El Real Madrid pierde con honra ante el Manchester City y se enfrenta al dilema de Xabi Alonso

El Real Madrid pierde con honra ante el Manchester City y se enfrenta al dilema de Xabi Alonso

Cuando corren, tampoco. Es la conclusión fácil para abrir la base del cadalso sobre el que han situado a Xabi Alonso, con la soga anudada al cuello. La conclusión tiene una trampa, y es que no es lo mismo correr contra el Celta que contra el City. Un Madrid atónico, lento y errático frente a un Madrid intenso, presionante, veloz y sufriente. Un Madrid de jugadores dimitidos en una derrota sin perdón contra un Madrid de futbolistas entregados en una caída con honra ante un grande de Europa. La pregunta es cuál de los dos pertenece a su entrenador y cuál a la idiosincrasia desnuda que anida, como una musa, en el Bernabéu. En la respuesta está la solución: Xabi Alonso, si; Xabi Alonso, no. Ese es el dilema. [Narración y estadísticas (1-2)]

A Florentino Pérez le toca resolverlo, pero hacerlo de verdad, en una u otra dirección, no con la indefinición que sucedió al numerito de Vinicius en el clásico. Que Xabi Alonso es un buen entrenador lo dice el mercado, su brillante pasado reciente en Alemania. Que Xabi Alonso es o no un entrenador idóneo para el Madrid lo tienen que decir los resultados, hasta ahora irregulares, pero en el top-8 de la Champions y a cuatro puntos del líder en la Liga. Jamás podrá serlo, sin embargo, sin la autoridad debida, algo que no siempre ha sentido bajo un fuego que puede ser tan peligroso como el fuego del City. Es el fuego amigo.

La entrega de los futbolistas desde la salida del vestuario tampoco es la más indicativa de si están a full con su entrenador, porque la Champions invoca siempre algo especial en el Bernabéu, algo que trasciende las batallitas familiares, incluso las cuentas pendientes, en una atmósfera de eucaristía colectiva. Rodrygo las tiene, con el técnico y consigo mismo, pero apareció como si hubiera soltado todo el lastre, camino de su primer gol en nueve meses. Pasó del ostracismo a ser lo mejor del Madrid, frente a un Vinicius desenfocado y un Mbappé quebrado en el banco. Después del tanto se abrazó a Xabi Alonso en la banda. O el brasileño es un actor de primera o se trata de un gesto difícil de entender en un contexto de guerra soterrada contra el entrenador.

Sobrehumano Courtois

Rodrygo concluyó una contra sacada del álbum de fotos del Madrid, un prodigio en el que intervinieron la presión, la velocidad y la precisión. Carreras robó a Bernardo Silva, Gonzalo fue el vértice en la transición y Rodrygo cruzó lejos de la envergadura del gigante Donnarumma.

Era el arranque que siempre se espera del Madrid, a fuego, pero de un Madrid mermado, globalmente en defensa y especialmente por la ausencia de Mbappé, el mástil del equipo en este arranque de temporada. Al Madrid, al menos, le quedaba la quilla. Courtois volvió a sostener a los suyos, con intervenciones sobrehumanas, como una doble parada ante Haaland y Cherki, cuando llegó la ola del City, contemplativo y pasivo primero, pero persistente y profundo después, con Doku como un cuchillo en su izquierda. El fútbol de los ingleses es como un caldo, empieza a fuego lento, a veces demasiado lento, más de lo que le gustaría a Guardiola. Sólo había que ver cómo gesticulaba en la primera parte.

Ese City sin profundidad, en cambio, consiguió equilibrar el partido en una acción que señala al trabajo de Xabi Alonso y a la plaga de lesiones en la defensa, a la que se ha unido la del mejor en la zona, Militao. Mal defendido el balón parado, Gvardiol cabeceó y O'Reilly remató desde la salita de estar de Courtois sin que el portero tuviera visión. Cuando el Madrid necesitaba el descanso, Rüdiger agarró a Haaland con disimulo, pero no hay disimulo posible en el VAR, que nada más empezar sacó un penalti a Vinicius fuera del área. En ambas acertó.

Rodygo, ante Bernardo Silva, el miércoles en el Bernabéu.

Rodygo, ante Bernardo Silva, el miércoles en el Bernabéu.AFP

Ser objeto de la pena máxima y acertar en el lanzamiento fue toda la contribución del ogro noruego, suficiente para cualquier delantero, pero escasa para lo que se espera de un personaje de su talla. Con mucho tiempo por delante, Guardiola lo sustituyó, al refrescar todo su ataque, puesto que también se marcharon Foden y Cherki.

Xabi Alonso lo hizo por necesidad en una segunda parte de riesgos, no había otra. Si en el once había prescindido de Güler en favor de Ceballos, llamó entonces al turco, como también a Brahim o hasta Endrick, que estaba en el último estante del armario para el tolosarra. Suya fue la mejor ocasión del partido, salvo el gol de Rodrygo, en un remate al larguero.

Cambios que llevaban el mensaje de la carga ante un equipo al que el Madrid no podía dominar, ni al principio ni al final, porque no tiene la madurez colectiva ni el juego necesario. El primero que lo sabe es Xabi Alonso, por eso decidió esperar y salir a la contra en el primer tiempo hasta que la desventaja le hizo descoserse a la desesperada ante un City que jamás se exprimió. A la desesperada espera, hoy, decisiones para saber si, como dice Guardiola, puede mear en el Madrid con la suya.

Juicio al proyecto de Xabi Alonso: el Madrid espera, también mira al vestuario y se acuerda de Pintus por las lesiones

Juicio al proyecto de Xabi Alonso: el Madrid espera, también mira al vestuario y se acuerda de Pintus por las lesiones

La situación de Xabi Alonso en el Madrid ha alcanzado un punto de casi no retorno, convirtiendo el partido contra el Manchester City de Pep Guardiola en un juicio sumarísimo de 90 minutos sobre el proyecto del técnico vasco en el Bernabéu. Un juicio hacia el técnico, cuestionado, pero también hacia los jugadores, con los que hay un enfado importante dentro del club. En caso de drama nocturno la víctima será Alonso, pero gran parte del vestuario quedará señalada por lo que reclamaba Tchouaméni este martes: «No es culpa del entrenador, nos falta intensidad».

El Madrid jugará en casa, en Europa, ante el entrenador más antagónico del club, con varias lesiones clave mientras vuelve a sonar el nombre de Antonio Pintus, con el vestuario dividido entre los que le apoyan y los que no y con los apellidos de Zidane, Solari, Arbeloa y Klopp deslizándose por el foco mediático nacional. Desastre u oxígeno.

Para saber más

Después del desastre contra el Celta, la reunión entre varios directivos en la madrugada del domingo al lunes en el Bernabéu, adelantada por este periódico, resumió el momento de Alonso en el banquillo. No fue casualidad. Florentino Pérez, reacio a tomar decisiones a mitad de temporada en los últimos años, se encerró en un despacho con sus hombres de confianza y tanteó la posibilidad de destituir a Alonso esa misma noche. Así de grandes son las dudas de parte de la zona noble con el técnico, que acumula una victoria en cinco jornadas y ha pasado de liderar la Liga con cinco puntos de ventaja sobre el Barça a ser segundo a cuatro de los azulgrana, erosionando la confianza de la plana mayor en un proyecto que apenas tiene seis meses de vida.

Pero Florentino aguantó, asesorado por los miembros de su círculo cercano que todavía guardan esperanza en Xabi, con el encuentro contra Guardiola como punto de inflexión definitivo.

La directiva percibe cierto descontrol en la gestión de un vestuario revuelto. Los malos resultados han sacado a flote las quejas de algunos futbolistas y han dividido a la plantilla. A Xabi todavía le quedan partidarios, pero la falta de victorias es determinante.

Muchas lesiones

Por si fuera poco, el técnico ha visto cómo la enfermería se ha ido llenando sin parar en las últimas semanas, con el club poniendo el foco, otra vez, en los servicios médicos y en la preparación física del primer equipo. Al final de la temporada pasada, el Madrid decidió que Antonio Pintus, fichaje estrella de Florentino en 2021, antes incluso de la llegada de Ancelotti, dejara de coordinar la preparación y pasara a un rol más general en la organización. Un detalle que la directiva le permitió al nuevo cuerpo técnico y que ahora se recuerda.

Xabi Alonso, en el entrenamiento del Madrid, ayer en Valdebebas.

Xabi Alonso, en el entrenamiento del Madrid, ayer en Valdebebas.AFP

Alonso ha intentado cohesionar al grupo en las últimas semanas, acercándose más a los futbolistas en el día a día y permitiendo algunas concesiones, pero no terminan de cuajar en el ánimo de una plantilla en la que también se empieza a centrar el foco mediático. En el club son evidentes las dudas con Xabi, pero también hay un enfado importante con la actitud, la intensidad y las quejas de los futbolistas. Una dinámica que ha silenciado Valdebebas en medio de un ambiente extraño. «Es el momento de los jugadores», se repetía en el club hace unos días. Y ese momento no ha llegado.

La zona noble del Madrid no puede permitirse un clima de insurrección continuada, así que en la balanza entre jugadores y técnico, como siempre, caería Alonso, que perdió a parte del grupo desde el día que no castigó a Vinicius tras su enfado por el cambio del clásico. «No sé a qué viene eso», se enfadó ayer el vasco cuando le preguntaron si volvería a hacer esa sustitución.

Tchouaméni, del lado de Xabi

Una rueda de prensa en la que mostró un perfil bajo, lejos de revolverse por las reuniones y los rumores de las últimas horas. Apeló a la unidad del grupo y al apoyo que, según él, le profesa «toda la plantilla», pero obvió criticar los errores de los jugadores, como sí hizo después Tchouaméni. El galo es uno de sus hombres de confianza y fue el elegido por el club para ser portavoz ante la prensa. Un mensaje claro hacia aquellos que mantienen sus críticas.

Enfrente, Guardiola y un City en su mejor momento. Acumula tres victorias consecutivas en la Premier, cinco en las últimas seis jornadas, y está a sólo dos puntos del Arsenal en la pelea por el liderato. Al Bernabéu llega con necesidad, noveno, fuera de los ocho mejores después de la derrota en Leverkusen y con la oportunidad de superar al Madrid en la tabla con una victoria.

Mbappé, seria duda contra el City mientras Xabi Alonso cierra filas: "Siento que tengo el apoyo de toda la plantilla"

Mbappé, seria duda contra el City mientras Xabi Alonso cierra filas: “Siento que tengo el apoyo de toda la plantilla”

Xabi Alonso ha dado este martes una de sus ruedas de prensa más complicadas. Después de la noticia, adelantada por EL MUNDO, de que los altos mandos del Real Madrid se reunieron en la madrugada del domingo al lunes para tratar su futuro tras la derrota contra el Celta, el técnico vasco apareció por Valdebebas para la previa del duelo contra el Manchester City. Un partido que otras veces se centra en Guardiola y que mañana estará condicionado por la situación de Alonso en el banquillo madridista. ", siento que tengo el apoyo de toda la plantilla", contestó.

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"Vamos todos unidos. Cuando uno es entrenador del Madrid tiene que saber afrontar estos momentos con calma y responsabilidad. Esto se puede revertir del enfado que hubo el domingo a la ilusión por mañana", aseguró Alonso, insistiendo siempre en "el partido de mañana" y evitando contestar con demasiada contundencia sobre su situación. "En mi cabeza está el partido de mañana", repitió en varias ocasiones.

El encuentro ante el City es casi un ultimátum para el entrenador, que podría perder el puesto si cae derrotado ante Guardiola. "Todo el mundo está convencido de que podemos ganar el partido. Ya hemos sacado las conclusiones del Celta y la cabeza ya solo está en el City. Estoy seguro que el ambiente será diferente, eso es lo que está en nuestra cabeza. El fútbol va rápido".

Cuestionado de forma constante por su futuro y por los rumores, recalcó que "mi foco está en el equipo" y declaró que "la comunicación es constante" con el presidente. "Desde la confianza y el cariño, todos estamos juntos en esto", comentó.

Xabi Alonso: "Calma, unidad y tranquilidad"E.M

Unos segundos más tarde, apareció Aurelien Tchouaméni, el futbolista elegido para actuar como portavoz del vestuario. El francés fue bastante contundente sobre la falta de intensidad del equipo en las últimas semanas e insistió en el apoyo de la plantilla al técnico. "Estamos todos juntos, si queremos ganar partidos tenemos que luchar todos en la misma dirección. Tenemos que hacer las cosas mejor y tenemos una buena oportunidad para cambiar la dinámica", reflexionó.

El galó reconoció que "a veces lo hacemos bien y a veces muy mal" y que "tenemos que tener compromiso". "Si no jugamos con la máxima intensidad va a ser muy difícil ganar partidos. Para ganar tenemos que dar el máximo".

Además, admitió que la derrota contra el Celta "no fue culpa del entrenador". "Seguro que el plan de partido del entrenador era bueno, pero jugamos nosotros. Si jugamos a nuestro nivel, tenemos más posibilidades. Si perdemos 0-2 es que faltan cosas, como intensidad, y no es culpa del entrenador".

Ya en el entrenamiento, sorprendió la ausencia de Kylian Mbappé, máximo goleador de la Champions esta temporada. El francés, que se rompió un dedo de la mano en el encuentro contra el Celta, sufre unas molestias en su pierna izquierda que le convierten en seria duda para el duelo contra el City. Según fuentes del conjunto blanco, el delantero jugaría "muy limitado" en caso de ser de la partida.

Además de Mbappé, se ausentaron de la sesión Camavinga y Huijsen, todavía recuperándose de sus molestias. Los dos se mantuvieron en el gimnasio, mientras que los lesionados de larga duración (Trent, Carvajal, Militao, Alaba y Mendy) siguen sus procesos de rehabilitación.

El principio del fin del Madrid de Xabi Alonso: de la grieta con Vinicius en el Mundialito y en el clásico a la noche "innecesaria" en Bilbao

El principio del fin del Madrid de Xabi Alonso: de la grieta con Vinicius en el Mundialito y en el clásico a la noche “innecesaria” en Bilbao

Todo ha cambiado en Valdebebas en apenas mes y medio. El 26 de octubre, el Real Madrid ganaba al Barça en el clásico y se ponía con cinco puntos de ventaja sobre su máximo rival en el liderato de la Liga. Hoy, el equipo de Xabi Alonso suma una victoria en las últimas cinco jornadas, es segundo a cuatro de su eterno rival y se desliza ya el final del técnico vasco en el banquillo del Bernabéu. Después de la reunión de madrugada que tuvo lugar el domingo por la noche en Chamartín, los días del tolosarra parecen contados. La dirección del club ya busca entrenadores y un pinchazo ante el City sería el fin definitivo para un proyecto que ilusionó futbolísticamente en el Mundial de clubes, pero que sufrió fricciones internas desde ese mismo momento.

La lesión de Alexander-Arnold antes de la semifinal contra el PSG permitió ser titular a Vinicius, pero la idea de Alonso ante los galos era sentar el brasileño. Una decisión que no había sentado bien al futbolista y que fue el inicio de una relación extremadamente difícil entre la estrella y el técnico. Vinicius venía de ser el ojito derecho de Ancelotti durante cuatro años y no entendía no ser el centro de atención de Xabi.

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La cosa, pues, ya venía torcida desde Estados Unidos. El batacazo ante los galos se tomó en el club como un punto de partida y Alonso insistió en que su proyecto empezaba en agosto, con la nueva temporada. Ahí, alegría a todos los niveles por las 12 victorias en 13 encuentros en el inicio del curso.

El enfado de Vinicius

Pero después del clásico todo cambió. La sustitución de Vinicius ante los azulgrana molestó en las altas esferas del club y el enfado del brasileño hizo pública la brecha entre el banquillo y el vestuario. La directiva, entre la espada y la pared, no castigó al futbolista y deslizó que dejaba en manos del técnico la gestión de la situación, pero la grieta ya era real, aumentada por la insistencia de Xabi en no darle minutos a Endrick, ojito derecho del sector brasileño del vestuario y respaldado también por Juni Calafat, el que les ha traído a todos y cuyas opiniones pesan mucho en las altas esferas del Madrid.

Los futbolistas, que estaban acostumbrados a unos métodos con Ancelotti, no estaban de acuerdo con la forma de manejar el día a día que tenía Alonso y su staff. Muchas indicaciones, muchas horas de vídeo, mucha táctica... Y menos libertad. Grandes estrellas como Bellingham o Fede Valverde no siempre asimilan bien las correcciones, constantes, de quienes les entrenan, especialmente si no son observados (los miembros del cuerpo técnico) como élite.

La lesión de Carvajal volvió a alejar al capitán de un vestuario en el que es clave, la plantilla viajó a Anfield y perdió con contundencia antes de sumirse en una crisis de resultados en Liga que revolvió internamente al equipo: dos empates seguidos ante Rayo y Elche que obligaron a poner todas las cartas sobre la mesa en el viaje a Atenas. Había jugadores que no comulgaban con Xabi y futbolistas a los que el entrenador pedía dar mucho más. Las diferencias eran grandes, pero parecían todavía salvables. El Madrid ganó en Grecia y solventó rencillas, pero empató en Girona y entró de nuevo en el bucle.

La derrota definitiva

A pesar del triunfo en Bilbao, la derrota contra el Celta, ya de vuelta en el Bernabéu después de 36 días, lo ha desmoronado todo definitivamente. La confianza de la plantilla en Alonso está por los suelos y la de la dirección, bajo mínimos. Más allá del resultado, preocupan las sensaciones generales, tanto a nivel personal como futbolístico. Muchos jugadores están lejos de tener una actitud acorde a su responsabilidad y desde el banquillo no se observan las soluciones para poner freno a esta situación. Jugadores como Endrick, una de las mayores inversiones del club en los últimos años, fichado mientras era titular en la selección brasileña y muy cercano a Vinicius, están desaparecidos.

La última polémica ha sido el viaje a Bilbao. El Madrid está acostumbrado a viajar el mismo día a los encuentros de Liga, pero voló a San Mamés en la previa del partido, algo que no sentó bien en el vestuario. "Era innecesario", aseguran fuentes del vestuario. Como compensación, Alonso les dio dos días libres después del triunfo en el País Vasco, llegando al Celta con sólo un entrenamiento previo.

Xabi, valiente en el Mundial de clubes variando esquemas, parece ahora enquistado en el mismo modelo que falló la temporada pasada. Ante el Celta, descartó situar a Valverde en el lateral derecho tanto en la alineación titular como tras la lesión de Militao, y en su lugar apostó por Asencio, un central, en el carril, obligando a Carreras, lateral izquierdo, a jugar en el centro de la zaga.

La realidad es que ante el City de Guardiola Xabi Alonso se juega mucho más que tres puntos. Se juega su puesto como entrenador del Madrid, que ya pende de un hilo. Un nuevo pinchazo, y uno contra un rival como el de Santpedor, le acercaría a la puerta de salida del club. Una victoria le ayudaría a remontar el vuelo, pero necesita muchas para recuperar la confianza perdida. Mientras, se va abriendo el horizonte para dos nombres que ya el domingo se escribían en algunos de los móviles más importantes del conjunto blanco: Zinedine Zidane y Jurgen Klopp. Solari y Arbeloa serían opciones de emergencia por si mañana hay caos.

Xabi Alonso ante el síndrome de Rafa Benítez

Xabi Alonso ante el síndrome de Rafa Benítez

El rey del caos siente, cíclicamente, la necesidad de llamar al orden, como si el Bernabéu fuera una clase alborotada. Nada, sin embargo, le ha ido tan bien al Madrid como al alboroto, el desorden que, por el precio de ser vulnerable, acaba por desordenar, mortalmente, al contrario. Pero como si no pudiera resistirse a la Ley del Péndulo, que es la ley de la gravedad de la civilización, llega un momento en que procede llamar a un entrenador más táctico y disciplinado para poner orden en un lugar donde manda uno y mandan todos, como en una compañía de mosqueteros: uno para todos y todos para uno.

Xabi Alonso fue mosquetero junto a los mejores, Casillas, Sergio Ramos y Modric, los Athos, Porthos y Aramis de una era, además del D'Artagnan Cristiano, y ahora quiere ser un entrenador de autor, por lo que se trataba de un personaje ideal para encajar necesidad e idiosincrasia. Todavía en el inicio del camino, se encuentra ya en el disparadero por los mismos males que sufrieron algunos de los que llegaron con la misma misión: falta de conexión con algunos futbolistas y dificultad para hacer llegar su mensaje. Es el síndrome de Rafa Benítez, arquetipo de entrenador preparado, meticuloso y táctico. Curiosamente, el técnico con el que Xabi Alonso empezó su gran carrera como jugador, en el Liverpool, aunque su relación no acabó como empezó.

Rafa Benítez era, asimismo, un hombre con pasado madridista, aunque sin el brillo de gran estrella de Xabi Alonso. No puede decirse, pues, que no conociera la casa. En el vestuario algunos de los ilustres ponían cara de póker cuando les decía cómo debían perfilarse para optimizar mejor sus disparos. Ahora otros sin ese rango, como es el caso de Bellingham, tampoco aceptan demasiado bien que se le pida correr menos y posicionarse mejor. Con Vinicius o Valverde los desencuentros han sido más evidentes. Entre esos críticos no está Mbappé.

También de la casa era Camacho, que tiró un pulso por elevación y lo perdió, y otras experiencias más exóticas tampoco dieron resultado, como la de Carlos Queiroz, sustituto de Vicente del Bosque, o el 'cuadrado mágico' de Vanderlei Luxemburgo.

José Mourinho fue una excepción, aunque a costa de un desgaste importante en la imagen del club, y no lo fue únicamente por su valía como entrenador y líder, incuestionable, sino por el apoyo incondicional de Florentino Pérez. El portugués es posiblemente el único técnico con el que el presidente ha conectado de verdad. Eso cala en el vestuario como la lluvia fina. Ahí está la clave para saber hasta dónde llegará o no el ciclo de Xabi Alonso, un excelente entrenador, como ha contrastado el mercado, pero el Madrid no responde a las variables del mercado. En su construcción profesional, su futuro parece estar hoy, en manos del mayor creador de equipos de autor que existe, Pep Guardiola. Nadie ha padecido y ha combatido tanto el caos del Madrid.

Reunión de madrugada en el Bernabéu para tratar el futuro de Xabi Alonso: el Madrid ya sondea el mercado de entrenadores

Reunión de madrugada en el Bernabéu para tratar el futuro de Xabi Alonso: el Madrid ya sondea el mercado de entrenadores

La madrugada del domingo al lunes fue larga en el Santiago Bernabéu. La derrota del Real Madrid ante el Celta, 0-2, y la imagen del equipo, sin actitud en la primera hora, desquiciado en el tramo final y sin fútbol durante toda la noche, dejaron a Xabi Alonso en una situación crítica. Según pudo saber este periódico, después del encuentro los máximos responsables del conjunto blanco estuvieron reunidos durante varias horas en los despachos de Chamartín decidiendo si el técnico seguía en el puesto o no.

El conjunto blanco acumula una victoria en las últimas cinco jornadas de Liga y ha pasado de liderar el campeonato con cinco puntos de ventaja sobre el Barça a estar a cuatro de su máximo rival. Todo en poco más de un mes. De la reunión, que duró más allá de la una de la madrugada, salió una reflexión: el partido contra el Manchester City es la última oportunidad para Alonso, la relación entre el vestuario y el técnico es irreparable... Y el Madrid ya está ojeando el mercado de entrenadores para sustituirle. En la lista de favoritos, dos nombres: Zinedine Zidane y Jürgen Klopp.

El despido del técnico vasco estuvo sobre la mesa de esa charla de la manera más clara y directa de la temporada. Hace una semana, antes del partido ante el Athletic Club, se hablaba internamente de un examen final de siete días y tres partidos, contando el duelo de San Mamés, el del Celta y el del City. De momento, una victoria y una derrota, pero el desastre ante el cuadro vigués encendió la mecha de más de un responsable, que quería prescindir de Alonso antes del encuentro ante los de Guardiola, en la misma noche del domingo.

La relación con el vestuario, rota

Al final, y tras la división de opiniones en la cúpula del club, ganó la idea de aguantar a Xabi hasta el miércoles, aunque comenzó a sondearse el mercado de técnicos desde esa madrugada. Todo sabiendo que gran parte del vestuario está a la contra con el entrenador, algo insostenible en un equipo con el funcionamiento del Madrid. La reunión de Atenas y su supuesta conjura han desaparecido.

La rueda de prensa del técnico tampoco ayudó a calmar los ánimos de la zona noble. "Un partido malo en casa se puede tener", declaró el vasco ante los medios, poniendo la lesión de Militao como una de las justificaciones para la mala primera hora: "Nos costó recuperarnos anímicamente de eso". Esas dos frases no cayeron bien.

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le cuestionaron los medios. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente. Una respuesta de alguien que asume su complicada situación.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

Del "Fran, no me jodas" de Xabi Alonso a un Madrid "desquiciado": "Contra el City nos jugamos tres puntos"

Del “Fran, no me jodas” de Xabi Alonso a un Madrid “desquiciado”: “Contra el City nos jugamos tres puntos”

"Fran, ¡no me jodas!". La televisión cazó a Xabi Alonso en el momento decisivo del partido ante el Celta, quizás en un momento decisivo también para su carrera como entrenador del Real Madrid. La expulsión del lateral izquierdo del conjunto blanco tras recibir dos amarillas en dos minutos por sendas entradas terminó de hundir la noche de su equipo, que ya en ese momento iba 0-1 en el marcador y apenas había dado signos de vida. El Madrid de Alonso acumula un triunfo (en Bilbao) en las últimas cinco jornadas de Liga. Una crisis colosal que el técnico desliza en "un partido malo en casa se puede tener" y una situación que asegura poder "revertir".

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "Todos unidos sabemos que podemos revertir la situación. Un partido malo en casa se puede tener. La autocrítica y la exigencia sabemos cuál es en este club, y las derrotas duelen, pero todos juntos el miércoles tenemos la mejor oportunidad para revertir esto", reflexionó en la sala de prensa.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

El Madrid, que salió con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona tras el clásico del 26 de octubre, está ahora a cuatro del conjunto culé, líder en solitario de la Liga. Nueve puntos en apenas 40 días. Sonrojante para un proyecto madridista que había iniciado el año con 13 victorias en los primeros 14 partidos del curso.

"Todos estamos enfadados, evidentemente, porque no era el resultado que queríamos. Desde el inicio esa lesión de Militao nos ha hecho daño, nos ha costado recomponernos anímicamente. Hemos ido ajustando y no ha salido el partido que queríamos. Tenemos que intentar pasar página, son solo tres puntos, queda mucha Liga y tenemos el partido del City para reaccionar", aseguró.

Lo de Militao, "muy preocupante"

La lesión de Militao, "muy preocupante" según el club, es un problema muscular en el isquio que podría dejarle varios meses lejos de los terrenos de juego. El brasileño se une a una enfermería en la que ya están Carvajal, Huijsen y Alaba. "Es una muy mala noticia, estamos sufriendo bastante con las lesiones y nos ha costado reaccionar", explicó Alonso.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

"¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le preguntaron los medios a Alonso. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente.

La polémica

Más allá del resultado, el partido terminó con polémica por las tres expulsiones al Madrid, dos a futbolistas de campo y la tercera a Endrick. En cuanto a Carreras, el colegiado, según el acta, le expulsó por decirle "eres malísimo".

Una vez terminado el encuentro, Carvajal, en ropa de calle, se ha acercado al colegiado y le ha dicho "el nivel que dais y luego llorando en las ruedas de prensa":

Caos y desastre del Madrid

Caos y desastre del Madrid

Actualizado

Caos y desastre del Madrid. Y pierde un partido en casa cuando no había ocurrido nunca. La sensación es que XabiAlonso no puede ser el entrenador del Madrid: todo le viene muy grande y es caprichoso hasta para hacerlo mal.

El final fue como una mediocre comedia bufa. El Madrid y el árbitro hicieron también un ridículo descomunal. Ya se sabía que le gustaba sacar tarjetas, anular goles, hacerse notar... de todo. Llegaba para hacerse famoso en el arrebato del castigo.

Es como un pobre diablo de la lista de Negreira, antimadridista, sin carisma, y como nadie le conoce, decidió armarla en el Bernabéu. Y ahora todo el mundo sabe quién es: el pequeño andaluz sin criterio que quiso ser el actor del partido. Más que Alonso.

Eso no exime a un Madrid que es como un dibujo difuminado por la personalidad de Alonso. Sacó una defensa horrible. ¿Por qué no jugó Rüdiger de inicio? Ya no tiene lo que hay que tener para poner a Valverde de lateral derecho, y eso sólo provocó que jugara de extremo-estorbo.

El Madrid ya se había convertido en el Mr. Hyde, el malo del Doctor Jekyll Ancelotti. Es decir: pases largos a la punta, evitar el toqueteo del balón y ser radicalmente superiores. La escuela Ancelotti y la táctica del contragolpe.

El equilibrio táctico del Madrid

Desde el primer minuto, el Celta se convirtió en el amo del fútbol y del partido. Manejó mucho mejor el balón y con más rapidez. Era el mejor Celta en muchos meses, pero es que jugaba contra este Madrid. Ya veremos cómo resiste las próximas jornadas. Fíjense en el Girona.

Es cierto que el Celta, que se queja de que no marca goles, logró un churro: el del sueco-valenciano Williot. Hasta para un crack es muy difícil meter un gol así. Pero en el Bernabéu lo ve todo el mundo, e incluso cuando el Madrid ya jugaba con nueve, metió también el segundo.

En ningún momento el equilibrio táctico o la estructura del Madrid pudieron con los vigueses. Con Bellingham y Arda Güler —que cada día juega peor—, el equipo de Alonso no puede crear jugadas ni ocasiones de gol. A Vini y Mbappé los encerraron entre una maraña, un enjambre céltico. Xabi nunca tuvo soluciones ni personalidad. Es difícil que recupere la credibilidad ante sus jugadores. Le han convertido en un pelele. Y frente al Manchester puede ser su último partido en el Madrid. Lo escribí: no llegaba ni a Navidad.

El numerito de Quintero González provocó el delirio final, la perversión del sentido. Pero ese pobre hombre quiso hacerse famoso y lo consiguió.

La política ACS del club gira peligrosamente hacia convertir el Santiago Bernabéu en un circo de novedades, como el partido de la NFL. Horroroso, una mierda, porque tras el partido de la puñetera NFL, otra vez el terreno de juego está espantoso, lleno de barro y de baches. Y obligó al equipo a jugar muchos partidos fuera de casa. Creo que provocó la lesión de Militao. El Madrid sale a lesión por partido.

Este fue el partido más horroroso del Madrid en toda la temporada de Xabi Alonso. Lo peor es que no acierta, se equivoca siempre y tiene miedo a sus estrellas. Y eso supone el fin. Porque nadie en la Casa Blanca tuvo respeto por él desde el principio.

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Madrid volvió a entrar en crisis el domingo por la noche en el Bernabéu. Sin fútbol ni ideas, con escasa actitud, con errores y desesperado con el árbitro en el tramo final del duelo, cayó contra un gran Celta en Chamartín. Los blancos terminaron con dos expulsados, Fran García y Carreras, uno por dos faltas y otro por protestar, y abrió de nuevo su herida. Swedberg ejecutó dos brillantes contras del cuadro vigués y sentenció el triunfo de los de Giraldez.

Las lesiones traían de cabeza a Xabi Alonso. Entre la de Carvajal, la de Huijsen y la de Trent, el técnico vasco se encontró con una zaga bajo mínimos y en alerta máxima. Decidió dar descanso a Rüdiger y volver a confiar en Carreras, que hizo de central junto a Militao, pero tuvo que utilizar al alemán por la lesión, aparentemente grave, del brasileño a la media hora.

La noche del domingo encontró al Madrid en extrema calma, demasiado lento con balón, ante un Celta con las ideas muy claras. Los de Giráldez se encerraron atrás con un muro de cinco defensas y un doble pivote y buscaron lo que busca casi toda la Liga cuando juega contra el cuadro de Alonso: regalarle el balón, esperar el error y la falta de claridad, robar y correr. A veces los blancos evitan el plan del rival con menos fallos con la pelota y una presión tras pérdida intensa, pero cuando no lo hacen dejan a Courtois sólo ante el peligro.

Bryan Zaragoza tuvo varias contras en los primeros minutos del duelo al aprovechar varias transiciones rápidas de su equipo y superando a Asencio en los uno contra uno, pero le faltó aliento para elegir mejor la última opción. El Madrid perdía demasiado pronto la pelota y no tenía movilidad en campo rival, algo que notó Alonso, que aprovechó un parón en el minuto 17 para hablar con Bellingham, Güler y Vinicius.

Antes, sólo Arda, con una internada por la derecha del área, y Militao, de cabeza tras un centro, habían hecho trabajar a Radu.

La lesión de Militao

Llegó entonces la lesión de Militao tras una carrera de tú a tú con Durán en un balón largo tras otra buena transición de los vigueses. El brasileño evitó el remate final del delantero gallego, pero se rompió, sufriendo una grave lesión muscular en la pierna izquierda que no le dejaba apoyar. Salvo milagro, estará mucho tiempo de baja.

Un percance que obligó a Alonso a tirar de Rüdiger y que deja al Madrid sin su mejor central a campo abierto, eso que tantas veces necesita cuando no hace bien la presión.

Con el paso de los minutos, el Madrid fue encerrando en su campo al Celta, más por cansancio rival y por la inercia del partido que por fútbol. Bellingham comenzó a aparecer entre las rocosas líneas rivales y la calidad individual de los blancos permitió algunas ocasiones. Güler lo intentó desde lejos, tuvo después la más clara de la primera parte al definir desviado una dejada de Mbappé y Vinicius perdonó ante Radu con una volea tras un envío largo de Tchouaméni. Poca producción para lo que necesitaba el partido.

En el área rival, el Celta mantenía la misma idea: robar y plantarse en tres toques en zona de peligro. Así lo hizo en el 40, pero Courtois salvó el flojo disparo de Durán en el mano a mano.

Goles y rojas en el segundo tiempo

Tras el descanso, el guión se mantuvo, creciendo el drama madridista. Los blancos, sin ideas, sin movilidad y sin fútbol, fueron regalando metros a un Celta que creció en los pies de Borja Iglesias, amo y señor de las contras de su equipo. En el 53 y tras una buena gestión del delantero, los de Vigo se encontraron con el balón en tres cuartos, Bryan recibió en la izquierda, puso un buen centro raso para Williot y el sueco, de espuela, definió con arte hacia Courtois.

Alonso movió su árbol, dando entrada a Rodrygo por Asencio, pero se encontró con el error de Fran García diez minutos después. El zurdo vio la roja por dos entradas a destiempo en apenas dos minutos, lo que desesperó a Xabi: «b», le dijo el vasco a su futbolista, tal y como se vio en televisión.

Con el gol el contra y un hombre menos, el Bernabéu entró en caos. Contra sí mismo y contra Alejandro Quintero, el colegiado. La grada se echó encima del árbitro en cada parón y en cada decisión, y los jugadores se contagiaron de la desesperación generalizada.

Mbappé pudo empatar en el 73, pero su vaselina se fue alta. Gonzalo tuvo un cabezazo claro, pero salió desviado. Y a partir de ahí el Madrid cortocircuitó. Todavía con 0-1, Carreras vio la roja por protestar y los blancos se quedaron con nueve. Máxima desesperación y el segundo de Swedberg para confirmar la primera derrota del curso en casa y la tercera en general. Es una victoria en cinco partidos de Liga. Crisis total.

La "necesaria" paz mental y física de Rüdiger a la espera de negociar un nuevo contrato con el Madrid

La “necesaria” paz mental y física de Rüdiger a la espera de negociar un nuevo contrato con el Madrid

"Es uno de los líderes del vestuario. Su energía se nota". Antonio Rüdiger ha vuelto y la defensa del Real Madrid parece otra. El alemán ha disputado los 90 minutos en los dos encuentros del conjunto blanco en Montilivi y San Mamés, y aunque ante el Girona el equipo no pasó del empate, Xabi Alonso ha visto mejorada la solidez defensiva de su plantilla. El alemán, que jugó con dolor en su rodilla durante gran parte de la temporada pasada, se operó en abril, regresó en el Mundial de clubes y se rompió en septiembre, obligándose a realizar un parón físico y mental que en el fondo, según los que mejor le conocen, "necesitaba".

Su calvario comenzó mucho antes de la artroscopia del 29 de abril, en la que se trató la rotura parcial del menisco de su pierna izquierda. Incluso antes del día 26 de ese mes, cuando su grito de dolor sorprendió a sus compañeros en mitad de la celebración de uno de los goles de la final de Copa contra el Barça. No pudo más. Llevaba meses jugando con molestias, exprimiendo su cuerpo para ayudar a un Madrid lastrado por las graves lesiones de Carvajal, Militao y Alaba. Él también debería haber parado, pero no lo hizo.

Tomaba antiinflamatorios antes de cada sesión y realizaba ejercicios de rehabilitación después de cada encuentro centrados en proteger su maltrecha rodilla, vendada por debajo de la rótula en cada encuentro. Hasta que llegó la final de Copa, su lesión y la sanción por lanzar un objeto hacia De Burgos Bengoetxea.

Impulsado por ese compromiso con el Madrid, volvió a tiempo para jugar las eliminatorias de octavos, cuartos y semifinales del Mundial de clubes, de nuevo por la necesidad del conjunto blanco, que todavía no había recuperado del todo a Militao. Esa aceleración en la recuperación de la artroscopia y el poco descanso entre una temporada y otra terminaron destrozando al defensa alemán, que el viernes 12 de septiembre sufrió una grave lesión muscular en el recto anterior de su pierna izquierda. Entre dos y tres meses de baja.

"No hay prisa"

Con Militao recuperado y Huijsen ya asentado en el once, el mensaje desde el club y desde el entorno del futbolista era claro e innegociable: "No hay prisa". Más allá de las herramientas que ya usaba en su día a día, como la cámara hiperbárica, Rüdiger ha pasado mucho tiempo con Guido Spirandelli, uno de los fisioterapeutas del club. Ha sido su sombra durante las sesiones en Valdebebas. Después, otro mensaje contundente: "Relax mental y físico".

Después de las complicaciones de la última temporada, con un curso exigente por el calendario y las lesiones de sus compañeros, Rüdiger se encerró en su casa de La Finca con su mujer y sus dos hijos. La lesión le dejó fuera de los parones internacionales de octubre y noviembre y le hizo perderse 15 encuentros del Madrid.

Poco a poco se empezó a acercar al campo 1 de la ciudad deportiva, donde entrena el primer equipo, aunque antes ya había tocado balón en solitario. Por eso cuando el día 24 de noviembre entrenó por primera vez con sus compañeros, ya estaba casi a su ritmo. Seis días después, ante el Girona, fue titular. Y tres más tarde, ante el Athletic, repitió en el once.

180 minutos en los que ha mostrado que sus lesiones están superadas, aunque la idea de Alonso, una vez recuperado Huijsen de su lesión, es intercalar a Militao, al alemán y al español para evitar sobrecargas innecesarias. En el horizonte, la finalización del contrato de Rüdiger el próximo 30 de junio. A sus 32 años, que serán 33 en marzo, la regla del club será ofrecerle una ampliación de un año, aunque las conversaciones empezarán en las primeras semanas de 2026. El alemán ya espera al otro lado del teléfono.