Marcos Llorente, de olvidado a fijo en la selección: "Ha puesto a todos a tomar el sol"

Marcos Llorente, de olvidado a fijo en la selección: “Ha puesto a todos a tomar el sol”

El pasado miércoles, durante una de las entrevistas que Marcos Llorente (Madrid, 31 años) concedió en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, le preguntaron que a qué se refería cuando hablaba de evitar lo artificial. "Pues la luz que me tienes puesta ahí enfrente", respondió el futbolista del Atlético de Madrid, uno de los tipos más comentados de la presente selección, y no por lo que hace dentro del campo, fuera de toda duda su rendimiento, sino por esa cruzada que ha emprendido contra todo lo que no es natural y que se sustancia, a ojos no iniciados, en las gafas de colores, la dieta paleolítica y, en fin, la vida extremadamente sana y reglada.

El jugador del Atlético de Madrid, sin embargo, se toma todo esto con distancia. Con mucha distancia. Dicen quienes le conocen bien que no es una pose. Que de verdad ha encontrado una postura ante la vida donde lo importante se reduce a un puñadito, escaso, de cosas. La familia, los amigos, el contacto con la naturaleza y... poco más. El resto es accesorio, y como tal, no importante. Lo dejó claro hace unos meses en la Cope. "La selección no es algo que me quite el sueño, sé que es un privilegio y una motivación estar aquí porque significa que estás haciendo las cosas bien, pero estoy igual de feliz si vengo o si no", dijo, en algo que muchos alrededor del equipo entendieron como un cierto menosprecio.

No parece que sea así. De hecho, esa frase la dijo Llorente en su retorno a la selección, con la que acumula 24 presencias desde su debut, en noviembre de 2020, todavía en pandemia, en el Amsterdam Arena. El último partido que había jugado habían sido los octavos de final del Mundial de Qatar contra Marruecos, con el resultado que no hace falta recordar. De la Fuente se olvidó de él durante más de dos años (estuvo únicamente en la pre-lista de la Eurocopa, jugó contra Andorra, pero se cayó), aunque en la búsqueda incesante de un sustituto de garantías para Carvajal, reapareció en octubre del año pasado. Y en un lugar que parecía destinado a Pedro Porro, casi más por descarte que por convicción, emerge ahora la figura de Llorente.

Elogios del seleccionador

"Marcos es un futbolista muy completo. Interpreta, entiende y desarrolla el fútbol muy bien, tanto de lateral, como de carrilero, como de mediocentro, con unas condiciones físicas y técnicas muy buenas", le elogió el seleccionador el viernes por la noche en La Cerámica. Tan contento está con él que entró en detalles. "Tal y como jugamos nosotros, aporta estabilidad y seguridad defensiva, hace muy bien las coberturas a los centrales cuando nos atacan por la otra banda, interpreta muy bien los momentos de presión y, además de todo eso, suma mucho en el grupo. ¡Fíjate, ha puesto a todos a tomar el sol, está todo el mundo ya tomando el sol como él!", explicó De la Fuente.

Porque sí, durante estos días en Las Rozas, varios compañeros le han acompañado en su rutina de tomar el sol, descalzos y sin camiseta, sólo con un pantalón corto puesto, en los campos de entrenamiento. Más o menos, aquello del Earthing que puso tan de moda Luis Enrique en su momento, y que es caminar sobre la hierba para estar en contacto con la naturaleza. Ya sea el césped o el sol.

Esos elogios del seleccionador responden a que le ha quitado un peso de encima. Aunque va a esperar hasta el final, porque en un mundo ideal sería su titular, la situación de Carvajal invita a no ser demasiado optimistas, y necesita un lateral derecho de primer nivel. Ese lugar del campo le ha traído por la calle de la amargura desde la lesión del madridista, y ahora, a dos meses del Mundial, parece haberse solucionado. Si el torneo comenzara mañana, el titular sería Llorente, cuyo despliegue físico, hacia delante y hacia atrás, se valora mucho en el staff de De la Fuente.

Es la culminación a una temporada completísima para el madrileño. Acumula 3.080 minutos este curso en el Atlético, uno de los más utilizados, con cuatro goles y cinco asistencias, combinando el lateral con el puesto de interior en el centro del campo. De hecho, en el club rojiblanco ya manejan los tiempos para ofrecerle la renovación, pues termina contrato en 2027. Lo hará con 32 años, pero ese extremo cuidado de su físico aleja las dudas al mirar el DNI. "Llegará un día, más pronto que tarde, en el que el fútbol dejará de compensarme", dijo hace poco él en sus redes sociales, explicando que el deporte profesional con es sano ni saludable. Será, en todo caso, tras el Mundial.

El Atleti te mata, te da la vida... aunque sea de milagro

El Atleti te mata, te da la vida… aunque sea de milagro

El lunes, el Madrid cayó contra el Getafe, en su estadio y perdiendo las formas y los nervios, un escenario que habría desatado el cachondeo en mis grupos de WhatsApp cualquier otra noche. Sin embargo, esta vez, la mayoría de atléticos callamos, preocupados porque cada pulla retornara 24 horas más tarde, asustados ante la posibilidad (absolutamente real en nuestras cabezas) de que el Barça remontara un 4-0 a los del Cholo. Yo mismo, que sólo creo en la ciencia y en la lógica, decidí, por si ayudaba, dejar esta columna escrita antes del comienzo del partido. Bueno, no exactamente esta, sino una versión en la que la catástrofe rojiblanca se consumaba y en vez de estar ahora mirando trenes a Sevilla, estaba buscando cuevas en las que esconderme un par de semanas.

Por supuesto, todas esas supersticiones y contragafes se transformaron en meras chorradas cuando la pelota echó a rodar. El fútbol es más lógico de lo que nos gusta pensar. Aunque ni él mismo parecía creérselo, el Atleti había cerrado la clasificación al descanso de la ida, pese al empeño de su entrenador y todos sus futbolistas, excepto Griezmann (sensacional), Llorente, Sorloth y Musso, en darle emoción. Extrema, eso sí.

Aun jugando fatal, la mezcla de riesgo extremo y defensa dadivosa del Barça dio al Atleti ocasiones de sobra para evitar el bochorno. Las falló todas. Un terrible cabezazo de Lookman, una colección de controles y pases malos de Giuliano, la absoluta insignificancia (una vez más) de Julián Álvarez, las imprecisiones de Koke y Johnny, los nervios de Pubill, el planteamiento timorato de Simeone... Fue un desastre absoluto, pero no lo suficiente como para borrar la exhibición del Metropolitano. Por poco, eso sí. Igual les salvó mi columna o su camiseta de la suerte o el muñeco girado en la estantería de mi padre. Cualquier cosa menos su juego.

"Las cosas que hacemos por amor", decía Jaime Lannister nada más tirar a un niño por la ventana para ocultar una relación, digamos, improcedente. Minucias, Jaime, comparado con las estupideces que hacemos por el fútbol. Lo asumo, pero sabe Luis Aragonés que horas antes de la final escribiré un texto titulado: "El Atleti regala la Copa". Por si acaso. Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

No venimos al fútbol a ser racionales. Y al Atleti, menos. Me mata, me da la vida. Más lo primero, no les voy a engañar.

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

Actualizado

Una genialidad de Antony y, también, la vuelta a sus peores pesadillas en lo ofensivo condenaron al Atlético ante el Betis en el Metropolitano, escenario de la primera derrota liguera de su equipo. Los verdiblancos, así, se cobraron una revancha muy en caliente por una eliminación en la Copa en la que los rojiblancos, con cinco tantos a domicilio, parecían haber encontrado la mejor manera de castigar la portería contraria. Una efectividad que, visto lo visto sobre el terreno de juego, corre peligro de convertirse en un oasis en medio del desierto. [Narración y estadísticas (0-1)]

Sin goles, no hay victorias. Pelear por la Liga, ahora mismo, parece imposible. En la Copa, mientras, el Barça es una amenaza clara y fehaciente. Y, si no mejoran claramente las cosas, incluso el Brujas puede permitirse soñar con dar la campanada en Europa. Esas son las sensaciones que dejan ahora mismo este tropiezo en casa. Aunque, en el fútbol, las cosas pueden cambiar de forma tan espectacular como inesperada de un día para otro. A eso, sin duda, sí pueden agarrarse los colchoneros.

Los primeros compases fueron un intercambio de golpes en toda regla. Avisó primero Lookman, con un disparo que no encontró el camino de la portería del Álvaro Valles. Más serias, en cambio, serían las advertencias iniciales de los béticos. Ambas, con Bakambu como protagonista. En los dos casos, Jan Oblak se empleó a fondo para evitar que el balón acabara en el fondo de su portería. Sendos avisos a los que les seguirían dos remates de un Julián Álvarez que, junto con Sorloth, lidera la tabla de goleadores rojiblancos en la Liga, pero cuya capacidad anotadora es un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas, y de un Giménez que buscó la sorpresa ante los que el portero visitante mostró una solvencia fuera de toda duda.

más ganas que puntería

En el otro extremo del campo, mientras, Oblak no pudo en última instancia impedir que un sorprendente disparo de Antony desde la frontal acabara por convertirse en el 0-1. Aún no se habían cumplido los primeros 30 minutos y a los de Simeone les tocaba remar a contracorriente. Tras el tanto, cómo no, se esforzaron por volver a poner las tablas. Con más ganas que puntería, todo sea dicho. El Betis, por su parte, confortado por la ventaja, tendría también alguna que otra opción para echar algo de sal a la herida. Sin éxito, en este caso. Quien sí encontraría el camino de la portería contraria al filo del final reglamentario del primer tiempo sería Lookman.

Su gol de cabeza, servido desde la derecha por Marcos Llorente, acabaría siendo invalidado por fuera de juego. Visto el panorama, el técnico del Atlético movió el banquillo para dar entrada a Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sorloth por Julián Álvarez, en busca de aumentar la vigilancia sobre Antony y darle una vuelta a sus opciones en ataque. Y, de hecho, logró muy pronto amenazar a su rival, con un desplazamiento de balón de Koke al que Giuliano trató como pudo de darle una vida extra, pero que no inquietó al meta rival.

Por eso, quizás, El Cholo no tardó tampoco demasiado en darle entrada al tercero en discordia en cuanto a estadísticas anotadoras de los rojiblancos en la Liga: un Antoine Griezmann que, aunque veterano, parece tener todavía bastante que decir, aunque sea partiendo de inicio desde el banquillo. Con el noruego y el francés, el Atlético buscó estirar un poco más sus líneas para igualar lo antes posible. Encomendados, en muchas ocasiones, a la fe inquebrantable de Giuliano Simeone en tareas ofensivas.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.AFP

La portería del Betis, a pesar de todo, parecía una y otra vez inaccesible. Hasta que Llorente, en su intento de estorbar a Griezmann cuando el rojiblanco buscaba el remate a un medido centro de Giuliano, sí envió el balón al fondo de su propia portería. Pero el tanto, tras unos instantes de suspense, acabaría siendo invalidado a instancias del VAR por fuera de juego.

Los de Pellegrini, vistas las circunstancias, acabaron apostando más por defenderse que por buscar la sentencia, con un ejercicio de orden y paciencia. En el añadido Riquelme dispuso de una fantástica ocasión para el 0-2, con un intento de vaselina neutralizada por Oblak. Muchos habían abandonado ya sus asientos en el Metropolitano, molestos con la imagen de su equipo. Los problemas se amontonan para el conjunto de Simeone, que sólo sacó dos victorias en sus últimos seis partidos.

Sorloth, el gigante que vive en el frío y que marca más en Liga que Julián Álvarez

Sorloth, el gigante que vive en el frío y que marca más en Liga que Julián Álvarez

Tres jugadores llevaban manga corta en el duelo a 7 grados ante el Mallorca: Llorente, Julián Álvarez y, claro, el noruego Alexander Sorloth. Pero no cabe duda de que al natural de Trondheim, ciudad hoy con una máxima de -9 y una mínima de -13, le sienta bien el frío. Desde el 29 de noviembre, el 9 del Atlético marcó siete tantos, cinco de ellos en la Liga.

Simeone ha decidido por fin confiar en el jugador no sólo otorgándole la titularidad sino que desde diciembre ha llevado a cabo desde entrenamientos individuales para mejorar sus movimientos a sesiones de vídeo personalizadas que, a juzgar por su rendimiento en los últimos tres encuentros ligueros con un gol por partido, están funcionando. "Desde que llegó al club le he dicho que es el momento en que le veo más estable, más regular y más continuo dentro de lo que nosotros necesitamos de este delantero", destacó el Cholo.

El Atlético ha vivido en invierno de los goles de Sorloth, ha hecho la mitad de los del equipo en 2026, pero no sólo este, también el anterior, curso en el que llegó del Villarreal. En la temporada pasada hizo ocho en los meses de frío y este 2026 al noruego aún le queda invierno que explotar. El principal reto será este miércoles ante sus compatriotas del Bodo Glimt ya que el Atlético no sólo debe ganar sino que es obligatorio golear para apurar las opciones de estar en el top'8 y evitar la ronda previa europea. A las 21.00 horas la previsión es de 6 grados y posibilidad de lluvia.

500 minutos menos

El debe del noruego quizás sea en la competición europea, donde sólo lleva un tanto en siete encuentros por los cuatro de Julián Álvarez. No obstante, en Liga, la situación no sólo está igualada sino que, por minutos, quizás parta con ventaja un futbolista que este curso lleva los mismos tantos que el argentino, siete, pero con 500 minutos menos: 1.061 para el nórdico y 1.536 para Julián. Si además les comparamos desde su llegada, Sorloth lleva 27 y Álvarez, 24.

Nunca se cansa Simeone de halagar la calidad de Julián Ávarez y quita hierro a la racha de ocho encuentros sin marcar de la estrella rojiblanca. Pero Sorloth se cuela cada vez más en el discurso del técnico, que ante el Mallorca recordó la suerte de que el balón le cayera tras el disparo de Llorente entre varios defensores mallorquinistas. Un delantero que está en el lugar que le corresponde.

Rumores infundados

Ahora, resultan increíbles los rumores que apuntaban a la salida del nueve destino a la Juventus en este mercado de invierno a cambio de Jonathan David. El canadiense suma cuatro goles en Serie A y dos en Champions con la Vecchia Signora. Como el noruego, ha conseguido marcar en tres de los últimos cuatro partidos ligueros de la Juve, pero también en dos de los últimos tres en Europa.

Desde el club, niegan que el noruego tuviera opciones de salir y mantienen que su actitud y profesionalidad así como su personalidad: agradable y educada, haya cambiado en su año y medio como rojiblanco. Padre recientemente de su segundo hijo, Sorloth, que estuvo con la mayor en el césped tras el duelo ante el Mallorca, ha hecho del gol su seña en estos últimos tiempos. Ha pasado de comodín a imprescindible.

España fue cabeza de turco

España fue cabeza de turco

Actualizado Martes, 18 noviembre 2025 - 23:24

Desencanto, tristeza y casi Turquía mata el récord de la selección milagro. Un empate paupérrimo y también hasta una alarma, porque la selección fue cabeza de turco. Hizo un mal partido y llegó a recordar la tontería de De la Fuente en Glasgow, la última derrota de su selección.

Este equipo es también vulnerable. Se le pueden hacer goles. Incluso dos y casi tres. Aunque sólo cuatro minutos había tardado Olmo en marcar, como precipicio de la goleada (?). Pero lo que ocurrió después es que la selección era una pura caricatura de otros partidos.

Menudo repaso táctico le dio Montella a nuestro seleccionador. Con jugadores suplentes y con el lujo de reservar a Güler. Su defensa de cinco deslomó la pretenciosidad y la falta de ambición de España.

De la Fuente alineó mal, muy mal. Sólo hizo cuatro cambios, pero destrozó todas las coordenadas de su grupo. Se hacía muy mal la presión para amargar a los turcos.

Así que los turcos salían con facilidad de vez en cuando y había excesivos metros entre el centro del campo y los defensores. ¿Por qué? La clave fue que el péndulo de esta selección, Zubimendi, no puede ser sustituido por un mediocre Aleix García, que provocó un agujero en el equipo.

Yeremi Pino fue un patinazo, que incluso molestaba las incursiones de Llorente. Fabíán Ruiz parecía un fantasma en el centro del campo. Ni presionaba ni creaba. Encima desaprovechó una oportunidad de las que no se fallan, nunca. Desde la lesión es otro jugador.

De la Fuente presume que ve todos los partidos de los españoles en Europa. Pues no debido de ver mucho a Aleix, que está siendo un fracaso en el anterior equipo de Xabi Alonso. Aleix no hacía lo que tenía que hacer. Y parecía un jugador perdido, como si estuviera en Leverkusen. No era el día , porque hasta a Oyarzabal se le veía muy cansado y falló dos ocasiones fáciles. Si estuvo entonado Olmo, que era el mejor.

Además, a la selección se la vio cansada, rígida, poco centrada en lo que jugaba, con la desesperación de ser villanos en esa isla maldita para su entrada y salida.

Ignoro y me sonrojo que no apareciera Barrios en el medio del campo. Y Fermín demostró que debería ser insustituible. Hay otros jugadores que son para el seleccionador como su guardia pretoriana, pero le fallan.

España se ha clasificado, aunque el empate turco fue como una señal de alarma. Un arañazo al corazón de esta selección. Una preclaro aviso si De la Fuente vuelve a destrozar a la columna cerebral del equipo.

Se dirá que ha arrasado en esta fase clasificatoria, pero con Bulgaria y Georgia no se puede presumir mucho. Fue una noche nefasta, con la tristeza de no llenar ni medio campo de La Cartuja, como una dormida en el limbo en una pesadilla de la que ni se puede entrar ni salir. Te vuelves un cartujano como lo que vivían en esta Cartuja.

¿Qué habita en la cabeza de Marcos Llorente? ¿Vamos a morir todos?

¿Qué habita en la cabeza de Marcos Llorente? ¿Vamos a morir todos?

Yo también habría preguntado a Marcos Llorente si cree que nos fumigan y por sus gafas de colores. No renuncio a ese titular ni a tiros, ya explicaré luego de alguna manera, sea acotación o contrapregunta, que son chifladuras. Parte del objetivo de una entrevista es mostrar al personaje como realmente es y en el caso de Llorente eso incluye el cucurucho de papel albal en la cabeza. Más discutible es que todo esto haya ocurrido en el ámbito de la selección, si quiere desvariar que lo haga en sus redes y no luciendo el escudo nacional, pero ya es tarde.

Marcos Llorente no es Javi Poves. Es un futbolista de verdad, uno muy bueno, uno que importa. El único motivo por el que hemos visto de plató en plató a Poves, que jugó 11 minutos en Primera y al que ningún aficionado habría reconocido hace dos años si coinciden en el ascensor, es su terraplanismo. Sin él, ningún medio de comunicación sabría de su existencia. Eso sí es irresponsable y promover la estulticia sin más objetivo que un clic o una décima de share.

Llorente es otra cosa. Sus entrevistas están justificadas por su trabajo, un lateral derecho que los mete de dos en dos en Anfield y es capaz de seguir corriendo tras jugar tres prórrogas. Si fuera tan convencional en sus respuestas como Andrés Iniesta, los periodistas seguiríamos queriendo hablar con él. No necesita convertirse en la versión rubia de Mel Gibson en Conspiración para que le hagan casito, lo hace convencido. No sé si es mejor.

Su dieta paleolítica, su andar descalzo y sus cafés con mantequilla no hacen daño a nadie y, viendo su estado físico superheroico, a él le funcionan. Y con las gafas a lo Paco Clavel, sin base científica pero inofensivas, empiezo a sospechar que el loco es el listo. Las vende a 200 pavos y la primera remesa se agotó en dos ratos. Se mueve en el ambiente perfecto para este negocio, uno con más pasta que libros. Media selección las ha comprado.

Con las estelas en el cielo ya empieza a preocuparme. No porque vaya a influir en los niños (los niños son mucho más inteligentes, los estropeamos luego) ni porque su fama vaya a convertir la estupidez en moda (spoiler: ya lo es), sino porque uno de los mejores futbolistas de mi equipo suelta que nos fumigan y remata: "Ese cielo no es normal. ¿Qué es? No tengo ni idea. Ojalá alguien salga a decirlo". ¡Ya han salido, Marcos, ya han salido! Se llaman científicos. Si no entiende esto, confía en que se aprenda una jugada de estrategia. Eso sí es grave.

Marcos Llorente desvela sus extrañas rutinas: de la luz roja en casa al café con tres cucharadas de mantequilla

Marcos Llorente desvela sus extrañas rutinas: de la luz roja en casa al café con tres cucharadas de mantequilla

Actualizado Jueves, 9 octubre 2025 - 10:09

Marcos Llorente es un futbolista peculiar tanto dentro del campo, por su capacidad para adaptarse a distintas posiciones, como fuera de él. Su visión sobre la vida y sus curiosas rutinas han llamado la atención y han sido, en ocasiones, objeto de crítica.

El jugador del Atlético de Madrid se encuentra estos días concentrado con España para disputar los partidos clasificatorios para el Mundial de 2026 ante Georgia y Bulgaria. Desde Las Rozas, ha explicado esas rutinas que tanto han dado que hablar.

"Todo lo que hago lo hago por mi salud", asegura en una charla compartida en las redes sociales de la selección española. "Me levanto a las 8 y me voy a la calle, espero a que amanezca y estoy un rato allí. Luego me subo a la habitación y me preparo mi café. Termino con 2 o 3 cucharadas de mantequilla, lo remuevo y ese es el café de mi día a día", comienza contando.

La luz, un aspecto clave de la rutina de Marcos Llorente

El rojiblanco ha desvelado que nunca enciende la luz en su casa y, cuando cae el sol, utiliza una roja e infrarroja. "Durante el día no enciendo la luz, o porque estoy en el jardín o, si entro en la cocina o voy al salón para cualquier cosa, a través de las ventanas entra la luz y no tengo la necesidad de poner ninguna luz. Cuando se va el sol, esta es la luz que tengo por toda la casa", detalla.

Al centrocampista se le ha podido ver en muchas ocasiones con unas gafas con lentes amarillas o rojas dependiendo del lugar en el que se encuentra. "Las gafas amarillas son para cuando estás durante el día en interiores. Es decir, fuera nunca hay que llevar gafas de ningún tipo. Los rayos del sol te tienen que dar en los ojos y en la piel, sin nada que lo interfiera", expone.

"Las gafas de cristales rojos lo que hacen es filtrar toda esa luz azul en las lámparas, televisiones o teléfonos móviles que hacen que solo pase el rojo. Cuando voy a hoteles o viajes, si se ha ido el sol, me pongo las gafas rojas", continúa.

El madrileño dice que todo esto lo hace no solo para mantenerse en forma, sino también para sentirse mejor. "Creo que ya la gente se plantea mucho las cosas y se preocupa mucho más por su salud. Es cierto que lo que hago no es lo normal y entonces es curioso. Todas estas cosas que hago son por la salud, no es por el fútbol, pero al final, una cosa va ligada a la otra. Si solo lo hiciera por el fútbol dejaría de hacerlo y, cuando deje el fútbol, voy a continuar con esto", concluye.

¿Qué hacen Griezmann, Vallejo o Gavi durante el parón?: "Se dosifica a los más cargados y se realiza trabajo específico inviable cuando juegas cada tres días"

¿Qué hacen Griezmann, Vallejo o Gavi durante el parón?: “Se dosifica a los más cargados y se realiza trabajo específico inviable cuando juegas cada tres días”

El pasado viernes estaba media plantilla del Atlético de Madrid repartida por el mundo y ocho jugadores del primer equipo se centraban en hacer prácticas de pase en el Cerro del Espino. Antoine Griezmann, César Azpilicueta, Conor Gallagher y Marcos Llorente compartían grupo y buen rollo en unos rondos a intensidad baja. Mientras, en un campo adyacente, Pablo Barrios realizaba ejercicios individuales.

"Se aprovecha para dosificar a los más cargados y se hacen trabajos específicos que no puedes hacer cuando juegas cada tres días", cuentan fuentes rojiblancas. Todos sabemos qué hacen los futbolistas internacionales en el parón de selecciones pero, ¿y los que se quedan? "Lo que se suele hacer es entrenamiento de carga la primera semana y dar libre para viajar y descanso la segunda", revela Roberto Jiménez, ex portero de Atlético, Olympiacos y Málaga, entre otros clubes. El guardameta fue internacional con la sub'21 y apreciaba mucho los períodos de selección, tanto cuando le tocaba irse como quedarse.

"Los parones vienen bien, lo sufren negativamente los internacionales que no descansan, pero tienen el premio de ir con la selección; hay gratitud. Para los que se quedan es súper necesario, porque los jugadores que vienen con molestias, por ejemplo, se pueden poner a punto", explica.

Modelo de recuperación

Hay cuatro parones de selecciones en la temporada. Este curso han sido del 2 al 10 de septiembre, del 7 al 15 de octubre y del 11 al 19 de noviembre del pasado año, además del período en el que estamos inmersos ahora mismo. Los tres primeros son más para mini pretemporadas, según algunos expertos, y el último es un poco más de descarga.

En este tiempo hay clubes, como el Real Madrid, que ven como en Valdebebas se quedan entrenando apenas dos jugadores de la primera plantilla, Jesús Vallejo y Lucas Vázquez, lesionados aparte. "Algunos meten carga en todos los parones, pero éste es ideal para el modelo de recuperación y llegar en mejores condiciones a lo que queda de temporada que los de fuera", apunta Miguel Ángel Cordero, fisioterapeuta deportivo y director de Fisio Dynamic.

Lo cierto es que los equipos físicos de los clubes planifican el curso desde el inicio con periodos de carga y descanso dependiendo de las competiciones. Hay escenarios diferentes según los torneos que sigan en disputa, pero los equipos que aspiran a los tres títulos principales llevan jugando cada tres días desde la vuelta de Navidad. "En semanas de competición hay dos tipos de entrenamientos: recuperación y preparación del partido siguiente. No hay mucho tiempo para hacer trabajo específico por líneas, ni especializado. Así que los jugadores lo suelen reclamar y se aprovecha para hacer tecnificación", apunta Jiménez.

"Por no dar imagen de dejadez"

Otro de los factores que determina los entrenamientos de los parones son los resultados. El ex guardameta de Olympiacos y Málaga habla de decisiones de marketing. "En el de parón de marzo influye el momento de la temporada. Si el equipo va mal, por no dar imagen de dejadez, se dan menos días libres", explica. Coincide con él Cordero: "Depende de cómo se para: si es con derrota, esa semana no hay descanso y es más trabajo mientras que si se ha ganado, se puede dar más descanso".

Imagen aparte, no cabe duda de que estos parones ayudan no sólo físicamente -"se descongestiona la musculatura"- cuenta Cordero, sino también mentalmente. "Si lo aprovechan bien, un descanso de este tipo es muy bueno porque el trabajo técnico- táctico ya está hecho, así que sirve para limpiar y volver con la mente despejada", apunta David Peris, psicólogo deportivo. Peris cuenta que mantener la actividad te hace "competir mejor" porque se sostiene la motivación, pero que un parón para desconectar también es positivo.

Otra cuestión es la duración de estos periodos, normalmente de 15 días desde que uno es convocado hasta el siguiente partido con el club. "Es demasiado tiempo, porque se trata de más de dos semanas sin competir", opina Cordero, que alerta también por la fatiga de los viajes a la que se enfrentan los que salen con sus selecciones.

Aplazado

De hecho, se ha polemizado mucho con el Barcelona - Osasuna aplazado, que se disputa mañana, porque varios jugadores azulgranas vuelan de Sudamérica cortos de recuperación para disputar el partido, el mismo problema del camerunés de Osasuna, Enzo Boyomo. Así, los que se quedan no sólo se recuperan del desgaste de la temporada sino que "cargan energía" para lo que resta según los expertos.

Quedan casi tres meses de competición para los equipos grandes, cuatro para Real Madrid y Atlético, dado que juegan hasta el 13 de julio el Mundialito de Clubes. Habrá minutos para muchos jugadores no internacionales, que llegarán con piernas y mente algo más frescas que sus compañeros. Aunque hoy, como todo, está individualizado según los jugadores y sus complexiones físicas. El GPS manda.

Rodrigo de Paul, el cerebro y 'motorcito' que más corre de la Champions: "El equipo hace muchos esfuerzos, en Europa hay que luchar y jugar"

Rodrigo de Paul, el cerebro y ‘motorcito’ que más corre de la Champions: “El equipo hace muchos esfuerzos, en Europa hay que luchar y jugar”

Muchos Atléticos aún tendrán en la mente aquella época no tan lejana en la que se pedía la salida de Rodrigo de Paul (Sarandí, 1994) del equipo rojiblanco. "No es el de la selección", "no está implicado", se escuchaba. Eran muchas las críticas que recibía el argentino pese a volver con el Mundial bajo el brazo hace año y medio. Y lo cierto es que el mediocentro no había alcanzado en el Metropolitano el nivel que exhibió en el Udinese. Hasta ahora.

"Ha logrado transmitir lo mismo que con la selección en el Mundial y convertirlo en el Atlético de la mejor manera", le elogió Diego Simeone hace unas semanas, y añadió: "Antes lo había hecho en espacios separados, ahora está teniendo continuidad". De Paul es imprescindible en este Atlético de Madrid tanto desde el césped como a nivel de vestuario. El argentino siempre ha exhibido "personalidad, jerarquía y visión de juego", según alaba su técnico. Y esta temporada hay que sumarle el esfuerzo. De ahí que le llamen motorcito. "Siempre se ha esforzado, pero ahora las cosas le están saliendo tanto a él como al equipo", dicen desde el vestuario.

El cinco del Atlético es el jugador de la primera plantilla que más kilómetros ha recorrido en los nueve encuentros de Champions League, superando al sacrificado Julián Álvarez, 64 frente a 63. "A veces toca correr más, otras menos, el equipo hace muchos esfuerzos. En europa hay que correr, hay que jugar", declaró en rueda de prensa.

Pases que rompen líneas

Su despliegue en el Bernabéu seguro que será tomado en cuenta por Carlo Ancelotti a la hora de configurar un mediocampo que pueda sujetar el físico rojiblanco en la medular liderado por el argentino. Además, es el centrocampista del Atlético que más balones corta con 20, dos más que Marcos Llorente, que ha ejercido mucho más de defensa esta temporada.

A ello se le suma, y esto sí entra dentro de sus características, que es el jugador de Europa con más pases filtrados o pases que rompen líneas. De Paul suma 21. El segundo es Lamine Yamal. con 18 y completa el podio Joshua Kimmich con 16. De los 21 del argentino hay que añadir que siete han terminado en asistencia de gol y está a una de igualar su mejor registro como colchonero, las ocho de la 22/23.

En la ida fue un poco el pegamento y el corazón del conjunto rojiblanco. Protagonizó 95 acciones con balón, provocó dos faltas y ganó tres de cinco duelos disputados. Además, y pese a buscar muchas veces ese pase vertical, el argentino completó un 87% de los desplazamientos que intentó. Por eso los aficionados contuvieron la respiración cuando tuvo que ser sustituido en el descanso del partido del pasado domingo ante el Getafe tras un golpe de Álvaro Rodríguez.

El clan argentino

No obstante, todo apunta a que estará disponible hoy para el duelo en el Metropolitano. Y es que por él pasa el juego del Atlético. Es como si fuera el base de un equipo de baloncesto. Lidera el ranking de controles, pases y toques de balón muy por delante del resto de compañeros. Aunque en este último aspecto se le acerca Antoine Griezmann, su gran amigo dentro de la plantilla y con el que más bromas se le ve hacer dentro del vestuario. "Es un tipo muy divertido y abierto", mantienen fuentes internas sobre De Paul.

El francés no pertenece al clan argentino, ese grupo de jugadores campeones del mundo y que pasan muchos ratos juntos fuera de las instalaciones deportivas del club, pero su capacidad de unir ha hecho que congenie mucho con De Paul. Por su parte, el argentino es uno de los principales responsables de la buena adaptación de Julián Álvarez en el vestuario rojiblanco.

Juntos, serán la gran baza del Atlético. "Cuando estás ante estos partidos hay que disfrutarlos y sabemos que no depende de un jugador sino del grupo", expresó el jugador rojiblanco.

Griezmann pone el combustible y Giménez la chispa en la victoria del Atlético ante el Leipzig

Griezmann pone el combustible y Giménez la chispa en la victoria del Atlético ante el Leipzig

Siempre se han de aprovechar los días de tormenta para recurrir a los adjetivos rimbombantes que nos deja este fenómeno natural. Las crónicas agradecen, muchas veces, los aluviones de poderío ofensivo, los ataques en tromba (de agua) y las carreras fugaces (como el rayo). Es el Leipzig un equipo, además, al que le sientan como un guante todas estas esencias, como ha demostrado en los últimos años en la Champions, pero el Atlético supo aplacar su tormenta con dos fogonazos. Griezmann puso el combustible y Giménez la chispa al buen partido rojiblanco. [Narración y estadísticas (2-1)]

Los alemanes no son de pausa, buscan el vértigo y así lo entendió el Atlético, que les recibió junto y recogido en bloque bajo. Salió Reinildo de inicio, un bastión defensivo, pero sorprendió Simeone con Correa, Julián y Griezmann en el once. No importa qué se espere del técnico, siempre hará lo contrario a lo predecible.

Y el Atlético se dejó llevar de inicio a un juego vertiginoso que no es el suyo porque la veteranía de medio campo para atrás te da poso, pero no velocidad. Y, tras un buen ataque rojiblanco que malogró De Paul en el balcón del área, salieron los alemanes como rayos ante un equipo que no puede transicionar tan rápido. En 30 metros ya eran tres alemanes contra dos rojiblancos. Disparó Openda, que se encontró una buena manopla de Oblak, pero el cancerbero ya no pudo con el cabezazo de Sesko.

El regreso de Vermeeren

La reacción del Atlético se produjo 10 minutos después, primero con una picaresca protagonizada por el jugador más listo del campo. Un córner que saca rápido Griezmann con los dos equipos colocándose, pero con Julián Álvarez atento al primer palo aunque no pudo dar la orientación necesaria al esférico. Y luego, tras un regalo de Gulacsi que terminó en las botas de Riquelme y al plantarse ante él y le entró un ataque de juventud e intentó ceder a un Correa vigiladísimo. El argentino disparó, el rechace llegó a Griezmann y apareció una bota salvadora alemana para negar el gol al francés. El estadio elevaba las manos y Simeone se las llevaba a la cabeza.

Volvía Vermeeren al Metropolitano y se debió olvidar de que ya no llevaba la rojiblanca. Se durmió en el borde del área, le robó De Paul y Correa no pudo finalizar con éxito. Casi tiene el argentino el quite del perdón en la jugada siguiente. Tras la salida de un córner, Angelito se acercó al primer palo para meter la punterita y elevar el balón por encima de todos los jugadores que lo miraban hipnotizados cómo golpeaba en el palo y terminaba en las manos de Gulacsi.

Griezman celebra su tanto en el Metropolitano.

Griezman celebra su tanto en el Metropolitano.Manu FernandezAP

Olía el Metropolitano a tormenta y olía también el gol, que llegaría pocos minutos después. Sería Griezmann, el jugador que partía en esta ocasión desde el mediocampo, lo que le confería un aura de indetectabilidad que aprovechó para rematar solo desde el punto de penalti un gran centro de Llorente. Un gol que encendió a las masas y a los jugadores. De hecho, un minuto después, Julián desperdició otro centro de Llorente para hacer el segundo. Definitivamente, se descubrió un partido que se escondía tras nubes negras.

La tormenta no sólo afectó al juego, sino que hizo lo propio con la tecnología de VAR. Cinco minutos estuvo el juego parado por un problema con el pinganillo. Eso no paró al Atlético, que mantuvo la intensidad con la que se había marchado a la caseta con Correa y Griezmann como puntas de lanza, ambos con posiciones intercambiadas para dar descanso al francés, algo fatigado.

La Araña, desaparecida

Sigue Julián Álvarez sin encontrar los espacios en el juego del Atlético. Sustituido por Sorloth en el minuto 60, apenas dejó un remate a puerta el argentino y más por picardía de Griezmann que por mérito propio. Otro cambio fue Correa por Molina, una pedrada del Cholo en un partido empatado y que es importante ganarlo en esta nueva Champions de todos contra todos.

El último cuarto de hora fue un toma y daca a base de cabezazos. Primero remató Sorloth blando a las manos de Gulacsi, luego fue Poulsen el que erró por centímetros y finalmente un buen centro de Molina lo remató Griezmann, pero se encontró la manopla del portero húngaro.

Entonces, con medio estadio dando bueno por el empate, apareció la cabeza de Giménez al segundo palo para poner la primera victoria en el casillero rojiblanco. Nunca se puede dudar de las decisiones del Cholo. Tres puntos sufridos, pero importantísimos en un formato, el de esta Champions, que no da tregua.