Castigo ejemplar a Marcao por su expulsión en el Bernabéu: seis partidos tras doble amarilla, cuatro por inusltar al árbitro

Castigo ejemplar a Marcao por su expulsión en el Bernabéu: seis partidos tras doble amarilla, cuatro por inusltar al árbitro

Actualizado

Castigo ejemplar al sevillista Marcao, con el que el Comité de Disciplina de la Federación ha sido implacable. Después de ser expulsado en el Bernabéu por una doble amarilla, durante la última jornada de Liga, el jugador ha recibido seis partidos de sanción, cuatro de ellos por insultar al colegiado Muñoz Ruiz y uno más por conducta indecorosa. Por la doble amarilla y la consecuente roja, el partido restante.

Marcao, según el acta arbitral, tras su expulsión en el minuto 68, se encaró con el árbitro, a escasa distancia de su cara «de forma intimidante, teniendo que ser retirado por sus compañeros». Cuando fue separado, se dirigió al colegiado con la expresión «Fillo da puta madre» y, al dirigirse al túnel de vestuarios, propinó una patada a un balón que había en la zona del cuarto árbitro.

El Sevilla alegó en defensa de su jugador que no profirió la expresión que figura en al acta, sino que dijo «puta que pariu», que es una exclamación genérica en portugués (no un insulto dirigido al árbitro) y no puede reconducirse a «filho da puta» ni a un menosprecio personal.

El club argumentó que, «siendo una expresión malsonante, no supone por sí misma un insulto personal dirigido al colegiado, y menos aún el concreto insulto que el acta atribuye», por lo que solicitó que se dejase sin efecto la amonestación.

Contra el orden deportivo

El Comité de Disciplina consideró que, «examinadas las alegaciones formuladas y valoradas conjuntamente las pruebas aportadas -videográfica, pericial y documental-, las mismas no alcanzan la entidad suficiente para desvirtuar la presunción de veracidad del acta arbitral». «Resulta verosímil y coherente con el desarrollo de los hechos que, en el marco de una reacción vehemente del jugador tras su expulsión, encarado al árbitro durante varios segundos y a escasa distancia de su persona, pudiera llegar a pronunciar, entre otras, la expresión que el acta arbitral recoge de forma literal», concluyó el Comité.

También consideró que la reacción del jugador tras ser expulsado, propinando una patada a un balón que había en la zona del cuarto arbitro, constituye una conducta contraria al buen orden deportivo.

Por ello, acordó la sanción de cuatro partidos de suspensión por infracción del artículo 99 del Código Disciplinario de la Federación; de uno por infracción del artículo 129 de esta normativa, y de uno más por doble amonestación y consiguiente expulsión, en aplicación del artículo 120.

Marcao no fue el único sancionado en el Sevilla, en el encuentro que jugó en el Bernabéu en la última jornada de Liga y en el que perdió por 2-0.

El entrenador sevillista, Matías Almeyda, fue sancionado con un partido. El argentino fue expulsado por doble amonestación, en el minuto 34, por realizar observaciones de forma insistente por una decisión del árbitro. Almeyda cumplirá un partido de sanción por doble amarilla y la consiguiente expulsión.

Xabi Alonso, el mal juego, la presión del club y las risas en el banquillo, bajo el juicio del Bernabéu

Actualizado

A la crisis de juego y la irregularidad de los resultados se unen, ahora, las risas. Mal asunto. Que jugadores fueran cazados sonrientes en el banquillo mientras quienes estaban en el campo padecían en Talavera, justo durante los goles locales, no parece, al menos, decoroso y se añade a las dudas en la cúpula del club sobre el control y la sintonía con el vestuario por parte de Xabi Alonso.

El entrenador dijo, ayer, no haberlas visto, en la voluntad de no abrir ningún conflicto más antes de recibir al Sevilla en el Bernabéu, el último compromiso del Real Madrid antes de Navidad. No es que el duelo se trate de un nuevo match ball, porque es la existencia del tolosarra en el banquillo la que se ha convertido en un permanente e insoportable match ball.

«No he visto las imágenes, conseguimos pasar la eliminatoria y ya pensamos en el Sevilla», afirmó, en el mismo tono de siempre, alejado de cualquier declaración que pueda generar polémica. Desde luego, no ha seguido el consejo de su alter ego Pep Guardiola: «Mear con la suya».

Las pipas de 2006

En esas imágenes no sonríe cualquiera. Lo hace Vinicius, suplente en Talavera. También Endrick, pero no es lo mismo. El primero es la estrella que habita en el filo, el futbolista que se rebeló contra su sustitución en el clásico. El segundo, en cambio, se marcha cedido del Madrid.

La situación recuerda a la que ya originó una gran crisis en el Madrid, en el año 2006, cuando Iván Helguera y Míchel Salgado comían pipas mientras el equipo caía estrepitosamente en Mallorca. Las consecuencias de aquel deterioro llevaron a dejar el club al propio Florentino Pérez. Entonces dijo que había malcriado a los futbolistas. Ahora sus dudas van en otra dirección.

«Desde el inicio, hemos tenido una relación cercana, de respeto y cariño. La exigencia es máxima. Es un camino largo, habrá momentos buenos y no tan buenos», explicó Alonso acerca de sus tratos con el club. En otros momentos críticos aseguró haber hablado con Florentino, pero el técnico sabe lo que se dice y se piensa en el entorno del presidente, donde hay voces, o voz, que piden más tiempo para su trabajo.

Los pitos frente al City

La victoria en Vitoria lo concedió, pero el sufrimiento en Talavera no alimenta esa prórroga. La imagen del tolosarra en el banquillo tras el pitido final era elocuente de su situación. El contexto convierte el duelo con el Sevilla, bajo el juicio del Bernabéu, en un partido envenenado. Pero envenenado para todos, también para los futbolistas, pitados por la grada en el último partido disputado ante su afición, frente al Manchester City. Cuidado.

A todos les conviene ganar, pues, al Sevilla, sea en el banquillo, en el campo o en el palco, porque lo único incontrolable es el Bernabéu.

Xabi Alonso ante el síndrome de Rafa Benítez

Xabi Alonso ante el síndrome de Rafa Benítez

El rey del caos siente, cíclicamente, la necesidad de llamar al orden, como si el Bernabéu fuera una clase alborotada. Nada, sin embargo, le ha ido tan bien al Madrid como al alboroto, el desorden que, por el precio de ser vulnerable, acaba por desordenar, mortalmente, al contrario. Pero como si no pudiera resistirse a la Ley del Péndulo, que es la ley de la gravedad de la civilización, llega un momento en que procede llamar a un entrenador más táctico y disciplinado para poner orden en un lugar donde manda uno y mandan todos, como en una compañía de mosqueteros: uno para todos y todos para uno.

Xabi Alonso fue mosquetero junto a los mejores, Casillas, Sergio Ramos y Modric, los Athos, Porthos y Aramis de una era, además del D'Artagnan Cristiano, y ahora quiere ser un entrenador de autor, por lo que se trataba de un personaje ideal para encajar necesidad e idiosincrasia. Todavía en el inicio del camino, se encuentra ya en el disparadero por los mismos males que sufrieron algunos de los que llegaron con la misma misión: falta de conexión con algunos futbolistas y dificultad para hacer llegar su mensaje. Es el síndrome de Rafa Benítez, arquetipo de entrenador preparado, meticuloso y táctico. Curiosamente, el técnico con el que Xabi Alonso empezó su gran carrera como jugador, en el Liverpool, aunque su relación no acabó como empezó.

Rafa Benítez era, asimismo, un hombre con pasado madridista, aunque sin el brillo de gran estrella de Xabi Alonso. No puede decirse, pues, que no conociera la casa. En el vestuario algunos de los ilustres ponían cara de póker cuando les decía cómo debían perfilarse para optimizar mejor sus disparos. Ahora otros sin ese rango, como es el caso de Bellingham, tampoco aceptan demasiado bien que se le pida correr menos y posicionarse mejor. Con Vinicius o Valverde los desencuentros han sido más evidentes. Entre esos críticos no está Mbappé.

También de la casa era Camacho, que tiró un pulso por elevación y lo perdió, y otras experiencias más exóticas tampoco dieron resultado, como la de Carlos Queiroz, sustituto de Vicente del Bosque, o el 'cuadrado mágico' de Vanderlei Luxemburgo.

José Mourinho fue una excepción, aunque a costa de un desgaste importante en la imagen del club, y no lo fue únicamente por su valía como entrenador y líder, incuestionable, sino por el apoyo incondicional de Florentino Pérez. El portugués es posiblemente el único técnico con el que el presidente ha conectado de verdad. Eso cala en el vestuario como la lluvia fina. Ahí está la clave para saber hasta dónde llegará o no el ciclo de Xabi Alonso, un excelente entrenador, como ha contrastado el mercado, pero el Madrid no responde a las variables del mercado. En su construcción profesional, su futuro parece estar hoy, en manos del mayor creador de equipos de autor que existe, Pep Guardiola. Nadie ha padecido y ha combatido tanto el caos del Madrid.

El Madrid confirma los peores presagios sobre Trent: más de dos meses de baja por una lesión en el cuádriceps

El Madrid confirma los peores presagios sobre Trent: más de dos meses de baja por una lesión en el cuádriceps

En la noche del miércoles, en los pasillos de San Mamés, las caras y los tonos de los empleados del Real Madrid ya permitían intuir que las lesiones de Camavinga y de Trent, especialmente la del inglés, no eran poca cosa. En la mañana de este jueves se ha confirmado: el lateral estará más de dos meses de baja al sufrir una " lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps de la pierna izquierda".

"Tras las pruebas realizadas hoy a nuestro jugador Trent Alexander-Arnold por los Servicios Médicos del Real Madrid se le ha diagnosticado una lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps de la pierna izquierda", informó el club en un comunicado en su página web. Era la confirmación del sabor agridulce que había dejado el final del partido. De Camavinga todavía no hay parte médico.

El inglés se hizo daño en el muslo izquierdo al despejar un balón y al momento pidió el cambio, dando a entender que había sido un percance importante. La pierna se le quedó acalambrada y casi no podía pisar. Unos minutos después, el francés se quedó en el césped quejándose tras una entrada de Berenguer y aunque siguió durante unos segundos, terminó pidiendo el cambio. Sufrió una torcedura en su tobillo izquierdo. En sus lugares entraron Asencio y Arda Güler, suplente el turco en San Mamés y ausente en la mejor primera parte de la temporada.

Cambios

Alonso apostó por Camavinga en su lugar, cerró atrás en ataque con Rüdiger, Tchouaméni y Militao, dejó las bandas para Carreras y Valverde, pegó a Trent con Camavinga y liberó a Bellingham, Vinicius y Mbappé. Los espacios tuvieron más lógica y el Madrid funcionó como una apisonadora sobre la portería de Unai Simón. «Había que dejar de hablar y actuar. Y eso hemos hecho. Era una final», declaró, contundente, Courtois en la zona mixta de San Mamés. «Es el orgullo. Teníamos que dar más en el campo. En la primera parte de Girona no lo dimos y hoy en día si no juegas con el 100% de intensidad todos los equipos te ponen en peligro», sentenció el belga.

En la misma línea se mostró Alonso en la rueda de prensa, consciente de que han superado «un momento importante» y que había que pasar página sobre las conversaciones en el hotel de Atenas. «Queríamos romper la dinámica. Era un estadio importante en un momento importante, después de tres empates seguidos, y hemos hecho el partido más redondo de la temporada», señaló el vasco, insistiendo, cuestionado por los periodistas por las charlas de Grecia, que «lo de hoy es lo más importante».

«El calendario es exigente y no te permite darle demasiadas vueltas, tanto en los momentos buenos como en los no tan buenos. Después del empate de Girona sabíamos que era un momento importante», volvió a incidir.

A pesar de la suplencia de Güler, Xabi recordó que le ve «compatible» con Bellingham, aunque el buen hacer del equipo ante el Athletic Club seguro que tiene incidencia en las próximas alineaciones. «Arda es totalmente compatible con Jude. Hay muchos partidos y jugamos cada tres días. Ha sido una decisión técnica», puntualizó.

Mbappé, camino del récord

El partido dejó una nueva actuación colosal de Kylian Mbappé, que con sus dos tantos superó a Haaland en la carrera por la Bota de Oro. El galo lleva 16 goles en Liga, por 15 del noruego y 14 de Harry Kane, y lidera ahora una batalla que promete durar hasta finales de mayo. Suma ya 30 goles y siete asistencias en los 24 encuentros que ha disputado este curso entre el Madrid y la selección francesa. 25 tantos de blanco esta temporada y 55 en todo 2025, a cinco de superar el récord de Cristiano Ronaldo (59 en 2013). Para ello, le quedan cinco encuentros.

El Madrid empata ante un Elche mejor en un día de experimentos de Xabi Alonso y sujeta el liderato con apuros

El Madrid empata ante un Elche mejor en un día de experimentos de Xabi Alonso y sujeta el liderato con apuros

Cuando Aleix Febas, un mediocentro criado en Valdebebas, marcaba un gol para premiar su excelso partido, Vinicius saltó de su asiento en el banquillo para ponerse la camiseta con la rapidez que se viste un bombero. No lo había hecho desde el principio por decisión de Xabi Alonso en un día de cambios, de sistema, con tres centrales, y de nombres. La entrada de Vini contribuyó a la agitación, pero no le llegó para la victoria frente a un Elche mejor, sostenido por el tanto de otro ex canterano blanco, Álvaro Rodríguez, que fue Vinicius y Mbappé en la jugada de su vida. Huijsen y Bellingham pusieron las tablas en la melé del área, pero no ponen paz en un Madrid que suma su tercer partido consecutivo sin ganar, segundo en la Liga, y sujeta el liderato por un punto. Mal asunto para Xabi Alonso.

Era partido de entrenadores, estaba claro. Dos entrenadores jóvenes que quieren ser protagonistas, con un intervencionismo marcado, pero que vieron cómo el frenesí final les superaba, roto y abierto el choque, como le gusta al Madrid, pero sin el desenlace que pretendía. De principio a fin, fue peor que su rival.

Xabi Alonso ha llegado al Madrid para doctorarse después del excepcional trabajo en Leverkusen. Esto no va a ser fácil. Lo sabe en un día que sólo puede mirar a la clasificación, no al campo. Eder Sarabia quiere que el Eche sea su pequeño Leverkusen, romperse en la Liga o romperse en el campo. Ha empezado bien y donde no llega su equipo, lo hacen sus camisetas. Dar que jugar y dar que hablar. Las dos cosas las hace este Elche, un modesto que escoge el riesgo de los grandes y al que le va muy bien en este regreso a Primera.

Dos entrenadores que dispusieron tres centrales en el Martínez Valero, una formación que carga el mensaje de querer la pelota y ser protagonistas. En Sarabia es habitual. En Xabi Alonso es vocacional, pero hasta ahora apenas la había utilizado en el Madrid, al contrario de lo hecho en un Bayer Leverkusen de récord. Quizás después de la derrota en Liverpool y el empate en Vallecas era el momento, debió pensar. Se equivocó. Sin embargo, la decisión de más enjundia del tolosarra no tenía que ver con el sistema, sino con las elecciones. Vinicius se quedaba en el banco en favor de Rodrygo.

Febas e Iñaki Peña

Con Huijsen, Asencio y Carreras como central asimilado, dejó las bandas para el vuelo de Trent y Fran García, ambos laterales largos, ofensivos, aunque con menos dinámica defensiva, en especial el inglés, un jugador con dos caras. El Elche lo aprovechó en sus aproximaciones, que encontraron a Courtois desplegado, como un 'Courtois patas largas'. Primero ante Rafa Mir, después frente a André Silva. No fueron las únicas llegadas con peligro de los locales, malogradas otras por las malas decisiones ante la definición, hasta el primer gol, un prodigio de precisión entre Germán Valera y Febas, el mejor de su equipo, junto con André Silva, Iñaki Peña y los minutos de Álvaro Rodríguez.

La segunda coincidencia era la presión alta de ambos equipos sobre la salida de balón del contrario. En el Elche, con Iñaki Peña muy adelantado, como un jugador de campo más para crear superioridades. En el Madrid, con emparejamientos individuales. Las dos elecciones con altísimo riesgo, lo que provocó transiciones innecesarias, llevadas al absurdo en el área local y errores en la visitante, como el de Carreras que trajo la primera ocasión del Elche, de Rafa Mir. El Madrid salió peor parado, y pudo serlo mucho más de no ser por Asencio, firme hasta el baile sufrido ante Álvaro Rodríguez.

Mbappé tardó muchísimo en concetar en un Madrid inicialmente sin profundidad. Cuando lo hizo, encontró a Iñaki Peña en versión Courtois. El gol de Febas, tras taconazo de Varela en el área, invocó el zafarrancho, como si Xabi Alonso tirara el manual a la papelera y llamara a Vini, Gonzalo, Brahim, a todos. La carga del área trajo los goles de Huijsen, primero, y Bellingham, después, con un polémico choque entre Vinicius e Iñaki Peña, pero sin la belleza y la calidad del de Álvaro. Lo justo para sostenerse al liderato, nada más.

Por qué la NFL en España no tiene nada que ver con la Liga en Estados Unidos

Por qué la NFL en España no tiene nada que ver con la Liga en Estados Unidos

"¿Por qué os parece bien que la NFL o la NBA jueguen partidos oficiales en Europa y no que la Liga se lleve un Villarreal-Barça a Miami?". Esa pregunta se repitió desde el entorno oficialista cuando todo el fútbol español, excepto los dos clubes que sacaban tajada, se volvió en contra de la fracasada aventura americana de Javier Tebas. La comparación sólo denota ignorancia.

Nunca compré la indignación de que un simple partido en campo neutral adulteraba la competición, me parece exagerada, pero sí creo firmemente que es un insulto a los aficionados locales y que comparar nuestra cultura deportiva con la estadounidense es no tener ni idea de cómo se vive esto en cada sitio. Aquí, ir al fútbol es (siempre) pertenencia, allí es (frecuentemente) experiencia.

No pasa con todos los equipos, por supuesto, pero la NFL lo sabe y lo maneja: rara vez quita partidos en casa a sus aficiones más fieles. Desde 2007, habrá jugado 57 partidos en Inglaterra, Alemania, Irlanda, México, Brasil y España. Buffalo (su vínculo con Toronto es diferente), Green Bay, Detroit y Dallas aún no han cedido un partido en su estadio. Pittsburgh, Baltimore, Chicago y Seattle, sólo uno. Sin embargo, Jacksonville lleva ocho partidos como local en Londres y el del Bernabéu será el quinto de Miami. Salen fuera los que les da igual jugar en casa porque en la grada casi siempre hay más camisetas del equipo visitante, algo que aquí jamás sucede. Perder un partido no les genera conflicto con sus fans porque apenas tienen fans, tienen clientes.

Pero, por encima de todo, hay una diferencia que hace la comparación especialmente triste. La Liga quiere ir a Estados Unidos a mendigar, la NFL viene a Europa a conquistar. Ya lo ha hecho en Inglaterra y Alemania, donde cada partido es un acontecimiento y el seguimiento de la liga se ha disparado. ¿Lo logrará en España? No a la primera.

Que queden entradas a pocas horas del partido en una ciudad como Madrid, donde Bad Bunny llenará diez veces el Metropolitano porque no ha querido 20, Radiohead vende cuatro noches en un ratito y no puedes salir a cenar por el centro si no reservas con dos semanas de antelación, delata que el impacto ha sido limitado.

Fuera de los que ya éramos aficionados y de los vecinos de Chamartín, es posible que la mayoría de sus conocidos en la ciudad no sepan que se juega. Pero la NFL debe ser lista y persistir. Esta conquista es un proyecto a medio plazo y ojalá triunfe porque, créanme, si entras en el fútbol americano te quedas a vivir. Para siempre.

Un Madrid lento y ramplón empata en Vallecas con los mismos síntomas de Anfield

Un Madrid lento y ramplón empata en Vallecas con los mismos síntomas de Anfield

La derrota en Anfield dejó malas caras y malas sensaciones. La de Xabi Alonso lo decía todo sin decir nada. Hay silencios elocuentes. En semejante estadio puede justificarse perder, pero perder de cualquier modo, sin amenaza, es otra cosa, es otro Madrid. Vallecas tiene alma, como Anfield, pero no tiene comparación el reparto de sus actores en la hierba. A los grandes, sin embargo, suele torturarlos su atmósfera de avispero. Le ocurría al Madrid de Ancelotti, le pasó este mismo año al Barça y acaba de sucederle al equipo de Xabi Alonso, que por primera vez desde que llegó al Bernabéu encadena dos partidos sin ganar. Un paso atrás que alimenta la leyenda de Vallecas, un lugar especial, aunque para este acto no necesitó de un Rayo matagigantes porque no había gigante que matar, sólo un grande mediocre, lento y ramplón.

El técnico repitió que todo lo ocurrido ante el Liverpool, donde el Madrid apenas creó una ocasión, aferrado a Courtois como al último mástil durante la tempestad, estaba analizado. De ese análisis surgieron pocos cambios en el equipo. El de Asencio por Militao, que regresó al campo tras el descanso para sustituir a Huijsen, amonestado, parecía obedecer más a las oportunidades de rotar. La lesión de Tchouaméni, sin embargo, sí representaba un problema estructural para Xabi Alonso. El francés se ha convertido en un fijo y en una pieza clave para el juego posicional que pretende el tolosarra. Camavinga se colocó en su lugar con un Güler algo más retrasado, lo que resta al Madrid último pase en fase ofensiva. Finalmente, con Mastantuono también lesionado, la alternancia en la derecha encontró en la pizarra a Brahim.

Fracasan Brahim y Mbappé

Al hispano-marroquí le faltó ir hacia dentro para enriquecer el juego interior, muy pobre por parte del Madrid en Vallecas, con Güler anclado a la medular, salvo en los minutos de la desesperación, y Mbappé en su solitud. Hasta la hora de juego no disparó el francés con intención. C'est fini. Minutos después, Brahim dejaba el campo, sustituido por Ceballos, con las peores sensaciones posibles. No había aportada nada y había restado muchos enteros en la oposición abierta por la titularidad en el costado derecho del ataque.Todo indica, no obstante, que el análisis al que se refería Xabi Alonso no tenía que ver tanto con la elección de las piezas como con la actitud, inferior a la del rival en Anfield y también en Vallecas.

Íñigo Pérez hizo hasta seis cambios con respecto al Rayo que remontó en la Conference ante el Lech Poznan, caso Balliu incluido. El catalán hizo un Vinicius al entrenador navarro. Con Ratiu y Pep Chavarría lanzados por los costados, los locales pisaron con facilidad el área de Courtois, aunque con una definición deficiente. Cuando lo hizo el Madrid, encontró la respuesta firme de Batalla, pero únicamente ante Vinicius o Valverde, nada más.

Las dos caras de Vinicius

Vini era, de hecho, el único que lo intentó en el plano ofensivo, sobre todo en el primer tiempo. Profundizó, tocó, pasó y hasta disparó, después de una jugada coral y de altísima precisión técnica, como si los madridistas jugaran en una salita de estar, que acabó en la mano de Batalla. Fue un espejismo. La cruz del brasileño, en cambio, llegaba cuando debía dedicar esfuerzos defensivos para dar ayudas a Carreras ante las acometidas de Ratiu. Lo de siempre.

Íñigo Pérez no renegó de sus principios, al contrario, y el Rayo creció tras el descanso, siempre más intenso y rápido en los duelos individuales. Era a Xabi Alonso al que correspondía cambiar cosas, no únicamente futbolistas, porque el partido no se jugaba a lo que deseaba. Pedía desde la banda a sus jugadores que estuvieran más juntos y con esa intención puso en escena a Ceballos, un centrocampista-pegamento que contribuyó a ordenar a los suyos.

El entrenador tolosarra quería ganar, por supuesto, pero sentía que lo veía podía llevarle a perder. También Vallecas, entregado al frenesí final, al rock de barrio que tan bien interpreta. El empate deja a su parroquia sabor de victoria. Al Madrid y a su entrenador, un sabor amargo que durará demasiado debido al parón de selecciones. Demasiado tiempo, quizás, para el análisis.

Lamine Yamal tiene que aprender a ser humano

Lamine Yamal tiene que aprender a ser humano

Lamine Yamal jugó el clásico andando, totalmente desconectado del juego en la primera parte y sin generar peligro cuando intentó asomar en la segunda. Como a estas alturas no necesitamos pruebas de que nunca se borra, hay dos explicaciones plausibles para su actitud: estaba aún más lesionado de lo que suponíamos, lo que sería una irresponsabilidad por parte de Hansi Flick, o la presión infinita que él mismo se pone le hizo mella por primera vez desde su supersónica aparición. No le vino grande el partido, le vino grande el personaje que ha construido.

Para saber más

Para saber más

La sobreactuación final de Carvajal y Courtois, expertos en gestos así, por lo que había dicho Lamine durante la semana convirtió la anécdota en noticia, pero lo relevante del asunto no es la (escasa) influencia que pudieran tener las palabras de un chaval en una plantilla, la de Xabi Alonso, con más batallas que el Grupo Salvaje de Peckinpah. Tampoco lo es la campaña para convertir chorradas de inmadurez en delitos de cárcel de ciertos periodistas, muchos de los que llevan años denunciando que a Vinicius se le ha demonizado por lo mismo desde su llegada a España. Si a Yamal le da por montar la que montó el brasileño al ser sustituido, hoy están pidiendo la intervención de servicios sociales.

Pero, no, todo eso no es más que folklore que da color para el aficionado y no tiene trascendencia en los vestuarios. Lo realmente importante para Lamine es si le compensa situarse día tras día, declaración tras declaración y gesto tras gesto, bajo la lupa; si asignarse el deber de ganar cada partido solo no acaba siendo contraproducente y convierte al jugador más alegre que hemos visto en años en el alma en pena que deambuló por el Bernabéu; si exigirse una grandeza constante que ni siquiera Messi ofrecía a su edad es una presión imposible de soportar incluso para un portento.

Tal vez esa corona que se coloca pese demasiado. No porque no la merezca ni por lo que piensen los demás, que le da y le debe dar igual, sino por lo que piensa él mismo. Es tan autoconsciente de su genialidad y la exhibe tan abiertamente que se obliga a ser perfecto para acallar a los enemigos y, sobre todo, a su propia cabeza. Y cuando las cosas no salen, se frustra y se flagela. Es más sencillo manejar las expectativas ajenas que las propias. Lamine necesita aprender a ser humano para poder ser extraterrestre.

La peor semana de Hansi Flick en el Barça, entre la baja intensidad y la coartada de las bajas

La peor semana de Hansi Flick en el Barça, entre la baja intensidad y la coartada de las bajas

Actualizado Lunes, 6 octubre 2025 - 19:02

Hansi Flick podrá aprovechar el segundo parón internacional de la temporada para sacar conclusiones de la que, por el momento, es su peor semana en el Barça. Aunque no es la primera vez que encaja dos derrotas consecutivas (el año pasado el Leganés y el Atlético se llevaron sendos triunfos seguidos de Montjuïc por 0-1 y 1-2, respectivamente), sí es la ocasión en la que la imagen de su equipo ha quedado más tocada. El tropiezo frente a los colchoneros, por ejemplo, lo vivió como poco más que un accidente, dado que su equipo dominó el juego y los rojiblancos lograron imponerse en gran parte gracias a un Oblak muy inspirado. «Me pone muy contento llevarnos un partido contra un equipo que, por situaciones de gol, tal vez mereció ganar», aseguraría Simeone en la sala de prensa. Frente al Sevilla, en cambio, los azulgrana cayeron sin paliativos. Y, además, de la manera más abultada desde que están bajo su mando: 4-1.

El técnico alemán, tras la derrota contra el PSG en los instantes finales de la visita de los parisinos a Montjuïc, se esforzó en recalcar la importancia de que todos colaboren en tareas defensivas. En el Sánchez-Pizjuán, volvió a echarse de menos esa implicación. Sobre todo, frente a un rival cuya intensidad los azulgrana nunca fueron capaces de igualar. «No creo que sea el sistema o la estructura. En la primera mitad, cometimos errores graves. Podríamos hablar de muchas cosas, pero creo que nuestra actuación no fue buena mientras que, en la segunda, mejoramos. Ahora, eso ya es pasado, tenemos que aprender de este partido y del encuentro ante el PSG, y lo haremos», esgrimió un Flick que, por otro lado, dejó caer que la falta de algunas figuras clave también acabó por perjudicarlos.

Es posible que entienda que Lamine Yamal, Raphinha o incluso Fermín podrían haberle dado otro aire al ataque. Y, bajo los palos, quizás Joan García también podría haber prorrogado una vez más su racha de paradas salvadoras, si bien Szczesny firmó también un par de intervenciones de mérito que permitieron que el Barça se marchara vivo al descanso con una derrota parcial por 2-1.

Punto de inflexión

El 1-2 frente al Atlético en Montjuïc fue el año pasado el punto de inflexión de una racha de resultados aciagos en la Liga que encontró su particular oasis en Europa. Contando desde el 1-0 encajado el 10 de noviembre ante la Real en Anoeta, con polémica sobre un gol anulado a Lewandowski que habría abierto el marcador para los barcelonistas, los de Flick empataron dos y perdieron cuatro de siete partidos en la Liga, tres de ellos en casa, entre los que se contaron además un 1-2 frente a Las Palmas y un 0-1 contra el Leganés en casa. Entre medias, eso sí, hubo el espejismo de un 1-5 ante el Mallorca en Son Moix y un pleno de victorias en la Champions, por 3-0 en Montjuïc frente al Brest y 2-3 en la visita a Alemania para medirse al Dortmund que fueron una suerte de clavos ardiendo a los que agarrarse.

Saber aguantar el chaparrón, entonces, acabó por darle excelentes frutos a un equipo que acabaría venciendo por 1-5 al Real Madrid en la Supercopa y que se abonaría a remontadas decisivas, en todas las competiciones, para acabar sumando también la Copa del Rey y la Liga y plantarse en las semifinales de la Champions. Un escenario en el que el técnico germano, según confesó, vivió su peor derrota desde su llegada al banquillo azulgrana. «La más complicada fue la semifinal de Milán. Esta vez se trata de aceptar la derrota y tener una visión positiva. Hay que cambiar las cosas que no hicimos bien, sobre todo en los primeros 45 minutos. Cometimos muchos errores, no controlamos el balón y no estuvimos al nivel que había que mostrar», sentenció tras caer en Sevilla.

La UEFA aprueba que el partido de Liga Villarreal-Barcelona se dispute en Miami

La UEFA aprueba que el partido de Liga Villarreal-Barcelona se dispute en Miami

Actualizado Lunes, 6 octubre 2025 - 18:45

La UEFA anunció este lunes que, de manera excepcional, ha aprobado la solicitud de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para que el partido Villarreal-Barcelona, de la decimoséptima jornada de Liga, se juegue en Miami, "debido a las lagunas normativas a nivel mundial".

El organismo reiteró su rechazo a que los partidos de ligas domésticas se jueguen en otro país, pero explicó que ha tomado esta decisión porque el marco regulatorio de la FIFA -actualmente en revisión- "no es lo suficientemente claro y detallado", y señaló que su postura no debe considerarse como un precedente, informa Efe.

Además de la petición hecha por la RFEF, la UEFA aceptó igualmente la de Italia para que el Milan-Como se juegue en la localidad australiana de Perth, ya que el fin de semana del 7 y 8 de febrero de 2026, en el que debe jugarse el encuentro, se va a celebrar la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno Milan-Cortina en el estadio de Milán.

"Clara oposición"

En un comunicado, la UEFA señaló su "clara oposición" a que los partidos de ligas domésticas se jueguen en otro país y recordó que tras la reunión de su Comité Ejecutivo en Tirana el mes pasado llevó a cabo más consultas con las partes interesadas para evaluar la magnitud de las implicaciones del asunto, tras las solicitudes que recibió de las federaciones de España e Italia.

"Esa consulta confirmó la falta generalizada de apoyo que ya había sido planteada por los aficionados, otras ligas, clubes, jugadores e instituciones europeas en torno al concepto de que los partidos de la liga doméstica se trasladen al extranjero", añadió.

Sin embargo, "dado que el marco normativo pertinente de la FIFA —actualmente en revisión— no es lo suficientemente claro y detallado, el Comité Ejecutivo de la UEFA ha tomado con reticencia la decisión de aprobar, con carácter excepcional, las dos solicitudes que se le han remitido", agregó.

La UEFA aseguró que "contribuirá activamente al trabajo que está llevando a cabo la FIFA para garantizar que las futuras normas defiendan la integridad de las competiciones nacionales y el estrecho vínculo entre los clubes, sus aficionados y las comunidades locales".

También apuntó que todas sus federaciones nacionales han confirmado su compromiso de consultar con la UEFA antes de presentar cualquier solicitud futura sobre casos similares. "De este modo, expresaron su determinación colectiva de salvaguardar los intereses generales del fútbol europeo", subrayó.

Ceferin: "No es un precedente"

"Aunque es lamentable tener que permitir que estos dos partidos se disputen (en otro país), esta decisión es excepcional y no debe considerarse un precedente. Nuestro compromiso es claro: proteger la integridad de las ligas nacionales y garantizar que el fútbol siga arraigado en su entorno local", afirmó el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin.

En su opinión, los partidos de liga deben jugarse en casa. "Cualquier otra cosa privaría de sus derechos a los fieles aficionados que acuden a los partidos y podría introducir elementos distorsionadores en las competiciones. Nuestra consulta confirmó la magnitud de estas preocupaciones. Me gustaría dar las gracias a las 55 federaciones nacionales por su compromiso constructivo y responsable en un tema tan delicado", destacó.

El traslado de un partido de LaLiga a Miami, un asunto que hace cinco años fue objeto de litigio judicial entre LaLiga y la RFEF y que fue aprobado por la directiva de la RFEF a petición de los dos clubes, cuenta con el rechazo de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y también del Real Madrid, que pidió a la UEFA y a la FIFA que no lo autorizaran.

El club que preside Florentino Pérez considera que la iniciativa fue "impulsada sin información ni consulta previa a los clubes" que integran LaLiga y que "vulnera el principio esencial de reciprocidad territorial que rige en las competiciones de liga a doble vuelta (un partido en casa y el otro en la del equipo contrario), alterando el equilibrio competitivo y otorgando una ventaja deportiva indebida a los clubes solicitantes".

La AFE, EN CONTRA

La AFE, con el apoyo de los capitanes de Primera con los que se reunió el 21 de agosto, se opuso también al traslado, que considera una "falta de respeto a los futbolistas" por la "ausencia de diálogo e información" y también las asociaciones de aficionados europeos al fútbol (Football Supporters Europe), entre ellas la española FASFE, rechazan el cambio de escenario de partidos de liga a otros países.

La FIFA hace un año decidió introducir cambios en el Reglamento de Partidos Internacionales en lo relativo a la autorización de encuentros fuera del territorio de la federación correspondiente, teniendo en cuenta posibles consecuencias en el equilibrio de la competitividad, incluidos los intereses de los otros equipos de la competición.