La sexta etapa del Torneo Interclubs del Vinalopó, una prueba ciclista popular disputada este pasado sábado en el municipio alicantino de Villena y sus alrededores, dejó 128 abandonos de un total de 180 participantes, algo que coincidió con el anuncio de un control antidopaje que se iba a realizar en la línea de meta.
La prueba contaba con un recorrido de 91 kilómetros y 1.273 metros de desnivel, pero después de que se expandiera el rumor entre el pelotón de que había un control antidopaje en la línea de meta a todos aquellos que terminaran la prueba hubo varios pinchazos y caídas que provocaron algunos abandonos, hasta 128 en una carrera que sólo terminaron 52 ciclistas.
Tal y como adelantó la revista Ciclo21, el segundo clasificado de la carrera, Álvaro Marzà, deslizó en una publicación en redes sociales que "el control antidoping es igual a pinchazos y retiradas" y afirmó que "no es una fórmula matemática, pero sí la pura realidad", por lo que pidió tomar medidas ante "este chiste".
Tras ello, el propio Torneo Interclubs Vinalopó se enorgulleció en un comunicado de ser un evento "que defiende el ciclismo limpio y justo" y señaló que están "comprometidos con la lucha contra el dopaje", porque es "esencial para mantener la integridad del deporte y proteger la salud de los ciclistas".
"El dopaje es una trampa que da a los ciclistas que lo utilizan una ventaja injusta sobre aquellos que compiten de forma limpia. No solo es una falta de respeto hacia el deporte y sus valores, sino que también puede tener graves consecuencias para la salud de los ciclistas que se dopan", destacó el texto.
Así, la competición dijo "adherirse a las estrictas normas antidopaje de la Unión Ciclista Internacional (UCI)" y subrayó que "todos los participantes en el evento están sujetos a controles antidopaje aleatorios, tanto antes como después de la carrera", organizados y controlados por la Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD).
Por ello, agregaron que el dopaje no tiene cabida en el ciclismo y apoyaron a aquellos que compiten "de forma limpia y honesta" para "proteger la integridad del ciclismo".
Ale Galán y Juan Lebrón se separan. La pareja número 1 del ranking FIP (Federación Internacional de Pádel), ganadora del primer torneo de la temporada de Premier Padel en Arabia Saudí, rompen definitivamente. Una situación que parecía que iba a suceder en diciembre, justo en el final de la pasada temporada, y que finalmente se consiguió enderezar por las pocas opciones que tenían en el circuito y lo buenos, muy buenos, que son cuando están al 100%. Pero ahora, en marzo, y después de la polémica de esta semana en Qatar, Galán ha tomado la decisión de separarse de Lebrón y jugará a partir de ahora con Chingotto.
La noticia, adelantada por Marca y confirmada por este periódico de fuentes cercanas a la pareja, será oficial este viernes a las 10 horas. Así de claro lo tiene Galán, molesto por la eliminación en Qatar tras la bronca de Lebrón con Mike Yanguas, rival en el partido que perdieron.
Curiosamente, la situación ha dado un giro con respecto a diciembre. En ese momento, fue Lebrón el que dio el primer paso y anunció a su círculo cercano que iba a romper con Galán. Ambos tuvieron conversaciones con varios jugadores (Galán estuvo muy cerca de Chingotto) pero al no ver opciones realmente viables y competitivas, decidieron seguir. Pero su relación, después de años en la cima de su deporte, parecía ya vista para sentencia.
Por eso se entiende que ahora, después de sólo un torneo y medio y a pesar de la victoria en Riad, la crisis sea totalmente definitiva. Galán, según pudo confirmar este periódico, jugará ahora sí con Chingotto a partir del próximo evento. El argentino de 26 años, antigua pareja de Paquito Navarro, era hasta esta semana pareja de Momo González.
Sarunas Jasikevicius tenía a toda su familia en las gradas del WiZink, felices todos de otro triunfo más de papá en una cancha que siempre se le dio bien. Con el Barça, ocho victorias en 11 partidos, incluida una final de Copa. Esta vez, con el amarillo del Fenerbahçe, la cosa no fue un paseo ante el Real Madrid, pero casi.
Venció de principio a fin, dominando abrumadoramente el rebote. Con la sabiduría de Calathes a los mandos y el poderío de Nigel Hayes-Davis, otros dos ex azulgrana. Y su equipo, de menos a más, ya está en puestos playoffs.
Era la primera vez que regresaba el técnico lituano al Palacio desde la última final de Liga Endesa y sobre ese pasado de rivalidad se le cuestionó en sala de prensa. Y, aunque ya ha dejado algún avance de aquel "proceso feo" que resultó su salida del Barça el pasado verano, sorprendieron las duras palabras del Saras. "Todo el mundo me pregunta por el Barcelona y hay que dejar eso atrás. Además, lo hemos dejado de una manera bastante mala. Hoy he hecho una entrevista en la que he dicho que al final en la Euroliga esto es una victoria y dos días de buena prensa, y si pierdes te vas sin la victoria y tienes dos días de mala prensa. El maratón sigue", dijo en primer lugar de forma enigmática.
Para después aclarar que no era "la primera vez" en la que salía así del Barcelona, "ganando", recordando su etapa de jugador, en la que partió rumbo al Maccabi tras ganar la Euroliga (aunque luego regresaría para cerrar su carrera antes de su último paso por Zalgiris). "La decepción es enorme, sin ninguna duda. El trato malo sigue ahora mismo, estos días ha seguido, sobre mi familia y eso. Un día hablaré claro, no quiero hacer más daño. Un día hablaré bastante más de lo que he hablado hasta estos momentos", zanjó. Su hijo Lukas juega en la cantera azulgrana.
Tras tres temporadas como entrenador del Barça, el pasado verano el club le hizo una oferta a la baja que él no aceptó y Roger Grimau se hizo cargo del equipo. Jasikevicius llevo al Barça a las tres últimas Final Four, perdiendo la final ante el Efes en 2021 y dos veces en semifinales contra el Madrid después. Conquistó dos Copas y dos ligas ACB.
El Villarreal vivió una noche de terror en el Vélodrome, de donde salió muy malherido y forzado a obrar un milagro para seguir vivo en Europa. El conjunto amarillo estuvo irreconocible y fue un juguete en manos de un Olympique de Marsella que exhibió una pegada brutal. El equipo francés fue muy superior y dejó casi sentenciada su clasificación para los cuartos de final con cuatro goles de renta para la vuelta en La Cerámica.
El Villarreal hipotecó buena parte de sus opciones de seguir adelante en la Liga Europa en una primera parte catastrófica. Fue como si hubiera retrocedido de repente dos meses atrás en el tiempo y volviera a ser aquel equipo vulnerable y dubitativo que Marcelino había conseguido enderezar en las últimas semanas. Ya resultó llamativo ver un once sin laterales puros, función que les tocó hacer a Mandi y Cuenca, lo que restaba profundidad a la hora de atacar a un Villarreal que cedió la iniciativa a su rival.
No le preocupa a Marcelino que su equipo no tenga el balón siempre que se defienda con orden y salga rápido al contragolpe pero no lograba hacer ni una cosa ni la otra. Los franceses, conscientes de donde estaba el peligro, no dudaban en cortar con falta, si era menester, la salida de los amarillos, que apenas consiguieron inquietar un poco con la profundidad de Akhomach en los primeros compases, antes de que su defensa empezara a hacer aguas.
La movilidad de futbolistas como Ndiaye y Harit empezó a crear problemas. El primero habilitó para la subida de Clauss tras una buena acción en la frontal y el centro del lateral lo cabeceó Veretout totalmente solo en boca de gol para adelantar a los franceses.
Errores defensivos
Apenas había tenido de reaccionar el Villarreal cuando una acción desgraciada de Mosquera le puso el partido aún más cuesta arriba. El colombiano trató de cortar un envío de Harit que había desviado previamente Comesaña, pero acabó introduciendo el balón en su portería. Y no terminó ahí su aciaga noche pues el tercero del Marsella llegó como consecuencia de un penalti cometido por el propio Mosquera, que arriesgó demasiado al intentar quitarle el balón a Sarr en el área y acabó derribándolo. El colegiado, a instancias del VAR, revisó la acción y acabó señalando los once metros, desde donde Aubameyang ponía el 3-0.
El Villarreal necesitaba darle una buena sacudida al partido y Marcelino la buscó con un triple cambio para arrancar el segundo tiempo. Con Parejo a los mandos y Alberto Moreno en la banda parecía tener algo más de profundidad el equipo castellonense, que estuvo a punto de sacar un penalti nada más reanudarse el partido en una falta sobre Sorloth casi sobre la línea del área.
La mejoría, sin embargo, fue apenas un espejismo y el Marsella no tardó en volver a rondar la portería de Reina, a la que llegaba con suma facilidad. Ndiaye perdonó el cuarto en un remate que se le fue arriba pero no lo hizo un killer como Aubameyang, al que los años no han quitado su olfato goleador. El gabonés anotó su noveno gol en el torneo y el vigesimoprimero de la temporada con un sutil toque para elevar el balón por encima de Reina y poner la eliminatoria casi imposible para el Villarreal.
El portero evitó el quinto en un doble remate de Sarr cuando su equipo ya jugaba en inferioridad numérica después de que Alberto Moreno viera dos amarillas en apenas diez minutos. Los de Marcelino apenas tuvieron opciones de maquillar el marcador en un remate de Guedes bloqueado por la defensa y el Marsella dio la sensación de conformarse con su amplia renta.
Las rentas alivian al Real Madrid, un equipo algo perdido en estos momentos. El enorme inicio de temporada y la Copa recién y brillantemente conquistada en Málaga ocultan un presente dubitativo y gris. Jasikevicius hurgó en esa herida: su Fenerbahçe, posible rival en otras cumbres próximas, propinó la tercera derrota consecutiva en Euroliga, segunda en el WiZink. Un triunfo sin discusión, de principio a fin, tan contundente que debe preocupar. Y que no termina de cerrar la clasificación matemática de los blancos para los playoffs. [79-89: Narración y estadísticas]
Volvía Saras al WiZink y eso retrotraía a tiempos cercanos, a una rivalidad con el Barça que él revitalizó, que por momentos incluso pareció que iba a voltear, aunque el Madrid, especialmente con sus victorias en los clásicos de las dos últimas Final Four, logró mantener su hegemonía y cerrar en falso la era del técnico lituano como azulgrana. Pese a todo eso, a Jasikevicius siempre se le dio bien el feudo blanco.
Su Fenerbahçe, que nunca fue lo mismo que con Obradovic, sigue teniendo una plantilla completa, cara y temible. Fue el primero en batir al Madrid esta temporada en Europa, aún con Itoudis. Y puja fuerte por los playoffs, por adecentarse su camino a Berlín, 11 triunfos (con el de ayer) en los últimos 15 partidos. En el Wizink se encontró a un Madrid extraño, como si le estuviera pasando factura la resaca copera e incluso su poderoso inicio de temporada.
Como contra el Panathinaikos la semana pasada, pronto se comprobó que los blancos no eran los dueños del escenario. Que avanzaban a trompicones, a remolque de Calathes. Sin chispa. Anotaron 15 puntos en cinco minutos y luego se quedaron secos hasta el segundo cuarto, cuando se encendieron las primeras alarmas. Porque el rebote ofensivo era un agujero enorme y el Fenerbahçe, pese a fallar demasiado, se encontraba cómodo y con una ventaja que pronto sobrepasó la decena (25-36). El Madrid se fue al descanso con una preocupación, sin ningún triple (0/6) y sólo con Tavares teniendo las cosas algo claras.
Nigel Hayes y el rebote
Hacía falta energía, era tan evidente que cayó por su propio peso a la vuelta, cuando el Madrid regresó del descanso con otra marcha más, con Campazzo y Llull tocando a rebato y espabilando al WiZink a base de dos más unos, más de amor propio que de baloncesto. Porque pese al arreón, el Fenerbahçe ni se inmutaba. Nigel-Hayes, otro ex Barça, era el paradigma de la eficacia. Pero también funcionaban Motley, Biberovic, Guduric, Wilbekin...
Y los nervios se disparaban. Campazzo, algo desquiciado, se enzarzó con Calathes. Cuentas pendientes que después del partido zanjaron con un amistoso abrazo. Cuando más lejos estaban los turcos (59-71), al final llegó el primer triple del Madrid tras 11 intentos (Llull, claro), pero era un querer y no poder. Y el rebote, una auténtica tortura (17 ofensivos y 15 más en total de los de Estambul). Tan grave todo, que restaban más de cinco minutos y ya la derrota estaba firmada (64-81 fue la máxima).
El Madrid sigue líder de la Euroliga (también de la ACB) y le resta un suspiro para sellar su clasificación para los playoffs, en los que será cabeza de serie. Y, sin embargo, no es buen momento para entrar en barrera.
Si alguien esperaba a Christian Horner metido en su caparazón o rehuyendo a las cámaras, a menudo impertinentes, es que no conoce su carácter. Antes del mediodía de ayer, el jefe de Red Bull se pavoneaba por el paddock con la frente alta y una amplia
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Su padre Enric es clarinetista, su madre Laia es violinista y ambos se conocieron en la Guildhall School of Music and Drama, un conservatorio en Londres. De ahí saca Iris Tió su sensibilidad musical, la capacidad para nadar sobre las notas, su oído. Su abuelo era pintor y su abuela todavía es compositora de música electrónica, experta en sintetizadores. De ahí saca Iris Tió su... Espera, ¿Cómo? «Sí, mi abuela está todo el día con los sintetizadores. Era pianista, pero ya está jubilada y ahora sólo compone lo que le apetece, como sonidos que luego se utilizan en música electrónica», explica Tió y así se entiende todo. De ahí saca su flow en el agua, su ritmo inatrapable, su pum, pum, pum, pam.
Iris Tió, la actual líder de la natación sincronizada española, lleva la música en la sangre, pero sobre todo lleva el meneo. De pequeña le apuntaron a clarinete, a violín y a piano y no funcionó; ella quería danzar. «Mis padres me ponían música clásica en casa, discos de Mozart, y yo me ponía a bailar. En las clases del conservatorio me aburría porque tenía que estar quieta», reconoce Tió.
David Ramirez / Araba PressAraba
Dos semanas atrás tanto el dúo que forma con Alisa Ozhogina como el equipo que comanda se clasificaron para los Juegos de París con una actuación brillante en el Mundial. Tan brillante que el resultado se quedó corto: en ambas categorías fueron cuartas. Querían más, pero los jueces no. Ya llegará la cita olímpica. «Nos queda media temporada y estamos haciendo cambios en las coreografías. Ahora sabemos que estamos cerca y que subir al podio en París es una posibilidad», explica la nadadora de 21 años en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat donde a su alrededor se ha reconstruido la sincro española.
La nueva sincronizada
Después de la exitosa y polémica etapa dirigida por Anna Tarrés, llegó la nada y ahora, un proyecto joven de la mano de la actual seleccionadora, Mayuko Fujiki. «En la sincronizada no es fácil llegar a las medallas. Debes trabajar año a año e ir subiendo poco a poco. Ahora hemos conseguido tener un dúo y un equipo consolidado. Mayu nos ha ayudado mucho», comenta la nadadora.
Hay cosas que han cambiado en la sincronizada. Por ejemplo, ahora Fujiki insiste en que descansen, en que no todo es entrenar.
Yo no estaba en épocas anteriores, pero ahora se intenta respetar el descanso, hacer entrenamientos fuera del agua para no saturar, controlar que todas estemos bien. Pero, bueno, entrenamos mucho, eh, echamos muchas horas.
También ahora se ven otro tipo de cuerpos, más musculados.
Sí, sí. Con el nuevo reglamento se da valor a las acrobacias y los equipos hacemos más trabajo de gimnasio. Incluso se premia la definición muscular. A los jueces les gusta más ver piernas musculadas.
Tió recuerda el momento en el que se enamoró de la sincronizada. Tenía seis años y, en la televisión, una española trenzaba movimientos con el agua. Era Gemma Mengual en el Mundial de Roma 2009 y aquello se le quedó grabado. Pronto ambas compartirían piscina en el Club Natació Kallipolis, epicentro del deporte en España.
David RamirezAraba
«Ya hacía música como extraescolar, pero insistí con la sincronizada y me apuntaron», recuerda Tió que en 2013, con sólo 10 años, se estrenó en un Mundial. En la inauguración del evento en el Palau Sant Jordi se representó el Mediterráneo y ella hizo de plancton. Ahora su papel es otro, pero sigue bailando en el agua.
Hagamos un ejercicio mental. Por un momento, pensemos en un piloto que ha sido capaz de lograr sus máximos hitos deportivos con un equipo caracterizado por el color rojo, afincado decididamente en Italia y cuya baza diferencial en la conducción es una capacidad abrumadora para mantener una regularidad prácticamente a prueba de errores.
Si hablamos de la Fórmula 1, quien nos viene a la mente de manera automática es todo un mito como Michael Schumacher. Si nos centramos en MotoGP, por lo menos en los dos últimos años de esta exigente disciplina, la figura que se hace con este podio virtual es Pecco Bagnaia.
El año pasado, sólo Jorge Martín pareció capaz de aguantarle el ritmo. De hecho, el piloto del Pramac, con un estilo de pilotaje diametralmente opuesto al del italiano, fue capaz de mantener el pulso con él hasta el último Gran Premio.
Marc Márquez, con su nueva escudería, Gresini Racing.Gresini Racing
Tras imponerse en la Sprint Race del sábado, todo parecía sonreírle. El domingo, en cambio, la impulsividad, su peor enemigo, volvió a jugarle una mala pasada. Un espectacular choque con Marc Márquez acabó por sacarlo de la carrera en la quinta vuelta y su gran rival, tras contemporizar durante unos minutos, se hizo finalmente con el triunfo en la Comunidad Valencia para sumar su séptima victoria del curso.
Bagnaia sumó con el equipo oficial de Ducati un total de siete Grandes Premios el año pasado, a los que se les sumaron también cuatro Sprint Races. En este caso, con Portimao, Austin, Mugello y Spielberg como telones de fondo. No obstante, tampoco hay que olvidar que el italiano dio uno de los grandes sustos de la temporada. Fue en Montmeló, después de salir despedido de la moto al hacerle un extraño la rueda delantera y de que otra de las máquinas, en este caso la de Brad Binder, pasara por encima de sus piernas. Los médicos, finalmente, anunciaron que no había fracturas y una semana después ya firmó la vuelta rápida en San Marino, en una carrera en la que todos los laureles, no obstante, fueron para Jorge Martín.
En los primeros test de este 2024, el vigente campeón se ha mostrado como el gran dominador. Tanto Sepang como Lusail se le dieron realmente bien. Todo invita a pensar que, si le respetan las caídas, volverá a ser el gran rival a batir.
En su caso, se da la combinación perfecta de hombre y máquina. Su moto ya era de las mejores del paddock y este año ha dado incluso un paso más adelante. El propio Bagnaia no ha dudado a la hora de señalar que la considera mucho mejor que la que tuvo en sus manos el año pasado. Desde su punto de vista, es la combinación perfecta de los puntos fuertes de la que pilotó en 2022 con los de la que le permitió reeditar el título de campeón en la pasada temporada.
Principales competidores
Con esas premisas, la nueva Ducati parece, al menos sobre el papel, una máquina casi invencible. Pero eso no es óbice para que haya que tener siempre, por supuesto, y a pesar de que tendrán en sus manos la moto del año pasado, un ojo pegado tanto en lo que pueda hacer el audaz Jorge Martín como otro piloto al que le importa muy poco jugarse el todo por el todo en los circuitos: Marc Márquez.
Los tests oficiales del seis veces campeón del mundo en la máxima categoría del motociclismo han sido realmente prometedores, por mucho que haya tenido que adaptarse a las peculiaridades de su nueva montura, la del equipo Gresini Racing. A eso, y a compartir box con su hermano Álex, quien aspira a afianzarse por lo menos entre los cinco más rápidos del campeonato.
¿Poderío nipón?
Otro foco de interés, sin duda, serán también las motos japonesas. Hace mucho que las que fueron las grandes dominadoras de los circuitos no pasan precisamente por un buen momento. La gran prueba de ello, precisamente, fue el adiós del propio Marc a una marca, Honda, que tantas alegrías llegó a darle en el pasado y que lo llevó por el camino de la amargura en los últimos tiempos.
La marca alada, precisamente, presentó hace tan sólo unas semanas en Madrid la apuesta oficial con la que intentará recuperar sus mejores sensaciones en los circuitos, tratando de pasar página lo máximo posible de su tan reciente historia con Marc Márquez. Yamaha, mientras, tal vez tiene menos urgencias que su más directa competidora. Pero, sin lugar a dudas, también intentará que sus prestaciones le permitan volver a estar lo más cerca posible de unas motos italianas, Ducati y Aprilia, que llevan ya unos cuantos años marcando seriamente la pauta en los circuitos de MotoGP.
El centro del campo del Barcelona parece estar poco menos que gafado. Ante el Athletic, Xavi perdió de golpe dos de sus argumentos preferidos para la creación de juego: Pedri y Frenkie de Jong. El primero sufrió el enésimo percance muscular de su llegada a la entidad barcelonista, mientras que el segundo padeció un esguince de tobillo por una mala caída. Con este panorama, y con Gavi como baja de larga duración por la grave lesión de rodilla sufrida en noviembre del año pasado, al técnico no le quedará otra que buscar la mejor forma de reinventar la medular. Así lo confesaba en la rueda de prensa previa al partido de este viernes (21.00 h., Dazn) frente a un Mallorca que jugará el día 6 de abril ante el Athletic la cuarta final de Copa de su historia.
«No hay mucho donde elegir en el medio del campo. Medios naturales tenemos a Fermín, a Gündogan y poco más. Hay que reinventar, como sucedió con Christensen, que lo está haciendo bien como mediocentro. Podemos readaptar a Joao Félix, a Raphinha, a Ferran o alguno más», aseveró el entrenador azulgrana, quien no dudó en confesar que las de Pedri y De Jong son bajas «muy sensibles». En el caso del canario, quiso apuntar que se está haciendo todo lo posible para poner fin a esta mala racha de problemas musculares, a la que también quiso quitarle hierro. Sobre todo, apelando a que es algo que también les ha pasado a otros futbolistas en los inicios de su carrera deportiva.
«Hemos hecho un trabajo impecable, sobre todo Pedri. Le he dicho que ésta será la última lesión. Es menos grave de lo que parece y ojalá pueda volver pronto. Tenemos que hacer todo lo posible, y él quien más, para que no vuelva a pasar, ponerle los cinco sentidos. No es el primer jugador que tiene lesiones en el primer tramo de su carrera y está viviendo mucha presión con muy poca edad», argumentó un Xavi que está convencido de que la clave, ante todo, es la paciencia. «Tiene que ser positivo y convencerse de que se recuperará. No le veo problema alguno. Lo importante es que se recupere bien, al 100%, y que no piense ni en el clásico, ni en la Eurocopa», sentenció.
Fermín, un "perfeccionista"
El entrenador azulgrana, por otro lado, no escatimó elogios para un jugador que ahora tendrá más minutos y que acabó el partido frente al Athletic con muy malas sensaciones por el empate: Fermín. «Tiene una personalidad muy grande. Es muy perfeccionista y se autoimpone muchas cosas. El otro día no acabaría contento en San Mamés, como el resto del equipo. Te enfadas si no estás al nivel y él ya ha demostrado que tiene el nivel necesario para jugar en el Barça».
Las circunstancias, además, pueden obligarle a variar un poco su esquema. La filosofía, con todo, es innegociable. «El sistema se puede cambiar, pero el modelo, no. Tenemos que ser ofensivos, tener el balón. Eso no lo cambiaremos. La verdad es que no hemos tenido nunca juntos a los centrocampistas y eso nos ha pesado», recalcó un Xavi que, pese a la distancia de ocho puntos con Real Madrid, se resiste a tirar la toalla en la Liga.
«Lo vamos a intentar hasta el final, hasta que los números digan que no», aseguró un Xavi que, pese a la trascendencia del partido del martes frente al Nápoles, quiere que sus jugadores estén centrados al máximo en el campeonato de la regularidad. «Yo no creo que la Liga esté perdida», ése es el mensaje.
"Aquí manda usted", le dijo en una ocasión Luis Aragonés a Xavi Hernández. Tras esas palabras, llegó la mejor selección española de la Historia, la única que ha logrado de manera consecutiva Eurocopa, Mundial, Eurocopa. El Sabio de Hortaleza sabía que en el pequeño mediocentro de Terrassa estaba la clave del juego del equipo y así se lo hizo saber. El fútbol, a día de hoy, debe mucho a una posición desde la que hay un especial conocimiento del juego.
"Yo a mis mediocentros, sólo tenía que mirarlos y ya me colocaban al equipo". Es Juan Antonio Anquela, 'Anquelotti', el entrenador de aquel maravilloso Alcorcón que sorprendió al Real Madrid en una Copa del Rey con un juego vistoso el que alaba esa posición y lanza la tesis del razonamiento: "Normalmente, son la conexión con el entrenador".
Carlo Ancelotti, Pep Guardiola, Xabi Alonso, Arteta, Simeone o el citado Xavi, entre otros muchos, fueron "conexiones con el entrenador" en sus carreras como jugadores. Ahora, ocupan los principales banquillos de Europa, unos con más éxito que otros. Estamos en la época de los entrenadores mediocentros.
Ancelotti en el encuentro ante el Leipzig.EFE
"Quizás la posición sí te permite entender mejor las fases del juego", comienza el gran organizador y hoy entrenador, Rubén de la Red. El que fuera futbolista del Real Madrid, Getafe y de la Selección Española tuvo que dejar el fútbol muy pronto. Tenía 25 años cuando anunció su retirada por problemas de salud, era 2010 y desde ese momento ya se puso con los carnets de entrenador. Probó un poco de comentarista de televisión, pero en seguida se dio cuenta que lo suyo eran los banquillos.
"Estar en el medio te obliga a entender mejor la situación de cada uno de tus compañeros, ahí sí creo que tenemos un plus a la hora de ser entrenadores", apunta De la Red, aunque no cree que el hecho de haber sido mediocentro te convierta en un buen entrenador per se sino que hace falta mucho "trabajo y capacidad de adaptarte a nuevas situaciones".
Esas características son las que ensalzan en la Escuela de Entrenadores de la Real Federación Española de Fútbol de la que Pep Sansó fue director. "Ser capaz de entender el juego es un punto diferencial", destaca Sansó porque es lo que te permitirá posteriormente "crear tu propia idea de juego". Los mediocentros no juegan solo por intuición sino que añaden conocimiento de juego y eso, "sin ser un requisito imprescindible, ayuda mucho a ser luego entrenador", aprecia el formador.
Simeone observa el partido ante el Sevilla.EFE
Por la escuela en el tiempo en que Sansó era director han pasado los Raúl, Xavi o Xabi Alonso, entre otros muchos. "Alumnos especiales", les califica el formador por las vivencias que han tenido en su carrera, pero les divide en dos tipos: los que llegan con una idea fija como Xavi o Guardiola y los que se adaptan al equipo o a la idiosincrasia del club en el que recalan. "Xabi Alonso ha bebido de muchísimas fuentes y esa influencia se nota en su potencial como entrenador", destaca Sansó. El donostiarra ha pasado por las manos de Mourinho, Benítez, Guardiola o Ancelotti. Casi nada a la hora de ampliar su riqueza táctica en los banquillos.
Porque eso, el estilo o la idea, es lo que define a los técnicos más allá de lo que hayan sido en sus carreras como futbolistas. No obstante, como dice el refranero español, la cabra tira al monte, así que muchos entrenadores tienen un modo de juego, normalmente, parecido al que desarrollaron en el campo. "Mira al Cholo o Xavi. Es un rasgo que aportas al equipo. Inconscientemente tiras hacia lo que más te llena y son tus condiciones como futbolista", cuenta De La Red.
Xavi en el duelo ante Granada.AP
Otra de las cosas que beneficia a los mediocentros a la hora de convertirse en entrenadores es su capacidad de "hablar, mandar y corregir", como destacaba De La Red de su época de jugador. Esa personalidad ayuda a llevar plantillas, que no es una parte pequeña del trabajo de técnico. "Lo más difícil de un entrenador es manejar el vestuario y que los futbolistas crean en lo que les dices", expresa Anquela.
No se puede decir, precisamente, que José Mourinho sea un mal entrenador. Sin embargo, el mensaje dejó de calar en el vestuario de la Roma. Llegó Daniele De Rossi y el equipo romanista obtuvo 4 victorias en sus primeros cinco partidos. La derrota se la infligió el Inter de Milan, líder destacado de la Serie A italiana. "Soy hijo futbolístico de Spalleti, él dice: 'si juegas bien y pierdes, significa que algo has hecho mal", valoró el que fuera mediocentro y capitán del equipo de la capital italiana.
Mayoría en LaLiga
Xavi, Xabi Alonso, Guardiola, Arteta, Ancelotti, Simeone, cada uno en su estilo, pero todos observando el campo desde los 360º, como le gusta decir a De la Red. Otro jugador que militó en esa posición acaba de ocupar un puesto de entrenador en LaLiga EA Sports. Íñigo Pérez, ex mediocentro de Athletic Club y Numancia entre otros clubes, es el sustituto de Francisco en el banquillo del Rayo Vallecano.
Los mediocentros están de moda en los banquillos. Nueve entrenadores de LaLiga EA Sports han desempeñado su carrera de jugadores en esa posición. Hay una anécdota que cuenta Sansó en unas jornadas de evaluación a los nuevos técnicos en 2018, en las que Luis Enrique bromeó diciendo que no se podían hacer más cursos de entrenadores porque allí había 800 aspirantes a sólo 40 banquillos profesionales.
Afortunadamente, como dice el ex director de la escuela, "el entrenador español es muy valorado en todo el mundo" porque entiende muy bien el juego, lo que le abre la puerta a otros lugares del globo. Si además ha sido mediocentro, en los tiempos que corren, parece que las posibilidades se multiplican.