"Xurxo" Strand Larsen, el otro gigante noruego: de una adolescencia con Haaland al pulpo y los goles en el Celta

“Xurxo” Strand Larsen, el otro gigante noruego: de una adolescencia con Haaland al pulpo y los goles en el Celta

Un delantero nórdico con cierta virtud para el gol siempre será El Thor de (inserte aquí el equipo). El tópico está claro. Por eso en el fútbol actual no hay un Thor del balón como Erling Braut Haaland. Así, con el nombre completo, que suena con más poderío. Un delantero gigante, de 194 centímetros de altura, melena larga y rubia, que bebe dos litros de leche diarios y mete más goles que nadie en el planeta. Y quizás por eso, porque lo de Thor ya estaba adjudicado, al protagonista de estas líneas no le ha quedado más remedio que abrazar un nombre más común, más campechano, más natural, más gallego: Xurxo.

Jørgen Strand Larsen, así, con el nombre completo, con poderío, también es noruego, como Haaland. También nació en el año 2000, en febrero, cinco meses antes que el atacante del Manchester City. También es un gigante, aunque en su caso de 193 centímetros, uno menos. No tiene el pelo largo, liso y rubio, sino oscuro, rizado y corto. Y no bebe leche, come pulpo. Lo dicho: más campechano, menos Dios.

Larsen no es Thor, es Xurxo, apadrinado así por la afición y el vestuario de un Celta de Vigo del que es ahora bandera y máximo goleador antes de aterrizar esta tarde en el Santiago Bernabéu para jugar contra el Real Madrid. Xurxo, se lo imaginarán, es la traducción al gallego de Jorge y Jørgen, consecuencia de la rápida adaptación del futbolista a Galicia y a la Liga, de la que es también uno de sus grandes anotadores. Acumula 9 dianas, empatado con Vinicius, En-Nesyri o Iñaki Williams, a 7 goles de Bellingham, sancionado los próximos dos partidos, a 6 de Mayoral, lesionado para lo que resta de temporada, y a 5 de Morata. Es decir, el noruego todavía puede estar en la pelea por los primeros puestos del Pichichi.

Más allá de las comparaciones, siempre odiosas, la realidad es que los apellidos Larsen y Haaland han ido bastante unidos durante los 24 años de vida de los dos futbolistas. El del Celta sería el delantero centro noruego con mayor valor de mercado (15 millones) si no existiera el citizen (180), comparten convocatoria en la absoluta de Noruega y jugaron juntos en las categorías inferiores de su país. En la Eurocopa sub'17 de 2017, por ejemplo, cayeron en fase de grupos y se enfrentaron, entre otros, a la Inglaterra de Phil Foden y Jadon Sancho. Larsen con el número 10 y como delantero centro y Haaland con el 14 jugando como extremo izquierdo.

Carácter mediterráneo

El paso del tiempo les alejó, uno hacia la cima del fútbol mundial y el otro hacia el trabajo constante para labrarse un futuro. Larsen pasó por el equipo juvenil del Milán, donde le entrenó Gattuso y se empezó a contagiar del carácter mediterráneo que ahora le ha hecho más fácil la vida en España.

«Tiene mucho sentido del humor. No es el típico tío escandinavo que te puedes imaginar de primeras», cuentan desde Vigo, a donde llegó en el verano de 2022 procedente del Groningen neerlandés a cambio de 12 millones de euros. En una temporada y media en Galicia ya habla español «casi a la perfección» y se ha aficionado, quién no, al pulpo y al marisco. Al principio le costó un poco asentarse deportivamente, presionado también por la cifra que se había pagado por él. No era indiscutible y no se estrenó en Liga hasta la jornada 13 del pasado curso. Pero este curso todo ha cambiado. Ha sido titular en todas y cada una de las 27 jornadas de Liga y ha entendido mejor cómo se ataca y se defiende en el fútbol español. Físico nunca le ha faltado, trabajado desde la infancia, cuando compaginaba el fútbol con el tenis, el hockey sobre hielo y el golf, y ha ganado en resistencia.

En el horizonte, un sueño que no esconde: jugar en la Premier League y, si puede ser, en el equipo del que es fan desde pequeño, el Liverpool. Sus características de juego aéreo, físico, potencia y gol cuadran con el estilo británico y el Celta ya recibió el interés de clubes ingleses el pasado verano. En Vigo se remiten a la cláusula, que ronda los 40 millones. Hoy, en Chamartín, nueva oportunidad para Xurxo.

El “pequeño beso” de Fernando Alonso y las “tres o cuatro décimas” para el futuro

Actualizado Sábado, 9 marzo 2024 - 22:35

Las diferencias entre Fernando Alonso y Lance Stroll se concretaron en Jeddah de un modo sutil, pero también evidente. Fueron un par de centímetros los que separaron a los pilotos de Aston Martin. Un distancia, casi inapreciable, entre el toque del canadiense contra el muro de la curva 22 y el "pequeño beso" del bicampeón a las protecciones de la curva 9. El error que desencadenó el abandono de Stroll en la quinta vuelta frente a la apuradísima (y afortunada) rectificación de Alonso cuando restaban 12 giros para la bandera a cuadros.

"Todo está bien", tranquilizó Alonso a sus ingenieros a través de la radio. El roce conra el muro no había causado daños al AMR24, así que podría aguantar el ritmo hasta la bandera a cuadros. Sostener ese ligero margen sobre George Russell, que no daba tregua con su Mercedes. No era precisamente una situación para disfrutar, pero Alonso supo sostenerla del mejor modo. "Quería mantener a George a más de un segundo y fueron vueltas de mucha exigencia mental. No quería que cogiera el DRS, porque entraría en ese juego de no hacer vueltas óptimas. Ahí tienes que utilizar varias veces la batería para que no te adelante y se pierde mucho tiempo".

Nada más bajar del coche, como de costumbre, todo se había ordenado ya en su cabeza. "Ha sido una carrera exigente y estresante, tanto física como mentalmente", adelantó, antes de un análisis más pormenorizado. Según el propio Alonso, su puesto más plausible en meta habría sido el noveno. Sin embargo, se alinearon varias circunstancias favorables. En primer lugar, la baja de Carlos Sainz, recién operado de apendicitis. Después, la decisión de Lewis Hamilton y Lando Norris de no parar tras el safety car, dividiendo la estrategia de Mercedes y Ferrari. "Nos aprovechamos bien de ello", se felicitó Fernando. No fue un sábado de euforia, pero sí había razones para cierto optimismo.

«Volvemos al sitio que merecemos»

La visita vespertina de José Mourinho al garaje verde concitó las primeras sonrisas. Hubo algún codazo en el paddock en torno al ex entrenador de la Roma, aunque no tantos como junto a Anthony Joshua, que apenas unas horas antes había llevado al delirio al Kingdom Arena con un KO en el segundo asalto. La carrera se presentaba cuesta arriba, pero se cerró con 10 suculentos puntos para la tropa de Mike Krack.

Porque no conviene olvidar que Aston Martin, al igual que en la última cita de 2023, sigue siendo el quinto equipo de la parrilla. Y de poco sirven, de momento, sus alentadoras tandas de clasificación de los entrenamientos. "A una vuelta conseguimos calentar los neumáticos y tenerlos listos para clasificación, pero luego volvemos al sitio que merecemos. Un poco por detrás de McLaren y Mercedes. Quizás Ferrari y Red Bull sí están un paso por delante y eso será lo que más nos cueste alcanzar", ratificó el doble ganador de las 24 Horas de Le Mans.

"Haremos todo lo contrario"

Según los cálculos de Alonso, el AMR24 necesita "tres o cuatro décimas" por vuelta para poder codearse con los de arriba. No ya para cuestionar la jerarquía de Max Verstappen, pero sí para luchar por los podios frente a Sergio Pérez, Charles Leclerc y Sainz. Esos ajustes aerodinámicos, más desarrollados que los traídos al Corniche Circuit, con los que abordar el salto cualitativo. Dentro de dos semanas se esperan más evoluciones en Melbourne.

Y un poco más adelante, Suzuka puede marcar una tendencia definitiva. El exigente trazado japonés jamás perdona a los indecisos. «En 2023 no pusimos una pieza nueva hasta el GP de Canadá. Ahora haremos todo lo contrario. El coche es bueno, pero representa solamente una base, así que lo cambiaremos a lo largo de todo el Mundial", finalizó Alonso.

Sainz, Bearman, Alonso, Verstappen... Mis héroes en Jeddah

Sainz, Bearman, Alonso, Verstappen… Mis héroes en Jeddah

Actualizado Sábado, 9 marzo 2024 - 21:52

Es imposible definir con palabras lo que es la Fórmula 1. Este deporte es una mezcla de hechos, de gestos, de decisiones. Es un exprimidor de almas que te obliga a no fallar, a no equivocarte, a estar siempre dispuesto a afrontar cualquier gesta, cua

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
Un Atlético desastroso fuera de casa, un Cádiz que llevaba 6 meses sin ganar: "Tenemos que apretar el culo"

Un Atlético desastroso fuera de casa, un Cádiz que llevaba 6 meses sin ganar: “Tenemos que apretar el culo”

Fue un partido de retos. El más complicado el del Cádiz, que llevaba 24 jornadas sin ganar y lo consiguió en casa ante el Atlético. Los rojiblancos acumulaban siete partidos sin vencer lejos del Metropolitano, con su derrota en el Nuevo Mirandilla suman ya ocho. "No ganar de visitante es una responsabilidad del entrenador porque es el que influye en que esto no suceda", admitía Diego Simeone tras el choque.

Esta autocrítica no fue exclusiva del argentino, también la tuvieron el capitán Koke y el canterano Rodrigo Riquelme. Si el primero admitía: "Esto no puede suceder en el Atlético". El segundo daba una de las soluciones que les propuso el entrenador en el vestuario: "Toca apretar el culo". Aunque también añadía el capitán que deben "cambiar de actitud".

Pero el culo no se termina de apretar y los rojiblancos son un equipo completamente desconocido lejos del Metropolitano, aunque Koke cree que son "rachas que pasan". Esta se prolonga ya casi dos meses. Fue el Granada el único equipo que no ha podido puntuar en su estadio allá por enero. Perdieron el duelo por la mínima con un gol de Morata y asistencia de Griezmann.

Echa de menos el Atlético al francés, al que Simeone sigue sin confirmar para el duelo crucial ante el Inter del próximo miércoles. "Si no estará con el Barça", dijo casi despidiéndose en la entrevista flash del postpartido ante el Cádiz.

El fútbol, como decía el capitán rojiblanco y más de una vez ha repetido Simeone, se decide en las áreas y a la contraria le cuesta un mundo llegar a los rojiblancos desde la ausencia de Griezmann. Es el francés el engranaje del equipo entre fase ofensiva y defensiva. Sin él, el juego es más tosco.

Lo único positivo para el Atlético de este duelo con el Cádiz es el debut del canterano, El Jebari. Falto de gol, los rojiblancos agradecen cualquier contribución a la fase ofensiva, aunque sea un producto de la cantera y su deber sea crecer y no responder a retos mayores.

Rotura de racha

Al Cádiz le ha venido de perlas la mala racha rojiblanca fuera de casa. El conjunto gaditano no vencía en liga desde su victoria ante el Villarreal en la jornada 4. Esa sequía en el desierto le costó el puesto a su entrenador, Sergio, por el argentino Mauricio Pellegrino.

"Cortamos una racha que mentalmente te tiene bloqueado y te quita la credibilidad", dijo el argentino en el postpartido y admitía que veía al equipo mejorando, pero que sin victorias es muy complicado que los jugadores ganen confianza.

Uno que ha venido con la mente limpia y el cuenco repleto es el malagueño Juanmi. Dos goles para liquidar al Atlético que, con el del Celta hace un par de jornadas, suman tres en total, el triple de lo que consiguió en su periplo arábigo.

Su salida del Betis al Al Riyahd apenas duró seis meses. Retornó a España para volver a sentirse feliz según admitió en una entrevista a los medios del club gaditano. Parece que la felicidad se ha trasladado a su fútbol pese a que la situación del Cádiz es, aún, muy complicada.

A dos puntos de la salvación tras la victoria ante el Atlético, los gaditanos esperan que el Celta no puntúe en el Bernabéu para seguir peleando con los vigueses por no caer a Segunda división. Quedan 10 jornadas.

Verstappen lidera el doblete de Red Bull y Alonso cumple con un quinto en Jeddah

Verstappen lidera el doblete de Red Bull y Alonso cumple con un quinto en Jeddah

Fue una tarde turbulenta en el paddock y una noche tranquila en la pista. Un sábado más en la oficina para Red Bull, cuya desquiciada trastienda está regalando a la F1 la emoción que falta sobre el asfalto. La reunión entre Oliver Mintzlaff, alto ejecutivo, y Helmut Marko, reputado asesor, acabó en fumata blanca. Hubo tregua, al menos de cara a la galería, antes de festejar el doblete de Max Verstappen y Sergio Pérez en el Corniche Circuit. Los logros de Charles Leclerc, en el tercer escalón del podio a 18 segundos de la cabeza y con una postrera vuelta rápida (1.31.632), también pueden darse por buenos en Ferrari.

Cualquier podio se antoja un tesoro ante Verstappen. Son nueve triunfos consecutivos ya para él, 19 en las 20 últimas carreras. Son nueve temporadas seguidas con victoria. Son 100 podios para un campeón a bordo de este RB20 inabordable. La enésima genialidad aerodinámica de Adrian Newey ha convertido el Mundial 2024 en un mero trámite.

En este arranque de Mundial, no hay mucho margen para Fernando Alonso, quinto en la meta tras un desaforado esfuerzo. A 10 giros para el final, el asturiano advirtió a sus ingenieros por radio: "Dadme la cuenta atrás de las vueltas, porque estoy en modo de qualy". Tenía que mantenerse entre George Russell y Oscar Piastri, al volante de un McLaren con más prestaciones. Así lo hizo, con la suficiencia de siempre, como mucho antes había navegado durante tantos minutos para mantener la séptima plaza. El AMR24 sigue mostrando mucho más rendimiento a una vuelta que durante la carrera. Un quinto puesto con el quinto coche de la parrilla en las tandas largas supone un mérito incuestionable.

De inicio, el asturiano quiso defender su territorio ante los McLaren, hasta que Piastri dejó patente su velocidad con un fantástico adelantamiento. Verstappen hizo lo propio desde la pole, alejando de su radar a Leclerc en un par de vueltas. Desmoralizado, el monegasco ni opuso resistencia ante Pérez. El doblete de Red Bull era un hecho.

La pifia de Stroll

Tampoco debía dudar nadie del safety car, omnipresente aquí en las tres ediciones previas. Fue Lance Stroll quien lo convocó, con un absurdo error contra el muro interior de la curva 22, cuando rodaba solo. Otra vez la misma historia para el canadiense, que ya había cometido uno muy similar el jueves. Los favoritos, salvo Lando Norris y Lewis Hamilton, aprovecharon para efectuar una parada gratis.

Con tanto tráfico en el pit-lane, lo normal es que se reprodujeran escenas de peligro. Alonso casi se estrella con Pérez, a quien liberaron en mal momento, por lo que recibió cinco segundos de sanción. Leclerc también se vio ralentizado por el exceso de tráfico y Norris se dio el gusto del liderato, al menos un par de giros. Cuando Verstappen asomó por primera vez la nariz, el británico no opuso la menor resistencia. A partir de entonces, Mad Max encadenó vueltas rápidas con una frecuencia aterradora.

Desde el garaje de Ferrari, el renqueante Carlos Sainz seguía con atención la carrera de Oliver Bearman, elegido piloto del día con el 48% de los votos. Desde el inicio, con los neumáticos blandos, el novato cumplió con su cometido, hasta cruzar séptimo la bandera. Hubiese sido injusto pedir más a un novato de 18 años, sobrado de actitud para completar un bonito adelantamiento a Yuki Tsunoda y otro, más sencillo, a Nico Hulkenberg. Muchas más responsabilidades recaían sobre Leclerc, que dejó frito al lastimero Hamilton, sin velocidad en el W15.

"¿Alguna opción de Plan B?"

Tenía punta el Ferrari en las rectas y el monegasco podía rodar con regularidad en 1:33 bajos. Se confirmaba como la segunda fuerza de la parrilla, con varios pasos por delante de McLaren y Mercedes. Y muchos más respecto a Aston Martin, como sostenía el propio Alonso. "¿Alguna opción de Plan B? Porque ellos están en otra liga", preguntó el asturiano, incrustado en la séptima plaza, entre Piastri y Russell, durante la mayor parte de la noche. Pisar esa tierra de nadie es el sino del asturiano.

Una semana después del triste espectáculo en Sakhir, los gerifaltes de la F1 pudieron presumir ante sus patrocinadores de una carrera, si no emocionante, sí al menos entretenida. Un mal menor, entre tanta tierra quemada. No faltó la la doble sanción de 10 segundos a Kevin Magnussen, primero por causar una colisión con Alex Albon y poco después por ganar ventaja fuera de pista para adelantar a Tsunoda. Tampoco hubo que reprochar nada a Hamilton, cuyo último relevo con los blandos fue defendido con demasiados bandazos de Norris en la recta de meta.

Focos sobre Márquez, Acosta y...

Focos sobre Márquez, Acosta y…

Actualizado Sábado, 9 marzo 2024 - 18:31

Nada es cómo empieza, sino cómo acaba. El pasado año arrancaron las nuevas sprint race de los sábados, suponiendo el mayor grado de exigencia conocido hasta ahora en el Mundial de MotoGP, que este 2024 va a contar con 42 carreras totales, al ser 21 l

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
Juanmi resucita al Cádiz ante un gris Atlético

Juanmi resucita al Cádiz ante un gris Atlético

Llevaba el Cádiz 24 jornadas sin conocer la victoria. Apenas había conseguido otra antes, pero el último tercio de LaLiga es un espacio de necesidad, de urgencias. En el que los que están en ese pozo, juegan con desesperación y ansiedad, sí, pero también con una energía que no tienen los equipos que están en tierra de nadie. Y lo consiguieron a costa de un triste Atlético, que parecía pensar más en la Champions del miércoles que en afianzar su cuarta plaza. [Narración y Estadísticas, 2-0]

El otro día respondía Xavi que había Liga para ellos, debería Simeone gritar la misma respuesta a su vestuario. Lejos queda el Atlético arrollador de 2023, ese que era un ciclón a la vuelta del Mundial de Qatar. Los rojiblancos son hoy un equipo plano y con algunos retazos de orgullo e intensidad para que, cuando los astros se alineen, puedan golear a una asombrada Unión Deportiva Las Palmas, pero que terminen superados por equipos más hambrientos como Inter y Athletic.

El Cádiz salió famélico. Ganando duelos, como le gusta al Cholo, y tocando el balón con criterio. Especialmente Navarro, incontenible el mediocampista catalán. Suyos fueron los mejores detalles del duelo y especialmente bonito fue el 1-2 que le hizo a De Paul en el mediocampo y con el que arrancó la jugada del primer gol del Cádiz.

Salió el centrocampista de la acción con todo el campo por delante, hizo una pared con Javi Hernández hasta que abrió a la banda para el lateral que la puso al área pequeña donde la esperaba Juanmi entre los centrales. Perdió la marca Paulista y el delantero malagueño despegó como un Airbus para poner el testarazo en la escuadra de Oblak. Podría haber hecho algo más el esloveno, podrían haber hecho mucho más los centrales rojiblancos.

Tiene otro talante el jugador perteneciente al Betis y cedido en los amarillos hasta final de temporada. Quería buscar felicidad en la tacita de plata tras la fallida experiencia en el fútbol saudí. Ya lleva el triple de goles en LaLiga española en una tercera parte de partidos. El fútbol no es solo estados de forma, también son estados de ánimo.

El Atlético parece en depresión tras los últimos traspiés. La distancia en liga con el primero, la eliminación de la Copa y la derrota en la ida ante el Inter no generan la mejor dinámica, como le gusta decir a Simeone, para afrontar los partidos con una mentalidad positiva. Además, llevan varios partidos sin su mejor jugador.

No es que el equipo eche de menos los goles de Griezmann, que también, es que le echa de menos en el último tercio de campo, donde se ganan los partidos. Los delanteros rojiblancos están desasistidos, con un equipo demasiado largo y teniendo ellos que buscarse las jugadas de manera individual o a 45 metros, como un disparo de Correa que, un poco más a la izquierda y hubiera sido un gol de bandera.

La tarde de Paulista

Quien tampoco es que necesite mucho es Juanmi. Le necesita el Cádiz, eso sí, a dos puntos de la salvación tras su victoria ante el Atlético. Pero el malagueño solo tuvo que esperar un nuevo error de su mejor socio, Paulista, para hacer el segundo. Estuvo en todas, el brasileño.

Le salvó el árbitro de un posible penalti por mano en el minuto 40, hace cinco jornadas eso se hubiera señalado. Pero no pudo Oblak hacerlo de una mala colocación en un despeje del Cádiz. Juanmi esperó a que saltara con su mano en la espalda, el central se la comió y el malagueño fusiló a Oblak a 25 minutos del final, 2-0. Para ingerir cianuro.

No aparecía el pundonor atlético salvo en un jugador que siempre muestra orgullo y coraje. Llorente pudo recortar distancias apenas cinco minutos después del segundo gol gaditano tras un testarazo a un buen centro de Riquelme. Ledesma respondió con maestría y Morata, al que le cayó el balón a los pies, no pudo orientar el cuero a portería. Hoy era uno de esos días. El miércoles, no debería ser otro.

Jorge Martín reina en la sesión del sábado en Lusail

Jorge Martín reina en la sesión del sábado en Lusail

Actualizado Sábado, 9 marzo 2024 - 17:51

Jorge Martín ha empezado el mundial de MotoGP 2024 pisando muy fuerte. El piloto de San Sebastián de los Reyes no sólo se hizo con la pole con vistas al Gran Premio de este domingo apoyándose en un pilotaje absolutamente espectacular, sino que también volvió a demostrar que los sábados son suyos haciéndose también con la primera sprint race de la temporada sin dejar ni siquiera el más mínimo hueco para la sorpresa.

Brad Binder, quien partía desde la cuarta plaza de la parrilla y fue a la postre segundo, fue el único capaz de pisarle en algún momento los talones mientras que Aleix Espargaró, peleando a brazo partido con Pecco Bagnaia, también logró subirse al podio. El vigente campeón logró rodar tercero durante unos minutos y Marc Márquez, quinto clasificado, amenazó también durante unos instantes con arrebatarle ese puesto. Cuando conozca aún mejor su nueva Ducati, su capacidad para estar arriba será también, seguro, mucho mayor.

La felicidad de Jorge Martín por la victoria, no obstante, se vio levemente empañada por los problemas con el tren trasero de su moto. Algo que, en su opinión, puede condicionarlo con vistas a este domingo. «He estado cerca de caerme en muchas curvas, me ha costado mucho. Si las cosas siguen así, mañana va a ser imposible. Tenemos que trabajar mucho y ya veremos si podemos disfrutar de una gran carrera», confesó el vencedor de la sprint race al término de la prueba. Una obligación, la de ponerse las pilas, que también quiso reflejar el segundo, Brad Binder. « Acabar en el podio siempre es fantástico. El ritmo fue muy rápido en las primeras vueltas. Estamos en otro nivel, pero aún tenemos mucho trabajo que hacer», terció el sudafricano.

«Lo he intentado a tope, pero perdí tiempo en los adelantamientos. Tenemos que trabajar la velocidad en recta, porque allí les resulta fácil pasarme, pero creo que en la carrera larga tendremos nuestras bazas, porque hemos guardado muy bien el neumático trasero», sentenció por su parte Aleix Espargaró. En cuanto al resto de pilotos españoles, Álex Márquez fue séptimo, el debutante Pedro Acosta, por su parte, logró un meritorio octavo puesto, justo por delante de Maverick Viñales, Raúl Fernández acabó decimocuarto, Joan Mir fue decimoquinto, Álex Rins, decimoséptimo, y Augusto Fernández, finalmente, acabó como decimoctavo clasificado. El único piloto que dio con sus huesos en el asfalto, en este caso, fue un Fabio Di Giannontonio que dio a su vez el gran susto al quedarse prácticamente en mitad de la pista. Afortunadamente, todos los pilotos que rodaban por detrás de su posición pudieron esquivarlo.

Vingegaard asusta en su mejor arranque de temporada y sentencia la Tirreno-Adriático

Vingegaard asusta en su mejor arranque de temporada y sentencia la Tirreno-Adriático

Los fenómenos se desafían en la distancia. Mientras que Tadej Pogacar rubricó la pasada semana una fuga antológica en la Strade Bianche, ahora Jonas Vingegaard exhibe su jerarquía en la ronda de los dos mares. El danés encadenó su segundo triunfo consecutivo en la Tirreno-Adriático, otra vez volvió a fugarse en las rampas más exigentes del último puerto, como hizo el viernes en Valle de Castellana. La prueba finaliza este domingo con una etapa de 154 kilómetros, sin apenas dificultades orográficas, con salida y llegada en San Benedetto del Tronto. Juan Ayuso, el mejor de los mortales, opta a un valioso podio. El español volvió a ser segundo, tras superar en la llegada al australiano Jai Hindley. Historia repetida por segunda jornada consecutiva.

El danés está firmando su mejor inicio de temporada. Ya suma seis victorias después de conquistar tres triunfos de etapa y la clasificación general en O Gran Camino. En anteriores cursos, el mejor registro antes de abril eran cuatro victorias. Entre los corredores del World Tour, sólo Mads Pedersen acumula un botín similar.

Vingegaard lanza un mensaje contundente y ya asusta a sus enemigos. Pogacar, tras ganar hace una semana en la clásica del sterrato, insistió en que su rival más complicado para conquistar el Tour es el danés. ''Es mejor escalador que yo. Él planifica la temporada como hacían Indurain y Armstrong, centrando todos los esfuerzos en llegar al Tour en la mejor forma posible. Yo no hago eso, porque busco victorias en otras carreras'', señaló en esloveno.

El líder del Visma, que ha estrenado palmarés en la ronda italiana, muestra un poderío insultante en la montaña. ''Sabíamos que lo iba a hacer, pero no hemos podido evitarlo Jonas es el más fuerte'', dijo Juan Ayuso tras contemplar la fuga del danés el pasado viernes. El español, que este sábado sufrió, sin consecuencias, una avería mecánica a falta de 27 kilómetros para la meta, persigue su primer podio de la general de la prueba del tridente de oro.

El joven corredor del UAE está presenciando en primera línea una master class de Vingeggard. El danés se adjudicó en una jornada en la que Carapaz y Leknessund, García Cortina, Kiatkowski y Alaphilippe, entre otros, retaron al pelotón con una escapada que finalizó en las primeras dificultades del Monte Petrano, en cuya cúspide estaba situada la meta. Carapaz fue el último superviviente de la fuga. El ecuatoriano aguantó hasta seis kilómetros de la llegada, cuando saltó Vingegaard. Ayuso y Hindley soportaron el primer asalto, pero en el segundo arreón se quedaron clavados. Otra vez, ascenso glorioso para el doble ganador del Tour de Francia, que superó al español y al australiano en 26 segundos. Ahora, Vingeggard aventaja a Ayuso en 1.24 minutos y en 1.54 al Hindley.

El danés se encuentra satisfecho con los réditos conseguidos: "Sabía lo que hacía antes de la Tirreno-Adriático y que mi estado de forma era bueno. Siempreconfié en mí mismo y en mi equipo'', dijo antes de tomar la salida de la etapa de este sábado.

Por otra parte, en la París-Niza, que concluye este domingo, el triunfo de etapa fue para el ruso Aleksandr Vlasov, que escapó en el último tramo de la etapa. La segunda plaza fue para Remco Evenepoel y la tercera para Primoz Roglic. El líder es el estadounidense Brandon McNulty, con sólo cuatro segundos de ventaja, sobre su compatriota Matteo Jorgenson.

Hugo Duro liquida a un rocoso Getafe y mira a Europa

Actualizado Sábado, 9 marzo 2024 - 16:22

La varita del gol ha tocado a Hugo Duro para tumbar sus propias barreras y también las de un Valencia que mira con descaro a Europa. El derecho a soñar se lo ha ganado un equipo que se agarró a este único gol para liquidar a un rocoso Getafe, empeñado en acosar la portería de Mamardashvili buscando un empate que tampoco hubiera sido injusto. [Narración y estadísticas]

No se dibujaba un partido para sibaritas. La lluvia y el orden del equipo de Bordalás hizo que el Valencia tuviera que arremangarse para sortear las trampas que se le iban apareciendo en el camino hacia el área de David Soria. No tenía el duelo la carga emocional de antaño, ni saltaron chispas pese a ser la hora de la mascletà fallera. Aquella inquina se suavizó con el paso del entrenador alicantino por el banquillo de Mestalla y hasta hubo hermandad en torno al recuerdo del lesionado Diakhaby.

En medio de esa frialdad, como en un videojuego, Hugo Duro, Yaremchuk o Fran Pérez buscaban cómo librarse de la presión precisa de las férreas líneas que había ordenado sobre el césped Bordalás. Sólo Sergi Canós era capaz de generar el caos, como si la lluvia, recordando sus años en la Premier, le alimentara. Suyo fue el primer remate a puerta en una asistencia de un Pepelu que volvió a ejercer con maestría de brújula.

El Getafe vivía más empeñado en mantenerse firme que acercarse al área de Mamardashvili. Y eso que Latasa y Maksimovic intentaban buscar el error de Mosquera y, sobre todo, de Cenk. A Mata lo escoraron a la banda izquierda con la intención de que atara a Foulquier a las labores defensivas, pero su proyección en ataque, como al de Gayà, fue una de las armas para picar y picar el muro alzado por el Getafe.

El partido tenía un dueño que llegaba al área y allí sucumbía. Lo intentó Canós con un chut que interceptó Djené. Respondieron a la contra los azulones con un tímido testarazo de Mata, y Mamardashvili quiso vengarse lanzando a la carrera a Gayà. Tiene la tarea el capitán de estirar al equipo y siempre la cumple. En la esquina del área lo esperaba Canós para revolverse burlando a Moriba pero ver cómo ahí moría su ataque. Sin embargo, quedó claro que por ese flanco había debilidad.

Y la empalizada del Getafe se desmoronó al filo del descanso. Pegadito a la orilla izquierda, Canós buscó el área, Gayà adivinó la intención y dejó pasar la pelota para que Hugo Duro la encontrara corriendo con ventaja mano a mano con Alderete. Con un preciso golpeo picado batió a Soria.

Despertó el Getafe entonces para acorralar al Valencia, un acoso que no cesó en el vestuario. Los azulones se activaron y tuvieron el empate en las botas primero de Latasa, que salvó el meta georgiano, y en el rechazo, que a puerta vacía lo envió Mata rozando el palo.

Estrellados en Mamardashvili

No eran fogonazos, empezaba a verse un dominio pegajoso en el que caían los valencianistas. Buscó Baraja la forma de seguir haciendo peligro con Diego López y Peter Federico, pero también se atrevió Bordalás viendo que sus hombres daban cada vez más pasos adelante haciendo dudar al rival. Refrescó también las bandas y empezó a exigir.

Sin control, el Valencia sufre y apenas pudo acercarse Diego López, en una jugada de asociación con Guerra, y otra tan tímida que salvó el meta madrileño. El peligro iba a llegar en el otro área.

Allí es donde el Valencia, recosido en defensa por la marcha de Paulista y la lesión de Diakhaby, con los 19 años de Mosquera volcados en el papel del líder, tenía que apretar los dientes. Entonces emergió la figura de Mamardashvili para sujetar los tres puntos. Desvió a córner el disparo de Óscar que buscaba el larguero y voló para colocar una mano abajo que evitó el remate de Yellu.

No tuvo manera el Getafe de arañar un punto por el que peleó ante un Valencia al que se le iluminan los ojos pensando en Europa.