Vinicius Júnior no volverá a jugar con el Real Madrid hasta la ida de los cuartos de final de la Champions League ante el Manchester City, el próximo 9 de abril. Mezcla del parón internacional de la próxima semana y de la sanción al futbolista brasileño, que vio la quinta amarilla de la temporada en Liga contra Osasuna y se perderá el duelo del domingo 31 frente al Athletic Club en el Bernabéu, uno de los partidos más importantes que le restan al conjunto blanco en su objetivo de ganar el título.
Vinicius recibió la tarjeta justo antes del descanso, en el minuto 43, al protestar a Martínez Munuera que no sacara tarjeta a un jugador navarro. El delantero se acercó al árbitro, le pidió la amonestación y al ver que no se la enseñaba, se rio y se alejó de él. Esa actitud fue suficiente para que el colegiado le castigara con una amarilla que acarrea suspensión. «¡No he hecho nada! Es increíble», decía hacia el banquillo. «Todos los partidos este árbitro me saca tarjeta», añadió más tarde a la cámara mientras andaba hacia los vestuarios.
La quinta amarilla del curso liguero para Vinicius es la cuarta de manera consecutiva, enlazando con las que vio ante el Valencia, el Leipzig y el Celta. Una constante que, según Ancelotti, necesita mejorar. «La verdad es que es un jugador muy peligroso y todo el mundo se da cuenta. La afición rival que lo pita, los rivales que hoy han sido correcto, le han dado patadas pero dentro del reglamento... Él obviamente en esa faceta puede mejorar y va a mejorar. Es un chico humilde, serio e inteligente», declaró el técnico italiano.
Seis goles en cuatro partidos
Cuestionado sobre el ambiente que rodea a Vinicius en cada partido, Ancelotti también insistió en que el futbolista debe asimilar mejor ese contexto. «La presión que tiene en el ambiente tiene que controlarla un poco más, si», aseguró Carletto en sala de prensa. Antes, elogió la actuación «extraordinaria» de su futbolista: «Le he felicitado porque ha hecho un partido extraordinario. Ha elegido muy bien las situaciones, se ha movido bien sin balón, ha atacado la línea defensiva, esto es lo que ha mejorado más. Con balón siempre es eficaz pero ahora sin balón está siendo espectacular».
Y es que en el otro lado de la balanza, frente a esas amarillas, Vinicius acumula seis goles en los últimos cuatro partidos. Dos al Valencia, uno al Leipzig, otro al Celta y los dos de El Sadar, donde fue muy superior a los defensas navarros. Anotó dos, pero se pudo ir hasta los cuatro si hubiera estado todavía más acertado. En la primera parte tuvo un mano a mano con Herrera en el que intentó batirle por debajo de las piernas y en el tramo final definió demasiado desviado cuando ya olía el hattrick. «No pienso en los que he metido, sino en la que he fallado al final. En que podría haber marcado aún más», reconoció el futbolista tras el duelo. «El míster me ha dado libertad y yo la estoy aprovechando. Arriba todos tenemos la flechita para arriba, marcando mucho», añadió.
El Seis Naciones es celebración. Irlanda festeja a San Patricio tras revalidar el título con autoridad. Lo ha sellado este sábado al vencer a Escocia (17-13) en un encuentro que ha decidido en los últimos minutos. Y, sin embargo, su campeonato tiene un cierto aroma a oportunidad perdida. La derrota en Inglaterra, hace una semana, ha impedido a la selección de la isla completar su segundo torneo invicta y marcar un récord de doce victorias consecutivas.
El contratiempo se produjo en campo inglés, con el tiempo agotado y las expectativas por las nubes. Aun así, resulta innegable el mérito de Irlanda. Tras caer en cuartos de final en el Mundial, vuelve a donde estaba, a dominar el rugby del norte. Paliza a Francia (17-38), paliza a Italia (36-0), paliza a Gales (31-7) y triunfo ajustado ante una dura Escocia.
Ya sin el retirado Sexton, bien sustituido por Crowley, el XV del Trébol ha jugado con sus códigos al rugby que domina y que le hace dominar. Ha sido líder en puntos, en ensayos, en metros recorridos portando el balón, en pases, en rupturas de la línea defensiva rival. A menudo voraz en la 22 contraria, aunque este sábado haya perdido varias oportunidades claras de distanciarse en el marcador.
El irlandés Furlong trata de posar un ensayo contra EscociaPaul FaithAfp
El de 2024 será para Italia el Seis Naciones el de la consolidación. Dos victorias y un empate en cinco partidos. En la tercera jornada rozó la hazaña en Francia: estrelló en un palo el golpe de castigo que le hubiera dado la victoria (13-13). Su delantera ha reducido la desventaja respecto al resto. Y además el quince de Gonzalo Quesada ha sacado el máximo partido a la agresividad de su línea, con tres cuartos que portan el balón y atacan al defensor buscando el hueco o el pase tras contacto.
El fin de semana pasado, contra Escocia, el público de Roma disfrutó de una remontada y de la primera victoria como local desde 2013. Este sábado, en Gales, actuación convincente y victoria con nota (21-24). Italia se ha plantado muy bien en defensa, ha cerrado los espacios, ha recuperado balones y ha golpeado con la rapidez de sus tres cuartos. Por fin disfruta más que sufre.
Francia ha perdido fuelle. Tras caer igualmente en cuartos de final de su mundial, se ha desdibujado y sólo en las dos últimas jornadas, con la incorporación de jóvenes -es campeona del mundo sub20-, ha cobrado impulso. La selección gala había comenzado en modo ciclotímico. Jugaba a ráfagas, se desconectaba y tenía un grave problema con las expulsiones.
El XV del Gallo se veía en el diván. En paralelo, su anterior capitán, Dupont, participaba en la primera victoria francesa en un torneo de las Series Mundiales de seven y entraba en el equipo ideal. Francia se reencontró en la cuarta jornada, en Gales, donde apabulló con el paso de los minutos. El joven medio melé Le Garrec se zafó de la sombra de Dupont para reclamar con su actuación la entrada de savia nueva en una plantilla que había perdido la chispa.
Italia gana una touche frente a GalesGeoff CaddickAFP
Inglaterra no ha ratificado la mejoría que mostró en el mundial, donde fue tercera. Comenzó ganando a los dos equipos más fáciles, Italia y Gales. Pero el XV de la Rosa quedó en evidencia ante Escocia. Aunque tuvo más balón, sólo fue capaz de ensayar a la salida de dos melés propias. Buen trabajo táctico pero pocas ideas en el juego abierto. Hasta que en la cuarta jornada los ingleses se soltaron. Menos pie y más balón a la mano Ese día se mostraron inspirados, intensos, vertiginosos para imponerse a Irlanda con el tiempo cumplido. Porque el Seis Naciones también es drama y redención.
Otro año más, el Seis Naciones de Escocia ha estado marcado por la intermitencia. Minutos de dominio, destellos de brillantez y súbitos apagones. Ante Francia perdió de manera cruel, con un ensayo ganador probablemente posado que las tomas de cámara no pudieron validar. Revivió ante Inglaterra por el ardor fratricida que agita a ambas desde 1879. Ese día sacó el máximo rédito a su plan, basado en el pie de Russell, su Messi-pero-menos. Patada a campo contrario, presión defensiva y balones al ala Van der Merwe. Da la primera zancada y se escapa y/o atropella hasta el ensayo. La derrota en Roma, con el partido encarrilado, la bajó al suelo y este sábado ha plantado cara a Irlanda. Pero los números no mienten, sólo dos partidos ganados.
Gales se marcha con la cuchara de madera por haber perdido sus cinco encuentros, tres de ellos por tres puntos o menos. Ha mostrado la cara y la cruz de su juventud. A ratos desbordada; otros, los menos, desencadenada. El plan basado en la defensa y la utilización del maul no le da para más si el resto del ataque se atasca. Deposita su esperanza el futuro porque este Seis Naciones se cierra para ellos con un fracaso.
Si de algo disfruta Carlo Ancelotti es de un equipo versátil, polifacético y camaleónico. Eso volvió a ser el Madrid en Pamplona, en uno de esos viajes trampa que con el tiempo el conjunto blanco ha sabido resolver de forma constante. No pierde en Navarra desde 2011 y tampoco cayó este sábado, consciente de la importancia de cada punto, ampliando distancia con el Girona y apoyándose en el talento de Vinicius. El brasileño anotó dos goles y fue el mejor ante Osasuna, que consiguió empatar pero se vino abajo en la segunda parte (2-4).
El duelo no tuvo descanso, máxima fundamental de cada plan de juego de Jagoba Arrasate. Osasuna es intenso, generoso en el esfuerzo y ha encontrado en Budimir a uno de los grandes goleadores de su historia. Quizás las sensaciones dicen que su temporada está siendo peor que la pasada, cuando alcanzó la final de Copa, pero el cuadro rojillo ha llegado al tramo final de curso con opciones de pelear puestos europeos.
Ante el Madrid, sin embargo, no pudo sumar, condenado por un error de Catena, por cierta fragilidad defensiva y por las virtudes de un ataque madridista muy efectivo.
Vinicius anotó el primer gol en el minuto 3, cuando todavía el público estaba cogiendo el ritmo del choque. Catena se confió demasiado en un recorte y el brasileño le robó la pelota para plantarse mano a mano con Sergio Herrera. Se escoró un poco a la derecha para obligar al portero a vencerse y definió con calma con un toque cruzado.
El tanto podría haber sido un paso adelante del Madrid en el partido, pero el conjunto de Ancelotti, imperial por alto durante casi toda la campaña, ha comenzado a mostrar últimamente algunas debilidades en la defensa de los centros. Ya le sucedió ante el Leipzig y repitió defecto en el minuto 6 del partido ante el Osasuna. Carvajal no acertó a despejar de cabeza un córner y peinó el balón hacia atrás, Herrando consiguió devolverlo al área y Budimir, libre de marca, empujó la pelota a la red mientras Lunin se movía detrás de la línea de gol. El atacante croata marcó así su 15º gol de la temporada, quedándose a uno solo de Jude Bellingham en la lucha por el Pichichi.
Un minuto después del empate, Vinicius tuvo una nueva oportunidad para poner al Madrid en ventaja. Rüdiger vio el desmarque del brasileño a la espalda de la defensa y le puso un balón raso perfecto para que el delantero se midiera de nuevo con Herrera. Pero en esta ocasión Vinicius se equivocó. Amagó con una bicicleta e intentó definir por debajo de las piernas del portero, hábil para despejar el lanzamiento.
El Madrid más versátil
El Madrid encontraba soluciones al muro navarro con facilidad, aprovechando la movilidad de casi todos sus futbolistas. Sólo Lunin, Rüdiger, Tchouaméni y Kroos parecían tener una posición fija sobre el césped. El resto no paró de moverse. Desde Carvajal a Rodrygo, pasando por Mendy, Camavinga, Valverde y Brahim, con Vinicius más 'nueve' que otros días. Esas variantes complicaron el trabajo defensivo de Osasuna y crearon las mejores oportunidades para el Madrid.
En el 17, Brahim, muy activo, picó un balón al interior del área hacia el desmarque de Valverde, que apareció de sorpresa. El uruguayo no se entretuvo y puso el balón atrás para la llegada imprevista de Carvajal, que de primeras envió la pelota a las redes de Herrera. Cuarto gol, uno brillante, del defensa en Liga.
Después de los tres goles, el partido bajó revoluciones. El Madrid trató de amasar la posesión, haciendo que el Osasuna olvidara su propia intensidad y buscando los espacios a la espalda de la defensa rojilla, unos pasos más retrasada tras las dos arrancadas de Vinicius.
El brasileño siguió siendo el futbolista más peligroso del ataque madridista, insistiendo a la espalda de los centrales y combinando en corto cuando la jugada lo necesitaba. Pidió penalti de Unai García en una acción y disparó fuera cuando se rozaba la media hora.
Osasuna trató de despertar, más con corazón que fútbol, y Arnaiz tuvo un buen disparo para probar a Lunin antes del descanso, a donde se llegó con un Vinicius enfadado tras ver, por protestar, la quinta amarilla de la temporada. No estará la próxima jornada ante el Athletic, hueso para los de Ancelotti.
La sentencia
Tras el intermedio, el Madrid mantuvo su idea, cómoda ante la escasa oposición de su rival: posesión, movilidad y búsqueda de espacios. Y como Osasuna elevó demasiado la defensa, los encontró con relativa facilidad. En el 60, Valverde peinó un balón largo de Lunin y dejó solo a Brahim frente a Herrera, sacando ventaja de que Rodrygo y Vinicius se habían llevado sus marcas. El andaluz definió con tranquilidad con la derecha y sentenció el choque.
Tres minutos más tarde, el Madrid continuó encontrando oro al espacio. Rüdiger buscó a Valverde a la espalda de la defensa y el uruguayo cedió a Vinicius para que éste encarara la portería. El brasileño, en lugar de buscar la potencia, se inventó un toque sutil para superar a Herrera y poner el 1-4.
Pudieron ser más, porque el propio Vinicius estuvo a punto de sumar su hattrick tras un pase largo de Carvajal, y Rodrygo, el más inconsistente de todo el ataque madridista, no acertó a marcar en un mano a mano con Herrera. En el descuento, Iker Muñoz maquilló un poco el choque con el segundo tanto de los locales.
Jasper 'Desastre' le llamaban al que hora todos se rinden, el tipo más rápido del mundo. Al velocista que domina, ganador de cuatro etapas y el maillot verde del último Tour, un belga asombroso. El mismo que siempre daba al palo, que en un Tour anterior se había quedado seis veces entre los tres primeros y también en una etapa con final en Dunkerke alzó los brazos al frente del pelotón sin darse cuenta de que Van Aert había ganado un rato antes. Todo eso tan atrás ya. Porque Philipsen cabalga tan seguro de sí mismo que hasta se apunta Monumentos. Se impuso en la San Remo en un sprint ante 12 fuoriclasse para colar su nombre en la batalla entre Van der Poel y Pogacar y para devolver a los velocistas al trono de la Classicissima.
Desde 2016 (Arnaud Démare), ningún sprinter puro se imponía en la meta de la Vía Roma de San Remo. Siempre el Poggio, para arriba o para abajo, como juez. Pero el del Alpecin se aprovechó de las circunstancias. De la nula selección en la Cipressa y del trabajo impagable de su compañero Van der Poel, quien incluso sacrificó sus propias opciones de hacer historia -repetir victoria en el primer Monumento por segundo año consecutivo (algo que no se logra desde Erik Zabel en 2001)-, para atajar los zarpazos de Pogacar (incluso el de Mohoric en los últimos kilómetros) para poner en bandeja la victoria a Philipsen.
Y aún así, apenas un tubular le separó de Michael Matthews, con Pogacar tercero. Toda la electricidad para los últimos 20 minutos, seis horas donde aparentemente nada sucede, así es la magia de la Classicissima, donde siete veces reinó Eddy Merckx, donde Óscar Freire lo hizo tres (y nueve veces estuvo en el Top 10).
La clave fue que no hubo tiroteo en la Cipressa, donde apuntaba la estrategia del UAE, la esperanza de Pogacar de otro 'solo' (como en la Strade Bianche hace unas semanas), tan utópicos en la Milán-San Remo. Puso ritmo mortal el debutante Isaac del Toro, pero no hubo continuidad por ninguno de sus compañeros, un grupo demasiado compacto que ni agarrar a los valientes del día -entre ellos Sergio Samitier, que se cayó poco después en una curva- pudieron antes de coronar. Acercarse a los nueve minutos y dejar el pelotón tiritando era el objetivo sobre el papel (el récord seguirá siendo de Colombo y Gontchenkov, desde 1996, 9:19). Pero no hubo forma, para desesperación de Tadej, tan ansioso y tan contenido a la vez.
El podio final de la Milán-San Remo, con Philipsen en el centro.MARCO BERTORELLOAFP
Así que a falta de 15 kilómetros y más de seis horas de esfuerzo, vuelta a empezar, con el grupo enorme entrando por detrás, entre ellos los velocistas, con tan solo ya el Poggio como obstáculo. Y ahí la timidez, el acelerón inútil de Wellens (la impresión es que a Pogacar le faltó equipo), el alarde de Gonzalo Serrano (26º en meta a 35 segundos, el mejor español) y los dos ataques sin premio para Pogacar. El primero, contrarrestado por Van der Poel, Bettiol y Ganna. El segundo, en el que sorprendió justo antes de coronar, no lo pudo rematar en el descenso, donde el propio Van der Poel, Pidcock y el resto pronto le dieron caza. "Estuvo cerca, tenía unas piernas increíbles", confesó después el esloveno.
Así que los 12 elegidos se plantaron en Vía Roma, donde Philipsen escribió su nombre para la eternidad, con un gracias enorme a un compañero de los que no tienen precio. La grandeza del nieto de Poulidor.
De aquel partido apenas se guardan imágenes; las fotos que hicieron los 20 o 30 espectadores y poco más. El 2 de abril de 2019 un español de 15 años debutaba en ATP como invitado en el challenger de Alicante y el destino lo emparejó en primera ronda con un italiano de 17 años que llegaba en racha, con tres títulos seguidos y 16 victorias consecutivas. De ambos ya se pregonaban maravillas, pero todos los pronósticos se quedaban cortos. Este sábado (no antes de las 21.30 horas, Movistar+) ambos se enfrentan en semifinales del Masters 1000 de Indian Wells con el número dos del ranking mundial en juego.
El español era Carlos Alcaraz, el italiano era Jannik Sinner, aquel duelo iniciático se lo llevó el primero por 6-2, 3-6, 6-3 y la reacción de ambos fue ejemplar. Alcaraz pudo venirse arriba por su victoria, pero no lo hizo; Sinner pudo enfadarse ante el arrojo del niño, pero no lo hizo. ¿Qué hicieron? Entablaron una amistad que aún dura hoy, pese a que los dos discuten en la cima del tenis.
Las últimas Navidades, de hecho, Sinner estuvo en Villena en otra muestra de su cercanía. En una decisión extraña en la élite, el italiano decidió viajar a Alicante junto a uno de sus entrenadores, Simone Vagnozzi, y organizar un ministage de pretemporada al lado de Alcaraz y su técnico, Juan Carlos Ferrero. De sus sesiones poco se supo, pero sí hubo constancia en Instagram del buen rollo entre ambos.
«Ahora mismo Jannik es el mejor del mundo. Como dijo Tommy Paul, está jugando desnudo. Ha demostrado un nivel increíble, sin derrotas este 2024. Disfruto mucho viéndole jugar», reconocía Alcaraz en California después de vencer en cuartos de final a Alexander Zverev por 6-3 y 6-1 en un encuentro marcado por una invasión de abejas. «Siempre es divertido jugar contra Carlos. Somos buenos amigos fuera de la pista. Dentro de la pista, solo intentamos dar el 100%», añadió Sinner al derrotar a Jiri Lehecka por un doble 6-3.
Cada dos partidos
Desde aquel partido de niños en Alicante, la rivalidad entre español e italiano ha estado marcada por el turnismo. En su primer enfrentamiento en los grandes escenarios, en la segunda ronda del Masters 1000 de París de 2021, también venció Alcaraz, pero luego se han ido alternando con exactitud: dos victorias para Sinner, dos para Alcaraz y finalmente, las dos últimas, de nuevo para Sinner.
Tanto se conocen, tanto se estudian, que sus encuentros suelen estar dominados claramente por uno de ellos, el que más acierta la estrategia. Sólo en los cuartos de final del US Open de 2022 y en las últimas semifinales de Miami se vivieron duelos de tú a tú, peleados hasta el final. La racha actual de Sinner lo eleva a favorito, pero el nivel de Alcaraz en este Masters 1000 de Indian Wells está siendo exquisito y cualquier pronóstico es aventurado.
El Real Madrid, gracias a una buena actuación de Guerschon Yabusele y a la inspiración en el último cuarto de Facundo Campazzo y Vincent Poirier, selló con un triunfo a domicilio ante el Virtus Segafredo Bolonia (74-89) su pase a los 'playoffs' de la Euroliga, alcanzando de esta manera un objetivo que tenía casi en la mano desde hace varias semanas pero que no terminaba de concretar.
Se enfrentaba el conjunto blanco a un rival contra el que tenía récord negativo en la Euroliga antes del choque, en un feudo difícil donde solo habían ganado dos visitantes este curso en la máxima competición europea y en un momento delicado después de encadenar tres derrotas seguidas en el torneo.
La intensidad blanca
Sin embargo, fue capaz de dejar a un lado esos factores negativos en lo psicológico para salir con confianza gracias al poderío de Guerschon Yabusele. El galo, en uno de sus arranques de furia, hizo siete de los primeros once puntos de los suyos para allanar el camino hacia la decena de renta favorable. Una tímida reacción local redujo a la mitad esa distancia pero Gabriel Deck, con un triple postrero, terminó por mantenerles a raya en el ocaso del primer cuarto (15-23, min.10).
Lejos de relajarse, siguió pegando fuerte el plantel de Chus Mateo. Intenso a la hora de rebotear en los dos aros, generoso en el reparto del balón y menos dado a la pérdida que en choques recientes; desgastó a un anfitrión negado en el triple (1 de 11 al descanso) que se fue al intermedio con la obligación de reflexionar (31-44, min.20).
Las conclusiones que sacase no le sirvieron de mucho ante un visitante con pocas fisuras y que además dinamitaba los posibles cambios de tendencia con triples decisivos. Dos transformó el imparable Yabusele sobre la bocina de posesión y otro más Dzanan Musa. Aún así no pudieron evitar que con una gran canasta de Isaia Cordinier, los de casa consiguieran situarse a menos de diez para terminar el tercer acto (52-61, min.30).
El momento Campazzo
En ese contexto de amenaza, fue capaz el Real Madrid de conservar la calma mientras persistía el desequilibro en los aciertos desde lejos. Sin embargo eso cambió con dos triples seguidos de Jordan Mickey y de Ognjen Dobric. El primero, exmadridista, comenzó además a desmelenarse. Y un parcial de 8-0 puso al Virtus a solo cinco puntos a falta de cinco minutos.
Entonces apareció Facundo Campazzo. El base argentino, poco brillante en los últimos enfrentamientos tras los largos viajes para jugar con su selección ante Chile, se puso al frente para anotar seis puntos consecutivos y regalarle otros seis a Vincent Poirier. Ahí puso el broche el Real Madrid, que con su clasificación para las eliminatorias cierra otro capítulo en su búsqueda de la excelencia este curso.
La España de balonmano no está aún clasificada para los Juegos Olímpicos de París, pero casi. Ahora sólo un derrumbe histórico este domingo ante Brasil (17.45 horas, TDP) podría dejarla fuera. La victoria este viernes ante Eslovenia (32-22) en el segundo partido del Preolímpico fue brillante por varios motivos.
En primer lugar porque ahora la selección depende de sí misma: puede ganar, empatar e incluso perder por menos de 19 goles y suyo sería igualmente el pase. En segundo lugar porque el triunfo descubrió a un nuevo líder, Imanol Garciandia, que llegó al equipo ya veterano hace apenas un año, y este viernes se descubrió gracias a su potencia en el lanzamiento. Sus seis tantos en la primera parte fueron esenciales. Y en tercer lugar porque Gonzalo Pérez de Vargas volvió a la excelencia. Después de un Europeo para olvidar, el peor torneo de su vida, el portero se resarció a lo grande con una actuación antológica en la que llegó a superar el 50% de acierto -acabó con 18 paradas de 38 lanzamientos-.
Con todo, España apenas sufrió en los primeros minutos, fruto de la tensión, y luego llegó a gustarse, a disfrutar. En cuanto lideró el marcador con los goles de Garciandia (7-6, min. 10), empezó a desplegar su juego y a correr, a correr, a correr. Un parcial antes del descanso (del 11-10 al 17-10) decidió el partido y en la segunda parte Pérez de Vargas bajó la persiana. La desesperación del conjunto eslovaco fue creciendo mientras España organizaba la celebración.
Ya conocemos las eliminatorias de cuartos de final de la Champions League. Real Madrid - Manchester City, PSG - Barcelona, Atlético - Dortmund y Arsenal - Bayern. Aquí desgranamos las virtudes y defectos de los rivales de los españoles.
Madrid-City: un ogro casi inmejorable
El pasado verano, feliz tras el éxtasis de su primera Liga de Campeones, el Manchester City salió al mercado y se gastó 241 millones. Así, como si necesitara darle la vuelta a un equipo en reconstrucción, como si no tuviera ya la mejor, o una de las dos mejores, plantillas de toda Europa. Llegaron el defensa croata Josko Gvardiol por 90 millones, el delantero portugués Matheus Nunes por 62, el centrocampista belga Jeremy Doku por 60 y el centrocampista croata Mateo Kovacic por 29. Y ahora, ya en marzo, ninguno de ellos está entre los diez futbolistas con más minutos de la plantilla de Pep Guardiola esta temporada.
Ese resumen de los fichajes, su coste y su utilización habla a la perfección sobre los escasos ajustes que ha necesitado hacer el técnico de Santpedor en los últimos meses. Su Manchester City, el mismo Manchester City que le metió cuatro goles al Real Madrid en la vuelta de las semifinales del año pasado, sigue siendo una máquina de jugar al fútbol con las mismas piezas.
Ahí está Erling Haaland, con 29 goles en 33 partidos, en un curso lejos de números históricos pero cerca de la voracidad anotadora que ha mostrado siempre. Ahí está Kevin De Bruyne, de vuelta de una lesión que sólo le ha permitido disputar 700 minutos, pero que le hace llegar fresco al cruce con el Madrid, al que ya marcó en el Bernabéu el año pasado. Y ahí está Rodri, eje del campeón, con más de 3.000 minutos, y 7 goles, esta campaña.
Todo pasa por las botas del español, quizás más que nunca, en un equipo que sufrió un pequeño bache en la Premier al inicio de curso y ahora se jugará la liga en primavera contra el Arsenal y el Liverpool, de los que les separa un sólo punto. Puede ser que ahí, en la necesidad de seguir compitiendo el torneo doméstico, surja una pequeña ventaja para el Madrid, líder de la Liga con siete puntos de ventaja sobre el Girona.
Pero la realidad es que este City tiene argumentos de sobra para competir en todas las competiciones. Prueba de ello es el triplete del curso pasado: Champions, Premier y FA Cup. De momento, y a pesar de las dificultades, este año sigue vivo en las tres. Y lo hace, en parte, gracias a un fondo de armario que asusta. El portero Ederson se lesionó ante el Liverpool y es duda para la eliminatoria, siendo el único lunar de cara a la lista contra el Madrid. Mientras, en defensa Walker, Dias, Aké, Akanji, Gvardiol y Stones se reparten los tres puestos defensivos que está usando Guardiola en sus alineaciones. Sí, sólo tres. El técnico está metiendo ahora a Stones como segundo mediocentro, al lado de Rodri, pero sus laterales ya son centrocampistas, no defensas.
Foden, Julián Álvarez y Doku, además de Grealish, ahora lesionado, comparten rol en las bandas, dejando dos puestos en la mediapunta que siempre, salvo lesión o rotaciones, son para De Bruyne y Bernardo Silva. El belga marcó en la ida contra el Madrid y el portugués anotó el primero de la vuelta, iniciando la goleada. Son los creadores del miedo: las arrancadas y remates de Haaland, que viene de marcar 5 goles en un partido de FA Cup ante el Luton y acumula 7 en los últimos cuatro encuentros. Estuvo un mes fuera por una lesión en el pie, pero ya está de nuevo en forma.
Así es el club que suma mayor valor de mercado en su plantilla: 1.270 millones. Un ogro casi inmejorable que volverá a medir el nivel del Real Madrid.
PSG-Barça: los jóvenes y Luis Enrique
YOAN VALATEFE
Hablar del PSG, hasta el próximo 30 de junio, es hablar, cómo no, de Kylian Mbappé. Pero el conjunto que entrena Luis Enrique es también mucho más que el talentoso delantero francés. El ex seleccionador y ex técnico del Barça ha sabido apostar por la incorporación de talentos jóvenes y ha encontrado también en otro ex azulgrana, Ousmane Dembélé, al mejor escudero para su gran estrella. El Mosquito parece haberse librado por fin de la plaga de lesiones que minaron su etapa barcelonista y acumula 12 asistencias en los 32 partidos que ha jugado esta temporada.
Menos presencia, en cambio, ha tenido un Marco Asensio que no acaba de convencer al asturiano y que, tras estar dos meses y medio de baja por una lesión en el pie, ha vuelto ahora al dique seco por unos problemas musculares.
En la zaga, el brasileño Lucas Beraldo, quien llegó al club en el pasado mercado de invierno, se ha convertido en una pieza fundamental a pesar de que sólo tiene 20 años. Su progresión ha sido fulgurante desde que debutó en 2022 con el Sao Paulo. En la banda derecha, mientras, cuenta con la presencia de un Achraf Hakimi que combina sus cualidades defensivas con una nada desdeñable aportación en ataque. Bajo los palos, cómo no, el titular indiscutible es el italiano Gianluigi Donnarumma, a pesar de que su juego con los pies no es en absoluto todo lo bueno que desearía su técnico.
De ahí, precisamente, que apostara por incorporar al ex azulgrana Arnau Tenas el verano pasado, pero el arquero, formado en las categorías inferiores del Barça, sólo ha jugado tres partidos este curso. Está en periodo de aprendizaje.
En el centro del campo, mientras, el equipo parisino cuenta también con otro talento joven que ha firmado un rápido ascenso hacia la élite: Warren Zaïre-Emery. Este futbolista, que prácticamente acaba de cumplir los 18 años, fue el debutante más joven en la historia de la entidad al estrenarse con el PSG con tan sólo 16 años y cinco meses y ya ha jugado también con la selección francesa. En cuanto a otro centrocampista bien conocido por la afición española, Fabián Ruiz, su presencia en la medular ha sido un tanto intermitente y, en los dos últimos duelos del equipo francés en la Ligue1, ni siquiera ha tenido minutos.
Un Dortmund a la deriva
INA FASSBENDERAFP
Desde 2015, durante la última temporada de Jürgen Klopp, el Borussia Dortmund no vivía una situación tan convulsa. No sólo sobre la hierba, donde el equipo muestra una irregularidad desesperante, sino también en los despachos. Con el entrenador y el director ejecutivo en la puerta de salida, aquel Dortmund modélico de hace una década navega hoy a la deriva. A 20 puntos del liderato en la Bundesliga, el único objetivo plausible hasta fin de curso será conseguir un billete para la próxima Champions. Y asegurar así la supervivencia económica. Si no cumple con esta premisa, el peligro de convertirse en un equipo de la zona media parece más que real en la cuenca del Ruhr.
Ayer, tras definir al Atlético como "un pequeño monstruo de las eliminatorias", Edin Terzic tuvo que hacer frente a alguna pregunta maliciosa en torno a la ausencia de sus mejores futbolistas en la selección alemana. Julian Brandt, Mats Hummels, Niklas Süle, Emre Can y Nico Schlotterbeck no cuentan para Julian Nagelsmann, que sólo ha convocado a Niclas Füllkrug de cara a los amistosos ante Francia y Países Bajos. En realidad, los periodistas no sólo pretendían analizar la decadencia de este Borussia, sino abordar otra cuestión de fondo. ¿Cómo es posible que el Dortmund quiera contratar a Nagelsmann como relevo de Terzic si ni él mismo confía en estos jugadores para la Eurocopa?
A esa cuestión debería responder Hans-Joachim Watzke, uno de los CEO más longevos del fútbol europeo, con 23 temporadas en el cargo. Sin embargo, el ejecutivo que hizo explotar a Erling Haaland o Jude Bellingham ya ha anunciado su marcha en 2025. Lo más probable, que a su baja se sume la de Matthias Sammer -histórico capitán del equipo campeón en 1997- que venía ejerciendo como consejero durante desde 2018. Sin ellos, la reconstrucción se antoja aún más incierta.
Casi 10 meses después de aquel 2-2 ante el Mainz, que le apartó del título de la Bundesliga en la última jornada, las críticas contra Terzic siguen marcando el día a día del Dortmund. Al mal juego del equipo ha habido que sumar dos notorias decepciones. Gio Reyna, llamado a liderar el proyecto, tuvo que salir cedido hace un mes al Nottingham Forest. Y el goleador Sebastian Haller sólo disputó cuatro partidos como titular en verano antes de perderse los dos últimos meses por una lesión de tobillo.
Las derrotas ligueras ante Bayern, Stuttgart o Leipzig y la eliminación copera frente al conjunto de Sebastian Hoeness mermaron la ilusión de la ruidosa Südtribüne. La llegada en enero de Jadon Sancho, sumado a las pinceladas de calidad de Hummels y Brandt, bastaron ante el PSV. Pero este Dortmund, donde el único futbolista que ha brillado por encima de la media es Gregor Kobel, su portero, tiene aún demasiadas cosas que mejorar para sorprender al Atlético.
El Real Madrid ha presentado una denuncia ante la Fiscalía General del Estado contra los delitos de odio y discriminación, por los insultos racistas y de odio a Vinicius Júnior en las inmediaciones del estadio Olímpico de Montjuic y del estadio Cívitas Metropolitano esta semana. El conjunto blanco sale así al paso de unas quejas que primero inició el propio jugador, emitiendo un comunicado en sus redes sociales y pidiendo actuaciones a la UEFA, y luego siguieron su agencia y la Federación Brasileña de Fútbol.
Vinicius y el Madrid denuncian que antes de los partidos de octavos de final de Champions entre el Barcelona y el Nápoles y entre el Atlético de Madrid y el Inter de Milán, en los aledaños de ambos estadios se escucharon insultos racistas hacia el brasileño.
En concreto, en las puertas del Metropolitano algunos hinchas cantaron "Vinicius, chimpancé" y en Montjuic "Vinicius, muérete". El enfado del futbolista no es nuevo, como tampoco lo son los insultos. Ya recibió insultos racistas en el último clásico de Montjuic y en los partidos que ha disputado en el estadio del Atlético, pero en esta ocasión se da la situación de que Vinicius ni siquiera era rival de los equipos locales esa noche.
"El Real Madrid pide a la Fiscalía que solicite a las fuerzas de seguridad las grabaciones existentes en ambas localizaciones a fin de identificar a los autores de dichos insultos racistas y de odio", dice el comunicado del conjunto blanco, que "condena estos violentos ataques de racismo, discriminación y odio que se vienen produciendo, lamentablemente de manera reiterada, contra nuestro jugador Vinicius Junior".
Además, añade: "Nuestro club seguirá trabajando en la defensa de los valores del fútbol y del deporte, y se mantendrá firme en su lucha por la tolerancia cero ante episodios tan repugnantes como los que se siguen produciendo en los últimos tiempos".
Vinicius, que no da crédito al nivel de insultos racistas que está recibiendo desde hace meses, reclamó sanciones a la UEFA. "Espero que ya hayáis pensado en su castigo. Es una triste realidad que pasa incluso en los partidos donde no estoy presente", escribió en sus redes, citando a la UEFA.
El presidente de la Federación Brasileña, Ednaldo Rodrigues, mostró su apoyo al futbolista: "Vinícius, sigue marcando goles, regateando a tus rivales y enfrentándote a los racistas. El fútbol brasileño está a tu lado".
Michael Yonmark, presidente de Roc Nation Sports International, la agencia de Vinicius, criticó que "no estaba ni siquiera participante en ese partido. Es el último de una serie de desagradables incidentes que llenan de vergüenza el fútbol español. No podemos aceptar esto de ninguna manera. Pedimos a la UEFA, al Atlético de Madrid y a las autoridades españolas que no toleren el racismo y que actúen ahora".
En el Metropolitano no es la primera vez que se dan insultos racistas contra Vinicius. El 18 de septiembre de 2022, en la previa de un partido de Liga, un numeroso grupo de aficionados del Atlético cantó "Vinicius, eres un mono". Un cántico que la Fiscalía declinó castigar al alegar un contexto de "máxima rivalidad". En el último derbi en el Metropolitano, el grito se repitió en la entrada al estadio.
Más allá de la lista de 26 jugadores que ha dado este viernes Luis de la Fuente, el foco estaba puesto, cómo no, en un ausente. Brahim Díaz y su margarita particular, ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora definitivamente no, acerca de la selección española. En una historia donde todos dicen la verdad, a medias, y todos mienten, a medias también, una frase del seleccionador le ha puesto el punto y final. "Hay un documento del 9 de marzo donde él renuncia a jugar con España". ¿Qué documento es ese?
Se trata de una comunicación de FIFA, que llega el sábado 9 de marzo a la intranet de la Federación, donde se comunica que Brahim ha dado traslado a la Federación marroquí, y ésta a la FIFA, de su decisión de jugar con el país africano. "Por tanto, yo ya no podía llamarle para esta convocatoria", ha resuelto De la Fuente en una comparecencia donde ocho de las diez primeras preguntas han sido por este asunto.
Un asunto que cada vez tiene más pinta de ser una cuestión de 'feeling'. No se ha producido una conversación directa entre Brahim y De la Fuente, y tampoco entre la dirección deportiva de la Federación y el Real Madrid o los agentes del jugador, según las versiones de todos ellos. El chico sí estaba en la prelista del 1 de marzo, y de eso eran conocedores tanto el Real Madrid (pese a filtrar que la española era la única Federación que no les daba esa relación de nombres) como los agentes del jugador.
A juzgar de nuevo por las versiones cercanas al centrocampista, siendo consciente de esa prelista, la decisión de 'fichar' por Marruecos la toma el jueves 7 de marzo. La duda, entonces, es saber por qué Brahim toma esa dirección sabiendo ya que está en la prelista de España. Si había esperado un par de años, parece lógico pensar que no pasaba nada por esperar una semana más, hasta este viernes, cuando se conocía la lista definitiva. Además, fuentes conocedoras de los trámites burocráticos necesarios en estos casos dudan seriamente de que entre el día 7 (cuando supuestamente toma la decisión) y el día 9 (cuando llega la comunicación oficial de FIFA a Las Rozas) dé tiempo a hacer todo el papeleo necesario, que no es poco. También puede ser que todo estuviera preparado a la espera del ok del jugador.
Discursos extraños
Por otro lado, es cuestionable el discurso del seleccionador. "Aquí viene quien quiere, sin exigencias", dijo el lunes, y este viernes, claro, ha debido responder varias veces a una pregunta directa: ¿Presionó Brahim para garantizarse la convocatoria con España? De la Fuente ha querido llevar la cuestión hacia lo etéreo. "Brahim no ha exigido nada, al menos a mí personalmente, pero cuando hablo de exigencias, hablo en general. Ningún futbolista puede exigir nada, simplemente dije esta frase hablando en general, como máxima para el futuro", dijo, tratando así de eludir lo nuclear de esta trifulca. Pero no parece muy lógico que, cuando le preguntan por Brahim, ponga en el tablero la palabra "exigencias" y luego diga que habla en general.
Una cuestión de 'feeling', pues, resumido en que a De la Fuente, por los motivos que sea, no considera a Brahim una gran pérdida en lo futbolístico.