Cerrada la posibilidad de meterse entre los ocho primeros. Habiendo conseguido una victoria épica ante el Inter y una derrota sonrojante frete al Bodo Glimt en la fase de grupos, este Atlético de dos caras llega a la repesca de la Champions ante el Brujas con la necesidad de mostrar su mejor cara para no quedar apeado de la máxima competición continental.
Simeone tiene claro que no es una cuestión de elegir partidos, como insinuó Oblak tras el encuentro ante el Rayo Vallecano en Leganés donde los rojiblancos encajaron tres goles y apenas generaron peligro. Habló el argentino de buenos y malos partidos. "Los futbolistas salen con motivación siempre. Es difícil que un jugador salga a perder o jugar mal. Es complicado manenter esa regularidad, sucede en todas las ligas", explicó el técnico.
Va a ser importante sacar un buen resultado de un campo en el que no tienen buenos recuerdos los rojiblancos. Tres derrotas y un empate es el balance del equipo en el Jan Breydel, resultados que preferirán no repetir si quieren continuar su andadura en esta Champions. "Vamos a encontrar un rival, salvo ante el Arsenal, con resultados de local importantes ante Mónaco, Marsella, Barça...", ha apuntado el entrenador.
Y precisamente el campo es un factor muy importante en un Atlético que tiene especial vulnerabilidad lejos de su estadio más allá de los nombres. Porque Simeone ha querido resaltar que "el equipo es de todos, no de 10", aunque está muy contento con el rendimiento de la pareja Pubill-Hancko y se ha permitido incluso el lanzar un dardo a Clement Lenglet por su rendimiento en Butarque y salvado a Giménez.
El Cholo ha encontrado esta temporada un término medio entre su habitual partido a partido y el queremos ganar el torneo que lanzó por primera vez el año pasado, sólo para campeonatos con eliminatorias. "El objetivo es pasar y estar en la siguiente ronda, luego llegar hasta donde se pueda", ha explicado.
Koke, por su parte, no se pone ningún tipo de presión con la necesidad de sacar un resultado postivo de Brujas y dice que hay que "disfrutar". El capitán ha acompañado a su técnico en rueda de prensa y ha coincidido con él en que "ojalá poder jugar todos los partidos como ante el Betis y el Barcelona", pero que son "personas" y a veces las cosas simplemente "salen mal". "Estamos en una montaña rusa y tenemos que buscar esa regularidad", ha declarado.
El mediocentro colchonero dice tener "ganas de revancha" de las derrotas que ha sufrido el equipo y dice que espera que la tercera vez que juegue en el Jan Breydel, "toque ganar". "Siempre que me pongo la camiseta del Atlético quiero ganar, máxima motivación. Sólo pienso en el partido de mañana", ha espetado.
Pocas bajas
El equipo cuenta con las bajas de Nico, que se lesionó ante el Rayo, y de Barrios. Así que Koke volverá, con toda seguridad, a ocupar una de las plazas en el mediocentro rojiblanco. A sus 34 años, ha bromeado con que muchos le habrían jubilado "por viejo", pero está en una gran temporada y disfrutando de muchos minutos.
"No lo sé si es mi mejor momento, estoy en el que me toca, para lo que necesite el equipo. Soy de los primeros que anima", ha mantenido el futbolista que ha explicado que su propio técnico le dice que estar bien no depende de la edad.
Hansi Flick acabó el partido en el que el Barça se midió al Girona en Montilivi muy enfadado con la acción del 2-1. Incluso, cuando Míchel fue a saludarlo, le comentó que no le parecía correcta la forma en que los locales habían anotado el que sería el tanto de la victoria. Es más. En cuanto Soto Grado señaló el final, tanto él como varios de sus jugadores fueron a pedirle explicaciones. Con todo, el germano no quiso escudarse en ello para justificar lo que, a su entender, fue otra noche para olvidar del equipo. "Le pregunté si pensaba que era falta, y me dijo que no", se limitó a explicar el alemán acerca de su conversación con el colegiado. Incluso, aseguró que no acudiría a la caseta para pedirle más explicaciones. La espinita, eso sí, no podía sacársela del todo.
"¿Cómo lo viste tú? ¿Es falta o no? Para mí también, pero ya está", aseveró el técnico azulgrana cuando uno de los periodistas le preguntó por la acción en la sala de prensa. "Si hubiéramos jugado bien, quizás hablaría más sobre ello, pero no quiero que sea una excusa. Tenemos que jugar mejor y volver a nuestro mejor nivel", abundó un Flick que ya había dejado clara su postura en el arranque de su comparecencia. "No quiero hablar de eso. La situación que ha pasado antes del segundo gol es algo que creo que todos hemos visto, pero hemos tenido muchas ocasiones que no hemos sabido aprovechar y hemos defendido muy mal en las transiciones", apuntó el entrenador barcelonista al principio de su intervención.
"Le daré dos días de fiesta al equipo, para que hagan un reset. Tenemos que luchar por volver a nuestra mejor versión y tenemos que pelear por recuperar el primer puesto", recalcó un Flick que confía en que podrán darle la vuelta a la situación. "Creo que están cansados, quizás es normal. Necesitábamos mas control y cometer menos errores. partido diferente. Tuvimos ocasiones, fallamos un penalti y tal vez no estuvimos lo bastante frescos, ha que tener hambre para ganar", insistió un Flick que admitió la trascendencia del partido tras lo ocurrido en la Copa.
"Tras la derrota ante el Atlético, era importante ganar, no lo hemos conseguido y todo el mundo está decepcionado, pero lucharemos, seguro. Tenemos tiempo para volver a estar arriba, vienen dos semanas sin partido entre semana y eso nos vendrá bien para entrenar bien y que los jugadores tengan descanso. Seguro que el miércoles volveremos con otra mentalidad diferente", apuntó el entrenador del Barça. "No hemos mostrado lo que somos, podemos jugar mejor. Recuperaremos pronto a Pedri y Gavi. Cuando todos estén disponibles, todo será diferente y a ver si podemos jugar a otro nivel", abundó
"Encajamos demasiados goles. No voy a quejarme, no voy a poner excusas. A veces no hacemos bien nuestro trabajo y no estoy contento con el nivel que hemos dado", sentenció Flick. "Me parece falta, porque lo pisa, pero no son decisiones que podamos controlar. Tenemos que centrarnos en nosotros mismos, porque no hemos estado bien", le secundó Gerard Martín.
"Atrás hemos sufrido mucho, no hemos estado bien en muchas facetas defensivas. Sabemos que nuestro estilo es arriesgado, pero creemos en él, es innegociable, aunque es verdad que hay que mejorar cosas. No tenemos que bajar en intensidad ni en concentración, porque es cuando podemos sufrir.", apostilló.
"Todo el mundo lo ha visto, no voy a opinar. La gente sabe lo que ha pasado. Desde dentro, no hemos podido hacer nada, pero no hay que meterse con el árbitro. Tenemos que mejorar nosotros y la verdad es que hemos jugado un mal partido", apuntó por su parte en DAZN un Pau Cubarsí que se erigió en inesperado goleador azulgrana. "Nos ha faltado un poco de todo. Hay que hacer autocrítica y mejorar. Ahora, se trata de descansar, tomar aire y ponernos las pilas", agregó.
"En directo no lo vi bien, pero he tenido la suerte de verla repetida y, para mí, es falta, Jules llega primero al balón. Sorprende que no le llamen del VAR, porque el árbitro se puede equivocar, es una acción rápida, pero son cosas que pasan, que no podemos controlar", zanjó también por su parte un Joan García que acabó siendo reconocido como MVP del duelo. Un reconocimiento de sabor agridulce a causa de la derrota.
La realidad imita al arte y no al revés, sostenía Oscar Wilde. Su audaz aserto tuvo confirmación cuando la selección portuguesa desempolvó en Inglaterra-1966 la leyenda de los 'Doze Magriços', recogida por Luís de Camões en 'Os Lusíadas'. Trata de la peripecia de doce caballeros que en la década de 1390 viajaron a Inglaterra para reparar el honor de doce damas, ofendidas por un grupo de nobles ingleses. En su país no tenían quien las defendiera y, por consejo del duque de Lancaster, que batalló junto a los portugueses contra Castilla, enviaron recado a doce nobles lusitanos que el propio Lancaster les recomendó, visto cómo se comportaron en la lucha. Once viajaron en barco y uno, Álvaro Gonçalves Coutinho, prefirió hacerlo a caballo, para conocer "nuevas tierras y nuevas aguas". Era un personaje delgadísimo, descrito como 'O Magriço', que tiene esa significación en portugués, y hasta me ha dado por pensar si no serviría de inspiración a Miguel de Cervantes para su caballero de triste figura. Llegó justo el día fijado, cuando ya se le daba por perdido. Los doce caballeros portugueses ganaron sus correspondientes justas, el honor de las damas quedó reparado y ellos regresaron a Portugal nimbados de gloria.
Así que cuando en 1966 Portugal tuvo un brillante desempeño en el primer Mundial al que consiguió acudir, la leyenda de los 'Doze Magriços' resucitó en las páginas de 'A Bola', el popular deportivo local, aprovechando que un equipo se compone de once jugadores más el entrenador. Así se conoció durante años al grupo de aquella gesta, y al principal de todos, Eusébio, se le intituló como 'O Grão Magriço'.
Eusébio nació (1942) en Lourenço Marques, hoy Maputo, capital de Mozambique, entonces provincia portuguesa de ultramar. Se hizo en el Sporting de Lourenço Marques, donde con 17 años ya era un interior de amplio recorrido, buen regate en largo y potencia de chut tremebunda. Con 19 años y 77 goles en 42 partidos le fichó el SL Benfica, avisado de lo que se venía por su jugador Mário Coluna, siete años mayor que él y también natural de Mozambique. Eusébio viajó en las Navidades de 1960 con una carta de la madre (viuda de un trabajador ferroviario y pobre de solemnidad) en la que encomendaba al propio Coluna que le cuidara y le orientara en la metrópoli. El Benfica le inscribió con nombre falso porque el Sporting CP, su rival lisboeta, reclamaba un padrinazgo sobre su homónimo de Lourenço Marques que le concedía derechos sobre el jugador. El chico empezó a entrenar con el Benfica en medio de una incómoda polémica hasta que, a las pocas semanas, la Federación falló en favor del Sporting.
Entonces desapareció. Se lo tragó la tierra. No se supo más de él, corrió el rumor de que había regresado a Mozambique, pero allí tampoco estaba. El Benfica recurrió y, mientras se reabría el caso, lo escondió en un hotel del Algarve junto a un preparador-vigilante, con el que corría por la playa, y allí estuvo hasta mayo de 1961, cuando el Benfica ganó el recurso y volvió a salir a la luz. No llegó a tiempo para disputar la célebre final de Berna, que el Benfica ganó al FC Barcelona 3-2, pero pronto sería noticia mundial. En septiembre, el 'Torneo de París' enfrentó al Santos FC y al Benfica. El Benfica alineó al once campeón de Berna y al descanso ganaba el Santos 5-0. En la segunda mitad salió Eusébio y marcó tres goles en menos de veinte minutos. El partido acabaría 6-3, con un gol final de Pelé, y la gente salió del campo hablando de aquella 'Pantera Negra' como réplica europea a la 'Perla Negra', apodo de Pelé antes de ser 'O Rei'.
En 1962 el Benfica repitió título de Europa, ahora a costa del Madrid: 5-3, con dos de Eusébio en sendos cañonazos desde fuera. El club blanco lo volvería a sufrir en la Copa de Europa 1964-65 como protagonista de un terrible 5-1 en cuartos de final. También le sufrió la Selección, que estrenó su título de campeona de la Eurocopa de 1964 viajando en noviembre de ese año para un amistoso en Oporto, contra Portugal. Perdimos 2-1, los dos del mozambiqueño.
Eusébio, tras la eliminación de Portugal a manos de Inglaterra.EFE
La Juventus FC ofreció una cantidad obscena al Benfica por Eusébio, al que cuadruplicaba sus ingresos. En aquella época los jugadores que salían de un país se daban por perdidos para la selección, pues el club comprador tenía derecho a negarles el permiso. Portugal albergaba la ilusión de clasificarse por primera vez para un Mundial, pero sin él sería imposible. António de Oliveira Salazar, el Franco portugués, le invitó a comer a su residencia personal y le hizo saber que no podría irse: "Debe entenderlo, usted es un bien de Estado, forma parte del patrimonio nacional". Eusébio le replicó que, si era un bien de Estado, ¿por qué tenía que pagar impuestos? Salazar le dijo que clasificara a Portugal para Inglaterra-1966 y que después del mismo podría irse.
Y Portugal se clasificó holgadamente en un grupo con Checoslovaquia, Rumanía y Turquía. Para entonces Eusébio ya era Balón de Oro, que ganó en 1965, con 23 años. El sorteo colocó a los lusitanos en el Grupo C con Bulgaria, Hungría y Brasil. Se instalaron en un lugar tranquilo, Wilmslow, a 12 millas de Manchester y 35 de Liverpool, las dos ciudades en que se jugó el grupo. Otto Glória utilizó la delantera del Benfica (José Augusto, Eusébio, Torres, Coluna y Simões) respaldada por jugadores sólidos, en su mayoría del Sporting. José Augusto era trabajador e insistente; Eusébio, un terremoto que irrumpía desde atrás y poseía el mejor chut del momento; Torres, alto y desgarbado, ganaba por arriba casi siempre, tanto con el propósito de marcar como de bajar el balón a un compañero, interesante novedad; Coluna era el cerebro; Simões, un extremo pequeño y habilidoso.
Portugal se estrenó el 13 de julio en Old Trafford ante Hungría, ganando 3-1, dos de José Augusto y uno de Simões. Fue una campanada, pues los húngaros, con Bene, Albert y Farkas, presentaron la última gran generación de jugadores de su historia. Así que el día 16 se vio como natural que ganaran 3-0 a Bulgaria, de nuevo en Old Trafford.
El tercer partido, el 19, en Goodison Park de Liverpool, reclamó la atención mundial. Brasil venía de ganar a Bulgaria y perder con Hungría, ante la que no pudo jugar Pelé, que salió maltrecho el primer día del marcaje de Jetchev. Brasil, campeón en Suecia-1958 y Chile-1962, tenía que ganar por más de dos goles para pasar a cuartos. Dos países hermanos, Pelé contra Eusébio, partido a vida o muerte. Morais completó la tarea de demolición iniciada por Jetchev y dejó a Pelé inútil, de extremo cojo, costumbre en aquel tiempo aún sin sustituciones. Fue llamativo cómo Eusébio acudió tras la patada definitiva a reñir a Morais y atender a Pelé. Pero como lo cortés no quita lo valiente, marcó dos goles, uno en perfecta volea sin apenas ángulo, el otro en gran cabezazo. Portugal ganó 3-1 y pasó a cuartos con un marcador agregado de 9-2.
Eusébio, ya uno de los atractivos del Mundial, iba a estallar definitivamente en el partido de cuartos, ante Corea del Norte, de nuevo en Goodison Park, el día 23. Los asiáticos se habían colado por sorpresa dejando fuera a Italia y en 24 minutos ganaban 3-0. Increíble. Otto Glória advirtió que estaban manejando jugadas de laboratorio siempre nacidas del capitán, Park Seung-zin; ordenó a José Augusto colocarse sobre él y secó el manantial. Luego Eusébio tomó la remontada por su cuenta y marcó cuatro goles (dos de penalti, uno de los cuales se lo hicieron a él), a los que se uniría un quinto, del propio José Augusto.
LAS TRIQUIÑUELAS DE INGLATERRA
Las semifinales fueron precedidas de una triquiñuela inglesa. El Inglaterra-Portugal debía, según lo programado, jugarse en Liverpool, y el Alemania-URSS en Wembley, pero la organización las cambió por arte de birlibirloque, pretextando ventajas de taquilla. Pero había otra causa: tras sus llamativas victorias ante Brasil y Corea, el público de Liverpool se había encariñado con Portugal, y además la ciudad estaba un poco mosca con su propia selección; el Liverpool había ganado la Liga y el Everton la FA Cup, pero en el equipo inglés sólo había uno de cada, Hunt y Wilson, respectivamente. El cambio alteró la plácida estancia en Wilmslow con un incómodo viaje: autocar a Manchester, tren a Londres y autocar de nuevo a Harrow, a una hora de Wembley. Siete horas de viaje, con dos transbordos, a dos días del partido. La distancia de Harrow a Wembley desaconsejó viajar la víspera de la semifinal para hacer un entrenamiento de adaptación en Wembley. Mientras, Inglaterra no se movió de su plácida concentración londinense.
Inglaterra llegaba con la portería invicta; Portugal, con 14 goles marcados en cuatro partidos, la mitad de Eusébio. El calendario también favoreció a Inglaterra: jugó el partido inaugural el 11, así que hasta el 23 había repartido sus cuatro choques en 12 días, mientras Portugal los concentró en dos menos, del 13 al 23. Todo eso se acusó en la primera mitad de esta semifinal, bien manejada por Inglaterra, con Bobby Charlton más adelantado de lo que venía jugando. En el 31' abre el marcador, recogiendo un rechace del meta Humberto a tiro de Hurst para colarlo con un golpe de billarista. Portugal se reactiva tras el descanso, pero Eusébio es tomado entre Stiles y Moore, y Torres esta vez no gana por alto al oponente de turno, Jack Charlton, 'La Jirafa'. El árbitro pasa por alto un penalti por mano de Stiles todavía con el 1-0 y en el 75' Bobby Charlton marca el 2-0 en un contragolpe. El partido parece resuelto, pero llega otro penalti, que el francés Schwinte sí se atreve a señalar y lo transforma Eusébio tras el preceptivo disparo homicida; ya con el 2-1, el árbitro ignora un nuevo penalti por mano de Jackie Charlton. Portugal aprieta a fondo, Gordon Banks le tapona dos grandes remates a Eusébio, Simões falla un gol cantado sobre la hora y se llega al final con el 2-1. Un gran partido, del que Eusébio salió enjugándose las lágrimas con el faldón de la camiseta. Luego ganarán 2-1 a la URSS por el tercer y cuarto puesto, con un octavo gol de Eusébio en seis partidos. Líder en goles, se le proclama como el mejor jugador del campeonato.
Había cumplido. Portugal, donde algunos cines proyectaron los partidos en directo, quedó más orgullosa que desilusionada. Nunca había estado en un Mundial, este lo había protagonizado, volvía con cinco victorias y una derrota ante el campeón, que gozó de la complicidad de la organización y el arbitraje el día decisivo. Los jugadores son premiados con la 'Orden de Enrique el Navegante', un altísimo honor.
Ahora quien viene a por Eusébio es el Inter de Milán y Oliveira Salazar honra su palabra y le autoriza: "Usted ha cumplido, ahora debo cumplir yo". Pero justo cuando estaba a punto de hacerse, Italia prohibió fichar extranjeros a causa del fracaso en el campeonato, que se achacó a que los foráneos ocupaban los puestos de responsabilidad en los clubes y los italianos quedaban como jugadores de complemento. 'O Grão Magriço' tuvo que seguir en Portugal hasta que, ya mayor y muy lesionado, buscó ingresos en la North American Soccer League, siguiendo las huellas de Pelé.
Sorpresas y mayoría italiana en esta repesca de la Champions en la que aristocracia y nuevos ricos se verán las caras por ocho puestos en los octavos de final, donde esperan cuatro equipos británicos entre los mejores de esta edición de la máxima competición europea de clubes. Más allá del fiasco del Real Madrid, la sorpresa de esta ronda, que se jugará esta semana y la siguiente, se escribe en francés y no precisamente por el Mónaco del que salió Mbappé.
La vida sigue igual en París, o al menos se repite el patrón del año pasado para el PSG. Si en la primera edición de este formato se colaron por los pelos, dos partidos consecutivos sin ganar le han dejado fuera del top-8 este curso. No cabe duda de que Luis Enrique ya fue capaz de enderezar el rumbo la temporada pasada y triunfar en todas las competiciones que disputaron los franceses menos en el Mundial de clubes, donde fue barrido por el Chelsea. No obstante, las últimas derrotas ligueras han escocido en el vestuario y han generado fricciones que el asturiano ha sofocado de un plumazo, al menos de cara al exterior.
"No permitiré que ningún jugador se ponga por encima del club". Así respondió el técnico al Balón de Oro, Ousmane Dembélé, después de que éste tildara de "individualistas" a sus compañeros tras la derrota ante el Rennes en liga. Fuera de la Copa francesa en enero tras caer derrotados en el derbi de la capital, el primer título nacional que pierde Luis Enrique desde su llegada, la Champions debe servir de bálsamo frente a un Mónaco ante el que ya perdió en la Ligue 1 pese a que jugó 15 minutos con uno más. El conjunto del Principado sufrió un duro correctivo ante el Real Madrid, pero es un equipo que se ha mostrado muy serio a lo largo de la competición continental.
En las eliminatorias con participación italiana, quizás el Inter de Milan sea el que más posibilidades tenga para pasar ante un sorprendente Bodo Glimt. Los noruegos certificaron su clasificación ganando en el Metropolitano en el último duelo de esta fase de grupos, aunque su verdadera fortaleza se ha mostrado principalmente en su campo, donde consiguieron vencer con facilidad al Manchester City de Guardiola. Los neroazzurri gobiernan con mano de hierro la Serie A gracias a un Lautaro Martínez que ha marcado en cuatro de las últimas seis victorias seguidas de los milaneses. La última, precisamente, ante una Juventus que jugó con uno menos más de una parte.
Los turinenes, presentes también en esta repesca, deben vencer a un irregular conjunto turco, el Galatasaray, plagado de grandes individualidades, pero con poca capacidad para realizar un buen juego colectivo. Sané, Osimhen o Icardi intentarán hacer valer el gran potencial ofensivo del conjunto de Estambul. La otra eliminatoria con un equipo italiano enfrenta al Atalanta con el Borussia Dortmund, un duelo vertiginoso y a cara de perro entre dos conjuntos apenas separados por dos puntos y dos puestos en la clasificación. Los amarillos, finalistas hace apenas dos años, cuentan con una plantilla muy compensada entre la veteranía de Emre Can y la juventud de Jobe Bellingham, hermano del madridista, Jude.
Un inglés ante el peligro
El Newcastle es el único equipo inglés que no hizo los deberes en la fase de grupos, pero bien es cierto que tuvo partidos muy duros como ante el Barcelona y el propio PSG, en el que consiguieron sacar un valioso empate. Los británicos tienen al rival, en principio, más débil de esta repesca. El Qarabag, equipo al que venció el Athletic en San Mamés, sumó bastantes puntos al principio de esta fase de grupos y luego ha podido vivir de las rentas.
El Olympiakos de Mendilibar ha seguido el paso contrario, apurando sus opciones en los últimos duelos de la fase de grupos para colarse en esta repesca en la que se enfrentará al Bayer Leverkusen. Ambos ya se vieron las caras en el Pireo hace menos de un mes con victoria para el equipo de Atenas. La gran amenaza griega, El Kaabi, sólo ha marcado un tanto desde su vuelta con la selección y necesitarán de su olfato si quieren seguir adelante en este torneo. El 27 de febrero se sortearán los octavos de final, con los que triunfen en esta ronda y los ya clasificados en el top-8.
El Barça perdió doblemente en Montilivi. Por un lado, cayó por 2-1 ante un Girona que fue capaz de remontar el primer tanto del duelo, obra de Cubarsí, por medio de Lemar y Fran Beltrán. De nada les sirvió a los barcelonistas quejarse de una posible falta sobre Koundé que lo dejó fuera de la acción. El tanto subió al marcador y certificó lo que ya planeba sobre sus cabezas con el momentáneo empate: la recuperación definitiva del primer puesto de la tabla por parte del Real Madrid de Arbeloa. Una derrota que, aunque no fue tan batacazo como el firmado ante el Atlético en la Copa, evidencia que los de Hansi Flick no pasan ahora por un buen momento. Los problemas, además, podrían acumulársele al germano, con una más que previsible lesión de un Eric García que este curso es fundamental en sus planes.
Si el duelo se fue al descanso con 0-0 en el marcador no fue precisamente porque los dos contendientes no pusieran de su parte para lograr que se movieran en un sentido u otro. El Barça fue el que tuvo las ocasiones más claras. Sobre todo, con dos balones que Raphinha, recuperado este mismo lunes para la causa tras unas molestias fisicas, y Lamine Yamal estrellaron en el marco de la portería de Gazzanigga. Especialmente doloroso, para los barcelonistas, fue la opción marrada por el de Rocafonda. Al filo del descanso, tenía un lanzamiento desde los 11 metros después de que Blind cometiera un penalti tan ahorrable como claro tras pisar a Olmo en el área de los locales, en una acción precisamente engendrada por el joven crack azulgrana.
Ese penalti desaprovechado fue, en gran parte, la constatación de que que a Lamine no le acababan de salir las cosas sobre el césped, por mucho que buscara una y otra vez mutar su suerte. Mucho antes, en los primeros compases del duelo, ya había tenido un uno contra uno con el meta del Girona en el que no acertó a enviar tampoco el balón al fondo de la red. La jugada, de hecho culminó con una parada a decir verdad bastante cómoda de Gazzanigga. Los de Míchel, por su parte, también sumaron varias incursiones hacia la portería de un Joan García que no acabó de verse exigido seriamente por sus rivales. Y, cuando ocasionalmente debía intervenir, lo hacía transmitiendo su habitual seguridad. La velocidad de Vanta, quien no acertó a rematar por milímetros un muy buen centro de Bryan Gil, amenazó una y otra vez a los azulgrana con la posibilidad de hacerles revisitar fantasmas en absoluto lejanos. Los locales, pese a todo, no supieron sumarle la contundencia necesaria a su innegable efervescencia ofensiva.
El descontrol al que parecían encomendarse unos y otros nada más arrancar el segundo tiempo invitaba a pensar que el marcador no tardaría mucho, por fin, a abandonar el 0-0. Pau Cubarsí, con un tremendo testarazo a centro de Koundé, se encargó de poner por delante a los azulgrana con el que, de hecho, era también su primer gol en la Liga desde que defiende la elástica del primer equipo barcelonista. Pero la alegría del 0-1 no les duró demasiado a los visitantes. Lemar, empujando el balón cómodamente tras una jugada en la que Vanat hizo alarde de fe, no tardó demasiado en volver a poner la igualada en el luminoso. De nada le sirvió a Flick protestar ante Soto Grado lo que él entendía como fuera de juego en el arranque de la jugada del empate gerundense. El 1-1 acabó por instalarse en el luminoso.
El Girona, espoleado por el tanto, firmó varios acercamientos peligrosos al área azulgrana. Sobre todo, uno que obligó a Joan García a firmar una doble parada antológica a la que, no mucho después, le seguiría una gran intervención con el pie para evitar el 2-1. El Barça, por su parte, no lograba encontrar opciones claras para marcar. Y eso envalentonó aún más a un Girona que acabó encontrando el gol del triunfo a apenas tres minutos para el final del tiempo reglamentario con un disparo desde la frontal que dejó al meta azulgrana sin opción a la reacción. El tanto también sería muy protestado por los visitantes, al entender que había falta previa sobre un Koundé que se quedó sin opciones de intervenir en la acción.
En los últimos 20 días el Atleti ha jugado seis partidos. Goleó a Betis (0-5) y Barça (4-0) en dos de los mejores partidos de la era Simeone y, alrededor de esas exhibiciones, perdió en casa contra el mismo Betis y el Bodo Glimt noruego, cuya plantilla suma la mitad de valor de mercado que Julián Álvarez; fue incapaz de marcar al equipo más goleado de la Liga, el Levante, y decidió salir con suplentes (descanse en paz el glorioso partido a partido) para ser barrido por el Rayo.
Blanco reluciente o negro funerario, ni un mísero gris y todo, insisto, en los mismos 20 días en que usted no ha logrado sacar un rato para llevar el coche a la revisión, ir a cortarse el pelo o acabar esa serie. Si eres una persona ordenada, lógica y estable, hay opciones mejores. Si adoras el vodevil, este es tu sitio. Eso sí, si te gusta hablar de fútbol, aléjate rápido porque si juntas un equipo que es el mejor Liverpool de Klopp los miércoles y el Brasil de ‘Días de fútbol’ los domingos con una afición partida, el resultado es la esquizofrenia.
Tras los grandes días (tres en todo el curso, pero qué tres: los dos comentados y el 5-2 al Madrid), los cholistas salen en tromba a señalar a los antis y a los supuestos antis (cualquiera que ose criticar públicamente una decisión del técnico) con sus clásicos tabernarios de mamar y callar bocas, como si el hastío razonable ante cuatro años de vulgar día a día quedara invalidado por una noche de sexo salvaje.
Y tras cada ejercicio de impotencia frente a un rival menor, se invierten los roles y los que quieren echar a Simeone sacan los megáfonos, como si los argumentos del otro bando sobre el respeto debido a quien resucitó al club, las deficiencias de la plantilla y la zancadilla permanente de unos (aún) dueños cuya única ambición ha sido siempre llenarse el bolsillo no tuvieran una base sólida.
Cada tres días la brecha se agranda y entre medias queda una mayoría de atléticos que sólo quieren que su equipo funcione lo mejor posible y preferirían tener una conversación a una guerra, pero el clima hace imposible el análisis pausado, racional y necesario. El Atleti es un avión ante equipos ofensivos que le dejan espacios, pero el Cholo no ha logrado en todo este tiempo que sepa atacar a rivales cerrados. Ese es el gran problema deportivo, es crónico y es responsabilidad del entrenador. Es un lobo para los grandes y un cordero para los pequeños, lo que le aboca a entregar las ligas en invierno y pelear las copas en primavera, a cenar conservas todos los días del año menos cinco o seis noches que, eso sí, se da un homenaje en DiverXO, a vivir de extremos.
Esto es así y seguirá siéndolo salvo iluminación repentina, y cada vez menos probable, de Simeone. El Atleti debe decidir si compensa el modelo que propone y si su líder aún es la solución o, como Ross y Rachel, es hora de tomarse un descanso. Estaría bien poder discutirlo como personas adultas, pero olvídense. Para bien y para mal, nada es adulto en el Atleti. El caos lo ha devorado.
Cada vez que pasa por una zona mixta, Fede Valverde no negocia palabras. Es un libro abierto. Así lo repitió en los pasillos del Santiago Bernabéu después de ganar 4-1 a la Real Sociedad. "Hemos tragado mucha mierda. Hemos pasado por momentos malos, creo que bien merecidos, y al final eso nos hizo cambiar y madurar", admitió el uruguayo, segundo capitán del Real Madrid, ante los medios de comunicación.
El futbolista de Montevideo es uno de los pesos pesados del vestuario y como tal estuvo en el foco de las críticas del público durante las últimas semanas de Xabi Alonso y con las primeras derrotas de Álvaro Arbeloa en el banquillo, algo que según él "es parte del fútbol".
"Hay que saber llevar estos momentos. Cuando las cosas van bien es bonito salir al Bernabéu y que la gente te aplauda, pero cuando no van bien tienen toda la razón en recibirnos de esa manera. No es lo que deseamos, pero es lo que merecemos. Nos apretaron un poco y cambiamos nuestra mentalidad. Las cosas no estaban saliendo como el madridismo ni nosotros queríamos y creo que ahora estamos cambiando esa energía y ese ambiente", reflexionó Valverde, que ante la Real Sociedad volvió a marcar después de poco más de un mes.
El uruguayo, que anotó en las semifinales de la Supercopa de España ante el Atlético, olió puerta tras un buen disparo desde la frontal del área, de vuelta también a la posición de centrocampista tras muchas semanas como lateral derecho. "Arbeloa nos pide mucha movilidad. En la derecha tanto a mí como a Trent y a Arda nos pedía que nos moviéramos bastante, que nos intercambiáramos las posiciones y yo me sentí mucho más cómodo porque siempre recibía de frente en el medio, y no de espaldas en el lateral como cuando jugaba ahí. Así tuve más espacio para conducir, atacar y llegar desde segunda línea", explicó Valverde.
El Madrid ganó a la Real y este lunes viajará a Lisboa para enfrentarse al Benfica en la ida del playoff de Champions League, una cita clave en el devenir de la temporada del conjunto blanco y que llega justo después del desastre de la última jornada de la fase de liga, cuando los del Arbeloa cayeron en Da Luz por 4-2 y dijeron 'adiós' a sus opciones de estar entre los ocho mejores del torneo. Sin esa posición, el Madrid tendría que medirse de nuevo a los de Mourinho por un puesto en los octavos de final. "Estamos en una buena dinámica y ahora que no nos pegue el bajón otra vez contra el Benfica. Hay que ir a por todo en esta semana", aseguró el uruguayo.
En la misma línea se mostró Arbeloa en la sala de prensa, donde advirtió sobre el equipo lisboeta. "Espero que no se repita la historia. Vamos prevenidos de lo que nos espera allí el martes. Es una eliminatoria de 180 minutos, tenemos que salir a hacer un gran partido y ganar", declaró el técnico, que elogió a Vinicius, Trent y Carvajal.
"Llevo un mes viendo a un gran Vinicius, no solo este partido", reconoció Arbeloa, que insistió en que "lleva haciendo partidos de muchísimo nivel y para mí es un jugador que va más allá de los números". "Es capaz de condicionar los partidos", añadió.
Sobre Trent y Carvajal, titular el inglés y con media hora de juego el español, el entrenador admitió que "los necesitamos a los dos". "Me ha parecido un chico muy inteligente, que entiende muy bien el juego y entiende rápidamente lo que queremos de él", dijo sobre el ex del Liverpool.
"Carvajal el primer paso lo ha dado hoy, se merece la ovación del estadio y tenemos muchos partidos por delante. Tanto Trent como Dani vienen los dos de un periodo de baja y no están para 90 minutos en tres días. Les vamos a necesitar a los dos, son diferentes y nos pueden dar cosas diferentes", argumentó Arbeloa sobre el defensa de Leganés.
El Madrid dormirá este fin de semana como líder de la Liga, a la espera de lo que haga el Barça este lunes contra el Girona, tras cuajar uno de sus partidos más completos de la temporada ante la Real Sociedad, que aterrizaba en el Bernabéu tras 11 encuentros sin conocer la derrota. Gonzalo, Valverde y Vinicius, con dos penaltis anotados, sentenciaron al cuadro txuri-urdin, que empató durante unos minutos gracias a Oyarzabal.
El Madrid no echó de menos a Mbappé, en el banquillo por sus molestias en la rodilla, porque tuvo a Alexander-Arnold. El conjunto blanco, sin un pie con el que construir su juego ni un estilo definido, acostumbraba a depender de las apariciones puntuales de su máxima estrella. Así ha ido sobreviviendo, a su manera, en la Liga y la Champions y en las olas que se han formado en el banquillo. Mbappé como respuesta para todo.
Pero el regreso de Trent al once le devolvió al Madrid visión, calma y sentido. Y la ausencia del galo, un nueve móvil que gusta de escorarse hacia los terrenos de Vinicius, mejoró la disposición espacial del equipo. Gonzalo gobernó el centro, Vinicius creó situaciones por la izquierda, Camavinga y Valverde ayudaron a sus respectivos laterales y Tchouaméni y Güler hicieron suyos los carriles centrales. Fue suficiente.
Y de lo simple nacen los goles. De un golpeo excelso de Trent, de un desmarque intuitivo de Gonzalo y de un toque para desviar el balón hacia la portería de Remiro. Cuatro minutos y el Madrid ya estaba por delante, eso que en otras noches tanto costaba.
Con ventaja en el marcador, le entregó algo de posesión a la Real y el cuadro txuri-urdin creció con la pelota en su poder esperando un error del rival. Un fallo que llegó en el 19, cuando Huijsen midió mal su carrera con Herrera y atropelló al venezolano. Penalti y gol de Oyarzabal desde los once metros. No sería el último de la noche desde esa posición.
A los cinco minutos, Aramburu se equivocó por primera vez ante Vinicius. El Madrid comenzó a decantar su juego hacia el carril del brasileño y éste empezó a amenazar a su par hasta que el lateral picó en un recorte del madridista. Pena máxima, que sin Mbappé transformó el propio Vinicius ante Remiro.
El gol de la Real sirvió de aprendizaje al Madrid, que tras marcar el segundo hizo suyo el juego. Pausó la posesión esperando la presión rival, sin prisa, y aprovechó los espacios y las opciones que aparecieron en la defensa vasca. En el 31, Carreras vio a Valverde en la frontal del área, el uruguayo se giró rápido y encontró la escuadra de Remiro con un disparo sensacional.
El Madrid y el Bernabéu disfrutaban después de varias semanas de dudas tras el desastre de Lisboa, asentada su idea en el lógico reparto de roles aprovechando las bajas de Mbappé y Bellingham. Y siempre desde el pie de Trent, que en el 48, rozando el descanso, casi provoca otro gol.
Minutos a Carvajal
No hubo tiempo para testar sensaciones tras el intermedio, porque a los 44 segundos de la segunda parte Aramburu volvió a arriesgar demasiado ante Vinicius. El brasileño se atrevió con un caño sobre el venezolano, le ganó la posición dentro del área y el defensa se lanzó por detrás. No llegó al balón y el delantero terminó en el suelo. Nuevo penalti, segundo gol de Vinicius y cuarto del Madrid para casi sentenciar la noche en Chamartín.
El contundente resultado animó a Arbeloa a darle media hora a Carvajal después de las polémicas de los últimos días. El lateral, que no jugaba desde el 20 de enero ante el Mónaco, dispuso de los minutos que pedía para recuperar su nivel. El tramo final sirvió para dar oxígeno a los titulares y para que Vinicius buscara, sin éxito, su hat-trick.
El lateral derecho del Real Madrid lo ha condicionado todo en el sistema de Carlo Ancelotti, de Xabi Alonso y de Álvaro Arbeloa desde la grave lesión de rodilla de Dani Carvajal en octubre de 2024. Un año y medio de dudas, de parches, de partes médicos y de futbolistas jugando en una posición que no era la suya. Una grieta constantemente abierta en el carril derecho que ha lastrado al conjunto blanco a todos los niveles y que ahora, con Trent Alexander-Arnold y el defensa español de vuelta tras sus lesiones, el club espera solucionar de forma definitiva.
Esta noche ante la Real Sociedad, en un duelo que puede hacer que el Madrid duerma líder de la Liga, Arbeloa elegirá a Trent o a Carvajal para el puesto de titular en la banda por primera vez desde que es entrenador del cuadro madridista. Así de dura es la vida en el carril diestro del Bernabéu. Trent no es titular desde el 3 de diciembre contra el Athletic y ha sufrido ya tres percances desde que fichó por el conjunto de Chamartín en junio: uno en el Mundial de clubes antes de la semifinal contra el PSG, otro en septiembre y otro en diciembre.
Lesiones que le han hecho perderse 21 partidos con el Madrid. Su mal fario con la enfermería, además, no ha llegado en la Castellana, porque el curso pasado ya estuvo ausente en 11 duelos entre el Liverpool y la selección inglesa. De hecho, su último encuentro con los Three Lions data del 7 de junio de 2025 y el anterior del 13 de octubre de 2024. Una realidad que le podría dejar fuera del próximo Mundial si no consigue ser constante en Madrid.
Valverde, el titular
Carvajal, por su parte, está en una situación bastante parecida, aunque en su caso el debate sobre su nivel físico levanta mucha más polvareda. El defensa de Leganés no se ve en el once inicial del Madrid desde el 27 de septiembre en el Metropolitano y aunque estuvo en la convocatoria de Luis de la Fuente el pasado mes de septiembre, se ha perdido las dos siguientes y no parece que vaya a estar en la que dará el seleccionador en marzo. Una contrarreloj que le deja en serias dudas de cara a la Copa del Mundo y que como en el caso de Trent, necesita de minutos para convencer al técnico. Esta temporada, Carvajal se ha perdido 16 encuentros por lesión, mientras que la pasada campaña la cifra se elevó a 61 entre club y selección.
Los problemas físicos del inglés y del español les han limitado de forma individual pero sobre todo han sido un déficit claro para Xabi Alonso y para Arbeloa, que han tenido que optar por Fede Valverde en su lugar. El uruguayo, que no nació para ser lateral, como repitió en rueda de prensa, ha tenido que exprimirse físicamente y se ha visto obligado a aprender nuevos conceptos tácticos para ser el lateral titular del Madrid en 16 ocasiones esta temporada. El que más de toda la plantilla. Arnold ha salido en el once seis veces, Carvajal cinco, Asencio cuatro y el canterano David Jiménez en tres.
Se trata de la posición en la que más futbolistas han jugado de todo el once del Madrid. Courtois, Asencio, Huijsen, Carreras, Tchouaméni, Güler, Vinicius y Mbappé han repetido en su puesto en la mayor parte del curso, con la única variante de Mastantuono, Rodrygo y Brahim en el extremo diestro, el otro hueco donde más se han repartido los protagonistas, con Camavinga haciendo de comodín en el centro del campo.
Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.EFE
La suerte para Arbeloa es que parece que esos problemas físicos han llegado a su fin, al menos de momento. Trent ya jugó en Mestalla y apunta a titular esta noche contra la Real y el martes contra el Benfica en la ida del playoff. Mientras, Carvajal, que sólo ha jugado media hora desde que volviera el 4 de enero, podría empezar a tener minutos este mismo fin de semana tras la polémica que ha rodeado a su suplencia en los últimos días.
El español se veía para tener minutos desde hace un par de semanas y el técnico ha dudado por la opinión de los médicos, que creían que la rodilla del lateral todavía no estaba para el máximo nivel competitivo. Tras el «sofá gris» de Arbeloa, donde ha reconocido hablar con los jugadores «cuando alguien no está contento», parece que la grieta del lateral se va solucionando.
El sofá gris del despacho de Álvaro Arbeloa fue el gran protagonista de la rueda de prensa previa al duelo contra la Real Sociedad, en el que el Real Madrid puede dormir líder de la Liga si consigue los tres puntos. Fue más importante incluso que Kylian Mbappé, que volvió a entrenar con sus compañeros después de estar dos días ejercitándose en solitario por molestias en la rodilla izquierda y apunta a la convocatoria del sábado. El sofá gris, "cómodo y maravilloso", según el técnico, es donde se sienta el salmantino con sus futbolistas "cuando no están contentos".
El entrenador respondió así al ser cuestionado por la situación de Dani Carvajal, que apenas ha disputado 15 minutos en dos encuentros desde que volviera de su lesión a principios de enero. Una situación que Arbeloa amplió a todo el vestuario. "Un jugador que no tiene los minutos que le gustaría pues no entendería que estuviera feliz con su situación. Todos quieren sumar dentro del campo y sentirse importantes. Les animo a trabajar cada día, y cuando uno no esté contento, viene al sofá gris. Siempre desde la unidad del grupo y anteponiendo el interés del equipo al individual, como está siendo en todos los casos", explicó el técnico, que mandó una indirecta a los famosos entornos. "Todos tienen la puerta abierta para hablar, muchas veces vienen ellos y otras les llamo yo. Intento hablar con todos de todo, eso me importa más que determinadas filtraciones de diferentes entornos. Quiero una buena relación con los jugadores y cuanto más cercana, mejor", declaró.
Arbeloa reconoció que habla todas las semanas "con casi todos los futbolistas" del Madrid, y que le gusta mantener esa cercanía. "Me gusta hablar tanto con Carvajal como con sus compañeros, aprovecho todas las semanas para hablar con casi todos ellos, tengo un sofá gris maravilloso y bien cómodo donde nos sentamos y hablamos. Me gusta saber qué sienten y qué piensan y que sepan lo que pienso yo", insistió, y reconoció que Carvajal "tiene que demostrar su nivel jugando".
"Dani está cada vez mejor, ha sumado otra gran semana de entrenamientos y el máximo interesado en que esté a su mejor nivel soy yo. Le veo cada vez más cerca de su mejor nivel, lo tiene que demostrar jugando y lo hará pronto", añadió.
El técnico también se refirió a la cena que celebró la plantilla el miércoles en un restaurante del centro de Madrid. "Me gusta verles unidos, que es una de las cosas en las que más he insistido en estas semanas. Hemos entrenado fenomenal, les veo concentrados a todos, así que cenen todas las veces que quieran. Yo las echo de menos", admitió.