A falta de ajedrez, Ding Liren y Gukesh se agarran a las emociones

A falta de ajedrez, Ding Liren y Gukesh se agarran a las emociones

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 19:15

El Mundial de Ajedrez prosigue en Singapur sin grandes alardes en la calidad del juego. La verdadera batalla es subterránea y apela a las emociones. La sexta partida acabó en tablas (3-3 en el global) y sorprendió más por la actitud de ambos grandes maestros que por sus movimientos sobre el tablero.

De entrada, Ding Liren planteó el controvertido sistema Londres, una especie de receta para todo con blancas, que algunos adoran y otros odian. No es que él y sus ayudantes hubieran encontrado un agujero en la preparación de Gukesh Dommaraju. La explicación era mucho más simple: «En el último Mundial gané la sexta partida de forma bonita con el Londres y quería repetir el éxito». Está a un paso de la conocida superstición de Simeone, cuando debería ser aún más racional.

A la hora de la verdad, ambos demostraron conocer bien las posibilidades de esta apertura práctica, pero timorata, aunque no exenta de maldad si las negras se relajan. De hecho, el campeón logró una ventaja minúscula, suficiente para que los espectadores y los comentaristas fantasearan con salir de la rutina. Ding, mucho menos optimista, o demasiado realista, ofreció tablas, en su empeño en mantener baja la presión arterial. Lo sorprendente aquí fue la actitud de su rival. Tan tranquilo estaba Gukesh que se permitió el lujo de rechazar el empate, cuando tampoco tenía motivos para buscar la victoria. "Simplemente, me gusta jugar al ajedrez. No sentí que estuviera en peligro, aunque las tablas eran el resultado más probable", adujo después.

"¡No puedo creerlo!"

Durante unos instantes, se dio la paradoja de que quien estaba peor era el que menos perseguía la igualada. Era una especie de partida de póker en la que el que tenía las peores cartas era el más agresivo, pero con más audacia, porque en el ajedrez las cartas están a la vista de todos. La pentacampeona del mundo Susan Polgar fue muy crítica con el campeón: «¡No puedo creerlo! Una vez más, en un final cómodo y sin riesgos, muy agradable, ¡Ding optó por repetir jugadas! Esto es muy decepcionante. Enhorabuena a Gukesh por intentar seguir luchando».

Otro excampeón con espíritu crítico es el ruso Vladimir Kramnik, quien, de polémica en polémica, aseguró que no comentaría la última partida del Mundial en su canal de YouTube porque, según él, los jugadores le habían decepcionado profundamente y no estaban mostrando el mínimo nivel necesario. Otros grandes maestros le recordaron que el porcentaje de precisión del campeón y el aspirante no bajó del 87% durante las 46 jugadas que duró el choque. El índice es relevante, porque ha sido utilizado con frecuencia por Kramnik para desenmascarar a presuntos tramposos en el ajedrez 'online'.

Al margen de los ataques a los protagonistas en el escenario de Singapur, lo cierto es que los aficionados han visto cómo se pinchaba el globo de la emoción en las últimas partidas. No obstante, Ding considera que deben estar contentos, porque el duelo está igualado todavía, aunque él espera mejorar.

"Tal vez sonreiré"

Y como prueba de que el bienestar personal es lo esencial ahora mismo, ambos respondieron de manera parecida a una pregunta que les pilló con la guardia baja. "¿Qué harán al día siguiente de proclamarse campeones?". Gukesh, que ha empezado a tomar la iniciativa ante la prensa y ya responde a menudo antes que el campeón, se lo pensó unos segundos y dijo que, probablemente, empezaría por ser feliz. Ding replicó: "El año pasado lloré cuando gané el título; ahora tal vez sonreiré".

Cuando le preguntaron si no intenta forzar más cuando tiene ventaja por su estado de salud, el chino se salió por la tangente y empezó a enumerar posibles líneas de juego, para demostrar que no era tan fácil convertir su ventaja en el marcador. Otro periodista lo interrogó sobre el porqué de sus dudas cuando acaba la preparación y tarda tanto en mover. Con su eterna actitud humilde y sin enojarse, con una pedagogía casi poética, el bueno de Ding respondió: «Hay muchas líneas que preparar y en el tablero solo aparece una de ellas. Como en un iceberg, ves solo una mínima parte, la que está sobre la superficie». Y en eso consiste la belleza y la dificultad del ajedrez.

Ferrari salva el 'match ball' tras una carrera sin orden ni concierto en Losail

Ferrari salva el ‘match ball’ tras una carrera sin orden ni concierto en Losail

Max Verstappen ganó como si nada, Ferrari pudo salvar una situación crítica y Fernando Alonso acabó séptimo, tras cuatro carreras fuera de los puntos. Las opciones en Losail se esfumaron para Carlos Sainz por culpa de un pinchazo, aunque su sexta posición en la meta permite aún ciertas opciones a la Scuderia, forzada a recuperar 21 puntos a McLaren el próximo domingo en Abu Dhabi. El podio de Charles Leclerc, a seis segundos del vencedor, mantuvo viva la llama roja para la última carrera del Mundial. Hasta ahí los hechos. Sin embargo, por debajo de ellos asomó la figura de Rui Marques, director de carrera, involuntario protagonista de un alocado GP de Qatar.

Tras su precipitada incorporación el pasado domingo en Las Vegas, Marques quiso asumir en Losail un triple desafío (categoría reina, F2 y la Academy femenina), pero durante buena parte de la carrera pareció sobrepasado por la responsabilidad. El primer accidente en la salida desde hace muchas semanas había dejado en muy mal lugar a Nico Hulkenberg. Su feo error en la primera curva, con los neumáticos duros fuera de temperatura, dejó fuera de combate a Franco Colapinto y Esteban Ocon, pero no mereció sanción alguna del portugués.

La resalida dejó malparado a Alonso, que pisó la grava en la curva 13 para perder la posición ante Nico Hulkenberg. La velocidad punta del Aston Martin quedó en ridículo ante Lewis Hamilton. En un principio, el asturiano habló de un tema "preocupante", antes de explayarse en su mensaje de radio: "Es increíble que llevemos dos malditos años con este problema".

El espejo de Albon

Por entonces, Mike Krack, team principal de la escudería de Silverstone, debía lamentar el temprano adiós de Lance Stroll, que había causado una colisión con Alex Albon penalizada con 10 segundos. Tras un fugaz paso por boxes, el canadiense se vio abocado al abandono, el primero desde el GP de Arabia Saudí.

En la vuelta 24, Mercedes lanzó el undercut para sorprender a McLaren, pero un despiste de los mecánicos con la rueda trasera derecha frustró la tentativa. Según el último ganador en Las Vegas, su coche se desequilibraba a alta velocidad en las curvas 2, 4 y 5. Hamilton, tras una sanción de cinco segundos por una salida irregular, se debatía entre mayores dificultades, rodando medio segundo más lento que la cabeza.

Justo cuando se alcanzaba el ecuador, Albon perdió el espejo retrovisor en plena recta y Marques optó por las banderas amarillas en lugar del safety car. Lo asombroso del asunto es que el director de carrera no ordenó retirar esas piezas, que claramente entorpecían a los pilotos a su llegada a la curva 1, el único punto claro de adelantamientos. No hubo mayor novedad hasta que Valtteri Bottas se llevó por delante el espejo.

Alonso, en el 'pit-lane', durante un periodo de 'safety car'.

Alonso, en el 'pit-lane', durante un periodo de 'safety car'.EFE

Casualidad o no, Sainz y Hamilton sufrieron sendos pinchazos. Justo cuando el madrileño pasaba por boxes, Marques ordenó el safety car que destrozaba sus opciones de podio. De la quinta posición a la octava. Unos minutos antes, Leclerc había preguntado a sus ingenieros si debía atacar o no los pianos. Lógica preocupación por la salud de sus gomas.

La reanudación suponía una oportunidad para Lando Norris, que lanzó los colmillos a Verstappen. Sin suerte, como viene siendo costumbre. El holandés se había quejado por radio de que el líder de McLaren no había respetado la ralentización. Y la respuesta de Marques fue contundente: 10 segundos de stop and go para el británico. De la segunda a la última plaza. Un balón de oxígeno para Ferrari.

La rendición de Hamilton

Por detrás, una avería iba a truncar cualquier opción de Sergio Pérez, en busca de su primer top-5 desde el GP de Miami. Siendo deshonrosa la retirada del mexicano, aún tuvo más dignidad que la rabieta de Hamilton. El heptacampeón se había excedido con la velocidad en el pit-lane y Marques, implacable, le aplicó un drive through. "Retirad el coche", suplicó Sir Lewis, ante la lógica negativa de Mercedes.

Por entonces, Norris volaba con aire limpio en busca de algún punto. Ese consuelo que perseguían Guanyu Zhou y Bottas tras 22 carreras a cero con Sauber. Tras deshacerse de Liam Lawson, Yuki Tsunoda y Bottas, el británico escaló hasta la décima plaza, con el bonus de la vuelta rápida (1:22.384).

Malas noticias para Ferrari, donde Sainz se quedó a medias ante Pierre Gasly. Una persecución infructuosa ante el Alpine, cuyo convulso proyecto acabará sexto en el Mundial. Según los rumores, Esteban Ocon ni siquiera subirá al coche el próximo domingo en Yas Marina, donde Jack Doohan podría tomar el volante.

El Madrid aprieta la Liga mientras Mbappé sigue buscando su liberación

El Madrid aprieta la Liga mientras Mbappé sigue buscando su liberación

Dos chispazos, varios fallos ante la portería rival y dos sustos. Así fue la tarde del Real Madrid ante el Getafe. Los blancos apretaron la Liga, situándose a un punto del Barça con un partido menos, al vencer al equipo de Bordalás con goles de Bellingham de penalti, y de Mbappé. El galo anotó un gol y erró tres ocasiones claras ante Soria que pudieron convertir el duelo en goleada y su momento en una liberación. La grada tembló con los dos palos del Getafe, pero el choque fue madridista.

Después de la decepción de Liverpool, el Bernabéu recibió con cariño a Mbappé. Cánticos, alguna ovación, ánimos tras los primeros errores... Y delirio con el 2-0 del francés, un golazo desde fuera del área. Así le quiere Chamartín, atrevido y con éxito. No es una mezcla fácil en semejante escenario, apto solo para las cabezas más amuebladas. En ello trabaja el ex del PSG, calmando su ansiedad a base de goles.

Ante el Getafe, Ancelotti le escoró a la izquierda, aprovechando la vuelta de Rodrygo y acumulando entre el centro y la derecha al brasileño, a Brahim, a Lucas y Valverde. Liberando el carril zurdo para la conexión entre Mbappé y Bellingham, triunfadora contra los de Bordalás.

En el medio, el técnico le entregó el timón a Ceballos y demostró que el andaluz tiene ante sí una de las grandes oportunidades de su carrera. Parece, junto a Modric, el único capaz de aportar sentido constante al juego del Madrid. Camavinga y Fede son explosivos y verticales, Tchouaméni es un eje defensivo y no se sitúa como organizador. Así, el andaluz compró billetes contra el Getafe, demostrando que bajo sus pies puede correr el fútbol del conjunto blanco ante gran parte de los equipos de la Liga.

A pesar de todo, al Madrid le costó derribar el muro del Getafe. Una situación esperada dado el estilo de Bordalás, sus virtudes y sus defectos. Sin grandes delanteros ni hombres creativos en su rotación, al entrenador valenciano no le queda otra opción que apostarlo todo a la parcela defensiva y una suerte de contragolpe que casi nunca llega.

Aguantó durante la primera media hora, pero se rompió a partir del penalti de Nyom a Rüdiger. Hernández Hernández, que ya había avisado y amonestado al francés en un lance similar unos minutos antes, señaló pena máxima por un agarrón del defensa sobre el central alemán en un córner. Lo revisó y lo confirmó el VAR, y lo transformó Bellingham, que cogió el balón desde el pitido y engañó a David Soria tras un pequeño salto.

A unos metros, Mbappé ni siquiera hizo amago de intentar el lanzamiento tras su error en Anfield. Una decisión consensuada durante la semana a la espera del regreso de Vinicius.

Ocho minutos después, el galo se desquitó y dio el primer paso para superar el bache futbolístico y mental en el que parece estar sumido. Aprovechó un genial pase al hueco de Bellingham en una contra del Madrid y se atrevió a disparar desde veinte metros. Un lanzamiento bajo, con efecto a la izquierda de Soria, que pegó en el palo y se coló en la portería del Getafe.

Estalló de alegría el Bernabéu, la plantilla y el cuerpo técnico, conscientes todos de que Mbappé necesita acertar para engancharse al ritmo del calendario, que no descansa. Lo necesita él y lo necesita el conjunto blanco.

En el descanso, Ancelotti dejó en el vestuario a Bellingham, mareado tras un golpe con Soria, y le dio más minutos a Güler, irregular en su oportunidad en Anfield. El partido entró en una pequeña siesta, fruto del resultado, cómodo para los blancos, de las pocas virtudes ofensivas del Getafe, del cansancio y de las próximas obligaciones del calendario.

El VAR tuvo que corregir a Hernández Hernández, que había señalado penalti por mano de Berrocal tras un disparo de Mbappé. El francés había cogido el balón para lanzarlo después de que la grada coreara su nombre pidiéndole tirar, pero se quedó con las ganas.

Uche metió algo de miedo en el cuerpo al estadio con un disparo al palo y Mbappé volvió a tener una clarísima, recibiendo un pase de Güler al espacio, regateando a Soria y definiendo fuera, inexplicablemente, cuando tenía toda la portería para él. No sería la última del galo, que estrelló en el portero un nuevo remate minutos después.

El Getafe se estrellaría otra vez contra el palo tras un disparo de Patrick mientras el Madrid pensaba ya en el duelo del miércoles en Bilbao, en el del fin de semana en Girona, en el de Champions en Bérgamo y en el siguiente en Vallecas. Demasiadas preocupaciones como para gastar oxígeno ampliando rentas. Mbappé, eso sí, volvió a tener una ocasión clarísima tras una combinación con Güler. Sigue sin suerte.

Maratón balsámico en Valencia

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 17:19

Sin dejar de llorar a sus muertos, ni cejar en las ímprobas tareas de limpieza y reconstrucción, ni aplazar las peticiones de indemnización urgente, Valencia se ha puesto en pie y en marcha por medio del deporte, una de las mayores manifestaciones de normalidad ciudadana. Nada es normal todavía, y tardará bastante en serlo en esta hojarasca burocrática, enmarañada aún más por el envilecimiento político. Pero al menos, y pese a todo, la anormalida

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La selección masculina de rugby a siete tutea a la élite y se mete por primera vez en la final de una Serie Mundial

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 13:23

De luchar por la permanencia a derrotar a equipos muy consolidados entre la élite internacional. La selección masculina de rugby a siete sube por primera vez al podio de una Serie Mundial y aspira incluso al oro porque este domingo disputa la final.

En el torneo de Dubai, el que abre la temporada de la competición más exigente, los españoles han derrotado a Nueva Zelanda (26-14 en la fase previa), Estados Unidos (28-0, en la fase previa), Gran Bretaña (19-14) en los cuartos de final y otra vez a los All Blacks (19-14) en semifinales. Sólo han caído en el debut (21-15) ante Fiyi, su rival de nuevo en la final (17:11 horas, en la web rugbypass.tv)

"Es una temporada clave, ¿estamos en el momento de competir y ser un equipo que mira arriba o ser un equipo que siempre está luchando por la salvación?", planteaba el seleccionador Paco Hernández el viernes. Su objetivo concreto, clasificase del octavo puesto hacia arriba para eliminar cualquier posibilidad de descenso.

A falta de lo que suceda en la final de Dubai, los Leones 7s desde luego han sabido competir, llevándose el cuarto de final ante Gran Bretaña gracias a un ensayo con el tiempo cumplido y remontando en semifinales la marca inicial de los neozelandeses.

Pol Pla llega a abrazar a sus compañeros tras el ensayo de la victoria en cuartos de final

Pol Pla llega a abrazar a sus compañeros tras el ensayo de la victoria en cuartos de finalAlex HoWorld Rugby

Llegaba la selección masculina a este torneo sin dos de sus jugadores habituales por lesión pero con una plantilla basada en la continuidad que ha sorprendido a los rivales con su nivel de juego.

Si ya en años precedentes habían progresado de forma visible en la conservación del balón, en su juego de apoyos y en la velocidad, en Dubai los españoles han avanzado en la defensa. Con una intensidad extrema suben la presión, acosan al portador, tratan de cerrar sus líneas de pase y, tras el placaje, combaten con fiereza por la posesión en el suelo. Si no la consiguen, al menos ralentizan el ataque contrario. En ataque han sido peligrosos; en defensa, asfixiantes.

Desde que la temporada 2023/24 las selecciones de rugby a siete iniciaron una concentración permanente (ellos en Málaga, ellas en Madrid), también se ha comprobado el progreso físico de los Leones, un aspecto en el que se encontraban en desventaja. Este fin de semana han solicitado varias veces melé y han llegado a dominar en esta formación a selecciones con mayor corpulencia. Para las imágenes de este grupo quedarán además el ensayo número 100 de Pol Pla en el circuito y los cambios de pie de Edu López para irse en un palmo de dos contrarios.

También tuvo un arranque muy esperanzador la selección femenina, que debutó derrotando a una de las favoritas, Francia (24-12), pero luego cayó claramente ante EEUU (7-33). En el partido que podía haberlas metido entre las ocho primeras, las Leonas 7s desaprovecharon su ventaja inicial ante Gran Bretaña, acusaron su desventaja en el cuerpo a cuerpo y la falta de contundencia en defensa las condenó a una derrota (12-24). Este domingo han perdido con claridad frente a Brasil (15-29) y jugarán por evitar la última plaza.

Tanto en categoría masculina como en femenina las Series Mundiales constan de siete torneos en diferentes ciudades. En un sistema parecido al de la Fórmula Uno, se suman los puntos obtenidos en los seis primeros. Y en el séptimo torneo, los ocho primeros clasificados compiten por el título absoluto y los cuatro últimos, por la permanencia.

Ambas selecciones españolas evitaron el descenso la pasada temporada en la serie decisiva que se disputó en Madrid. Este año, sin embargo, no tendrán ese incentivo de jugar ante su público. Aunque el compromiso que se anunció era por tres temporadas, se firmó sólo de año en año, y el Ayuntamiento de Madrid finalmente no ha renovado la partida económica que hacía posible traer la competición a la capital de España.

Sabastian Sawe gana un Maratón de Valencia homenaje a la DANA con la mejor marca del año

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 11:24

Ni hubo récord en el Maratón de Valencia, pero sí sorpresa y mejor marca mundial de 2024. El keniano Sabastian Sawe se proclamó ganador en su debut en la distancia con un tiempo de 2:02:06. Fue una prueba diferente, en el que el homenaje a las víctimas de la DANA y la participación de corredores populares damnificados marcaron la carrera.

Sawe, de 28 años, ha pasado de ser especialista en Medio Maratón a dar el salto a la distancia reina con éxito.

En categoría femenina, la atleta etíope Megertu Alemu cumplió el pronóstico y fue la vencedora con un tiempo de de 2:16:49, quince segundos por encima de su mejor marca personal. Ella cruzó la línea de meta con un lema 'Força, València'.

Verstappen pierde la 'pole' en Losail tras una "complicada" decisión de los comisarios

Verstappen pierde la ‘pole’ en Losail tras una “complicada” decisión de los comisarios

La novena pole de 2024, 41ª en su carrera, aún deberá esperar para Max Verstappen, sancionado con la pérdida de un puesto en la parrilla del GP de Qatar tras una maniobra ante George Russell. De este modo, el flamante tetracampeón saldrá por detrás del piloto de Mercedes, a quien presuntamente ralentizó durante la tercera ronda clasificatoria del sábado.

Amro Al Hamad, Garry Connelly, Mathieu Remmerie y Derek Warwick, los comisarios de la penúltima cita del Mundial 2024, penalizaron a Verstappen por un incidente que no se produjo durante la vuelta rápida de ninguno de los implicados, cuyos coches ni siquiera llegaron a tocarse. En cualquier caso, consideraron que el holandés "condujo innecesariamente lento en una vuelta de enfriamiento".

Los jueces admitieron que el contexto de este polémico episodio era "complicado", aunque terminaron imponiendo un segundo castigo a Verstappen, que perderá un punto en su Superlicencia. Después de 23 carreras, Mad Max ya acumula seis puntos perdidos y ocupa el segundo puesto en ese ránking, sólo por detrás de Fernando Alonso (ocho).

"en la línea de la trazada"

Tras escuchar los testimonios de los implicados y revisar las imágenes en vídeo, los comisarios estimaron la reclamación de Russell, que en ese crítico instante "no esperaba encontrarse" a Verstappen "en la línea de la trazada". "Nos ha dicho que si un coche circula lento en una curva de alta velocidad no debería encontrarse en la trazada", explican.

Verstappen, que previamente sí había dejado pasar a Lando Norris y Alonso, "no ha cumplido con las notas del director de carrera", de acuerdo con el criterio de los comisarios, dado que pilotaba "innecesariamente lento considerando las circunstancias". Según esas notas de Rui Marques, que dirige su segunda carrera tras la destitución de Niels Wittich, el tiempo máximo [delta] establecido para Losail se cifraba en 1:40.

"Es obvio que intentaba enfriar sus ruedas, pero también pudo ver al coche 63 acercarse, ya que miró por los retrovisores en múltiples ocasiones entre las curvas 11 y 12", concluyeron los comisarios. Asimismo, cabe recordar que Russell, en su primer mensaje de radio, calificó la acción de su rival como "súper peligrosa".

Poco antes de bajarse del coche, Verstappen justificó su actuación ante los periodistas y rechazó cualquier posible sanción. "No tendría sentido porque íbamos todos muy despacio. No sé qué más debería haber hecho. Ya me parece raro tener que acudir a los comisarios. Yo también freno por los coches que tengo delante. Tampoco quiero fastidiarlos", alegó el líder de Red Bull.

Las sanciones de un solo puesto en la parrilla no son habituales en la actual F1. De hecho, durante la última década apenas queda registro de algunos casos. Por ejemplo, el de Sergio Pérez, castigado por chocar contra Kimi Raikkonen durante el GP de la Toscana 2020. O el de Nico Hulkenberg, sancionado en el GP de Alemania 2016 por el uso de un juego de neumáticos que debería haber entregado a Pirelli tras la última sesión libre.

El Atlético no descansa en el séptimo duelo y ajusticia al Valladolid

El Atlético no descansa en el séptimo duelo y ajusticia al Valladolid

"Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes. Y en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho". Auguraba el Génesis un descanso para el Atlético de Madrid. Uno de esos partidos tontos que, en otros momentos y en otras temporadas, caían del lado del rival. Pero este año, el equipo del Cholo es de acero atrás y de hierro delante. No concede y marca con facilidad, el sábado fueron cinco. Y así, contundente en ambas áreas, ya está a dos puntos del todopoderoso Barcelona. [Narración y estadísticas, 0-4]

Ha encontrado el Dios rojiblanco su mediocampo titular. Físico, potente y con cierta clase. Quizás no son orfebres, pero sí una jauría de galgos estilosos que saben cómo filtrar un balón, morder a una defensa adormilada y trenzar a velocidades de vértigo. Tiene Barrios una elegante zancada, De Paul, la imaginación para inventar y Gallagher una voluntad de entrega como el Bulldog que representa.

Y luego está Giuliano. Hubo dudas en la parroquia de quedarse con el hijo menor del entrenador antes que con Samu Omorodion. Para colmo, el delantero melillense se salía en el Oporto en la minicrisis que vivió el Atlético tras la deshonrosa derrota en Lisboa o el triste juego exhibido en Sevilla ante el Betis.

El Cholito, poco a poco, fue arañando minutos gracias a la fe y la entrega. "Demagogia para agradar a la grada", se quejaban los puristas. Pero el argentino, con la cabeza baja y el pecho alto siguió creciendo y, lo que es mejor, contagiando su energía al equipo. Un gol y dos asistencias lleva en diez partidos, pero múltiples acciones de peligro.

El segundo gol del Atlético representa a Simeone Jr y a lo que ha conseguido el argentino para sus compañeros. Que la fe mueva montañas y marque goles. No embocó Griezmann su pase atrás, pero su disparo cayó a las botas de Julián Álvarez que no perdonó a un Hein, vendido y exhausto. El portero del Valladolid tuvo que emplearse a fondo en los seis remates que realizó el Atlético en la primera mitad, y poco pudo hacer en los tres que se le colaron. De hecho, el primero se lo marcó Lenglet tras un córner y un despiste de la defensa pucelana, muy floja toda la noche. Y el tercero no pudo más que admirar el tiralíneas del Atlético. Una jugada a toda velocidad que tuvo una preciosa pared de Galán, un pase atrás, una dejada y una llegada en segunda línea de De Paul, que definió con maestría.

Pudieron ser dos más si no llega a ser por el Var. Sus intervenciones fueron milimétricas y, aunque justas, ridículas. Los centímetros por los que elimina jugadas son el anti fútbol. A Giuliano y a Giménez les limpió sus tantos. El del uruguayo, por cierto, de muy bella factura. Un cabezazo de esos de enseñar en las escuelas de fútbol.

Este Valladolid, igualmente, es una bicoca para animar delanteras. 21 goles en contra y nueve milagrosos puntos. Los pucelanos se agarran a un Raúl Moro que parece el Messi del Pisuerga. Pero claro, un jugador ante once bestias es una liebre contra una rehala, puede escapar, sí, pero nunca hacerles daño.

Volvía Griezmann al once y no Koke. Va a tener difícil el capitán subirse a este tren en marcha. No el francés. Éste si es un orfebre del fútbol. El cuarto gol del Atlético no fue una jugada sino una escultura. Un control de tacón para librarse del central y meter el balón suavecito, como la canción de Fonsi, a la base del poste. Ronaldo estaría orgulloso en el palco... si el francés jugara para su equipo.

Banquillo profundo

El problema para el Valladolid y la bendición del Cholo es que este año el banquillo rojiblanco es profundo. Pero el duelo, ante la carga de partidos de unos y la depresión de los otros bajó de intensidad. Eso dio para alguna amenaza pucelana con travesaño incluido, pero la distancia entre ambos contendientes era tan abismal que ni la mayor de las fes podría salvarla. De hecho aún dio tiempo a Sorloth a hacer el quinto tras una generosa acción de Correa.

Llega el Cacereño como siguiente rival y bien harían en Extremadura en temer a este Atlético que no descansa. Un sueño para el hombre que está en el banquillo. Quedan aún muchas victorias a este Atlético para acercarse a las 13 seguidas del de la 12/13, pero esta vez ya no cuentan con un Simeone sino con dos.

Meri Puig, la aventura de la primera española en el Everest: "Sufrí una parálisis facial y tuve que darme la vuelta"

Meri Puig, la aventura de la primera española en el Everest: “Sufrí una parálisis facial y tuve que darme la vuelta”

«Comencé a escalar a los 15 años. Nací en Barcelona, en el barrio de Gracia, y allí conocí a unos chicos que escalaban, que iban todos los fines de semana a Montserrat, que encontraban así la libertad que tanto se anhelaba en esa época. Me gustó mucho y fui conociendo a más gente, viajando más...», relata Meri Puig (Barcelona, 1962) como inicio de una de esas biografías perdidas en el deporte español.

Fue la primera española que pisó el Everest o la jefa de la primera expedición femenina europea en el Himalaya, pero sus logros han quedado sepultados por las gestas posteriores de alpinistas como Araceli Segarra o Edurne Pasaban. Nunca alcanzó la cima de la montaña más alta, no conquistó ningún ochomil, pero en los años 80 Puig fue la primera mujer en completar varias vías en los Pirineos, los Alpes o los Picos de Europa, como la Rabadá Navarro del Picu Urriellu con Anna Masip o la arista sur del Aiguille Noire de Peuterey con Mònica Verge.

¿Sintió que le faltaba reconocimiento en su momento?
No, porque en aquella época tampoco le daba importancia. No iba a una vía para ser la primera mujer, ni pensaba en ello, iba porque me gustaba. Estoy muy contenta de haber llegado donde llegué, aunque me quedé con la espinita de no poder subir al Everest.

Aquel ascenso al Everest fue un chasco, pero antes hubo muchos éxitos. En 1984, por ejemplo, se juntó con otras amigas que escalaban, como la propia Verge o Mari Carmen Magdalena, y formaron el primer grupo de mujeres europeas -y segundas en el mundo- que atacaba una montaña en el Nepal. Fue el Kangtega, de 6782 metros.

La primera expedición europea femenina

«Estábamos en el vestuario del gimnasio y dijimos: '¿Por qué no?'. Buscábamos una aventura, piensa que yo tenía 22 años. Conocíamos a Lluis Belvis, cónsul del Nepal en Barcelona, y nos propuso el Kangtega como objetivo. Era una montaña muy poco conocida y con pocas ascensiones desde que subiera un grupo liderado por Edmund Hillary en 1963. Se suponía que era asequible, pero luego fue más complicado de lo que parecía», recuerda Puig que en el primer tramo, un glaciar, se encontró junto a sus compañeras unas enormes grietas y tuvieron que abrir una variante. Alcanzaron la cima, todo un hito en su momento, que mantuvo en vilo a miles de lectores... en la revista Lecturas.

¿Por qué publicaron sus crónicas en Lecturas, una revista del corazón?
Nos financiaron el viaje junto a Freixenet y Perlas Majorica. No fue nada fácil encontrar el dinero para viajar, lo tuvimos difícil por ser mujeres. La mayoría de empresas interesados en el montañismo no confiaban en nosotras y nos cerraban las puertas. Lecturas nos ayudó y a cambio montamos todo un sistema para enviar las crónicas. No había radios ni teléfonos así que hacíamos fotos y escribíamos textos y un guía sherpa bajaba de la montaña a Lukla, cogía la avioneta a Katmandú y desde allí enviaba todo a la revista.

Un documental llamado Obrint camí. Kangtega 84 de Miquel Pérez recuerda ahora ese grupo y su éxito fugaz. Porque después del Kangtega no se volvió a reunir. Accidentes como el que sufrió en 1985 Verge en los Pirineos, en la Torre de Marboré, fueron obstáculos y finalmente cada alpinista hizo su propio camino. En 1988 a Puig le llegó una llamada especial: el Everest.

«Nos invitaron a mí y a Coco [Mari Carmen Magdalena], pero ella se quedó embarazada», rememora Puig que formó parte del equipo Everest'88 Epson. Junto a ella estaban Nil Bohigas, Lluis Giner y Jerónimo López, que hollaron la cima y colocaron allí la primera bandera española -las dos expediciones anteriores no lo habían hecho-, pero Puig se quedó abajo, viviéndolo desde la distancia.

¿Qué ocurrió?
Sufrí una parálisis facial por la altitud. En la misma expedición ya había habido un compañero que había padecido un edema cerebral y conmigo el médico se curó en salud: no me dejó subir. No íbamos por la vía normal, íbamos por la arista oeste y llegué a los 7.500 metros, al último tramo de la vía de los yugoslavos. Pero di media vuelta.

JAUME ALTADILL

Al año siguiente su compañera, Mònica Verge, se convirtió en el Cho Oyu en la primera española en lo más alto de un ochomil, pero Puig ya no volvió a intentarlo. Hija de unos tenderos del barcelonés mercado de la Abaceria Central, secretaria de formación, reorientó su vida hacia la psicología y se fue a vivir a los Pirineos, a la Seu d'Urgell. Ahora desde allí, a sus 62 años, ayuda a deportistas como los piragüistas que entrenan en el Parque Olímpico del Segre.

«Volví dos veces al Himalaya a hacer trekkings y ahora hace tiempo que no escalo, llevo un grupo de marcha nórdica. Ahora veo a muchas más mujeres en la montaña, pero no me atrevo a decir que lo tienen más fácil que yo. Todo evoluciona y la evolución está bien. Quizá hay más oportunidades, pero también más exigencia», finaliza Puig, parte de la historia del alpinismo español.

Luis Milla: "Tenemos un país maravilloso con políticos que no están a la altura, de un lado y de otro"

Luis Milla: “Tenemos un país maravilloso con políticos que no están a la altura, de un lado y de otro”

Debutó en Primera División con 23 años, tarde, según las costumbres de hoy en día, después de una carrera en el "barro" de divisiones inferiores, de lesiones, de varios "no" en las canteras de Valencia, Real Madrid y Atlético. Lejos de hacerle tirar la toalla, el rechazo le impulsó. Luis Milla Manzanares (Majadahonda, 1994), hijo del que fuera centrocampista de Barça, Madrid y Valencia, es el cerebro de un Getafe que hoy visita el Bernabéu. Se sienta con EL MUNDO para reflexionar sobre la vida, el fútbol, las amistades o la política. De todo.

El Getafe está sufriendo en este inicio. ¿Cómo lo está viviendo?
Ha sido un verano complicado pero ahora tenemos que ser conscientes de que esto es lo que hay, que los nuestros son los mejores que podemos tener y que tenemos que creer en nosotros. El equipo ha hecho méritos para tener más puntos, pero esto es fútbol.
¿Cómo es una pretemporada con Bordalás?
Dura, dura, muy exigente. Te exprime. Recuerdo algún día de terminar con una cara de muerto... Llegamos a límites que yo casi no había conocido y es una gran suerte porque te saca el máximo. He vuelto a disfrutar y creo que me ha hecho mejorar. A pesar del sufrimiento, es una maravilla porque el fútbol va muy rápido y si te frenas, cualquiera te pasa por encima. Él es un motivador desde siempre y sus discursos llegan. A mí me llegan. Sus equipos se pegan contra una pared si hace falta para chocarla y derribarla. Te hace valorar lo que significa esta profesión, que es la mejor del mundo y a veces te puedes relajar o no ser consciente de lo que tienes, que el fútbol dura poco y hay que exprimirlo, no dejar nada por hacer.
En esa reflexión sobre la profesión, usted es hijo de futbolista, ha estado en canteras importantes... Pero luego le ha tocado vivir el barro de categorías más humildes. ¿Ha habido algún cambio de actitud en su vida?
Creo que no, porque mis padres siempre me han transmitido humildad y trabajo, que no me creyera más que nadie. Pero también mi carrera me ha llevado a no creerme nada porque me han echado de todos los lados (risas). Me han dicho que no contaban conmigo en cuatro canteras diferentes, he jugado en Tercera, en Segunda B, en Segunda... No ha habido momentos en los que pudiera pensar que era más que otra persona porque he estado en el barro total. Y estoy orgulloso de eso porque me ha hecho valorar lo que tengo y crecer personal y futbolísticamente. Es más difícil jugar en esas categorías que en Primera, sin duda. Ha sido un camino espectacular.
Durante su carrera, ¿su padre era de los que estaba muy encima o dejaba hacer?
Siempre me ha dicho que disfrutara, nunca me ha puesto presión, jamás me ha corregido cosas de mala manera y todo lo que hemos hablado ha sido natural. Creo que vemos el fútbol y la vida de la misma manera. Ahora que muchas veces voy a ver partidos de niños y de adolescentes me da pena ver a padres que hablan como si fueran los entrenadores. Los niños tienen que jugar, aprender y escuchar al entrenador, ya está.
¿Cómo ha sido ser hijo de futbolista en un vestuario adolescente y de una cantera importante?
Pues cuando somos niños creo que de forma inconsciente hay más comentarios, pero nunca he tenido la sensación de sufrir en exceso por esas cosas. Iba un poco a mi bola, disfrutaba de jugar, escuchaba alguna cosa pero nada. Me llevé palos por no estar en un sitio, en otro y en otro, pero volví a levantarme.
¿Qué saca de tanto "no"?
El "no" duele, claro. Me acuerdo de llegar a casa cuando me dijeron que no seguía en el Cadete del Madrid y ver a mi madre llorar pero porque estaba llorando yo, porque me veía sufrir. Y mira, al final me fui a Majadahonda y fui feliz tres años. Así ha sido mi carrera. En Valencia no contaron conmigo en infantiles y me fui a una academia de allí.
¿Cuál fue el punto de inflexión?
Creo que llegó después de romperme el cruzado, cuando me fui a Fuenlabrada. Llevaba ocho jornadas y no jugaba nada, pero nada de nada. De repente expulsaron a un compañero y tuve una oportunidad, una. Era contra el Real Unión de Irún. Siempre he dicho que hay que estar preparado para cuando llegue la oportunidad, ese día la agarré y no la solté.
Al año siguiente, en noviembre de 2017, visitó el Bernabéu con el Fuenlabrada y marcó un golazo.
Ese gol es especial por lo que significó. Disfrutaba como un niño con ese grupo, el entrenador, Antonio Calderón, confió en mi y me dijo nada más llegar al banquillo que iba a ser jugador de Primera... Le competimos al Madrid (2-2), el gol tuvo se repercusión, la gente me conoció un poquito... Todo ayuda.
A partir de ahí va escalando. De Segunda B al Tenerife en Segunda. Tres años en Canarias y ficha por el Granada, ya en Primera, donde llegan a jugar Europa. Eso sí, sufre varias lesiones musculares. ¿Se llega a obsesionar?
Jugar Europa fue un sueño cumplido que quiero volver a cumplir y que voy a pelear a muerte. Quizás en algunos momentos te obsesionas, pero con el tiempo lo he normalizado y he puesto todos los medios que están en mi mano para recuperarme y rendir mejor. Sin volverme loco, eso sí, porque creo que la obsesión no ayuda. Cuando uno tiene demasiadas preocupaciones, problemas o piensa demasiado las cosas, es difícil rendir. Por eso intento estar tranquilo.
¿Usted, a nivel profesional, qué tiene alrededor?
Preparador físico, los medios en casa para descansar, entrenar y rendir... Pero insisto, la ayuda está bien pero lo más importante es estar tranquilo de cabeza y canalizar bien los problemas que puedas tener. Mis mejores momentos han sido cuando no pienso, cuando estoy en un 'estado de flow' donde todo fluye, concentrado 100%. Eso lo aprendí gracias a unos profesionales con los que trabajé el tema mental. Me ha ayudado muchísimo. Llego al campo y se me olvida lo de fuera.
Cambiando de tema, Marcos Llorente es uno de sus mejores amigos.
Sí, desde que teníamos 13 años hasta ahora. Coincidimos en la cantera del Madrid. Estábamos en equipos distintos, pero íbamos al mismo colegio, el bus nos dejaba en la misma parada... Le admiro mucho, personal y futbolísticamente. Me ha hecho crecer mucho en lo deportivo, porque he seguido un poco sus pasos. Fue de los primeros en trabajar fuera de lo que es el día a día del club y con el tiempo hemos conseguido encontrar el equilibrio. La gente piensa que es un enfermo del físico pero él disfruta la vida, que hay tiempo para todo, y siempre ha sido muy exigente consigo mismo. No hay nada más que verle en el campo. Es una barbaridad.
Me han dicho que están picados al golf y que él es mejor que usted...
Eso es inviable (risas). Lleva menos tiempo que yo jugando, me habrá ganado un par de veces nada más. No tengo rivales en mi grupo de amigos. Nos gusta mucho el golf, nos despeja y es un deporte que si lo haces con cabeza es bueno.
¿Cómo lleva un futbolista la fiebre por el Fantasy?
Pues es curioso, eh. Yo he tenido mala suerte, porque mi jugador franquicia es Olmo y ha estado lesionado dos meses, pero le he aguantado. Tenemos mucho pique. Y luego tienes en tu equipo Fantasy a jugadores que tienes enfrente, o mete un gol Mauro (Arambarri), que lo tiene un rival, y dices 'me cago en... este ya se lleva doce puntos' (risas).
¿Durante el partido hacen alguna broma con los rivales?
No, no. Durante el partido te olvidas. De hecho contra el Girona nos metió Yangel Herrera, que lo tenía yo en mi equipo, y no lo pensaba. Luego llegué al vestuario y me dicen en el grupo de WhatsApp 'Yangel te ha salvado la jornada', y digo 'no me fastidies, si nos ha metido gol a nosotros'. Pero la gente está enferma con el tema eh, me llegan muchísimos mensajes, algunos buenos y otros con insultos, pero me río y no le doy importancia.
Le cambio el tercio. Además de la Fantasy, ¿en los vestuarios de LaLiga se habla de política?
Sí, sí. Y me puedes preguntar, no tengo problema.
Desde fuera parece que los futbolistas no quieren hablar nunca de política. ¿O es que no les preguntamos?
Bueno, creo que al final se ha generado una cosa en este país que es que no se puede hablar de nada. Que todo lleva una crítica. Hablas y te dicen 'tal futbolista no se entera de nada'. Y sale un actor o actriz y lo mismo. Hay un clima muy feo en el país, los políticos nos han llevado a un punto de crispación que no lleva a ningún lado. Todo se lleva al extremo y en vez de acercarnos nos estamos alejando cada vez más. Y es una pena, porque tenemos un país maravilloso, pero tenemos un ambiente que no me gusta nada.
¿En el vestuario se debate y se discute?
Claro, pero como con tus padres y amigos. Tengo amigos de una forma, amigos de otra... En mi caso, ni para un lado ni para otro, tengo la capacidad de saber y decir si uno se equivoca en un momento, que otro se equivoca en otro... La sensación es que hay que defender a capa y espada a alguien por tus ideas, y no es así. No es la forma de mejorar las cosas. Y claro que se habla de lo que pasa en el país, no estamos al margen de las cosas como muchas veces piensa la gente. Hay gente que puede estar al margen, y es lícito, pero no todos.
Hablando de eso, ¿cómo han reaccionado aquí a una situación como la de la DANA?
Creo que hemos intentado ayudar y que necesitan mucha más ayuda de la que podemos dar nosotros. Aquí se promovió la recogida de muchas cosas, pero no hay que decir lo que uno hace, el acto ya vale. Lo que sí está claro es que no hemos tenido gente al mando a la altura de lo que requería la situación y es una pena. Tenemos un país maravilloso con políticos que no están a la altura de lo que merece el país, de un lado y de otro. Hay que intentar acercarnos y no estar en una guerra constante de ideas. De verdad que no lo entiendo, veo programas porque me gusta saber, escuchar opiniones de un lado y de otro... Y me alucina la sensación de tener que defender cosas que son indefendibles por tus ideales. No es así. No es la forma de ser autocríticos. Es una pena.