Arteta: "Espero que preparemos bien el partido y salgamos mañana como bestias"

Arteta: “Espero que preparemos bien el partido y salgamos mañana como bestias”

El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, ya parece haber olvidado el mal sabor de boca del arbitraje que sufrió su equipo en el Metropolitano y que apuntó a que "cambió el partido". Tras su contundente victoria ente el Fulham este fin de semana, el vasco está enfocado en que su equipo esté preparado para la batalla europea de mañana ante el Atlético. "Lo único que tengo que hacer es acabar de preparar mañana el equipo y el partido y que salgamos mañana como bestias", ha lanzado.

El entrenador dice que de las dudas, sólo Timber, se ha quedado fuera de la convocatoria y que Haavertz y Odegaard están listos para mañana. "No necesitamos que los jugadores estén disponibles sino que estén en las mejoras condiciones como lo está Saka", ha dicho, no obstante sobre las necesidades a la hora de afrontar unas semifinales de Champions.

Un duelo del que saldrá el primer finalista de la Champions, escalón que los gunners no pisan desde hace 20 años. "Estamos hambrientos", ha manifestado el entrenador, que ha apuntado que quiere colocar al Arsenal "entre los mejores partidos de Europa". Pese a la importancia del duelo de semifinales ante el Atlético ha pedido el entrenador que sus jugadores estén en el "mejor estado emocional".

Para ello sabe que contarán con varias iniciativas de los fans del Arsenal como el recibimiento al equipo así como un gran tifo para antes del inicio del duelo. Ha apuntado el entrenador que el público "no necesita mensajes" y que su deber es ganar el partido y pasar la eliminatoria.

Confía el vasco en que sus jugadores puedan hacerlo porque "se lo han demostrado a lo largo de la temporada". "Mañana será un partido diferente, pero estamos preparados para competirlo, jugarlo y ganarlo", ha expresado el entrenador gunner que habla de "sueño" el pasar a la final.

El vasco no ha querido comentar sobre la posibilidad de que inicie Julián Álvarez u otro jugador y que su responsabilidad es centrarse en su equipo. "Nosotros nos hemos enfocado en nuestras armas", ha expresado el técnico sobre la importancia de no plantear el partido según lo que haga el Atlético del que no sabe si saldrá a presionar o en bloque bajo porque "tiene capacidad de hacer cualquier cosa".

Simeone tira de ironía ante la prensa inglesa sobre sus supersticiones: "Cambiamos de hotel porque es más barato"

Simeone tira de ironía ante la prensa inglesa sobre sus supersticiones: “Cambiamos de hotel porque es más barato”

Recuperó Diego Simeone a Antoine Griezmann en la rueda de prensa como escudero. No salió mal la elección del francés en los cuartos de final ante el FC Barcelona, que se saldó con unas emotivas palabras del entrenador para su pupilo en su última campaña como rojiblanco. Ahora ambos no quieren despedidas, quieren llegar hasta la final de Budapest y para ello necesitan irse con la victoria del Emirates. "Convencidos de lo que tenemos que hacer. El plan que se elija habrá que llevarlo hasta el final", ha expresado el técnico bajo la atenta mirada de su jugador.

Más allá de la victoria británica en esta fase de grupos, Atlético de Madrid y Arsenal ya se vieron antes en otra semifinal europea. Era de Europa League y los rojiblancos consiguieron empatar en el Emirates precisamente con gol del francés para luego eliminar a los británicos con un tanto de Diego Costa en el Metropolitano en 2018. "Da igual si meto gol o no, prefiero ganar o pasar. Al llegar al partido estoy más calmado, antes tenía mucho estrés", ha apuntado el galo.

Pero la cábala del argentino es algo que ha traspasado al alojamiento del equipo. El Atlético de Madrid ha cambiado de hotel en Londres al Courthouse Hotel Schoreditch tras su derrota en octubre en fase de grupos. Preguntado por ello por la prensa inglesa, el técnico ha tirado de ironía. "Estamos mejor que en octubre y cambiamos de hotel porque era más barato", ha dicho entre risas y provocando carcajadas en la rueda de prensa.

Más allá de las cábalas, el entrenador argentino espera que todos sus jugadores, incluidas las dudas, estén preparados para el enfrentamiento del martes donde el equipo se juega la tercera final de Champions bajo su batuta, la cuarta en toda la historia del club.

"Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol pasa por los jugadores y tenemos que hacer que lleguen de la mejor manera al juego. Creo que la experiencia y el tiempo te da más calma y la paz para enfrentar un partido como el de mañana", ha lanzado el técnico confirmando que tanto Giuliano como Julián o Sorloth estarán para mañana aunque no sabe si para 30,45, 60 o los 90 minutos.

Quien seguro que estará es un Antoine Griezmann que no quiere que termine su periplo europeo con el Atlético esta temporada y del que dice nunca estuvo cerca de interrumpirse por su parte antes de tiempo. "Siempre fui claro que mi idea era seguir aqui porque sentía que se podía hacer algo increíble. No lo dudé y estamos a un paso. El equipo lo sabe, se ve tranquilidad y confianza", ha lanzado el galo.

El ejemplo en el campo

Dice que su rol actual es liderar con el ejemplo, que lo de dar charlas a los jóvenes es "más de Koke" y que la experiencia le ha dado la capacidad de saber imponer la pausa en el juego cuando es necesaria. "Cada vez que empezamos la Champions te ves levantando el trofeo y cualquier jugador cuando era niño lo ha hecho. Estamos a dos partidos y mañana hay que estar bien tácticamente y seguir la línea del segundo tiempo en casa", ha proyectado el jugador.

La rueda de prensa ha tenido otro momento gracioso y de complicidad entre entrenador y jugador cuando le preguntaban a Griezmann sobre las finales pasadas y él recordaba sus buenos momentos en un terreno de juego. "Eres campeón del mundo", le susurraba el Cholo con media sonrisa mientras el francés asentía y dejaba escapar una risilla.

¿Por qué Simeone es tan optimista para el partido de Londres? Superstición, descanso, estrategia y datos

¿Por qué Simeone es tan optimista para el partido de Londres? Superstición, descanso, estrategia y datos

Simeone, en su lenguaje no verbal, es bastante transparente. En las palabras no, en las palabras es perfectamente capaz de decir justamente lo contrario de lo que está pensando (si cree que eso le va a beneficiar), pero en los gestos... Y en la noche del Metropolitano, ante las cámaras, se vio a un entrenador lleno de energía, sonriente, enérgico, con un mensaje claro: «Tenemos un desafío fantástico por delante», dijo, y remató: «Siempre soy optimista».

Su forma de moverse decía que se lo cree de verdad. ¿Por qué? Hay varias razones, y la primera de ellas habla de los datos que dejó tras de sí el partido de ida. Su equipo lideró todas las estadísticas ofensivas. El Atlético disparó más veces que el Arsenal, 18 contra 11, lo hizo con más acierto (4 a portería, más un larguero de Griezmann, por dos de los ingleses), y hasta dominó la posesión 52% vs. 48%. Incluso algo tan etéreo como la estadística de los goles esperados: 2,22 frente a 1,5.

Consciente de estos números, y precisamente para realzarlos, dejó otra de las frases de la noche: «¿Vieron lo que tenían del banquillo? ¡Si los que entraban eran mejor que los que se iban!», insistió varias veces en la ronda que hizo por las televisiones y, también, en la sala de prensa. También aumenta su optimismo ver que, pese a todo, sus chicos compitieron con un equipo que no ha perdido ni un partido en esta Champions (10 victorias, tres empates).

El aspecto físico también influye en esta alegría previa del argentino. Mientras el Atlético puede poner al equipo juvenil mañana frente al Valencia si es necesario, el Arsenal se juega, también mañana, la Liga inglesa, de modo que no podrá dar descanso a ninguno de sus mejores futbolistas. Juega contra el Fulham a las 18.30 horas, y estando empatado a todo con el Manchester City a falta de cuatro jornadas, el desgaste es más que evidente.

Tenemos, por tanto, los datos del primer partido y la diferencia en las horas de descanso como primeros motivos para afrontar con ilusión el partido de vuelta en Londres. Pero hay más. Ya no son tangibles, pues acuden a esa parte, trascendental, de la personalidad del técnico que se puede resumir en una palabra: cabulero, que es la forma que tienen en Argentina de llamar a una persona supersticiosa.

Las coincidencias

La cosa podría empezar por el hecho de que, 12 años después, el Atlético se encuentra en (casi) el mismo escenario. Entonces, en 2014, también el Atlético fue a Londres a jugarse el pase a la final de la Champions después de empatar en casa contra el Chelsea (0-0). Salió tan bien aquel partido (1-3 con gol de Torres, pero para los blues), que el recuerdo influye en alguien con la personalidad del Cholo. No sería extraño que haya puesto énfasis en repetir hotel, horarios de viaje, costumbres, etc... Y, aunque no lo contará nunca, es posible que haya más sensaciones que a él le hagan tener ese ímpetu estos días, quién sabe si hablamos de algún cumpleaños de algún jugador, o de una efeméride desconocida para el resto...

Sea lo que sea, Simeone está on fire. Ni siquiera las lesiones le impedían el miércoles por la noche esparcir su euforia por los rincones del estadio. Parece que Julián llegará pese a sus problemas en el tobillo, del mismo modo que Sorloth, que tenía algunas molestias en el isquiotibial y pidió no jugar después de estar calentando. En realidad, muy grave ha de ser la dolencia para que alguno de los futbolistas se quite del medio.

Por último, quién sabe si en toda esta atmósfera influyen dos tipos como Koke y Griezmann. Cuando Simeone le gritaba al francés si le retiraba del campo (minuto 85), Antoine le dijo con un gesto de que aguantaba. Aunque se le veía fundido, eran los últimos minutos del galo en Champions en el Metropolitano 97 encuentros después. Muy cansado también estaba el español, que suma más partidos todavía que su compañero (116). «Tenemos a Koke y a Antoine, que con la edad que tienen corren y juegan... Tenemos un desafío fantástico», les elogió su entrenador, quién sabe si viendo algo que los demás no ven antes de jugarse la que sería su tercera final de Liga de Campeones desde que llegó.

Último partido del 'dúo dinámico' en Champions en el Metropolitano: "Koke y Antoine, con la edad que tienen corren y juegan..."

Último partido del ‘dúo dinámico’ en Champions en el Metropolitano: “Koke y Antoine, con la edad que tienen corren y juegan…”

Corría el minuto 85 cuando Diego Simeone le gritaba a Antoine Griezmann si le retiraba del campo. Quedaban aún dos cambios a los rojiblancos y el Cholo veía cansado a su estrella. Le respondió el francés con un gesto de que aguantaba. Aunque se veía fundido, eran los últimos minutos del galo en Champions en el Metropolitano. Los quería disfrutar 97 encuentros después. "Parece que Griezmann pasa el partido y, en vez de cansarse, empieza a encontrar lugares para hacer algo diferente. Pensé en sacarlo, pero dije: 'no, vamos a dejarlo porque siempre pasa algo'", apuntó su entrenador.

Y pasó, pero el palo se encargó de quitarle la gloria al francés en su despedida. Hubiera sido el tanto de la victoria tras el empate de penalti de Julián Álvarez unos minutos antes. "Tuve tres, pero no pude tocar la red, en la vuelta seguro. Hicimos un gran trabajo todos y nos tenemos que quedar con el segundo tiempo", expresó el galo en la televisión en la entrevista postpartido. La UEFA debió ver lo mismo que alabó su técnico: "jerarquía, talento y calidad", para darle al francés el premio MVP.

Aunque, para ser justos, esos piropos también los lanzó Simeone a Koke, el motor incombustible del Atlético de Madrid, que sumaba 116 duelos en la máxima competición continental. Fue ante el Arsenal el jugador con mayor número de recuperaciones, nueve, y el segundo en acciones con balón (81) y en pases totales (70). "Tenemos a Koke y a Antoine, que con la edad que tienen corren y juegan... Tenemos un desafío fantástico", lanzó el argentino sobre sus pupilos más veteranos.

El Arsenal ha sido el testigo de excepción de este último partido europeo juntos en el Metropolitano de estos dos amigos que han llevado al club rojiblanco a cotas impensables. Aunque queda la cima. "Ojalá que podamos darle la final de Budapest, yo intento disfrutar de Grizzy todos los días y además de ser un grandísimo jugador, como persona es increíble", alabó Johnny Cardoso, su compañero ayer en el centro del campo y con el que, juntos, consiguieron deshacer el empuje gunner.

Otro jovenzuelo que llegaba a los 116 partidos en Champions era un Oblak que, gracias a un excelso trabajo de su defensa, tuvo poco trabajo en su arco. "Queríamos la victoria , pero no la conseguimos y eso no cambia que hayamos hecho un buen partido", declaró el esloveno sobre la gran ocasión perdida para irse con ventaja a Londres. "Está todo abierto", añadió el guardameta que dice que hay que "ir a ganar a domicilio" y valoró que el equipo está "atacando muy bien".

Es cierto que los rojiblancos lideraron todas las estadísticas ofensivas. Dispararon más veces, 18-11, con más acierto, 4-2 más un larguero de Griezmann, y dominaron la posesión 52%/48%, así como la estadística de los goles esperados, 2,22 frente a 1,5. Aunque los tantos llegaron de penalti. Algunos, polémicos.

Polémica arbitral

En un duelo de control, sólo los errores inclinaron la balanza. El primero fue de Hancko por empujar en el área a Gyokeres. Lo que viene a ser un empujín, más bien. "El primero no me pareció. En semifinales de Champions se necesita un penal que sea penal", criticó Simeone, aunque no quiso el argentino abundar en la actuación arbitral.

Mikel Arteta, en cambio, sí que lo hizo en gran parte de su comparecencia tanto en las entrevistas postpartido de las televisiones como en rueda de prensa. "Cuando luchas tanto nueve meses por estar aquí, esto no puede pasar", se quejó el vasco sobre el penalti del que se retractó Makkelie a instancias del VAR por un pisotón de Hancko a Eze. Para el técnico del Arsenal, esa acción decidió el partido. Pero no la eliminatoria. Quedan, mínimo 90 minutos en Londres, para decidir el primer finalista de Champions. Y Koke y Griezmann, el 'dúo dinámico' rojiblanco, miran al 30 de mayo con la ilusión de unos colegiales.

De los goles de Julián Álvarez a la varita de Griezman: "Mi gran ilusión es llevar al Atlético a la final de Budapest"

De los goles de Julián Álvarez a la varita de Griezman: “Mi gran ilusión es llevar al Atlético a la final de Budapest”

El Atlético de Madrid se sostiene en la pelea por llegar a la final de la Champions de Budapest por el coraje de una leyenda incombustible como Koke, por el perfecto encaje de un recién llegado como Marc Pubill pero, sobre todo, por los goles de Julián Álvarez y la varita mágica que, aunque pasan y pasan los años, sigue teniendo Antoine Griezmann. "Mi gran ilusión es llegar a la final. Me preparo para ello", confesaba el francés que estrelló el 2-1 en el minuto 62 en la cruceta.

Hasta entonces había sido Julián Álvarez quien visualizó ante todo el Metropolitano que carga a su espalda el peso del ataque cuando lo necesita. Su balance goleador es extraordinario. Ha marcado 10 goles en 14 partidos y ha repartido cuatro asistencias. Solo en cinco encuentros europeos no ha visto portería y se ha sobrepuesto a los malos recuerdos de aquel fatídico doble toque. Anoche tuvo un penalti y, sin dudarlo, lo marcó para igualar con una decena de goles desde los 11 metros a un mito como Milinko Pantic. Su figura en las eliminatorias clave de la competición se ha agigantado.

De hecho, se han convertido en el jugador rojiblanco que más goles ha marcado en una temporada en Champions. Al Tottenham en octavos le hizo tres y en el duelo de cuartos ante el Barça apareció en el Metropolitano para cerrar la eliminatoria. El Arsenal era una estación más hacia Budapest. El argentino detectó la laguna que se abría entre la espalda de Declan Rice y la defensa de Saliba y Gabriel y, desde ahí, anunció peligro. Primero con un remate que salvó Raya; después cabeceando un centro de Pubill. Su trabajo no solo era cazar el gol, sino presionar la salida de balón de un equipo que arriesga mucho y, en ocasiones, se equivoca. En ese corte del césped iba a jugar su partido.

Esta vez apareció poco Lookman y Griezmann anduvo más ocupado en llevar la manija que en pisar el área en la primera parte. Tampoco colaboró Giuliano Simeone. Se llevó un golpe en el costado en un salto con Hincapié al inicio del partido al que trató de sobrevivir en la primera parte, pero que le dejó en el vestuario tras el descanso. Para entonces, el Atlético ya tenía que remontar.

"El primer tiempo fue parejo, con poca posibilidad de gol para los dos. Es un equipo muy bueno, que no ha perdido en Europa y es primero en la Premier. Entraban los suplentes y eran mejores que los titulares", describió Simeone. "En el segundo tiempo, ellos bajaron la intensidad y nosotros crecimos con orden a la línea del área, donde aparecieron Griezmann y Lookman. Tuvimos ocasiones pero no pudimos", resumió..

Un árbitro de penaltis

El colegiado neerlandés Danny Makkelie fue otro de los protagonistas. No dudó en calificar de atropello el choque entre Hancko y Gyökeres en el área, y el sueco batió a Oblak. Le tocó a Atlético el árbitro que, en ocho partidos de Champions, ha señalado cinco penaltis, cuatro de ellos en los primeros duelos de la fase de grupos que dirigió. Aún le falta sumar uno más por manos de White y otro que anuló tras consultar el VAR.

"Para cobrar un penalti en unas semifinales de Champions tiene que ser penalti. Esto fue un penaltito. El contacto me pareció mínimo", defendió Simeone. No estaba de acuerdo Arteta: "En la Premier estos dos penaltis no los hubieran pitado, pero en la Champions, sí. Lo vimos ayer. Luego no entiendo que no vea penalti a Eze", se lamentó.

A la Araña al Principito les tocó jugar también contra eso, en contra y a favor. En la segunda mitad, su veneno emergió. "A nivel de intensidad, presión y colocación, ha sido mejor. Hicimos arreglos para presionar y vascular mejor .Tenemos que seguir así en Londres. Va a ser un partido bonito para jugarlo, y también para sufrirlo en casa o en el estadio", advirtió Griezmann.

Julián Álvarez se benefició de ese trabajo tratando de sacar oro de una falta colocadita a la escuadra. Incluso le dio para dejar solo a Lookman ante Raya. Le decía Simeone desde el banquillo que buscara portería y no dejó de hacerlo. Lo logró de penalti y su nivel de confianza creció hasta llevarle a intentar marcar un gol olímpico. Su noche la amargó un golpe en el tobillo que le obligó a retirarse en el 74. "Le harán pruebas para ver qué tiene", dijo Simeone. Seis días quedan para el partido de vuelta, para el que también es duda Sorloth, que no pudo jugar al resentirse en el calentamiento de unas molestias.

No dejó de jalear el Metropolitano, que se convirtió por una noche en el Calderón, con 70.000 almas empujando para que su equipo volviera a una final de Champions. A la cita con la historia no quiso faltar el rey Felipe VI, que acudió al palco invitado por el Atlético. Fue como aficionado, porque se le atribuye sentimiento rojiblanco, y no como jefe de Estado en acto oficial, algo que la Casa Real se encargó de puntualizar. Junto al Rey, y con menos habilidad para esconder los nervios antes y durante el partido, estuvo el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ferviente seguidor atlético que, con profunda emoción, cantó el himno como si estuviera en su asiento de abonado.

La rabia del Atleti

La rabia del Atleti

Actualizado

La rabia del Atleti en su juego, en su querer. Y la rabia de solo haber empatado ante un Arsenal sin pólvora que también, en el Metropolitano, demostró que es solo una caricatura de sus mejores momentos en los dos tercios de la temporada.

De todas formas, dado el momento catatónico del Arsenal, con su angustia por perder la Premier League y su obligación de ganar, le lleva a una angustia de la que no sé si podrá salir.

Esta vez, Simeone no apareció con un Atleti insultante, con un dominio abrumador como frente al Barcelona. Quizá el cansancio también aniquiló la fuerza de otras ocasiones.

El calendario para el Atleti ha sido canallesco. Hace unos diez días jugó hasta la asfixia su final ante la Real Sociedad. Ha tenido que sufrir sacrificios muy cruentos con dos eliminatorias ante el Barcelona. Creo que Koke y Griezmann, los dos más veteranos, eran los más perjudicados.

Aun así, Julián Álvarez se jugó las piernas en el partido. Y hay que recordar que, antes del regalo del penalti al Arsenal, el argentino disparó con una fuerza y un ángulo fenomenales. Pero David Raya impidió el gol.

El Arsenal no tuvo siquiera una sola ocasión de gol, salvo el penalti más que dudoso que marcó Gyökeres, que me parece un "bluff" para lo que pagaron los árabes del Emirates.

No sé qué tipo de estimulación tomaron los jugadores del Atleti durante el descanso, porque salieron a arrasar y acogotaron a un Arsenal que parecía un equipo grotesco, solo protegido por su retaguardia y, naturalmente, por David Raya.

El meta español hizo dos paradas magníficas. Lookman no marcó de forma inverosímil, pero hasta los veteranos Griezmann y Koke se repusieron, hasta tal punto que, cuando el Arsenal se agotaba en su angustia por imponerse a los rojiblancos, el francés hizo una de las suyas, pero su sutil disparo se estrelló en el larguero.

Y se acabó el partido. No me explico cómo Mikel Arteta es tan inútil con la artillería de Saka, con Madueke e incluso con Eze. Es un equipo que ni siquiera genera ocasiones. Hasta el teatro de Eze no fue suficiente para seguir viviendo de los penaltis.

Creo que Arteta se ha perdido en la niebla de Londres. La entrada de Ødegaard maldice el eje de juego de Zubimendi. Arteta es incapaz de dar juego y fuerza a un equipo que antes arrollaba. Creo también que tiene mucho vértigo ante el abismo de perder un título que tenía ganado. También la sombra de su maestro, el Jedi Guardiola, le maltrata psicológicamente.

Es un mal resultado, al fin y al cabo, pero el Arsenal juega peor en el Emirates. El último partido que le vi ante el Newcastle, vivió de un gol lejano de Eze a la salida de un córner, ante un Newcastle que llegó a ponerle la soga en el cuello.

Todavía hay que creer en los contragolpes del Cholo. Hay que volar con su iluminación cuando se encuentra en un callejón sin salida. El Atleti tiene vida.

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El aficionado 'neutral' se pasó las 24 horas entre el sensacional PSG-Bayern y el Atleti-Arsenal haciendo de menos a la segunda semifinal. El aficionado 'neutral' tuvo el partido que anunciaba, un partido táctico definido por dos penaltis, el que adelantó a los gunners un penaltito de esos que te recuerdan dónde está el poder. El aficionado 'neutral' no se entera. El aficionado 'neutral' que criticaba era, curiosamente y en su mayoría, hincha de un equipo al que se ha cargado el Atleti dos veces este curso y de otro que no vio pasar hace un año a un Arsenal peor que el actual. El aficionado 'neutral' no importa nada, es un mero cliente en un deporte donde lo único trascendente es el sentimiento.

La gente que ve al fútbol por el espectáculo es necesaria. Lo pienso cada vez que, antes de los partidos, veo a decenas de cataríes, japoneses y venezolanos salir de la tienda del Metropolitano cargados de bolsas de a 100 euros la pieza. Son necesarios porque pagan los fichajes de Lookman y Pubill aunque no los reconocerían si coincidieran con ellos en el ascensor. Son plancton. Alimentan, pero son intrascendentes. ¿A cuántos de los cientos de miles de hinchas de Atleti y Arsenal, de esos que hoy se acuestan aún temblando, les importa un comino que un tipo en Denver se haya divertido? A ninguno. Si ahora me cruzo con uno de esos y me dice que se ha aburrido, acabo en comisaría. El fútbol de élite no son highlights.

Si la Champions, ese sueño maldito que el Atleti no suelta, es gigante no es por lo que divierte sino por lo que emociona, por lo que exige, por lo que duele. Los del Cholo, inferiores en lo individual pero impecables en lo competitivo, se levantaron en una segunda parte admirable ante un rival que cada jugador que sacaba del banquillo valía 100 millones y un árbitro loco por la música (inglesa).

El aficionado rojiblanco dormirá pensando en el palo de Griezmann, las de Lookman, el tiro de Nahuel... pero, sobre todo, dormirá soñando con Budapest. Noche tras noche hasta el martes. Porque está ahí, a un cara o cruz en Londres. Y, pase quien pase, el aficionado 'neutral' verá a uno de estos dos estupendos equipos en la final. Así debe ser porque el fútbol es mucho más que un show. Si quiere espectáculo, que se vaya al zoo, que hay monos y focas. A Budapest ya irán otros. Bien orgullosos.

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Es raro cuando suena la campana en un combate de boxeo de pesos pesados que los púgiles se tiren a dar puñetazos al otro. El respeto impera siempre en los primeros compases. O tal vez el miedo. Dos de los cuatro pesos pesados europeos quisieron ganar sin abrir la guardia en el Metropolitano. Guantes arriba y golpes rápidos en forma de penaltis. Gyokeres y Julián metieron los goles. Se mantuvieron ambos contendientes de pie. Sin noquear al rival. Habrá que esperar a Londres. [Narración y estadísticas, 1-1]

Y eso que el Atlético salió a morder. Como esos perros a los que asoma la baba cuando enseñan los dientes, los jugadores rojiblancos fueron a complicar la salida del Arsenal hasta provocarle dos pérdidas en los primeros cinco minutos. Los laterales, Llorente y Ruggeri, doblando de manera contínua a sus extremos y Koke emulando a Benjamin Button en cada partido de esta temporada, 90 minutos más joven cada vez.

Y lo mejor del todo era ver a un Julián plenamente enchufado. Era un espectáculo el argentino repartiendo juego desde tres cuartos y llegando luego a finalizar, los primeros cinco disparos del Atlético fueron suyos así como una ocasión a los cuarenta segundos. En un eslalon en el borde del área 10 minutos después, obligó a Raya a poner a prueba los principios de De la Fuente con una mano monumental.

El Arsenal no se sentía incómodo. Quizás Odegaard era el más impaciente por llevar el cuero arriba. Tardaron los británicos 10 minutos en tener una posesión larga y 15 en gozar de su primera gran ocasión. Una cabalgada de Gyokeres, que pudo hasta con Llorente, terminó con un centro que cayó en las botas del noruego al borde del área pequeña. Su disparo lo taponó Cardoso in extremis.

El duelo era de control, todo lo contrario que el espectáculo de la otra semifinal. Con dos equipos más concentrados en no cometer errores que en hacer daño al rival. El primer córner del encuentro para los británicos llegó en el minuto 20 y un pequeño escalofrío recorrió a una grada que conocía que el Arsenal había batido el récord de tantos en la Premier con 17. No ocurrió nada y respiró tranquilo tanto el Rey Felipe VI, que había acudido en visita no oficial, como José Luis Martínez Almeida, ya más templado tras su coro del himno rojiblanco durante la salida del equipo rojiblanco.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.EFE

Pero las cosas y los nervios iban a jugar una mala pasada al futbolista que menos minutos había disputado en el último mes. David Hancko, tras una pérdida absurda en el centro del campo y con el equipo abierto, atropelló a Gyokeres en el área. Makkelie señaló la pena máxima y el sueco la transformó a la derecha de Oblak, al que le pasó el balón entre los antebrazos. Lo peor era que ese error llegaba en el minuto 44, al borde del descanso, donde las puñaladas provocan más sangre.

Había trabajo que hacer en la caseta y riesgos que tomar en el campo. El control estaba bien, pero este duelo necesitaba caos. El Arsenal se desempeña bien en el aburrimiento. Simeone tenía que recordar a los suyos que este equipo estaba hecho un flan en la Premier, que aún se la estaba jugando, y había que trasladarlo a una competición en la que este curso aún no había perdido un duelo. Este tenía que ser el primero porque en el Emirates las cosas iban a ser diferentes. Las eliminatorias son 180 minutos, pero uno no puede cambiar de asalto sin lanzar un golpe al mentón.

Riesgo controlado

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.Manu FernandezAP

El primer movimiento fue retirar a un Giuliano tocado en el costado por Le Normand y poner al multiusos Llorente de interior. Pero lo que se vio también fue un cambio de actitud que se refrendó con tres acciones casi consecutivas: una falta directa de Julián, una contra que pudo suponer el empate si Griezmann acierta una doble ocasión y un penalti por mano de White con el que Julián, ya sí, volvió a poner las cosas en su sitio. El gol trajo colmillo al Atlético que ya se echó a campo rival y Griezmann mandó una contra al palo y el rechace terminó en córner. Se olía la sangre en el Metropolitano.

Estaba el partido esperando un chispazo o un error. Pudo llegar en una carrera de Llorente que Lookman no pudo convertir. Una jugada en la que Julián terminó en el suelo con una torsión de rodilla y el Metropolitano contuvo el aliento. Simeone respondió pronto sacando al argentino por Baena. Había una vuelta a la que llegar. Pero el error llegó del lado rojiblanco. Repitió Hancko, que pisó a Eze porque se le adelantó en el área. Makkelie pitó penalti, pero el VAR le desdijo. Eso en España...

El susto encerró al Atlético y el Arsenal se echó encima. Los rojiblancos pasaron de la ofensiva a la ressistencia. Lo dicho, 180 minutos. Por qué no hacer la machada a domicilio. La Liga está perdida y el sueño está en Europa. Aún no hay que levantarse.

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Centenares de aficionados del Atlético de Madrid se han enfrentado a la policía en los alrededores del Metropolitano poco después de la llegada del autobús del equipo al estadio rojiblanco. Varios encapuchados han lanzado hielos, botellas y piedras a los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tan pronto ha pasado el vehículo que transportaba al equipo. El resultado ha sido tres heridos leves y un detenido por desórdenes públicos tras las cargas policiales.

Los enfrentamientos han continuado luego por el parque que rodea al estadio obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a lanzar botes de gas lacrimógeno para dispersar a los violentos. La unidad de caballería también se ha visto obligada a intervenir para controlar a la masa que se acumulaba cerca del estadio desde antes de las 19.00 horas.

Como cada partido grande del Atlético de Madrid, y la ida de semifinales ante el Arsenal era uno de ellos, miles de aficionados rojiblancos se habían agrupado en torno a la avenida de Arcentales para recibir al autobús del equipo antes del duelo de Champions. Los cánticos de los aficionados han dado paso a las bengalas tan pronto como el autobús del equipo ha asomado por la plaza de Grecia.

Pero ese momento de celebración ha dado paso a los enfrentamientos que han terminado en torno a las ocho de la tarde, con la policía ya habiendo controlado todos los focos que se habían reproducido en torno a varios puntos del parque del Metropolitano.

No es la primera vez que se producen este tipo de enfrentamientos. En el duelo de ida de Copa del Rey ante el Barcelona también hubo un conato de violencia contra los agentes que se saldaron con varios heridos y un detenido.

Todos los detalles del PSG-Bayern, un partido para la historia de la Champions: 9 goles en 13 remates, 90 ataques y 223,6 kilómetros recorridos a un ritmo brutal

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Fue vertiginoso, caótico, impredecible, fue una hora y media de entretenimiento maravilloso en mitad de la atonía que mayoritariamente preside el 90% de las sesiones de fútbol. PSG y Bayern, Luis Enrique y Kompany, perpetraron anoche un partido que pasará a la historia del fútbol, no solamente de la competición que lo acogió. Y lo hará por muchos motivos, pero sobre todo porque recuperó la esencia perdida de este deporte: coger la pelota y, sin pensárselo mucho, intentar meterle un gol al portero del otro equipo. Tan fácil. Tan difícil.

El duelo se jugó a un ritmo salvaje. La imagen de Hakimi, inmovilizado por unos calambres en su pierna derecha durante los últimos minutos, sirven para ilustrar que, entre los dos equipos, corrieron 223,6 kilómetros (109 el PSG y 114,6 el Bayern). No son datos escandalosos vistos de forma aséptica, pero sí cuando se tiene en cuenta a la velocidad de ese recorrido. En casi un 40% de esos kilómetros, los esfuerzos de los jugadores fueron de alta intensidad. Brutal.

Entre los dos equipos, dispararon 13 veces a portería. Nueve goles, es decir, el 70% de los tiros a puerta acertaron. Entre ambos equipos iniciaron 90 veces un ataque, aunque aquí el desequilibrio es evidente, pues el Bayern lo intentó 62 veces y el PSG solamente 28. También la posesión fue favorable a los alemanes (45%-55%) y llama la atención, por último, un detalle. Jugado a un ritmo espeluznante, la precisión en el pase de los futbolistas fue del 87% en el caso de los locales y del 88% en el caso de los visitantes.

Sin embargo, lo que queda de la noche de ayer en París no son los números. Son las sensaciones: "Es, sin duda, el mejor partido en el que he estado como entrenador", dijo Luis Enrique, eufórico, como todos los presentes en el Parque de los Príncipes, poco después de haber terminado. "Ha sido increíble", concedió Kompany, algo molesto, eso sí, por el penalti que le pitaron a Davies. "Es el partido que siempre soñé jugar desde niño", contaba Marquinhos, el capitán del PSG sobre el tercer partido en toda la historia de las semifinales de la Copa de Europa en el que se marcaban nueve goles.

Pero lo mejor del partido de ayer es que, quizá, lo (también) mejor esté por venir. "Estoy seguro de que la vuelta será una fiesta como la de hoy". Palabra de Luis Enrique.