El PSG post Mbappé toma Londres y se muestra como aspirante a esta Champions

El PSG post Mbappé toma Londres y se muestra como aspirante a esta Champions

El PSG post Mbappé quiere esta Champios. Lo mostró tomando el Emirates. Primero apabullando y luego controlando. Muy serio el conjunto de Luis Enrique ante unos ingleses faltos de mordiente. Tenían muchas bajas, sí, pero su imagen estuvo mucho tiempo lejos de la que exhibió en los cuartos ante el Madrid. [Narración y estadísticas, 0-1]

Arteta daba vueltas sobre sí mismo, Odegard alzaba los brazos en señal de impotencia y, mientras, el PSG acumulaba 15 minutos de tormento sobre la portería de Raya con resultado de un gol, un posible penalti y varios acercamientos peligrosos. El inicio de las semifinales de la Champions mostraba lo que los franceses ya llevaban apuntando en este tramo final de la temporada: Son un equipo engrasado y que tiene claro a lo que juega.

Con un 70% de posesión en la primera media hora, los parisinos mostraban un gran gusto por la pelota, con la paciencia que mostraba aquella España de Luis Enrique, pero con mucho más colmillo. Mordían arriba para recuperar rápido y, si veían opción de finalización, iban a por ella sin dudar empujados por dos puñales en las alas como Doué y Kvaratskhelia. Si la jugada requería pausa, volvían hacia Donnarumma para construir desde su portero.

La salida la buscaban por banda pero, si no aparecía, se acercaba Dembélé para ofrecerla, como ocurrió en el primer tanto del encuentro. Una jugada de casi dos minutos de posesión que culminó el mosquito tras recibir de Kvaratskhelia un balón que él mismo le había cedido previamente. Declan Rice se equivocó saliendo a por el georgiano en lugar de seguir la línea del delantero francés, que está de dulce este curso con 33 tantos y 12 asistencias, aunque este último lo convirtiera con la espinilla y en el segundo tiempo se retirara lesionado.

Tardó casi media hora el Arsenal en ajustar y asustar. No mucho. Pero lo suficiente para recordar a los parisinos que el encuentro era en el Emirates. Pero el susto se lo llevaron poco después los ingleses, que pudieron irse al descanso con un 0-2 si Raya no hubiera sacado una mano milagrosa a un disparo de Doué a bocajarro. Tiene el PSG todos los registros del juego a nivel ofensivo ya sea desde la posesión o desde el contragolpe.

Metieron una marcha más los chicos de Arteta antes del descanso. Apretaron la salida de balón francesa y consiguieron acercarse con peligro a la portería de Donnarumma. Reclamaron un penalti sobre Merino que no fue, un centro que no llegó Martinelli por poco y un patadón de Raya de una falta lejana que a punto estuvo de convertirse en una ocasión tras pasearse el ulterior centro de Saka por el área del portero italiano.

Show de Donnarumma

Apareció precisamente el transalpino ante el delantero brasileño del Arsenal después de que Achraf se saliera de su posición y Neves se olvidara de su espalda. La mano dura, abajo, fue un deja vu de la realizada por Raya minutos antes. Hubiera sido un gran golpe anímico ya que la ocasión llegó un minuto antes del descanso. Lo pudiron dar un minuto después de volver de vestuarios, a la inglesa, golpe franco bien sacado por Rice y Merino, el nueve de este Arsenal, con un soberbio cabezazo, la introdujo en la red, pero lo hizo con medio cuerpo adelantado.

Este tanto anulado animó a los gunners que, conscientes de que debían sacar algo más positivo en casa, inclinaron el Emirates. Lo que pasa es que hoy comparecía el Donnarumma de las grandes noches y el italiano sacó otra mano milagrosa a un disparo de Trossard tras una elegante y potente cabalgada de Rice.

Arsenal, sin definición

Volvía el Arsenal a parecerse a aquel equipo mandón y compacto que se exhibió ante el Madrid. Se aprovechó de la desaparición de las alas parisinas y apabulló al mediocampo francés en inferioridad táctica y numérica ante la pujanza, especialmente, del verdugo de los blancos. No ayudó la lesión de Dembélé, de gran ayuda en la salida de la pelota y definición arriba.

Precisamente definición es lo que le faltó a los londinenses. Movían el balón muy lento y lo fiaban todo a las individualidades de Saka o Trossard. El PSG se mantenía a pie firme, haciendo dos contra uno en las bandas y saliendo con peligro cuando podía correr. En dos de esas salidas, de hecho, Barcolá y Ramos, que habían salido por Doué y Dembélé, desperdiciaron la oportunidad de hacer el segundo. La guerra culminará en París, pero la primera batalla es francesa.

El rey de Europa ha muerto, ¡viva el rey!

El rey de Europa ha muerto, ¡viva el rey!

Gracias a Ancelotti y a Florentino Pérez, el Madrid se ha convertido en un equipo perdedor. ¿Por qué? Porque el italiano es el colmo de la desfachatez y porque el presidente ha planificado una plantilla coja, sin defensas, sin centrocampistas y también porque no tomó la decisión de echar al entrenador transalpino cuando el Barcelona le metió cuatro.

Por lo tanto, el cincuenta y cinco por cierto de la culpa es del nefasto italiano y el cuarenta y cinco por ciento de Pérez, por no fichar a nadie, en puestos claves de la plantilla. Han creado un pequeño Frankestein, incapaz de ganar un sólo partido.

Florentino se va a quedar, porque es el presidente ideal del Madrid, pero se ha equivocado al no ayudar con una plantilla coherente, sin defensas tras las graves lesiones de Carvajal y Militao. Tampoco ha fichado un sólo centrocampista, cuando el Madrid necesitaba dos.

Lo ha fiado todo al "fenómeno" Mbappé y ha hecho trizas a la estrella, que se se perdió en el espacio sideral, con un equipo malo estratégicamente. Este partido ha traicionado los millones que se han gastado en el francés.

No obstante, el galo hizo un partido mediocre, atrapado en ese cubículo de delantero centro, que jamás será su puesto, por culpa de un Vinicius al que se le puede unir a Rodrygo como malabaristas acabados.

Jugar con esos brasileños es hacerlo con dos menos. Poco sirvió el maravilloso orgullo de los futbolistas que jugaron hasta la extenuación ya que quedó la imagen de un ejercito herido, sin gol, sin suerte y bajo una presunta conspiración de la UEFA.

Dos jugadas claves del partido, el VAR las manipuló en favor del Arsenal, rectificando al árbitro francés, convidado de piedra. No pitó penalti de Asencio y sí vió el de Rice, que sujetó a Mbappé, pero fue corregido. No es normal que se tardaran cerca de ocho minutos para decir que no había falta del bronco mediocampista británico, cuando era más que evidente. El VAR enmendó las decisiones del colegiado. Cuanto menos, sospechoso.

He dejado para el final el mezquino triunfo del Arsenal, que hizo un partido infame, replegado como un cordero, con una línea de hasta siete defensas. No parecía un equipo de la Premier. Francamente, el Arsenal será un polichinela en mano de Luis Enrique.

Pero el rey de Europa ha muerto.¡Viva el rey!

El tributo de Arteta a Wenger y su llamada a Guardiola en la previa: "Si estoy aquí es gracias a él"

El tributo de Arteta a Wenger y su llamada a Guardiola en la previa: “Si estoy aquí es gracias a él”

El Arsenal no sólo cerró de forma concluyente su pase a las semifinales, sino que prolongó su formidable racha ante el Real Madrid, ante quien aún no ha perdido en la Champions. Tres victorias y un empate. El pequeño homenaje de Mikel Arteta a Arsene Wenger, que dio el primer paso con un 0-1 en febrero de 2006. La leyenda gunner cuenta ahora con un digno sucesor en Declan Rice, autor de un colosal partido. El mediocentro fue el símbolo de la fortaleza y el carácter de un equipo que iguala su mejor racha a domicilio en la Champions. La última vez que el Arsenal enlazó cuatro victorias europeas lejos de Londres fue precisamente con aquel golazo de Thierry Henry en el Bernabéu.

El último bofetón de Gabriel Martinelli al contragolpe definió la sexta derrota del Madrid en la Champions, el récord absoluto para los blancos, que hasta ayer contaban con las cinco de la campaña 2000-01. En cualquier caso, ni siquiera acierto postrero del brasileño pudo eclipsar el brillo de Rice. Infatigable en las ayudas a sus centrales, sólo falló uno de sus 27 pases (96%), participando en las mejores transiciones, ligeramente volcado en el perfil izquierdo. Su aplomo, en la acción del presunto penalti sobre Kylian Mbappé, terminó por convencer al VAR. Hubo doble recompensa para él, dado que el François Letexier le retiró la tarjeta amarilla y llegará limpio a las semifinales. "Soy un tipo honesto. A Mbappé y Lucas Vázquez les dije que no era penalti y que si admitiría le hubiese derribado, lo diría. Se tiró al suelo y estaba plenamente convencido de que lo anularía", ratificó el 41 en los micrófonos de TNT Sports.

La confianza de Rice guio a un Arsenal sin titubeos en Chamartín. Curiosamente, el único momento de zozobra llegó en el momento más propicio, con un penalti a favor donde las dudas de Martin Odegaard terminaron por afectar a Bukayo Saka. Después de nueve penaltis consecutivos convertidos, el internacional inglés erró ante Thibaut Courtois. Curiosamente se cumplían dos años exactos de su último fallo, ante Lukas Fabianski, durante el 2-2 en la visita al West Ham. Un revés para la estrella gunner, que luego pudo resarcirse con un clínica definición para el 0-1. En las últimas semanas, Saka en pleno proceso de renovación para ampliar un contrato que expira en 2027. Según recientes filtraciones, la última oferta asciende a 300.000 libras semanales, lo que le convertiría en el mejor pagado de la plantilla.

Aquel 0-0 ante Guardiola

De momento, ese privilegio corresponde a Kai Havertz y Gabriel Jesus, otros dos delanteros de un equipo que basa su fortaleza en la seguridad en torno a su área. Esta temporada, David Raya ha mantenido 18 veces el cero en su portería. Seis de ellas de Champions, donde sólo ha encajado siete goles en 12 partidos (0,58 de promedio). El pasado curso, Arteta causó notable asombro en la Premier tras un 0-0 frente al Manchester City. Escocido por sus resultados recientes en el Etihad, el Arsenal no tuvo el menor empacho aquel domingo en replegarse en torno a su guardameta. El espectáculo resultó soporífero, pero el técnico donostiarra no podía permitirse una novena derrota consecutiva en el feudo de su gran rival por el título.

Entonces, Pep Guardiola debió hacer frente a numerosas críticas por protegerse con tanto toque horizontal y por conformarse con un punto en mitad de la batalla con el Liverpool. En realidad, sus principios debían situarse en el lado contrario del espectro futbolístico. Arteta tomó buena nota de ellos a lo largo de las tres temporadas en las que ejerció como su primer ayudante (2016-2019). Hasta que tres días antes de la Navidad quiso aceptar una oferta del Arsenal.

Aquella propuesta podía interpretarse como un regalo envenenado. No sólo había que recuperar el pulso de un club en vía muerta tras el reciente fiasco de Unai Emery, sino de retomar la senda de Arsene Wenger. Cuando iba a cumplirse su primer año en el Emirates, apenas siete meses después de tocar la gloria con la FA Cup, el donostiarra vivió un momento crítico, con el equipo a cinco puntos del descenso tras sendas derrotas ante Everton y Burnley. A partir de entonces recondujo el rumbo para cerrar el curso con el título de la Copa de la Liga.

Arteta, satisfecho con sus futbolistas, en la zona técnica del Bernabéu.

Arteta, satisfecho con sus futbolistas, en la zona técnica del Bernabéu.AFP

Pese a los habituales comentarios en la prensa local, el vínculo entre Guardiola y Arteta se ha mantenido en algo más que la cordialidad. "Hablamos hace unos días y quería pedirle un consejo. Es importante aprender del mejor", reconoció horas antes del 3-0, su mejor momento en el Emirates. Incluso más especial que el 5-1 del pasado 2 de febrero ante el City, con una exhibición de juego ofensivo, certificado con goles de Myles Lewis-Skelly y Ethan Nwaneri, dos de sus talentos adolescentes. Por el momento, el balance sigue favorable para Guardiola, con ocho victorias en los 14 precedentes. Sin embargo, esta temporada Arteta también rubricó un 2-0 de prestigio ante el PSG de Luis Enrique. Precisamente su próximo adversario por el título.

Porque la última semifinal de Champions databa de 2009, cuando los gunners cayeron ante el Manchester United de Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney por un global de 4-1. Ahora todo se presenta más equilibrado, vista la fortaleza del Arsenal, que sólo ha perdido uno de sus últimos 16 partidos a domicilio en todas las competiciones, con ocho victorias y siete empates. "Es una de las mejores noches de mi carrera, sin duda. Fue muy especial, ante un equipo que ha sido una inspiración para muchos de nosotros. Podemos estar muy orgullosos de pasar del modo en que lo hicimos", finalizó Arteta.

Se encendieron las luces del antro: el Madrid está en peligro

Se encendieron las luces del antro: el Madrid está en peligro

La semana fue espantosa. El meme colectivo del "manicomio" convirtió al Real Madrid en el vecino. Lo que nunca debe ser. Todos somos un poco culpables, hasta los que nunca creímos y observamos la jugada como el sobrio mira a sus amigos borrachos en el antro. No les quitamos el vaso de la boca. No se planteó el partido desde la exigencia ni desde el cabreo por la infamia de Londres sino desde una festividad incomprensible. Como si el club se contentara con los aspavientos y el relato. Faltó dejar el techo abierto para poder cantar bajo la lluvia.

La afición perdonó preventivamente, lo que nunca ha solido hacer el Bernabéu. Entregado a cambio de nada, parece que ni el entrenador ni los jugadores sintieron la necesidad de ofrecer nada distinto a lo que han venido haciendo durante el año. Ni una idea, ni un plan de partido. Melonazos absurdos, sucesión de saques de esquina al primerísimo palo, desesperación acentuada por la locura enfermiza del dañino VAR. El mismo horror de siempre, con la misma propuesta desde el banquillo: ninguna. El primer tiro a puerta fue en el minuto 55. Todavía no había hecho Ancelotti ningún cambio.

Hizo tres de una tacada, incluidos Ceballos y Endrick, el único delantero centro de la plantilla. Le puso de extremo derecho. La revolución consistió en que los tres primeros ataques fueron tres centros a nadie, y el primero del Arsenal un golazo. El único que confió un poco fue Saliba, pero el Madrid recibió el regalo con pereza. No mordió porque no tenía hambre, ¿cómo se arregla eso? Si en el club dudaban hace un año entre cambiar al entrenador o a un puñado de jugadores, ahora tienen que hacer las dos cosas. Pudieron hacerlo antes: este fracaso también es culpa de su inacción.

Cuando acabó el partido los futbolistas se quedaron compadreando, de risas con el rival. Nunca creyeron. "El Bernabéu debería aplaudir al equipo", había sentenciado Maldini poco antes en la retransmisión. Debía tener feligreses en la grada: ni un amago de bronca. La indiferencia es el peor mal, el más difícil de erradicar. Nunca han mandado en el Madrid los maldinis, y ahora es el peor momento para que lo hagan. Se encendieron las luces del antro: el Real Madrid está en peligro.

El Madrid sucumbe a su impotencia y Ancelotti inicia el 'via crucis'

El Madrid sucumbe a su impotencia y Ancelotti inicia el ‘via crucis’

Quien no ha tenido una pareja o un amante que siempre llega tarde, que te desespera en la espera. Cien veces decides irte y cien veces decides quedarte, porque crees que el final de la noche será único. Cuando no acude, lo maldices, pero sabes que volverás al mismo lugar, con la misma excitación, en la siguiente cita. Esa pareja o amante es el Madrid. Lo saben todos los que formaron la larga procesión secular al Bernabéu, esperanzados en una remontada que esta vez no se produjo, porque la cita exigía pasión, claro, pero a las mejores pasiones las acompañan las caricias, y nadie del Madrid se las ofreció a la pelota. El Arsenal lo hizo lo justo, suficiente no sólo para pasar a semifinales de la Champions, también para ganar en el Bernabéu. El Jueves Santo no va a impedir las maldiciones, aunque el fútbol tenga querencia por las estaciones de la Semana Santa: martirio y resurrección. El creyente Ancelotti tiene difícil la segunda. Ha empezado su via crucis. [Narración y estadísticas (1-2)]

El entrenador había hablado, entre medias sonrisas, de la cabeza, el corazón y los cojones. La máxima de las cuatro C la acuñó Seve Ballesteros. Ancelotti se olvidó de citar la primera: la calidad. El Madrid no la encontró en ningún momento, como si esta vuelta de cuartos fuera la metáfora y la hipérbole, ambas a la vez, de la temporada. La sobreexcitación no ayudó. De hecho, el Madrid empezó el partido por el final. Necesitaba tres goles para igualar la eliminatoria, tres goles en 90 minutos, y escogió la montonera. Está bien algo de descontrol, pero si es para descontrolar al contrario en la salida de toriles, en un arranque a fuego. Pasado ese tiempo, es necesario el juego.

El problema no es que el Madrid no lo encontrara en el Bernabéu, es que prácticamente no lo ha hecho en toda la temporada. El choque fue el collage de todos sus problemas estructurales a los que Ancelotti no ha encontrado solución desde la marcha de Kroos. La entrada de Modric, tardía, no sirve de nada porque no es el mismo Modric, y porque el croata no siente ya la jerarquía de antaño. Ceballos pasa por el centro del campo como unos padres por la habitación de un adolescente. Pone las cosas en su sitio, nada más.

Demasiados centros

Esta eliminación, esta derrota y esta impotencia va a pesar sobre la figura del italiano, cuando al via crucis le quedan dos paradas decisivas: la final de Copa y el clásico en Montjuïc, ambas ante el Barcelona, con ventaja en la Liga. Después de haber perdido ya dos este curso ante los azulgrana, el mayor aliado del Madrid es la estadística, porque es difícil perder cuatro. Ese Barça necesitaba un estímulo nuevo en el vestuario la temporada pasada y lo encontró. A Florentino Pérez le corresponde reflexionar acerca de si lo necesita el Madrid, con todo el respeto por el entrenador que más títulos ha ganado en la institución. Difícil análisis.

Ancelotti optó por lo esperado, con Valverde en el centro del campo, aunque ello supusiera dar el lateral a Lucas Vázquez. Pese a sus lagunas defensivas, fue de los más activos en su despliegue ofensivo, aunque una vez en los tres cuartos, el Madrid abusó de los centros, frontales muchos de ellos y fáciles de defender para el Arsenal. Ni un balón comprometido tuvo que sacar Raya de la portería del Arsenal en todo el primer tiempo. Courtois, en cambio, detuvo un 'penaltito' cometido por Asencio, cantado como un gol en el coliseo blanco, a Saka, un Panenka confundido, y otro disparo cruzado de Martinelli tras una contra.

Poco más hicieron los de Arteta, a la espera de que pasaran los minutos frente a la frustración blanca. Es el equipo de la Premier menos goleado, el que mejor defiende. Se siente cómodo en esa situación. La impresión es que mostró menos de lo que tiene, porque no lo necesitó, en el aspecto ofensivo. En una de sus triangulaciones se encontraron Odegaard, Mikel Merino y Saka para elevar sobre Courtois y redimirse del penalti. El efecto psicológico, pasada la hora, lo emborronó el propio Arsenal, con un error de Saliba que ofreció el gol a Vini.

Los futbolistas del Arsenal festejan el 1-2 en el Bernabéu.

Los futbolistas del Arsenal festejan el 1-2 en el Bernabéu.EFE

Nada cambió, en realidad, porque no había ideas con que cambiarlo, mientras el Arsenal, inteligente, intentaba jugar más tiempo en campo del Madrid, alejarlo de su área y refugiarse en largas posesiones. El control que pretendía Ancelotti, sin conseguirlo pese a dar entrada a Ceballos o Modric, lo tuvo siempre Arteta, un entrenador español de nueva generación que se presenta a lo grande en el mejor escenario posible. Martinelli culminó, a la contra, lo que el juego decía. Sólo se trataba de esperar el momento.

A Arteta le aguarda el PSG de Luis Enrique. El PSG en el que ya no juega Mbappé, que llegaba después de una patada de impotencia ante el Alavés. La impotencia continuó. El francés vino para ganar Champions después de ganar todo el dinero posible. Tendrá que esperar. Se movió por todas partes, pero sin la precisión adecuada, y dejó el campo lesionado. Tampoco acometió escaladas individuales, como intentó Vinicius desde el inicio, pero siempre perdedor frente a Timber, Saliba o Declan Rice, goleador en la ida y pletórico en la vuelta. La cruz que porta Ancelotti es también su cruz.

La polémica del VAR y los cinco minutos que apagaron la llama de un campeón impotente: "El Madrid volverá siempre"

La polémica del VAR y los cinco minutos que apagaron la llama de un campeón impotente: “El Madrid volverá siempre”

Cinco minutos lastraron las esperanzas de remontada del Real Madrid ante el Arsenal. Un logro casi imposible después del 3-0 de Londres que se deshizo en los 300 segundos que tardó la sala del VAR en comprobar el penalti de Rice sobre Mbappé y en los pocos instantes que necesitó el colegiado francés François Letexier para decidir que el agarrón del inglés sobre el delantero madridista no era pena máxima. Protestó todo el Madrid, pero no sirvió.

Ese momento apagó la llama de la esperanza blanca, empujada hacia la épica por la parada deCourtois a Saka en el primer penalti, la primera jugada polémica de una noche que tuvo de todo.

Antes del pitido inicial, más de diez mil personas recibieron al autobús del Madrid rodeando la plaza de los Sagrados Corazones hasta la Castellana. Bajo la lluvia y las bengalas, la afición del conjunto blanco intentaba marcar el primer gol del partido. En la memoria, las eliminatorias de 2022 ante PSG, City y Chelsea o la del curso pasado contra el Bayern.

El ambiente durante el calentamiento fue de minuto 90. Gritos de «Sí se puede», «cómo no te voy a querer» y un tifo gigante que rezaba «la fábrica de los sueños, haz el nuestro, Real». Ya en el césped, la locura. Mbappé marcó en el 2 bajo el delirio del Bernabéu, pero fue anulado por fuera de juego.

Las acciones del VAR

Y en el 10, la primera gran polémica. El Arsenal sacó un córner y la jugada siguió con normalidad hasta que un minuto después Letexier paró el juego e hizo el gesto del VAR. Al principio nadie sabía muy bien qué se estaba comprobando ni en qué área, así que reinó la incertidumbre. Y de repente, el colegiado galo señaló el punto de penalti del Madrid. Agarrón de Asencio sobre Merino y pena máxima. Momento para la capa de Courtois.

El belga, que se movió de lado a lado antes del lanzamiento de Saka, adivinó el Panenka del inglés mientras Asencio corría hacia el delantero para gritarle. Una vez más, el portero evitaba el drama y ampliaba la esperanza.

Diez minutos más tarde llegó la revisión del penalti a Mbappé y el inicio de los nervios del Bernabéu y del cuerpo técnico, que protestó cada pérdida de tiempo de los británicos y apretó al colegiado, que terminó sacando amarilla a Raya por sus constantes pausas. La tensión subía de nivel, pero el marcador seguía 0-0 y Arteta sonreía, viendo cómo Martinelli y Saka volvían a ser superiores a Lucas y Alaba.

El partido aterrizó en el descanso con rabia local, reflejada en el enganchón que tuvo Carvajal, vestido de calle, con Saka en la entrada al túnel. El español le recriminó algo, seguramente el Panenka, y el inglés le encaró, sin llegar a más.

Tras el intermedio y viendo que el único tiro a puerta de su partido era un tímido disparo de Vinicius, Ancelotti movió el árbol. El italiano encomendó a Fran, Ceballos y Endrick la remontada exprés, pero el tanto de Saka terminó por hundir al Bernabéu a pesar del gol de Vini, el primero en la historia del Madrid al Arsenal en 337 minutos (los dos enfrentamientos de 2006 y este año).

No hubo épica. Hubo silencio. Mbappé se lesionó el tobillo y Martinelli, como Henry en el 0-1 de 2006, sentenció. Los blancos se despiden de la Champions antes de semis por primera vez desde 2020 tras una racha extraordinaria de cuatro años jugando dos semis y dos finales. Toca la Liga, la Copa y mucha reflexión.

"Somos responsables, pero el Madrid volverá siempre", aseguró Lucas Vázquez a pie de campo. "Nos ha faltado más claridad con balón, algo de paciencia a la hora de llevar el balón de lado a lado para penetrar en una defensa que estaba muy organizada". "El madridismo sabe que nos dejamos la piel siempre, puede salir bien o mal, siempre damos la cara. Queda mucha temporada", añadió.

Cara y cruz de Rodrygo: talismán del Madrid en la Champions y tres meses de sequía en la Liga

Cara y cruz de Rodrygo: talismán del Madrid en la Champions y tres meses de sequía en la Liga

El ritual ya está preparado para una nueva noche mágica. El pantalón de la suerte, la camiseta de las remontadas, la espinillera tatuada, la bota firmada... Todo es poco para reclamar los augurios más favorables. El gran talismán del Santiago Bernabéu en los desafíos extremos de la Champions es Rodrygo Goes, a quien el miércoles esperan para culminar otra hazaña asombrosa frente al Arsenal.

El brasileño siempre aparece en el lujoso escenario continental. Inolvidable su doblete ante el Manchester City en las semifinales de locura del curso 2021-22 y su puntería en los cuartos (ida y vuelta) de la pasada edición. Guardiola siempre ha destacado el talento del internacional brasileño. En el Real Madrid, equipo al que llegó en verano de 2019, ha marcado 70 goles, 25 de ellos (35%), en la Champions. «El Rodrygo de verdad es el que veis en Champions. Todo me sale bien en esta competición», declaró tras recoger su premio MVP en el primer partido de los octavos de final contra el Atlético de Madrid.

En esta temporada, el polivalente delantero suma cinco tantos en los 11 partidos disputados en la máxima competición continental: dos ante el Salzburgo, otros dos contra el Brest y uno contra el Atlético, pero acumula dos encuentros consecutivos sin marcar, en los estadios de Metropolitano y Anfield. El miércoles, en la caldera de Chamartín, se sentirá más arropado y con una motivación extra en su torneo fetiche. Últimos ensayos para la liturgia embriagadora.

Desplazado del foco

Carlo Ancelotti confía en que el 11 recupere su efectividad goleadora y termine con sus discretos resultado desde comienzos del presente año, sobre todo en los compromisos de Liga, en los que presenta seis tantos (frente a Mallorca, Espanyol, Alavés, Rayo Vallecano, Sevilla y Las Palmas), pero no marca desde hace tres meses, 11 partidos sin celebración, la última diana la consiguió el 19 de enero, en el 4-1 contra el equipo insular, con un lanzamiento con la pierna derecha. Sin su acierto goleador en esta nefasta racha, el Real Madrid ha perdido tres partidos, empatado dos y ganado seis. Una sequía alarmante para un jugador que reclama más cariño a prensa y afición. Él se siente desplazado del foco que acaparan Mbappé, Vinicius y Bellingham.

En esta temporada ha participado en 46 partidos, en los que ha anotado 13 goles, a los 11 rubricados en la Champions y en la Liga hay que sumar dos en la Supercopa de España.

Rodrygo es uno de los habituales en las rotaciones de Ancelotti, su relevo natural es Brahim. El pasado domingo fue titular en la victoria contra el Alavés y fue reemplazado por Bellingham en el minuto 63, dosificación de fuerzas para preparar el hechizo de otra noche formidable. El Madrid le necesita.

Ancelotti, los kilómetros y el bajón del Madrid: "Siempre hemos corrido menos por las características de los jugadores, pese a ello hemos ganado dos Champions"

Ancelotti, los kilómetros y el bajón del Madrid: “Siempre hemos corrido menos por las características de los jugadores, pese a ello hemos ganado dos Champions”

Actualizado Sábado, 12 abril 2025 - 18:10

Es el técnico del Real Madrid un hombre tranquilo. Viven los blancos una creciente tempestad derivada de los malos resultados en liga y Champions y Carlo Ancelotti ha salido en rueda de prensa a intentar capear el temporal que podría empeorar este domingo y explotar el próximo miércoles. "Es evidente que todo el mundo está pensando en el partido del miércoles, pero el miércoles pasa, sin duda, por la actuación de mañana", ha apuntado.

Los blancos han perdido sus dos últimos encuentros: el accidente ante el Valencia en el Bernabéu y la hecatombe frente al Arsenal en el Emirates. Así, Ancelotti habla de la importancia de recuperar las "buenas sensaciones" y admite que el equipo sufre un "bajón a nivel general". "Hemos encajado demasiado en los últimos partidos... y ahí es donde hay que poner freno, porque la solidez defensiva es muy, muy importante. Sobre todo en los momentos en que los delanteros no están siendo tan efectivos como siempre", ha manifestado.

Los blancos han encajado 11 goles en los últimos cuatro partidos, tres de ellos en el Santiago Bernabéu y ante equipos, teóricamente, inferiores en lo que a potencial de plantilla se refiere como Leganés y Valencia en liga y Real Sociedad en Copa del Rey.

Otros achacan el bajón del equipo a la falta de esfuerzo y lo justifican en la distancia recorrida por los jugadores. "En años anteriores pasaba lo mismo: la distancia total siempre era menor, por las características de los jugadores que tenemos y, pese a eso, hemos ganado dos Champions", ha aducido Ancelotti con cierta ironía, aunque también ha recalcado la importancia de distancia recorrida al sprint más que la general.

No obstante, el técnico italiano ha recuperado un poco las esperanzas del madridismo de cara a la vuelta europea. "Lo intentaremos, el Real Madrid es el único que lo ha hecho muchas veces... y lo intentará una más. Somos conscientes de cuánto nos puede ayudar nuestra afición, nuestro estadio. Lo intentaremos hasta el último minuto, hasta el último balón", ha expuesto.

Si no lo consiguieran, el futuro de Ancelotti podría estar en entredicho. "Cada derrota es siempre lo mismo... son momentos difíciles. Tienes que pensar en cómo remontar y concentrarte en lo que viene", ha expresado. El italiano es consciente de ello y no se centra tanto en su futuro. "Del futuro hablaremos a final de temporada, como siempre. No tengo nada que añadir en este sentido. El club siempre me ayuda... y me apoya. Sobre todo, en los momentos de dificultad", ha revelado el entrenador blanco.

Las pequeñas historias detrás del doblete de Declan Rice: así tumbó 'El Caballo' al Real Madrid

Las pequeñas historias detrás del doblete de Declan Rice: así tumbó ‘El Caballo’ al Real Madrid

En el momento en que tomó el balón, Declan Rice tuvo que escuchar indicaciones totalmente contradictorias. Martin Odegaard, capitán del Arsenal, le recomendaba un centro al segundo palo, mientras Bukayo Saka le conminaba a que disparase a portería. Desde la zona técnica, Nicolas Jover, responsable de estrategia del Arsenal, dibujaba con el brazo la parábola que debía describir el balón para superar la barrera. En ese instante crucial, Rice tomó una decisión: «Miré la posición del portero y me dije: "A por ello"».

«Martin había insistido en poner la pelota en busca de otro remate, pero me di cuenta de que ellos habían adelantado delasiado su línea defensiva como para picar el balón. Así que le dije a Bukayo: "No tiene sentido"», reveló Rice, el héroe gunner ante el Real Madrid. Hasta ese momento, tras 388 partidos con el West Ham y el Arsenal jamás pudo anotar de libre directo. «Había disparado demasiadas veces contra la barrera y otras se me ha había marchado por encima», rememoró desde la zona mixta.

La curva con la que Rice superó el muro, con el interior de su bota derecha, trajo a la memoria el gol de Roberto Carlos a Francia en la Copa Confederaciones. Aquel 3 de junio de 1997 en el Stade Gerland de Lyon, el lateral brasileño dejó petrificado a Fabien Barthez con un violentísimo disparo con el exterior de su pie izquierdo. Por uno de esos caprichos del fútbol, el actual embajador del Real Madrid vio en directo el 1-0 desde uno de los palcos del Emirates.

«¡Ni Superman saca ese balón!»

Apenas 12 minutos después, Rice dispuso de otra oportunidad similar tras una falta de Eduardo Camavinga sobre Saka. «Entonces ya tenía mucha confianza», admitió. La violencia de su disparo, el modo en que encontraría la escuadra de Thibaut Courtois, llevaron el delirio a las tribunas. «¿Viste dónde la puso? ¡Ni Superman saca ese balón!», exclamó Clarence Seedorf en la retransmisión inglesa de Amazon Prime Video.

Un par de jugadas antes, Rice también había podido anotar el 2-0 al aprovechar un rechace en el área que sólo Jude Bellingham pudo salvar bajo palos. En cualquier caso, el primer doblete de su carrera le valió para ser distinguido por la UEFA como Player of the Match. Pese a no participar demasiado en la elaboración (27/30 pases), sí se mostró muy efectivo en las zonas de mayor peligro para el Madrid, dado que 14 de esos toques fueron en el tercio final del ataque y nueve de ellos en el área de Thibaut Courtois.

Hasta ayer, nadie había anotado un doblete de libre directo en un duelo eliminatorio de la Champions. Sólo Hakim Ziyech, con el Galatasaray (2023); Neymar, con el PSG (2018); Cristiano Ronaldo, con el Real Madrid (2009) y Rivaldo, con el Barça (2009) lograron ese mismo hito durante un partido de la liguilla. En el Arsenal, el único precedente lo había establecido Nicolas Pépé en la Europa League de 2019.

El golpeo de Rice, en la acción del 1-0 ante el Real Madrid.

El golpeo de Rice, en la acción del 1-0 ante el Real Madrid.EFE

La exhibición de Rice sólo se vio truncada en el minuto 80, cuando tuvo que abandonar el césped, víctima de molestias en un pie, para dejar paso a Kieran Tierney. Según confirmó más tarde Mikel Arteta ni este problema ni el golpe sufrido por Saka parecen graves, por lo que ambos podrán disputar el miércoles el partido de vuelta en el Bernabéu.

El poderío físico de Rice (26 años, 188 centímetros) y su peculiar modo de correr le han valido en el vestuario del Arsenal un curioso apelativo. «Nunca tuve uno hasta que llegué aquí, pero ahora todos me llaman El Caballo», confesó hace unos meses, apuntando a Oleksandr Zinchenko como autor del mote. Cabe recordar que desde su llegada a la elite, Rice únicamente sólo ha sufrido una lesión, el pasado noviembre, por la fractura de un dedo.

116 millones por su traspaso

Hijo de emigrantes irlandeses, nacido a las afueras de Londres, Declan se formó durante siete temporadas en la cantera del Chelsea y en 2014 dio el salto al West Ham, donde se confirmaría como uno de los mejores centrocampistas de su generación. Con apenas 19 años disputó tres amistosos con Irlanda, pero apenas unos meses después Gareth Southgate le convenció para lucir el escudo de The Three Lions.

En 2023 conquistó la Conference League con el West Ham, poniendo punto final a una sequía de 42 años sin títulos en Upton Park. Su elegancia y tremendo despliegue cautivaron a Arteta, que precisaba de un socio para Thomas Partey en la medular. En julio de 2023, Rice se convirtió en el fichaje más caro en la historia del Arsenal, que pagó a los hammers 116 millones de euros por su traspaso.

En un principio, el técnico donostiarra pensó en él como pivote defensivo, pero a lo largo de esta temporada ha ido adelantando su posición. «Desde pequeño siempre he jugado mejor como número 6, pero ahora me siento muy libre actuando de 8. Llegar al área no es algo natural para mí, pero ahora me sirve de motivación para mejorar mis números goleadores». Hasta ayer había anotado cinco tantos en 42 partidos de Champions, Premier, FA Cup y Carabao Cup, pero estos dos goles ante el gran dominador de Europa cambiarán para siempre su carrera.

Los números avisaban de una de las peores noches del Madrid de Ancelotti: “Nos hemos olvidado de jugar al fútbol”

Actualizado Martes, 8 abril 2025 - 23:27

Francesco Mauri, asistente de Ancelotti, y Luis Llopis, entrenador de porteros, parecían estar avisando a Thibaut Courtois y a la barrera antes de que Declan Rice se sacara una extraordinaria rosca que bordeó el muro madridista y sorprendió al belga. Ambos miembros del cuerpo técnico hacían sendos gestos con el brazo derecho, advirtiendo a sus jugadores, pero no sirvió. El centrocampista inglés clavó el 1-0 e hizo estallar al Emirates, que inició así su grande noche ante un desastroso Madrid. "Es una derrota dura. No lo esperábamos. Tenemos pocas opciones, pero en el Bernabéu pasan cosas", manifestó Carlo Ancelotti.

Carletto se atrevió con David Alaba en el lateral izquierdo, en lo que fue la quinta titularidad del defensa austríaco esta temporada. Antes, triunfos ante el Girona y el Rayo, derrota en Sevilla contra el Betis y empate dramático en la prórroga contra la Real Sociedad. En la mayoría, sufrimiento para el conjunto blanco, con Alaba siempre de central y nunca de lateral. La decisión la mascó Ancelotti en los días previos, la probó en el tramo final del duelo liguero contra el Valencia y la decidió en la previa, descartando a Fran García y cubriéndose en el carril derecho con Fede Valverde, lateral en lugar de Lucas Vázquez.

En el centro del campo, Camavinga y Modric salieron juntos de inicio por cuarta vez en el curso. Podría parecer que han jugado más tiempo juntos, pero sólo en tres de los 51 partidos del año habían compartido titularidad. El trío de citas había sido, como en el caso de Alaba, de casi suspenso: partido contra el Leganés en Liga, donde el Madrid sufrió para ganar 3-2, el empate en Pamplona contra el Osasuna y la derrota en Anfield contra el Liverpool. Los datos no auguraban nada bueno, y el resultado fue catastrófico.

Septiembre de 2015 en Lyon

Los blancos claudicaron en el segundo tiempo con el doblete de faltas directas de Rice. La primera tras falta de Alaba ante Saka, muy superado el austríaco por el extremo británico. Y la segunda, enviando el balón a la escuadra del palo de Courtois. Un golazo para dejar KO al Madrid. Fue el primer gol de falta directa anotado a los blancos fuera de casa en Champions desde septiembre de 2015, cuando Juninho Pernambucano anotara uno con el Lyon.

Las caras en el banquillo madridista eran un poema. Ancelotti no tenía muchas cartas. Retiró a Modric y a Alaba y dio entrada a Lucas y a Fran García mientras Courtois le salvaba de un fracaso mayor.

El gol de Merino dejó al Madrid en la lona. Tres goles en 17 minutos. Una derrota que se une al 4-0 del Etihad en 2023, la peor de esta era de Ancelotti, y el 4-1 de Dortmund en 2013 como las noches más negras del Madrid en eliminatorias continentales en las últimas décadas.

"no hemos estado bien"

Y para colmo, Camavinga terminó expulsado por protestar una falta y no jugará el encuentro de vuelta. Toca épica. "No acostumbramos a sacar dos derrotas seguidas, sólo queda trabajar, confiar en nosotros más que nunca, este equipo se merece la confianza por parte de todo el mundo y vamos a confiar en ello", aseguró Lucas Vázquez tras el pitido final.

Ancelotti, el martes, en la zona técnica del Emirates.

Ancelotti, el martes, en la zona técnica del Emirates.EFE

El gallego reconoció que "no hemos estado bien". "El Arsenal ha hecho un gran partido, ha tenido ocasiones, nos ha sabido presionar, hemos tenido alguna jugada aislada, pero en la segunda parte no hemos sabido dar un paso al frente. Nos ha faltado continuidad en el juego, tener más la posesión y al final no hemos podido hacer un buen partido", resumió.

Más duro fue Courtois, que admitió que "nos hemos olvidado de jugar al fútbol". "No diría que hemos tenido pánico, pero no estábamos tranquilos con el balón", insistió, y explicó los dos goles de falta directa. "En el primero pensé que había puesto bien la barrera. Siempre pongo un hombre más pasado el balón para que esa comba no pase. Quizás tenía que haber puesto uno más... En el segundo no le puede pegar mejor. Son faltas innecesarias donde no hay peligro, el primero va fuera de la portería, el segundo también", dijo.

Pero como Lucas, el belga confía en la vuelta: "Tienen que creer en este equipo y desde el primer minuto daremos todo para darle la vuelta a este resultado. Hay que corregir los fallos e intentar meter uno o dos goles rápidos. Creo que es posible".