y el propio Bautista, que seguirá hasta que termine el año. La sexta Copa Davis data de 2019, aún con Nadal como líder de un equipo en el que el castellonense tuvo un papel capital.
Hoy España cuenta con cuatro tenistas entre los 50 primeros y ocho entre los cien: Alcaraz, 2º, Alejandro Davidovich, 24º, Jaume Munar, 38º, Rafael Jódar, 42º, Bautista, 93º, Carreño, 94º y Landaluce, 99º. Mérida es el 102º.
Rafael Jódar, quien, tras ganar en el ATP 250 de Marrakech su primer título, alcanzar las semifinales del Conde de Godó y vencer este miércoles en Madrid al neerlandés Jesper de Jong (2-6, 7-5 y 6-4), se ha asegurado el 37º lugar la próxima semana, fue el primero de los tres en comparecer. Campeón júnior del US Open 2024, el madrileño, de 19 años, se estrenó con los debidos honores frente a un público deseoso de caras nuevas con proyección. Nervioso, precipitado, lo pasó mal. No fue capaz de ganar un solo servicio en el primer set, pero aprovechó la quinta bola para llevarse el segundo. Fue atendido en dos ocasiones en el tercer parcial, donde vio cómo su rival revertía su ventaja de 3-1 y saque. Siguió de pie y logró la rotura definitiva en el noveno juego, aprovechando el primer match point. Hace un año era 900 del mundo.
El apoyo de la grada
"Este partido lo he sacado yo y todo el público", dijo sobre la pista. "He empezado con muchos errores. Sabía que había que ponerse duro. En estos partidos se demuestran los verdaderos jugadores. Ahora a recuperar bien y a pensar en el viernes", agregó, en relación con su próximo encuentro, ante Alex de Miñaur.
Martín Landaluce, 20 años, también madrileño, cuartofinalista en Indian Wells, recién incorporado al top 100, jugará este jueves ante el australiano Adam Walton (alrededor de las 19.00 h.). Tras ponerse de largo en los Masters 1000 hace tres cursos, gracias a una invitación del torneo, el campeón júnior en Nueva York en 2022 se presenta ahora con otra impronta, como un jugador más hecho y con lícitas aspiraciones a prosperar en el cuadro, como reconocía el lunes en una entrevista con este periódico.
Daniel Mérida, 21 años, con el mismo origen que sus coetáneos, viene de ganar a Marco Trungelliti en la previa, y curiosamente, volverá a vérselas con él este jueves (alrededor de las 19.00 h.) ya en el cuadro principal, dado que el argentino salió beneficiado como lucky looser, con la fortuna del perdedor en esa fase de calificación. Mérida perdió recientemente su primera final del circuito en el ATP 250 de Bucarest.
Jóvenes, vigorosos y sobradamente preparados, responden al estereotipo de los competidores que exige el tenis actual. Los tres rondan o sobrepasan el 1,90. Van con todo en cada bola y, como demostró Jódar, también saben sufrir, argumentos que alimentan buenas expectativas.
Roland Garros, en peligro. Después de una semana de pruebas en Barcelona y reposo en Murcia, Carlos Alcaraz reapareció ante las cámaras este lunes en la gala de los Premios Laureus del Deporte para confirmar aquello insinuado en el Conde de Godó: quizá no pueda jugar el próximo Grand Slam. El número dos del mundo sufrió una inflamación del tendón de la muñeca derecha con posible afectación del cartílago ante Otto Virtanen y el dolor todavía no remite.
Pese a que lleva cuatro días con medicación y una férula de inmovilización en la zona, la dolencia exige más reposo y los próximos pasos son inciertos. Es muy difícil que pueda competir en el Masters 1000 de Roma que empieza el próximo 6 de mayo y está por ver si puede hacerlo en el torneo parisino que arranca el 24 del mismo mes.
"La siguiente prueba va a ser crucial, que digamos. Estamos intentando hacer todo lo que está en nuestras manos para que esa prueba salga bien. Estoy intentando ser positivo, estar animado, con paciencia, aunque estos días se están haciendo largos. No puedo dar un plazo para volver", sentenció Alcaraz en la alfombra ronda de la gala antes de llevarse el galardón a Mejor Deportista Masculino Internacional del año 2025 por delante de Jannik Sinner, Tadej Pogacar, Ousmane Dembelé y Marc Márquez
El caso de Del Potro
La retirada de Roland Garros sería un duro golpe para el español, que debería olvidar su sueño de ganar los cuatro ‘grandes’ en un año y prácticamente renunciar al número uno hasta 2027, pero evitaría males mayores. "Con suerte tendré una carrera muy larga, muchos años por delante y que fuerce en este Roland-Garros me puede perjudicar mucho para el futuro", reconocía Alcaraz.
La muñeca es una articulación esencial en el tenis y cualquier tipo de dolor es un obstáculo mayúsculo. Entre sesiones con su fisioterapeuta, Juanjo Moreno, el número dos del ranking ATP estudia casos como el sufrido por Juan Martín del Potro, que tuvo que recortar su carrera drásticamente por problemas en ambas muñecas. De momento, la operación está descartada, se espera que la lesión remita con medicación y reposo, y ese no está mal escenario. "Podría estar mejor, pero también podría estar peor", resumía Alcaraz en los premios celebrados en el Palacio de Cibeles de Madrid.