Van Aert gana en Castelo Branco y da lustre a la carrera

Van Aert gana en Castelo Branco y da lustre a la carrera

En el brasero portugués, precursor del horno extremeño y andaluz, Wout van Aert hizo la gaviota, ese aleteo con los brazos cada vez que gana. Casi gafado, lo ha hecho por segunda vez este año. Estaba, pues, extremadamente contento, como quien rompe un mal fario. El rojo de su jersey es el fuego de una antorcha. El belga se da el relevo a sí mismo.

Etapa de vísperas. De víspera de entrar en España. De víspera de la primera jornada montañosa. Etapa para sprinters. Los poquitos, y no de gran alcurnia, que hay. Está Kaden Groves, que es bueno, sí, pero no de los mejores. Y un crepuscular Bryan Coquard. Y un Wout van Aert, que ya sólo es rapidito. A medida que ampliaba y mejoraba sus capacidades, fue perdiendo filo. Pero le dio de sobra para, aunque partió de lejos, como el día anterior, dar buena cuenta de Groves y de Abersturi, cuyo tercer puesto revela que, efectivamente, la Vuelta no es país para sprinters. Demasiada montaña concentrada en erizadas microetapas. Así que no vienen los velocistas. Los equipos se confeccionan sin ellos.

Etapa dividida en dos partes. La primera la protagonizaron Luis Ángel Maté, Xabier Isasa, Ibon Ruiz y Unai Iribar. Dos Euskaltel y dos Kern Pharma. Formaciones modestas con afán, con necesidad de dejarse ver mientras puedan. Los cuatro, especialmente Maté y Ruiz, sólo pretendían puntuar en el puerto de Teixeira para subir al podio como líderes de la montaña. El puerto de Teixeira es de cuarta categoría por el porcentaje (3,2%), pero de segunda por la longitud (17 kms.). Eran puntos golosos antes de que cueste mucho más ganarlos.

El cuarteto, tras Teixeira, y por las mismas razones, aspiraba a aguantar hasta el alto de Alpedrinha, de cuarta, a 45 kms. de la llegada. Lo logró. A partir de ahí, el pelotón pasó de permisivo a implacable. Generoso, comprensivo, pero no hasta el extremo de correr riesgos, no había dejado que la ventaja del cuarteto sobrepasara los cinco minutos.

El absurdo esfuerzo de Campenaerts

Isasa soltó a sus compañeros de fatiga, honor a todos, que se abandonaron a su suerte. A falta de 20 kms. para la meta, arrojó la empapada toalla. Y ya nadie sacó los pies del tiesto, abocada la etapa al sprint final desde el mismo banderazo de salida, cada cual en su papel de aspirante, de ayudante o de cesante. Y algunos, en los últimos 4 kms. de la zona de protección, hasta de ausentes. Un postrer, breve y absurdo esfuerzo de Campenaerts, una pompa de sudor, acabó en nada. Y Van Aert, poderoso, se llevó por delante, dejándolos por detrás, a todos.

El maillot rojo le sienta muy bien. A él y a la Vuelta. No estamos seguros de las auténticas aspiraciones del fenómeno belga. Pero todos estos esfuerzos iniciales parecen indicar que sus apetitos no son máximos, aunque sí es posible que duraderos, al menos hasta el domingo, hasta Granada.

La cuarta etapa, con la llegada en alto en el Pico Villuercas, de primera, con un segunda, un tercera y otro primera en el camino, debe empezar a dar pistas acerca del auténtico futuro de la carrera.

José Luis Ballester hace historia al ganar el US Open Amateur

José Luis Ballester hace historia al ganar el US Open Amateur

Actualizado Lunes, 19 agosto 2024 - 02:47

Cuando el golf español español todavía se lamía las heridas olímpicas, en el mismo domingo donde a Rahm se le escapaba en el playoff su segunda victoria en el LIV Golf, Josele Ballester se ha convertido, 130 años después, en el primer ganador español del US Amateur.

En el día de su 21 cumpleaños el apellido Ballester ya figura en la copa Havemeyer al lado de nombres tan ilustres como el de Bobby Jones, Arnold Palmer, Jack Nicklaus o Tiger Woods.

Resulta difícil explicar en palabras o poner en contexto lo complicado que es lograr un título de esta magnitud y hacerlo además de la forma que el golfista de Castellón lo ha hecho, un soberbio control a lo largo de seis días, y nueve rondas de golf. Josele, número 10 del mundo amateur del golf, se impuso en la final con dos hoyos de diferencia a Noah Kent de la Universidad de Iowa y número 560 del mundo.

Quizás los momentos de mayor incertidumbre de la semana llegaron en los últimos tres hoyos, una final que tenía bajo con-trol y donde llegó a tener cuatro hoyos de ventaja se reducía a la mínima expresión. El español llegó al tee del último hoyo de final, el número 36 con solo un hoyo de ventaja, pero demostró, que además de jugar muy bien al golf, es capaz de soportar la presión.

Con los dos putts en el último green, los sentimientos salieron como de una olla a presión. Josele lloraba como un niño abrazo a su amigo y caddie esta semana Alberto. La escena conmovía y denotaba el final feliz de una historia que, en algún momento, no lo fue tanto. "He sentido liberación, lo he soltado todo, este año ha sido complicado a nivel personal, me vine a Estados Unidos sin estar muy a gusto con mi vida, reconociendo que soy un privilegiado y que tengo mucha suerte, y una vez acabado el partido me he acordado de mis padres...".

El español seguirá con ilusiones renovadas un año mas en Arizona State, la universidad más española, por donde dejaron su impronta Alejandro Cañizares, Jon Rahm, Azahara Muñoz, David Puig o Carlota Ciganda.

Un año, el próximo, donde Josele, gracias a su gesta, podrá debutar en el Masters de Augusta, Us Open y volverá a jugar el Open Championship, ya lo hizo el año pasado en su condición de campeón de Europa Amateur.

"Desde muy pequeñito era un mini pro, apuntaba unas maneras y profesionalidad inusual, va completando los pasos para convertirse en un gran jugador, aunque todavía tiene que trabajar en la precisión desde el tee de salida, ha sido bastante autónomo, pero es un ju-gador que escucha y absorbe", describía Nacho Gervás, director deportivo de la Real Fe-deración Española de Golf, con la voz emocionada al otro lado del teléfono.

"Con dos cojones", se le escuchó automotivarse junto a su caddie en algunas fases de la final disputada en Hazeltine, "uno de los cambios que he realizado y que me ha venido muy bien es jugar un poco más agresivo", Josele es uno de esos jugadores que motiva seguir en un campo de golf.

Ballester seguirá un año más, el que le queda en Arizona State, como jugador aficionado y después decidirá sobre su futuro profesional en el golf, desde hoy tendrá que lidiar también con los cantos de sirena del LIV Golf y sus ofertas millonarias. El de Castellón prefiere no pronunciarse, toca ahora disfrutar del momento y de la hazaña. Ballester es jugador muy ligado a la familia de Sergio García, donde ha tenido a su padre Víctor como entrenador. La inagotable cantera del golf español sigue fabricando estrella y Josele es sin du-da, una de las más importantes.

El aviso de Ancelotti y el problema "mental" del Madrid en Mallorca: "No estoy contento"

El aviso de Ancelotti y el problema “mental” del Madrid en Mallorca: “No estoy contento”

La temporada pasada, allá por el mes de marzo, Carlo Ancelotti dejó una frase con huella: "En el Madrid, el empate es la antesala de la crisis". Una sentencia que sirve para las tablas que el conjunto blanco ha firmado en Son Moix ante el Mallorca. Quizás por eso, porque conoce a su vestuario, al club y a su entorno mejor que nadie, el técnico italiano se mostró muy enfadado en la rueda de prensa. Sorprendentemente enfadado.

"Hoy no estoy contento. Creo que se podía haber hecho mucho mejor y no quiero poner excusas de nada. Teníamos que tener más actitud y este partido nos puede servir para aprender mucho, es un partido bastante claro de dónde podemos tener problemas", reflexionó.

Un mensaje contundente para sus futbolistas, que fueron de más a menos durante el partido y que lo terminaron siendo incapaces de superar el muro defensivo del Mallorca. "El partido lo hemos empezado bien, nos hemos adelantado y hemos podido meter el segundo. Pero en la segunda parte nos ha faltado equilibrio, hemos podido perder por no tener equilibrio. Somos un equipo muy ofensivo y el equilibrio defensivo es una parte fundamental. No ha sido un buen partido", argumentó.

En esa segunda parte, el entrenador transalpino retiró a Tchouaméni para dar entrada a Modric y esperó hasta el minuto 88 para darle la oportunidad a Güler, Ceballos y Brahim. ¿Demasiado tarde?: "Puede ser, cada uno tiene su opinión. Igual era muy tarde, o no".

El Madrid tuvo más posesión que su rival, pero fue estéril. Remató menos a puerta que el Mallorca (4 contra 5) y no creó ocasiones en los últimos minutos, en los que parecía que el físico no le daba para producir jugadas. "No es un problema físico, es mental", advirtió el italiano, muy insistente en el "equilibrio" y en la concentración.

"El equilibrio se encuentra con los jugadores pensando en lo mismo. Cuando hay que recuperar el balón tenemos que pensarlo todos juntos", aseguró, refiriéndose a los desajustes en la presión. "Es un problema de todos, no de los delanteros, de los medios o de los defensas. Es un problema de un equipo que no ha entendido que esto era un aspecto clave en el partido", sentenció, de nuevo siendo muy crítico y muy duro con sus futbolistas.

Cuestionado sobre los cambios, dejó claro que el curso pasado, que el Madrid arrancó con pleno de victorias, no rotó hasta la Champions. "El año pasado tampoco cambiaba mucho al principio de la temporada. Cuando llegue la Champions tendré más opciones de rotar. Nos ha costado robar el balón, hacer presión tras pérdida... Cuando se habla del aspecto defensivo se habla sobre todo del compromiso colectivo", insistió.

El partido dejó otra noticia negativa: la expulsión de Ferland Mendy tras una dura entrada sobre Muriqi en el tiempo extra. El francés se perderá el partido ante el Valladolid y obligará a Ancelotti a apostar por Fran García.

Sobre el césped, noche complicada para Vinicius. Pitado por la afición del Mallorca desde los primeros instantes del juego y sufriendo alguna dura entrada, como una de Maffeo por detrás, discutió con el colegiado porque éste le recriminó que pidiera ánimos a la grada visitante. "Habla con Dani, no puedo hablar contigo, habla con Dani", le dijo el brasileño a Soto Grado, en referencia al capitán del conjunto blanco y la nueva norma que prohíbe a los futbolistas protestar a los colegiados.

¿Qué has hecho, Vinicius?

¿Qué has hecho, Vinicius?

Un Madrid horroroso, sin sistema de juego, impregnado en la fama y la arrogancia, pudo perder perfectamente en Mallorca. Estoy por decir que ni siquiera mereció el empate. Siempre estuvo dominado por la cólera, el fuego de no ser noqueado por una serie de fenómenos que querían ganar sin despeinarse. Iban de rojo fuego.

Lo dije en la anterior ocasión que Vini jugó en Sant Moix. Nunca debe volver a Mallorca. Maffeo le pone histérico, lo desquicia y

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La “renovación” del Atlético: 141 millones y la inyección de ilusión de Julián Álvarez, pero Simeone pide más

Actualizado Domingo, 18 agosto 2024 - 23:58

En construcción. Así rezaría el cartel que a Diego Simeone le gustaría que llevara colgado su Atlético en el inicio de temporada esta noche en La Cerámica ante el Villarreal. Y es que la «renovación» aún no ha terminado. Al Cholo le faltan piezas para encajar el equipo que tiene en la cabeza y competir sin apuros por un objetivo que no se marcará hasta que no sepa cuáles son todas sus armas.

Con el mercado abierto hasta el 31, la inversión de 141,5 millones de euros que lleva realizada el conjunto rojiblanco no es suficiente para darle el nuevo aire que perfiló el argentino con la dirección del club hace unos meses. «Necesitamos terminar de cerrar la plantilla. No está cerrada. Estamos trabajando para tener a la gente que necesitamos», advertía el entrenador. Esa necesidad son un central zurdo y un centrocampista.

La operación con Conor Gallagher y el Chelsea encalló al descartar los ingleses la incorporación de Samu Omorodion, y con ella arrastró la opción del valencianista Javi Guerra. Sin embargo, el internacional inglés -a quien Maresca tiene en cuarentena y no jugó ante el City- sigue esperado al Atlético y la llave de su fichaje puede tenerla ahora Joao Félix. Inscrito en la Liga y a las órdenes de Simeone, que alaba su «predisposición» en esta pretemporada, el club necesita una venta jugosa para poder incorporar los refuerzos que reclama el técnico.

Para saber más

«Buscamos seguir mejorando, entendemos que todos los años no son iguales para traer futbolistas. Hoy podemos traer futbolistas que generan nuevos estímulos y ayudar a los jóvenes para que nos ayuden. Estamos en una transición importante, una renovación que esperamos demostrar pronto», reflexionó el entrenador, que estrenará algunas de sus nuevas armas en este debut liguero.

El Atlético se ha movido con soltura hasta ahora en este mercado. La inyección de capital de 70 millones de euros de los máximos accionistas, las bajas de jugadores con un coste salarial alto, como Hermoso, Savic o Saúl Ñíguez, y la venta de Söyüncü (8,5) y Morata (15) le han permitido afrontar una inversión muy alta para reforzar parcelas clave y, en algún caso, lanzar un mensaje ambicioso que sus aficionados han recibido con agrado.

Caras nuevas e ilusionantes

La delantera es la línea que más ilusiona. Simeone tiene una pieza efectiva con Alexander Sorloth que hoy lucirá en un estadio que el noruego conoce muy bien. Entró en escena cuando, tras cerrarse la puerta de Dovbyk, el Villarreal aceptó negociar su traspaso por 32 millones más seis en variables. No hubo dudas en el cuerpo técnico viendo los 26 goles (23 en Liga) y seis asistencias que aportó al conjunto de Marcelino la pasada temporada. Además, el precio lo aligeró la salida de Morata.

Sorloth, en un entrenamiento.

Sorloth, en un entrenamiento.Z. ARAGÓNEFE

Simeone tiene el '9' que buscaba: capaz de vivir en el área cómodo, chocar con los centrales, alimentarse de la creatividad de Griezmann o Samu Lino y generarles espacios, algo de lo que también se beneficiará Julián Álvarez.

La llegada del campeón del Mundo y de la Copa América ha supuesto una inyección de optimismo en la grada colchonera que bien valen los 75 millones de euros abonados al City. De momento, su incorporación al ataque, en cualquiera de las posiciones por donde se mueve, será progresiva. «Lleva cuatro entrenamientos y se está adaptando. Sabe dónde viene y todas las características que tiene se acercan al ADN del Atlético. Se ha ganado un lugar importante. Ojalá podamos formar un equipo para que nos ayuden sus características», reflexionó el Cholo. El tercer fichaje fue Le Normand, un central a quien habían seguido durante toda la temporada, por el que ha pagado 34,5 millones y arranca el elogio de rivales como Marcelino.

Si Simeone no tiene la plantilla cerrada, tampoco el Villarreal, que además soporta las bajas por lesiones de jugadores que deben tener hueco en el nuevo once, que ha sufrido una reestructuración para bajar la media de edad, de las más alta s de la Liga. El portero Diego Conde y Sergi Cardona son las novedades que verá a la afición. El objetivo de los amarillos es tratar de mirar a Europa. El del Atlético, Simeone se lo reserva: «Espera que se cierre la plantilla». No duda de que el Real Madrid parte como favorito, pero advierte de que el resto «le competirá a un equipo que ahora parece ser de los mejores».

La nueva galaxia del Madrid pincha en el embudo de Mallorca

La nueva galaxia del Madrid pincha en el embudo de Mallorca

El estreno de la película liguera del Madrid llegó con pinchazo. No en la taquilla, sí en el césped. Los blancos firmaron tablas en un Son Moix repleto que se convirtió en un embudo para los de Ancelotti, incapaces de doblegar la defensa de Arrasate. Rodrygo anotó el 0-1 de una noche que parecía brillante en la galaxia madridista, pero Muriqi, imponente de cabeza, selló el empate.

Ancelotti sabe que lo más importante de un equipo campeón es la química. Dentro y fuera del vestuario. Sus dos Champions en cuatro años se explican desde el ambiente de grupo que se vive dentro de Valdebebas. Por eso, y porque el verano está para disfrutar, el técnico italiano volvió a apostar en Son Moix por el once de la Supercopa de Europa. Ese que junta en el mismo ataque a Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé.

Cada viaje caluroso de este Madrid recuerda a las giras exóticas de los Galácticos. Es así. Por el '9' de Mbappé que llevaba Ronaldo, porque Bellingham es inglés como Beckham, por la 'samba' de Vinicius y Rodrygo... Es un equipo que apetece ver. Por eso en la grada de Son Moix no cabía un alma y por ahí estaban Rudy, Nadal o Abrines.

Esta alineación del Madrid lleva dos partidos de prueba pero ya ha dejado claro que necesita más físico que adaptación. En la primera parte de Mallorca volvieron a fluir como desea Ancelotti, intercambiando puestos, creando espacios a los compañeros, atrayendo rivales... Pero le faltó gas, necesario para las ideas.

A pesar del clásico arreón inicial del Mallorca, en el que tuvo que intervenir Courtois para despejar un disparo de Samu Costa, el Madrid controló el partido. Bellingham volvió a ser más constructor que ejecutor y Ancelotti siguió probando varias salidas de balón que acababan, según la jugada, con el inglés, Rüdiger, Rodrygo o Vinicius en la que era la posición de Kroos. Unos movimientos que desajustaron a su rival.

En el 12, primera combinación de éxito. Bellingham, Mbappé, Vinicius y Rodrygo se juntaron en la zona izquierda del área balear. Pared entre el inglés y el francés, el balón llegó a Vini, que dejó atrás a Rodrygo y éste, después de varios amagos, encontró la red del Mallorca con una rosca al palo izquierdo de Greif.

El tanto confirmó la superioridad del Madrid ante un Mallorca que intentó hacerse con el balón, pero no pudo. La idea de Arrasate es más proactiva que la de Aguirre, pero la diferencia de talento entre ambos equipos era demasiada como para buscar ese camino. El plan se volvió simple: defensar y aprovechar las opciones que les dejaran.

El Madrid pausó el juego cuando tuvo que hacerlo y aceleró cuando vio los espacios, especialmente en los pies de Vinicius y Mbappé y siempre sostenido por Valverde y Tchouaméni. En el 24, Mbappé remató al lateral un centro de Vinicius, y unos minutos después no llegó por milímetros a terminar una combinación extraordinaria de sus compañeros. Dentro del área, de derecha a izquierda, con pisadas y algún caño, Vinicius terminó poniendo un centro que el galo no alcanzó a rematar.

Muriqi, gigante

Disfrutaban los blancos y sufría el Mallorca, dependiente de las jugadas a balón parado. Por suerte, la noche de Palma le había guardado un premio. Tras el descanso, los baleares vieron la luz como casi siempre en Son Moix, con un centro y un remate de cabeza de Muriqi. Gigante, el kosovar se elevó entre Rüdiger y Bellingham y superó a Courtois para empatar el partido.

Era el minuto 51 y Arrasate tenía al Madrid donde quería. Tablas en el tramo final y el partido convertido en un embudo hacia la portería balear. Al Madrid le costó romper líneas, el ex de Osasuna metió más madera en su centro del campo y Ancelotti apostó por Modric en el timón. Necesitaba ideas y goles.

En la última media hora, el conjunto blanco empezó a atravesar el embudo como pudo. En el 61, Mbappé ganó a la espalda de los centrales, encaró a los últimos defensas y probó a Greif al primer palo, pero el guardameta rechazó el disparo del francés. No sería su último intento.

El físico comenzó a hacer efecto a ambos equipos y el duelo se llenó de imprecisiones, sin romperse porque nadie estaba para carreras extras. En el 69, Bellingham encontró a Mbappé al espacio y el galo, con la zurda, probó en diagonal a Greif, que volvió a acertar para rechazar el tiro.

El embudo mallorquín se convirtió en un imposible para el Madrid, obligando a Ancelotti a realizar tres cambios de emergencia en el 88. No encontraba soluciones a sus problemas y retiró a Bellingham y Vinicius, impotentes ante la defensa rival. Fue el turno de Güler y Brahim, con Mbappé y Rodrygo al lado. Demasiadas urgencias para la primera semana de competición liguera.

El Madrid perdió dos puntos en su estreno y confirmó que no todos los días son fiesta en la galaxia. Le quedan 37 jornadas de sudor.

La revolución de los equipos satélites: "Ganar el Mundial cambiaría la mentalidad en MotoGP"

La revolución de los equipos satélites: “Ganar el Mundial cambiaría la mentalidad en MotoGP”

Hace 24 años, un piloto excepcional como Kenny Roberts le dijo a su hijo: "Vence este año porque el que viene lo tendrás mucho más difícil". Kenny Roberts Jr. acababa de ganar el campeonato de 500cc de motociclismo en el año 2000. Como había predicho su padre, la temporada siguiente un tal Valentino Rossi ganaba su primer título de 500cc con más de 100 puntos de ventaja al segundo; Roberts Jr. fue undécimo.

Aquel título fue el último campeonato que lograría un piloto de un equipo satélite, concretamente el Nastro Azzurro. Obviamente, no era un cualquiera, el que es considerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos logró una hazaña que nunca se ha repetido desde la transformación de 500cc a MotoGP.

Desde entonces, ha habido intentos de asalto a la cumbre de la categoría reina pero, por unas razones o por otras, nadie ha conseguido hollar ese pico en lo que llevamos de siglo. "Los oficiales tienen material, presupuesto, gente y fichan a los mejores pilotos. Los satélite empiezan el trabajo con pilotos jóvenes, necesitan más tiempo para desarrollarse", cuenta Gino Borsoi, jefe del equipo Prima Pramac.

Quizás este sea el año. Tres de los siete primeros pilotos de la parrilla pertenecen a escuadras no oficiales y son, además, españoles. Hablamos del subcampeón el año pasado y ahora segundo en el Mundial, Jorge Martín, que sigue en el Prima Pramac con una Ducati actual. "Estamos ahí", explica Borsoi y desarrolla: "Intentaremos eliminar aquellos errores del año pasado para hacerlo mejor. Si esto sirve para ganar el mundial, ojalá. Sería muy bonito para que la gente cambie la mentalidad de ir siempre al equipo oficial".

Para saber más

En cuarta posición se sitúa Marc Márquez que pilota para Gresini, que cuenta con el modelo del año pasado de la marca italiana. Y en séptimo lugar está Pedro Acosta que pertenece al equipo GasGas, aunque su montura, una KTM, también es de esta temporada. "Las distancias se han reducido y está más igualado. Marc, Pecco y Jorge. El primero demuestra que se puede luchar aunque cueste un poco más", explica el ex piloto Sete Gibernau.

Fue él, precisamente, el que inició esta rebelión en MotoGP a principios de siglo. El catalán lo tuvo muy cerca con dos subcampeonatos en 2003 y 2004 en las filas del equipo Gresini, filial de Honda. "No me interesaría haber ganado un Mundial sin Valentino, estoy orgulloso de haber luchado contra los mejores", cuenta Sete y agradece el crecimiento personal y deportivo de esos "tres o cuatro años maravillosos".

El nieto de Paco Bultó le complicó la vida al italiano hasta el punto que el propio Gibernau admitió en 2003: "Estábamos empatados a victorias y parte del Repsol Honda no estaba demasiado contento, porque no le gustaba que un equipo satélite, con un piloto satélite, tuviera las mismas victorias que el de fábrica".

Luego llegaría el incidente de Jerez y esa rivalidad entre ambos cruzó todas las líneas. "Yo, que estuve en un equipo satélite luchando hasta el final solo puedo sentir orgullo. Es muy difícil ganar el Mundial y hacerlo con equipo y moto satélites lo es aún más", asegura el propio Gibernau.

Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.

Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.EM

El gap entre equipos satélite y oficiales de MotoGP se ha ido cerrando en los últimos tiempos. Aunque este es más o menos estrecho según el estadio de los tres que hay en los que se encuentre el competidor: el de equipo oficial, el de equipo satélite con moto oficial y el de escuadra satélite con montura satélite. "No hay que olvidar piloto y estructura, se deben tener todos los ingredientes", confiesa Borsoi.

En 2020, una temporada atípica por la pandemia, ya avisó Franco Morbidelli con un subcampeonato ante la Suzuki oficial de Joan Mir. El italiano se quedó a 13 puntos del español. Dos años después, otro italiano, Enea Bastianini, sería el que llegaría al tercer escalón del podio por detrás de los pilotos oficiales de Ducati y Yamaha, Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, respectivamente.

La hazaña de Pramac

El penúltimo paso se dio el año pasado y lo hizo Jorge Martín y su equipo el Prima Pramac, a lomos de una Ducati Desmodedici del mismo año que las de fábrica. Si el piloto madrileño estuvo a apenas 13 puntos antes de la última carrera para hacerse con el campeonato, gracias a su aportación y a la de su compañero, Johan Zarco, consiguieron que su equipo se alzase con el mundial de constructores, un hito en MotoGP. "El año pasado no perdimos el de pilotos porque faltara algo, sino porque el mundial es difícil. Quizás echamos en falta un poco de experiencia", cuenta el jefe de Pramac.

No obstante, como destaca Sete, Márquez ha puesto en mayor valor su hazaña y la posibilidad de dar ese paso final tras admitir que necesita estar en un equipo oficial para ganar el Mundial. "No voy a pasar de un equipo satélite a otro equipo satélite", admitió el de Cervera. Un rechazo que dolió y dejó con mal sabor de boca al Pramac aunque eso no quita para que entendieran la postura del piloto. "Lo más seguro aún en contra de nuestro trabajo es ir al oficial", explica Borsoi por la historia de los datos anteriores, pero avisa, "Pramac es una de las mejores estructuras en el paddock".

Groves gana el primer sprint y Van Aert asume el liderato y da lustre a la Vuelta

Groves gana el primer sprint y Van Aert asume el liderato y da lustre a la Vuelta

Tributo al pionero y a la nueva joya del ciclismo luso. Siempre hay que ser agradecido con el anfitrión. Tras el banderazo de salida, la Vuelta tomó dirección a Torres Vedras, localidad natal de Joaquim Agostinho, el primer portugués en subir al podio de una gran ronda: tercero en el Tour de Francia en 1978 y 1979, y segundo en la Vuelta 1974. Ganó cuatro etapas en la Grande Boucle y tres en España. Esa localidad acoge un museo de ciclismo que lleva su nombre y alberga un busto de Rui Costa, único campeón del mundo portugués. A pocos kilómetros de allí, la caravana atravesó Caldas da Rainha (km 111), el pueblo de Joao Almeida, que aspira con convertirse en el primer lusitano que conquista la ronda española.

Visitas emotivas en la primera etapa en línea ganada por el australiano Kaden Groves, el velocista más acreditado de la ronda. El sprinter del Alpecin se impuso en la meta de Ourém a Wout Van Aert. El belga volvió a tirar al palo, como sucedió en la crono inaugural, con su tercer puesto. Ayer se quedó a un palmo de la victoria, pero fue premiado con el liderato de la general. Por las bonificaciones desplaza al estadounidense Brandon McNulty de la primera plaza del podio, que ahora queda a tres segundos del polivalente corredor del Visma. El maillot rojo de Van Aert (bronce en los Juegos Olímpicos de París) supone un gran espaldarazo publicitario para esta Vuelta necesitada de héroes.

Kaden Groves, que siempre estuvo muy atento en la cabeza del pelotón, se anotó su quinta etapa en la Vuelta. En 2023 sumó tres y en 2022, una. También cosechó un triunfo en el Giro de 2023. La de ayer también fue una jornada fructífera para Pau Miquel, el prometedor velocista del Kern Pharma, que terminó cuarto. El catalán sólo tiene 23 años y carece de victorias en el ámbito profesional.

Para saber más

Groves fue el más rápido de un día en el que Luis Ángel Maté volvió a acaparar notoriedad. El más veterano de la Vuelta (40 años), que fue el primero que tomó la salida en la contrarreloj de Lisboa, provocó la primera fuga de la carrera, nacida poco después de la marcha neutralizada de Cascais. El andaluz del Euskaltel se fugó en compañía de Ibon Ruiz (Kern Pharma). Ambos llegaron a tener una renta superior a los tres minutos. El fin la de la aventura llegó a 52 km de la meta, momento en el que Van Baarle abandonó por una caída. El belga es una sensible baja para la formación de Sepp Kuss y Van Aert.

Van Aert acaparó focos en una Vuelta sin dueño. Nadie quiere controlar la carrera porque aún no merece la pena desgastarse en beneficio de jefes de filas indecisos. Sin un equipo con un sprinter referencial, las etapas llanas o con ligeros repechos como la de este domingo, se antojan monótonas, con algunas intentonas de aventureros que buscan el triunfo desde la larga distancia (en cualquier momento, un espabilado puede encontrar la llave de la Vuelta, como sucedió en la anterior edición, con la escapada que impulsó a Sepp Kuss hasta lo más alto del podio). Este domingo, el grupo llegó a Ourém, en las cercanías del Santuario de Fátima, con una hora de retraso. Los nervios en el tramo final provocaron una caída en la que los principales damnificados fueron Joshua Tarling y Jhonatan Narváez.

Este lunes, la carrera presenta la última etapa en Portugal. Una jornada nerviosa de 191 kilómetros con salida en Lousa y final en Castelo Branco, que incluye el ascenso a un puerto de segunda y a otro de cuarta. El tramo final transcurre por un perfil descendente y sin apenas dificultades orográficas. Un día para esos aventureros a los que les gusta la soledad de la ruta, como El lince Maté, que este domingo lo intentó sin provecho.

Bagnaia da otro golpe sobre la mesa en Spielberg y retoma el liderato del Mundial

Bagnaia da otro golpe sobre la mesa en Spielberg y retoma el liderato del Mundial

Actualizado Domingo, 18 agosto 2024 - 15:53

Pecco Bagnaia dio un nuevo golpe sobre la mesa. El italiano sumó en Austria su tercer doblete del curso con su séptima victoria en Gran Premio y retoma así el liderato de una competición en la que únicamente Jorge Martín parece capaz de pisarle los talones. El de San Sebastián de los Reyes, ahora segundo a cinco puntos en la tabla, firmó un arranque muy fuerte, pero acabó viendo como su gran rival imponía a la postre su estilo más cerebral para abrir un hueco que sería ya del todo insuperable.

El tercer puesto fue para Enea Bastianini y Marc Márquez, tras caer hasta la decimotercera plaza por un error en la salida, consiguió firmar una de esas remontadas marca de la casa para acabar finalmente la carrera en cuarta posición. "Me mostré agresivo, traté de permanecer cerca de Pecco y Jorge, pero fue muy difícil. Este tercer puesto significa que vamos mejorando vuelta a vuelta y me puedo dar por satisfecho", aseveró Bastianini. "No hay excusas. Mejoramos en la salida y aspiraba a dar pelea hasta el final, pero, a medida que pasaba la carrera, vi que la temperatura del neumático delantero subía demasiado y él marcaba cada vez más distancia. Pensaba que podía lograr algo más, pero aún queda mucho campeonato", apuntó Martín.

"Tanto Jorge como yo hicimos algo increíble a nivel de velocidad y regularidad. Traté de abrir distancias, porque al final puede pasar de todo, logré hacerme con el triunfo y quiero darle las gracias a Valentino, por el gran trabajo que hacemos en la academia", señaló por su parte un Bagnaia que se acordó así de un Rossi que sufrió en Spielberg, en 2020, un accidente que a punto estuvo de costarle la vida. En cuanto al rendimiento del resto de españoles, Maverick Viñales fue séptimo, Aleix Espargaró, noveno, Álex Márquez, décimo, Pol Espargaró, con una wild card, duodécimo, Pedro Acosta, decimotercero, Augusto Fernández, decimocuarto, Alex Rins, decimosexto y Joan Mir, decimoséptimo, mientras que Raúl Fernández se retiró por problemas mecánicos.

Alcaraz sólo puede perder ante Alcaraz

Alcaraz sólo puede perder ante Alcaraz

Es la primera vez este año que, sin mediar lesión, Carlos Alcaraz pierde dos partidos consecutivos. A la derrota contra Novak Djokovic en la final de los Juegos Olímpicos de París le ha seguido la sufrida ante Gael Monfils en su debut en el Masters 1000 de Cincinnati. Desde que en el último otoño cayese de entrada ante Roman Safiulin en Paris-Bercy y volviese a hacerlo frente a Alexander Zverev en el primer partido de las ATP Finals, el número 3 del mundo no había tropezado dos veces seguidas. (En el inicio del curso se retiró lesionado en Río frente a Thiago Monteiro tras perder contra Nicolas Jarry en semifinales de Buenos Aires).

El partido de este viernes ante Monfils vino acompañado de un arranque de ira tras perder el servicio en el tercer juego del tercer parcial: Alcaraz destrozó su raqueta con saña, golpeándola reiteradamente contra el cemento.

La situación no es, ni mucho menos, dramática. Alcaraz venía de ganar Roland Garros y de revalidar su título en Wimbledon con un considerable margen frente a Djokovic, siete veces campeón sobre la hierba londinense. Alcaraz es el máximo favorito para ganar el Abierto de Estados Unidos, que comienza el día 26. Resulta difícil discutir que estamos ante un jugador de cualidades superlativas, con tenis para romper barreras, como ya ha hecho con sucesivos récords de precocidad. En Nueva York, con Jannik Sinner lejos de su mejor estado físico y a la espera de medir los efectos de la implosión que el oro olímpico tenga en el rendimiento de Djokovic, su nombre resalta aún más en la rampa de salida.

Alcaraz posee más recursos técnicos que nadie. Más que Nole. Más que Roger Federer. Más que Rafael Nadal. Con buen criterio, el murciano ha tratado de eludir desde su despegue las analogías con el 14 veces ganador de Roland Garros, un jugador a todas luces irrepetible. La imagen de Alcaraz haciendo trizas su raqueta daña más su reputación en el contraste con Nadal, que a lo largo de más de dos décadas en las pistas nunca dejó un gesto semejante. La figura del zurdo está asociada a la ejemplaridad, sin entrar ahora en determinadas decisiones tomadas en el tramo final de su carrera, como la de convertirse en embajador tenístico de Arabia Saudí.

Innumerables recursos

Alcaraz no es Nadal. Posee su propia personalidad y, si bien, como ha quedado escrito, puede jugar mejor que nadie, su cabeza aún está lejos de la de quien ha sido su compañero de dobles en los Juegos. No le hubo ni le habrá más fuerte anímicamente que Nadal. Nadie duda del potencial de Alcaraz. Sí, y es algo lógico, a sus 21 años, de la gestión que sea capaz de hacer de sus innumerables recursos. En muchos momentos, y así él mismo lo ha dejado caer, sin que deba colegirse jactancia de sus palabras, de la impresión de que Alcaraz sólo puede perder contra Alcaraz.

Hay que poner en contexto su actitud en Ohio, una réplica casi idéntica a las frecuentes salidas de tono de Djokovic, a quien no le ha hecho falta fair play para convertirse en el mejor de siempre. Alcaraz viene de suscribir en París, culminado con la medalla de plata, el mayor compromiso con su país.

A diferencia de Nadal, que empezó a tomar vuelo precisamente como líder del equipo campeón de la Copa Davis, poco después de ingresar en la mayoría de edad, el tenista de El Palmar, bien haya sido por lesión o por otras prioridades en el diseño de su carrera, sólo ha disputado tres partidos en esta competición, con dos victorias y una derrota. De algún modo, se sentía en deuda con los aficionados que reclamaban una mayor coherencia con su propio discurso, en la defensa de intereses también colectivos, algo que le pesó en su rendimiento en la final ante Djokovic, como también el desgaste, más emocional que físico, de sumar voluntades en dobles junto a Nadal.

Nadie le conoce mejor que su entrenador, Juan Carlos Ferrero, quien sabe bien que el principal déficit en el joven a quien ha moldeado casi desde niño está en algunas inclinaciones a la distracción y en la tendencia, ya bastante subsanada, al embellecimiento, por la propia concepción del tenis como un juego que sólo tiene sentido cuando prima la diversión. La derrota ante Monfils puede quedarse en algo anecdótico, sólo magnificada por un gesto feo, del que ya ha manifestado públicamente su pesar. Hace unas semanas perdió ante Jack Draper en segunda ronda de Queen's, adonde sólo acudió a rodarse. Poco después saldría a hombros del All England Club.