Marie-Louise Eta, la primera ‘mister’ de las grandes ligas con “solo fútbol en la cabeza”

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«Crecí jugando al fútbol con chicos siendo niña y entreno a equipos masculinos y femeninos. No quiero que se me señale». Marie-Louise Eta (Dresde, 1991) no podía imaginarse en 2022 que esas palabras estarían plenamente vigentes el 12 de abril de 2026 cuando el Union Berlin tomó una decisión que haría que su nombre pasara a la historia. La alemana se ha convertido en la primera mujer que dirige a un equipo de las cinco grandes ligas europeas, haciendo añicos el techo de cristal que había mantenido a las entrenadoras, por exitosas que fueran, lejos de los banquillos de los clubes. En Berlín tiene el reto de mantener al equipo en la élite de la Bundesliga, con nueve puntos sobre el descenso y cinco partidos por delante ante Wolfsburgo, Leipzig, Colonia, Mainz y Ausgburgo.

Eta nunca ha huido de los desafíos. Ese deseo de no ser señalada lo mostró cuando en 2022, la Federación Alemana abrió solo 16 plazas para el curso de entrenadores UEFA Pro y fue la única mujer elegida. Incluso su marido, Benjamin Eta, también entrenador profesional, se quedó fuera. «Con más de 100 solicitantes, sabía que sería difícil, y ahora sé que esto me da una ventaja competitiva», decía entonces, cuando su intención, contada al diario alemán Kicker hace cuatro años, era «entrenar a alguna selección nacional juvenil, ser asistente en equipos masculinos o entrenar en la Bundesliga femenina». De entre esos 16 elegidos, solo ella trabajará en una de las cinco grandes ligas. Banquillo, en el histórico Glasgow Rangers, tiene también Danny Röhl.

Fue en ese curso, que acabó en abril de 2023, donde conoció al entonces entrenador del Colonia, Steffen Baumgert, el técnico al que sustituirá en Berlín. También se empapó del trabajo de Jürgen Klopp en el Liverpool y de Julian Nagelsmann, dos de sus referentes. Todos los pasos que se marcó, los ha dado.

Como futbolista, entonces de apellido Bagehorn, arrancó a los 13 años en el Turbine Potsdam, donde fue tres veces campeona sub-17, ganó la Eurocopa sub-17 en 2008 y el Mundial Sub-20 en 2010, aunque nunca llegó a debutar con la absoluta de Alemania. En Potsdam ganó la liga en 2009 y la Champions en 2010. Después firmó con el Hamburgo, pero a los pocos meses el club retiró a su equipo femenino de la Bundesliga, y se marchó dos años a BV Cloppenburg para acabar en el Werder Bremen entre 2014 y 2018, cuando puso fin a su carrera a los 26 años por las lesiones. «No puedo imaginarme haciendo nada sin el fútbol. Solo tengo eso en la cabeza», confiesa la alemana, que se encaminó a los banquillos mientras se licenciaba como gestora deportiva. Su primera experiencia fue en el equipo sub-13 del Werder Bremen, al que siguió hasta el sub-15. En otoño de 2019, Alemania la llamó para que fuera asistente de la selección femenina sub-19 para, un año después, ser segunda de la seleccionadora sub-15, Bettina Wiegmann.

Supera los precedentes de Wittmann y Diacre

Su salto al Union Berlin lo dio de la mano de Marco Grote, que la incorporó como su segunda para el juvenil de División de Honor. La destitución de Urs Fischer en noviembre de 2023 les hizo dar el salto al primer equipo, y Eta se convirtió en la primera mujer en un cuerpo técnico. Grote apenas estuvo un mes, porque llegó Nenad Bjelica, pero Eta siguió en el cuerpo técnico y, en enero, cuando al croata lo sancionaron con tres partidos por un manotazo a Leroy Sané, ella fue la que dirigió al equipo en el primer partido, con victoria.

El gran salto con el que pasará a los anales del fútbol europeo lo ha dado apenas unas semanas después de que Union Berlin hiciera público que sería la entrenadora de su equipo femenino la temporada 26/27.

De momento, esos planes tendrán que esperar. Eta ha adelantado a Sabrina Wittmann, que en mayo de 2024 comenzó a entrenar al Ingolstadt de tercera división alemana, y a la francesa Corinne Diacre, que entre 2014 y 2017, dirigió a Clermont francés en Segunda.

No lo ha hecho sin polémica, porque a su nombramiento han seguido tantos elogios como críticas que el propio Union Berlin ha definido en redes sociales como "machismo".

Wembley: la final de los 10 minutos que conviene al Real Madrid

Wembley: la final de los 10 minutos que conviene al Real Madrid

De las finales de Champions que ha disputado el Madrid contemporáneo, a la que más podría parecerse la de Wembley es a la que jugó frente al Bayer Leverkusen, en 2002. Un rival alemán de clase media, inferior desde cualquier ángulo a los blancos, que desde 1988 han ganado dos veces a la Juventus, dos al Liverpool, dos al Atlético, una al Valencia y otra al citado Leverkusen: ocho de las 14. Sin embargo, la Novena, resuelta con la volea de Zidane en el minuto 45, fue la que supuso un mayor padecimiento para el Madrid, junto con la disputada en París, con un desenlace heroico para Casillas. La radiografía de los finalistas en el trayecto hacia Wembley no augura, inicialmente, algo similar, ya que de todas las superioridades que pueden apreciarse en el Madrid frente a su rival, ninguna es tan evidente como su producción goleadora en los 10 últimos minutos de los partidos o su alargue. Las estadísticas de este curso dicen que en ese tramo es imbatible, y no precisamente por su portero. Si es capaz de llegar sin sorpresas, nadie como el equipo de Carlo Ancelotti juega mejor la final de los 10 minutos.

Entre el gol que marcó Vinicius al Bayern Múnich en el minuto 83, en la ida de las semifinales, y el de Bellingham al Unión Berlín, en el minuto 93, en el primer encuentro de la fase de grupos, el Madrid ha conseguido cinco más (ver gráfico). Es decir, siete a partir del minuto 80 de los 26 marcados en total en la competición, un 26,9%. El porcentaje de su producción goleadora ya es mayor en el segundo tiempo (61,5%), aunque con una gran concentración en esa franja final. En el mismo segmento, el Dortmund sólo ha marcado dos tantos, el que anotó en el Metropolitano por medio de Haller (minuto 81), en cuartos, y el logrado frente al PSV Eindhoven, en la ida de los cuartos, a cargo de Reus (minuto 94). Un 11,7% de su bagaje goleador en esta Champions.

Al contrario, los alemanes han conseguido dos tantos en los primeros 10 minutos por ninguno de los blancos, que lograron el primero por parte de Rodrygo frente al Nápoles en el Bernabéu, a los 11 minutos. Sugiere el dato que el Dortmund parte más activado en los partidos frente a un Madrid que ha tenido arranques perezosos, algo de lo que los propios protagonistas han hecho autocrítica repetidamente. Los anticuerpos que son necesarios para evitarlo es de suponer que son más fáciles de activar en una finalísima.

UN RIVAL MEJOR EN EL ECUADOR

Los goles alemanes se reparten prácticamente a partes iguales entre los dos tiempos, tan sólo uno más tras el descanso. Sorprende que, pese a la diferencia en la producción (17 frente a 26), el Dortmund ha marcado más en el ecuador de los encuentros, entre los minutos 30 y 50 (cinco frente a dos). Las dos salidas al terreno de juego y el final del primer periodo son, según el recorrido anterior de los equipos, fases en las que el Madrid ha de estar especialmente vigilante.

Con muchos menos goles, en el equipo de Edin Terzic, en cambio, han marcado más futbolistas que en el de Ancelotti (12 por 10). Vinicius, Rodrygo y Joselu han anotado cinco cada uno, por cuatro de Bellingham. Ningún jugador del rival en Wembley ha conseguido tantos. Füllkrug suma tres por dos de Brandt, Reus y Adeyemi. Se trata de un equipo muy coral tanto en lo defensivo como en lo ofensivo, donde el despliegue de Adeyemi, Jadon Sancho y Brandt multiplica las opciones. El balón parado le da, asimismo, buenos frutos, como demostró Hummels en París. Füllkrug es un 'delantero-tanque' poderoso físicamente.

"NUESTRA AUTOESTIMA CRECIÓ"

El Madrid ha marcado en todos los partidos mientras que el Dortmund no lo hizo en los dos primeros, ante PSG y Milan. Curiosamente, no pudo ganar a los de Luis Enrique en ninguno de los dos encuentros de la fase de grupos, pero les derrotó en ambos en semifinales. Ello dice mucho de un equipo que ha crecido en los momentos de presión, como era la vuelta de cuartos después de perder en el Metropolitano. «A partir de la tercera jornada, cuando jugamos contra el Newcastle y ganamos, notamos cómo empezábamos a creer que podíamos conseguir algo. Nuestra autoestima comenzó a crecer», dice Terzic. La realidad es ya no dejó de hacerlo. La final es su premio. «Si jugáramos 10 veces contra el Madrid, sería difícil ganar en el balance general, pero a 90 minutos o 120 más los penaltis, podemos vencer a cualquiera».

El Dortmund será el cuarto rival alemán del Madrid en esta Champions, que la empezó ante el Unión Berlín, con una victoria pírrica en el Bernabéu, y en el mismo lugar tuvo su momento crítico del torneo ante el Leipzig. Padecer ante el Bayern estaba en el guion. Las finales tienen el suyo propio. Mejor para el Madrid sise decide en los 10 últimos minutos.