Comienza una serie de partidos que puede determinar el futuro inmediato de dos de los mayores clubes españoles y, claro, de sus dos entrenadores. El Atlético de Madrid y el FC Barcelona inician este sábado una carrera de tres duelos con un ensayo liguero previo a la doble batalla europea. Pero, este ensayo, podría arruinar la Liga de los culés y, lo haga o no, servirá tanto para Hansi Flick como para Diego Simeone a la hora de afrontar el resto de escaramuzas.
Lo cierto es que la relación entre ambos técnicos es de admiración mutua. No sólo en público, donde lo han demostrado en más de una ocasión en las ruedas de prensa. "Me encanta la personalidad y la emotividad del Cholo Simeone y puedes ver que el equipo es igual que él", apuntó el alemán en su primera temporada en el banquillo culé. Mientras que el argentino explica que le encanta la capacidad del germano de "convencer al futbolista de jugar con tanto riesgo como les aparece".
También lo hacen en privado. De hecho, se les ha visto en los dos Comités de Entrenadores en los que han coincidido en la Federación Española hablando animadamente como dos amigos en este mundo del fútbol donde no abundan precisamente. "Diego le tiene en alta estima a Flick", cuentan desde el entorno del técnico argentino y dicen que no sólo como entrenador sino también como persona de fútbol. Explican que valora "el poso" del alemán y también su forma de transmitir tanto en el vestuario, donde consigue que todo el equipo siga su idea, como en ruedas de prensa.
El último enfrentamiento entre ambos terminó con la eliminación del Barça en las semifinales de la Copa del Rey pese a la victoria culé en el Camp Nou. El Cholo se acercó a un Flick enojado con ciertas decisiones arbitrales y ambos compartieron un saludo y varias impresiones del juego. "Le dije que jugaron bárbaro", reveló Simeone tras el duelo que perdieron por tres goles a cero en el campo barcelonista. "Ojalá podamos encontrarnos en cuartos de Champions si Dios quiere para seguir compitiendo de la mejor manera", completó el argentino.
Dicho y hecho. El sorteo de la máxima competición continental les puso en el mismo lado del cuadro y, tras eliminar los culés al Newcastle y los rojiblancos al Tottenham en octavos, los cuartos de final los dirimirán entre ellos. El rendimiento, sin embargo, de unos y otros varía mucho si son partidos de competición regular o eliminatorias.
Los técnicos del Atlético y Barça de compadreo.Ángel RiveroMARCA
Flick y Simeone se han visto en 9 ocasiones, de hecho es el técnico al que más veces se ha enfrentado en su carrera junto con el alemán Hermann Gerland. De ella, ha habido cinco victorias para el culé, dos para el argentino y dos empates. En eliminatorias, sin embargo, sólo se han visto las caras dos veces en Copa del Rey con una eliminación para cada uno.
Es en las fases regulares, sean europeas o domésticas, donde el balance de Flick supera al de Simeone. Como entrenador del Barça le ha ganado dos veces en liga y ha perdido una. Mientras que en Champions, cuando Flick entrenaba al Bayern, se enfrentaron en fase de grupos en la que los bávaros ganaron 4-0 en Munich y empataron a uno en el Metropolitano en 2020.
Sin embargo, algo se removió con la exhibición del Atlético en la ida de Copa del Rey. Los cuatro goles del Metropolitano mostraron el camino al equipo de Simeone sobre cómo atacar la espalda de un Barça que no pudo contar con Raphinha ni Pedri. El brasileño tampoco podrá estar en estos tres próximos duelos entre ambos, que se juegan en dos semanas, ya que una lesión en el bíceps femoral le tendrá apartado de los terrenos de juego más de un mes. "No sé cómo no ganó el Balón de Oro", valoró Simeone en una ocasión a un jugador que considera capital en el juego del Barça.
Táctica Raphinha
Es él, precisamente, el que inicia la primera presión a la línea defensiva y con la que consiguen ahogar a su rival. Esta asfixia impide sacar limpio el balón desde atrás y el Barcelona se aprovecha para atacar de manera más eficaz con un equipo muy junto gracias a una defensa muy adelantada. La ausencia de esa presión permite coger a los defensas del Barcelona con mucho espacio por detrás, algo que el Cholo explotó para eliminar a los culés en la Copa del Rey, pese a que no consiguiera hacerlo en la vuelta de aquellas semifinales.
La importancia de este duelo liguero es muy diferente a lo que viene. Mientras los culés se juegan la competición con el Madrid, los rojiblancos sólo buscan asegurar la tercera plaza. Sin embargo, este ensayo puede dar nuevas ideas para sorprender al rival... aunque los equipos sean a imagen y semejanza de ambos técnicos.
Manel Hernández es uno de los fundadores, y portavoz, de la plataforma 'Barcelona con la selección'. Después de la información publicada por este periódico, donde según algunos informes de organizadores e investigadores, fue el grupo que representa quien compró casi 1.900 entradas en la zona donde se originaron los cánticos racistas durante el España-Egipto del pasado martes, Manel, aficionado del Espanyol y en esta asociación desde 2016, lo niega. Niega que ellos vendieran las entradas de los sectores 108, 109 y 110 del fondo, y afirma que los cánticos no se produjeron en un único punto del estadio.
PREGUNTA. Entonces, ¿ustedes no vendieron entradas para el partido de España-Egipto?
RESPUESTA. No, en ningún caso. Y por eso mismo exigimos corregir el titular de su noticia, ya que es falso. 'Barcelona con la selección' no ha vendido ni gestionado entradas en ningún momento. Nuestra función se limitó a recopilar una lista de aficionados interesados en formar parte de la grada de animación, y fue la Federación quien gestionó íntegramente la venta de entradas a través de sus canales oficiales, pidiendo en el proceso de compra el nombre completo, correo electrónico y DNI de los asistentes.
P. Cuénteme cómo fue entonces el proceso.
R. El proceso fue muy sencillo: nosotros abrimos un formulario para que la gente interesada en asistir a la grada que la RFEF había asignado a la animación se registrara. Posteriormente, la Federación facilitó un enlace oficial de compra, y cada persona adquirió su entrada de forma individual, indicando el nombre, mail y DNI de cada asistente de la compra, sin que nosotros interviniéramos en el proceso de pago o asignación.
P. Ese link que les facilita a ustedes la Federación, ¿a quién se lo distribuyeron ustedes?
R. A los solicitantes de querer formar parte de la grada de animación, para que ellos compren a la RFEF las entradas, identificando a los asistentes.
P. Durante las primeras 24 horas, si eras socio del Espanyol, tenías un descuento del 40%. ¿Es así?
R. Sí.
P. ¿Usted o algún miembro de su asociación participó en los cánticos?
R. No. Y tal y como indicamos en la pasada nota de prensa, ni los miembros de 'Barcelona con la selección', ni las personas que forman parte de nuestra organización y entorno directo, participaron en los cánticos mencionados. Además, ese tipo de comportamiento va totalmente en contra de nuestros valores y de nuestra forma de entender la animación.
P. ¿Vieron, ya que estaban en la zona, quienes comenzaron esos cánticos?
R. No. Lo que sí podemos decir es que, tras revisar vídeos y lo vivido en el estadio, los cánticos no se produjeron en un único punto, sino en diferentes zonas del campo. Por tanto, no se puede atribuir a un grupo concreto ni a la grada de animación en sí, especialmente teniendo en cuenta que no teníamos herramientas para coordinarla.
P. Dicen que son apolíticos. Sin embargo, hay quien les vincula con la derecha, incluso con la extrema derecha. Con Vox, concretamente. ¿Qué tienen que decir?
R. Es completamente falso. 'Barcelona con la Selección' es una asociación 100% apolítica.?No estamos vinculados a ningún partido político ni lo estaremos nunca.
El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, presentó su dimisión este jueves tras el fracaso de la selección transalpina, que no se clasificó para un Mundial por tercera vez consecutiva, situación que le dejó contra las cuerdas y le costó duras críticas. También deja su cargo Gianluigi Buffon, que era el jefe de delegación de la selección italiana.
Gravina lo deja, según informó la FIGC, tras una reunión en la sede del organismo después de la derrota el martes de la 'Azzurra' en la final de la repesca mundialista, decidida en tanda de penaltis frente a Bosnia y Herzegovina, un resultado que desató un terremoto mediático en Italia con llamadas a su dimisión.
"Hoy tuvo lugar una reunión entre el presidente Gabriele Gravina y los presidentes de las federaciones integrantes en la sede de la FIGC en Roma. Al inicio de la reunión, Gravina informó a los máximos representantes (...) que había renunciado al cargo que ocupaba", añadió en un comunicado.
El próximo 22 de junio se celebrarán elecciones para elegir al nuevo presidente tras la dimisión de Gravina. Giovanni Malagó, expresidente del CONI y de la Fundación Milán Cortina 2026, aparece como uno de los candidatos con posibilidades, según adelantaron medios locales.
Gravina, durante su mandato como máximo responsable del fútbol italiano que asumió tras el fracaso de la selección al no clasificarse para el Mundial de 2018, lideró un periodo marcado por reformas estructurales, dos nuevas ausencias en la Copa del Mundo (2022 y 2026) y la conquista de la Eurocopa 2020, disputada en 2021.
Fue elegido presidente de la FIGC el 22 de octubre de 2018, en primera votación y con el 97,20 % de los apoyos. Hasta ese momento era presidente de la Lega Pro, correspondiente a la Serie C, tercera división del fútbol italiano.
En febrero de 2021 fue reelegido al frente de la FIGC hasta 2024 con el 73,45 % de los votos. Posteriormente, el 3 de febrero de 2025, fue nuevamente reelegido como presidente y comenzó su tercer mandato consecutivo, previsto hasta 2028, al recibir más del 98 % de los votos como único candidato.
Además, en abril de 2025 fue elegido miembro del Comité Ejecutivo de la UEFA para un mandato de cuatro años y es el vicepresidente primero de esa organización.
En el ámbito deportivo y de la 'Nazionale', respaldó a distintos seleccionadores en momentos de dificultad, como a Luciano Spalletti o al actual, Gennaro Gattuso, a quien pidió tras la reciente derrota que "siguiera al frente de estos chicos". "Al igual que se lo pedí a (Gianluigi) Buffon", dijo.
Tras la tercera ausencia mundialista de Italia, se produjeron numerosas reacciones tanto a nivel de aficionados como en el ámbito institucional. Incluso el ministro de Deportes, Andrea Abodi, así como el partido político Lega, integrante de la coalición de gobierno, solicitaron su dimisión y una reestructuración de la cúpula de la FIGC.
Aunque algunos, como el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, salieron en su defensa. "Gabriele es mi primer vicepresidente y es muy importante para mí. Pero la mayor pérdida sería para la FIGC. No será fácil encontrar a un caballero que ame tanto el fútbol y a Italia", dijo este jueves en una entrevista con el diario La Gazzetta dello Sport.
Curazao, Cabo Verde, Jordania y Uzbekistán disputarán por primera vez un Mundial, Haití y Congo volverán 52 años después (Congo jugó en 1974 como Zaire), Iraq regresará tras jugar en México 86, Austria, Escocia y Noruega no estaban en uno desde Francia 98, República Checa desde 2006 y Bosnia, que volvió a dejar a Italia en tierra por tercer torneo seguido, ha conseguido billete 12 años más tarde. Son las ventajas de la ampliación de la Copa del Mundo a 48 selecciones, un detalle que ensancha el mapa de la edición y permite "una mejor representación del planeta", anunció FIFA en 2017, año de la decisión final. 104 partidos, antes 64, marcados por los tres, como mínimo, que disputará Irán en suelo estadounidense en plena guerra en Oriente Medio y que llena de incertidumbre la aproximación al evento.
"Irán jugará el Mundial y disputará sus partidos donde corresponde según el sorteo", anunció ayer Gianni Infantino, presidente de la FIFA, tras la petición de la Federación Iraní de trasladar sus partidos de la fase de grupos a México por la presunta falta de garantías de seguridad.
Hace un par de semanas, Donald Trump declaró que la selección de Irán era "bienvenida" al Mundial en Estados Unidos, pero añadía que no creía que fuera "apropiado" por "los riesgos del contexto actual". Si nada cambia, Irán jugará en Los Ángeles ante Nueva Zelanda y Bélgica y en Seattle contra Egipto. "La FIFA continuará apoyando al equipo para asegurar las mejores condiciones para preparar el Mundial. Espero con interés que transmitan un mensaje positivo al mundo", insistió ayer Infantino.
La escalada bélica en Irán y en los países del Golfo Pérsico ha dejado a Infantino, aliado de Trump en los últimos años, en una posición complicada. El presidente de la FIFA le entregó al máximo mandatario estadounidense el Premio FIFA de la Paz durante el sorteo de la fase de grupos, justo después de que Trump no ganara el Nobel. Un detalle más que mostraba la buena relación entre ambos, clave también para las buenas relaciones entre la FIFA y varios países de Oriente Medio.
En los estatutos de la FIFA no se contempla que un país organizador esté en guerra, pero en su artículo 3 se reclama que el organismo se compromete a respetar las normas internacionales en materia de derechos humanos y su artículo 4 defiende que todo ello debe hacerse "en la absoluta neutralidad política".
El ICE y el narcotráfico
Más allá de la guerra, el Mundial se enfrenta a la incertidumbre por los problemas internos de Estados Unidos y México. En el país de Trump continúan las protestas por las actuaciones del ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Amnistía Internacional ha denunciado las "detenciones arbitrarias y en masa y la deportación de más de 500.000 personas en 2025".
"La oleada de detenciones y deportaciones ilegítimas, que ha batido récords, sólo ha sido posible mediante la erosión de las salvaguardias del debido proceso, y ha socavado los derechos a la libertad y la seguridad de cientos de miles de personas migrantes y refugiadas. Estas políticas han destrozado comunidades y han creado un clima de temor en todo Estados Unidos. El país está viviendo unos tiempos de incertidumbre que sin duda se extenderán a la afición que desee participar en las celebraciones de la Copa Mundial", señala Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional.
Existen prohibiciones expresas de viajar a los ciudadanos de Costa de Marfil, Haití, Irán y Senegal, que no podrán entrar al país a ver el Mundial salvo que tuvieran un visado válido antes del 1 de enero de 2026.
Sobre México, su problema es el narcotráfico. El gobierno ha movilizado a 100.000 agentes de seguridad, incluidos militares, en respuesta a los elevados niveles de violencia desde la muerte de El Mencho, el narco más buscado, tras un tiroteo con el ejército en el que fallecieron más de 20 miembros de la Guardia Nacional. Guadalajara, ciudad en la que se han vivido los momentos más peligrosos de las últimas semanas, recibirá cuatro partidos, uno de ellos de España, y el gobierno mantiene el uso de 24 aviones de vigilancia y 33 drones mientras Trump continúa amenazando con bombardear a los cárteles de la droga.
Unas situaciones que dejan el Mundial con demasiadas incógnitas, mientras la parte deportiva se centra en la ampliación a 48 equipos: son 16 de la UEFA (Europa) , 10 de la CAF (África ), 9 de la AFC (Asia, incluida la selección de Australia, que juega en esa confederación), uno de Oceanía (Nueva Zelanda), seis de Sudamérica y seis de la Concacaf (Norteamérica). Todo en cinco semanas de competición añadidas a un calendario ya de por sí exprimido y un título para que el que, parece, no hay favorito. España buscará la gloria.
Quedan 56 días hasta que, el 26 de mayo, lunes, Luis de la Fuente ofrezca la lista de 26 convocados para jugar el Mundial (11 de junio-19 de julio). Ni dos meses en los que el seleccionador y su cuerpo técnico se van a dedicar a lo siguiente: "Un seguimiento exhaustivo de todos los jugadores, que nos ofrezca su estado de forma, si tiene o no problemas físicos, los minutos que juega y qué calidad tienen esos minutos, su intervención en los encuentros... Eso por un lado y, por otro, el seguimiento personalizado de todos los posibles rivales, individualizados en cada jugador". Son palabras del propio técnico el martes por la noche en Cornellá.
Antes de ese anuncio, el día 11 de mayo, la Federación debe enviar a FIFA una pre-lista con 55 jugadores, y es vinculante, es decir, los 26 han de salir de esa lista de 55 nombres. Un abanico demasiado amplio, pues no hay tantas dudas en España. Los premiados se concentrarán en Las Rozas seguramente el sábado 30 de mayo, el día de la final de la Champions. Jugarán un amistoso en España, seguramente también en Coruña, el jueves 4 de junio. Al día siguiente, el 5, volarán a Chattanooga (Tennessee), donde tendrán su cuartel general para la primera fase. El día 7 se trasladarán a Puebla (México) para jugar el día 8 un amistoso con Perú. Volverán de nuevo a Chattanooga y ya lo siguiente será debutar en el Mundial, el lunes 15 a las 18.00 hora española contra Cabo Verde. ¿Quién estará allí? A excepción de que las lesiones digan lo contrario, serán estos.
PORTERÍA.Unai Simón y David Raya son fijos. El hecho de que Joan García debutase el martes le concede bastantes opciones de ser el tercer portero, aunque tampoco hay que descartar al titular en ese puesto, que es Alex Remiro. El titular, por supuesto, es el guardamenta del Athletic de Bilbao.
LATERAL DERECHO.Marcos Llorente y Pedro Porro no tienen rival a día de hoy. Bueno sí, uno, y no menor. Dani Carvajal apura para poder acumular minutos en estos dos meses y, si eso ocurre, y si eso ocurre ofreciendo su nivel de antes de la lesión, irá. El que se caerá será Porro.
CENTRALES.Aymeric Laporte y Pau Cubarsí son intocables. Huijsen, si prolonga en el tiempo su recuperación, también. Y, a partir de ahí, viene un puñado de nombres para completar ese cuarto nombre. Le Normand, a nada que tenga continuidad, será el elegido porque es una debilidad de De la Fuente. Por detrás aparecen Pubill, el compañero del francés en el Atlético y que hubiese venido ahora en marzo si no se hubiese lesionado, Mosquera, Vivian o Eric García.
LATERAL IZQUIERDO. Sin discusión, la zona más diáfana del campo. El titular es Cucurella y el suplente, Grimaldo (aunque en la Eurocopa partían con los papeles cambiados).
MEDIOCENTROS.Rodrigo y Zubimendi. No hay más. Bueno sí, si alguno tiene un problema, Aleix García es la alternativa, o incluso vuelve a aparecer aquí el nombre de Eric García, que puede jugar ahí.
INTERIORES. El meollo de España, la zona neurálgica donde la selección no tiene rival en ningún equipo, si acaso en Portugal. Pueden ir hasta cinco o seis jugadores para estos puestos. Fijos, hoy, son Pedri, Fermín y Olmo. Si se recuperan, Fabián y Mikel Merino también lo son. Y después habría, quizá, un puesto, o dos, para Pablo Barrios, Gavi, Isco...
EXTREMOS.Lamine y Nico, al que se espera de vuelta en breve con el Athletic. Ellos son los titulares. Alex Baena es el sustituto natural de Nico y la irrupción estos días de Víctor Muñoz le concede muchísimas opciones de completar esos cuatro lugares. Yeremy Pino, Jesús Rodríguez, Asensio... estarían para completar.
DELANTEROS.Oyarzabal es indiscutible, quizá el más indiscutible de la selección con permiso de Rodri y Pedri. Y junto a él, parece fijo Borja Iglesias si mantiene el nivel de los últimos meses. Samu, a la espera.
El grupo de animación conocido como 'Barcelona con la selección' compró, en un canal exclusivo y con un 40% de descuento sobre el precio oficial, casi 1.900 entradas para ver el partido España-Egipto del pasado martes en Cornellá. Esas entradas se concentraban en los sectores 108, 109 y 110 del 'Gol Cornellá inferior', es decir, del fondo donde se iniciaron los cánticos islamófobos que han marcado la agenda política del día después. Así se recoge en los primeros informes que los organizadores y los investigadores manejaban ayer en busca de los culpables del inicio de los insultos, que se sitúan en ese fondo y que se trasladaron mayoritariamente, en las dos primeras ocasiones, al resto de la grada.
Este grupo de aficionados intentó, además, según diversas fuentes, entrar al estadio con equipos profesionales de grabación de imagen, así como con mástiles para banderas y megáfonos, algo que fue rechazado por la Federación. A cambio, la organizadora del partido les ofreció bombos para sostener la animación en el estadio, pero no se pudieron entregar por no querer el grupo dar a cambio los datos solicitados para ese préstamo (Nombre completo, DNI y número de teléfono). También se desactivó el sistema de megafonía que tiene el estadio, algo que, según estos primeros informes, no sentó bien a los hinchas de este grupo, que manifestaron su descontento.
Es habitual que la Federación, cuando alquila un campo, entre en contacto con grupos de aficionados, o de animación, del estadio en cuestión para intentar que el partido de España tenga buen ambiente. Esta vez fue con 'Barcelona con la selección', que ya por la mañana había emitido un comunicado desvinculándose por completo de los cánticos. En su página web se definen como un colectivo "apolítico" que sólo quiere animar a la selección nacional absoluta cuando juegue en Barcelona.
Por otra parte, fuentes de la Federación han explicado que desde el primer momento tomaron la iniciativa para tratar de frenar esos cánticos por una doble vía. Por un lado, entrando en contacto con los cabecillas de ese sector de aficionados a través de un grupo de guardias de seguridad que ya les conocen y, por otro, trasladando al cuarto árbitro, a través de un alto cargo de la Federación, lo que estaba ocurriendo (los árbitros eran búlgaros). Siempre según esta versión, fue el equipo arbitral el que abogó por retrasar el mensaje pidiendo el cese de los cánticos al descanso.
Son varias las instituciones que están recabando datos. La más importante, cómo no, los Mossos d'Esquadra, que anunciaron una investigación de oficio para tratar de identificar a todas aquellas personas que instigaron las proclamas islamófobas. "Musulmán el que no bote", fue el más repetido y coreado.
En concreto, la Comisaría General de Información de la policía catalana ha abierto una investigación en el ámbito penal y trabaja de forma coordinada con la Fiscalía de Odio y Discriminación, que es la encargada de determinar si los hechos pueden constituir un delito de odio.
Los investigadores analizan imágenes y vídeos sobre lo ocurrido la noche del martes para tratar de indagar acerca de su origen y saber quién estuvo detrás, según informaron fuentes policiales. Para ello se dispone de la información de la Unidad de Coordinación Operativa, el centro neurálgico de seguridad durante cualquier partido que monitoriza todo lo que ocurre dentro y fuera del campo. Además, también se rastrearán redes sociales y cualquier cadena de vídeos, imágenes o mensajes que puedan ser de utilidad para proceder a las identificaciones. La Fiscalía no ha abierto diligencias porque ya lo han hecho los Mossos, que presentarán un atestado directamente a los juzgados cuando tengan toda la información.
Si la vía penal no prospera, se analizará una posible actuación en el ámbito administrativo, en aplicación de la Ley 18/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, que sanciona las conductas de los espectadores en eventos deportivos. En este caso, sería la Dirección General de Administración de Seguretat, dependiente del Departamento de Interior de la Generalitat, que investigará si cabe interponer sanciones en base a la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. Las dos vías son independientes, pero se coordinan.
Por otro lado, la FIFA es la responsable de adoptar las medidas disciplinarias que considere -multas de hasta 21.000 euros y un hipotético cierre parcial del aforo del estadio en el siguiente encuentro- en caso de investigar de oficio. Más allá de las hipotéticas sanciones, la polémica no es una buena imagen para la RFEF, que organiza con Marruecos el Mundial de 2030.
El calor del Amazonas es un pálido recuerdo que entristece: el último gol de Italia en un Mundial se remonta al 15 de junio de 2014. Lo marcó Balotelli contra Inglaterra en Manaos, ilusionándonos con la idea de que el viaje a Brasil nos daría alguna satisfacción. En cambio, la Italia de Cesare Prandelli perdió los siguientes partidos de la fase de grupos, contra Costa Rica y Uruguay, y se fue rápidamente de vacaciones. Desde ese momento en adelante, la FIFA perdió nuestro rastro. 12 años de desastre.
A decir verdad, la crisis había comenzado cuatro años antes en Sudáfrica, cuando Lippi encalló en los escollos neozelandeses y eslovacos. Pero subestimábamos el problema, que era mucho más profundo y que excluiría por tiempo indefinido a la selección del torneo más bonito. En 2030 habrá jóvenes padres de familia que nunca habrán visto a Italia superar una primera ronda y, sobre todo, chicos recién sacados el carné, mayores de edad, que desconocen la sensación de vivir un verano mundialista. Las redes sociales, despiadadas, muestran las imágenes de Jannik Sinner de niño esquiando en los días en que la Italia de fútbol se divertía imaginando remontadas que la llevaran a enfrentarse a Brasil o Argentina.
Paradójicamente, Italia ha sabido mejorar su estatus a nivel europeo, no solo con la magnífica hazaña de Wembley en la Eurocopa 2021, sino también con la final de 2012 con Prandelli y la discreta Eurocopa con Antonio Conte como seleccionador en 2016. Pero el Mundial se ha convertido en una novela por entregas, de la que esperamos ansiosamente cada nuevo capítulo para luego quedarnos puntualmente consternados.
A veces, quizá sea mejor ni siquiera conocer el final de la historia. En Bosnia se intuía tras la imprudente entrada de Bastoni que privó a Gattuso de su defensa central y dejó al equipo con diez. Pero perder una eliminatoria en los penaltis, a domicilio y con un arbitraje no precisamente favorable, puede pasar.
En cambio, no pueden ser casualidades la sucesión de acontecimientos y el colapso del estatus: entre las veinte primeras selecciones del ranking de la FIFA, solo falta Italia en el Mundial de 2026. Por lo tanto, no es del todo cierto que la ampliación del formato de Infantino, aunque valorice a realidades casi amateur como Curazao, haya penalizado a Italia. En todo caso, le ha obligado a enfrentarse a sus límites sin resolver.
El fracaso de 2017
En 2017 se culpaba del fracaso al entonces seleccionador, Ventura, quien, en la práctica, nunca volvió a enderezar el rumbo de su carrera tras la doble eliminatoria contra Suecia. Piensen en cómo cambian las percepciones: Italia quedó entonces segunda en el grupo, por detrás de España, que no era precisamente un rival cualquiera, y fue eliminada por unos centímetros de mala suerte, entre un autogol de De Rossi y un poste de Darmian. Y, sin embargo, ya en aquel caso, comprensiblemente, se invocó la revolución federativa.
En cambio, siguiendo las costumbres habituales, el presidente, Carlo Tavecchio, no tiró la toalla, aunque dimitiría por otras razones un año y medio después. De hecho, volvió a la carga llamando a Roberto Mancini para que dirigiera el renacimiento. Una operación técnica que luego heredaría su sucesor, Gabriele Gravina. Todos recordamos cómo fue: lloramos de alegría por el abrazo entre el seleccionador y Gianluca Vialli en Londres, celebrando una obra maestra en la Eurocopa que no lográbamos desde 1968, y luego de vergüenza en Palermo cuando Italia fue derrotada por Macedonia del Norte en el partido decisivo para el Mundial.
Por absurdo que parezca, el título de Wembley nos hizo creer durante unos meses que habíamos vuelto a ser grandes, posponiendo el enfrentamiento con la verdad: el colapso estructural viene de lejos y encontró confirmaciones evidentes en el fracaso de la selección de Spalletti en la Eurocopa 2024. Que Suiza nos diera una paliza parecía técnicamente lógico, al igual que parecía inevitable encajar un 7-1 ante Noruega y encontrarnos de nuevo enzarzados en la repesca en esta clasificación. Los demás mejoran y ganan, nosotros nos quedamos mirando a ellos y a América.
Luis de la Fuente está en su papel de defender noches como la de ayer en el campo del Espanyol. Hay que ver jugadores, claro que sí, y más cuando quedan dos meses para un Mundial. Hay que ver quién está en disposición de ir si uno de los fijos falla, baja la forma, se lesiona o no le dan el visado, que con Trump, cualquier cosa. Tiene todo el derecho el seleccionador a poner a los aspirantes juntos, sólo faltaba, pero claro, si eso deviene en un tostón como el perpetrado contra Egipto durante la primera parte, pues el sabor de boca es el que es. [Narración y estadísticas].
La sensación es que esta selección, la número uno del mundo, la gran favorita, pide a gritos que comience el Mundial. Luego terminará como termine, pero este equipo está para jugar por la Copa del Mundo, no para pelearse en amistosos de poca monta. España terminó empatando para desilusión del personal, que acudió al partido más para gritar que Barcelona también es España que para disfrutar realmente del fútbol. Bien está si no fuera porque la exaltación, cualquiera, mal entendida, provoca momentos sonrojantes como los cánticos contra los musulmanes.
Porque, conviene subrayarlo, el ambiente estuvo en la grada, cuya mal compresión, conviene subrayarlo también, de la exaltación nacionalista española provocó algún momento inadmisible. Gente que no entiende nada la hay en todos los sitios, también entre quienes defienden a España en Cataluña. Pero, al margen de todo eso, el único ruido salió de los asientos, nunca del campo, donde los 10 cambios respecto al otro día, a excepción de Lamine Yamal, formaron una macedonia difícil de digerir.
Los laterales lo intentaron, y los centrocampistas lo intentaron, y los delanteros lo intentaron, pero ninguno lo consiguió. A quien más se vio fue a los centrales, pues Egipto, un equipo que estará en el Mundial, decidió apretarse bien y dejar que fueran Mosquera y Huijsen los que subieran el balón. El resultado, un atasco.
COSA EXTRAÑA
Porque España no era España. Era una cosa rarísima. Por no haber no hubo siquiera ocasiones de gol. Algún barullo, algún remate sin interés ninguno y para usted de contar. De hecho, la mejor ocasión fue para Egipto, que por medio de Marmoush envió un tiro al palo. El delantero del City es un jugadorazo, y se nota en cada movimiento. Cuando la pelota aparecía por sus pies, España tenía cosas reales que temer. Del resto, pocas noticias. Y así, entre el desinterés y la desidia, se llegó al descanso.
Tan soso estaba todo que hasta Luis de la Fuente quiso cambiarlo. Puso patas arriba el centro del campo y entraron los titulares. Rodri, Pedri y Fermín. También Víctor Muñoz dejó sentado a Lamine para que el Barça no se enfadara más de la cuenta. Y la cosa empezó a fluir, no era difícil esperarlo. Cuando Pedri está en el campo pasan muchas cosas. Y, últimamente, cuando le acompaña Fermín, pasan muchas más.
El jugador andaluz del Barça es un tormento para el rival, que no sabe detectarle, en parte porque no para de moverse. Fueron 45 minutos corriendo de acá para allá, ahora por un lado, ahora por el otro, ahora por arriba, ahora por abajo, ahora vengo a recibir, ahora tiro un desmarque... Cansa sólo escribirlo y sin embargo él podría hacer todo eso fumando.
Fermín, el polvorilla, y el resto, pues, animaron la noche. Llegaron las ocasiones en el primer cuarto de hora, en el que Egipto no pudo pasar el centro del campo. Un equipo más dinámico, más reconocible, merodeaba el gol sin complejos. En esas andaba el partido cuando De la Fuente resolvió la gran incógnita de esta concentración y puso a jugar a Joan García. El portero del Barça provocó una verbena en el estadio, donde la mitad le pitaba y la otra mitad le aplaudía. Entre eso y que Fermín se lió a empujones con un rival por una falta tonta, los decibelios se dispararon y el ruido se apoderó de la sesión, ya disparatada.
Cuando el balón quiso volver a reclamar protagonismo ya era demasiado tarde. La zapatiesta que habían generado Fermín y compañía se disolvió en un nuevo síntoma de que esta España no está para amistosos. Esta España está para el Mundial. Y no es un desprecio, por si alguien no lo había pillado. Es, al revés, un elogio.
Significa que los titulares de este equipo, en el momento en el que están, en las circunstancias actuales, están para ponerse a pelear por ser campeones del mundo. Ni más ni menos. El amistoso de ayer contra Egipto lo olvidará el personal hoy mismo, pues no merece más. El Mundial está ahí mismo. Y es hora de ir a por él.
Tras quedarnos sin acudir a México 1970, la Federación, presidida por José Luis Pérezpayá (ex futbolista de cierto fuste conocido como Pérez Payá, que una vez en el cargo decidió unir sus apellidos), contrató como seleccionador a Ladislao Kubala, leyenda de nuestro fútbol en los cincuenta. Húngaro, fugado del comunismo, emblema del régimen y del Barça, jugador legendario y ahora entrenador entusiasta y locuaz («chicos bien, moral óptima», era su latiguillo favorito). Entró en 1969, con la eliminación para México 1970 ya consumada, y se estrenó con un España-Finlandia patriótico, en La Línea de la Concepción, con el Peñón al fondo. Tuvo excelentes resultados al principio, sobre todo una gran victoria ante Alemania en Sevilla y otra sobre Italia en Cagliari. Pero pinchó en el intento de asalto a la Eurocopa 1972: nos eliminó la URSS, ganándonos en Moscú y empatando en Sevilla con un sensacional partido de su meta Rudakov.
Ahora tocaba el asalto a Alemania 1974, que reuniría a 16 selecciones. El sorteo nos colocó en el grupo VII de la zona europea, con Grecia y Yugoslavia como rivales. Grecia no era gran cosa. Aunque el Panathinaikos había llegado, con Ferenc Puskás como entrenador, a la final de la Copa de Europa de 1971 (cayó ante el Ajax de Johan Cruyff), su selección ocupaba el puesto 23 en Europa, según el ránking del respetado periódico L'Équipe. Otra cosa era Yugoslavia, país hoy desmenuzado en Eslovenia, Croacia, Serbia, BosniaHerzegovina, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. En aquel tiempo era una potencia deportiva en muchas especialidades, entre ellas el fútbol, y tenía a uno de los mejores jugadores del continente en ese momento, el extremo izquierdo Dragan Daji. Desde el inicio estaba claro: eran ellos o nosotros.
Empezamos mal: un 2-2 el 19 de octubre de 1972 en el Estadio Insular de Las Palmas. Se buscó en Canarias un clima supuestamente incómodo para los yugoslavos, pero a Kubala se le ocurrió la «genialidad» de colocar como delantero centro a Marcial, un exquisito centrocampista, para nada adaptable a esa posición. Yugoslavia nos ganaba 1-2 en el minuto 90, había estrellado un tiro en el palo... pero en el descuento un gol salvador de Asensi palió el desastre. La visita de Grecia a Yugoslavia, el 18 de noviembre, se saldó con victoria yugoslava, 10, sin mucha más historia.
El 17 de enero de 1973 España visita a Grecia sin margen de error. Kubala dispone partidos en los campos del San Andrés y el Sabadell, de tamaño similar al Nikolaidis de Atenas, y ordena que no se riegue el césped, en previsión de lo que encontraríamos allí. El partido se juega a las dos de la tarde y lo ganamos 2-3 gracias a una tarde gloriosa del extremo valencianista Óscar Rubén Valdez, que marca dos goles y tres cuartas partes del otro. Grecia nos devuelve visita el 21 de febrero, en La Rosaleda malagueña. Ganamos 3-1 sin problemas.
La visita a Zagreb
Pero arrastramos el empate inicial y ahora hay que visitar a Yugoslavia. Se juega el 21 de octubre en el Maksimir de Zagreb, estadio del Dinamo, a reventar, y con un despliegue de bengalas y carracas desconocido aquí. En las repletas gradas se perciben pequeños grupúsculos de españoles. España hace su mejor partido del grupo, tiene varias ocasiones y hasta un tiro al poste. Termina 0-0, con lo que compensamos el ya lejano 2-2 del Insular.
Sólo queda la visita de Yugoslavia a Grecia y las cuentas son claras: si Yugoslavia pierde, empata o gana por un gol de diferencia, España irá al Mundial. Si gana por tres o más, se habrá clasificado. Si gana por dos, habrá que jugar un Yugoslavia-España de desempate, en fecha y lugar a concertar.
Sospechas en Atenas
El Grecia-Yugoslavia se juega el 19 de diciembre de 1973 en el Karaiskakis de Atenas. Las vísperas son asfixiantes, llenas de rumores y sospechas contra los griegos en general y su portero en particular, Kalassidis, de los que se insiste en que están vendidos. Las revistas Barrabás y Fútbol In publican que el presidente y el secretario de la Federación, PérezPayá y Andrés Ramírez, viajan con un maletín de 30.000 dólares, equivalentes a 1.500.000 pesetas, para contrarrestar la supuesta oferta de los yugoslavos al portero y a su figura, Domazos. A saber. También viaja Kubala, que lo presenciará junto a Puskas. El partido es a las dos menos cuarto de la tarde, de nuevo la hora de la comida, y nos sentamos a verlo con la impotencia del que ha puesto su vida en manos de otros, o del azar, que nunca se sabe lo que es peor.
El desánimo ha cundido tanto en Grecia que el aspecto del campo es desolador: de los 45.000 asientos sólo están cubiertos 6.000, un tercio de ellos por yugoslavos. Al cuarto de hora Yugoslavia gana 0-2. El meta local, Kalassidis, parece transparente. En España muchos apagan la tele, en la seguridad de que estaba vendido y se iba a llevar un carro. Pero Yugoslavia amaina su avalancha inicial, Grecia reacciona, marca el 1-2 sorprendiendo a Mari, cegado por el sol; luego es expulsado el delantero centro yugoslavo Duan Bajevi por una agresión, y Yugoslavia encaja otro gol al borde del descanso. Así que 2-2 y Yugoslavia con diez para todo el segundo tiempo. Ya está. Los desertores vuelven a encender el televisor. Quizá mejor que no lo hubieran hecho.
Yugoslavia se crece: en el minuto 62, un jugadón de Aimovi acaba tras varios rebotes en gol de Surjak. Luego aprieta. Los minutos van pasando a nuestro favor con exasperante lentitud: 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89... Y en el último suspiro, a 15 segundos del pitido final, una volea de Karasi bota en el suelo y se cuela: 2-4. Habrá desempate.
El seleccionador griego, Alketas Panagoulias, se indignó: «Es una vergüenza. Yo envié al campo a once futbolistas distintos de los que he visto después», y dimitió, anunciando que no quería saber nada más del fútbol griego. El país quedó abochornado por la sospecha de venalidad en todos o algunos de sus futbolistas; el Gobierno abrió una investigación, los jugadores fueron multados con 800 dólares por cabeza y se anunció que la mayoría de ellos no volvería a la selección nacional.
El desempate, en Frankfurt
Pero había que desempatar, en suma. Era lo que había. Yugoslavia quería hacerlo enseguida y en Grecia; Kubala se negó por no preparar el equipo a toda prisa. España propuso enero, pero Yugoslavia hacía pausa invernal... Al final decidió la FIFA: 13 de febrero de 1974, en Frankfurt, la misma ciudad en que cuatro meses exactos después tenía que albergar el partido inaugural, que enfrentaría a Brasil, campeón vigente, contra, precisamente, el ganador de ese partido. Las agencias de viajes publicitan sus ofertas: «Tres días, del 12 al 14 de febrero, vuelo regular de Iberia, habitación con baño, traslados. Entrada al campo en tribuna cubierta». Todo pagadero en plazos mensuales de 1.290 pesetas.
El 31 de enero Kubala da una lista de 22 futbolistas: Iribar, Reina y Deusto; Sol, Gallego, Benito, Jesús Martínez, Capón y Uría; Costas, Juan Carlos, Claramunt, Pirri, Asensi y Marcial; Amancio, Rexach, Gárate, Quini, Galán, Valdez y Rojo. Se concentran el 4 de febrero en Eurovillas, una urbanización cerca de Madrid, a la que los periodistas acudimos en tropel. El día 6 hay un amistoso contra el Torrejón, en el que juegan los «posibles» (una hora sin descanso y resultado de 7-0), y el 8 otro contra el Atlético de Madrid, en el Manzanares, a las 18.30 horas, para coincidir con la luz del atardecer en Frankfurt a las 19.30. Para darle un carácter de «ensayo general con todo», el Atlético vistió de azul noche y pantalón blanco, como la selección yugoslava lo haría días más tarde.
Kubala pretendió disputarlo a puerta cerrada, pero se acumuló tal multitud que hubo que permitir la entrada por miedo a un motín. En el primer tiempo jugaron los «probables», exactamente los mismos once que lo harían cinco días después en Frankfurt (Iribar; Sol, Benito, Jesús Martínez, Uría; Juan Carlos, Claramunt, Asensi; Amancio, Gárate y Valdez). Ganó la selección 3-1, los tres de Amancio. En la segunda mitad salieron los «posibles», todos los demás, incluidos los dos porteros, que se alternaron. Hubo empate a dos, goles de Pirri y Galán para la selección. Aquel era un buen Atlético: el de Reina, Ovejero, Panadero, Ufarte, Luis, Salcedo, Irureta, Alberto, Becerra... Sin Gárate ni Capón, claro, seleccionados con España.
Kubala hace seis descartes: Reina, Gallego, Pirri, Galán y Chechu Rojo. Sorprenden especialmente los de Pirri («necesito hombres que marquen al contrario», argumenta) y Chechu Rojo, en mejor forma que Valdez. El equipo viaja el lunes 11, a las 15.30, previo entrenamiento matinal en el Bernabéu. Hay un segundo vuelo el 12, una romería. Van todos los federativos, muchos directivos de club, varios presidentes, una nubecilla de técnicos y figuras como Santana y Julio Iglesias, gente de lo más variopinto.
Kubala decide entretener la tarde de la víspera con una sesión de cine y escogen Papillón, las peripecias de un convicto francés escapado de una prisión caribeña, basada en la novelarelato de Henri Charrière, un best seller. La tarde se agrió por una angina de pecho del masajista Ángel Mur padre (su hijo le sucedió). Parece un golpe de mal fario. Sus tareas habría de hacerlas el masajista de la selección alemana, Eich Denser. No era lo mismo, claro. Mur padre se repuso y vivió hasta los 93 años posteriormente.
El partido se juega a las 19.30 horas. En el Waldstadion hay 15.000 españoles, en su mayoría emigrantes que han roto la hucha para ver a España clasificarse. Pero son el doble de yugoslavos, porque Frankfurt y su entorno tenían una gran inmigración yugoslava. El resto, hasta 62.000, es público local, dispuesto a disfrutar de este aperitivo mundialista. Los españoles cantan el «Que viva España», cómo no, de Manolo Escobar. Aquí, todos ante la tele. Se podría haber pasado lista y comprobar que no faltaba nadie.
La ilusión duró 13 minutos, los que tardó Josip Katalinski en marcar. Una falta desde la derecha lanzada al segundo palo, Katalinski cabecea, Iribar rechaza como puede y el balón le cae al propio Katalinski, que en un escorzo incómodo lo caza en el aire y marca.
Y después, la nada. Kubala sólo reacciona en el 73', metiendo a Marcial y Quini por Juan Carlos y Amancio, sin que se note la menor reacción. Todo es soso, aburrido, decepcionante, absurdo. Suena el pitido final y apagamos la tele con un ánimo lúgubre.
"Se perdió otra guerra"
«Ridículo en Frankfurt», «Desastre», «El peor partido en la era Kubala», «Se perdió otra guerra» son algunos de los titulares. Ya se decía que Kubala ganaba batallas, los amistosos, pero perdía guerras. Él acusaba a la prensa del «pecado latino»: presentar al equipo antes del partido como un «monstruo con dos cabezas y siete colas» y tirarlo a la basura cuando perdía.
Katalinski, nacido en Sarajevo (BosniaHerzegovina) en 1948, era jugador del eljezniar. La resonancia de su gol le valió el traspaso al Niza, donde a los cuatro años le retiró una lesión de rodilla con 30. Fue un líbero con buen físico (1,81 y 80 kilos), limpia técnica y gran salto. Para Yugoslavia jugó 43 partidos con 10 goles; en el eljezniar, 240 y 32, y en el Niza, 103 y 28. Retirado, fue directivo del eljezniar e invirtió con acierto en hoteles en Cabo Antibes y Fréjus. Falleció en Sarajevo en el año 2011, con 63 años, víctima de un cáncer. Su nombre quedó grabado en piedra en la memoria de los aficionados españoles de la época.
En el Estadio Fadil Vokrri de Pristina caben 14.000 espectadores, pero este martes "entrarían 100.000 si se pudiera", admite el alemán Franco Foda, seleccionador de la República de Kosovo, país que se cita hoy a las 20:45 con la historia. El combinado kosovar, en la rueda de la UEFA desde hace poco más de una década, se enfrenta a Turquía por un billete para el próximo Mundial. Un acontecimiento único para una selección joven que nunca ha disputado una Copa del Mundo y para un país que trabaja, también a través del fútbol, para ser aceptado por unanimidad en los organismos internacionales.
Gran parte de la ONU y la OTAN reconoce la independencia de Kosovo, declarada en 2008 tras años de guerra, pero no lo hacen Serbia, Rusia, China y cinco miembros de la Unión Europea, entre ellos España, que mantiene su "no" junto a Grecia, Rumanía, Eslovaquia y Chipre.
"Estamos cerca de hacer historia. A un sólo partido, pero nos enfrentamos a un gran rival, con grandes talentos individuales. Y tenemos unos aficionados demasiado sentimentales, debemos tener cuidado y no dejar que eso nos lleve a cometer errores. El único camino hacia el éxito es mantener la calma", clama Foda para amansar los ánimos de una hinchada en constante delirio desde que vencieron a Eslovaquia en las semifinales, precisamente uno de los países que no reconoce a Kosovo.
Turquía sí lo hace, pero el ambiente en Pristina será de máxima emoción, una batalla con tintes bélicos alentada por los responsables del país. "Los Gladiadores Dardanianos demostraron que Kosovo nunca se rinde", aseguró Agim Ademi, presidente de la Federación de Fútbol de Kosovo. Los dárdanos eran una tribu que vivía en Dardania, un país que ocupaba el sur de Serbia, la actual Kosovo, el norte de Macedonia y parte de Albania.
Para Kosovo, el balón es una forma de mostrarse al mundo. "Estamos a un paso de la historia. Gracias a todos los aficionados que estuvieron presentes en el estadio, en Kosovo y en la diáspora", añadió Ademi.
No fue el único. El ministro de Economía, Hekuram Murati, anunció que el Gobierno, a petición del primer ministro Albin Kurti, destinará 500.000 euros a la selección tras su victoria, y anunció una cifra superior si consiguen vencer a Turquía.
"Nos queda un pequeño paso para llegar al Mundial y hacer historia. Así podremos llevar alegría a todo Kosovo", aseguró Vedat Muriqi, delantero del Mallorca y gran estrella de la selección kosovar.
De menos a más
El que gane la final entre Kosovo y Turquía volará al Grupo A del Mundial, junto a Australia, Paraguay y Estados Unidos. Todo eso suena lejano ahora en Pristina, donde hay ánimo de reivindicación nacional. La UEFA y la FIFA reconocieron su hueco en el fútbol continental e internacional en 2016 y cada partido en una fase de clasificación se ha convertido en una reclama histórica para el pueblo kosovar, con el fútbol como principal conexión con la diáspora.
Durante años, jóvenes de origen kosovar crecieron en academias europeas y acabaron representando a otras selecciones, como Suiza en el caso de Granit Xhaka o Xherdan Shaqiri, pero el reconocimiento internacional al país en 2008 y su entrada en la UEFA y la FIFA una década después ha permitido construir una selección de talento que ha ido de menos a más en los últimos años.
Muriqi, Milot Rashica, Edon Zhegrova o Florent Muslija son piezas clave de una generación que mezcla raíces locales y formación europea, y a la que la llegada de Franco Foda le cambió la cara y la ampliación del Mundial a 48 selecciones le ha permitido soñar con algo imposible.
Kosovo inició la fase de clasificación perdiendo 4-0 en Suiza y la Copa del Mundo ni siquiera aparecía en el horizonte. "Nuestro objetivo era clasificarnos para la Eurocopa 2028", admite Foda. Pero algo hizo 'clic'. Ganaron dos veces a Suecia, otra a Eslovenia y lograron varios empates para conseguir plaza en el playoff. Además, han conseguido el ascenso a la Liga B de la Nations League.
Un ejemplo de la reconstrucción futbolística de un país que todavía trata de hacerse un hueco en el panorama internacional.