Fede Valverde se sincera sobre la crisis del Madrid: "Hemos tragado mucha mierda"

Fede Valverde se sincera sobre la crisis del Madrid: “Hemos tragado mucha mierda”

Cada vez que pasa por una zona mixta, Fede Valverde no negocia palabras. Es un libro abierto. Así lo repitió en los pasillos del Santiago Bernabéu después de ganar 4-1 a la Real Sociedad. "Hemos tragado mucha mierda. Hemos pasado por momentos malos, creo que bien merecidos, y al final eso nos hizo cambiar y madurar", admitió el uruguayo, segundo capitán del Real Madrid, ante los medios de comunicación.

El futbolista de Montevideo es uno de los pesos pesados del vestuario y como tal estuvo en el foco de las críticas del público durante las últimas semanas de Xabi Alonso y con las primeras derrotas de Álvaro Arbeloa en el banquillo, algo que según él "es parte del fútbol".

"Hay que saber llevar estos momentos. Cuando las cosas van bien es bonito salir al Bernabéu y que la gente te aplauda, pero cuando no van bien tienen toda la razón en recibirnos de esa manera. No es lo que deseamos, pero es lo que merecemos. Nos apretaron un poco y cambiamos nuestra mentalidad. Las cosas no estaban saliendo como el madridismo ni nosotros queríamos y creo que ahora estamos cambiando esa energía y ese ambiente", reflexionó Valverde, que ante la Real Sociedad volvió a marcar después de poco más de un mes.

El uruguayo, que anotó en las semifinales de la Supercopa de España ante el Atlético, olió puerta tras un buen disparo desde la frontal del área, de vuelta también a la posición de centrocampista tras muchas semanas como lateral derecho. "Arbeloa nos pide mucha movilidad. En la derecha tanto a mí como a Trent y a Arda nos pedía que nos moviéramos bastante, que nos intercambiáramos las posiciones y yo me sentí mucho más cómodo porque siempre recibía de frente en el medio, y no de espaldas en el lateral como cuando jugaba ahí. Así tuve más espacio para conducir, atacar y llegar desde segunda línea", explicó Valverde.

El Madrid ganó a la Real y este lunes viajará a Lisboa para enfrentarse al Benfica en la ida del playoff de Champions League, una cita clave en el devenir de la temporada del conjunto blanco y que llega justo después del desastre de la última jornada de la fase de liga, cuando los del Arbeloa cayeron en Da Luz por 4-2 y dijeron 'adiós' a sus opciones de estar entre los ocho mejores del torneo. Sin esa posición, el Madrid tendría que medirse de nuevo a los de Mourinho por un puesto en los octavos de final. "Estamos en una buena dinámica y ahora que no nos pegue el bajón otra vez contra el Benfica. Hay que ir a por todo en esta semana", aseguró el uruguayo.

En la misma línea se mostró Arbeloa en la sala de prensa, donde advirtió sobre el equipo lisboeta. "Espero que no se repita la historia. Vamos prevenidos de lo que nos espera allí el martes. Es una eliminatoria de 180 minutos, tenemos que salir a hacer un gran partido y ganar", declaró el técnico, que elogió a Vinicius, Trent y Carvajal.

"Llevo un mes viendo a un gran Vinicius, no solo este partido", reconoció Arbeloa, que insistió en que "lleva haciendo partidos de muchísimo nivel y para mí es un jugador que va más allá de los números". "Es capaz de condicionar los partidos", añadió.

Sobre Trent y Carvajal, titular el inglés y con media hora de juego el español, el entrenador admitió que "los necesitamos a los dos". "Me ha parecido un chico muy inteligente, que entiende muy bien el juego y entiende rápidamente lo que queremos de él", dijo sobre el ex del Liverpool.

"Carvajal el primer paso lo ha dado hoy, se merece la ovación del estadio y tenemos muchos partidos por delante. Tanto Trent como Dani vienen los dos de un periodo de baja y no están para 90 minutos en tres días. Les vamos a necesitar a los dos, son diferentes y nos pueden dar cosas diferentes", argumentó Arbeloa sobre el defensa de Leganés.

Trent, Carvajal y la gran grieta que lo condiciona todo en el Madrid

Trent, Carvajal y la gran grieta que lo condiciona todo en el Madrid

El lateral derecho del Real Madrid lo ha condicionado todo en el sistema de Carlo Ancelotti, de Xabi Alonso y de Álvaro Arbeloa desde la grave lesión de rodilla de Dani Carvajal en octubre de 2024. Un año y medio de dudas, de parches, de partes médicos y de futbolistas jugando en una posición que no era la suya. Una grieta constantemente abierta en el carril derecho que ha lastrado al conjunto blanco a todos los niveles y que ahora, con Trent Alexander-Arnold y el defensa español de vuelta tras sus lesiones, el club espera solucionar de forma definitiva.

Esta noche ante la Real Sociedad, en un duelo que puede hacer que el Madrid duerma líder de la Liga, Arbeloa elegirá a Trent o a Carvajal para el puesto de titular en la banda por primera vez desde que es entrenador del cuadro madridista. Así de dura es la vida en el carril diestro del Bernabéu. Trent no es titular desde el 3 de diciembre contra el Athletic y ha sufrido ya tres percances desde que fichó por el conjunto de Chamartín en junio: uno en el Mundial de clubes antes de la semifinal contra el PSG, otro en septiembre y otro en diciembre.

Lesiones que le han hecho perderse 21 partidos con el Madrid. Su mal fario con la enfermería, además, no ha llegado en la Castellana, porque el curso pasado ya estuvo ausente en 11 duelos entre el Liverpool y la selección inglesa. De hecho, su último encuentro con los Three Lions data del 7 de junio de 2025 y el anterior del 13 de octubre de 2024. Una realidad que le podría dejar fuera del próximo Mundial si no consigue ser constante en Madrid.

Valverde, el titular

Carvajal, por su parte, está en una situación bastante parecida, aunque en su caso el debate sobre su nivel físico levanta mucha más polvareda. El defensa de Leganés no se ve en el once inicial del Madrid desde el 27 de septiembre en el Metropolitano y aunque estuvo en la convocatoria de Luis de la Fuente el pasado mes de septiembre, se ha perdido las dos siguientes y no parece que vaya a estar en la que dará el seleccionador en marzo. Una contrarreloj que le deja en serias dudas de cara a la Copa del Mundo y que como en el caso de Trent, necesita de minutos para convencer al técnico. Esta temporada, Carvajal se ha perdido 16 encuentros por lesión, mientras que la pasada campaña la cifra se elevó a 61 entre club y selección.

Los problemas físicos del inglés y del español les han limitado de forma individual pero sobre todo han sido un déficit claro para Xabi Alonso y para Arbeloa, que han tenido que optar por Fede Valverde en su lugar. El uruguayo, que no nació para ser lateral, como repitió en rueda de prensa, ha tenido que exprimirse físicamente y se ha visto obligado a aprender nuevos conceptos tácticos para ser el lateral titular del Madrid en 16 ocasiones esta temporada. El que más de toda la plantilla. Arnold ha salido en el once seis veces, Carvajal cinco, Asencio cuatro y el canterano David Jiménez en tres.

Se trata de la posición en la que más futbolistas han jugado de todo el once del Madrid. Courtois, Asencio, Huijsen, Carreras, Tchouaméni, Güler, Vinicius y Mbappé han repetido en su puesto en la mayor parte del curso, con la única variante de Mastantuono, Rodrygo y Brahim en el extremo diestro, el otro hueco donde más se han repartido los protagonistas, con Camavinga haciendo de comodín en el centro del campo.

Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.

Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.EFE

La suerte para Arbeloa es que parece que esos problemas físicos han llegado a su fin, al menos de momento. Trent ya jugó en Mestalla y apunta a titular esta noche contra la Real y el martes contra el Benfica en la ida del playoff. Mientras, Carvajal, que sólo ha jugado media hora desde que volviera el 4 de enero, podría empezar a tener minutos este mismo fin de semana tras la polémica que ha rodeado a su suplencia en los últimos días.

El español se veía para tener minutos desde hace un par de semanas y el técnico ha dudado por la opinión de los médicos, que creían que la rodilla del lateral todavía no estaba para el máximo nivel competitivo. Tras el «sofá gris» de Arbeloa, donde ha reconocido hablar con los jugadores «cuando alguien no está contento», parece que la grieta del lateral se va solucionando.

El Madrid, en manos de un técnico que era defensa

El Madrid, en manos de un técnico que era defensa

El Madrid sigue la estela del Barcelona. Lo malo es que su juego no progresa. Al nuevo genio de Valdebebas se le ocurrió una alucinación. Jugar con un solo delantero, porque Gonzalo nunca existió. Ante un semi colista sólo un delantero y tres medios, más un medio defensivo. Más los cuatro defensas. La alineación de Arbeloa fue como una luz negra de pesimismo.

El enemigo no era el Arsenal. Ni siquiera el Benfica. Era un equipo enfermo que ha cogido la carrera hacia el precipicio de la Segunda División. Peter Lim se ha cargado ya un equipo histórico de la Liga.

Pero es un laberinto mental, dado que Tchouaméni, Camavinga e incluso Valverde en teoría eran tres defensas. Ese era el ficticio centro del campo. Un galimatías tratar de descubrir la ecuación estratégica de la alineación.

Creo que Arbeloa estaba muerto de miedo. Pánico a perder. Esa fue la razón visceral de salir como un equipo acomplejado, sin fútbol y a la espera de algún milagro de Mbappé.

Naturalmente, el Valencia no tenía ni juego, ni moral, ni sistema. Era como un barquito a la deriva en el puerto. Así que la primera parte fue insufrible. Horrible. Entre dos equipos con miedo a perder.

Nada cambió en la segunda parte. Arbeloa creyó que algún gol se pescaría como un fallero mayor por el área che. Y ocurrió el extraño prodigio. Apareció Carreras, que es zurdo, penetró en el área como un cuchicheo y con toda la suerte del mundo, con la derecha, se topó con el gol.

Pues no crean que empezó el baile de los cambios. No. Siguió peor el sermón de Arbeloa. El Madrid se protegía del 0-1 como si fuera el oro de El Dorado. Inaudito. Y, por supuesto, el Valencia pudo empatar. Lucas Beltrán, su mejor futbolista, disparó y Courtois tuvo a su palo derecho como amigo. Pero era el empate.

Los cambios no llegaron hasta el minuto 75. Por fin pudimos vera a un Trent que con los ojos cerrados es mejor que todos los que jugaban, a excepción de Mbappé. Y llegó su gol, tras un contragolpe y el pase mortal de Brahim, que durmiendo es mejor que Gonzalo.

Y sonrió el fenómeno francés. Ya tenía el golito de cada partido. En realidad, Mbappé no estuvo a la altura de su categoría. Pero es que con tanto defensa no recibía ni una sola vez en condiciones. Se quejó hasta de Arda Güler, porque no le filtraba el pase mortal. Estuvo hasta desquiciado.

Y quitó a Güler, como siempre, pero esta vez, antes de que el turco se cabreara, Arbeloa se abalanzó para apretarle en un abrazo. Más falso que el beso de Judas.

El resumen es que el Madrid sigue aburriendo. Y hemos descubierto que un defensa está manejando los millones de un equipo enfermo, sin brillo, sin fuste. Incapaz de hacer jugadas de calidad, ni ante un rival medio muerto.

El rescatador Carreras y el eterno Mbappé sostienen al Madrid en la persecución por LaLiga

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Un rescatador inesperado y el héroe de siempre. El Real Madrid no necesitó mucho más para seguir firme en el mano a mano con el Barça por la Liga. Le bastó acelerarse un poco mediada la segunda parte y soltar a Carreras por la única grieta que dejó un Valencia tan serio y voluntarioso como plano. Si el fútbol tiene memoria, en Mestalla solo vive en la grada. Con el marcador en contra y la parroquia encendida contra su entrenador, solo era cuestión de tiempo que Mbappé se encontrara con un buen asistente como Brahim para cerrar un duelo que fue gris pero provechoso. [Narración y estadísticas: 0-2]

Le costó mucho al Real Madrid hallar cómo hincarle el diente a un rival cuya principal preocupación era que la noche se le viniera encima. Corberán no quería una humillación y amuralló a su equipo tras una presión alta y líneas muy ordenadas que nadie en las filas blancas salvo Mbappé tenía claro cómo agrietar. Se movió el francés por todo el frente de ataque buscando las cosquillas en una misión compleja. Unai Núñez, Cömert y Copete le vigilaron y, sin veneno desde los costados y con Güler asfixiado, no era fácil generar peligro.

El Valencia intentaba estirarse buscando a Courtois pero, sobre todo, se esforzó en hacerse espeso y en morder los tobillos, aprovechando cada duda de Camavinga cuando cogía el mando. Aun así, el Madrid soltó dos zarpazos en dos minutos. Güler con un disparo ajustado al palo y otro de Mbappé que salvó Dimitrievski a bocajarro. Al francés lo había encontrado en boca de gol por primera vez Valverde y se asomaba otro partido en el que se presentaba como salvador. Antes tenía que derribar el muro o facilitar, como así hizo, que probara a hacerlo el joven canterano David Jiménez en su única incorporación al ataque.

No era fácil con Danjuma y Gayà amenazando, Beltrán multiplicado castigando cada error y Hugo Duro en perpetuo duelo con Asencio y Huijsen. Mestalla, volcado en empujar las piernas de sus jugadores, sabe lo que les cuesta marcar goles, porque se asoman al área, pero sin letalidad. Por eso sobrevivió el equipo de Arbeloa durante toda la primera parte, sin mostrar chispa, anclado en ataques tan estáticos como estériles. Sin verticalidad, quizá echando de menos a Vinicius.

Si alguien pensaba en sepultar a este Valencia sin que opusiera resistencia, se equivocó. Regresó del vestuario en la segunda parte dispuesto a asustar. Seguía sin juego, pero sí intensidad para que el Madrid no se sintiera cómodo. Encaró dos veces Danjuma, una para que Lucas Beltrán probara con un tímido disparo de espuela, y otra para encadenar dos quiebros más vistosos que efectivos. Fueron diez minutos que obligaron al Real Madrid a espabilar, al menos en la intensidad con que atacaba el castillo construido por Corberán si no querían dejarse media Liga en Mestalla. Lo entendió Carreras, que se escapó por el carril izquierdo que vigilaba Rioja buscando el área. Un quiebro, dos y un tercero a trompicones ante el mar de piernas para armar un disparo que sorprendió a Dimitrievski. Un destello que ponía en ventaja al equipo de Arbeloa. Un goleador inesperado que le tiene tomada la medida a este rival, al que ya golpeó en el Bernabéu.

Lejos de bajar los brazos, el Valencia siguió con su plan y Beltrán mandó un centro de Ugrinic a lamer el poste de la meta de Courtois. Había intención, pero faltaban fuerzas. Arbeloa buscó más colmillo con Brahim, Trent y Mastantuono, mientras Corberán deshizo su defensa y trató de insuflar aire a su equipo cuando toda la grada le pedía la dimisión por mandar a Beltrán y a Ugrinic, la sala de máquinas, al banquillo. El único que la parroquia veía necesario era Sadiq.

Con el partido roto, Mbappé puso la sentencia y al Valencia, plano, ya no le quedaron ni carreras alocadas que encendieran a una afición hastiada que fue perdiendo la fe en la remontada.

El abanico que se abre sin Bellingham en el Madrid de los intocables

El abanico que se abre sin Bellingham en el Madrid de los intocables

La última vez que Jude Bellingham estuvo de baja por lesión, el Real Madrid ganó seis partidos de forma consecutiva. El dato es tan oportunista como objetivo, y explica que a veces no son necesarias todas las estrellas para hacer funcionar un universo. Lo supo el conjunto blanco en el Mundial de clubes, cuando llegó hasta semifinales sin contar con Mbappé como titular. La falta de uno de sus principales futbolistas es una desgracia, pero a la vez una oportunidad para el sistema, para sus secundarios y para las rotaciones del entrenador. En Estados Unidos le tocó a Gonzalo y durante la baja del inglés a comienzos de curso explotó Arda Güler. Ahora, con un mes por delante sin el británico y habiendo recuperado a algunos lesionados, a Álvaro Arbeloa se le abren todas las opciones que no ha tenido durante enero.

Valverde, Bellingham, Vinicius y Mbappé han sido intocables para el técnico desde su llegada. En la teoría y en la práctica. En sala de prensa ha repetido una y otra vez que "son los líderes del equipo" y que "quiero que estén en el campo siempre", una reflexión contraria a lo que veíamos con Alonso durante los primeros meses de la temporada, hasta que Vinicius protagonizó un enfado mayúsculo en el clásico que terminó con las rotaciones y sustituciones que estaba haciendo el tolosarra. A partir de ese momento, los cuatro se convirtieron en insustituibles. Valverde por necesidad en el lateral, lesionados Carvajal y Alexander-Arnold, y los otros tres por decisión de los técnicos a pesar de la multitud de opciones que había en su banquillo.

Con Arbeloa, salvo en Albacete donde no convocó a Bellingham ni a Mbappé, los cuatro han jugado todos los minutos hasta que el inglés se lesionó en el último encuentro ante el Rayo. "Cuantos más minutos puedan estar, mejor. Son capaces de desequilibrar un partido en cualquier minuto. Habrá gente que no sea del Madrid que no quiera que estén en el campo, pero imagino que los aficionados querrán que sus jugadores estén siempre en el campo. Vinicius, Mbappé, Bellingham y Valverde a nivel mundial puede que estén entre los 10 mejores y tienen toda mi confianza", dijo en rueda de prensa.

Seis partidos sin cambio

Esas decisiones tan rotundas han dejado la rotación ofensiva del Madrid bajo mínimos y cuando los cuatro delanteros, Bellingham incluido, no han hecho un buen trabajo defensivo, han partido al equipo en las transiciones, asentando la idea de que el sistema agradece la falta de una de las cuatro piezas ofensivas y la inclusión de un centrocampista más, como Güler, o de otra pieza distinta que se sacrifique más, como Gonzalo.

En estos seis partidos de Arbeloa, Mastantuono y Rodrygo -que estará ausente dos semanas por lesión- se han repartido la banda derecha, Brahim ha actuado como interior cuando ha salido y Güler ha sido el gran sacrificado en las segundas partes de la mayoría de encuentros, haciendo público su enfado en Lisboa: "Siempre yo, siempre yo", repetía hacia el banquillo. Todo porque Vinicius, Bellingham y Mbappé eran insustituibles. Sin el inglés, y con la recuperación de varios defensas, el abanico se abre como nunca.

La primera oportunidad aparece en Mestalla, donde parece que Fede Valverde volverá al centro del campo tras el regreso de Alexander-Arnold y la mejoría de Carvajal, que insiste en Valdebebas que está "listo" para aportar a pesar de la cautela que piden los servicios médicos del club. El uruguayo vuelve al eje del equipo junto a Tchouaméni, que no necesitará ser central porque Rüdiger regresa a la rotación de la defensa junto a Asencio y Huijsen. Teniendo ahí al sudamericano y al francés, se empuja a Güler hacia la mediapunta, donde brilló en las primeras semanas de la temporada asistiendo a Mbappé, y se le aleja del doble pivote, donde ha sufrido en transiciones defensivas.

Arbeloa, durante su rueda de prensa del sábado en Valdebebas.

Arbeloa, durante su rueda de prensa del sábado en Valdebebas.EFE

Queda por ver qué hace Arbeloa con el lateral izquierdo. El Madrid rechazó la cesión de Fran García al Bournemouth en los últimos días del mercado de invierno y lo hizo casi como mensaje a su entrenador. La dirección le quiere como suplente de Carreras y prefiere ver a Camavinga, que jugó en el carril zurdo ante el Mónaco y el Rayo, en el centro del campo, una situación que sin Bellingham es más fácil de gestionar para Arbeloa.

En Mestalla tampoco estará Vinicius, sancionado, así que el técnico podría juntar a sus cuatro centrocampistas estrella sin miedo a sentar a nadie que tenga excesivo peso en el grupo: Tchouaméni, Valverde, Güler y Camavinga, tres de los defensas del equipo ante el Rayo, podría estar en el rombo del centro del campo, con Mbappé arriba acompañado por Brahim, Gonzalo o Mastantuono.

Tarde de silbidos al Madrid de Arbeloa en el Bernabéu: "No soy Gandalf El Blanco"

Tarde de silbidos al Madrid de Arbeloa en el Bernabéu: “No soy Gandalf El Blanco”

En El Señor de los Anillos, el mago Gandalf aparece al amanecer en el Abismo de Helm junto a los jinetes de Rohan cuando las fuerzas de Saruman estaban a punto de vencer a las tropas del rey Théoden. «Un mago nunca llega tarde ni pronto, llega cuando tiene que llegar», había dicho un tiempo antes. Le gustará a Álvaro Arbeloa el personaje del mago, porque en la rueda de prensa posterior a la sufrida victoria contra el Rayo, el entrenador del Real Madrid se animó a decir «tampoco soy Gandalf El Blanco» al explicar qué quería de sus futbolistas. El salmantino admitía no poder hacer magia con su equipo, incapaz de crear fútbol con continuidad ante los vallecanos y silbado durante gran parte del encuentro por la grada del Bernabéu.

«Lo que quería de mis jugadores es lo que estoy viendo, compromiso y actitud. No vale sólo con la calidad, la constancia es clave y trabajaremos para tenerla, porque debemos hacer más que los demás para vencer a nuestros rivales», reflexionó ante los medios.

"Aquí hay 17 campeones de Europa"

Los primeros 15 días de Arbeloa como técnico del Madrid se cerraron este domingo con cuatro triunfos y dos derrotas en seis partidos, con una eliminación copera en Albacete y con el desastre de Lisboa, donde el duelo ante el Benfica les obligará a pasar por el peaje del playoff. «Perdimos en Lisboa, pero veníamos de tres partidos buenos. Ganar al tercero (Villarreal), al Mónaco y a un Levante que, visto lo visto (por el empate ante el Atlético), no parece ser tan mal rival. No se mejora sin que haya picos y estos jugadores han demostrado una mentalidad muy fuerte, aquí hay 17 futbolistas que han sido campeones de Europa hace 18 meses, que parece que a veces se olvida. Con ellos sacaremos adelante las situaciones que lleguen», insistió, volviendo a enfocar su mensaje hacia el elogio al vestuario. Un planteamiento que parece inquebrantable en su discurso.

Esos 15 días de enero con Arbeloa de entrenador también han estado marcados por los tres recibimientos que le ha hecho Chamartín a su equipo: ante el Levante y el Mónaco después del fracaso en Copa y ayer durante el duelo contra el Rayo tras caer en Lisboa. Tres días de pitos, especialmente a jugadores como Vinicius y Bellingham, de menciones a Florentino Pérez y al propio Arbeloa. El día del Levante, el técnico fue extenso en su reflexión sobre los silbidos de la grada y declaró que los que pitaban al presidente «no quieren al Real Madrid», pero en la rueda de prensa tras vencer al Rayo se limitó a decir que «respeto mucho al público del Bernabéu y siempre les voy a pedir su apoyo».

"Son mejores con el público de su lado"

Cuestionado de nuevo por los silbidos, constantes durante todo el partido, tanto en el inicio como en el descanso y después del empate de De Frutos, Arbeloa negó esa visión. «Respeto todas las opiniones, pero he visto un público que nos ha llevado a la victoria. Sin ellos no habría llegado ese gol. Lo digo siempre, los jugadores son mejores con el público de su lado. Y hoy se ha vuelto a demostrar», declaró.

Bellingham, un mes fuera

El Madrid entra ahora en un terreno valle. Eliminado de Copa, tendrá 15 días sin encuentros entre semana hasta la eliminatoria de Champions contra el Benfica. Bellingham se perderá el cruce por la lesión muscular que le tendrá un mes fuera. Un momento que el vestuario espera enfocar para «trabajar física y tácticamente». Así lo reconoció Fede Valverde: «Lo que viene ahora es lo más importante, así que tenemos que escuchar y trabajar al máximo. Tenemos que seguir mejorando estos días».

En la misma línea se mostró Arbeloa: «En estas semanas intentaremos que el equipo trabaje y vaya hacia donde queremos. Es hora de trabajar y mejorar. Tenemos que trabajar en todas las fases del juego y para mejorar eso necesitamos horas de entrenamiento», expresó el técnico salmantino.

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: "No es tiempo para el desencanto ni la euforia"

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: “No es tiempo para el desencanto ni la euforia”

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El Madrid regresa este domingo al Bernabéu, y eso, en las últimas semanas, es noticia. Después de la histórica bronca que el público le regaló al equipo en el choque contra el Levante, el primero tras la destitución de Xabi Alonso y la debacle en Copa frente al Albacete, el equipo, de la mano de Arbeloa, parecía haber enderezado el rumbo, pero el revolcón del pasado miércoles contra el Benfica abre la incógnita sobre el recibimiento que tendrán los jugadores antes de medirse al Rayo.

El técnico ha comparecido este sábado para analizar eso y el resto de cuestiones de la actualidad del equipo. Respecto a la posibilidad de encontrarse con otra pitada, fue claro: "Yo espero un Bernabéu que esté con el equipo, como estuvo el último partido en casa y como saben que necesitamos", afirmó.

"Siempre al Bernabéu le pido su apoyo porque con ellos somos mucho más fuertes. Saben que nuestro objetivo, evidentemente, es ganar, seguir en la lucha por la Liga, que estamos peleando muy fuertemente, con muchísimas ganas. Y si queremos seguir ahí, les necesitamos", ha insistido.

También fue cuestionado por las palabras de Kylian Mbappé después del choque de Lisboa. El francés habló de "vergüenza" por el último gol, el del portero, y puso el foco en la falta de compromiso, de ganas, del equipo, que se quedó fuera de los ocho primeros puestos de la liguilla de la Champions.

"Estamos trabajando para encontrar la constancia. No es tiempo para el desencanto ni la euforia. Es tiempo para el trabajo, solo eso", se limitó a responder, consciente de que no ha venido para polemizar con nadie, y menos con la estrella del equipo.

El entrenador salmantino,, informa AFP, también fue cuestionado sobre si hay jugadores intocables. "Entiendo los debates, pero quiero tener a los mejores dentro del campo. Cuantos más minutos puedan estar, mejor", explicó el exjugador del Real Madrid, que sustituyó a Xabi Alonso a principios de enero.

"Son jugadores capaces de desequilibrar y habrá gente que no son del Madrid que no quieren que estén en el campo, pero los del Madrid querrán que estén siempre", prosiguió.

También recalcó que el equipo está trabajando para analizar y encontrar la constancia con el objetivo de revertir la situación. "Vienen dos semanas en las que podremos trabajar a todos los niveles. Es lo que estamos buscando para mejorar e ir a más", subrayó.

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el "no" a fichar en enero

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el “no” a fichar en enero

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La de Lisboa fue la séptima derrota del Real Madrid esta temporada. Siete ocasiones en las que se quedó lejos de su rival y de su propia historia. Atlético, Liverpool, Celta, City, Barcelona, Albacete y Benfica han podido con el conjunto blanco, dejándole sin Supercopa de España, sin Copa del Rey, sin liderato en Liga y ahora sin Top8 en la Champions League, obligado a disputar el playoff ante Benfica o Bodo/Glimt (el sorteo será hoy) en las dos últimas semanas de febrero. Y todo, según las fuentes consultadas por este periódico, sin fichar en el mercado de invierno y mientras en el grupo se reabre las heridas y los problemas de hace unas semanas.

Decía Carlo Ancelotti que «el empate es la antesala de la crisis en el Bernabéu» y con tantas noches negras en pocos meses es normal que el estadio prepare una nueva pitada a su equipo antes del duelo ante el Rayo Vallecano, este domingo a las dos de la tarde. «Da un poco de vergüenza», admitía Kylian Mbappé en la zona mixta del Estadio Da Luz. El francés, que marcó dos goles, fue otra vez el portavoz de la plantilla, como en Atenas y antes del duelo contra el Mónaco. Molesto por la actitud del grupo, el galo parece elevarse como nuevo líder del vestuario.

«Uno sí y uno no... Eso no es de un equipo campeón», declaró el delantero. Tener al Pichichi de la Champions (13 goles) y al segundo portero con más paradas no le ha servido al Madrid para ser uno de los ocho mejores. El belga, el otro líder sin brazalete, se enfadó con sus compañeros por no saludar a los aficionados después del encuentro y sólo sus gestos y gritos llamaron la atención de algunos para acercarse a la grada madridista.

No fue el único enfado de la noche, porque Arda Güler se fue repitiendo «siempre yo, siempre yo» al ser sustituido en la segunda parte, generando un nuevo caso de rebeldía en el vestuario.

Pintus y febrero

En el área técnica, Antonio Pintus, de vuelta a la jefatura de la preparación física del primer equipo tras la salida de Xabi Alonso y la llegada de Arbeloa, analizaba ya los problemas del futuro a corto plazo. El italiano veía en el mes de febrero el momento ideal para intentar una minipretemporada que empujara la condición de su plantilla. Sin Copa del Rey y con el Top8 encarrilado antes de Lisboa, febrero aparecía sin partidos entre semana y sólo con las jornadas de Liga como preocupación. Al caer en Lisboa ya no será así, y el Madrid deberá viajar en la semana del 16 al Círculo Polar Ártico o a la capital de Portugal, y siete días después se jugará su futuro continental en el Bernabéu.

Eso se sabrá en el sorteo de este mediodía, que también dibujará el camino hacia la final de Budapest. En caso de pasar la eliminatoria, al Madrid le tocará cruzarse con el Sporting de Portugal o el Manchester City.

Una situación que ahora queda muy lejana en Valdebebas, donde se piensa en el día a día y en ganar el partido del domingo al Rayo para seguir en la pelea por la Liga. Es la realidad de un vestuario con errores claros en su configuración y de una organización que espera al verano para tomar decisiones importantes. El Madrid nunca ha sido amigo de recurrir al mercado de invierno, y a pesar de la crisis de resultados de esta temporada y de los síntomas que se llevan viendo en el día a día durante los últimos meses, este enero tampoco será diferente.

Ofrecimientos y bajas

Al Bernabéu han llegado varios ofrecimientos, especialmente para la posición de mediocentro y la de central, pero la negativa del club ha sido constante. El único movimiento previsto en el mercado es la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, una operación que surgió a petición del futbolista por su falta de minutos con Alonso y que el Madrid ha permitido a pesar de que prefería que siguiera en plantilla. No habrá más, salvo que lleguen ofertas de momento inesperadas por jugadores que no cuentan demasiado, como Alaba o Ceballos, dejando para verano la reflexión sobre el futuro de varios jugadores con más peso en el equipo.

En la zona noble del Bernabéu se empiezan a deslizar nombres en la lista de bajas que hasta hace unos meses parecían intocables, escritos ahora en tinta roja después de unos meses que han dinamitado parte del proyecto construido en los últimos años. Los constantes problemas de actitud y de fútbol del equipo tendrán consecuencias, pero no en este mes de enero.

El peor Madrid desde la era Mou

El peor Madrid desde la era Mou

El peor baño que sufrió el Madrid en Lisboa no fue de agua ni de fútbol. Fue de realidad. Después de los brotes verdes ante Mónaco y Villarreal, el equipo regresó a Albacete, aunque con una lectura peor. Si en la Copa pudo sufrir falta de motivación, en la Champions el problema fue más grave, al tratarse de falta de recursos, individuales y colectivos. Courtois y Mbappé no bastan, y de Vinicius nunca se sabe si va a coger el teléfono. El belga y el francés son el sur y norte del Madrid, hoy el único modo de orientarse con seguridad para los aficionados y hasta para el entrenador. Entre ambos, un Madrid hipotenso, pero también lejos, muy lejos, de la calidad de sus mejores tiempos.

El Benfica no es mejor que este Madrid, pero su nivel de agresividad, no juego sucio, concentración y ambición desbordaron a un equipo con los nombres de siempre en el terreno de juego, aunque sin plan ni alternativa. La situación no puede achacarse a Arbeloa, que acaba de llegar al banquillo, y coloca a los mismos jugadores, aunque un enfoque distinto al de Xabi Alonso. El resultado, sin embargo, es el mismo. No. Peor. El tolosarra fue destituido, de "mutuo acuerdo", con el Madrid en la Copa y el Top 8 de la Champions, y, hoy, está fuera de la competición doméstica y de la 'first class' europea. La realidad no para ponerse susceptible, como le ocurrió a Arbeloa.

Sin embargo, hay que profundizar en el calado de las causas, en el diseño de una plantilla con carencias estructurales. En concreto, en la creación de juego, además de en posiciones sin el nivel de tiempos pasados, como la defensa, más allá de las lesiones. De eso hay que pedir responsabilidades en otra ventanilla, en el piso de arriba.

Mourinho las detectó bien y mandó a sus jugadores a castigar las zonas más débiles del Madrid, con continuas cargas del área. Lejos de la etiqueta defensiva del portugués, su Benfica fue tremendamente ofensivo, no sólo por las necesidades de su equipo, también por las carencias ajenas. Una de las virtudes de Mou es hacer peor al contrario. Al Madrid lo llevó a una de sus peores versiones europeas en mucho tiempo.

Observar la mediocridad del Madrid y la intensidad de un Benfica pletórico ha vuelto a activar la nostalgia que una buena parte del madridismo siente por el portugués. El tiempo blanco de Mou es pasado, como él mismo ha dicho. Un tiempo controvertido y polémico, en lucha contra el mejor Barça de la historia, pero con un Madrid cuya calidad no tenía nada que ver con la del actual, con Casillas o no, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Xabi Alonso, Modric, Benzema, Cristiano o Di María, los futuros campeones de muchas Champions. El Madrid del presente es el peor Madrid desde entonces, con permiso de Courtois y Mbappé.

Mourinho, reventado por su propia autodestrucción, no sobrevivió para vivir en el banquillo blanco el cabezazo de Sergio Ramos en Da Luz, llave de la Décima. Al menos, en el mismo lugar celebró el de Trubin para seguir en esta Champions. Sin una plantilla como la que tuvo en su etapa, el Madrid necesita un mensaje parecido al que recibió el Benfica antes del partido. Eso no quiere decir que necesite a Mou ni a un Mou de marca blanca.

El "perdón" de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: "Da un poco de vergüenza"

El “perdón” de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: “Da un poco de vergüenza”

"Da un poco de vergüenza...". En la zona mixta volvió a aparecer Kylian Mbappé. Como en Atenas, en el último viaje del Real Madrid en la Liga de Campeones, y como en la previa del duelo ante el Mónaco. El francés fue de nuevo el portavoz del vestuario madridista en otra noche negra para el equipo, fuera ahora del Top8 de laChampions y obligado a jugar el playoff en las dos últimas semanas de febrero ante el Bodo/Glimt noruego o el propio Benfica tras la calamitosa derrota de Da Luz, 4-2, incluido un último gol anotado por el portero lisboeta, el ucraniano Trubin.

"Hemos jugado fatal, eso es una verdad. Pero el cuarto gol para nosotros ya no cambiaba nada... Da un poco de vergüenza, sí, por encajar otro gol, pero de manera matemática no cambiaba nada. Ya éramos novenos así. Pero es algo que tenemos que cambiar, tener más continuidad en nuestro juego porque la semana pasada jugamos tres partidos de buen nivel y hoy no hemos estado con esa actitud. Tenemos que trabajar", reflexionó el delantero francés, reflexionó el delantero francés, autor de dos goles en Da Luz, insuficientes para vencer o empatar.

El Madrid sabrá en el sorteo del viernes si se enfrenta al Benfica o al Bodo/Glimt y conocerá también su posible rival en octavos: el Sporting de Portugal o el Manchester City. Todo después de la segunda derrota dura de la etapa Arbeloa tras la eliminación en la Copa del Rey contra el Albacete.

"No tengo una explicación clara. Es la verdad. No es lo mismo que en Villarreal y ese es el problema, no tenemos continuidad en nuestro juego y lo tenemos que solucionar. No podemos estar un día sí y un día no, eso no es un equipo campeón. Merecemos estar en la posición que estamos, el Benfica ha merecido ganar. Ahora tenemos dos partidos más en el playoff y ya está", insistió Mbappé.

El domingo a las dos de la tarde, el Madrid volverá al Bernabeú para jugar ante el Rayo, en lo que será un nuevo juicio del estadio a su equipo tras la importante pitada del día del Levante. Arbeloa había aliviado la crisis con varias victorias y con elogios a su plantilla, pero tras la derrota en Da Luz aseguró que "no me arrepiento de esos mensajes". "Si esa es tu conclusión, no es así", contestó a un periodista.

"Asumo la responsabilidad"

Arbeloa reconoció que "hemos estado lejos de la exigencia del partido, de lo que nos jugábamos. Nos queda mucho por hacer y tenemos que mirar para adelante, al partido del Rayo". El técnico volvió a asumir la "responsabilidad" de la derrota y liberó de la culpa a los futbolistas. "Cuando las cosas no salen la responsabilidad es siempre y absolutamente mía", contestó, y en la pregunta siguiente se lo volvió a recordar a otro periodista: "Lo acabo de decir, no sé si me has escuchado, me siento totalmente responsable cuando las cosas no salen bien. Nos han faltado muchas cosas, también argumentos futbolísticos".

El salmantino, eso sí, puntualizó la situación clasificatoria del Madrid: "No es que nos hayan eliminado, ni mucho menos. Tenemos dos partidos y el objetivo de pasar a la siguiente ronda".

Unos minutos más tarde, Jose Mourinho entró emocionado en la sala de prensa. Saludó a los periodistas portugueses, pidió "respeto" para sus futbolistas tras la victoria y pidió perdón a Arbeloa y al Madrid por su celebración después del pitido final.

Mourinho: "Me olvidé de todo"

Tras el gol de Trubin, el entrenador portugués invadió el área técnica del Madrid dando saltos de alegría y señalando al público mientras Arbeloa miraba hacia el suelo. Cuando el árbitro pitó el final, Mourinho seguía ahí, así que Arbeloa se acercó a saludarle y estuvieron hablando unos segundos.

"Le he pedido disculpas a Álvaro por cómo he celebrado, pero Álvaro es un hombre de fútbol y ha entendido que en ese momento olvidas que es el Madrid el que está enfrente, que está Álvaro, que está Chendo... Olvidas todo", admitió el técnico del Benfica.

El de Setúbal, curiosamente, se medirá en el playoff al Madrid y al Inter, sus dos equipos del alma, y podría volver por primera vez al Bernabéu. "Hemos tenido suerte", vaciló. "No he estado en el Bernabéu nunca más desde mi salida. El fin de semana que iba a ir, que estaba organizado todo con mi amigo Óscar Ribot, me llamó el Benfica".