Mbappé regresa para auxiliar a Xabi Alonso en su nuevo examen

Mbappé regresa para auxiliar a Xabi Alonso en su nuevo examen

Al borde del abismo continúa un entrenador que trabaja para recuperar la unión del grupo. Un futuro incierto aguarda a Xabi Alonso. El vasco se encuentra en el precipicio y este domingo acude en su auxilio Kylian Mbappé, ausente en el último de examen del desconcertante Real Madrid en el estadio Bernabéu. El francés va recuperándose de sus problemas físicos y estará en Mendizorroza para pelear contra el Alavés y conseguir una victoria que sostenga al preparador tolosarra.

Mbappé regresó a la dinámica de grupo en el entrenamiento matutino del sábado en Valdebebas. El goleador francés (25 tantos en este curso) realizó varios ejercicios para fortalecer su rodilla izquierda, en la que sufrió un fuerte golpe en el partido contra el Celta. Después, tras una suave carrera, participó sin problema en ejercicios con balón y podría ser titular en el partido de Vitoria, informa Efe. Xabi Alonso también recupera Huijsen, que se ha perdido los cinco últimos partidos. La presencia del central alivia ligeramente la angustia por las numerosas bajas: Dani Carvajal, Trent Alexander-Arnold, Mendy, Alaba y Camavinga. Tampoco viajan los sancionados Carreras, Fran García y Endrick. Sin los tres laterales izquierdos, podría debutar el canterano Víctor Valdepeñas, polivalente defensa del Castilla de Álvaro Arbeloa. Tiene 18 años, es fuerte, alto (1.88 metros), con buen lanzamiento desde larga distancia. En la convocatoria del expedicionarios que viajan a Mendizorroza también figuran otros tres jugadores del equipo nodriza: el central Joan Martínez (18 años) y los centrocampistas Jorge Cestero (19) y Thiago Pitarch (18).

Como no podría ser de otra forma, en la sala de prensa de Valdebebas se preguntó a Xabi Alonso sobre la posibilidad de ser destituido si no vence al Alavés, una cuestión que respondió apelando a la propia naturaleza del fútbol: «Llevo muchos años en el fútbol. No me sorprende nada de lo que puede suceder. Son cosas normales, cosas que han sucedido, cosas que pasarán en el futuro. Hay que afrontarlas con la responsabilidad del cargo y de lo que representamos».

También subrayó que la relación con los directivos del Real Madrid sigue siendo buena. «Desde el inicio hemos tenido una comunicación constante con el presidente... Estamos todos juntos desde la confianza, el respeto, el cariño y la responsabilidad en el objetivo común. Siempre es buena la comunicación», dijo.

Asimismo, a Xabi le preguntaron sobre la posibilidad de que Arbeloa le puede relevar en el banquillo, una cuestión que no pareció incomodarle. «Álvaro en un futuro podrá ser entrenador del Real Madrid», exclamó.

Alonso, que sólo suma dos partidos ganados en los últimos ocho, advirtió: «Ahora toca trabajar para revertir la situación. Queremos cambiar la dinámica de resultados... En el vestuario tenemos comunicación todos los días, trabajamos juntos en momentos buenos y en los no tan buenos. Sabemos que ahora estamos pasando dificultades y que podemos crecer si superamos estos momentos difíciles».

«Si revertimos la dinámica, dentro de unas semanas podemos mirar atrás y ver cómo hemos crecido. Es un proceso de un vestuario en el que hay gente con bagaje y poder para tomar decisiones», agregó.

Cuatro días más para Xabi y un mensaje del club al vestuario: "Un paso adelante o seréis los próximos señalados"

Cuatro días más para Xabi y un mensaje del club al vestuario: “Un paso adelante o seréis los próximos señalados”

Cuatro días. Ese es el margen que ha ganado el proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid después de la derrota del miércoles contra el Manchester City. Jueves, viernes, sábado y domingo, día en el que a las nueve de la noche comenzará el duelo liguero ante el Alavés en Mendizorroza. Esa será la nueva 'final' para el técnico vasco, observado con lupa por la dirección del club desde la reunión celebrada el pasado domingo de madrugada, justo tras caer 0-2 contra el Celta en Chamartín.

El 1-2 frente a Guardiola no ha sido condenatorio, según fuentes internas consultadas por este periódico. La plantilla recuperó cierta actitud e intensidad, perdonó ocasiones claras en el tramo final que hubieran puesto el empate en el marcador, y aunque Courtois salvó al equipo al inicio de la segunda parte, el Madrid mostró una imagen mucho mejor que la ofrecida ante el cuadro vigués. Y es que el rival influye, claro. Los mensajes internos resumen que una derrota 'de despido' contra el City hubiera sido una con menos intensidad de los futbolistas o un marcador más abultado. No se dio nada de eso, así que el cuerpo técnico se ganó una vida extra.

El resultado y las sensaciones se han tomado dentro de la organización como poco dramáticos, incluso con algún que otro brote verde, pero el histórico acumulado en las últimas semanas deja a Alonso a los pies de los caballos. Un pinchazo en Mendizorroza y una victoria del Barça alejaría a los blancos a siete puntos del liderato. Distancia que condenaría, ahí sí, al proyecto del tolosarra en la Castellana, que suma ahora sólo dos triunfos en los últimos ocho partidos.

«El tiempo dirá si es un punto de inflexión», declaró el técnico en la sala de prensa, consciente de que el domingo se vuelve a jugar el puesto. «Todavía queda mucho, vosotros lo pintáis de una manera pero hay que tener mucha calma porque esto es muy largo. Lo que hoy parece de una manera puede cambiar en no tanto tiempo», intentó reflexionar, aunque lo hizo con el mismo perfil bajo y tono complaciente de las últimas semanas.

Alonso mantuvo los elogios a sus futbolistas, incidió en la «autocrítica» para compensar las preguntas sobre su futuro e insistió en el tiempo necesario para que su proyecto funcione. «Sabemos que las cosas pueden cambiar y que todo puede pasar. Porque todo pasa, estoy convencido. Tenemos que mirar hacia adelante», declaró.

Cambio de tono del vestuario

Lo curioso de la noche sucedió en los pasillos del Bernabéu una vez terminado el encuentro. Algunos detalles que pueden marcar también los próximos días del foco mediático madridista. Los futbolistas, que durante los últimos meses han mostrado sus quejas en privado sobre los métodos o el tipo de gestión de Alonso, le defendieron en público, justo después de que el Bernabéu les abucheara en varios momentos de la segunda parte.

Bellingham, Rodrygo, Asencio y Courtois cerraron filas sobre el técnico, persistiendo en el mismo mensaje: «Estamos con Xabi al 100%». Hasta esta noche del miércoles, los mensajes públicos de apoyo al entrenador por parte del vestuario habían llegado a cuentagotas. Mbappé en Atenas y Tchouaméni en la previa del duelo contra el City, dos de sus principales aliados dentro de la ciudad deportiva. Poco más.

Y es que después de la reunión del alto mando el domingo de madrugada, una charla comandada por Florentino Pérez y José Ángel Sánchez, hubo una reflexión más allá de la posición de Alonso como entrenador del Madrid: la actitud de los futbolistas. La directiva del conjunto blanco es consciente de que ha apoyado a algunos de sus jugadores en estos meses, como a Vinicius en su polémica con Xabi cuando no le castigó tras su enfado por el cambio del clásico. Pero en esta crisis de resultados, las altas esferas del conjunto blanco se han encargado de marcar nuevas reglas a la plantilla.

Esta situación de constante grieta debía parar, con Xabi o sin él. «O dais un paso adelante o seréis los próximos señalados», ha sido el mensaje. Y el vestuario lo entendió durante la segunda parte del partido ante los ingleses, cuando el público, por primera vez en esta temporada, abucheó al equipo. En concreto, la grada centró su ira en dos futbolistas: Vinicius y Bellingham, idolatrados por el Bernabéu durante las dos últimas temporadas.

Sus errores en el área rival, perdonando un empate que hubiera sido clave para la clasificación y para el proyecto, enfurecieron al aficionado. Curiosamente, ambos hablaron antes y después del partido. El brasileño lo hizo en la previa, diciendo que el duelo ante el City «podía cambiarlo todo», mientras que el inglés fue uno de los protagonistas en la zona mixta y repitió varias veces que «tengo una gran relación con Xabi». «El entrenador ha estado bien. Nadie se queja ni se lamenta», añadió.

Ese mensaje del club parece haber calado en un vestuario revuelto desde hace un par de meses. Un mensaje que también sirve para preparar el terreno en caso de un posible cambio de protagonista en el timón del banquillo madridista, con Arbeloa, Solari y Zidane como los nombres que más suenan en Valdebebas para sustituir al vasco.

El mensaje, los rumores con Xabi y los abucheos al equipo han cambiado el tono del vestuario, centrado ahora en mostrar más intensidad para apagar los fuegos internos y externos. «Jugando así vamos a ganar mucho», admite una fuente cercana a la plantilla. Lo harán, eso sí, bajo una epidemia de bajas en defensa, con la posible ausencia de Camavinga y con la duda de Mbappé, que no pudo jugar ante el City por molestias en la rodilla izquierda. Si no llega a Vitoria, la nueva final del proyecto de Xabi tendrá todavía más complicaciones.

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions "nefasta" de un Villarreal con dos caras

Goleada de la Premier a LaLiga en una Champions “nefasta” de un Villarreal con dos caras

"Ha sido una Champions nefasta". Así se expresó Marcelino en la despedida del Villarreal de la máxima competición continental tras un empate en seis encuentros. El conjunto amarillo tiene los mismos puntos, uno, que el Kairat Almaty, el equipo kazajo que debutaba este año. Ese punto, precisamente, lo lograron ante el PAFOS, club chipriota ante el que ni siquiera el submarino amarillo logró sacar nada positivo después de rematar en 17 ocasiones frente a las tres de los locales.

Aunque le restan todavía dos encuentros ante el Bayer Leverkusen y el Ajax, los de Marcelino ya no tienen opciones para meterse entre los 24 que se clasifican a la fase de eliminatorias. Su desempeño ante equipos frente a los que son "mejores", como valoró el técnico asturiano al Copenhague, ha sido muy pobre y ante el resto, pese a que han competido, sólo consiguieron sacar un empate in extremis a la Juventus con un cabezazo de Renato Veiga a la salida de un córner.

Tampoco el Athletic dispone de muchas opciones para estar en la segunda fase. Pese a su meritorio empate ayer ante el PSG, con una soberbia actuación de su portero, Unai Simón, necesita ganar los dos encuentros que le restan para intentar colarse entre los elegidos. Atalanta y Sporting de Lisboa serán la tabla de salvación de un equipo de Valverde, que ya no tiene margen de error. "Estamos en la pelea", declaró con optimismo el txingurri.

El empate ante el Slavia de Praga fue, quizás, la mayor decepción de un Athletic que no está teniendo precisamente su año, lastrado en gran medida por las numerosas bajas. Aunque quizás frente al Newcastle también se debió sumar algún punto para que la clasificación del equipo no dependa de una machada. "Mantenemos nuestras esperanzas", lanzó el técnico del Athletic.

10-1, entre británicos y españoles

Aunque lo cierto es que los equipos ingleses han sido una auténtica losa para los rivales españoles en esta Champions. Son 10 partidos que se han saldado con 9 victorias para los clubes de la Premier frente a una para los de LaLiga. Precisamente el Newcastle es el único club británico que ha perdido un encuentro y fue ante el Barcelona y por la mínima, 1-2. Aunque el Real Madrid también cayó ayer ante el Manchester City por los mismos tantos, el resto de resultados han sido bastante abultados. Cabe destacar el 4-0 que le endosó el Arsenal, líder indiscutible de esta Champions, al Atlético, o el 3-0 con el que el Chelsea venció al Barça en Stamford Bridge.

Pese a ello, los tres grandes de LaLiga tienen buenas opciones para colarse en el top-8 de la máxima competición continental y olvidarse de la ronda previa que el Madrid jugó el año pasado y que le enfrentó, también, al conjunto de Guardiola.

El que lo tiene más complicado es el FC Barcelona. Con 10 puntos, si ganan los duelos que le restan ante Slavia de Praga fuera de casa y Copenhague en el Camp Nou, y lo consiguen con una buena diferencia de goles, tienen muchas posibilidades de meterse entre los ocho mejores de esta Champions. El corte el curso pasado estuvo en esos 16 puntos a los que podría aspirar el Barça, pero necesita mejorar su diferencia de goles, a día de hoy, peor que City, Chelsea o Borussia Dortmund, entre otros.

Vecinos unidos

El Real Madrid y el Atlético de Madrid, con 12 puntos cada uno, deben igualar lo que haga el Liverpool, misma putuación, en lo que resta de la primera fase. La diferencia de tantos es favorable a los blancos, que tienen un +6, pero los rojiblancos igualan con un +3 a los ingleses y tendrán que estar atentos si no quieren salir del top-8, objetivo que lograron en la temporada anterior, aunque luego se cruzaron precisamente ante el conjunto de Ancelotti en una eliminatoria marcada por el supuesto doble toque en el penalti de Julián.

Las dos últimas jornadas de esta Champions serán trepidantes, pero llama la atención que el Villarreal, que podría ser segundo en la Liga si gana su duelo aplazado, no tenga ni la más mínima posibilidad de pelear por nada. A pesar de las defensas que se hacen de la competición doméstica desde diferentes estamentos, la Champions marca el verdadero nivel respecto a Europa.

Abrazos, abucheos y elogios del vestuario a Alonso en otra derrota del Madrid: "El tiempo dirá si puede ser un punto de inflexión"

Abrazos, abucheos y elogios del vestuario a Alonso en otra derrota del Madrid: “El tiempo dirá si puede ser un punto de inflexión”

"Este partido lo puede cambiar todo". El mensaje de Vinicius Júnior antes del encuentro ante el Manchester City resumía el contexto del Real Madrid ante su primera gran final de la temporada. Una que debía marcar el destino del proyecto de Xabi Alonso en el Bernabéu. "Todos estamos con el entrenador", repitió el brasileño, consciente, como sus compañeros, que los focos también empezaban a apuntar hacia ellos. La intensidad mejoró, algo que refleja su mala actitud durante el último mes, pero el miércoles terminó con derrota y aunque el vasco salvó el 'match ball' por las sensaciones, se enfrentará en Vitoria a un nuevo juicio.

La noche en la Castellana trató de ser como las de las grandes noches. El club promovió un recibimiento al autobús del equipo y no hubo pitos durante el anuncio de la alineación, ni para los jugadores ni para el técnico vasco. Aplausos y normalidad, con todos los abucheos acumulados en el apellido Guardiola.

El 'clásico' del fútbol europeo celebró su 15º enfrentamiento, el undécimo en las últimas seis temporadas que han visto cinco eliminatorias entre ellos, con los blancos ganando por 3-2. Quizás por eso Alonso copió el once de Ancelotti en la último playoff ante los ingleses, realizando sólo dos cambios: Carreras y Gonzalo por Mendy y Mbappé, lesionado en la noche del miércoles.

El resto, los mismos, con Ceballos por delante de Güler. El andaluz ha terminado siendo la solución de emergencia de Carletto y Xabi en las eliminatorias más importantes. Un reflejo de sus virtudes y sobretodo de los defectos del centro del campo. Valverde volvió al lateral y el tolosarra apostó por Rodrygo.

Rodrygo, 281 días después

281 días llevaba el brasileño sin marcar, desde el 4 de marzo en el duelo de Champions contra el Atlético. Demasiado tiempo para un futbolista llamado a ser importante en el proyecto galáctico. El runrún a su alrededor ha sido constante en los últimos meses, en los que ha mezclado dificultades personales y futbolísticas, y se sacó el peso de encima en el minuto 28 con su quinto gol al City. Su rival favorito.

Celebró el gol de rodillas en el césped y levantando los brazos al cielo, fiel creyente. Después lanzó un corazón con las manos hacia la zona de la grada donde estaba su familia y se fue corriendo a abrazar a Alonso. Detalle importante.

Pero el tanto de Rodrygo y la intensidad del Madrid en la primera hora de partido fueron un espejismo. «Cuando apretamos, perdemos pocas veces», había dicho Vinicius. En cuanto los blancos bajaron la marcha, tuvieron dos errores, el City les castigó y los nervios comenzaron a apoderarse del vestuario.

Sebas Parrilla, asistente de Alonso, se desesperó en la banda dando instrucciones para defender un córner, pero Gvardiol le ganó el salto a Bellingham y O'Reilly aprovechó el rechace de Courtois para empatar. Después Haaland, de penalti, envió a vestuarios al Madrid por debajo en el marcador. El ambiente se empezó a torcer.

Endrick, a última hora

Las paradas de Courtois en el inicio de la segunda parte enfadaron todavía más a parte del público, que empezó a pitar en cada error de los suyos. Y los cambios de Alonso, que sentó a Gonzalo y a Ceballos para dar entrada a Güler y Brahim, no ayudaron. Vinicius se situó como nueve de referencia y el Madrid perdió presencia, para desesperación del público. Unos minutos después, Xabi asumió la realidad y dio entrada a Endrick, su único nueve disponible y que sólo había jugado 12 minutos en un partido este curso. Pero para eso tuvo que quitar a Asencio y retrasar a Tchouaméni, dejando el centro del campo sólo en manos de Güler y Bellingham.

Endrick lanzó un cabezazo al larguero y el Bernabéu apretó durante unos minutos, pero terminó pitando a su equipo y vaciando una buena parte del estadio antes del pitido final. Alonso saludó a Guardiola y se retiró a vestuarios sin entrar al césped a consolar a su equipo.

Ante la prensa elogió a sus futbolistas y declaró que "el tiempo dirá" si esta mejoría en la actitud, a pesar de la derrota, es un punto de inflexión. "Los pitos son normales, pero ha habido otros momentos en los que han apoyado. Hay que tener calma porque lo que hoy parece de una manera puede cambiar".

En zona mixta, Bellingham, Rodrygo, Courtois y Asencio se pusieron del lado del tolosarra. "El entrenador es genial, personalmente tengo una gran relación con él", aseguró el británico. "Después de los empates en varios partidos tuvimos buenas charlas de forma interna, lo hicimos bien y ahora después de los dos últimos pues estamos sufriendo. Pero nadie se da por vencido, nadie se queja ni se lamenta", aseguró el centrocampista, que sigue sin encontrar su mejor nivel esta temporada.

"Es un momento complicado para Xabi también, las cosas no están saliendo, pero tenemos que demostrar a la gente que estamos con nuestro entrenador. Se dicen muchas cosas y necesitamos esta unidad para seguir adelante", aseguró Rodrygo. En la misma línea se mostró Courtois: "Hoy hemos demostrado que estamos con el míster, que hemos jugado bien y dado el 100%". "Lo único que puedo comentar es que el vestuario sabe el mensaje que transmite Xabi Alonso, que el vestuario está con Xabi Alonso al 100%, que el día a día en Valdebebas es muy, muy bueno", señaló Asencio.

Drama y cisma en el Real Madrid

Actualizado

Hubo pitos en las gradas cuando acabo el partido. No mayoritarios, pero fueron ahogados por el himno triunfal madridista. El Manchester City no hizo ninguna exhibición. No es siquiera la mitad de aquel fabuloso equipo campeón de la Champions. Lo cierto es que no mereció ganar, pero perdió el Madrid.

Ahora el veredicto de culpar a Xabi y que se vaya a la calle sería injusto. Con cinco defensas lesionados, sin centro del campo por despropósito de los que mandan y...sin Mbappé, perder como perdió, no sería justo echarle la culpa. El equipo murió de sangre y sudor en el terreno de juego. Fue como un jabato, aunque luchaba contra un equipo fabricado con cientos y cientos de millones de euros .

Lo peor es que Bellingham perdió el gol y menos mal que apareció el que es un inútil para hacer goles, nada menos que Rodrygo. Fue un gol de enorme calidad y Guardiola debió escupir al infierno, porque es un jugador que siempre le hace daño al City.

El Madrid no se relajó nunca. Agotó sus posibilidades hasta el final. Siguió corriendo como un poseso, pero tienen un estilo de correr insuficiente. Y Haaland, ¿cómo puedes parar a ese vikingo asesino del área? Lo tienes que detener a base de paradas de rugby como la que hizo Rudiger, aunque luego le costó un penalti que fraguó la remontada citizen.

De verdad que no se rindió nunca el Madrid de Xabi, la mayor parte por el empuje del corazón más que de calidad. Incluso Bellingham tuvo una gran ocasión para empatar. Por no rematar a la primera, sino a la segunda, se le fue el santo a las nubes.

Y no quiero castigar más a Vinicius, del que mucha gente aún no se ha convencido de que el Madrid ha perdido. El que iba a ganar el Balón de oro y platino. Sin Mbappé este equipo nunca hace goles. Y Mbappé estaba en los cielos, escondido entre las nubes, en el momento más inoportuno, cuando más lo necesitaba el equipo.

He escrito drama y cisma. Primero, porque el Madrid creo que de los diez últimos partidos ha ganado sólo dos. Y lo segundo, porque existe un cisma entre los que creen que Xabi Alonso no es entrenador para el Madrid o los que culpan a los jugadores. Hay incluso una tercera vía y es de las que le echan la culpa a Florentino.

Me acuerdo a principios de temporada que me fiaba poco de Xabi Alonso y que el Madrid, a pesar de los fichajes, no tenía plantilla candidata a ganar algún torneo. Desgraciadamente, no me he equivocado.Y lo siento, algo tendrán que hacer.

Los jugadores lo saben, Xabi tiene que aprenderlo: quien hunda al Real Madrid, morirá dentro

Los jugadores lo saben, Xabi tiene que aprenderlo: quien hunda al Real Madrid, morirá dentro

En cada visita al Santiago Bernabéu, el gran villano Guardiolasiempre «mea con la suya». Pero son tantas veces que ya le ha salido el chorro para todos lados. Ayer le tocó sacar del pozo a balón parado un inicio de partido en el que se estaba llevando un buen revolcón de este Madrid que es como Dory en Buscando a Nemo, sin memoria ni para el éxito ni para el desastre. Podía esperarse cualquier cosa y sucedió lo más probable: que a los jugadores les entrara un poco de vergüenza torera, que se agitaran, que Gonzalo lo ordenara todo un poco, que volviera a pasar la órbita del cometa Goes por la capital pero que acabase diluyéndose el asunto sin mucha explicación y con cierta fatalidad. Escalofriantes síntomas de empequeñecimiento general.

Como el Madrid nunca entendió del todo por qué ganaba, no es fácil tampoco entender ahora por qué pierde. Sirve a medias la intuición general del club: el ecosistema español conduce a la ruina. Pero ni el Florentino de los 2000, me temo, sería capaz de evitar que el camino de argentinización imparable del país se lleve todo por delante. También al fútbol y también a Real Madrid y Barcelona, como se llevó a Boca y River. Cada vez que encaraba Doku tomaba sentido el Brexit y se achicaba la UE.

Los jugadores parecen conscientes de que el fatalismo no les salvará. Y no son tan estúpidos como para pensar que podrán salir indemnes de formar parte de la plantilla que transformó al Real Madrid más ganador de la historia en un perdedor patológico. El reto de triunfar aquí es tan grande porque después del Madrid no hay nada. A quien lo logra, en su carrera ya sólo le espera el declive. A quien no, el arrepentimiento. No hay tabla de salvación: quien tenga la intención de hundir el barco, debe saber que morirá dentro.

También Xabi Alonso, que necesita captar el mensaje del estadio, por fin con algo que decir. Los pitos a la triste intención de llenar el equipo de jugadores-peonza fueron un pequeño brote verde. Endrick, el jugador-dardo por excelencia, mucho mejor.

El Real Madrid pierde con honra ante el Manchester City y se enfrenta al dilema de Xabi Alonso

El Real Madrid pierde con honra ante el Manchester City y se enfrenta al dilema de Xabi Alonso

Cuando corren, tampoco. Es la conclusión fácil para abrir la base del cadalso sobre el que han situado a Xabi Alonso, con la soga anudada al cuello. La conclusión tiene una trampa, y es que no es lo mismo correr contra el Celta que contra el City. Un Madrid atónico, lento y errático frente a un Madrid intenso, presionante, veloz y sufriente. Un Madrid de jugadores dimitidos en una derrota sin perdón contra un Madrid de futbolistas entregados en una caída con honra ante un grande de Europa. La pregunta es cuál de los dos pertenece a su entrenador y cuál a la idiosincrasia desnuda que anida, como una musa, en el Bernabéu. En la respuesta está la solución: Xabi Alonso, si; Xabi Alonso, no. Ese es el dilema. [Narración y estadísticas (1-2)]

A Florentino Pérez le toca resolverlo, pero hacerlo de verdad, en una u otra dirección, no con la indefinición que sucedió al numerito de Vinicius en el clásico. Que Xabi Alonso es un buen entrenador lo dice el mercado, su brillante pasado reciente en Alemania. Que Xabi Alonso es o no un entrenador idóneo para el Madrid lo tienen que decir los resultados, hasta ahora irregulares, pero en el top-8 de la Champions y a cuatro puntos del líder en la Liga. Jamás podrá serlo, sin embargo, sin la autoridad debida, algo que no siempre ha sentido bajo un fuego que puede ser tan peligroso como el fuego del City. Es el fuego amigo.

La entrega de los futbolistas desde la salida del vestuario tampoco es la más indicativa de si están a full con su entrenador, porque la Champions invoca siempre algo especial en el Bernabéu, algo que trasciende las batallitas familiares, incluso las cuentas pendientes, en una atmósfera de eucaristía colectiva. Rodrygo las tiene, con el técnico y consigo mismo, pero apareció como si hubiera soltado todo el lastre, camino de su primer gol en nueve meses. Pasó del ostracismo a ser lo mejor del Madrid, frente a un Vinicius desenfocado y un Mbappé quebrado en el banco. Después del tanto se abrazó a Xabi Alonso en la banda. O el brasileño es un actor de primera o se trata de un gesto difícil de entender en un contexto de guerra soterrada contra el entrenador.

Sobrehumano Courtois

Rodrygo concluyó una contra sacada del álbum de fotos del Madrid, un prodigio en el que intervinieron la presión, la velocidad y la precisión. Carreras robó a Bernardo Silva, Gonzalo fue el vértice en la transición y Rodrygo cruzó lejos de la envergadura del gigante Donnarumma.

Era el arranque que siempre se espera del Madrid, a fuego, pero de un Madrid mermado, globalmente en defensa y especialmente por la ausencia de Mbappé, el mástil del equipo en este arranque de temporada. Al Madrid, al menos, le quedaba la quilla. Courtois volvió a sostener a los suyos, con intervenciones sobrehumanas, como una doble parada ante Haaland y Cherki, cuando llegó la ola del City, contemplativo y pasivo primero, pero persistente y profundo después, con Doku como un cuchillo en su izquierda. El fútbol de los ingleses es como un caldo, empieza a fuego lento, a veces demasiado lento, más de lo que le gustaría a Guardiola. Sólo había que ver cómo gesticulaba en la primera parte.

Ese City sin profundidad, en cambio, consiguió equilibrar el partido en una acción que señala al trabajo de Xabi Alonso y a la plaga de lesiones en la defensa, a la que se ha unido la del mejor en la zona, Militao. Mal defendido el balón parado, Gvardiol cabeceó y O'Reilly remató desde la salita de estar de Courtois sin que el portero tuviera visión. Cuando el Madrid necesitaba el descanso, Rüdiger agarró a Haaland con disimulo, pero no hay disimulo posible en el VAR, que nada más empezar sacó un penalti a Vinicius fuera del área. En ambas acertó.

Rodygo, ante Bernardo Silva, el miércoles en el Bernabéu.

Rodygo, ante Bernardo Silva, el miércoles en el Bernabéu.AFP

Ser objeto de la pena máxima y acertar en el lanzamiento fue toda la contribución del ogro noruego, suficiente para cualquier delantero, pero escasa para lo que se espera de un personaje de su talla. Con mucho tiempo por delante, Guardiola lo sustituyó, al refrescar todo su ataque, puesto que también se marcharon Foden y Cherki.

Xabi Alonso lo hizo por necesidad en una segunda parte de riesgos, no había otra. Si en el once había prescindido de Güler en favor de Ceballos, llamó entonces al turco, como también a Brahim o hasta Endrick, que estaba en el último estante del armario para el tolosarra. Suya fue la mejor ocasión del partido, salvo el gol de Rodrygo, en un remate al larguero.

Cambios que llevaban el mensaje de la carga ante un equipo al que el Madrid no podía dominar, ni al principio ni al final, porque no tiene la madurez colectiva ni el juego necesario. El primero que lo sabe es Xabi Alonso, por eso decidió esperar y salir a la contra en el primer tiempo hasta que la desventaja le hizo descoserse a la desesperada ante un City que jamás se exprimió. A la desesperada espera, hoy, decisiones para saber si, como dice Guardiola, puede mear en el Madrid con la suya.

Juicio al proyecto de Xabi Alonso: el Madrid espera, también mira al vestuario y se acuerda de Pintus por las lesiones

Juicio al proyecto de Xabi Alonso: el Madrid espera, también mira al vestuario y se acuerda de Pintus por las lesiones

La situación de Xabi Alonso en el Madrid ha alcanzado un punto de casi no retorno, convirtiendo el partido contra el Manchester City de Pep Guardiola en un juicio sumarísimo de 90 minutos sobre el proyecto del técnico vasco en el Bernabéu. Un juicio hacia el técnico, cuestionado, pero también hacia los jugadores, con los que hay un enfado importante dentro del club. En caso de drama nocturno la víctima será Alonso, pero gran parte del vestuario quedará señalada por lo que reclamaba Tchouaméni este martes: «No es culpa del entrenador, nos falta intensidad».

El Madrid jugará en casa, en Europa, ante el entrenador más antagónico del club, con varias lesiones clave mientras vuelve a sonar el nombre de Antonio Pintus, con el vestuario dividido entre los que le apoyan y los que no y con los apellidos de Zidane, Solari, Arbeloa y Klopp deslizándose por el foco mediático nacional. Desastre u oxígeno.

Para saber más

Después del desastre contra el Celta, la reunión entre varios directivos en la madrugada del domingo al lunes en el Bernabéu, adelantada por este periódico, resumió el momento de Alonso en el banquillo. No fue casualidad. Florentino Pérez, reacio a tomar decisiones a mitad de temporada en los últimos años, se encerró en un despacho con sus hombres de confianza y tanteó la posibilidad de destituir a Alonso esa misma noche. Así de grandes son las dudas de parte de la zona noble con el técnico, que acumula una victoria en cinco jornadas y ha pasado de liderar la Liga con cinco puntos de ventaja sobre el Barça a ser segundo a cuatro de los azulgrana, erosionando la confianza de la plana mayor en un proyecto que apenas tiene seis meses de vida.

Pero Florentino aguantó, asesorado por los miembros de su círculo cercano que todavía guardan esperanza en Xabi, con el encuentro contra Guardiola como punto de inflexión definitivo.

La directiva percibe cierto descontrol en la gestión de un vestuario revuelto. Los malos resultados han sacado a flote las quejas de algunos futbolistas y han dividido a la plantilla. A Xabi todavía le quedan partidarios, pero la falta de victorias es determinante.

Muchas lesiones

Por si fuera poco, el técnico ha visto cómo la enfermería se ha ido llenando sin parar en las últimas semanas, con el club poniendo el foco, otra vez, en los servicios médicos y en la preparación física del primer equipo. Al final de la temporada pasada, el Madrid decidió que Antonio Pintus, fichaje estrella de Florentino en 2021, antes incluso de la llegada de Ancelotti, dejara de coordinar la preparación y pasara a un rol más general en la organización. Un detalle que la directiva le permitió al nuevo cuerpo técnico y que ahora se recuerda.

Xabi Alonso, en el entrenamiento del Madrid, ayer en Valdebebas.

Xabi Alonso, en el entrenamiento del Madrid, ayer en Valdebebas.AFP

Alonso ha intentado cohesionar al grupo en las últimas semanas, acercándose más a los futbolistas en el día a día y permitiendo algunas concesiones, pero no terminan de cuajar en el ánimo de una plantilla en la que también se empieza a centrar el foco mediático. En el club son evidentes las dudas con Xabi, pero también hay un enfado importante con la actitud, la intensidad y las quejas de los futbolistas. Una dinámica que ha silenciado Valdebebas en medio de un ambiente extraño. «Es el momento de los jugadores», se repetía en el club hace unos días. Y ese momento no ha llegado.

La zona noble del Madrid no puede permitirse un clima de insurrección continuada, así que en la balanza entre jugadores y técnico, como siempre, caería Alonso, que perdió a parte del grupo desde el día que no castigó a Vinicius tras su enfado por el cambio del clásico. «No sé a qué viene eso», se enfadó ayer el vasco cuando le preguntaron si volvería a hacer esa sustitución.

Tchouaméni, del lado de Xabi

Una rueda de prensa en la que mostró un perfil bajo, lejos de revolverse por las reuniones y los rumores de las últimas horas. Apeló a la unidad del grupo y al apoyo que, según él, le profesa «toda la plantilla», pero obvió criticar los errores de los jugadores, como sí hizo después Tchouaméni. El galo es uno de sus hombres de confianza y fue el elegido por el club para ser portavoz ante la prensa. Un mensaje claro hacia aquellos que mantienen sus críticas.

Enfrente, Guardiola y un City en su mejor momento. Acumula tres victorias consecutivas en la Premier, cinco en las últimas seis jornadas, y está a sólo dos puntos del Arsenal en la pelea por el liderato. Al Bernabéu llega con necesidad, noveno, fuera de los ocho mejores después de la derrota en Leverkusen y con la oportunidad de superar al Madrid en la tabla con una victoria.

Mbappé, seria duda contra el City mientras Xabi Alonso cierra filas: "Siento que tengo el apoyo de toda la plantilla"

Mbappé, seria duda contra el City mientras Xabi Alonso cierra filas: “Siento que tengo el apoyo de toda la plantilla”

Xabi Alonso ha dado este martes una de sus ruedas de prensa más complicadas. Después de la noticia, adelantada por EL MUNDO, de que los altos mandos del Real Madrid se reunieron en la madrugada del domingo al lunes para tratar su futuro tras la derrota contra el Celta, el técnico vasco apareció por Valdebebas para la previa del duelo contra el Manchester City. Un partido que otras veces se centra en Guardiola y que mañana estará condicionado por la situación de Alonso en el banquillo madridista. ", siento que tengo el apoyo de toda la plantilla", contestó.

Para saber más

"Vamos todos unidos. Cuando uno es entrenador del Madrid tiene que saber afrontar estos momentos con calma y responsabilidad. Esto se puede revertir del enfado que hubo el domingo a la ilusión por mañana", aseguró Alonso, insistiendo siempre en "el partido de mañana" y evitando contestar con demasiada contundencia sobre su situación. "En mi cabeza está el partido de mañana", repitió en varias ocasiones.

El encuentro ante el City es casi un ultimátum para el entrenador, que podría perder el puesto si cae derrotado ante Guardiola. "Todo el mundo está convencido de que podemos ganar el partido. Ya hemos sacado las conclusiones del Celta y la cabeza ya solo está en el City. Estoy seguro que el ambiente será diferente, eso es lo que está en nuestra cabeza. El fútbol va rápido".

Cuestionado de forma constante por su futuro y por los rumores, recalcó que "mi foco está en el equipo" y declaró que "la comunicación es constante" con el presidente. "Desde la confianza y el cariño, todos estamos juntos en esto", comentó.

Xabi Alonso: "Calma, unidad y tranquilidad"E.M

Unos segundos más tarde, apareció Aurelien Tchouaméni, el futbolista elegido para actuar como portavoz del vestuario. El francés fue bastante contundente sobre la falta de intensidad del equipo en las últimas semanas e insistió en el apoyo de la plantilla al técnico. "Estamos todos juntos, si queremos ganar partidos tenemos que luchar todos en la misma dirección. Tenemos que hacer las cosas mejor y tenemos una buena oportunidad para cambiar la dinámica", reflexionó.

El galó reconoció que "a veces lo hacemos bien y a veces muy mal" y que "tenemos que tener compromiso". "Si no jugamos con la máxima intensidad va a ser muy difícil ganar partidos. Para ganar tenemos que dar el máximo".

Además, admitió que la derrota contra el Celta "no fue culpa del entrenador". "Seguro que el plan de partido del entrenador era bueno, pero jugamos nosotros. Si jugamos a nuestro nivel, tenemos más posibilidades. Si perdemos 0-2 es que faltan cosas, como intensidad, y no es culpa del entrenador".

Ya en el entrenamiento, sorprendió la ausencia de Kylian Mbappé, máximo goleador de la Champions esta temporada. El francés, que se rompió un dedo de la mano en el encuentro contra el Celta, sufre unas molestias en su pierna izquierda que le convierten en seria duda para el duelo contra el City. Según fuentes del conjunto blanco, el delantero jugaría "muy limitado" en caso de ser de la partida.

Además de Mbappé, se ausentaron de la sesión Camavinga y Huijsen, todavía recuperándose de sus molestias. Los dos se mantuvieron en el gimnasio, mientras que los lesionados de larga duración (Trent, Carvajal, Militao, Alaba y Mendy) siguen sus procesos de rehabilitación.

El principio del fin del Madrid de Xabi Alonso: de la grieta con Vinicius en el Mundialito y en el clásico a la noche "innecesaria" en Bilbao

El principio del fin del Madrid de Xabi Alonso: de la grieta con Vinicius en el Mundialito y en el clásico a la noche “innecesaria” en Bilbao

Todo ha cambiado en Valdebebas en apenas mes y medio. El 26 de octubre, el Real Madrid ganaba al Barça en el clásico y se ponía con cinco puntos de ventaja sobre su máximo rival en el liderato de la Liga. Hoy, el equipo de Xabi Alonso suma una victoria en las últimas cinco jornadas, es segundo a cuatro de su eterno rival y se desliza ya el final del técnico vasco en el banquillo del Bernabéu. Después de la reunión de madrugada que tuvo lugar el domingo por la noche en Chamartín, los días del tolosarra parecen contados. La dirección del club ya busca entrenadores y un pinchazo ante el City sería el fin definitivo para un proyecto que ilusionó futbolísticamente en el Mundial de clubes, pero que sufrió fricciones internas desde ese mismo momento.

La lesión de Alexander-Arnold antes de la semifinal contra el PSG permitió ser titular a Vinicius, pero la idea de Alonso ante los galos era sentar el brasileño. Una decisión que no había sentado bien al futbolista y que fue el inicio de una relación extremadamente difícil entre la estrella y el técnico. Vinicius venía de ser el ojito derecho de Ancelotti durante cuatro años y no entendía no ser el centro de atención de Xabi.

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La cosa, pues, ya venía torcida desde Estados Unidos. El batacazo ante los galos se tomó en el club como un punto de partida y Alonso insistió en que su proyecto empezaba en agosto, con la nueva temporada. Ahí, alegría a todos los niveles por las 12 victorias en 13 encuentros en el inicio del curso.

El enfado de Vinicius

Pero después del clásico todo cambió. La sustitución de Vinicius ante los azulgrana molestó en las altas esferas del club y el enfado del brasileño hizo pública la brecha entre el banquillo y el vestuario. La directiva, entre la espada y la pared, no castigó al futbolista y deslizó que dejaba en manos del técnico la gestión de la situación, pero la grieta ya era real, aumentada por la insistencia de Xabi en no darle minutos a Endrick, ojito derecho del sector brasileño del vestuario y respaldado también por Juni Calafat, el que les ha traído a todos y cuyas opiniones pesan mucho en las altas esferas del Madrid.

Los futbolistas, que estaban acostumbrados a unos métodos con Ancelotti, no estaban de acuerdo con la forma de manejar el día a día que tenía Alonso y su staff. Muchas indicaciones, muchas horas de vídeo, mucha táctica... Y menos libertad. Grandes estrellas como Bellingham o Fede Valverde no siempre asimilan bien las correcciones, constantes, de quienes les entrenan, especialmente si no son observados (los miembros del cuerpo técnico) como élite.

La lesión de Carvajal volvió a alejar al capitán de un vestuario en el que es clave, la plantilla viajó a Anfield y perdió con contundencia antes de sumirse en una crisis de resultados en Liga que revolvió internamente al equipo: dos empates seguidos ante Rayo y Elche que obligaron a poner todas las cartas sobre la mesa en el viaje a Atenas. Había jugadores que no comulgaban con Xabi y futbolistas a los que el entrenador pedía dar mucho más. Las diferencias eran grandes, pero parecían todavía salvables. El Madrid ganó en Grecia y solventó rencillas, pero empató en Girona y entró de nuevo en el bucle.

La derrota definitiva

A pesar del triunfo en Bilbao, la derrota contra el Celta, ya de vuelta en el Bernabéu después de 36 días, lo ha desmoronado todo definitivamente. La confianza de la plantilla en Alonso está por los suelos y la de la dirección, bajo mínimos. Más allá del resultado, preocupan las sensaciones generales, tanto a nivel personal como futbolístico. Muchos jugadores están lejos de tener una actitud acorde a su responsabilidad y desde el banquillo no se observan las soluciones para poner freno a esta situación. Jugadores como Endrick, una de las mayores inversiones del club en los últimos años, fichado mientras era titular en la selección brasileña y muy cercano a Vinicius, están desaparecidos.

La última polémica ha sido el viaje a Bilbao. El Madrid está acostumbrado a viajar el mismo día a los encuentros de Liga, pero voló a San Mamés en la previa del partido, algo que no sentó bien en el vestuario. "Era innecesario", aseguran fuentes del vestuario. Como compensación, Alonso les dio dos días libres después del triunfo en el País Vasco, llegando al Celta con sólo un entrenamiento previo.

Xabi, valiente en el Mundial de clubes variando esquemas, parece ahora enquistado en el mismo modelo que falló la temporada pasada. Ante el Celta, descartó situar a Valverde en el lateral derecho tanto en la alineación titular como tras la lesión de Militao, y en su lugar apostó por Asencio, un central, en el carril, obligando a Carreras, lateral izquierdo, a jugar en el centro de la zaga.

La realidad es que ante el City de Guardiola Xabi Alonso se juega mucho más que tres puntos. Se juega su puesto como entrenador del Madrid, que ya pende de un hilo. Un nuevo pinchazo, y uno contra un rival como el de Santpedor, le acercaría a la puerta de salida del club. Una victoria le ayudaría a remontar el vuelo, pero necesita muchas para recuperar la confianza perdida. Mientras, se va abriendo el horizonte para dos nombres que ya el domingo se escribían en algunos de los móviles más importantes del conjunto blanco: Zinedine Zidane y Jurgen Klopp. Solari y Arbeloa serían opciones de emergencia por si mañana hay caos.