El que fuera jugador del Real Madrid y seleccionador nacional de España en el Mundial 1982, el uruguayo Emilio Santamaría, falleció este miércoles a la edad de 96 años. El Real Madrid, que informó de la muerte, "lamenta profundamente" el fallecimiento de Santamaría al que califica de "una de las más grandes leyendas" del club y del fútbol mundial.
"El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a su esposa Nora, a sus hijos Nelson, Nora, Beatriz, José, Silvia y Javier, a sus nietos, sus bisniestos y a todos sus familiares, compañeros y seres queridos", dice el comunicado del Madrid.
"José Emilio Santamaría llegó al Real Madrid en 1957 procedente del Club Nacional de Football (Uruguay), y defendió la camiseta de nuestro club durante nueve temporadas, hasta 1966", señala la nota, que añade que "ganó con el Real Madrid 4 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 6 Ligas y 1 Copa de España, en 337 partidos", añade la n ota.
"Santamaría siempre será recordado como uno de los grandes símbolos de nuestro club. Formó parte de un equipo que quedará en la memoria de todos los madridistas y de todos los aficionados al fútbol en el mundo. Junto a los Di Stéfano, Puskas, Gento o Kopa, aquel equipo comenzó a construir el mito del Real Madrid. Santamaría siempre representó de manera ejemplar los valores de nuestro club y hasta su último momento, el Real Madrid ha sido la gran pasión de su vida", ha expresado el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.
Jose Emilio Santamaria posa con sus trofeos en su casa.JAVIER BARBANCHOEL MUNDO
Con el Club Nacional de Football ganó cuatro veces el Campeonato Uruguayo, fue internacional en 25 ocasiones con Uruguay y 16 con España, disputó el Mundial de Suiza en 1954 con la selección uruguaya, y el Mundial de Chile en 1962 con la selección española.
"Como entrenador, Santamaría comenzó su carrera al año siguiente de su retirada como jugador, en la cantera del Real Madrid. Dirigió a la selección olímpica de España en los Juegos Olímpicos de México en 1968 y en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. Y en 1982, fue el seleccionador español en el Mundial de España", informa el club blanco.
"Desde 1971, y durante 7 temporadas dirigió al RCD Espanyol en 252 partidos, convirtiéndose en el entrenador con más partidos oficiales en la historia del club", señala la nota.
La opinión pública debate sobre Kylian Mbappé y Vinicius Júnior, pero estos últimos días en Valdebebas la mirada se ha dirigido hacia Jude Bellingham. «Esto depende de ti», le han dicho, directamente y a la cara, al centrocampista inglés en la ciudad deportiva del Real Madrid antes de viajar a Múnich. En Alemania, los blancos se enfrentarán al Bayern y al último juicio de la temporada... Y veremos si de este proyecto.
Despedido Xabi Alonso, perdida la Copa y olvidada la Liga tras una serie de catastróficos pinchazos, la Champions League es la única cuenta pendiente de un vestuario que se ha ganado a pulso ser la diana de los responsables del club. En los despachos del Bernabéu han dejado a un lado las lesiones, las ideas de Xabi Alonso o cualquier otro condicionante que haya sido protagonista en la temporada del Madrid y han girado su vista y sus culpas hacia el vestuario.
Antes del partido de ida, el mensaje al grupo ya se centraba en que la eliminatoria contra el Bayern iba a ser clave en la posible reconstrucción de la plantilla en verano. Una derrota aceleraría algunas reflexiones que ahora ya se deslizan en varios pasillos. Algunas ventas importantes que hace meses eran impensables ya no lo son.
El enfado de la dirección general del club por el rendimiento desde el verano de 2024 ha ido aumentando en los últimos seis meses y las derrotas contra Arsenal, Liverpool, Barcelona o PSG, rivales directos en la lucha por los títulos, han ido menguando la confianza de la directiva en la plantilla. Y en este momento, Bellingham, querido y respetado por los distintos grupos que forman el vestuario, ha recibido galones de líder en un tramo crucial del curso y del proyecto. Y es que el inglés se intuye capital en el éxito de esta generación del conjunto blanco y así se lo han hecho saber. Confían en él después de una extraordinaria primera temporada y admiten que las lesiones de hombro e isquio no le han dejado coger ritmo, pero le piden más a todos los niveles. Mayor implicación tanto en el césped como en el vestuario.
La pareja Vini-Mbappé, innegociable
En un equipo falto de líderes, Militao, Valverde, Rüdiger y el propio Bellingham han dado un paso adelante en estas últimas semanas. El inglés, especialmente, tras su vuelta de la lesión. Su regreso y el de Mbappé ha coincidido con dos derrotas y un empate y con el inevitable debate de si el inglés, el francés y Vinicius pueden jugar juntos. La respuesta en Valdebebas es clara: «Deben hacerlo». No hay opción.
El club, a pesar de los resultados del último año, no se plantea romper el tridente y sí analiza cómo mejorar el centro del campo y la defensa, pero le insiste a Bellingham con la frase de estos días: «Depende mucho de ti».
El británico, a caballo entre la mediapunta y el puesto de delantero centro en el doblete de 2024, está llamado por la dirección del club a ser más centrocampista que delantero, más organizador que ejecutor, más facilitador que goleador. Y a Bellingham, que recibió los focos de medio mundo hace menos de dos años, le está costando asumir el cambio. «Los últimos meses han sido de frustración y desde 2024 y ha sido un cambio de posición, no ha sido fácil» admitió en el Allianz sobre las diferencias entre el equipo ante s y después de la llegada de Mbappé. Esta noche, juicio en Múnich.
Decía el Cholo que tenía un plan. Flick, claro, atesoraba otro muy diferente. No se sabe si el del alemán era para contrarrestar el del argentino o viceversa. Pero hay factores externos que hay que prever tengas el plan que tengas. Quizás Simeone contó con la inoperancia de Lenglet. O no. La historia es que si el francés decide asistir a Lamine en el primero del partido y enjuagar la mitad de la ventaja que traías del Camp Nou es difícil de augurarlo aunque seas pitoniso. [Narración y estadísticas, 1-2]
Pero el Atlético se repuso a ese y a otro del francés que costó el segundo. Se repuso al miedo y a los nervios. Griezmann enseñó el camino a semifinales que ya conocen los rojiblancos y Lookman abrió la puerta. Nueve años hace. Casi nada.
Simeone no quiso añadir sobresaltos a los que ya tenía en defensa y salió con Musso para no experimentarlos en la portería después de mes y medio de ausencia de Oblak. Y lo cierto es que el cancerbero ya tuvo que intervenir antes del primer minuto ante Lamine y dos después en un mano a mano de Olmo. El Barça salió como un cohete. No sabe contemporizar y generó cuatro ocasiones en cuatro minutos.
Lo bueno que mostró la escuadra de Simeone es que no se plantó en dos líneas de cinco frente a su meta pese al gol en contra. Los rojiblancos presionaban arriba y salían rápido a la contra, aunque sí se juntaban atrás cuando el Barça les empujaba. Valentía, sí, pero con cabeza, y más cuando cuentas con un defensa titular de los cuatro disponibles. La espalda de Molina era una preocupación y desde ahí llegó el segundo y terminó la ventaja del Atlético con Lenglet de nuevo mirando a las musarañas. Fue Olmo quien encontró a Ferran que embocó desde el perfil izquierdo. Si Flick tenía un plan, era el de Aníbal el del Equipo A. Le faltaba el puro.
Y la fiesta seguía. Apenas un minuto después, Lamine encontró a Fermín para el tercero, pero Musso detuvo bien el cabezazo aunque en su salida golpeó al blaugrana con la bota. Más susto que muerte. Peor le sentó al bando barcelonista lo que ocurrió poco después. Una triangulación rápida entre Griezmann, Llorente y Lookman terminó con el tanto del nigeriano. Ya llovía menos en el Metropolitano. Sólo atacando podría superar la actuación de Lenglet, algo así a lo que sufrió el Barça ante el Inter en las semifinales del año pasado.
El partido no tenía freno. Si el Cholo de hace 10 años viera al Cholo de ahora, jugando de poder a poder ante el Barcelona, al intercambio de golpes, se echaría las manos a la cabeza. Pero hace una década estábamos en las mismas. Pasó el Atlético. En el minuto 45 la ventaja aún era rojiblanca, aunque Ferran intentara enjugarla antes del descanso con un libre directo a las nubes del Metropolitano. Quedaba un mundo.
La segunda parte dio un respiro, si a cinco minutos sin ocasiones puede contarse como tal. El vértigo inicial dio lugar a mayor control del Barça y a un Atlético que buscaba a Griezmann como su brújula para salir de la cueva. El francés mejoró cada balón que tocó. Tenía uno de esos días en los que baila.
Sin embargo, quien retornó como nunca de las catacumbas es Ferran. Tres meses sin meter un gol y el valenciano ha vuelto a marcarlos a pares. Se destapó con dos en el derbi e hizo lo propio en el Metropolitano, hasta que el VAR le anuló el segundo por fuera de juego milimétrico. Se salvaba el Atlético. Lo que daría el Cholo por tener a un Gabi y a un Godín para cerrar su portería, pero uno debe luchar con lo que tiene. Incluido Lenglet.
Ajedrez y resistencia
El primer movimiento de ajedrez fue el del argentino cambiando sus bandas. Puso más balón y brega con Baena y Nico a lo que el germano respondió con pólvora: Lewandowski y Rashford. Si no defiendes bien, lo mejor es admitirlo y tirarte a tumba abierta, aunque si llegas a recibir el segundo con dos remates de Le Normand tras un córner y una falta... acababa todo.
No fue un gol, pero sí la expulsión de Eric la que volvió a poner la eliminatoria cuesta abajo para los intereses rojiblancos. Los momentos, que decía Flick, de nuevo para el Atlético. El Barça no pudo con el peso de la historia. Nunca eliminó al Atlético del Cholo en Champions.
Jude Bellingham será titular el miércoles en un duelo vital para el Real Madrid, la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern. El inglés, lesionado en los isquios durante varias semanas, volvió a ser titular en Liga ante el Girona y estrenará puesto en el once inicial ante el cuadro alemán. En juego, el curso entero del conjunto blanco. "Es una final para nosotros", admitió el británico en rueda de prensa, donde insistió en que "es todo o nada y no nos vamos a esconder". "No tenemos más ocasiones", añadió.
Cuestionado sobre su posición en el campo y el ataque con Vinicius y Mbappé, admitió que ha sido "difícil" y un "cambio" para él desde la llegada del francés. "Hemos tenido muchos partidos donde hemos jugado bien todos. Hay que mirar el momento de cada uno. Podemos encontrar ese equilibrio, tener esa libertad y jugar con fluidez. Hay que creer en Vini y Mbappé porque tienen mucho talento. No estoy preocupado, se mira el vaso medio vacío", dijo.
Sobre el cambio entre Xabi y Arbeloa, el británico, que admitió que "los últimos meses han sido frustrantes", reflexionó que "mi posición ha cambiado con los años". "Con Arbeloa juego un poco más retrasado, creo que puedo jugar en varias posiciones a buen nivel y eso es bueno y malo porque te tienes que adaptar. Cuando marco goles quiero marcar más pero también tienes que defender y cuando no marco goles tengo que ayudar al equipo", comentó.
Fue llamativa su celebración de un gol haciendo que bebía, algo que explicó con calma en la sala de prensa del Allianz Arena: "No se puede mezclar la vida privada con el fútbol. Salieron cosas que no eran ciertas, que salía mucho y que bebía mucho y no era cierto. Soy muy profesional. Fue una broma, nada más".
Unos segundos después hizo acto de presencia Álvaro Arbeloa, que rechazó hablar de "milagro". "No veo que tengamos que hacer ningún milagro. Si el otro día ganamos no hubiera sido ninguna locura. Su portero fue el MVP y somos capaces de hacerlo. Nadie que conozca al Madrid piensa que que el Madrid gane mañana será un milagro", explicó el técnico, que respondió a la frase de Kompany sobre la historia del Madrid.
"No creo mucho en esas historias (remontadas), todos tenemos nuestra historia", dijo el entrenador del Bayern. A lo que Arbeloa contestó: "No sé cuántos equipos pueden decir que han ganado 15 veces la Copa de Europa. Los jugadores creen, el club cree. Ni un aficionado madridista me ha dicho que no cree. El Madrid estará presente mañana y daremos lo mejor de nosotros mismos".
La clasificación de la República del Congo para el inminente Mundial desempolva el recuerdo de su lejana aventura de Alemania 1974, cuando aquel país, entonces con el nombre de Zaire, fue el primero del África negra en jugar una fase final de la Copa del Mundo. Antes sólo se habían producido dos presencias africanas. La primera, Egipto en 1934, tras ganar en eliminatoria única al Mandato Británico de Palestina, lo que terminaría siendo Israel. Luego hubo muchas ediciones sin representante del continente, bien por renunciar a disputar una plaza con Asia o incluso un tercio de plaza con Asia y un repescable de Europa, bien por el boicot en cadena a Israel en 1958... Para México 1970, ya con una plaza fija para África, se disputó una larga y seria fase de clasificación que ganaría Marruecos, que después no quedó mal: perdió por 2-1 con Alemania (finalista en la edición anterior y semifinalista en esta), por 3-0 ante Perú (con la mejor generación de su historia) y empató 1-1 con la Bulgaria de Asparukhov.
Los dos participantes del continente hasta ese momento representaban un fútbol que podríamos definir como europeizado: Egipto, de tanta influencia inglesa hasta la crisis del Canal de Suez, y Marruecos, durante mucho tiempo protectorado de Francia y España. Ahora se trataba de Zaire, un país subsahariano, del África negra, selvática, legendaria y misteriosa a los ojos del mundo de entonces.
Zaire fue el nombre que tuvo aquel país entre 1971 y 1997, antes conocido como Congo Belga, derivado del río que lo atraviesa y nutre. El dictador Mobutu Sese Seko lo rebautizó como Zaire, palabra equivalente a fuerza o energía, con la que era denominado también el río Congo por algunas tribus. Lo decidió así en el marco del proceso de "autenticidad", un distanciamiento del pasado colonial que impuso la sustitución de nombres europeos por los de lenguas autóctonas. Él mismo, que nació como Joseph-Désiré Mobutu, mutó su nombre en Mobutu Sese Seko Nkunku Ngbendu Wa Za Banga, traducible por "guerrero resistente que todo lo conquista dejando el fuego a su paso". Oficial ambicioso, llegó al poder en 1965 tras traicionar a quienes le auparon y se sostuvo férreamente hasta su muerte. Falleció con una fortuna de 5.000 millones de dólares en Suiza, equivalente en su momento a la deuda externa del país.
Zaire contrató como seleccionador al yugoslavo Blagoje Vidini, uno de esos sabios trotamundos futbolísticos que extendieron los modos de la Escuela del Danubio por el mundo. Había sido un buen portero, medalla de plata en Melbourne 1956 y de oro en Roma 1960. Jugó en Yugoslavia hasta que, a los 30 años, le permitieron fichar por el Sion, y se retiró en la incipiente liga norteamericana. Mobutu lo contrató porque había clasificado a Marruecos para México 1970, y aquí repetiría el éxito: Zaire apartó en eliminatorias de ida y vuelta a Togo, Camerún y Ghana para finalmente salir ganador de la liguilla triangular definitiva, con Marruecos y Zambia como rivales. Marruecos se sintió tan atracado por el árbitro en su visita a Zaire que se retiró, negándose a recibirlos después en su campo.
Su presencia constituyó una explosión de exotismo en Alemania 1974. No se sabía apenas nada del fútbol de aquella región del mundo, salvo por algunas figuras portuguesas nacidas en sus provincias africanas, los mozambiqueños Coluna y Eusébio, al fin y al cabo ciudadanos de un país de tradición futbolística europea. Aparte de ellos estaban las singularidades del maliense Salif Keita, que tras triunfar en Francia fichó por el Valencia en el verano de 1973, y del propio zaireño Kialunda, un gigantón líbero del Anderlecht, asiduo a los campeonatos europeos de clubes. Aun siendo el mejor jugador del país, no fue seleccionado. Los clubes tenían entonces la potestad de impedir que sus extranjeros fueran a sus selecciones. El Anderlecht le exigió a Mobutu 18 millones de francos para cederlo y este prefirió ahorrárselos. Tenía 34 años, había pasado del Anderlecht al AS Vita Club (entonces llamado Roi Léopold), pero se mantenía en gran forma y era todo un personaje. Era propietario de un establecimiento nocturno en el distrito de Matongé, llamado Le Vatican, punto de reunión de escritores, pintores, diplomáticos, políticos y periodistas. Allí reinaba él, apodado como "el Papa de Matongé".
La selección se compuso íntegramente con jugadores de la liga local. Salieron de Kinshasa como héroes, despedidos por miles de aficionados, pasaron un mes de concentración en Suiza y finalmente llegaron a Alemania por el aeropuerto de Fráncfort, desde donde se corrió el rumor de que en el equipaje llevaban carne de mono. Toda su estancia iba a estar acompañada de una curiosidad malsana, con el visible deseo en las informaciones de buscar ángulos extravagantes.
El primer rival fue Escocia, el escenario el Westfalenstadion de Dortmund, y la asistencia, 25.800 espectadores. Los escoceses tenían un buen equipo, con varios de los mejores jugadores de su historia. El capitán era Billy Bremner y el ataque lo formaban Kenny Dalglish, Joe Jordan, Dennis Law y Peter Lorimer. Los zaireños, unos perfectos desconocidos para el resto del mundo, llamaron la atención por el colorido de su vestimenta: verde chillón la camiseta, amarillo aún más chillón el pantalón, y en el pecho una circunferencia dorada que encerraba la cabeza igualmente dorada de un leopardo. Fuertes, altos, elásticos, rápidos, salieron del trance con un sobrio 2-0, goles de Lorimer (26') y Jordan. Las críticas fueron bastante buenas.
A la espera del segundo partido, contra Yugoslavia, que ocupaba en el campeonato la plaza que nos ganó a nosotros en el desempate, llegó a la concentración un grupo de hechiceros, los más destacados de cada etnia, con su cargamento de amuletos. Vidini les prohibió la entrada, y ellos respondieron con una conferencia de prensa en la que le acusaron de estar del lado del siguiente rival, su país de nacimiento. Para el seleccionador, desde luego, se trataba de un trance difícil, que se complicó aún más por el ambiente surgido en el seno del equipo esos días. Mobutu les había prometido un coche y una casa a cada uno si se clasificaban, pero veían que la promesa se desvanecía. Tampoco les daban dietas, alegando que el gasto de los vuelos y estancias agotaba las posibilidades económicas de la Federación. A medida que se enteraban de cómo vivían y eran tratados los jugadores de otras selecciones se fueron enfadando. Muchos salieron ante Yugoslavia decididos a hacer patente su descontento, con el equipo dividido entre los que querían boicotear el partido y los que no. Y sobrevino la catástrofe.
El escenario fue el Parkstadion de Gelsenkirchen, ante 31.700 espectadores, que presenciaron una masacre. Yugoslavia, ávida de goles por si al final del grupo se decidía por el goal average (como así sería), aprovechó las facilidades para firmar un estrepitoso 9-0. En 18 minutos ya habían entrado tres. El hombre de confianza enviado por Mobutu al Mundial ordenó a Vidini que sustituyera al meta titular, Kazadi Mwamba, por Tubilando Ndimbi, el preferido del presidente. Al poco fue expulsado por una patada a destiempo el defensa Ndaye Mulamba. Al descanso se llegó ya con 6-0. Kakoko Etepé, la gran figura del país (le llamaban "el Rey del Balón"), se negó a salir de nuevo al campo y hubo de ser sustituido por Mayanga Mapu. Finalmente encajaron nueve. La buena imagen del debut se derrumbó.
Dos días después aparecieron tres oficiales de la guardia personal de Mobutu que, tras hacer salir del hotel a los periodistas, al entrenador, al médico y al personal auxiliar, se encerraron con los jugadores para trasladarles un mensaje presidencial: si ante Brasil perdían por más de tres goles, no regresarían con vida al país y sus familias correrían peligro.
La selección de Zaire, antes del partido contra Escocia.GETTY
El 22 de junio cerraron su participación, de nuevo en el Parkstadion de Gelsenkirchen. Acudieron 36.200 espectadores. En aquel Brasil jugaban Pereira y Leivinha, que más adelante actuarían en el Atlético de Madrid, y tres supervivientes del equipo campeón de México 1970: Piazza, Jairzinho y Rivelino. Seguía también el seleccionador, Zagallo. La situación del grupo era curiosa: todo lo que no jugó Zaire fueron empates, de modo que Escocia y Yugoslavia tenían cuatro puntos y Brasil llegaba con dos. Se le daba por ganador ante Zaire, claro, pero ¿por cuántos goles? Le bastaba ganar por tres para quedar por delante de Escocia; no tenía necesidad de escalar los nueve de Yugoslavia. Por fortuna para los muchachos de Zaire, la cosa quedó exactamente en tres.
Pero aún sufrirían el último escarnio, a cuenta de su defensa Mwepu Ilunga. Quedaba poco para el final, y gana Brasil ya por 3-0 cuando hay una falta cerca de la frontal del área de Kazadi Mwamba, regresado a la titularidad y autor de un partido asombroso, mezclando paradas mágicas con salidas suicidas. Los zaireños forman la consabida barrera. El rumano Rdulescu Rainea hace el gesto y pita para autorizar el saque, y antes de que ninguno de los dos posibles lanzadores arranque, Mwepu Ilunga sale de la barrera como una exhalación y pega un zapatazo al balón que lo manda al otro campo. La jugada provoca estupefacción en el árbitro y en los brasileños, e hilaridad en los telespectadores de todo el mundo, confirmando los prejuicios: unos comedores de monos en manos de hechiceros y perfectos ignorantes. En la BBC, John Motson lo definió como "un extraño momento de locura africana". Mwepu fue amonestado y el posterior saque no tuvo consecuencias.
Habían salido como héroes y regresaron con sordina, pero al menos vivos, sin sufrir represalias. Mobutu ya estaba entretenido con un nuevo juguete: la preparación del Ali-Foreman, por el que puso 15 millones de dólares, aquel célebre Rumble in the Jungle que se disputaría en octubre de ese mismo año en Kinshasa. Mwepu se hizo popular en todo el mundo; se hicieron camisetas con su nombre y rostro y hasta fue invitado al programa humorístico de la ITV de David Baddiel y Frank Skinner, donde explicó que conocía de sobra la norma y que lo hizo como protesta contra Mobutu. Nadie le creyó.
En 2014 le entrevistó el periodista español José David López en la revista Panenka. Dijo que ya quiso quitarse de en medio en el partido ante Yugoslavia, "pero el árbitro se equivocó. Los blancos nos veían a todos iguales y expulsó a Mulamba por la patada que yo di". En el momento de la falta reaccionó así por un instinto de autodefensa ante la posibilidad del cuarto gol brasileño. "Lo hice a propósito. Por supuesto que conocía las normas del juego. Había jugado muchos años al fútbol, ¿cómo no iba a saberlas? No tenía razón ninguna para continuar jugando. Quería marcharme del partido, intentaba forzar mi expulsión. Los jugadores brasileños y la gente se rieron, me sentí muy enfadado con ellos en ese momento. No sabían la presión que estábamos sufriendo nosotros. Fue muy doloroso".
Vivía en extrema pobreza. Falleció al año siguiente, a los 66 años.
"Jan es uno de los líderes del vestuario junto con Koke". Es una de las frases que deslizan desde el Atlético de Madrid para recordar quién es "uno de los mejores porteros del mundo". En 12 años defendiendo la portería rojiblanca ha conseguido seis veces el Zamora, el que más de toda la historia de España, una Liga, una Europa League y dos Supercopas, una de España y otra de Europa. Hasta ahí los datos. Pero luego aparece Musso, quien resuelve bien, con su sobriedad, duelos complicados y, aunque no haya dudas, hay una leve brisa externa respecto a la portería, no así a nivel interno. "Es una persona de mucho peso cuyas opiniones cuentan mucho", apuntan desde dentro sobre el esloveno.
Cuando se dio la convocatoria del partido ante el Sevilla, competición que corresponde a Oblak, y su nombre no estaba, volvieron las dudas. "Todavía no está para acompañarnos, esperemos que para el martes", comentó Simeone. Son seis los duelos que se ha perdido Oblak tras una lesión en el costado que sintió en el entrenamiento justo antes del partido frente al Getafe. "Depende del grado de dolor, pero un portero se resiente más de una dolencia en un costado o en un hombro que con un esguince de tobillo", apunta Roberto Jiménez, ex guardameta de Atlético de Madrid u Olympiakos, entre otros.
"La formación la daré a las 19.00 horas", adelantó el Cholo. Lo lógico sería que fuera titular hoy en el Metropolitano en estos cuartos de Champions ante un Barça que es, sin duda, su peor rival. Oblak sólo ha ganado cinco veces, ha empatado las mismas y ha perdido 17. Encima, su media de goles encajados se dobla con el conjunto azulgrana, de 0,8 por partido a 1,55. En el Camp Nou, además, nunca ha ganado, ya que se perdió la ida, y suma tres empates y ocho derrotas en 11 duelos. Venció en Montjuic, eso sí, en la Liga pasada.
La vuelta de uno de los capitanes al once ante un rival tan duro generaría dudas cuando se trata de un jugador de campo, pero para Jiménez no hay ninguna respecto a Oblak. "Cuando un futbolista dice que está apto lo está para cualquiera, tanto para una primera ronda de Copa como para unos cuartos de Champions. La responsabilidad es la misma", explica. El que fuera también guardameta rojiblanco tampoco cree que la inactividad de Oblak influya en el juego del Barcelona a la hora de probarle más y cree que "si desde el banco rival ven que está en la portería, estará para dar el máximo nivel".
La cumbre de Oblak ante el Barcelona fue también en los cuartos de la máxima competición europea en 2016. La única vez que el esloveno se enfrentó al equipo azulgrana, sus paradas sostuvieron en el Camp Nou a su equipo pese a que Torres fue expulsado por doble amarilla. Aunque perdieron por 2-1 en ese encuentro, los rojiblancos remontaron 2-0 en el Calderón para pasar a semifinales. Es de las pocas porterías a cero del guardameta ante los barcelonistas. Tres han sido en 27 duelos y sólo una en el Camp Nou. Fue un empate sin goles en 2021, en la Liga que terminaría ganando el Atlético en Valladolid.
Experiencia y liderazgo
Para Jiménez, ex compañero de puesto de Oblak, la "experiencia" le ayudará a volver más preparado de "apenas un mes de lesión". Él se conoce perfectamente y habrá hablado con Diego Simeone respecto a sus sensaciones en el terreno de juego. "Será una conversacion entre jugador y entrenador, y ambos decidiran si está apto. No lo basaran en devolverle los galones. Hay confianza y Oblak sabrá si está al 100%", dice.
Porque, a las buenas actuaciones de Musso con 11 porterías a cero en 18 partidos, se suman los rumores de la salida a Arabia de uno de los mejores porteros de la historia del club. "Le quedan dos años de contrato", responden desde la entidad sobre el jugador mejor pagado de la plantilla con 20 millones de euros. No obstante, la dirección deportiva no puede dejar de explorar recambios y Mamardashvili o Leo Román podrían ser candidatables a suplir esa gran ausencia.
Fue el Pichichi del Depor y el '10' del Bayern durante años. Se cruzó contra el Madrid dos veces: una cara y otra cruz. Por el camino, el gol más rápido de la historia del torneo. Ahora analiza el duelo ante los blancos: "Vini y Mbappé son otro nivel, pero Zidane...", admite a EL MUNDO.
Hay confianza, mucha, en la remontada ante el Atlético de Madrid desde el FC Barcelona. Para mostrarlo, los dos pesos pesados del lado culé, en la previa de Champions, tomando la sala de prensa del Metropolitano. "Tenemos que salir con intensidad, pero no perder nuestro juego y no pensar que es un milagro remontar", ha apuntado Lamine Yamal.
El extremo de Rocafonda no cree que la remontada del Barcelona pase por él, "pero si pasara, no pasa nada", ha explicado el futbolista para luego pedir un favor al técnico rival. "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien", ha solicitado entre risas al entrenador del Atlético.
Lamine, de 18 años, es consciente de que el Barça actual es un equipo joven, pero está integrado por jugadores "muy culés" y que luchan "por el escudo". Prometen pelear "hasta el final" aunque queden eliminados, pero esa opción no está precisamente en el imaginario culé.
Para conseguirlo, Lamine ha adoptado una foto de Lebron James en su Instagram y ha dicho que se quiere inspirar en la famosa remontada del alero cuando militaba en los Cavaliers hace 10 años frente a los Golden State Warriors. "Hay muchos líderes en el vestuario, los veteranos, y sí, me considero uno más", ha apuntado el futbolista que ha ensalzado también lo conseguido por Neymar ante el PSG y lo ha mencionado como uno de sus "ídolos".
Lo que el delantero culé no ha querido hacer es entrar en polémicas acerca de los gestos que ha podido tener en partidos pasados y apunta que no se deben a un exceso de responsabilidad. "He tenido la suerte que desde pequeño tenía que coger más responsabilidad de la que debía y estoy acostumbrado y no lo veo como un problema sino como una virtud", ha revelado el de Rocafonda que dice haber superado ya completamente sus problemas de pubalgia.
Responsabilidad en el banquillo
Desde el lado del banquillo, Hansi Flick no ha querido calificar de "final" este partido frente al Atlético, pero sí ha apuntado que quiere ganar este duelo y que está "enfocado 100%" en ello. El técnico alemán es consciente de que la remontada pasa por mantener su estilo y que no se debe correr antes que andar. "Hay que centrarse en hacer un buen partido, no en los goles, o no podremos marcar", ha especificado.
El alemán sabe que la atmósfera del Metropolitano hará diferente este choque de los cinco que han jugado frente a los rojiblancos esta temporada, aunque mantiene que su equipo "está preparado". "La mentalidad y la actitud serán importantes", ha manifestado.
Respecto a las dudas en el once, no ha querido dar pistas a su rival y no ha entrado en si jugará Fermín, De Jong o Bernal, aunque del canterano descarta que pueda empezar de inicio ya que la recuperación es muy reciente. No obstante, estaba en el entrenamiento junto a sus compañeros en el Metropolitano.
Quien estará seguro y será una de las claves del encuentro es, claro, Lamine Yamal. "Ha jugado muy bien los ultimos duelos. El tiene que hacer lo que hace el mejor del mundo, uno contra uno", ha expresado el alemán y confía en que se creen "momentos" que decanten el duelo del lado culé.
Es un partido importante. Tanto, que Diego Simeone, habitualmente parco en palabras, ha despachado varias cuestiones en la previa de la Champions ante el FC Barcelona con respuestas monosilábicas o tan breves que provocaba arqueo de cejas en la audiencia. Sólo un mensaje se repitió constantemente en varias de sus alocuciones: "Nuestro objetivo es seguir adelante".
Dice el argentino que el equipo está "convencido" de lo que necesitan. Ya son cinco partidos esta temporada contra ellos de los que los ligueros se saldan con dos derrotas, los de Copa del Rey con una victoria holgada y una derrota y la ida con la sorpresa por vencer en el Camp Nou, donde nunca había ganado. "Todo lo que imaginemos pueden ser solo imaginaciones. Luego comienza el juego y todo queda atrás", ha explicado el Cholo y ha añadido: "Fe, esperar que el equipo pueda seguir respondiendo y seguridad en lo que queremos".
Esa seguridad dependerá de dos defensas que no han sido titulares en lo que llevamos de temporada. Le Normand y Lenglet ocuparán el centro de la zaga y el entrenador ha admitido que no necesita hablar con ellos porque "saben lo que necesitamos". "Robin viene creciendo y Clement tiene mucha experiencia", ha explicado.
No ha desvelado, en cambio, el nombre del que vaya a ocupar la portería el martes a las 21.00 horas. Pese a que Oblak lleva varios días entrenándose con el grupo, el esloveno no ha participado desde hace mes y medio. "No di la formación. La daré a las 19.00 horas en el hotel. Tiempo para saber quiénes empiezan", ha apuntado.
Centro del campo definido
La línea que parece más definida para la vuelta de cuartos de final de Champions es la del mediocampo. Con la recuperación in extremis de Cardoso y Barrios, parece que Koke y Llorente repetirán en la medular para intentar contener al equipo blaugrana.
El capitán habla de un partido "para entrar en la historia"."Lo jugaremos como una final", ha apuntado el jugador sobre una vuelta de cuartos de la que dice que se ha intentado mentalizar "visualizando cosas positivas" como el gol que les anotó para forzar su eliminación en la última eliminatoria europea que jugaron hace ya 10 años.
El seis rojiblanco ha apuntado que los jugadores están "motivadísimos" respecto a los 90 minutos que vienen y ha resaltado, como clave táctica, la importancia de salir bien de la presión y mostrar personalidad para no terminar "ahogado" por el Barça.
«Crecí jugando al fútbol con chicos siendo niña y entreno a equipos masculinos y femeninos. No quiero que se me señale». Marie-Louise Eta (Dresde, 1991) no podía imaginarse en 2022 que esas palabras estarían plenamente vigentes el 12 de abril de 2026 cuando el Union Berlin tomó una decisión que haría que su nombre pasara a la historia. La alemana se ha convertido en la primera mujer que dirige a un equipo de las cinco grandes ligas europeas, haciendo añicos el techo de cristal que había mantenido a las entrenadoras, por exitosas que fueran, lejos de los banquillos de los clubes. En Berlín tiene el reto de mantener al equipo en la élite de la Bundesliga, con nueve puntos sobre el descenso y cinco partidos por delante ante Wolfsburgo, Leipzig, Colonia, Mainz y Ausgburgo.
Eta nunca ha huido de los desafíos. Ese deseo de no ser señalada lo mostró cuando en 2022, la Federación Alemana abrió solo 16 plazas para el curso de entrenadores UEFA Pro y fue la única mujer elegida. Incluso su marido, Benjamin Eta, también entrenador profesional, se quedó fuera. «Con más de 100 solicitantes, sabía que sería difícil, y ahora sé que esto me da una ventaja competitiva», decía entonces, cuando su intención, contada al diario alemán Kicker hace cuatro años, era «entrenar a alguna selección nacional juvenil, ser asistente en equipos masculinos o entrenar en la Bundesliga femenina». De entre esos 16 elegidos, solo ella trabajará en una de las cinco grandes ligas. Banquillo, en el histórico Glasgow Rangers, tiene también Danny Röhl.
Fue en ese curso, que acabó en abril de 2023, donde conoció al entonces entrenador del Colonia, Steffen Baumgert, el técnico al que sustituirá en Berlín. También se empapó del trabajo de Jürgen Klopp en el Liverpool y de Julian Nagelsmann, dos de sus referentes. Todos los pasos que se marcó, los ha dado.
Como futbolista, entonces de apellido Bagehorn, arrancó a los 13 años en el Turbine Potsdam, donde fue tres veces campeona sub-17, ganó la Eurocopa sub-17 en 2008 y el Mundial Sub-20 en 2010, aunque nunca llegó a debutar con la absoluta de Alemania. En Potsdam ganó la liga en 2009 y la Champions en 2010. Después firmó con el Hamburgo, pero a los pocos meses el club retiró a su equipo femenino de la Bundesliga, y se marchó dos años a BV Cloppenburg para acabar en el Werder Bremen entre 2014 y 2018, cuando puso fin a su carrera a los 26 años por las lesiones. «No puedo imaginarme haciendo nada sin el fútbol. Solo tengo eso en la cabeza», confiesa la alemana, que se encaminó a los banquillos mientras se licenciaba como gestora deportiva. Su primera experiencia fue en el equipo sub-13 del Werder Bremen, al que siguió hasta el sub-15. En otoño de 2019, Alemania la llamó para que fuera asistente de la selección femenina sub-19 para, un año después, ser segunda de la seleccionadora sub-15, Bettina Wiegmann.
Supera los precedentes de Wittmann y Diacre
Su salto al Union Berlin lo dio de la mano de Marco Grote, que la incorporó como su segunda para el juvenil de División de Honor. La destitución de Urs Fischer en noviembre de 2023 les hizo dar el salto al primer equipo, y Eta se convirtió en la primera mujer en un cuerpo técnico. Grote apenas estuvo un mes, porque llegó Nenad Bjelica, pero Eta siguió en el cuerpo técnico y, en enero, cuando al croata lo sancionaron con tres partidos por un manotazo a Leroy Sané, ella fue la que dirigió al equipo en el primer partido, con victoria.
El gran salto con el que pasará a los anales del fútbol europeo lo ha dado apenas unas semanas después de que Union Berlin hiciera público que sería la entrenadora de su equipo femenino la temporada 26/27.
De momento, esos planes tendrán que esperar. Eta ha adelantado a Sabrina Wittmann, que en mayo de 2024 comenzó a entrenar al Ingolstadt de tercera división alemana, y a la francesa Corinne Diacre, que entre 2014 y 2017, dirigió a Clermont francés en Segunda.
No lo ha hecho sin polémica, porque a su nombramiento han seguido tantos elogios como críticas que el propio Union Berlin ha definido en redes sociales como "machismo".