El gol para el Atlético también llega desde Bérgamo: Ademola Lookman, un carácter explosivo

El gol para el Atlético también llega desde Bérgamo: Ademola Lookman, un carácter explosivo

El primer fichaje de Mateu Alemany como director deportivo del Atlético de Madrid ha resultado ser un viejo anhelo de Carlos Bucero, su predecesor en el cargo. Ademola Lookman se convirtió el lunes en el protagonista de la cuarta operación, en el plazo de seis meses, entre el club rojiblanco y la Atalanta, que incluso parecía dispuesta a completar una quinta. Sin embargo, no hubo acuerdo por Éderson do Santos y sí por Rodrigo Mendoza, mediocentro procedente del Elche.

Lookman, de 28 años, ha sido durante las tres últimas temporadas una de las figuras de la Serie A, donde ha destacado por su habilidad en espacios reducidos, sus conducciones desde el extremo izquierdo y su facilidad para llegar al gol también como segundo delantero. A finales del pasado agosto, esas cualidades resultaban más que tentadoras para el Atlético, que no pudo concretar el acuerdo, conformándose con Nico González, procedente de la Juventus.

Seis meses después, el club de Bérgamo ha obtenido una cantidad muy similar a la que pedía en verano: 35 millones de euros, más cinco en variables. Y no ha podido obtener más por la evidente devaluación de Lookman, cuyo rendimiento cayó en picado en los últimos tiempos: tres goles y dos asistencias en 19 partidos desde septiembre. Una minucia en comparación con las dos anteriores campañas: 37 tantos y 15 pases de gol.

Los negocios de Percassi

Los continuos actos de indisciplina de Lookman, en busca de una salida al Inter de Milán, pusieron a prueba la paciencia de los tifosi. «Sabemos lo bueno que es, pero para jugar en este equipo debes estar centrado al 100%», comentó el pasado septiembre Luca Percassi, CEO de la Atalanta. Unas semanas más tarde, el nigeriano protagonizó un feo altercado con Ivan Juric, a propósito de un cambio. Hubo más que palabras entre ambos durante aquella noche de Champions ante el Marsella.

Por entonces Lookman tenía claro que el Stadio Atleti Azzurri d'Italia se le había quedado pequeño. Tras darse a conocer con un hat trick en la final de la Europa League ante el Bayer Leverkusen, fue elegido Balón de Oro africano en 2024, por delante de Achraf Hakimi. Más tarde llegaría el interés del Inter, vigente subcampeón de la Champions y feroz rival de la Atalanta. Una buena coartada para Antonio Percassi, padre de Leo y propietario del club, que exigió una cantidad mayor, frustrando el acuerdo.

Sabe de negocios el patriarca Percassi, dueño de una fortuna que Forbes sitúa en torno a los 1.200 millones de euros. Durante estos 15 años al frente del equipo nerazzurri, las plusvalías de sus operaciones han alcanzado los 700 millones. Ahora se encamina hacia su segunda temporada con mayores ingresos por fichajes, gracias en parte a la buena sintonía con Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético. A los traspasos estivales de Juan Musso y Matteo Ruggeri hubo que añadir la reciente adquisición de Giacomo Raspadori, fuera de juego para Diego Simeone.

Lookman y Gil Marín, durante la firma del contrato.

Lookman y Gil Marín, durante la firma del contrato.ATLÉTICO DE MADRID

El Cholo, desde siempre, prefiere tipos como Lookman, con una estadística de recuperaciones muy por encima del promedio en su posición. Y con un carácter imprevisible, en la línea de lo que un día fueron Diego Costa o Arda Turan. Nacido en Londres, hijo de la precariedad, debutó en la Premier con apenas 19 años a las órdenes de Ronald Koeman, técnico del Everton. Pese a su progresión en las inferiores de la selección inglesa, en 2022 optó por Nigeria, el país de procedencia de sus padres. Hace unas semanas, en compañía de Victor Osimhen, se consagró como una de las mejores delanteras de la Copa de África. Suyo fue el penalti ante Egipto que otorgaría el triunfo en la final de consolación. Su contrato en el Metropolitano se extiende hasta 2030, con siete millones netos por curso.

El perfil de Lookman, por tanto, se sitúa en las antípodas de Rodrigo Mendoza, un centrocampista de 20 años, con sólo 791 minutos en Primera. Uno de esos proyectos de futuro por los que el Atlético puede permitirse ciertas licencias. En este caso, 16 millones, más las consabidas variables.

Tarde de silbidos al Madrid de Arbeloa en el Bernabéu: "No soy Gandalf El Blanco"

Tarde de silbidos al Madrid de Arbeloa en el Bernabéu: “No soy Gandalf El Blanco”

En El Señor de los Anillos, el mago Gandalf aparece al amanecer en el Abismo de Helm junto a los jinetes de Rohan cuando las fuerzas de Saruman estaban a punto de vencer a las tropas del rey Théoden. «Un mago nunca llega tarde ni pronto, llega cuando tiene que llegar», había dicho un tiempo antes. Le gustará a Álvaro Arbeloa el personaje del mago, porque en la rueda de prensa posterior a la sufrida victoria contra el Rayo, el entrenador del Real Madrid se animó a decir «tampoco soy Gandalf El Blanco» al explicar qué quería de sus futbolistas. El salmantino admitía no poder hacer magia con su equipo, incapaz de crear fútbol con continuidad ante los vallecanos y silbado durante gran parte del encuentro por la grada del Bernabéu.

«Lo que quería de mis jugadores es lo que estoy viendo, compromiso y actitud. No vale sólo con la calidad, la constancia es clave y trabajaremos para tenerla, porque debemos hacer más que los demás para vencer a nuestros rivales», reflexionó ante los medios.

"Aquí hay 17 campeones de Europa"

Los primeros 15 días de Arbeloa como técnico del Madrid se cerraron este domingo con cuatro triunfos y dos derrotas en seis partidos, con una eliminación copera en Albacete y con el desastre de Lisboa, donde el duelo ante el Benfica les obligará a pasar por el peaje del playoff. «Perdimos en Lisboa, pero veníamos de tres partidos buenos. Ganar al tercero (Villarreal), al Mónaco y a un Levante que, visto lo visto (por el empate ante el Atlético), no parece ser tan mal rival. No se mejora sin que haya picos y estos jugadores han demostrado una mentalidad muy fuerte, aquí hay 17 futbolistas que han sido campeones de Europa hace 18 meses, que parece que a veces se olvida. Con ellos sacaremos adelante las situaciones que lleguen», insistió, volviendo a enfocar su mensaje hacia el elogio al vestuario. Un planteamiento que parece inquebrantable en su discurso.

Esos 15 días de enero con Arbeloa de entrenador también han estado marcados por los tres recibimientos que le ha hecho Chamartín a su equipo: ante el Levante y el Mónaco después del fracaso en Copa y ayer durante el duelo contra el Rayo tras caer en Lisboa. Tres días de pitos, especialmente a jugadores como Vinicius y Bellingham, de menciones a Florentino Pérez y al propio Arbeloa. El día del Levante, el técnico fue extenso en su reflexión sobre los silbidos de la grada y declaró que los que pitaban al presidente «no quieren al Real Madrid», pero en la rueda de prensa tras vencer al Rayo se limitó a decir que «respeto mucho al público del Bernabéu y siempre les voy a pedir su apoyo».

"Son mejores con el público de su lado"

Cuestionado de nuevo por los silbidos, constantes durante todo el partido, tanto en el inicio como en el descanso y después del empate de De Frutos, Arbeloa negó esa visión. «Respeto todas las opiniones, pero he visto un público que nos ha llevado a la victoria. Sin ellos no habría llegado ese gol. Lo digo siempre, los jugadores son mejores con el público de su lado. Y hoy se ha vuelto a demostrar», declaró.

Bellingham, un mes fuera

El Madrid entra ahora en un terreno valle. Eliminado de Copa, tendrá 15 días sin encuentros entre semana hasta la eliminatoria de Champions contra el Benfica. Bellingham se perderá el cruce por la lesión muscular que le tendrá un mes fuera. Un momento que el vestuario espera enfocar para «trabajar física y tácticamente». Así lo reconoció Fede Valverde: «Lo que viene ahora es lo más importante, así que tenemos que escuchar y trabajar al máximo. Tenemos que seguir mejorando estos días».

En la misma línea se mostró Arbeloa: «En estas semanas intentaremos que el equipo trabaje y vaya hacia donde queremos. Es hora de trabajar y mejorar. Tenemos que trabajar en todas las fases del juego y para mejorar eso necesitamos horas de entrenamiento», expresó el técnico salmantino.

Mbappé, con un penalti en el 99, evita una nueva calamidad del Madrid bajo los pitos del Bernabéu

Mbappé, con un penalti en el 99, evita una nueva calamidad del Madrid bajo los pitos del Bernabéu

Un penalti en el minuto 99 evitó una nueva calamidad del Real Madrid ante un Rayo Vallecano con diez futbolistas. Desde los once metros, Kylian Mbappé dio el triunfo a un conjunto blanco que se mantiene a un punto del Barcelona en la lucha por la Liga a pesar de otra tarde de abucheos, poco fútbol y caos en el Santiago Bernabéu. Vinicius puso por delante a los suyos, De Frutos empató el duelo, Ciss vio la roja directa y Bellingham se fue lesionado entre los pitos de la afición.

Arbeloa sólo realizó un cambio con respecto al equipo que cayó en Da Luz ante el Benfica. Sentó a Carreras, que sufrió esa noche, y dio entrada a Camavinga en el lateral izquierdo. El técnico tenía a tres futbolistas con experiencia en el lateral zurdo en su equipo, el propio Carreras, Alaba y Fran García, pero apostó por el centrocampista francés, que compartió cambio posicional con Fede Valverde, de nuevo lateral derecho. Decisiones de emergencia para situaciones de emergencia como la que vive el conjunto blanco, incapaz de construir fútbol y obligado a parches momentáneos por las lesiones y la negativa de la directiva a fichar en invierno.

Mientras el público, enfadado con el equipo desde hace semanas, volvía a silbar con fuerza a los futbolistas, especialmente a Bellingham y a Vinicius, al Madrid le costó entrar en el ritmo del partido ante un Rayo europeo pero con problemas en Liga. El conjunto de Iñigo Pérez está pagando su buena participación en la Conference League con una mala racha de resultados que le han hundido hasta rozar el descanso. Situación crítica para un club sumido en la problemática institucional y social desde hace ya demasiado.

Aún así, los vallecanos son un equipo valiente asentado en la fuerte ideología futbolística de su entrenador. Confía en su salida de balón y en su presión, y le creó problemas al Madrid en los primeros minutos. Tanto que perdonó el 0-1 cuando Ilias Akhomach se adentró en el área y definió desviado ante Courtois.

La clara ocasión rayista provocó de nuevo los abucheos de la grada madridista, necesitada de muy poco para silbar a los suyos. Vinicius, el más buscado por la afición, se encargó de reivindicar el apoyo del público con su primera carrera del día, dando una patada a la valla de publicidad y levantando los brazos para arengar a la masa.

En el 10, la tarde se le puso todavía más en contra a los blancos con la lesión de Bellingham, que sintió un pinchazo en el isquio de la pierna izquierda y pidió el cambio. Entró Brahim, más delantero que centrocampista, y el equipo, con el tiempo, se rompió aún más.

La ausencia del inglés revolvió a sus compañeros durante unos minutos y Vinicius anotó un gol extraordinario tras amagar a su par en varias ocasiones y enviar el balón a la escuadra de Batalla. Fue un impulso del Madrid, un breve espacio en el que el equipo de Arbeloa presionó, mordió e incidió hacia el área rival. Duró poco, aunque pudo sentenciar en ese tramo. Güler, en jugada individual, regateó a su defensor en el pico del área y probó a Batalla, que estuvo ágil. Era el minuto 18 y el Madrid disfrutaba de sus mejores minutos, pero pasada la media hora se apagó.

El Rayo, confiando en esa ideología de la que hablábamos, apostó por sus ideas y se plantó en campo rival para dominar a un Madrid inmaduro, sin estructura ni ganas. Un equipo que vive de las individualidades, escasas según el día, de sus estrellas y que sobrevive como puede en área propia. El Bernabéu, territorio de las sensaciones, no le perdona a sus futbolistas haberlas perdido todas en este mes de enero y le pitó de nuevo en el descanso.

Tras el intermedio el guion empeoró para los blancos. Mbappé pidió penalti en el 47, nada para Díaz de Mera, y De Frutos convirtió en gol una buena jugada ensayada por el cuerpo técnico de Iñigo Pérez. Centro de Gumbau tras sacar en corto un córner, dejada de cabeza de Álvaro ante Valverde y definición del rápido De Frutos adelantándose a Tchouaméni, central después de que Arbeloa sentara a Asencio en el descanso. Tres de los centrocampistas llamados por el Madrid a dominar esta década futbolística han jugado hoy de lateral derecho, central y lateral izquierdo.

El Bernabéu recibió el gol con más pitos y el equipo reaccionó como pudo. Casi incapaz de nada. El larguero de Mbappé tras una contra fue la ocasión más clara antes de la expulsión de Ciss después de una fea entrada sobre Ceballos. A partir de ahí, asedio madridista, más por inercia que por fútbol. Camavinga se encontró con el palo en el 84 y el Madrid encontró premio rozando el final de los nueve minutos de añadido. Brahim se internó en el área y Mendy, al fallar el despeje, impactó con él. Penalti y gol de Mbappé en el minuto 99 para mantener al equipo en una pelea por la Liga en la que tendrá que mejorar, y mucho.

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: "No es tiempo para el desencanto ni la euforia"

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: “No es tiempo para el desencanto ni la euforia”

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El Madrid regresa este domingo al Bernabéu, y eso, en las últimas semanas, es noticia. Después de la histórica bronca que el público le regaló al equipo en el choque contra el Levante, el primero tras la destitución de Xabi Alonso y la debacle en Copa frente al Albacete, el equipo, de la mano de Arbeloa, parecía haber enderezado el rumbo, pero el revolcón del pasado miércoles contra el Benfica abre la incógnita sobre el recibimiento que tendrán los jugadores antes de medirse al Rayo.

El técnico ha comparecido este sábado para analizar eso y el resto de cuestiones de la actualidad del equipo. Respecto a la posibilidad de encontrarse con otra pitada, fue claro: "Yo espero un Bernabéu que esté con el equipo, como estuvo el último partido en casa y como saben que necesitamos", afirmó.

"Siempre al Bernabéu le pido su apoyo porque con ellos somos mucho más fuertes. Saben que nuestro objetivo, evidentemente, es ganar, seguir en la lucha por la Liga, que estamos peleando muy fuertemente, con muchísimas ganas. Y si queremos seguir ahí, les necesitamos", ha insistido.

También fue cuestionado por las palabras de Kylian Mbappé después del choque de Lisboa. El francés habló de "vergüenza" por el último gol, el del portero, y puso el foco en la falta de compromiso, de ganas, del equipo, que se quedó fuera de los ocho primeros puestos de la liguilla de la Champions.

"Estamos trabajando para encontrar la constancia. No es tiempo para el desencanto ni la euforia. Es tiempo para el trabajo, solo eso", se limitó a responder, consciente de que no ha venido para polemizar con nadie, y menos con la estrella del equipo.

El entrenador salmantino,, informa AFP, también fue cuestionado sobre si hay jugadores intocables. "Entiendo los debates, pero quiero tener a los mejores dentro del campo. Cuantos más minutos puedan estar, mejor", explicó el exjugador del Real Madrid, que sustituyó a Xabi Alonso a principios de enero.

"Son jugadores capaces de desequilibrar y habrá gente que no son del Madrid que no quieren que estén en el campo, pero los del Madrid querrán que estén siempre", prosiguió.

También recalcó que el equipo está trabajando para analizar y encontrar la constancia con el objetivo de revertir la situación. "Vienen dos semanas en las que podremos trabajar a todos los niveles. Es lo que estamos buscando para mejorar e ir a más", subrayó.

Luis Castro, el hombre milagro al que se aferra el Levante: de forjar a Joao Neves y Gonçalo Ramos a la proeza con el Dunkerque

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Cuando el Levante destituyó a Julián Calero, nadie entendió que el club eligiera a un desconocido portugués de 45 años para pelear la permanencia. Seducían más los nombres de Luis García Plaza o de Sergio González, ambos con pasado granota, ante el reto mayúsculo e imprescindible que afrontaba el club. El Levante no solo necesita estar en Primera por orgullo deportivo, sino que su supervivencia pasa por los ingresos de la máxima categoría. Era extraño que, durante casi un mes, el máximo accionista del club, José Danvila, hubiera estado buscando un relevo que acabó con Luis Castro (Moreira de Cónegos, 1980) sentado en el banquillo de Orriols.

Castro era un desconocido en LaLiga, una apuesta que se antojaba arriesgada porque, además, venía de haber sido destituido en el Nantes pocas semanas antes. Había que bucear en su currículum para encontrar los motivos por los que se le entregaba el futuro del Levante. Eran suficientes, pero lo que convenció fueron los siete puntos que ha sumado, el cambio en el juego del equipo y, sobre todo, la fe que ha transmitido al vestuario, que él mismo verbalizó: "Si no creyera en la salvación, no estaría aquí".

A punto estuvo de decir rechazar la propuesta de Danvila, pero le convenció "porque me habló al corazón". "Mi vida y mi personalidad están muy cerca de lo que se vive en el Levante. Empecé entrenando a chicos de cinco años, vengo del pueblo y no es fácil llegar a este nivel", dijo en su presentación. Por eso exige "morir por el club". "Tenemos que ser un poco audaces y querer más. Pienso que mi forma de jugar, que es ofensiva, más la identidad del club puede mezclar muy bien para lo que necesitamos conseguir", advirtió.

No tardó en demostrarse que así era. Ganó el Sevilla en el Pizjuán, empató con la Real Sociedad y venció al Elche. Hasta plantó cara al Real Madrid en el Bernabéu de una manera muy digna para un equipo anclado en la cola de la clasificación. Todo con el único fichaje del centrocampista Ugo Raghouber, cedido por el Lille. Al resto, les ha convencido. "Ha hecho creer al vestuario que la salvación es posible", advierten desde las entrañas del Ciutat de Valencia.

La clave está en su trato con el jugador. "Debe entender por qué está en una determinada posición. Para mí, una de las cosas más importantes es que no solo comprendan el concepto, sino que crean en él. Si no entienden por qué hacen algo, nunca lo ejecutarán al 100%", advertía en una entrevista.

El mejor ejemplo es Carlos Álvarez, el futbolista más talentoso del Levante al que ha arrimado al área. "Tiene que estar cerca del juego y en zonas decisivas", justifica. El juego más ofensivo, de posesión y verticalidad y, por supuesto, los puntos son las razones por las que el portugués ha disipado las dudas.

Quien conocía su trayectoria ya lo veía capaz y más aún de manejar el talento. Comenzó a entrenar en la cantera del Benfica y por su vestuario pasó lo mejor: el central Antonio Silva, el goleador Gonçalo Ramos y el centrocampista Joao Neves. En 2022, a los tres los hizo campeones de la Youth League, la competición juvenil de la UEFA para las canteras de los equipos Champions. No era la primera final para las águilas, pero sí el único título que tienen.

Ese éxito hizo que el Dunkerque de la segunda división francesa le llamara para salvar al equipo de un descenso que parecía inevitable. Era un milagro que se mantuviera en Ligue 2. Perdió los primeros cinco partidos, pero hubo una reunión en el vestuario para lanzar una advertencia: antes que destituir al entrenador, echarían a toda la plantilla. Y la amenaza funcionó.

Con el Dunkerque no solo obró ese milagro, sino que al año siguiente lo llevó a pelear el ascenso hasta el playoff, que le ganó el Metz, y a ser el equipo revelación de la Copa de Francia. Dejó en el camino al Brest y al Lille y se plantó en semifinales ante el PSG. Hizo sudar al equipo de Luis Enrique para remontar un 2-0 que habían logrado al descanso.

La proeza le valió la llamada del Nantes, que lo fichó sin darle refuerzos tras desmantelar la plantilla, los resultados no llegaron y fue sustituido a principios de diciembre por el marroquí Ahmed Kantari. Apenas dos semanas estuvo en el paro cuando lo rescató el Levante para confiarle su futuro.

El Betis doblega al Feyenoord comandado por Antony y certifica su plaza en el 'top 8'

El Betis doblega al Feyenoord comandado por Antony y certifica su plaza en el ‘top 8’

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Goleador y asistente, Antony recuperó su versión más decisiva para liderar el paso adelante del Betis, dentro de los ocho primeros de la liguilla y directo a los octavos de final en la Europa League. El brasileño puso su firma al golazo del 1-0, en el minuto 17, y al el centro del 2-0, que peinó Abde Ezzalzouli para sentenciar a la media hora. [Narración y estadísticas (2-1)]

Tras esa rápida ventaja, el Betis quiso aplicar la ley del mínimo esfuerzo, sesteando en cuando tenía el balón y confiado en que la falta de puntería de Cyle Larin, que pifió un cabezazo franco en el arranque del segundo tiempo, iba a contagiarse al resto de sus compañeros.

Esta actitud especulativa terminó costándole el gol del descuento, anotado por Casper Tengstedt de espectacular media vuelta después de porfiar por el balón con Pau López, que había abandonado su portería para obstaculizar el avance del delantero, muy hábil para embocar su tiro parabólico.

"Me sacrifico por este club"

Aunque la lesión de Shaqueel van Persie, cuando su padre ya había agotado los cambios hizo que el Feyenoord jugase el cuarto de hora final en inferioridad numérica, el Betis no respiró tranquilo hasta el pitido final, ya que se empeñó en defender durante el último tramo demasiado cerca de su área.

El conjunto de Manuel Pellegrini cierra pues la liguilla en la cuarta posición y en su horizonte asoman ahora cuatro rivales: Panathinaikos, Fenerbahce, Viktoria Plzen y Nottingham Forest, dependiendo de quiénes superen los dieciseisavos.

"Estoy jugando con dolor desde el día del Getafe. Pero me sacrifico por este club. Juego con mucha molestia, paré una semana, pero con la camiseta del Betis hay sacrifico porque el club lo merece todo", confesó Antony en los micrófonos de Movistar Plus.

Vuelta en Balaídos

El Celta, mientras, se ganó un sitio entre los cabezas de serie en dieciseisavos. Lo hizo con su 1-1 en Belgrado contra el Estrella Roja. En su reestreno, Fer López marcó el 0-1 en los instantes finales, pero en la siguiente acción lo niveló el conjunto serbio. El equipo de Claudio Giráldez es decimosexto, por lo que disputará la vuelta en Balaídos, con dos posibles oponentes: Lille o PAOK Salónica.

Javi Rueda, ante Avdic, el jueves en Belgrado.

Javi Rueda, ante Avdic, el jueves en Belgrado.AFP

Sólo el Olympique de Lyon y el Aston Villa llegaban con plaza segura entre los ocho primeros y el billete a octavos en el bolsillo. Ambos ganaron al PAOK (4-2) y al Salzburgo (3-2), respectivamente, asentándose en las dos primeras plazas, que les permiten jugar la vuelta como local en todas las eliminatorias previas a la final.

El Oporto, dos veces campeón de Europa (1987, 2004) y líder destacado en la Primeira Liga, se clasificó quinto tras su victoria 3-1 ante el Glasgow Rangers, mientras que la Roma se quedó con el octavo y último puesto que otorgaba el pase tras un 1-1 a domicilio frente al Panathinaikos.

El peor Madrid desde la era Mou

El peor Madrid desde la era Mou

El peor baño que sufrió el Madrid en Lisboa no fue de agua ni de fútbol. Fue de realidad. Después de los brotes verdes ante Mónaco y Villarreal, el equipo regresó a Albacete, aunque con una lectura peor. Si en la Copa pudo sufrir falta de motivación, en la Champions el problema fue más grave, al tratarse de falta de recursos, individuales y colectivos. Courtois y Mbappé no bastan, y de Vinicius nunca se sabe si va a coger el teléfono. El belga y el francés son el sur y norte del Madrid, hoy el único modo de orientarse con seguridad para los aficionados y hasta para el entrenador. Entre ambos, un Madrid hipotenso, pero también lejos, muy lejos, de la calidad de sus mejores tiempos.

El Benfica no es mejor que este Madrid, pero su nivel de agresividad, no juego sucio, concentración y ambición desbordaron a un equipo con los nombres de siempre en el terreno de juego, aunque sin plan ni alternativa. La situación no puede achacarse a Arbeloa, que acaba de llegar al banquillo, y coloca a los mismos jugadores, aunque un enfoque distinto al de Xabi Alonso. El resultado, sin embargo, es el mismo. No. Peor. El tolosarra fue destituido, de "mutuo acuerdo", con el Madrid en la Copa y el Top 8 de la Champions, y, hoy, está fuera de la competición doméstica y de la 'first class' europea. La realidad no para ponerse susceptible, como le ocurrió a Arbeloa.

Sin embargo, hay que profundizar en el calado de las causas, en el diseño de una plantilla con carencias estructurales. En concreto, en la creación de juego, además de en posiciones sin el nivel de tiempos pasados, como la defensa, más allá de las lesiones. De eso hay que pedir responsabilidades en otra ventanilla, en el piso de arriba.

Mourinho las detectó bien y mandó a sus jugadores a castigar las zonas más débiles del Madrid, con continuas cargas del área. Lejos de la etiqueta defensiva del portugués, su Benfica fue tremendamente ofensivo, no sólo por las necesidades de su equipo, también por las carencias ajenas. Una de las virtudes de Mou es hacer peor al contrario. Al Madrid lo llevó a una de sus peores versiones europeas en mucho tiempo.

Observar la mediocridad del Madrid y la intensidad de un Benfica pletórico ha vuelto a activar la nostalgia que una buena parte del madridismo siente por el portugués. El tiempo blanco de Mou es pasado, como él mismo ha dicho. Un tiempo controvertido y polémico, en lucha contra el mejor Barça de la historia, pero con un Madrid cuya calidad no tenía nada que ver con la del actual, con Casillas o no, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Xabi Alonso, Modric, Benzema, Cristiano o Di María, los futuros campeones de muchas Champions. El Madrid del presente es el peor Madrid desde entonces, con permiso de Courtois y Mbappé.

Mourinho, reventado por su propia autodestrucción, no sobrevivió para vivir en el banquillo blanco el cabezazo de Sergio Ramos en Da Luz, llave de la Décima. Al menos, en el mismo lugar celebró el de Trubin para seguir en esta Champions. Sin una plantilla como la que tuvo en su etapa, el Madrid necesita un mensaje parecido al que recibió el Benfica antes del partido. Eso no quiere decir que necesite a Mou ni a un Mou de marca blanca.

El "perdón" de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: "Da un poco de vergüenza"

El “perdón” de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: “Da un poco de vergüenza”

"Da un poco de vergüenza...". En la zona mixta volvió a aparecer Kylian Mbappé. Como en Atenas, en el último viaje del Real Madrid en la Liga de Campeones, y como en la previa del duelo ante el Mónaco. El francés fue de nuevo el portavoz del vestuario madridista en otra noche negra para el equipo, fuera ahora del Top8 de laChampions y obligado a jugar el playoff en las dos últimas semanas de febrero ante el Bodo/Glimt noruego o el propio Benfica tras la calamitosa derrota de Da Luz, 4-2, incluido un último gol anotado por el portero lisboeta, el ucraniano Trubin.

"Hemos jugado fatal, eso es una verdad. Pero el cuarto gol para nosotros ya no cambiaba nada... Da un poco de vergüenza, sí, por encajar otro gol, pero de manera matemática no cambiaba nada. Ya éramos novenos así. Pero es algo que tenemos que cambiar, tener más continuidad en nuestro juego porque la semana pasada jugamos tres partidos de buen nivel y hoy no hemos estado con esa actitud. Tenemos que trabajar", reflexionó el delantero francés, reflexionó el delantero francés, autor de dos goles en Da Luz, insuficientes para vencer o empatar.

El Madrid sabrá en el sorteo del viernes si se enfrenta al Benfica o al Bodo/Glimt y conocerá también su posible rival en octavos: el Sporting de Portugal o el Manchester City. Todo después de la segunda derrota dura de la etapa Arbeloa tras la eliminación en la Copa del Rey contra el Albacete.

"No tengo una explicación clara. Es la verdad. No es lo mismo que en Villarreal y ese es el problema, no tenemos continuidad en nuestro juego y lo tenemos que solucionar. No podemos estar un día sí y un día no, eso no es un equipo campeón. Merecemos estar en la posición que estamos, el Benfica ha merecido ganar. Ahora tenemos dos partidos más en el playoff y ya está", insistió Mbappé.

El domingo a las dos de la tarde, el Madrid volverá al Bernabeú para jugar ante el Rayo, en lo que será un nuevo juicio del estadio a su equipo tras la importante pitada del día del Levante. Arbeloa había aliviado la crisis con varias victorias y con elogios a su plantilla, pero tras la derrota en Da Luz aseguró que "no me arrepiento de esos mensajes". "Si esa es tu conclusión, no es así", contestó a un periodista.

"Asumo la responsabilidad"

Arbeloa reconoció que "hemos estado lejos de la exigencia del partido, de lo que nos jugábamos. Nos queda mucho por hacer y tenemos que mirar para adelante, al partido del Rayo". El técnico volvió a asumir la "responsabilidad" de la derrota y liberó de la culpa a los futbolistas. "Cuando las cosas no salen la responsabilidad es siempre y absolutamente mía", contestó, y en la pregunta siguiente se lo volvió a recordar a otro periodista: "Lo acabo de decir, no sé si me has escuchado, me siento totalmente responsable cuando las cosas no salen bien. Nos han faltado muchas cosas, también argumentos futbolísticos".

El salmantino, eso sí, puntualizó la situación clasificatoria del Madrid: "No es que nos hayan eliminado, ni mucho menos. Tenemos dos partidos y el objetivo de pasar a la siguiente ronda".

Unos minutos más tarde, Jose Mourinho entró emocionado en la sala de prensa. Saludó a los periodistas portugueses, pidió "respeto" para sus futbolistas tras la victoria y pidió perdón a Arbeloa y al Madrid por su celebración después del pitido final.

Mourinho: "Me olvidé de todo"

Tras el gol de Trubin, el entrenador portugués invadió el área técnica del Madrid dando saltos de alegría y señalando al público mientras Arbeloa miraba hacia el suelo. Cuando el árbitro pitó el final, Mourinho seguía ahí, así que Arbeloa se acercó a saludarle y estuvieron hablando unos segundos.

"Le he pedido disculpas a Álvaro por cómo he celebrado, pero Álvaro es un hombre de fútbol y ha entendido que en ese momento olvidas que es el Madrid el que está enfrente, que está Álvaro, que está Chendo... Olvidas todo", admitió el técnico del Benfica.

El de Setúbal, curiosamente, se medirá en el playoff al Madrid y al Inter, sus dos equipos del alma, y podría volver por primera vez al Bernabéu. "Hemos tenido suerte", vaciló. "No he estado en el Bernabéu nunca más desde mi salida. El fin de semana que iba a ir, que estaba organizado todo con mi amigo Óscar Ribot, me llamó el Benfica".

La fiebre de Giuliano, los pitos del público y la esperanza del Atlético: "Fíjate en el PSG el año pasado"

La fiebre de Giuliano, los pitos del público y la esperanza del Atlético: “Fíjate en el PSG el año pasado”

Tuvo que llegar en el momento más inoportuno del año. La primera derrota en el Metropolitano de este curso terminó con el sueño del Atlético de colarse en el top 8. Era muy complicado, casi imposible, pero lo que no entraba en la cabeza es sucumbir ante un Bodo Glimt que, también hay que decirlo, venía de ganar 3-1 al Manchester City en su casa. "El camino que estamos recorriendo es bueno y necesitamos mantenerlo y estar firmes", expresó Diego Simeone tras el encuentro.

El camino este curso les lleva a una eliminatoria que no jugaron el año pasado, aunque luego fueron eliminados por el Real Madrid en octavos. "No tengo nada para reprochar a mi equipo", insistió el técnico sobre el esfuerzo de los suyos y apuntó que terminó más decepcionado en Galatasaray donde se tuvieron más ocasiones.

Pero lo cierto es que ante el Bodo Glimt se disparó 27 veces para hacer un gol. Lo hizo el de siempre en este 2026, Alexander Sorloth, que ha hecho ya cinco, más de la mitad de los de su equipo este año. Luego las ocasiones fueron de todos los colores, pero el balón no quiso entrar y Julián sigue sin ver puerta desde hace nueve partidos. "Seguimos trabajando y buscando distintas maneras de hacer gol", manifestó el técnico.

En los mismos términos se expresó Koke: "Lo hemos intentado de todas las maneras pero la pelota no ha querido entrar". El capitán dice que el equipo jugó bien y generó mucho, pero recordó la famosa contundencia a la que siempre alude el Cholo que les podría haber servido para evitar la repesca. "Queríamos quitarnos esta fase pero no estamos eliminados y queda muchísimo", expresó un futbolista que recordó la hazaña que protagonizó el campeón de la última Champions. "Fíjate en el PSG el año pasado", añadió.

Críticas al equipo

No pasaron desapercibidos ni para el capitán ni para el técnico los silbidos del Metropolitano. La primera vez fue por el cambio de Barrios por Le Normand, cuando el equipo ya perdía y quedaban 15 minutos. La segunda, al finalizar el encuentro. "Es normal, la gente ha venido a ver a su equipo ganar", ha justificado Koke mientras que para el Cholo ha dicho que "sólo queda trabajar y dejar al hincha que se exprese".

Pero respecto al cambio, pocas opciones tenía el técnico al mirar a su banquillo. Almada era el único jugador de ataque del que pudo disponer el Cholo ya que Giuliano, aunque estaba en el banquillo, no pudo ser de la partida aquejado de una fiebre. Se le ha preguntado al entrenador si tras las salidas de cuatro jugadores en este mercado de invierno la plantilla se ha quedado corta. Tras un arqueo de cejas y una pausa que ha dicho más que mil palabras, ha recordado: "Estamos trabajando de cara a lo que podamos traer y hablar poco y esperar a que pase algo... o no", ha concluido,

¿Cuáles pueden ser los rivales de Real Madrid y Atlético en la repesca de la Champions?

¿Cuáles pueden ser los rivales de Real Madrid y Atlético en la repesca de la Champions?

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Se acabaron las especulaciones y, con el Barcelona ya en octavos de final y el Villarreal y el Athletic ya eliminados, queda la incógnita de con quién se verán Real Madrid y Atlético en la eliminatoria de dieciseisavos de final a la que se han obligado tras sus derrotas en esta última jornada de la fase de grupos.

Primero, el Real Madrid. Ha sido noveno, el primero de los que han de jugar esta repesca. Junto al Inter de Milán, que ha sido décimo, deberá enfrentarse o bien al Bodø/Glimt, el equipo noruego que ha amargado al Atlético en el Metropolitano, o bien al... ¡Benfica! Sí, las carambolas han propiciado que pueda ser el equipo de Mourinho el rival del Madrid para estar en octavos.

Por cierto que, después de eso, en octavos de final espera o el Sporting de Portugal o el Manchester City de Pep Guardiola, repitiendo, aunque no en la misma ronda, la eliminatoria del año pasado.

El Atlético, por su parte, ha quedado en decimocuarta posición. Junto a la Juventus, el equipo que le precede, se va a enfrentar o bien al Brujas o al Galatasaray, a quien no fue capaz de ganar la semana pasada.

El panorama se oscurece en octavos, porque de salir indemne de la repesca, el equipo de Simeone deberá viajar a Inglaterra. Bien a Londres para medirse al Tottenham bien a Liverpool.

La suerte de ambos se conocerá este viernes a mediodía, y su única ventaja es que los dos podrán jugar la vuelta en casa.