Íñigo Pérez no puede escribir el final feliz al cuento del Rayo en la revancha de Mateta: "Duele una barbaridad"

Íñigo Pérez no puede escribir el final feliz al cuento del Rayo en la revancha de Mateta: “Duele una barbaridad”

No pudo el escritor terminar bien el cuento. El final se atragantó a la pluma de Íñigo Pérez, un autor suigéneris. Identificado con una idea y un equipo. Con un barrio. Uno que llora la oportunidad perdida. Quizás sea la única en su historia. Desde luego era la primera 25 años después de pisar suelo europeo por primera vez. "Son momentos complicados para todos, uno tiene dolor y hay que pasarlo como se puede", apuntó el técnico mientras que el capitán Óscar Valentín aseguró: "Hemos disfrutado del proceso".

Augusto Batalla era el único que sabía lo que eran campeonatos nacionales e internacionales, con varias Copas Argentinas y una Libertadores en su haber. El único que había llegado a estas latitudes de grandes torneos y por sus manos pasó todo lo que el Rayo vivió en Leipzig. Porque Batalla tuvo una de cal y una de arena. En el gol inicial de Mateta quizás pudo hacer más en el despeje, mientras que poco después salvó el segundo ante el mismo protagonista. Antes, en el primer tiempo, también había sido el que tirándose al suelo consiguió llamar la atención de Mariani para parar el juego a que se atendiera a un aficionado rayista en la grada. "El camino fue hermoso", apuntó el portero.

El guardameta del Rayo estuvo mucha parte del partido pidiendo tranquilidad a sus compañeros, pero quizás debió reclamar algo de colmillo. La victoria en la posesión no se trasladaba a un marcador que los británicos habían conseguido inaugurar y habían amenazado hasta en nueve ocasiones el poder cambiarlo frente a las dos del Rayo. Además, hasta tres veces golpeó el poste el balón, todas tras una falta magistral lanzada por Yeremy Pino.

El canario fue el caballo de Troya. Su conocimiento del rival lo convirtió en una pesadilla para un Ratiu que disfruta mucho más corriendo hacia delante que persiguiendo para atrás. Le sentó bien la convocatoria de De la Fuente y la quiso justificar sobre el terreno de juego. Muchos dudaban de su partida al equipo británico desde el Villarreal, pero a día de hoy la Premier es el Dorado para muchos futbolistas españoles.

De lo que puede presumir el Rayo es de haber soportado el envite de un conjunto inglés superior físicamente y económicamente. Por mucho. Esa diferencia tiene el antecedente de la Conference del año pasado, en la que el Betis terminó reducido a cenizas por el Chelsea en una segunda parte en la que los sevillanos se vinieron abajo. "Hoy tenemos pena, pero hay que disfrutar este momento", insistió Isi tras el duelo.

Revancha francesa

Es el Rayo un equipo que se siente bien en la inferioridad, que le gusta ir de underdog y que no se arruga en los grandes escenarios. Aunque una final era un territorio inexplorado. Los cambios le hicieron creer frente a las circunstancias adversas. Apretaron todo lo que pudieron a Henderson. No fue suficiente. Los ingleses aguantaron la muralla a pie quieto y el Rayo no pudo encontrar a un Camello enrachado.

Esta vez el madrileño no pudo ganar "con los colegas". Esta vez fue Mateta el que le ganó la partida a un futbolista que le amargó los Juegos Olímpicos en su país con un doblete. Paris 2024 frente a Leipzig 2026. "Duele una barbaridad porque al final hemos hecho todo y sabemos el sacrificio de nuestra gente. Ojalá estén orgullosos como estoy yo", declaró Trejo. "No conocí mayor victoria que contigo en una derrota", respondió la grada rayista al término del partido. Pues eso.

Los secretos de Iñigo Pérez, el entrenador de moda, el inteligente emocional: "Sólo hay que ver cómo transmite"

Los secretos de Iñigo Pérez, el entrenador de moda, el inteligente emocional: “Sólo hay que ver cómo transmite”

El pasado 25 de octubre, víspera del partido de Liga ante el Alavés, Iñigo Pérez admitió por primera vez sentirse en deuda con la afición del Rayo, que no había visto a su equipo ganar en sus cinco últimos partidos como local: "Me duele no conseguir victorias en casa por nuestra gente. Nos gusta que nos vean ganar y mi debe es más eso que las estadísticas". Sólo unas horas más tarde, un gol de Alemão definió ese anhelado primer triunfo, con el que el equipo franjirrojo puso las bases de la que ha terminado siendo su mejor temporada de siempre. Hace 10 días, durante la penúltima jornada liguera, una pancarta de los Bukaneros condensaba el sentir de todo un barrio. "La deuda está saldada. El puto Rayo tiene tu nombre. Iñigo, Vallecas es tu casa". El mensaje sonaba a despedida, porque todos los indicios sitúan al navarro como próximo técnico del Villarreal. Hoy, en el Zentralstadion de Leipzig, Iñigo puede despedirse con el mayor hito en la centenaria historia del Rayo: el título de la Conference League.

"Su éxito se basa en unas características muy especiales como entrenador. Desde las enseñanzas de Marcelo Bielsa [con quien coincidió durante su etapa en el Athletic], a esta rápida y perfecta adaptación a la filosofía de un club muy humilde y muy particular", explica a EL MUNDO Javier Portillo, secretario técnico del Rayo. "Es un entrenador muy preparado, con un futuro extraordinario. Siempre intenta innovar, introducir variaciones al juego con balón y sin balón", completa Portillo, aquel iluminado del gol que disputó 59 partidos con la camiseta del Real Madrid.

Este análisis se sostiene en las dos zonas del campo, porque este Rayo no sólo se ha ganado fama por un juego vertical, con gran velocidad por las bandas, sino también por su notable solidez defensiva. Augusto Batalla acaba de cerrar LaLiga como el cuarto guardameta con más porterías a cero (11), sólo tras Joan García (15), Thibaut Courtois (13) y David Soria (12).

«más experiencia por parte de todos»

Ahora bien, ¿cómo es posible que un club con el presupuesto más bajo de LaLiga (52 millones de euros) y un valor de plantilla de apenas 95 millones, el sexto por la cola, haya mejorado aún su rendimiento hasta alcanzar una final continental? "Iñigo ha seguido la línea del año pasado, con un equipo más equilibrado y con más tiempo de trabajo, con más experiencia por parte de todos. No es lo mismo luchar por evitar el descenso en tu primera experiencia que saber que puedes ganar, con una plantilla mejor y que conoce tu modo de trabajar", comentan desde IDUB Global, la agencia de representación de Iñigo, la misma que trabaja con Ernesto Valverde, Xabi Alonso o Andoni Iraola.

Esta octava posición en LaLiga, con 50 puntos, supone casi un calco de 2025, donde el Rayo también acabó octavo, con 52. Una regularidad que ha permitido al club madrileño encadenar, por primera vez en su historia, seis cursos en la máxima categoría. "La trayectoria del equipo sorprende aún más dados sus graves problemas institucionales. Con ese caldo de cultivo, Iñigo está dando una sensación de estabilidad y seriedad deportiva enorme", apunta a este diario el escritor Nicolás Casariego, reconocido hincha del Rayo.

Aun sin mención explícita, el autor de Rayografía (Debate, 2023) señala al presidente Raúl Martín Presa y a su ruptura total con la grada, que no le perdona en el abandono total de las instalaciones, sus enfrentamientos con la plantilla y sus constantes desprecios hacia el equipo femenino y el Rayo B. Desde el entorno del técnico, el veredicto resulta concluyente: "Ganando, convives hasta con los peores dirigentes. Lo jodido es perder. Iñigo ha sido más feliz este año en Vallecas que Xabi en el Madrid".

Iñigo Pérez, el pasado 20 de mayo, en la ciudad deportiva del Rayo.

Iñigo Pérez, el pasado 20 de mayo, en la ciudad deportiva del Rayo.EFE

Tras los siete primeros partidos de Liga, el Rayo apenas sumaba cinco puntos, los mismos que el penúltimo clasificado. Un mal arranque que no hizo variar el rumbo a su entrenador, empecinado en el reparto de esfuerzos. "Hemos llegado al tramo final de la temporada y tiene a toda la plantilla enchufada. Eso dice mucho de su buena gestión, tanto en el control de la carga física como en lo emocional. En Getafe vimos un once nuevo, también hubo algunos cambios frente al Villarreal o el Levante y todos respondieron a las expectativas", sustancia Portillo.

"Una de sus virtudes que más me llama la atención es lo bien que comunica. Cómo convence al jugador, cómo lo lleva a sacar su 100%. Si un futbolista ha tenido un mal partido sabe decirle que no ha estado bien convenciéndole para prepararse mejor de cara al próximo. Es impresionante lo inteligente que es en ese aspecto", completa la mano derecha de David Cobeño, el otro gran artífice del éxito.

El buen ojo del director deportivo se plasmó con los fichajes de Pathé Ciss, Jorge de Frutos o Andrei Ratiu, en el mercado de Segunda, o con descartes de Primera como Sergio Camello o Florian Lejeune. "No me gusta ponerme flores, porque hay mucha gente detrás de esto, incluido el presidente, con voz y voto en las decisiones deportivas. Raúl también se involucra en esa parcela y lo que opina lo hace con coherencia", admite Portillo, que aterrizó en Vallecas como scout a finales de 2020, con el equipo en Segunda, y ahora lo ve llevando al límite a Barcelona, Atlético o Real Madrid.

"Es un equipo valiente, capaz de jugar de maneras diferentes en un mismo partido"

Nicolás Casariego, autor de 'Rayografía'

"Mantenemos un poco la distancia con el entrenador, pero cuando nos pide opinión se la damos humildemente. Eso no quiere decir que nos haga caso. Cobeño dialoga con Iñigo, nos sentamos a comer con el cuerpo técnico y hablamos de todo. Damos mucha naturalidad al día a día, aunque eso en el fútbol actual se dé cada vez menos", confiesa el que fuera máximo goleador de la historia de la cantera del Madrid.

Desde su 4-2-3-1, con un ritmo muy alto e impulsado por el aliento de un estadio que también suma puntos, el Rayo se viene mostrando, en palabras de Casariego, como "un equipo valiente, capaz de jugar de maneras diferentes en un mismo partido". En Europa ya ha superado el registro de aquel equipo de Juande Ramos, que en 2001 cayó en semifinales ante el Alavés tras superar al Lokomotiv de Moscú y el Girondins de Burdeos. Hoy, como bien recuerda Portillo, las gestas se fraguaron en Atenas y Estrasburgo.

Tras el 3-0 adverso de la ida, el AEK igualó la eliminatoria en 50 minutos, antes de que Isi Palazón aplacase los ánimos con un golazo desde segunda línea. "Aún recuerdo el sufrimiento en el palco, junto a la hija de Cobeño y el hijo de Iñigo", rememora el secretario técnico. Aún más emotivo resultó el 0-1 en el Stade de la Meinau ante un Estrasburgo que bien podría considerarse un filial del Chelsea. "Nunca olvidaré el momento en que los jugadores cantaron La vida pirata con su afición. Yo estaba con Cobeño en el centro del campo. Nos abrazamos, pensando en lo que habíamos conseguido. Soltamos el aire y disfrutamos por un minuto del trabajo bien hecho".

Iñigo Pérez, durante el partido de Liga ante el Levante en Vallecas.

Iñigo Pérez, durante el partido de Liga ante el Levante en Vallecas.EFE

"Entregaría todo lo que tengo por ver a Vallecas celebrar en sus calles", confesó Iñigo hace unos días, con esa rectitud moral que ha encandilado a la gente vallecana. "No hay que valorarle sólo como entrenador, sino también como gestor y como persona, porque es un tipo excepcional. Sólo hay que ver cómo transmite en cada rueda de prensa, cómo elige cada palabra", deslizan sus más cercanos.

La inteligencia emocional, indispensable entre los de su gremio, resultó una asignatura obligatoria para Iñigo desde aquellos años de formación en la cantera de Lezama. "En las ruedas de prensa se le nota que siempre ha sido una persona analítica, interesada incluso por la psicología. Hace poco dijo que el problema de Alemão era que pensaba demasiado las cosas y que quería trabajar con él para que tomase decisiones de un modo más directo. Me parece una reflexión muy curiosa", finaliza Casariego.

Barrio pobre vs barrio rico, un sueño madrileño frente al dinero de Crystal Palace: "Se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa

Barrio pobre vs barrio rico, un sueño madrileño frente al dinero de Crystal Palace: “Se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa

Es probable que en los orígenes se parecieran, aunque entre ambos nacimientos hubiera más de medio siglo de diferencia y 1.200 kilómetros. Es probable que los trabajadores del Palacio de Cristal tuvieran ciertas similitudes con Prudencia Priego y los hermanos Huerta. Quizás Crystal Palace y sus 17.000 habitantes entre grandes avenidas, parques y casas bajas de ladrillo fueran, en algún momento, igual de humildes que los 350.000 habitantes de Vallecas.

Aquellos trabajadores ferroviarios británicos de principios del siglo XX, seguramente, vivirían cómodos en Entrevías, cerca del Mercado de Numancia, en los alrededores del Albufera Plaza o jugando con sus hijos por las aceras de la plaza Amaia Imaz. Pero Crystal Palace fue elegido en 2022 por el Sunday Times como el mejor lugar para vivir en Londres mientras que seis de los siete primeros barrios con mayor índice de vulnerabilidad están en Vallecas según el Ayuntamiento de Madrid. "Ser humilde te hace también respetarte un poco", dice Sergio Camello, delantero del Rayo Vallecano.

Dos barrios se juegan en Leipzig la Conference League. Dos equipos que nunca han ganado un trofeo internacional quizás, porque ni siquiera tenían la capacidad de imaginarlo. "Reflejamos el sueño de cada persona del barrio. Nadie pensaba esto. No somos conscientes de lo que estamos consiguiendo", apunta Óscar Trejo, mediocentro y antiguo gran capitán de la escuadra de la franja. Pero las diferencias entre barrios y equipos se han ido ensanchando con la gentrificación de Londres y la entrada de capital extranjero.

La renta per cápita en la zona donde se localiza Crystal Palace se sitúa en torno a los 70.000 euros y los precios de las viviendas pueden rondar entre los 700.000 y el millón de euros. Mientras que en Vallecas hablamos de que la renta media está en los 23.000 euros. Una situación que no pasa a nadie desapercibida en la plantilla del Rayo y así lo hace reflejar su técnico, Íñigo Pérez. "Aquel que siempre sale derrotado, el que tiene problemas, el que sufre, el que no está acostumbrado a las mieles del éxito, también puede conseguirlas. Nosotros somos el mejor ejemplo y lo llevamos con orgullo", lanza el entrenador navarro.

Imagen del skyline de Londres desde Crystal Palace.

Imagen del skyline de Londres desde Crystal Palace.Richard BakerGETTY

Porque la evolución de los barrios ha ido paralela a la de los clubes: de un crecimiento exponencial a un estancamiento perenne. Es cierto que el Crystal Palace se beneficia de una liga, la Premier, con mayores ingresos que la española, pero la reciente adquisición del 43% de sus acciones por parte del magnate estadounidense y propietario de los New Jersey Nets, Woody Johnson, por más de 200 millones de euros ha brindado a los Glaziers un músculo económico que les aleja de la humildad del Rayo. "Nos comparas con otros clubs y no tenemos ni la mitad. Cuando te juntas con un grupo de colegas que van a todas demuestra que el fútbol es cuestión de estar juntos", analiza Ivan Balliu.

El Crystal Palace ha fichado este año por 145 millones de euros y el Rayo Vallecano por siete. El valor de mercado de la plantilla británica quintuplica a la del conjunto madrileño. Es más, sólo el pivote, Adam Wharton, con 60 millones, vale más que casi todo el once titular de los vallecanos. "El Crystal Palace es un equipazo, pero idealizamos mucho a los clubes de la Premier", argumenta Camello.

Quizás tega razón el delantero del Rayo, alguien que viene enrachado como mostró en el entrenamiento a puerta abierta que el club brindó a los periodistas con motivo de la final de la Conference. En los partidillos, el delantero madrileño se fue con dos goles y una gran exhibición ofensiva. Se huele algo en la plantilla de un Rayo que es algo más que un club de fútbol.

"Los sueños se cumplen con trabajo, pasión, dedicación y si lo compartes con un gran grupo de amigos es la lotería", cuenta Trejo y recoge el guante el propio Camello: "Una final siempre es especial pero con mi rayito, con mis colegas... va a ser increíble". Explica Íñigo Pérez sobre el vestuario: "Por la connotación que hay en Vallecas y por la estructura que tenemos, que no es la misma que en otros equipos, hace que el apego, la sincronización interpersonal sea muy potente y después yo lo veo reflejado en el campo".

En busca de un final feliz

Porque en el Rayo no juegan futbolistas, juega un barrio, uno en el que los taxistas se permiten animar y discutir tácticas con sus jugadores, uno en el que en los colegios se ven más camisetas de la franja que de cualquier otro equipo y uno en el que la mejor gasolina no son tabletas de proteínas sino las tortillas de Lola. "Antes se decía que el Rayo era de Vallecas, pero ahora es de Europa", esgrime Álvaro García.

Cuando Maurizio Mariani pite el final del partido en Leipzig, quizás Baillu, Isi,Trejo y Camello se hagan el tatuaje que el defensa dibujó en una servilleta y juntos se comprometieron a hacer. Quizás 11.000 vallecanos entonen en plena germania "La vida pirata" y conviertan Leipzig en un galéon. Porque Íñigo Pérez tiene claro que este periplo europeo del Rayo, 25 años después del primero, merece ser recordado. "A veces se escriben y se relatan historias increíbles y creo que la del Rayo Vallecano es una muy bonita y que debe ser contada. Ojalá tengamos un final feliz", concluye. Ojalá.

La primera clave de Íñigo Pérez para hacer campeón al Rayo: “Tenemos que jugar como niños de diez años, sin miedo. Es un partido de fútbol”

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No hay presión para el Rayo Vallecano. Es la primera final europea en su historia, el primer título que pueden llevar a Vallecas en 102 años, la oportunidad única para jugadores poco acostumbrados a lo que rodeará a la final. Focos, cámaras, 50.000 espectadores, un muro norte con 11.500 rayistas dejándose la piel y un rival, el Crystal Palace, que, pese a ser su debut en una final europea, está plagado de internacionales y tiene una FA Cup en sus vitrinas. Contra todo eso tiene Íñigo Pérez una receta. "En la final se juega a fútbol. Hay que obviar los focos, aceptar lo que nos pase por el cuerpo a nivel emocional, y jugar para competir y disfrutar en el partido", explicó el técnico vasco.

Por si había dudas, el navarro simplificó más el mensaje: "Hay que evocar la niñez. Si a un grupo de niños de diez años les dicen que van a jugar aquí, con el césped segado, bajo estos focos... no sienten miedo. Tenemos que salir con esa sensación de ir a jugar como niños al patio del recreo. Es un partido de fútbol. No les voy a decir que hay que ganar como sea, solo que es importante que repliquen lo que les ha traído hasta aquí", argumentó el técnico.

El mensaje lo tienen interiorizado sus jugadores. "El Álvaro niño estaría flipando, loco de contento", dijo Álvaro García. Para Óscar Trejo, este último partido lo quiere disfrutar. "Las emociones van a aparecer, pero es un día para disfrutarlo, por nosotros y la gente que ha hecho un esfuerzo descomunal todo el año. Somos un grupo de amigos que van a tener la suerte de poder jugar una final en un estadio soñado", reiteró el argentino.

Íñigo Pérez quiere que su Rayo sea reconocible, "que represente al barrio de Vallecas, a sus gradas, con juego e identidad", y reconoce que solo a horas del partido ha podido descargarse la tensión. "He tenido sensación de agobio por darles la mayor información de una manera limpia. Hasta ayer estaba consumido, pero ahora les toca a ellos. Es el momento de los jugadores. El camino al trofeo es que ellos se sientan cómodos y repliquen lo que estamos haciendo". De momento, el último entrenamiento fue entre bromas y con una sonrisa.

No será fácil pelear contra un presupuesto triplicado, con internacionales en la plantilla y jugadores con la ambición que reconoció Jeremy Pino. El canario no quiso que hubiera dudas sobre quién ganará esta final. "Vamos a llevarnos la Copa a casa", sentenció. Feliz porque estará en el Mundial, explicó que tiene "los nervios a flor de piel", aunque esta sea su sexta, contando las que ha disputado con España. A él le ha tocado ser el espía en el vestuario: "No sé cuánto conocían al Rayo, pero yo les he dicho cómo juegan algunos compañeros y amigos". Fue tajante también sobre si le consolaría perder la final contra un equipo español. "No me gusta perder nunca", zanjó.

El guardameta Henderson, Glasner y Jeremy Pino.

El guardameta Henderson, Glasner y Jeremy Pino.R. WITTEKEFE

Le escuchaba con una sonrisa, su entrenador. Para Oliver Glasner, esta final también será su 'último baile' con los londinenses y su cuarta final consecutiva. El austriaco ganó la Europa League con el Eintracht y llega a esta final con una Copa de Alemania y la FA Cup bajo el brazo. No estaba previsto que jugaran esta Conference, sino de nuevo la Europa League, pero le cogió el gusto. "Tal vez no sea la competición más interesante, pero es increíble para quien no ha estado nunca en Europa. Hay que saborearlo. Estamos muy felices, aunque nos ha costado algo meternos y ganar experiencia", explicó el técnico, que no quiso ordenar sus finales por importancia.

"Ganar significaría mucho para mí. Sería un colofón fantástico para los dos años que he pasado aquí y he disfrutado mucho el viaje", resumió. Sonó a despedida, entre bromas sobre cómo dejará que sus jugadores suelten toda la tensión de las horas previas jugando al tenis de mesa, pero es que confesó que había reunido al vestuario para decirles adiós. Una particular forma de motivarles. "Les dije lo importante que sería para mí ganar, pero no solo por el título, sino por verlos jugar a la Europa League el próximo año por la tele", aseguró.

Sobre lo que no soltó prenda es acerca de las dos importantes dudas con las que llega: el central Richards y el mediocentro Wharton. "Veremos si están para el inicio. Han superado el entrenamiento y esperamos a ver cómo se sienten y lo que dicen los médicos", se limitó a decir.

Un Liverpool en crisis se aferra a su decaído crédito en Anfield para remontar dos goles al PSG

Un Liverpool en crisis se aferra a su decaído crédito en Anfield para remontar dos goles al PSG

Pocas veces un 2-0 adverso puede merecer una interpretación esperanzadora. Arne Slot asumió que el Liverpool tuvo fortuna de salir con vida del Parque de los Príncipes. El PSG le sometió a un asedio poco rentabilizado en el marcador, que, no obstante, mantiene al vigente campeón de Europa como claro favorito para presentarse en las semifinales. "Tendremos que hacer algo muy especial. De otra manera, no habrá opción. Si jugamos como en París, estamos fuera", asumió este lunesr en conferencia de prensa Virgil van Dijk.

Goleado por el Manchester City en los cuartos de final de la Copa inglesa, tempranamente eliminado de la Copa de la Liga por el Crystal Palace y descabalgado de la lucha por la Premier, a 18 puntos del Arsenal, el Liverpool tiene esta noche la última oportunidad de hacer algo grande en un curso decepcionante.

Slot, que tras conquistar la Premier en primera temporada al frente del equipo ha visto cómo éste se le caía, esgrimió sus argumentos para levantar el marcador ante los de Luis Enrique, que ha tomado velocidad de crucero en el tramo crucial de la temporada. "En los 49 partidos que hemos jugado conmigo en el banquillo, 36 veces fuimos capaces de marcar dos o más goles. Cierto, no hemos jugador esos 49 partidos contra el PSG, pero los oponentes que tuvimos en la Liga de Campeones y en la Premier fueron muy fuertes".

Titubeante

Lo cierto es que Anfield, tradicionalmente bendecido por la mística, ha perdido este curso buena parte de su aura invulnerable. Son ya diez las derrotas sufridas por los reds en su propio estadio en la Premier League, donde el pasado sábado vencieron por 2-0 al modesto Fulham, con goles de Ngumoah y Salah. En Europa también asoma algún borrón, como el 1-4 sufrido ante el PSV Eindhoven en la fase regular.

En Salah se encarna la crisis del equipo al que ha liderado durante las últimas nueve temporadas. Suplente en el partido de ida, enfrentado con su entrenador a finales del pasado año, el delantero egipcio, de 33 años, afronta sus últimos meses en el club. Pero hay también problemas de otra naturaleza. La inversión de 450 millones de euros en fichajes no ha dado resultados.

Alexander Isak, por quien el Liverpool pagó 150 millones al Newcastle, sólo ha disputado 16 partidos, tras la grave lesión sufrida en diciembre. Volvió a una convocatoria para la ida en París. El francés Hugo Ekitike, contratado del PSG por 95 millones, ha sido la más rentable de las seis contrataciones y es el arma más solvente en ataque, con 17 goles, tres de ellos en el torneo continental.

Luis Enrique, cuyo equipo precisó los penaltis para eliminar al Liverpool en octavos de la pasada edición de la Liga de Campeones, se muestra en su papel y no quiere confianza alguna. "Necesitamos saber cómo manejar los momentos difíciles", dijo.