A Luis de la Fuente le están costando la salud cada una de las últimas jornadas de Liga. Ayer pegó un brinco mientras veía el Barça-Betis cuando Fermín se tuvo que retirar del campo. Y en la mañana de este lunes, el disgusto: el centrocampista, que era uno de los fijos para el Mundial, se lo pierde porque las pruebas a las que ha sido sometido son contundentes: rotura del quinto metatarsiano y derecho al quirófano.
Así lo ha hecho oficial el Barcelona poco después de que los servicios médicos del club hablase con los de Las Rozas. No hay margen de maniobra. El chico será operado en los próximos días y estará alrededor de seis-siete semanas de baja, algo que imposibilita su citación para el torneo, que comienza en menos de un mes.
No tendrá la misma suerte que Lamine, Nico o Mikel Merino, que si nada cambia, sí estarán en la lista que ofrecerá el seleccionador el próximo lunes. En estos tres casos, se trata de dolencias que son recuperables en un plazo razonable de tiempo, más sabiendo que el inicio es, a priori, cómodo para España (el primer partido es contra Cabo Verde el día 15 de junio y el segundo ante Arabia Saudí el 212).
Si bien Fermín no ha sido nunca para el técnico riojano un fijo, estos últimos meses le habían concedido tal condición. Estaba llamado a dinamizar el centro del campo y, ayudado por Flick, que lo había situado ahí en los últimos partidos, se presentaba como la alternativa a Nico Williams en la parte izquierda del ataque de la campeona de Europa.
De la Fuente, ahora, reza para que en los partidos que quedan (la final de la Conference League, donde está Yeremi Pino en el Crystal Palace), la final de la Champions (donde estarán Zubimendi, David Raya y Fabián) y, especialmente, la última jornada de Liga, a disputar el próximo sábado, no haya más percances.
El delantero argentino Raúl Castronovo, que fuera jugador del extinto CD Málaga entre 1974 y 1978 y con el que disputó 60 partidos y consiguió 20 goles, ha fallecido a los 77 años, informó este lunes el club andaluz.
"El Club lamenta el reciente fallecimiento a los 77 años de Raúl Castronovo, futbolista argentino que perteneció al Club Deportivo Málaga en la década de los setenta", indicó en un comunicado la entidad blanquiazul.
Raúl Osvaldo Castronovo Zanón, nacido en la ciudad argentina de Rosario en 1949, fue un delantero que despuntó pronto en Latinoamérica, en el Rosario Central y seguidamente en el Peñarol de Montevideo, donde se proclamó máximo goleador de la Copa Libertadores en 1971 anotando 10 tantos.
Castronovo dio el salto a Europa en el Nancy francés (1971-74), club de procedencia antes de firmar por el Málaga en la 74-75 en Primera División, siendo el máximo goleador con diez goles, si bien el Club Deportivo Málaga bajó de categoría.
En la temporada 1975-76 siguió en el club blanquiazul, pero no disputó ningún minuto por el exigente cupo de extranjeros de la época, que le imposibilitó competir en una campaña en la que el Málaga logró el ascenso a la élite de la mano de Mirolad Pavic.
De vuelta a Primera, Castronovo volvió a destacar en el apartado realizador con siete tantos en 23 partidos ligueros de la 76-77.
El curso 77-78 fue el último del atacante rosarino en el CD Málaga, con tres goles en dos partidos de Segunda en el inicio de aquella temporada.
Se fue al Hércules de Alicante, por entonces en Primera División, y en la 78-79 militó también en la élite en las filas del Salamanca. Su periplo en España acabó con 30 años en la 79-80, en la categoría de plata, en el Algeciras.
El Real Madrid C. F. ha anunciado oficialmente a través de un comunicado la salida de Dani Carvajal del club al término de la presente temporada. Es el final de "unas etapa maravillosa", según escriben desde la entidad, de "una de las más grandes leyendas" madridistas y "del fútbol mundial".
Su último partido de blanco será el del próximo fin de semana ante el Athletic Club en el Santiago Bernabéu. El sábado, el club le rendirá un homenaje para recordar lo logrado por el niño que puso la primera piedra en Valdebebas y terminó como capitán en una de las mejores épocas madridistas, especialmente a nivel europeo.
El lateral de Leganés es uno de los cinco jugadores que, como Modric, Nacho, Kroos y Gento, han sumado seis Copas de Europa en su palmarés. La última, el título conseguido en 2024 ante el Borussia Dortmund en Londres al que contribuyó incluso con un gol.
Ese año, a nivel individual, Carvajal fue incluido en el Once Mundial de FIFpro 2024, consiguió el Premio The Best al Once Masculino de la FIFA 2024 y fue designado el Mejor jugador de esa final de la Champions de Wembley.
El defensa volvió al Real Madrid en el año 2002 tras un periodo de consolidación en el Bayer Leverkusen. Carvajal ha defendido la camiseta merengue durante 23 temporadas: 10 en la cantera y 13 en el primer equipo, con el que ha conseguido 27 títulos: 6 Copas de Europa, 6 Mundiales de Clubes, 5 Supercopas de Europa, 4 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España.
Carvajal ha disputado 450 partidos como madridista, en los que ha marcado 14 goles. Con la selección de España, ha jugado 51 partidos, proclamándose campeón de la Eurocopa en 2024 y de la Liga de Naciones en 2023.
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, considera a Dani Carvajal "una leyenda y un símbolo del Real Madrid y su cantera": "Su imagen junto a nuestro querido y recordado Alfredo Di Stéfano poniendo la primera piedra de la Ciudad Real Madrid quedará para siempre en el corazón de todos los madridistas y en la historia de nuestro club. Carvajal ha representado siempre los valores del Real Madrid de manera ejemplar. Esta es y será siempre su casa".
Raphael Dias 'Raphinha', con un doblete, y Joao Cancelo, con otro gol, redondearon este domingo la fiesta de despedida de Robert Lewandowski en el Spotify Camp Nou, una victoria sobre el Betis (3-1) que selló el pleno de triunfos del Barça como local en la presente temporada de LaLiga EA Sports.
De este modo, el conjunto entrenado por Hansi Flick se convirtió en el primero que alcanza este logro desde que la competición cuenta con veinte equipos, pues el último en lograrlo fue el Real Madrid de la 'Quinta del Buitre' en el curso 195-86, cuando aún la disputaban 18 equipos.
Asimismo, el momento más emotivo de la noche se vivió en el minuto 83, cuando Lewandowski fue sustituido por Casadó y, con dificultades para contener las lágrimas, se retiró ovacionado, con el Spotify Camp Nou puesto en pie.
El polaco, que en agosto cumplirá 38 años y termina contrato este verano, se marchará tras cuatro temporadas en las que ha marcado 119 goles en 192 partidos -a falta de una jornada-, y ha contribuido a ganar tres Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas de España.
Con Lewandowski en el eje del ataque y ejerciendo de capitán, como no podía ser de otro modo en su gran día, Flick alineó un once muy titular y plagado de centrocampistas porlas bajas de Lamine Yamal, De Jong y Ferran. Más limitado estaba Pellegrini, sin seis futbolistas, y el chileno sorprendió al situar a Lo Celso punta ante la ausencia del colombiano 'Cucho' Hernández por sanción.
Aunque ambos equipos llegaban con los deberes hechos, campeón el Barça y clasificado para la 'Champions' el Betis, los azulgranas se hicieron con el control del balón desde el pitido inicial y pronto probaron a Álvaro Valles.
Raphinha, muy participativo en la banda derecha, lo intentó con un tiro centrado y Cancelo, que podría haber vivido su último partido en el Spotify Camp Nou como local porque termina su cesión en junio, se topó con los reflejos del arquero tras un eslalon en el lado opuesto.
El Betis sufría para cruzar la medular, aunque en una de sus pocas internadas Ez Abde marcó un gol que fue invalidado por fuera de juego en el inicio de la acción. Y el Barça, agresivo en la presión, ponía la directa a la mínima ocasión. Raphinha, tras una veloz combinación con Kounde, se plantó ante Álvaro Valles, que salvó el mano a mano.
Raphinha, tras anotar el primer tanto del partido.Joan Mateu ParraAP Photo/Joan Mateu Parra
Sin embargo, la insistencia del brasileño encontró premio en una falta directa ajustada al palo del portero y que sorprendió a Valles. El guardameta dio un paso en falso hacia el lado contrario y ya no pudo reaccionar para evitar el 1-0 (min.28).
El Betis se estiró tras el gol, espoleado por el descaro de Abde, que testó a Joan Garcia con un remate blando. Con todo, la ocasión más clara antes del intermedio fue azulgrana, una combinación de Raphinha, Lewandowski y Fermín que repelió Álvaro Valles.
Tras el receso, Pellegrini refrescó el ataque con Bakambu e Isco en el lugar de Lo Celso y Fidalgo, y Flick introdujo a Balde por Fermín. Justamente fue Isco quien, con un pase medido, encontró a Bellerín a la espalda de Balde. Evitó el empate Joan Garcia, rápido en la salida.
Mandaba tímidamente el Betis cuando Raphinha adivinó un mal pase de Bellerín en terreno verdiblanco y marcó el 2-0 con un chut pegado a la cepa del poste (min.62), pero los de Pellegrini replicaron de inmediato en un penalti por falta de Gavi sobre Isco, revisado por el VAR, que transformó el andaluz (2-1, min.69).
Aunque pudo empatar Antony en un disparo lejano que rozó el palo, Joao Cancelo firmó el 3-1 a renglón seguido con un chut desde fuera del área (min.75).
El polaco, sin premio
El último aliciente quedaba al partido era la posibilidad de que Lewandowski se despidiera con un gol, y a punto lo logró con un tiro desviado. Acto seguido, Flick le sustituyó por Casadó. Emocionado, el polaco recibió un abrazo colectivo de todos sus compañeros sobre el campo y se retiró ovacionado, con el estadio puesto en pie coreando su nombre.
Fue el último servicio de un delantero que siempre será recordado en el Spotify Camp Nou por haber contribuido con sus goles a devolver al Barcelona a la élite en uno de sus peores momentos.
La Liga llega viva a la última jornada, con el descenso incandescente y la pelea abierta por la Europa League y la Conference. Hasta diez equipos han dejado los deberes de la temporada pendientes para la última jornada.
La batalla más agónica se librará por el descenso. El Oviedo es el único que ya tiene un pie un Segunda porque la resurrección del Levante ha apretado al zona baja. El conjunto granota venció en el Ciutat de València al Mallorca con goles de Espí y Arriaga (y un penalti lanzado al palo) y condena al Mallorca, que ya no depende de sí mismo para salvarse. Con 39 puntos, tiene que ganar al Oviedo en Son Moix y esperar una carambola de resultados. El Levante, con 42 y empatado con Elche y Osasuna, visitará al Betis, cómodamente instalado en su plaza Champions. Un punto permitiría a Luis Castro obrar el milagro de mantener a los levantinistas en Primera.
Con 42 puntos también está el Elche, que venció al Getafe con un gol de Víctor Chust. Se jugará la permanencia con el Girona en Montilivi, una auténtica final que puede mandar a Segunda al perdedor. Los hombres de Míchel perdieron en el Metropolitano ante el Atlético, con gol de Lookman, y con 40 puntos, están en puestos de descenso.
Empatado a puntos con Levante y Elche está Osasuna, que se ha complicado la vida. Haber sumado un punto ante el Espanyol en El Sadar les habría salvado, pero ahora se ve con la necesidad de estar pendiente de sus rivales cuando visite al Getafe en el Coliseum.
Quienes ya han podido respirar aliviados son el Sevilla y el Alavés, que con 43 puntos están salvados, aunque ambos serán jueces de la pelea europea. Por la Europa League pelearán el Celta, con 51 puntos, y el Getafe, que tiene 48 pero pasaría a los gallegos en caso de empate. A Balaídos viajará el Sevilla y al Coliseum, Osasuna, con el agua al cuello.
La plaza de Conference se la disputarán al Getafe, que es quien ahora la tiene, el Rayo Vallecano, que venció al Villarreal con goles de Camello y Alemao y está a un punto, y el Valencia, que disputó un partido loco en Anoeta donde Javi Guerra remontó el gol inicial de Aihen Muñoz, amplió la diferencia Hugo Duro que igualó tras el descanso Tàrrega con un gol en propia puerta y amplió Oskarsson antes de que aparecieran en el 89 y en el 90+3 Guido y, de nuevo, Javi Guerra para que los valencianistas se jueguen su última bala europea con el Barça en Mestalla. El Rayo, con la mente en la final del Conference, lo hará ante el Alavés.
Cayeron unas gotas del cielo de Madrid poco antes de las seis de la tarde, como lágrimas para despedir a un Príncipe. Las que le caerían también a él al bajarse del autobús antes de cambiarse por última vez en 'su casa'. Pero, en el momento de la verdad, ni siquiera las nubes osaron ensombrecer el adiós de una leyenda y se abrieron para iluminar la última vez que saldría Antoine Griezmann al césped del Metropolitano enfundado con el siete rojiblanco. Su pequeña manía, de evitar el aro del patrocinador en esa salida, ya no se vería más por Las Rosas. El Girona sería su invitado esta tarde 500 duelos después.
Al término del encuentro, volvía el francés con más lágrimas aún en el pasillo que le brindaron sus compañeros. Saludos cariñosos a todos y dos abrazos eternos con su amigo y su maestro. Koke y Simeone no querían soltar al galo que, poco después veía un resumen de sus goles como rojiblanco. Muchos y muy importantes. Goleador de leyenda. Con un siete eterno, sus capitanes: el madrileño, Oblak y Giménez le hacían entrega de una camiseta conmemorativa a ritmo de Sweet Child of Mine.
"Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda", recitaba el francés con la voz tomada. Eran muchas emociones y aún el remordimiento de su salida al FC Barcelona. "Pido perdón otra vez. No me di cuenta del cariño que tenía aquí, era muy joven. Cometí un error, recapacité e hice todo por volver y disfrutar de nuevo", apuntaba poco después. Las palabras más cariñosas de su mensaje fueron para Koke, su amigo, al que le llamó "puta leyenda" y para el Cholo, claro, "el entrenador que le hizo campéon del mundo y le hizo creer que era el mejor del mundo".
Su capitán le devolvió los halagos entre sollozos. No le salían las palabras ya no a un amigo sino a "un hermano". "Has dejado un legado enorme", concedía el madrileño mientras que el argentino le alabó, sobre todo, la gran personalidad que tiene. "Es difícil que te quieran todos y a ti te quieren todos", le lanzaba el técnico. En el homenaje al francés, de algo más de una hora, estuvieron otros capitanes como Torres o Godín, también grandes amigos del galo. "Esto es una despedida, un ciclo que se termina, el más bonito, pero ahora empieza una leyenda", apuntaba el uruguayo.
Poco después de las 22.00 horas, Griezmann dejaba el césped del Metropolitano por última vez con su familia de las manos. Erika, inseparable, y gran apoyo de su marido, y sus cuatro pequeños. Quedaba una bandera gigante con la leyenda: "Gracias Antoine" y dos banderas en el césped con su nombre.
Antes, un último calentamiento, con peto blanco, diferente del amarillo del resto de sus compañeros. Sólo Koke, su gran amigo y confidente, iba a juego. Antes, el madrileño había llegado al Metropolitano con una camiseta que ponía: "Griezmann, leyenda rojiblanca". Además, le había decido el brazalete de capitán en un último gesto que medía la grandeza de ambos en el Atlético y en el fútbol.
Jueguecitos con el balón pisaditas, croquetas y decenas de aficionados en el túnel de acceso al terreno de juego con su camiseta. Esperando un gesto, una mano, una caricia, lo que sea de su ídolo. La última. La de la despedida. Llorente, fuera de la convocatoria, en la banda con una camiseta con el siete y Grizzie en la espalda. Nadie quería perderse el evento. Tampoco sus hijos, Shai en sus brazos, le acompañaron en ese paseíllo antes del inicio del encuentro.
Fue pitar Muñiz Ruiz y Griezmann regaló un pase maravilloso a Lookman, pero el nigeriano no controló bien. Pese a que la pancarta con la que recibieron al francés fue: "Goleador de la historia rojiblanca", 212 tantos lo atestiguan, y casi bate a Gazzaniga en el 20 de partido, su desempeño como asistente también es más que destacado con 99 pases de gol. Sería muy redondo cerrar su etapa como colchonero con 100 asistencias. Aún queda el partido ante el Villarreal.
Pero, para qué esperar si puedes hacerlo ya ante los catalanes. La voracidad del galo no entiende de favores. Y así, repitiendo protagonistas, fue el 22 rojiblanco el que quiso conceder ese favor a su compañero. Nadie puede negar nada al Príncipe en el día de su despedida.
Completada la asistencia, sus compañeros buscaron constantemente que se fuera el galo engrosando su ventaja como máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid. Tuvo tres disparos a puerta en la primera mitad, todos blocados por Gazzaniga. En la segunda, su gran ocasión llegaría en un pase atrás de Almada, pero el galo no encontró portería. No todo puede ser perfecto.
El público se caía cada vez que el francés iba a sacar un córner. "Se le echará mucho de menos", decían a este periódico desde el club, más lo hará el Metropolitano. Ni rastro del resquemor de sus dos años de huída al FC Barcelona, periodo en el que el equipo, su equipo, aprovechó para ganar la segunda liga con Diego Simeone.
Y el Cholo quiso dejar a su pupilo los 90 minutos. Con el partido ganado y ante un Girona con 10 tras agotar sus ventanas, el francés se despedía de su público con victoria. No merece menos el galo, pese a que los aficionados catalanes suspiraran por un favor rojiblanco. Era día de homenajes no de favores. Las lágrimas son de despedida no de pena.
No se trata sólo de hablar de ese primer día, sino del aterrizaje de un joven de 23 años en el club en el que se convirtió en historia. Todo empezó un 28 de julio de 2014, cuando Antoine Griezmann salió de la clínica Fremap en Majadahonda con los informes médicos bajo el brazo. Con un sol cegador, sonreía a los fotógrafos que le esperaban consciente de que virtualmente, al poner un pie en la calle con todo el cuerpo revisado, ya era jugador del Atlético de Madrid.
A 9.348 kilómetros de distancia, sus compañeros, con una hora de retraso por un pinchazo en el autobús, vencían ese mismo día en la tanda de penaltis al San José Earthquakes en California tras empatar a cero en el tiempo reglamentario. Nadie lo sabía aún en ambos lados del Atlántico, pero una leyenda comenzaba a forjarse en el Atlético de Madrid. "A nivel técnico le vimos algo diferente. Los controles, los gestos, lo listo que era y su inteligencia en el juego. Era especial", confiesa Carlos Menéndez, preparador físico del Basilea y entonces en el club rojiblanco.
Precisamente, le tocó a Carlos acompañar al francés en su primer entreno como rojiblanco poco después de firmar su contrato. Fue apenas un día después del reconocimiento médico, cuando el galo saltó por primera vez al césped del Cerro del Espino a hacer carrera continua con el preparador físico tras una primera parte en el gimnasio. "El chico era un niño, jovencito, que llegaba a un club grande y con una ilusión enorme. Pero era muy trabajador y muy profesional", apunta Menéndez.
En esa sesión, coincidiría con otros compañeros ausentes de la gira. Unos con los que ya tenía mucho en común ya que les saludó imitando el acento argentino y mate en mano, costumbre adoptada de Chory Castro. "Traía esa cultura de tomar mate de la Real Sociedad, por eso hizo piña con los uruguayos y argentinos», expresa Iván Díaz Infantes, preparador físico del Aulas y antes del club rojiblanco. La amistad con Koke, su compañero inseparable, se forjó ya más tarde.
Porque el capitán, sólo unas horas después, se encontraba jugando el segundo partido de la Gira Americana del vigente campeón de Liga ante el América de México, duelo que esta vez perdería en los penaltis tras empatar de nuevo a cero. Mientras, en Madrid, se preparaba la presentación de la nueva estrella rojiblanca. "Nosotros ya le fichamos sabiendo que era un jugador diferente", dicen desde el club de una llegada que supuso 30 millones de euros a sus arcas.
Selfie de Griezmann en su presentación.ATM
Más de 6.000 personas le esperaban el 30 de julio en el Calderón para verle con su flamante número siete a la espalda, heredado de David Villa. El francés, tras adoptar el «partido a partido» del Cholo ya en su primera comparecencia, se hacía cientos de fotos incluído un selfie para mostrar su peinado mullet y su eterna sonrisa. "Su alegría hace que le quiera todo el mundo desde que le conoces", cuenta Díaz Infantes.
Esa actitud la comprobarían sus compañeros el día 1 de agosto, cuando los rojiblancos que volvían de la gira coincidían en el Cerro del Espino con los fichajes y los que no habían ido. "Él disfrutaba de cada entrenamiento, incluso el primero, que les suele costar a todos", revela Díaz Infantes sobre su actitud. Y en ese momento en el que le ve el cuerpo técnico por primera vez, se huele algo especial. "Los entrenadores enseguida vieron que tenía algo diferente. El Mono, Cholo y Vizcaino, que habían sido jugadores, lo detectaron pronto", recuerda Menéndez.
Humildad
El francés parece olvidar que viene de meter 20 tantos en la Real Sociedad y convertirse en una estrella de LaLiga y muestra "una idea de trabajo impecable". Es un jugador al que todos ven talento, físico, genética y aptitud, los cuatro pilares sobre los que debe desarrollarse un futbolista y así lo hace. "Siempre me mandaba audios de whatsapp y me decía: 'Profe, ¿cómo va a ser el entrenamiento de mañana?'", rememora Díaz Infantes.
Uno de sus primeros duelos de rojiblanco.EM
Pero pese a la actitud, pese a su ética, las cosas no fueron una línea recta. "Recuerdo que a Antoine le costó un poco la primera vuelta adaptarse a un equipo que venía obviamente de ser campeón, que ya estaba hecho", explica su excompañero Raúl García. Él venía de ser un extremo ofensivo en la Real, y Simeone le pedía mucha más responsabilidad. "Es difícil adaptarte al Cholo, pero cuando aceptas ese cambio de hacer más distancia, más metros a alta intensidad...", apunta Díaz Infantes.
Explosión
Fueron tres meses de cambio mental, pero de nunca rendirse. De terminar un partido y meterse con Carlos en cubetas de hielo para recuperar las piernas. Y entonces, una vez demostró la "capacidad física y psicológica de adaptarse", Griezmann explotó. "Creo que fue por diciembre, ya en un partido contra Athletic, que hizo un hizo hat-trick. A partir de ahí arrancó y la verdad que era un jugador diferencial, muy inteligente y que le daba mucho al equipo", dice García.
Quizás el club y los técnicos vieron el talento, pero nadie esperó esa evolución. Un crecimiento "sin cambiar un ápice su personalidad", según fuentes rojiblancas. La alegría perenne, la inteligencia constante y un primer toque maravilloso. "Se le echará mucho de menos", cuentan desde el club poco antes del último duelo del jugador en el Metropolitano. 212 goles y 500 partidos después, Griezmann dice adiós. 4.311 días de sonrisas en rojiblanco.
Robert Lewandowksi ha confirmado este sábado que abandonará el Barcelona al final de la presente temporada en un mensaje publicado en su perfil personal de la red social Instagram.
El internacional polaco, que cumple 38 años en agosto y terminaba contrato este verano, ha disputado cuatro temporadas como azulgrana, en las que ha contribuido con sus goles a ganar tres Ligas, una Copa de Rey y tres Supercopas de España.
"Después de cuatro años llenos de retos y de trabajo duro, es el momento de cambiar. Me voy con la sensación del deber cumplido. Cuatro temporadas, tres campeonatos. Nunca olvidaré el amor que he recibido de los aficionados desde mi llegada. Cataluña es mi lugar en la tierra", ha afirmado Lewandowski.
El futbolista del Barcelona ha agradecido el apoyo a todas las personas que ha conocido en estos "hermosos cuatro años" y, en especial, al presidente Joan Laporta por darle "la oportunidad de vivir el capítulo más importante" de su carrera.
"El Barça vuelve a estar donde merece. Visca el Barça. Visca Catalunya", ha zanjado el jugador.
Lewandowski podrá despedirse de su afición este domingo en el Spotify Camp Nou en el último partido de la temporada del Barcelona en su estadio, contra el Betis, en la penúltima jornada de LaLiga EA Sports.
Álvaro Arbeloa ha intentado zanjar la polémica surgida con Mbappé tras la suplencia del francés el jueves frente al Oviedo asegurando que le da "mucha normalidad" a todo lo que "ha pasado estos días". Este sábado, durante la previa del partido frente al Sevilla, el entrenador del Real Madrid ha dicho que sabía que el delantero francés "no estaba contento" por no haber jugado de inicio, algo que le "gusta".
El técnico se refirió a las polémicas declaraciones de Mbappé, en las que afirmó que Arbeloa le había dicho antes del encuentro que era el cuarto delantero y quiso dar el asunto por zanjado "Justo subía para aquí y acabo de ver a Mbappé. Le he dicho que estuviese tranquilo, que ya me encargaba yo. Entiendo que estas cosas puedan ser noticia. Todo lo que dijo lo habíamos hablado ya antes, yo me lo tomo con más naturalidad. Entiendo cómo se sienten los jugadores cuando no juegan", señaló.
"Kylian el otro día no estaba contento y me gusta. Para mí es algo que tiene mucha más normalidad de lo que se le ha dado. Lo mejor era que jugase un rato la segunda parte. Quizás, sin el partido de mañana, la situación habría sido distinta. Pero nada más. Yo le doy mucha normalidad a lo que ha pasado estos días. Mi relación con Mbappé sigue siendo la misma", agregó.
Un partido del domingo, contra el Sevilla, en el que Mbappé podría volver a la titularidad, y que el técnico calificó de máxima dificultad. "Es un Sevilla que ha ganado los tres últimos partidos, que viene haciendo las cosas muy bien con Luis -García Plaza-, un entrenador con grandísima experiencia. Conocemos cómo trabajan sus equipos. Le ha dado la vuelta al Sevilla y el estadio es ilusionante por el ambiente, la complejidad, una afición que es de las mejores de España", analizó.
"Si Mourinho está aquí la temporada que viene, estaré muy contento"
Arbeloa también se refirió a José Mourinho, quien podría relevarle como técnico blanco la temporada que viene. "He sido muy claro respecto a lo que pienso de Mourinho. Como su jugador y como madridista, Mourinho es el número uno. Es y será siempre 'uno di noi' (uno de los nuestros). Si está de vuelta aquí la temporada que viene, estaré muy contento de tenerle de vuelta en casa", señaló en rueda de prensa.
En el caso de que llegue el portugués sería el cuarto entrenador del Real Madrid en poco más de un año, tras la salida de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y la que supondría de Arbeloa. Tiempo en el que los conflictos internos en el vestuario, y la ausencia de títulos, han marcado la actualidad madridista.
"No entiendo muy bien lo del vestuario ingobernable. O no lo comparto. No es como definiría al vestuario del Real Madrid. El club tomará una decisión respecto al entrenador de la temporada que viene, cuando consideren oportuno", señaló.
Un Arbeloa cuya etapa en el banquillo del primer equipo apunta a ser corta, tras asumir el cargo en enero. "Estos cuatro meses han sido una grandísima experiencia y un aprendizaje enorme. El día que esto acabe me marcharé con la conciencia tranquila", señaló. "He sentido siempre el cariño de la afición. De mis 43 años, 20 los he pasado dentro de este club. Son muchos años en la que considero mi casa", completó en palabras que, pese a no ser oficial, parecen ya una despedida del técnico.
Los rescoldos de la comparecencia de Florentino Pérez han sumido al madridismo, a su masa social, en la incertidumbre, en algunos casos incluso en el desasosiego. La constatación, inequívoca, de que el presidente ha iniciado un camino incierto hace que sus detractores, pero sobre todo sus partidarios, se planteen una pregunta: y ahora, ¿qué? Con el horizonte de unas elecciones aún sin convocar, nada mejor, quizá, que acudir a la historia para descifrar el futuro.
El Madrid por encima de cualquiera: de su estrella, de su entrenador o hasta de su presidente. La conclusión se desprende de las palabras del propio Florentino, cuando repite que el club pertenece a sus socios. Pero unos socios que sólo el ser superior puede conducir por el camino de los éxitos y la prosperidad, con desprecio por quienes intenten cuestionarlo. Es como si el poder le hubiera llevado a confundir el rol de presidente, de representante de la masa social, con el de un mesías, un caudillo o un rey avalado por el derecho divino, el Rey Sol del Madrid.
Un proceso de megalomanía de los que hay muchos ejemplos en la historia, también en el fútbol y en el propio Madrid, pero tras el que subyace la debilidad de un dirigente que ya no es el mismo de antes. El madridismo se ha sentido cómodo y agradecido con Florentino, autor de una obra colosal, pero después de su desnudo en una rueda de prensa para la historia, se pregunta con dolor si nos encontramos ante el final de un ciclo y teme por la autodestrucción que generalmente los acompaña, por escuchar en el Versalles blanco après moi, le déluge. Después de mí, el diluvio.
Y es en estos momentos de zozobra cuando un vistazo a la esencia del club es más pertinente que nunca. Una esencia resumida en que, cuando alguien ya no puede servirle más, por el paso del tiempo, por el desgaste, por lo que sea, el Madrid le dice adiós. Y no se detiene en demasiados homenajes, sean para el mejor presidente de la historia o sean para su máximo goleador de todos los tiempos, al que este presidente, por cierto, le dijo: «Si te quieres ir, trae 100 millones». Y se fue. Sin sentimientos. Sin sobreactuaciones. El presidente aplicó ahí la naturaleza con la que ha dirigido a un Madrid que, como siempre, no se detuvo. Siguió ganando. Porque Cristiano no fue el primero.
Florentino Pérez señala al auditorio.EFE
Santiago Bernabéu falleció a los 83 años, cuatro más de los que tiene el actual presidente, a causa de un cáncer. Lo hizo en el cargo, que detentó durante 35 años, convertido en un «líder moral», como lo define Del Bosque. Florentino siempre lo ha citado como su alter ego y ha replicado o mejorado algunos de sus logros, con siete Champions en lugar de seis Copas de Europa, pero como líder empresarial, no moral. La presidencia de Bernabéu no fue ajena a polémicas, incluso a enfrentamientos con el Régimen, fuera por la creación de la Copa de Europa o la construcción del estadio, ni a los problemas económicos que acompañaron su final. Pero se fue, y el Madrid siguió ganando.
La mayor de todas esas polémicas fue la que acabó con Di Stéfano fuera del Madrid. El argentino era la primera piedra sobre la que se edificó un imperio. Pero tras las cinco primeras Copas de Europa, la derrota en la final de Viena ante el Inter, en 1964, provocó que Di Stéfano criticara la táctica del entrenador, Miguel Muñoz. Bernabéu no lo toleró: «Que este hijo de puta no vuelva». El argentino no regresó al Madrid hasta después de su muerte. Y el Madrid siguió ganando. Por cierto, cuando Vinicius cuestionó el cambio de Xabi Alonso en el clásico, el que estaba en el camino de salida era ya el entrenador.
MÁS ACIERTOS QUE ERRORES
Con aquella decisión, Bernabéu estableció un principio que no llegó a sufrir porque jamás lo transgredió, pese a cometer errores como despreciar el fichaje de Johan Cruyff. El propio Muñoz fue alguien de quien también prescindió en un agrio final del técnico. Y el Madrid siguió ganando. Florentino ha utilizado ese principio, el del Madrid primero, con mano de hierro frente a otras leyendas del club como, queda dicho, Cristiano, Casillas o hasta Ramos. Entendió que, pese al coste emocional, era lo adecuado para el Madrid, y los aciertos fueron mayores que los errores. Sin embargo, la impresión es que no está dispuesto a hacer, hoy, ese análisis consigo mismo, ni es fácil que lo hagan en un club donde ha desaparecido la masa crítica: el florentinismo puede ser más radical que Florentino. Basta con escuchar a Arbeloa.
Los paralelismos pueden encontrarse, asimismo, en otros clubes. José Luis Núñez, que presidió el Barcelona durante más de 20 años, guarda muchos con el dirigente blanco. También constructor, llegó a un Barça en bancarrota y lo salvó económicamente. Fichó a los mejores jugadores del mundo, Maradona o Schuster, y se jactó de que el Barça era más importante que Cataluña. La palabra que más repetía era «soci»; la que más dijo Florentino en la rueda de prensa fue «socios». Para ambos fue la coartada de su poder, pues es fácil manejar Asambleas paniguadas.
LA IMPORTANCIA DEL BERNABÉU
El dirigente blanco, a su llegada, dominaba el tablero de las grandes operaciones del fútbol, uno de los escenarios donde hoy es apreciable su pérdida de influencia y reflejos, como si su tiempo hubiera pasado. La Superliga, que intentaba emular la creación de la Copa de Europa con Bernabéu como impulsor, fue la prueba, el gran fracaso estratégico.
La intención de Pérez no es abandonar el Madrid. Al contrario, pretende reforzarse mediante la voluntad expresada por las urnas y enrocarse. A su favor, que no existe una oposición activa y organizada, aunque él teme que pueda articularse al amparo de dos años en blanco, sin títulos, y algún mecenas que ponga el dinero del aval. La democracia del Madrid es autocracia económica. Hasta que eso se concrete, a nada temen tanto los presidentes como a su propio estadio, desde Núñez o Gil a Florentino. No es el Senado, representado por Asambleas controladas. Es el Coliseo ingobernable. La verdadera democracia está, hoy, en el Bernabéu, que mira su historia y concluye que nadie es más importante que el Real Madrid. Tampoco Florentino Pérez.