La fe del Madrid que personifica Valverde, poseído y expulsado, decide un derbi de explosiones

La fe del Madrid que personifica Valverde, poseído y expulsado, decide un derbi de explosiones

Las analogías bélicas son siempre peligrosas, y más en estos tiempos, tristes tiempos, pero la realidad es que el Bernabéu fue como ese lugar señalado por dos artillerías enemigas. Se castigaron con dureza y precisión en un derbi que, finalmente, sujetó el Madrid como se sujeta la Liga. No es ya la guerra del Atlético, pero dio guerra y la va a dar en otros frentes. Seguro.

Fede Valverde, Nahuel Molina, Lookman, Vinicius y hasta quienes no lo consiguieron, como Julián Álvarez, provocaron explosiones continuas sobre el campo, después de un inicio en exceso contemplativo del Atlético, pero en el que supo ponerse por delante en el marcador gracias a Lookman, uno de esos felices hallazgos. La superioridad numérica en la que concluyó el choque por la rigurosa expulsión de Valverde no le dio, en cambio, para igualar el marcador en un derbi parejo. Esto sólo se equilibra de un modo.

Valverde, poseído

Valverde juega como un futbolista poseído, alguien en cuyo interior se hubiera obrado un misterio. No hay exorcismo que pueda detenerlo, no por ahora. Lo hizo el mismo, nadie sabe si por sus propios demonios, con la entrada a Álex Baena, con el que tuvo lo que tuvo, cuentas pendientes.

Para ese exorcismo no hay nadie como Simeone, sin sotana pero de negro riguroso, como si no se concediera alegría alguna, capaz de aplacar cualquier demonio en un campo de fútbol. Con Valverde no pudo hasta su expulsión. Incluso vio cómo uno de sus principales ángeles de la guarda fracasaba, reducido a su condición humana, con la llegada del madridista al área. De uruguayo a uruguayo, Valverde sometió a Giménez y marcó el segundo gol del Madrid. Habría podido hacer el primero cuando el marcador no se había movido, pero su disparo se estrelló en la madera después de una arrancada de fuerza y fe, como un templario a caballo.

Valverde es un síntoma de las cosas que han mejorado en el Madrid, donde tiene la libertad de explorar el área gracias a una fórmula con cinco centrocampistas. En la necesidad encontró Arbeloa la solución y no la tocó pese al regreso de Mbappé. Todo indica que no en plenitud, pero la realidad es que arrancó el francés en el banquillo en un compromiso de altísima exigencia. Cuando saltó al terreno de juego, el Madrid ya había corregido la situación en un derbi subido a la montaña rusa. A partir de ahí, resistir.

Penalti absurdo

La primera corrección fue de penalti, absurdo porque Brahim ya se había escorado, pero Hancko le tocó donde no debía. Mala cosa. Vinicius y el Madrid se agarraban de nuevo al derbi y a la Liga cuando acababan de regresar del descanso.

Ponga un Lookman en su equipo. Pasarán cosas, y es muy posible que pasen donde no pasa nada. No era el caso del derbi, movido en su arranque, pero básicamente por el movimiento del Madrid, con esa energía que ofrece el convencimiento. Es el primer logro de Arbeloa, logro de entrenador, aunque no evitara el padecimiento. Los apuros en los partidos de entreguerras también los sufre el Barça, aunque frente al Rayo sujetara lo fundamental. La diferencia de cuatro puntos se mantiene, pero a falta de nueve jornadas, el torneo esá vivo, muy vivo.

Lookman es como el regreso al principio. Al principio del fútbol. A veces es necesario, porque tendemos a complicar lo sencillo. Como dicen los británicos, en momentos de duda, back to basics, volver a lo básico. Lookman es como el regreso al regate, a la esencia, a la calle, después de tanto Excel, scouting y otras palabras impronunciables que han llegado a esto para mejorarlo. O eso dicen. El acierto ha sido del Atlético.

El rol de Griezmann

Parapetado, demasiado cerca de Musso, el equipo de Simeone necesitaba caminos para explorar todo el Bernabéu. Encontró inicialmente tres, la habilidad de Lookman, el cabalgar de Marcos Llorente, como un purasangre, y la sabiduría de Griezmann. Después, se añadió Julián Álvarez. El francés apareció en la titularidad, junto al nigeriano y el argentino, y lo hizo por algo. Ya no es capaz de protagonizar las transiciones y finalizarlas a toda velocidad, pero es el mejor para distinguir los vértices que esa transición necesita. Es el sabio de Simeone en un Atlético que echa de menos a Pablo Barrios, lesionado.

En el gol con que adelantó a los suyos, Lookman no se distinguió por su desborde, solo frente a dos piezas, como por sus decisiones y movimientos. Esperó la llegada de Ruggeri, que se tragó la banda izquierda y centró suave. Giuliano correspondió a esa suavidad con un toque de espuela y Lookman entendió dónde tenía que llegar para acabar la acción coral con la misma sutileza.

El descanso daba coartada a Simeone, pero tanta defensa en la salita de estar se paga. Más o menos riguroso, el penalti llegó con todo el tiempo para este Madrid que cree. Después lo hizo el que cree más de todos, Valverde. Nahuel Molina lo imitó con un misil, antes de que el uruguayo se fuera del campo, y Vinicius trazó su línea preferida para volver a poner al Madrid por delante. Un Madrid sufriente, en inferioridad, que acabó el partido como un penitente que no deja de creer en la Resurrección. Ninguno lo hace como Valverde, poseído, entre el gol y la ira.

El Rey del Mambo baila en el Camp Nou: la receta populista de Laporta, aferrado al efecto Lamine, barre a Negreira y Xavi, y a sus dudosas 'palancas'

El Rey del Mambo baila en el Camp Nou: la receta populista de Laporta, aferrado al efecto Lamine, barre a Negreira y Xavi, y a sus dudosas ‘palancas’

García Márquez escribió que la música de Pérez Prado era como un «golpe de Estado contra la soberanía de los ritmos conocidos». El músico cubano afincado en México era ya calificado como el Rey del Mambo, el mayor divulgador de una suerte de sincretismo musical, porque el mambo es, al igual que la santería, una manifestación de la herencia africana en el Caribe. Joan Laporta no ha dado un golpe de Estado. Todo lo contrario. Aferrado al mástil del proyecto deportivo, renueva su mandato en un club que tiene todas las virtudes y vicios de las viejas democracias: participación y debate, pero también cainismo, rencor e intrigas. Todos quieren al Barça con la misma intensidad que se odian entre sí. Entre las miradas de la sala de baile del Camp Nou nadie se mueve como Laporta, pese a los kilos de más y sus 63 años. Quizás no sea el mejor presidente, pero era el mejor candidato, capaz de adaptarse a cualquier melodía y mandar en la pista sobre su pareja, sea Negreira, Xavi, Messi, Víctor Font o Florentino Pérez. Es el Rey del Mambo.

Para saber más

Estamos ante el Laporta más Laporta, más transparente en lo personal, aunque esa transparencia sería de desear en algunas de las operaciones realizadas por el Barcelona. Como en las antiguas empresas con deudas, y la del club azulgrana es colosal, hay que hacer muchas pelotas. Ahora le llaman palancas, pero es lo mismo: adelantar ingresos, hipotecar el futuro. Ello no implica necesariamente que se cometan ilegalidades, aunque pueden vulnerar las reglas de los reguladores, Liga y UEFA.

Javier Tebas miró hacia otro lado con las primeras palancas, porque necesita al Barça para dos equilibrios: el económico y el institucional en esta interminable guerra del fútbol. No se puede estar contra todos, salvo si eres Florentino. Ni siquiera, pero hay monarquías donde nadie le dice al rey que va desnudo por palacio.

La UEFA, por su parte, ya ha advertido y multado al Barça, aunque con rebajas. El no a la Superliga es el pago. Veremos si con esa decisión se costea también lo último del caso Negreira, ya que cuando acabe el proceso penal con condenas, por nimias que sean y aunque no afecten a Laporta, la sentencia llegará a Nyón.

Una campaña llena de minas

El reelegido presidente ha sorteado una campaña electoral llena de minas. Acostumbrado a atacar, como buen cruyffista, ha tenido que defenderse, fuera de Negreira, de Xavi y hasta de un socio anónimo que puso una querella en la Audiencia Nacional por varios delitos económicos, entre ellos blanqueo de capitales. Un asunto escabroso, sucio, con detectives implicados por ambas partes y muy peligroso en dos direcciones: para los acusados y para los que acusan. Si fuera cierto el rastro que se pretende establecer desde la firma New Era Visionary Group, con sede en Dubai, hasta el entorno del presidente, este mandato sería el de Laporta el breve; si no lo es, que se siga la pista del origen de los papeles.

Cómodo en el populismo que le lleva a saltar en la grada y hacer una butifarra (corte de mangas), lo mismo que a cocinar macarrones, subirse a un tractor o ayudar a un deteriorado Jordi Pujol en la urna, Laporta señala a Madrid cuando se siente acosado, del mismo modo que Donald Trump hace con los ayatolás. Crea una amenaza y tendrás prietas las filas. Eso funciona. Hasta Florentino le ha copiado, con un ejercicio de laportismo en la última Asamblea del Madrid, en la que cargó contra el arbitraje, la Liga y la UEFA, como si existiese una confabulación judeomasónica contra uno de los equipos más queridos y admirados del mundo. Con ese maniqueísmo ninguno intenta proteger a su club, sólo a su gestión, a sí mismos.

Laporta es uno de los presidentes que pagó a Negreira y esa pregunta le perseguirá siempre. A todo ha vuelto a responder el dirigente en su nuevo libro, Así salvamos el Barça (Now Books, 2026), presentado durante la campaña. «Invito a todos aquellos que nos acusan de corrupción arbitral con tanta ligereza y frivolidad a que especifiquen el partido, el gol, la jugada o el acto sospechoso de favoritismo como resultado de este asesoramiento técnico. Durante setenta años, los socios, ex jugadores o ex directivos del Madrid nombraron a los árbitros que debían impartir justicia en cada uno de los partidos. ¡Ese fue el mayor escándalo de la historia del fútbol español!», explica en el libro, donde defiende la contratación de la constructora turca Limak, entre otras razones, para no crear tensiones "políticas" con la elección de una española. Curioso.

Laporta y Hansi Flick, en las urnas.

Laporta y Hansi Flick, en las urnas.EFE

Del despido de Koeman, de la era Xavi o hasta del no regreso de Messi habla en sus páginas: «¿Soy tu entrenador?», dice que le preguntó Koeman. «Y yo le digo: 'Ronald, para mí eres una leyenda; yo lloré en Wembley, pero tengo que decirte que no lo eres'. No se lo tomó nada bien. (...) 'Lo que pienso hacer -añadí- es decidir el entrenador que quiero', que era Hansi Flick, pero entonces estaba entrenando a Alemania y no podía ser. Por eso, finalmente, lo mantuvimos: 'Si no puede ser él, ya está bien que continúes'».

Tampoco lo era Xavi, que, vinculado de nuevo a Font en esta campaña, tildó de mentiroso a Laporta en una entrevista en La Vanguardia. Xavi bajó del altar a las cloacas del barcelonismo, un viaje innecesario, dado su colosal legado como futbolista. El rencor es siempre un mal consejero. El mediocentro también atacó a Laporta por la supuesta dependencia de su ex cuñado, Alejandro Echevarría, muy influyente en las decisiones del club sin ostentar cargo. La realidad es que nadie como Xavi atendió a los consejos de Echevarría en el pasado. Menos una vez. «No vengas», le dijo cuando Mateu Alemany y Jordi Cruyff lo tentaron en Qatar. Sabía Echevarría que Xavi, como Koeman, no era el entrenador del presidente. Si le hubiera escuchado se habría ahorrado un periodo autodestructivo para su figura, que no colma una Liga.

Xavi, tras votar en las elecciones.

Xavi, tras votar en las elecciones.EFE

La realidad es que después de la salida de Xavi y la llegada del Flick, todo cambió. El instinto de Laporta volvió a acertar en lo que más importa al soci, como había sucedido en el pasado con Fran Rijkaard o Pep Guardiola.

A Laporta también le han vuelto a preguntar por la vinculación que su ex cuñado tuvo con la Fundación Francisco Franco. «En el Barça caben todas las formas de pensar», dijo en TV3, en un regate más difícil que el de Negreira, porque llega desde dentro, y porque le sitúa frente a su propia contradicción: no ha habido mayor centralismo que el franquismo.

Echevarría no tiene que dar ninguna explicación, fiel a su pragmatismo y capacidad para relacionarse, y a observar el fútbol con cierto relativismo y lejos de la pasión arrebatadora del presidente. De las pasiones de forofos están hartos los futbolistas, razón por la que acabaron por acercarse y escuchar al cuñado. Xavi, Iniesta y Messi, entonces, como ahora Lamine Yamal. El día que apuñalaron a su padre, Echevarría auxilió a su familia, y el día de la jornada de reflexión, la estrella que personifica el éxito deportivo actual ligado a la Masia, puso una foto suya con Laporta y dos corazones. Esa influencia no se logra con un mambo.

El Barcelona recupera a Eric García y Lewandowski para medirse con el Athletic en San Mamés

El Barcelona recupera a Eric García y Lewandowski para medirse con el Athletic en San Mamés

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Ya eliminado de la Copa del Rey, el Barcelona visita al Athletic, que también se despidió de la competición tras caer ante la Real Sociedad. La mejor noticia para el líder de la Liga, que perdió a Koundé y Balde, sus dos laterales titulares, en la vuelta de semifinales frente al Atlético de Madrid, es el regreso de Eric García, que cumplió sanción ante el conjunto de Diego Pablo Simeone, y de Robert Lewandowki, quien este viernes se entrenó con normalidad protegido por una máscara después de la fractura ósea sufrida ante el Villarreal en el ojo izquierdo. Gavi ya entrena con sus compañeros, pero aún no ha recibido el alta médica.

Pese a la eliminación copera, el Barcelona llega en una buena racha de juego y resultados, con un balance de diez goles a favor y uno en contra en sus tres últimos partidos. Hansi Flick admitió en la rueda de prensa de este viernes que hará rotaciones en el equipo, sin especificar cuáles serán los cambios. En el inmediato horizonte está la ida de los octavos de final de la Liga de Campeone, el martes, ante el Newcastle.

«Son cosas que pasan», dijo el entrenador azulgrana con respecto a las bajas. «No estoy contento, ya lo dije después del partido [ante el Atlético]. Tenemos que hablar de lo que podemos mejorar. Eso es siempre mi responsabilidad y eso es lo que quiero ver. Ni el personal médico ni los fisios: es mi responsabilidad».

Parece probable que Joao Cancelo ocupe la banda derecha y Gerard Martín sea el lateral zurdo, aunque Flick puede manejar otras combinaciones, como dar entrada a Ronald Araujo en el centro de la defensa y desplazar a Eric García al lateral.

El Barcelona cuenta con el aval de sendas goleadas ante el Athletic: 4-0 en Liga, en el regreso al Campo Nou, y 5-0 en las semifinales de la Supercopa.

Fuera también de la Liga de Campeones, el Athletic, que sigue sin poder contar con Nico Williams debido a su pubalgia, quiere enmendar su decepcionante temporada logrando una plaza continental. En cuanto al once, además de la vuelta de Unai Simón, se prevé que Vivian regrese a su habitual posición de central después de actuar como lateral derecho en Anoeta en un equipo titular para cuya configuración Ernesto Valverde tendrá en cuenta el desgaste del choque copero.

El Getafe bate a un Madrid errático y desquiciado en el Bernabéu con una volea a la Liga

El Getafe bate a un Madrid errático y desquiciado en el Bernabéu con una volea a la Liga

La volea de Satriano fue una volea a la Liga. Tan brutal como inesperada, pero en mitad de un acto que era la radiografía del devenir del Madrid en la competición, errático frente a defensas cerradas y desquiciado en el desenlace. Pocas como la del Getafe, que hace de su muralla un lienzo. Un Madrid ya a cuatro puntos del Barça lanzado por Lamine Yamal, y un Madrid sin Mbappé, quebrado, y en el que no bastan ni la magia ni la ira de Vinicius. Hay Liga, dice la clasificación, aunque la pregunta que muchos se hacen en un Bernabéu entre la incomprensión y los pitos es si hay más tormento. [Narración y estadísticas (0-1)]

El desentendimiento entre Duarte y Boselli fue la única grieta que dejó el Getafe en el Bernabéu. Un error sacrílego para un tipo como Bordalás, al que critican y critican quienes no saben derrotarlo. No es el caso de Arbeloa. Desde luego, la forma no es la pelota al pie, porque siempre tiene un centurión de frente. Es la pelota al espacio, a los blancos que no existen en la defensa del Geta y que sólo los elegidos encuentran. Ese espacio lo regaló una vez el equipo de Bordalás, una sola vez, para que Vinicius, inyectado, cabalgara. El gol se cantaba en el Bernabéu, pero el único que cantó fue Soria, y no en el sentido peyorativo. Lo suyo fue el solo de un gran solista de la portería.

En todo el primer tiempo no volvió a encontrar Vini pradera. Tenía que correr en un bosque. Juan Iglesias, eficaz, lo llevó al límite, siempre con las ayudas que en el Getafe son puro catecismo. Arambarri o hasta Luis Milla las ofrecían, dos tipos con mucho oficio y fútbol de forja.

abundancia de centrocampistas

Vinicius lo intentó como el líder que se ha redescubierto en esta ausencia de Mbappé convertida en un misterio. Nadie sabe hasta cuándo ni dónde regresará. El francés hace cuentas, como otros, porque el Mundial se acerca y nadie se lo quiere perder. Vienen tiempos de jugar y administrarse, y no sólo para Mbappé. Al tiempo.

El brasileño tenía en el ataque la compañía de Gonzalo, pero el canterano no entendió muy bien cómo moverse entre los defensas del Getafe. La falta de balón le hacía retrasarse para conectar, cuando lo que el partido pedía para el Madrid era tirar desmarques para varear la defensa de Bordalás y provocar que aparecieran los espacios. La abundancia de centrocampistas restó profundidad por la derecha, donde Trent progresó menos de lo que el Madrid necesitaba. Arbeloa rectificó para dar entrada a Rodrygo en la segunda mitad.

Con una línea de cinco hombres y otra de cuatro, el Getafe se sintió cómodo en el Bernabéu, pese a la posesión casi permanente del Madrid. Eso complicaba su salida, es cierto, pero no le importaba. Cuando era capaz de conectar en el despliegue, llegaba con gente al área del Madrid. Sucedió en el gol, con Arambarri como ganador de un duelo aéreo con Tchouaméni y la siguiente volea de Satriano. Tremenda. Nada se le puede pedir a Courtois, el portero de los imposibles, ante el remate, durísimo, con el exterior, lo que le hizo, además, tomar un efecto mortal, como si la bota del uruguayo hubiera rociado la pelota con arsénico.

Vinicius protesta una acción.

Vinicius protesta una acción.Manu FernandezAP

El gol fue mortificante para un Madrid que no encontraba los caminos, con poca movilidad de sus futbolistas y no siempre ganadores de los duelos, una de las especialidades del Getafe. Al margen de la ocasión de Vinicius, nacida del único fallo de su rival, únicamente había encontrado otra con la aparición de la magia de Güler. El turco realizó una 'ruleta' en el área y a su salida disparó para provocar la segunda buena parada de Soria.

El Madrid necesitaba acelerar y necesitaba otras cosas. De eso debió hablarles Arbeloa a los suyos en el vestuario y a eso se empleó también con los cambios. Carvajal, Huijsen y Rodrygo debían darle visión, empuje y conducciones. A continuación, se sumaría Mastantuono por la desesperación, finalmente expulsado, y Brahim. Huijsen acabó por ver una amarilla que le impedirá jugar en Vigo, otra vez con la defensa bajo mínimos. Mal asunto.

Uno de los sacrificados en los cambios fue Thiago Pitarch, el canterano que había sido titular por primera vez. Estuvo correcto sin más en un día espeso de los suyos, la continuidad de la derrota en Pamplona. Dos seguidas en la Liga. Demasiado.

El aumento de la intensidad y movilidad en el Madrid no le llevó a atacar mejor, sino a hacerlo desesperadamente, con ocasiones de Rüdiger y Rodrygo que tampoco replicaron Huijsen y Carvajal, mientras los pitos volvían a un estadio que no quiere más tormento.

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

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La historia de la llegada de Alessio Lisci (Roma, 4 de noviembre de 1985) a los banquillos es tremendamente interesante. Por un lado, es cierto que tiene ese componente de futbolista que no acaba de prever para sí mismo un futuro muy brillante sobre el césped y prefiere apostar pronto por irse a la pizarra. Pero, por el otro, la forma en que decidió gestionar esta apuesta si es, como mínimo, bastante atípica.

Tras colgar las botas en el Guidonia, un club romano de la Serie D, en 2007, empezó pronto a trabajar como preparador físico en las filas del Lazio. Por lo que fuera, no parece que allí se sintiera demasiado a gusto. Por eso, aprovechando el programa Leonardo da Vinci de la UE, decidió contactar por carta con múltiples clubs españoles, en busca de hacerse con un hueco en sus canteras. Solo le contestaron dos: el Atlético y el Levante. Y, de ambas propuestas, la que más le convenció fue la del conjunto granota. Así que, ni corto ni perezoso, decidió hacer las maletas y plantarse en Valencia.

En lo personal, ha confesado que tiene redes sociales, recalcando, no obstante, que no le gusta estar pendiente de ellas. Sobre todo, para evitar que le condicionen en sus decisiones. De familia humilde, dedicada sobre todo a la hostelería, es de los que no le duelen prendas a la hora de arremangarse y echar una mano. En este caso, en la cocina. Lo de estar en la barra no parece gustarle demasiado. Además, tiene un hermano informático, que vive en Barcelona.

Por mucho que dirigiera sus pasos hacia el fútbol español para formarse como entrenador, cómo no, está muy pendiente de los equipos de su tierra, a los que estudia con atención. También, por supuesto, de los gigantes de la Premier, una competición que mueve muchísimo dinero año tras año. Pero, con tantas opciones sobre la mesa, sus cartas se dirigieron a España. También, sus pasos, después de aceptar una propuesta del Levante que le pareció más seductora que la del Atlético.

Su llegada al Osasuna

Sus dos primeros años fueron intensos. No solo ejerció como ayudante en el Juvenil e, incluso, en el Atlético Levante, filial directo del equipo granota, sino que también dirigió algunos de los equipos aún más inferiores. No obstante, a nivel monetario, las cosas no eran tan boyantes como le habría gustado. Por eso, tuvo que combinar ese trabajo con labores de representación en el mercado de comida italiana de Valencia.

En 2016, con el despido de MiguelÁngel Villafaina como técnico del Atlético Levante, su etapa en el club pareció llegar a su fin. Con todo, meses después, volvería para hacerse cargo del Juvenil B, desde donde ascendería al A en 2018. Un par de años después, en diciembre de 2020, volvería también al Atlético Levante, pero ya a todas luces como máximo responsable del equipo, como relevo de un Luis Tevenet con quien el equipo estaba teniendo un rumbo muy errático. Su llegada, en este caso, sería providencial: bajo su mando, el conjunto acabó por lograr una trabajada permanencia en Segunda División RFEF.

En noviembre de 2021 llegó otro salto, al relevar a Javier Pereira para reconducir la situación de un primer equipo que parecía condenado al descenso. Su debut en la élite, en la Copa del Rey, frente al modestisimo Huracán Melilla, fue todo un torbellino: 0-8. El Alcoyano con todo, cortaría su progresión en la siguiente ronda. En la Liga, mientras, pese a que el equipo era el farolillo rojo, consiguió tener opciones de salvación hasta el final, pero el Levante se vio finalmente abocado al descenso. La junta le ofreció un trabajo en los despachos, pero prefirió seguir con su carrera en los banquillos. En junio de 2023, tras prácticamente un año alejado de su sueño, el Mirandés anunció su fichaje como técnico.

El primer año evitó por poco el descenso pero, en el segundo, logró disputar el playoff de ascenso. Logro que, a la postre, le permitiría llegar a Osasuna como recambio de Vicente Moreno el verano pasado. Ahora, arde en deseos de medirse al vigente líder de Primera en casa este sábado a las 18.30 horas. «Me han dicho que el ambiente con el Real Madrid siempre es increíble», sentencia.

El defensa coge la otra mano de Dios: el encuentro de Araujo con Jesús en busca de su recuperación

El defensa coge la otra mano de Dios: el encuentro de Araujo con Jesús en busca de su recuperación

La mano de Dios fue la mano de Maradona, en realidad, un dios pagano. La mano que busca Ronald Araujo, en cambio, no es la pícara extremidad con la que el argentino engañó al mundo para poner en suerte un Mundial, en 1986. Es la mano del Dios que inspira su fe, porque entiende que únicamente en su misericordia podrá encontrar alivio al sufrimiento de su alma. Como Ainara, la protagonista de Los Domingos, lo hace ante el asombro y la incredulidad de quienes le rodean, en este caso en el club azulgrana, aunque con respeto por uno de los futbolistas más queridos en el vestuario.

El jugador uruguayo viajó a Tierra Santa a su encuentro con Jesús, a sentirlo en las estaciones del via crucis o en el Monte de los Olivos, y regresar con el gol, como un resucitado, en lugar de elegir las terapias de la ciencia para tratar sus problemas de salud mental. Los caminos de la fe son un intangible que la psicología no califica ni desprecia, pero se pregunta si serán suficientes, si Araujo será capaz de volver a levantarse si cae de nuevo con la cruz a cuestas.

El miedo al fracaso acabó por encerrar a Araujo, de 26 años, en su casa después de un error y una expulsión en un partido de Champions, en campo del Chelsea, del que el Barcelona salió derrotado. El club azulgrana no tiene un psicólogo adscrito al primer equipo. Tampoco el Madrid, algo que causa extrañeza en el sector de la psicología deportiva, pese a que ambos clubes han tenido casos que habrían merecido esa atención.

El miedo al fracaso

Iniesta y Bojan fueron los más relevantes, pero también en Valdebebas pusieron en relación las lesiones y el fracaso de Illarramendi en el Madrid con la incapacidad para responder a la presión o hay quien era partidario de que Vinicius hubiera tenido ayuda profesional para controlar su ira. Sólo si algún futbolista la requiere, los clubes la ofrecen o dan libertad para que la busquen a título personal.

Araujo no fue una excepción. El Barcelona, con la intermediación de Deco y el beneplácito de Hansi Flick, la puso a su disposición y ofreció al jugador el tiempo que necesitara para recuperarse. Incluso planteó al central que viajara a Uruguay para recuperarse anímicamente al calor del entorno familiar y en particular de la figura paterna. Celestino Araujo no es únicamente un padre para el futbolista. Es un referente, según cuenta el propio jugador, alguien que le inculcó desde niño el sentido de la responsabilidad y la cultura del esfuerzo, y al que ha recurrido en lo momentos de duda. En cambio, para sorpresa de la mayoría, Araujo apareció en Jerusalén bajo la capucha de su sudadera y asediado por jóvenes que pretendían un selfie.

Un coloso del deporte puede ser tan débil como cualquiera, lo que no puede tener es la privacidad de cualquiera. Araujo no era un peregrino refugiado en el anonimato, aunque pretendiera lo mismo. A pesar de la conflictiva historia de la región, en Tierra Santa muchos de los lugares han permanecido inalterables a cómo son descritos en la Biblia, con acuerdos y desacuerdos entre la teología y la arqueología. Incluso para quienes no somos creyentes, pero hemos sido educados en la cultura cristiana, los escenarios sobrecogen, como si subyaciera una fuerza telúrica. Para los que profesan la fe, el efecto es realmente el de una epifanía: «Podemos escuchar a Jesús, sentirlo al pisar donde pisó y tocar donde tocó».

Araujo agradece a Dios su gol en Albacete.

Araujo agradece a Dios su gol en Albacete.RTVE

Araujo escuchó, regresó, jugó y marcó, en el partido de Copa contra el Albacete. «La gloria, Señor, no es para nosotros; sino para tu nombre, por causa de tu gran amor y tu fidelidad», escribió en su perfil en redes sociales, con la fotografía de su celebración, en la que se tapaba la cara con una mano y levantaba la otra para señalar al cielo. Era su forma de decir que no era su gol, sino el gol de Dios.

El uruguayo es seguidor de la Iglesia Metodista, una de las variantes en el seno del protestantismo, que adora a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y no reconoce la sucesión apostólica ni la autoridad del Papa. De hecho, contrajo matrimonio en la Iglesia Metodista de Montevideo con su pareja desde la adolescencia, Abigail Olivera, con la que ya tenía dos hijas.

Si bien el viaje espiritual de Araujo en busca de la recuperación anímica no es lo habitual entre los futbolistas, la religiosidad es común entre buena parte de los jugadores, especialmente sudamericanos y brasileños. Rivera, la ciudad de donde es originario el defensa, al norte de Uruguay, limita con Brasil y vive bajo una poderosa influencia cultural del país vecino. Eso incluye también a la religión.

El predicador Dani Alves

Desde Donato a Kaká, que dijo haber guardado castidad hasta el matrimonio debido a sus creencias, la fe alcanza, incluso, al propio Dani Alves, que después de la absolución de la pena por violación, ha reaparecido como predicador invitado en una parroquia evangélica en Girona. Tras el paso por la cárcel, Alves dice haber hecho un «pacto con Dios».

Los pactos de Araujo sólo los conoce el jugador, con el que el Barcelona quiere ir con tacto, especialmente su entrenador. Después de ser titular en Albacete, no jugó frente al Mallorca en el Camp Nou. Experiencias anteriores recomiendan cautela. La psicogía observa el caso entre el respeto y cierta expectación. «La fe ayuda, pero en el largo plazo, si los problemas persisten, puede no ser suficiente», afirma un profesional. Todas las manos que pueda coger Araujo serán, pues, bienvenidas para lograr el fortitudo animo, la fortaleza del alma.

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: "No es tiempo para el desencanto ni la euforia"

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: “No es tiempo para el desencanto ni la euforia”

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El Madrid regresa este domingo al Bernabéu, y eso, en las últimas semanas, es noticia. Después de la histórica bronca que el público le regaló al equipo en el choque contra el Levante, el primero tras la destitución de Xabi Alonso y la debacle en Copa frente al Albacete, el equipo, de la mano de Arbeloa, parecía haber enderezado el rumbo, pero el revolcón del pasado miércoles contra el Benfica abre la incógnita sobre el recibimiento que tendrán los jugadores antes de medirse al Rayo.

El técnico ha comparecido este sábado para analizar eso y el resto de cuestiones de la actualidad del equipo. Respecto a la posibilidad de encontrarse con otra pitada, fue claro: "Yo espero un Bernabéu que esté con el equipo, como estuvo el último partido en casa y como saben que necesitamos", afirmó.

"Siempre al Bernabéu le pido su apoyo porque con ellos somos mucho más fuertes. Saben que nuestro objetivo, evidentemente, es ganar, seguir en la lucha por la Liga, que estamos peleando muy fuertemente, con muchísimas ganas. Y si queremos seguir ahí, les necesitamos", ha insistido.

También fue cuestionado por las palabras de Kylian Mbappé después del choque de Lisboa. El francés habló de "vergüenza" por el último gol, el del portero, y puso el foco en la falta de compromiso, de ganas, del equipo, que se quedó fuera de los ocho primeros puestos de la liguilla de la Champions.

"Estamos trabajando para encontrar la constancia. No es tiempo para el desencanto ni la euforia. Es tiempo para el trabajo, solo eso", se limitó a responder, consciente de que no ha venido para polemizar con nadie, y menos con la estrella del equipo.

El entrenador salmantino,, informa AFP, también fue cuestionado sobre si hay jugadores intocables. "Entiendo los debates, pero quiero tener a los mejores dentro del campo. Cuantos más minutos puedan estar, mejor", explicó el exjugador del Real Madrid, que sustituyó a Xabi Alonso a principios de enero.

"Son jugadores capaces de desequilibrar y habrá gente que no son del Madrid que no quieren que estén en el campo, pero los del Madrid querrán que estén siempre", prosiguió.

También recalcó que el equipo está trabajando para analizar y encontrar la constancia con el objetivo de revertir la situación. "Vienen dos semanas en las que podremos trabajar a todos los niveles. Es lo que estamos buscando para mejorar e ir a más", subrayó.

Pau Navarro, un estudiante de ADE para frenar a Vinicius: "Esta temporada se complica poder ir a clase"

Pau Navarro, un estudiante de ADE para frenar a Vinicius: “Esta temporada se complica poder ir a clase”

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A Pau Navarro lo descubrió el Villarreal de casualidad. Uno de sus ojeadores tenía programados algunos partidos en varias localidades cercanas, pero el aplazamiento de uno de ellos hizo que se acercara a la Vilavella, un pueblo de unos 3.000 habitantes, para hacer tiempo hasta su próximo destino. Allí se encontró sin esperarlo con un niño de ocho años con gafas que destacaba sobre el resto.

Para saber más

«En mi casa no son muy futboleros pero a mí me gustaba jugar en el patio del cole y empecé en el equipo del pueblo. Dos o tres años después me vio el Villarreal y me vine aquí», explica Navarro.

Aquello fue en 2014 y, tras ir subiendo escalones en la cantera, 12 años después está ya asentado en el primer equipo y con un contrato hasta 2030. Fue el verano de 2024 cuando se produjo el gran salto, tras decirle el club que se iba a hacer la pretemporada a las órdenes de Marcelino. «Es algo que nunca te esperas. Ves al primer equipo entrenando al lado y no te imaginas que podrás estar. Es un sueño», añade.

Rápida evolución

Lo fue también el debut en Primera, en el campo del Espanyol; su renovación unos meses después; el debut con la selección española, con la que esta temporada disputó el Mundial sub-20; el estreno en Champions, nada menos que en el Westfalenstadion... «Jugar en Champions, con el Villarreal, en aquel campo. No me hubiera imaginado ninguna de las tres cosas y si lo juntas todo es algo increíble. Queda el mal sabor de boca del resultado, pero es algo que siempre recordaré. Estoy muy agradecido de lo que estoy viviendo en el Villarreal», comenta.

Reconoce Pau Navarro que le ha cambiado la vida este último año, aunque no se ve demasiado diferente a cualquier chico de 20 años. «Está claro que no todo el mundo puede entrenar con un equipo que juega Champions pero, al margen de eso, aún estoy estudiando. Mi día a día es venir a entrenar, volver a casa, estudiar, estar con la familia y la pareja y nada del otro mundo que no haga cualquier chico de mi edad. La gente te conoce más, pero tampoco lo veo como algo negativo», cuenta el jugador, que ha dado el paso de marcharse de casa.

«Vivía con mis padres pero quería dar el paso de ir a vivir con mi pareja y creo que me está ayudando a aprender cosas nuevas. Independizarse va bien para avanzar y mejorar. Es un paso que hay que dar antes o después y estoy muy contento», añade Navarro.

El paso al profesionalismo le ha complicado, eso sí, compatibilizar el fútbol con la carrera de Administración y Dirección de Empresas que estudia en la Universitat Jaume I de Castellón. «Hasta ahora era más fácil porque podía ir a clase, pero este año se ha complicado porque cada dos por tres viajamos entre semana. No hago todas las asignaturas y eso me quita un poco de trabajo. Poco a poco voy haciendo algo en casa. Mi foco principal está en el fútbol pero también me va bien poner la atención en otro sitio. No tengo la idea de dejarlo, sino de ir poco a poco», explica.

Le espera un duro examen en el caso de que le toque, hoy, frenar a Vinicius, algo probable teniendo en cuenta que Santiago Mouriño es baja por sanción. «Vinicius es uno de los mejores jugadores del mundo, es muy rápido, ágil y no para de encarar una y otra vez. Si me toca jugar intentaré defenderlo como a cualquier jugador de su estilo», dice Navarro, que ya fue titular ante el Barça.

La otra opción es que Marcelino pase a Foyth al lateral, con el que Navarro comparte la polivalencia de poder jugar en banda o de central. «Tenemos características parecidas y siempre me fijo en él para mejorar».

Quo vadis, Real Madrid: una crisis deportiva bajo la tormenta perfecta, un entrenador pretoriano y un líder desgastado

Quo vadis, Real Madrid: una crisis deportiva bajo la tormenta perfecta, un entrenador pretoriano y un líder desgastado

Quo vadis, Domine? «¿Adónde va, señor?», preguntó Pedro a Jesús mientras intentaba huir de Roma para ponerse a salvo de la persecución de los cristianos ordenada por el emperador Nerón. «Voy a ser crucificado en Roma por segunda vez, porque mis discípulos me abandonan», respondió Jesús. Avergonzado, Pedro le siguió para afrontar el martirio. La expresión Quo Vadis fue utilizada por Henryk Sienkiewicz para escribir la gran novela sobre la decadencia de Roma durante el autodestructivo periodo de Nerón, más tarde llevada al cine por Meryn LeRoy y convertida en uno de los grandes éxitos de taquilla de la historia de Hollywood. Muchos quisieron ver en la obra del escritor polaco, publicada a finales del siglo XIX, una metáfora de las calamidades y falta de rumbo de su propio país: ¿Adónde vas, Roma? ¿Adónde vas, Polonia? La expresión podría servir para preguntarse, hoy, adónde va el Real Madrid.

Florentino Pérez no es Nerón, tampoco Augusto, el fundador del imperio. Es Trajano, con el que Roma alcanzó su máximo esplendor territorial y se realizaron algunas de sus grandes obras públicas. Florentino, que ya lleva al mando del Madrid más tiempo de lo que lo hizo el emperador nacido en la Bética, no pretende quemar el Madrid, como Nerón. Una crisis deportiva, como la que el equipo atraviesa en la actualidad, es un hecho coyuntural, cíclico. Sin embargo, la forma de afrontarla, como el resto de las guerras en las que están inmersos club y presidente, hoy una unidad de destino, tienen tintes autodestructivos. Como si Trajano, al final de su tiempo, hubiera tenido la tentación de ser Nerón.

Miedo al estadio

El Coliseo se edificó después de la era de Nerón, precisamente en los terrenos de los que se había apropiado tras el incendio de Roma que, según algunos historiadores, el propio emperador habría provocado. Florentino ha hecho lo contrario: reedificar el coliseo blanco. Dirigente de amplio consenso entre los socios, como demuestran sus mayorías electorales, afronta a partir de ahora un escenario desconocido, después de escuchar los gritos de «¡Florentino, dimisión!» Nada teme tanto un presidente, desde Núñez a Jesús Gil o Florentino, como la voz de la grada, una voz insobornable, diga lo que diga Arbeloa, acerca de presuntas campañas, como si el último pretoriano del emperador.

Florentino Pérez, en el palco en el partido contra el Levante.

Florentino Pérez, en el palco en el partido contra el Levante.JAvier LizónEFE

El maniqueísmo que mostró el entrenador después de la pitada y la balsámica victoria ante el Levante, al decir que sabía de dónde venían los pitos, es, en realidad, una marca de la casa, un rasgo del Madrid de los últimos años, donde cualquier discrepancia se entiende como un ataque. Arbeloa se comportó como uno más en el núcleo duro, una tendencia nociva porque aplasta la masa crítica en el fiel entorno del líder, algo que apenas ejerce uno de sus primeros ejecutivos. Un mal asunto en cualquier sociedad o corporación.

Xabi Alonso también perdió la oportunidad de mostrar su personalidad y acabó devorado y superado por la dimensión del Madrid. El aficionado que esperaba al hombre duro que se enfrentó a Hacienda acabó por encontrarse únicamente con el que anunciaba trajes de El Corte Inglés. Nunca meó con la suya, como dijo Guardiola, que siempre muerde un chile antes de hablar del Madrid. Le pone.

Xabi Alonso abraza a Mbappé tras un cambio.

Xabi Alonso abraza a Mbappé tras un cambio.Manu FernandezAP

La preparación física es el mantra que siempre aparece cuando se buscan razones a una crisis, en el Madrid como en el Barça u otros equipos. Junto con el nombramiento de Arbeloa, el regreso de Antonio Pintus, al que algunos en Valdebebas ven como un mago y otros, obsoleto, va a significar mayor control por parte del club de lo que sucede en el día a día del equipo, una aspiración de todo presidente. Arbeloa es, además, uno de los representados por la agencia 'Best of You', bien relacionada con la cúpula del Madrid.

Declaración amor a Vinicius

En el pasado, algunos jugadores llegaron a creer que sólo si fichaban por dicha agencia serían titulares. Estaban equivocados, pero sólo el hecho de que lo pensaran plantea un peligro para el hábitat del equipo. Como también lo es que los futbolistas, con el instinto de los supervivientes, observen al entrenador como alguien que no obra de forma independiente. No hay peor mal para el principio de autoridad en un vestuario. Arbeloa bien lo sabe. Por ahora no se ha separado de la línea oficial, con una declaración de amor a Vinicius, el bien a proteger.

Arbeloa aplaude a sus jugadores desde la banda.

Arbeloa aplaude a sus jugadores desde la banda.Javier LizónEFE

La enmienda de cualquier aspecto respecto del Madrid es interpretada intramuros como una enmienda a la totalidad no sólo cuando se ejerce desde la Liga, la Federación o la UEFA, sino también desde los propios socios. La clasificación que acuñó Mourinho entre madridistas y pseudomadridistas está más vigente que entonces, con una diferencia: Arbeloa no es 'Special One', como el propio técnico del Madrid reconoció.

En varias de las disputas que mantiene el club con los organismos le asiste la razón, pero la guerra contra todo y contra todos le lleva a un aislamiento peligroso en el largo plazo, incluso si se tiene el músculo del Madrid. Acercarse a la FIFA de Infantino como forma de equilibrar su posición en el tablero dado su enfrentamiento con la UEFA tiene sentido, pero sin olvidar que el marco regulatorio en el que residen la mayor parte de sus intereses, sean en la Champions o en la agonizante Superliga, pertenece al organismo de Ceferin.

Malas estrategias contra Tebas y Laporta

El poder suele cometer los pecados de la suficiencia y la impunidad, y pocos se han sentido tan poderosos como Florentino. El caso de los problemas con los conciertos del Bernabéu por incumplir las normas de insonorización es un ejemplo. Difícilmente ocurriría algo así en ACS. La impunidad y la suficiencia menoscaban el sentido de la estrategia. Le faltó al dirigente en el lanzamiento de la Superliga y le falta en la guerra contra Javier Tebas, incluso para testar y recabar el descontento de otros clubes que se reúnen en silencio, cansados de una norma de control económico que consideran «enquistada en el tiempo y utilizada como medida de coacción».

Florentino hizo en la última Asamblea un ejercicio de 'laportismo' con un discurso populista que no se corresponde con el prohombre de la economía. En ese terreno siempre será mejor Laporta, que no sonríe únicamente por las carreras de Lamine Yamal o Raphinha, sino porque en este escenario de hiperactuaciones y rotura de relaciones con el Madrid se siente en su salsa, es el mejor. Con el 'caso Negreira' en el varadero judicial, la guerra frontal da más réditos a Laporta, pendiente de elecciones, que a Florentino. A no ser que Florentino no sea ya el de antes, no sea Trajano.

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: "No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo"

Redes detrás de las porterías y un aviso antes de recibir a Joan García en el campo del Espanyol: “No creo que puedan dar lecciones a nadie. Recuerden a Luis Figo”

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Dicen que del amor al odio, muchas veces, solo hay un paso. Y en un deporte que levanta tantas y tan encendidas pasiones como el fútbol, a decir verdad, no resulta demasiado difícil comprobarlo. El próximo que podrá vivirlo seriamente en sus carnes es Joan García. Quien fue el curso pasado uno de los héroes para sellar la permanencia del Espanyol, se ha convertido, tras su fichaje por el Barça, en una suerte de ídolo repudiado. En verano de 2025, en cuanto se confirmó su llegada a la entidad barcelonista, las redes se llenaron de mensajes como mínimo muy poco amables dirigidos hacia su persona. Y, ya entonces, empezaron a calentarse los motores, y también, los ánimos, con vistas a un recibimiento más que hostil en su previsible retorno a Cornellà-El Prat defendiendo el escudo del gran enemigo de los periquitos.

Desde el entorno blanquiazul, sobre todo, y también desde el azulgrana, se ha buscado la manera de rebajar un poco las cosas a la vista de un derbi que se prevé de alta tensión. El Espanyol llega al partido en plena racha de buenos resultados, encaramado al quinto puesto de la clasificación. En el club entienden que, para seguir por este buen camino, es fundamental contar con el apoyo de los suyos en su estadio, con lo que un posible cierre podría ser catastrófico para sus intereses. Para curarse en salud, además de buscar un perfil más o menos bajo a la hora de hablar de su ex guardameta, han optado por una medida muy poco habitual: colocar redes detrás de las dos porterías. La idea es evitar que objetos contundentes puedan llegar a impactar en un Joan García que, sin duda, será recibido muy de uñas por quienes no hace tanto eran sus incondicionales. Además, al considerarse como partido de alto riego, no se permitirá el acceso al recinto si se lleva cualquier tipo de simbología del Barcelona (camisetas, etc...).

En el club azulgrana, mientras, están seguros de que el meta sabrá aislarse de todo este ruido. «En estos días no he visto ninguna diferencia en él a la hora de trabajar. Será especial, eso seguro, pero está en un buen estado de forma, tiene confianza y cree en su calidad. Además, es el mejor escenario para demostrarlo», apuntó sobre el arquero Hansi Flick. Para el alemán, es su primera opción bajo los palos. Y, desde su punto de vista, su fichaje, por el que se abonaron 25 millones de euros más el IVA correspondiente para hacer frente a la cláusula de rescisión impuesta por el Espanyol, ha sido sin duda todo un acierto. «Lo veo muy centrado y ha jugado muy bien en este medio año que lleva aquí. Ha demostrado que firmarlo fue una decisión acertada. No me preocupa en absoluto cómo le puede afectar el ambiente. Es nuestro número uno», recalcó el técnico barcelonista, quien quiso hacer un llamamiento a la concordia a horas del choque.

Reacción blanquiazul

«Lo más importante es apoyar a tu equipo, no ir en contra del otro. Hay que enviar energía positiva a los tuyos, centrarte en los tuyos y no en el rival», expuso. «Somos humanos. El respeto es lo más importante y espero que todo el mundo se comporte de forma adecuada», abundó un Flick que elogió la labor de Manolo González. «Es increíble lo que está haciendo. Está teniendo mucho éxito, lleva cinco victorias consecutivas, y su equipo es agresivo y va bien en transición. Para ganar, debemos jugar al mejor nivel», advirtió.

El entrenador blanquiazul, por su parte, también buscó rebajar la tensión, pero se mostró un tanto suspicaz con todo el revuelo que se ha levantado. «No entiendo estas historias, no pasará nada, la gente es consciente de lo que tiene que hacer. Generalmente, tienen un comportamiento excelente. En este aspecto, no le daremos más vueltas. Los aficionados van a apretar, nadie va a venir con ramos de rosas, igual que cuando vamos al Camp Nou y nos cantan 'a Segunda'. No pasa nada. Se le está dando muchas vueltas a todo. Igual están esperando que pase algo para perjudicar al Espanyol», señaló, acordándose de Figo. «Lecciones de comportamiento, no. Recuerden cuando Luis Figo fue al Camp Nou. Creo que no están en condiciones de dar lecciones a nadie. El aficionado del Espanyol se va a comportar», zanjó.