El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

Aprendió el Atlético algo de Eindhoven. Un esfuerzo inicial con premio ayuda al desarrollo posterior de los acontecimientos. Si además sumas la contundencia, esa palabra que siempre está en la boca del Cholo, parece que los dramas a domicilio son menos. Triunfaron en Países Bajos e hicieron lo propio en Girona. Koke, Griezmann y Oblak pusieron los highlights y la experiencia del partido y Gallagher se sumó con suerte a la fiesta. [Narración y estadísticas, 0-3]

Lo dicho, los chicos de Simeone salieron a morder al mismo Gazzaniga, que seguía sacando el balón con pisaditas. Un presión alta y agresiva ponía en apuros la defensa de cinco que Míchel había instalado para protegerse de uno de los gigantes ligueros y, de paso, cortar la hemorragia goleadora. El Girona es el equipo más goleado de Primera División con 33 tantos en contra.

El Cholo, que ya intuía las intenciones del técnico madrileño, colocaba a su hijo en paralelo a Llorente e igualaban dibujos en fase defensiva. Pero tácticas aparte, la intensidad no era la misma en ambos bandos. Tras unos minutos rondando el gol, éste lo encontró Koke. O se podría decir que lo inventó. El golpeo del vallecano desde el borde del área fue uno de los goles del campeonato. Se coló por la escuadra.

El tanto retrasó algo las líneas y las intenciones de los rojiblancos y creció el Girona sin llegar a generar verdadero peligro. Sólo amenazó a balón parado y ahí llegó la gran ocasión de cambiar el duelo. Tras una falta que botó Tsygankov, el balón encontró a Witsel sólo en el segundo palo que fusiló a Oblak. El esloveno sacó una mano firme, que pareció llevar seis dedos, como los Zamoras que acumula. El público se llevó las manos a la cabeza. Ahí estaba el empate y otra de las jugadas de la Liga.

Pese a estar el duelo igualado en fuerzas, el marcador favorable a los colchoneros pesaba en los catalanes. Las contras rojiblancas llevaban veneno y una de ellas, además, una pizca de suerte. Gallagher, que había entrado por Nico poco antes, por una lesión en su pierna derecha, disparó desde fuera del área y el balón pegó en Reis, que engañó involuntariamente a Gazzaniga.

La mejoría del Girona en los últimos duelos fue borrada por el Atlético. Los rojiblancos se aprovecharon del toque catalán para matarlos con la velocidad. Mejor tres pases que treinta y mejor robar en campo contrario que recorrer 70 metros con el balón. Esa superioridad le insufló cierto bajón anímico al equipo de Míchel, que no sabía cómo hacer daño a los de Simeone que supieron cómo dormir el juego con balón. De hecho, al comenzar el segundo tiempo por poco estuvo Koke de repetir suerte.

El yin y el yang

Sólo un despiste podía cambiar la suerte del encuentro. Llegó a 15 minutos del final con una ruptura de Álex Moreno al espacio. De nuevo apareció el Oblak más brillante. Pero ese susto y los cambios de Míchel dieon ánimos a los gironís, que jugaron más agresivos y consiguieron embotellar por momentos a los colchoneros, que esperaban cerrar el duelo a la contra.

Contra pronóstico, el partido se fue apagando a medida que el tiempo se iba consumiendo. Parecían ambos púgiles dispuestos a aceptar su destino hasta que apareció Griezmann que quiso reclamar su cuota de protagonismo con un gol de clase. El destino del Atlético, claro, era más positivo porque sigue la estela de la cabeza, pero para el Girona vuelven los problemas y se queda en descenso. La guerra ahí abajo requiere mucho carácter.

Filipe Luis o cómo superar a tu "padre" futbolístico: cuatro títulos en 14 meses, autoridad y tan competitivo como Simeone

Filipe Luis o cómo superar a tu “padre” futbolístico: cuatro títulos en 14 meses, autoridad y tan competitivo como Simeone

Resulta curioso que Diego Simeone no viera a Filipe Luis como técnico. El argentino le consideraba entusiasta, dicharachero "pero no entrenador". Sin embargo, en apenas un año, el brasileño, que estuvo en sus filas durante siete temporadas como jugador, ha querido llevar la contraria al que considera un "mentor". "Es como un padre para mí. Hoy estoy sentado aquí porque él me inspiró, cambió mi vida y le estoy muy agradecido. Le deseo lo mejor porque le quiero mucho", respondió el de Flamengo que hoy, pese a la derrota en la Copa Intercontinental ante el PSG en los penaltis, dispone de mejores cifras que su maestro.

Es Filipe Luis un técnico que ha caído de pie. Desde su llegada a Flamengo en sustitución de Tite, despedido pese a que su porcentaje de victorias se elevaba en el conjunto brasileño hasta un 65%, su equipo ha sido una apisonadora. Y eso que llegó en un principio como interino ya que entrenaba al sub-20 y su posición parecía provisional. Pero el alumno ha superado a su maestro. Filipe Luis mantiene una media de 2,20 puntos por partido frente al 1,90 de Simeone. "No te hace mejor futbolista, te hace mejor competidor", expresó el brasileño del argentino para luego añadir "eso es lo primero que quiero conseguir como entrenador".

Pero estos números no son pura estadística, Filipe Luis ha conseguido generar un espíritu competitivo inigualable en su club y lo ha reflejado en títulos pese a las derrotas en el Mundial de Clubes y la Intercontinental, esta en los penaltis. En tan sólo 14 meses ha logrado todos los campeonatos posibles para un club brasileño. Comenzó con una Copa nada más llegar y luego llegó la Liga. La consiguió con 40 años el 3 de diciembre de 2025. La misma fecha en la que justo dos años antes se despidió como jugador profesional en Maracaná.

Para el recuerdo quedará el tuit del equipo rojinegro tras ganar la Libertadores ante el Palmeiras en el que el club escribía: "Gracias Atleti", con las fotos del técnico y de Saúl, canterano rojiblanco que había llegado esta misma temporada al equipo carioca. Era el noveno entrenador que lograba el gran título sudamericano de clubes habiéndolo conseguido también como jugador. Además, ponía al Flamengo como único club brasileño con cuatro entorchados.

Las únicas derrotas de Filipe como inquilino del banquillo carioca se han producido en el Mundial de Clubes, donde se esperaba más del campeón brasileño, y la del miércoles en la Copa Intercontinental. Esta última no se puede considerar como tal puesto que el encuentro terminó en empate. Y, si no fuera por el desempeño heorico de Safonov, que paró cuatro penaltis, quizás no estaríamos hablando de esta derrota y sí de un título heroico ante el campeón europeo.

Pero, pese a que el Cholo no le viera en su momento, el jugador de Depor, Atlético, Chelsea y del propio Flamengo ya mostraba señales respecto al interés por las cuestiones tácticas del fútbol. El defensa siempre encargaba vídeos al equipo técnico de los partidos que jugaba para revisar su posicionamiento en el campo y sus respuestas ante las diversas fases del juego y también era de los primeros que reposicionaba a sus compañeros si veía que no estaban bien colocados. De hecho, se cuenta que en su última etapa, ya como veterano del Flamengo, se quedaba con los canteranos entrenando para enseñarles disposiciones tácticas, pero no de una manera autoritaria sino didáctica, para que aprendieran el porqué de las acciones.

Autoridad y competitividad

Pero la actitud en el banco del brasileño no es sólo didáctica, pese a su juventud Filipe Luis ya ha dado muestras de autoridad ante las pequeñas rebeliones que se le han podido formar en el vestuario. Primero en la final de Copa cuando sólo llevaba un mes en el cargo con el ídolo del equipo, Gabriel Barbosa, Gabigol, al que le dijo: "Me respetas, chaval". Jugador que terminó por salir del club a la siguiente temporada. Y este curso tuvo otra cuita con Pedro al que acusó de "entrenar mal". "La actitud de Pedro esta semana rozó lo deplorable", llegó a decir en rueda de prensa.

Es esa combinación y sus conocimientos del juego, claro, que desarrolla a través de un 4-2-3-1 con gran presencia ofensiva de sus laterales, en recuerdo quizás a su desempeño en el campo, le convierten en uno de los futuribles al banquillo del Atlético cuando el Cholo decida poner fin a su etapa como rojiblanco. Gusta en el Metropolitano y gusta en Europa por sus números (66 victoria en 100 encuentros) su fútbol, por su personalidad y su capacidad de motivación de los jugadores. Partido a partido.

Griezmann y Musso resuelven una noche de sustos en Baleares

Griezmann y Musso resuelven una noche de sustos en Baleares

Salió el Atlético con las orejas tiesas avisado por su técnico. Y lo cierto es que en un once plagado de suplentes y grandes nombres, los rojiblancos fueron desde el minuto 1 a resolver el duelo ante el conjunto isleño de Segunda RFEF. Tienen esos peligros estos primeros compases de Copa, la relajación. El Barça tardó 74 minutos en perforar la portería del Guadalajara, pero a Griezmann le costó menos hacer lo propio con la meta defendida por Rivas. [Narración y estadísticas, 2-3]

Tuvo varios toques excelentes la jugada del primer tanto colchonero. El primero, el pase de Almada entre líneas a Gallagher. El segundo, el control orientado del británico, exquisito y luego, como no, la calma de Griezmann para definir abajo y sin prisas. Está de dulce el máximo goleador de la historia rojiblanca. Un tanto que plasmó lo que estaban mostrando los menos habituales en el once del Cholo: presión, agresividad e intensidad.

El gol no relajó a los rojiblancos que mantuvieron lejos de Musso a los chicos del Atlético de Baleares. Su único acercamiento había sido un error grosero de Molina que despejó a la cara de un jugador isleño y el rebote dejó sólo ante el guardameta argentino a Juanmi Durán. Resolvió con el pie el cancerbero una jugada que podría haber causado un disgusto inicial ya que se produjo unos minutos antes del tanto de Griezmann.

No obstante, salvo por errores propios, el trabajo corría a cargo de la zaga de Luis Blanco. De hecho, a los 20 minutos de juego, Molina realizó el quite del perdón. El defensa, que va mucho mejor hacia delante que hacia atrás, puso un centro tenso a la cabeza de Raspadori que el italiano sólo tuvo que colocar entre los tres palos. Ese tanto parecía alejar definitivamente el sueño del equipo mallorquín hasta que una jugada a balón parado reinició las esperanzas.

Nada como un córner para igualar fuerzas entre equipos de diferentes categorías. Un saque de esquina refleja más voluntad que la calidad técnica y los blanquiazules se tiraron al balón como lobos, primero para peinarlo al primer palo y después para entrar al segundo. Bonet fue el que metió el puntín en el barullo que se formó en el área pequeña de Musso. Más allá del tanto, la peor noticia para Simeone fue la temprana lesión de Lenglet en una jugada tonta. Un giro de la rodilla le obligó a abandonar el terreno de juego cuando sólo llevaba nueve minutos en el campo.

La segunda mitad comenzó con dos ocasiones por bando cada una más clara que la anterior. Carlos Martín falló sólo al segundo palo a la salida de un córner, mientras que en una contra blanquiazul, Tovar perdonó un mano a mano ante Musso. Y apenas dos minutos después ambos protagonistas se volverían a encontrar con idéntico resultado. El Atlético jugaba con fuego pensando que con 45 minutos buenos, valía.

Tensión y paradas

Pero los mallorquines fueron creciendo en la segunda mitad y las apariciones de Musso fueron bastante más habituales que las de Rivas. El Cholo movió el banquillo para agitar a los suyos y metió a Barrios, Giuliano y Koke para refrescar el medio y crecer en intensidad. Y sin llegar a conectarse del todo, apareció Griezmann para dar un toque de tranquilidad tras un gran centro de Galán.

Pero Musso, que había mostrado un gran nivel durante todo el encuentro, quiso dar picante al duelo con una salida que provocó un penalti absurdo. Como Molina, el argentino se desquitó parando la pena máxima. A cinco del final realizó otro paradón a un cabezazo franco de Catalá. No pudo, sin embargo, con otro penalti que esta vez transformó Keita. Fue casi en el 90 y el sueño del Baleares murió por falta de minutos.

Atlético Baleares, el equipo proletario, republicano y feminista, con la primera mujer presidenta de honor en un club de fútbol: "Se salvaron de ser fusilados"

Atlético Baleares, el equipo proletario, republicano y feminista, con la primera mujer presidenta de honor en un club de fútbol: “Se salvaron de ser fusilados”

Resulta curioso que un 20 de noviembre, día de la muerte de Franco pero 55 años antes, naciera un club cuyos jugadores estuvieron a punto de ser fusilados por el propio dictador. No ayudaba su origen proletario, ni sus ideas de izquierdas, ni sus valores, feministas, entre otros. Pero la casualidad quiso que los integrantes de la plantilla del Atlético Baleares, que viajaron como miembros de la selección de Mallorca en 1936, salvaran su cuello porque el día del alzamiento nacional les cogió viajando de las islas a Barcelona para participar en la Olimpiada Popular de Barcelona.

Ese viaje a la Ciudad Condal, donde se celebraría un acto deportivo y cultural en protesta a la promoción del nazismo de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, se convirtió en un trayecto hacia la salvación de muchos de los integrantes de ese barco. "Se salvaron de ser fusilados", apunta a EL MUNDO Manel García Gargallo, historiador y autor del libro Els origens de l'Atlètic Balears (1920-1942). Dels inicis a la fusió (Lulú, 2013). De aquel pasaje, algunos se quedaron a luchar en Cataluña, otros se exiliaron y pocos pudieron volver a su vida anterior ya que Mallorca se significó del bando nacional desde el inicio de la contienda.

Una vez triunfó el bando nacional en la Guerra Civil española, el Atlético Baleares, tras absorber a otros clubes más pequeños de la isla de Mallorca, realizó en 1942 un "lavado de imagen" para desligarse de su pasado proletario, subversivo, republicano y muy progresista y así poder sobrevivir durante el franquismo. Fue el primer club español que nombró a una mujer, presidenta de Honor: Lita Soler Arimón, miss Baleares y pionera del deporte femenino en la isla. Fue en 1935.

Monos recortados para jugar

Feminismo aparte, el Atlético Baleares nace en 1920 como el primer gran club proletario, de la unión de dos entidades muy ligadas a Mallorca y al trabajo raso: Isleña (actualmente Trasmediterránea) y la Fundición Carbonell, de nombre deportivo, Mallorca FC, que no el actual, que se llamaba Alfonso XIII. "En aquella época, todos los clubes pertenecían a la clase media o alta, eran de gente con posibles que podían sacar tiempo para jugar", revela García Gargallo. Mientras que los jugadores del Isleña y del Mallorca se aprovecharon del decreto del Conde Romanones de 1919, que limitaba la jornada laboral a ocho horas para poder jugar y entrenar.

Esos trabajadores usaban los monos de trabajo recortados para jugar al fútbol a modo de equipación. Cuando se unieron en el Atlético Baleares, adoptaron una mezcla de los colores de ambos conjuntos: la camiseta blanquiazul de Isleña (los colores de la empresa) y el pantalón blanco del Mallorca FC (la equipación más barata porque no requería tintes).

El periodo dorado del club mallorquín osciló entre las décadas de inicios de los 50 e inicios de los 60. Fueron cuatro temporadas las que el Atlético Baleares peleó en la Segunda División española. "Fue la época en la que los dos principales clubes de Mallorca estuvieron más parejos", apunta el historiador.

Caída y supervivencia

Mientras que el club bermellón se profesionalizó y aglutinó la mayor parte de la masa social de la isla, el Baleares se fue hundiendo en las categorías de barro hasta que en 2005 a punto estuvo de desaparecer para luego reflotarse de mala manera tras convertirse en sociedad anónima deportiva en 2014.

Hoy, en manos del empresario alemán habitante de la isla, Ingo Volkman, va segundo en el grupo 3 de la Segunda RFEF y viene de eliminar al Espanyol de Manolo González en la segunda ronda de Copa. El Atlético de Madrid (hoy, 19.00 horas) será su segundo equipo de Primera en este torneo, ya que en primera ronda eliminó al Nastic, de Primera RFEF. Pero lejos quedan ya sus valores y sus orígenes ante una masa social que se ha ido transformando con los años.

1.173 partidos, una charla con Simeone y la continuidad de Koke y Griezmann, dos 'viejas' leyendas: "Los cracks nunca traen problemas"

1.173 partidos, una charla con Simeone y la continuidad de Koke y Griezmann, dos ‘viejas’ leyendas: “Los cracks nunca traen problemas”

Fue una charla distendida entre los tres, que Diego Simeone quiso revelar en la sala de prensa posterior a la victoria frente al Valencia. "Ganamos con dos goles de los dos", ha resaltado el técnico antes de explicar cómo en esa conversación entre el técnico y Griezmann y Koke se transmitieron las necesidades de todos. De jugar para los futbolistas, aunque "Koke ha jugado mucho", y de la necesidad que den todo lo que les toque jugar, el técnico. "Antoine viene jugando menos y no es fácil no darle esa titularidad que uno cree merecer y le quería transmitir lo importante que es siempre, no sólo cuando es titular. Tiene cosas diferenciales. No hay muchos en la plantilla que lo tengan", ha alabado el técnico a su pupilo.

Esas cosas diferenciales son un control estratosférico a un pase de 40 metros de Pubill, en el que durmió el balón con la punterita y la puso luego a guardar. "Pongo el pie, me la encuentro con un poco de suerte, pero el control me permitió ponerme en el mejor momento para golpear", ha explicado la acción el propio protagonista. Una acción que valió tres puntos en un duelo muy espeso para el Atlético y que, con apenas media hora en el césped, Griezmann pudo cambiar.

Simeone, que ha explicado la acción en rueda de prensa juntando las manos como si rezara a Dios, ha contado que "el control es de un jugador eterno", el de alguien "legendario" y a la que el técnico se muestra agradecido por la actitud que está mostrando pese a que el francés es el jugador número 12 en minutos esta temporada con 885, y en la anterior llegó un momento en el que sólo Oblak jugaba más que él. "Los cracks nunca traen problemas porque entienden su lugar. Saben que han pasado los años, aceptan el por qué están en otro lugar en la plantilla y dan el máximo", ha concedido el argentino.

El galo lleva cinco goles y una asistencia esta temporada. El curso pasado llevaba 11 y seis pases de gol a estas alturas de un curso en el que fue insustituible. "Sé que los minutos que me dé intentaré hacer lo mejor posible y a veces como hoy, marcando, o como en Bilbao no tocar un balón, es lo que hay", ha asumido el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid con 204 tantos.

Entre el francés y el capitán del Atlético suman 1.173 partidos como rojiblancos: 705, Koke y 468, Griezmann. El siete, además, llega hasta los 546 duelos en liga, el quinto con más partidos y a tan sólo cuatro de Raúl González Blanco, cuarto, al que debería superar esta temporada. Además, cuando le preguntan sobre su futuro, lo tiene claro: "Ganar un título con el Atlético. Quedan meses así que estar bien física y mentalmente para ayudar al equipo", ha explicado el francés.

El secreto de Griezmann

Su secreto es un "amor por el fútbol" que lo vive cada vez que entra al campo tanto a entrenar como para jugar. "Ponerme las botas me hace feliz", ha revelado Griezmann. Y también debe de ocurrirle al capitán que hoy volvía a marcar tras más de un año sin ver portería. Fue en la victoria por 3-0 ante el Girona, en agosto del curso pasado. "Para mí es un honor compartir el vestuario con una leyenda como él", ha agradecido Griezmann a Koke y este le ha devuelto el halago y ha pedido "ganar títulos" al 2026 "por el trabajo que llevan haciendo".

El encuentro ante el Valencia ha sido el último del año en el Metropolitano ya que el Atlético cerrará 2025 en Girona. Los rojiblancos han ganado 21 de 26 duelos en su feudo y Simeone espera mejorar esa asignatura pendiente que tiene estos últimos años como son las victorias fuera de casa.

Un Atlético de viejos rockeros derriba al Valencia

Un Atlético de viejos rockeros derriba al Valencia

Al descanso del encuentro en el Metropolitano sonó Si te vas en homenaje a Robe Iniesta. Pero el verdadero recuerdo para el cantante de Extremoduro lo realizaron dos viejos rockeros. Koke y Griezmann siempre tienen un acorde más en una canción lenta, como la que sonó el sábado en el Metropolitano. Sus bises hicieron inerme el susto de Beltrán y dieron la victoria a un Atlético que jugó con fuego durante muchos minutos. [Narración y estadísticas, 2-1]

No se sabe qué sorpresa fue mayor, si el buen inicio del Valencia o la empanada con la que salió el Atlético. Antes de que se cumpliera el minuto, Hugo Duro pudo adelantar al conjunto ché tras un error en área propia de Giuliano. El delantero madrileño echó la vaselina por encima de Oblak. El susto estaba metido y se mantuvo casi hasta que Koke decidió marcar su primer tanto en más de un año.

Siempre se puede contar con el capitán, que este curso está contando más de lo que seguro él esperaba. El vallecano embocó bien el rechace de un córner poco después del primer cuarto de hora del encuentro. Ha necesitado 116 saques de esquina el Atlético para sacar algo positivo de este tipo de jugadas.

Pero en el mediocampo del Atlético hay otro nombre que, con gol o sin él, ha dejado atrás su faceta de promesa para convertirse en un jugador generacional. Pablo Barrios lleva tiempo mostrando que su presencia en el juego tanto ofensivo como defensivo del Atlético es esencial. El ejemplo fue una jugada que robó, condujo y cedió en profundidad a Sorloth, pero el noruego estrelló su disparo en el cuerpo de Agirrezabala.

Volvió el noruego a su versión fallona para desesperación del Cholo y del Metropolitano. Algo desconectado del juego, no encontró el nueve rojiblanco el feeling que sí halló en Eindhoven. Y quien quizás preocupe incluso más que el gigante rubio es Julián Ávarez. Y preocupa más porque estadio y directiva saben de la calidad que atesora el argentino, pero no termina de mostrarla de un tiempo a esta parte. Los primeros 45 minutos no existió y eso siempre son malas noticias para el Atlético. De hecho, antes del 60, Simeone le sustituyó por Griezmann.

Griezmann, después de anotar el segundo tanto.

Griezmann, después de anotar el segundo tanto.JAVIER SORIANOAFP

El primer tiempo fue de una densidad difícil de digerir. Mucha pérdida, poca intensidad y menos ocasiones. Las únicas, las que llegaban de balón parado. Más allá de la que propició el gol del Atlético, las dos que hubo fueron para el Valencia. Una falta ensayada botada por Pepelu que Duro no pudo dirigir hacia la portería de Oblak y un córner en el que pareció que había llegado el empate del Valencia hasta la intervención del VAR. Tras un barullo, el balón llegó al capitán del equipo ché que lo introdujo en la portería pero desde la sala VOR avisaron a Soto Grado de que en la jugada previa, la rótula de Hugo Duro estaba adelantada.

No mejoró demasiado el juego a la salida de los vestuarios. Seguía faltando precisión y a los rojiblancos, intensidad. Así que el Valencia decidió seguir transitando en ese limbo de perder por poco y esperar las suyas hasta que Beltrán no quiso esperar y, tras un uno- dos a Almada, metió un latigazo imposible para Oblak. Si eso ya no sacudía al Atlético...

Música y rock

Los rojiblancos dieron un paso adelante conscientes de que no podían dejarse más puntos de cara a la cabeza. El primer aviso fue un centro de Ruggeri que Giuliano no pudo embocar y el segundo ya no fue aviso sino un tanto espectacular de Griezmann. El pase de Pubill en largo fue bueno, pero el control con la punterita y el remate están fuera de categoría. Podrá perder físico, pero ese toque que muestra el galo no es algo que se entrene.

Los viejos rockeros nunca mueren. Koke y Griezmann son eternos y siempre estarán en la memoria rojiblanca. También Robe y su foto icónica junto a Rosendo con la camiseta del Atlético. 'Si se van..."

Los 100 días de 'mili' de Pubill, una costumbre del Cholo por la que también pasaron Griezmann o Llorente

Los 100 días de ‘mili’ de Pubill, una costumbre del Cholo por la que también pasaron Griezmann o Llorente

"Me encanta su determinación. Ya les comenté que podía ayudarnos. Va creciendo. Tiene velocidad enorme, buen pie, pero tiene hambre y los que tienen hambre me gustan". Son las palabras de Diego Simeone sobre Marc Pubill al término del encuentro en Eindhoven, donde el defensa volvió a sobresalir en la zaga. Un Pubill que, hasta el 26 de noviembre, sólo había jugado 37 minutos de 1.530 posibles y que su entrenador le llamó Pulic en una entrevista sea por un descuido, un lapsus o, como luego se explicó, porque en los entrenos siempre le llama Marc.

Esa anécdota le sirvió a los compañeros del catalán para felicitar entre risas al 18 rojiblanco por su buen partido en Eindhoven. "Enorme Pulic", escribió David Hancko, "Pulich" y unos emojis de un fuego y un corazón, alabó Koke también en las redes sociales del defensa. El resumen en cifras de su partido europeo es de cuatro recuperaciones de balón, dos disparos interceptados, 10 despejes y cinco duelos ganados. El MVP del partido fue para Sorloth, pero seguro que Pubill no estuvo lejos del noruego en la victoria por 2-3 en Eindhoven.

Pero los 90 minutos del defensa ante el PSV o el partido completo ante el Oviedo y el Athletic no fueron los que cambiaron el status de Pubill respecto a Simeone, fue su energía y aportación aquella media hora ante el Inter de Milán, que terminó con victoria rojiblanca con el vuelo de Giménez lo que hizo clic en el técnico argentino. La mili del Cholo había terminado tres meses después.

No son pocos los jugadores que han pasado por ese tiempo de adaptación que impone con asiduidad el cuerpo técnico del argentino. La de Javi Galán, el último en vivir este periodo de ostracismo, también se terminó con otra media hora maravillosa en el derbi ante el Real Madrid que culminó con la asistencia del empate a Correa en el descuento del encuentro. Pero el extremeño, de nuevo en el fondo del armario, había tenido que salir un año antes a demostrar su valía en la Real Sociedad, donde fue un fijo en los planes de Imanol Alguacil.

Otro que sufrió una de las milis más largas de Simeone fue Marcos Llorente. El mediocentro llegó al Atlético en la 19/20 con vitola de titular, pero nada más lejos de la realidad. Tardó casi seis meses en aparecer de manera regular en el once del Cholo y sería su hazaña en Anfield, un doblete que valió al Atlético pasar a cuartos de Champions, la que le elevaría la estima del entrenador argentino.

Esta técnica del Cholo es algo normalmente democrático y por la que suelen pasar todos los futbolistas, incluso los más renombrados. Antoine Griezmann tardó más de cuatro meses en jugar un partido completo en el Atlético de Madrid. Para hacerlo tuvo que anotar un hat-trick ante el que era su gran rival cuando era jugador txuri-urdin, el Athletic Club. Hoy el francés es el máximo anotador de la historia del club rojiblanco con 203 tantos y uno de los futbolistas con más partidos de LaLiga, concretamente el quinto, con 546 duelos.

Debutantes sin mili

Lo sorprendente de estos periodos de adaptación es que, en la hornada de esta temporada, sólo Pubill ha sufrido esta mili, toda vez que en el primer duelo del curso prácticamente todos los nuevos fichajes debutaron ante el Espanyol en Cornellá. Aunque lo cierto es que luego la situación de muchos ha sido irregular o por las lesiones o por el 'olvido' del entrenador como ha tenido con Almada, con menos minutos que los otros recién llegados después de su dolencia en el sóleo que le tuvo casi un mes apartado de la competición.

Volviendo a Pubill, falta determinar qué pasará con él cuando Le Normand, que ya dispuso de unos minutos ante el PSV, Llorente y Giménez, estén disponibles para el Cholo. Es el argentino un técnico que suele respetar los galones pese a que su autoridad está fuera de toda duda en el club rojiblanco. De momento, ante el Valencia, contra el que el Atlético no pierde en su casa desde 2011, parte como favorito para el once el defensa catalán, una vez asimilados al completo los requerimientos del cuerpo técnico de adaptar su posición a la de central derecho, espacio que ha ocupado en todos los duelos en los que ha partido como titular.

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions "nefasta" de un Villarreal con dos caras

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions “nefasta” de un Villarreal con dos caras

"Ha sido una Champions nefasta". Así se expresó Marcelino en la despedida del Villarreal de la máxima competición continental tras un empate en seis encuentros. El conjunto amarillo tiene los mismos puntos, uno, que el Kairat Almaty, el equipo kazajo que debutaba este año. Ese punto, precisamente, lo lograron ante el PAFOS, club chipriota ante el que ni siquiera el submarino amarillo logró sacar nada positivo después de rematar en 17 ocasiones frente a las tres de los locales.

Aunque le restan todavía dos encuentros ante el Bayer Leverkusen y el Ajax, los de Marcelino ya no tienen opciones para meterse entre los 24 que se clasifican a la fase de eliminatorias. Su desempeño ante equipos frente a los que son "mejores", como valoró el técnico asturiano al Copenhague, ha sido muy pobre y ante el resto, pese a que han competido, sólo consiguieron sacar un empate in extremis a la Juventus con un cabezazo de Renato Veiga a la salida de un córner.

Tampoco el Athletic dispone de muchas opciones para estar en la segunda fase. Pese a su meritorio empate ayer ante el PSG, con una soberbia actuación de su portero, Unai Simón, necesita ganar los dos encuentros que le restan para intentar colarse entre los elegidos. Atalanta y Sporting de Lisboa serán la tabla de salvación de un equipo de Valverde, que ya no tiene margen de error. "Estamos en la pelea", declaró con optimismo el txingurri.

El empate ante el Slavia de Praga fue, quizás, la mayor decepción de un Athletic que no está teniendo precisamente su año, lastrado en gran medida por las numerosas bajas. Aunque quizás frente al Newcastle también se debió sumar algún punto para que la clasificación del equipo no dependa de una machada. "Mantenemos nuestras esperanzas", lanzó el técnico del Athletic.

10-1, entre británicos y españoles

Aunque lo cierto es que los equipos ingleses han sido una auténtica losa para los rivales españoles en esta Champions. Son 10 partidos que se han saldado con 9 victorias para los clubes de la Premier frente a una para los de LaLiga. Precisamente el Newcastle es el único club británico que ha perdido un encuentro y fue ante el Barcelona y por la mínima, 1-2. Aunque el Real Madrid también cayó ayer ante el Manchester City por los mismos tantos, el resto de resultados han sido bastante abultados. Cabe destacar el 4-0 que le endosó el Arsenal, líder indiscutible de esta Champions, al Atlético, o el 3-0 con el que el Chelsea venció al Barça en Stamford Bridge.

Pese a ello, los tres grandes de LaLiga tienen buenas opciones para colarse en el top-8 de la máxima competición continental y olvidarse de la ronda previa que el Madrid jugó el año pasado y que le enfrentó, también, al conjunto de Guardiola.

El que lo tiene más complicado es el FC Barcelona. Con 10 puntos, si ganan los duelos que le restan ante Slavia de Praga fuera de casa y Copenhague en el Camp Nou, y lo consiguen con una buena diferencia de goles, tienen muchas posibilidades de meterse entre los ocho mejores de esta Champions. El corte el curso pasado estuvo en esos 16 puntos a los que podría aspirar el Barça, pero necesita mejorar su diferencia de goles, a día de hoy, peor que City, Chelsea o Borussia Dortmund, entre otros.

Vecinos unidos

El Real Madrid y el Atlético de Madrid, con 12 puntos cada uno, deben igualar lo que haga el Liverpool, misma putuación, en lo que resta de la primera fase. La diferencia de tantos es favorable a los blancos, que tienen un +6, pero los rojiblancos igualan con un +3 a los ingleses y tendrán que estar atentos si no quieren salir del top-8, objetivo que lograron en la temporada anterior, aunque luego se cruzaron precisamente ante el conjunto de Ancelotti en una eliminatoria marcada por el supuesto doble toque en el penalti de Julián.

Las dos últimas jornadas de esta Champions serán trepidantes, pero llama la atención que el Villarreal, que podría ser segundo en la Liga si gana su duelo aplazado, no tenga ni la más mínima posibilidad de pelear por nada. A pesar de las defensas que se hacen de la competición doméstica desde diferentes estamentos, la Champions marca el verdadero nivel respecto a Europa.

El yin y el yang de Simeone a domicilio con el Atlético: "Alivio no, me pone contento"

El yin y el yang de Simeone a domicilio con el Atlético: “Alivio no, me pone contento”

El Atlético de Madrid de Diego Simeone vive en una situación quizás paradójica respecto a su rendimiento. Una situación que le valió cuatro de siete preguntas en la previa del duelo ante el PSV, en el que finalmente consiguió romper la dinámica. Se trata, claro, del desempeño de su equipo lejos del Metropolitano. Y lo cierto es que seguidores y detractores tienen argumentos en un sentido o en otro. "Alivio no, me pone contento. El equipo está trabajando bien. Hay dos maneras de jugar: hacerlo bien o hacerlo mal, de una nadie te asegura ganar y de otra casi seguro que pierdes", apuntó Simeone tras su triunfo en Eindhoven.

Igualmente, poca defensa tienen los resultados del equipo esta temporada. "Falta contundencia" transmite el Cholo en cada rueda de prensa, "la mayoría tiene problemas cuando juega fuera de casa, y bueno, nosotros tenemos los nuestros", expresó tras la última derrota en Bilbao. Los suyos son, principalmente, que sólo ha sacado nueve puntos de los 24 posibles en liga lejos del Metropolitano, un 37,5%, y sólo tres de nueve posibles en Champions League, los del ayer.

Lo curioso de todo es que en siete de los ocho duelos de este curso en la competición doméstica, el Atlético comenzó mandando en el marcador. Sólo en Bilbao se mantuvo el empate hasta que Berenguer lo rompió a cinco minutos del final del tiempo reglamentario. Lo que indica que el equipo no supo conservar la ventaja sea porque dio un paso atrás o porque los jugadores de los que dispone el Cholo tienen otras características de los que dispuso en sus primeros años en la entidad rojiblanca. Como ante el PSV que a punto estuvo de desperdiciar una ventaja de 1-3 en el marcador.

De hecho, esta sequía fuera de casa es quizás un mal relativamente nuevo y que contrasta más porque el equipo tiene en el Metropolitano un fortín. El curso pasado el estadio rojiblanco vivió 28 partidos sin perder, racha que rompió precisamente Berenguer con un gol de penalti para el Athletic, aunque fue en Copa del Rey. Sin embargo, lejos de él, el equipo en Liga sólo sumó 30 puntos de los 57 posibles. Si sumamos este año, de los últimos 27 duelos a domicilio los colchoneros han conseguido 10 victorias, seis empates y ocho derrotas. Si hablamos de Champions, de los tres duelos este curso son dos derrotas y una victoria.

El contraste, claro, viene con los datos históricos de Simeone, el entrenador de Primera División con más victorias a domicilio, 125 de 255 duelos, un 49%. Lógicamente, es uno de los más longevos tras 14 temporadas en el cargo. Su desempeño en Champions es parecido ya que ha vencido en 61 duelos de 120. De los 61 partidos que ha jugado lejos del Metropolitano, ha ganado en 21, un 34,4%.

Resurgir de los delanteros

Si hay un perfil que representa bien los problemas que está teniendo el Atlético fuera de casa es Julián Álvarez. El argentino llevaba 10 tantos esta temporada y sólo uno lo hizo a domicilio, una preciosa falta en el duelo que arrancaba este curso ante el Espanyol en Cornellá, aunque luego los rojiblancos terminarían perdiendo. Ayer se desquitó con el tanto que empataba el duelo en Países Bajos. "Son cosas que tenemos que mejorar. A veces por detalles se definen las cosas. Estamos trabajando bien. Los detalles marcan la diferencia, pero hay que estar en todos", explicó el argentino.

Un mal que afectaba por igual a Sorloth, sus cuatro tantos son en el Metropolitano aunque ayer hizo el quinto en Países Bajos, y a Griezmann, que le pasa lo propio en sus cinco dianas. "Hoy nos echó una mano enorme en un encuentro muy difícil. Arriba ganó todo y eso da un respiro al equipo", alabó al ariete noruego que se llevó el MVP del duelo.

El Atlético disfruta y sufre para vencer en Eindhoven

El Atlético disfruta y sufre para vencer en Eindhoven

"Noche estrellada sobre Eindhoven". Con ese post y una preciosa ilustración que simulaba el famoso cuadro de Vincent van Gogh evocaba el Atlético de Madrid el duelo que les enfrentaba este martes al PSV. Y en los colchoneros estaba el interpretar esa señal como algo literal o como una metáfora. En ello estuvieron hasta el pitido final porque, tras remontar el tanto inicial de los neerlandeses llegando a poner un 1-3 en el marcador, vieron como al final los de Peter Bosz estuvieron a punto de encapotar los cielos colchoneros. No pudieron. [Narración y estadísticas, 2-3]

Lo cierto es que los de Simeone pusieron todo de su parte desde el inicio con una presión asfixiante a la salida de balón del PSV comandada por un Sorloth muy metido en el encuentro. Rápido, fuerte e interpretando bien los espacios, el noruego fue un dolor de cabeza para la defensa neerlandesa, pero se desinflaba al llegar a la portería de Kovar. Sangrante fue el cabezazo que falló en el ecuador del primer tiempo. Hasta que acertó en el segundo tras una banana de Barrios. Sería el tercero y el que valdría la victoria final.

Hay que decir que este fue el duelo del resurgir de Julián Álvarez. El argentino, en su función de segundo punta, se mueve cómodo con otro atrayendo las miradas y las marcas de los centrales. Desde esa posición, entre líneas, consiguió ser el que lanzaba las ofensivas del Atlético, aunque su tanto no fue por un ataque organizado sino por una debilidad defensiva preocupante.

Julián, tras marcar el primer gol del Atlético.

Julián, tras marcar el primer gol del Atlético.Patrick PostAP

Y es que el equipo de Peter Bosz es una escuadra con clara vocación ofensiva y serias lagunas en defensa. Tiene jugadores en banda muy rápidos y habilidosos, especialmente Driouech, que fue una auténtica pesadilla para Molina. El neerlandés de origen marroquí tuvo tres manos a mano contra Oblak. En el primero acertó a ceder a Til para que inaugurara el marcador en el minuto 9 de partido. En los siguientes, decidió siempre mal.

Pero en la línea defensiva son muy bisoños. Yarek, central español ex del Valencia, se durmió en una salida de balón que aprovechó Giuliano para birlárselo y ceder a Sorloth y este a Julián que anotaría en boca de gol. Era el tanto del empate y las siguientes ocasiones del Atlético también se produjeron por emboliques de los defensas neerlandeses.

Unos despistes que se producirían durante todo el encuentro como el que propició el segundo tanto del Atlético, justo a la vuelta de los vestuarios. Un disparo lejano de Molina, en su quite del perdón, se encontró una buena mano de Kovar, pero Hancko, estuvo más rápido que sus homólogos del PSV y anotó con el portero en el suelo.

Presión final

El partido fue trepidante desde el minuto uno, como si ambos equipos se jugaran la clasificación en este duelo. Transiciones rápidas y las iniciativas cambiando según el que fuera por encima en el marcador, con el otro equipo intentando hacer daño a la contra. Pero los rojiblancos iban con otra actitud, demasiados tropiezos a domicilio esta temporada y tocó apretarse los machos para cambiar la dinámica.

Se notó especialmente al final, con los neerlandeses ya buscando igualar a la desesperada pero con las líneas colchoneras firmes en torno a Oblak. Pero en un córner las cosas se apretaron después de una peinada que encontró a Pepi sólo al segundo palo con el esloveno recién batido. Rozaron el empate tras un fallo garrafal de Obispo, que falló a menos de un metro de la línea de gol. Sufrió el Atlético pero ganó y amplió sus opciones de entrar en el top-8. No es poca cosa.