El presidente de LaLiga, Javier Tebas, aprovechó un acto de su organización contra la violencia, el racismo y la xenofobia en el fútbol, encuadrado en la iniciativa LaLiga VS, para cargar duramente contra el grupo ultra Frente Atlético.
"Estamos trabajando para que se disuelva judicialmente el Frente Atlético, que no exista como organización. Ese es nuestro objetivo y creo que ya lleva un historial de actos que merecen que sea disuelto", apuntó el máximo mandatario de LaLiga.
Precisamente, en el partido del domingo ante el Leganés, el Atlético de Madrid cumplía su partido de sanción por los incidentes ocurridos en el derbi. "Se puede decir que son 60, 100, pero en el entorno hay mucha gente que el silencio, la conducta o reírse de las actuaciones y consentirlas es tan grave como hacerlas", añadió Tebas.
Faltaron ayer las casi 5.000 personas que componen el fondo sur del estadio Metropolitano y las sustituyó una lona que indicaba el siguiente mensaje: "El fútbol que queremos". Pero para Javier Tebas, las sanciones y las medidas adoptadas por comités y club Atlético de Madrid son diferentes a las que habría adoptado él.
"Lo que haga el Atlético de Madrid, yo no voy a juzgar si es lo correcto y si tiene o no posibilidades de hacerlo", comenzó el mandatario para luego apuntar que hubiesen ido a "una identificación mucho mayor de espectadores" y que dispondrían de la "tecnología adecuada en ciertas zonas de los estadios para poder localizar mejor a todo aquel que cometa actos de violencia, intolerancia o tira objetos al terreno juego".
El presidente de LaLiga ha recordado, no obstante, que la Agencia de Protección de Datos no les ha permitido instalar tornos biométricos en los accesos a las gradas de animación de los estadios con amenazas de "graves sanciones" y reclama una unión de todos los estamentos por medio de una reforma para poder disponer de la tecnología adecuada.
Tebas ha vuelto a reclamar competencias sancionadoras, pero no ha querido aclarar si él habría sancionado al Atlético y en qué grado. Lo que sí ha reivindicado respecto a las quejas del cierre completo de una grada por culpa de unos pocos es que "a veces lo más preocupante ya no solo es el que tira, sino el que consiente y ríe la gracia, y eso también hay que acabar con ello".
Homenaje del Athletic
El presidente también ha aprovechado la pregunta de un periodista para comentar acerca del homenaje que el Athletic de Bilbao al alpinista, Martín Zabaleta, con vínculos con la banda terrorista ETA y la decisión de su institución de no retransmitirlo. "Ya visteis la decisión. Con eso está mi opinión", declaró.
Un total de once relojes y varias joyas valoradas en medio millón de euros fueron robadas este sábado a los futbolistas Douglas Luiz y Alisha Lehmann, ambos jugadores de la Juventus de Turín y pareja sentimental, ocupados con sus compromisos deportivos con el club turinés durante el atraco.
El robo tuvo lugar durante la tarde-noche de este sábado, tal y como reconstruyen los medios italianos. Fue cuando el jugador brasileño llegó a casa después del partido ante el Lazio (1-0) cuando se dio cuenta de lo sucedido y llamó a la policía para denunciar el robo.
Las autoridades se presentaron en el lugar y tomaron muestras para abrir la correspondiente investigación.
Su pareja, la suiza Alisha Lehmann, estaba concentrada con la Juve femenina para el partido ante el Inter de Serie A, por lo que no se encontraba en el domicilio en el momento de los hechos.
La residencia de ambos, que llegaron a la vez este verano a la 'Vecchia Signora', se encuentra en una de las zonas más prestigiosas de Turín, en la que habitan muchos jugadores del club.
Según el Corriere della Sera, la policía investiga si este robo tiene alguna relación con otros ocurridos contra jugadores de la Juventus en el pasado. En junio de 2023, fueron asaltadas las villas de Kaio Jorge y Moise Kean en la misma zona. Unos meses antes, los ladrones intentaron entrar en la casa de Ángel Di María.
El ex ciclista escocés Chris Hoy, leyenda del olimpismo en el Reino Unido, ha confesado en una entrevista que sufre un cáncer terminal y que los especialistas le han dado de dos a cuatro años de vida. "Tengo cáncer terminal pero aun así me siento afortunado", asegura en una entrevista con el dominical The Sunday Times que ha conmocionado al país.
El propio primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, reaccionó a la noticia a través de un mensaje en la red social X en la que calificó a Hoy de "leyenda deportiva británica". "Qué noticia tan triste (...) Afrontar ese diagnóstico con semejante positivismo es inspirador. El país entero está detrás de él y de su familia", escribió Starmer.
El pasado septiembre, Hoy acudió al especialista por unas molestias en el hombro, que resultaron ser un tumor, aunque posteriormente conoció que se trataba de la metástasis extendida por el cuerpo que le había producido un cáncer en la próstata.
En febrero hizo público que sufría cáncer, si bien entonces no reveló que se trataba de una dolencia terminal y se limitó a decir que el tratamiento con quimioterapia estaba funcionando bien.
Ganador de seis medallas de oro olímpicas en los Juegos de 2004, 2008 y 2012, Hoy es el segundo deportista más laureado del olimpismo británico, solo tras el también ciclista Jason Kenny, y una de las personalidades deportivas más queridas en el Reino Unido.
"La mayor parte de mi batalla con el cáncer no ha sido física, ha sido en mi cabeza", dice en la entrevista.
El ex ciclista publica ahora sus memorias, bajo el título 'All that matters: My toughest race yet' ('Todo lo que importa: Mi carrera más dura hasta ahora'), en las que también revela que su esposa, Sarra, sufrió recientemente un diagnóstico de esclerosis múltiple.
Gracias a la ayuda psicológica que ha recibido, pone de relieve que ha conseguido asumir mejor su enfermedad terminal y ahora pretende ayudar con su libro a quienes atraviesan el mismo trance.
"Con el corazón en la mano, estoy bastante positivo la mayor parte del tiempo y siento una felicidad genuina. Esto es más grande que los Juegos Olímpicos, es más grande que cualquier cosa. Va sobre apreciar la vida y encontrar la alegría", dice el atleta, que no ha dejado de salir en bicicleta casi ningún día desde que recibió el diagnóstico.
Lando Norris luchaba por adelantar a Max Verstappen y su gran oportunidad llegó a cuatro vueltas para el final del GP de EEUU. Entonces, el piloto de McLaren usó el DRS en la recta de atrás de Austin y se colocó por el exterior al acercarse a la curva 12. En ese momento, Verstappen frenó más tarde y ambos negociaron el giro a izquierdas casi rozándose, con el líder del Mundial ligeramente por delante al llegar al vértice. Sin espacio para más, ambos se salieron a la escapatoria. Norris, con aparente normalidad, completó la maniobra para ganar la posición. Pero sólo unos minutos después, los comisarios le impusieron cinco segundos de castigo que no sólo le alejaron del podio, sino que le apartaron, quizá de forma definitiva, de su lucha por el título.
¿Cómo justifica la FIA su sanción?
"[Norris] estaba adelantando [a Verstappen] por el exterior, pero no estaba al mismo nivel que [Verstappen] en el vértice", explicaba el escrito firmado por Garry Connelly, Loïc Bacquelaine, Derek Warwick y Dennis Dean. "Por lo tanto, bajo las Directrices de Normas de Conducción, [Norris] había perdido el derecho a la curva. En consecuencia, como [Norris] salió de la pista y regresó delante de [Verstappen], se considera un caso de abandono de la pista y de obtención de una ventaja duradera", desarrollaron los comisarios.
Asimismo, los jueces de la FIA quisieron detallar el motivo por el que no se habían decantado por un castigo aún mayor. "Se impuso una penalización de cinco segundos en lugar de 10, que es lo que realmente se prescribe. Esto se debe a que el coche número 4 [Norris] no tuvo otra opción que salirse de la pista, porque el coche número 1 [Verstappen] estaba muy cerca de él a la izquierda".
¿Hubo incidentes similares en Austin?
Durante la carrera, los comisarios impusieron también cinco segundos a Yuki Tsunoda y Russell, aunque en ambos casos por forzar a un rival hasta sacarle de la pista. Es decir, por un motivo que bien pudo haber costado una sanción a Verstappen. El japonés de Visa Cash APP expulsó a Alexander Albon en la curva 12, exactamente en el mismo punto que el británico de Mercedes lo hizo con Valtter Bottas.
Tanto con Tsunoda como con Russell, los comisarios justificaron su argumento de este modo: "Las Normas de Conducción establecen que, al adelantar por el interior, el conductor no debe forzar al otro coche a salirse de la pista y debe dejar una anchura justa y aceptable para el coche que está siendo adelantado. Esto no ocurrió en esta ocasión".
Asimismo, se da la circunstancia de que Verstappen ya había perdido un podio hace siete años en el Circuito de las Américas por culpa de un incidente similar ante Kimi Raikkonen. Entonces, Mad Max fue penalizado por ganar ventaja fuera de pista al intentar adelantar al finlandés en la curva 16.
¿De qué se queja McLaren?
"Hice todo lo que pude. Lo incorrecto es lo que hizo Max, que se ha defendido de más por salirse de la pista", relató Norris durante su atención a los medios televisivos. "Son las reglas, pero parece que cambian. Es bastante incoherente respecto a lo que sucedido en Austria, donde Max no fue penalizado y se salió de la pista, ganando ventaja", apuntó Norris, pasando por alto que su adversario sí fue castigado con 10 segundos en el Red Bull Ring, aunque ese tiempo no repercutiese, finalmente, en la clasificación de una carrera resuelta en favor de George Russell.
"Se trata de una medida precipitada. Sólo quieren tomar una decisión en caliente, para no alterar los puntos y los podios, pero deberían hacerlo después de la carrera", completó el íntimo amigo de Carlos Sainz. Por su parte, Andrea Stella, director de McLaren, tampoco perdió oportunidad de lanzar un dardo a la FIA. "Mi opinión es que los comisarios interfirieron en un bello espectáculo de automovilismo. Y lo hicieron de un modo inapropiado, porque ambos coches se habían salido de la pista", aseguró el ex jefe de Fernando Alonso en Ferrari.
¿Cómo se defiende Red Bull?
"Está bastante claro en el reglamento: no puedes adelantar por fuera de la línea blanca", argumentó, por su parte, Verstappen. "No tengo nada más que decir. Es doloroso, pero ese momento habíamos tenido una batalla realmente buena", relató el líder del Mundial, que había sufrido mucho con la falta de agarre de su RB20, un coche demasiado nervioso, subvirador y poco efectivo en las frenadas.
Verstappen, en el podio del Circuito de las Américas.AFP
Cuando le preguntaron por si comprendía el razonamiento de McLaren, el tricampeón mundial replicó con un "no" de lo más tajante. "Creo que se quejan de muchas cosas últimamente", deslizó, en referencia a las reclamaciones de Zak Brown, CEO de la escudería de Woking, sobre el uso de un componente aerodinámico de Red Bull que considera ilegal.
Por último, Christian Horner, team principal de Red Bull, se limitó a definir el incidente como "duro", aunque perfectamente encuadrado en el Reglamento de la FIA.
Hubo razones para disfrutar del festival de Ferrari en Austin, donde Charles Leclerc y Carlos Sainz aseguraron el segundo doblete rojo de 2024 tras el GP de Australia. Sin embargo, la emoción genuina, la que ha arrastrado a 430.000 aficionados este fin de semana al Circuito de las Américas, se gestó en el duelo entre Max Verstappen y Lando Norris. Un duelo al sol de Texas, donde el aspirante pretendía arañar tres puntos al tricampeón merced a un ajustadísimo adelantamiento a cuatro vueltas para la meta. En el ápice de la curva 12 se tomaba cumplida revancha tras su drama del pasado 30 de junio en el Red Bull Ring. Sin embargo, los comisarios castigaron su maniobra con cinco segundos. El podio pasaba a Verstappen, cuarto en la meta, por apenas nueve décimas. El golpe de gracia para la moral de McLaren.
A falta de cinco carreras, Norris queda ya a 57 puntos del liderato. Demasiado ante Mad Max, un genio favorecido por los dioses y las leyes. Ni con la superioridad mecánica de su MCL-38, el bisoño Norris se siente capacitado para desafiar al gran tirano. El consuelo del Mundial de Constructores, cada semana más cerca, se quedará algo corto para McLaren. Una oportunidad como puede que sólo se dé una vez en la vida.
Mientras tanto, Ferrari brindará con tequila en Texas, porque Leclerc se pasó 56 vueltas cuidando sus ruedas y conversando afablemente con Bryan Bozzi, su ingeniero de pista. Todo salió rodado desde la salida. Entonces se sentían los 46º C sobre el asfalto, más que suficiente para calentar las gomas medias, pero Norris estuvo frío y timorato. En la primera curva, en lugar de un candidato al título, se vio a un rookie dejar vía libre a Verstappen por el interior. Leclerc, que lo vio venir, aprovechó para tomar la cabeza, mientras Sainz asediaba al líder del Mundial. Ferrari, cuyas buenas perspectivas se vislumbraron desde la única sesión libre del viernes, agradecía los favores.
"Huele a gasolina"
Sin embargo, en la novena vuelta, las luces rojas saltaron en el monoplaza de Sainz. "No tengo potencia a la salida de las curvas. Huele a gasolina", alertó el madrileño, mientras rodaba tercero, con dos segundos sobre Norris. Cuando todo parecía perdido, los ingenieros de Frederic Vasseur mantuvieron la calma hasta ajustar la entrega del motor. El doblete, por tanto, pasaba por desestabilizar Verstappen con la estrategia adecuada.
En la vuelta 22, Sainz se anticipó con un cambio a las gomas duras, pensando quizá en el undercut con el que Kevin Magnussen había destrozado a Pierre Gasly. McLaren seguía a la expectativa, reservando sus bazas. Quizá demasiado. El liderato provisional de Norris suponía un simple espejismo, porque el adelantamiento de Leclerc a Piastri compendiaba el arrebatador brío del SF-24.
Verstappen ya había pasado también a los duros, aunque tampoco podría amenazar ya el doblete rojo. Su única misión, desde la vuelta 32, sería contener a Norris, empeñado en destrozar los cronos con sus gomas nuevas. Tras devorar sus seis segundos de desventaja, el británico enfilaba hacia el podio como un disparo. Calculó con mimo su movimiento, pero los jueces, ante el asombro general, dieron otra vez la razón a Verstappen.
Norris cede el paso a Verstappen en la primera vuelta.AP
Aún peor marchó el domingo para Lewis Hamilton, decimoséptimo en la parrilla, cuyo intento de remontada se perdió en la grava de la curva 19. Un drama para Mercedes, que había llegado a Austin con muchos humos, pero que en la Q3 ya había perdido también a George Russell, por un accidente que le obligaría a partir desde el pit-lane. El rictus de Toto Wolff durante el periodo de safety car se agrió aún más tras una irregularidad de Russell ante Valtteri Bottas en la curva 12, penalizada con cinco segundos por los comisarios.
Alonso, decimotercero
El vacío de las Flechas de Plata, sumado a la habitual incomparecencia de Sergio Pérez, pudo ser aprovechado por dos novatos como Franco Colapinto y Liam Lawson. No por azar, el neozelandés y el argentino saborearon sendos adelantamientos ante Alonso. Síntoma inequívoco de que donde no le alcanza a Aston Martin sí llegan Williams y Visa Cash App.
Alonso había ganado una posición en la parrilla gracias a las reparaciones en el coche de Russell, pero nadie en el box de Mike Krack iba a llevarse a engaño. Las simulaciones de sus ingenieros les retrasaban hasta la decimotercera plaza, por detrás de los Haas y los Williams. Sin puntos al alcance, el único cometido del asturiano sería recopilar datos para el futuro. Para cuando esas actualizaciones aerodinámicas estrenadas en Austin sí le permitan competir con la dignidad debida. Porque las computadoras de Aston Martin dieron en el clavo: Alonso cruzó decimotercero la línea de meta.
Al Barça le bastó con un primer tiempo arrollador y la letal puntería de Robert Lewandowski para dejar su compromiso con el Sevilla prácticamente visto para sentencia en la primera mitad. [5-1: Narración y estadísticas]
El polaco sumó dos goles más a su zurrón, el primero de ellos de penalti, en unos primeros 45 minutos que culminaron con 3-0 para los azulgrana gracias al tanto anotado también por un Pedri que sigue a su vez en un gran estado de forma. Todo el trabajo hecho en la primera parte le permitió al Barça tomarse con más calma un segundo tiempo en el que Flick pudo propiciar el regreso de Gavi y en el que caerían dos goles más. Uno, de Idumbo, el de la honrilla para los visitantes, y otro, de Pablo Torre con el que se cerraría el 5-1 definitivo para un equipo azulgrana que continúa pisando con paso muy firme en la Liga. Justo, con el clásico ya en el horizonte.
El equipo de Flick parece inmune incluso a giros de guion inesperados. Por mucho que Ansu Fati relevara en el último momento a un Frenkie de Jong que, a su vez, debía ocupar el puesto reservado para Eric García en el once titular, los azulgrana no acusaron ni un ápice esa obligada reordenación de sus efectivos. Todo lo contrario. Todos los futbolistas de la plantilla azulgrana han asumido plenamente los postulados del técnico. Todos saben qué deben hacer en función del puesto que ocupen. Por eso, esté quien esté en el césped, el juego no se resiente. El Sevilla puede atestiguarlo. Con el paso arrollador que han exhibido los barcelonistas habitualmente en lo que llevamos de curso, con la excepción del lunar de Pamplona, el partido fue casi una tortura para ellos.
Ansu Fati, en acción contra el Sevilla.JOSEP LAGOAFP
Todo, también, gracias, de nuevo, a un Robert Lewandowski que sigue viviendo una segunda juventud anotadora en el Barça. El polaco, en primer lugar, se encargó de anotar el 1-0, al transformar con su particularísimo estilo un penalti cometido sobre Raphinha por Peque. Y, en la recta final del primer tiempo, mandó el 3-0 al luminoso desviando en última instancia un disparo del brasileño. Entre ambas acciones, Pedri había sido el responsable de poner el 2-0 en el marcador, iniciando y culminando una gran jugada colectiva del ataque barcelonista con un duro disparo ante el que nada pudo hacer Nyland.
Gavi, en el momento de saltar al campo.Alejandro GarcíaEFE
Los visitantes, que habían confiado gran parte de sus opciones de pescar algo en Montjuïc a sus salidas a la contra, además, tuvieron el mazazo añadido de perder por lesión muscular al filo del descanso a un Ejuke que, junto con Lukébakio, encarnaba las mejores bazas ofensivas del equipo de García Pimienta.
Los azulgrana saltaron al terreno de juego tras el descanso con muchas ganas de poner más tierra de por medio. Pero el Sevilla, lejos de descomponerse, supo mantenerle la cara al partido e, incluso, amenazó con meterse de nuevo en el duelo con un tanto. Con el paso de los minutos, ni unos ni otros lograron su objetivo y Flick optó para reservar a dos de sus piezas clave, Lewandowski y Raphinha, pensando tanto en el Bayern como en el clásico. Y los visitantes, además, se llevaron otro jarro de agua fría con la lesión de un Suso que había entrado como relevo de Peque en el arranque de la segunda parte. Las salidas a tumba abierta de los de García Pimienta, además, acababan viéndose frustradas una y otra vez por la trampa del fuera de juego perfectamente urdida por los barcelonistas, que apostaron a su vez por bajar el ritmo en los instantes finales del encuentro. Algo que, no obstante, no impidió que Pablo Torre rematara la faena con el 4-0 a poco menos de diez minutos para el final del tiempo reglamentario. Y, justo después, el alemán tendría la deferencia de propiciar el tan esperadísimo retorno de Gavi al césped, celebrado con una atronadora ovación por la grada de Montjuïc. Tanto, que el 4-1, anotado por Idumbo, quedó casi como una anécdota. Sobre todo, porque quedaría compensado acto seguido por el 5-1 marcado por Pablo Torre.
Guion repetido de una historia inalterable. Tadej Pogacar hace spoiler y todos se divierten. Esa capacidad para cautivar siempre, aun conociendo el desenlace, no tiene precio. Bendito genio. Sus ataques ya forman parte de la antología del ciclismo. Da igual que se escape a falta de 100, 50 o 20 kilómetros. Se marcha y no hay nada que hacer, sus rivales se rinden y sólo pelean por las migajas.
El ciclista esloveno ha firmado la mejor temporada de un ciclista en la historia, según el calibre de los triunfos. Ha igualado el récord de 25 que atesoraba el sprinter italiano Alessandro Petacchi en 2005, pero sus victorias tienen más peso: Mundial, Giro de Italia (más seis etapas), Tour de Francia (más seis etapas), Lieja-Bastoña-Lieja, Strade Bianche, Volta a Catalunya (más cuatro etapas), Gran Premio de Montreal, Giro de Emilia y Giro de Lombardía. Se ha impuesto en nueve de las 11 carreras en las que ha participado. Sus peores resultados: tercer puesto en la Milán-San Remo y séptimo en el G. P. de Quebec. A sus 26 años ya suma 88 triunfos. Es el más brillante del siglo XXI, el heredero más cualificado de Eddy Merckx. Incluso se ha abierto un debate sobre si podría será el mejor de siempre.
Su superioridad abruma y corredores en activo, retirados y técnicos intentan encontrar el secreto. Uno que conoce bien a Pogacar es Mikel Landa, que le vio debutar en 2019 y que, en ese mismo año, coincidió con él en la Vuelta al País Vasco y en la Lieja-Bastoña-Lieja. En este 2024 pletórico, ha sido testigo directo de sus exhibiciones en el Mundial de ruta de Zúrich, en el Tour de Francia y en la Volta a Catalunya. «Pogacar es el mejor corredor que he visto en mi vida. Muchos ya le comparan con Eddy Merckx y dicen que está por encima de Bernard Hinault. Yo a ellos no les vi, pero lo que he podido comprobar, y por los resultados conseguidos, no hay nadie como el esloveno. Logra resultados de otra época, ganando en clásicas y en grandes vueltas desde principio a final de temporada. No sé cómo lo hace, si es por genética o porque entrena mejor que nadie. Es increíble», afirma.
El esloveno posee un físico portentoso. El jefe de rendimiento del UAE, Iñigo San Millán, destaca su asombrosa facilidad para recuperarse de esfuerzos extremos y apela a una fisiología privilegiada. Pogacar, en descanso, tiene 37 pulsaciones por minuto (similar a Miguel Indurain) y cuando está muy cansado, también en reposo, alcanza las 50. A máximo rendimiento, se le han llegado a medir 213 pulsaciones. Eso explica cómo exhibe esas arrancadas en subida tan explosivas y la capacidad de mantener un ritmo elevado durante un tiempo muy superior al resto. Cuando se fuga, sus rivales no le aguantan ni 100 metros.
SATURADO DE VENCER
Landa, que en este curso ha ejercido de lugarteniente de Remco Evenepoel en el Soudal, dice que pugnar con el jefe de filas del UAE es prácticamente inútil. «Tiene un talento innato y una ambición que le permite ser siempre competitivo. Todos le califican como un tipo extrovertido y señalan que siempre está alegre. ¡Cómo no va estar contento con todo lo que gana! Algunos dicen que este ritmo no lo podrá mantener durante mucho tiempo, que se retirará más pronto de lo habitual porque estará saturado. Si él estará saturado de ganar, el resto está saturado de sufrir. Nadie puede saber hasta dónde podrá llegar».
El vasco cree que Pogacar es insuperable en duelos individuales, que sólo se le podría combatir con un ataque grupal, algo que ahora se antoja inviable: «Se le podría ganar actuando todos contra él, pero esa alianza es imposible, porque cada uno defendemos nuestros intereses».
De izquierda a derecha, Ben O'Connor, Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, el podio del último Mundial en Zúrich.MICHAEL BUHOLZEREFE
Pogacar es el fenómeno del siglo XXI y expertos de primer nivel ya le sientan en la misma mesa que Merckx e Hinault. El debate es inevitable, y en este apartado, pocas opiniones más valiosas que la del ex seleccionador Javier Mínguez, que ha visto competir a Merckx, Hinault y Pogacar. «Las comparaciones son difíciles porque las épocas son distintas. Pero lo cierto es que Pogacar es el Merckx del momento. Es un muy completo, ganador en grandes vueltas, en clásicas, al sprint, en contrarreloj, en montaña. Nadie se puede medir con él», recalca el ex director técnico.
«Pogacar es el número uno indiscutible y este año ha ganado con demasiada ventaja. Es buenísimo y ha barrido a sus rivales. La clave ha residido en que Jonas Vingegaard no ha podido competir con él en plenitud de condiciones, y eso le ha beneficiado. El danés ya le ganó en dos Tour de Francia y la duda que queda es si podría volver a derrotarle. Vingegaard es el rival, ya veremos qué pasa el próximo año. Otros, como Remco Evenepoel, son buenos, pero les falta la regularidad necesaria para ganar un Tour», incide Mínguez.
Para el ex director, la superioridad del esloveno no genera rutina: «Pogacar es alegre, valiente. Duele que sus rivales no tengan la misma potencia, pero eso no es problema de él. En el Mundial se dieron todas las condiciones para ganarlo porque, tras escaparse, sus adversarios no se pusieron de acuerdo en la caza, cada uno jugó sus propias cartas. ¿Hasta cuánto seguirá en la cima? Todo depende de su cabeza, de si tiene ganas de entrenarse, de seguir ganando. Algunos se alegrarán de que pronto se canse. Para el público es un espectáculo, por eso no podemos aburrirnos de verle ganar».
El actual seleccionador español, Pascual Momparler, apunta un detalle novedoso sobre la histórica campaña del campeón del mundo: «Pogacar ha arrasado porque ha sabido asesorarse y ha ordenado su calendario. Antes corría un poco a lo loco, intentando ganar todo. Este año lo ha hecho con más inteligencia, dejando apartadas algunas pruebas, como los Juegos Olímpicos. Ha entendido que no podía ir a ganar en París y luego hacer lo mismo en Zúrich».
Sobre el debate del mejor de la historia, el técnico lo tiene claro: «Siempre se alega que los tiempos son incomparables, pero a mí me gustaría que Pogacar fuera mejor que Merckx, porque al belga sólo le he visto en vídeos. Me gustaría llegar a los 80 años y decir que pude ver en directo a Pogacar, el mejor de la historia».
COMO UN PENALTI SIN PORTERO
El actual seleccionador español también que espera que Pogacar prolongue su trayectoria durante mucho tiempo, pero que para ello se necesita una gran fortaleza mental: «Para seguir arriba se precisan motivaciones extras. Este año persiguió el Mundial y en su fuero interno lucha por superar a Merckx. Algunos lamentan que no tenga rivales más fuertes, pero seguro saldrán. Recuerdo que no hace mucho tiempo se decía que Egan Bernal iba a dominar una época. Aparecerá, sin duda, gente nueva».
Momparler también señala que una de las claves del éxito de Pogacar radica en su pareja, Urska Zigart, que le ayuda en la preparación nutricional. «La novia de Pogacar también es ciclista, pero de nivel inferior. Tadej comprueba los grandes esfuerzos que hace ella para estar en el peso y en las condiciones adecuadas. Sus sacrificios le motivan», señala. Efectivamente, Pogacar repite luego la dieta que permite la mejor recuperación de su pareja.
Pogacartras ganar el Giro dell'Emilia.Dario BelingheriMUNDO
Pogacar está en un escalón superior y el danés Michael Rassmussen, como otros muchos ex corredores, se rinde a la evidencia y apela al humor para explicar la desproporción con el resto: «El Giro de Lombardía con Tadej Pogacar fue un poco como ver un penalti sin portero, como esperar a ver a qué escuadra lanza Messi».
«En un deporte como el ciclismo, en el que sólo se ven mejoras marginales, Pogacar ha dado tal salto que es casi intocable, ha llegado un punto en el que su liderazgo es inexpugnable», ha declarado el ex ciclista (sancionado por dopaje en 2007) al diario danés Ekstra Bladet. Sin embargo, confía en que su compatriota Vingegaard se atreva a asaltar el trono del esloveno. Un reto mayúsculo.
Olvidémonos de Eddy Merckx. La verdadera unidad actual de medida de Tadej Pogacar (26 años) es Bernard Hinault. Los tiempos son siempre distintos, ya se sabe. Pero de algún modo hay que establecer las comparaciones. Y, después de todo, el programa y el calendario son básicamente los mismos. Y todos los ciclistas, los de ahora y los de siempre, tienen un corazón, dos pulmones, dos piernas y deben dar pedales encima de la mejor bicicleta del momento.
Incluso así, es difícil llegar a conclusiones absolutas. Las relativas son admisibles como tabla de cálculo. Fechas por fechas, existen matices. Merckx nació en junio de 1945. La temporada de sus 26 años pillaba a caballo entre dos saltos temporales. Hinault es de noviembre de 1954. Hacía toda la campaña con la misma edad. Pogacar acaba de cumplir, el 21 de septiembre, 26 años. Es decir, ha hecho casi todo el curso con 25. Pero ya con los 26 ganó el Mundial, el Giro de Emilia y el Giro de Lombardía.
Por lo tanto, para no complicar en exceso el cotejo por unos meses más o menos, para concretar, pensemos en un Merckx de 26 años en 1971. En un Hinault de esa misma edad en 1981. Y en el Pogacar de 2024. Para centrar, acotándolas, las comparaciones debemos referirnos a las cumbres referenciales de las carreras ciclistas: las tres grandes rondas, los cinco Monumentos y el Mundial.
A sus 26 celebrados años, Pogacar lleva 88 triunfos, entre ellos hay cuatro grandes rondas, siete Monumentos y un Mundial. A esa edad, Hinault acumulaba 85 (tres menos que Pogacar), cinco grandes rondas (una más), cuatro Monumentos (tres menos) y un Mundial (empate). Trayectorias, en conjunto, parejas, homologables. Parece claro que Hinault es el hombre a batir por Pogacar en el futuro. Obviamente, no será fácil. Pero el esloveno se halla en disposición de superar las 10 grandes rondas del francés.
Pogacar y Eddie Merckx.MUNDO
No así en lo referente a Eddy Merckx, que a los 26 años había ganado, en la más comedida de las distintas estimaciones, 119 carreras, en las cuales figuraban cinco grandes rondas, 10 Monumentos y dos Mundiales. Acabará su trayectoria con 11 grandes rondas, 19 Monumentos y tres Mundiales.
Pogacar, por mucho que se apresure, no tiene tiempo material para superar semejante palmarés. Es verdad que ha hecho cosas inéditas, como ganar un Mundial escapándose a 100 kms. de la llegada y ganar en la misma temporada el Tour, el Giro, el Mundial y un par de Monumentos. Pero todos los grandes han protagonizado hazañas exclusivas. Hinault (dejemos aparte a Merckx), sin ir más lejos, otro gigante habitualmente solitario, ganó en Lieja en 1980 tras 80 kms. de escapada bajo un temporal de nieve y temperaturas bajo cero que hizo que llegasen a la meta sólo 21 hombres de los 174 que partieron. Dejó al segundo, Hennie Kuiper, a 9.24.
Merckx, critériums aparte, y arrollador en el campo amateur, obtuvo profesionalmente, según diversas fuentes que quizás añaden otro tipo de galardones e incluso el récord de la hora, 286 o 249 victorias. En la cifra más restrictiva, 220. Hinault, que es quien realmente nos incumbe, y por las mismas razones, 146 o 136. A Merckx, suprema jerarquía, ni siquiera se le acercan no sólo Hinault, sino los sprinters y/o los rodadores, que acumulan numerosos éxitos parciales en las pruebas por etapas o de un día. Ni Mario Cipollini, ni Roger de Vlaeminck, ni Rik van Looy, ni André Greipel, ni Alessando Petacchi, ni Freddy Maertens, ni Mark Cavendish. Ni, con virtudes complementarias, Sean Kelly, Francesco Moser, Laurent Jalabert o Giuseppe Saronni. Ni, entre nosotros, Alejandro Valverde.
Pogacar no está «en la estela de Merckx», sino en la de Hinault, que se interpone entre ambos. Es probable, pero no seguro, que Pogacar alcance a Hinault. Es prácticamente imposible que se eleve por encima de Merckx. Pese a ello, estamos ante un campeón no de época, sino de épocas. En averiguar cuáles son sus límites reside el mayor atractivo del ciclismo actual.
Tres días antes de que España se enfrente a Alemania, durante la Eurocopa, la cúpula del Atlético celebra la puesta de la primera piedra de la Ciudad Deportiva. Uno de sus miembros recibe una llamada: Morata se queda. No es un gag. Las miradas se suceden, no sin incredulidad. Hay razones. Los mismos interlocutores habían escuchado del propio jugador, semanas atrás, su deseo de dejar el fútbol español, hastiado por críticas y pitos insoportables p
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Tuvo que ser el Día de las Peñas, en el encuentro ante el Leganés. El día que el Atlético de Madrid tiene reservado para sus aficionados en el que se debió cumplir la sanción de un partido de cierre parcial que falló el Comité de Apelación de la Real Federación Española de Fútbol tras rebajar los tres que había decretado inicialmente el de Disciplina por los incidentes en el derbi ante el Real Madrid.
Al ambiente festivo de fuera, siguió el luto en el interior del Metropolitano. Faltaban los casi 5.000 que integran cada 15 días los sectores 127 a 133 del fondo sur del Metropolitano. No obstante, la entrada fue muy alta, sobrepasando por poco las 60.000 butacas.
El club intentó en su recurso que el cierre se limitara al centro de la grada, los sectores que van del 129 al 131, pero Apelación no estimó sus argumentos al referir el árbitro en el acta que el lanzamiento de objetos vino del "fondo sur bajo".
En el 130, zona en la que se suele ubicar el Frente Atlético, especialmente en su parte inferior, una lona gigante de LaLiga con la frase: "El fútbol que queremos". 350 asientos para lanzar un mensaje a los violentos y una grada entera para que paguen justos por pecadores, según valoró Diego Simeone en rueda de prensa.
"Primero, es una pena que esos 5.000 hayan tenido que pagar por seis, cinco, siete u ocho. Por otro lado, el estadio estuvo maravilloso, la gente se sintió presente. Esperemos ser más fuertes cuando estemos todos como siempre hemos sido", explicó el técnico argentino al acabar el choque.
Lo cierto es que el estadio rojiblanco fue mucho menos bullicioso que otras veces, pese a las palabras del Cholo. Y eso que el equipo necesitó su aliento tras verse 0-1 en el marcador a la media hora de juego.
Hasta pasada la hora de partido, lo más destacable que salió de la grada fueron pitos al equipo en ciertos momentos de manera general y a De Paul de manera particular. También se silbó y mucho a la megafonía cada vez que se recordaba que no estaban permitidos actos violentos o racistas. Entonces, con el empate de Sorloth viró la actitud del respetable y, esta vez sí, el Metropolitano volvió a ser una caldera.
"El apoyo ha estado bien, pero cuando faltan 5.000 se queda un poco menos caliente. Aún así la afición ha estado espectacular. Cuando pierdes 0-1 no es fácil, pero el público apoya hasta el final", declaró Axel Witsel al finalizar el choque.
Los decibelios del Metropolitano fueron creciendo acorde a las ocasiones y, sobre todo, los goles del equipo. Las gradas casi se vienen abajo en el tanto de Griezmann, que era el que certificaba la remontada y luego en el segundo del delantero noruego.
Futuro incierto
Lo peor puede estar por venir. La sanción de la RFEF era la más liviana contra el club rojiblanco por el lanzamiento de objetos durante el derbi al portero del Real Madrid, Thibaut Courtois, que obligó a suspender el encuentro durante 14 minutos.
Queda la sanción de Antiviolencia. No son sólo 65.000 euros, sino que habla del cierre total del estadio durante dos semanas. Al ser un proceso largo, podría no haber dictamen final ni siquiera esta temporada. Si el Metropolitano escuchó el silencio ante el Leganés, vacío puede ser como vivir en la nada.