Mourinho-Arbeloa, 13 años de fidelidad, cambios de móvil y “mucha influencia”: “Le cambió la vida”

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El 1 de junio de 2013, durante el último entrenamiento de José Mourinho y su cuerpo técnico al mando del Real Madrid, Álvaro Arbeloa quiso recordar el momento con una foto con el entrenador portugués y sus asistentes. Se los llevó al banquillo del campo 3 de la ciudad deportiva y demostró con una imagen la fuerte influencia que habían tenido sobre él en esas últimas tres temporadas. «Nos vemos pronto, amigos», escribió en sus redes sociales. «La amistad no se negocia, son mis amigos porque se lo han ganado», explicó. Casi 13 años después de aquella imagen, Arbeloa y Mourinho se reencontrarán por primera vez en el césped en un Benfica - Real Madrid que puede condenar a los portugueses y enviar a los blancos a los octavos de final de la Champions. Un reencuentro en persona tras años de contacto en la distancia, de charlas por teléfono a pesar de los cambios de número del portugués, y de influencia, mucha influencia. «Le cambió la vida, es su gran referente», admiten a este periódico los que mejor conocen a Arbeloa.

«No habrá nadie como José. Es un espejo. Ha tenido mucha influencia en mí. Sentó las bases de lo que sucedió después en el Madrid con Ancelotti y Zidane. Y sé que el club se lo ha valorado estos años. Fue, es y será uno di noi», dijo el salmantino en la sala de prensa del Estadio Da Luz, donde el Madrid consiguió la ansiada décima Copa de Europa en 2014. Unas horas antes, cruzando el puente 25 de abril hacia la otra orilla del río Tajo, Mourinho se emocionaba al recordar a «mi niño» Arbeloa. «Es mi Arbeloa, antes y después del partido. Es mi niño, uno de los mejores hombres que tuve en el Madrid, uno de mis favoritos», dijo el de Setúbal en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Seixal, a apenas media hora en coche del pueblo natal del entrenador portugués.

Ahí entrenó el Benfica 24 horas antes del encuentro ante los blancos y ahí se emocionó el portugués al recordar a Arbeloa y Xabi Alonso, cuestionado en cinco ocasiones por los medios españoles. «Son mis chicos. Me emocioné cuando jugué contra Xabi, cuando estaba en Leverkusen, y me emociona pensar en jugar contra Álvaro», dijo, serio y preocupado por la situación de su equipo, al borde de la eliminación continental. «En cómo terminó lo de Xabi no entro, no me interesa. En el fútbol es muy difícil que algo me sorprenda», declaró, sin entrar tampoco en el caso Negreira: «No me interesa».

"Una manera de hacer las cosas"

Esa relación entre Mourinho, Arbeloa y Alonso creció durante las tres temporadas del técnico en el Bernabéu, durísimas a nivel deportivo y emocional, con una grieta importante en aquel vestuario pero con los mimbres de un Madrid que terminaría ganando cuatro de las siguientes cinco Champions que disputó entre 2014 y 2018. «Ser mourinhista es una manera de ser y de hacer las cosas, de ir siempre de frente, defender tus ideas a muerte, ser honesto e íntegro, y no tener miedo a ser como eres», reflexionó Arbeloa un par de años más tarde sobre una palabra que terminó dividiendo al madridismo, a su afición y a algunos de sus jugadores, y que enfrentó más que nunca a varios futbolistas y al entrenador con parte de la prensa.

Mientras la polémica crecía en los clásicos y en la selección española, Arbeloa se convirtió en uno de los grandes defensores de Mourinho, tanto en público como en privado. «Hay un sector de la prensa que está cogiendo un camino equivocado. El club debe apoyar a Mourinho a muerte y ojalá que así sea», dijo en 2011, entre el Mundial y la Eurocopa y en mitad de la guerra de clásicos contra el cuadro de Guardiola, con la final de la Copa en Mestalla como uno de los puntos de inflexión.

"Puedo llamarle a las tres de la mañana"

La selección terminaría ganando el torneo, el siguiente año sería el último de Mourinho y Arbeloa ganaría la Copa de Europa con el Madrid, pero aquellos meses crearon una relación que dura hasta hoy. «Es la persona más valiente que he conocido en el mundo del fútbol», admitió años después el futbolista. Las carreras de ambos les separaron, pero la tecnología les mantuvo «cerca», cuentan en sus entornos, a pesar de la distancia.

Mourinho se fue unos años a Inglaterra y después a Italia, Turquía y ahora Portugal, cambiando «mucho» de número de móvil, pero manteniendo el contacto con «sus chicos», Arbeloa entre ellos: «He intentado molestarle poco porque sé quién es, que ha cambiado de teléfono varias veces, pero hemos mantenido el contacto. Sé que puedo llamarle a las tres de la mañana».

Esto es lo que tiene que pasar para que Madrid, Barça y Atlético eviten los dieciseisavos de la Champions

Esto es lo que tiene que pasar para que Madrid, Barça y Atlético eviten los dieciseisavos de la Champions

Vuelve el manicomio. Última jornada de la Champions. Son 17 partidos de 18 con algo en juego. Tres de los cinco equipos españoles tienen serias opciones de meterse en el top 8 y uno de hacerlo en el top'24. Sólo los aficionados del Arsenal y del Kairat se aburrirán, por opuestos motivos. Mientras, los de Real Madrid, Barcelona y el Atlético de Madrid no sólo empujarán por las victorias, sino que también lo harán por los goles para poder evitar la ronda previa a los octavos en este nuevo formato en el que todos los partidos se jugarán esta noche a las 21.00 horas.

Decía un imberbe Álvaro Arbeloa que él cree que el primer consejo que le daría Mourinho para ser un buen entrenador sería "ganarse el respeto de los jugadores" y, luego, "su cariño o su afecto". "Pero primero el respeto". En esta recomendación estilo Maquiavelo en su famosa obra El Príncipe se está manejando el técnico salmantino para recuperar a un vestuario y pelear por las dos causas que le quedan. Y Europa, como todo aficionado del Real Madrid sabe, es siempre la principal.

Precisamente, alumno y maestro se encontrarán en Lisboa con los blancos asegurando el top'8 con una victoria desde su actual tercer puesto con 15 puntos, que podría incluso auparles a la segunda posición si el PSV gana al Bayern. Casi también con un empate. Mientras que una derrota ante las águilas podría condenar de nuevo a los blancos a jugar la ronda previa si ganan todos los que vienen por detrás. Al portugués, en cambio, sólo le valdría ganar y que no lo hiciera ninguno de los que le precede para estar en el top 24.

Diferencia de goles

El Barcelona y el Atlético se sitúan en ese numeroso vagón de equipos, hasta ocho, que suman 13 puntos y su posición final va a depender no sólo de las victorias, sino de la diferencia de goles para ir directos a octavos. Las opciones de los culés, novenos en la tabla con un +5, son mayores que las de los rojiblancos, duodécimos y con +3. Ambos se pueden beneficiar del duelo entre el PSG y el Newcastle, sexto y séptimo respectivamente, ya que podrán adelantar al que pierda o a los dos en caso de empate.

Los de Flick se enfrentan a un Copenhague en el Camp Nou al que intentarán golear para asegurarse estar entre los ocho mejores, aunque ganando por la mínima, gracias a su diferencia de goles, también tienen muchas opciones de estar. El empate dificultaría mucho su clasificación mientras que la derrota prácticamente la descarta. Los daneses, ganando, podrían entrar en el top 24, lo que permitirá al Barça enfrentarse con un equipo que no puede visitar el Camp Nou puramente a defenderse, lo que facilitará su labor ofensiva.

El Atlético de Simeone se complicó el top'8 con su empate en Turquía. Dijo el Cholo antes de ese duelo que necesitarían los seis puntos, pero con cuatro podrían estar entre los ocho mejores. Deben, no obstante, golear al Bodo Glimt y mejorar el goal average de hasta cuatro equipos ante un conjunto noruego que tiene una remota opción de entrar en el top 24. Esa opción pasa por ganar en el Metropolitano, algo inédito en esta Champions. Un empate necesitaría una combinación de resultados casi imposible para que los rojiblancos estuvieran en el top 8 y una derrota les condenaría a la previa, fase que consiguieron evitar el año pasado.

Araujo, el miércoles, durante el último entrenamiento del Barça.

Araujo, el miércoles, durante el último entrenamiento del Barça.AFP

Un gran comodín para el Atlético es precisamente el Athletic. Los leones, actualmente en el puesto 23 con una diferencia de goles de -4, podrían eliminar las opciones del top 8 del Sporting de Portugal (10º) si les vencen en San Mamés. Ganando se colarían en la ronda previa y empatando también tendrían posibilidades ya que muchos de los equipos con los que se disputa esas posiciones se enfrentan a gigantes europeos que pugnan por estar en octavos de manera directa. Una derrota pondría en un 99% punto final a la participación de los leones en la máxima competición continental.

El Villarreal tiene un flaco consuelo en esta última jornada de Champions. A los amarillos sólo les queda buscar la honra ante el Leverkusen y, de paso, hacer un favor al Athletic en su disputa del top'24. Con un solo punto y penúltimos en la clasificación, los de Marcelino han mostrado dos caras esta temporada y necesitarán la de La Liga para, al menos, asegurar dos millones de euros por su primera victoria en esta fase de grupos. De 21.00 a 23.00 horas, media Europa estará con la calculadora en mano.

Arbeloa: “Veíamos las ruedas de prensa de Mourinho en el vestuario. No habrá nadie como él. Ha sido, es y será ‘uno di noi'”

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Día de elogios cruzados entre Álvaro Arbeloa y José Mourinho en Lisboa. Por la mañana, el técnico portugués le dedicó unas bonitas palabras en la sala de prensa de la ciudad deportiva del Benfica, diciendo que el entrenador del Real Madrid era "uno de mis niños". "Uno de los mejores hombres que tuve en el Madrid". Por la tarde, el nuevo técnico del conjunto blanco repitió los elogios hacia el luso. "No habrá nadie como él. Las bases de lo que llegó esos años de Ancelotti y Zidane las puso José Mourinho. Y dentro del club se lo han valorado así. Ha sido, es y será uno di noi", declaró.

"Tenemos un partido importantísimo contra un gran equipo, ya les he dicho, que incluso si vinieran con el equipo de la Youth League el Benfica tendría el mejor líder posible. Les he avisado, venimos con una humildad tremenda", advirtió Arbeloa en la primera respuesta. No le habían preguntado por Mourinho, pero el técnico blanco ya puso su nombre sobre la mesa.

Desde la parte deportiva a la personal, Arbeloa recordó la etapa que estuvo al cargo del portugués. "No me he perdido la rueda de prensa del míster esta mañana, no me las perdí como jugador y tampoco ahora. Poníamos en el vestuario sus ruedas de prensa y es un orgullo tremendo escuchar todo lo que ha dicho de mí. Ha sido mucho más que un entrenador para mí tanto a nivel deportivo como personal. Es un espejo, no habrá nadie como él, cualquiera que quiera intentarlo fracasará. La influencia que tuvo en mí y lo que pude aprender a nivel táctico y comunicativo fue increíble".

"Un grupo muy comprometido"

En cuanto al Madrid, que si gana confirmaría su presencia entre los ocho primeros de la Champions, Arbeloa aseguró que "he visto un grupo muy comprometido, predispuesto a escuchar y trabajar, predispuestos a hacer en el césped lo que hemos hablado". "Tiene mucho mérito todo lo que están haciendo los jugadores", añadió.

El Madrid entrenó esta tarde en Da Luz, en contra de la idea que tenía Xabi Alonso en su etapa, cuando entrenaba en Valdebebas y viajaba después a la ciudad de su rival sólo para dormir en el hotel. "No es Xabi el único entrenador que prepara en su ciudad deportiva. Me parecía importante venir hoy aquí, a un estadio que nos trae buenos recuerdos, entrenar, sentir la importancia del partido... Para los jugadores era bueno. No creo que sea ni mejor ni peor que las decisiones de otros entrenadores", dijo Arbeloa.

Mourinho: “Arbeloa es uno de mis niños, fue uno de los mejores hombres que tuve en el Madrid, de mis favoritos”

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"Es uno de mis niños". Jose Mourinho, serio y preocupado por la situación del Benfica en la Champions League, con la necesidad de ganar al Real Madrid este miércoles para tener alguna posibilidad de jugar el playoff continental, admitió su "emoción" al enfrentarse a Álvaro Arbeloa. "Álvaro es uno de mis niños, un exjugador especial. No ha sido el mejor jugador, pero desde el punto de vista humano es de mis jugadores favoritos de todos. De los mejores hombres que tuve en el Madrid", expresó el técnico portugués.

En una sala de prensa abarrotada de medios lusos y españoles, Mourinho le deseó a Arbeloa "una carrera fantástica" y valoró también el paso de Xabi Alonso por el Santiago Bernabéu. "Xabi es otro de mis chicos, sí. Sólo tengo recuerdos positivos. Mañana tendré la emoción de jugar contra Álvaro, lo sé, porque jugar contra Xabi ya me ha emocionado en su momento. Sentí una alegría muy grande por lo que hizo en Leverkusen y después cuando llegó al Madrid", aseguró.

Del cambio de técnico, eso sí, no quiso hablar: "De cómo terminó y por qué... No me interesa. En el fútbol es muy difícil que algo me sorprenda. Ahora su carrera irá en otra dirección, ha demostrado el nivel de entrenador al que puede llegar", insistió.

"quiero mucho al Madrid"

El portugués comentó que no ha hablado por teléfono con Arbeloa, pero que "no hace falta". "Lo que quiero es que le vaya todo bien porque le quiero mucho y quiero mucho al Madrid. Sólo quiero que le vaya mal mañana, después que le vaya bien siempre. Y él seguro que piensa lo mismo del Benfica", dijo, y reconoció que "no conozco a Álvaro como entrenador". "Sólo he seguido los resultados con los jóvenes del Madrid, pero no con mis ojos. Lo que puedo decir es que tiene una dimensión humana para ser entrenador del Madrid. Consejos ninguno, lo importante para mí es que él está feliz y que le gusta ser entrenador".

Cuestionado por el caso Negreira y sus famosos "¿por qué?" en rueda de prensa tras algunos clásicos ante el Barcelona, Mourinho rechazó dar una respuesta larga: "Es una cosa que no me interesa, honestamente. No me interesa, pienso en hoy y en mañana, no en ayer. Lo que ha pasado ha pasado, y ya está".

Su Benfica necesita ganar: "Si ganamos, vamos al vestuario y sabremos si clasificamos o no. No tenemos otra opción. Tenemos que jugar con el único pensamiento que tenemos que ganar".

Endrick renace de sus cenizas en Lyon: una llamada de Ancelotti y una charla con Florentino

Endrick renace de sus cenizas en Lyon: una llamada de Ancelotti y una charla con Florentino

El pasado diciembre, Carlo Ancelotti mantuvo una conversación con Endrick, un chico que siempre había escuchado sus consejos durante la temporada que compartieron en el Real Madrid. Durante esa charla, el actual seleccionador de Brasil convenció al delantero de que la mejor opción para su futuro sería encontrar un equipo donde pudiese disputar minutos. De otro modo, su presencia en el Mundial 2026, se antojaba imposible, dada la feroz competencia que suponen Matheus Cunha o Joao Pedro para el puesto de '9' en la canarinha. Lo que quizá no podía esperar Carletto, sólo seis semanas después de aquella llamada, era una explosión tan fulgurante.

En sus tres primeros partidos con el Olympique de Lyon, Endrick suma cuatro goles y una asistencia. Durante sus 31 compromisos de Liga y Champions con el Madrid, su registro se redujo a dos tantos y un pase de gol. Este curso, la situación se había vuelto tan desesperada que el propio delantero no dudó en pedir permiso a Florentino Pérez para buscar nuevos horizontes. El presidente, que en principio no lo tenía del todo claro, dio finalmente el visto bueno a la cesión.

El pasado domingo, Endrick anotó el primer hat-trick de su carrera ante el Metz, colista de la Ligue 1, incapaz de sujetar sus arrancadas por el perfil derecho del ataque (2-5). Esas aceleraciones de 50 metros que en 2022 ya cautivaron a los ojeadores de los mejores clubes del planeta. «Hemos hablado con su padre. Ojalá pueda venir porque es un jugador que necesitamos», admitió Xavi Hernández, técnico por entonces del Barça. Endrick apenas había jugado un par de partidos con el Palmeiras, pero ya asombraba por la potencia de su zancada, su disparo con la zurda desde la frontal y su infatigable intensidad en cada acción.

Viaje a Estados Unidos

Esas virtudes se diluyeron a las órdenes de Ancelotti, siempre atento a las jerarquías del vestuario. La verticalidad de Endrick tampoco enamoró este verano a Xabi Alonso, que buscaba a alguien más asociativo en el ataque. Su lesión en los isquiotibiales de la pierna derecha, que le dejaba fuera del Mundial de clubes, iba a coincidir con las apariciones de Franco Mastantuono y Gonzalo García. De modo que unos días después del inicio del torneo, Endrick no dudó en viajar a Estados Unidos para hablar en persona con el preparador donostiarra. En diciembre, la recuperación para la causa de Rodrygo redujo a cenizas sus opciones.

Endrick terminó decantándose por Lyon tras una llamada de Paulo Fonseca, que le prometió un hueco fijo en su ataque. Todo un regalo de Reyes para el técnico portugués, que ha tenido que lidiar con la crítica situación financiera del Olympique, descendido provisionalmente el pasado agosto por una deuda superior a los 500 millones de euros. Incluso en esta tesitura, Les Gones acordaron pagar un millón de euros -la mitad de su salario- hasta junio.

Tras un arranque titubeante, con tres derrotas en las ocho primeras jornadas de Ligue 1, el Lyon enlaza ahora ocho victorias consecutivas en las tres competiciones. De hecho, se perfila como un firme candidato al título en la Coupe de France, donde el PSG ya ha caído eliminado, y la Europa League, donde ocupa el liderato tras su triunfo del pasado jueves ante el Young Boys (0-1).

Endrick, el domingo, ante Colin y Fischer en el Stade Saint-Symphorien.

Endrick, el domingo, ante Colin y Fischer en el Stade Saint-Symphorien.AFP

Buena parte de este salto cualitativo debe atribuirse a Endrick. Sus cifras anotadoras son las mejores en el Stade Gerland desde agosto de 2017, fecha de la irrupción de Mariano Díaz, otro ex madridista. Incluso cuando no marca, la influencia del '9' en el juego resulta apabullante. Contra el Brest, por ejemplo, dejó nueve regates completados, 13 duelos ganados, 12 toques en el área rival y cinco pases que acabaron con disparo de un compañero.

En caso de repetir estos números de un modo regular, Ancelotti podría abrirle por primera vez un hueco en las convocatorias. Porque en sus 14 partidos previos con Brasil, a las órdenes de Fernando Diniz y Dorival Junior, Endrick sólo disputó uno como titular, en los cuartos de la Copa América 2024 ante Uruguay. Sin embargo, hoy vuelve a mostrar todo su potencial con apenas 19 años. Durante este siglo, sólo Jérémy Ménez (17 años y 260 días en enero de 2005), Kylian Mbappé (18 años y 53 días en febrero de 2017) y Ousmane Dembélé (18 años y 296 días en marzo de 2016) anotaron un hat-trick a una edad más temprana en la Ligue 1.

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

«Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien». El madridismo que ama a José Mourinho, y que empieza por su presidente, lo hace por lo que dejó escrito Fernando Pessoa: ama lo que Mou significó en una etapa crítica. Un tiempo que fue de los aplausos en el Bernabéu a Ronaldinho por parte de un señor con bigote a ver el propio estadio arrasado por el paso de un Atila con zapatillas de ballet. Era Pep Guardiola. Mourinho también lo padeció, pero acabó por llevar a la implosión a su antónimo hasta derrotarlo, hecho que inflamó el orgullo de buena parte del madridismo, aunque fuera a costa de minar el campo con la irreverencia y la ira. El portugués se marchó, desgastado por su propia cruzada, pero la ira se quedó entre nosotros. La nostalgia no siempre es por amor.

La saudade, la nostalgia, es un sentimiento muy portugués. Está presente en los personajes de Pessoa como en los de Eça de Queiros u otros grandes escritores lusos, aunque Mourinho tenga poco que ver con el introspectivo Bernardo Soares, protagonista del Libro del desasosiego. Mou es The Special One, el mejor actor del fútbol, aunque ya sólo un gran entrenador en su invierno.

La nostalgia por el pasado de blanco es mayor por parte de una legión de fieles madridistas que por el propio técnico, cuya saudade es únicamente de sus tiempos de gloria. La realidad es que no los vivió en el Bernabéu, y no sólo por los títulos. También por el feeling. Mou se sintió en su salsa en la Premier, porque en Inglaterra era el personaje de una comedia. Aquí lo convertimos en el personaje de una tragedia, algo muy español. El error fue nuestro.

La superioridad moral del Barça

La era de Mourinho en el Madrid no fue únicamente la de los insultos o el juego extremo y duro. También la de la rebelión frente a un Barça que, además de dominar en el campo, se había situado en una posición moral de superioridad. Era el marketing de los valors. El caso Negreira y los audios de Piqué con Rubiales para repartir el oro de Arabia demostrarían que quienes predican desde atalayas morales suelen tener los pies en las cloacas.

El reencuentro del Madrid con Mou, el miércoles en Lisboa, evoca, pues, esa nostalgia en un tiempo que se asemeja en algunos aspectos al momento en el que llegó el portugués al banquillo del Bernabéu. La crisis deportiva y el dominio del Barcelona durante la temporada pasada invocan la necesidad de invertir la tendencia, aunque para ello haya que «poner una bomba». Es lo que dijo Mou en privado ante la superioridad, entonces, de los azulgrana. La puso. Los resultados fueron evidentes, al destruir al rival, aunque sin conseguir todos los objetivos esperados. Los efectos colaterales, con deterioro de la imagen del club y división, también.

El Madrid ha escogido para salir de su crisis actual a un mourinhito, después de destituir a otro de los entrenadores que, como futbolista, más conexión tuvo con el portugués. Sin embargo, como dijo Arbeloa en la más atinada de sus declaraciones, si intentara imitar a Mou, fracasaría. En lo suyo es único, el «puto amo».

Mourinho, durante un partido del Benfica.

Mourinho, durante un partido del Benfica.ALESSANDRO DI MARCOEFE

Veremos a ese Mourinho antes, durante y después del partido de Champions, porque el personaje necesita más que nunca de sus artes, dado el desequilibrio que existe, hoy, entre el Benfica y el Madrid, por irregular que esté el conjunto blanco. La primera indirecta la dejó al expresar su sorpresa por el hecho de que entrenadores sin experiencia accedieran al banquillo de grandes clubes. Arbeloa no respondió. Acertó.

Asesor en la distancia

«No cuenten conmigo para telenovelas», manifestó el portugués cuando le preguntaron si estaba entre las soluciones para el Madrid, después de la destitución de Xabi Alonso. La realidad es que no ha estado en el debate de las alternativas, aunque jamás haya dejado de ser como un sueño húmedo para Florentino Pérez, en especial en noches de tormenta. El contacto entre ambos ha permanecido, en ocasiones hasta como un asesor en la distancia.

Florentino encontró el éxito después de Mou. De hecho, el mayor de su era, con las tres Champions de Ancelotti, en dos etapas, y las tres de Zidane, dos apuestas suyas y dos personajes de su cabecera. Pero ni el francés ni el italiano hicieron seguidismo de su línea argumental en las guerras del presidente y el club. Tampoco en el maniqueísmo y la división. La que aparecía entre madridistas y «pseudomadridistas» fue acuñada por Mou.

Al portugués le ha ido peor desde que dejó el Madrid. Lo mejor de su carrera, las Champions con Oporto e Inter, fueron anteriores. Volvió a ganar la Premier con el Chelsea, un club con una afición a fuego, donde su estilo encajaba a la perfección, pero no alcanzó la gloria en uno de sus destinos más esperados, Old Trafford, y tampoco encontró el momento para ocupar el banquillo de Portugal. La Eurocopa conquistada en 2016 habría sido uno de sus grandes hits. En cambio, la conquistó alguien que no se parece en nada a Mou. Fernando Santos se había escapado, realmente, de un libro de Pessoa.

Arbeloa, entrenador del Madrid.

Arbeloa, entrenador del Madrid.J.J.GuillénEFE

El Benfica es su último destino, por el momento, pero no un destino más, porque Mou es benfiquista de corazón. Se trata del club de sus orígenes, en el que se formó. El entrenador, que hoy cumple 63 años, fue la baza electoral del actual presidente del Benfica, el ex jugador Rui Costa. Una gran figura para el banquillo del club que más estado de opinión crea en el país. Los resultados no han llegado, lejos del Oporto, líder. Las lesiones han minado a un Benfica en el que Mou hizo voto de prudencia al llegar, pero nadie puede ir contra su naturaleza.

Eso es lo que dijo Arbeloa con respecto a sus futbolistas tras la victoria en La Cerámica, un test de calidad que salvó el técnico. La declaración tiene una parte de sensatez y otra de capitulación para un entrenador que quiera desarrollar su obra. Como si el Madrid fuera El libro de la selva, aunque Vinicius no se parezca en nada a Mowgli ni en esa selva resuene, hoy, un grito como el de Mou, para lo bueno y para lo malo.

Un panenka de Mbappé dedicado a Brahim y un registro por encima de Ronaldo Nazario

Un panenka de Mbappé dedicado a Brahim y un registro por encima de Ronaldo Nazario

La energía, la actitud y la concentración fueron otra vez las señas distintivas del Real Madrid. Apenas cuatro días después, frente a un rival con mucha más enjundia que el Mónaco, el equipo de Álvaro Arbeloa volvió a ofrecer un fútbol preciso, intenso, severo en su área y letal en sus transiciones. «No puedo ir contra la naturaleza de mis futbolistas. Todo lo contrario, tengo que aprovecharla», explicó el técnico en la sala de prensa de La Cerámica, en referencia a la velocidad de sus delanteros.

«El compromiso de los jugadores es innegable», reiteró Arbeloa sobre el líder provisional de LaLiga protagonista de cinco triunfos consecutivos. «No diría que hay un cambio muy grande, pero algo ha encajado ahora», analizó Thibaut Courtois. Por cuarta jornada liguera consecutiva, el belga no tuvo siquiera que intervenir antes del descanso. Algo insólito en las cinco grandes ligas europeas en este arranque de 2026. Cumplido el tiempo reglamentario, Courtois únicamente tuvo que blocar un disparo de Alberto Moleiro y despejar un balón aéreo.

Kylian Mbappé había pasado desapercibido durante la primera mitad, víctima de algún desafortunado resbalón, mientras Pape Gueye gobernaba en la medular con su esplendoroso despliegue. El senegalés había recibido en la previa el tributo de La Cerámica por ese gol que había valido un título de la Copa África, mientras Brahim Díaz hacía todo lo posible para esquivar las cámaras desde el banquillo. Por una de esas extravagancias del fútbol tuvo que ser Gueye quien fallase estrepitosamente en la acción del 0-1 de Mbappé. No conforme, el francés provocó y transformó a lo panenka un penalti en el añadido. «Para ti, para ti», espetó al internacional marroquí durante la piña de los festejos. Arbeloa sólo dio minutos a Brahim y Gonzalo García, dejando en paso sus otras tres opciones de refresco.

Güler y Asencio

A ver quién da un mínimo descanso a Mbappé, que acumula 21 goles en sus 20 partidos en el torneo doméstico. A los 27 años, el capitán de los bleus acumula ya 416 tantos en su carrera, dos más que otra leyenda como Ronaldo Nazario.

No tuvo acierto el Villarreal, que este curso no da la talla ante la elite de LaLiga. Tampoco en las botas de Gerard Moreno, impreciso tras una pícara acción a balón parado de Dani Parejo. Fue cumplida la hora de juego, cuando el delantero había dejado ya incontables muestras de la calidad de su pie izquierdo. El único despiste de la zaga visitante a lo largo de la noche.

A la mejoría de Dean Huijsen hubo que sumar la contribución Arda Güler. En sus 80 minutos, el zurdo no sólo apareció con peligro por el balcón del área, sino que ganó seis duelos a ras de césped y sumó otras tres recuperaciones. Se notaba el buen pie de Arda, como los cambios de orientación de Fede Valverde y Raúl Asencio, que permitían situaciones de uno contra uno para Vinicius.

Brahim Díaz y Pape Gueye, tras el pitido final en La Cerámica.

Brahim Díaz y Pape Gueye, tras el pitido final en La Cerámica.EFE

Otra mención de honor merece Asencio, que ahora acierta incluso cuando yerra. Como en ese desliz a cinco minutos para el final, cuando la hinchada amarilla reclamó una mano en el área que no fue tal. Durante más de una hora, el central se sobrepuso a las molestias en su renqueante pierna derecha. Impuso su potencia y colocación en un par de acciones al límite, sin resentirse de una tibia afectada por el estrés traumático.

Mucho más terrible resultó el infortunio de Juan Foyth, el gran pilar de la zaga. El argentino, establecido esta vez como central, se marchó en el minuto 23 con lo que parecía un grave daño en el tendón de Aquiles. De confirmarse, esta desgracia aumentaría la leyenda negra de Foyth, que en los últimos tiempos ya sufrió dos graves lesiones en la rodilla y otra más en el hombro derecho. Pau Navarro tuvo que hacerse cargo de Vinicius desde el inicio. Fue un duelo vibrante, uno de esos piques al límite tan del gusto del brasileño.

Los desaires con Soto Grado empezaron a acentuarse a propósito de un simple saque de banda, aunque cualquier excusa parecía válida frente al árbitro que hace un año le enseñó la roja en Mestalla, tras una presunta agresión sobre Stole Dimitrievski. El asunto vino a empeorar poco antes del descanso, cuando el '7' echó a perder una magnífica oportunidad para el contragolpe por un absurdo empujón sobre Moleiro. Pero no se descentró Vinicius, cuidado hasta la extenuación por Arbeloa. «Mbappé y Vini son los dos mejores jugadores del mundo. Yo sólo puedo agradecer su trabajo», concluyó el ex preparador del Castilla.

Mbappé se basta para llevar a un esforzado Real Madrid al liderato

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Los campeones pueden construirse desde la brillantez o desde la efectividad. El Real Madrid eligió dormir líder de la Liga arremangándose en La Cerámica, esforzándose en sujetar los latigazos del Villarreal, que no cesaron en todo el duelo, y castigándole con goles de Mbappé. Fue suficiente. Todo lo que apretó los dientes en defensa para proteger su área, lo falló en la local. Demasiado perdón que, esta vez, no lamentó. [Narración y estadísticas: 0-2]

Propuso el Villarreal un duelo de vértigo, que bailó de un área a otra, con amenazas que, poco a poco, se fueron acercando mucho al gol, aunque no llegó ninguno en la primera parte. Intentó el Real Madrid hundir al equipo de Marcelino y se encontró con que en los planes del asturiano estaba resistir y buscar velocidad. La verticalidad más absoluta como estrategia de ataque bajo el mando de Gerard Moreno. Durante muchos minutos fue una pesadilla, incomodando a Camavinga con robos para buscar a Moleiro y Buchanan, incluso las incorporaciones de Pedraza por la orilla izquierda. Pero no era bastante. El Real Madrid no se agrietaba lo suficiente. Si bien no tenía fluidez, nunca se descompuso. Fueron 20 minutos de pura adrenalina con centros que salvó Carreras o simplemente Mikautadze no atinó a mandar entre los tres palos.

Desde esos primeros golpes de fogueo, el Madrid buscó los suyos. El requiebro de Güler en una baldosa para sacar un disparo fue la primera ocasión que salvó Luiz Junior. Vinicius aún no había podido aparecer y la solidaridad en defensa había evitado que Mbappé pudiera armar su pierna. Era cuestión de tener paciencia porque el duelo estaba muy abierto. Eso mismo pensaba el Villarreal, que se encontró con el golpe anímico de la lesión de Juan Foyth. El argentino se fue al suelo en el minuto 20, con la mano en el tendón de Aquiles. El beso de Mastantuono cuando se retiraba sin poder caminar era síntoma de malas noticias.

Desde ese momento, el Madrid se asomó con más intensidad al área amarilla. En una contra, Bellingham habilitó de nuevo a Güler para que golpeara desde la frontal, por encima de la portería. Tras el turco aparecieron tirándose una pared Vinicius y Mbappé, una sociedad con mucho que decir en La Cerámica. Su primera conexión acabó con un disparo del francés a las manos del guardameta brasileño a la media hora del partido.

El ritmo se aceleró porque el Villarreal sostenía su valentía y, por eso, también el riesgo. Casi se lo hace pagar al filo del descanso Vinicius con un zurdazo cruzado desde la medialuna que rozó el poste. Había tenido que encontrar nuevos huecos porque en la banda estaba bien vigilado por Pau Navarro. La respuesta a esa clara ocasión la dio el campeón de África Pape Gueye, con un misil tras un ataque comandado por Pedraza y Moleiro, estiletes por el carril izquierdo.

Fue tras el descanso cuando el partido se rompió. Justo cuando Vinicius le ganó el primer duelo claro a Pau Navarro, se coló hasta la línea de fondo y buscó un pase atrás que Gueye no pudo salvar, desde el suelo, y cazó Mbappé para abrir el marcador.

La ventaja dio algo de pausa y comodidad al equipo de Arbeloa, pero no podía dejar de controlar alas del Submarino. Porque por allí se coló Pedraza, lo derribó Mastantuono y la falta se la sirvió Parejo al punto de penalti a Gerard, que mandó su golpeo por encima del larguero. Fue recordatorio de que el marcador era corto y el enemigo, insistente aunque no pisara el área.

Quiso zarandear Marcelino su once buscando más fuelle, aunque al Villarreal le siguió costando pisar el área mientras la sensación es que el Madrid, cómodo, solo tenía que dejar pasar los minutos. Eso sí, con el arma de Gonzalo para balones parados y con Brahim, aún herido. Quien volvió a aparecer fue Mbappé, derribado en el área por Pedraza en el añadido. El francés no falló. Lo tiró a lo panenka, en homenaje a su compañero. La tarea, aunque fuera sin brillo, estaba hecha.

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Pau Navarro, un estudiante de ADE para frenar a Vinicius: “Esta temporada se complica poder ir a clase”

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A Pau Navarro lo descubrió el Villarreal de casualidad. Uno de sus ojeadores tenía programados algunos partidos en varias localidades cercanas, pero el aplazamiento de uno de ellos hizo que se acercara a la Vilavella, un pueblo de unos 3.000 habitantes, para hacer tiempo hasta su próximo destino. Allí se encontró sin esperarlo con un niño de ocho años con gafas que destacaba sobre el resto.

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«En mi casa no son muy futboleros pero a mí me gustaba jugar en el patio del cole y empecé en el equipo del pueblo. Dos o tres años después me vio el Villarreal y me vine aquí», explica Navarro.

Aquello fue en 2014 y, tras ir subiendo escalones en la cantera, 12 años después está ya asentado en el primer equipo y con un contrato hasta 2030. Fue el verano de 2024 cuando se produjo el gran salto, tras decirle el club que se iba a hacer la pretemporada a las órdenes de Marcelino. «Es algo que nunca te esperas. Ves al primer equipo entrenando al lado y no te imaginas que podrás estar. Es un sueño», añade.

Rápida evolución

Lo fue también el debut en Primera, en el campo del Espanyol; su renovación unos meses después; el debut con la selección española, con la que esta temporada disputó el Mundial sub-20; el estreno en Champions, nada menos que en el Westfalenstadion... «Jugar en Champions, con el Villarreal, en aquel campo. No me hubiera imaginado ninguna de las tres cosas y si lo juntas todo es algo increíble. Queda el mal sabor de boca del resultado, pero es algo que siempre recordaré. Estoy muy agradecido de lo que estoy viviendo en el Villarreal», comenta.

Reconoce Pau Navarro que le ha cambiado la vida este último año, aunque no se ve demasiado diferente a cualquier chico de 20 años. «Está claro que no todo el mundo puede entrenar con un equipo que juega Champions pero, al margen de eso, aún estoy estudiando. Mi día a día es venir a entrenar, volver a casa, estudiar, estar con la familia y la pareja y nada del otro mundo que no haga cualquier chico de mi edad. La gente te conoce más, pero tampoco lo veo como algo negativo», cuenta el jugador, que ha dado el paso de marcharse de casa.

«Vivía con mis padres pero quería dar el paso de ir a vivir con mi pareja y creo que me está ayudando a aprender cosas nuevas. Independizarse va bien para avanzar y mejorar. Es un paso que hay que dar antes o después y estoy muy contento», añade Navarro.

El paso al profesionalismo le ha complicado, eso sí, compatibilizar el fútbol con la carrera de Administración y Dirección de Empresas que estudia en la Universitat Jaume I de Castellón. «Hasta ahora era más fácil porque podía ir a clase, pero este año se ha complicado porque cada dos por tres viajamos entre semana. No hago todas las asignaturas y eso me quita un poco de trabajo. Poco a poco voy haciendo algo en casa. Mi foco principal está en el fútbol pero también me va bien poner la atención en otro sitio. No tengo la idea de dejarlo, sino de ir poco a poco», explica.

Le espera un duro examen en el caso de que le toque, hoy, frenar a Vinicius, algo probable teniendo en cuenta que Santiago Mouriño es baja por sanción. «Vinicius es uno de los mejores jugadores del mundo, es muy rápido, ágil y no para de encarar una y otra vez. Si me toca jugar intentaré defenderlo como a cualquier jugador de su estilo», dice Navarro, que ya fue titular ante el Barça.

La otra opción es que Marcelino pase a Foyth al lateral, con el que Navarro comparte la polivalencia de poder jugar en banda o de central. «Tenemos características parecidas y siempre me fijo en él para mejorar».

Arbeloa: "Sabéis lo que significa Mourinho para mí"

Arbeloa: “Sabéis lo que significa Mourinho para mí”

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Álvaro Arbeloa, técnico del Real Madrid, aseguró que el partido ante el Villarreal es "una de las salidas más complicadas" de lo que resta de temporada, y la encara con el "deseo" de que la goleada europea al Mónaco (6-1), "sea un punto de inflexión".

Sin mirar el pasado, siempre con la intención de no dejar palabras que puedan interpretarse como críticas a su predecesor, su amigo Xabi Alonso, Arbeloa marcó el triunfo ante el Mónaco como un momento de despegue del Real Madrid que debe confirmar en Villarreal.

"Hablo de los 10 días que llevo como entrenador, que es de lo que me toca, de lo que he visto desde que he llegado. Deseo que el partido contra el Mónaco sea un punto de inflexión. Tenemos mucho que mejorar y mucho que trabajar, pero desde el primer día he visto un grupo de jugadores con muchas ganas de trabajar, y eso es lo que me da confianza", dijo en rueda de prensa.

"El Villarreal es un grandísimo rival que nos va a exigir nuestro mayor nivel. Es muy importante el partido por lo que supone, por el rival. Serían tres puntos que darían muchísima confianza. Es una de lasa salidas más complicadas que tenemos en LaLiga y tenemos que dar nuestra mejor versión si queremos conseguir los tres puntos", añadió enfocando únicamente el partido.

Críticas

No entró a valorar Arbeloa las críticas que ha recibido desde que fue nombrado técnico del primer equipo y se mostró tranquilo antes de medirse al Villarreal, descartando que sea un examen personal a su figura. "Con respecto a las críticas estoy muy tranquilo y concentrado en lo que me toca: en mi trabajo, en ayudar a los jugadores y en sacar el máximo de ellos", afirmó. "No me preocupa mucho, solo me preocupa hacer un gran partido mañana, conseguir los tres puntos, luchar y que los jugadores tengan un gran rendimiento individual y colectivo".

Por encima del juego, el técnico madridista puso en valor la actitud de sus jugadores para levantarse del varapalo de perder la Supercopa de España y tres días después caer eliminados de la Copa del Rey. "Queremos ver a un Real Madrid como el del otro día, más allá de todas las ideas tácticas, de sistema y organización, quiero a un equipo con el carácter y la mentalidad del otro día. Eso no puede faltar nunca. Representa muy bien el Real Madrid esa ambición, las ganas, la pasión, ir todos juntos a una. Son valores nuestros que nos tienen que representar. Después vendrán todas las ideas futbolísticas", admitió.

"Ojalá el partido contra el Mónaco sea el punto de inflexión que necesitamos. Lo dijo Kylian, era el momento de los jugadores de dar un paso adelante, demostrar al público lo que quieren hacer, brindarles alegrías, luchar juntos... y lo hicieron. Con esfuerzo, trabajo y unidad", ensalzó con el deseo de que se extienda en La Cerámica.

Valverde y Camavinga

Agradeció Arbeloa "la predisposición de todos", y especialmente la de Fede Valverde y Eduardo Camavinga, que ante el Mónaco jugador en los laterales tras reconocer en el pasado ambos que no estaban cómodos fuera del centro del campo. "No es que no hayan puesto ningún problema, todo lo contrario. Hicieron un partidazo con un rendimiento sensacional y es lo que quiero ver, jugadores implicados que quieren ayudar y están a disposición del equipo".

Nuevamente recalcó el técnico que no espera ningún refuerzo en el mercado invernal y reivindicó a la cantera con su mensaje. "Tengo una plantilla extraordinaria de la que estoy muy contento, y si alguna vez hace falta algo, tenemos una grandísima cantera que nos va a echar una mano, como ya está sucediendo y como ha sucedido otras veces en la historia del Real Madrid", manifestó.

Un 'refuerzo' del que ya dispondrá Arbeloa ante el Villarreal es Brahim Díaz, tras regresar de la Copa África. "Es el Real Madrid ha demostrado sus capacidades. Genera mucho desequilibrio, puede jugar entre líneas y nos puede dar mucho en diferentes posiciones. Le veo bien, tiene madurez y profesionalidad", valoró tras dos días en los que tanto técnico como compañeros han intentado levantar el ánimo del jugador tras fallar un penalti decisivo en la final del torneo.

También puso en valor Arbeloa a Jude Bellingham, tras la curiosa celebración del futbolista inglés en su gol al Mónaco, dedicada a los que le criticaban por sus teóricas salidas nocturnas. "En los partidos que ha jugado y en entrenamientos Jude me ha demostrado desde el primer día sus capacidades técnicas, su liderazgo, su personalidad y su carácter. El esfuerzo que hizo el otro día fue tremendo, de un jugador con mentalidad ganadora que reúne todo lo que necesita un futbolista del Real Madrid", ensalzó.

Por último, no entró a valorar unas declaraciones de su gran maestro, Jose Mourinho, que realizó tras la última jornada de la Liga de Campeones, orientadas a técnicos que llegan al fútbol inglés sin experiencia y que algunos interpretaron como un mensaje hacia Arbeloa. "Sabéis lo que significa José Mourinho para mí, y cuando un entrenador con esa experiencia y esa historia habla, especialmente tratándose de él, siempre intento escuchar y analizarlo", zanjó.