Koundé se viste de héroe y salva al Barça ante el Eintracht

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Koundé fue el héroe de la epopeya que escribió el Barça ante el Eintracht. Durante muchos minutos, los alemanes fueron los protagonistas de loque apuntaba a ser otra tragedia europea. Dos goles en tres minutos permitieron respirar a los azulgranas, que siguen con pocas opciones de estar en el top-8. Tienen que dejar de temblar y afilarse. [Narración y estadísticas (2-1)]

No se encontró el Barça al equipo más goleado de la Bundesliga y al segundo que más ha encajado también en la Champions, sino a uno que se amuralló con la intención de sobrevivir y se encontró con la posibilidad de ganar. No le hizo falta jugar ni siquiera quitarle la pelota a los azulgrana más de una o dos veces, porque les inyectaba el veneno suficiente para plantarse ante Joan Garcia con opciones de hacer mucho daño.

Y eso que comenzó amenazando Lewandowski para afinar la puntería en un pase de Raphinha que acabó en gol anulado por un fuera de juego de la punta de la bota del brasileño. Amasaba Pedri el fútbol del Barça buscando el hueco en una defensa bien armada y, si en el área no se podía, había que probar desde fuera, como hizo Gerard Martín con un disparo que salvó Zetterer. Fue la única parada del meta alemán.

Demasiadas prisas

Poco más hizo el equipo de Flick en la primera parte, atosigado, sin que apenas apareciera Lamine, con Raphinha intentando multiplicarse por todos los perfiles y Fermín ahogado. Lewandowski solo era un espectador.

Estaba cómodo el Eintracht porque tenía claro el plan, y le salió a los 20 minutos. Un robo del central Brown y una cabalgada para asistir a Knauff, colándose a la espalda de Gerard Martín, y que batiera la portería azulgrana. Desde ese momento, el Barça se ofuscó. Había demasiada prisa por empatar. Volcado en campo alemán, ni el periscopio de Pedri fue capaz de encontrar la grieta en el muro, a lo que se unió una gran imprecisión. A Fermín le arrebató la igualada Koch y, desde esa suficiencia, el Eintracht pudo irse al descanso con más ventaja si Eric García no hubiera frenado otra carrera de Knauff, que incluso asistió a Skhiri para un cañonazo que rozó la madera en el añadido.

Tenía que revolucionar Flick a su equipo y le encargó la tarea a Rashford. Se acostó el inglés en la banda izquierda para dejar que Raphinha fuera una amenaza en la media punta. Parecía que iba a costar levantar el partido, con Joan Garcia de nuevo frenando a Knauff, pero el remedio tuvo efecto, con Koundé de protagonista.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.

Doan, tras errar una ocasión en el Camp Nou.AFP

Al borde del área pequeña cabeceó un centro dibujado de Rashford desde la orilla izquierda y, apenas dos minutos después, Lamine hizo que lloviera un balón al segundo palo que el francés, de otro testarazo, cruzó al fondo de la portería de un atónito portero germano. No entendía el Eintracht qué demonios había pasado para verse con el marcador en contra en dos zarpazos.

Para no perder la efervescencia, saltó al campo Ferran Torres. Sus dos primeras jugadas hicieron contener la respiración al banquillo de Dino Toppmöller. La idea era seguir amenazando, pero sin arriesgar el orden que podía permitir al Eintracht correr con peligro, como intentó. En esa tarea tenía que aparecer De Jong. Al Barça le había costado aprender la lección, pero se agarró con uñas y dientes a otra remontada.

Barcelona-Atlético: si esto es lo mejor que puede ofrecer la Liga, tenemos un problema

Barcelona-Atlético: si esto es lo mejor que puede ofrecer la Liga, tenemos un problema

Hace años ya que el Atleti dejó de ser lo que el cliché dicta que es un "Atleti de Simeone", pero no por ello deja de repetirse el tópico en análisis y tertulias. No es que ya no sea un equipo conservador, es que hace tiempo que, directamente, no sabe defender. Lo sostienen a duras penas Oblak y Giménez, cuando está sano, pero el Cholo lleva tiempo acumulando planteamientos valientes, incluso en el Camp Nou. Queda la duda de si lo hace más por necesidad que por convencimiento porque, a veces, cuando se ve en ventaja, se le olvida que la actual plantilla, plagada de recursos ofensivos, no ganaría un sólo pulso a la de hace 10 años y recula directo al harakiri.

Le pasó con el Inter hasta regalar el momentáneo empate, pero no tanto ante el Barça. Tras el 0-1, fueron Pedri, Lamine y Raphinha los que le empujaron a donde no quería estar. No hay pecado en que tres de los diez mejores del mundo te encierren un rato, pero lo pagó, claro. Atrás es transparente, casi tanto como los de Flick, que sobrevivieron porque Baena, Giuliano, Almada y Griezmann no aprovecharon los regalos en el duelo de despropósitos defensivos y Olmo y Ferrán, sí. Ahí se decidió un partido que era de empate.

El encuentro, más divertido que bueno, mostró el actual nivel de la Liga española. Es bajo. El Atleti, que llegaba como equipo más en forma, está en proceso de transformación y tiene aún más talento que identidad. Ante rivales grandes le cuesta sentirse un igual cuando, a menudo, es superior. Le falta una hora de horno y un socio para Barrios.

Y el Barça, más líder hoy, vive de tres futbolistas mayúsculos. Lo que les rodea, excepto Joan García, está lejos de lo que debe ser un candidato a todo. Especialmente preocupante es su mediocampo, tantos años la joya de la corona. Si van a decirme que faltaba De Jong, dejémoslo en que su opinión sobre el neerlandés y la mía son muy distintas.

No es casual lo que estamos viviendo en la Champions. Excepto la milagrosa victoria culé en Newcastle, los equipos de la Liga han jugado ocho partidos contra la Premier y los han perdido todos con un marcador global de 18-2. Son dos universos distintos y, mientras el británico se expande, el nuestro amenaza con encaminarse hacia la destrucción. Ninguno de los tres grandes españoles parece en condiciones de competir pronto contra los gigantes ingleses y este Barça-Atleti fue buena prueba. Los dos están lejos de ser quien fueron.

El regreso de Pedri, el aire que necesita el Barça de Flick

El regreso de Pedri, el aire que necesita el Barça de Flick

Actualizado Viernes, 28 noviembre 2025 - 15:36

Hansi Flick está convencido de que, a medida que pueda ir recuperando piezas clave, el Barça volverá a ser el que era. Al menos, eso es lo que se ha esforzado en transmitir el técnico barcelonista tras la debacle vivida ante el Chelsea el pasado martes en la Champions. La semana pasada, Joan García recuperó su puesto bajo los palos y los azulgrana se impusieron al Athletic con contundencia, dejando la portería a cero, algo que hacía mucho tiempo que no sucedía; pero, en Londres, las cosas fueron muy diferentes. Los blues no solo golearon, sino que ganaron una y otra vez la batalla del centro del campo. Algo que puede empezar a cambiar este sábado por la tarde frente al Alavés (16.15 horas).

Salvo sorpresa de última hora, Pedri podrá volver a estar sobre el césped. El canario se lesionó en el último clásico disputado en el Bernabéu, en el que los azulgrana cayeron por 2-1 y en el que, además, acabó siendo expulsado por doble amarilla. Desde entonces, se ha perdido un total de cuatro encuentros del Barça, así como los dos últimos compromisos de la selección española. Su ausencia, a decir verdad, se ha dejado sentir mucho más en Europa que en la Liga, pese a que la medular barcelonista se ha visto diezmada últimamente.

Fermín, de hecho, tendrá que volver a pasar por el dique seco a causa de unos problemas musculares y De Jong fue baja en el choque frente al Athletic al estar sancionado, tras ver dos cartulinas amarillas y ser expulsado en Balaídos. Con estas premisas, y con un Marc Casadó al que Flick, por lo que sea, parece tener entre algodones, el retorno del metrónomo azulgrana se antoja como un soplo de aire fresco. Sobre todo, con vistas a la Champions.

Sin Pedri, el Barça ha solventado sus compromisos en la Liga con cierta solvencia. Ante el Elche se impuso por 3-1, derrotó al Celta por 2-4 y celebró el regreso al Spotify Camp Nou goleando al Athletic por 4-0. En la máxima competición continental, en cambio, el panorama ha sido muy distinto. Frente al Brujas, en Bélgica, solo pudieron arrancar un empate con goles (3-3) que dejó la sensación de que la zaga podría haber hecho mucho más.

Los problemas del equipo

Mientras, en Londres, ante el Chelsea, el 3-0 volvió a poner en el punto de mira tanto a un Araujo nuevamente expulsado en el peor momento como a un De Jong al que los centrocampistas rivales, sobre todo Moisés Caicedo, le ganaron la partida una y otra vez. Con el canario, Flick aspira sin duda a recuperar un mayor control del juego en la zona de construcción, tanto por su capacidad para esconder el balón cuando la situación lo requiere como por su visión privilegiada para enviarlo donde realmente puede hacer daño.

Aunque sus estadísticas de goles y asistencias previas a la lesión no son particularmente brillantes (suma dos tantos y una asistencia en Liga, y una asistencia en la Champions), de Pedri hay que valorar sobre todo las sensaciones que transmite al resto de sus compañeros. Si él tiene el balón, algo bueno puede pasar. Así lo demostró en el arranque de la temporada, llevando la batuta en varios encuentros y despertando la admiración, por ejemplo, de grandes figuras como el inglés Paul Scholes.

Pedri se suma a la larga lista de bajas del Barcelona y estará ausente al menos tres semanas

Pedri se suma a la larga lista de bajas del Barcelona y estará ausente al menos tres semanas

Actualizado Jueves, 30 octubre 2025 - 18:03

La enfermería está siendo toda una pesadilla para el Barcelona en este arranque de temporada. Por mucho que el pasado 18 de octubre Hansi Flick lograra recuperar a dos piezas tan importantes como Lamine Yamal y Fermín, con rendimiento por ahora dispar, después de que ambos se vieran obligados a parar por sendas lesiones, un nombre de peso ha vuelto a engrosar sus filas: el de Pedri.

El centrocampista, imprescindible en los esquemas del germano (por eso prácticamente no ha tenido descanso en lo que llevamos de curso) tendrá que estar en el dique seco por lo menos un mínimo de entre tres y cuatro semanas.

El último clásico le salió muy caro al canario. Además de ver dos tarjetas amarillas, que le costaron la consiguiente expulsión y que ya le impedían estar sobre el césped este domingo ante el Elche en Montjuïc, se marchó con unos problemas musculares cuyo diagnóstico ha sido todo un jarro de agua fría: una rotura del bíceps femoral distal de la pierna izquierda que le obligará a perderse, por lo menos, hasta el próximo parón por las selecciones.

Así, el jugador, además del duelo contra el Elche para el que ya estaba descartado, se perderá al menos los partidos frente al Brujas, en la Champions, y el Celta, en la Liga. Si se cumplen las peores previsiones y su ausencia se prolonga hasta finales de noviembre, en este caso también sería baja contra el Chelsea, el Athletic y el Alavés en el torneo de la regularidad. E incluso podría llegar muy justo para medirse con el Atlético de Madrid el próximo 2 de diciembre, en jornada adelantada por la disputa de la Supercopa de España que se celebrará entre el 7 y el 11 de enero en Yeda.

Un futbolista capital

Pedri es desde hace tiempo un jugador capital en el equipo de Flick, no solo por su capacidad de generar juego sino también por su eficacia a la hora de ejecutar la presión y recuperar balones. Dos de los goles del Barcelona en los dos últimos partidos, ante Olympiacos, en la Liga de Campeones, y frente al Real Madrid, nacieron de un robo suyo en las cercanías del área. Su crecimiento ha sido exponencial desde la llegada del entrenador alemán.

Con el canario, ahora mismo la enfermería del Barça cuenta con un total de ocho inquilinos. Marc-André ter Stegen fue de los primeros en caer en ella. El capitán azulgrana, tras un rifirrafe con el club, decidido a buscarle una salida el pasado verano, se operó de una lesión en la espalda y actualmente ni siquiera tiene ficha, dado que se consideró que su lesión era de larga duración.

Gavi, por su parte, tuvo que someterse a una artroscopia en su rodilla derecha, la misma que lo tuvo de baja casi un año tras romperse el ligamento cruzado anterior con la selección española en 2023, por problemas con el menisco interno y su reaparición está prevista para finales de febrero de 2026.

Andreas Christensen, por otro lado, está de baja indefinida por problemas musculares, mientras que Joan García, que tuvo que ser intervenido también por una rotura de menisco, en este caso el interno de su rodilla izquierda, podría reaparecer después del próximo parón por los compromisos de los diferentes combinados nacionales. La recuperación del portero sería bastante más rápida que la de Gavi debido a que en el caso del sevillano se optó por suturar el menisco como mejor método para solventar su dolencia, a pesar de que ello implica un periodo de baja más prolongado.

Raphinha, por su parte, con una lesión en el muslo de la que no acaba de recuperarse del todo, por mucho que se especulara con un hipotético retorno en el último clásico, también volvería en principio a ponerse bajo las órdenes de Flick tras el próximo parón, y Dani Olmo, que regresó de la última convocatoria de la Roja con problemas en el sóleo de la pierna izquierda, podría estar a punto para regresar a los terrenos de juego la semana que viene, ya sea frente al Brujas, en la Champions, o ante el Celta, en la Liga.

Quien parece haber pulverizado las previsiones, finalmente, sería un Robert Lewandowski que, pese a que se señaló que estaría de baja entre tres y seis semanas tras romperse con su selección el pasado 12 de octubre, ya ha hecho una parte del trabajo con el grupo y podría formar parte de la convocatoria para el partido de este domingo frente al Elche.

Fermín y Rashford se llevan por delante a un Olympiacos con 10

Fermín y Rashford se llevan por delante a un Olympiacos con 10

El desenfreno es una virtud en el fútbol. Es catalizador, sinónimo de chispa, improvisación y hasta genialidad. Sirve para adornar grandes victorias y, sobre todo, para rescatar cuando un duelo se atasca. Eso es lo que hizo Fermín desatándose ante Olympiacos para liderar a un Barça que, sin brillo, acabó armando una goleada en Champions que, si no su fútbol, afila su ánimo para la visita al Bernabéu. [Narración y estadísticas (6-1)]

Tuvo suerte Flick de que la pasión de Fermín le hiciera agarrarse al Barça. A su fe incombustible se unió la de Rashford, cada día más teñido de azulgrana, y con el permiso de Pedri, golpear en Europa sin echar de menos a Raphinha, Lewandowski o la mejor versión de Lamine Yamal. Ahora bien, el resultado no puede enmascarar que el partido fue turbio hasta mediada la segunda parte, cuando en 30 minutos lo zarandearon los culés.

Y es que, por si el Barça tenía la intención de sestear, el portugués Podence hizo estirarse a Szczesny a los 39 segundos de arrancar el partido. Los griegos, con Mendilibar al mando, no querían conceder ni una sola ventaja, y eso era un aviso de que tocaba sacudirse la pereza. Flick, ante la plaga de lesiones, había confiado el ataque a Rashford y en la sala de mando junto a Pedri a un debutante Dro y al hombre que nunca le falla: Fermín. Afilado en ataque, es el mejor soldado del alemán en el campo. Tanto que se encargó de borrar de un plumazo cualquier atisbo de sorpresa, y no una, sino hasta dos veces, para acabar con su primer hat trick en Europa.

Ningún partido cómodo

Al susto inicial de Olympiacos respondió el sevillano armando una contra apoyándose en Lamine Yamal para acabar fusilando a Tzolakis. Le había regalado la ocasión al extremo, pero como no encontró el hueco para el remate, apareció con un golpeo inapelable. Con ventaja a los seis minutos de juego, el Barça tenía la ocasión de apretar el acelerador, resolver y tumbarse a pensar en el Clásico del Bernabéu. Pero no.

A este equipo le cuesta ganarse un partido cómodo y se encontró con los griegos rondando el área y probando con disparos como el de Dani García. Al trantrán, los azulgranas eran incapaces de sacudirse el agobio de un rival que veía cómo al no subirle las revoluciones al duelo, sus opciones aumentaban. Fue entonces cuando volvió a aparecer Fermín.

Esta vez se vio beneficiado por su conexión con Pedri y Dro. El canario le birló la pelota en el centro del campo a los griegos, buscó al joven gallego para que, de tacón, intuyó la llegada por la banda de Balde y le sirviera un balón a Fermín al corazón del área. Recorte y segundo gol.

Rashford, ante Retsos, en el área.

Rashford, ante Retsos, en el área.AFP

Al descanso, el Barça se marchó con ventaja pero todavía sin buenas sensaciones.Por eso, aunque en la segunda parte arrancó otra vez con Fermín cabeceando un centro de Lamine, se torció. Sin tensión, los errores aparecen. En el despeje de un centro lateral de Olympiacos, Eric García tocó el balón con la mano. Aunque la jugada acabó en gol, como no subiría al marcador por fuera de juego, el VAR avisó al colegiado suizo del penalti, que no falló El Kaabi. Se apretaba el resultado cuando el Barça más necesitaba sentenciarlo.

Entonces apareció el árbitro para ponérselo más fácil con la expulsión por doble amarilla de Hezze, momento en que Flick aprovechó para mirar a su banquillo. Antes Rashford había forzado al meta Tzolakis y le había sacado un penalti que, VAR mediante, Lamine Yamal convirtió en una ventaja ya definitiva. La joven estrella aún no brilla, pero deja destellos. Mientras, son otros los que toman el protagonismo.

El cuarto gol lo marcó Rashford con un golpe seco con paradinha en el área a pase de Balde. Como la noche ya estaba para lucimiento, Roony se sacó un centro desde la línea de fondo con un regate de cola de vaca que Fermín envió al fondo de la red. Aún apareció de nuevo el goleador inglés para, como si de un duelo de pistoleros se tratara, marcar el sexto y cerrar un marcador de tenis con un cañonazo de derecha a pase de Pedri. Goleada europea.

Cuatro más de una España intratable

Cuatro más de una España intratable

Actualizado Martes, 14 octubre 2025 - 23:06

Esta vez fueron cuatro goles, el doble de los que recibió la miedosa Georgia, aunque Bulgaria expuso un poco más, incluso se atrevió a desplegarse ofensivamente con cautela. Pero la selección de estos lobos rojos está hambrienta, insaciable y logró que tampoco ninguna oveja suelta le marcase.

El fútbol se convierte en una bufonada cuando un equipo inferior se dedica, como un cordero asustado, a sofocar a un lobo siempre hambriento de goles. Feroz, pero esta noche, hasta más lento, más cansado del de hace tres días.

Bulgaria, por el contrario, pareció que ponía mejores ladrillos en el muro de los que puso la cobarde Georgia. Es muy posible que en su defensa de seis hubiese cinco larguiruchos que sometieron a Samu a un castigo excesivo. Incluso a saltar en ocasiones más que Merino.

Una vez más sólo Pedri tuvo esa imaginación, esa magia para penetrar en el muro como un fantasma y generarse dos goles como si fuera un dios del gol. Uno dio en el poste y el otro no entró de milagro. Mientras la posesión española era de un escandaloso 80%. Algo ridículo y escabroso para la competición que propugna esos dirigentes en Suiza.

Aunque el balón corría más lento. Baena mejoró a Yeremy, Grimaldo hizo olvidar a Cucurella y los centros de Pedro Porro, quizá mas cansado que el otro día, habían perdido dirección.

Es curioso que los búlgaros recibieran 1-0 y se atrevieran a hacer correr al lobo y casi meterlo pasajeramente en su madriguera. Hasta tuvieron una oportunidad, pero la distancias son tan infinitas como las diferencias de una selección a otra, que parece ridículo formalizar estos encuentros oficiales.

No fue una sorpresa la segunda parte. Otro cabezazo de Merino y seis goles, cada cuatro partidos, así que este es el verdadero lobo rojo que ataca desde las alturas. Borja Iglesias es mejor que Samu como ariete, pero los años pesan y De la Fuente tendría que pensar en otros goleadores, que los hay, en la sub-20 y la sub-21. Que se atreva es otra historia.

A pesar de que los búlgaros habían defendido mejor, no se habían esclavizado tanto como Georgia, pero tres goles más empañaron la actuación más que notable del meta Mitov, que pareció una diosa india como Kali, con muchos brazos.

Al final, en el último éxtasis hubo un penalti que Merino dejó al gran especialista, Oyarzabal, el mejor para estas ejecuciones. Y fin de un partido que siempre reprochará las marranadas de las organizaciones del fútbol. España con De la Fuente roza más récords. Poco a poco será como el equipo santo del siglo XXI.

Me resulta infame, escrupulosamente inmoral lo que hacen las pérfidas UEFA y FIFA con tanto partido basura. Tan sólo con la avaricia de jugar más y más dinero como si fueran el tío Gilito. Hacen sucumbir a los jugadores, que son los protagonistas de sus fabulosas ganancias.

Se habló de una huelga de futbolistas, de someter a esas perturbadas económicas a un impasse para detener este castigo soez y enfermizo. Pero los jugadores no son sindicalistas. Juegan y se plantean políticamente su vida muy individualmente. Mientras, la UEFA y la FIFA matan lentamente a sus huevos de oro.

Una ciudad, Valladolid, y un rival, Bulgaria, para colocar a esta España a la altura de la de 2012

Una ciudad, Valladolid, y un rival, Bulgaria, para colocar a esta España a la altura de la de 2012

La selección búlgara se aloja en un hotel algo alejado del centro de Valladolid, pero incluso de haber estado en la mismísima calle de Santiago nadie hubiera reparado en ellos. Es el rival de España esta noche, y se llenará el José Zorrilla para ver al equipo de Luis de la Fuente, que en realidad no juega contra Bulgaria, a la que, se sobreentiende, va a ganar sin apenas esfuerzo, sino contra sí misma. ¿Por qué? Sencillo. Si hoy gana (o al menos no pierde, y no perder sería un cataclismo), igualará una cifra que pone sobre el tablero de nuevo una pregunta recurrente: ¿Se puede comparar a esta selección con la del periodo 2008-2012?

Si España no cae esta noche, sumará 29 partidos oficiales consecutivos sin hacerlo. Igualará la mejor racha de la historia de la selección, firmada entre 2010 y 2013 por el equipo dirigido entonces por Vicente del Bosque. Aquel equipo cedió en el primer partido del Mundial (que terminaría ganando) contra Suiza, y estuvo esas 29 citas hasta que hincó la rodilla contra la Brasil de Neymar en la final de la Copa Confederaciones de 2013. Entonces, fueron 24 victorias y cinco derrotas.

Para saber más

Este equipo, es sabido, perdió contra Escocia en la fase de clasificación para la Eurocopa, era marzo de 2023, y de momento ahí sigue. Por matizar, que siempre hay tiquismiquis, FIFA y UEFA cuentan los partidos que van a los penaltis como empates.

28 de marzo en Doha

Por eso, a esta España no le cuentan como victorias la final de la Liga de Naciones de 2023 contra Croacia ni los cuartos de final de esa misma competición este año, en marzo ante Países Bajos. Como tampoco le cuenta como derrota la final de junio contra Portugal, resuelta en una tanda. En el caso del presente, España suma 23 victorias y cinco empates, exactamente igual que la gran España de Del Bosque.

Mirando un poco más allá de esta noche, el equipo tiene en noviembre la posibilidad de igualar esta racha a nivel mundial. De momento, es Italia la selección que en toda la historia del fútbol más partidos ha permanecido invicta. Son 31. Si España no pierde en noviembre en Georgia (día 15) y en Sevilla con Turquía (día 18), estará a esa altura, y entonces se multiplicaría el morbo de la siguiente cita. Sería ya en marzo, sería probablemente en Doha, sería probablemente el sábado 28, y sería ante Argentina, ante Leo Messi, cuando España podría convertirse en el equipo con la racha de partidos sin perder más larga de la historia del fútbol. Casi nada.

«Primero vamos a clasificarnos para el Mundial», insiste De la Fuente, aunque él, como todos, tiene en la cabeza estas cosas. Porque la comparación con la mejor época de la selección española la tienen presente todos los miembros de la Federación, conscientes de estar ante un equipo que ya ha ganado una Eurocopa (también una Liga de Naciones, pero sobre todo una Eurocopa), que ha llegado a las finales de las tres últimas competiciones que ha disputado y que mira al Mundial sabiendo que es una de las dos-tres grandes favoritas, sino la gran favorita.

Pedro Porro, ante Dvali, el sábado en el Martínez Valero.

Pedro Porro, ante Dvali, el sábado en el Martínez Valero.AFP

Si a todo eso se le une la edad media del grueso de los internacionales, especialmente de sus estrellas (Nico, Lamine, Huijsen, Zubimendi, Fabián, Merino, Cubarsí, Pedri, Cucurella, etc...) no es una locura pensar en marcar una época, que siempre luce mucho en el currículum.

De momento esta noche se intuye un equipo de Luis de la Fuente que certifique todavía más la idea de de aquí puede jugar (casi) cualquiera. Sin apagarse los ecos del lío con Lamine Yamal, con Dani Olmo ya en Barcelona y con Ferran siguiéndole desde ayer, parece claro que va a dar descanso a muchos jugadores, especialmente a Pedri y a Cubarsí, en una noche que se presenta plácida. Tanto que casi ya no se juega contra el rival sino contra sí mismo.

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 18:40

El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]

En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.

El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.

Falta de mordiente

El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.

Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.

Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE

Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.

Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.

Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.

Lamine está totalmente descentrado

Lamine está totalmente descentrado

Un minuto en la vida de Lamine Yamal son muchos minutos. Como los 90 del Bernabéu que decía en italiano Juanito. Cuando apenas tienes 18 años, un minuto es buena parte de tu vida. Ahora también es buena parte de la vida del PSG. Primer minuto, llega la pelota a Lamine, e hizo todo lo necesario para ganar el balón de oro en 2026, incluido que Dembélé no estuviera en el campo.

Está claro que, como dice Flick, Lamine «tiene que centrarse en esforzarse mucho». Y no como Cubarsí. Parte del esfuerzo supone no centrarse en lo que le preguntan a Flick los periodistas. Como que si Lamine es el jugador más determinante del fútbol europeo. O el mejor en «suposisión», que dijo, o supuso, en el descanso Figo. Algo que no podría decir de Valverde, que es el mejor en muchísimas. Los esfuerzos por ver descentrado a Lamine son dignos de elogio, o dignos de alguien que no ve partidos de fútbol: que si a su padre lo apuñalan, que si su madre se va de cena, que si los enanos, que si sus gafas de sol, que si sus cadenitas, que si su novia es mayor, que si se sube a un yate en la costa de Mónaco, y encima se pone a hacer deporte. A veces creo que acaba los partidos y vuelve sin ducharse a su fiesta de cumpleaños. Cualquier día acabarán consiguiendo que llegue tarde a un entreno, o que se pase el primer minuto de partido sin tirar un par de caños.

Tengo que reconocer que, por sus pintas, yo a Lamine lo veo descentradísimo. Y que sin ver las mías sueno a señor de casi 50 años. La vida de Lamine no puede ser más transparente. Demasiado incluso para mi gusto. Un día supimos que empezaba a salir con Nicki Nicole, y al siguiente que tenía una lesión de pubis que le ha tenido un mes de baja, sin que haya trascendido el tiempo de baja de Nicki Nicole, quien para más humillación, vio cómo culpaban a Luis de la Fuente y no a ella.

No es cierto que en Montjuic se viera a los dos mejores equipos del mundo. Quizá a uno. Eso es algo que sólo se puede decir en la final, o al final del partido de ayer, porque has visto un partidazo de dos equipos cargados de bajas, que sólo se estaban jugando los puntos de la liguilla. También porque incluso con Lamine descentrado, y Dembélé en Paris, Vitinha y Pedri consiguieron que los dos mejores jugadores del mundo siguieran en el campo.

Arda Güler es como el Betadine

Arda Güler es como el Betadine

Arda Güler fue de lo poco presentable, si es que lo hubo, en el impresentable Madrid del Metropolitano. Fue el actor principal en el espejismo blanco, con una asistencia y un gol, y en el baño de realidad, al cometer un penalti sin saber muy bien lo que hacía. El derbi puso en cuestión buena parte de los argumentos de la reconstrucción de Xabi Alonso, especialmente la solidez defensiva. Pero no la apuesta por un jugador especial, aunque ante el Atlético el turco no estuviera en el lugar donde nada escapa a la percepción de su mirada perdida. De vuelta a los medios, en el partido de curarse las heridas ante una cenicienta de la Champions, Güler fue como el Betadine.

Una vez bajó el ímpetu del Kairat Almaty y el Madrid movió la pelota, quedó claro cuál es el futbolista que le ofrece la mejor dirección en las transiciones ofensivas. Cuanto más centrado, más amplía su prisma. Güler recibe, se gira y pasan cosas, cosas distintas. Mbappé, que ha marcado cinco de los siete goles del Madrid en los dos partidos de Champions, es el que mejor lo ha entendido en este inicio de curso, con movimientos intencionados en cuanto recibe el jugador turco, lo que ha propiciado ya una interesante conexión para el Madrid. Mbappé habla el mismo idioma que Tchouaméni, pero cuando la pelota llega al mediocentro francés, no pasan cosas distintas.

Es posible que Güler no tenga todas las condiciones que se exije a un pivote, rol que, ayer, realizaron Thouaméni y Ceballos, pero, con semejante visión de juego, cuanto más campo tenga en el periscopio, mejor. No son comparables, porque no lo es, por ahora, el rango de los jugadores, pero es la misma razón por la que Hansi Flick coloca a Pedri en la base del juego, en lugar de adelantarlo a la zona de los interiores, donde suele jugar con la selección. En las dos posiciones es sobresaliente. En la segunda, está más cerca del gol, pero en la primera impone su personalidad al juego.

La de Güler, de 20 años, está por formarse en el terreno de juego, después de un tiempo extraño, de adaptación, desencuentros con Ancelotti e inseguridades. Todo indica que Xabi Alonso se ha puesto a la tarea, en el intento de construir un Madrid más coral, y esa es la razón por la que pierde pie Valverde, el rey de las conducciones. Xabi quiere combinación, velocidad y presión. Las necesita, porque no en todas partes, como en los apeaderos de la Liga o la Champions, basta con el solista Mbappé.