Un Madrid desamparado, sin estilo ni perspectivas, casi pierde un partido con un equipo de Arabia Saudí que este año ni ganó su liga. Y tuvieron que fichar a Simone Inzaghi para ajustar cuentas. Pero en tan sólo cuatro días de entrenamientos, casi tantos como los de Xabi Alonso, poco podían cambiar en sus envenenadas herencias.
Supongo que la decisión de tirar un penalti la tomó el propio Fede Valverde. No creo que se le ocurriera a Alonso. No es un especialista y nunca lo será. Con esa victoria pírrica hubiera podido dibujar un cuadro madridista menos mediocre. Pero ni por esas.
Quiero contar que ni loco Alonso quería iniciarse con este maldito Mundial. Pero le dijeron que o lo aceptaba o no le fichaban. A Xabi le faltó personalidad para rebelarse. Esa es la verdad.
Prefería iniciarse con una herencia envenenada. Sí, porque el síndrome Ancelotti en el Madrid todavía es impactante y poderoso. Acabar el partido con Lucas Vázquez y Modric era aceptar la pobredumbe del viejo estigma.
Pero Xabi no sabía lo que hacer. Ficharon a Alexander-Arnold sin preguntárselo. El Trent de ahora ni me gusta ni me me gustará nunca. Lo quitó por Lucas Vázquez, algo inaudito.
Xabi se volvía loco en la primera parte, porque el Madrid jugaba con centrocampistas que no crean y encima con un Bellingham que ya nadie conoce. Una idiotez de Asencio incluso le costó el empate y, otra vez, el fuerte estigma de Ancelotti hacía que Tchouaméni fuera central, que al final es su puesto en el Madrid.
Lo primero que tiene que fichar el Madrid, si no quiere ahogar a su nuevo entrenador es dejarle richar un Xabi. Y al menos tres creadores de juego en el centro del campo. De otra forma, ¿para qué han fichado a Aloso? Es absurdo.
Pero hasta la fecha no le han dejado ni siquiera elegir un jugador como si el oráculo de Florentino fuera eterno. El Madrid debe cambiar la estructura defensiva y creativa en intensidad o será un desastre y Xabi no durará ni lo que Rafa Benítez.
El equipo actual es un engendro y sin Mbappé el retrato es aún más deprimente. Y todo eso lo veremos para más desgracias blancas, porque con Gonzalo y Arda Güler, los malditos de Ancelotti, no se puede arreglar todo.
Lo mejor del debut es olvidarlo y volver a empezar, aunque la impresión es que para los buenos comienzos habrá que esperar a que pase este Mundial de clubes. Por algo Xabi Alonso quería llegar después. Todo lo que quiere hacer necesita tiempo, entrenamientos y, si es posible, no realizados en una caldera como la de Miami. Pedir tiempo en el Madrid, sin embargo, es como pedir el cielo. Imposible.
El tono inicial del equipo fue el tono del tardomadrid de Carlo Ancelotti, hasta que en la segunda parte lo acaleró la entrada de Arda Güler y es de suponer que unas palabritas del entrenador. Incluso el gol había llegado del mismo modo que siempre, en una contra que en este equipo no necesita entrenarse, porque forma parte de su instinto. El Madrid corre sin pensar. Lo que hay que valorar es qué hace a partir de lo que piensa su nuevo entrenador. La respuesta está pendiente.
La presión está en su cabeza y la prueba es la intención que partía de la posición inicial ante la salida de balón del Al Hilal. Cuando el rival la superaba, el desconcierto. Como antes. Dice Xabi Alonso que quiere que Jude Bellingham sea más centrocampista, es decir que juegue más atrás. En Miami no vimos exactamente dónde.
Más centrocampista fue Dean Huijsen, el jugador de los mejores pases interiores en la salida de la pelota. El suyo fue un debut emergente en el bajo tono general. Sin embargo, hablamos de un central, un defensa, y la línea de la que formó parte estuvo mal, y no sólo por el penalti de Raúl Asencio, a merced de las combinaciones ofensivas en el arranque del Al Hilal, mejor equipo de lo que piensan quienes miran con desdén lo que se cuece en Arabia. Simone Inzaghi lleva en su banquillo tan poco tiempo como Xabi Alonso. Al contrario que Huijsen, la première de Trent Alexander-Arnold fue inocua. Su profundidad ha de llegar. En la banda opuesta, cada día está más claro la necesidad de un fichaje, sea Álvaro Carreras u otro.
La entrada de Güler llevó a Tchouaméni al central, otra maniobra conocida, aunque es la prueba de que el entrenador, un ex mediocentro, sabe por dónde hay que dinamizar el juego del Madrid. A ese tramo le faltó gol, no únicamente el que falló Fede Valverde en el penalti. Nadie sabe si lo habría encontrado Mbappé, resfriado. Gonzalo marcó el suyo en una aparición que sí marca diferencias con el pasado.
Xabi Alonso se encontró con una piedra en el inicio de su camino como entrenador del Real Madrid. Decía Carlo Ancelotti que un empate en el club era la antesala de la crisis, y el conjunto blanco se estrenó con tablas ante el Al Hilal en su estreno en el Mundial de clubes. Ofreció una imagen muy gris, se adelantó por medio de Gonzalo, vio cómo Neves igualaba de penalti y pudo ganar desde los once metros, pero Valverde falló la pena máxima rozando el final. [Narración y estadísticas (1-1)]
En su primera alineación, y sin Mbappé por fiebre, Xabi rompió con el modelo táctico que había usado en el Leverkusen (tres centrales) y mantuvo el sistema al que han estado acostumbrados los futbolistas del conjunto blanco durante los últimos meses: 4-3-3, con Rodrygo y Vini en las bandas, Bellingham como centrocampista y Gonzalo en lugar del francés. Y el plan, como en el tramo final de Ancelotti, hizo aguas.
Trent, titular en su debut junto a Huijsen, avanzó hacia el doble pivote en ataque para liberar a Valverde, pero el intento duró unos minutos. No por decisión de Alonso, sino porque no tuvo el balón.
El Al Hilal, que también estrenaba entrenador en Inzaghi, finalista de Champions con el Inter, dominó la posesión, calmó y aceleró el ritmo del partido cuando quiso y mareó a los blancos en el centro del campo. Aprovechó la poca ayuda defensiva de Vinicius a García y la superioridad que se generaba en ese carril para producir peligro en casi cada acción, y cuando no lo vio claro buscó cambios de juego a la espalda de Trent. Parecía sencillo.
Incapaz de más de tres pases
Milinkovic-Savic probó a Courtois en el primer minuto y a Leonardo, en el nueve, se le escapó un remate por milímetros tras una buena llegada de Cancelo a línea de fondo. Los saudíes, segundos en la última liga por detrás del Al-Ittihad de Benzema, demostraron nivel de competición europea, lo que decía su alineación, y fueron superiores en juego al Madrid, impotente, incapaz de dar más de tres pases seguidos.
Alonso se desesperó por momentos con la pasividad defensiva de sus futbolistas, tanto en la presión como en la intensidad en los duelos individuales. El gol anulado a Lodi por fuera de juego fue un aviso, y el parón de un par de minutos por el calor sirvió al técnico para concretar ideas con sus futbolistas. «Toco y me muevo», explicaba, pidiendo movimiento a los suyos.
En el 33, llegó el alivio en mitad del sofoco. Trent robó un balón y Gonzalo arrancó la contra. Cedió a Vinicius, éste a Valverde y el uruguayo a Rodrygo, que dibujó un buen pase en diagonal a Gonzalo para que el canterano batiera a Bono con un disparo mordido.
Valverde lamenta su fallo en el penalti.AFP
El Madrid encontró un oasis cuando no merecía agua, pero lo estropeó en un par de minutos. En el 39, Asencio, demasiado blando, se equivocó al agarrar a Leonardo dentro del área y el colegiado señaló penalti. Rubén Neves, con pausa, batió a Courtois. El camino hacia el descanso tuvo otro susto para los blancos, porque Al Dawsari, en otra diagonal a la espalda, encaró a Trent, compartió una pared con Savic y buscó una rosca que desvió ligeramente Asencio cuando parecía gol.
En el vestuario, Alonso tomó una decisión drástica. Sentó a Asencio y dio entrada a Güler, bajando a Tchouaméni a la posición de central. El cambio empujó al Madrid y el turco casi marca en el 46, pero se encontró con el larguero.
El paso de los minutos inclinó el campo hacia la portería saudí, aunque sin demasiados intentos madridistas y con cierta decepción en la tarde de Vinicius y Bellingham, muy desaparecidos. Alonso optó por Lucas y Brahim en lugar de Trent y Rodrygo para los últimos 20 minutos y más tarde por el canterano Víctor Muñoz y Modric en lugar de Vinicius y Bellingham. Una delantera de canteranos y secundarios para solventar la ausencia de estrellas.
Los blancos tuvieron el triunfo en un penalti señalado tras revisión de VAR por un codazo de Al Qahtani a Fran. Sin Mbappé, Vini ni Bellingham, se atrevió Fede, que se encontró con Bono. El Madrid, que necesita mejorar, se jugará el pase en los dos próximos partidos contra Pachuca y Salzburgo.
El destino obsesiona al ser humano desde el principio de los tiempos. Ni siquiera para todos los creyentes lo resuelve un «si Dios quiere», un «in sha'a Allah». La filosofía, la literatura y también la teología, con perdón del ser superior, se preguntan por el devenir que nos espera. Uno de los pensadores de culto actuales, el japonés Haruki Murakami, define al destino como una tormenta de arena que cambia de dirección sin patrón alguno. Cuando crees haberla esquivado, la tienes a tu espalda, en cambio constante, como la propia naturaleza. Sobre esos cambios escribió siglos atrás Heráclito de Efeso para concluir que el único destino posible es el carácter. Es decir, la capacidad que tenemos de determinarlo, ya que aguardarlo es inútil. Carácter es lo que define a Raúl González, que ha esperado demasiado tiempo a un destino para el que parecía señalado, el banquillo del Madrid, como un príncipe heredero. Ni siquiera las monarquías lo garantizan, como bien supieron Juan de Borbón y otros nacidos para ser reyes. El Madrid no es una monarquía, no se hereda, se gana. Es un club, pero también una fe que el antiguo capitán representa en carne y hueso. Tras esperar largo tiempo el «si Dios quiere», es momento del carácter, de Heráclito, de Raúl, de hacer madridismo en el exilio para seguir en pie tras la tormenta de arena.
Es la prueba que necesita Raúl y la prueba que necesitan los demás para saber si uno de los futbolistas que mejor ha representado lo que significa el Madrid, está capacitado para dirigir algún día al primer equipo. Quienes han estado cerca lo creen, y es lo que cuentan los futbolistas de la cantera que se han marchado en busca de minutos. Esa información maneja un puñado de directores deportivos, incluso de presidentes, que pensaron en Raúl durante estos últimos años. La respuesta fue siempre la misma, vehiculada a través de su fiel e inseparable agente, Ginés Carvajal. No.
Espanyol, Sevilla, Leeds...
Han sido años de repetirlo. Al Espanyol, en la etapa de Rufete como director deportivo; a este Sevilla a la deriva; al Leeds que dejó Marcelo Bielsa, y al Schalke, donde militó como jugador, aunque el hecho de estar en Segunda es un freno. Raúl busca un proyecto, por eso le tentó la idea del Villarreal, no una urgencia. El Getafe, donde Ángel Torres sabe de la visibilidad que ofrece un gran nombre del pasado en el inicio de su carrera como entrenador, desde Quique Sánchez Flores a Laudrup, Schuster o Míchel, que bien sabe cómo se siente Raúl, le permitiría mantener a su familia en Madrid, pero eso, con sus hijos criados, no es ya una prioridad, salvo por María, la pequeña, de 15 años, que sigue sus pasos como goleadora del cadete del Madrid.
Raúl González, en Valdebebas.Angel MartinezMUNDO
Raúl esperaba una transición natural, la de un ex canterano, ex capitán y estandarte de una época, al que se da la oportunidad después de dirigir al filial. Quizás faltó el ascenso a Segunda del Castilla, pero en ninguna de las dos promociones que disputó en sus seis años lo consiguió. La caída más dura, ante el Eldense. Guardiola, en el Barcelona, ascendió al filial de Tercera a Segunda B, la actual Primera RFEF, pero no a Segunda, algo que sí hizo Luis Enrique. Los madridistas no están en la categoría de plata desde la temporada 2013-14; los azulgrana, desde la 2017/18, hecho que habla de las dificultades.
Esta temporada los azulgrana han caído a Segunda RFEF, algo que puede parecer contradictorio con su cantera, pero los frutos están en el primer equipo. En el Madrid, apenas Asencio, aunque Raúl preparó a otros para probar el salto, Rafa Marín, Mario Gila, Jacobo Ramón, finalmente utilizado, o Joan Martínez, que sufrió una larga lesión. Al técnico le gustaba jugar con tres centrales y carrileros largos, un equipo sólido y vertical, vertiginoso en el despliegue, con jugadores como Peter, y delanteros de potente remate, para lo que reconvirtió a Gonzalo. Puro Madrid. Lo recuerdan como un «entrenador didáctico, que nos hacía mejorar», y estricto en el comportamiento.
El objetivo del ascenso tampoco lo consiguieron Zidane ni Solari, pero tuvieron sus oportunidades. Raúl, nunca. La querencia de Florentino Pérez por el francés, uno de sus grandes fichajes estratégicos, su galáctico preferido, nunca fue la que tuvo por Raúl, cuya mejor conexión en el Madrid fue siempre Jorge Valdano, que lo hizo debutar a los 17 años para sentar a Butragueño. Dentro y fuera del club, como demuestra que pusiera Jorge a su primogénito.
Xabi Alonso, en su presentación.MUNDO
La prueba definitiva
La contratación de Xabi Alonso fue definitiva para el adiós de Raúl. Un ex jugador, aunque no formado en la casa, que dirigió en categorías inferiores en Valdebebas, pero decidió hacer el recorrido que Raúl tiene pendiente. Ni siquiera cuando el tolosarra planteó su idea de incorporarse después del Mundial de clubes, el Madrid pensó en Raúl. Antes estaba Solari. Era imposible tener más pruebas y, a la vez, sentir más desconfianza.
"Estoy preparado para cualquier reto. Y cuando digo cualquier reto, es cualquier reto", dijo Raúl en sala de prensa. No hacía falta ponerle nombre. Podría haber seguido en otro cargo en la cantera que no dirige un ex jugador, sino Manu Fernández, el hijo de un histórico gerente. También antes podría haber entrado en el 'staff' del primer equipo con Ancelotti, con el que tenía una excelente relación. Nada de eso era lo que quería, y menos al final.
La salida tiene, pues, un efecto liberador para Raúl, aunque también para el club, porque el movimiento permite ascender a entrenadores. Arbeloa ocupará su puesto en el Castilla, quizás el compañero que mejor conectó con Xabi Alonso, y bien anclado a los poderes en el entorno del club. Raúl no regala sonrisas ni frecuenta despachos. Recluido en su trabajo y su familia, mitad monje, mitad guerrero, como los templarios, su pasado es el único poder al que puede sujetarse para vencer a la tormenta y, a sus 47 años, ganarse el futuro.
Primera rueda de prensa de Xabi Alonso en el Mundial de clubes y muchos nombres sobre la mesa. 28 preguntas que dieron para más de media hora de comparecencia en la que el técnico tolosarra analizó la actualidad del Real Madrid, la situación de los lesionados, el estilo de juego del equipo, la duda de Mbappé de cara al debut ante el Al Hilal, la ausencia de Rodrygo en el último tramo de la temporada... Todo en uno, y con un mensaje: "Seguro que en el debut nos faltarán cosas, no hay que frustrarse", sentenció.
"Hemos ido recuperando gente y tenemos que centrarnos en las distancias, si tenemos mejores distancias con y sin balón estaremos mejor posicionados y todo irá mejor. Queremos tener el equipo más corto, hemos incidido bastante en todo eso", aseguró sobre los primeros entrenamientos del grupo, donde también han trabajado la presión: "Hoy en día es clave que haya ese equilibrio, que todos estén involucrados en todas las fases. Estoy seguro que el torneo nos irá diciendo cosas y que el último día seremos mejores que ahora. Hay caras nuevas y la recepción ha sido buena. El momento es bueno para todos. Lo de "encender"... hay que demostrarlo en el campo. Mañana empieza el Rock & Roll".
Y a partir de ahí, los nombres. El primero, Kylian Mbappé, ausente en la sesión previa por fiebre. "Kylian se encontraba algo mejor esta mañana, pero no lo suficiente como para entrenar. Hace mucho calor y era mejor que no entrenara, pero lo esperaremos hasta el último momento y mañana por la mañana decidiremos", comentó sobre el delantero galo.
Los siguientes nombres en el foco mediático son los lesionados, que poco a poco se van incorporando a la dinámica del grupo: "Están en diferentes fases. Rüdiger hizo un esfuerzo brutal a final de temporada y no sé si mañana entrará en convocatoria, pero progresa bien y será el primero en volver. El resto, Carvajal, Militao y Alaba necesitarán un poco más de tiempo. Y Camavinga también está mejorando rápido, pero necesita tiempo".
De la enfermería a la posición en el campo de Jude Bellingham, clave en el esquema del técnico: "Jude tiene la capacidad de abarcar mucho campo, pero tiene que partir de la posición correcta. Tiene alma de centrocampista, y tiene que participar en la elaboración, pero luego quiere llegar. Es muy dinámico, así que tenemos que encontrarlo en las posiciones correctas para que nos ayude".
El siguiente, Rodrygo, ausente en las últimas semanas de la temporada por una cuestión que no ha sido pública, entre el tema físico y mental. "Sé lo que ha pasado y cómo el final de la temporada no fue fácil para él. Se tomó un tiempo para resetear y fue bueno. Hablamos desde el primer día y le veo con ganas de disfrutar, especialmente de disfrutar. Hablamos, compartimos y ahora tenemos que ponerlo en práctica".
Siguiente protagonista, Vinicius: "Todo lo que había escuchado sobre Vini se confirmó en diez segundos. Es un jugador muy pasional, muy emocional, hay que estar cerca de él y me gusta tener ese tipo de jugadores. Tenemos que ver cómo lo podemos usar de la mejor manera y en qué posición".
Xabi Alonso tiene un compañero fiel en cada paso que da por The Gardens, el búnker del Real Madrid en West Palm Beach, a una hora de camino del Hard Rock Stadium donde esta noche el tolosarra debuta como entrenador del conjunto blanco ante el Al Hilal (21:00 horas). Ese compañero, esa sombra, es siempre un balón. La pelota ha sido su momento de reflexión durante sus primeros días al mando de la plantilla. Con ella, dando toques o pisándola, reflexiona su plan mientras sus jugadores se preparan para entrenar. «En su cabeza hay un dibujo y quiere que todos aprendan a dibujarlo», explican fuentes cercanas al vestuario.
En ese dibujo hay «mucha intensidad» y «mucha táctica», cuentan desde Miami. Alonso lo controla todo. Salta al césped de Florida y coloca los conos uno a uno, como si fuera un asistente más. Si en el caso de Carlo Ancelotti eran su hijo Davide y Francesco Mauri quienes organizaban las sesiones y llevaban la voz en los entrenamientos, ahora es el propio Xabi quien ordena y manda. Mide los pasos entre conos, coloca bien los balones y solo guarda silencio cuando Sebas Parrilla, su segundo, explica los ejercicios. A partir de ahí, es todo suyo.
Alonso es quien da el primer pase en los rondos, quien devuelve el balón a los jugadores en los ejercicios de grupo y quien actúa como pasador en el inicio de las jugadas de ataque. Quiere estar en primera línea para ser él quien convenza al jugador de que lo que está haciendo es lo correcto. «Que todos aprendan a dibujar exactamente lo que Xabi tiene en la cabeza».
En el sonido de Palm Beach se nota su intensidad. «Con calidad y rápido», «quiero calidad, calidad», «dale, dale, dale», repite en uno de los ejercicios, antes de ponerse él mismo a realizarlo con los jugadores. Es uno más en la sesión con balón y a pesar de llevar ocho años retirado aguanta el ritmo de pases de sus futbolistas.
Este modo de mandar y entrenar no es nuevo, ya lo hacía en el filial de la Real Sociedad y en el Bayer Leverkusen, al que transformó en campeón de la Bundesliga en apenas unos meses estando encima de cada ejercicio y de cada acción. Y los jugadores, claro, lo notan.
«Xabi es muy cercano e intenso. A los jugadores nos ayuda mucho que esté sobre nosotros», dice Fede Valverde en Palm Beach. A unos metros, Dean Huijsen, recién llegado al vestuario, repite el argumento: «Es un buen entrenador y nos está exigiendo mucho». El mensaje se contagia por toda la plantilla. «Genera ilusión, quiere un equipo que sepa a lo que juega», comenta Dani Ceballos sobre la hierba de Florida, donde hace públicos los comentarios de Modric al anunciarse el fichaje del nuevo técnico: «Luka me contaba que cuando compartía equipo con él era muy pesado a nivel de posicionamiento».
En el Four Seasons de Palm Beach, hotel del Madrid durante esta primera fase del Mundial de clubes, reina la ilusión: «Vemos a Xabi en el hotel que se sube por las paredes por empezar. Nos lo dice muy claro. Él tenía dudas de si era el momento pero ahora se ve muy capacitado y con ganas. Eso nos genera mucha ilusión. Estoy seguro que cuando empiece la Liga este equipo funcionará».
Por el césped también aparece Brahim Díaz, a punto de renovar su contrato y centrando también la reflexión de estos primeros días en que «los entrenamientos son muy intensos». «Es un entrenador joven pero con mucha experiencia», añade el andaluz.
Unas horas más tarde, Alonso compareció en su primera rueda de prensa previa a un partido como entrenador del Madrid. Lo hizo en el imponente Hard Rock Stadium y ante una sala de prensa con aforo completo.
Las únicas dudas en su once son la de Kylian Mbappé y la de Antonio Rüdiger. El francés se ausentó de la última sesión por fiebre y es seria duda para el encuentro ante. La humedad en el sur de Florida es altísima, se espera un 74% a la hora del partido (15:00) y las temperaturas superarán los 30 grados, con posibilidad de tormenta tropical. En el conjunto blanco no son demasiado optimistas con la presencia del galo. El alemán, por su parte, ha vuelto hace unos días tras lesionarse el menisco y el cuerpo técnico no le quiere forzar.
El fútbol saudí confía cada vez más en el talento español, dentro y fuera del campo. Un claro ejemplo es Esteve Calzada, que hace un par de años dejó el Manchester City para convertirse en CEO del Al Hilal, uno de los clubes más grandes del país y del continente. Su equipo se mide esta noche al Real Madrid y el directivo se sienta con EL MUNDO en Miami para discutir sobre el partido, el mercado, las ofertas, Cristiano Ronaldo o Vinicius.
Vienen de tres semanas complicadas, de intentar varios fichajes y no conseguirlos. ¿Cómo lo han vivido?
Sí, ha sido atípico. Teníamos una serie de objetivos, pero no los vas a comprometer con contratos de dos o tres años pensando sólo en el Mundial, que va a durar unas semanas. Por eso no hemos fichado a nadie, sólo a un par de jugadores locales. Pero ningún internacional, porque no se ha dado, porque ya estaban con la mente en las vacaciones o porque nos pedían demasiado dinero. El equipo tiene una base sólida que ha dado rendimiento y luego ya vendrá el mercado de verano, que seguimos con ambición de traer buenos jugadores.
Pero al Mundial, siendo importante para ustedes, llegan sin fichajes.
Sí, pero el problema lo hubiéramos tenido si se hubieran ido jugadores, porque el equipo se habría debilitado. Tú fichas porque quieres mejorar lo que tienes. Nos han ofrecido infinidad de jugadores y muchos querían venir, pero si tu primera y segunda opción no se han dado, no vas a ir a la quinta porque ya tienes buen equipo.
Debutan contra el Madrid.
El objetivo es competirle y tenemos mucha ansiedad por jugar estos partidos para ver realmente cuál es nuestro nivel. Porque somos de un continente diferente y no podemos jugar muy a menudo con grandes equipos. Ya dimos guerra hace un par de años cuando nos enfrentamos al Madrid en el Mundialito y tenemos ilusión.
Se decía que Vinicius tenía una oferta de Arabia Saudí.
Eso se dice, yo creo que es una leyenda urbana. Al final es una cosa que nos está pasando mucho. A veces hay cosas que son ciertas y a veces nos utilizan, a mi equipo y a la liga en general, para negociar mejor una renovación o para buscar un mejor contrato generando competencia con el equipo que te quiere. Nos ponen en todas las quinielas. Yo sí te puedo decir que en el caso del Al Hilal nunca ha habido nada con Vinicius, y menos con las cifras que han salido en los medios.
"Buscamos jugadores en su prime, de menos de 30 años y con familia estable"
El gran cambio ha sido el entrenador, con la llegada de Simone Inzaghi, finalista de la Champions con el Inter de Milán.
El presidente ha peleado para convencerle y estamos encantados. No ganó la final, pero es uno de los mejores del mundo. Cuando nos interesamos por él nos pidió que volviéramos a hablar después de la final porque estaba centrado en eso y al final se dio la firma. Muestra la ambición del proyecto.
Surgieron muchos rumores con el posible fichaje de Cristiano Ronaldo por el Al Hilal sólo para el Mundial de clubes. ¿Eran ciertos?
No tenían sentido. Para que la gente lo entienda, el Al Hilal y el Al-Nassr, los dos equipos de Riad, son el Madrid y el Atlético, y el Al Ittihad (donde está Benzema, en Yeda) sería el Barcelona. El Al-Nassr es nuestro eterno rival, no se podía coger por ningún lado. Nunca nos lo vamos a plantear.
¿El siguiente paso es seguir adquiriendo jugadores de talla mundial?
Seguro. Existe esa ambición de traer futbolistas del perfil que trajimos. A veces nos ocurre que se interesan en venir jugadores que están pensando en retirarse, pero esto ya no funciona así. Buscamos jugadores en su prime, de menos de 30 años y con familia estable.
Con Neymar hubo mala suerte por la lesión, pero a nivel comercial fue un éxito.
Sí, ha tenido ese impacto a nivel de seguidores, pero tú lo traes para que rinda en el campo. Si luego tienes tirón en marketing genial, pero la lesión fue una lástima.
En cuanto a los ofrecimientos de jugadores, ¿ha habido un cambio en Arabia? Al principio un gasto desorbitado y ahora más sentido, y a la vez más interés de jugadores y equipos en negociar con los equipos del país que una intención vuestra.
Por supuesto. Hay mucha gente que todavía no lo entiende. Te dicen 'oye, que X jugador estaría dispuesto a ir, que va a hacer un esfuerzo'. No, esto ya no funciona así. Nosotros escogemos a los futbolistas que queremos. Eso está cambiando. En nuestro caso siempre hubo una política muy clara de qué tipo de jugadores queríamos. No era traer talento por traer. Son jugadores bien escogidos y no a cualquier precio. Y el resultado funcionó. Mitrovic, Rubén Neves, Milinkovic-Savic, Bono, Cancelo... Es un equipo potente construido con cabeza.
"No vamos a ser el Madrid o el Barça, pero queremos conectar con audiencias jóvenes a través de los jugadores"
Sin sobrepagar.
Hasta ahora la carrera de un jugador bueno era Europa, jugar Champions e intentar ganarla. Esto lo desvía un poco de lo tradicional, y no podemos olvidar que el dinero juega un papel importante, en este caso por el sistema fiscal del país, que no tiene los impuestos que hay en otros sitios y nos permite ser más competitivos. Negociamos en cantidades netas, es la ventaja.
¿Cómo termina usted en el Al Hilal?
Yo llevaba 12 años en el Manchester City, la última etapa como jefe comercial, y me vinieron a buscar del club más importante de Arabia y de Asia. Una aventura apasionante. Me ha llamado la atención la pasión de la gente, llegando a límites insospechados. Para que te hagas una idea, la gente me para y me pide fotos por la calle. Eso en España y Europa no es habitual. Pides fotos a los jugadores o al entrenador, pero no al CEO. El Al Hilal es como el Real Madrid de Arabia, hay que luchar por todos los títulos y queremos ser conocidos a nivel internacional. No vamos a ser el Madrid o el Barça, pero queremos conectar con audiencias jóvenes a través de los jugadores. La prueba es la llegada de Neymar, cuando tuvimos un crecimiento gigante.
Y el país tiene un plan detrás.
Uno que culminará con el Mundial 2034, así que continuará de esta forma. El traer a estos jugadores era un programa del Gobierno, pero no todos los que vienen vienen pagados por ese programa. Tenemos nuestra propia capacidad.
¿Cómo funciona a nivel presupuestario la liga?
El programa del Gobierno se vehiculiza a través de la liga y te da para unos jugadores por un importe total. No hay un importe exacto. Cada equipo presenta sus ideas, sus jugadores, y la liga tiene su departamento deportivo que ayuda a los equipos más pequeños. Nos viene bien el apoyo del Gobierno y lo complementamos con nuestra propia capacidad de generar ingresos y con donaciones importantes. En nuestro caso tenemos al Príncipe Al-Waleed que es uno de los benefactores del club y que influye decisivamente en fichajes y contribuciones financieras.
Debutó un 22 de febrero después de nueve meses sin competir y con apenas unos días de puesta a punto en México, pero Rayados le entregó el brazalete y casi la ciudad entera a Sergio Ramos, número 93 en la espalda y en varios tatuajes a lo largo y ancho de su cuerpo, y el defensa se convirtió en referente del club desde el minuto uno. Martín Demichelis, por entonces entrenador del equipo, le había llamado hacía unos meses para River Plate, pero Ramos desestimó la oferta buscando el destino correcto. Lo encontró en Monterrey, la segunda ciudad más grande de México, y en el equipo que hoy debuta en el Mundial de clubes ante el Inter de Milán. Rival de Champions y competición fetiche para Ramos, que ganó cuatro de los antiguos Mundialitos vestido de blanco, metido ahora en su laboratorio personal el último año para aguantar el día a día del fútbol a sus 39 años.
Desde ese 22 de febrero han pasado muchas cosas en Rayados, donde Ramos comparte vestuario con viejos conocidos como Sergio Canales, Oliver Torres y Lucas Ocampos. Demichelis ya no es el entrenador, ahora manda Domènec Torrent, técnico catalán que fue durante años asistente de Pep Guardiola en el Barcelona y en el Manchester City. «No me sirve lo que he hecho anteriormente yo ni lo que ha hecho Sergio Ramos. Empezamos desde cero. Pero es un jugador top a nivel mundial. Me he enfrentado muchas veces a él y todo el mundo sabe que es un líder, un jugador profesional, que aprieta, en el buen sentido, a sus compañeros», explicó en su presentación el entrenador. «Vamos a ver», respondió el propio Ramos, cauto, cuando le preguntaron.
El equipo no ha cuajado una buena temporada, eliminado en octavos de la Copa de Campeones de la CONCACAF y lejos de los mejores en el Apertura y Clausura nacional, pero Ramos ha rendido. Ha marcado cuatro goles y no ha soltado el brazalete, que llevará también esta noche en el Rose Bowl de Pasadena, y hasta recibió una tarjeta roja. Cuestión de tradiciones.
«Ese ejemplo contagia»
Su secreto lleva de vuelta a su gran pasión: los caballos. «Es un purasangre», le definen en Monterrey, donde hace unos días se presentó de imprevisto y de forma voluntaria para entrenar antes del Mundial de clubes. La decisión sorprendió en las instalaciones de El Barrial, pero el de Camas quería tener sesiones personalizadas de entrenamiento antes del día marcado por el club para que la plantilla volviera de vacaciones. «Ese ejemplo contagia», dicen en el equipo.
Desde que dejó el Sevilla al final del curso 2023-24, ha entrenado como si estuviera en un equipo, con sesiones de mañana y tarde en gimnasio y con balón. Sin descanso, esperando la mejor oportunidad e invirtiendo miles de euros en personas y herramientas que le ayuden a mantener su puesta a punto: tratamiento con fisioterapeutas, baños de contraste entre frío y calor, baño turco, sauna, cámara hiperbárica... Cosas que ha repetido día tras día en sus épocas en Madrid, París y Sevilla. Incluso ha añadido la famosa luz roja que ha puesto de moda Marcos Llorente, una técnica terapéutica que se utiliza para estimular las células y promover una mayor regeneración de los tejidos.
Ramos, que ya lo ha ganado todo, todavía no observa el final de su carrera y quiere estirar lo máximo posible su etapa futbolística, pero Monterrey ha sido el primer riesgo para él, después de decisiones lógicas como firmar por el Real Madrid, irse luego a París y volver después a Sevilla para reconciliarse con el Sánchez Pizjuán. El caso de México, animado por el Mundial de clubes, por la cultura y el estilo de vida, ha sido su primera decisión incómoda.
Extremar la seguridad
«Tengo la suerte de haber estado muchos años en Madrid, después en París y en Sevilla, y era un paso importante, un cambio muy gigante en mi vida. Y me gustan los retos y conquistar nuevas cosas», dijo nada más llegar a Rayados.
Pero de momento es feliz. Su familia no se ha establecido en el país por las dificultades del año escolar, aunque ha ido a visitarle en varias ocasiones. Vive en una zona residencial con mucha seguridad, lógico en una ciudad de ese calibre que obliga a casi todo el mundo con cierto nivel económico a circular en coche blindado. Está cerca de la ciudad deportiva, evita pasear, algo que tampoco podía hacer en Madrid o París, y cuando va al campo como espectador le rodean varios miembros de seguridad, porque no hay un pasillo privado para acceder al palco y la gente le rodea para hablarle, pedirle fotos o simplemente tocarle.
«Sergio es un caso único, de laboratorio. Mantiene una fisiología pocas veces vista. Su masa muscular, su fuerza, su intensidad y rapidez son de primer nivel, pero destaco su ambición y su carácter competitivo», dijo sobre él Demichelis. Al llegar a Los Ángeles, Ramos concedió una entrevista a la FIFA en la que aseguró que quiere acabar sus últimos años de fútbol «ganando». «El equipo tiene facilidad para jugar este tipo de competiciones y a mi gen competitivo le gusta», explicó, siempre como capitán. «Los líderes los deciden los grupos, pero por mi carácter siempre tuve esa facilidad para tirar del carro cuando el equipo lo necesita, para aconsejar también por mi experiencia. Me siento bien con ello», finalizó. Inter de Milán, River Plate y Urawa Red Diamonds le esperan en el Mundial de clubes.
Los 63 millones que ha pagado el Real Madrid por Franco Mastantuono siguen ocupando el foco mediático de media Argentina antes del debut de River Plate en el Mundial de clubes. Cómo no. A sus 17 años, el mediapunta zurdo se ha convertido en el fichaje más caro en la historia del fútbol argentino. Deja el Monumental, un estadio gigante y con historia, por el Bernabéu, coliseo de leyenda en el planeta entero. «Cuando la presión es desmedida y el juego en alguno aspectos más difícil, un chico joven se hace dueño de una de las dos camisetas más pesadas del país», responde a este periódico Marcos Bonocore, de TNT Sports. Esa es la personalidad de Mastantuono, que aterrizará en Valdebebas en agosto, cuando cumpla 18 años, y que de pequeño tanteó con su destino como tenista. Por suerte para el Madrid, eligió el fútbol.
Nacido en 2007 en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires, River puso sus ojos sobre él muy pronto, a los ocho años, pero ni la familia ni el niño tenían clara la mudanza a la capital ni el día a día en la residencia del equipo. Aguantaron, y Franco avanzó en el fútbol y en el tenis, convirtiéndose bajo el mando de Guillermo Coria, que fuera finalista de Roland Garros, en una de las mayores promesas del tenis argentino. «En el sub'12 era uno de los mejores del país», dijo el extenista.
Mastantuono compaginó botas de fútbol y raquetas esperando una nueva llamada de River, su gran sueño. El tenis, donde destacaba, era para él «una segunda opción». «Mi padre me entrenaba al fútbol desde pequeño y vivía siempre con una pelota. Nunca pensé en una u otra cosa, me gustaba jugar a los dos deportes, pero cuando salió otra vez la oportunidad de hacer una prueba con River, no dudé», explicó en una entrevista.
«La rompía»
Entre 2016 y 2019, llegó a estar entre los cinco mejores jóvenes de Argentina en sub'12 y viajó a torneos por el país junto a Coria en el marco de un programa de crecimiento de talentos. «La rompía, fue un gran tenista. Uno de los mejores. Nos habría dado muchas alegrías en el tenis, pero al fútbol es otro nivel. Menos mal que lo dejó y que lo tenemos en River», declaró Coria a TyC.
En 2019, River llamó a su puerta, estuvo una semana a prueba y se incorporó a las categorías inferiores. «Era campeón infantil de tenis en Argentina, pero por suerte le convencimos», dijo a Clarín Gabriel Rodríguez, coordinador de la cantera de los 'millonarios'.
A partir de ahí, Mastantuono tuvo una evolución extraordinaria. Pablo Aimar, ayudante ahora de Scaloni en la absoluta, le llamó a una convocatoria con la selección sub'17 cuando sólo tenía 14 años y desde entonces ha sido un fijo para la Federación Argentina. Pasó por la sub'20 de Mascherano y en el último parón de selecciones de junio fue uno de los elegidos por Scaloni para el primer equipo, debutando ante Chile y convirtiéndose en el más joven de la historia en debutar con la albiceleste.
«le destaco la personalidad»
Por el camino, corto a pesar de todo, goles casi históricos, como el tanto de falta a Boca Juniors en el Superclásico del pasado 27 de abril. Un golpeo colosal desde 30 metros que se coló en la escuadra de Marchesín y abrió el marcador del encuentro. Era su séptimo gol con River, el segundo de falta.
Para el recuerdo queda también su primer tanto, anotado con 16 años en Copa Libertadores para dar la victoria a River ante Libertad de Paraguay. Goles que explican su talento y su mentalidad. «Más allá de los destellos futbolísticos le destaco la personalidad. La naturalidad con la que toma las cosas», explica Bonocore.
Y en el pasado, el tenis, donde aprendió a competir. «Competir en un deporte donde lo mental pesa mucho me ha ayudado a crecer como jugador de fútbol», dijo en Olé.
El Real Madrid completó este domingo su primera sesión de entrenamiento en Florida y decenas de aficionados se amontonaron en la rotonda de entrada a The Gardens North County District Park, el cuartel general del conjunto blanco en Palm Beach, a 100 kilómetros al norte del centro de Miami. Un parque público con siete campos multiusos, dos zonas de juegos acuáticos, seis pabellones, dos parques infantiles y nueve hectáreas de reserva natural. En este Mundial de clubes, parte de ese terreno ha sido elegido por el cuadro de Xabi Alonso para construir su pequeño búnker en el sur de Florida.
Los blancos aterrizaron el sábado por la tarde en el aeropuerto internacional de Miami, durmieron en su hotel de concentración, el Four Seasons de Palm Beach, y el domingo sintieron por primera vez el césped de The Gardens después de media hora en autobús. Una planificación en la que el departamento de logística del club lleva trabajando durante el último año, porque a pesar de que The Gardens es una instalación ofrecida por la FIFA y ya contó con la presencia de la selección de Uruguay en la última Copa América, el Madrid ha tenido que invertir dinero y recursos en adecentar el lugar para el Mundial.
«Lo hemos hecho todo nosotros. Aquí no había casi nada», cuentan voces desde dentro de la concentración del cuadro español. Entrar en la zona madridista de The Gardens implica pasar tres controles de seguridad, donde se mezcla la policía local con miembros de seguridad del parque y del Madrid. A la entrada, un primer campo que no está siendo utilizado por los blancos, con un pequeño lago a la derecha y una comisaría de Policía improvisada para la ocasión. La seguridad es clave en este torneo, tanto para la FIFA como para los clubes y para las autoridades locales. Nadie quiere repetir los incidentes de la Copa América, donde se vivieron escenas dramáticas en la final, con avalanchas y disturbios, y tanto en la concentración del Madrid como en la del resto de clubes hay policía y seguridad privada.
Al superar los controles avanzamos por un camino pegado a un pequeño lago y llegamos a un nuevo punto de seguridad y a la 'pequeña Valdebebas' del Madrid en Miami, como la llaman algunos miembros del club entre risas: dos campos de fútbol pegados para las sesiones de entrenamiento, una grada para la prensa y para los trabajadores del club, otra carpa para miembros de la expedición, como el departamento de protocolo o la dirección, y al otro lado de los campos de fútbol una carpa gigante con un gimnasio, también construido para la ocasión, que dentro tiene sauna, piscinas de frío y calor, salas de fisioterapia y vestuarios. Todo a cuenta del Madrid, que ha preferido invertir en la comodidad de sus futbolistas.
De hecho, los blancos, según fuentes del club, han tenido que invertir también en el césped de los campos de entrenamiento, comprado a una empresa de Estados Unidos para sustituir el anterior, que no estaba en el estado adecuado. Un detalle curioso teniendo en cuenta que el recinto será sede de entrenamientos de la selección designada durante el próximo Mundial 2026.
A media hora, el hotel. Un resort de lujo pegado al mar donde el Madrid, si es primero de grupo y debe jugar los octavos en Miami, podría estar más de 20 días. El Four Seasons de Palm Beach tiene suites a 8.000 dólares la noche y todas las comodidades: playa privada, spa, restaurantes, salas de juego y hasta tiendas de lujo. Un recinto deseado también para bodas, como pudo comprobar el sábado por la noche Rodrygo desde su habitación en un vídeo que compartió en sus redes.
Ahí pasará Xabi Alonso el primer mes de convivencia con su plantilla, un pequeño campamento de verano que servirá para «hacer equipo», como reconoció el técnico en Miami. «Se tiene que acelerar todo porque tenemos poco tiempo para conocernos y entrenar. Empezaremos a hacer equipo. Venimos con ganas e ilusión», dijo.