El mejor Kroos nunca visto en Múnich: "Le conozco muy bien. Y él a mí"

El mejor Kroos nunca visto en Múnich: “Le conozco muy bien. Y él a mí”

La cabeza erguida buscaba el contacto visual con Vinicius. La curva del cuerpo no parecía presagiar nada, pero la mano ya indicaba dónde llegaría el pase al brasileño. Los rivales le habían concedido un par de metros y Toni Kroos no desperdició la oportunidad. Suya fue ayer la majestuosa asistencia para el 0-1, obra cumbre de otra gran noche para el Real Madrid. «No hay palabras para definirle. Es un jugador top, crucial para nuestro juego, por el modo en que controla los tiempos y por sus pases», admitió Carlo Ancelotti.

La felicidad de Carletto, como la de la mayoría de sus futbolistas, no sólo se ceñía al empate que había enfriado el cráter del Allianz. Se trataba, más bien, de la satisfacción por haber hecho emerger de nuevo ese temple competitivo con el que salir a flote tras una situación límite. Porque después de tres triunfos consecutivos en Múnich, el 14 veces campeón volvió a sudar ayer como corresponde en unas semifinales. El 2-2 no sólo le otorga cierta ventaja para el Bernabéu, sino que también le permite igualar su propio récord en Champions, donde ya suma 11 partidos sin perder, igualando el registro de la temporada 2016-17. Otro motivo de celebración para los 4.000 madridistas que lo vivieron en directo en Múnich. Los que disfrutaron de las virguerías de Vinicius y los errores groseros de Kim Minjae. Los que corearon la maestría de Kroos durante los 76 minutos que pisó la hierba.

«Me ha regalado un gol. Le conozco muy bien. Y él a mí», sonrió Vinicius, con ese brillo tan peculiar en los ojos. Aún parecía saborear el placer del balón al espacio ante Manuel Neuer y el desdichado Minjae. Una cortesía de Kroos, que durante la primera parte cerró una asombrosa estadística. Según la contabilidad de OPTA, 15 de sus pases lograron romper una línea de presión rival. El mejor rival en ese aspecto, Leon Goretzka, sólo pudo filtrar cinco.

«Nos faltaba para ganar los duelos»

«Durante la primera parte hemos defendido con poca intensidad y les dimos la posibilidad de controlar el juego. Nos faltaba para ganar los duelos, pero tras el descanso hemos presionado más, hemos sido más agresivos», analizó Ancelotti, sin pudor a la hora de señalar los defectos de su equipo. Antes de que se cumpliese el minuto 23, el Bayern había rematado ya siete veces ante Andriy Lunin, incluidos dos saques de esquina. Un fuego graneado al compás de sus tambores. La atronadora artillería de siempre en el Allianz Arena, la guarida de un equipo que, a estas alturas de la temporada, suma en la Bundesliga cuatro puntos y seis goles más que el año pasado. Cualquier menosprecio al Bayern en la Champions debería pagarse con la excomunión. Tan intolerable como conceder un par de metros de más a Kroos.

Desde aquella cesión en el Leverkusen, cuando apenas había cumplido la mayoría de edad, Toni había jugado ocho veces contra el Bayern, pero nunca logró siquiera un pase de gol. Ni siquiera en las dos últimas eliminatorias de cuartos y semifinales (2017 y 2018), ya en su plenitud madridista. Quizá por ello, ese gesto con el que indicó el camino para el 0-1 dejó tan boquiabierto a Rodrygo. «¡Qué pase, increíble!», exclamó el delantero, víctima de un clamoroso penalti por parte de Minjae. «Siempre le decimos que siga. No un año, sino muchos más. Me encanta jugar con él», añadió el brasileño. El recital del 8 en Múnich se antojaba ayer el preludio de algo grande en el Bernabéu. «Aún habrá que sufrir, pero ahora en un ambiente que todo el mundo conoce», anticipó Ancelotti. Vinicius, más conciso, presagió una «noche mágica».

Más le vale al Bayern recuperar pronto a Matthijs de Ligt, baja ayer de última hora. Su ausencia como central diestro dejaba un poco más desguarnecida la zona donde Vinicius revolotearía ante Joshua Kimmich. Así que Thomas Tuchel recurrió a Minjae, un central fichado este año del Nápoles. Sin el poderío físico del neerlandés, con ciertos problemas a campo abierto, el coreano al menos aportaría el buen criterio ofrecido durante la primera mitad de curso, donde se había consolidado como el mejor defensa del Bayern.

150 partidos para Müller

Los peligros del Real Madrid, máximo anotador de la Champions al contragolpe con seis goles, se basaban en las transiciones, pero Minjae nunca supo cómo perfilarse para sujetar a Vinicius a campo abierto. Esa debilidad en los dominios de Neuer frustró cualquier amago de épica para Tuchel. «El Madrid ya lo ha hecho antes: marcar dos goles en dos ocasiones. No somos el primer equipo que lo sufre. Deberíamos haber anotado el 3-1, pero luego les regalamos un penalti», admitió el ex técnico del PSG.

Desde aquella liguilla de 2016 con el Dortmund, hasta la inolvidable eliminatoria de 2022 al frente del Chelsea, Tuchel siempre había sabido poner al Madrid ante el desfiladero. Por eso, una situación tan desesperada como la actual convertía a su equipo en un rival aún más peligroso. La elección inicial por Thomas Müller, en detrimento de Serge Gnabry, supuso una apuesta algo nostálgica, con la que el capitán pudo celebrar su 150º partido de Champions. Un hito de la competición, igualando el registro de Iker Casillas en el Madrid. El récord absoluto de partidos en un mismo club aún lo ostenta Xavi Hernández (151).

La influencia de Müller, relegado en los últimos tiempos a un papel casi residual, sólo pudo interpretarse desde lo emotivo. Porque Tuchel se reservaba la baza de Raphael Guerreiro, uno de los futbolistas más infravalorados de la Champions. La mera presencia del portugués ordenó la ofensiva del Bayern, que pudo orientar a Jamal Musiala y Leroy Sané hacia el gol. La diferencia entre jugar a pie natural o pie cambiado giró radicalmente el partido.

Mazraoui y Rodrygo, en dura pugna por un balón.

Mazraoui y Rodrygo, en dura pugna por un balón.AFP

Había que remontarse a octubre, ante el Darmstadt 98 en la novena jornada de la Bundesliga, para asistir al último gol de Sané. Pero como de talento anda sobrado, el canterano del City aprovechó la escasa implicación de Rodrygo para silenciar a los críticos. Desde el otro perfil, Musiala andaba ya abusando de Lucas Vázquez. Con apenas 21 años ya se siente capaz de dominar una semifinal de Champions.

La designación de Clement Turpin, con quien el Madrid había ganado sus seis partidos, levantó cierto malestar en Alemania. Sin embargo, nada pudo objetarse al francés, que señaló sin dudar los 11 metros tras el derribo de Lucas a Musiala y el de Minjae sobre Rodrygo. «Para la vuelta tenemos que ser más clínicos. Será un partido abierto. Hay que mejorar en las defensas individuales y ser más fuertes», finalizó Tuchel.

Lehecka pone fin a la hermosa historia de Nadal en el Masters de Madrid

Lehecka pone fin a la hermosa historia de Nadal en el Masters de Madrid

Fue Jiri Lehecka, un poderoso tenista checo con muchas armas para adquirir protagonismo en el circuito, el último hombre que vio de frente a Rafael Nadal en la pista Manolo Santana. El adiós del ex número 1 del mundo y ganador de 22 títulos del Grand Slam a una de sus pistas fetiche, tal vez sólo superada por Roland Garros, se produjo pasada la medianoche de este miércoles, tras un partido en el que llegó a sembrar esperanzas de cosechar un nuevo triunfo hasta el desenlace del primer set y peleó hasta el final contra un serio adversario y contra sus propias reservas físicas. El revés de Nadal se fue ancho y Lehecka se impuso en los octavos de final por 7-5 y 6-4, en dos horas y un minuto.

Tras disputar 20 de las 22 ediciones, pues sólo se perdió la del pasado año, por lesión, y la primera, cuando aún era un chaval, se va el mejor jugador que ha pasado por este torneo, como atestigua su incomparable balance. Nadie suma tantos títulos ni tantas victorias. Pentacampeón y con 59 partidos ganados, Nadal, que pronto cumplirá 38 años, es el rey en la capital desde que lograra alzar el trofeo en el Rockódromo de la Casa de Campo cuando el torneo aún se disputaba en pista rápida y bajo techo. Desde que anunció que ésta sería la última ocasión en que lo disputase, cada una de sus presencias en la pista central ha cobrado un aura de especial emotividad, multiplicado de forma sobrecogedora en la que fue su última noche.

Nadal no pudo aprovechar su única pelota de rotura. Llegó en el octavo juego, con la posibilidad de situarse 5-3 y servicio, pero el checo la sofocó con una gran derecha paralela. Es Lehecka, 31º, un jugador completísimo. Además de un servicio que ejecuta con velocidad y dirección, pues tan pronto puede ubicarlo en la línea de intersección del cuadro como abierto, habitualmente por encima de los 220 kilómetros por hora, tiene solidez desde el fondo, ya sea con la derecha como con el revés, y buena mano cuando se acerca a la cinta.

Un juego crucial

El partido se quebró en el decimoprimer juego. Lehecka logró romper y encadenó ocho puntos consecutivos para hacerse con el parcial. Las posibilidades de Nadal, después del duro partido ante Pedro Cachín, pasaban por intentar una victoria en dos sets. El checo, de 24 años, hizo un nuevo break en el primer juego del segundo set y puso las cosas dificilísimas para el ídolo de la afición local, encorajinado por la grada en todo momento.

Tal y como llegó al torneo, con sólo dos partidos disputados en el Conde de Godó desde su reaparición tras volver a lesionarse en los cuartos de final del ATP 250 de Brisbane contra Jordan Thompson, ni siquiera él mismo se veía ganando tres encuentros consecutivos en el Masters 1000 de Madrid. Nadal trata de acelerar su puesta a punto para Roland Garros después de año y medio casi en blanco.

En la Caja Mágica ha logrado adquirir ritmo competitivo y disputar encuentros exigentes, como lo fue el de segunda ronda frente a Alex de Miñaur, el jugador que le detuvo la pasada semana en Barcelona, el disputado ante Cachín, que le exigió un despliegue físico durante más de tres horas, y el disputado esta noche, en un horario infrecuente para él, contra Lehecka. Pese a que tiene un relevo de máxima garantía en Carlos Alcaraz, su figura se recordará siempre en esta ciudad, por su carácter, su compromiso y su capacidad para adaptarse con enorme éxito a unas condiciones que nunca fueron las más favorables para su tenis.

Nadal contempló desde el centro de la pista las imágenes de sus triunfos, en 2005, 2010, 2013, 2014 y 2017, entre el entusiasmo de un público que se mantuvo en la cancha coreando su nombre. «Que era una broma, que el año que viene vuelvo», comenzó su parlamento. «Viendo las imágenes, algunas parecen de otra vida», dijo ya hablando en serio. «Para mí ha sido un regalo que me habéis hecho, quizás más importante que algún Grand Slam que he ganado. He tenido la suerte de haber podido hacer de lo que era un hobby mi trabajo y además hacerlo de manera destacada. No puedo pedir nada más. Espero que de alguna manera haya sido un ejemplo positivo para las nuevas generaciones. Lo único que puedo decir es gracias. La vida y el cuerpo llevan un tiempo enviándome señales de que este día tenía que llegar».

Vini y Kroos, fe y razón

Vini y Kroos, fe y razón

Si abril es el mes más cruel, según escribió el poeta, será porque suele incluir una cruce de Champions con el Bayern. El madridista ha perdido la cuenta de todas las primaveras que quedaron suspendidas en Múnich para bien o para mal, para la gloria final de mayo o la espera del próximo abril.

Por no faltar a la tradicional cita con el miedo, Lunin tuvo que hacer la primera parada en el minuto uno. Fue la obertura de un cuarto de hora de acoso ale

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Vinicius salva el cuello de Ancelotti

Vinicius salva el cuello de Ancelotti

Actualizado Martes, 30 abril 2024 - 23:30

El Madrid no debió nunca empatar en Múnich. Porque es mucho más brillante que el Bayern, pero siempre arrastra el hándicap de la falta de valentía de Ancelotti. Hasta el punto que, de no aparecer Vinicius hubiera perdido por dos goles. Que hubiera sido ignominioso.

No puede aparecer el Madrid ante un decisivo partido acobardado. El inició pudo ser una tragedia madridista. El flojo Bayern pudo meter al Madrid dos o tres goles en un suspiro.

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El mejor alemán juega en el Madrid

El mejor alemán juega en el Madrid

Si frente a un equipo alemán el mejor futbolista alemán juega en el Madrid, hay poco más que añadir. Kroos ordenó a sus jugadores y hasta a los contrarios como lo hace un profesor cuando entra en clase. Se acabó el descontrol, las carreras y los papelitos. Cada uno en su sitio. Kroos los colocó a todos. A los suyos, con la pelota; a los rivales, sin ella. Puso el equilibrio que el Madrid necesitaba en un arranque caótico y puso el desequilibrio n

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Vinicius sostiene al Madrid en Múnich y deja todo pendiente del Bernabéu

Actualizado Martes, 30 abril 2024 - 23:01

Qué razón tenía Tuchel. Decía el técnico del Bayern en la previa que los goles del Real Madrid «no los ves venir». «Si rebobinas diez segundos, todo parece bajo control», explicaba. Y diez segundos antes del extraordinario pase al hueco de Kroos a Vinicius, no existía nada. Tampoco en el instante previo a la arrancada del brasileño y su cesión a Rodrygo, derribado por Kim en el penalti del definitivo 2-2. Fue el Big Bang de los blancos para resistir en Múnich y dejar la eliminatoria pendiente del Bernabéu.

En el vestuario, Ancelotti apostó por Nacho tras el gran partido del español en Manchester, devolvió a Tchouaméni al eje del centro del campo y sentó a Camavinga. El ex del Mónaco fija más la posición que el ex del Stade Rennais, algo necesario para contener los ataques del Bayern y para liberar a Kroos y Valverde en ataque y en defensa.

Sobre el césped, el pitido inicial abrió el asedio del Bayern hacia la meta de Lunin. Sin posibilidad de calibrar su respiración, el Madrid se encontró encerrado en su propio campo, ahogado por un equipo enrabietado y sin soluciones para coger aire. Fue un amago de la tormenta del Etihad contra el City.

A los 40 segundos, Sané se plantó ante Lunin tras una pared con Kane y el ucraniano sacó un pie milagroso para evitar el primero. En el 5, detuvo un tímido lanzamiento de Kane. En el 6 le tocó otra vez a Sané, que disparó alto. En el 11 y el 14 apareció Musiala, que no atinó entre los tres palos mientras Ancelotti maldecía hacia su banquillo. No se creía las pocas soluciones de sus futbolistas.

Superado el agobio inicial, los blancos encadenaron un par de posesiones largas en las que Kroos asumió el timón e hizo fluir a su equipo. En una de ellas, en el 24, el alemán tuvo unos segundos para pensar en el centro del campo y vio cómo Vinicius rompía a Kim con un amago sin balón. Puso el balón a su espalda y el brasileño definió con calma ante Neuer para poner el 0-1 Un chispazo que no se esperaba Tuchel. El Big Bang.

El gol trastocó la moral del Bayern, que no entendió el destino del partido tras semejante torbellino inicial. El Madrid, con la calma de la experiencia, se gustó. Bajó pulsaciones, se alimentó con la posesión y dejó de correr sin balón para desesperar a su rival y que apenas hubiera ocasiones de peligro hasta el descanso.

El cambio de Tuchel

Siguiendo con frases de la previa, decía Ancelotti que hay dos tipos de entrenadores, los que no hacen nada y los que hacen daño a su equipo. Que él prefería ser de los primeros. En el intermedio, Tuchel sentó a Goretzka, uno de sus dos mediocentros, y dio entrada a Guerreiro, un lateral ofensivo al que situó de interior, casi de media punta. Laimer, el otro pivote, se quedó solo. Arriesgó el alemán, hizo algo, y no hizo daño a su equipo. Al contrario. Le dio alas.

En el 52, y tras una gran ocasión de Kroos en una contra, Sané encaró a Mendy y encontró la red madridista con un disparo al primer palo de Lunin. Ancelotti se enfadó con Bellingham por haber hecho mal la presión y el Allianz rugió de nuevo. No sería la última vez.

Un par de minutos después, Musiala buscó a Lucas dentro del área, le regateó y el gallego le puso la zancadilla. Penalti innecesario que ni siquiera protestó. Kane, desde los once metros, completó la remontada del Bayern ante un Madrid incomprensiblemente noqueado.

Ancelotti respondió con Modric y Brahim en lugar de Kroos y Bellingham, poco presente en un partido de semejante dimensión. La entrada del croata y la ventaja alemana entregaron el balón al Madrid, que acumuló a Vinicius y Rodrygo en la izquierda para buscar ocasiones. Solución efectiva. En el 82, Vini encaró el área y encontró a Rodrygo, que recortó y fue derribado por Kim. El '7', con toda la presión del Allianz encima, sumó su segundo gol. Su segundo Big Bang.

Barcola, el tercer mosquetero de Luis Enrique que sigue los consejos de Mbappé: "Ve al uno contra uno y no te hagas preguntas"

Barcola, el tercer mosquetero de Luis Enrique que sigue los consejos de Mbappé: “Ve al uno contra uno y no te hagas preguntas”

«Quien tiembla un segundo deja escapar quizá el cebo que, precisamente durante ese segundo, la fortuna le tendía». La frase de Alejandro Dumas guía los pasos de Bradley Barcola, el joven de 21 años que comparte el ataque el PSG con Mbappé y Dembélé sin temblar. Son los Tres Mosqueteros que tienen embelesada a Francia y que pretenden conducir al equipo qatarí, repudiado por la élite por su falta de pedriguí y acostumbrado a comprar talento a golpe de talonario, hacia la final de la Champions League, si el sorprendente Borussia Dortmund se lo permite.

Le faltaba a Luis Enrique una pieza que aumentara la letalidad de su ataque y la encontró el pasado verano en un jugador pícaro que, si bien tiene números discretos en cuanto a goles, sumar cuatro y ocho asistencias en 37 partidos, quiebra defensas con facilidad y abre partidos. Bien lo saben Hamari Traoré y Ronald Araujo, a los que avergonzó en los octavos y los cuartos de final de la competición.

El PSG pagó 50 millones de euros por esta joya que creció en la cantera del Olympique de Lyon. La complicada situación económica del club y el cambio de propietario provocaron que se aceptara su salida pese a los lamentos de los aficionados. El director deportivo del PSG, Luis Campos, y un recién llegado Luis Enrique sabían que tendría hueco en la idea de juego del asturiano, pero además tuvieron la paciencia necesaria para facilitar su adaptación y le fueron buscaron un hueco.

La idea de centrar a Mbappé fue un espaldarazo, pero su aparición ante los focos europeos fue el 13 de diciembre precisamente ante el Dortmund buscando una primera plaza del grupo. Un empate a uno que les servía a los dos equipos para pasar a octavos y fue suficiente. Fue una sanción de Dembélé la que le llevó a un once del que Luis Enrique se resiste a bajarle. Por la orilla izquierda o por la derecha, Bradley Barcola es un arma que, además, alimentan sus compañeros.

Como una esponja recibe y acepta los consejos de los dos estrellas con las que comparte ataque. «Ousmane [Dembélé], por ejemplo, es el que me dice 'coge el balón, ve a jugar uno contra uno, no te hagas preguntas'. Y lo mismo Kylian: 'Busca el uno contra uno. Si puedes disparar, dispara. Y si puedes ponerlo, pónmelo a mí", reconocía el jugador en una entrevista a los medios oficiales del club parisino.

Con esta compañía, Barcola está haciendo un máster, que suma a su picardía natural, determinante en la eliminatoria ante el Barça. Tenía estudiado cómo iba a sacar de quicio de Araujo y lo consiguió. «Sabía que era muy rápido. En el partido de ida hice un movimiento similar, pero no le superé muy bien y me alcanzó. Esta vez le iba a adelantar y sabía que o me hacía falta o me quedaba mano a mano con el portero», explicó hace unos días.

Talento Mendes

Pese a su juventud, lleva mucho fútbol visto. Su madre, que también jugó, le reclutó como entrenadora en el equipo de su pueblo, el As Buers Villeubanne, pero a los ocho años dio el salto al Olympique. Allí estaba ya su hermano mayor Malcom, tres años mayor que él y portero. Bradley le acompañaba a cada sesión, observaba y se aprovechaba para regatear y chutar a puerta. La suerte de Malcom ha sido distinta a la de su hermano, que del filial del Lyon pasó al Tuzla de Bosnia y ahora está sin equipo tras debutar como internacional con Togo, el país de la familia. Donde va Bradley va todo el clan a arroparle y darle estabilidad para que su fútbol brille.

Su fortaleza en las ayudas en la banda, el dominio de las dos piernas y, sobre todo, su velocidad le auguraban un futuro y Jorge Mendes, cazador de talentos, no dudó en incorporarlo a su cartera de representados. Cómo se iba a negar si su ídolo reconocido es Cristiano Ronaldo, «por no darse nunca por vencido y trabajar mucho».

El PSG es el mejor escaparate posible y le ha consolidado en la selección francesa sub-21 . Nadie duda que estará en los Juegos de París y, de momento, ése será el reto de su verano porque Didier Deschamps aún no le ha llamado con los bleus. Podía haberlo hecho en marzo, pero no lo hizo. El crecimiento de Barcola acabará por abrirle un hueco sin tardar demasiado.

El Comité de Disciplina ordena el cierre parcial del Metropolitano dos partidos por los insultos a Williams

El Comité de Disciplina ordena el cierre parcial del Metropolitano dos partidos por los insultos a Williams

Las consecuencias de los insultos racistas a Nico Williams en el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao en el estadio Metropolitano eran previsibles toda vez que el árbitro del encuentro, Juan Martínez Munuera, los recogió en su acta.

Así, el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol tras su reunión de este martes ha ordenado el cierre parcial de la grada desde donde se profirieron los insultos al futbolista bilbaíno y una multa de 20.000 euros al club por conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes.

Los gritos imitando a un mono de un aficionado que ya ha sido localizado por el club y suspendida su condición de socio han sido considerados como infracciones muy graves tipificadas en los artículos 69.1.c), 69.2.d) y 76.2, apartados b) y d), ambos del Código Disciplinario de la RFEF.

El estamento señala que el club deberá señalar antes del 3 de mayo el sector de la grada desde donde se produjeron los insultos, ya que el acta arbitral solo indica que provinieron del fondo sur del estadio.

"A tal efecto, en los dos próximos encuentros a disputar por el Club Atlético de Madrid, en sus instalaciones deportivas, se deberá cerrar el acceso al público en dicha zona, que quedará debidamente acotada, no pudiéndose reubicar a los espectadores que, en su caso, pudieran venir ocupando las mismas con carácter habitual", apuntan desde el Comité.

Además del cierre, el Comité también ha ordenado que durante los encuentros afectados por el cierre parcial, esa zona deberá exhibir un mensaje de condena a los actos y conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes en el fútbol y apoyo al juego limpio.

Sorpresa por el procedimiento

Desde el club se muestran sorprendidos no por la sanción, sino por su procedimiento, similar al de las sanciones por tarjetas amarillas o rojas a los jugadores pertenecientes al encuentro sin abrir un expediente.

Anuncian que apelarán la sanción y cuentan que se siguió estrictamente el protocolo para esas situaciones. Recuerdan no solo el anuncio por megafonía, también hicieron un llamamiento en redes sociales contra este tipo de acciones y lanzaron un mensaje contra la xenofobia a través del capitán del primer equipo, Koke, en rueda de prensa.

Además, advierten que colaboraron en todo momento con la Policía para identificar al responsable cosa que se consiguió en menos de 24 horas. Esta persona será suspendida cautelarmente hasta que haya sentencia judicial que ratifique los hechos. Creen desde el club que la acción de un individuo no puede perjudicar a miles.

La esperanza del Atlético se llama Getafe Club de Fútbol. El club azulón también fue objeto de un cierre parcial de tres partidos por el mismo motivo, pero las actuaciones del club y de su público, localizando a los responsables de insultar a los sevillistas Acuña y Quique Sánchez Flores, les permitieron que se levantara la sanción impuesta.

Alcaraz da un paso adelante y neutraliza las armas de Struff

Alcaraz da un paso adelante y neutraliza las armas de Struff

A medida que toma cuerpo el torneo crece la impresión de que Carlos Alcaraz no está aquí de paso, con el freno de mano echado, sino que a poco que se lo proponga puede convertirse en el primer tenista capaz de ganarlo en tres ocasiones consecutivas. Jan-Lennard Struff era ya una prueba de mayor calibre, un jugador en un momento dulce con armas distintas a las de sus dos rivales anteriores. Obligado a ganar el partido dos veces, pues tuvo cuatro pelotas para cerrarlo con su saque en el décimo juego del tercer parcial, el español venció la tenaz oposición de su rival y se impuso por 6-3, 6-7 (5) y 7-6 (4), en dos horas y 52 minutos.

Si tiene que meter una marcha más, Alcaraz está de sobra afinado para ello, aunque hiciese peligrar su éxito en un horrible juego. Este miércoles le aguarda el ruso Andrei Rublev, séptimo cabeza de serie, que derrotó por 6-2 y 6-4 a Tallon Griekspoor. Alcaraz ganó el único enfrentamiento entre ambos hasta la fecha, en la fase de grupos de las pasadas ATP Finals, por 7-5 y 6-2.

La sensación que transmitió Alcaraz en los dos primeros partidos, frente a Alexander Shevchenko y Thiago Seyboth Wild, fue la de una inmensa superioridad. Poco importó que el bicampeón del torneo, que encadena 24 victorias consecutivas en tierra batida española, 14 de ellas en la Caja Mágica, llegase condicionado por la lesión en el antebrazo derecho que le impidió jugar en Montecarlo y Barcelona. El número tres del mundo, segundo cabeza de serie en este Masters de Madrid, viaja a una velocidad distinta, inalcanzable para los adversarios que ha encontrado hasta ahora.

Erosión sobre el revés

Con un punto de agresividad mayor, cargó el juego sobre el revés de Struff y, movido por la inercia competitiva, soltó con más alegría su derecha, contenida en los últimos partidos por el contratiempo referido. Todo parecía encaminado hacia una nueva victoria en dos sets, con 2-0 arriba y servicio para él en el segundo, cuando el alemán revirtió la desventaja gracias a una doble falta y llevó el parcial al desempate, donde cometería menos errores y cerraría con un ace milimétrico y cargado de suspense, que precisó la revisión del vídeo. Al igual que la final de 2023, el partido precisaría de un tercer set.

Struff, que acaba de cumplir 34 años, venía de ganar en el ATP 250 de Múnich el primer título de su carrera, con una soberbia actuación. Dejó en dos juegos a Holger Rune, número 12 del mundo, en semifinales, antes de superar a Taylor Fritz en la final. El alemán posee un estilo propio. Hace valer su corpulencia y agresividad y con el tiempo ha aprendido a explotar sus cualidades en la altura de la capital.

Struff dependía en exceso del acierto con su servicio, que impacta con violencia desde sus 193 centímetros. A partir de ahí, si le funciona el golpe de arranque, tiene más facilidades para golpear con la derecha o para irse a la red. En el bajo porcentaje de puntos ganados con el segundo cabe encontrar parte de las razones de su condena. Lo cierto es que Alcaraz había marcado distancias desplegando lo mejor de su repertorio en el tramo definitivo, antes de mostrarse confundido en la resolución.

Además de arrinconar a Struff en el lado del revés, le desplazó con dejadas que, cuando así era preciso, completaba con un globo. Pero en el tercer set tampoco le alcanzó con el break en el cuarto juego. El alemán volvió incluso de un 3-0 adverso en el último desempate, de nuevo ayudado por los errores de su rival, pero prendido una vez más de la grada, Alcaraz, sin ceder en su gusto por el riesgo, culminó el triunfo.

La última noche de Senna: la idea del adiós, el deseo de batir a Schumacher y las peleas familiares

La última noche de Senna: la idea del adiós, el deseo de batir a Schumacher y las peleas familiares

Actualizado Martes, 30 abril 2024 - 18:30

Todo en torno a Ayrton Senna se había ensombrecido la víspera de aquel 1 de mayo de 1994. Una tristeza sobrevolaba su expresión melancólica, que siempre se consideró una suerte de marca de fábrica en él. Del asfalto de Imola a su habitación en el hotel de Castel San Pietro. La cena en la Trattoria Romagnola, una foto para la joven pareja que celebraba en el restaurante del hotel Castello mientras él intentaba ahuyentar, de algún modo, aquellas nubes. Un compañero muerto unas horas antes, Roland Ratzenberger, y un amigo vivo de milagro, Rubens Barrichello, tras una violenta salida de pista el viernes.

Dos visitas en dos días al centro médico para intentar digerir el lado más amargo de las carreras. Y bofetadas no sólo para él. La última muerte en un fin de semana se remontaba a Riccardo Paletti, 12 años atrás. Suficiente para pensar que era mejor dejarlo todo. Una hipótesis débil, ya superada. O para escuchar a Sid Watkins, director médico de la F1, que le sugería parar: "Has ganado tres Mundiales, eres el mejor. No necesitas arriesgar más. Vámonos lejos, vayamos a pescar".

Es hermoso y conmovedor imaginar que, por un momento, sólo uno, Ayrton estuvo tentado de seguir aquel consejo, tan insólito, tan precioso. Pero al detenerse no pudo, no quiso. Michael Schumacher había ganado las dos primeras carreras del año, mientras él no sumaba ninguna victoria. Y no sólo eso. Aquel alemán, un animal competitivo similar a él, conducía un monoplaza irregular. Estaba seguro de ello, se había dado cuenta en Japón días antes, a pie de pista investigando el sonido producido por el control de tracción. Un dispositivo prohibido.

"Como una silla eléctrica"

Sí, pero ganar no era fácil. Había perseguido ese Williams durante mucho tiempo, su objetivo era igualar a Alain Prost, su pesadilla, su doble durante cuatro Mundiales. Prost se había retirado. Sin él había menos diversión. Era como perder un cómplice, el mejor compañero de juegos. Además, su Williams le atormentaba. "Era como estar en una silla eléctrica". Incómodo, caprichoso, difícil de manejar.

Lo habían modificado, corregido, hasta reducir la columna de dirección para hacer sitio a las manos en el volante. Correría, sin duda. Escondería la bandera austriaca en el cockpit, para ondearla en homenaje a Ratzenberger durante la vuelta de honor. Respira hondo. Tal vez. Ayrton, qué lucha. Se necesitaba más para encontrar la paz.

Por primera vez estaba en medio de un conflicto familiar. La razón: Adriane, su compañera, su amor. Considerada por su padre y su madre una oportunista, una amenaza a la que alejar. Hasta el punto de tener su teléfono intervenido. Así lo atestiguan las cintas entregadas en Castel San Pietro por Leonardo, el hermano de Ayrton, la noche del 30 de abril. Una afrenta, una provocación. Después de la que de Ayrton, haciéndose una foto con su mujer en la finca familiar, a las afueras de San Paolo.

El Williams FW16, el último de Senna, exhibido en Turín.

El Williams FW16, el último de Senna, exhibido en Turín.EFE

Hasta aquí habían llegado. Se alojaba en la casa que había comprado en el Algarve con Adriane, lejos de Angra dos Reis, su rincón de los afectos más queridos. La ira suavizada por la pena, aniquilada por la culpa. A sus padres les tenía cariño, les estaba agradecido. Había mantenido correspondencia, había sido estricto, disciplinado como se requiere de un hijo talentoso y exitoso. Sin embargo...

La Biblia en la mesilla de noche. Dios siempre podía ofrecer consuelo, respuestas, absolución. Una llamada telefónica a Adriane. Una visita a Frank Williams, en la habitación de abajo. El pensamiento de la fundación ahora en marcha. Niños, chicos jóvenes a los que acompañar hacia una primera y verdadera oportunidad. Había sido una obsesión, y se estaba convirtiendo en un consuelo. El contrato con Audi para importar coches a Brasil. Lo había cerrado descubriendo que podía manejarse como gerente, lo que insinuaba alguna vaga hipótesis de futuro.

Tenía que dormir. Observó. Reflexionó. Como nos ocurre a todos cuando las nubes oscurecen nuestro cielo. Un hilo de ternura, aquí, para ganar una noche de tranquilidad. Si fue la última, no importa. Ayrton ciertamente no lo sabía.