Un Girona en éxtasis golea al Barça y hace historia: jugará la próxima Champions

Un Girona en éxtasis golea al Barça y hace historia: jugará la próxima Champions

Actualizado Sábado, 4 mayo 2024 - 21:44

El Barça necesita despedirse de esta temporada lo antes posible. En Montilivi, un estadio en el que no conocía la derrota hasta ahora, volvió a dejarlo claramente en evidencia. De nada le sirvió inaugurar muy pronto el marcador por medio de Christensen y marcharse con ventaja al descanso gracias a un penalti transformado por Lewandowski después de que Dovbyk, incombustible, pusiera el 1-1 tras el saque de centro del 0-1. Míchel acertó con sus cambios y el Girona no sólo logró una remontada con dos tantos de Portu y uno de Miguel con la que descabalgó a los barcelonistas del segundo puesto, sino que también aseguró su presencia en la Champions y propició el alirón de un Real Madrid que había obtenido previamente la victoria ante el Cádiz. [4-2: Narración y estadísticas]

Los de Xavi necesitaban un triunfo para retrasar al menos un poco lo que parecía ya a todas luces inevitable tras su derrota en el Bernabéu: que la Liga se marchara lo antes posible a las vitrinas de su eterno rival. O, por lo menos, llevarse un empate que, como tenue consolación, les permitiera mantenerse por delante del Girona y poner en gran parte los cimientos para estar en la próxima edición de la Supercopa. Consciente de lo que se jugaba su equipo en Montilivi, el técnico azulgrana renunció a Raphinha de inicio y apostó en cambio por Fermín para apuntalar al máximo su línea medular. Y, a decir verdad, su jugada dio muy pronto frutos tremendamente positivos. Christensen, flotando en la frontal del área cual mediapunta, recogió una medida asistencia de Lamine Yamal para poner el 0-1 en el marcador cuando apenas se habían disputado tres minutos del duelo y colocar a los suyos en buen camino.

Portu, autor del último gol del Girona.

Portu, autor del último gol del Girona.Joan MonfortAP

La alegría, con todo, les duró muy poco. Al Girona le costó nada y menos volver a colocar la igualada en el luminoso. Prácticamente, nada más sacar de centro, Iván Martín superó la entrada a la desesperada de Araujo dentro para poner un medido centro a la cabeza de Dovbyk con el que el actual Pichichi de la competición anotó el tanto del empate, el número 20 de su cuenta particular en lo que llevamos de Liga. El Barça, lejos de hundirse, logró sobreponerse a la adversidad y tuvo varias opciones para volver a ponerse por delante en el marcador, pero no lo consiguió hasta el añadido del primer tiempo. Lewandowski, transformando con su particular estilo un penalti de Miguel sobre Lamine Yamal que precisó de la intervención del VAR, consiguió que los azulgrana se marcharan al descanso algo aliviados y con ventaja en el luminoso.

En la reanudación, las cosas empezaron pintando también aparentemente bien para los barcelonistas. Hasta tal punto, que incluso tuvieron alguna que otra oportunidad para poner más tierra de por medio. Su falta de acierto para concretar esas oportunidades, otra vez, acabó por costarles muy caro. Carísimo. Míchel, buscando un revulsivo, decidió dar entrada sobre el terreno de juego a un Portu que sería del todo determinante para darle la vuelta al partido. Él mismo, prácticamente en el primer balón que tocó, se encargó de poner otra vez el empate en el marcador de Montilivi. Aprovechando, en este caso, un fallo en un pase arriesgado de Sergi Roberto que Dovbyk acabó por convertir en asistencia para su compañero.

El empate envalentonó a los locales. Hasta tal punto que, apenas un par de minutos después, le dieron la vuelta al marcador. Otra vez, con Portu como uno de los protagonistas, en este caso como asistente. Miguel, quien ya marcó en el 2-4 de Montjuïc, se encargó de mandar el 3-2 al luminoso. El tanto descolocó a un Barça que empezó a tambalearse cual púgil a la espera del golpe definitivo. Y ese golpe definitivo acabaría por llegar en el minuto 74. Portu, cómo no, fue el encargado de sellar definitivamente la remontada con el 4-2, su segundo tanto de la velada, y apuntalar así un triunfo que desató la euforia en Montilivi. El Girona, encaramado al segundo puesto y con la Champions en el bolsillo, es feliz. Al Barça, en cambio, le toca otra vez hacer examen de conciencia.

Oropa, donde Ugrumov puso contra las cuerdas a Indurain y Pantani firmó una remontada histórica

Oropa, donde Ugrumov puso contra las cuerdas a Indurain y Pantani firmó una remontada histórica

"Lo tenía todo bajo control". Eso pronunció después Miguel Indurain, aunque, quizá por primera vez se sintió (le sentimos), humano. Cabizbajo, la gorra blanca del Banesto, su inmensidad rosa apoyada sobre la valla publicitaria, el aliento entrecortado mientras se arremolinaban los fotógrafos en busca de la imagen del dios en apuros. El navarro acababa de ganar su segudo Giro de Italia consecutivo, pero en el Santuario de Oropa (donde este domingo acude Pogacar en busca de la maglia), un 12 de junio de 1993, un letón de Riga le había puesto contra las cuerdas.

Para saber más

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Cundió el pánico. Porque Piotr Ugrumov, gorra amarilla del Mecair-Ballan, llegaba poderoso a la meta, poco más de un minuto después del ganador Ghirotto. Y le seguían Chiapucci, Tonkov y Roche, pero Miguelón, del que no había referencias, tardaba en aparecer. El día antes, en la contrarreloj de Sestriere, lo había dejado todo, aparentemente, visto para sentencia, con 1:34 en la general sobre el ruso.

Al fin emergió su figura al fondo de la recta de meta, agarrado abajo en el manillar, superando el apuro. Entró a 36 segundos y salvó el Giro, pese a los sudores para siempre recordados en Oropa, casi 12 kilómetros a más del 6%, una subida que desde sus primeras rampas convirtió en exigente Moreno Argentin y en la que Ugrumov, segundo también en el Tour de 1994, se empeñó después en atacar y atacar. "No se trataba de resistir como fuese a su rueda, tenía un margen de sobra. Me he mantenido tranquilo. Ugrumov está muy fuerte y preferí seguir a mi ritmo. De lo contrario, me habría arriesgado a reventar. En ningún instante pensé que perdería la maglia rosa", razonó el navarro.

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Una cima no tan dura, pero sí mítica por los precedentes. Porque no sólo Indurain grabó allí, al norte de la ciudad e Biella, su leyenda. Más aún lo hizo unos años después Marco Pantani. En 1999 firmó una ascensión legendaria, también vestido de rosa.

Había recuperado el liderato el Pirata el día antes, en la meta de Borgo San Dalmazzo, donde tan mal lo pasó Laurent Jalabert. Aventajaba con 53 segundos a Paolo Savoldelli y 1'21" a Ivan Gotti. Pero en las primeras rampas del Racconigi-Santuario di Oropa, dedicado a la Virgen Negra, se encendieron todas las alarmas cuando a Pantani se le enredó la bicicleta, un problema mecánico aprovechado por sus rivales.

Con 45 segundos perdidos y el Mercatone Uno aguardando a su líder, Pantani se lanzó a la desesperada, en solitario ya, con seis kilómetros todavía por delante. Uno a uno, hasta 49 adelantamientos, incluidos Gotti, Savoldelli, Simoni y finalmente Jalabert. Estaba solo en cabeza a falta de tres kilómetros y apenas celebró el triunfo: "No pensaba que los había cogido a todos...".

Será la séptima vez que la Corsa Rosa acabe en Oropa. La última, en 2017, se vivió un bonito combate entre Doumoulin y Nairo Quintana. Con 161 kilómetros previos y otras dos subidas concentradas en la parte final, buen terreno para que Pogacar inscriba su nombre allí y recupere la maglia que ayer le birló el ecuatoriano Narváez, una fiera en el Muro de San Vito y un cañón en la meta de Turín.

La Liga de Bellingham y del banquillo

La Liga de Bellingham y del banquillo

La Liga del Madrid empezó como la Liga de Bellingham, en formato Cristiano, y los que tenían que saltar del banquillo. Lo hizo ya en San Mamés, en la primera jornada, donde marcó el inglés y se lesionó Militao. Una estrella que asomaba y un banquillo que no fallaba, la ecuación perfecta para un equipo, siempre que sea manejada con temple, como es el caso de Ancelotti. Los resultados avalan al italiano, el tipo que mejor convive con la crítica con

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Verstappen se lleva el sprint en Miami con Sainz y Alonso, cabreado, fuera del podio: "A Hamilton no lo sancionan porque no es español"

Verstappen se lleva el sprint en Miami con Sainz y Alonso, cabreado, fuera del podio: “A Hamilton no lo sancionan porque no es español”

Actualizado Sábado, 4 mayo 2024 - 19:58

El neerlandés Max Verstappen (Red Bull) se impuso este sábado en una carrera al esprint en el Gran Premio de Miami que dominó de principio a fin y en la que, aunque vio continuamente por el retrovisor a Charles Leclerc (Ferrari), controló al completo la carrera para acabar con tres segundos de ventaja sobre el monegasco.

Verstappen, que lideró los diecinueve giros al circuito urbano de Miami, insistió en ese dominio que se alarga durante cuatro temporadas y estuvo acompañado en el podio por Leclerc, segundo, y el mexicano 'Checo' Pérez (Red Bull), que fue tercero a apenas cinco segundos de su compañero de equipo.

Por su parte, el español Carlos Sainz (Ferrari) terminó quinto tras no poder superar al australiano Daniel Ricciardo (Visa Cash App RB), la gran sorpresa, mientras que el español Fernando Alonso (Aston Martin) acabó decimoséptimo después de que un incidente con el británico Lewis Hamilton (Mercedes) y el canadiense Lance Stroll (Aston Martin) le obligara a pasar por boxes en la primera vuelta de carrera.

«No decidirán nada, ninguna sanción, porque Hamilton no es español. Ha arruinado la carrera de mucha gente. No teníamos ningún interés en la carrera al esprint, solo ver la degradación de los neumáticos. Era como un entrenamiento libre", se quejó después amargamente el español.

No dio opción Verstappen, que consiguió la segunda carrera al esprint de la temporada y que afianzó, aun más si cabe, su liderato en este sexto gran premio del año que se ha marcado en rojo y en el que acumula ya tres primeras plazas: la del primer entrenamiento libre, la de la clasificación al esprint y la de la carrera al esprint a falta de los dos momentos más importantes del fin de semana, como son la clasificación y la carrera de este domingo.

Fernando Alonso, durante la carrera al sprint.

Fernando Alonso, durante la carrera al sprint.GIORGIO VIERAAFP

Fue una carrera en la que, como de costumbre, pasaron muchas más cosas en la zona media que en los puestos de cabeza, liderados siempre por un infatigable 'Mad Max', que no ceja en su empeño de arrasar con todo lo que puede y que sumó ocho puntos que le ayudan a seguir dejando atrás a Pérez -que consiguió seis- en la carrera por el mundial de pilotos.

Sólo Ricciardo sorprendió en el vagón delantero sobrepasando en la primera vuelta a 'Checo' Pérez, pero el mexicano devolvió el adelantamiento minutos después, justo después de que se acabara un 'safety car' provocado por el incidente entre Stroll, Hamilton y Alonso y que terminó con el abandono del canadiense y del británico Lando Norris (McLaren).

Toque de Alonso

Y es que las opciones de puntuar de Alonso se fueron al traste en la primera curva, momento en el que el asturiano tuvo que apartarse de Hamilton que, tras salir duodécimo, estiró demasiado la frenada y se abalanzó sobre el español, que pegó en el lateral del coche de Stroll y el canadiense, como si de un lanzamiento de bolos se tratara, impactó sobre el monoplaza del inglés Norris.

El propio Norris se quedó fuera de la pista, lo que obligó a los comisarios a sacar un coche de seguridad que propició que pilotos como Verstappen, que habían salido con neumáticos medios usados, ganaran tiempo y el efecto de las gomas medias nuevas se redujera.

Sin embargo, en cuanto se acabó el 'safety car', el mexicano 'Checo' Pérez se echó sobre Ricciardo, que había adelantado al mexicano en la salida. Lo aprovechó Sainz para aproximarse también al de Visa Cash, aunque ni aun así pudo sobrepasarle.

Adelantar en el circuito urbano de Miami es muy difícil. Además, los pilotos se quejaron de que no había apenas agarre para poder competir con los de delante. Fue inviable para Sainz, pero también para Alonso con el francés Esteban Ocon (Alpine), pero también con Hamilton y el danés Kevin Magnussen (Haas).

Así, el primer conato de carrera de este fin de semana tuvo el ganador de casi siempre, el tricampeón del mundo que busca un cuarto mundial de pilotos. Verstappen todavía no ha hecho ninguna 'pole position' en Miami, pero parece que este mismo sábado puede romper ese registro.

Esperando a Godot en Londres

Esperando a Godot en Londres

En un partido de mediocre y nervioso, pese al cansancio del Cádiz, el Madrid buscó solucionar la Liga. Aunque creo que el objetivo en el horizonte es ser el dios de la Champions: Godot en Londres.

Francamente, el primer periodo fue para una siesta. El Madrid salió lento, movía el balón con un lánguida parsimonia, mientras el Cádiz apareció con la urgencia de un último intento de salvación de un condenado al descenso.

Siempre me choca que los equip

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El Madrid, campeón de Liga por 36ª vez tras ganar al Cádiz y perder el Barça ante el Girona

El Madrid, campeón de Liga por 36ª vez tras ganar al Cádiz y perder el Barça ante el Girona

El Real Madrid ya es campeón de Liga. Los blancos, de menos a más pensando en las semis de Champions contra el Bayern, vencieron con comodidad al Cádiz (3-0) y confirmaron el título tras la derrota del Barça ante el Girona. Es el 36º campeonato liguero para los blancos, el tercero en las últimas cinco temporadas y el segundo deCarlo Ancelotti desde que regresó en 2021 para iniciar su segunda etapa en el banquillo. Desde entonces, en tres cursos, acumula dos Ligas, una Champions, una Copa y dos semifinales continentales más.

Brahim, con un golazo extraordinario y una asistencia a Bellingham en el 2-0, fue el mejor de un equipo que disfrutó de la vuelta de Courtois, clave en un mano a mano frente a Chris Ramos previo al primer gol.

En la mente de todo ser humano presente este sábado en el Bernabéu estaba el partido del miércoles ante el Bayern. Así lo demostró el público, tranquilo a pesar del 0-0 de la primera parte, y así lo demostró Ancelotti, con una unidad 'B' en su once inicial. Carvajal, Modric, Nacho y Camavinga fueron los futbolistas más titulares, debutó Courtois en Liga y Militao, Ceballos y Arda Güler jugaron por primera vez de inicio en Chamartín en este campeonato doméstico. A su lado, miembros del fondo de armario como Fran García, Ceballos, Brahim y Joselu.

Enfrente, un Cádiz antepenúltimo, necesitado de puntos para acercarse al Celta, al Mallorca y a la salvación. Los de Pellegrino montaron un muro delante de la portería de Ledesma y se aprovecharon de la extrema relajación del Madrid durante la primera hora de partido.

Alguna arrancada de Fran García, algún detalle de Arda y varios regates de Brahim aceleraron el ritmo de los blancos, pero los de Ancelotti estuvieron espesos con balón y fueron demasiado horizontales en la mayoría de los intentos. El Bernabéu, en horario de siesta, apenas se inquietó.

En el 10, Militao probó a Ledesma desde lejos. Fue la ocasión más clara del Madrid en la primera parte. Con el paso de los minutos, el Cádiz se vio capaz de enlazar alguna posesión y puso en peligro a Courtois con las carreras de sus hombres de banda. En el 21, Zaldua alcanzó la línea de fondo y puso un balón atrás que Chris Ramos, de primeras, no acertó a enviar a gol.

En el 32, Sobrino le ganó un duelo cuerpo a cuerpo a Militao y llegó hasta el área, donde en vez de ceder a un compañero buscó el uno contra uno ante Nacho, que respondió a la acción y desvió el balón a córner cuando el delantero cadista se preparaba para definir ante Courtois.

Tras el descanso, el Madrid mantuvo las mismas bajas revoluciones del inicio y sólo despertó cuando Courtois se vistió de nuevo de héroe, 335 días después de su último partido oficial, para evitar el gol de Chris Ramos. Militao, todavía lento a la espera de recuperar ritmo tras la lesión, tardó demasiado en entregar un pase a Nacho y el delantero del Cádiz lo interceptó. Aceleró sobre la carrera del defensa español, que no quiso derribarle para no ver la roja directa, y se plantó ante Courtois. El belga aguantó los amagos y sacó el remate con el cuerpo, plantando el mismo muro que en la final de París ante el Liverpool.

Despierta el Madrid

La acción, que hará debatir al cuerpo técnico para las próximas semanas, desató al Bernabéu y a sus compañeros. Al minuto, en el 51, Brahim conectó un disparo extraordinario con la derecha hacia la escuadra izquierda de Ledesma y anotó el gol que acercaba la Liga al Madrid. Del 0-1 al 1-0. Es el talento de un equipo campeón.

El tanto encogió al Cádiz, deseoso de puntos pero sin el fútbol necesario para hacer daño a su rival. El Madrid, a los pies de Camavinga, que dio un recital en el centro del campo, creció con el paso de los minutos y con el cansancio de los andaluces. Ancelotti empezó a pensar en cambios y en el ritmo necesario para el miércoles, y dio entrada a Bellingham para que jugara 25 minutos.

En su segundo toque al balón, el inglés entregó rápido a Modric y buscó el área pequeña para empujar a gol una asistencia perfecta de Brahim desde la zona derecha del área. Su 18º tanto en Liga.

El gol sentenció del todo al Cádiz dejó visto para sentencia el título para el Madrid, con la cabeza, ahora sí al 100%, en el Bayern. No habrá celebración ni visita a Cibeles. El tanto de Joselu tras un gran esfuerzo y un generoso pase de Nacho puso la guinda a una tarde histórica para los blancos.

A Pogacar le chafan el plan: Jhonatan Narváez le gana en Turín y se viste de rosa

A Pogacar le chafan el plan: Jhonatan Narváez le gana en Turín y se viste de rosa

No será un Giro de Italia de principio a fin para Tadej Pogacar, esa hazaña única que se dibujaba en el imaginario de los alardes del genio esloveno. No lo será quizá por poco, porque le salió un menudo ecuatoriano a darle réplica en la primera etapa, una Némesis inesperada, una lapa en el Muro de San Vito (1,4 km al 9,8%) y un cañón en la meta de Turín. Jonhy Narváez es la primera maglia rosa a la espera del domingo, del Santuario de Oropa donde sufrió Indurarin y donde Pantani dejó una remontada histórica para el recuerdo.

Para saber más

Amanece sin tregua el Giro, sin resquicio todavía para los sprinters, un primer día con guiño a Superga en el aniversario del fatal accidente del Torino, con el Coll de la Maddalena a menos de 30 kilómetros y una trampa justo antes de la meta de Turín. Se contuvo Tadej, a pesar de exprimir a sus compañeros del UAE, sólo ya el infinito Majka al final, cuando Calmejane, de los restos de la escapada del día, coronó con apenas cinco segundos de un pelotón ya poco abundante en la Maddalena.

Esperó el doble ganador del Tour a San Vito, corto y mortal, aunque por delante un grupo de valientes había intentando sorprender en el parón de la bajada, con una táctica no demasiado comprensible del UAE. Fueron fuegos artificiales, pero todavía con sordina. Porque el ataque de Pogacar hizo pupa, pero no le dejó solo ni le brindó el triunfo. Pudo seguirle Narváez, sufridor, y también Schachmann enlazó después. Los tres se plantaron en Turín y allí el del Ineos fue el más rápido, el segundo ecuatoriano tras Richard Carapaz en vestir de rosa. "Me sentí muy bien. Era una buena etapa para mí. Seguir al mejor corredor del mundo subiendo ha sido muy duro", pronunció el protagonista, fundido en un emocionante abrazo con Geraint Thomas en la meta.

El francés Baudin entró a seis segundos, cuatro por delante de un pequeño pelotón en el que llegó el resto de favoritos, Thomas, Ganna, Daniel Felipe Martínez, Uijtdebroeks, O'Connor o Einer Rubio entre ellos. Juanpe López, primer español, se dejó un poco más, 20 segundos con el ganador.

Los 335 días de Courtois: mucho gimnasio y "fuerza mental" para superar un doble 'crac' y acortar los tiempos de sus lesiones

Los 335 días de Courtois: mucho gimnasio y “fuerza mental” para superar un doble ‘crac’ y acortar los tiempos de sus lesiones

Once meses después, el hombre que levantó el muro de París para que el Real Madrid ganara su decimocuarta Copa de Europa volverá a jugar un partido oficial con el conjunto blanco. Parece mentira y conviene recordarlo: el equipo de Carlo Ancelotti, en la orilla del título de Liga y peleando por una nueva final continental, lleva 335 días sin contar en su alineación con el mejor portero del mundo. Este sábado, en la tarde que puede convertir al Madrid en campeón de Liga si gana y el Barça no lo hace, Courtois volverá a ser titular.

La última vez que el nombre del belga se anunció de inicio fue el 4 de junio de 2023 ante el Athletic, hace once meses. Después llegarían las vacaciones, la pretemporada y el pasado 10 de agosto, fecha terrible para el guardameta. Ese día, en el césped de Valdebebas, mientras preparaba la primera jornada de Liga, notó un crac en su rodilla izquierda, se fue al suelo y los resultados fueron contundentes: rotura del cruzado.

A sus 31 años, la lesión le dejaba prácticamente fuera de la temporada, situando su regreso ocho meses más tarde, en abril, siempre dependiendo de la rehabilitación, los problemas que pueden surgir en el proceso y el nivel que mostrara en su vuelta a los entrenamientos. En ese momento, nadie en el Madrid contaba con él para la temporada. No por no desearlo, sino por no presionarle. Le dieron calma física y mental y se fichó a Kepa para sustituirle.

Días eternos en Valdebebas

Pero Courtois, en silencio, comenzó a acortar plazos en su recuperación. «Es normal que la gente te olvide cuando estás lesionado», admitió en enero. Comenzó a andar sin muletas unas semanas antes de lo esperado y empezó con los entrenamientos de movilidad y fuerza, siempre aconsejado por los servicios médicos del Madrid y casi siempre en Valdebebas, donde pasó mucho más tiempo que cuando estaba sano. Por las tardes, en casa, hacía ejercicios adicionales para exprimir la rehabilitación. Ni un día de descanso.

En el móvil, mensajes de Asensio o Falcao, compañeros que también habían sufrido lesiones en el cruzado. «Todos me dicen que se necesitan de 9 a 10 meses para volver a tu mejor nivel», explicó en una entrevista para el medio belga Sporza. En su cabeza tampoco estaba volver esta temporada. «Si no juego más partidos esta temporada, está bien», declaró. No había prisas.

En febrero, dos meses antes de su objetivo, ya estaba realizando algunos ejercicios con el resto de sus compañeros, y a finales de marzo se le esperaba para completar al 100% las sesiones con la plantilla. Sin embargo, el 19 de marzo llegó otro crac, esta vez en la rodilla derecha, durante un ejercicio en Valdebebas. Alarma total, porque otra lesión de cruzado en la otra rodilla era terrible para su físico, su carrera y mente. Por suerte, las pruebas fueron amables dentro de la dificultad del momento: rotura del menisco. Ocho semanas de baja. Otra vez muletas.

Después del Bayern... "Veremos"

Los plazos volvían a dejar a Courtois fuera de la temporada del Madrid. Esas ocho semanas marcaban su alta a finales de mayo, ya con toda la competición liguera terminada y con la hipotética final de Champions como único evento disponible, toda vez que el belga ya había descartado su presencia en la Euro.

Y de nuevo, «la fuerza mental y física» de Courtois, reconocen en el club, le han devuelto a los entrenamientos, a la convocatoria y a la titularidad antes de tiempo. El 21 de abril, un mes después de la lesión y cuatro semanas después de dejar las muletas, volvió a entrenar con el grupo. Entró en la lista para la ida ante el Bayern y hoy ante el Cádiz será titular. «Puede aportar, tiene ilusión y es una gran noticia para nosotros», admitió Ancelotti, que anunció a Lunin como titular contra el Bayern pero no descartó a Courtois si pasan a la final: «La primera final es el miércoles. Después veremos».

Juanpe López: "Tengo el hambre de ganar una gran vuelta"

Juanpe López: “Tengo el hambre de ganar una gran vuelta”

Juanpe López recibe la llamada de ELMUNDO desde Lebrija, a unas horas de partir para Italia, con un saludo amable y un rotundo bostezo. «Que he hecho cinco horas y estoy cansadete», se excusa con la espontaneidad habitual. No hay tregua para quien ambiciona un Giro que prolongue su buena onda, la que le ha hecho «abrir la lata», su primer triunfo profesional, que, además, vino acompañado después con la victoria en la general del Tour de los Alpes. Sólo partirán cuatro españoles este sábado desde Turín, pero uno de ellos lo hará desde la pole de favoritos -TadejPogacar aparte- para esa maglia rosa que vistió durante 10 días en 2022. Los 10 días en los que el menudo escalador del Lidl-Trek se dio a conocer al mundo.

Para saber más

Un chico de Lebrija va a ganar en las montañas del Tirol en uno de los días más dantescos que se recuerdan... No está mal para el estreno.
Fue uno de los días más fríos de mi vida sobre la bicicleta. Digamos que no se adaptaba a mis mejores condiciones, no es que este muy acostumbrado a eso. Pero soy un corredor que, extrañamente, no me lo explico ni yo, con el frío, con la lluvia, siendo de donde soy, no se me da mal.
¿Cuántas ganas tenía de levantar los brazos?
Fue bastante bonito, porque ves que, aunque cuesta, al final el trabajo da sus frutos, la lata se abre. Llevaba años soñando con este momento.
¿Supuso una liberación, le daba muchas vueltas al hecho de no haber logrado su primera victoria profesional?
Me he liberado mentalmente. No soy flojo de cabeza, soy bastante optimista en general, pero en el ciclismo de hoy, como todo el mundo sabe, ganan muy pocos corredores. Casi siempre ganan los mismos. Son circunstancias del momento, aunque siempre estaba pensando en por qué no llegaba. Esto me da mucha confianza para el futuro, para los nuevos retos. Hay que aprovecharlo, porque en el ciclismo, por desgracia, hay muchos más malos momentos que buenos.
¿Cómo han sido las semanas posteriores al Tour de los Alpes?
Antes habíamos estado tres semanas en el Teide con el equipo, días de muchas horas de trabajo con la bici y fuera de la bici. Después de los Alpes volví a altura, a Sierra Nevada, para hacer un pequeño recordatorio de ocho días. Y ahora, listos para afrontar el Giro. Creo que he asimilado bastante bien todo el trabajo realizado.
¿Cómo de especial es el Giro para ti?
Es una carrera muy bonita, le tengo un cariño increíble. La etapa del Etna la recordaré siempre. Iremos viendo este año. Como soy ciclista, tengo el hambre de ganar una gran vuelta y por delante, 21 días de oportunidad también para una etapa. Empieza duro, así que tocará apretar los dientes desde el principio. Hay bastante crono, el sterrato... será entretenido. Y luego la última semana, hay una etapa de 220 kilómetros con 5.000 metros de desnivel acumulado [con final en Livigno y paso previo por el Mortirolo].

Pogacar.
Es el principal favorito. Pero en ciclismo pasan cosas.
Viene de un 2023 que no resultó sencillo.
Fue un año para aprender bastante. Porque empezó malamente, con esa caída a principio de año. Cogí miedo a la hora de ir en el pelotón, en las bajadas me costó mucho psicológicamente. Pero como se trabajan las piernas, también se trabaja la cabeza. Nunca había sido un corredor de los mejores bajando, pero siempre me he desenvuelto bien. Y ahora estoy otra vez a mi nivel en las bajadas, se pudo ver en la etapa de los Alpes.
¿Cómo se llega a bloquear mentalmente un corredor profesional?
Llegó un momento en el que soltarme de manos era para mí un calvario. Fue difícil, porque me venía a la mente la caída que me tiró por el viento. Ya está superado. Gracias al trabajo con el psicólogo, que me ayudó mucho y me sigue ayudando a día de hoy. Y también con Óscar Sainz [especialista en bajadas del Lidl], una grandísima persona, que hace su trabajo increíble. Me ayudó muchísimo a soltarme de nuevo.
Su debut en el Tour, el año pasado, no fue como esperaba a causa de una bronquitis.
Llegar a París es siempre muy bonito. Pero no fue sencillo. Estuve con antibióticos desde el primer día de descanso. Te intentan animar, te dicen aquello de que el cuerpo siempre irá a mejor. Pero no es así. Cuando en un Tour pones tu cuerpo al límite todos los días, no es sencillo que vaya a mejor. Me queda esa espinita con el Tour. Volveré e intentaré hacerlo con mi mejor versión.
¿Le apetecería disputar los Juegos y el Mundial después del Giro?
¿A quién no le gustaría estar en unos Juegos, que son cada cuatro años? Tiene que ser muy muy especial. E ir con el Mundial con la selección es un escaparate muy bueno y a nivel profesional no he ido nunca. No sería una mala idea.
¿Hasta dónde puede crecer Juanpe?
Soy un corredor que año a año intenta progresar y aprender un poco más. Espero no dejar de hacerlo. Aprender de cada rival, de cada persona que esté a mi lado.
¿A este Juanpe escalador le hubiera gustado nacer unas décadas atrás, con otro ciclismo?
Se me ha pasado por la cabeza eso, pero es lo que toca. Esta época, que creo que podré decir 'yo corrí con Pogacar, con Roglic, con Vingegaard y con todos estos fuera de lo normal'. Cada vez que estoy con ellos, toca sufrir.
El corazón partido de Eric García, su viaje de ida y vuelta y la llamada de Xavi

El corazón partido de Eric García, su viaje de ida y vuelta y la llamada de Xavi

Actualizado Viernes, 3 mayo 2024 - 21:11

La salida de Eric García del Barça fue una de las operaciones más inesperadas del mercado de verano del año pasado. El club estaba negociando casi a contrarreloj para asegurarse las cesiones de Joao Félix y Joao Cancelo y la marcha del central rumbo al Girona acabó por convertirse en un mal necesario. Según desveló ayer el propio Xavi en la antesala del duelo por el segundo puesto que se vivirá este sábado en Montilivi (18.30 horas), el fair play financiero se impuso a los criterios deportivos. Y el defensa, que entendía que no iba a tener muchos minutos, también puso de su parte para buscar un destino en el que sí tuviera opción de conseguirlos. Y vaya si los ha logrado.

Míchel, el técnico de un Girona que escuchará por primera vez en su historia el himno de la Champions en Montilivi la temporada que viene, ha confiado ciegamente en sus posibilidades. En la Liga, ha sido una pieza absolutamente determinante. A pesar de que fue suplente en el primer encuentro en el que tuvo opciones de jugar, en casa, ante Las Palmas, por la premura de su fichaje. A partir de ahí se convirtió en titular indiscutible. En total, ha jugado 25 de 29 partidos posibles, en los que sólo abandonó el campo antes de cumplirse el tiempo reglamentario en tres ocasiones. Y los cuatro que se ha perdido hasta ahora, en este caso, se debieron a unos problemas físicos y a una lesión muscular que le mantuvo de baja durante 26 días.

En la primera vuelta, Eric García fue titular en el duelo en el que el conjunto gerundense se impuso al Barça por 2-4. Y, casi con toda seguridad, lo será este sábado en la visita de los azulgrana a Montilivi, un estadio en el que el Girona no conoce la derrota. En la temporada 2017-18, la del estreno del Girona en Primera División, se impuso por 0-3. En la segunda, en la campaña 2018-19, venció por 0-2. El curso pasado, con muchos más problemas, acabaron por llevarse un sufrido triunfo por 0-1.

El central, al contrario de lo que ocurre con otro cedido por el Barça, Pablo Torre, no tiene en su contrato una cláusula que le impida medirse a sus ex compañeros. La forma en la que se cerró su salida, prácticamente a última hora, y con la entidad que preside Joan Laporta negociando también las llegadas de los Joaos, provocó que se prescindiera de la que muchos denominan cláusula del miedo y que tuviera así la posibilidad de lucirse ante, por ahora, su ex equipo. Por ahora, porque el propio Xavi ya se ha encargado de recalcar que la intención es recuperarlo. «Se fue por el fair play, yo no quería que se fuera. Las circunstancias son las que son y la idea es que vuelva», aseguró el entrenador del Barça. El verano pasado, el conjunto azulgrana tenía prácticamente overbooking en el centro de la zaga, con nombres como los de Jules Koundé, Íñigo Martínez, Andreas Christensen o Ronald Araujo que se unían a los del propio Eric García. Cinco futbolistas para dos puestos, si bien la situación puede ser muy diferente el curso que viene, a pesar de que, a todas luces, Pau Cubarsí también tendrá mucho que decir.

La posible salida del central uruguayo, para lograr unos ingresos muy necesarios, por dolorosa que sea su venta, unida al hecho de que tampoco se harían ascos a negociar por Andreas Christensen y de que ya se empieza a especular que Íñigo Martínez podría no seguir la temporada que viene, parecen destinadas a propiciar que el viaje de Eric García al Girona vaya a ser, definitivamente, de ida y vuelta.