El aviso de Ancelotti y el problema "mental" del Madrid en Mallorca: "No estoy contento"

El aviso de Ancelotti y el problema “mental” del Madrid en Mallorca: “No estoy contento”

La temporada pasada, allá por el mes de marzo, Carlo Ancelotti dejó una frase con huella: "En el Madrid, el empate es la antesala de la crisis". Una sentencia que sirve para las tablas que el conjunto blanco ha firmado en Son Moix ante el Mallorca. Quizás por eso, porque conoce a su vestuario, al club y a su entorno mejor que nadie, el técnico italiano se mostró muy enfadado en la rueda de prensa. Sorprendentemente enfadado.

"Hoy no estoy contento. Creo que se podía haber hecho mucho mejor y no quiero poner excusas de nada. Teníamos que tener más actitud y este partido nos puede servir para aprender mucho, es un partido bastante claro de dónde podemos tener problemas", reflexionó.

Un mensaje contundente para sus futbolistas, que fueron de más a menos durante el partido y que lo terminaron siendo incapaces de superar el muro defensivo del Mallorca. "El partido lo hemos empezado bien, nos hemos adelantado y hemos podido meter el segundo. Pero en la segunda parte nos ha faltado equilibrio, hemos podido perder por no tener equilibrio. Somos un equipo muy ofensivo y el equilibrio defensivo es una parte fundamental. No ha sido un buen partido", argumentó.

En esa segunda parte, el entrenador transalpino retiró a Tchouaméni para dar entrada a Modric y esperó hasta el minuto 88 para darle la oportunidad a Güler, Ceballos y Brahim. ¿Demasiado tarde?: "Puede ser, cada uno tiene su opinión. Igual era muy tarde, o no".

El Madrid tuvo más posesión que su rival, pero fue estéril. Remató menos a puerta que el Mallorca (4 contra 5) y no creó ocasiones en los últimos minutos, en los que parecía que el físico no le daba para producir jugadas. "No es un problema físico, es mental", advirtió el italiano, muy insistente en el "equilibrio" y en la concentración.

"El equilibrio se encuentra con los jugadores pensando en lo mismo. Cuando hay que recuperar el balón tenemos que pensarlo todos juntos", aseguró, refiriéndose a los desajustes en la presión. "Es un problema de todos, no de los delanteros, de los medios o de los defensas. Es un problema de un equipo que no ha entendido que esto era un aspecto clave en el partido", sentenció, de nuevo siendo muy crítico y muy duro con sus futbolistas.

Cuestionado sobre los cambios, dejó claro que el curso pasado, que el Madrid arrancó con pleno de victorias, no rotó hasta la Champions. "El año pasado tampoco cambiaba mucho al principio de la temporada. Cuando llegue la Champions tendré más opciones de rotar. Nos ha costado robar el balón, hacer presión tras pérdida... Cuando se habla del aspecto defensivo se habla sobre todo del compromiso colectivo", insistió.

El partido dejó otra noticia negativa: la expulsión de Ferland Mendy tras una dura entrada sobre Muriqi en el tiempo extra. El francés se perderá el partido ante el Valladolid y obligará a Ancelotti a apostar por Fran García.

Sobre el césped, noche complicada para Vinicius. Pitado por la afición del Mallorca desde los primeros instantes del juego y sufriendo alguna dura entrada, como una de Maffeo por detrás, discutió con el colegiado porque éste le recriminó que pidiera ánimos a la grada visitante. "Habla con Dani, no puedo hablar contigo, habla con Dani", le dijo el brasileño a Soto Grado, en referencia al capitán del conjunto blanco y la nueva norma que prohíbe a los futbolistas protestar a los colegiados.

La nueva galaxia del Madrid pincha en el embudo de Mallorca

La nueva galaxia del Madrid pincha en el embudo de Mallorca

El estreno de la película liguera del Madrid llegó con pinchazo. No en la taquilla, sí en el césped. Los blancos firmaron tablas en un Son Moix repleto que se convirtió en un embudo para los de Ancelotti, incapaces de doblegar la defensa de Arrasate. Rodrygo anotó el 0-1 de una noche que parecía brillante en la galaxia madridista, pero Muriqi, imponente de cabeza, selló el empate.

Ancelotti sabe que lo más importante de un equipo campeón es la química. Dentro y fuera del vestuario. Sus dos Champions en cuatro años se explican desde el ambiente de grupo que se vive dentro de Valdebebas. Por eso, y porque el verano está para disfrutar, el técnico italiano volvió a apostar en Son Moix por el once de la Supercopa de Europa. Ese que junta en el mismo ataque a Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé.

Cada viaje caluroso de este Madrid recuerda a las giras exóticas de los Galácticos. Es así. Por el '9' de Mbappé que llevaba Ronaldo, porque Bellingham es inglés como Beckham, por la 'samba' de Vinicius y Rodrygo... Es un equipo que apetece ver. Por eso en la grada de Son Moix no cabía un alma y por ahí estaban Rudy, Nadal o Abrines.

Esta alineación del Madrid lleva dos partidos de prueba pero ya ha dejado claro que necesita más físico que adaptación. En la primera parte de Mallorca volvieron a fluir como desea Ancelotti, intercambiando puestos, creando espacios a los compañeros, atrayendo rivales... Pero le faltó gas, necesario para las ideas.

A pesar del clásico arreón inicial del Mallorca, en el que tuvo que intervenir Courtois para despejar un disparo de Samu Costa, el Madrid controló el partido. Bellingham volvió a ser más constructor que ejecutor y Ancelotti siguió probando varias salidas de balón que acababan, según la jugada, con el inglés, Rüdiger, Rodrygo o Vinicius en la que era la posición de Kroos. Unos movimientos que desajustaron a su rival.

En el 12, primera combinación de éxito. Bellingham, Mbappé, Vinicius y Rodrygo se juntaron en la zona izquierda del área balear. Pared entre el inglés y el francés, el balón llegó a Vini, que dejó atrás a Rodrygo y éste, después de varios amagos, encontró la red del Mallorca con una rosca al palo izquierdo de Greif.

El tanto confirmó la superioridad del Madrid ante un Mallorca que intentó hacerse con el balón, pero no pudo. La idea de Arrasate es más proactiva que la de Aguirre, pero la diferencia de talento entre ambos equipos era demasiada como para buscar ese camino. El plan se volvió simple: defensar y aprovechar las opciones que les dejaran.

El Madrid pausó el juego cuando tuvo que hacerlo y aceleró cuando vio los espacios, especialmente en los pies de Vinicius y Mbappé y siempre sostenido por Valverde y Tchouaméni. En el 24, Mbappé remató al lateral un centro de Vinicius, y unos minutos después no llegó por milímetros a terminar una combinación extraordinaria de sus compañeros. Dentro del área, de derecha a izquierda, con pisadas y algún caño, Vinicius terminó poniendo un centro que el galo no alcanzó a rematar.

Muriqi, gigante

Disfrutaban los blancos y sufría el Mallorca, dependiente de las jugadas a balón parado. Por suerte, la noche de Palma le había guardado un premio. Tras el descanso, los baleares vieron la luz como casi siempre en Son Moix, con un centro y un remate de cabeza de Muriqi. Gigante, el kosovar se elevó entre Rüdiger y Bellingham y superó a Courtois para empatar el partido.

Era el minuto 51 y Arrasate tenía al Madrid donde quería. Tablas en el tramo final y el partido convertido en un embudo hacia la portería balear. Al Madrid le costó romper líneas, el ex de Osasuna metió más madera en su centro del campo y Ancelotti apostó por Modric en el timón. Necesitaba ideas y goles.

En la última media hora, el conjunto blanco empezó a atravesar el embudo como pudo. En el 61, Mbappé ganó a la espalda de los centrales, encaró a los últimos defensas y probó a Greif al primer palo, pero el guardameta rechazó el disparo del francés. No sería su último intento.

El físico comenzó a hacer efecto a ambos equipos y el duelo se llenó de imprecisiones, sin romperse porque nadie estaba para carreras extras. En el 69, Bellingham encontró a Mbappé al espacio y el galo, con la zurda, probó en diagonal a Greif, que volvió a acertar para rechazar el tiro.

El embudo mallorquín se convirtió en un imposible para el Madrid, obligando a Ancelotti a realizar tres cambios de emergencia en el 88. No encontraba soluciones a sus problemas y retiró a Bellingham y Vinicius, impotentes ante la defensa rival. Fue el turno de Güler y Brahim, con Mbappé y Rodrygo al lado. Demasiadas urgencias para la primera semana de competición liguera.

El Madrid perdió dos puntos en su estreno y confirmó que no todos los días son fiesta en la galaxia. Le quedan 37 jornadas de sudor.

Abdón Prats, entre la cerámica y la historia del Mallorca: "Hacer cerámica me ayuda a evadirme"

Abdón Prats, entre la cerámica y la historia del Mallorca: “Hacer cerámica me ayuda a evadirme”

Tiene bigote, hace tazas y cuencos de cerámica en su tiempo libre, está empezando a pintar y a la vez marca goles. Muchos. Abdón Prats (Artá, 1992), sobrino del exportero Toni Prats, está a 17 goles de igualar a Samuel Eto'o como máximo goleador en la historia del Mallorca, donde es un icono, por fútbol y por apariencia, con los niños de Palma pintándose un bigote en su honor. Esta noche recibe en su casa al Real Madrid, admitiendo en EL MUNDO que el fútbol «se ha igualado mucho» a pesar de los fichajes de los grandes.

En la última visita del Madrid a Mallorca, los aficionados se pusieron miles de caretas con su cara. Es usted un ídolo.
Es que todo lo que he vivido aquí... Es como una relación de amor. Siendo de aquí, cuando las cosas salen bien es como algo mágico.
¿Se sufre más?
Yo creo que sí. Ahora con 31 años ya intento que no se me note, pero sí que se pasa mal. El club es como un miembro de tu familia, lo cuidas como si fuera tuyo.
Ha pasado de jugar en Segunda B a una final de Copa. Todo con el Mallorca y con su compañero Raíllo.
A veces lo hablamos. Es que es una locura. Al final hay una relación más allá de ser compañeros, por todo lo vivido también fuera del fútbol. Es un gran líder y tiene un gran poso después de tantos años.
Pasar de Segunda B a Primera, ser estrella en su pueblo... ¿Todo eso le ha cambiado como persona?
Creo que sigo siendo el mismo en cuanto a humildad y personalidad. Tengo los pies en el suelo y no me he venido arriba. Futbolísticamente, el Abdón de antes no tiene nada que ver con el de ahora.
¿Ha habido alguna persona que le haya dicho "Abdón, por aquí sí, por aquí no"?
He sido muy intuitivo y he sabido hasta dónde estirar el chicle. A veces he estado a punto de caerme y de irme a otros países, pero me volví a encarrilar. Mi madre siempre me ha apoyado, junto a mis abuelos, que también me avisaban si me confundía y veían que mi carrera podía peligrar.
¿Cómo era un día en su infancia?
Mi madre siempre ha tenido un restaurante en Artá y yo desde bien pequeño ya tiraba muchos vasos con el balón. Hay clientes que 30 años después se lo recuerdan. Pasaba muchas horas ahí y en la plaza. Y luego los fines de semana mi abuelo, que era taxista, me llevaba a los partidos. Me lo han dado prácticamente todo. Pasaba con ellos todo el fin de semana.
He leído que le gusta la cerámica.
Tengo la casa llena de tazas, platos y cuencos. Todos hechos por mí. Hacer cerámica me ayuda a evadirme y a relajarme. Quiero poner un pequeño estudio en mi casa y el día de mañana pues ir haciendo más cosas.
Y pintar.
Algo he pintado, pero cosas sencillas (risas). Cuando monte el estudio de cerámica, empezaré a pintar en serio.
Hablando de la familia y de fútbol. Su tío es Toni Prats, exportero del Betis.
Fue una persona fundamental para mí que también me ha dado todo. Me ha cuidado cuando lo ha tenido que hacer. De pequeño, cuando iba a Sevilla, que él estaba en el Betis, yo remataba los centros de Joaquín y él se ponía de portero. Las faltas con Assunçao, estuve con Denilson tirando a puerta... La recuerdo como una época increíble siendo un niño. Era la hostia. El otro día encontré las botas que me regaló Denilson, unas Nike Mercurial doradas, son una reliquia.
Pero su ídolo era Eto'o.
Sí. A ver, no he tenido un ídolo en concreto. Siempre me han gustado los delanteros goleadores, Ronaldo Nazario, Higuaín cuando estaba en el Madrid... Me he fijado en muchos. Aduriz, por ejemplo, era un monstruo.
Hábleme del Mallorca. Se ha ido Aguirre y ha llegado Arrasate.
Jagoba es una persona súper humilde y trabajadora, así que con ganas de ver cómo crece el Mallorca con él. Tenemos ganas. Estamos a muerte con con él.
Ahora reciben al Madrid, con Mbappé como gran fichaje. ¿La brecha con los grandes ha crecido o la presencia de equipos como Osasuna y Mallorca en las finales de Copa es un ejemplo de mayor igualdad?
El fútbol ha cambiado mucho físicamente, se ha igualado todo mucho. Ya no hay tantas diferencias entre los jugadores. Ya no hay una estrella que despunte con diferencia sobre el segundo y al final eso se nota. Y cuando tu trabajas en equipo pues tienes más opciones de ganar a los grandes que hace 5 o 10 años. De eso se trata, que haya emoción y que el fútbol español se vuelva a colocar como la liga más seguida.
¿El bigote se lo afeitará cuando te retires?
A veces lo pienso... Creo que es una cosa que ya va conmigo y que va a ser difícil quitar, eh. Me costaría verme en el espejo sin él. Es una cosa que me hace gracia, cuando veo a algunos niños con el bigote pintado. Es algo icónico, ¿no? Se nota el cariño que la gente me tiene y eso es algo muy importante para un jugador que es de la casa.
Todo lo que hay en juego en las últimas dos jornadas de Liga: la Europa League, el descenso y 380 millones de euros

Todo lo que hay en juego en las últimas dos jornadas de Liga: la Europa League, el descenso y 380 millones de euros

Podría parecer que en estas dos jornadas finales de Liga no hay nada en juego más allá de la última plaza para la Europa League y el tercer billete hacia Segunda División, pero muchos equipos se disputarán en los próximos 180 minutos algo clave para su futuro: dinero. Mucho dinero. Casi 400 millones de euros.

Vayamos por partes. A nivel competitivo, tenemos claro que el Real Madrid, como campeón, el Barcelona, el Girona y el Atlético participarán en la próxima Liga de Campeones, que el Athletic disputará la Europa League acompañado de Real Sociedad o Betis, que uno de estos dos últimos o el Villarreal irá a la Conference League y que Las Palmas, Rayo, Celta, Mallorca o Cádiz se unirán a Granada y Almería en LaLiga Hypermotion 2024-2025.

«Bueno, pero ese equipo no se juega nada», habrán escuchado estos días en las conversaciones sobre la lucha por el descenso o Europa. Mentira. Cada temporada, cada club recibe un porcentaje de los derechos audiovisuales de la competición según su posición en la tabla. Cuanto más arriba en la clasificación, más dinero. Por eso hasta el último segundo del último partido habrá algo en juego. Entonces, ¿todos los equipos se juegan algo? Bueno, hay uno que no.

El Madrid es el único equipo que tiene asegurado su puesto al final de la temporada. Nadie le puede coger y se llevará el 17% del 25% del total de los derechos audiovisuales. Hagamos las cuentas. La Liga aún no ha comunicado la cifra, pero el total de ingresos por televisión será relativamente similar a los 1.525 millones de euros de la 2022-2023. Cogiendo esta cantidad como referencia, la ley establece que un 25% se reparte según resultados deportivos, haciendo una media de las últimas cinco temporadas pero siempre con la última como factor diferencial. Ese 25% sería, aproximadamente, 381 millones de euros. Incluso un poco más cuando sea oficial. Rozando los 400.

Dinero por Europa

De esos 381, el primer clasificado se lleva el 17%: 64 millones que serán para la entidad de Florentino Pérez. El segundo, el 15%: 57. Una cifra necesaria para la maltrecha economía del Barcelona, obligado a sumar en estos dos duelos para confirmar su puesto. El tercero, el 13%: 49. El cuarto, el 11%: 41. El quinto, el 9%: 34. El sexto, el 7%: 26. El séptimo, el 5%: 19. El octavo, el 3,5%: 13. Y la cifra de millones sigue bajando según la posición: 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3... Hasta llegar a los descendidos, que se llevarán dos, uno y 0,9 millones.

En general, hablamos de un baile de entre seis y ocho millones por puesto en la zona alta de la Liga y de un millón en la zona baja, por lo que cada punto cuenta en estas dos jornadas. Barça (79 puntos) y Girona (75) se disputan la segunda posición, que además da derecho a jugar la próxima Supercopa de España en Arabia Saudí, mientras que el Atlético (73) todavía puede alcanzar el tercer puesto. El Athletic (62) está acomodado en la quinta plaza, pero si pincha en los dos encuentros podría perder el puesto con la Real (57). Los de Imanol tienen un duelo clave este fin de semana ante el Betis (séptimo con 56) en el Villamarín. Ahí se jugarán la Europa League.

Por detrás, el Villarreal (51) espera una victoria txuri-urdin para tratar de dar caza a los béticos en la pelea por la Conference o asegurar el 8º puesto, que da 13 millones. El Valencia (48), descartado de la lucha europea, podría ascender una plaza o bajar hasta el décimo si pierde los dos y el Getafe gana ambos. Alavés, Sevilla (41) y Osasuna (41) se disputan los nueve millones de la undécima posición.

Más abajo, el gran drama del descenso. Las Palmas (38), Rayo (38), Celta (37) y Mallorca (36) quieren sentenciar del todo a un Cádiz (32) que se niega a morir después de su victoria en el Sánchez Pizjuán. Estos equipos se juegan los seis millones del 14º puesto, al que todos podrían llegar, pero nadie quiere caer al infierno, eso es lo más importante. El Cádiz-Las Palmas de esta tarde será clave, pieza central de esta jornada con horario unificado, todos a las siete de la tarde.

Una victoria canaria o un empate sentencia a los andaluces. No hay más cuentas. Pero un triunfo local pondría todo patas arriba y obligaría a Rayo, Celta y Mallorca a puntuar ante Barça, Granada y Almería, sus duelos de hoy. Los dos andaluces son los últimos de la clasificación separados por cuatro puntos, por lo que pelean por evitar el farolillo rojo y por rascar algunos miles de euros más en su regreso a Segunda División.

En caso de empate a puntos, el Mallorca es quien mejor lo tiene. Gana el average a Rayo, Celta y Las Palmas y lo tiene empatado con el Cádiz. El Celta le gana a Las Palmas y Las Palmas al Rayo, pero está todo condicionado a lo que suceda en unas horas en el Mirandilla.

El Atlético afianza la cuarta plaza y mantiene al Mallorca al filo del descenso

El Atlético afianza la cuarta plaza y mantiene al Mallorca al filo del descenso

Los ojos miraban la capital, pero había muchos objetivos en el archipiélago balear. Los rojiblancos querían asentarse en la cuarta plaza que, en la última jornada, habían conseguido alejar del Athletic de Bilbao. [Narración y Estadísticas, 0-1]

Mientras que los bermellones querían aprovechar los daños colaterales que había causado el Madrid en la Tacita de Plata para alejarse aún más del temido descenso. Sería muy agridulce jugar una final de Copa del Rey, perderla y bajar a Segunda todo en el mismo año.

Quedan bastantes jornadas para que ambos logren sus aspiraciones, pero no se juega igual con la ilusión de la Champions que con el aliento del descenso. Alegría atlética y malas sensaciones para un Mallorca que lleva cinco partidos seguidos sin ganar.

Los dos afrontaron el choque con onces extraños. Aguirre metió dos tanques arriba y prescindió de Samu Costa, su pulmón en medio campo. Simeone dejó a Morata en el banquillo y quiso apostar por un ataque móvil con Correa y Lino, el puñal rojiblanco en la mayoría de los choques.

Cedió el Atlético la pelota al Mallorca en los primeros minutos. Otras temporadas parecería un movimiento lógico de un conjunto de Simeone con una defensa férrea. Este año, el que más goles ha encajado el equipo rojiblanco desde la llegada del argentino, podría parecer osado, dada su mandíbula de cristal.

Pero Riquelme quiso dar la razón a su entrenador desde el minuto cinco inventándose un gol de bandera. De esos que marcados por otros y en equipos con más lustre dan la vuelta al mundo en televisiones y redes. Recogió el canterano un rechace en el balcón del área y controló con un taconazo con el que eliminó a dos defensas para luego meter un disparo ajustado a la base del palo. El plan empezaba bien.

Se tuvo que esperar 15 minutos para ver la primera posesión larga del Atlético, pero fueron casi dos minutos que, si Correa hubiera bajado mejor el último pase, podría haber generado más peligro el conjunto rojiblanco. Es cierto que había poco futbolista que robara balón en ambos conjuntos por lo que la alternancia era, casi siempre, cuando se terminaba jugada. Como la que finalizó Mario Hermoso al lateral de la red.

Partido denso

Hubo un gol, sí, pero poco más ocurrió un partido con dos equipos con poco filo y más ganas de guardar la ropa. Quizás el Mallorca fue algo más valiente al tener que buscar la remontada desde el principio del choque, pero el juego fue denso, con un Atlético esperando el fallo rival y llegó, un mal control de Raíllo, pero Llorente no pudo aprovechar un contraataque bien conducido por Correa. Así que todo siguió igual.

Poca historia en Son Moix con objetivos importantes para ambos clubes. Una plaza Champions para mantener al Atlético en la aristocracia europea y una jornada menos para el Mallorca para certificar la permanencia. Su amenaza, en principio, es únicamente el Cádiz, que también perdió. En principio.

Nuevo episodio racista en Mallorca: un joven hace gestos de un mono tras el gol de Tchouaméni

Nuevo episodio racista en Mallorca: un joven hace gestos de un mono tras el gol de Tchouaméni

Actualizado Domingo, 14 abril 2024 - 15:06

Un joven aficionado imitó este sábado los gestos de un mono en una de las gradas de Son Moix tras el gol del francés Aurélien Tchouaméni que dio la victoria al Real Madrid (0-1) ante el Mallorca, según recogen las cámaras de Movistar +.

Se trata de un nuevo episodio racista en el estadio mallorquinista que no fue recogido por el colegiado José María Sánchez Martínez en el acta del partido.

En las imágenes se puede apreciar como el seguidor bermellón, con camiseta negra y bufanda del equipo balear, se burla del futbolista galo mientras sus compañeros le rodean celebrando el gol.

Sánchez Martínez sí incluyó en su escrito el lanzamiento de una "botella de agua llena" al terreno de juego, que "no impactó en ningún jugador", remarca.

"El lanzamiento se produjo desde la zona donde están ubicados los seguidores del club local. Por ese motivo el partido estuvo detenido durante 1 minuto, avisando al delegado de campo por megafonía que el lanzamiento de objetos debía cesar de inmediato", concluye el árbitro murciano.

La Policía Nacional está intentando identificar al aficionado que hizo los gestos del mono a Tchouaméni. "El club ha activado el protocolo contra la violencia en el fútbol y está colaborando con la Policía Nacional en la identificación de dicha persona", señala el Mallorca en un comunicado.

"El RCD Mallorca no tolera ni tolerará ninguna manifestación de racismo y participa activamente en todas las campañas para erradicar esta lacra que va más allá del deporte", remarca el club. La nota finaliza agradeciendo "una vez más a la afición su comportamiento ejemplar". "Que un caso aislado no empañe el respeto y la deportividad del mallorquinismo", precisa el Mallorca.

Vinicius, atacado hace un año

No es la primera vez que Son Moix registra casos de actitudes xenófobas. Hace un año, un abonado del Mallorca fue sancionado con 4.000 euros de multa y 12 meses sin entrar al campo bermellón por gritarle "eres un mono" al también jugador del Madrid Vinicius Júnior, que este sábado entró al terreno de juego en la segunda parte.

Ese choque tuvo sus consecuencias y acabó en el Juzgado de Instrucción 3 de Palma. LaLiga denunció los insultos y cánticos racistas que Vinicius recibió en la capital balear, situación muy repetidas en otros campos.

El jugador declaró por vídeo conferencia el 4 de abril de 2023 que se había sentido "ofendido" por los gritos xenófobos y racistas que recibió durante el partido.

El Mallorca emitió entonces un comunicado insistiendo en el que "se posiciona siempre en contra de cualquier tipo de insulto o manifestación racista y trabaja de forma conjunta con La Liga para la identificación del responsable de los gritos racistas para así tomar las medidas legales oportunas".

La animadversión que genera Vinicius entre los radicales bermellones se repitió tres meses después en la previa del partido que enfrentaba al Mallorca y al Valencia.

El Juzgado de Instrucción 10 de Palma abrió una causa, archivada poco después, por los insultos al jugador del Madrid reflejados en una pancarta exhibida en un bar frecuentado por "ultras" del Mallorca.

Maffeo cierra su cuenta en X

La previa de la visita del Real Madrid de este sábado también estuvo marcada por la decisión de Pablo Maffeo de cerrar su cuenta en "X".

El defensa hispano argentino prescindió de esa red social "por las burlas y ataques" que recibió de seguidores blancos tras verter lágrimas después de perder la final de la Copa del Rey en la tanda de penaltis el pasado sábado ante el Athletic Club de Bilbao en el estadio de La Cartuja de Sevilla.

El gesto de enjugarse las lágrimas lo imitó el defensa mallorquinista delante de Vinicius para acusarlo de "llorón" por sus continuas quejas al árbitro.

"Que tres idiotas me digan cosa no me afecta, creo que les afecta más a mi familia que a mí. Simplemente cerré las redes porque vi un comentario hacia mi hija y, antes de entrar al trapo, calentarme y mandar a tomar por culo a alguien, para ser yo el quinqui y el macarra, mejor lo cierro. Sólo lo usaba para leer cosas. A mí no me afecta, estoy bien, el equipo me ha apoyado y estoy tranquilo", explicó el futbolista del Mallorca al finalizar encuentro ante el Madrid.

El Madrid sonríe en su escala en Mallorca camino de Manchester

El Madrid sonríe en su escala en Mallorca camino de Manchester

Entre el Santiago Bernabéu y el Etihad Stadium, el Real Madrid se vio obligado a realizar una escala en Son Moix para disputar un duelo que no cuadraba en sus planes continentales pero sí en la pelea constante por la Liga. Y ahí, ante las armas del Mallorca de Aguirre, siempre preparado para la guerra, Tchouaméni se inventó un disparo desde 30 metros que amplió la ventaja madridista en el liderato. Un 0-1 para acercarse al título.

Ancelotti reflejó en su alineación sus pensamientos. Sin Carvajal, Camavinga, Kroos, Vinicius ni Rodrygo, pero con Rüdiger, Mendy, Valverde y Bellingham. Sabe el italiano que no todo es descansar, que también hay que jugar, y que levantar el título doméstico es clave para el análisis de su temporada.

El Mallorca, con la derrota en la final de Copa todavía en el ambiente, fue fiel a los principios que le han llevado al éxito. Aguirre plantó un muro en su campo, encerró a sus jugadores tras él y buscó las transiciones rápidas y las jugadas a balón parado cuando el Madrid se relajó.

Ancelotti le entregó el timón a Modric, pero su equipo fue plano, horizontal y lento con balón en la primera parte. Acostumbrado a la presencia de los dos brasileños en ataque, echó de menos su movilidad y regate. Joselu fijó más a los centrales, pero ni Brahim ni Bellingham lo aprovecharon, siempre por el centro, rodeados de jugadores mallorquines. Imposible.

En el minuto 30, Raíllo estuvo a punto de poner el 1-0 al cabecear un córner, pero Lunin estuvo rápido de reflejos. Dos minutos más tarde, Bellingham encontró un segundo para pensar en la frontal, se perfiló y envió un disparo al larguero. Hubiera sido su 17º tanto del curso, el que empatara con Dobvyk en el Pichichi, pero suma dos meses sin dar en la diana.

Tras el descanso, el Madrid despertó, consciente de que la Liga también merecía su atención. En la primera jugada del segundo tiempo, Bellingham probó a Rajkovic, y en la siguiente, Tchouaméni se atrevió a disparar desde 30 metros, su lanzamiento tocó en Morlanes y se coló en las redes del Mallorca mientras el portero hacía la estatua.

El Madrid perdonó el 0-2

El tanto acomodó al Madrid en el césped y desequilibró al Mallorca, cansado y menos valiente a la hora de intentar robar el balón, dando pie a los mejores minutos de los de Ancelotti, con Brahim como protagonista. El andaluz tuvo el 0-2 dos veces seguidas. Primero con un disparo ante Rajkovic que detuvo bien el portero y después al no culminar una combinación genial entre Joselu y Modric. El croata le entregó un pase de la muerte perfecto que sólo necesitaba un toque de Brahim a la red, pero el andaluz se durmió y Rajkovic estuvo rápido para evitar el gol.

Esas dos acciones fueron la excusa de Ancelotti para acelerar los cambios. Retiró al ex del Milán y a Bellingham, este último pensando en Manchester, y le dio media hora a Vinicius y Camavinga, también con la mente en el Etihad.

El brasileño hizo suyo el partido en el tramo final y sus primeros toques al balón fueron regates y disparos, pero el Madrid siguió sin ver puerta, para desesperación de su entrenador. Valverde, en el 71, definió sin portero tras una jugada de Vinicius pero la defensa del Mallorca rechazó el tanto sobre la línea.

Aguirre asumió el desgaste de su equipo y agitó el árbol para intentar el empate. Dio entrada a Darder, que probó a Lunin con una volea desde lejos, y el Mallorca apretó en el tramo final. Tanto que estuvo a punto de dar un susto, y de quitar dos puntos, al líder de la Liga. Son 11 de ventaja sobre el Barça a la espera de lo que hagan los azulgrana en Cádiz. Y el próximo domingo llega el Clásico.

Fútbol de secano

Fútbol de secano

La final de Copa constató una de las características actuales del fútbol español: la carestía goleadora. En conjunto, 43 disparos con ánimo de gol, con sólo 12 entre los tres palos, no sirvieron más que para, tras un encuentro vibrante pero romo, acabar citándose ambos equipos en el punto de penalti. Y, una vez allí, encomendarse cada cual a la Providencia o a la suerte. A Dios o al Azar, reencarnados en los porteros, seres elevados entonces a la

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
La gabarra para la generación de Nico y Agirrezabala y la cerveza de Valverde: "40 años para coger la Copa y no queremos soltar jamás"

La gabarra para la generación de Nico y Agirrezabala y la cerveza de Valverde: “40 años para coger la Copa y no queremos soltar jamás”

Cuando Julen Agirrezabala y Nico Williams nacieron, la gabarra llevaba 18 y 16 años sin pasear a un campeón por la ría de Bilbao. Nadie de su generación ha visto al Athletic alzar la Copa del Rey, cinco veces han llorado que se les escapó y ambos se conjuraron y fueron clave para levantarla 40 años después. Les costó 120 minutos probar de todas las formas posibles cómo batir a un combativo Mallorca que los llevó hasta una tanda de penaltis en la que no fallaron. La gabarra, por fin, volverá al agua el próximo jueves.

Fue Iker Muniain quien recorrió los escalones hasta el palco de La Cartuja para recoger de manos del Rey Felipe el título. A final de la larga fila de autoridades estaba Iribar, con lágrimas en los ojos. Como el mítico guardameta, el capitán navarro sabe lo que ha costado volver a ser campeones. "Una barbaridad, muchas derrotas, muchas lágrimas, muchos momentos amargos. Hoy saboreamos el lado bueno del fútbol. 40 años han pasado para coger la Copa y no soltarla jamás", aventuró.

Buscó Iker a otro veterano, De Marcos, para volver a levantar una Copa que llegó pronto a las manos de Ernesto Valverde. No rehuyó el protagonismo como tampoco se libró del manteo.Técnico siempre comedido, agarró el trofeo, caminó en solitario hacia la grada rojiblanca de La Cartuja y, sin dejar de sonreír dejó la Copa en el punto de penalti desde donde se acababan de proclamar campeones. No tiene comparación con ninguno, Sólo hay que ver cómo estaba el campo lo que significa para esta afición. Al final fue en los penaltis, porque también hemos sufrido", admitió el técnico, que miraba de reojo los lanzamientos pero se alegró de la parada de Agirrezabala. "Ha jugado partidos muy comprometidos antes de esta final, como contra el Atlético o el Barça", destacó Valverde.

No será la que se vio en el césped su única celebración, que tendrá que planear. "Me había negado a pensar cómo celebrarlo y ahora tendré que hacerlo. Cuando estaba en Grecia, después de una final aparecíamos en un bar perdido para comer un gyros (un sandwich con pan de pita) y beber cerveza. Algo así haremos", confesó el entrenador mientras la fiesta seguía en el césped.

Una valla cedió

Celebró el Athletic con su afición tan de cerca que una valla del fondo cedió ante la eufórica cercanía de los jugadores sin que se lamentaran daños y al unísono con su plantilla de campeones abrazada en el área entonaron el Txoria Txoi antes de que Asier Villalibre sacara su mítica trompeta y Unai Simón y Yuri se pasaran un ratito cortando la red donde acabaron los cuatro penaltis pateados por el Athletic.

No llegó a patear Nico Williams, que fue el peligro, el mejor jugador del partido, el talento al que se agarraron los rojiblancos. «No puedo esperar más a subir a la gabarra. Llevamos mucho tiempo persiguiendo esto, desde el parque hasta este estadio. El año pasado fallé dos ocasiones en las semifinales y ahora esto es un sueño. Por mi familia, mi hermano, De Marcos, estoy feliz de haberlo logrado en el club de mi vida».

Ese sueño lo cumplirá el próximo jueves y tendrá un protagonismo especial: "Siempre he sido el hermano de, pero ahora me estoy haciendo mi nombre".

Julen Agirrezabala ataja el lanzamiento de Morlanes.

Julen Agirrezabala ataja el lanzamiento de Morlanes.J. REINAAFP

Lo mismo sentía Julen Agirrezabala, otro veinteañero a quien le han contado la historia de cuando fueron los mejores. En este partido fue creciendo hasta atajar las ocasiones del Mallorca, que no fueron muchas pero algunas muy claras, y el penalti de Morlanes que hundió a los de Aguirre con una suerte que muchas veces les salió de cara. Esta vez Dominik Greif no pudo ser el héroe ni llevarse una Copa de regalo de cumpleaños que borrara tres años de calvario de lesiones.

Lo tuvo cerca el Mallorca. Aguirre reconoció más a su equipo que Valverde durante muchos minutos. La Cartuja era rojiblanca y rujía en euskera, pero sus futbolistas estuvieron atenazados por la responsabilidad en toda la primera parte. Les costaba hacer correr a los Williams, que lo peleaban con más corazón que cabeza. Iñaki contra Copete y Lato mientras Nico lograba quebrar a Gio González y Valjent pero no encontraba la portería de Greif.

De la ansiedad se pasó al temblor con el gol de Dani Rodríguez. «Como si jugaras en la plaza» le había dicho al gallego su mujer y por eso no dudó en rematar una pelota escupida por Prados que le ofreció Gio González para que se convirtiera en héroe. Ni Muriqi ni Larin ni Abdón. Aquel chico criado en el Deportivo que en el que llegó del Albacete en el verano de 2018 para jugar en Segunda acercaba al Mallorca a la segunda Copa. Eso pensaba en el palco bufanda al cuello, Rafa Nadal y su entrenador Carlos Moyà. Unas filas más abajo sufría Iríbar viendo a su Athletic tambalearse y a Nico, en un mano a mano escorado contra Greif, estrellar el empate en el exterior de la red antes de que le anularan un tanto por fuera de juego.

Valverde y Unai Simón consuelan a Morlanes.

Valverde y Unai Simón consuelan a Morlanes.JAIME REINAAFP

En el vestuario, Valverde les leyó todo lo que había apuntado en su libreta y hubo un despertar. Si Larin pudo hacer el segundo, nada evitó que su rival se quedara el balón y que el pequeño de los Williams se echara el escudo a la espalda. Se escapó por la banda izquierda, perdió la pelota ante Gio, peleó la recuperación con Samu Costa y asistió a Oihan Sancet para que batiera la meta mallorquinista. Este regalo le convierte en el tercer jugador más goles ofrece a sus compañeros de toda Europa.

Todo empezaba de nuevo aunque, esta vez con un Athletic que se sacudió la tensión para mandar con descaro, jugar y crear ocasiones, pero sin poder evitar la prórroga que puso nerviosos a todos. Pudo cerrar el partido otra vez Nico, pero los 40 años de sequía acabaron de penalti, un castigo que el Mallorca recuerda que ya sufrió en 1998 en su primera final en Mestalla. Al partido le puso fin el largo abrazo de Valverde y Aguirre.

La marea del Athletic se despliega en masa por Sevilla: “¿Queda alguien en Bilbao?”

Actualizado Sábado, 6 abril 2024 - 17:21

Los ciudadanos anónimos, ajenos al fútbol, a la revolución que supone que Sevilla acoja la final de la Copa del Rey e incremente coyunturalmente su población en 100.000 personas, adquieren un carácter extraño, casi sospechoso. Allá donde uno se dirija, allá donde uno esté, la mirada se posa sobre los colores rojo y blanco, los del Athletic, que antes de iniciarse el partido ya gana en adhesión popular. Hasta los seguidores del Betis, con la sólida coartada de una plaza extra para la Liga de Campeones en caso de triunfo vasco, no dudan en mostrar sus simpatías hacia esa peregrinación de athleticzales, hasta 70.000, según algunas fuentes, que se han desplazado a Sevilla, en algunos casos cruzando el mapa de España de punta a punta por carretera, en moto, los más jóvenes y aventureros.

"¿Queda alguien en Bilbao?", se pregunta en voz alta Germán, un lugareño extasiado que merodea por la fan zone, cerca de la Torre Sevilla, a cierta distancia del estadio de La Cartuja, donde se disputa el partido. Allí se reunen todos aquellos que han querido estar en el lugar de los hechos, del acontecimiento, si el destino hace un guiño a su equipo después de 40 años, pero no cuentan con el privilegio de una entrada para contemplarlo en carne viva, enviando su aliento a un club que desde siempre teje lazos singulares con los suyos, de quienes le privó la pandemia en las dos últimas finales perdidas, ambas en un par de semanas, en la primavera de 2021.

Discretos, salpicados por la geografía de la ciudad con las identidades prestadas en el dorso de Muriqi, el capitán Raíllo o hasta el vasco Aguirre, el entrenador que les ha llevado a un lugar impensable en el comienzo de la temporada, los seguidores del Mallorca se sienten cómodos en su papel. "Mejor así", apunta Martín, un joven de planta serena, "donde se resuelven las cosas es en el campo, mañana veremos quien canta más alto". No son muchos, y la mayoría se aglutinan en la carpa reservada para sus colores. Separados despiertan la atención, como intrusos en un paisaje uniforme, un decorado donde figuran como extras.

El sueño de la gabarra

"¡O sacamos la gabarra o la hundimos!", proclama Xabi, quien estuvo el 5 de mayo de 1984 en la final del Bernabéu ante el Barcelona y gasta ya más que canas como inquebrantable devoto del conjunto vizcaíno, mientras camina con una nutrida cuadrilla hacia el Athletic Hiria, la fan zone donde se suceden conciertos y actos festivos a la espera del comienzo del partido.

Desde que José Angel Iribar, gran portero y símbolo mayúsculo del Athletic, levantó el telón, acompañado por el lehendakari Iñigo Urkullu, quien solicitó que no se pitase el himno nacional en el prólogo del encuentro, y Jon Uriarte, el presidente del club, se ha instalado un sonido atronador, guitarras de plomo que entretienen a la hinchada aún a varias horas del encuentro.

El clima tranquilo y deportivo, en la veraniega tarde sevillana, se vio alterado por algunos incidentes en el Jardín de la Alameda de Hércules, zona de la fan zone del Mallorca. Volaron algunas sillas, con botes de humo y elementos pirotécnico. En líneas generales, los 1.800 policías desplegados en la ciudad no tuvieron demasiado trabajo para velar por una atmósfera sana y relajada.