La metamorfosis de Vingegaard para ganar el Giro: cambio de calendario, menos viajes y el entrenador que relanzó a Van Aert

La metamorfosis de Vingegaard para ganar el Giro: cambio de calendario, menos viajes y el entrenador que relanzó a Van Aert

La metamorfosis de Jonas Vingegaard arrancó después de los altercados en Madrid provocados por los manifestantes contra Israel y en favor de Palestina. Después de anotarse la accidentada Vuelta a España del pasado año, el danés decidió dar un golpe de timón a su carrera para buscar nuevos objetivos y generar más brío para seguir retando a Tadej Pogacar.

En el eje de ese nuevo ciclo aparece el Giro de Italia, que arranca este viernes en Bulgaria con una etapa llana con salida en Nessebar y meta en Burgas, a orillas del mar Negro. Por delante queda un recorrido de 3.468 kilómetros, con siete finales en alto (jornadas 7ª, 9ª, 14ª, 16ª, 17ª, 19ª y 20ª ). La etapa reina es la 19ª: Feltre-Alleghe (Piani di Pezzè), 151 km con ascensiones al Passo Duran, Coi, Forcella Staulanza, Passo Giau y Passo Falzarego, en los Dolomitas. Otra jornada que marcará distancia será la 10ª: crono llana de 40 km entre Viareggio y Massa. La prueba concluye el 31 de mayo, en Roma.

Vingegaard, que debuta en la Corsa Rosa, ganó la Vuelta de 2025 y los Tour de Francia de 2022 y 2023 y ahora pretende unirse a la selecta nómina de los siete vencedores de las tres grandes rondas: Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Vincenzo Nibali, Chris Froome y Alberto Contador.

«Después de ganar la Vuelta necesitaba un cambio. Ya contaba con triunfos en dos grandes carreras, sólo me faltaba el Giro. Entonces me reuní con el equipo Visma, entendieron mis necesidades y modificamos la planificación prevista. Además, ya llevábamos cinco años repitiendo calendario. Me motiva mucho ganar el Giro», ha explicado el líder del Visma.

Un nuevo de rumbo también inspirado en Pagacar, que en 2024 afrontó con éxito la doble conquista Giro-Tour. «Estoy convencido de que el Giro me servirá para llegar más fuerte al Tour de Francia. No será como un entrenamiento de calidad, pero me ayudará mucho. Noto que hay una nueva energía en el equipo y dentro de mí», ha dicho en Eurosport.

Los expertos aseguran que afrontar el Giro con la intención de ganar supone un gran desgaste que suele pasar factura en el Tour. «Se asumen muchos riesgos, lo que hizo Pogacar hace dosaños es algo extraordinario», inciden.

Sólo dos carreras

Ese cambio de calendario y estrategia se ha traducido en una reducción de kilómetros y de viajes en la primera parte del curso. Una caída en enero, en un entrenamiento en Málaga, provocó su ausencia en el Tour de UAE. Hasta el inicio del Giro, Vingegaard sólo ha disputado dos carreras, pero con resultados espectaculares. En 15 días de competición se anotó la Volta a Catalunya y la París-Niza, en ambas ganó dos etapas. Abruma a sus rivales.

«Sigo convencido de que las rondas por etapas son las carreras que mejor se ajustan a mis características, y en ello voy a seguir centrándome. Si me preguntaran qué prefiero si ganar el Tour de 2026 o sumar las grandes, respondo que vencer en el Giro», ha señalado en el digital belga La Dernière Heure.

Vingegaard acude a la salida de Bulgaria tras realizar una preparación en altura en el Teide, donde ha coincidido con Sepp Kuss, su gregario de primer nivel, que ha publicado en Strava divertidas imágenes de sus entrenamientos por las solitarias carreteras de la montaña tinerfeño.

Nuevo supervisor

Los entrenamientos han sido controlados por su nuevo entrenador, el ex ciclista neerlandés Mathieu Heijboer, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que antes relanzó la trayectoria de Wout van Aert. Hasta el pasado enero y durante los últimos siete años, Vingegaard estaba supervisado por Tim Heemskerk. Con la llegada del nuevo técnico, el danés buscaba más motivación y frescura. Ese cambio también ha ido acompañado de una profunda remodelación del equipo Visma, que arrancó el curso con las bajas de Simon Yates, Van Baarle, Valter, Bennot, Kooij y Uijtdebroeks. Sus puestos fueron ocupados por Armirail, Barré, Doul, Fiorelli, Piganzoli y Kielich.Los dos últimos han sido seleccionados para este Giro.

Vingegaard es el rival a batir en una edición de la Corsa Rosa diseñada para su lucimiento. Sus principales enemigos, ante las ausencias de Almeida, Del Toro y Carapaz, serán el británico Adam Yates (UAE) y el colombiano Egan Bernal (Ineos). Las opciones españolas en la general pasan Enric Mas (Movistar), que sólo ha competido 10 días, terminó 24º en la Volta a Catalunya. Los otros ochos españoles que parten de Bulgaria son Juanpe López, García Cortina, Marc Soler, Javier Romo, De la Cruz, Pablo Sevilla, Igor Arrieta y David González.

El fenómeno Paul Seixas no espera más: debutará, con 19 años, en el próximo Tour con "objetivos ambiciosos"

El fenómeno Paul Seixas no espera más: debutará, con 19 años, en el próximo Tour con “objetivos ambiciosos”

Paul Seixas, que en septiembre cumplirá 20 años, no puede aguardar más. Tampoco Francia, 41 años sin un ganador del Tour, una maldición que se remonta a Bernard Hinault (1985). El nuevo fenómeno del ciclismo mundial estará el próximo 4 de julio en la Grand Départ de Barcelona, un aliciente como no se recordaba, un desafío al tirano Tadej Pogacar.

"Vengo a deciros que en julio próximo tendré una carrera", les dice el jovencísimo ciclista de Lyon a sus abuelos en su casa de la Alta Saboya. Así, en un emotivo vídeo, ha querido anunciar su equipo, el Decathlon CMA CGM TEAM, la noticia del año ciclista, despejando las incógnitas y especulaciones sobre el debut de Seixas en la Grande Boucle. El ganador de las recientes Vuelta al País Vasco y Flecha Valona podría convertirse en el corredor más joven en tomar la salida de la ronda gala desde 1937.

Pogacar y Seixas, tras la Lieja-Bastoña-Lieja.

Pogacar y Seixas, tras la Lieja-Bastoña-Lieja.Geert Vanden WijngaertAP

No sólo fueron esos triunfos, que confirmaban la pujanza de un ciclista completísimo, asombrosamente dominador de todas las circunstancias de carrera (montaña, contrarreloj, bajadas...). Su segundo puesto de la Strade Bianche y, sobre todo, el de la Lieja-Bastona-Lieja, donde aguantó hasta la última colina el poderío del ataque de Pogacar, destaparon un enorme rival para el esloveno. Seixas, por supuesto, nunca ha disputado una competición de más de una semana de duración. Deberá lidiar con la exigencia de la mejor y más dura carrera del mundo además de con la presión mediática sobre su figura.

"Ha firmado un inicio de temporada notable y ya figura entre los mejores corredores del mundo. Y los mejores están llamados a alinearse en la carrera más grande del calendario: el Tour de Francia. Con mucha humildad y con una mentalidad de aprendizaje, Paul tomará la salida en Barcelona con ambiciones reales de lograr el mejor resultado posible en la general", confirmó también Dominique Serieys, director general del Decathlon, quien desveló que la decisión final no se tomó hasta después de las clásicas de las Ardenas, cuando analizaron "todos los datos" y hablaron con Seixas y su entorno.

"Es un sueño de infancia, algo que he imaginado muchas veces, y ahora está muy cerca. Solo tengo 19 años, pero, como ya he dicho, la edad no es ni un freno ni una excusa", dijo el propio corredor, que en junio, como preparación, también disputará el Tour Auvergne-Rhône-Alpes". "Mis resultados desde el inicio de la temporada me han dado mucha confianza; me siento preparado y tendré objetivos ambiciosos. No forma parte de mi mentalidad ni de mi concepción del ciclismo alinearme en el Tour de Francia con un único objetivo de descubrimiento, y apuntaré al mejor resultado posible en la general", desafió, ambicioso, el ganador del pasado Tour del Porvenir.

Pogacar impone su ley ante el fenómeno Seixas y gana su cuarta Lieja-Bastoña-Lieja

Pogacar impone su ley ante el fenómeno Seixas y gana su cuarta Lieja-Bastoña-Lieja

Actualizado

Tadej Pogacar ganó este domingo su cuarta Lieja-Bastoña-Lieja imponiéndose en solitario con 45 segundos de ventaja sobre Paul Seixas, mientras que el belga Remco Evenepoel completó el podio a casi dos minutos.

"Significa mucho volver a ganar una de las carreras más importantes del año. Tengo mucha presión para responder en días como hoy. No puedo estar más orgulloso de mi equipo", dijo Pogacar en línea de meta.

Escapado junto a Seixas a 34 kilómetros de meta, el campeón del mundo esloveno se quedó solo en cabeza 20 kilómetros más adelante, en la última dificultad del día, para firmar su cuarta victoria en la Decana de las clásicas, a un triunfo del récord que posee Eddy Merckx.

El duelo anunciado entre el fenómeno esloveno, de 27 años, y el prodigio francés, ocho años más joven, sí tuvo lugar. Seixas, del equipo Décathlon, solo cedió ante los repetidos ataques de Pogi (UAE) a 14 kilómetros de la meta.

Los dos hombres dejaron atrás a sus rivales en la Côte de La Redoute, a 34 kilómetros de la llegada, el lugar elegido por el esloveno para lanzar su ataque, como en las dos últimas ediciones.

Pero si en 2024 y 2025 el ogro del equipo UAE había conseguido marcharse en solitario hacia la victoria, juzgada en el Quai des Ardennes de Lieja, esta vez tuvo que soportar la compañía de Seixas.

El fenómeno de Lyon aguantó hasta la última dificultad del día, donde una aceleración final del cuádruple ganador del Tour de Francia acabó por doblegar su coraje.

"Impresionado"

"En La Redoute iba al límite. Pero en la cima se puso a mi lado y pensé: 'vale, estoy realmente impresionado'. Quizá, en el fondo de mi cabeza, ya me estaba preparando para un esprint a dos, porque estaba muy fuerte", dijo Pogacar sobre su nuevo rival.

Con este cuarto triunfo, el tercero consecutivo, Pogacar alcanza al español Alejandro Valverde y al italiano Moreno Argentin, a una victoria del récord que ostenta el icono Eddy Merckcx.

Tras sus éxitos en la Milán-San Remo y en el Tour de Flandes, Pogi, de 27 años, se adjudica su tercer monumento esta temporada, el 13º de su carrera, dos semanas después de haber terminado segundo en la París-Roubaix, solo superado por el belga Wout Van Aert.

En las Ardenas belgas, el líder del equipo UAE se ha encontrado con un nuevo rival en el terreno de las clásicas, un prodigio de 19 años al que podría volver a enfrentarse en julio en las carreteras del Tour de Francia.

El equipo Décathlon debería anunciar en los próximos días su decisión sobre la participación de Seixas en la Grande Boucle.

''Allí comenzó todo'': se cumplen 20 años del primer triunfo de Valverde en Lieja, que terminó con los complejos de los españoles en las clásicas

”Allí comenzó todo”: se cumplen 20 años del primer triunfo de Valverde en Lieja, que terminó con los complejos de los españoles en las clásicas

Todo comenzó hace 20 años en Ans, en el vibrante desenlace de La Decana, en las orillas del caudaloso Mosa. El 23 de abril de 2006, por primera vez un español ganaba la Lieja-Bastoña-Lieja, el Monumento más longevo. Alejandro Valverde fue pionero en la clásica de las Ardenas tras derrotar en el sprint a los italianos Paolo Bettini y Damiano Cunego.

Una victoria que inauguró ciclo y saldó deudas. «Allí comenzó todo». Alivio y felicidad para José Miguel Echavarri. «Con Pedro Delgado y Miguel Indurain habíamos sido cuartos, pero ahora, por fin, lo hemos conseguido. Se ha cumplido un sueño», confesó el alma mater del equipo Caisse d'Epargne, heredero del histórico Banesto.

Ese triunfo consagró como clasicómano a El Bala, que ya había exhibido sus zarpazos en batallas de un día, con los subcampeonatos del Mundo en ruta de 2003 (Hamilton) y 2005 (Madrid). Entonces, Valverde (26 años) acudió lanzado a la salida Lieja, en un luminoso domingo de abril. El miércoles anterior se anotó, por primera vez, la Flecha Valona. En el Muro de Huy doblegó a Samuel Sánchez y al neerlandés Karsten Kroon. El domingo anterior se desfondó en el tramo final de la Amstel Gold Race, conquistada por el luxemburgués Frank Schleck. El murciano se saltó los turnos de comida y llegó apajarado, un error del que aprendió. En el maratón de Lieja consumió pastelitos y geles cada 10 kilómetros.

Aquella tarde, junto a las minas de hulla en Ans, limítrofe con la industrial Lieja, Valverde terminó con los complejos de los españoles en las clásicas y cautivó para siempre a Eusebio Unzué. Años después, el director navarro afirmó que nunca había tenido a sus órdenes a un ciclista tan versátil: «Alejandro tiene la santa virtud de convertir cualquier carrera en la que participa en un objetivo de victoria. Sabe colocarse, elegir el momento justo y adaptarse a distintos escenarios».

Valverde consumó una eficaz labor de desgaste del Caisse d'Epargne durante una prueba de 262 kilómetros, salpicada por una docena cotas martirizantes. En los últimos 20 km, el grupo cabecero quedó reducido a una quincena de unidades. Entre ellos figuraba Purito Rodríguez, compañero de Valverde, que inquietaba a todos con amagos de arrancadas que beneficiaban al murciano. También estaban Óscar Freire, el más rápido, pero muy castigado por las ascensiones a las colinas de San Nicolás y Ans; Martín Perdiguero, un verso suelto; Bettini, un fino cazador; Ivan Basso, en plenitud de forma, ese año ganaría el Giro de Italia, y Danilo di Luca, ambicioso, en el curso anterior se había anotado la Amstel Gold Race y la Flecha Valona.

En el sprint, El Bala se colocó en la zona delantera, pero sin marcar el ritmo. Arrancó el germano Patrick Sinkewitz, el español se situó a su estela y a falta de 100 metros para la llegada le superó con facilidad. A Valverde le dio tiempo para levantar el brazo izquierdo e indicar el número uno. Fue su primer triunfo en La Doyenne y el inicio de una largo idilio. Luego repetiría triunfos en 2008, 2015 y 2017. Se quedó a una victoria de igualar el récord de Eddy Merckx.

«Ganar una carrera como la Lieja es muy especial. Tengo dificultades para encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que siento por ser el primer español que vence aquí. En cierto modo, he escrito una página», recalcó un emocionado Valverde. También destacó la estrategia de su equipo: «Purito hizo un trabajo enorme en el tramo final. Yo no he podido responder a cada ataque, he preferido esperar. Sabía que era uno de los más rápidos, pero no podía fiarme de Bettini y Perdiguero».

Aquel éxito otorgó a Valverde los puntos necesarios para desbancar al belga Tom Boonen en el liderato del UCI Pro Tour. En 2006, el ciclismo español comenzaba a mostrar su poderío. Ese año estalló la Operación Puerto, pero esa es otra historia.

Ahora, la Lieja-Bastoña-Lieja está dominada por Tadej Pogacar. El esloveno acude este domingo a la clásica belga con el objetivo de sumar su cuarto triunfo, igualar el registro de Valverde y así quedarse a sólo uno del récord de Merckx. El cuarto Monumento' de la temporada se presenta con el morbo añadido de saber si Paul Seixas, el nuevo fenómeno francés, será capaz de presentar batalla a Pogacar. El galo, con sólo 19 años, es la gran sensación del año, con sus exhibiciones en Vuelta al País Vasco, Flecha Valona, Vuelta al Algarve, Faun-Ardèche Classic. El esloveno también contará con la oposición de Remco Evenepoel, que afronta la carrera pletórico tras imponerse el pasado domingo en la Amstel Gold Race.

El fenómeno Paul Seixas continúa asombrando con un debut triunfal en la Flecha Valona y también reta a Pogacar

El fenómeno Paul Seixas continúa asombrando con un debut triunfal en la Flecha Valona y también reta a Pogacar

Debut memorable del nuevo fenómeno en las Ardenas. Paul Seixas (19 años) se adjudicó este miércoles la Flecha Valona, la clásica que precede a la Lieja-Bastoña-Lieja, donde el domingo se enfrentará Tadej Pogacar. El ciclismo se congratula con la victoria del francés, que se postula como nuevo enemigo del esloveno en pruebas de un día.

Seixas, que venía de arrollar en la Vuelta al País Vasco, venció en el Muro de Huy con una autoridad insultante, como sólo hace los elegidos. La Flecha Valona siempre se decide con un sprint en rampa en el Muro de Huy, una ascensión de un kilómetro al 9% de desnivel. Para ello es necesario presentarse en el comienzo de la cota en la cabecera del grupo principal. Seixas afrontó la curva previa a la subida en primera posición y no abandonó es puesto en toda la escalada. Marcó un ritmo imposible de seguir para Lenny Martínez, Mauro Schmid, Benoit Cosnefroy, Romain Grégoire, Alex Baudin y Mattias Skjelmose.

El escalador francés apretó en las curvas de herradura y fue soltando a sus rivales sin levantarse del sillín, imponiéndose por potencia, por desgaste. Schmid fue segundo y Jon Izagirre, espléndido, séptimo

Paul Seixas sprintó en los últimos 40 metros y se presentó en la meta en solitario, sin el acoso de unos adversarios que ya van acostumbrándose a las exhibiciones de una chaval que encandila a Francia y a todo el ciclismo mundial. ''Esto es increíble, hace un año veía esta carrera por televisión y ahora estoy aquí ganando. Tengo que dar las gracias al equipo, que en todo el tiempo me ha ayudado. Sin mis compañeros esto no hubiera sido posible'', señaló el nuevo ídolo francés tras curzar la línea de meta.

El francés está rubricando una temporada espléndida, con seis triunfos conseguidos en Vuelta País Vasco, Vuelta al Algarve y Faun-Ardèche Classic. En Francia se ha abierto un debate sobre si es conveniente que acuda al próximo Tour de Francia. Muchos consideran que aún es precipitado, que debe seguir creciendo. También afirman que no sería conveniente que abandonara el Decathlon para fichar por el UAE, la escuadra de Pogacar.

Mientras tanto, él sigue ampliando su palmarés. Su próximo reto en la Lieja-Bastoña-Lieja, donde desafiará a Pogacar. El cuarto Monumento de la temporada promete emociones fuertes, dado que también participará Remco Evenepoel, vencedor del pasado domingo de la Amstel Gold Race.

Así es Paula Blasi, la nueva joya española que supera a ganadoras del Tour de Francia: alumna de Pogacar,formada en el duatlón y nacida en el mismo pueblo que Lamine Yamal

Así es Paula Blasi, la nueva joya española que supera a ganadoras del Tour de Francia: alumna de Pogacar,formada en el duatlón y nacida en el mismo pueblo que Lamine Yamal

Hito sin parangón de la nueva joya del ciclismo español. Paula Blasi (Esplugues de Llobregat, 2003) consiguió en los bosques de Valkenburg lo que antes no sólo fue imposible para Joane Somarriba o Dori Ruano, sino también para Miguel Idurain, Alberto Contador, Óscar Freire, Alejando Valverde o Samuel Sánchez. La catalana se impuso este domingo en la Amstel Gold Race, la clásica neerlandea que siempre fue hostil para el ciclismo español. Una victoria para enmarcar conseguida a lo grande, un reflejo de la fenomenal trayectoria que acompaña a una corredora acostumbrada a los podios. El pasado año se proclamó campeona de Europa en ruta y logró el bronce en el Mundial sub 23. Todo lo bueno que apuntaba en categorías inferiores se consumó ayer en la prestigiosa clásica de primavera.

Paula Blasi, nacida en la misma localidad que Lamine Yamal, se coronó en la primera cita del tríptico de las Ardenas ante las mejores del planeta. La española venció como sólo lo hacen las privilegiadas. Para firmar su proeza se fijó en Tadej Pogacar, su ídolo, con el que comparte maillot. La española milita en el UEA, la formación que ha encumbrado al esloveno. Se unió al grupo de Emiratos el pasado año, tras sorprender por su rápida progresión.

Blasi comenzó tarde en el ciclismo. Se formó en el duatlón, especialidad que abandonó en 2024 tras lesionarse en el Campeonato de España, desde ese momento decidió dejar la carrera a pie y centrarse en el ciclismo. Pleno acierto. En 2024 se proclamó campeona de España de contrarreloj sub'23. Un año después se adjudicó una etapa en el Tour de Romandía y se consagró en el Mundial de Ruanda. Ella y la navarra Paula Ostiz ( 19 años) tomaron el relevo de una osada generación.

Un sueño

Blasi, como hace Pogacar, atacó de lejos, en la ascensión del emblemático Cauberg, a más de 20 kilómetros de la llegada, y ya no miró atrás. Con autoridad, sin descender el ritmo y bajo la lluvia, desafió a un selecto grupo de perseguidoras, entre las que figuraban la polaca Kasia Niewiadoma (Canyon) y la neerlandesa Demi Vollering (FDJ), dos ganadoras del Tour de Francia y de la Amstel Gold Race. «No pensaba ni correr hoy. Tengo que meditar lo que ha pasado porque no me puedo creer lo que ha pasado. Me dijeron que atacara, ataqué, y estoy viviendo un sueño", dijo la española en la meta.

La inesperada vencedora se aprovechó del marcaje de unas perseguidoras que se negaron a colaborar en la captura de la española. A 15 de la meta atesoraba cerca de 20 segundos de renta y 42 sobre el grupo de las favoritas. La lluvia no atemorizó a la española. En la última ascensión al Cauberg incrementó la cadencia de pedaleo y se presentó en la meta con 37 segundos de ventaja sobre Niewiadoma y Vollering. Manos a la cara y brazos al cielo.

«A menudo he ido haciendo la goma durante la carrera. Así que opté por la escapada para salir de este pelotón un poco loco. Y ha dado resultado. Voy a necesitar tiempo para asimilarlo. Es increíble. Ni siquiera estaba previsto que participara en esta carrera. Me llamaron en el último momento para sustituir a compañeras lesionadas», dijo Blasi tras abrazarse a Mavi García, que terminó 13ª, en un gesto simbólico del relevo en el ciclismo español.

Evenepoel golpea primero en las Ardenas y reta a Pogacar

Evenepoel golpea primero en las Ardenas y reta a Pogacar

Una sucesión interminable de colinas surca los bosques que delimitan las fronteras entre Países Bajos, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Alemania. Las Ardenas acoge un laberinto de muros, zonas de emboscadas, sólo aptas para valientes, como Remco Evenepoel, que este domingo se adjudicó la 60 edición de la Amstel Gold Race, la carrera de la cerveza que abre el tríptico del tramo final de las clásicas de primavera.

El belga (26 años) impuso al danés Mattias Skjelmose (ganador en 2025) en la sinuosa cita neerlandesa, un maratón de 257 kilómetros y 32 ascensiones que nació en Maastricht y rindió trayecto en Valkenburg. El doble campeón olímpico tensó la carrera a falta de 40 kilómetros, cuando sus gregarios del Bora asumieron la cabeza de pelotón de los mejores. En la cota de Wysebosweg se cayeron Vauquelin y Jorgenson. Remco se marchó con el francés Romain Grégoire y el danés Mattias Skjelmose. Por detras viajaba un grupo con Pello Bilbao e Ion Izaguirre. A 20 kilómetros se quedaron solos Evenepoel y Skjelmose, repetición del duelo del pasado año. Sólo faltaba Tadej Pogacar.

En la cuarta ascensión al emblemático Cauberg, con el público enfervorecido en las vallas, Evenepoel ascendió a ritmo, controlando al danés, reservando fuerzas para la recta llana de los últimos tres kilómetros. Ahí, el belga cedió la iniciativa al Skelmose, se colocó a su estela y a falta de 150 metros lanzó un sprint imparable con el que se resarció del tercer puesto del año pasado.

Esta ha sido la última edición de la Amstel Gold Race gestionada por el ex corredor y seleccionador neerlandés Leo van Vliet. A partir del próximo año toma el relevo su compatriota Tom Dumoulin, ganador, en 2027, del Giro de Italia y del Mundial de contrarreloj.

Resurrección del belga

En esta temporada, Evenepoel arrancó de manera meteórica en la Challenge de Mallorca, Vuelta a la Comunidad Valenciana y Tour de UAE. Luego flaqueó en la Volta a Catalunya (quinto) y resucitó en el Tour de Flandes (tercero).

Con su triunfo en la clásica neerlandesa, Evenepoel lanzó un mensaje directo a Tadej Pogacar, que este año ha decidido prescindir de la Amstel Gold Race y Flecha Valona. Su único objetivo del tríptico de la Ardenas es la Lieja-Bastoña-Lieja del próximo domingo, un Monumento que ha ganado en tres ocasiones, las dos últimas de forma consecutiva, en 2024 y 25. El esloveno supera en una victoria a Evenepoel, ganador en 2022 y 2023.

El fenómeno belga desafía a un Pogacar que la semana pasada mostró su perfil humano al ser derrotado por Wout van Aert en la París-Roubaix. Una vulnerabilidad que anima a otros adversarios del esloveno, como el portentoso Paul Seixas (19 años), que ha sido espoleado por una prensa gala necesitada de nuevos héroes. Francia le aclama y está ansiosa por presenciar un morboso desafío. Seixas acudirá el miércoles a la Flecha Valona -segundo asalto del tríptico de las Ardenas- con la intención de imponer su velocidad en rampa y alcanzar la plenitud de forma para la Lieja-Bastoña-Lieja del domingo.

En este curso, Seixas ha impactado con sus exhibiciones en País Vasco, Vuelta al Algarve y Faun-Ardèche Classic. Su posible fichaje por el equipo de Pogacar y su debut en el próximo Tour de Francia se han convertido en cuestiones de Estado. La última vez que Pogacar y Seixas se enfrentaron fue en la Strade Bianche, donde firmaron, respectivamente, la primera y la segunda plaza. El domingo se reencontrarán en un combate al que también se apunta un motivadísimo Evenepoel y un Skjelmose en línea ascendente.

Histórico triunfo de la española Paula Blasi en la Amstel Gold Race

Histórico triunfo de la española Paula Blasi en la Amstel Gold Race

Actualizado

La española Paula Blasi se impuso este domingo en Valkenburg en la 12ª edición de la Amstel Gold Race femenina, al sorprender a las favoritas al término de una escapada en solitario de 22 kilómetros.La polaca Kasia Niewiadoma y la neerlandesa Demi Vollering se quedaron a medio minuto de la española y terminaron en segunda y tercera posición.

Las dos antiguas ganadoras del Tour de Francia tardaron en reaccionar cuando la corredora del UAE lanzó su ataque. "Es increíble. Ni siquiera estaba previsto que participara en esta carrera. Me llamaron en el último momento para sustituir a compañeras lesionadas", dijo Blasi, asombrada.

Tras rodar acompañada por la neerlandesa Nienke Vinke durante tres kilómetros, la catalana, de 23 años, se fue en solitario a 22 kilómetros de meta en el penúltimo ascenso al Cauberg, hasta conseguir un minuto de ventaja a diez kilómetros de la llegada.

"A menudo he ido haciendo la goma durante la carrera, a veces descolgada en una prueba con muchos nervios. Así que opté por la escapada para salir de este pelotón un poco loco. Y ha dado resultado. Voy a necesitar tiempo para asimilarlo", comentó la vencedora, que milita en en la estructura del equipo de tadej Pogacar.

La ex triatleta y especialista en contrarreloj logró en Países Bajos su quinta victoria como profesional, la más importante hasta la fecha, informa Afp.

Blasi es una de las grandes promesas del ciclismo tras haberse proclamado campeona de Europa y haber logrado la medalla de bronce en los últimos Mundiales en la categoría sub-23.

El tríptico de las Ardenas continúa el próximo miércoles con la Flecha Valona. Ausente el domingo, la francesa Pauline Ferrand Prévot tomará la salida con aspiraciones de victoria, al igual que lo hará el próximo domingo en la decana de las clásicas, la Lieja-Bastoña-Lieja.

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

A la París-Roubaix, la prueba más única y espectacular del ciclismo mundial, el verdadero Monumento de la emoción, se le podría aplicar aquello que dijo Churchill de Rusia: "Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". En la pregonanda batalla entre Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel se coló Wout Van Aert, heroico, premio a un tiempo de infortunios que hicieron dudar a todos menos a él. Sorteó desventuras y aguantó en la agonía épica del mano a mano la pujanza, la obsesión de Pogacar. Y en el golpe de velocidad del velódromo impuso su potencia de sprinter para la victoria de una vida.

Para saber más

Lloró Van Aert, cómo no. El segundo Monumento de su carrera (tras San Remo en 2020). Señaló al cielo, el triunfo de quien nunca se dio por vencido, de un tipo que honra su deporte. Tantas veces cerca, no sólo en Roubaix (cuarto el año pasado, tercero en 2023 y segundo en 2022). Fue él, nunca cobarde, el que propició el viaje en solitario con Pogacar, a pesar de lo peligrosa que era la apuesta. Aguantó las embestidas del esloveno mientras les perseguían por detrás, distancias siempre intrigantes que nunca llegaron al minuto. Colaboró con inteligencia cuando tocó y le salió redondo al belga, otro ciclista de leyenda.

Una victoria que quiebra la racha de su Némesis Van der Poel, que impide la cuarta seguida de su rival desde la niñez. Y, más importante, que vuelve a apartar de la gloria eterna a Pogacar, segundo otra vez. Le impide completar el quinteto de Monumentos, igualar a Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rick van Looy. Conquistó al fin San Remo, pero Roubaix, su único 'imposible', tendrá que esperar.

El Infierno del Norte es una amalgama de malabarismos, de control de las emociones, de las malas pasadas que juegan los nervios cuando todo se desmorona. Y todo se desmorona, a todos, todo el rato. Quizá, incluso, en más de una ocasión. Camino del velódromo André Petreux de Roubaix, todavía con 120 kilómetros por delante, el primero en lidiar con las trampas que esconden los adoquines fue Tadej Pogacar. Un pinchazo en Quérénaing a Maing cuando el propio UAE empezaba a tensar al pelotón.

El esloveno, que acudió en diciembre y en marzo a la zona para seguir estudiando el terreno y perfeccionando su técnica en lo que iba a ser su segunda tentativa en la reina de las clásicas, no entra en pánico. Tan clave como la fuerza en esta gymkhana sin igual. Agarra la bicicleta neutra y avanza unos kilómetros mientras la carrera se le va por delante. En el siguiente tramo, adoquín seco y polvoriento, Maing a Monchaux-sur-Ecaillon, ya llega el coche de su equipo y vuelve a agarrar su Colnago, con calma relativa -"Eh, moto", grita-, con los favoritos 50 segundos por delante.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.ETIENNE GARNIERAFP

Pogacar salvado, reincorporado por sus compañeros, por el enorme Politt, por el esforzado Morgado, ahora es el turno de Van der Poel. Nada menos que en el mítico Bosque de Arenberg, es el neerlandés el que pincha. Y a él sí, al rey del adoquín, la tensión le juega una mala pasada en esas decisiones a tomar en segundos y con las pulsaciones disparadas. Su compañero Jasper Philipsen le cede su montura, pero el invento no funciona, pedales diferentes y vuelta a empezar. Segundos que son oro en medio del caos. Entonces es Tibor del Grosso es que cambia su rueda por la de su líder, pero ya se escapa la cabeza, casi dos minutos cuando vuelve a cambiar de bici al final del tramo. Peleó hasta el final (acabó cuarto), pero en ese instante se le estaban escapando todas las opciones de hacer historia al nieto de Poulidor.

Todo se ordena y se desordena una y otra vez. Ganna, Van Aert e incluso otra vez Pogacar, vuelven a tener problemas mecánicos. Van der Poel inicia un titánico trabajo de remontada. De grupo en grupo hasta que conecta con Ganna y se sienten aliados en el infortunio. Por delante, es Van Aert el que intuye la oportunidad de su vida. En Auchy-lez-Orchies Bersée lanza su órdago y le sale redondo. Sólo Pogacar es capaz de seguirle. Y juntos avanzan como malabaristas sosteniendo en el aire un puñado de platillos giratorios.

"Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour", había reconocido Pogacar este invierno. Y lo peleó con todas sus fuerzas, con toda su inteligencia. Pero a la segunda tampoco lo logró. Porque un titán supo bailar sobre los adoquines mejor incluso que él.

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Una cuadrilla con palas, azadas, escobas y carretillos sale del Café Chez Françoise, en Troisvilles, en dirección a Roubaix para inspeccionar los 60 kilómetros que albergan los 29 sectores adoquinados de la clásica más tremenda. Ellos son los pavimentadores que moldean joyas singulares, miembros de la asociación Les Amis de Paris-Roubaix, fundada en 1989 y dedicada a la preservación de la legendaria prueba ciclista, que este domingo celebra su 123 edición. Tadej Pogacar busca su primer triunfo en el único de los cinco Monumentos que falta en su palmarés.

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Una treintena de altruistas reparan las icónicas zonas de pavés de la carrera más dura. Estas piedras cortadas, con un peso que ronda los 20 kilos, proceden de las canteras de Lessines y a finales del siglo XIX se clavaron en los caminos para facilitar el paso de carruajes en un terreno siempre embarrado. Ahora, esos bloques grises se degradan por el transito de tractores que recolectan remolacha en los meses de otoño. Cada año, Les Amis de Paris-Roubaix, con la ayuda de varios institutos de horticultura, reparan los tramos dañados. Sin ellos, esas impagables imágenes del Bosque de Arenberg, Mons en Pévèle o Carrefour d l'Arbre serían imposibles. Al mando de ese atípico ejército figura Pascal Sergent (Roubaix, 1958), ex ciclista aficionado que desde 2025 ejerce como presidente de esa asociación y que ahora explica para EL MUNDO la labor y la filosofía de los guardianes de los adoquines.

Se entiende que el mantenimiento de las calzadas de adoquines supone un enorme esfuerzo humano y organizativo.
Para mí, la París-Roubaix es una dedicación constante durante todo el año desde hace décadas. Tengo 68 años, con ocho asistí por primera vez a la llegada de la carrera, en 1966, y desde entonces sólo he faltado a la edición de 1999, ganada por mi amigo Andrea Tafi. Tengo el honor de presidir la asociación Les Amis de Paris-Roubaix. Nosotros consideramos un deber preservar los tramos de adoquines para garantizar el futuro de esta carrera emblemática.

¿Cuántas personas integran su grupo y de qué nacionalidades son?
Contamos con cerca de 300 miembros, repartidos por todo el mundo, aunque quienes trabajan directamente en la conservación de los adoquines son principalmente franceses y belgas. Estas personas dedican entre 20 y 30 días al año a las labores de restauración. Junto con ASO (organizador de la carrera) definimos las prioridades de intervención en los distintos sectores.
¿Reciben ayudas públicas o donaciones de aficionados y ciclistas?
Efectivamente, contamos con el respaldo financiero de ASO y de diversas instituciones públicas, en particular de la Región Hauts-de-France. Las cuotas de los socios también contribuyen a financiar los trabajos. Además, publicamos entre tres y cuatro números anuales de nuestra revista, Le Haut du Pavé, que se distribuye entre los miembros.
¿La París-Roubaix supone muchos sacrificios personales o familiares?
. Para mí no es un sacrificio, sino una elección plenamente consciente, aunque exija una dedicación considerable. También invierto mucho tiempo en la investigación y recopilación de archivos históricos. Soy autor de alrededor de 60 libros, de los cuales cerca de 15 están dedicados a la París-Roubaix. Es una labor exigente, pero impulsada por la pasión.
Usted es uno de los últimos románticos del ciclismo. ¿Qué le aporta y qué valores transmite este deporte?
¿Romántico? No sabría decirlo, pero lo cierto es que el ciclismo y su historia me apasionan. Es un deporte que transmite valores fundamentales, como respeto, esfuerzo o exigencia personal.
Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.

Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.LES AMIS DE PARIS-ROUBAIX

Les Amis de Paris-Roubaix también gestionan un museo, situado en el emblemático velódromo de final de la carrera, con bicicletas, maillots, libros, trozos de adoquines y fotos de históricos ganadores, como Eddy Merckx, Fabian Cancellara o Johan Museeuw. La prueba, nacida en 1896, sólo se dejó de disputar en ocho ediciones debido a las dos guerras mundiales y la pandemia de covid. El récord de victorias (cuatro) lo comparten los belgas Tom Boonen y Roger De Vlaeminck. Este domingo, Mathieu van der Poel pretende igualar ese registro y convertirse en el primero en sumar cuatro triunfos consecutivos.

En su opinión, ¿cuál ha sido la victoria más épica, emocionante o espectacular en la París-Roubaix?
La respuesta no es única. Desde una perspectiva histórica, ha habido grandes campeones y ediciones memorables. Puedo mencionar a Charles Crupelandt, único vencedor local (ganador en 1912 y 1914), Fausto Coppi, Rik van Looy, a De Vlaeminck o Merckx. En lo personal, destacaría la llegada de 1966, cuando yo tenía ocho años y junto a mi padre vi ganar a Felice Gimondi. Recuerdo las victorias de Franco Ballerini, un amigo muy cercano, en 1995 y 1998, y de Andrei Tchmil, otro amigo, en 1994. La París-Roubaix está llena de momentos profundamente emotivos. Ese es, precisamente, su encanto.