Un Rayo casi parte al Madrid

Un Rayo casi parte al Madrid

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No es muy lúcido presumir de haber ganado un partido en el último segundo, de penalti y a los cien minutos. El Madrid se salvó por la metedura de pata, y nunca mejor dicho, del vallecano Mendy sobre Brahim. Una patada estúpida. Pero el Madrid sigue con la ruleta rusa de partidos bochornosos.

Con un golazo de Vini, casi lo más efectivo que hizo en todo el partido, parecía que el Madrid iba a socorrerse con un partido fácil y de baño y masaje. Ja, ni mucho menos.

A los veinticinco minutos ya estaba dormido y con un juego todavía peor que el de Xabi Alonso, con ese bloque bajo, lo que no hizo Arbeloa contra el Benfica, y un juego parsimonioso, a cámara lenta, que recordaba a aquellos partidos de solteros contra casados. Naturalmente, el Rayo atacó y casi le partió por la mitad.

Pero fue tan sólo el inicio de un partido blanco detestable. El Rayó llegó a bailar al Madrid ,empató y casi pudo ponerse por delante. Los pitos acusadores hacia los jugadores arreciaron en la grada. Y tenían más que razón. Arbeloa no da para más. Además, es el peor equipo en plantilla y calidad de los últimos diez años.

Dije que Arbeloa era un gran error de Florentino Pérez y puede costarle que se canse y que se vaya del cabreo que tiene en la actualidad el presidente. Pero es que con sólo la camiseta del Madrid no se puede ganar.

Sí que hubo dos penaltis que se fueron al limbo de los autos. Uno a Mbappé por empujón clarísimo y otro a Vini , que le metieron el pie por detrás.

Tal vez por eso el mediocre y desdichado árbitro Diaz de Mera, acomplejado por los errores, suministró a un Madrid minusválido diez minutos con uno más, para marcar el tanto de la victoria y acabar con los sueños del Rayo, que se dejó la piel.

Desde el minuto treinta de partido al Madrid se le acabó la gasolina. No podía con su alma. ¿Qué ha hecho Pintus? Pues tenerlos tan mal como la temporada pasada con Ancelotti. Es un preparador físico muy desgastado por los años.

No hubo esta vez "Florentino, dimisión". Al menos no lo escuché . Pero el Madrid está metido en un fatídico laberinto mortal, con un equipo con mucha deficiencias técnicas y un entrenador que no tiene ninguna experiencia.

Cometió muchos errores. El de Mastantuono, el de Gonzalo en la derecha y decapitar la fortaleza de Tchouaméni, que no parece aquel jugador imperial del equipo de Xabi Alonso.

Encima tardó muchísimo en sacar a Rodrygo, porque alguien se empeña en Mastantuono. El Madrid incluso ha empeorado con respecto a las semanas anteriores. Es indiscutible.

Y cuidado con Mbappé, que se dice que ya está pensando en un club de la Premier League. Desde el Arsenal al City. Esta harto de meter goles y no ganar ningún título. Y encima el despreciativo Arbeloa se atreve a meterse con él cuando desangra el equipo. Mientras calla, tapando a los demás. Con esa lesión de Bellingham por no haberle cambiado ni un minuto en ningún partido. Delirante.

Ya sabemos que un jugador juega en el equipo donde puede ganar más. Atención, porque si no gana nada Mbappé en esta segunda temporada consecutiva navegará hacia las islas británicas.

Mbappé, con un penalti en el 99, evita una nueva calamidad del Madrid bajo los pitos del Bernabéu

Mbappé, con un penalti en el 99, evita una nueva calamidad del Madrid bajo los pitos del Bernabéu

Un penalti en el minuto 99 evitó una nueva calamidad del Real Madrid ante un Rayo Vallecano con diez futbolistas. Desde los once metros, Kylian Mbappé dio el triunfo a un conjunto blanco que se mantiene a un punto del Barcelona en la lucha por la Liga a pesar de otra tarde de abucheos, poco fútbol y caos en el Santiago Bernabéu. Vinicius puso por delante a los suyos, De Frutos empató el duelo, Ciss vio la roja directa y Bellingham se fue lesionado entre los pitos de la afición.

Arbeloa sólo realizó un cambio con respecto al equipo que cayó en Da Luz ante el Benfica. Sentó a Carreras, que sufrió esa noche, y dio entrada a Camavinga en el lateral izquierdo. El técnico tenía a tres futbolistas con experiencia en el lateral zurdo en su equipo, el propio Carreras, Alaba y Fran García, pero apostó por el centrocampista francés, que compartió cambio posicional con Fede Valverde, de nuevo lateral derecho. Decisiones de emergencia para situaciones de emergencia como la que vive el conjunto blanco, incapaz de construir fútbol y obligado a parches momentáneos por las lesiones y la negativa de la directiva a fichar en invierno.

Mientras el público, enfadado con el equipo desde hace semanas, volvía a silbar con fuerza a los futbolistas, especialmente a Bellingham y a Vinicius, al Madrid le costó entrar en el ritmo del partido ante un Rayo europeo pero con problemas en Liga. El conjunto de Iñigo Pérez está pagando su buena participación en la Conference League con una mala racha de resultados que le han hundido hasta rozar el descanso. Situación crítica para un club sumido en la problemática institucional y social desde hace ya demasiado.

Aún así, los vallecanos son un equipo valiente asentado en la fuerte ideología futbolística de su entrenador. Confía en su salida de balón y en su presión, y le creó problemas al Madrid en los primeros minutos. Tanto que perdonó el 0-1 cuando Ilias Akhomach se adentró en el área y definió desviado ante Courtois.

La clara ocasión rayista provocó de nuevo los abucheos de la grada madridista, necesitada de muy poco para silbar a los suyos. Vinicius, el más buscado por la afición, se encargó de reivindicar el apoyo del público con su primera carrera del día, dando una patada a la valla de publicidad y levantando los brazos para arengar a la masa.

En el 10, la tarde se le puso todavía más en contra a los blancos con la lesión de Bellingham, que sintió un pinchazo en el isquio de la pierna izquierda y pidió el cambio. Entró Brahim, más delantero que centrocampista, y el equipo, con el tiempo, se rompió aún más.

La ausencia del inglés revolvió a sus compañeros durante unos minutos y Vinicius anotó un gol extraordinario tras amagar a su par en varias ocasiones y enviar el balón a la escuadra de Batalla. Fue un impulso del Madrid, un breve espacio en el que el equipo de Arbeloa presionó, mordió e incidió hacia el área rival. Duró poco, aunque pudo sentenciar en ese tramo. Güler, en jugada individual, regateó a su defensor en el pico del área y probó a Batalla, que estuvo ágil. Era el minuto 18 y el Madrid disfrutaba de sus mejores minutos, pero pasada la media hora se apagó.

El Rayo, confiando en esa ideología de la que hablábamos, apostó por sus ideas y se plantó en campo rival para dominar a un Madrid inmaduro, sin estructura ni ganas. Un equipo que vive de las individualidades, escasas según el día, de sus estrellas y que sobrevive como puede en área propia. El Bernabéu, territorio de las sensaciones, no le perdona a sus futbolistas haberlas perdido todas en este mes de enero y le pitó de nuevo en el descanso.

Tras el intermedio el guion empeoró para los blancos. Mbappé pidió penalti en el 47, nada para Díaz de Mera, y De Frutos convirtió en gol una buena jugada ensayada por el cuerpo técnico de Iñigo Pérez. Centro de Gumbau tras sacar en corto un córner, dejada de cabeza de Álvaro ante Valverde y definición del rápido De Frutos adelantándose a Tchouaméni, central después de que Arbeloa sentara a Asencio en el descanso. Tres de los centrocampistas llamados por el Madrid a dominar esta década futbolística han jugado hoy de lateral derecho, central y lateral izquierdo.

El Bernabéu recibió el gol con más pitos y el equipo reaccionó como pudo. Casi incapaz de nada. El larguero de Mbappé tras una contra fue la ocasión más clara antes de la expulsión de Ciss después de una fea entrada sobre Ceballos. A partir de ahí, asedio madridista, más por inercia que por fútbol. Camavinga se encontró con el palo en el 84 y el Madrid encontró premio rozando el final de los nueve minutos de añadido. Brahim se internó en el área y Mendy, al fallar el despeje, impactó con él. Penalti y gol de Mbappé en el minuto 99 para mantener al equipo en una pelea por la Liga en la que tendrá que mejorar, y mucho.

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: "No es tiempo para el desencanto ni la euforia"

Arbeloa pide al Bernabéu que esté con el equipo: “No es tiempo para el desencanto ni la euforia”

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El Madrid regresa este domingo al Bernabéu, y eso, en las últimas semanas, es noticia. Después de la histórica bronca que el público le regaló al equipo en el choque contra el Levante, el primero tras la destitución de Xabi Alonso y la debacle en Copa frente al Albacete, el equipo, de la mano de Arbeloa, parecía haber enderezado el rumbo, pero el revolcón del pasado miércoles contra el Benfica abre la incógnita sobre el recibimiento que tendrán los jugadores antes de medirse al Rayo.

El técnico ha comparecido este sábado para analizar eso y el resto de cuestiones de la actualidad del equipo. Respecto a la posibilidad de encontrarse con otra pitada, fue claro: "Yo espero un Bernabéu que esté con el equipo, como estuvo el último partido en casa y como saben que necesitamos", afirmó.

"Siempre al Bernabéu le pido su apoyo porque con ellos somos mucho más fuertes. Saben que nuestro objetivo, evidentemente, es ganar, seguir en la lucha por la Liga, que estamos peleando muy fuertemente, con muchísimas ganas. Y si queremos seguir ahí, les necesitamos", ha insistido.

También fue cuestionado por las palabras de Kylian Mbappé después del choque de Lisboa. El francés habló de "vergüenza" por el último gol, el del portero, y puso el foco en la falta de compromiso, de ganas, del equipo, que se quedó fuera de los ocho primeros puestos de la liguilla de la Champions.

"Estamos trabajando para encontrar la constancia. No es tiempo para el desencanto ni la euforia. Es tiempo para el trabajo, solo eso", se limitó a responder, consciente de que no ha venido para polemizar con nadie, y menos con la estrella del equipo.

El entrenador salmantino,, informa AFP, también fue cuestionado sobre si hay jugadores intocables. "Entiendo los debates, pero quiero tener a los mejores dentro del campo. Cuantos más minutos puedan estar, mejor", explicó el exjugador del Real Madrid, que sustituyó a Xabi Alonso a principios de enero.

"Son jugadores capaces de desequilibrar y habrá gente que no son del Madrid que no quieren que estén en el campo, pero los del Madrid querrán que estén siempre", prosiguió.

También recalcó que el equipo está trabajando para analizar y encontrar la constancia con el objetivo de revertir la situación. "Vienen dos semanas en las que podremos trabajar a todos los niveles. Es lo que estamos buscando para mejorar e ir a más", subrayó.

El Madrid tendrá su revancha contra el Benfica de Mourinho y el Atlético se medirá al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones

El Madrid tendrá su revancha contra el Benfica de Mourinho y el Atlético se medirá al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones

Pues el sorteo del playoff de la Liga de Campeones le ha regalado al Real Madrid una revancha. El conjunto blanco se medirá al Benfica de Jose Mourinho, que le ganó 4-2 el miércoles, en los dieciseisavos de final de la competición continental. La ida será en el Estadio Da Luz de Lisboa el 17 o el 18 de febrero y la vuelta en el Santiago Bernabéu el 24 o 25 del mismo mes, en lo que será el regreso de Mourinho a Chamartín. El Atlético de Madrid, por su parte, viajará hasta Bélgica para enfrentarse al Brujas, también con la ida en campo rival y el segundo encuentro en el Metropolitano.

El cuadro de Álvaro Arbeloa, que cayó derrotado con estrépito hace 48 horas y quedó fuera de los ocho mejores de la Champions, deberá mejorar su actuación para evitar un resultado parecido al de Da Luz, donde terminó con nueve jugadores por las expulsiones de Asencio y Rodrygo y en el que acabó encajando un gol del portero ucraniano Trubin. El central español y el delantero brasileño son bajas confirmadas para la ida por sanción, así que la defensa del Madrid llegará en cuadro, a la espera de la recuperación milagrosa de Rüdiger y de la mejoría física de Alaba.

A pesar de todo, en el Madrid confían en que la vuelta en el Bernabéu, en un momento de máxima exigencia de la grada hacia el equipo, actúe como impulso para una plantilla que debe dar mucho más después de perder su puesto entre los ocho mejores. En caso de superar la eliminatoria, el Madrid se medirá al Manchester City o al Sporting de Lisboa, circunstancia que conocerá en el sorteo de octavos, que se celebrará el 27 de febrero, justo después de esta ronda.

El viaje a Lisboa será algo más amable que la otra opción que le daba el sorteo, una visita al Bodo/Glimt de Noruega, situado su estadio casi en el Círculo Polar Ártico con temperaturas bajo cero. El conjunto nórdico, que venció al Atlético el miércoles, se medirá al Inter de Milán.

El Atlético viajará a Brujas para cruzarse con un equipo que no se le da demasiado bien. Las últimas cuatro veces que se han enfrentado han sido en fase de grupos, con un triunfo para cada equipo y dos empates. Hace tres cursos, los de Simeone cayeron 2-0. Aún así, los belgas, que han terminado 19º en la fase de liga, parecen inferiores a los colchoneros. Si gana, el Atlético se cruzaría con el Tottenham o el Liverpool.

Eliminatorias del playoff:

Olympiacos - Leverkusen

Galatasaray - Juventus

Brujas - Atlético de Madrid

Mónaco - PSG

Qarabag - Newcastle

Benfica - Real Madrid

Bodo - Inter

Dortmund - Atalanta

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el "no" a fichar en enero

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el “no” a fichar en enero

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La de Lisboa fue la séptima derrota del Real Madrid esta temporada. Siete ocasiones en las que se quedó lejos de su rival y de su propia historia. Atlético, Liverpool, Celta, City, Barcelona, Albacete y Benfica han podido con el conjunto blanco, dejándole sin Supercopa de España, sin Copa del Rey, sin liderato en Liga y ahora sin Top8 en la Champions League, obligado a disputar el playoff ante Benfica o Bodo/Glimt (el sorteo será hoy) en las dos últimas semanas de febrero. Y todo, según las fuentes consultadas por este periódico, sin fichar en el mercado de invierno y mientras en el grupo se reabre las heridas y los problemas de hace unas semanas.

Decía Carlo Ancelotti que «el empate es la antesala de la crisis en el Bernabéu» y con tantas noches negras en pocos meses es normal que el estadio prepare una nueva pitada a su equipo antes del duelo ante el Rayo Vallecano, este domingo a las dos de la tarde. «Da un poco de vergüenza», admitía Kylian Mbappé en la zona mixta del Estadio Da Luz. El francés, que marcó dos goles, fue otra vez el portavoz de la plantilla, como en Atenas y antes del duelo contra el Mónaco. Molesto por la actitud del grupo, el galo parece elevarse como nuevo líder del vestuario.

«Uno sí y uno no... Eso no es de un equipo campeón», declaró el delantero. Tener al Pichichi de la Champions (13 goles) y al segundo portero con más paradas no le ha servido al Madrid para ser uno de los ocho mejores. El belga, el otro líder sin brazalete, se enfadó con sus compañeros por no saludar a los aficionados después del encuentro y sólo sus gestos y gritos llamaron la atención de algunos para acercarse a la grada madridista.

No fue el único enfado de la noche, porque Arda Güler se fue repitiendo «siempre yo, siempre yo» al ser sustituido en la segunda parte, generando un nuevo caso de rebeldía en el vestuario.

Pintus y febrero

En el área técnica, Antonio Pintus, de vuelta a la jefatura de la preparación física del primer equipo tras la salida de Xabi Alonso y la llegada de Arbeloa, analizaba ya los problemas del futuro a corto plazo. El italiano veía en el mes de febrero el momento ideal para intentar una minipretemporada que empujara la condición de su plantilla. Sin Copa del Rey y con el Top8 encarrilado antes de Lisboa, febrero aparecía sin partidos entre semana y sólo con las jornadas de Liga como preocupación. Al caer en Lisboa ya no será así, y el Madrid deberá viajar en la semana del 16 al Círculo Polar Ártico o a la capital de Portugal, y siete días después se jugará su futuro continental en el Bernabéu.

Eso se sabrá en el sorteo de este mediodía, que también dibujará el camino hacia la final de Budapest. En caso de pasar la eliminatoria, al Madrid le tocará cruzarse con el Sporting de Portugal o el Manchester City.

Una situación que ahora queda muy lejana en Valdebebas, donde se piensa en el día a día y en ganar el partido del domingo al Rayo para seguir en la pelea por la Liga. Es la realidad de un vestuario con errores claros en su configuración y de una organización que espera al verano para tomar decisiones importantes. El Madrid nunca ha sido amigo de recurrir al mercado de invierno, y a pesar de la crisis de resultados de esta temporada y de los síntomas que se llevan viendo en el día a día durante los últimos meses, este enero tampoco será diferente.

Ofrecimientos y bajas

Al Bernabéu han llegado varios ofrecimientos, especialmente para la posición de mediocentro y la de central, pero la negativa del club ha sido constante. El único movimiento previsto en el mercado es la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, una operación que surgió a petición del futbolista por su falta de minutos con Alonso y que el Madrid ha permitido a pesar de que prefería que siguiera en plantilla. No habrá más, salvo que lleguen ofertas de momento inesperadas por jugadores que no cuentan demasiado, como Alaba o Ceballos, dejando para verano la reflexión sobre el futuro de varios jugadores con más peso en el equipo.

En la zona noble del Bernabéu se empiezan a deslizar nombres en la lista de bajas que hasta hace unos meses parecían intocables, escritos ahora en tinta roja después de unos meses que han dinamitado parte del proyecto construido en los últimos años. Los constantes problemas de actitud y de fútbol del equipo tendrán consecuencias, pero no en este mes de enero.

El peor Madrid desde la era Mou

El peor Madrid desde la era Mou

El peor baño que sufrió el Madrid en Lisboa no fue de agua ni de fútbol. Fue de realidad. Después de los brotes verdes ante Mónaco y Villarreal, el equipo regresó a Albacete, aunque con una lectura peor. Si en la Copa pudo sufrir falta de motivación, en la Champions el problema fue más grave, al tratarse de falta de recursos, individuales y colectivos. Courtois y Mbappé no bastan, y de Vinicius nunca se sabe si va a coger el teléfono. El belga y el francés son el sur y norte del Madrid, hoy el único modo de orientarse con seguridad para los aficionados y hasta para el entrenador. Entre ambos, un Madrid hipotenso, pero también lejos, muy lejos, de la calidad de sus mejores tiempos.

El Benfica no es mejor que este Madrid, pero su nivel de agresividad, no juego sucio, concentración y ambición desbordaron a un equipo con los nombres de siempre en el terreno de juego, aunque sin plan ni alternativa. La situación no puede achacarse a Arbeloa, que acaba de llegar al banquillo, y coloca a los mismos jugadores, aunque un enfoque distinto al de Xabi Alonso. El resultado, sin embargo, es el mismo. No. Peor. El tolosarra fue destituido, de "mutuo acuerdo", con el Madrid en la Copa y el Top 8 de la Champions, y, hoy, está fuera de la competición doméstica y de la 'first class' europea. La realidad no para ponerse susceptible, como le ocurrió a Arbeloa.

Sin embargo, hay que profundizar en el calado de las causas, en el diseño de una plantilla con carencias estructurales. En concreto, en la creación de juego, además de en posiciones sin el nivel de tiempos pasados, como la defensa, más allá de las lesiones. De eso hay que pedir responsabilidades en otra ventanilla, en el piso de arriba.

Mourinho las detectó bien y mandó a sus jugadores a castigar las zonas más débiles del Madrid, con continuas cargas del área. Lejos de la etiqueta defensiva del portugués, su Benfica fue tremendamente ofensivo, no sólo por las necesidades de su equipo, también por las carencias ajenas. Una de las virtudes de Mou es hacer peor al contrario. Al Madrid lo llevó a una de sus peores versiones europeas en mucho tiempo.

Observar la mediocridad del Madrid y la intensidad de un Benfica pletórico ha vuelto a activar la nostalgia que una buena parte del madridismo siente por el portugués. El tiempo blanco de Mou es pasado, como él mismo ha dicho. Un tiempo controvertido y polémico, en lucha contra el mejor Barça de la historia, pero con un Madrid cuya calidad no tenía nada que ver con la del actual, con Casillas o no, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Xabi Alonso, Modric, Benzema, Cristiano o Di María, los futuros campeones de muchas Champions. El Madrid del presente es el peor Madrid desde entonces, con permiso de Courtois y Mbappé.

Mourinho, reventado por su propia autodestrucción, no sobrevivió para vivir en el banquillo blanco el cabezazo de Sergio Ramos en Da Luz, llave de la Décima. Al menos, en el mismo lugar celebró el de Trubin para seguir en esta Champions. Sin una plantilla como la que tuvo en su etapa, el Madrid necesita un mensaje parecido al que recibió el Benfica antes del partido. Eso no quiere decir que necesite a Mou ni a un Mou de marca blanca.

El "perdón" de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: "Da un poco de vergüenza"

El “perdón” de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: “Da un poco de vergüenza”

"Da un poco de vergüenza...". En la zona mixta volvió a aparecer Kylian Mbappé. Como en Atenas, en el último viaje del Real Madrid en la Liga de Campeones, y como en la previa del duelo ante el Mónaco. El francés fue de nuevo el portavoz del vestuario madridista en otra noche negra para el equipo, fuera ahora del Top8 de laChampions y obligado a jugar el playoff en las dos últimas semanas de febrero ante el Bodo/Glimt noruego o el propio Benfica tras la calamitosa derrota de Da Luz, 4-2, incluido un último gol anotado por el portero lisboeta, el ucraniano Trubin.

"Hemos jugado fatal, eso es una verdad. Pero el cuarto gol para nosotros ya no cambiaba nada... Da un poco de vergüenza, sí, por encajar otro gol, pero de manera matemática no cambiaba nada. Ya éramos novenos así. Pero es algo que tenemos que cambiar, tener más continuidad en nuestro juego porque la semana pasada jugamos tres partidos de buen nivel y hoy no hemos estado con esa actitud. Tenemos que trabajar", reflexionó el delantero francés, reflexionó el delantero francés, autor de dos goles en Da Luz, insuficientes para vencer o empatar.

El Madrid sabrá en el sorteo del viernes si se enfrenta al Benfica o al Bodo/Glimt y conocerá también su posible rival en octavos: el Sporting de Portugal o el Manchester City. Todo después de la segunda derrota dura de la etapa Arbeloa tras la eliminación en la Copa del Rey contra el Albacete.

"No tengo una explicación clara. Es la verdad. No es lo mismo que en Villarreal y ese es el problema, no tenemos continuidad en nuestro juego y lo tenemos que solucionar. No podemos estar un día sí y un día no, eso no es un equipo campeón. Merecemos estar en la posición que estamos, el Benfica ha merecido ganar. Ahora tenemos dos partidos más en el playoff y ya está", insistió Mbappé.

El domingo a las dos de la tarde, el Madrid volverá al Bernabeú para jugar ante el Rayo, en lo que será un nuevo juicio del estadio a su equipo tras la importante pitada del día del Levante. Arbeloa había aliviado la crisis con varias victorias y con elogios a su plantilla, pero tras la derrota en Da Luz aseguró que "no me arrepiento de esos mensajes". "Si esa es tu conclusión, no es así", contestó a un periodista.

"Asumo la responsabilidad"

Arbeloa reconoció que "hemos estado lejos de la exigencia del partido, de lo que nos jugábamos. Nos queda mucho por hacer y tenemos que mirar para adelante, al partido del Rayo". El técnico volvió a asumir la "responsabilidad" de la derrota y liberó de la culpa a los futbolistas. "Cuando las cosas no salen la responsabilidad es siempre y absolutamente mía", contestó, y en la pregunta siguiente se lo volvió a recordar a otro periodista: "Lo acabo de decir, no sé si me has escuchado, me siento totalmente responsable cuando las cosas no salen bien. Nos han faltado muchas cosas, también argumentos futbolísticos".

El salmantino, eso sí, puntualizó la situación clasificatoria del Madrid: "No es que nos hayan eliminado, ni mucho menos. Tenemos dos partidos y el objetivo de pasar a la siguiente ronda".

Unos minutos más tarde, Jose Mourinho entró emocionado en la sala de prensa. Saludó a los periodistas portugueses, pidió "respeto" para sus futbolistas tras la victoria y pidió perdón a Arbeloa y al Madrid por su celebración después del pitido final.

Mourinho: "Me olvidé de todo"

Tras el gol de Trubin, el entrenador portugués invadió el área técnica del Madrid dando saltos de alegría y señalando al público mientras Arbeloa miraba hacia el suelo. Cuando el árbitro pitó el final, Mourinho seguía ahí, así que Arbeloa se acercó a saludarle y estuvieron hablando unos segundos.

"Le he pedido disculpas a Álvaro por cómo he celebrado, pero Álvaro es un hombre de fútbol y ha entendido que en ese momento olvidas que es el Madrid el que está enfrente, que está Álvaro, que está Chendo... Olvidas todo", admitió el técnico del Benfica.

El de Setúbal, curiosamente, se medirá en el playoff al Madrid y al Inter, sus dos equipos del alma, y podría volver por primera vez al Bernabéu. "Hemos tenido suerte", vaciló. "No he estado en el Bernabéu nunca más desde mi salida. El fin de semana que iba a ir, que estaba organizado todo con mi amigo Óscar Ribot, me llamó el Benfica".

¿Cuáles pueden ser los rivales de Real Madrid y Atlético en la repesca de la Champions?

¿Cuáles pueden ser los rivales de Real Madrid y Atlético en la repesca de la Champions?

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Se acabaron las especulaciones y, con el Barcelona ya en octavos de final y el Villarreal y el Athletic ya eliminados, queda la incógnita de con quién se verán Real Madrid y Atlético en la eliminatoria de dieciseisavos de final a la que se han obligado tras sus derrotas en esta última jornada de la fase de grupos.

Primero, el Real Madrid. Ha sido noveno, el primero de los que han de jugar esta repesca. Junto al Inter de Milán, que ha sido décimo, deberá enfrentarse o bien al Bodø/Glimt, el equipo noruego que ha amargado al Atlético en el Metropolitano, o bien al... ¡Benfica! Sí, las carambolas han propiciado que pueda ser el equipo de Mourinho el rival del Madrid para estar en octavos.

Por cierto que, después de eso, en octavos de final espera o el Sporting de Portugal o el Manchester City de Pep Guardiola, repitiendo, aunque no en la misma ronda, la eliminatoria del año pasado.

El Atlético, por su parte, ha quedado en decimocuarta posición. Junto a la Juventus, el equipo que le precede, se va a enfrentar o bien al Brujas o al Galatasaray, a quien no fue capaz de ganar la semana pasada.

El panorama se oscurece en octavos, porque de salir indemne de la repesca, el equipo de Simeone deberá viajar a Inglaterra. Bien a Londres para medirse al Tottenham bien a Liverpool.

La suerte de ambos se conocerá este viernes a mediodía, y su única ventaja es que los dos podrán jugar la vuelta en casa.

El portero Trubin culmina el desastre del Madrid en Da Luz, fuera del Top8 de la Champions tras caer ante Mourinho

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Allí donde gritó en 2014, en el escenario de la mayor alegría del Real Madrid en su era moderna, al conjunto de Arbeloa le pasó por encima la lluvia incesante de Lisboa y las ganas de un Benfica que con los tres puntos y los cuatro goles, especialmente el cuarto del portero Trubin, coronó su remontada hacia el playoff. Los goles portugueses condenaron al Madrid en Da Luz, dejándole noveno, fuera de los ochos mejores, obligado a jugar el playoff ante el Bodo Glimt noruego o el propio Benfica. Un desastre de última hora.

Quiso Arbeloa mantener el bloque que había dejado buenas sensaciones en La Cerámica, continuando Mastantuono en la derecha y Güler en el centro del campo, pero Lisboa fue mucho más duro que Villarreal. La tormenta Kristin entró con fuerza por una de las esquinas de Da Luz e incidió en un duelo marcado por el coraje lisboeta y la pasividad merengue. Mourinho advertía en la previa que «esto es matar o morir» y el Benfica, fuera de los 24 mejores antes del inicio de la octava jornada, no se dejó ni un poco de aire en sus pulmones.

Los lusos mordieron la apática salida de balón del Madrid, con los pies en el agua de Da Luz pero la cabeza pensando en el calor del vestuario. Los blancos dominaron la posesión pero de forma estéril, recordando por momentos algunos de los peores instantes de la recta final de Xabi Alonso. No apareció esa supuesta resurrección mental, y eso que a la media hora Mbappé puso por delante a los suyos en el primer tiro a puerta del equipo en todo el encuentro.

Antes, todo sucedió en el área de Courtois, de vuelta a Da Luz tras caer con el Atlético hace 12 años. El belga, como es costumbre en los últimos años, evitó lo que parecía casi inevitable hasta que no tuvo manos y piernas suficientes para detener toda la avalancha lisboeta.

El bajito argentino Prestianni fue un incordio para Carreras, errático en la marca de la banda que un día fue su casa. Por ese lado llegaron las mejores ocasiones del Benfica, siempre con Pavlidis activo en la frontal del área para repartir juego y buscar la portería rival.

En el minuto 14, Davide Massa pitó penalti de Bellingham sobre Prestianni, pero se arrepintió al ver la repetición en la pantalla del VAR. Un aviso que no despertó al Madrid, volando de nuevo Courtois ante la rosca de Prestianni en el 19. El Benfica ganaba duelos y aceleraba en transiciones ante un Madrid permeable.

El gol de Mbappé, libre de marca para cabecear un buen centro de Asencio, relajó todavía más al Madrid y enrabietó a los portugueses, muertos en Europa con ese resultado. En el 35, Asencio se resbaló dos veces en una contra dejando libre a Pavlidis, que puso un centro medido para el cabezazo de Schjelderup por debajo de las piernas de Courtois.

Empate merecido y asedio continuado. Barreiro perdonó el segundo, de cabeza al lateral de la red, Valverde salvó bajo palos el disparo de Schjelderup y en el 48, rozando el descanso, Tchouaméni agarró a Otamendi en un córner y Massa pitó un nuevo penalti, esta vez confirmado tras la revisión. Pavlidis marcó desde los once metros y el intermedio encontró al Madrid en problemas.

La segunda parte no despertó a los blancos, inexplicablemente ausentes en Da Luz en mitad de la guerra de 18 partidos de la última jornada de la Champions. En el 54, Schjelderup, que llevaba un gol este curso, anotó el segundo de su noche tras una contra mal defendida para poner al Madrid al borde de los ocho primeros.

Arbeloa apostó por Rodrygo y Camavinga y el equipo reaccionó para poner el 3-2 con Mbappé, pero no quemó las naves ni apretó. Asencio y Rodrygo terminaron expulsados y el Benfica, al que le faltaba un gol para consumar su heroicidad, encontró premio en la cabeza milagrosa del portero Trubin, ídolo local en el minuto 98. El Madrid se obliga a jugar el playoff ante Bodo o Benfica.

Muere Brad Branson, ganador de la Copa Korac con el Real Madrid y primera gran estrella del Valencia Basket

Muere Brad Branson, ganador de la Copa Korac con el Real Madrid y primera gran estrella del Valencia Basket

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El ex jugador estadounidense Brad Branson, ganador de una Copa Korac con el Real Madrid y la primera gran estrella del Valencia Basket, ha fallecido a los 67 años de edad, según confirmaron este miércoles fuentes del club 'taronja'.

Nacido en Harvey (Illinois), medía 208 centímetros, concluyó su formación en la Southern Methodist University. e inició su carrera en Europa en Italia, país en el que jugó en el Rimini y sobre todo en el Brescia entre 1980 y 1986, verano en el que fichó por el Real Madrid.

Tras dos temporadas en el Real Madrid, club con el que conquistó la Korac de 1988, recaló en el entonces llamado Pamesa Valencia en el verano de 1988. El club valenciano acababa de ascender a la acb y su incorporación fue un 'golpe de efecto'.

Estuvo seis campañas en un club del que fue la gran referencia en la pista durante esos años pero también una de las figuras más reconocidas fuera del parqué. La temporada 1993-94 fue la última de su carrera y la acabó con el Valencia.

Entre los dos equipos acumuló 280 encuentros y 9.106 minutos de juego en la acb. Entre sus actuaciones más destacadas está un partido del Real Madrid contra el Estudiantes en el que acumuló 44 puntos de valoración por, entre otras cosas, capturar 18 rebotes y anotar 37 puntos, ya con la camiseta del conjunto valenciano, contra el Fórum Valladolid.

Elegido por los Pistons en la segunda ronda del draft de la NBA en 1980, jugó dos campañas en la competición estadounidense, primero con los Cavaliers y después con los Pacers y brilló en la CBA, la entonces segunda liga del país norteamericano.