El consejo a Arbeloa para evitar (sin éxito) la descomposición del Madrid: "Pégate a Vinicius"

El consejo a Arbeloa para evitar (sin éxito) la descomposición del Madrid: “Pégate a Vinicius”

Hay una frase que define las situaciones que han marcado la temporada del vestuario del Real Madrid, acabada definitivamente después de la derrota contra el Barça en el clásico del Camp Nou. Un año sin títulos y dos cursos con Kylian Mbappé en plantilla en los que los blancos sólo han levantado la Supercopa de Europa y el Mundialito en la segunda mitad de 2024.

Vayamos a la frase. Cuando después de la Supercopa de EspañaÁlvaro Arbeloa sustituyó a Xabi Alonso al frente del banquillo del conjunto blanco, el técnico salmantino recibió las opiniones y consejos de aquellos que habían experimentado antes que él lo que era el día a día de Valdebebas. Personas que sabían de primera mano lo que ocurría en esas cuatro paredes de la Ciudad Real Madrid.

Fueron varias llamadas de teléfono y mensajes de Whatsapp en los que preguntó y le respondieron, en los que hubo intercambio de impresiones. Y una recomendación sobrevoló más que otras en el análisis de ese duopolio Mbappé-Vinicius que había agrietado la etapa de Alonso: "Pégate a Vini", le dijeron al otro lado del teléfono. No como orden, sino como consejo.

Es importante entender la ascendencia del brasileño en el grupo para comprender el desarrollo de estos últimos meses en el Madrid, enfatizados desde esa frase por el técnico del primer equipo. Su importancia y su influencia, constatada en el brazalete que llevó en el clásico y en la necesidad del club de que actúe como pacificador del vestuario. "A Vini le quieren todos", admiten fuentes cercanas a la plantilla. "No se lleva mal con nadie, ni siquiera con Mbappé", insisten. Sus compatriotas brasileños, Camavinga, Bellingham, Valverde, Carvajal, Courtois, Trent, Brahim... Durante estos últimos años, y especialmente a base de goles y asistencias en eliminatorias y finales de Champions, Vinicius se ha ido ganando la confianza de sus compañeros. Su carácter dentro del campo, algo inestable por momentos, ha podido enfadar puntualmente a alguno, pero todos le han defendido cuando han tenido que hacerlo.

Fuera del campo, ha organizado cenas de equipo o torneos de pádel en momentos del curso sin tantos partidos, siendo de nuevo el referente del vestuario en ese sentido. Ante la salida de futbolistas clave para el grupo, como Modric, Kroos, Nacho, Lucas o Joselu, el brasileño, tercer capitán, ha sido el encargado de intentar poner pegamento entre todas las piezas.

Y claro, llegamos entonces al adiós de Ancelotti y a la llegada de Xabi Alonso. La relación entre el tolosarra y Vinicius es de sobra conocida y no hace falta pararse demasiado a recordarla, pero sí merece una mención justo después del análisis de la importancia de la figura del brasileño en el vestuario.

Vinicius iba a ser suplente en las semifinales del Mundial de clubes, inició en el banquillo en el debut del Madrid en esta Champions y rotó durante las primeras jornadas de Liga. Mientras Mbappé era titular indiscutible, el enfado del brasileño comenzó a recorrer el vestuario antes incluso de su cambio contra el Barça en el clásico de octubre.

Dos grupos

A partir de ahí, parte de la plantilla que había levantado dos Champions con Vinicius como indiscutible se alejó de Alonso. Otros, eso sí, se quedaron a mitad de camino, provocando las grietas profundas que desembocaron en las tensiones de las últimas semanas. "En cuanto a la relación con el entrenador, hay dos grupos", admitían en el mes de diciembre fuentes cercanas a la plantilla. Algunos futbolistas eran partidarios de las ideas de Xabi, como Mbappé o Tchouaméni, pero otros, cercanos a Vinicius, asumían que lo mejor para la cohesión interna era cambiar de entrenador.

Ese cambio de técnico marcó a la plantilla. Unió de nuevo a gran parte del grupo con el entrenador, potenciado también por los elogios de Arbeloa a las estrellas del equipo. Mensajes muy claros y directos que tenían un objetivo evidente: recuperar la confianza del vestuario.

Pero cuando llegaron las derrotas, el grupo se volvió a romper a todos los niveles. Jugadores enfadados con Arbeloa por sus pocos minutos, como Carreras, Ceballos, Carvajal o Camavinga, futbolistas molestos con compañeros por su actitud, la plantilla renegando de Mbappé por su viaje a Italia, pesos pesados como Tchouaméni y Valverde peleándose... Ya no había dos grupos, sino una descomposición evidente en la que Vinicius, ayer primer capitán en el Camp Nou, está intentando poner paz. "Necesitan un tiempo sin verse y más autoridad", aseguran desde Valdebebas.

En la solución a esos problemas aparece ahora Jose Mourinho, pero el club también ha vuelto a mirar a Vinicius, clave en la reestructuración del grupo. Una responsabilidad de la que parece alejarse Mbappé, ausente ante el Barça por su lesión muscular y muy lejos de ser fuera del campo el líder que con sus goles parece dentro. El club, que también está disgustado con el galo por esta segunda parte del curso, parece renegar de ese liderazgo. El mensaje a Mourinho, o al siguiente, parece ser el mismo: "Pégate a Vinicius".

Las claves de un Barça campeón: Laporta, un año de gloria marcado por el retorno

Las claves de un Barça campeón: Laporta, un año de gloria marcado por el retorno

Actualizado

Para Joan Laporta, la temporada 2025-26 que está encarando ya su recta final estará marcada casi a partes iguales por la gloria y el retorno. El Barcelona ya tiene en el bolsillo el título de Liga, el segundo consecutivo desde la llegada de Hansi Flick al banquillo azulgrana. El nuevo traspiés (2-0) del Real Madrid en su visita al Spotify CampCamp Nou le ha otorgado el campeonato en un escenario y circunstancias soñadas por muchos culés: celebración en propia casa y ante el rival por antonomasia.

Para saber más

La masa social barcelonista, tras una temporada notable (sólo se falló en el tramo decisivo de la Champions) está al lado de un máximo dirigente que, en las últimas elecciones, sencillamente arrasó a su rival, Víctor Font, obteniendo el 68,18% de los votos emitidos. Una resultado para la historia del club catalán. Hasta el próximo 30 de junio, el presidente será Rafael Yuste, quien anoche aseguró: "Sin el presidente Laporta no estaríamos aquí celebrando este título".

A partir de ahí, este abogado barcelonés tomará posesión del que, muy posiblemente, será su último mandato. De acuerdo con los estatutos del club, solo pueden encadenarse dos mandatos consecutivos y, a partir de allí, esperar a unos nuevos comicios para optar a volver a la presidencia. Algo que nos llevaría, si no hay un adelanto de las elecciones posteriores a las de 2032, a un año 2038 en el que Laporta estará cerca de los 76 años. Por ahora, puede presumir no solo de la gloria deportiva que ha ido acumulando el primer equipo de fútbol a lo largo de las dos últimas temporadas, de la mano de un Hansi Flick que, de hecho, fue una apuesta muy personal para tomarle el relevo en el banquillo a un Xavi que acabó teniendo una salida un tanto convulsa del club.

Flick, por supuesto, le devolvió ese voto de confianza de la mejor manera posible. Primero, deslizando, una vez convocadas las elecciones, que su continuidad al frente del primer equipo azulgrana podía verse muy condicionada por quien fuera el vencedor de las mismas. Y, segundo, votando sin tapujos a favor de Laporta el día de los comicios.

Joan Laporta, eufórico, tras ganar las elecciones a la presidencia del Barça.

Joan Laporta, eufórico, tras ganar las elecciones a la presidencia del Barça.J. MonfortAP

Una jornada que, de hecho, tuvo como escenario un Spotify Camp Nou que constituiría uno de los retornos más sonados bajo la dirección del ahora presidente electo. Por mucho que los tiempos se fueran retrasando una y otra vez hasta que, por fin, llegó el día, la ilusión que ha desatado entre los socios y aficionados barcelonistas este regreso a casa ha sido del todo incontestable. Y eso que tuvo que producirse de manera escalonada y que, de hecho, el tercer graderío está aún en obras y la instalación de la cubierta no llegará en principio hasta el año que viene.

Otro retorno realmente sonado que ha protagonizado el Barça este mismo curso, antes de que se convocaran las elecciones, y, por tanto, aún bajo el mandato de Laporta, es el de reincorporarse a todas luces a la disciplina de la UEFA tras haber coqueteado con el ahora finiquitado proyecto de la Superliga encabezado por el Real Madrid de Florentino Pérez.

En los últimos tiempos, de hecho, los dos únicos clubes que oficialmente seguían formando parte de un proyecto destinado a implantar en el fútbol europeo un modelo similar al que encarna la Euroliga en el mundo del baloncesto, eran los dos grandes de la Liga española. Tras el anuncio oficial de desvinculación, que suponía una reincorporación al manto tanto de la UEFA de Ceferin como de la ECF, la asociación de clubes europeos que encabeza el qatarí Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y que, de hecho, siempre se mostró tremendamente beligerante con eso proyecto, al máximo dirigente madridista no le quedó otra que dar por liquidada dicha iniciativa.

A decir verdad, mucho antes de que se produjera ese anuncio oficial ya pudo a verse a Laporta tremendamente distendido con Al-Khelaïfi cuando el Barça y el PSG midieron sus fuerzas en la fase de liguilla de la Champions. Una actitud que llevaba a prever que el presidente azulgrana escenificaría a la práctica un alejamiento tanto de Florentino Pérez como del Real Madrid que, a la postre, ha terminado cristalizando en un rotura completa de las relaciones entre la entidad barcelonista y el club blanco.

Un hecho que, a su vez, ha supuesto también un sensible aumento de la beligerancia madridista en las investigaciones del denominado caso Negreira. Hasta tal punto, que el propio Florentino Pérez, a finales del año pasado, tal vez previendo lo que acabaría sucediendo, cargó duramente contra el club azulgrana en el transcurso del tradicional encuentro navideño con los medios.

Por último, la segunda Liga consecutiva del Barça también llama la atención por encontrarse con el lastre de no tener 'fair play' financiero en los últimos ejercicios. Según los datos macroecónomicos del club, desvelados por el New York Times, la deuda alcanza los 1.450 millones de euros, 2.500 contando con la financiación del nuevo Spotify Camp Nou.

La imagen de Mbappé desde Madrid con 2-0 y la "conversación" de Arbeloa sobre el futuro: "Creo que el club buscará mejorar"

La imagen de Mbappé desde Madrid con 2-0 y la “conversación” de Arbeloa sobre el futuro: “Creo que el club buscará mejorar”

A falta de tres largas jornadas, el Real Madrid finiquitó su temporada en el Camp Nou. La peor visita en el peor momento. El conjunto blanco entregó definitivamente el título al Barça en una nueva demostración de desidia y defectos que no hacen sino reflejar su paupérrimo momento. Eliminado de la Champions en cuartos, de la Copa en octavos y alejada la Liga hasta los 14 puntos con nueve por jugar, los de Arbeloa, con Mbappé en Madrid, despidieron su curso.

Y es que el día no empezó bien para los blancos. Por la mañana, el club anunció su lista de convocados y en ella no estaba Mbappé. El francés, aquejado de unas molestias en el cuádriceps de la pierna derecha, había entrenado con el resto del grupo el viernes y el sábado, pero en la última sesión se retiró cinco minutos antes del final y avisó de que no estaba en condiciones de viajar.

La ausencia de Mbappé dolió en el vestuario, que sigue sin entender demasiado bien la gestión que ha hecho el galo de su lesión. El club aseguró que estaba haciendo «todo lo posible» para estar en el clásico, pero no pudo ser y se quedó en la capital, desde donde subió una imagen a sus redes sociales apoyando al equipo, ya con 2-0 en el marcador. «Veremos si puede jugar en estas dos semanas», se resignó Arbeloa ante los medios.

Ya en Barcelona, los blancos sufrieron la ira de algunos aficionados culés, que lanzaron piedras, botellas y latas sobre el autobús provocando la rotura de una de las lunas del vehículo. El suceso no pareció motivar al grupo madridista, que recibió dos goles en los primeros 17 minutos para certificar su K.O. liguero. En el césped, ni un gesto de ánimo, ni una indicación, ni una conversación sobre cómo presionar o cómo salir jugando. Nada. El Madrid fue un ente en la Ciudad Condal, preso de sus propios defectos y de su actitud ante un Barça que subió marchas en el inicio para homenajear al padre de Flick, fallecido en las horas previas.

Sólo Vinicius, capitán en un clásico por primera vez en su carrera ante las ausencias de Carvajal y Valverde, intentó hablar con los suyos, aunque muy tímidamente. El brasileño, como el resto, estuvo lejos de su mejor nivel y se enfrentó a la grada cuando ésta cantó «Vinicius, Balón de Playa», señalando el jugador las 15 Copas de Europa que ha ganado el Madrid.

El brasileño protestó un penalti a Bellingham en la segunda parte, se encaró con Olmo, siguió respondiendo a la grada y se enfrentó a Raphinha tras un encontronazo entre su compatriota y Trent.

El Madrid entra ahora en el terreno de la reflexión y de la negociación. Una que tendrá a Jose Mourinho, visto como solución a sus problemas, como el gran protagonista. «Entendemos la frustración de la gente. Lo único que podemos hacer es mirar al futuro, creo que el club buscará mejorar y sabemos que el Madrid siempre vuelve», dijo Arbeloa, que admitió que «seguramente tengamos una conversación» sobre el futuro del entrenador salmantino.

El Barça alza la Liga sobre las ruinas de un imperio

El Barça alza la Liga sobre las ruinas de un imperio

Va el Madrid con su bandera, dice el himno del Madrid, el viejo himno del que pocos de sus futbolistas saben interpretar el significado. Esa bandera ondea, hoy, boca abajo, sin victoria y sin honor, en el mismo lugar en el que el Barça alza la Liga, la segunda consecutiva, firme en las convicciones que nacen del liderazgo de Hansi Flick, ansioso como un adolescente ante su primer amor e impío sobre las ruinas de un imperio. [Narración y estadísticas, 2-0]

El clásico del Camp Nou no era únicamente la ocasión de sellar un título cantado ante el rival que da sentido a la propia existencia azulgrana, porque no habría més que un club sin el Real Madrid. Era la oportunidad de encender la pira en la que están sus futbolistas, pecadores, pero no responsables del pecado original.

Tampoco lo es Arbeloa, porque la verdadera hoguera a la que no quería echar a sus jugadores es su banquillo. Los males del Madrid tienen que ver con el extravío del principio de autoridad en un club donde el desgaste del líder máximo es evidente. The tone on the top, dicen los británicos. El tono en la cúpula, el tono que tiñe todo lo demás. El que llega al vestuario de Valdebebas no es, hoy, el adecuado. Florentino Pérez necesita recuperar el de sus mejores tiempos, porque esta no es una crisis estacional.

El tiempo dirá si el clásico del Camp Nou, histórico por ser el primero en el que uno de los dos contendientes define el título, es o no el de un cambio de ciclo, y no hablamos de un ciclo deportivo. El Barça ha fijado la autoridad en el vestuario, un buen lugar, como ha sido la mayor parte de su historia, porque siempre lo ha definido el juego. A Joan Laporta le corresponde el acierto en la elección del alemán, pero no es un personaje con auctoritas. Le falta altura. El día de la muerte de su padre, Flick decidió quedarse en Barcelona y dirigir a los suyos. Una elección muy personal y que merece respeto, pero que, en cualquier caso, refuerza su figura.

Sin rebelión personal

Muy cerca de Flick estaba Lamine Yamal, de rosa. Lesionada la gran estrella, acompañaba a sus compañeros a pie de campo. Mbappé, por su parte, notó unas molestias el día anterior al clásico y fue baja. Más molestias, más sospechas. El vodevil de la semana, entre tortas, mentiras y reproches, ha convertido al vestuario del Madrid en el camarote de los hermanos Marx. Era difícil hacer de eso un equipo para jugar en el Camp Nou. Lo único que cabía esperar era la rebelión personal, jugar por la propia dignidad. Apenas se apreció en Brahim, como un náufrago, y en Courtois, reaparecido para evitar un escarnio mayor. El resto era como un ejército entregado, entre el deshonor y la cobardía.

El regreso de Courtois, un capitán en un lugar que se ha quedado sin capitanes, buscaba ese efecto. En el primer lanzamiento del Barça con intenciones, Courtois no fue Courtois. Ni un reproche en el gol de Rashford para el portero, hábil el inglés en el engaño al perfilarse para el lanzamiento de falta. Ni una exclamación por una intervención de otro mundo, aunque las paradas del gigante llegarían después, ante el propio Rashford o Ferran, cuando el choque amenazaba una goleada sangrante.

La vergüenza callada de Arbeloa

Arbeloa presenciaba todo impertérrito, en su pose habitual, mientras soportaba la mofa del público. Siente una vergüenza que no puede explicar. Se irá con sus silencios a un despacho del club. Perdió a Valverde por la pelea con Tchouaméni, mantuvo al francés porque el club no lo apartó, sólo le multó, y a las calamidades se sumaron los problemas de Huijsen en el calentamiento. Eso le obligó a llamar a Asencio, uno de los futbolistas con los que no había contado y más opuestos al entrenador.

De ese Madrid roto por las bajas y por la ignominia no podía esperarse el juego, pero tampoco apareció la intensidad. La del Barcelona era constante, sin necesitar de su mejor versión, ni su mejor alineación. Sin Lamine y Raphinha, que apareció en el último tramo, y Lewandowski, con escasos minutos, el Barça formó en el once sin la delantera de la primera obra de Flick. Fermín ofreció su energía en la izquierda; Rashford, el gol y la velocidad, y Ferran puso muchas más cosas, siempre en movimiento, inyectado y preciso, el mejor azulgrana. Provocó la falta del primer tanto y anotó el segundo, que plasmó todo el contraste entre Barça y Madrid. Olmo tocó preciso de tacón y Ferran se comió el espacio de Asencio y Rüdiger, ambos con una pasividad pasmosa.

Brahim, el único

Gonzalo no afinó en una llegada, Vinicius amagó y nada más, Bellingham se perdió y Brahim se cansó. Las llegadas del Madrid fueron las llegadas de la impotencia ante las que el Barça decidió ser práctico y esperar a las contras y a la fiesta por la vigesimonovena Liga. La Champions está en el debe de Flick, y eso lo sabe el propio técnico, pero su trabajo se impone en España, a cubierto de su inglés en las ruedas de prensa, con una generación muy joven. Laporta dice amén.

En el Madrid se dicen otras cosas de los entrenadores y la Champions le ha sonreído como a ningún otro. No es un mal plan, pero nadie sabe si es posible repetirlo, porque estos futbolistas no son los de antes. El Madrid no es el Barça ni Florentino quiere a un Flick, pero necesita alguien que reconstruya a un equipo para sostener un imperio. José Mourino puede hacerlo a su manera, pero el portugués también deja ruinas a su paso.

Miguel Pardeza, el ex futbolista que tiene 15.000 libros y publica su tercera novela: ''¿Intruso? Escribir no es potestativo de una casta''

Miguel Pardeza, el ex futbolista que tiene 15.000 libros y publica su tercera novela: ”¿Intruso? Escribir no es potestativo de una casta”

Desde el ventanal de su despacho, en el séptimo piso de una urbanización de Valdebebas, se observa el tapiz verde del campo de golf de La Moraleja. La estantería de la pared rebosa libros. No hay balones, banderines o camisetas. Miguel Pardeza (La Palma del Condado, Huelva, 1965), el verso libre de La Quinta del Buitre, se abre camino como escritor. Acaba de publicar su tercera novela: Los últimos días de Alejandro Reig (Renacimiento). «Desde hace 10 años me aparté del fútbol y me centré en la escritura», dice el ex delantero del Real Madrid y del Zaragoza, que se estrenó en las librerías en 2016 con la novela Torneo (Malpaso), título adoptado de un programa de TVE de 1979 en el que fue elegido mejor jugador y le catapultó, con 14 años, a las categorías inferiores del Real Madrid. En 2020 publicó Angelópolis (Renacimiento), en la que narra el ocaso de un futbolista (él mismo) en el equipo mexicano del Puebla. Vive en Islantilla (Huelva) y Madrid. Es licenciado en Filología Hispánica y estudió hasta cuarto de Derecho..

No es habitual que un ex futbolista se dedique a la escritura.
Desde niño me gustó leer y escribir. Es algo innato, no me cuesta.
¿Es cierto que en su biblioteca tiene 15.000 libros?
Sí, más o menos. Los tengo repartidos entre Madrid e Islantilla. Claro que no he leído todos.
Torneo y Angelópolis estaban ambientadas en el fútbol. Los últimos días de Alejandro Reig es diferente, habla de las dudas de un escritor.
Las dos primeras eran autobiográficas, pero con fantasía. Torneo tiene que ver con los sueños de un chico que quiere jugar. Angelópolis va sobre la recta final de un jugador profesional. Quería narrar qué pasaba por las cabezas de ambos.
Esos libros representan el inicio y final de su trayectoria. Falta la etapa intermedia, la de éxito en el fútbol.
La parte intermedia de mi vida, la de los goles, los equipos, los títulos, la selección española, el Mundial que disputé... Todo eso se encuentra al alcance de cualquiera que acuda a la hemeroteca.
En Los últimos días de Alejandro Reig hay un cambio de temática, pero también se atisban apuntes biográficos: un abogado que quiere ser escritor y la ambientación en Islantilla...
Sí, hay un cambio. Con ello no quería cerrar cuentas, pero sí iniciar un nuevo ciclo en mi vida. Quería contar dos experiencias que podían transcender: la de un joven que quiere empezar a escribir y la de un viejo que ha dado por finiquitada su carrera, que vive retirado, amargado. Quería contar porqué entran en contradicción.Me interesaba contar porqué entran en contradicción. Lo ambienté en Islantilla porque yo necesitaba conocer bien el escenario y situarlo en un contexto extraordinario: un sitio de verano en otoño. En la novela llueve mucho, hace mal tiempo. La sucesión de tormentas que aparecen casa muy bien con lo que es el temperamento de Alejandro Reig.
¿La novela siguió un guion preconcebido o fue evolucionando, abriendo ventanas?
Yo no soy un escritor de planificación, ni de mapas, ni de guías. Tengo una idea en el origen. En este caso me imaginé a un escritor con dudas y otro que está de vuelta de todo. No tenía mucha más idea sobre la novela, ella fue descubriéndose.
¿Cuánto tiempo tardó en escribir la novela?
Dos años y medio. Escribo lento. Escribir 500 palabras al día me parece un éxito. Soy muy disperso, indisciplinado. No soy muy prolífico. Tardo mucho tiempo en corregir. En esta novela casi he tardado tanto en corregirla como en escribirla. Intentaba que la novela fluyera bien, que no sobrasen cosas.
¿Para usted escribir es algo innato?
Se aprende a escribir a lo largo del tiempo. Escribir no fue mi vocación original, pero desde niño tuve esa inquietud. Siempre me ha gustado más leer que escribir. No sufro escribiendo. Me divierte mucho, si no me divirtiese no escribiría. No creo que haya una necesidad de hacerlo, ni que una misión trascendente llame al escritor, no creo en esas paparruchas. Escribir es como cualquier otro trabajo. A mí me ayuda a pasar el tiempo, me entretiene, es un desafío permanente conmigo mismo.
¿Quién es su escritor referente?
Hay muchos, pero para mí, Ignacio Martínez de Pisón es el maestro de la narrativa. Leo a los autores clásicos, sigo a los escritores de ahora por estar al día, por curiosidad.
En su casa de Madrid apenas hay referencias a su pasado en el fútbol.
Me he ido alejando del fútbol de una manera gradual, en la medida que me he metido en los libros. Siempre quise ser futbolista, pero tuve claro que el fútbol se acabaría pronto y que debía estar preparado para hacer otras cosas. Me interesaba cerrar ese capítulo de mi vida, pero lo cierto es que me ha costado mucho, porque tras dejar el fútbol estuve seis años de director deportivo en el Zaragoza, cinco en el Real Madrid, colaboré con una agencia de representación... Al final tardé mucho tiempo en poner en práctica mi objetivo: sentarme y escribir. Esto lo hago desde hace 10 años y es lo que me gustaría hacer desde aquí hacía adelante.
¿Se puede vivir escribiendo?
Algunos sí, algunos no. Yo no podría, pero tengo los recursos que gané con el fútbol. Ese drama del escritor español está muy extendido, hay muy buenos escritores que malviven. Vender libos es muy complicado, excepto para los fenómenos, autores muy consagrados o los que hacen un género muy vendible. Los demás tiran como pueden.
Mientras que la mayoría de futbolistas, en concentraciones y viajes, jugaba a las cartas, usted leía ¿En el fútbol no se sintió un bicho raro?
No. Bueno, un poco raro siempre he sido. El mundo del fútbol es mucho más tolerante de lo que parece. A mí nadie me molestaba, ni nadie me decía nada. También leían gente como Jorge Valdano o Emilio Butragueño. Yo leo desde pequeño, para mí eso no era ninguna anomalía. Yo leía como jugaba.
¿La Quinta del Buitre tendría sitio en el fútbol actual?
Sí, el talento siempre tiene sitio, no tiene épocas.
Era el único no madrileño de La Quinta, el que tuvo que marcharse del Real Madrid debido a una gran competencia: Butragueño, Hugo Sánchez, Santillana, Juanito y Valdano. ¿Fue el desheredado del grupo?
No. Siempre tuve mucha suerte, eché los dientes en el Madrid y por varias circunstancias me tuve que marchar. Salí de aquí, pero en el Zaragoza gané tres títulos, fui internacional, pude jugar un Mundial. Me divertí mucho. Fui muy feliz en Zaragoza.
Estuvo algo desplazado en el fútbol y ahora le ocurre algo parecido en la literatura, donde algunos le ven como un intruso
Eso es inevitable. Siempre me he movido en tierra de nadie, ese ha sido mi sino. Con algunos amigos escritores ya lo he hablado, ese estigma de intruso lo voy a arrastrar siempre. Algunos pensarán en el jugador que he sido, otros pensarán que qué estoy haciendo ahora... Como si escribir fuera potestativo de una casta. Lo que hay que intentar es hacer las cosas bien, independientemente de donde provengas. Pero es inevitable que alguna gente piense que vengo de otro mundo y qué hago aquí. Como comprenderán, a estas alturas de mi vida esto me importa muy poco. Lo relevante es hacer las cosas bien y que lo que escriba tenga algún mérito, ese es mi objetivo. Si hago esto es porque, humildemente, creo que se pueden leer. No quiero superar a nadie, ni sentar cátedra de nada, ni escribir la obra perfecta. Para mí es una diversión, y si hay gente que comparte las cosas que escribo, pues bendito sea. Es una suerte poder hacer lo que te gusta. Me he empeñado en escribir libros, ya he escrito seis y pretendo seguir dando la paliza.
Además de sus tres novelas, tiene tres libros: uno de aforismos (La cola del cometa), otro sobre su vida (Teoría general del abandono) y otro de artículos (A pie cambiado), pero su debut en la escritura se produjo con un estudio del escritor y periodista César González-Ruano. ¿Por qué González-Ruano?
Fue por casualidad. Yo había acabado Filología, hice los dos años de doctorado y hablando con amigos surgió la figura de González-Ruano. Me llamó la atención que apenas hubiera obras sobre él, creo recordar que La escritura perpertua de Paco Umbral y poco más. Me parecía un personaje interesante, un buen escritor y que tenía una vida muy ajetreada, muy picaresca. Por todo eso me llamó la atención.
Usted también también tiene fama de pícaro, dentro y fuera del campo.
Risas. Yo creo que cualquier persona que tiene que salir muy joven de casa, como me sucedió a mí, que con 14 años me fui de La Palma del Condado a Madrid, tiene que desarrollar un cierto tipo de picardía para subsistir. La lucha por la vida es complicada, alguna picardía terminas por adquirir.
No hay puntos para cerrar tanta brecha

No hay puntos para cerrar tanta brecha

Hay derrotas que escuecen. Otras que humillan. Y luego están las que parecen una radiografía. Lo peor que le hubiera podido pasar hoy al Madrid es que no se acabara la Liga. Y que en un gesto de crueldad infinita, el Barça aplazara el alirón, regalándole al madridismo un castigo psicológico con forma de prórroga emocional.

Mucho hablar estos días de evitar el pasillo, pero no se me ocurre mejor coreografía de la humillación que proyectar en las pantallas del Camp Nou aquel corrillo que montaron los jugadores del Madrid en la ida en el Bernabéu con Xabi Alonso. Piqué siempre decía que lo más grande que había conseguido en su carrera fue que el Madrid hiciera una Rúa por ganarles una Copa. Pero aquel corrillo de otoño se pone a la altura de aquella gesta.

El Barça decidió el partido con una naturalidad que debería estudiarse en las facultades de biología. Con Flick el equipo ha aprendido a jugar como si no supiera que históricamente esto siempre termina mal; y vuelve a parecer un equipo feliz, algo mucho más difícil que parecer un equipo bueno.

En algún momento, mientras el Barça seguía jugando a lo suyo, ese fútbol que parece no correr pero siempre llega antes, el madridismo empezó a experimentar algo mucho más grave que orgullo herido: alivio. Hace un mes querían ganar la Liga, la Champions, y Valverde era el Juanito del siglo XXI; ahora sueñan con llegar al jueves sin otro comunicado.

El debate ha pasado de que falta un líder a que sobran mesitas en los vestuarios. Sir Laurence Olivier dijo que «actuar consiste en aprenderse el texto y no tropezarse con los muebles», y a estas alturas no se le puede pedir más a un jugador del Real Madrid. Al menos el intercambio de golpes con Tchouaméni parece zanjado porque, tras la multa de medio millón de euros, a ninguno de los dos se le ocurrió pagar otro medio millón para dar otra.

Después de que el máximo rival te gane la Liga y la Supercopa en la cara, te pase por encima futbolísticamente , y el proyecto que parecía eterno empiece a llenarse de grietas, aparece Mou en el horizonte, que igual no gana, pero al menos a Mbappé seguro que se le borra esa sonrisa, como si aún jugara en el PSG. La directiva ya no quiere que los jugadores les vuelvan a dar un título, solo quiere que sufran.

El grito del Camp Nou a los jugadores del Real Madrid: "Que se peguen, que se peguen"

El grito del Camp Nou a los jugadores del Real Madrid: “Que se peguen, que se peguen”

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No podía ser de otra manera, dada la acérrima rivalidad entre unos y otros: la grada del Spotify Camp Nou, con una entrada de récord, 60.213 espectadores, le pasó factura al Real Madrid por la convulsa semana que se ha vivido en el seno del vestuario blanco. Cuando los jugadores madridistas saltaron al calentar, el grito de los presentes fue unánime: 'Que se peguen, que se peguen'. En los prolegómenos del encuentro, ya había muchas ganas contra el eterno rival. Tanto, que los seguidores más radicales llegaron a confundirse de autobús y lanzaron objetos tanto contra el propio como contra el ajeno, provocando en ambos casos rotura de lunas. El humo de las bengalas con el que se recibió la llegada de ambos conjuntos, unido al poco sentido común que se gastan algunos, desde luego, también debió jugar su papel.

Los seguidores azulgrana, cuya presencia se dejó notar por los alrededores del Spotify Camp Nou de hecho varias horas antes de que el balón empezara a rodar sobre el césped, tampoco se olvidaron de un Álvaro Arbeloa cuya continuidad al frente del Real Madrid llegaron a reclamar con algo más que sorna varias veces a lo largo del partido con gritos de 'Cono, quédate'. En el exterior del estadio, además, tampoco faltaron aficionados llevando gorros con forma de ese aparato señalizador. E, incluso, alguno de esos propiamente dicho decorado con fotos del actual técnico madridista. Dentro del recinto, cómo no, hubo un mosaico espectacular para recibir la entrada de los jugadores azulgrana, con el himno del club entonado incluso a capella. Durante el calentamiento, además, estuvo sobre el terreno de juego uno de los grandes ausentes por parte de los locales: Lamine Yamal. El de Rocafonda, vestido de calle, no quiso perdérselo. Apretando los dientes, tal vez, ante la imposibilidad de poder estar junto con sus compañeros en un partido tan determinante.

Justo antes de iniciarse el choque, eso sí, hubo un multitudinario y sentido minuto de silencio en memoria del padre de Hansi Flick, fallecido en la madrugada del sábado al domingo. Un instante culminado con aplausos y la grada coreando el nombre del técnico germano, quien agradeció el gesto de cariño levantando las manos al cielo y aplaudiendo los gritos de ánimo de los culés. Un momento antes del saque inicial, Jude Bellingham se acercó a la banda para darle un sentido abrazo. Un gesto que, de hecho, Ferran Torres repitió cuando marcó el segundo tanto de los azulgrana. Cómo no, tampoco faltó un canto tan clásico en este tipo de choques como el de 'madridista el que no bote', lanzado una y otra vez desde la grada. Tampoco faltaron exabruptos hacia Vinicius, con el tan manido ya 'Vinicius, balón de playa' ni tampoco insultos hacia todo jugador y seguidor madridista desde la grada de animación, tan irreproducibles como innecesarios. Hasta que, una vez decretado el final, se desató ya del todo la euforia en una grada que propició récord de facturación para el club: 16,2 millones de euros.

Apedrean el autobús del Real Madrid en su llegada al Camp Nou

Apedrean el autobús del Real Madrid en su llegada al Camp Nou

El autobús del Real Madrid ha sido apedreado en su llegada al Camp Nou antes del duelo liguero que enfrenta a los blancos contra el FC Barcelona. El vehículo ha sufrido la rotura de una luna, según ha informado el conjunto blanco y los miembros de seguridad del estadio, pero no se han lamentado daños personales dentro de la expedición merengue.

La llegada del equipo se ha producido en torno a una hora y media antes del clásico en el que el Barça podría proclamarse campeón de liga si gana o empata ante el equipo de Arbeloa. Al parecer, la gran cantidad de bengalas y el humo derivado de ellas también ha provocado que el autobús blaugrana, que ha llegado un poco antes, haya recibido algún que otro impacto antes de entrar en el estadio barcelonista. La afición culé, por error, rompió también varias lunas del vehículo azulgrana.

No es la primera vez que ocurren este tipo de incidentes a clubes rivales en su llegada al Camp Nou. El Atlético de Madrid, en sus visitas por la Copa del Rey y la Champions a la ciudad Condal, también sufrió la rotura de varias lunas debido a la imposibilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de controlar a la innumerable cantidad de gente que se aglutina en torno a la travesera de Les Corts.

Las obras en el estadio han provocado que los vehículos de las entidades visitantes del Camp Nou tengan que atravesar una zona de calles angostas que dificulta mucho controlar este tipo de incidentes.

Deporte y números

Deporte y números

Las Matemáticas son el lenguaje del Universo y de la vida. El espacio, el tiempo y nuestra existencia, que transcurre entre dos fechas, la primera y la última, se miden, se pesan, se tasan y se expresan en números. También el deporte. Bajo el cielo o bajo techo, en recintos o escenarios con dimensiones y distancias fijadas, reglamentadas con números, distintos deportistas han sido recientemente noticia en razón de actuaciones de todo punto impactantes.

No cuenta, por haberse disputado a puerta cerrada, el combate entre Aurélien Tchouaméni, duro pegador, y Federico Valverde, bravo encajador, que tuvieron de teloneros a Antonio Rüdiger, gran fajador, y Álvaro Carreras, fino estilista. A falta de conciertos, la pelea, de haber sido programada en el Bernabéu, con capacidad para 81.000 espectadores, hubiera superado con creces las 64.500 almas que reunieron Tyson Fury y Arslanbek Makhmudov, en abril, en el campo del Tottenham. Números.

Antes de la gran velada en el Valdebebas Square Garden, Gout Gout, de 18 años, corría los 200 metros en 19.67, récord del mundo júnior. Nadie ha sido nunca más rápido a esa edad. Ni siquiera Usain Bolt. Números. Sabastian Sawe, de 31 años, y Yomif Kejelcha, de 28, terminaban el maratón de Londres en menos de dos horas: 1:59:30 y 1:59:41. Números. Gretchen Walsh, de 23, establecía un nuevo récord mundial en los 100 metros mariposa (54.33). Reúne las 12 mejores marcas de todos los tiempos. Números.

Un australiano de origen sudanés, un keniano, un etíope y una estadounidense. Tres hombres negros y una mujer blanca de diferentes zonas del planeta mostrando la diversidad racial y sexual dentro de la unidad de los seres humanos, vecinos y parientes en un solo y pequeño planeta. Volvieron a poner sobre la mesa las reflexiones, entre físicas y místicas, entre fisiológicas y filosóficas, acerca de nuestros límites como, después de todo, organismos pertenecientes al mundo animal.

Somos ejemplares con diversas y notables capacidades, algunas únicas, sobre la Tierra. Pero no infinitas. Sin embargo, nuestras hazañas se revelan provisionales cada vez que otra de mayor calibre que la anterior parece anunciar la siguiente. Cada deportista que la protagoniza nos representa a todos los miembros de la Humanidad. Son nuestros valedores ante la Historia. Al igual que los más destacados científicos, artistas o intelectuales, constituyen la vanguardia de la especie.

Otros números impresionan de diferente forma. Paul Seixas, el fenómeno francés, acudirá al Tour, una carrera con más etapas que años tiene la criatura: 19. En el Giro, ninguno de los miembros de la raquítica participación española, 10 corredores (nueve tras el abandono de Marc Soler), es tan joven, aunque Markel Beloki cuenta 20 años. Hay otros dos hombres aún en la veintena: Igor Arrieta (23) y Javi Romo (27). Los demás, con David de la Cruz como decano (36), han doblado el cabo de los 30, que en el deporte es el de las Tormentas. Y si Seixas debutará en el Tour con 19, Enric Mas lo ha hecho en el Giro con 31.

Números...

Muere el padre de Hansi Flick la noche previa al Clásico

Muere el padre de Hansi Flick la noche previa al Clásico

Actualizado

"El FC Barcelona y toda la familia blaugrana queremos hacer llegar nuestro cariño a Hansi Flick por el fallecimiento de su padre. Compartimos su dolor y le acompañamos en este momento tan difícil para él y su familia". Con estas palabras ha confirmado el Barça el fallecimiento esta madrugada del padre de su técnico Hansi Flick.

Pese a la triste noticia, el entrenador alemán dirigirá esta noche a su equipo en el Camp Nou en el decisivo duelo ante su eterno rival, en el que puede lograr su segundo título de Liga consecutivo.

Pese al fallecimiento de su padre, Flick se encuentra con el equipo en el hotel de concentración y dirigirá el clásico contra el Real Madrid. El Barcelona podría proclamarse campeón de LaLiga si gana o empata el encuentro.

El Real Madrid también ha hecho llegar su pésame al técnico barcelonista. "El Real Madrid C. F., su presidente y su Junta Directiva lamentan profundamente el fallecimiento del padre de Hansi Flick, entrenador del F. C. Barcelona", afirmó el club merengue en un comunicado.

"El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a sus familiares y a todos sus seres queridos. Descanse en paz", añadió.