Lo que nadie podrá negar a Simeone

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Cometió Simeone una contradicción de inicio que pudo costar cara: jugar, una vez más, a que no pase nada, pero meter a Nahuel Molina en el once. O lo uno o lo otro. Cuando el lateral argentino anda suelto por un campo de fútbol siempre pasan cosas. Todas inesperadas, la mayoría malas. Por cada gol de Puskas como el del Getafe, comete diez atrocidades defensivas como la que dio esperanza al Tottenham. Por algún motivo, decidió dejar de marcar a Kolo Muani, quizás esperando que Le Normand lo viera con sus inexistentes ojos en la nuca, y pasaron cosas, claro. Gol rival. Nunca te aburres con Nahuel. El problema es que hay días en los que el Atleti mataría por aburrirse. Este era uno.

El 1-0 obligó al Cholo a cambiar levemente el plan, ya no bastaba con dejar pasar el tiempo, algo habría que hacer. Sorprende el empeño del técnico en poner riendas a un equipo que lleva años sin saber defenderse y, por contra, cada vez es más capaz de avasallar a campo abierto. Tras el descanso, al fin se premió a Lookman correr hacia delante y no sólo hacia atrás y, en el primer balón que se le dio al espacio, empató el Atleti. Resulta que a Julián Álvarez le ha vuelto a apetecer jugar. Bienvenido sea, aunque estaría bien saber algún día por qué se tomó tres meses de vacaciones en pleno curso.

"Tranquilidad, al fin", pensó el ingenuo. Sin embargo, Giuliano tenía otros planes. Es un futbolista de múltiples virtudes, pero un peligro público cada vez que participa en la salida de balón. Su imprecisión en los pases más sencillos es una lacra en partidos exigentes. O afina eso, y ha mejorado tantas cosas que no es descartable, o podrá ser un recurso, pero no un referente. Urge. En un pase suicida regaló el 2-1 y volvió a meter al Tottenham en una eliminatoria de la que tendría que haber salido para siempre a los 20 minutos de la ida, pero el Atleti es el mejor samaritano: siempre que pueda mantener con vida a un rival va a hacerlo.

Por fortuna, nadie se lo ha explicado a Musso, portero más que serio, y Giménez entró lo suficientemente tarde como para no poder liarla del todo. Dos grandes paradas, un cabezazo de Hancko y pasó lo que tenía que pasar aunque con el doble de trabajo del necesario: el Atleti vuelve a estar entre los ocho mejores de Europa. Se podrán discutir muchas cosas a Simeone, pero que escribamos eso y a nadie le sorprenda era impensable hace nada y es obra suya. Ahora, otra vez el Barça. Sin miedo, pero, si pudiera ser, que Nahuel descanse.

El enigma Julián Álvarez: la confianza de Simeone, el interés del Barcelona y las dudas del argentino

El enigma Julián Álvarez: la confianza de Simeone, el interés del Barcelona y las dudas del argentino

Dice el dicho que "cuando se cierra una puerta, otra se abre". Lo que pasa es que mientras que la frase significa el consuelo que se espera tras un infortunio o una oportunidad perdida, en el Atlético hace referencia a la continuidad de sus dos grandes estrellas. En la misma noche, la parroquia rojiblanca asintió atónita a cómo Antoine Griezmann confirmaba que se quedaría en el club, al menos hasta final de temporada, mientras que escuchó a Julián Álvarez, autor de un doblete frente al Tottenham, plantar la duda sobre su futuro el curso que viene.

"Yo qué se. No sé, puede ser que sí, que no, nunca se sabe. Yo estoy muy feliz acá como te dije. Me hacían una pregunta que después sale por todos los lados. Yo estoy feliz, pienso en el día a día, trabajo para mejorar y nunca dije nada, ni hablé mal del club". No hay más enigmas en una declaración porque no le dio tiempo al argentino a soltarlos en la zona mixta del Metropolitano tras la victoria del Atlético en Champions.

Para empezar por el final, tiene sentido que no hable mal de un club que, desde que llegó, sólo le ha dado cariño, y especialmente su entrenador, cuando le mantuvo en el once pese a que su rendimiento no era merecedor de ello. "Pasó la temporada pasada con Griezmann que lo ponía, lo ponía, lo ponía y no podía responder. Bueno, son decisiones que uno tiene que tomar y yo las asumo y creo en este tipo de futbolistas porque son muy buenos, tanto Griezmann como Julián, hoy", lanzó Simeone en el momento más bajo del delantero.

No cabe duda de que el jugador sigue trabajando, presionando y esforzándose en los entrenamientos, no sólo porque así lo han deslizado siempre desde el club, sino porque el técnico y su "el trabajo termina pagando", supone que sin esfuerzo no hay mérito. Y es cierto que en cualquier entrenamiento, calentamiento u otro acto del equipo, al argentino se le suele ver sonriente y muy compenetrado en el vestuario. Además, ha recuperado el gol, que parecía haberle abandonado y, con los dos ante el Tottenham, suma 16, a los que suma siete asistencias.

Entonces, ¿por qué dejar esa duda en la noche en la que tu amigo y leyenda del club dice que se queda a cumplir un sueño? En el Atlético de Madrid creen que no existe ningún tipo de intención de salir el año que viene por parte del futbolista e inciden en las veces que ha repetido lo feliz que está. Apuntan a "rumores interesados" que filtran candidatos a "unas" elecciones, en clara referencia a los comicios a la presidencia del FC Barcelona, donde ha salido el nombre del argentino. "Cada uno puede decir lo que quiera. Julián Álvarez es jugador del Atlético de Madrid", respondió con contundencia el presidente del club, Enrique Cerezo, a las intenciones blaugranas.

Interés de Inglaterra

No obstante, hay rumores de que varios clubes británicos también han mostrado interés por contar con los servicios del argentino. Inglaterra es un destino que Julián conoce bien después de estar dos temporadas en el Manchester City de Guardiola quien en alguna ocasión ha deslizado que quizás se equivocó al dejar salir a La Araña. Aunque lo único claro es que el jugador tiene contrato hasta junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.

Quedan dos objetivos muy vivos en el Atlético este curso, y el club no quiere que la atención se desvíe de ellos. Lo que es seguro es que este curso Griezmann y Julián seguirán de rojiblanco. El que viene ya...

Simeone casi se carga la final

Simeone casi se carga la final

La angustia del Atlético para que no le marcaran el 4-0 debe adjudicarse por completo a Simeone. Con un planteamiento miserable dejó al Barça que se comiera a su equipo con patatas. Fue inaudito ver el partido de ida, comparado con este lamentable de vuelta. Simeone hizo una genialidad en el Metropolitano. Y en el Camp Nou, un infame planteamiento. Su dispositivo miserable defensivo incluso desmotivó a su equipo con un espíritu perdedor.

Con decir que Griezmann fue el mejor del Atlético ya está todo dicho. Lo que ocurre es que pasado el minuto 60 el francés fue un artista paseante por el terreno de juego. ¿Por qué no alineó a Sorloth de inicio? Es otra de las desgraciadas decisiones de Simeone, que se garra a su propia salvación como alma que se lleva el diablo. El noruego es el goleador. El que puede jugar más en punta, sustentar el balón o una jugada de un centro para convertirlo en gol.

El Cholo se ha cargado definitivamente a Julián Alvarez. Me daba pena verle achicando balones en su área y tardando a incorporarse de punta. Ni se entera de que no es un jugador de ida y vuelta. También tiene culpa el argentino, porque no se atreve a contestar a su entrenador a la cara.

Hemos visto durante muchos años destrozar Simeone a futbolistas de una calidad sublime. Pero a él le importan un bledo los artistas. Sólo quiere siervos a los que manejar a placer. Y que no protesten. Ya se ha cargado a Julián y va camino de hacer lo mismo con Baena, aunque éste se rebele más. Por eso no le da tanta vida de titular.

Pese a la victoria, no me dio la impresión de que el juego rabioso del Barça pudiera con la línea Maginot rojiblanca. Además, dos goles, como siempre, fueron de arquitectura Negreira. Pedri buscaba el penalti y lo provocó con el pasmo de Pubill. Pero más escandaloso fue el 3-0 de Marc Bernal, cuando todos vimos el fuera de juego, pero el VAR, por sólo un tacón decidió otra cosa. En repeticiones televisivas se notó el off side, pero para el VAR de De Burgos Bengoetxea no lo fue. Lo que me gustaría siempre saber el punto del centro y cuando Bernal remata. Pero sólo ponen los cartones finales. Y nunca te enterarás.

Veo muy nervioso a Flick, como si supiera que su equipo sólo es un leve retrato del año pasado. Pero con la mortecina aptitud del Real Madrid, no va a atener ningún problema en ganar la Liga. Aunque, como siempre, la Champions será otra historia.

El Atleti te mata, te da la vida... aunque sea de milagro

El Atleti te mata, te da la vida… aunque sea de milagro

El lunes, el Madrid cayó contra el Getafe, en su estadio y perdiendo las formas y los nervios, un escenario que habría desatado el cachondeo en mis grupos de WhatsApp cualquier otra noche. Sin embargo, esta vez, la mayoría de atléticos callamos, preocupados porque cada pulla retornara 24 horas más tarde, asustados ante la posibilidad (absolutamente real en nuestras cabezas) de que el Barça remontara un 4-0 a los del Cholo. Yo mismo, que sólo creo en la ciencia y en la lógica, decidí, por si ayudaba, dejar esta columna escrita antes del comienzo del partido. Bueno, no exactamente esta, sino una versión en la que la catástrofe rojiblanca se consumaba y en vez de estar ahora mirando trenes a Sevilla, estaba buscando cuevas en las que esconderme un par de semanas.

Por supuesto, todas esas supersticiones y contragafes se transformaron en meras chorradas cuando la pelota echó a rodar. El fútbol es más lógico de lo que nos gusta pensar. Aunque ni él mismo parecía creérselo, el Atleti había cerrado la clasificación al descanso de la ida, pese al empeño de su entrenador y todos sus futbolistas, excepto Griezmann (sensacional), Llorente, Sorloth y Musso, en darle emoción. Extrema, eso sí.

Aun jugando fatal, la mezcla de riesgo extremo y defensa dadivosa del Barça dio al Atleti ocasiones de sobra para evitar el bochorno. Las falló todas. Un terrible cabezazo de Lookman, una colección de controles y pases malos de Giuliano, la absoluta insignificancia (una vez más) de Julián Álvarez, las imprecisiones de Koke y Johnny, los nervios de Pubill, el planteamiento timorato de Simeone... Fue un desastre absoluto, pero no lo suficiente como para borrar la exhibición del Metropolitano. Por poco, eso sí. Igual les salvó mi columna o su camiseta de la suerte o el muñeco girado en la estantería de mi padre. Cualquier cosa menos su juego.

"Las cosas que hacemos por amor", decía Jaime Lannister nada más tirar a un niño por la ventana para ocultar una relación, digamos, improcedente. Minucias, Jaime, comparado con las estupideces que hacemos por el fútbol. Lo asumo, pero sabe Luis Aragonés que horas antes de la final escribiré un texto titulado: "El Atleti regala la Copa". Por si acaso. Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

No venimos al fútbol a ser racionales. Y al Atleti, menos. Me mata, me da la vida. Más lo primero, no les voy a engañar.

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

Actualizado

Una genialidad de Antony y, también, la vuelta a sus peores pesadillas en lo ofensivo condenaron al Atlético ante el Betis en el Metropolitano, escenario de la primera derrota liguera de su equipo. Los verdiblancos, así, se cobraron una revancha muy en caliente por una eliminación en la Copa en la que los rojiblancos, con cinco tantos a domicilio, parecían haber encontrado la mejor manera de castigar la portería contraria. Una efectividad que, visto lo visto sobre el terreno de juego, corre peligro de convertirse en un oasis en medio del desierto. [Narración y estadísticas (0-1)]

Sin goles, no hay victorias. Pelear por la Liga, ahora mismo, parece imposible. En la Copa, mientras, el Barça es una amenaza clara y fehaciente. Y, si no mejoran claramente las cosas, incluso el Brujas puede permitirse soñar con dar la campanada en Europa. Esas son las sensaciones que dejan ahora mismo este tropiezo en casa. Aunque, en el fútbol, las cosas pueden cambiar de forma tan espectacular como inesperada de un día para otro. A eso, sin duda, sí pueden agarrarse los colchoneros.

Los primeros compases fueron un intercambio de golpes en toda regla. Avisó primero Lookman, con un disparo que no encontró el camino de la portería del Álvaro Valles. Más serias, en cambio, serían las advertencias iniciales de los béticos. Ambas, con Bakambu como protagonista. En los dos casos, Jan Oblak se empleó a fondo para evitar que el balón acabara en el fondo de su portería. Sendos avisos a los que les seguirían dos remates de un Julián Álvarez que, junto con Sorloth, lidera la tabla de goleadores rojiblancos en la Liga, pero cuya capacidad anotadora es un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas, y de un Giménez que buscó la sorpresa ante los que el portero visitante mostró una solvencia fuera de toda duda.

más ganas que puntería

En el otro extremo del campo, mientras, Oblak no pudo en última instancia impedir que un sorprendente disparo de Antony desde la frontal acabara por convertirse en el 0-1. Aún no se habían cumplido los primeros 30 minutos y a los de Simeone les tocaba remar a contracorriente. Tras el tanto, cómo no, se esforzaron por volver a poner las tablas. Con más ganas que puntería, todo sea dicho. El Betis, por su parte, confortado por la ventaja, tendría también alguna que otra opción para echar algo de sal a la herida. Sin éxito, en este caso. Quien sí encontraría el camino de la portería contraria al filo del final reglamentario del primer tiempo sería Lookman.

Su gol de cabeza, servido desde la derecha por Marcos Llorente, acabaría siendo invalidado por fuera de juego. Visto el panorama, el técnico del Atlético movió el banquillo para dar entrada a Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sorloth por Julián Álvarez, en busca de aumentar la vigilancia sobre Antony y darle una vuelta a sus opciones en ataque. Y, de hecho, logró muy pronto amenazar a su rival, con un desplazamiento de balón de Koke al que Giuliano trató como pudo de darle una vida extra, pero que no inquietó al meta rival.

Por eso, quizás, El Cholo no tardó tampoco demasiado en darle entrada al tercero en discordia en cuanto a estadísticas anotadoras de los rojiblancos en la Liga: un Antoine Griezmann que, aunque veterano, parece tener todavía bastante que decir, aunque sea partiendo de inicio desde el banquillo. Con el noruego y el francés, el Atlético buscó estirar un poco más sus líneas para igualar lo antes posible. Encomendados, en muchas ocasiones, a la fe inquebrantable de Giuliano Simeone en tareas ofensivas.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.AFP

La portería del Betis, a pesar de todo, parecía una y otra vez inaccesible. Hasta que Llorente, en su intento de estorbar a Griezmann cuando el rojiblanco buscaba el remate a un medido centro de Giuliano, sí envió el balón al fondo de su propia portería. Pero el tanto, tras unos instantes de suspense, acabaría siendo invalidado a instancias del VAR por fuera de juego.

Los de Pellegrini, vistas las circunstancias, acabaron apostando más por defenderse que por buscar la sentencia, con un ejercicio de orden y paciencia. En el añadido Riquelme dispuso de una fantástica ocasión para el 0-2, con un intento de vaselina neutralizada por Oblak. Muchos habían abandonado ya sus asientos en el Metropolitano, molestos con la imagen de su equipo. Los problemas se amontonan para el conjunto de Simeone, que sólo sacó dos victorias en sus últimos seis partidos.

Sorloth, el gigante que vive en el frío y que marca más en Liga que Julián Álvarez

Sorloth, el gigante que vive en el frío y que marca más en Liga que Julián Álvarez

Tres jugadores llevaban manga corta en el duelo a 7 grados ante el Mallorca: Llorente, Julián Álvarez y, claro, el noruego Alexander Sorloth. Pero no cabe duda de que al natural de Trondheim, ciudad hoy con una máxima de -9 y una mínima de -13, le sienta bien el frío. Desde el 29 de noviembre, el 9 del Atlético marcó siete tantos, cinco de ellos en la Liga.

Simeone ha decidido por fin confiar en el jugador no sólo otorgándole la titularidad sino que desde diciembre ha llevado a cabo desde entrenamientos individuales para mejorar sus movimientos a sesiones de vídeo personalizadas que, a juzgar por su rendimiento en los últimos tres encuentros ligueros con un gol por partido, están funcionando. "Desde que llegó al club le he dicho que es el momento en que le veo más estable, más regular y más continuo dentro de lo que nosotros necesitamos de este delantero", destacó el Cholo.

El Atlético ha vivido en invierno de los goles de Sorloth, ha hecho la mitad de los del equipo en 2026, pero no sólo este, también el anterior, curso en el que llegó del Villarreal. En la temporada pasada hizo ocho en los meses de frío y este 2026 al noruego aún le queda invierno que explotar. El principal reto será este miércoles ante sus compatriotas del Bodo Glimt ya que el Atlético no sólo debe ganar sino que es obligatorio golear para apurar las opciones de estar en el top'8 y evitar la ronda previa europea. A las 21.00 horas la previsión es de 6 grados y posibilidad de lluvia.

500 minutos menos

El debe del noruego quizás sea en la competición europea, donde sólo lleva un tanto en siete encuentros por los cuatro de Julián Álvarez. No obstante, en Liga, la situación no sólo está igualada sino que, por minutos, quizás parta con ventaja un futbolista que este curso lleva los mismos tantos que el argentino, siete, pero con 500 minutos menos: 1.061 para el nórdico y 1.536 para Julián. Si además les comparamos desde su llegada, Sorloth lleva 27 y Álvarez, 24.

Nunca se cansa Simeone de halagar la calidad de Julián Ávarez y quita hierro a la racha de ocho encuentros sin marcar de la estrella rojiblanca. Pero Sorloth se cuela cada vez más en el discurso del técnico, que ante el Mallorca recordó la suerte de que el balón le cayera tras el disparo de Llorente entre varios defensores mallorquinistas. Un delantero que está en el lugar que le corresponde.

Rumores infundados

Ahora, resultan increíbles los rumores que apuntaban a la salida del nueve destino a la Juventus en este mercado de invierno a cambio de Jonathan David. El canadiense suma cuatro goles en Serie A y dos en Champions con la Vecchia Signora. Como el noruego, ha conseguido marcar en tres de los últimos cuatro partidos ligueros de la Juve, pero también en dos de los últimos tres en Europa.

Desde el club, niegan que el noruego tuviera opciones de salir y mantienen que su actitud y profesionalidad así como su personalidad: agradable y educada, haya cambiado en su año y medio como rojiblanco. Padre recientemente de su segundo hijo, Sorloth, que estuvo con la mayor en el césped tras el duelo ante el Mallorca, ha hecho del gol su seña en estos últimos tiempos. Ha pasado de comodín a imprescindible.

Sin gol y sin Julián, no hay top'8: "La contundencia no es sólo de los delanteros, es para todos"

Sin gol y sin Julián, no hay top’8: “La contundencia no es sólo de los delanteros, es para todos”

Venía el balón rodando a la media hora de encuentro hacia las botas de Julián. Sin oposición, manso, como si estuviera en un entrenamiento y no ante 50.000 personas en el infierno turco del Ali Sami Yen. El Julián del año pasado hubiera embocado ese cuero o, al menos, obligado a Cakir a realizar una estirada. El de este año mandó el balón a la grada.

Ante su desconsuelo, el Cholo le aplaudió a rabiar y le animó a seguir. El argentino retrasó su posición y comenzó a aparecer más en la construcción que en el remate. De hecho, ya había fallado otro en el primer minuto de partido. Tras tantos partidos y tantas preguntas, algo le pasa a Julián Álvarez y quizás no sea sólo el poco descanso por su reciente paternidad.

Son siete encuentros sin ver portería y apenas 11 goles en 28 duelos. En Liga sólo ha marcado en cuatro partidos de 20 y no se ha estrenado aún en Copa del Rey. Lo curioso, pese a la diferencia de status entre uno y otro es que Sorloth, desde la llegada de ambos hace año y medio, lleva dos tantos más que el argentino en el campeonato doméstico.

Pero este problema de contundencia se está exacerbando no sólo en persona del argentino sino en la del conjunto del equipo. Son cinco tantos en 85 disparos en 2026 del Atlético, un 5,88% de efectividad en el remate. Eso ha permitido ganar al Alavés y al Depor, pero se ha perdido con el Real Madrid y se ha igualado con el Galatasaray y la Real Sociedad. "La contundencia no es sólo de los delanteros, es para todos", expresó el Cholo en rueda de prensa

"Nos llevamos un empate que nos sabe a poco", expresó Giuliano tras el duelo en Turquía tras ser nombrado MVP del encuentro. El Cholito fue el único que consiguió ver portería ante el equipo turco y es consciente de que al equipo le faltó mordiente. "No nos salieron las cosas", apuntó.

Contundencia

El padre, en cambio, apunta que le gustó el equipo y pese a la falta de contundencia confía en que al final el trabajo pagará. "No entiendo otro camino que no sea seguir insistiendo. Que la diosa Fortuna nos haga ganar un partido. Uno tiene lo que se merece porque no concretamos las ocasiones que generamos. El equipo está bien, pero debe mejorar la contundencia", afirmó.

Este empate, de hecho, complica las aspiraciones rojiblancas que eran repetir en el top'8 en la máxima competición continental. "Ahora dependemos del Atalanta y el Liverpool. Si ganan, empezamos la última jornada con menos posibilidades. No dependemos de nosotros, ganando los dos no dependíamos de nadie". concluyó el argentino.

Quien sí ha mostrado contundencia y nivel ha sido Marc Pubill. El defensa sigue devolviendo la confianza que le depositó el Cholo y estuvo brillante no sólo al corte sino especialmente parando Osimhen, el mejor jugador del conjunto turco. "Es un buen bicho, ojalá seguir midiéndome a jugadores así durante mucho tiempo", declaró.

Giuliano Simeone y el Atleti de Pepe Murcia

Giuliano Simeone y el Atleti de Pepe Murcia

Hace ahora un año escribí que Giuliano Simeone era un futbolista digno del Atleti de Pepe Murcia. El tuit ha envejecido mal, fatal incluso, como me recuerda con su educación característica el cholismo integrista cada vez que el chaval hace un gran partido, cosa habitual este último mes y medio y no tanto las primeras seis semanas de curso cuando, ¡oh, sorpresa!, los vengadores callaban. Pero aunque la nota final del argentino acabe siendo la media entre el mal inicio y la inspiración actual, habrá demostrado de sobra tener nivel para ser importante en un Atleti de Champions. No hay que darle más vueltas.

Podría justificarme, claro. Explicaré brevemente a los no versados en historia oscura rojiblanca que Pepe Murcia fue entrenador transitorio del Atleti en 2006, los años de plomo tras el ascenso, y su plantilla no era tan infame como para tomarse como un insulto que te coloquen en ella. Por allí andaban Fernando Torres, Maxi Rodríguez o Gabi, futbolistas cuyas carreras firmaba seguro Giuliano, pero negar el componente faltón de mi tuit sería tomar a la gente por tonta. Al segundo pase sencillo de dos metros que falló, le puse la cruz. Error. No conté ni con su edad (21, aquel día) ni con su cabeza.

Pese a que algunas limitaciones técnicas aún asoman más de lo recomendable, la progresión de Giuliano en un año ha sido sensacional. Ha aprendido a frenar pese a que siempre juegue a 200 por hora y cada vez centra mejor. Entiende los momentos de partido como pocos y minimicé el impacto que su actitud tiene en el grupo: si ves a un compañero dejarse el alma así, es difícil esconderte. La definición y la combinación rápida en salida de balón aún le cuestan y son talentos difíciles de adquirir si no son innatos, pero a estas alturas sería cauto a la hora de apostar en su contra.

En realidad, lo que más le perjudica en el actual clima, enfrentado y coñazo, que reina en el entorno atlético es el apellido. Fue fácil para los haters acusar al Cholo de enchufarlo, cosa absurda a poco que se conozca al entrenador, y es agotador leer a los devotos interpretar cada crítica como ataque al padre y convertirlo en rey cuando es un alfil. Las estrellas del proyecto son otras (Julián, Baena y Barrios), pero él se ha convertido en un complemento fantástico. Ya es mucho, no hace falta inflarlo.

Giuliano no es perfecto y su techo está por ver, pero representa tantas cosas buenas que sólo merece elogios. Meterlo en guerras civiles es muy injusto. Casi tanto como el tuit de Pepe Murcia.

El Atleti descubre la diferencia entre ser rico y parecerlo (o que quieran que lo parezcas)

El Atleti descubre la diferencia entre ser rico y parecerlo (o que quieran que lo parezcas)

Uno de los grandes engaños del sistema es, en cuanto nos va decentemente, hacernos creer que somos ricos. Luego, conoces a un rico de verdad. Te ves en esa terraza más grande que tu casa, subes a ese coche que convierte a tu SUV japonés en un pigmeo o descubres que lo que tú llamas menú degustación, él lo llama menú del día y la ilusión se desvanece. Ricos son cuatro, el resto sobrevivimos. El Atleti lo descubrió en Londres.

Andrea Berta, director deportivo de los rojiblancos hasta el curso pasado, se encarga ahora de fichar para el Arsenal y ha pasado de comprar en el súper del barrio a hacerlo en el gourmet de El Corte Inglés. Del fuet (delicia infravalorada si se come a mordiscos, he de decir) al lomo ibérico. De inicio, Arteta puso sobre el campo tres novedades de este verano a 70 millones la pieza (Zubimendi, Eze y Gyokeres). Eso es gastar y no lo que el sistema nacional (madridista) se pasó todo agosto intentando vender: que el Atleti estaba gastando como Richard Pryor en El gran despilfarro (repasen los clásicos, amigos).

De los magnificados fichajes del Atleti, el más caro, Baena, costó 40 kilos y el segundo, Hancko (26), demostró en cada desencaje de cadera que le provocó Saka que por ese precio, en el fútbol actual, compras futbolistas competentes, no diferenciales. Bajo ningún concepto es un club humilde, pero está lejos de ser el millonario que se ha querido vender. Estas cosas hay que explicarlas a la hora de analizar lo que pasa sobre el campo.

Y lo que pasó en el Emirates, pese a la debacle final, fue que los de Simeone, guiados por su futbolista, este sí, diferencial (un Julián Álvarez fantástico), hicieron una hora de partido estupenda, pero el Arsenal fue en todo un poquito mejor. Lo suficiente. Lo que sólo pueden pagar unos pocos. Lo que define los partidos a este nivel.

Un poquito más fuerte, más profundo, más rápido, más hábil, más variado, más intenso, más influyente para que el árbitro pitase la falta inexistente del 1-0 y desmontó al Atleti... Y un poquito en todo y todo el rato, es mucho. Tanto como para atropellar a un rival fuerte que planta cara. Esa es la diferencia actual entre la Liga y la Premier y no hay partido trucho en Miami que lo solvente.

El Arsenal es un candidato a ganar la Champions. El Atleti es un animador. Jugando ambos bien, goleó el primero. El fútbol es mucho más lógico de lo que creemos.

El Atlético sigue de fiesta y arrolla también al Eintracht en Europa

El Atlético sigue de fiesta y arrolla también al Eintracht en Europa

Venía el Atlético con una inercia bestial. De piernas, de energía y de resultados. Y con esa inercia era complicado pararlo. Ni lo intentó el Eintracht, por ser justos. La defensa alemana parecía suiza, más estilo Gruyere y, como tal, encontraron los rojiblancos los agujeros hasta permitirse una minisiesta al inicio del segundo tiempo. Giuliano despertó al equipo que terminó con cinco, pero pudieron ser muchos más. [Narración y estadísticas (5-1)]

No había terminado de entrar el público del Metropolitano cuando desde los atascos de las rotondas de la Avenida de Arcentales ya tronó el primer tanto. Fue Raspadori quien apareció por detrás de Julián para embocar casi en área pequeña el primero del partido tras un buen centro de Giuliano.

No daba tiempo ni a las presentaciones. El fútbol no paraba. Mal día para las defensas puesto que el Atlético venía enrachado del derbi y los alemanes encadenaban dos duelos consecutivos con 17 goles en total. Uno se saldó con victoria y otro con derrota pero, como dice su técnico, Dino Toppmöller: "Prefiero ganar 5-4 que 1-0". Sin importar los riesgos que corre. Y lo cierto es que los alemanes jugaban sin red. Venían como líderes de la Champions al Metropolitano tras golear al Galatasaray y concedían múltiples ocasiones a la espalda de sus defensas. Raspadori, Giuliano y Griezmann encontraron verdaderas autopistas por carriles centrales, falto efectividad para haber convertido al menos una de esas.

A un toque y muchos espacios

No obstante, el equipo seguía a lo suyo. Con la confianza por las nubes tras las dos victorias consecutivas, el balón se movía rápido y a un toque y eso generaba espacios tanto en jugadas en transición como en estático. Especialmente bella fue una que mandó Julián por encima del marco de Santos, quizás le sobró un toque al argentino. La pegó de primeras en otra buena combinación, pero su fusilamiento fue al muñeco. Raro ese doble fallo en un jugador que ha metido cinco goles en los dos últimos encuentros.

En cada error de cara a puerta es inevitable que la vista se vaya al banquillo del Atlético, pero allí no estaba Simeone agarrándose la cabeza sino Nelson Vivas, su segundo. El argentino debía pagar con un partido su extemporánea reacción a las provocaciones de un aficionado en Liverpool. El equipo, no obstante, seguía con las palabras de su técnico dentro: "Nadie se acuerda del ayer, vale el ahora". Pero seguro que, desde el palco que veía el encuentro, estaría también lamentándose de los fallos de su equipo. Es un topicazo el de que quien perdona, lo paga.

No obstante, la tranquilidad la alcanzó pasada la media hora y tras un córner. Pese a la altura alemana, un saque de esquina de Griezmann se paseó por todo el área del Eintracht hasta que Le Normand, otro que está en racha, metió la pelota en la cazuela.

El remate de Griezmann que valió el 3-1 ante el Eintracht.

El remate de Griezmann que valió el 3-1 ante el Eintracht.AFP

Estaba la parroquia esperando al turco Can Uzun, pero el bisoño jugador del Eintracht se perdió en la maraña que tenían entre líneas los rojiblancos, cerrando los pasillos interiores y concediendo las alas para forzar ataques por fuera. Venía con seis goles y cuatro asistencias en siete partidos, números de fichaje caro el próximo mercado estival.

Y cuando moría la primera parte, solo en banda izquierda, con un balón que inicialmente no representaba ningún peligro, Julián decidió tirarse al área rival, romper la cintura del ortopédico Collins y ceder el 200 a Griezmann. Es una locura meter dos centenares de goles en un club y más, ser el primero y el único en su historia. Eso es el francés.

Sin freno

La segunda mitad se notó que el Atlético salió a contemporizar y a estos alemanes ir tres abajo les da igual porque no van a cambiar su estilo de juego. Empujaron y empujaron hasta que a los 10 minutos, en un balón largo, Knauf cedió a Burkardt, que no perdonó. Era noche de baile y en las piernas de los rojiblancos estaba el no convertirse en una de terror. Pudo paliarlo Griezmann pronto, pero el taconazo con el que le dejó sólo Giuliano no pudo aprovecharlo porque el balón le pegó en la mano al francés. VAR y gol anulado.

El falso tanto despertó al Atlético y lo conectó de nuevo al partido. Tanto que el argentino encontró el gol tras un córner. Giuliano, con la picardía de su padre, atacó el centro de Julián al primer palo y diez minutos después sería el otro argentino el que hiciera por fin su gol tan buscado. Fue de penalti con una panenka con suspense.

El quinto silenció por fin a la tropa alemana que, por momentos, sonaba más fuerte que el público rojiblanco. La fiesta estaba en otro sitio y ellos, casi 4.000, no estaban invitados. El Atlético concluye esta racha de partidos con muchos más puntos de los que, quizás, esperaba. El equipo ha roto, que toquen las trompetas.