Marie-Louise Eta, la primera ‘mister’ de las grandes ligas con “solo fútbol en la cabeza”

Actualizado

«Crecí jugando al fútbol con chicos siendo niña y entreno a equipos masculinos y femeninos. No quiero que se me señale». Marie-Louise Eta (Dresde, 1991) no podía imaginarse en 2022 que esas palabras estarían plenamente vigentes el 12 de abril de 2026 cuando el Union Berlin tomó una decisión que haría que su nombre pasara a la historia. La alemana se ha convertido en la primera mujer que dirige a un equipo de las cinco grandes ligas europeas, haciendo añicos el techo de cristal que había mantenido a las entrenadoras, por exitosas que fueran, lejos de los banquillos de los clubes. En Berlín tiene el reto de mantener al equipo en la élite de la Bundesliga, con nueve puntos sobre el descenso y cinco partidos por delante ante Wolfsburgo, Leipzig, Colonia, Mainz y Ausgburgo.

Eta nunca ha huido de los desafíos. Ese deseo de no ser señalada lo mostró cuando en 2022, la Federación Alemana abrió solo 16 plazas para el curso de entrenadores UEFA Pro y fue la única mujer elegida. Incluso su marido, Benjamin Eta, también entrenador profesional, se quedó fuera. «Con más de 100 solicitantes, sabía que sería difícil, y ahora sé que esto me da una ventaja competitiva», decía entonces, cuando su intención, contada al diario alemán Kicker hace cuatro años, era «entrenar a alguna selección nacional juvenil, ser asistente en equipos masculinos o entrenar en la Bundesliga femenina». De entre esos 16 elegidos, solo ella trabajará en una de las cinco grandes ligas. Banquillo, en el histórico Glasgow Rangers, tiene también Danny Röhl.

Fue en ese curso, que acabó en abril de 2023, donde conoció al entonces entrenador del Colonia, Steffen Baumgert, el técnico al que sustituirá en Berlín. También se empapó del trabajo de Jürgen Klopp en el Liverpool y de Julian Nagelsmann, dos de sus referentes. Todos los pasos que se marcó, los ha dado.

Como futbolista, entonces de apellido Bagehorn, arrancó a los 13 años en el Turbine Potsdam, donde fue tres veces campeona sub-17, ganó la Eurocopa sub-17 en 2008 y el Mundial Sub-20 en 2010, aunque nunca llegó a debutar con la absoluta de Alemania. En Potsdam ganó la liga en 2009 y la Champions en 2010. Después firmó con el Hamburgo, pero a los pocos meses el club retiró a su equipo femenino de la Bundesliga, y se marchó dos años a BV Cloppenburg para acabar en el Werder Bremen entre 2014 y 2018, cuando puso fin a su carrera a los 26 años por las lesiones. «No puedo imaginarme haciendo nada sin el fútbol. Solo tengo eso en la cabeza», confiesa la alemana, que se encaminó a los banquillos mientras se licenciaba como gestora deportiva. Su primera experiencia fue en el equipo sub-13 del Werder Bremen, al que siguió hasta el sub-15. En otoño de 2019, Alemania la llamó para que fuera asistente de la selección femenina sub-19 para, un año después, ser segunda de la seleccionadora sub-15, Bettina Wiegmann.

Supera los precedentes de Wittmann y Diacre

Su salto al Union Berlin lo dio de la mano de Marco Grote, que la incorporó como su segunda para el juvenil de División de Honor. La destitución de Urs Fischer en noviembre de 2023 les hizo dar el salto al primer equipo, y Eta se convirtió en la primera mujer en un cuerpo técnico. Grote apenas estuvo un mes, porque llegó Nenad Bjelica, pero Eta siguió en el cuerpo técnico y, en enero, cuando al croata lo sancionaron con tres partidos por un manotazo a Leroy Sané, ella fue la que dirigió al equipo en el primer partido, con victoria.

El gran salto con el que pasará a los anales del fútbol europeo lo ha dado apenas unas semanas después de que Union Berlin hiciera público que sería la entrenadora de su equipo femenino la temporada 26/27.

De momento, esos planes tendrán que esperar. Eta ha adelantado a Sabrina Wittmann, que en mayo de 2024 comenzó a entrenar al Ingolstadt de tercera división alemana, y a la francesa Corinne Diacre, que entre 2014 y 2017, dirigió a Clermont francés en Segunda.

No lo ha hecho sin polémica, porque a su nombramiento han seguido tantos elogios como críticas que el propio Union Berlin ha definido en redes sociales como "machismo".

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

¿Cómo jugar con la urgencia del drama? ¿Cómo hacerlo con varios niños que aún ven lejos la Primera División? Esa doble dicotomía se debía resolver esta noche en el Sánchez Pizjuan. Era un duelo de supervivencia para unos y de entreguerras para otros. Empezar en descenso la jornada 31 ya no es mirar el abismo desde lo alto de un acantilado, es hacerlo con un pie en tierra y el otro suspendido en el aire. Los sevillistas quisieron agarrarse a la tierra, volvieron a respirar gracias a los tantos de Adams y Gudelj. De poco sirvió el tanto del canterano Boñar más que para la emoción del joven rojiblanco. [Narración y estadísticas, 2-1]

El heptacampeón de Europa notaba la brisa de Segunda en su nuca y, pese a los cambios de entrenador, la situación no había mejorado hasta este punto crítico del que le debe sacar Luis García Plaza, el último de los bomberos. Y en ello está un técnico llamado habitualmente para estas lides. El fuego del Pizjuan crepitó desde los primeros minutos. Mal negocio es este Atlético, aunque haya venido vestido de colegial a Sevilla. De hecho, su primera posesión fue de 1 minuto y 23 segundos, sin embargo, tan pronto cogió el balón el Sevilla, los hispalenses tuvieron una doble ocasión ante Musso.

El argentino es una de las mejores noticias de este nuevo Atlético. Las manos que sacó a un disparo de Manu Bueno fueron de las que habitualmente hace un tal Jan Oblak. Pero en ese barullo, el VAR llamó a Díaz de Mera por una inocencia de Daniel Martínez. Penalti y terrible debut para un canterano. El cancerbero casi le detiene la pena máxima a Akor Adams, pero la fuerza del disparo le impidió rechazarlo.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.CRISTINA QUICLERAFP

El partido siguió esa tónica extraña de este nuevo Atlético que está en esa transición de atacar mejor y defender peor, como resaltó su técnico recientemente. La posesión fue monopolizada por los, ayer, blanquiazules, que sobaban sin filo. Todo lo contrario que el Sevilla, cuyas intenciones cuando recuperaban el esférico eran verticales y de pocos pases. Vargas hizo pasar un pequeño calvario al joven Boñar en el ala izquierda y Adams aprovechó su espalda en una contra para amenazar con el segundo tanto sevillista.

Pero el fútbol tiene esas cosas de generar grandes historias, inesperadas a veces, y le tocó al canterano colchonero en el 35. Un defensa muy goleador en el Madrileño mostró su buena llegada arriba para rematar un centro de Julio Díaz y empatar el encuentro. La cara de emoción del joven de 20 años mostró lo que es el Atlético para un chico que siempre sintió la rojiblanca.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.CRISTINA QUICLERAFP

Antes del descanso mostró Gudelj, de nuevo, la inocencia de la línea defensiva improvisada de un Atlético de Madrid cuyas batallas están en otros territorios. El futbolista serbio remató solo un córner en área pequeña y daba una bombona de oxígeno a los hispalenses en el descuento del primer tiempo. El suspiro de Luis García Plaza movió hasta las ramas de los numerosos naranjos de la capital hispalense.

La Champions estaba en el horizonte y eso le valió al Sevilla para disfrutar de un rival poco habitual y poco habituado, sin los automatismos necesarios que se ven, especialmente, en la última línea. No es poca ventaja esa cuando uno está con el agua al cuello. Salir del vestuario fuera del descenso es un alivio, pero el objetivo era hacerlo transcurridos los 90 minutos.

Sufrimiento y victoria

Nada cambió en el segundo tiempo. Monólogo rojiblanco con balón y los hispalenses con el cuchillo entre los dientes para salir rápido a la contra. Isaac Romero perdonó el tercero tras un gran cruce de Agoumé en una de esas salidas. La pregunta sería si lo terminará echando de menos el equipo sevillano. Lo cierto es que los de García Plaza dieron un paso adelante conscientes de que jugar cerca de Odysseas era un peligro para sus intereses. A veces cuesta porque el miedo atenaza, pero un botín menor no era una opción para un equipo cuyo final de temporada debe plantearse casi como un título.

Con el puesto de Champions casi asegurado, el Atlético pareció conformarse con pelear y no morder. Apenas generó ocasiones para empatar el encuentro en un acto involuntario de solidaridad para salvar a un histórico español. Además, la pelea es el martes. Ahí está la temporada... y el sábado. También en Sevilla. Todo pasa por la capital hispalense. Derrota dulce de entreguerras, la Champions y la Copa esperan.

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

El Barça deja la Liga vista para sentencia tras golear al Espanyol

Actualizado

Dos zarpazos de un Ferran Torres al fin reconciliado con el gol, en los primeros 45 minutos, y dos tantos más marcados por un Lamine Yamal que se vació sobre el terreno de juego y Rashford en la recta final de un segundo tiempo en el que el Espanyol amenazó muy seriamente con empatar el choque le sirvieron al Barça de Flick para dejar la Liga un poco más vista para sentencia. [Narración y estadísticas, 4-1]

El marcador final fue más que contundente: un 4-1 que permitió aprovechar a lo grande el tropiezo del Madrid en casa con el Girona. Los blanquiazules casi no hicieron acto de presencia en el primer acto, pero se metieron con todo en el partido a raíz del 2-1 anotado por Pol Lozano. Un gol que, de hecho, llegó a meterle el miedo en el cuerpo a un conjunto azulgrana que, hasta que Lamine no puso de nuevo tierra de por medio con el 3-1. El triunfo, a la postre, fue muy celebrado por un Spotify Camp Nou que registró su récord de asistencia desde la apertura del gol norte: 60.736 espectadores.

Flick, consciente de la importancia de la victoria para dar un paso más para prácticamente asegurarse la Liga, alineó de inicio tanto a Pedri como a Lamine Yamal. Y el de Rocafonda, pese a no ver portería en el primer acto, fue determinante para que los azulgrana se marcharan 2-0 al descanso.

Más aún, eso sí, lo fue un Ferran Torres que supo aprovechar un servicio de córner del joven crack azulgrana, en primera instancia, y uno de sus pases con el exterior marca de la casa para romper una mala racha de 14 partidos sin enviar el balón al fondo de las mallas.

Los dos tantos dejaron sin capacidad de respuesta a un Espanyol que, inicialmente, trató de amenazar la portería rival, pero que acabó por diluirse como un azucarillo con el paso de los minutos en la primera mitad del encuentro. Y aun suerte que Dmitrovic se las arregló para sacar una mano milagrosa ante un segundo remate de Fermín, tras frustrar un primer intento de los locales, para evitar que lo que señala el luminoso al término del primer acto fuera un aún más sangrante 3-0.

Un remate a manos de Joan García obra de Kike y un centro envenenado de Dolan que se estrelló en la parte superior del larguero fueron, de hecho, las acciones más peligrosas del Espanyol en unos primeros 45 minutos en los que Gerard Martín puso el alma en vilo a los suyos tras irse a suelo el solo.

Todo, al final, se quedaría en un susto. Pero, cuando más parecía que el Barça iba a sentenciar, el Espanyol acabó por meterse en el partido. De lo que podía ser 3-0 y hat trick de Ferran, se pasó al 2-1, obra de Pol Lozano. Rashford, quien entró como relevo de Gavi, yerró inexplicablemente, solo ante el portero, una grandísima opción para volver a poner tierra de por medio.

Toma y daca

Joan García, poco después, salvaría sobre la línea un remate rival que casi olía a empate. Con el partido convertido en un toma y daca, Dmitrovic, acto seguido, se encargaría de interceptar el disparo con el que Cancelo finalizó una gran acción personal.

Con el paso de los minutos, los blanquiazules rozaron cada vez más con la yema de los dedos el 2-2, ante un rival que le empezaron a temblar las piernas en el peor momento posible. Hasta que Lamine Yamal, en una acción cargada de perseverancia, tras pase de Casadó, marcó el 3-1 y Rashford, aprovechando una asistencia de un Frenkie de Jong perfectamente habilitado por el de Rocafonda, dictó la sentencia definitiva con el 4-1.

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: "Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra"

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: “Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra”

El Madrid empató ante el Girona en un mal partido, se dejó otros dos puntos en la pelea por la LIga y si el Barça gana al Espanyol estará a nueve puntos del liderato. Los blancos estuvieron lejos de su mejor nivel y fallaron varias ocasiones claras, pero en la noche del viernes también hubo hueco para la polémica. El conjunto madridista reclamó un penalti de Reis sobre Mbappé en los últimos minutos del encuentro. El francés trató de regatear al defensa brasileño y éste le dio un codazo al abrir los brazos para proteger la posición. Tal fue el golpe que el delantero terminó ensangrentado y el Madrid clamando por el arbitraje de Alberola Rojas.

"Es un penalti de aquí a la Luna. Una más, una semana más", declaró Álvaro Arbeloa en la primera respuesta de la rueda de prensa. En la segunda, insistido por los medios, amplió su reflexión sobre la acción. "No lo entiendo yo ni lo entiende nadie (que el colegiado no acudiera a la pantalla del VAR). El VAR entra cuando viene bien, y cuando no, no entra. Ya sabéis mi opinión y estos hechos solo la siguen manteniendo. Para mí es clarísimo", aseguró.

El Madrid reclamó que en la primera parte, Alberola Rojas le sacó una amarilla a Mbappé por un codazo sobre un defensor en una acción similar a la del penalti. "Le han pitado a Kylian una falta que era menos que el penalti... Ya está. Hemos tenido muchas con los árbitros, con este, en Mallorca... Lo de siempre", finalizó el técnico salmantino, que admitió que "no he hablado nada con el árbitro".

Se trata del tercer partido seguido del Madrid sin ganar, contando el de Mallorca y el del Bayern, y el cuarto seguido con Mbappé como titular. El francés salió en el once en la derrota de Pamplona y después decidió parar, molesto con su rodilla. Regresó para los duelos ante City y Atlético, en los que saltó desde el banquillo, y volvió a ser titular en Mallorca tras el parón de selecciones.

En esta mala racha del Madrid Mbappé acumula solo un gol, el anotado ante el Bayern, y un sinfín de ocasiones falladas. "No puedo estar preocupado por Vini o Mbappé. Tenemos que mejorar ante equipos que nos esperan, que nos dejan pocos espacios, ahí nos sigue costando. Tiene que ver más con el desempeño colectivo que con el talento individual", les defendió Arbeloa.

Ante el Girona, el entrenador del Madrid probó a Camavinga y Bellingham como titulares en el centro del campo de cara al trascendental duelo de Múnich, donde ambos aspiran de nuevo al once inicial. "Quería ver a Eduardo en esa posición, lo ha hecho en otros momentos, se siente cómodo, entiende que es donde él más rinde", dijo sobre Camavinga, favorito a suplir la baja del sancionado Tchouaméni.

En cuanto a Bellingham, el inglés disputó una hora de encuentro en su primer partido como titular desde hace 67 días. "Hemos visto a Jude con buenas sensaciones, ágil, con confianza... Ahora está cansado, que es normal después de tanto tiempo parado, pero le ha venido bien para coger ritmo y sensaciones".

A pesar de los regresos y las ocasiones, el Madrid no pasó del empate, algo que para Arbeloa refleja que "al 90% no podemos ganar, o no siempre". "Tenemos que dar el 200% para ganar a cualquiera", reconoció, y se puso ya en camino hacia Múnich. "Yo quiero creer en los míos, estoy convencido que los 25 que vayamos allí estaremos convencidos, van a tener delante camisetas blancas y escudo redondo. Tenemos que ir convencidos a morirallí", finalizó.

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

En un universo paralelo existe un Real Madrid galáctico, con Mbappé, Vinicius y Bellingham, que funciona, encaja y fluye. Que gana y divierte a un Bernabéu lleno. En el nuestro, en esta Tierra, ninguna estrella se alinea con la otra. En el viernes noche de Chamartín y ante el Girona, la constelación del conjunto blanco, a camino entre la ida y la vuelta contra el Bayern, apenas apareció. Una frase demasiado recurrente en los últimos meses. Los blancos, con el francés con la pólvora mojada, empataron, tantos de Valverde y Lemar, y podrían alejarse a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Un 'adiós' clamoroso a la Liga de un equipo a la deriva.

Arbeloa devolvió la titularidad a Bellingham 67 días después, apostó por Militao y Camavinga pensando en el Allianz Arena, le dio un hueco en el once a Carvajal, Asencio, Fran García y juntó a Brahim con sus estrellas, pero el Madrid, como siempre, para desgracia de su gente, fue un equipo plano, lento, previsible y en primera marcha constante. Sin revoluciones.

Y eso que el Girona tiene virtudes que podrían favorecer a los blancos. Quiere el balón, no le importa asumir la posesión durante muchos segundos, se mueve, lo intenta por la vía estática y permite espacios a su espalda, pero este Madrid y sus estrellas no castigan. Mbappé, dejando la presión en defensa para los demás, tuvo las mejores opciones de la primera parte, pero se encontró con sus rivales. En el minuto 5, controló demasiado lejos un buen balón de Camavinga y Gazzaniga se hizo grande a tiempo y en el 10 remató al cuerpo de un defensa un pase lateral de Brahim.

Los intentos iniciales de los blancos, sin éxito, dieron paso a un tramo intrascendente, con más dominio visitante que local, pero con poquísimo ritmo. Ounahi probó a Lunin en el 13 y Echeverri apareció entre líneas en varias acciones para provocar algún runrún en la grada, pero nada más.

El duelo se durmió en los pases fáciles que intentaba el Madrid, sin riesgo, como en el calentamiento de un entrenamiento. Pases cortos, sin movimientos tras la acción, sin generar espacios ni aumentar el ritmo. Valverde pudo marcar en el 27 después de que Carvajal le ganara la espalda a Moreno en un balón largo, pero volvió a aparecer Gazzaniga.

Y así hasta el descanso, en un Bernabéu pacífico a pesar de las dos derrotas seguidas y de lo difícil del viaje a Múnich. La grada amagó con algunos pitos en el intermedio, pero se aguantó en medio de la buena temperatura de la noche madrileña. No había ganas ni de apretar a los suyos. A ese punto ha llegado este Madrid.

Respuesta tras el descanso

En el vestuario tuvo que haber alguna charla o advertencia, por leve que fuera, porque el Madrid subió una velocidad al saltar al campo. Poco, tampoco arrasó, pero le fue suficiente para inquietar al Girona más de lo que lo estaba haciendo. Bellingham falló un claro remate desde el centro del área, lanzando a las manos de Gazzaniga, y en el 50 Fede Valverde marcó el primero de la noche con un fuerte disparo desde fuera del área que el portero, estático, no consiguió despejar.

El quinto gol en Liga del uruguayo fue el mejor momento de un Madrid pasivo y errático en sus movimientos. Mbappé no alcanzó a definir un gran centro de Valverde y Vinicius remató flojo ante Gazzaniga en la siguiente acción después de amasar demasiado balón en un ataque prometedor.

Bajón y pitos

A partir de ahí la bajada de tensión fue dramática y los pitos empezaron a sonar con más volumen en el Bernabéu. Más todavía cuando Lemar empató el duelo con un lanzamiento desde la frontal que pasó entre las piernas de Camavinga, flojo en la marca, mientras el resto de compañeros miraban la jugada.

El Madrid pasó de activarse a regresar al pozo de noviembre y diciembre, cuando encadenó, sin ritmo, ideas ni ganas, varios pinchazos que pusieron fin a la etapa de Xabi Alonso en el banquillo. La entrada de Güler y Gonzalo en los minutos finales inclinó un poco el partido y el Madrid pidió un penalti sobre Mbappé por codazo de Reis. El galo acabó ensangrentado, pero nadie en el VAR advirtió a Alberola. El Madrid volvió a dejarse puntos y se podría alejar a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Demasiado lejos para pelear nada, si es que lo estaba peleando ya.

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

El Celta sufrió una dolorosa derrota en Friburgo y necesitará un milagro en Balaídos para pasar a las semifinales de la Europa League, donde intentará llegar el Betis, que el miércoles empató contra el Braga en Portugal. El duelo español antes de la final se ha complicado más de lo esperado tras el contundente 3-0 de los gallegos en Alemania. El drama de los celestes empañó un jueves que había empezado con grandes noticias en el Estadio de Vallecas, donde el Rayo dio un paso de gigante para alcanzar las semifinales de la Conference League tras vencer al AEK de Atenas por 3-0.

El Celta saltó con miedo al campo del Friburgo. Blando, atemorizado, sin intensidad en los duelos individuales y un peldaño por debajo del nivel requerido a estas alturas de la competición. Como si los futbolistas de Claudio Giraldez hubieran infravalorado al conjunto germano, que el pasado fin de semana estuvo a punto de dar la sorpresa contra el Bayern. En el minuto 80 ganaba 2-0, y aunque terminó perdiendo ante los de Múnich, dejó un aviso importante al Celta.

Dicha advertencia no hizo efecto en el vestuario vigués, que cuajó una desastrosa primera parte que podría ser decisiva en la eliminatoria. Grifo abrió el marcador en el minuto nueve con un gran gol desde fuera del área y Beste, en el 31, amplió el delirio local al aprovechar la pasividad de la defensa gallega.

Intento tras el descanso

El Friburgo no bajó la marcha y se encontró con el larguero antes del descanso, al que se llegó con un enfado monumental de Claudio Giraldez. El entrenador del Celta trató de revolucionar a su equipo con dos cambios en el intermedio, Fer López y Jones El-Abdellaoui, además de incluir más tarde a dos veteranos como Vecino y Aspas, pero su plan no funcionó. En el minuto 77, Ginter, libre de marca y de cabeza, marcó el tercero, que hundió todavía más las opciones del Celta en el cruce. Fer López tuvo una clara ocasión para anotar el tanto del honor y dar algo de luz a la pesadilla gallega, pero falló en el remate.

En Vallecas, el Rayo logró una enorme victoria gracias a los tantos de Ilias Akhomach, Unai López e Isi Palazón, y podrá viajar a Grecia con la tranquilidad de haber sacado un sobresaliente en el partido ida. Sus semifinales están más cerca.

Así resucitó Míchel a un Girona "roto": un "momento clave", las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Así resucitó Míchel a un Girona “roto”: un “momento clave”, las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Lo del Girona ha sido toda una resurrección. Se pasó los primeros meses de temporada dentro del descenso o rozándolo, situando al borde del precipicio el proyecto de Míchel, construido con calma, solidez y éxito durante cuatro años hasta tocar el cielo de la Liga de Campeones. Perdió en cuatro de las primeras cinco jornadas encajando 15 goles y suman sólo un punto, no ganó hasta la octava y llegó a las vacaciones de Navidad con solo tres triunfos. Un drama para un vestuario que en ese momento estaba «roto», admiten a este periódico fuentes del conjunto catalán. Ahora, en plena primavera, el Girona pisará el Santiago Bernabéu situado en la duodécima posición, con ocho puntos de ventaja sobre el infierno y a cuatro del séptimo puesto que da acceso a Europa. La resurrección del Girona es también la resurrección de Míchel.

«La sensación que teníamos era de equipo roto y los jugadores le han dado la vuelta. Ya somos un equipo, una familia. Y no ha sido fácil porque hemos vivido muchos momentos muy duros», admitió el técnico esta semana. El lunes ganaron en casa al Villarreal por 1-0, el mismo rival ante el que perdieron 5-0 en agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero. En esa ocasión, Míchel apostó por Yangel Herrera, Asprilla, Krejci o Solís, futbolistas que ya no están en el equipo.

«Cuando pierdes, el jugador intenta salvarse él. Y ahí tener un vestuario veterano con sentimiento de pertenencia ayudó», asegura Míchel en declaraciones a este periódico. «El momento clave fue la victoria en Mallorca (4 de enero). Desde ahí, vimos que siendo un equipo solidario podíamos ser fuertes. Nos cambió la perspectiva», insiste, sincero.

La confianza

La resurrección tiene responsables, y antes de viajar al banquillo hay que asomarse a los despachos de Montilivi. Quique Cárcel, director deportivo del Girona, nunca dudó del técnico. Ni siquiera en esa quinta jornada en la que sumaba un punto de 15 posibles. Ni siquiera en la 10, cuando seguía colista. Ni en la 14, en la que todavía estaba en descenso. Nadie en el Girona dudó del entrenador. Tampoco Pere Guardiola, hermano de Pep y presidente del Consejo de Administración del club. Ni su hermano, el técnico del Manchester City, club que es hermano mayor del Girona dentro de la empresa City Football Group. Las conversaciones entre Pep y Míchel se han repetido durante los últimos meses, especialmente en los peores momentos, tanto para analizar la complicada situación del equipo como para gestionar a jóvenes fichajes.

Siguiendo el ejemplo de Savinho, el City cedió al Girona al brasileño Vitor Reis y al argentino Claudio Echeverri, claves ahora en el renacer del equipo. El central llegó en verano y es un fijo en el centro de la zaga, soñando incluso con disputar el Mundial con Brasil, mientras que el delantero aterrizó en invierno en Montilivi y se ha convertido en un revulsivo vital para Míchel.

Junto a los jóvenes, fichajes como Ounahi o Vanat, que se perdieron las primeras jornadas y llegaron sin periodo de adaptación, han transformado el vestuario en algo «muy sano». «La comunicación es continua. Que los jugadores sientan la cercanía para no engañarles y exigirles hacia dónde va el equipo. Puertas abiertas, fluidez en el lenguaje y comunicación», explica Míchel como claves de la evolución del club.

En febrero ganaron al Barça y ahora llegan al Bernabéu con opciones de pinchar a un Madrid que está pensando en el encuentro de vuelta de cuartos contra el Bayern. Mientras, Míchel observa a lo lejos los cantos de sirena de algunos equipos, como el Ajax, interesados en sus servicios. Pero él, de momento, no se baja del barco del City Group e incluso bromea con la posibilidad de suceder a Guardiola, su compañero de llamadas. «Yo sí me veo preparado para entrenar al City. Ahora me veo preparado para entrenar a cualquier equipo», admitió en una entrevista reciente. «Pep me ha llamado para echarme una mano, hablamos mucho. Tenemos una relación muy buena», comentó.

Dos remontadas imposibles y el sueño de la Champions: las opciones de los españoles en los cuartos de final

Dos remontadas imposibles y el sueño de la Champions: las opciones de los españoles en los cuartos de final

"Con el Barcelona hay pocos resultados, casi ninguno, que dejen esto cerrado". Giuliano Simeone, desde las entrañas del Camp Nou, lanzaba el primer aviso de precaución. Una advertencia basada en su apellido, no en la historia de la competición. En la Champions, sólo se ha remontado una vez una eliminatoria con dos goles en contra del equipo visitante . Y no fue el Barça, pero sí la protagonizó un jugador hoy culé.

En los octavos de final de la temporada 2018/19 se enfrentaban el Manchester United y el PSG. Los británicos andaban huérfanos de Alex Ferguson y parecían dar por terminada su temporada cuando dejaron Old Trafford con una derrota (0-2) ante el conjunto parisino. Pero en el Parque de los Príncipes aparecieron los viejos laureles de los red devils bajo la batuta del alumno de Ferguson. Solskjaer insufló a los suyos una energía perdida y Lukaku anotó los goles que ponían el partido a un suspiro. Entonces, Kimpembe, en su área, golpeó el balón con la mano en el minuto 94 y Marcus Rashford transformó el penalti que daba el pase a los cuartos a los británicos y dejaba en anécdota el gol de Bernat. "Siempre creímos", apuntó el técnico danés tras el 1-3 en el electrónico, aprovechando el valor doble de los goles fuera de casa en caso de empate, circusntacia ya eliminada en el nuevo formato.

No era una remontada cualquiera, era historia de la Champions. Algo que no había ocurrido y que no se ha vuelto a producir. Sí se han remontado desventajas como visitante de un gol. De hecho ha ocurrido seis veces en la máxima competición continental. "En la segunda parte, buscaron acortar el resultado, pero tuvimos el 0-2, lo aseguramos y tuvimos la calma para llevar a casa un buen resultado, sabiendo de la dificultad que nos encontraremos el martes que viene. Y la vamos a asumir". Es Simeone padre el que, consciente o no de la estadística, sabía de la importancia de no recibir un tanto en contra ante un equipo que jugó con 10 toda la segunda parte.

Porque, el propio Barça también ha sufrido una eliminación en su casa en los cuartos del curso 2023/24, pese a arrancar un triunfo en París (2-3). El PSG consiguió, con una exhibición de Mbappé culminada con un doblete y tras una tarjeta roja absurda de Araujo, remontar en el Camp Nou por 1-4. También la sufrieron el propio PSG ante el Liverpool el año pasado, el Inter ante el Bayern en 2011. Y luego está el caso del Ajax, que es el perejil de todas las salsas. Los holandeses fueron remontados por el Tottenham en las semifinales de la 2018/19, pero consiguieron la heroicidad ante el Panathinaikos en la campaña 195/96, también en semifinales, y frente al Real Madrid en los octavos de la 2018/19, con una exhibición en el Bernabéu.

Los madridistas lamentando la derrota en el Bernabéu.

Los madridistas lamentando la derrota en el Bernabéu.EFE

Ahora son los blancos los que están en esa tesitura frente a un Bayern al que parecía tener dominado en Europa en los últimos años: seis de los anteriores nueve duelos fueron para los madridistas, tres de ellos en el Allianz Arena. Sin embargo, sólo uno de esos tres resultados les valdrían a los jugadores de Arbeloa para pasar la eliminatoria. Fue aquel 0-4, en el partido en el que Guardiola calificó a los blancos como "atletas". En aquella plantilla, por cierto, jugaba el acutal entrenador del equipo blanco.

En años recientes, los enfrentamientos entre españoles y bávaros han sido siempre igualados: 13 victorias alemanas, 12 españolas y cuatro empates; 47 goles para cada uno. Es uno de los cruces más repetidos en la máxima competición continental.

Una rivalidad dispar

En cambio, la rivalidad entre barcelonistas y rojiblancos es menos igualada. No sólo porque el Atlético llevara sin ganar 20 años en el Camp Nou, hazaña lograda por Pepe Murcia, con El NiñoTorres como protagonista, y consiguiera replicar el Cholo tras 14 temporadas en el banquillo rojiblanco, sino porque, contando todas las competiciones, son 82 victorias rojiblancas, 115 blaugranas y 57 empates.

La historia en Europa, en cambio, es muy diferente entre ambos. El Atlético ha ganado tres de cinco duelos, el Barça, uno y otro ha terminado en tablas. Pero, lo que es más importante, las dos eliminatorias previas que han jugado entre ambos en la máxima competición, los cuartos de final de 2014 y 2016, terminaron con el pase de elimiantoria del conjunto dirigido por Simeone.

Hay algo seguro este año y es que, mínimo, un equipo español disputará las semifinales. El Atlético es el que tiene más posibilidades, el Real Madrid ha remontado dos de las 13 eliminatorias que empezó perdiendo ante el Bayern Múnich, pero ninguna como visitante. El Barça nunca ha eliminado a Simeone. Pero, para todo hay una primera vez, si no que lo digan al argentino en el Camp Nou.

Un recuerdo a Pepe Murcia, historia del Cholo y una polémica ridícula: "Marc recibió el balón para empezar la jugada y el árbitro entendió lo mismo"

Un recuerdo a Pepe Murcia, historia del Cholo y una polémica ridícula: “Marc recibió el balón para empezar la jugada y el árbitro entendió lo mismo”

Nunca lo había logrado Simeone y el Atlético, desde hacía 20 años. Eso es lo que ha supuesto la victoria rojiblanca en la Ciudad Condal. Una ruptura de una racha, una machada histórica y un recuerdo a Pepe Murcia, el último técnico que consiguió ganar en el estadio blaugrana. "No habíamos ganado nunca en el Camp Nou. Es muy difícil. Es un equipo que es posiblemente el mejor de Europa con PSG y Bayern", valoró el Cholo en la entrevista postpartido.

El técnico argentino no contó esta vez con El Niño, Fernando Torres, el que con un doblete, terminó con el Barça de Frank Rijkard en febrero de 2006. Los protagonistas de esta nueva hazaña, que se repite 20 años después, fueron Julián Álvarez, con un disparo de falta directa que limpió la escuadra de Joan García, y Cubarsí, cuya expulsión no sólo generó el tiro libre que embocó el delantero sino que dejó a su equipo con 10 durante una parte.

No fue la única polémica arbitral ya que en la segunda mitad una mala interpretación del colegiado del encuentro, Kovacs, podría haber complicado el encuentro. "Hay sentido común. Si Marc recibe un supuesto pase para iniciar la jugada, el árbitro interpretó lo mismo que Marc", explicó Simeone por qué Pubill paró el balón con la mano cuando se lo cedió Musso dentro del área.

Más allá de polémicas, Simeone no se fue feliz del Camp Nou. "Pocas veces estoy contento, siempre encuentro algo para no disfrutar lo que estamos haciendo", apuntó un entrenador que quiso más de ese 2-0, el segundo tanto logrado por Sorloth, para llegar al Metropolitano con una mayor renta. "No tenemos todas las opciones para estar en semis. Tenemos la humildad para decir que ellos son muy buenos, pero tenemos todo el compromiso para seguir en esta competición que tanto queremos", valoró.

Hay, sin embargo, precedentes positivos para el Atlético del Cholo y son, por ejemplo, que la única eliminatoria de Champions que ha jugado con el Barça la ha ganado aún sin vencer en el Camp Nou. Con ventaja o sin ella.

Desconfianza en el Barça

No obstante, y pese a la angustiosa experiencia en Copa del Rey, donde el Atlético casi malogra una ventaja de cuatro goles, Simeone prefiere planificar desde la ventaja. "Tras el 4-0, ya vimos lo bien que respondieron ellos en casa. Imaginamos un partido difícil, complejo. Miramos quién tenemos por delante y sabemos que tenemos que pasar", apuntó y recordó la contundencia que mostraron tanto en ataque como en defensa.

Tampoco Giuliano quiso echar las campanas al vuelo. "Hay pocos resultados que con el Barça dejen esto cerrado", apuntó en zona mixta. Pero Simeone Jr. dice que es importante el trabajo grupal, aunque también lo es tener "jugadores extraordinarios" como Julián Álvarez y que con su trabajo y tranquilidad consigan esos resultados.

Otro de los ejemplos y de los jugadores extraordinarios es Griezmann, para el que el argentino tuvo palabras de cariño por el ejemplo que supone en el vestuario y también para la sociedad por lo "buena persona que es" además, claro, de un extraordinario futbolista.

Adiós de Europa del Barça, otra vez

Adiós de Europa del Barça, otra vez

Actualizado

El Barcelona es nuevamente un cadáver en la Champions, que siempre es un torneo maldito para los azulgrana. La jugada decisiva del partido fue obra, una vez más, del hijo Simeone. Cubarsí picó cuando era el último defensor. Roja y sablazo de Julián que aniquiló a un Barça que es la mitad del equipo del año pasado.

Flick es un gran culpable del despropósito táctico. El Barça del supuesto gran Lamine Yamal fue una paradoja en los primeros veinticinco minutos. El sistema resultó casi defensivo, porque cuando el Atleti le arrolla padece pánico por recuerdos recientes.

Al Atleti le faltó gas y el Barça se adueñó del partido. Y llegó la tragedia con el despido de Hanckok. De manera inesperada, el gran correcaminos Giuliano se encontró con un balón fenomenal de Julián en velocidad, y el mediocre Cubarsí provocó una roja.

El implacable disparo de Julián Álvarez ejecutó al despistado Joan Garcia, víctima de la propaganda catalana. Fue la clave de este partido de Champions y un ejercicio que envió al Barça al patíbulo europeo.

Tengo muchas razones para explicar por qué el Barcelona es un pobre tonto en la Copa de Europa. Piensen en la jugada de Cubarsí con un árbitro español. Ni borracho, el árbitro hubiera señalado la roja a Cubarsí.

Así que el Barcelona se confirma como un equipo de naciones español y es un cero a la izquierda en Europa, porque no cuenta con los Negreira boys. Siempre muere por intoxicación publicitaria nacionalista. No es más que un club, por más que lo prediquen.

La segunda parte del Atlético

No me gustó ese Atlético acomodándose al iniciar la segunda parte. Pero ya sabemos que con un gol a favor, Simeone se convierte en el 'avaro' de Molière. Es cierto que el Barça lo jugó todo en los primeros minutos, pero no tuvo ocasiones, se cansó y dio el partido por perdido. Mientras, el alemán Flick comía cerillas. Porque esto es un fracaso europeo más.

El Atlético no se cansó, naturalmente. Un centro a la zona de Sorloth y el noruego, un témpano, fue el verdugo de la eliminatoria. No entiendo la depresión de Simeone con Sorloth.

Ha demostrado mil veces que es un goleador implacable. Pero la frialdad nórdica le pone de los nervios al muy 'latino' Simeone. Sorloth fue quien llevó a la tumba en Europa al Barcelona enfermo de Flick. Esta vez no llegan ni a las semifinales.

Una vez más el Barça es un fiambre en Europa. Solo había que fijarse en la imagen de Laporta en el palco, entre el pasmo y la tragedia.