La terapia de Arbeloa en el Madrid, el "hermano mayor" de un vestuario resucitado

La terapia de Arbeloa en el Madrid, el “hermano mayor” de un vestuario resucitado

«El fracaso está en el camino hacia el éxito. Esta derrota me va a hacer mejorar a mí y nos va a hacer mejorar a todos». Dos meses después de una de las noches más humillantes de los últimos años, superado en la prórroga por un equipo de Segunda División, Álvaro Arbeloa predijo en la sala de prensa del Carlos Belmonte de Albacete el futuro a corto plazo del Real Madrid. Lo hizo con convencimiento en mitad de las dudas que rodeaban al vestuario, al club y a su propia figura, elevada a entrenador del primer equipo tras varios años en el Juvenil y seis meses en el Castilla. Parecía poco bagaje, pero el salmantino aterrizará en abril tras haber ganado a Mourinho, Guardiola y Simeone y todavía vivo en la pelea por la Liga y la Champions.

«Los jugadores no se esperaban a alguien tan preparado», aseguran a este periódico fuente cercanas a la plantilla del conjunto blanco. El equipo venía de unos meses de frustración, acumulando la impotencia del último tramo de Carlo Ancelotti, las polémicas internas y mediáticas de la etapa de Xabi Alonso y las necesidades de una plantilla que era un puzle sin completar. No parecía tener una solución fácil y en Valdebebas se veía a Arbeloa como una respuesta de emergencia. Casi un tiro al aire. Un parche temporal antes de la llegada de un entrenador con mayor peso.

17 partidos más tarde, la sensación es otra, especialmente después de un mes de marzo que puede ser clave en el proyecto del entrenador novato. La derrota en Albacete en Copa, en Lisboa en el último encuentro de la fase liguera de la Champions League y ante Osasuna y Getafe en Liga parecían torpedear por completo la temporada de los blancos, pero en las últimas semanas el técnico y el grupo han reaccionado. Cada uno a su manera.

La charla del cambio

Cuerpo técnico y vestuario tuvieron una charla de grupo después de caer ante el Getafe, con José Ángel Sánchez, director general del club, también presente. Esa conversación fue importante para abrir en canal los problemas del equipo, pero la clave ha estado en Arbeloa. Aprovechando la desgracia de las lesiones de Bellingham y Mbappé, el entrenador ha creado un Madrid comprometido y sólido. Un bloque construido sobre Rüdiger, Tchouaméni, Valverde y Vinicius y que ha tenido en Huijsen, Güler o Brahim a secundarios de lujo. Además, la apuesta de Arbeloa por Thiago Pitarch ha servido de estímulo para parte del vestuario, que ha visto en la valentía del técnico con la cantera una advertencia gigantesca.

«Habla con ellos como un hermano mayor, como si les conociera de toda la vida», explican en la ciudad deportiva de Valdebebas. Ese famoso «sofá gris» que Arbeloa ha mencionado en varias ruedas de prensa ha servido de psicólogo grupal. Por ahí han pasado Vinicius, Valverde o Brahim, este último hace sólo un par de semanas, para tratar de reconectar al grupo con la realidad. Tres nombres vitales para el vestuario que se han hecho grandes en marzo. «Es directo y muy claro con ellos. Y a nivel futbolístico explica las cosas de forma muy sencilla. Se lo hace fácil», insisten voces cercanas al vestuario.

Lo más comentado ha sido cómo Arbeloa ha tratado de acercarse al grupo a través del elogio público, a veces desmesurado, pero todas esas declaraciones han calado en una plantilla que ha demostrado que reacciona mejor ante el cariño. «Tengo un equipazo. Cuando están tan implicados como están ahora, cuando tienen esa mentalidad... Quiero que se demuestre el poder de la amistad. Antes tenía la sensación de que salíamos a jugar dependiendo del talento, de lo que se le ocurriese a cada uno. Tenemos que tener una idea y un estilo», reflexionó el domingo tras ganar el derbi.

Del fracaso en Albacete a un marzo extraordinario hay dos meses y un Madrid totalmente diferente gobernado ahora por el «hermano mayor» Arbeloa.

Arbeloa: "Me pondría una estatua de Rüdiger en el jardín, es un espejo para los jóvenes"

Arbeloa: “Me pondría una estatua de Rüdiger en el jardín, es un espejo para los jóvenes”

Álvaro Arbeloa selecciona cuidadosamente los momentos y los elogios. Y este sábado por la mañana, en la rueda de prensa previa al derbi contra el Atlético de Madrid, después de la polémica por su entrada a Diego Rico y su explicación sobre ella en Manchester, el técnico del Real Madrid le lanzó un cumplido a Antonio Rüdiger. "Me pondría una estatua de Rüdiger en el jardín, es un espejo para todos los jóvenes", dijo, preguntado sobre el alemán y su contrato, que termina en junio de este año.

"No me gusta meterme en estos temas porque respeto mucho a club y jugador, las dos partes que se tienen que entender", aseguró sobre las conversaciones por la renovación del central. "Desde el primer día se ha puesto a disposición del cuerpo técnico. Me dijo que en marzo, cuando llegue lo duro, estaría disponible y aquí está. Su tratamiento en Londres, con Niko, ha sido una suerte. Y el madridismo debe ser consciente de la suerte que tenemos de tener a Don Antonio Rüdiger".

Otro de esos futbolistas que terminan contrato es Dani Carvajal, ausente en la lista de Luis de la Fuente para los amistosos de España en este parón internacional. "Yo tengo que pensar en el Real Madrid y eso es lo que hago, también cuando pongo a Carvajal, como contra el Elche o el Manchester City. Su figura es muy importante, más allá de lo que pase en el campo. Ayuda mucho a sus compañeros. Es lo que necesitamos, un líder. Porque o se es líder en todas partes o no se es líder".

Más allá de contratos, los dos nombres clave en la actualidad del conjunto blanco son Kylian Mbappé y Jude Bellingham, lesionados durante las últimas semanas y recuperados para la causa en estos días. El francés volvió a jugar en Manchester y el inglés entrará en la lista para el derbi. Ambos, además, han sido convocados por sus selecciones. "Me parece fenomenal que vayan. Mbappé está a disposición y mañana va a jugar seguro. No veo ningún inconveniente en que vaya con Francia. Sobre Jude, digo lo mismo. Está disponible. Es normal que vayan, es muy inteligente y sabe lo que hace", declaró.

Ese regreso condicionará el centro del campo del Madrid, asentado en Tchouaméni, Valverde, Pitarch y Güler durante las últimas semanas, las mejores del equipo en estos meses. "Aquí atacamos todos y defendemos todos. Ya buscaremos el mejor rol para Bellingham, ese es mi trabajo. Cuando no tenemos balón, no queda otra que trabajar los once y tener mentalidad colectiva. No veo ningún problema en tener grandísimos jugadores. Y si sucede, bendito problema".

Los orígenes del método Arbeloa en Valdebebas: "Transmite cariño para que veas que da la cara por ti y te enchufes"

Los orígenes del método Arbeloa en Valdebebas: “Transmite cariño para que veas que da la cara por ti y te enchufes”

Álvaro Arbeloa se sentará hoy por primera vez en el banquillo visitante del Etihad, hogar del Manchester City. Un sitio y un rival que durante los últimos años ha definido el destino de los entrenadores del Real Madrid. Allí cayó Zidane en los octavos de 2020, allí tocó el cielo y el infierno Carlo Ancelotti, la gloria en 2022, 2024 y 2025 y el drama en el 4-0 de 2023 que le puso en el precipicio. Contra el City también se cruzó Xabi Alonso, aunque en su caso en el Bernabéu, para quedar sentenciado a principios de diciembre. Mientras todo eso sucedía, Arbeloa construía su propio camino en Valdebebas, rodeado de los jóvenes que ahora ilusionan a la grada. A esos campos de la ciudad deportiva, e incluso a los de antes, hay que viajar ahora para entender su ADN en la mejor semana del Madrid en mucho tiempo.

«Álvaro nos entendía. Es el entrenador que más me ha marcado», asegura a este periódico Marc Cucalón, de la generación del 2004, una de las grandes promesas de La Fábrica y ahora retirado tras una grave lesión de rodilla. Criado junto a Nico Paz, Gonzalo o Manuel Ángel, era el primer capitán del Juvenil A que dirigió Arbeloa entre 2022 y 2025.

«Cuando me pasó lo de la lesión, en 2022, fue el primero que estuvo conmigo, vino al hospital cuando se complicó la operación y estuvo a mi lado», recuerda. «Con él, es como pertenecer a una familia. Siempre va a dar la cara, especialmente cuando las cosas van mal», admite Cucalón.

"Transmite cariño para que des la cara"

Una circunstancia que se ha visto en los dos primeros meses de Arbeloa al frente del Madrid. El técnico ha querido, y ha sabido, ganarse al vestuario a través del elogio, a veces incluso excesivo. «Transmite ese cariño para que veas que da la cara por ti», añade Cucalón. De esa forma han llegado los mejores momentos de futbolistas que con Alonso estaban lejos de su mejor nivel, como Vinicius o Valverde. El caso del brasileño ha sido el más llamativo. Arbeloa ha sido insistente en el elogio en las ruedas de prensa y en los detalles en el campo, centrado en recuperarle anímicamente. Primero la cabeza y después la táctica.

«Transmitiendo ese cariño consigue que estés muy enchufado. Es muy cercano y el haber estado en grandes vestuarios le hace saber cómo tratar a todos los tipos de jugadores», señala Cucalón.

Y a partir de ahí, la táctica. «Quiere un equipo que tenga el balón y te da las indicaciones justas. Te deja todo fácil. A mí me decía dónde estar, y siempre me llegaba la pelota donde él decía. Entre él y Juli Carmona, que le acompañaba en el staff, se fijaban en todos los detalles».

Ese juvenil terminó ganando la Liga y la Copa e hizo que la dirección de Valdebebas marcara en rojo varios de los nombres que lideraban esa generación, como Nico Paz y Jacobo Ramón, ambos en el Como de Cesc Fábregas; Chema Andrés, ahora en el Stuttgart; Yusi, en el Alavés; o tres de los jugadores con los que ahora cuenta Arbeloa en el primer equipo: Manuel Ángel, Palacios y Gonzalo, todos del año 2004.

"Es el que mejor entiende a los chicos de la cantera"

No es casualidad, por tanto, que esos nombres aparezcan ahora en el primer equipo. Porque si llevamos la vista atrás, en ese camino de Arbeloa en Valdebebas encontramos más coincidencias. En su estreno en la cantera con el Infantil A, en otoño de 2021, dirigió, entre otros, a Dani Yáñez y a Diego Aguado, a los que les dio la oportunidad de jugar media hora ante el Elche el sábado en el Bernabéu.

«Álvaro es el que mejor entiende todo lo que pasan los chicos de la cantera. Ha entrenado a muchos, la mayoría lejos de sus familias, solos... Y siempre nos ha dado muchísimo apoyo y consejos, y también el espacio cuando hay que darlo. Es la manera de que estemos enchufados», reflexiona Cucalón.

Y eso que el Infantil A no fue el primer banquillo en el que se sentó Arbeloa, aunque los registros no lo tengan en cuenta. Se trata del Mambo, un equipo de youtubers creado para una serie al que el técnico del Madrid dirigió durante unos meses en 2018, antes de ser embajador del conjunto blanco y luego entrenador. Una ficción con tintes reales en la que ya se veían algunas virtudes del futuro técnico. «Mambo era una ficción y él era como el jefe. Todo estaba guionizado, pero en los partidos decía cosas de verdad. Nos simplificaba bastante el fútbol. Hablaba muy bien y tenía bastante inteligencia emocional. Veía el fútbol de forma sencilla. Siempre pensé que por personalidad llegaría lejos», asegura Toniemcee, creador de contenido y uno de los fundadores del equipo.

Rüdiger y su falta a Diego Rico: “Dice que casi le mato. Si hubiera tenido esa intención, no se levanta del suelo. Que no exagere”

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24 horas antes del partido que puede decidir la temporada del Real Madrid, Álvaro Arbeloa apareció por primera vez por la sala de prensa del Etihad Stadium. Estreno para él y sexta ocasión para el conjunto blanco en las últimas siete temporadas. Es el 'clásico' del fútbol moderno, que sólo ha fallado en el curso 2020-2021. En juego, el pase a los cuartos de final de la Champions League, donde esperaría el Bayern de Múnich.

"No tenemos otro objetivo que salir a ganar con la misma humildad y el mismo compromiso que en la ida. Incluso más, porque no va a ser fácil. Humildad y ambición", admitió el técnico, que dio la bienvenida a Bellingham a la convocatoria, aunque el inglés no jugará. "Bellingham ha sido él el que ha querido venir con los compañeros, pero no estará mañana. Estoy feliz de verle cada vez más cerca. Va a ser uno de los líderes y es importante que esté aquí con nosotros. Mbappé ya está disponible. Mañana veréis", dijo sobre el británico y el francés.

Ambos son vacas sagradas del vestuario, aunque Arbeloa asegura que "no siento que tenga vacas sagradas". "No he sentido en los dos meses que llevo aquí tener vacas sagradas. Hay jugadores como Valverde, Vinicius o Tchouameni que se han ganado sus minutos en el campo, no son vacas sagradas. Lo que están haciendo todos los chavales de la cantera es dar un grandísimo nivel, están jugando muy bien, que es lo que saben hacer. Cuando se recuperen jugadores tendré más opciones y ojalá seamos capaces de saber tener siempre a los once jugadores más adecuados en el terreno de juego", insistió.

A su lado, Antonio Rüdiger declaró ser "feliz" en el Madrid, aunque no avanzó nada sobre su renovación. "Seguro que llegamos a un acuerdo, pero ahora me centro en estar sano y jugar". "He tenido problemas físicos, pero eso es pasado, en los últimos partidos he jugado y me he sentido bien", añadió.

El alemán fue cuestionado sobre la dura falta a DIego Rico durante el partido de hace unos días ante el Getafe, y criticó las declaraciones del defensa azulón después del partido: "Ves las imágenes a cámara lenta y parece terrible, por supuesto. No voy a discutir, pero dice que casi le mato. Bueno, no le maté, no tiene que exagerar, si hubiera ido con esa intención, no se hubiera levantado del suelo", señaló sobre la jugada, en la que cayó con la rodilla sobre el pecho del jugador rival. "No lo justifico, pero él estaba corriendo después, ¿no? Si congelas una imagen parece horrible. ¿Por qué no me expulsaron? No fue nunca mi intención, me gusta ser duro, pero tengo mis límites que no traspaso. Creo que el chico exageró, necesitaba algo de foco. No hay que seguir con esto ni decir que alguien quería matarte. Hay que mantener la calma", finalizó.

El aterrizaje de Arbeloa en el vestuario del Madrid: más palabras que soluciones

El aterrizaje de Arbeloa en el vestuario del Madrid: más palabras que soluciones

Dos meses menos un día después de ser nombrado entrenador del Madrid, Álvaro Arbeloa afronta el primer partido de la eliminatoria de Champions con aroma de 'match ball'. Una posible caída ante el Manchester City de Guardiola no tendría que provocar decisiones inminentes, con el equipo apretado al Barcelona en la lucha por la Liga, pero supondría la sentencia definitiva a su futuro en el banquillo, algo sobre lo que ya existen dudas en la cúpula del club y en el vestuario. En la caseta de Valdebebas hay sensibilidades distintas, pero algunos jugadores creen que desde el banquillo no llegan las soluciones necesarias.

Para saber más

Es una percepción distinta a la que tenía el grupo con Xabi Alonso, distanciado abiertamente desde el principio de algunos pesos pesados, como Vinicius, Bellingham o Valverde, pero que llegó con un plan claro. El tolosarra buscaba una transformación futbolística del Madrid y fracasó, al no imponer su personalidad lo suficiente y carecer del respaldo del club en momentos clave, como tras las protestas de Vini por la sustitución en el clásico, pero dejó en varios jugadores, como Mbappé o Courtois, la convicción de conocer bien las herramientas. Eso es algo que Arbeloa, por ahora, no ha logrado.

La apuesta por recuperar a Vinicius era obligada por tratarse de un futbolista diferencial, que el equipo necesita. Pero también por ser un activo muy importante para el club, hecho que se puso de manifiesto con la posición que tomó la entidad presidida por Florentino Pérez en el pulso que el brasileño mantuvo con Xabi Alonso.

Renovación de Vini

El brasileño está pendiente de su renovación con el Madrid. Concluye contrato al final de la siguiente temporada y el club, crea o no crea en el futuro del futbolista, está obligado a renovarle para evitar que pudiera quedar libre y perder una valiosa plusvalía. La alternativa podría ser un traspaso, si Florentino lo deseara, pero a medida que se acerca la finalización de su contrato, las opciones decrecen. Dar cariño a Vini no era una necesidad del equipo únicamente. Era una prioridad del club. Arbeloa cumplió.

Vinicius no es un personaje de consenso en ninguna parte. Tampoco en el vestuario. Cuando recibió el supuesto insulto racista por parte de Prestianni, en Lisboa, recibió el apoyo de todos sus compañeros, aunque no se llegó a plantear dejar el campo por iniciativa del conjunto. Las explosiones del brasileño no están siempre relacionadas con episodios racistas y eso ha provocado cansancio en el vestuario del Madrid. Modric le había advertido en numerosas ocasiones sobre la necesidad de autocontrolarse y Ancelotti ejercía una autoridad casi paternal sobre el futbolista. Arbeloa utiliza su discurso almibarado, pero no puede tener la ascendencia del italiano.

Masacrado por la plaga de bajas y por las carencias estructurales que ya padecieron Ancelotti, en la última temporada, y Xabi Alonso, especialmente en el centro del campo, Arbeloa no ha aportado alternativas tácticas reseñables. No ha habido evolución y, en algunos momentos, involución. Caer en la Copa en Albacete, ser abrasado en la primera visita al Benfica y las dos derrotas consecutivas tras recuperar el liderado, en Pamplona y con el Getafe en el Bernabéu, resultaron mortificantes. El día después del duelo con los de Bordalás, Arbeloa quiso elevar la exigencia en una charla con sus jugadores en Valdebebas. Ya lo había hecho durante el descanso en el estadio de La Cerámica.

La cantera y el compromiso

El entrenador ha apreciado ya que existen niveles de compromiso distintos en el vestuario y en eso tiene que ver mucho su apuesta por los futbolistas de la cantera, como Thiago Pitarch. Necesita una energía que no observa en muchos de los futbolistas más consagrados. Después de ganar en Vigo, con Pitarch, Gonzalo, Palacios y Manuel Ángel, 'Mami', lo dejó claro: «Estoy feliz por la gente que ha querido venir». Indirectamente, quiso decir que otros no habían querido. El club no lo rectificó. Si hablaba o no por Camavinga, debe decirlo su dentista.

Arbeloa llegó, a sus 43 años, con un 'staff' técnico que ha tomado una actitud muy prudente con la plantilla del equipo, como si esta llegada de Arbeloa se hubiera acelerado demasiado. Tampoco goza de un gran capitán en el vestuario, con Carvajal receloso, contrariado por una lesión que ha complica el horizonte del final de su carrera.

Mbappé está lejos de ejercer ese rol. Todos lo consideran «muy profesional» y correcto, pero con sus propios objetivos. Este tiempo de 'teletrabajo' del francés y Bellingham para recuperarse de sus lesiones, en París y Londres, no ha ayudado, precisamente, a reforzar la autoridad del técnico frente al resto.

Vini tiene a sus mejores colegas, Militao y Rodrygo, fuera de la dinámica habitual del equipo por sendas lesiones de largo plazo. Valverde y Bellingham se sintieron más próximos al brasileño en la era de Xabi Alonso, pero las cosas han cambiado. Mbappé y Courtois poseen voz propia y son autocríticos con lo que pasa en el equipo, mientras que crece una sensación de cierto desamparo entre la clase media, los Fran García, Brahim o Ceballos, que ven pasar a la cantera por delante, recelosos de las relaciones del técnico con el entorno de la cúpula del club. Como dijo Arbeloa de Mourinho, él mismo es «uno di noi», y de ese modo será tratado, pase lo que pase.

Arbeloa, entre el "punto de inflexión" de Vigo y un mensaje a los ausentes: "Feliz por los que han querido venir"

Arbeloa, entre el “punto de inflexión” de Vigo y un mensaje a los ausentes: “Feliz por los que han querido venir”

Tres puntos y varios mensajes. Álvaro Arbeloa abandonó Balaídos con el Real Madrid agarrado a última hora a la Liga, con un gol de Fede Valverde tras rebotar en Marcos Alonso que permite a los blancos seguir a un punto del Barça. Este sábado, los azulgrana visitan San Mamés en otra tarde clave en la carrera por el título. Sin embargo, más allá de los importantes tres puntos, el técnico del conjunto madridista dejó un par de indirectas en sus declaraciones: un recado a los ausentes y una declaración de intenciones (veremos si lo convierte en realidad) sobre la cantera.

"Quedan 33 puntos y casi es como si no hubiera empezado la Liga. Va a ser una guerra cada partido. 10 bajas hoy... Tiene mucho mérito ganar en este campo por cómo venía jugando el Celta. Estoy muy feliz por la gente que ha querido venir y que ha querido empujar, estos son los momentos en los que se ven a los jugadores del Madrid y hoy he visto a muchos", señaló Arbeloa. "Por los que han querido venir", dijo, en una clara referencia a aquellos ausentes en el césped o el banquillo gallego.

Huijsen, Carreras y Mastantuono se perdieron el partido por sanción. Los dos primeros por sendas amarillas y el argentino por una roja directa. Tampoco pudo estar Camavinga, que entrenó el jueves pero no fue convocado por una infección en una muela, ni Alaba, con molestias. Más allá de esos, eran evidentes las bajas de Militao, Ceballos, Bellingham, Rodrygo y Mbappé.

Elogio a la cantera

En su lugar, Arbeloa apostó por Thiago Pitarch en el once inicial y por un banquillo lleno de canteranos, con Diego Aguado, Fati, Cestero, Manuel Ángel, Palacios y Gonzalo. "Tenemos una cantera que debemos valorar más. Aquí vienen los mejores del mundo, pero tenemos canteranos de muchísima calidad", reivindicó. "Hay que darle mérito a lo que ha hecho Thiago y a cómo quiere el balón. Necesitamos jugadores tan dinámicos como él, que tire 10 desmarques aunque no se la den", valoró el entrenador.

Pitarch fue de menos a más y se consolidó en la segunda parte con un derroche físico en el centro del campo del equipo, algo que parece capital para el duelo del miércoles contra el Manchester City en los octavos de final de la Champions. "Hace mucho que un canterano no sube del Castilla y se asienta, y él tiene 18 años. Se está ganando los minutos él solo. Se corresponde muy bien con lo que es un jugador del Madrid, un jugador 'marca' Real Madrid", añadió.

Palacios entró en el lugar de Arda Güler en el 65, provocando el enfado del turco mientras salía del campo. "¿Yo?", preguntó el zurdo, que se marchó riéndose al banquillo. "No sé si ha habido un entrenador que haya puesto más a Arda que yo. He sido el que más ha confiado en él y estoy muy contento con Arda, con cómo trabaja y la calidad que tiene. A empujar, hoy hemos ganado todos", explicó Arbeloa, que reconoció que espera que el triunfo en Vigo sea "un punto de inflexión".

"Ojalá. Es una victoria importante porque encaras de otra forma el partido del miércoles. Nos guía hacia el camino que queremos, que esto es el Madrid, pelear, creer, luchar. Podemos hacer cosas mejor, claro, pero hoy hemos tenido personalidad. Ojalá a partir de aquí vaya todo mucho mejor", finalizó.

"No ha sido una semana fácil"

Ningún jugador del Madrid apareció por la zona mixta de Balaídos, pero Thibaut Courtois habló ante los micrófonos de Real Madrid Televisión, donde aseguró que "no ha sido una semana fácil". "Me he vuelto loco con el gol, no ha sido una semana fácil. Es una buena victoria para coger confianza para el miércoles y demostrar que estamos luchando todos los que estamos aquí". Y pidió apoyo a la afición: "Necesitamos una intensidad enorme y mucha concentración. La gente tiene que estar como con el Benfica. La afición y nosotros tenemos que estar al 200%".

Una victoria de salvación provisional

Una victoria de salvación provisional

Cuántas veces se ha dicho que el fútbol es sólo un juego. Y la fortuna puede aparecer con rotundidad. Había entrado Iago Aspas y, a la primera jugada, su zurdazo se estrella en el poste izquierdo de Courtois. No muchos minutos después, un disparo de Valverde desde fuera del área tropezó en Marcos Alonso para transformarse en la primera victoria del Madrid en tres jornadas.Y respira. Por lo menos puede respirar el abatido Arbeloa.

El Madrid siempre luchó la victoria. El Celta no lo hizo. Giráldez se inhibió casi tácticamente. Jugó con un catenaccio melindroso. Sólo quería que el Madrid no tuviera espacios en ataque. No los tuvo, pero al final, como se dice, te la juegas a que un rebote cause la derrota.

Aunque fuera en un gol de suerte, creo que Giráldez se equivocó con su alineación y su miedo a dejar espacios a Vinicius. Logró un gol, porque Alexander-Arnold se lo regaló al Celta. Ni más ni menos. El ahora llamado Trent es como un cadáver en el juego. Creo que le importa un bledo el Madrid. Cobró un disparate por la prima de fichaje y se ha sentado a descansar en Madrid. Además, casi siempre anda lesionado.

Una pequeña brisa corre a favor del Madrid, ya que al Barcelona no le queda otro remedio que ganar en San Mamés. Estamos de acuerdo que el equipo de Flick juega mejor y es el favorito. Pero pienso que un Madrid sin fútbol, ni jugadores, casi los mejores, lesionados sólo cede un punto frente al líder.

Arbeloa ha logrado que su equipo pueda ganar un partido. Se equivocó al dejar a Trent sobre el césped. Y al hacer jugar a Brahim demasiado escorado hacia el lado derecho, una imposición que merma a la estrella de Marruecos. Esto fue lo que entorpeció a Valverde, sin espacio para participar donde le gusta, casi de extremo derecho.

Además, el técnico canterano es el culpable de que Arda Güler pierda toda su personalidad y efectividad. Lo pone de mediapunta, pero le exige que baje 40 metros hacia su portería para que inicie el juego ofensivo. Güler es un mediocentro que tiene gol. A 50 metros de la portería lo inutilizas.

Es increíble cómo Tchouaméni se ha convertido en la actual gran estrella del Madrid. Incluso marcó un tanto con precisión milimétrica. Y fue una vez más el mejor de su equipo.

No sé si esta afortunada victoria en Balaídos es tan decisiva como se supone. Con 10 bajas, con jugadores de la cantera que no son brillantes se puede creer aún en los los ángeles blancos madridistas. El próximo hueso es un Manchester City que parece favorito. Aunque nunca se sabe.

Fede Valverde logra la carambola del náufrago en Balaídos y sostiene al Madrid en la Liga

Fede Valverde logra la carambola del náufrago en Balaídos y sostiene al Madrid en la Liga

Una carambola lanzada por Fede Valverde sostiene al Madrid como se sostiene un náufrago sobre la balsa. Es realmente lo único en lo que este Madrid se parece al Madrid, en buscar la orilla cuando otros desfallecen. De esa forma la alcanzó en Balaídos para respirar, con una pléyade de canteranos sobre el campo, la apuesta de Arbeloa cuando todo estaba perdido. No tenía mucho más, es la verdad. El lanzamiento de Valverde, en el tiempo añadido, golpeó en Marcos Alonso para tocar la red como el Madrid toca la orilla, la esperanza. [Narración y estadísticas (1-2)]

Mendy, prácticamente inédito en la Liga, apareció en la izquierda. Parece claro que a Arbeloa no le complace Fran García tanto como a Xabi Alonso. En la situación en la que está la defensa del Madrid, como una nave con vías de agua, no hay nadie liberado del servicio. A la plaga de lesiones conocida se sumaban en Vigo las bajas de Carreras y Huijsen, sancionados. El técnico no sólo utilizó al francés, sino que varió el mecanismo defensivo en busca de la seguridad que no encuentra, y es que no hay partido en el que Courtois no se aparezca en el área, como una virgen pagana. Amén.

La debilidad de Trent

Arbeloa mandó a Valverde situarse como lateral en posición defensiva, cuando atacaba el Celta, para calzar el talón de Aquiles del Madrid, la espalda de Trent. Cuando avanza con la pelota, el inglés traza centros como si lo hiciera con un compás. Pedirle martillazos a un compás es una locura, por lo que a Trent hay que auxiliarlo, acompañarlo o sentarlo. No está la cosa para sentar a nadie, porque sigue sentado Carvajal. Cuánto pesa la ausencia del capitán verdadero. Cuando el Madrid no tuvo tiempo de realizar la maniobra, por un balón al espacio, Swedberg desnudó a Trent, lento, sin anticipación pese a tener la ventaja, y blandito. Rüdiger lo veía y se hacía cruces, aunque en ciertas acciones mejor no seguir su temerario ejemplo.

La facilidad hizo a Swedberg gustarse en la suerte, estuvo torero. El pase hacia atrás para Borja Iglesias fue de academia, como el remate del 'Panda', ansioso e impreciso hasta entonces, lo que le costó una tarjeta, pero fino en la definición.

La acción llevaba un empate inesperado a Balaídos, porque hasta entonces el Celta había sido sometido por un Madrid tenso, ganador en los duelos, y dinámico, aunque no tuviera toda la profundidad deseada. Vinicius había lanzado al palo en una escapada, pero después desapareció, desconectado del juego. El ataque lo complentaba Brahim, en la derecha, sin que la posición de delantero centro tuviera un titular claro, con Gonzalo en el banco. Asomaba Güler del mismo modo que lo hacía hasta Valverde, cuando se incorpraba al área en las acciones de ataque. Al final funcionó.

El que se asomó primero, en cambio, fue Tchouaméni, con un doble remate en el balcón del área y el gol en la siguiente acción, tras un saque de esquina ensayado. El golpeo fue tan preciso como un centro de Trent: palo y red.

Junto a Mbappé y Courtois, Tchoauméni es de los mejores futbolistas de este irregular Madrid. En la eliminatoria frente al Benfica su prestación fue fundamental. El Madrid necesita un faro para su juego, es una evidencia, pero de momento ha encontrado la boya. No es poco antes de una reconversión necesaria.

Giraldez, juego e identidad

Si Tchouaméni marcó y tuvo ocasiones fue porque el Celta le concedió el espacio para llegar, al defender demasiado cerca de Radu. No es lo que le gusta a Giraldez, uno de los entrenadores de moda. Basta ver dónde estaba y dónde está el Celta, con una promoción continúa de su cantera. Miguel Román, un gran mediocentro a sus 23 años, es la última prueba. Giraldez, de O Porriño, conjuga juego e identidad. Buena cosa. Cuando ordenó a los suyos salir de la cueva, una vez conseguido el empate, la encontró, aunque ello implicara riesgos, con un choque más equilibrado. Vini se activó y Thiago Pitarch se estiró, con un remate cargado de intenciones, pero también lo hicieron el 'Panda' o Jutglà.

Vinicius, ante Ilaix Moriba, el viernes en Balaídos.

Vinicius, ante Ilaix Moriba, el viernes en Balaídos.AFP

Era momento de decisiones y la primera de Arbeloa fue la de retirar a Güler para poner en liza a otra canterano, César Palacios. No había estado excelso el turco, pero fue el primer sorprendido. Después entraron Manuel Ángel y Gonzalo, más cantera. Giraldez, por su parte, reaccionó con tres cambios, porque su equipo volvía a acusar el aumento de ritmo del Madrid, y más tarde añadió el picante de Iago Aspas. El palo negó la gloria al ídolo local, la gloria que el Madrid corteja, hoy, como un náufrago.

Vuelven los gritos de "Florentino, dimisión" y los abucheos al Madrid de Arbeloa: "Entiendo que me piten el cambio de Thiago"

Vuelven los gritos de “Florentino, dimisión” y los abucheos al Madrid de Arbeloa: “Entiendo que me piten el cambio de Thiago”

El himno del Real Madrid resonó con fuerza justo cuando Muñiz Ruiz pitó el final del partido. Música a todo volumen mientras la afición del conjunto blanco le dedicaba a los suyos una de las grandes pitadas de la temporada. El público abucheó a los futbolistas, al cuerpo técnico y repitió "¡Florentino, dimisión!", la misma protesta que el pasado 17 de enero en el triunfo contra el Levante tras caer en Albacete. Este lunes, un mes y medio después, Chamartín enfureció al dejarse media Liga en el camino al perder contra el Getafe por 0-1.

Una derrota "inmerecida", según Arbeloa, y una Liga que sigue en juego. "Quedan 36 puntos y aquí nadie tira la toalla, no se rinde nadie. Cuatro puntos es una distancia que pensamos que podemos recortar, para eso vamos a trabajar y luchar. Esto es el Madrid y aquí no se va a rendir nadie", insistió en su primera respuesta. Un nuevo eslogan para un momento incómodo, tocando de nuevo el pozo.

El Madrid de Arbeloa ha perdido cuatro encuentros (Talavera, Benfica, Osasuna y Getafe) en 12 partidos, en los que ha cosechado ocho triunfos. En sus 28 encuentros, el Madrid de Xabi Alonso llegó a las 20 victorias, tres empates y cinco derrotas, ante Atlético, Liverpool, City, Celta y Barcelona. "No me toca a mí hacer esas valoraciones", contestó, directo y tajante, Arbeloa al ser preguntado sobre la mejoría del equipo desde el cambio de entrenador.

El Celta, precisamente, será el próximo rival del Madrid, este viernes en Balaídos. Una visita difícil que llega en un momento todavía peor, con bajas por lesión y por sanción. A la espera de la recuperación de Camavinga, Arbeloa no podrá contar en Vigo con Mbappé, Bellingham, Ceballos y Militao, mientras que Carreras, Huijsen y Mastantuono estarán sancionados.

El caso que más enfadó a Arbeloa fue el del argentino, que vio la roja directa por decirle al árbitro "esto es una puta vergüenza". "Son cosas que no pueden pasar", aseguró el técnico.

El entrenador fue el foco de los pitos de la grada con sus primeros cambios. Thiago Pitarch, uno de los futbolistas que más se había ofrecido en el primer tiempo, fue junto a Alaba y Trent el primer cambio del encuentro, una decisión que no gustó a la grada. "Thiago merecía que el público pitase el cambio. Lo entiendo y lo acepto. Ha hecho un gran partido", reconoció Arbeloa, que dio entrada a Rodrygo, Huijsen y Mastantuono. "Alaba tenía una pequeña sobrecarga y necesitábamos más amplitud por la banda derecha", explicó.

El 0-1, la primera victoria de Bordalás en 17 partidos contra el Madrid, es "inmerecida", según Arbeloa. "Hemos tenido ocasiones más claras que las del Getafe. Podemos hacer las cosas mejor, es obvio, pero lo han intentado. Después de una derrota como la de hoy las cosas se ven negras, pero no pongo ni un 'pero' al esfuerzo de los jugadores", reflexionó, y criticó la actuación del árbitro. "El Getafe ha planteado el partido como sabíamos, con muchas interrupciones. El árbitro ha permitido que se jugara a no jugarse, pero ni una critica al Getafe porque hacen lo que les permiten".

Arbeloa es un desastre

Arbeloa es un desastre

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Bueno, el Madrid dio un paso más hacia el cadalso del fracaso en la Liga. Fue un simulacro de equipo. Presa del tacticismo de Bordalás y sus maniobras en la oscuridad del fútbol.

Arbeloa es un incompetente. No puede ser entrenador del Madrid. Fue un medio fracaso en el Castilla y ahora será el enterrador de esta temporada. Si narramos la cantidad de barbaridades que cometió tácticamente llenaríamos varias páginas de la ignomia del ex lateral derecho.

Premió a los del fracaso de El Sadar y ante un Getafe que le iba a poner la muralla china siguió con su maldito 4-4-2. Y sin Mbappé. Con un hueco de inutilidad por el lado derecho, porque Valverde jugó donde le dio la gana sin respeto táctico.

Arda Güler juega casi siempre a 50 metros de la línea de meta y así es imposible que se convierta en un jugador peligroso. Y muy difícil que meta goles. Cuando lo intento en posición hizo la jugada del partido y la única ocasión clara del Madrid.

El caso de Gonzalo es patético. Le han dicho al genio del banquillo que tiene que defender, así que pasa más tiempo tratando de birlar el balón que de delantero centro, donde casi nunca está. Antes era un goleador, ahora Arbeloa lo ha convertido en un juguete roto.

El líder Vinicius sólo juega para él. "Yo soy el fenómeno". Y con el planteamiento de Bordalás era imposible que hiciera algo positivo. Siempre tenía a tres vigilantes. Pero él se empeñó. Que para eso es el líder. Ni siquiera dio un centro válido desde su posición. Claro que en el área no había nadie.

El Madrid es el peor equipo ofensivamente de los gallitos del fútbol. Nunca hay nadie dentro del área, porque hay que defender según el defensa llamado Arbeloa. Bordalás se había burlado de él. Durante la segunda parte, el aspirante a entrenador del Madrid comete el gran error de sólo atacar con delanteros. El fallo más latente de un entrenador que no sabe ni leer el catón. No sabe ni leer el fútbol.

¿Quien ha fichado Mantantuono y Huijsen? Habría que echarlos a los leones del circo del Bernabéu. Que ya casi lo hacen. Además. Mastantuono insulta en argentino y se va a la calle. Por no hablar de Trent o un despistado Carreras.

Francamente, el futuro inmediato es tenebroso. Una espesa niebla de Arbeloa ciega al Madrid, que sólo es un equipo sin alma, sin carisma, sin saber que para atacar con una defensa de bloques hay que buscar los espacios, con más velocidad de balón y no como jugadores de futbolín, todos atados para recibir el pase al pie.

Fíjense lo que queda de temporada. Un equipo al borde del precipicio y sin los goles de Mbappé, que escondían la mediocridad colectiva. Lo malo es que volverán los pitos en el Bernabéu a Arbeloa y probablemente a la presidencia. Queda el estadio, pero este no mete goles.