Un Barça inconformista liderado por Lamine se queda sin la guinda tras empatar con el Atalanta

Actualizado Miércoles, 29 enero 2025 - 23:28

No fue suficiente la irreverencia para deshacer el oficio. El Barça rozó la corona europea en esta primera fase pero el Atalanta evitó que se la ajustara sin que eso supusiera haber logrado el objetivo de colarse entre los ocho mejores. Se sostuvo el equipo de Flick en Lamine Yamal, inconformista como buen adolescente. No especuló, no echó cuentas y se agigantó ante las trampas de del rival buscando sin cesar, como si fuera un juego de escapismo, la manera de noquearles. Fue su irreverencia la que estuvo a punto de sorprender a un pegajoso Atalanta que no halló cómo frenarle. A fuerza de descaro y diabluras, los descosió, con su capitán Raphinha de escudero, pero se encontraron con que los italianos renacieron una y otra vez.[Narración y estadísticas: 2-2]

El Barça hubiera podido ver la superjornada por televisión con palomitas porque, contra todo pronóstico después de aquella primera derrota ante el Mónaco, había cuajado una competición casi perfecta, por momentos arrolladora, que le colocaba en octavos de manera directa librándoles de cualquier agonía. Sin embargo, en un momento álgido de la temporada, afianzarse en el segundo escalón tras un Liverpool que parecía inalcanzable no era suficiente. Hansi Flick mandó ese mensaje con un once en el que no falta nadie. Necesitaba todo el talento para vencer a un Atalanta incómodo que sí se jugaba esquivar una eliminatoria.

Fue tan previsible el equipo de Gasperini como efectivo, porque en la tela de araña que teje a sus rivales caía el Barça. Solo había un jugador capaz de liberarse por su imprevisibilidad. Lamine Yamal fue el quebradero de cabeza de los italianos. En su primera escapada por la banda filtró un balón prometedor a la carrera de Raphinha al que se anticipó De Roon. Primer intento. Respondió el Atalanta haciendo aparecer a Szczesny por primera vez a los diez minutos cuando Zappacosta se escapó por la orilla izquierda para poner el centro perfecto a De Ketelaere que tocó Balde para enviarlo al cuerpo del meta polaco. Se lamentaba Gasperini mientras Flick contenía la respiración por su apuesta, arriesgada, bajo los palos.

Era el partido un toma y daca entre dos equipos dispuestos a dañarse pero sin encontrar cómo. Probó de nuevo Lamine con un disparo de rosca desde la frontal marca de la casa, gemelo de aquel ante Francia, que esta vez rozó el palo. Él agitaba, y aunque Atalanta encontraba disparos como el de Retegui que salvaron los dedos de Szczesny, siguìó tirando de repertorio: un doble recorte a los defensas o un centro a Lewandowski que no cazó.

Se llevaron los azulgrana el susto de un tanto anulado a Zappacosta, pero al regreso del vestuario Lamine encontró el premio. Una jugada que nació en Koundé, que Lewandowski, arrastrando a su par a la medular, descargó en la banda para que Raphinha asistiera al chiquillo, que iba a jugar. Escondió la pelota a Kolasinac y batió a Carnesecchi. El golpe espabiló a los italianos, fuera de los ocho primeros con la derrota.

Respiraron cuando Lamine volvió a inventar un golpeo de exterior que salvó su portero y, sobre todo, con un disparo desde la frontal de Éderson que fue el empate. Lejos de tranquilizarse, el duelo se volvió a romper. En el intercambio de ataques, Araújo cabeceó al segundo palo un córner de Raphinha y Pasalic fusiló la portería culé tras un centro de Zaniolo. Fue entonces cuando Flick tuvo que explicarle a Lamine, enfuruñado, por qué le sacaba del campo. El empate no les servía a Atalanta para librarse de una eliminatoria y tampoco permitía al Barça aprovecharse del tropiezo del Liverpool .

Una victoria angustiante

Una victoria angustiante

Actualizado Martes, 10 diciembre 2024 - 23:47

Tres goles de sus tres estrellas salvaron al Madrid de la caída a los avernos de Europa. Fue una victoria angustiosa. Con alto porcentaje de que Ancelotti ejerciera su desesperante catenaccio en el momento que su equipo cobraba ventaja.

Otra triste desesperación es la lesión de Mbappé, que horriblemente ha caído al precipicio muscular. Empezó con un gol fenomenal, de estrella, pero nadie contaba con que se lesionase. Es un avatar más de su desgra

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No hay gol feliz para Mbappé

No hay gol feliz para Mbappé

El relato madridista esperaba ese gol de Mbappé, un gol decisivo, de los que rompen un bloqueo, no un gol para llenar el granero. La inesperada situación de compromiso en que ha derivado esta Champions lo servía. Falló en Anfield, en el punto de penalti, pero acertó en Bérgamo para adelantar al Madrid. Fue una acción made in Mbappé: control, zancada y gol. Todo a altísima velocidad y altísima precisión, sin espacio para la duda que crece como la

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El Real Madrid sale vivo de Bérgamo, donde pierde por lesión a Mbappé

El Real Madrid sale vivo de Bérgamo, donde pierde por lesión a Mbappé

El Madrid volvió a salir vivo del precipicio de la Copa de Europa. Con talento, con pegada, con agonía... Con todo lo que es la historia del conjunto blanco. Mbappé, Vinicius y Bellingham levantaron al cuadro de Chamartín para sacarlo del asedio de Bérgamo, donde se jugaba su futuro continental. De Ketelaere y Lookman les metieron el miedo en el cuerpo, pero aguantaron. [Narración y estadísticas (2-3)]

Ante lo "jodido" de la situación, como reconoció Valverde en la previa, Ancelotti no titubeó en su alineación. Dio entrada a Vinicius, que llevaba cuatro partidos de baja por lesión, y situó a Tchouaméni como central en lugar de Asencio. Nadie había ganado en Bérgamo, castigado todo el mundo por ese extenuante marcaje al hombre del cuadro de Gasperini, así que la tarea era de nota.

Y el Madrid no decepcionó en el inicio. La entrada de Vinicius y Brahim dotó al equipo de mordiente y regate, clave a la hora de superar la presión rival, y el plan de buscar la espalda de los centrales con Mbappé dio lugar a los mejores 15 primeros minutos del curso madridista.

El sufrimiento de Lucas

Tras una combinación entre Brahim y Lucas, el andaluz buscó a Mbappé la frontal del área, éste superó a De Roon con un solo control y batió a Carnesecchi con un disparo seco. El gol fue el premio al buen hacer madridista y metió el miedo el cuerpo a la grada durante unos instantes. Pero fueron eso, instantes.

Unas jugadas después del tanto, Rodrygo comenzó a calentar por la banda y levantó las sospechas. Mbappé dejó de buscar la espalda de los defensas italianos, al Madrid le duró poquísimo el balón en cada posesión y el Atalanta comenzó a asediar la portería de Courtois. Sufrió especialmente Lucas, impotente ante Lookman, MVP de la última final de la Europa League.

Los bergamascos acumularon oportunidades y sólo la aparición de Rüdiger y Tchouaméni para cortar disparos evitó el empate. Lookman en el 13, De Ketelaere en el 17 y el 19, Bellanova en el 20...

Rival incansable

En el banquillo, Ancelotti pedía calma a sus jugadores, insistentes en el plan del inicio pero incapaces de llevarlo a cabo por los problemas físicos de Mbappé, que terminó pidiendo el cambio en el 34. El Madrid, precipitado, perdía el balón demasiado rápido y Brahim y Bellingham ya no podían darse la vuelta con tanta facilidad. El Atalanta, sin embargo, no bajaba marchas, incansable.

Mbappé, tras su lesión en Bérgamo.

Mbappé, tras su lesión en Bérgamo.EFE

Rüdiger tuvo una buena opción en el 39, tras un centro de Ceballos y una continuación de Bellingham, pero su disparo se marchó fuera. Y antes del descanso, los italianos encontraron oro en un error de Tchouaméni. El galo no fue contundente en una arrancada de Kolasinac hacia el área y rozó al defensa en la carrera. Una zancadilla que Marciniak castigó con penalti.

De Ketelaere envió la pena máxima a la escuadra de Courtois y los locales se llevaron un gol psicológico al bolsillo camino de vestuarios. El Madrid, 24º en la Champions, se enfrentaba a una segunda parte clave por su supervivencia continental. Y ya se sabe lo que suele suceder cuando el Madrid se enfrenta al precipicio de la Copa de Europa. Que sale victorioso. Sin Mbappé y con Rodrygo y Vinicius recién salidos de lesiones musculares, el conjunto blanco se hizo gigante en Bérgamo. Aguantó la batalla física y de ritmo que propuso el Atalanta y castigó el atrevimiento defensivo de los italianos.

A la espalda de los centrales

Vinicius cogió el testigo de Mbappé y comenzó a desafiar la espalda de los centrales, y en una de ellas apareció el gol. Brahim intentó un pase al hueco al brasileño, Hien lo desvió, pero el rechace dio en Ederson y volvió al delantero del Madrid, que cruzó de zurda ante Carnesecchi. El conjunto blanco siguió creciendo y en la siguiente jugada silenció Bérgamo. Vinicius bajó a recibir en el carril central, levantó la mirada y vio el desmarque de Bellingham a la espalda de De Roon. De nuevo, el mismo plan. El inglés recibió, sentó al neerlandés con una finta y batió al portero con la zurda.

Pero Gasperini vive y muere con su plan durante los 90 minutos, y el Atalanta no tiró la toalla. En el 65, Lookman retó a Lucas en el pico del área y sorprendió a Courtois con un disparo al palo derecho del belga.

El tanto y la fatiga madridista, donde sólo Rodrygo, reemplazo de Mbappé, saltó desde el banquillo, convirtieron los últimos minutos en un asedio italiano. En el 83, Ancelotti movió el árbol. Entraron Modric y Asencio por Ceballos y Brahim y el campo se inclinó hacia Courtois, pero nadie le venció. Ni siquiera Retegui, a portería vacía en el 94. El Madrid sale vivo de Bérgamo y sigue en pie en la Champions. Así es su historia.

Los inesperados efectos de la nueva liguilla de la Champions: crisis para Guardiola y Ancelotti y promoción de los modestos

Los inesperados efectos de la nueva liguilla de la Champions: crisis para Guardiola y Ancelotti y promoción de los modestos

La renovada la Champions azota a los grandes y promueve a los modestos. Aleksander Ceferin se congratula por la repercusión de su invento. El paso por el ecuador de los ocho partidos de la nueva liguilla ha provocado crisis imprevistas entre los dos principales favoritos. El Manchester City, humillado el martes por el Sporting de Portugal, es 10º. El Real Madrid, barrido por el Milan en el Bernabéu, es 18º. Ambos se encuentran apeados de la zona alta de la tabla, esa en la que los ocho primeros quedan exentos de disputar los dieciseisavos de final.

Guardiola reconoce que atraviesa por uno de sus momentos más críticos. «Nos cuesta marcar. Creamos ocasiones y concedemos sin que los rivales hagan mucho. Emocionalmente no hemos sido estables y en esta competición tienes que serlo», dijo tras perder en Lisboa. Esa ha sido la tercera derrota consecutiva en la presente temporada, una racha negativa desconocida en los últimos seis años.

Ancelotti también anda preocupado. En los últimos tres partidos, todos en casa, el Real Madrid ha recibido nueve goles. «Ahora tenemos que empezar a recuperar nuestra mejor versión. Es normal que los jugadores estén hundidos, como lo estoy yo», incidió el italiano tras caer con el Milan.

El pleno del Liverpool

También sufre Luis Enrique, incapaz de buscar las causas del decepcionante camino del PSG, que es 24º. «Llevo 30 años en el fútbol y no consigo explicar esto. Es mala suerte. En toda la Champions hemos sido infinitamente superiores a nuestros adversarios», señaló tras perder con el Atlético en el último minuto. Ese triunfo sacó al grupo de Simeone de la zona crítica.

En estas cuatro jornadas de la liguilla, el Liverpool es el único que ha logrado el pleno de victorias, con 10 goles a favor y sólo uno en contra. Hasta el miércoles, el Aston Villa compartía liderato, pero su derrota ante el Brujas le ha descendido a la octava plaza. Esta es la mejor muestra del gran valor que atesoran los triunfos en este nuevo formato. En el anterior modelo, las derrotas podrían se aliviadas con los partidos de vuelta. Ahora, sin el goal average particular, hay que buscar triunfos y cifras elevadas de goles. En este apartado, los más acertados son el Liverpool y el Barcelona (máximo goleador, con 15).

En el selecto grupo de los ocho primeros se han metido tres inesperados visitantes. El Brest, que se presentó en el sorteo de la Champions con el peor coeficiente (13,366) de los 36 clasificados, es cuarto gracias a las victorias ante Sturm Graz (2-1), Salzburgo (0-4) y Sparta de Praga (1-2) y el empate ante el Leverkusen (1-1). Su próximo rival será el Barcelona. Esta modesta formación, en la que comenzó a despuntar Franck Ribéry, ascendió a la Ligue 1 en 2019.

Cautivador Sporting

El tercer puesto es para el Mónaco del austriaco Adi Hütter, que suma los mismos goles que el Liverpool. Cámara, Embolo y el japonés Takumi Minamino son las piezas básicas de un conjunto que marcha segunda en la Ligue 1.

La segunda plaza es para el Sporting de Portugal, que cautiva por su juego, la efectividad goleadora del sueco Viktor Gyökeres (cinco) y la estrategia de Rúben Amorim, un técnico que ya ha sido elegido para resucitar el Manchester United.

El Atalanta también sorprende con su noveno puesto. El equipo de Gian Piero Gasperini no conoce la derrota, permanece imbatido y tiene ocho puntos, uno más que el Leverkusen y dos más que el Bayern. El equipo bávaro (17º) es otro de los grandes que necesita remontar el vuelo en esta liguilla que levanta dolores de cabeza a los grandes.

El SuperMadrid vive su Big Bang en Varsovia: Bellingham, Vinicius y Mbappé pasan por encima del Atalanta

Actualizado Miércoles, 14 agosto 2024 - 23:05

El SuperMadrid de Florentino Pérez ya tiene su primer título. Una Supercopa de Europa nacida de los pies de sus grandes estrellas. Bellingham se echó el equipo a la espalda, Vinicius asistió en el 1-0 de Valverde y Mbappé sentenció al Atalanta con un tanto tras asistencia del británico. Un triunfo perfecto para confirmar el Big Bang de la nueva galaxia madridista.

Carlo Ancelotti entregó a la afición del conjunto blanco su alineación deseada. Courtois, Carvajal, Militao, Rüdiger, Mendy, Tchouaméni, Valverde, Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé. Los 'Galácticos 2.0', a falta del lesionado Camavinga. Como si Varsovia fuera Tokio en el verano de 2003, una ciudad entregada a la galaxia blanca para una amistoso contra el Dragon Team nipón, con Mbappé en el papel del debutante David Beckham.

Pero el calendario futbolístico exprime tanto a jugadores y clubes que el debut de la nueva estrella del conjunto blanco llegó en la Supercopa de Europa ante el guerrero Atalanta de Gasperini. El italiano no entiende de agostos ni de pretemporadas, y en el Estadio Nacional de Polonia obligó a los suyos a marcar al hombre a sus rivales. Así le ganó una Europa League al invicto Leverkusen de Alonso. Mordiendo sin respiro.

Sufrió ahí el Madrid en la primera parte, en el debut veraniego de Carvajal, Mendy, Tchouaméni, Bellingham, Valverde y Mbappé y en el primer día en la vida sin Toni Kroos. Cómo responderá el conjunto blanco a la ausencia del alemán es una de las grandes preguntas de la temporada. En Varsovia, la plantilla contestó con contundencia.

Y eso que el inicio fue difícil. La presión al hombre del Atalanta y la falta de frescura en las piernas madridistas dejaron un duelo de balones largos, de imprecisiones y de pocas ocasiones. Todo lo que el espectador no quería. Ante la presión rival, Courtois buscó mucho los pases largos a sus delanteros. Sólo por acercar la jugada a la meta rival. Así pudo respirar el Madrid, incómodo.

El Atalanta encontró sus opciones en los despistes madridistas. Un centro de De Roon dio en Militao y terminó impactando en el larguero para susto de los de Ancelotti, que buscaban soluciones en salida de balón. Rüdiger avanzando hasta el mediocentro, Militao en banda para buscar el balón largo, Vinicius bajando a recibir...

Antes del descanso, Rodrygo pudo poner el 1-0 tras un gran pase de su compatriota con el exterior, pero remató al larguero.

Tras el intermedio, Courtois, como en los viejos tiempos, salvó a su equipo con un vuelo extraordinario a un cabezazo de Pasalic. Fue la gran opción del Atalanta, que hincó la rodilla cuando sus pulmones no le permitieron llegar a marcar al hombre, generando espacios entre su centro del campo y su defensa. Un defecto que nadie castiga como el Madrid.

Bellingham, MVP

Creció Bellingham en ese momento, asumiendo en sus hombros la responsabilidad en la construcción. Recibió, filtró, llegó al área... Lo hizo todo, en un partido más de marzo europeo que de agosto polaco.

En el 59, el británico encontró a Vinicius en la izquierda y el brasileño se inventó un recorte para sentar a su defensa y ceder atrás a Valverde, que aterrizó en el área pequeña para empujar el balón a gol. Fue un suspiro, pero el Atalanta murió.

Los italianos, sin oxígeno, crearon un huracán madridista. Un minuto después Vinicius se quedó mano a mano con Musso tras un pase al hueco de Bellingham, pero erró al definir al centro.

Cinco minutos después, el éxtasis. Bellingham esperó el desmarque de Mbappé y el francés se estrenó como goleador en su primera aparición. La guinda del pastel para el primer título de una temporada en la que la galaxia del Madrid aspira a siete en total.

La aparición histórica de Lookman: campeón del mundo con Inglaterra, estrella de Nigeria y héroe del Atalanta

La aparición histórica de Lookman: campeón del mundo con Inglaterra, estrella de Nigeria y héroe del Atalanta

Ademola Lookman Olajade Alade Aylola Lookman es su nombre completo, Ademola Lookman el oficial y 'Mola' Lookman el que se inventaron los fans del gran héroe de la final de la Europa League. El delantero anotó un extraordinario hat-trick para terminar con la imbatibilidad del Bayer Leverkusen de Xabi Alonso y regalar al Atalanta de Gasperini su primer título continental. Esta es su historia.

Lookman, de padres nigerianos, nació en Londres en 1997. Va a cumplir 27 años y ya no es un adolescente. Creció en el barrio de Peckham, en el sur de la capital inglesa, y jugó en un equipo amateur hasta los 17 años. No se suponía que debía ser una estrella. "Las noches allí eran duras, digamos que no teníamos la mejor de las comidas", dijo en una entrevista en The Guardian en 2021. Antes de cumplir la mayoría de edad, disputó un partido contra el Charlton Athletic, gustó y le invitaron a su cantera. Su explosión fue colosal a partir de ahí, lanzado desde el equipo sub'18 al sub'23.

Con 19 años, en enero de 2017, el Everton de Ronald Koeman pagó 11 millones por él. Seguían dando pasos de gigante. En el verano de ese año, fue uno de los jugadores más importantes de Inglaterra en la conquista del Mundial Sub'20, la primera Copa del Mundo que ganaban los ingleses desde el 66. Marcó dos goles en octavos y uno en la semifinal. Quería más.

En enero de 2018 pidió salir cedido al Leipzig ante la falta de oportunidades en el Everton. El conjunto alemán era joven y vertical, como él, y en los primeros meses confirmó esas ideas hasta el punto que el cuadro del Red Bull Arena lo compró en propiedad y le hizo un contrato de 5 años. Podría haber salido bien, pero no. El nivel y la exigencia de un equipo Champions League le costó y terminó saliendo cedido al Fulham en 2020 y al Leicester en 2021. Necesitaba encontrar su sitio, y lo encontró en Bérgamo.

En el verano de 2022, el Atalanta pagó 15 millones por él tras los 8 goles en 42 partidos que disputó en el Leicester. Vieron que todavía tenía potencial. Y aquí estamos, en mayo de 2024, hablando del MVP de la final de la Europa League, el gran título de la era Gasperini.

Durante estos años y más allá de los clubes, Lookman tomó la gran decisión de su vida al 'cambiar' la selección inglesa por la nigeriana. Disputó con los británicos el Mundial Sub'20, pero ante las promesas vacías de Southgate, el seleccionador de la absoluta, aceptó las llamadas desde Nigeria y el deseo de sus padres, que emigraron desde el país africano al Reino Unido.

Su primer torneo fue la última Copa de África, en la que fue la estrella del equipo junto a Osimhen. Marcó tres goles, dos en octavos y uno en cuartos, pero perdió la final ante Costa de Marfil. Cuatro meses después, la suerte sí le ha sonreído.

Lookman ha encontrado su lugar en Bérgamo. Antes de disputar la final sus números ya eran interesantes. 15 goles y 6 asistencias la temporada pasada y 12 y 8 este curso, superando los 10, algo que nunca había hecho. Hasta que en Dublín se consagró con un hat-trick tan inesperado como contundente. Ya son 15 tantos este año. El primer hat-trick en una final europea de clubes desde 1975, cuando Jupp Heynckes lo logró con el Borussia Mönchengladbach en la final de la UEFA. Antes, sólo Di Stéfano y Puskas. Casi nada.

"Él no había sido un prolífico en Inglaterra", destacó Gasperini, que le ha dado la confianza suficiente para explotar. "El apoyo y el amor que recibo de esta gente es increíble. Las primeras conversaciones con el técnico me hicieron ver el fútbol de forma diferente. Hizo las cosas simples para mí. Este club es mi familia. Les debo mucho", admitió ayer..

El Bayer Leverkusen de Xabi Alonso hinca la rodilla ante la gran noche del Atalanta, campeón de la Europa League

El Bayer Leverkusen de Xabi Alonso hinca la rodilla ante la gran noche del Atalanta, campeón de la Europa League

Cuando toda Europa esperaba la consagración continental del Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, el Atalanta de Gian Piero Gasperini tomó Dublín para que el tolosarra y su equipo hincaran la rodilla por primera vez esta temporada. La primera derrota de los alemanes este curso llegó desde los pies del nigeriano Amedola Lookman, autor de un hat-trick extraordinario que llevó a los de Bérgamo al cielo de la Europa League, su primer éxito internacional.

En su estreno como entrenador en una gran final, Xabi Alonso fue todo lo valiente e imaginativo que había sido en esta temporada de ensueño. Incluso demasiado. Tanto que se equivocó. Sentó a sus delanteros estrella, el nigeriano Boniface y el checo Schick, y le entregó la punta de su juego al marroquí Adli, que no es un nueve. Además, dejó en el banquillo al internacional alemán Andrich, centrocampista indiscutible para su título de la Bundesliga. Unas decisiones que unidas al extraordinario nivel del Atalanta provocaron una primera parte tan sorprendente como contundente.

El equipo de Gasperini, también valiente, también imaginativo, fue un huracán sobre Dublín. El italiano propuso un partido a cara de perro en el que presionó sin cesar al centro del campo alemán y entregó sus goles al nigeriano Lookman, un atacante vertical y regateador que se descubrió al mundo en el escenario más importante para su equipo. Después de una carrera de altibajos entre la cantera del Everton, el Leipzig, el Fulham y el Leicester, Lookman resultó en el MVP de la final.

El Leverkusen saltó al campo como favorito pero el césped se encargó de darle un puñetazo de realidad. El Atalanta, que en esta Europa League ha sido capaz de ganar 0-3 al Liverpool en Anfield y 3-0 al Marsella en Bérgamo en cuartos y semifinales, hizo suya la final. Cuando todos miraban a Leverkusen, Gasperini se inventó el título. No tuvo miedo a defender en campo rival, casi en el área contraria, y aprovechó la relajación y los errores del equipo de Alonso. En el 12, Zappacosta encontró la línea de fondo y puso un pase atrás que Lookman empujó a la red mientras Palacios le miraba.

El gol transalpino no cambió el partido. Convenció al Atalanta de su idea y encogió todavía más al Leverkusen. Los alemanes no conseguían encontrar a Wirtz, su estrella, el mejor jugador del año en Alemania, superado una y otra vez por el físico del centro del campo italiano. Koopmeiners y Ederson fueron rocas ante él, Xhaka y Palacios, que no pudieron combinar.

En el 25, Lookman amplió la renta con un golazo tras una mala salida de balón del Bayer. Adli no acertó a pasar a Wirtz, Lookman recogió el balón en la frontal, le hizo un caño a Xhaka y disparó fuerte al palo izquierdo de Kovar, que no pudo hacer nada.

El Leverkusen se volvía a ver dos goles por debajo en el marcador, algo que en este curso invicto había vivido varias veces. En Europa, le remontó un 0-2 a la Roma en semifinales y un 0-2 al Qarabag en octavos, donde Schick le había dado el pase en el 93 y el 98. Todo muy madridista para un equipo que ha sido seguido con lupa en el Bernabéu. Seis de los 31 goles de los germanos en esta Europa League llegaron más allá del minuto 90 y Alonso y Wirtz aparecen en la lista de deseos futuros de la directiva de Chamartín, pero antes deben que demostrar cosas a nivel continental. Ese 2-0 de Dublín ante el Atalanta aparecía como uno de esos grandes retos, pero no parecía la noche alemana. Grimaldo pudo recortar distancias, pero erró una vaselina ante Musso y De Ketelaere tuvo el 3-0.

Tras el descanso, Alonso fue todavía más imaginativo que en el inicio. En los vestuarios asumió su error inicial, retiró a Stanisic, un defensa, e introdujo a Boniface, autor de 21 goles esta temporada. Y ante la incapacidad de su equipo de llegar al área rival en un inicio de segunda parte en el que no pasó nada, le dio una vuelta de 180 grados a su plantilla. Sacó a Grimaldo, el mejor lateral del curso en Alemania, y optó por Hlozek, un joven delantero de 21 años que apenas ha contado en este final de año. Tampoco sirvió porque Lookman estuvo imperial y sentenció el duelo en el 75. Balón dentro del área, bicicleta y disparo con la zurda a la escuadra. Hat-trick. Imparable.

El Leverkusen admitió su condición de humano y Alonso tendrá que esperar para conquistar Europa. Gloria al valiente Gasperini y al inesperado Lookman.