Gonzalo muestra una prueba de vida de la cantera con el gol que lleva al Madrid a las semifinales

Gonzalo muestra una prueba de vida de la cantera con el gol que lleva al Madrid a las semifinales

La solución cantera salva al Madrid. Tomen nota. Ancelotti lo hace, remiso durante largo tiempo a echar mano del vivero del Valdebebas. En Butarque lo hizo por obligación y por desesperación. Dos centrales primero, porque no hay otros, salvo Vallejo, un oyente en el banquillo. Un delantero en el desenlace, porque el partido se iba y se iba. Es Gonzalo García, el '9' de Raúl, potente y directo. El gol es suyo, un gol agonístico que lleva al Madrid a las semifinales de Copa tras la honesta lucha del Leganés ante su gente. [Narración y estadísticas, 2-3]

Gonzalo remató a fuego un centro de Brahim en el tiempo añadido, un testarazo de 'killer' puro en el coto privado del portero, por el centro, aunque el Madrid demostró, un partido más, que es de izquierdas. Al menos con la pelota. A todas sus estrellas les sienta mejor. También a Rodrygo, que sin Vinicius en el once cambia su lugar habitual por su lugar natural, lo que le permite unas diagonales hacia adentro mucho más efectivas.

Endrick, antes que Gonzalo

Se trata de un futbolista con recursos suficientes para buscarse espacios, en los costados o entre las líneas, pero la izquierda encaja mejor con sus características. Desde ese lugar se orientó hacia portería y lanzó para la llegada de Modric, el centrocampista inesperado en el área. Desde el mismo lugar inició la acción que llevó el balón a un área convertida en un paso de cebra en hora punta donde siempre cruza primero el más listo. Es Endrick, vivo, intuitivo, pero no todo lo preciso que requiere el puesto. El larguero le privó de ser Gonzalo. La decisión de Ancelotti, al sustituir uno por otro, fue clave.

Dos goles en menos de media hora que parecían suficientes. Dos goles que jamás lo son, porque uno en contra hace el partido largo, largo... Dos lo igualaron. De hecho, era el objetivo de Borja Jiménez desde el principio, como de cualquier modesto que se enfrenta a un grande. Al Getafe, fuera del partido demasiado rápido, le faltó su pierna dura en el Metropolitano. El Leganés jugaba en Butarque, con propósitos muy distintos y frente a un Madrid desfigurado.

Ancelotti hizo rotaciones por obligación y por convencimiento ante lo que viene, el Atlético y el City, en un Madrid con dos centrales de la cantera, Asencio y Jacobo Ramón, y sin la 'Santísima Trinidad' del ataque, Bellingham, Mbappé y Vini. El brasileño entró tras el descanso, con disparo y un ritmo frenético. Un once inicial con nivel, claro, pero también con incógnitas en una competición, todavía a partido único, que penaliza un estornudo.

Borja cambió su dibujo habitual en el Lega para jugar con un 4-1-4-1, con la intención de cerrar los espacios entre líneas y apretar la salida de balón del Madrid. Tchouaméni estaba esta vez como pivote, en el centro del campo, por lo que los objetivos de la presión eran Jacobo y Asencio, además de Lunin. Jacobo, de 1,95, es un gigante de buen pie, aunque estuvo algo tibio en los balones divididos frente a Cruz o Neyou, hiperactivo el primero desde el principio. Quizás le pesó su primera titularidad. Es comprensible. El central no tuvo más remedio que cortar con la mano un disparo de Cruz en el área, que el delantero transformó para apretar el marcador y devolver a los locales al partido. Había partido.

La polivalencia de Brahim

De hecho, lo hubo desde el principio, con un Leganés que partió ambicioso y provocó dos buenas intervenciones de Lunin antes de que el Madrid asomara en ataque. Necesitaba el equipo de Ancelotti balón y criterio para tramitarlo, y lo pusieron Modric y Brahim. Del croata ya se ha dicho todo. Llegan más jóvenes a su zona, pero no llega ninguno como el croata, una pieza única. Brahim no llegó para lo mismo, pero se trata de un futbolista capaz de hacer muchas cosas en distintas partes del campo. Tiene desborde y velocidad, pero tiene, además, capacidad de enlazar líneas y organizar las transiciones. Fue de lo mejor del Madrid, junto con Rodrygo, y asistió a Gonzalo en el gol.

Creció, pues, el Madrid con la pelota, pero sin ella tiene asignaturas pendientes, agravadas por el sudoku en que se ha convertido su defensa debido a las lesiones. El gol con el que empató el Leganés fue una prueba, más allá del mérito en la asociación entre Cruz y Brasanac. El disparo del primero dio en Mendy y dejó a Lunin vendido. La remontada señalaba entonces a Vini, ya en el campo. Lo entendieron todos y empezaron a buscarlo. Lo probó el brasileño, incisivo, rápido, pero sin el gol para el que el destino eligió a un antidivo y ofreció una prueba de vida de la cantera.

Óscar Rodríguez: "Estoy en contra del móvil, te ata muchísimo... Y no le veo beneficio a las redes sociales"

Óscar Rodríguez: “Estoy en contra del móvil, te ata muchísimo… Y no le veo beneficio a las redes sociales”

Actualizado Martes, 4 febrero 2025 - 22:10

A Óscar Rodríguez (Los Navalmorales, Toledo, 1998) no le gustan las entrevistas. «No me van mucho. Hay gente a la que le gusta que la conozcan más y yo soy lo contrario. No me gusta hablar de mí», admite en la charla con EL MUNDO, sentado en el césped de la ciudad deportiva del Leganés. A un kilómetro, en Butarque, su equipo recibe esta noche al Madrid en la Copa. Y Óscar, canterano madridista durante una década, aprovecha para recordar algunas cosas de las vividas en Valdebebas, donde recibió a Kylian Mbappé a los 13 años, y para reflexionar sobre las redes, la familia y el dinero.

Mbappé jugó un partido con un equipo del Madrid en Valdebebas en 2012. Ahí había un Óscar...
Sí, era yo, aunque no era consciente de ello hasta que me enseñaron la foto hace poco. Creo que vino una semana a entrenar con nosotros, pero ya no me acuerdo de nada.
Esta temporada el Leganés ya ha ganado al Barça y el Atlético. ¿Son un poco 'matagigantes'?
A ver cómo llegan después de la derrota contra el Espanyol. Vienen de perder y vendrán como un tiro. Pero bueno, estamos con ganas. Hemos logrado buenos resultados contra los grandes y lo intentaremos.
Usted es de Los Navalmorales, un pueblo de Toledo. Cuando le fichó el Madrid a los 11 años, se hacía 150 kilómetros de ida y otros 150 de vuelta junto a su padre.
Sí, toda mi familia es de Los Navalmorales. Es un pueblo pequeño, muy humilde. Siempre estaba con el balón, desde los dos años. Tenía esa obsesión con el fútbol. Mi padre ha hecho muchos kilómetros para que yo lograra mi sueño. Nos llevaba a varios, hacía de taxista por Toledo y Talavera hasta Madrid.
Y ahora, tantos años después, ¿cómo maneja lo de ser futbolista?
Creo que soy sencillo y familiar. Tengo los mismos amigos de toda la vida, los que conozco y ya está. Soy cabezón cuando me sale un mal partido, me enfado y me tiro mi tiempo para que se me pase... Pero ahora con el niño ha cambiado la cosa.
¿Ser padre le ha cambiado?
Claro, al ser padre ya no puedes llegar a casa y estar cabreado. El niño te lo cambia todo. No me gusta salir de aquí y seguir hablando de fútbol, no quiero estar todo el rato mamando eso. Quiero salir de aquí y despejar la mente.
¿El futbolista es desconfiado con el que no es de su círculo de amigos?
Sí, están estos que se te acercan... Pero los futbolistas no somos tontos. Sabes quién se acerca por interés y quién de verdad te quiere.
¿El dinero ha cambiado su forma de ser?
No, es que tampoco tengo caprichos. Tengo coches, como todos, pero no me llama la atención... Lo más caro es el coche, y no soy mucho de coches. Ni de comprar mucha ropa. Ahora los gastos ya son para el niño.
Ni gastos en usted, ni coches muy caros, ni caprichos... ¿Le dicen algo en el vestuario?
No, no... Saben que soy así, sencillo. Hoy en día la moda es aparentar, pero no me gusta, más que nada porque no lo he visto en mi familia.
Hábleme de ella.
Siempre me han apoyado, me lo han puesto muy fácil y ahora estamos siempre juntos, especialmente los hombres, mi padre, mis hermanos y yo. Nos vemos a diario.
¿Su padre le aconseja en decisiones futbolísticas?
Sí, es el que lleva la batuta. El que tiene la última palabra. Y también mi hermano. Pero siempre ha sido muy natural y nunca he tenido esa presión que sí que he visto en otros compañeros, que después de un partido decían «joder, la que me va a caer ahora...». Mi padre en la vida me ha dicho nada.
Salió del Madrid con 20 años, cedido al Leganés, luego ficha por el Sevilla y ahora, después de pasar por varios equipos, ha vuelto a Butarque. ¿Qué ha aprendido?
Salí del Madrid a Primera División, que era mi sueño, y lo cogí con muchas ganas. Ahora creo que tengo más madurez, he aprendido mucho más y todavía tengo ilusión.
¿Recibir alguna bofetada ayuda?
Sí, te das cuenta de la realidad. De que hay momentos mejores y peores, que así es el fútbol, que un día estás arriba y a veces abajo. Pero también te lleva a aprender y a madurar. La parte de Sevilla ha sido la más complicada. No me arrepiento, porque lo decidí yo junto a mi padre, aprendí mucho y me trataron muy bien. No tuve los minutos que quería, pero eso nunca se sabe, no me arrepiento.
Hablemos de música. Creo que adora el flamenco. ¿Canta?
No, no... Me gusta, pero no canto. Es lo que escucho, ni trap, ni reggaeton ni nada de eso.
No usa mucho las redes sociales.
No, cero. Las tengo ahí y antes las usaba más... Pero no le veo beneficio. Tampoco soy mucho de móvil, ni siquiera del WhatsApp. Prefiero quedar en persona. Muchas veces me ven y me dicen «te he llamado y no lo has cogido». Es que no me gusta estar con el móvil. Si estoy haciendo un plan o lo que sea, siento que el móvil te ata muchísimo.
Pues ahora los niños no se despegan del móvil.
Ahora con los dibujos no queda otra. Le pones los dibujos y se relaja un poco. Pero estoy en contra, si por mí fuera... En ese sentido soy como mi padre, que no tiene ni WhatsApp, va con un móvil de estos antiguos.
Ancelotti, de la lesión de Alaba a la denuncia del Madrid contra los árbitros: "Si no dan explicaciones, hay un problema..."

Ancelotti, de la lesión de Alaba a la denuncia del Madrid contra los árbitros: “Si no dan explicaciones, hay un problema…”

A Carlo Ancelotti no se le va el dolor de cabeza. El técnico italiano se levantó en la mañana del martes con una nueva mala noticia: David Alaba, que veía la luz al final del túnel de su larga rehabilitación tras la lesión del ligamento cruzado de su pierna izquierda, ha vuelto a caer lesionado. El central austriaco sufre una lesión en el aductor de su pierna izquierda, esa misma en la que tuvo el grave percance, y estará de baja entre dos y tres semanas.

Se trata de un problema de máxima urgencia para Ancelotti y para el Madrid, que ahora mismo sólo dispone de un único central sano entre los habituales: Raúl Asencio. También aparece en el mapa Tchouaméni, reconvertido a la defensa y transformado ya en central de pleno derecho tras la lesión de Militao, y Jacobo Ramón, zaguero del Castilla que debutó hace unos días en Liga.

Alaba, como Rüdiger, se perderá el duelo de Copa contra el Leganés, el derbi liguero contra el Atlético y, salvo milagro, ambos partidos de la eliminatoria del playoff de Champions League contra el Manchester City. El alemán también tiene una lesión muscular y estará de baja entre dos y tres semanas.

Ancelotti valora ahora qué hacer. En la segunda parte del duelo contra el Espanyol jugaron juntos Tchouaméni y Asencio, y así parece que será, salvo nueva lesión, en los próximos compromisos. Las dudas con el galo crecen en cada partido, pero el técnico está convencido con él y las alternativas no le convencen. Ferland Mendy podría ser una opción, pero para el italiano Tchouaméni y Asencio son ahora mismo los titulares.

Eso sí, Tchouaméni llegará a la ida contra el City apercibido de sanción. Si ve una amarilla, la situación será todavía más extrema para el Madrid.

En el entrenamiento de este martes tampoco entrenaron Vinicius y Bellingham, a los que el cuerpo técnico dio descanso. El brasileño sí estará en Butarque, pero ni Bellingham ni Mbappé, todavía con molestias por varios golpes, disputarán el duelo.

Ya en rueda de prensa, Ancelotti reconoció el "momento de emergencia" que vive su equipo y admitió que "tenemos que aguantar". "Hemos perdido en dos días dos jugadores importantes. Alaba iba a jugar mañana, tenía buenas sensaciones, es algo que no podíamos contemplar. Tampoco la lesión de Rüdiger. Aguantaremos con lo que tenemos", manifestó.

Cuestionado por el comunicado del club contra los árbitros, el italiano insistió en que apoya lo expuesto por el Madrid, que "ha pasado algo inexplicable" y que "pedimos una explicación".

"Si no dan explicaciones, significa que hay un problema... Y cuando hay un problema, algo tiene que cambiar", comentó.

Ancelotti descartó que vaya a utilizar a Valverde como central y nombró varias veces a Jacobo Ramón, joven central del Castilla. "Los jóvenes tienen una gran oportunidad. El año pasado lo sacamos adelante y este año tenemos que hacer lo mismo".

Siro López e Isaac Fouto se enzarzan en El Partidazo de COPE: "Eres el trompetero de Florentino Pérez"

Siro López e Isaac Fouto se enzarzan en El Partidazo de COPE: “Eres el trompetero de Florentino Pérez”

Actualizado Martes, 4 febrero 2025 - 10:58

La carta de protesta enviada por el Real Madrid a la Federación ha creado una gran controversia en el mundo del fútbol. Una parte de los profesionales y de los aficionados apoyan las quejas del 'club blanco' por las actuaciones arbitrales que considera que le perjudican claramente mientras otros opinan que no son aceptables. El summum de ambas posiciones lo vivimos este lunes en El Partidazo de COPE, donde Siro López e Isaac Fouto se enzarzaron en una gran discusión sobre este tema.

La trifulca comenzó cuando Siro López le preguntó al director del espacio, Juanma Castaño, sobre las posibles repercusiones de la misiva blanca. "No va a cambiar nada este comunicado. ¿No has visto la respuesta de la RFEF? Lo que tenían que haber hecho es cargarse a todos los que han estado vinculados a Negreira, lo digo desde hace mucho tiempo", contestó Castaño, algo que a Isaac Fouto no le sentó nada bien.

"¿Qué quieres decir con vinculado? ¿Te has leído la instrucción? No hay ni un solo imputado, ni árbitro ni directivo CTA. Los que están imputados son los Negreira, el Barça como persona jurídica y sus presidentes", contestó el colaborador cuando el ambiente estaba ya calentito.

El debate subió de tono y Siro López no dudó en contestar a Couto. "Quédate tranquilo que seguirás presentando los eventos de los árbitros". Momento en el Fouto explotó y comienzó un ataque frontal contra Siro López. "Y tú también, lamiéndole el culo a Florentino, que eres un mamporrero de Florentino Pérez. Faltas al respeto y generas violencia. No se le puede consentir todo. Eres un trompetero de Florentino", le acusó.

"Tranquilo que seguirás presentando actos por los que te pagan", reiteró Siro dirigiéndose a Fouto. Unas palabras que molestaron mucho a Fouto el cual volvió a contestarle con una amenaza: "¡Retira eso ahora mismo, retira que yo cobro, te lo digo en serio o te llevas una demanda!".

Al final, Juanma Castaño tuvo que intervenir para detener la bronca entre ambos colaboradores. "Vale ya, esto es inadmisible", cortó la intervención de Fouto y Siro López.

Enrique Ortego: "Me echaron de un periódico en un coche y de otro, por teléfono el día de mi cumpleaños. Ya nada me asusta"

Enrique Ortego: “Me echaron de un periódico en un coche y de otro, por teléfono el día de mi cumpleaños. Ya nada me asusta”

Enrique Ortego (Madrid, 1956) aparece con su tradicional pinta de despistado, de actor secundario del cine español, pero principal del periodismo deportivo de los últimos 50 años. Repasemos: ha escrito en ‘El Imparcial’, ‘Ya’, 'Diario 16’, ‘Marca’ (dos veces), ‘Claro’, ‘ABC’, ‘Sport’, ‘Mundo Deportivo’, ‘As’ (otras dos), ‘El País’ y, ahora, ‘Relevo ', y ha hablado en Radiocadena, SER, COPE, Onda Cero, Gol TV, Bein y La Sexta. Prometo que no me he inventado ningún medio. Como le debía sobrar tiempo, ha escrito los 15 libros oficiales del Real Madrid. "Puede que tenga el currículum más variado de la prensa española, lo que no sé es si eso es bueno o es malo", sonríe.

Eso te iba a preguntar, porque una vida así implica fichajes y despidos.
He tenido siete vidas. La gente siempre me dice: "Joder, qué bien, sigues trabajando con tu edad". Y sí, eso está muy bien, pero también he sufrido mucho. He disfrutado del periodismo, pero me he llevado un montón de disgustos: vi el cierre de ‘El Imparcial’, donde empecé del 77 al 80, y de ‘Claro’. Luego me pilló un ERE en el ‘ABC’ y, aunque me dieron varias opciones, opté por la salida. Y tanto de AS como de Marca también salí de una forma un tanto extraña. Al final siempre he caído de pie, pero todo lo bueno que he conseguido me lo he currado porque no ha sido fácil mi carrera. Mi vida ha sido muy movida y nunca he sido cobarde para cambiarme de proyecto. Donde más estuve fue en ‘ABC’, es el medio que más siento como mi casa porque fueron 17 años como redactor jefe y adjunto al director y siempre cumplieron lo que me prometieron.
¿Qué se te ha quedado sin hacer?
Diría que nada. He cubierto nueve Mundiales y nueve Eurocopas, he coordinado todos los grandes eventos y he sido muy polifacético en el sentido de no tener un género especializado. Me gusta tanto una crónica como una entrevista como una información. Y he sido un jefe muy de calle, de hecho cuando llegué a ‘ABC` puse la condición de que no me pensaba meter en una mesa como todos los redactores jefe, porque era mucho más joven y quería seguir escribiendo y haciendo cosas. No había soñado con ser periodista para quedarme en una redacción.

Para saber más

¿Siempre quisiste dedicarte a esto?
Sí. Estudié el antiguo Bachiller y cuando llegábamos a 4º había que elegir ciencias o letras. Nos hicieron unos tests y contesté que quería ser periodista deportivo, fui el único que especificó exactamente a qué se quería dedicar. En mi casa, cuando mi madre quería castigarme no me dejaba leer el ‘Marca’ y el ‘As’ ni ir al fútbol el domingo. Lo que pasa es que mi padre me levantaba siempre el castigo los domingos para que fuera con él.
¿A qué campo? Dilo, que siempre has sido escurridizo con esto.
Al Metropolitano, porque mi padre era muy del Atleti. También iba al Bernabéu con un familiar que era acomodador. Íbamos dos o tres horas antes del partido, me colaba, me aparcaba en un sitio, él se iba al vomitorio que le tocase y me recogía cuando se vaciaba el estadio. Así que todos los domingos iba al fútbol, a ver al Atleti o al Madrid, al que tocase.
Ya me estás regateando. ¿Eres del Atleti o del Madrid?
Soy del equipo que le venga bien que gane al medio donde trabajo. No niego que vengo de una familia atlética, pero no he tenido nunca problema para trabajar en cualquier sitio ni he ejercido de hincha de nadie. Como escribo los libros del Real Madrid, la mayoría cree que soy madridista, pero si he llegado hasta aquí sin entrar en ese barro de las bufandas, no voy a empezar ahora.
¿Cómo has compaginado ejercer de periodista con trabajar para un club?
Es que yo no considero que escriba libros de club. Es decir, cuando empecé a hacerlos, en 2008, fue justo en la época de mi vida que dejé de pertenecer a una empresa con una nómina y un contrato laboral. Era autónomo, se me se me ocurrió esa colección de libros de la historia del Real Madrid e, igual que hubiera podido proponérselo a una editorial, se lo dije a Florentino. Él me preguntó si eso no se había hecho nunca, le dije que no y le gustó la idea. Sólo le pedí empezar con uno de Cristiano Ronaldo, que acababa de llegar, porque pensé que eso ya ponía alto el listón de acceso que podía solicitar. Aceptó y, aunque Jorge Mendes se resistió, porque quería que pasara un año y hacer ellos su libro, José Ángel Sánchez le dijo que el presidente quería que el primero de esta colección fuera Cristiano Ronaldo y no hubo más que discutir.
¿Cuándo surgió tu conexión con Florentino?
En la Eurocopa del 2000, en Ostende, que es la playa de Brujas. España estaba concentrada allí y Florentino era candidato a la presidencia del Madrid. Joaquín Maroto le llevaba la prensa y le convenció de ir un fin de semana para conocer a todos los jefes de Deportes de los periódicos que estábamos allí. Hizo una presentación y, al acabar, se acercó a mí, me dio la mano y me dijo: "Yo te leo todos los días porque el ‘ABC’ siempre ha sido el periódico de mi casa". Y añadió: "Ah, y que sepas que el dueño de tu compañía me apoya en las elecciones" [risas].
Que te quedase claro.
Sí, me lo dijo en buen tono, pero me lo dijo. Ese fue mi primer acercamiento con él y es verdad que, a partir de ahí y durante años, le llamaba continuamente ante cualquier duda y él me atendía siempre. Lo llamaría cercanía o, mejor, confianza, pero no amistad. Yo sé lo que es la amistad y nuestra relación nunca ha llegado a tanto. Después, esa cercanía se me ha vuelto en contra en algún momento de mi vida, pero reconozco que me ha ayudado mucho con el tema de la colección. Es una experiencia tremenda poder escribir los libros de Cristiano, de Casillas, de Sergio Ramos, de Zidane, de Raúl, de Ronaldo, de Butragueño o de Gento y tener acceso a todos ellos.
¿Cómo reaccionan los futbolistas cuando necesitas que colaboren?
Las dos palabras que más he escuchado son "no" y "pesado" [risas]. Pero cuando asumieron que había que hacerlo, todos se abrieron, me ofrecieron su casa y me dejaron hablar con sus familias. El que más me sorprendió fue Zidane, que se lo leía todo, me aportaba detalles y me ayudó muchísimo. Al final, a todos les gusta verse en la portada de un libro.
¿Cuándo te perjudicó la cercanía con Florentino?
Lo sabes perfectamente, trabajabas allí. Pregunta directamente [risas].
¿Te refieres a cuando Alfredo Relaño te echó de ‘As’?
Sí. Hay que poner en contexto cómo fue mi llegada a ‘As’. Mi salida de ‘ABC’, en 2008, es un poco extraña porque el director me ponía como ejemplo de tío del periódico con presencia en otros medios, que no era muy habitual allí. Yo llevaba desde 1996 con De la Morena en la SER. Sin embargo, al volver de la Eurocopa me llaman, me dicen que va a haber un ERE y que necesitan rebajar sueldos como el mío, pero que quieren mantener mi firma. Me ofrecen varias posibilidades para continuar y, también, pagarme lo que me corresponde e irme a mi casa. Elijo esta porque sabía que iba a poder irme con Relaño a ‘As’.
Porque erais amigos.
Desde hace muchísimos años. Habíamos escrito juntos ‘Gracias, vieja’, la biografía de Di Stéfano y habíamos ido a la final de la Copa de Europa del 81 en París, Madrid-Liverpool, en su coche, que se estropeó a la ida y a la vuelta. Además, en el 96 cuando Prisa decidió fundar un periódico deportivo y se lo encargó a él, me eligió como director adjunto y me encargó que montara la redacción, me pasé la Eurocopa del 96, en Inglaterra, en la sauna del hotel fichando gente. Lo que pasa es que al final Prisa prefirió comprar ‘As’ en vez de montar uno nuevo, se quedó a su redacción y decidí quedarme en ‘ABC’, aunque sí me uní a la SER con José Ramón [de la Morena], que era parte de la oferta que me hicieron. Entonces, Relaño y yo llegamos al acuerdo de que si en un momento determinado de nuestra vida nos necesitábamos, nos llamaríamos. Y eso hice en 2008.
Y respondió.
Sí, en octubre de 2008 me lleva a ‘As’ de adjunto al director, un cargo de confianza, con contrato fijo y me encuentro una redacción en la que conocía a mucha gente y que se porta conmigo maravillosamente. La verdad es que era feliz, pensé que iba a estar allí mucho tiempo, pero pronto empieza a haber choques con el director por mi confianza con Florentino, con quien la relación de Alfredo no era buena. Y todo esto estalla en marzo de 2009 una comida con gente del Madrid. Era la etapa de Boluda, que vino a los postres, como presidente, pero ya se sabía que volvía Florentino. Estaban José Ángel Sánchez, Carlos Bucero, Pedja Mijatovic y, por parte nuestra, Relaño, Tomás Roncero, Pedro Pablo San Martín y yo. El caso es que empezaron a vacilar en voz alta con que, al volver Florentino, en ‘As’ iba a haber que empezar a llamarme a mí, que tenía mano, en vez de a Alfredo.
¿Y tú qué decías?
Nada, porque además veía que Relaño se iba mosqueando cada vez más, de hecho les dijo: "En ‘As’ mando yo. No manda ni Florentino ni este ni nadie". Ahí queda la cosa y volvemos al periódico los cuatro en el coche de Pedro Pablo. Alfredo iba donde Luis Moya y Roncero y yo, detrás. Se fue calentando otra vez con que a ver si se creen que Florentino iba a poner en su periódico un enlace, que "aquí sólo mando yo" y que yo estaba muy equivocado si pensaba otra cosa. Y de repente me suelta: "Bájate del coche, que estás despedido". Textual.
¿Te bajaste?
No. Le dije: "Mira, Alfredo, primero el coche no es tuyo y, segundo, no me puedes abandonar en un semáforo". Fuimos el resto del viaje todos en silencio, al día siguiente me llamó al despacho y me dijo que el tema de Florentino le ponía enfermo e iba a ser muy difícil trabajar así, nos dimos una tregua por Semana Santa y a la vuelta me despidió definitivamente. De todos modos, lo que más me duele no es que me echara de ‘As’, es que hizo que me echaran también de la SER.
Seguíais coincidiendo en ‘El Larguero’.
Claro, nos veíamos dos o tres noches a la semana y Relaño le comentó a José Ramón que le daba cierto remordimiento de conciencia verme después de haberme echado y que no estaba cómodo cuando me veía porque no le saludaba. Así seguimos unos meses hasta que un día me llamó De la Morena en persona y me dijo: "Quique, te tienes que ir de la SER porque Relaño dice que no quiere estar así". Me consta que José Ramón luchó mucho porque siguiera pero no hubo manera. Una de las cosas que he entendido con el tiempo, es que esa salida tan traumática de ‘As’ y la SER supuso que ya nunca volviera a tener un contrato laboral con una empresa. No me ha faltado el trabajo nunca, todo lo contrario, pero me pilla la crisis de la profesión y nunca vuelvo a tener una nómina. Tuve suerte y me he apañado bien como autónomo, pero me pudo joder la vida totalmente.
¿No lo habéis hablado en estos 16 años?
No. Estuve un año sin saludarle porque me mosqueó mucho. Hasta que en un cóctel de Navidad del Madrid en el que regalaban mi libro, vino y me pidió que se lo firmara. Como pasaba de montar una escena, lo hice y ahora, si nos vemos, nos saludamos, pero ya. No voy de víctima por la vida, pero, joder, pudo acabar con mi carrera.
Ortego posa para la entrevista.

SERGIO ENRÍQUEZ-VALERO

Sin embargo, encontraste trabajo de nuevo muy rápido.
Sí, a la semana de salir de ‘As’ me llamó Inda para empezar en ‘Marca’ y el mismo día que cogí el talón del finiquito de la SER, bajé por Gran Vía, cogí el autobús y, cuando voy en el 19, me llama Paco González y me dice: "Quique, me acabo de enterar, nunca te dije que vinieras a la COPE porque eras más hombre de José Ramón, pero ahora vente, no te vas a quedar en la calle". Y ese mismo día me fichó. Al final creo que la gente de la profesión me quiere, eso es un lujo porque esta profesión a veces es muy cainita y hay gente a la que has ayudado mucho que te traiciona, pero he hecho muchísimos amigos. Tengo hecho hasta un once de la profesión con gente que admiro y quiero.
¿Quiénes son?
4-2-3-1. Axel Torres; José Miguel Mata, Óscar Campillo, Carmelo Ruiz, Kike Gozalo; Paco González, Edu García; Pepe Sámano, J.J. Santos, Orfeo Suárez, y De la Morena. Tengo hasta banquillo: Miguel Rico, Manolo Lama, Roberto Palomar, José Luis Carazo, Eduardo Torrico y Luis Nieto. Y de entrenador, José Ángel de la Casa. Seguro que se me olvida algún lesionado. Llevo trabajando desde el año 77, al final he conocido a mucha gente.
En ‘Marca’ pasaste una etapa muy larga.
Sí, casi diez años con contratos bianuales. Tengo un episodio curioso con [José María] García del día que me ficharon.
Cuenta.
Siempre había tenido una relación muy extraña con él porque, durante mucho tiempo, tres noches a la semana decía públicamente en su programa que cómo era posible que [Luis María] Anson permitiera que yo trabajara en el imperio del monopolio, que un redactor jefe de ‘ABC’ nunca podía trabajar en la SER. Y me pegaba y me pegaba y me pegaba. Hasta que un día fui a hablar con Anson y le dije que, si de verdad era un problema para el periódico, dejaba la radio y me dijo que de eso nada, que para él y para la marca era un orgullo estar en la SER. Al final, García se aburrió y dejó el tema, pero a mí me preocupó. El caso es que el día que voy a firmar por ‘Marca’, me cita Inda en una cafetería de La Moraleja y él estaba allí. Se levanta de su mesa, nos da la mano y le dice: "Fíchale ya, hombre, que es uno de los mejores que hay en España". Y se fue. Pensé: "No tendrá cojones de creer ahora que me han fichado gracias a él". Sólo me faltaba [risas].
¿Qué tal fue la experiencia con Inda?
Estuve a gusto con él y, luego, con Campillo y con Juancho Gallardo, lo que pasa es que se fue complicando la cosa progresivamente: había menos dinero, me bajé el sueldo y, el 1 de diciembre de 2017, me llamó Gallardo y me dijo que no me iban a renovar el contrato porque ganaba mucho y no podían pagar esas cantidades. ¿Sabes qué día es el 1 de diciembre? Mi cumpleaños. Me han despedido de un periódico en un coche y de otro, por teléfono el día de mi cumpleaños. Ya nada me sorprende ni me asusta [risas]. Pero también me ha ayudado mucha gente. Esta peripecia que te cuento, sería imposible sin ellos.
¿Ha merecido la pena?
Sí, porque me gusta mucho mi profesión y me apasiona de lo que escribo. Soy un enamorado del fútbol, nunca he perdido eso. El juego me encanta y cada vez más. Soy un loco. La gente cree que tengo muy buena memoria porque escribo tantas historias del pasado, pero la realidad es que me preparo muchísimo cada una porque me encanta leer, investigar y recordar cualquier cosa que tenga que ver con el fútbol.
Habiendo vivido tanto, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor en el periodismo deportivo?
Sí, principalmente porque antes había dinero y ahora no. Mientras tenga trabajo, seguiré porque no puedo vivir sin esto, pero me da pena lo que veo alrededor. Muchas veces me quedo mirando a los periodistas jóvenes y pienso: "Joder, pobrecillos, no les pagan ni 700 euros, no les dan medios, no viajan, no tienen seguridad y aquí siguen esforzándose". Hay gente buenísima con una formación que nosotros ni soñábamos y sin oportunidad alguna de salir y mostrarlo. Antes, si quería escribir algo especial sobre el Milan, el ‘Marca’ me mandaba dos semanas allí. Me permitió conocer medio mundo y a Sacchi, a Pelé, a Di Stéfano… ¿Cómo no voy a estar agradecido? Pero todo eso se ha perdido ahora. Ahora no hay medios y el futbolista te ve como un enemigo, así que poco puedes hacer. Nosotros tuvimos muchísima suerte.
Algo malo habría…
De lo único que me arrepiento es de que no vi crecer a mi hijo, porque era un momento de mi vida profesional tan intenso que no supe frenar. Nació en el 86 y me pasé sus primeros años de viaje por el mundo. Lo lamento ahora, pero entonces no me daba cuenta.
¿Cuál de esos viajes es el que más te impresionó?
La tragedia de Heysel del 85. Desde donde estábamos, veíamos el caos pero no entendíamos la magnitud. Creíamos que todos esos bultos que veíamos en el suelo eran mochilas o abrigos, pero eran cadáveres. Obviamente aún no había móviles y los únicos teléfonos en el estadio eran los que llevábamos los periodistas para transmitir. Nos dimos cuenta de lo que pasaba cuando empezaron a llegar hinchas de la Juve y nos los quitaban para llamar a su casa: "Sono io, non sono morto" ["soy yo, no estoy muerto"].
¿Y tu personaje preferido?
Los cuatro que más he disfrutado conocer han sido Di Stéfano, Luis Aragonés, Luis Suárez y Vicente del Bosque. Me hubiera encantado juntarlos para comer. Y el quinto, Maradona, que siempre se portó de diez conmigo.
¿Con qué te quedas de todo este periplo?
Con la gente que he conocido y lo feliz que me siento todavía haciendo una crónica. Cuando crees que ya estás de vuelta de todo, aún encuentras una persona nueva que hace que merezca la pena todo este lío.
El Real Madrid envía a la Federación y al Gobierno una carta durísima contra los árbitros: "No es un error más. El sistema está completamente viciado"

El Real Madrid envía a la Federación y al Gobierno una carta durísima contra los árbitros: “No es un error más. El sistema está completamente viciado”

El Real Madrid da un paso más en la cruzada que mantiene contra el arbitraje y envía una dura carta a la Federación y al Consejo Superior de Deportes (CSD) tras lo acontecido en el estadio del Espanyol, en el que Romero realizó una entrada sobre Mbappé que no fue considerada como tarjeta roja por Muñiz Ruiz ni por Iglesias Villanueva, que estaba en el VAR. El Madrid dice que el arbitraje está "viciado" y pide cambios estructurales.

"Lo sucedido en el RCDE Stadium representa la culminación de un sistema arbitral completamente desacreditado, en el que las decisiones en contra del Real Madrid han alcanzado un nivel de manipulación y adulteración de la competición que ya no puede ser ignorado", inicia la carta. Se refiere el club a la "brutal entrada sobre Mbappé, merecedora de la expulsión inmediata, como ha puesto de manifiesto la prensa mundial". Una acción que, según el texto, "en cualquier otra competición habría supuesto una sanción ejemplar".

"Resulta particularmente grave que el árbitro del encuentro consignara en el acta que la acción se produjo 'en la disputa del balón', tergiversando y falseando así la realidad de lo sucedido", prosigue la misiva.

"La decisión del árbitro e inacción del VAR resultan de una gravedad incuestionable", insiste el Madrid, que se refiere, asimismo, al gol anulado a Vinicius: "Las imágenes demuestran que nuestro jugador [Mbappé] fue objeto de un penalti claro, sin que el VAR interviniera".

Para el Madrid, el problema no se soluciona con la nevera, sino con una "reforma estructural". "Este escándalo no es un caso aislado, porque el arbitraje está completamente viciado y estructuralmente diseñado para protegerse a sí mismo, un sistema calificado como fraudulento por la propia justicia ordinaria", prosigue.

Cree el Madrid que se ha generado "un clientelismo institucionalizado que convierte al arbitraje en un poder intocable dentro de la propia Federación". Finalmente, exige, entre otros cambios, "la sustitución de árbitros cuya vinculación con etapas bajo sospecha compromete la legitimidad del sistema y perpetúa la falta de transparencia".

El Gran Capitán ausente que siempre ha tenido el Real Madrid: "Que vuelva Carvajal al vestuario, aunque sea con muletas, porque da un grito y todos firmes"

El Gran Capitán ausente que siempre ha tenido el Real Madrid: “Que vuelva Carvajal al vestuario, aunque sea con muletas, porque da un grito y todos firmes”

El apodo de Gran Capitán se lo puso a Gonzalo Fernández de Córdoba la tropa, no la corte, pese a la proximidad con Fernando el Católico que se había granjeado el militar cordobés. Al valor y la dedicación mostradas en los campos de batalla, desde Granada hasta Nápoles, Fernández de Córdoba añadía capacidad de convencimiento y sentido de la estrategia, cualidades que reforzaban su autoridad moral, ante los suyos como frente al enemigo, y le convertían en un gran negociador. La huida del sultán Boabdil de Granada y la capitulación del último reino nazarí de Al-Andalus fueron fruto de sus mediaciones: no más sangre. El Madrid no necesita Reconquista alguna, no desde la 'Séptima', porque su historia moderna es la de la conquista permanente. Pero necesita a un gran capitán que de ejemplo en el campo y recuerde con sus palabras y sus gestos en el vestuario cómo y por qué se conquista, más allá del ruido y los arbitrajes.

Luka Modric es el primer capitán, pero no siente esa condición como antes, porque se observa apartado del juego, suplente. El segundo, Dani Carvajal, que cura sus heridas, es al que muchos esperan, en la tropa y la corte, como a ese capitán que urge ahora que llegan las grandes batallas. Encararlas sólo a través del catalejo de errores como el de Muñiz Fernández y el VAR en Cornellá, donde debió ser expulsado Romero por la cacería de Mbappé, es como meter a todo el equipo en un embudo.

«Que vuelva Carva, aunque sea con muletas, lo necesitamos, porque da dos gritos y pone a todos firmes», se escucha en Valdebebas. La nostalgia por el jugador es tremenda en el campo, donde Lucas Vázquez se ve devorado por la banda que era capaz de devorar un partido tras otro Carvajal, y Valverde pone piernas, pero nadie pone tanto y en ambas direcciones. La baja de Rüdiger aumenta las urgencias.

El mejor lateral del mundo

El lateral de Leganés es como una espada de acero templado: nada la doblega en defensa y todo lo atraviesa en ataque. Dijo Carvajal que se creía el mejor lateral del mundo. Puede considerarse una afirmación presuntuosa, si se quiere, pero en absoluto exagerada. Los títulos, su sexta Champions y la Eurocopa en 2025, y los premios, cuarto en el Balón de Oro y 'The Best', le dan la razón. Carvajal los merecía tanto como Rodri o Vinicius. Si fuera por títulos, más, pero el 'showbusiness' no aprecia a los defensas, salvo si eres Piqué. Carvajal tiene sus cosas, pero muy poco de clown.

«Los próximos meses lo perderemos como jugador, pero no como líder en el vestuario, porque estará aquí y trabajará con nosotros. No nos vamos a aprovechar de su fuerza, pero sí de su cabeza, que es tan importante como su fortaleza física», dijo un Carlo Ancelotti que sabía bien de qué hablaba poco después de lesionarse Carvajal. La realidad es que la dinámica de la recuperación no permite esa vida en paralelo todo lo deseable. Es difícil ser líder sin serlo en el campo, incluso es complejo serlo desde la suplencia, que deteriora los egos y las relaciones. Que se lo pregunten a Modric.

Ancelotti, el pasado sábado en Cornellà.

Ancelotti, el pasado sábado en Cornellà.AFP

Carvajal se lesionó a principios de octubre, en un choque fortuito con Yéremy Pino durante un partido contra el Villarreal. La exploración confirmó los peores pronósticos: rotura del ligamento cruzado anterior, rotura del ligamento colateral externo y rotura del tendón poplíteo en su pierna derecha. Le aguardaba una temporada en blanco.

Bronca en Lille

La lesión no se producía en un partido cualquiera, sino en el siguiente que el Madrid disputaba tras la caída en Lille (1-0), clave para que el club blanco se haya quedado fuera del 'Top 8' de la Champions y ahora se vea abocado, en dieciseisavos, a un duelo muy complejo frente al City de Pep Guardiola. Sólo hay que rebobinar las cintas para recordar el rol que Carvajal ha tenido en algunos de esos duelos, como central improvisado en un agonístico final en el Bernabéu o cabecilla del 'Álamo blanco' en el Etihad. Pero volvamos antes a Lille, donde, en el descanso, Carvajal entró en el vestuario hecho una furia y comenzó a gritar a sus compañeros ante el silencio cómplice de Ancelotti, que levanta la ceja pero difícilmente la voz.

«El día a día sin Carva es más difícil, porque llama al orden a quién sea, además de tensionar los entrenamientos con su manera de competir también en Valdebebas», afirman en la Ciudad Deportiva. Es cierto que el equipo marcha líder en la Liga, pese a la última derrota ante el Espanyol, ha ganado todas las competiciones menos la Supercopa de España, goleado por el Barcelona, y únicamente en la Champions está ante una situación de alto compromiso, pero son varios los que en el vestuario sienten que falta algo.

A la prolongada lesión de Carvajal se unen las salidas de Nacho y Kroos. A pesar de no ser titular y de sentir que no era correspondido con los minutos que merecía, Nacho fortalecía el compromiso, junto a Carvajal y Lucas Vázquez o Sergio Ramos en el pasado. Todos formaban lo que en tiempos de Zidane en el banquillo llamaban el «comando español». Nacho ejerce esa función, hoy, en el equipo de Míchel en Arabia hasta con intérprete en sus arengas antes de los partidos.

Carvajal, premiado por la APDM.

Carvajal, premiado por la APDM.Kiko HuescaEFE

Al Madrid nunca le ha faltado un carácter en el vestuario, fueran Camacho, Hierro, Raúl o Sergio Ramos, por no retroceder hasta Di Stéfano, y hasta quienes ejercían la autoridad de los silencios, como Zidane o Kroos. Mbappé está, hoy, lejos de querer ese rol en el Madrid y su pretensión por ser el capitán de Francia no ha funcionado, por ahora. Con mucha calidad en el vestuario, pero perfiles heterogéneos, altos objetivos individuales, como los de Vinicius o Mbappé, y falta de un núcleo duro de la casa, el Madrid necesita a un Gran Capitán que llame al alto, aunque sea con muletas.

Ancelotti, vete ya, por favor

Ancelotti, vete ya, por favor

Actualizado Domingo, 2 febrero 2025 - 00:11

Una vez más, el desquiciado Ancelotti fue el culpable de que el Madrid perdiera ante un vicecolista, como en un sainete. Si tuviera sentido de la responsabilidad hoy mismo debería presentar su dimisión.

Pero tiene tan poca vergüenza como técnico que no lo hará, porque se cree todavía el mejor del mundo. No admite ni una sola crítica. Sin darse cuenta de que todos los de su gremio tienen fecha de caducidad.

Sólo un rabioso enfado de Florentino podría acabar con tanta paciencia con el italiano El presidente tiene, desde hace muchos partidos, la idea de liquidarlo. Porque no puede seguir un partido más. Pero no se atreve.

Un Espanyol colérico, que se extralimitó con patadas, con faltas perpetuas, se pertrechó con una serie de penaltis, de los que Muñiz Ruiz ni quiso enterarse. Ni consultar el VAR. El gol de Vinicius clama al cielo como una gran perversidad. Para el Espanyol, con no perder era suficiente

Por supuesto, el árbitro gallego es un Negreira boy perteneciente al gran nido de víboras. La UEFA y la FIFA, que conocen la contaminación de los árbitros españoles, no hacen nada. Y nadie puede destruir ese Comité que se considera siempre inviolable.

De todas formas, un Espanyol muy flojo, casi bucólico, ni siquiera quiso la victoria, pero ganó tres puntos con la absoluta colaboración de Lucas Vázquez y el impresentable Tchuaméni.

Cuando no tiene el día el poder fabuloso de sus fenómenos, dado que Ancelotti ayuda tácticamante, El Madrid queda reducido hasta la desintegración. Bellingham no dio ni una. Vinicius tampoco y Mbappé un poco, con un Rodrygo también irregular.

Sigo en mi idea: Vinicius desarma a Rodrygo y Mbappé, No son compatibles y ya ha quedado patente. Con Vinicius, el Madrid juega peor ofensivamente. Rodrygo y Mbappé quedan muy desaprovechados.

Y es que lo de Ancelotti no tiene ninguna solución, salvo su dimisión, casi imposible. Se ha quedado otra vez sin un defensa como Rüdiger, producto de su fractura defensiva, mientras que le niega la sal a Asencio, su mejor defensa actualmente.

Lo más idignante para mi fue que buscara la salvación en Modric, de 39 años, mientras entierra a Endrick y Arda Guler. Es absolutamente patético. Y lo peor es que no veo salida a la mezquindad de Ancelotti, que sólo defiende a sus viejas glorias.

No sé si se dan cuenta en la Casa Blanca, pero los partidos que se avecinan al Madrid son tétricos. ¿Cómo quiere ganar al Atlético y al City? El Madrid está desgarrado, atrozmente capado.

Y no me creo que eso de que el club tiene dinero, cuando es el vigésimo equipo de la élite que más ha gastado en fichajes. Es todo un esperpento. Me dicen que la soberbia de Florentino le haga rechazar los fichajes de invierno. Pero es difícil de creer.

Su estadio de lujo y el fichaje de Mbappé eran los proyectos imprescindibles, pero ahora corre el riesgo de arruinar la temporada. Ya se encargó Ancelotti de fracasar y no ganar millones en la Champions. Se cargó al principio las posibilidades durante esa liguilla, absolutamente injusta, porque el sorteo primitivo lo pervierte todo.

El Madrid se apaga en Cornellá y abre de nuevo la lucha por la Liga

El Madrid se apaga en Cornellá y abre de nuevo la lucha por la Liga

Al Madrid se le hizo de noche en Cornellá. Por las horas y por las sensaciones. El conjunto blanco cayó derrotado ante un heroico Espanyol, infatigable en el esfuerzo y extenuante en su única arrancada hacia el gol inesperado de Carlos Romero. Los blancos, de menos a más, se estrellaron una y otra vez contra Joan García y pecaron, erráticos al final, de una primera parte muy espesa. [Narración y estadísticas (1-0)]

En la agonía del calendario, el cuadro de Carlo Ancelotti encontró en Cornellá una pausa en su camino. Acelerado en enero por las cinco victorias consecutivas después del drama en el clásico de Arabia Saudí, dio un pequeño paso atrás ante el Espanyol.

Celebrando el regreso liguero de Vinicius, el técnico italiano juntó de nuevo a su cuarteto de estrellas en ataque. Pero Bellingham, Rodrygo y Mbappé, a más durante las últimas semanas, estuvieron tibios en Barcelona. Unidos los cuatro en la delantera, el equipo volvió a sufrir en su sala de máquinas, dominada por Valverde y Ceballos, pero sin ideas en tres cuartos de campo, chocando continuamente contra el doble muro construido por Manolo González.

Rüdiger, lesionado

Los blancos buscaron demasiado el juego entre líneas, deseando más la virtud del talento individual que la creación de una jugada colectiva para superar la defensa rival. Y apenas tiró a puerta. Su único disparo entre los tres palos durante el primer tiempo lo realizó Bellingham en el minuto 38. Un dato que explica la noche madridista.

Antes, Vinicius batió a Joan García con un buen disparo al lado izquierdo del meta, pero Muñiz Ruiz anuló el tanto por falta de Mbappé sobre Lozano. El galo, a un par de metros del brasileño, forcejeó con el blanquiazul y terminó soltando el brazo ante su rival. Sin dudas para el colegiado.

Sin goles, la noticia dramática para el Madrid fue la lesión de Rüdiger, una situación que se prometía desde hacía semanas teniendo en cuenta la excesiva acumulación de minutos del central. A sus 31 años, es el futbolista más usado por Ancelotti y sólo había descansado en Copa del Rey. En el minuto 13 no pudo más, se echó la mano a la parte posterior del muslo derecho y pidió el cambio. Alarma absoluta en el cuerpo técnico a sólo 10 días de la ida contra el Manchester City.

Mbappé dispara anet Joan García, el sábado en Cornellá.

Mbappé dispara anet Joan García, el sábado en Cornellá.AFP

En su lugar saltó Asencio, y no Alaba, para formar pareja con un Tchouaméni que repitió como central y que dejó las mismas sensaciones extrañas de otros días. En un Madrid que domina pero que también pierde muchos balones en área rival, el galo es quizás demasiado lento para jugar a campo abierto, sufre ante los delanteros. Por contra, Asencio brilla en esas situaciones. Veremos qué elige Ancelotti para Manchester.

Tras el descanso, el Madrid hundió todavía más al Espanyol sobre su portería y acarició el área en más ocasiones. A los locales les empezaron a faltar las piernas y el oxígeno, tanto en defensa como en los tímidos intentos de contraatacar, pero consiguieron mantenerse vivos hasta el tramo final. Ancelotti inclinó su ataque sobre el lado derecho, dando protagonismo al buen momento de Rodrygo. El brasileño, una vez más, fue el mejor de los blancos. Volvió loco a Romero, zigzagueó en diferentes ocasiones y fue la única chispa que notó el Madrid en el segundo tiempo.

Romero, al filo de la roja

Desde ese lado derecho llegaron las mejores oportunidades de los blancos, aunque siempre se encontraron con Joan García. Bellingham, con la zurda desde el pico derecho, hizo esforzarse al portero, que salvó también el disparo de Mbappé tras el rechace. Atrás, Tchouaméni seguía sufriendo. Erró varios cruces a campo abierto y casi le da algún susto a sus compañeros y algún regalo a sus rivales, pero tampoco estuvieron acertados.

En los últimos 20 minutos, el Madrid acumuló toda su energía y todas sus ganas posibles ante la portería de Joan García. Pidió la expulsión de Romero por una entrada a Mbappé y lo intentaron de nuevo Bellingham, Rodrygo y el francés, también Vinicius, más centrado en el asedio final. Pero de nuevo, el guardameta voló.

Y como el fútbol es así, en el único gramo de fuerza que les quedaba, con el último aliento de oxígeno de sus pulmones, el Espanyol se inventó un gol que les eleva por el momento, lejos del descenso. Los catalanes arrancaron una contra tras una falta lateral de Modric, los de Ancelotti se durmieron en la transición, El Hilali llegó a línea de fondo y su centro lo remató de primeras Carlos Romero para enloquecer Cornellá.

Y ahora, derbi madrileño con un punto de distancia.

Del delirio del Bernabéu y el muro de Lunin al bombardeo del 4-0: las historias del Madrid-City, un clásico moderno en horas bajas

Del delirio del Bernabéu y el muro de Lunin al bombardeo del 4-0: las historias del Madrid-City, un clásico moderno en horas bajas

La cara de Pep Guardiola en la sala de prensa de Manchester lo decía todo. «Bueno, esto ya parece un derbi. Cuatro años seguidos contra el Madrid...», declaró el técnico de Santpedor con una sonrisa irónica. Su reacción al sorteo del playoff de la Champions League y al nuevo cruce entre británicos y españoles relataba el sentir de ambos equipos. «No nos gusta jugar contra el City», admitió Ancelotti, honesto, en Brest. Los dos entrenadores son conscientes de que la eliminatoria llega en momentos incómodos para sus plantillas, lejos del nivel mostrado en las últimas ediciones continentales. Será un clásico moderno, pero en sus horas más bajas.

El Madrid aterrizará en Manchester después de un invierno extraño, en el que ganó la Intercontinental, recuperó el liderato en Liga y descubrió la mejor versión de Mbappé con la camiseta blanca, pero también un invierno en el que cayó con contundencia contra el Barça en Arabia Saudí. Una derrota que removió los cimientos del cuerpo técnico y del vestuario, que dolió más que cualquier otra y que, junto a su irregular actuación en la liguilla de la Champions, sembró muchas dudas sobre la capacidad de la plantilla en los partidos de máximo nivel.

El Madrid, que jugará la vuelta del playoff en el Bernabéu, perdió en casa contra el Milán (1-3), en Anfield Road ante el Liverpool (2-0) y en tierras francesas frente al Lille (1-0). Tres clubes que siguen vivos en la competición, dos de ellos, ingleses y galos, como parte del Top 8, y que mostraron las debilidades del Madrid en tres de sus peores noches de la temporada. Por eso el mensaje de Ancelotti ha sido tan directo en estos últimos días: «No queremos al City».

2022, 2023, 2024...

En Valdebebas saben que es su gran rival en la competición. El equipo que más les ha hecho sufrir a pesar de que consiguieron salir victoriosos contra ellos en las eliminatorias de 2022 y 2024, ambas con una tensión extrema. La primera con una remontada esquizofrénica en el tiempo de descuento de las semifinales, con aquellos dos goles de Rodrygo sobre la bocina para provocar la prórroga y el tanto de Benzema de penalti para decidir el duelo ante un Bernabéu en continuo delirio. Todo después del 3-2 del Etihad, con el panenka del francés y la cabalgada de Vinicius para salvar los muebles.

La segunda, en los cuartos de final del año pasado, con el divertido 3-3 de la ida en Chamartín y los penaltis de la vuelta en Manchester. El Madrid, en acto de supervivencia extrema, evitó el triunfo local y ganó desde los once metros a los hombros de un Lunin colosal. Otro triunfo agónico sobre Guardiola.

El entrenador catalán ha sonreído en dos ocasiones contra el Madrid. En los octavos de final de 2020, en los que su plantilla fue superior a un conjunto blanco en horas bajas, dirigido por Zidane y todavía echando de menos a Cristiano Ronaldo, y en las semifinales de 2023. Ahí Guardiola tocó techo. El City sometió al Madrid en un extraordinario 4-0 y terminó levantando la Champions contra el Inter. Fue una temporada histórica para el conjunto británico, que levantó la Premier, la Copa de Europa y la FA Cup.

El City, en su peor momento

En esta ocasión, Guardiola y el City aparecen en la trinchera contraria al Madrid en su peor momento desde que el entrenador aterrizara en Manchester. Algo de lo que no se fían en Valdebebas, asumiendo que el vestuario citizen tiene nombres de sobra para poner en apuros a los blancos, pero que es una realidad estadística. El City ha sufrido para meterse entre los 24 mejores de la liguilla continental y lo ha terminado haciendo venciendo únicamente al Slovan de Bratislava, al Sparta de Praga y al Brujas. Nueve puntos que, junto a los empates contra Inter y Feyenoord, les han dado los 11 puntos necesarios para pasar como 22º.

En la Premier la situación es todavía peor. El City, que ha mejorado en las últimas jornadas, es cuarto, empatado con el Newcastle, con uno más que el Chelsea, seis por debajo del Arsenal y lejos, muy lejos, del Liverpool. Los reds se han disparado a 12 puntos de los de Guardiola, incapaces de reducir distancias y conscientes de que pueden perder la liga local por primera vez desde 2020.

De hecho, esa intensa pelea por la Premier, igual que la pelea por LaLiga, será clave en el ritmo de City y Madrid en la eliminatoria. Los británicos llegaron como líderes de la competición nacional a sus cruces con el Madrid en 2022 y 2023, pero el año pasado hincaron la rodilla ante los de Ancelotti mientras recuperaban terreno al Arsenal en Inglaterra. Los blancos, sin embargo, vivieron con calma el cruce del curso pasado, ya con la Liga asegurada.

Sin Rodri ni Kroos, cerebros de su juego, Guardiola y Ancelotti dependen más que nunca del talento individual de sus estrellas y miran con recelo los problemas en la defensa. El City se acaba de gastar 40 millones en el central uzbeko Khusanov, mientras que el Madrid ha descartado refuerzos invernales y afrontará la eliminatoria con Lucas y Valverde. El nuevo clásico de la Copa de Europa llega en sus horas más bajas, pero con máxima tensión.