El Real Madrid resucita tras la expulsión de Vinicius a costa de un Valencia al que no le basta con ser valiente

El Real Madrid resucita tras la expulsión de Vinicius a costa de un Valencia al que no le basta con ser valiente

Mestalla un campo inhóspito para el Real Madrid, que se rebeló contra su destino justo cuando más complicada era la hazaña. Perdiendo desde el minuto 27, con Vinicius expulsado por roja directa, tras un penalti fallado, un gol anulado y la necesidad de sumar para ser líder. Sin embargo, le bastó un arreón de 20 minutos de fútbol para acabar con la euforia de un Valencia valiente que no parecía penúltimo y que estrelló en el empate en la madera en el último suspiro. [Narración y estadísticas (1-2)]

Por mucho que la grada aplaudiera su honroso gesto con las víctimas de la dana, el Real Madrid sufrió mucho. Un aplauso y a jugar, pero el equipo de Ancelotti pareció quedarse recostado en las extrañas sensaciones que tomaron el campo, con una protesta de hora y media de griterío contra Peter Lim, el goteo de aficionados entrando a las gradas, un fichaje en el palco, Umar Sadiq, y el estreno de un entrenador, Carlos Corberán, al que todos rezan para que logre la salvación sin saber muy bien cómo podrá lograrlo. Sin embargo, la nueva identidad no tardó en revelarse ante un Real Madrid perezoso, quizá por la vuelta al trabajo o por el exceso de confianza, como si al trantrán pudiera ganarse a este Valencia doliente y bailar sobre su tumba.

El Valencia fue un equipo muy serio que exigió desde inicio un esfuerzo que el conjunto blanco se resistió a hacer. Soltó pronto su arreón en el carril izquierdo Vinicius, con cambio de look y silbado, para dejarle a Valverde que lanzara un obús al pecho de Dimitrievski. Lejos de asustarse, los valencianistas respondieron con un centro de Luis Rioja, martirio de Lucas Vázquez, que cazó a la media vuelta Hugo Duro e hizo aparecer a Courtois para dejar la pelota muerta a Almeida y volver a salvar el gol.

Con alas nuevas

Con una presión alta y exigente, el Real Madrid se partía, muy lento en el repliegue. Ni Mbappé, ni Vinicius, ni Rodrygo estaban por la labor de correr hacia su portería, con Valverde multiplicado ante la pasividad de Ceballos. Por las orillas, el Valencia, con ímpetu y valiente, encontraba el camino. Era un equipo desconocido, como si Corberán hubiera aterrizado en el vestuario de Paterna con la marmita de poción mágica que les hubiera dado alas.

Foulquier, escoltado por Diego López para sujetar a Vinicius, cabalgó varias veces hacia el área sin que el brasileño ni siquiera pensara en seguirle. En el minuto 12 ya se coló entre Mendy y Tchouameni y obligó de nuevo al guardameta belga. Se acomodaban bien los valencianistas a un partido mucho más abierto de lo que hubieran soñado. De hecho, Tárrega se echó a tierra para enterrar la única jugada en la que conectaron Mbappé, Bellingham y Vinicius en toda la primera parte.

No le gustaba a Ancelotti lo que veía, con un equipo partido y a merced del acierto a la contra de rivales que, en este partido sí, parecían dignos de privarles del liderato. Y así empezaron a lograrlo cuando de nuevo se escapó Foulquier para dejarle un remate en el área a Javi Guerra que Courtois sólo pudo despejar para dejarlo a los pies de Hugo Duro, que abría el marcador. La única reacción temperamental fue la del técnico italiano, que agitó el banquillo y, arqueando la ceja, mandó un mensaje a sus jugadores. Sólo Vinicius respondió en un mano a mano que salvó el portero.

Necesitaba reaccionar el Real Madrid y lo hizo encerrando poco a poco al Valencia, que empezó a cometer errores habituales. El primero fue de Barrenechea, que no protegió con contundencia una pelota disputada con Vini. De ahí nació un discutido penalti con el que Tárrega frenó a Mbappé. No dudó Soto Grado ni tampoco el VAR, pero el lanzamiento lo estampó Bellingham en la cepa del poste. Es el tercer penalti fallado por los jugadores blancos.

Ocho minutos después, el inglés le filtró un pase tan ajustado al francés que cayó en fuera de juego y su gol fue anulado. No le salía nada a los blancos.

Expulsión y reacción

Aún estaba por llegar la traca que encendería Mestalla cuando, en el minuto 79, un rifirrafe entre Vinicius y Dimitrievski provocó que el brasileño se rebelara y, VAR mediante, el colegiado le enseñó una roja que la grada festejó gritando "Balón de playa, Vinicius, balón de playa". Tan consciente fue de su error que no tardó en pedir perdón en redes sociales.

La luz del Real Madrid la tuvieron que encender entre Brahim y Modric. Ambos se asociaron en el minuto 85 para el croata, burlando a Foulquier, apareciera para rescatar un punto que ya les servía en su escalada hacia el liderato. Pero vieron al Valencia temblar y se lanzaron a condenarlo.

De nuevo un error convertía en estéril todo el esfuerzo. Esta vez fue Hugo Guillamón en un pase atrás que comprometió a Dimitrievski y que cazó Bellingham para amarrar una victoria que resucita al Madrid y demuestra que, aunque sin punto, el Valencia puede tener pulso.

Nervios, milagro y boicot: así recibe el Valencia, con nuevo entrenador, al Madrid

Nervios, milagro y boicot: así recibe el Valencia, con nuevo entrenador, al Madrid

Once entrenadores del Valencia han debutado ante el Real Madrid. Lo hicieron los recordados Di Stéfano, Ranieri, Benítez o Emery, como también Valdano o Pellegrino, con trayectorias más breves y grises. Esta noche Mestalla, en llamas contra Peter Lim, recibirá a Carlos Corberán. A este técnico valenciano sin experiencia en LaLiga se ha encomendado el club para lograr lo que parece ya un milagro.

La agonía a la que sometieron el adiós de Baraja condena al equipo, tembloroso, a un rendimiento extraordinario que nadie ha conseguido. Y lo hace con un calendario que empieza por recuperar el partido aplazado por el azote de la dana ante Real Madrid, que llega con el colmillo afilado en busca del liderato, y sigue con Sevilla, Real Sociedad y Barcelona. Una cuesta de enero pasmosa para un Valencia que camina en el alambre.

Penúltimo, con 12 puntos en 17 partidos, necesita sumar para no enfrentarse a una estadística que asusta. Desde 1995, cuando cada victoria en el campeonato de Liga comenzó a premiarse con tres puntos, sólo un equipo que acabó la primera vuelta con una docena de puntos logró esquivar el descenso. Fue el Zaragoza en 2012, cuando después de lograr sólo dos victorias y seis empates con Javier Aguirre en el primer tramo de la temporada -justo los mismos números que tiene el Valencia- cuajó una segunda vuelta brillante con 12 victorias con Manolo Jiménez al frente.

Pendientes de Sadiq

A eso se agarra Corberán y, tras él, todo el valencianismo con más fe que certezas. Y es que, a día de hoy, la materia prima con la que trabajará el ex técnico del West Bromwich Albion es la misma que no ha rendido desde el pasado abril.

El club, con la autorización de Lim, que parece haberse dado cuenta ahora del riesgo de descenso, busca un lateral derecho y ultima la cesión del delantero de la Real Umar Sadiq si pasa el reconocimiento médico. Pero en el debut no los tendrá, ni tampoco al sancionado Pepelu y los lesionados Mamardashvili, Gayà o Rafa Mir.

Es una incógnita saber cómo será el nuevo Valencia con sólo cinco días de trabajo, en sesión doble, eso sí. «Lo primordial es saber qué queremos ser, a qué queremos jugar y cómo queremos conseguirlo. Esto es un proceso. Quiero un equipo entregado, valiente, resiliente. Esas son las señas que quiero ver en el Valencia», confesó el técnico. Pero tiene el reloj corriendo en contra. Por eso ha llegado con un nutrido grupo de ayudantes y con dos años de contrato bajo el brazo, pase lo que pase, dicen, tras el pago de una cláusula de rescisión de casi tres millones, condiciones aceptadas por la angustia. Eso sí, el proceso de crecimiento debe ser rápido o el destino se volverá irreversible.

Corberán, durante un partido de la Europa League, en 2022.

Corberán, durante un partido de la Europa League, en 2022.AP

¿Cómo ha encontrado a una plantilla que sólo ha sido capaz de ganar en Mestalla al Betis y al Girona? «Si mantienen la actitud, el compromiso y el esfuerzo de estos cinco días, vamos a crecer mucho», advirtió, aunque enfrente esté un equipo que, si bien ha titubeado en el primer tramo de temporada, llega con la inyección moral de tener en su mano el liderato.

«Es una oportunidad para crecer, para plasmar ideas y para demostrar el compromiso y la energía con la que han entrenado. Una oportunidad para acercarnos a ser el Valencia que queremos», insistió el técnico sin más detalles, serio y esquivando respuestas como atajaba balones como canterano. Por si acaso, Ancelotti se ha estudiado a su West Bromwich y cómo puede adaptarlo, lo que no hará fácil el debut, y no sólo por el rival.

Sin público hasta el 19 y con agradecimiento

La parroquia de Mestalla está harta de Lim, de ver cómo hunde a su equipo cada temporada un poco más mientras ahora insiste en acabar un estadio que no quieren y que pone en riesgo la viabilidad económica. Sólo sueñan con su salida y, mientras, hay colectivos como Libertad VCF que llaman al boicot y convocan el vaciado de Mestalla para este partido. Ante las dudas entre los aficionados, que ven compatible oponerse a quien consideran un tirano con darle calor a un equipo ahora que aún lucha por seguir vivo, el vaciado será hasta el minuto 19. Eso esperaba Corberán: «Yo acabo de llegar y respeto todo debate. Pero siento que la afición del Valencia no nos va a abandonar».

Será un duelo clásico, pero raro. Con Florentino Pérez en el palco, sin Vinicius en el disparadero de la grada y con agradecimiento al Real Madrid por su generosa donación y gestos de apoyo tras la dana.

Ancelotti, sobre el 'caso Olmo': "Hay que respetar las instituciones y las reglas"

Ancelotti, sobre el ‘caso Olmo’: “Hay que respetar las instituciones y las reglas”

Actualizado Jueves, 2 enero 2025 - 18:12

Carlo Ancelotti pidió «respeto a las reglas» en el caso Olmo, aunque evitó pronunciarse sobre los detalles, al desconocerlos. «Lo que puedo decir es que hay que respetar a todos los clubes, las instituciones y las reglas», manifestó el entrenador del Real Madrid, antes de enfrentarse al Valencia, en el partido de Liga aplazado por la DANA. Una victoria otorgaría el liderato al equipo blanco.

«Empezamos un nuevo reto con mucha ilusión, queremos empezar bien el año en un partido exigente. El Valencia ha cambiado de entrenador y siempre nos ha costado jugar contra ellos. Es un partido muy importante, podemos recortar posiciones en la tabla. El equipo está bien, los días de descanso han venido bien, veo a todos motivados y en buena forma», dijo Ancelotti.

Elogió Carletto la labor realizada por Rubén Baraja, anterior técnico, en el Valencia y desveló la forma en la que han preparado el partido, estudiando la táctica de Carlos Corberán y viendo la forma en la que la aplicará a su nuevo equipo. «Pensamos en lo que nos vamos a encontrar dentro del campo con un rival que ha cambiado de entrenador y tendrá una motivación extra por parte de los jugadores. Para mí, Baraja ha hecho un trabajo fantástico. Ahora llega un entrenador nuevo con ideas nuevas y esperamos un partido exigente. El ambiente no sé cómo será, pero tenemos que estar focalizados en el partido y nada más», explicó.

«El equipo, mucho más motivado»

El técnico madridista se marcó el objetivo de iniciar el año ganando y destacó el ambiente que ha visto en el vestuario al regreso de las vacaciones navideñas: «Tras un momento negativo en noviembre, el equipo ha reaccionado muy bien y ahora está mucho más motivado, ilusionado y en mejor forma. Hemos recuperado a jugadores. Alaba ya ha empezado a entrenar con nosotros. El ambiente es bueno y tenemos que ser capaces de mantenerlo ganando partidos». Sobre el austríaco, dijo que espera que regrese el 19 de enero, descartando al defensa para Mestalla, la Copa y la Supercopa de España.

«Cuando tengamos una plantilla más completa habrá más rotaciones. Sobre todo atrás, Alaba nos da rá la oportunidad de rotar en la posición en la que hemos sufrido más», añadió el técnico, que recupera a Vinicius para Mestalla, donde sufrió los pitos racistas.

El Valencia destituye a Rubén Baraja y estrenará entrenador ante el Real Madrid

Actualizado Lunes, 23 diciembre 2024 - 15:24

Rubén Baraja ya no es entrenador del Valencia CF. El club ha comunicado este lunes, tras el empate ante el Alavés (2-2), que ha decidido poner fin a su etapa al frente del equipo. "La dinámica de resultados durante esta temporada ha requerido de una decisión que ha sido muy difícil de tomar, pero que tiene como objetivo revertir la situación y conseguir mejores resultados".

En un comunicado, el Valencia recoge al ex centrocampista como "una de las principales leyendas de la historia" del club y admite que con su llegada al banquillo en febrero de 2023, "ayudó a estabilizar al equipo, salvando una situación complicada y, el curso pasado contribuyó a implantar unos valores competitivos que aproximaron al Valencia CF a la lucha por las posiciones europeas prácticamente hasta las últimas jornadas del campeonato".

Esa doble tarea, completada con éxito, es lo que ha mantenido al vallisoletano en el banquillo a pesar de sólo haber ganado dos partidos de los últimos 24 disputados. Con el Valencia penúltimo con 12 puntos, el club comenzó a perder la confianza tras la derrota en Valladolid, pero se resistió a tomar decisiones por la carga económica que suponía el despido.

Baraja renovó su contrato el pasado verano hasta junio de 2026 y su finiquito ronda los seis millones de euros, por lo que Peter Lim no dio luz verde a su destitución hasta esta mañana. De hecho, la presidenta Layhoon Chan aseguró el pasado jueves tras la junta de accionistas que no había "instrucciones de Peter Lim ni comentarios para cambiar al entrenador". "Aunque está preocupado, me dice que trabajemos y encontremos modos de mejorar los resultados", aseguró la presidenta.

El modo ha sido poner fin a la etapa de Baraja, que no ha encontrado la solución para activar al equipo. Suyo fue el acierto y la valentía de atreverse a alinear la canteranos como Mosquera, Javi Guerra, Diego López o Yarek en la difícil situación en la que cogió la riendas del equipo, como también cuajar dos tercios de temporada excelentes la pasada campaña que llevaron a pensar que podría alcanzar Europa.

Todo aquello se desvaneció. Aceptó un plantilla con los únicos refuerzos de Rafa Mir, con controversia, Luis Rioja o jugadores de Segunda como Dani Gómez o Germán Valera a cambio de que no hubiera salidas de los jugadores que debían ser importantes y cuyo rendimiento ha estado, por el momento, por debajo de la versión conocida. Un mal arranque de campeonato, problemas extradeportivos como la detención de Mir y decisiones como la suplencia de Pepelu o arriesgadas apuestas tácticas buscando soluciones que no daban resultado.

Estreno ante el Real Madrid

Hasta Mestalla, que coreaba su nombre en cada partido, acabó el domingo ante el Alavés pidiendo su cabeza ante la desesperación de ver al Valencia hundirse hacia la Segunda División.

Meriton, que tritura a su undécimo entrenador sin contar las interinidades de Voro González, y hace días que busca relevo. El primero en la lista fue Quique Sánchez Flores. Con él conversó el director deportivo, Miguel Ángel Corona, pero el caché de su cuerpo técnico y, sobre todo, la exigencia de incorporar refuerzos en el mercado de enero enfriaron los contactos. Ni Quique ni su entorno quieren coger a un Valencia condenado al descenso.

Una vez confirmada la salida de Baraja, con el visto bueno de Singapur, las conversaciones podrían retomarse porque la intención es tener nuevo entrenador en el banquillo de Mestalla el 3 de enero ante el Real Madrid.

Otras alternativas nacionales son Álvaro Cervera o Pacheta, pero con el empresario de Singapur al frente, puede aparecer cualquier entrenador de la órbita de los agentes de cabecera.

No será un ambiente fácil. La plataforma de oposición Libertad VCF ha hecho un llamamiento para dejar Mestalla vacío en el duelo ante el conjunto blanco.

El Valencia rescata ante el Alavés un punto de supervivencia que no apaga la ira de Mestalla

Actualizado Domingo, 22 diciembre 2024 - 16:42

Rebelión o resignación. No hay más alternativa cuando se vive en un estado terminal, enganchado a Primera sólo por las matemáticas porque las sensaciones son de una caída infinita. Dos victorias en los últimos 24 partidos. Penúltimo con 12 puntos después de remontar dos veces al Alavés en un esfuerzo que pareció titánico y que sólo alcanzó para empatar. Se quiere agarrar el Valencia a Primera pero la cuerda va perdiendo cabos jornada a jornada. O se escala de manera inmediata o será imposible. [Narración y estadísticas]

El gol de Dani Gómez a la desesperada en el minuto siete del añadido sólo maquilló la desastrosa imagen del equipo de Rubén Baraja, a quien Mestalla le pidió que se fuera y deje tan solo la lona que parece en la fachada. Es la primera vez que Pipo escucha el 'vete ya', una losa que pesará en su ánimo. El técnico y su plantilla han vivido agarrados a la poder que ejercía Mestalla, amparándoles y rescatándolos de un destino que hace años que se vislumbra pero ahora se roza. Esa protección ha desaparecido porque cómo se salva a un equipo jibarizado y estrangulado al que Peter Lim está empujando de bruces a Segunda División. Sólo había que acertar la temporada en que pasaría y esta, a pesar de que quede la mitad en juego, huele a incienso y a funeral.

El valencianismo puede resignarse y convertir el estadio en un coro de plañideras, algo que no va en el carácter, o alzarse contra el tirano que ha desvencijado su escudo. Los gritos de Mestalla antes de que arrancara el duelo contra el Alavés demostraron la vía elegida. Por primera vez en años, clamó contra el palco como hace tres días cuando, simbólicamente, expulsaron al consejo de administración de la junta de accionistas que se convirtió en clandestina.

La presidenta Layhoon Chan junto a uno de los consejeros del Valencia.

La presidenta Layhoon Chan junto a uno de los consejeros del Valencia.EFE

No hay perdón para Lim ni sus directivos, aunque tampoco lo hay ni para Baraja ni para los jugadores. La caldera se encendió no porque la activaran los blanquinegros sino porque en el minuto 6 Carlos Vicente, ese futbolista que vive la camiseta del Glorioso porque el Valencia no quiso pagar 600.000 euros al Ferrol, encontró la espalda del improvisado lateral Luis Rioja y puso cómodamente un centro que Kike García prolongó para que apareciera Carlos Martín y adelantara al Alavés en el marcador y hacer temblar al Valencia.

Ni una jugada en ataque, ni un pase de seguridad, ni un despeje a tiempo. El Valencia se descomponía sin remedio y Baraja, en un inesperado tiempo muerto por la lesión de Guridi, no logró enmendarlo. Ni un destello queda de aquel equipo punzante que asfixiaba rivales y corría hacia la portería rival. Hoy horizontal, plano, sin riesgo y sin pólvora. Del segundo gol le salvó Dimitrievski atajando un cómodo remate en el punto de penalti de de Stoichkov. Le había encontrado Carlos Martín tras romper, una vez más, a Foulquier. A Coudet le estaba saliendo el plan y veía posible sumar la primera victoria tras dos empates. A Baraja se le acaba el tiempo y sólo le ancla al banquillo un finiquito que Peter Lim no quiere pagar.

Quiso reaccionar el Valencia tras el descanso con dos destellos de Almeida y Hugo Duro, que buscando un remate chocó con Sivera y obligó al guardameta a retirarse. La entrada de Owono bajo palos acabaría siendo una ventaja porque el ecuatoguineano trabó a Diego López en el área y el VAR avisó a Alberola Rojas de un penalti que marcó Luis Rioja.

Se había esquivado una bala, la grada se enchufaba, pero el Valencia seguía sin dañar a los vitorianos y cometiendo errores. Fue otra vez Mosquera, derribando a Diarra y provocando un penalti, esta vez sin VAR, que Jordán mandó imperialmente a la escuadra cobrándose el regalo que le metía los tres puntos en el bolsillo en el minuto 85.

Cuando el Valencia deambulaba a la desesperada echando arrestos, llegó un centro de Diego López que cazó Dani Gómez para salvar un punto que no despejó la tormenta que se desató al final del partido contra la directiva en la Avenida de Suecia. No se escapa de ella el entrenador, que arrastra un porcentaje de derrotas del 43,38%, el mayor de la historia.

Los gritos contra Peter Lim incendian la celebración de la junta general de accionistas del Valencia: “Si no podemos hablar, nos vamos”

Actualizado Jueves, 19 diciembre 2024 - 12:57

Fue imposible que tomaran la palabra. Las protestas de los aficionados valencianistas impidieron que el consejo de administración del Valencia, encabezado por Layhoon Chan, diera inicio a la junta general de accionistas que se celebraba en el estadio de Mestalla y, por primera en años, estaba abierta a los aficionados que tuvieran una acción en propiedad. Fueron alrededor de 200 los que ocuparon la tribuna del estadio para no parar de protestar contra la gestión que tiene al equipo colista de Primera División.

Gritos de "fuera, fuera", "Peter, vete ya", "Dile que se vaya" y "Layhoon Chan, mentirosa" atronaban en Mestalla como los días de partido. Enfrente, la presidenta, el secretario del consejo, Germán Cabrera, el director general, Javier Solís, y la directora financiera, Inma Ibáñez, junto a los consejeros Kim Koh, Ramnd Cheah y Pang Liang.

Pese al interés de la mesa por esperar a que se calmaran los ánimos, no ocurrió. "Has venido a reírte de la gente", le gritaban a la presidenta, que apenas pudo pronunciar una frase: "Se abre la sesión y doy la palabra al secretario del consejo". Cabrera no pudo hablar. "Vamos a intentarlo, cinco minutos, si vemos que no podemos paramos. Aguantamos el chaparrón, pero si no podemos hablar, nos vamos y pasaremos a las votaciones", se lamentaba.

Pasados los cincos minutos, la presidenta dio orden de retirada. El consejo y los altos ejecutivos se retiraron y la notaria, la ex consejera Ana Julia Roselló, advirtió a los accionistas de que podían entregarle por escrito preguntas o documentación que estimaran oportuno si querían que constara en acta.

Los ánimos de los aficionados no se calmaron y el presidente de Libertad VCF, José Antonio Pérez, advirtió a los presentes de que, aunque el consejo tratara de votar los puntos del orden del día sin debate, la junta podría ser considera "ilegal".

La decisión que tomó el consejo fue esa: proceder a la votación, que ganaba por la mayoría accionarial de Peter Lim, a las 13 horas. El empresario logró aprobar las cuentas Anuales y aprobar la operación de financiación del nuevo Mestalla, que supone acudir al mercado para lograr 325 millones de euros con los que afrontar las obras que deben reanudarse el próximo 12 de enero.

El Valencia araña un punto ante el Espanyol que sabe a poco

Actualizado Miércoles, 18 diciembre 2024 - 23:54

El Valencia no está para despreciar ni un solo punto, pero el arañado ante el Espanyol en Cornellá no es un tesoro. No saca del fondo de la clasificación, no ahuyenta las dudas sobre Rubén Baraja y no muestra demasiada progresión de un equipo que sigue siendo frágil y no tiene gol. Suma, pero sabe a poco. A valencianistas y a pericos. [Narración y estadísticas: 1-1]

Era una final para los dos equipos, con los mismos problemas e idénticas necesidades. Porque si el Espanyol tiene ahora cuatro puntos más, el Valencia arrastra un partido menos. Quizá por eso se repartieron el dominio en un duelo tenso donde no tuvieron más remedio que correr riesgos.

Se rebeló Rubén Baraja para gritar que es el capitán de un barco que, aunque tenga mucho riesgo de naufragio, no piensa abandonar. Un gesto de valentía que se, si no está acompañado de victorias y puntos, es un brindis al sol. Puede que el fútbol esté siendo injusto con el técnico, que haya sobre el equipo una nube negra que impida que algo caiga de su lado y que premie a sus rivales, pero lo cierto es que el Valencia se hunde y la salvación se sigue viendo lejana.

Ante el Espanyol, otro equipo atenazado, volvió a mostrar síntomas de ser un equipo de cristal al que se le niega el gol. Lo tuvo Diego López cabeceando forzado un centro de Luis Rioja que en Cornellá se vistió de lateral zurdo, ofreciéndole a los locales un zona franca a su espalda por la que atacar. Lo vio Puado, que estrelló un remate en el larguero en el minuto 20 y se quedó quedó solo ante Dimitrievski dos veces más sin conseguir batirle.

Si estaba fallón el canterano, la réplica en el otro área se la daba Diego López, que estrelló en el larguero su testarazo al centro de Fran Pérez. El duelo se lo llevó antes del descanso el jugador perico poniendo a su equipo en ventaja en esta final en los minutos de añadido en la primera parte. Un balón larguísimo a la espalda de Rioja lo bajó Roca para servir a Puado, alejado de la sombra de Mosquera, el primer gol. Otra vez el Valencia se llevaba un mazazo casi camino del vestuario.

Lejos de hundirse, el equipo de Baraja pisó de nuevo el césped y marcó. Se desquitó Diego López para darle vida. Se lanzó por el carril derecho Fran Pérez -tomando los galones que mostró su padre, Rufete, hace 22 años para salvar a Rafa Benítez-, se apoyó en Barrenechea su el centro-chut lo cazó el asturiano al segundo palo para igualar el duelo.

Como el Valencia no sabe vivir sin sustos, Cheddira se escapó de Tárrega a la carrera, lo tumbó Dimitrievski en penalti y, aunque el balón lo mandó Jofre al fondo de la red, todo quedó anulado porque nació en fuera de juego. Resopló de alivio el valencianismo antes de desesperarse de nuevo al ver cómo Dani Gómez desperdiciaba otra clara ocasión.

Desesperó el delantero que, por decisión de Baraja, dejó a Hugo Duro sin un solo minuto aunque el partido lo pidiera a gritos. Y es que el Valencia consiguió en la segunda parte mandar y arrinconar a un rival que le daba valor al punto. Volvió a hacerle daño a la contra Fran Pérez, pero Dani Gómez no acertó en su disparo. Buscó frescura Baraja y, aunque por momentos parecieron despertar los pericos, fueron poco a poco sometidos por un Valencia que no les hacía sangrar.

Tuvo un disparo de bolea Canós y otro más Gómez que estrelló en el lateral del área tras un pase filtrado por Javi Guerra, que puso talento. Volvió a marcar Diego López, pero en fuera de juego en el minuto 83, y el Espanyol, a pesar de que ya sólo pensaba en no perder, aún forzó algún error. Tuvo la fortuna a su favor en la penúltima jugada del partido, cuando Joan García repelió un tiro de Guillamón pero la pelota se le escapó y la cazó Dani Gómez. Ese fuera de juego evitó el castigo al Espanyol y que el Valencia pudiera despegar.

El Valencia da oxígeno al Valladolid y sale de Zorrilla colista con Baraja en el alambre

Actualizado Viernes, 13 diciembre 2024 - 23:20

El peor Valencia de la historia salió de Zorrilla colista de Primera División y da pasos en firme para caer de bruces al abismo. Rubén Baraja no da con medicina que haga reaccionar a un equipo con 10 puntos, falto de calidad, romo y sin más recursos que el corazón. Cada partido acaba siendo un calvario y la primera víctima puede ser el entrenador, si es que Peter Lim muestra la más mínima preocupación. [Narración y estadísticas (1-0)]

Es imposible que el Valencia salga del infierno si comete errores que pesan como una losa. Espeso como el cemento en ataque y sin gol, no puede condenarse a remontar, pero lo hace una y otra vez. Da igual jugar con cuatro o cinco defensas, con un punta o un par. Es de cristal y el Valladolid se aprovechó de eso para hundirlo.

Cada temporada hay un equipo que se descompone camino de Segunda en un funeral larguísimo. Al primer síntoma de no puntuar se añade pronto otro muy evidente: sus desgracias no dejan de aumentar. Lesiones y carambolas siempre perjudican. El Valencia se plantó en Pucela sin Gayà ni Mamardashvili y, en un partido que comenzó serio e intimidando por la fe del desbocado Fran Pérez, cometió un solo error en los primeros 20 minutos que se convirtió en el gol del Valladolid.

Viviendo en el alambre

Se durmió Mosquera ante la presión de Marcos André, que mordió en el carril del lateral casi en el centro del campo para que apareciera Anuar pegado a la cal y enfilara área por una autopista. Sin complejos, recortó a Tárrega, mal perfilado, y fusiló a Dimitrievski. La bombona de oxígeno que estaba en juego se la colocó el Valladolid en su primera ocasión.

No se había sentido incómodo el equipo de Baraja después de abandonar los experimentos tácticos y soltando a Javi Guerra para que pisara área. Intenta el joven centrocampista mostrar su talento y catalizar el ataque. Alimentó en la derecha a Fran Pérez e incluso encontró a Hugo Duro, pero faltaba algo más.

Baraja, sin complejos porque vive en el alambre, buscó soluciones en el descanso para ajustarse algo más, con Yarek en el lateral zurdo, y horadar el muro que alzó el Valladolid confiando en André Almeida. Ayudó a pisar el área, aunque sin generar la más mínima inquietud en Hein. El portugués es lo poco diferencial que tiene en el banquillo junto a Rafa Mir, que entró en el 60 en el lugar de Javi Guerra. Con el crono corriendo y el Valladolid sobreviviendo, Baraja buscó un movimiento desesperado quitando un defensa, Foulquier, para acumular hombres en ataque con Sergi Canós. Desatar el caos como única alternativa.

La roja a Latasa

Si Baraja está cuestionado, para Álvaro Rubio era su último partido porque el argentino Diego Cocca ya ha llegado a Pucela. Sin nada que perder, mandó al campo a incomodar a Latasa y Machís. Si se desataba el rival, había que pillarles en otro error. Sin embargo, quien se sobreexcitó fue Latasa, que soltó un codazo en el pecho a Tárrega que el VAR cazó y Ortiz Arias le mandó al vestuario con una roja.

Desde ese momento, ya nada tuvo sentido. El partido se desordenó, con un equipo en inferioridad agarrado a un gol que le da vida y sin salir de su campo y otro absolutamente volcado, con dos defensas y el resto de jugadores alocados tratando de hacer un gol como fuera. Lo rozó Hugo Duro cabeceando cualquier balón que volara en el área, salvó bajo palos Juma Bah el remate de Tárrega y hasta Víctor Meseguer tuvo el segundo cuando pilló a Dimitrievski en una salida. No hizo falta. El gol de Aunar les sirvió.

El Rayo incendia Mestalla y agota el crédito de Rubén Baraja

El Rayo incendia Mestalla y agota el crédito de Rubén Baraja

Mestalla con la herida sangrando de otra derrota que hunde más al Valencia pobló la grada de pañuelos, miró al palco en un intento estéril de que reaccione quien está a miles de kilómetros, pero acabó abucheando a sus jugadores, temblorosos y sobrepasados por una situación que les lastra los pies, incapaces de igualar el gol de Pathé Ciss en el minuto 7. No saben cómo escapar, y tampoco parece que lo tenga claro Rubén Baraja. Nadie le gritó 'Pipo, vete ya' durante el partido, sólo la Curva Nord con la grada ya vacía, pero haber sumado diez puntos de 42 le convierte en el eslabón más débil. El Rayo ha agotado su crédito.[Narración y estadísticas: 0-1]

El Valencia ha perdido sus constantes vitales y cada jornada un poco más la fe en que puede escapar de un destino lúgubre. No encuentra de forma de sobreponerse a la falta de calidad, a la inexperiencia que este año sí les está pensando y se empequeñece ante el más mínimo contratiempo. No hace temblar a sus rivales, ni siquiera los intimida.

De aquel equipo vertical que construyó Baraja ya no queda nada. Ni siquiera los principios tácticos a los que ha renunciado el propio entrenador con mareantes cambios que el vestuario no encaja. Apenas pervive alguna cabalgada de Gayà, estéril porque nunca hay nadie al remate. Sólo hay un ataque más romo en toda la Liga que el valencianista y lo tiene el Valladolid, que en el fondo de la clasificación. El equipo no es que sea fallón cuando pisa área, que lo es porque casi siempre elige mal, es que el campo se le empina como si fuera una montaña cuando intenta encarar la portería contraria. La pelota siempre acaba volviendo a los centrales, que bastante tienen con no errar.

La tarea la tenían encomendada ante el Rayo Barrenechea y Javi Guerra, porque a Pepelu le tocó banquillo de manera inexplicable. El argentino optó más por la seguridad, incluso cuando pisaba frontal, sin confianza para armar la pierna y probar una alternativa para hacer daño. Guerra lo buscaba, pero sus intentos de lanzar al equipo no cuajaban. Al Valencia le pesaban las botas ante un Rayo desahogado que se vio el marcador de cara en un pestañeo.

Si Valera reclamó un penalti en su primer acelerón del partido, los vallecanos respondieron con dos saques de esquina casi consecutivos. Las dos jugadas fruto de las carreras de Álvaro García a la espalda del improvisado carrilero Diego López. En el segundo córner, Isi cogió el mando y teledirigió la pelota a la cabeza de Pathé Ciss, que le ganó el duelo en el salto a César Tárrega. La montaña ya fue una cordillera y el runrún de Mestalla se disparó.

La feligresía que llena el estadio cada jornada está hastiada, enfadada con la condena que le ha impuesto Peter Lim, decepcionada con sus jugadores y perdiendo la fe en Baraja. Si nadie despierta al equipo, lo ven en segunda y, por momentos, asisten a su funeral.

Sin el calor de la grada, las dudas aumentaban y el Rayo se sentía cada vez más cómodo. No tenía que arriesgar y su rival tenía miedo de hacerlo. Además, tembló ante un contratiempo de Mamardashvili. Ver al georgiano echarse al césped fue un mazazo anímico más, pero se sobrepuso y el parón permitió a Baraja resetear las bandas.

Eso provocó que Rioja, ahora por la izquierda, robara una pelota y se colara hasta la línea de fondo. De nada sirvió porque no había nadie al remate, como ocurrió al filo del descanso con otro centro al que sólo llegó Mumin para ayudar a Batalla. Tampoco acertó Álvaro García a cazar un centro de Ratiu que hubiera sido la sentencia.

Lesión de Gayà

Si temió el valencianismo la lesión de Mamardashvili, al regreso del vestuario se encontró contra peor: la de Gayà. El capitán se quedó en la caseta con problemas musculares y a Jesús Vázquez le recibieron con pitos por su falta de rendimiento. Deshizo Baraja sus cinco defensas para estirarse, algo que seguía costando y que sólo lograba con disparos lejanos de Rioja y Valera.

Rafa Mir dialoga con los aficionados de la Curva Nord.

Rafa Mir dialoga con los aficionados de la Curva Nord.M. BRUQUEEFE

Arrinconaron al Rayo, que demostró tablas para sostenerse porque sabe nadar en aguas turbulentas, con más corazón que fútbol. Su rival sólo había logrado tirar a puerta dos veces, pero la sensación era de que el Valencia podía buscar y buscar que no hallaría la forma de batir a Batalla.

Desde el banquillo mandaron al campo a Pepelu y a Rafa Mir, que saltó entre la indiferencia y fue protagonista de un gol fantasma. Su problemas con la justicia, muy graves, se olvidaron por momentos ante la necesidad. El Valencia es incapaz de sobrevivir en Mestalla y eso es un mal augurio.

El proyecto Baraja arrastra la losa de haber brillado por encima de sus posibilidades la temporada pasada, pero fue entonces, en abril, cuando empezó a mostrar síntomas de una enfermedad que es hora de atajar.

La decisión la tiene Singapur. "¿Irme yo? ¿Estás loco? Yo no soy de retirarme", advirtió. Con dos años de contrato por delante, seis millones de finiquito, el técnico no va tirar la toalla. Nadie va a librar a Peter Lim de tomar la decisión.

Rafa Mir regresa 94 días después de su denuncia por agresión sexual para reforzar el ataque del Valencia

Actualizado Martes, 3 diciembre 2024 - 21:51

94 días después, Rafa Mir volverá a estar en la convocatoria del Valencia, justo cuando el equipo atraviesa un momento muy delicado y la continuidad de Rubén Baraja en el banquillo está en cuestión. Será en Copa del Rey ante el Ejea, para atender a la vuelta «poco a poco» que planteó el entrenador. Mir, que llegó cedido por el Sevilla el pasado verano, fue sancionado por el club después de pasar dos noches en el calabozo por la denuncia de presunta agresión sexual que formularon dos jóvenes el pasado 1 de septiembre. El proceso, que sigue en fase de instrucción en los juzgados, vivió un nuevo capítulo esta semana con el testimonio de tres policías locales que respaldaron la versión del futbolista.

Mientras se decide su futuro judicial, a esas semanas fuera por sanción se sumó una lesión que alargó su baja, dejando al entrenador con menos recursos en ataque. Con el murciano recuperado, Baraja no puede mantenerlo más tiempo al margen. El Valencia es colista y tiene serios problemas en ataque que Rafa Mir debería contribuir a aliviar y, además, una plantilla muy corta que hace inviable no disponer de todos los recursos. Menos aún si el entrenador vive en el alambre.

Baraja no puede tropezar más. La victoria ante el Betis fue la segunda de la temporada y la derrota en Mallorca otro varapalo. Ejea, Rayo y Valladolid aparecen en el horizonte como citas clave para el vallisoletano, que empieza a reivindicar su trabajo ante las voces críticas.

«defender mi trabajo»

Lo hace su agente, Manuel García Quilón - «a veces entrena con siete jugadores de Segunda RFEF», dijo en Radio Marca- y él mismo. «No creo que haya dicho nada que pueda molestar a nadie. Hay que poner en antecedentes. Venimos a pecho descubierto con una situación difícil y salvamos el match ball, y la temporada pasada acabamos por encima de las expectativas y ahora cuando los resultado no van, lo que pretendo es defender mi trabajo», señaló.

El entrenador salió en defensa de sus jugadores, algunos cuestionados por su rendimiento o su actitud en duelos como ante el Parla o el Mallorca. «A mis jugadores no me los toquéis y menos poner en duda su compromiso e implicación. Por aquí no paso», sentenció el técnico.

Baraja amplió su contrato el pasado mes de junio por dos temporadas más, pero el club guarda silencio y no ha valorado en las últimas semanas su trabajo ni le ha mostrado su confianza en público. «El movimiento se muestra andando. Podemos quedarnos con lo último, pero hay un trabajo de muchas cosas, no solo de apostar por jugadores jóvenes, sino de conformar la identidad del equipo. El Valencia está haciendo una valoración positiva sobre mí, porque confío en mi trabajo y creo en la plantilla para cambiar los resultados. Yo siento esa energía», zanjó en una tensa rueda de prensa.