Borja Iglesias, convocado por Luis De la Fuente por la baja de Lamine Yamal

Borja Iglesias, convocado por Luis De la Fuente por la baja de Lamine Yamal

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 23:55

A última hora del domingo, cuando acaba de termina el duelo entre el Celta y el Atlético de Madrid, en el que ambos terminaron firmando el empate, Luis De la Fuente ha llamado a Borja Iglesias para sustituir la baja de Lamine Yamal, ausente por lesión.

El delantero gallego suplirá al extremo culé para los encuentros clasificatorios para el Mundial que enfrentarán el próximo sábado 11 y el martes 14 de octubre ante Georgia y Bulgaria en Elche y Valladolid, respectivamente.

El jugador celeste se incorporará a la concentración del equipo nacional en Las Rozas este lunes a partir de las 20.00 horas para ponerse a las órdenes de De la Fuente.

Iglesias había anunciado a través de sus redes sociales en 2023 que renunciaba a la selección por lo sucedido entre Luis Rubiales y Jenni Hermoso en el Mundial de Australia. "He tomado la decisión de no volver a la Selección hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes", escribió.

No obstante, hace unos días reabría su paso al equipo nacional. "No creo que esté en la lista de Luis de la Fuente, la verdad. Apoyaré desde aquí siempre, no hay problema", decía, pese a la racha con la que llegaba a este segundo parón de selecciones con seis goles en siete encuentros.

El delantero había sido internacional en el primer parón de selecciones en septiembre de 2022 en dos ocasiones ante Suiza y Portugal. En el primero disputó 27 minutos y en el segundo no salió al césped.

Los días de Ricky Rubio contra los Boston Sexis o el Panatimankos: "Pasó de parar a Curry a defender a Antonio, que venía de dormir a las niñas"

Los días de Ricky Rubio contra los Boston Sexis o el Panatimankos: “Pasó de parar a Curry a defender a Antonio, que venía de dormir a las niñas”

Ya fue el Barça en la Liga Catalana y pronto vendrán el Real Madrid, el Unicaja o el Baskonia en la Liga Endesa, o el Cholet francés en la Champions League. Ricky Rubio vuelve al baloncesto de élite, a enfrentarse a rivales de élite; tras su parón por salud mental, regresa con el Joventut al lugar que le pertenece. Pero el año pasado jugó a un nivel distinto, muy distinto, exageradamente distinto.

"Lo habíamos visto defender a Curry o Harden y, de repente, estaba ahí defendiendo al Antonio, que había llegado tarde al partido porque le tocaba dormir a las niñas", relata Iaco Rocher, máximo anotador de los Peresala Legends, uno de los equipos de la liga privada municipal 2+1 en la que Rubio participó la temporada pasada. Cada semana jugaban sus amigos de toda la vida, como Josep Heredia, presidente de la Fundación Ricky Rubio, y él quería estar con ellos. No le importó pasar de jugar contra los Boston Celtics a hacerlo contra los Boston Sexis; de los Warriors a los Guarriors; de los Timberwolves a los Tinder Wolves. Ahí estaba, contra los Zaca de Banda, los Tiraos Libres, los Gitanos Mellaos, los Gatitos Rosas o el Panatimankos.

"Ya había venido alguna vez como espectador, porque el equipo de sus amigos, que se llama Una més i prou, juega en la liga desde hace muchos años. Nos sorprendió cuando vino como jugador, pero él solo quería pasárselo bien y no llamar la atención. No venía el Ricky exjugador de la NBA; venía el Ricky amigo de sus amigos", explica Rafa Sora, responsable de la liga 2+1, que ya cuenta con 35 años de historia, pese a no ser de gestión pública.

Las raras reglas del torneo

La competición tiene solera entre los aficionados al baloncesto de Barcelona porque la organización cumple. Se disputa entre semana, por la noche, en pabellones de las afueras -en La Verneda, el Besòs o Trinitat Vella-, pero hay decenas de equipos, premios en metálico y reglas muy adaptadas. Para no perder tiempo se juega sin descanso, con cambios al estilo balonmano, sin prórrogas -el ganador se decide con una tanda de tiros libres- y con canastas de cuatro puntos desde el propio campo.

El año pasado los campeones fueron los Chori Heat, pero el conjunto de Rubio logró su mejor clasificación de siempre: acabó quinto. Se clasificó para los ‘playoff’, ganó en primera ronda a los Panteras, pero cayó después ante los Carnal Steakhouse -un restaurante del Eixample-.

La participación de Rubio fue intermitente. A algunos partidos acudía, a otros no. Y, cuando lo hacía, tampoco quería lucirse lo más mínimo. "Iba andando, pero es normal. En el primer partido se puso a correr, robó tres o cuatro bolas seguidas, se dio cuenta y volvió a andar. Se dedicaba a dar asistencias a sus amigos, pero no siempre acababan en canasta. Quizá se la daba solo a un amigo y el amigo tiraba una piedra", relata Rocher, que ya se había enfrentado a los amigos de Rubio cuando eran pequeños. Porque, en realidad, muchos de los participantes en la liga 2+1 se conocen de las categorías inferiores de los equipos de Cataluña: el Barça, la Penya, el Sant Adrià, el Sant Josep, el Mataró... Algunos llegaron a jugar en Segunda FEB o Tercera FEB; la mayoría lo dejaron por la universidad o el trabajo.

"A veces digo que hacemos una obra social. La liga es para aficionados que aman el baloncesto, pero no pueden jugar en un equipo federado. Es curioso, porque hay algunos que vienen un poco flipados porque han jugado en Primera FEB y Ricky hacía todo lo contrario. Solo podemos hablar maravillas de él", proclama Sora, que, como dirigente de la liga, tuvo que enfrentarse a una minicrisis.

La crisis por la prensa

A mitad de la temporada pasada se viralizó un vídeo de Rubio jugando en la liga -con pantalón largo y sudadera-, lo publicaron todas las televisiones y llegó a haber cámaras en la puerta del pabellón para grabarle de nuevo. ¿Qué pasó? Dejó de aparecer.

"Quería pasar desapercibido a toda costa y estuvo varias semanas sin jugar, hasta que se calmaron las cosas. Lo hablé con los miembros de su equipo y me dijeron que no había problema, que sabían que no era cosa de la liga. De hecho, me dejaron publicar alguna jugada suya en nuestro Instagram para promocionar la competición", cuenta Sora, que ya había visto a otros ex ACB en su liga, como Quique Andreu, Carles Marco o Moussa Diagné, pívot del UCAM Murcia que tiene un primo en un equipo. "Este año no se han apuntado más equipos, no ha habido un efecto Ricky, pero tampoco lo buscábamos. Vino, se lo pasó bien y todos contentos", resume el responsable de la liga 2+1, el refugio de Rubio antes de volver al baloncesto de élite.

El Atlético sobrevive ante el Celta tras jugar medio partido con diez

El Atlético sobrevive ante el Celta tras jugar medio partido con diez

¿Quién ha visto y quién ve al Cholo? Aquel entrenador que construyó no un muro sino un alcázar en torno a Oblak en sus primeros años y hoy es Atila conquistando territorios con ofensivas totales. Pero tuvo que cambiar su estrategia a mitad de batalla tras perder a Lenglet y a poco no le vale el haberse adelantado en el marcador. Salvó un punto y gracias. [Narración y estadísticas, 1-1]

No habían pasado 10 minutos de juego y el Atlético ya ganaba por uno y había tenido otra gran ocasión anterior para llevar dos de ventaja. Pero, por eso de la manta que no da para pies y cabeza, los rojiblancos también concedieron una oportunidad a Borja Iglesias que sorprende que un jugador que llegaba con seis goles en los últimos seis encuentros pudiera fallar.

Si hablamos de defensas débiles, la del Celta se mostró de papel en el primer tanto de Barrios. La línea, mal colocada, dejó vía libre para el centrocampista madrileño al que había encontrado Griezmann de manera magistral. En la carrera en solitario, dos delanteros rojiblancos adelantaron a los defensas vigueses, pero, en el último momento, el pase de la muerte del ocho rojiblanco lo introdujo Starfelt en su portería.

Es maravilloso observar el eje Griezmann- Koke tantos años después. Sin velocidad, pero con inteligencia, gobiernan la fase ofensiva y la defensiva del equipo. Lógico que Simeone les halague en cada rueda de prensa. Ni una mala cara jueguen 5, 45 o 90 minutos. El máximo goleador en la historia del Atlético y el jugador con más partidos. Otros deberían aprender. Los pases a Hancko y Nico, uno de cada uno, fueron magistrales.

Pero hay factores incontrolables para los entrenadores y sus cerebros en el campo y uno, cuando se le cruzan los cables, es Clement Lenglet. El francés se fue antes del descanso por doble amarilla con Ferran Jutglá como objeto de ambas. La primera era complicada de evitar, con el catalán, lejos, pero bastante sólo enfilando la portería. La segunda, en el medio campo, era, para un profesional, absurda. Habrá quien diga que no era ataque prometedor y que el agarrón no fue ni mucho menos muy prolongado, pero hacer malabares con dos bidones de gasolina y una antorcha es lo que tiene.

Jugar 45 minutos con 10 es complicado y especialmente contra un Celta que es un equipo al que le gusta el balón, que lo mueve de lado a lado y que tiene paciencia para llegar. Termina siendo un duelo contra el agua, que te va poco a poco horadando la moral y la resistencia. El antiguo Atlético, el del alcázar, los aguantaba, a pie quieto y riéndose ante el destino. Éste es propenso a despistes, aunque muchos se hayan corregido en esta racha de cuatro victorias consecutivas, especialmente brillantes las dos últimas. Con 11, eso sí.

Asedio y aguante

Los primeros 20 minutos fueron un éxito rojiblanco. Desactivaron todo ataque celeste y obligaron a Giráldez a cambiar a sus mediapuntas para intentar generar más ocasiones para Borja. Salieron un agitador y un chaval de 38 años que ayer igualaba la cifra de más partidos vestido con la camiseta celeste, 533 partidos. Aspas generó peligro desde su salida hasta que él mismo decidió empatar el partido llegando desde segunda línea.

Quiso responder Simeone con la salida de su 10, al que le está dando más cuartelillo tras su lesión del que la grada desearía. Lo hizo por Galán, que salió con cara de circunstancias, tras haber salido al descanso por Griezmann. Pero el Atlético, cansado de la tropelía de calendario al que se enfrenta, parecido al vigués, no salía con peligro ante el acoso celeste. Se quedaron sin tiempo unos y otros y se mantuvo en ambos paladares ese sabor agridulce de oportunidad perdida y situación solventada. Ahora parón y a restañar heridas.

McLaren, un campeón derrotado en Singapur

McLaren, un campeón derrotado en Singapur

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 21:01

McLaren ya es el segundo equipo con mayor número de campeonatos de constructores. Por tercera vez en su historia, ha logrado repetir victoria dos años consecutivos, algo que no ocurría desde su era de dominio de finales de los 80 y principios de los 90, cuando ganó cuatro títulos seguidos. La de Singapur fue una celebración ya descontada, porque desde hace muchas carreras su ventaja era tan grande que nadie dudaba que se llevaría el campeonato. A pesar de la convicción y de la falta de suspense, todo el mundo en McLaren lo celebró. Motivos tenían, porque su historia reciente es la historia de un pequeño milagro. En pocos años han pasado de ser un coche sin pegatinas de patrocinadores, a convertirse en un equipo solvente económicamente, que ha ganado el campeonato a falta de seis carreras para el final.

Quién se lo hubiera dicho a Fernando Alonso cuando tuvo que tragar cientos de sapos en aquellos años entre el 2014 y el 2018 en los que abandonó por avería en 24 de las 77 carreras que disputó. Tres quintos puestos fue el botín más grande de esos años oscuros con Honda y una capacidad operativa mediocre. Esa tartana la heredó Carlos Sainz en 2019. McLaren había terminado noveno en 2017, sexto en 2018 con el cambio a un motor Renault, pero tercero en 2020 cuando Carlos se fue a Ferrari. Ya entonces vislumbraba, tras dos podios con el equipo, que la victoria no estaba tan lejos.

En 2023, la escudería de Woking arrancó la temporada siendo la peor de la parrilla. Tiraron a la basura el coche diseñado para la temporada e introdujeron grandes cambios para lograr una metamorfosis asombrosa. El equipo progresó tanto que empezaron a llegar los podios y cerraron el año en la cuerta posición. En 2024 la capacidad de evolución del equipo se mantuvo en índices sorprendentes. Cada cosa que introducían en el monoplaza funcionaba. Fueron capaces de terminar con el dominio de Max Verstappen, ganar el Mundial de constructores y pelear por el de pilotos. Sólo la pobre gestión de algunas carreras y la mala interpretación de sus pilotos, evitaron el doblete.

En 2025 el dominio fue aún mayor. La prueba evidente es que el título de equipos está ya en el zurrón y el de pilotos, con permiso de Max, debería de quedarse en casa. Sin embargo, las dudas sobrevuelan ahora mismo sobre el paddock. El dominio mostrado por los campeones parece haberse difuminado y han encadenado tres carreras consecutivas sin victoria y sin pole. Durante las tres, Verstappen ha salido siempre por delante de Norris y Piastri en parrilla y les ha recortado puntos en las tres.

A esto hay que sumar que las diferencias entre los dos pilotos son cada vez más pequeñas y la tensión cada vez más alta. No sólo porque las papaya rules empiezan a no ser suficientemente robustas para contener las hostilidades, también por el hecho de que Max e incluso Mercedes han dado saltos adelante que les pueden convertir en jueces de la contienda.

Anoche en la fiesta de Singapur todo el mundo vestido de naranja sonreía en las celebraciones excepto Norris y Piastri que trataban de maquillar con una sonrisa forzada el mal rollo que había entre ellos por el incidente de la primera vuelta en la que ambos se tocaron. Ni los comisarios ni McLaren tomaron ninguna decisión y a Oscar no le gustó. 22 puntos de ventaja para el australiano y seis carreras y tres sprints aún por delante. Se acabó la cordialidad. El nivel de tensión va a ser cada vez más grande porque los dos saben que sólo uno saldrá campeón. Dependiendo de cómo de mal lo gestionen veremos si Max se puede meter en la pelea.

Pogacar, coleccionista de oros y arcoíris, también se corona en el Europeo en ruta y Ayuso termina sexto

Pogacar, coleccionista de oros y arcoíris, también se corona en el Europeo en ruta y Ayuso termina sexto

Al cronista no le resulta fácil narrar epopeyas con guion repetido. Ya sabemos que cuando lo extraordinario se transforma en cotidiano lo atractivo pierde lustre. Sin embargo, la reiteración de historias mayúsculas mantiene su encanto. Eso es lo que sucede con Tadej Pogacar. El esloveno cautiva por su estilo, intensidad y descaro. Este domingo volvió a impactar con su abrumador triunfo en la prueba en ruta del Europeo disputado en la zona de Drôme-Ardèche (Francia).

Nuevo laurel para el infatigable coleccionista de oros y de maillots arcoíris. Pogy, cuádruple vencedor del Tour de Francia y bicampeón Mundial, ya suma 106 victorias, 18 de ellas en esta temporada. La plata fue para Remco Evenepoel. La misma historia que en el Mundial de Kigali. Venganza imposible para el Pitbull.

Tercero fue el nuevo fenómeno francés Paul Seixas (19 años). Cuarto, el italiano Christian Scaroni. El sexto puesto fue para el español Juan Ayuso, que peleó hasta el final para subir al podio. Una sexta plaza que cerró un excelente campeonato de la expedición española, con tres medallas de oro (Paula Ostiz, en crono y en ruta júnior, y Paula Blasi, en línea sub-23) y un bronce (Héctor Álvarez, en ruta sub'23).

La prueba en ruta masculina se disputó en un quebrado recorrido de 203 kilómetros, con más de 3.300 metros de desnivel, con salida es Privas y meta en Guilherand-Granges. La subida a Saint-Romain-de-Lerps (6,8 kilómetros al 7,3%) se superó tres veces a mitad de carrera y la de Val d'Enfer (1,7 kilómetros al 9,3%) se ascendió en seis ocasiones. El campeonato se presentó como el primer desafío de un día, al estilo clásica, del nuevo tridente del ciclismo mundial: Pogacar-Vingegaard-Evenepoel.

La cita comenzó a decidirse a 100 kilómetros de la meta, cuando Jonas Vingegaard se quedó a cola de un grupo cabecero de más de 50 unidades. El danés negaba con la cabeza, certificando que sus características de corredor de fondo no se amoldan a los exámenes de un día. Poco después, en un descenso de Saint-Romain-de-Lerps, aceleró Evenepoel y a su estela se colocaron Pogacar, Ayuso, Mohoric, Skjelmose y Sivakov. Todos ellos a un minuto y 15 segundos de un grupo de 13 fugados que fueron neutralizados a 90 km de meta.

Abandono de Vingegaard

A falta de 74 km para la llegada, sucedió lo que todos esperaban y nadie pudo evitar. La enésima copia de una obra consabida. Atacó Pogacar y Evenepoel peleó por seguirle. El belga claudicó en el intento y fue alcanzado por Seixas. Por detrás conectaron Ayuso y Scaroni. A esas alturas de la carrera, Vingegaard ya había abandonado. El danés no competía desde el caótico final de la Vuelta a España.

A 60 kilómetros de la conclusión, la ventaja del esloveno sobre el cuartero perseguidor ascendía a 23 segundos. Evenepoel, enrabietado, comandaba la caza, con Ayuso por detrás en las dura subida a Val d'Enfer, sin dar relevos. A 50 km, la renta sobrepasó los 40 segundos. Una progresión que el esloveno mantuvo en las tres últimas vueltas del circuito francés, hasta llegar al minuto en la línea de meta. A falta de 38 km, Evenepoel se cansó de la falta de colaboración de sus compañeros y se marchó en solitario. Entonces, Ayuso administró energías para pelear el bronce con Seixas y Scaroni. Y en esa pugna, el más listo fue el francés, el nuevo ídolo de una afición que busca un heredero sólido para Bernard Hinault. Ayuso se quedó descolgado en la última subida. En la recta final fue superado por el letón Toms Skujins, que venía en el grupo posterior y le arrebató la quinta plaza.

Pogacar estuvo dos horas caminando en soledad para coronarse en un campeonato Europeo que conoció la mayor notoriedad de las solo nueve ediciones disputadas. El campeón multiplica la repercusión de los escenarios a los que acude. Es un filón.

Decimoctavo triunfo de una temporada espléndida, con victorias en más del 50% de las pruebas disputadas y con podios en el 90%. Venció en el Tour de Francia, Mundial en ruta, Dauphiné, Lieja-Bastoña-Lieja, Flecha Valona, Tour de Flandes, Strade Bianche, Tour de UAE. Fue segundo en París-Roubaix, Amstel Gold Race y G.P. de Montreal; y tercero en Milán-San Remo. En la contrarreloj del Mundial de Ruanda fue cuarto; y en el G.P. de Quebec, 29º. Asombroso.

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 18:40

El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]

En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.

El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.

Falta de mordiente

El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.

Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.

Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE

Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.

Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.

Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.

Fernando Alonso, elegido mejor piloto del día en Marina Bay, sube hasta la séptima plaza tras la sanción a Lewis Hamilton

Fernando Alonso, elegido mejor piloto del día en Marina Bay, sube hasta la séptima plaza tras la sanción a Lewis Hamilton

El titánico esfuerzo de Fernando Alonso en Marina Bay encontró su recompensa hora y media después de cruzar la meta. El asturiano escaló hasta la séptime plaza tras una sanción de cinco segundos a Lewis Hamilton, castigado por sobrepasar los límites de la pista durante la última vuelta. Una doble recompensa para Alonso, que previamente había sido elegido por los aficionados como mejor piloto del día.

El español, de 44 años, recibió el 22,5% de los votos, un porcentaje con el que se impuso a George Russell (16,4%), Max Verstappen (14,5%), Lando Norris (8,7%) y Lewis Hamilton (7,6%). Había partido décimo en la parrilla para acabar octavo bajo la bandera a cuadros, contrarrestando un clamoroso error de Aston Martin durante su pit-stop. Quedó atascada la pistola que debía ajustar la rueda delantera derecha y las operaciones se retrasaron durante 9,2 segundos.

Lejos de dejarse arrastrar por la frustración, Alonso siguió exprimiendo su monoplaza y dejó una fantástica maniobra ante Isack Hadjar, a quien ya había adelantado en la tercera vuelta. Durante ese tramo final de la carrera, el bicampeón obsequió a Esteban Ocon con otro precioso movimiento que le devolvía a la octava posición.

"¡No puedo creerlo, joder!"

Ese botín parecía ya suficiente para Aston Martin, porque a falta de sólo dos vueltas, Hamilton contaba con 47 segundos de ventaja frente a Alonso. Sin embargo, una avería en los frenos del británico abrió la última puerta. En ese último giro, el heptacampeón ni siquiera pudo trazar cinco curvas, rebasando claramante los límites de pista y tomando ventaja.

Gracias a estas argucias logró cruzar la meta con 41 centésimas de ventaja sobre su ex compañero en McLaren. "¡Oh, maldita sea, hombre! ¡No puedo creerlo! ¡No puedo creerlo, joder!", exclamó Alonso. Su enfado por la radio se mezclaba con la búsqueda de explicaciones. "Debería ser el séptimo, joder. O sea, no puedes conducir sin frenos. Como si estuvieras solo en la pista. (...) Algunas veces han intentado descalificarme por ir sin retrovisores, ahora no tienes frenos y todo está bien", lamentó Alonso.

Nada más llegar a la zona mixta, Hamilton alegaba en su defensa que no había trazado las curvas "por un motivo de fuerza mayor". No tenía frenos y para Ferrari se trataba de un razón justificable. Sin embargo, su razonamiento contrastaba con algunas decisiones recientes de la FIA, que castigó con un drive trough a George Russell en el GP de Mónaco por saltarse a propósito una de las curvas del trazado.

Finalmente, la sanción no fue tan severa para Hamilton, que recibió cinco segundos de penalización. "Durante su declaración, el piloto confirmó que se salió de la pista en varias ocasiones. Intentaba solucionar un problema con los frenos", explicaron los comisarios. "Sin embargo, tras una investigación más exhaustiva y de acuerdo con la lista de exenciones prevista en las Directrices de Estándares de Conducción, los comisarios consideraron que esta no era una razón justificable y aplicaron la sanción habitual para este tipo de infracción. Esto no fue rebatido ni por el representante del equipo ni por el piloto", confirmaba el escrito, firmado por Gerd Ennser, Loïc Bacquelaine, Natalie Corsmit, Derek Warwick y Paul Ng.

Este veredicto debió de complacer a Alonso, que en la zona mixta de Marina Bay había lanzado un dardo contra Hamilton, a quien señaló por tener "siempre un poco de tolerancia". Su sarcasmo también se hizo evidente cuando le preguntaron por el galardón recibido, que calificó como "un milagro". "Nadie presta atención a nuestras carreras. A veces salimos en el 20º puesto y acabamos sextos, mientras que el piloto del día suele ser alguien que sale primero y termina tercero", deslizó.

En cualquier caso, aunque ese reconocimiento no se contabilice en el Mundial, los seis puntos de Singapur impulsan a Alonso al undécimo puesto de la tabla, justo por delante de Carlos Sainz. Hasta final de curso, el objetivo del ovetense debería ser la novena plaza, que ahora ocupa Hadjar, con sólo tres puntos más (39-36).

Norris reedita su trauma ante Verstappen y Alonso se rebela ante los errores en Marina Bay

Norris reedita su trauma ante Verstappen y Alonso se rebela ante los errores en Marina Bay

Hubo abrazos en el muro de McLaren para festejar su décimo título en el Mundial de Constructores. Hubo euforia en Mercedes por el segundo triunfo del año para George Russell, que dominó de punta a punta, sin que nadie le inquietase. Hubo razones para la satisfacción en Red Bull por la segunda posición de Max Verstappen, que sigue sin ganar en Marina Bay. Sobraron las escenas de alegría, genuina o impostada, en la sofocante noche de Singapur, pero Lando Norris subió otra vez al podio con su tormento a cuestas. Intentaba ofrecer la mejor de sus sonrisas el joven aspirante al título, mermado desde el viernes por algún tipo de dolencia. Admitió Norris tener coche para más, pero ni siquiera pudo asomar la patita ante Mad Max. Oscar Piastri, cuarto en la meta, aún cuenta con 22 puntos de ventaja en el Mundial.

Norris había tomado la salida con los ojos inyectados en sangre. Fue un impacto ligero, casi imperceptible a primera vista, aunque sobre él se construyó toda una narrativa. Lando llegó al vértice de la curva 3 casi sin margen ante el alerón trasero de Verstappen. Su volantazo hizo mella en Piastri, que se salvó de milagro del impacto contra las protecciones. "Controla lo que puedas controlar", aconsejaron por radio al líder del Mundial, atónito ante esa libre interpretación de las famosas papaya rules. Los comisarios anotaron el incidente y ahí acabó su intervención en los hechos.

A partir de entonces, Norris debía andar con tiento con el alerón delantero, ya que su parte izquierda había quedado ligeramente desviada. Aún peor tuvo que resultar el paso de los minutos para Piastri, rumiando su enfado. "Lo revisaremos después de la carrera", insistieron al australiano. A la estela de Verstappen, McLaren se sentía vulnerable, encajonado en ese aire sucio que tan mal le sienta a su monoplaza. Una situación bastante apurada, nada que ver con la exhibición de Norris allí mismo hace justo un año. La confirmación de que Verstappen les seguirá incordiando hasta el último aliento.

'Pit-stop' de 9,2 segundos

Russell lideraba sin oposición, ajeno a la guerra de nervios desatada entre Red Bull y McLaren. Hubo un mensaje previo por radio a modo de farol. Incluso una farsa de los mecánicos de Woking en el pit-lane. Ni por esas Verstappen mordería el cebo, así que hubo que esperar a la vuelta 20 para su parada en la que prescindió de los blandos en favor de los duros. Fue el momento idóneo, porque Mad Max se reincorporó séptimo, justo por delante de Alonso, que comandaba el pelotón de la zona media.

El asturiano llevaba lidiando desde la salida con Isack Hadjar, a quien logró quitarse de encima en la tercera vuelta. Desde entonces, todo transcurría sin mayor novedad en el AMR-25, que incluso mostraba cierta velocidad en el primer sector. Mientras los ingenieros pedían a Lance Stroll gestionar su neumático con el lift and coast, Alonso debía sentirse satisfecho por haber ganado dos posiciones.

Los estrategas de Andy Cowell retrasaron su pit-stop hasta la vuelta 28, con la remota esperanza de un safety car. Lejos de cumplirse sus deseos, el paso por boxes se zanjó con un calamitoso error de los mecánicos, cifrado en 9,2 segundos. Alonso perdía el sitio frente a Oliver Bearman, Alex Albon y Hadjar.

Había que alcanzar la meta con ese juego de medios, mientras su ingeniero iba descontando el número de vueltas a cada paso por la meta. "Como sigas así voy a desconectar la radio", advirtió Fernando, enfangado en la zona de nadie. Lastrado por un percance en el motor que le hacía perder casi cuatro décimas por vuelta, Hadjar se empleó al máximo antes de entregar su posición al bicampeón mundial. "Trofeo para el héroe de la carrera", ironizó Alonso, octavo en la meta gracias a su coraje, recompensado con el galardón de Piloto del Día y promocionado a la séptima plaza tras una sanción a Lewis Hamilton.

Un punto para Sainz

El nivel de hartazgo del español bien podría compartirlo Piastri, otra vez perjudicado por sus mecánicos, que se demoraron 5,2 segundos en el pit-stop. En la tórrida noche en Singapur el líder del Mundial tuvo que hacer gala de su célebre sangre fría. Con la calculadora en la mano, atascado entre un tráfico infernal, vio de lejos el duelo entre Norris y Verstappen. Durante 16 vueltas, el aspirante quiso apretar al tetracampeón. Aunque no le hizo ni cosquillas.

Sainz, con el FW45, el domingo en Marina Bay.

Sainz, con el FW45, el domingo en Marina Bay.WILLIAMS F1

Sufría el holandés en cada rincón de la pista, aferrándose a cualquier recurso a su alcance, protegiéndose en las cuatro zonas de DRS frente a Norris, infiltrándose en las refriegas de los doblados. Por allí lo vieron pasar Franco Colapinto, Gabriel Bortoleto, Pierre Gasly y Esteban Ocon, mientras Norris iba desesperándose. El británico, al menos, logró mantenerse fuera del alcance de Piastri. Tras recortar estos tres puntos, ahora queda a 22 del líder.

Mantener la paciencia resultó también tarea de titanes para Carlos Sainz, que partía decimoctavo desde la parrilla y aguantó un relevo de 52 vueltas. En Williams fantaseaban con un safety car, que sólo había faltado a su cita en una de las 15 carreras previas en Marina Bay. A falta de 17 giros para la meta, asomaron las banderas amarillas por un trompo de Nico Hulkenberg en la curva 7. Como el asunto no fue a mayores, Sainz agachó otra vez la cabeza y esperó su momento. La oportunidad llegaría en la vuelta 60, cuando se quitó de encima a Hadjar para capturar el último punto en juego.

Los secretos de la vuelta de Ricky Rubio al Joventut tras un año pensando en la retirada: whatsapps, "cuatro cosas que me pasaron" y la comida del "vamos para adelante"

Los secretos de la vuelta de Ricky Rubio al Joventut tras un año pensando en la retirada: whatsapps, “cuatro cosas que me pasaron” y la comida del “vamos para adelante”

Un epílogo redondo, un último baile con la Penya, donde todo empezó. Y, sin embargo, las nubes negras de la salud mental habían alejado tanto a Ricky Rubio de su deseo que casi lo dio por zanjado. El invierno, después de un intento de retorno al baloncesto profesional con el Barça con más sombras que sonrisas en el final de la temporada 2023/2024, fue largo y oscuro. Pero la luz terminó por abrirse paso. De visita en visita al Olimpic de Badalona, de whatsapp en whatsapp con los que nunca se olvidaron de él. De comida en comida, hasta que en la última, a mediados del pasado mes de junio, el base se levantó de la mesa y, ante los presentes -entre ellos Jordi Martí, el director deportivo del Joventut que narra la escena, y Dani Miret, quien iba a ser su entrenador-, pronunció: "Vamos para adelante. Te doy el sí delante de todos. Apúntame al carro".

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Ayer, guiño del destino, en el Palacio de los Deportes de Granada -20 años después y en idéntico lugar del debut de aquel niño de 14- se consumó la noticia más luminosa con conoció en mucho tiempo el baloncesto español. Porque el retorno de Ricky (que brilló con 18 puntos y 30 de valoración en apenas 19 minutos para la victoria) es también un triunfo de la vida. De la felicidad de quien la perdió por completo. De quien vio todo tan oscuro que un 30 de julio, concentrado en el Meliá Castilla con la selección que siempre fue el patio de su recreo, en víspera de otro Mundial (en el anterior, el de 2019 fue oro y MVP, la cima de su carrera), pensó: "Yo no quiero seguir con la vida".

"Aquel niño nos pintó la cara", rememora hoy para EL MUNDO Nacho Ordín, el base rival ese domingo de 2005, cuando Aíto hizo debutar a Ricky en Granada para batir un récord de precocidad en España. Ese mismo verano, con la selección sub 16, había protagonizado una asombrosa actuación que hinchó todavía más su burbuja: en la final del Europeo, en Linares, firmó 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y siete robos para el oro que España consiguió después de que Rubio forzara la prórroga con un triple desde el medio del campo. "Yo no sabía quién era. Ese vídeo famoso lo vi después. Antes del partido, hablando con Gianella (el otro base del Granada ese día), comentamos que podría jugar y que, como no tenía experiencia, deberíamos aprovecharnos de ello. Pero fue todo lo contrario, nos robó varios balones, nos volvió locos", rememora Ordín, que nunca olvidará la "seguridad en sí mismo" de aquel niño: "No se amedrentó".

Ricky, con sus compañeros, en el partido contra el Granada.

Ricky, con sus compañeros, en el partido contra el Granada.Álex Cámara / ArabapressAraba

Jordi Martí, como siempre en la trayectoria de Ricky, no andaba lejos ese día de hace dos décadas: por entonces era ya el director de la cantera de la Penya. Cuando acabó el curso 23/24 con el Barça se produjo el primer contacto. "Él valoró la posibilidad, pero entonces no estaba en su mejor momento, no le terminaba de encajar. Necesitaba tiempo", reconoce. Poco después el base renunció a disputar con España los Juegos de París. Y el director deportivo empezó a vislumbrar que quizá la oportunidad de volverle a ver de verdinegro nunca se daría.

En mayo, Ricky no quiso perderse la despedida profesional de su gran amigo Pau Ribas. "Antes del verano ya le vi con otras sensaciones. Más positivas, con ilusión. Se le había encendido una chispa", desvela Martí. El propio Ricky, el día de su presentación, desgranó los hechos que le hicieron cambiar: "Yo ya tenía claro que hasta aquí había llegado, pero a finales de abril me pasaron cuatro cosas que me hicieron tomarme la vida de otra forma. Todo empezó con una conversación con una persona que no conocía y eso dio como resultado tres o cuatro acciones en tres días seguidos que me hicieron replantear la situación".

En junio, sin embargo, Rubio lanzó una serie de mensajes que muchos tradujeron como un avance de su retirada: "Después de un año reflexionando sobre mi carrera y mi vida, me he dado cuenta de que si he llegado donde he llegado no es gracias a las asistencias que he dado, sino a las que he recibido. Esto no es una despedida, es un gracias a todas las personas que me han ayudado".

Pero los encuentros "con gente que ha ido poniendo piezas en su carrera", continuaron, siempre sin presión, y la semilla germinó. "Él ha marcado su vuelta", dice Martí, quien reconoce que también resultó decisiva una reunión con los propietarios, concretamente con Tomás Dagà, consejero de Grifols. Porque Ricky siempre sintió el club como algo suyo. "Nunca dejó de mandar guiños, ni cuando era un 'Beattle' en la NBA. Incluso en los momentos bajos, cuando tuvimos problemas económicos y casi descendemos, él aparecía en las ruedas de prensa en EEUU con la camiseta del Joventut", elogia Martí.

Evidentemente, lo económico fue lo último importante para Ricky, "unas letras al final del contrato". Le convenció su papel de "mentor", las propuestas de intereses sociales del club y que no habría ninguna exigencia deportiva en su caso: "Jugará para pasarlo bien. Para disfrutar y ayudar". "Ha vuelto a eso, tranquilo, en paz. A que el club crezca, completamente implicado", asegura el director deportivo. "En mi cabeza solo estaba la Penya. No había otra opción. Esto no va de conseguir títulos, va de sentimientos", proclamó el base.

Ricky dobla un balón, ante el Granada.

Ricky dobla un balón, ante el Granada.Álex Cámara / ArabapressAraba

El impacto de su vuelta ha sido "un terremoto" en el Joventut. Cuentan desde el club el desborde en las peticiones de entrevista, el incremento del número de abonados y cómo se quedaron "justos" de camisetas al sacar el nuevo modelo con el nueve a la espalda. Hace unos días, en el partido de presentación contra el Benfica, las entradas casi se agotaron: "Venían a ver a Ricky".

Conviviendo con su estrella mediática, el día a día con Ricky, sin embargo, es de lo más normal. Se ha propuesto un reto con los jugadores de cantera, cada vez más efímeros por las tentaciones económicas de dar el salto a la NCAA. Los detalles lo marcan todo. Hace unos días, cuando Ruzic se incorporó tarde a la plantilla por sus partidos con la selección croata, Ricky lo primero que hizo fue irse a tomar un café con él. "En una sociedad que está perdiendo valores, esto es un cuento de respeto. De hacer que el club piense en positivo. Es bonito y difícil de encontrar", celebra Martí. Ahora más que nunca se hace latente el término japonés que Ricky utilizó tras sus problemas de salud mental el verano de 2023: Nankurunaisa ("Con el tiempo todo se arregla").

Israel no es Rusia

Israel no es Rusia

Manor Solomon, el único jugador israelí en la Liga, no abandonó el sábado el banquillo del Villarreal. Cosa rara, porque, deseado y perseguido, fue el postrer fichaje del equipo en el mercado de invierno. Su contratación se concretó a las 23:55 del último día, cinco minutos antes del cierre de las operaciones. Para el club no era, pues, un futbolista cualquiera.

Además, se le daba bien el Madrid. Cuando pertenecía al Shakhtar Donetsk, les marcó a los blancos dos goles en la Champions 2020-21. Uno en el partido de ida y otro en el de vuelta. Quizás Marcelino quiso evitar manifestaciones hostiles emanadas desde la grada que pudieran afectar al equipo. Una constante en esta Liga con el jugador sobre el césped. Ni siquiera fue convocado, a petición propia, el pasado miércoles en el partido contra la Juventus, que coincidía con el Yom Kipur, el Día de la Expiación, el más solemne del calendario judío.

El martes será 7 de octubre. La respuesta israelí a lo que ocurrió en tal fecha de 2023 está repercutiendo en el deporte en forma de llamamiento a la completa proscripción del Estado hebreo. Todo empezó con el sabotaje a la Vuelta, a causa de la presencia del equipo Israel Premier-Tech.

Tendemos a ser benévolos con las ricas monarquías absolutistas y teocráticas del Golfo, que constituyen hoy el centro propietario, organizativo y patrocinador del deporte mundial. Y no nos escandalizan divisas publicitarias como "Visit Rwanda" o "RD Congo, coeur de lAfrique", países poco escrupulosos con los derechos humanos y las libertades, pero afables con el turismo. Tampoco protestamos mucho con China. Algo más con Rusia, cuya exclusión de todas las competiciones ponen como ejemplo quienes propugnan el mismo trato para Israel.

Pero Rusia e Israel no son lo mismo. Rusia, un país soberano con fronteras definidas y relaciones diplomáticas y comerciales planetarias, una entidad jurídica y política reconocida internacionalmente invadió, sin mediar provocación o amenaza, otro país en las mismas condiciones de soberanía y de reconocimiento e intercambio globales. Es un país agresor. Por el contrario, Israel, es un país agredido. El COI, la FIFA, la UCI y demás altos organismos deportivos así lo entienden.

El deporte nació inocente, limpio, idealista y neutral. Pero rápidamente fue manipulado aquí y allá, de modo más o menos grosero o sutil, por quienes fueron en el acto conscientes de su importancia sociológica y, por lo tanto, repercusión política. Marruecos, otra de esas monarquías feudales árabes, quiere aprovechar el Mundial de Fútbol de 2030 para instrumentalizarlo propagandísticamente.

Dentro de los ingentes gastos acometidos, la construcción de un gigantesco estadio en Casablanca ha hecho rebosar el vaso del descontento y desatado la ira, duramente reprimida, de gran parte de la juventud marroquí. La llamada Generación Z, los nacidos entre 1995 y 2010, que conforman la mayor franja de edad de la población, alzada al grito de "¡menos mundiales y más hospitales!". Y escuelas.

No desean verse condenados a salir al mar en flotillas... de pateras.