Xabi Alonso valora infiltrar a Mbappé: “Hay que medir el riesgo y lo que nos jugamos, pero no somos kamikazes”

Actualizado

Xabi Alonso y Hansi Flick fueron los protagonistas de la mañana en el King Abdullah de Yeda. La rueda de prensa previa al clásico de la final de la Supercopa de España estuvo marcada por un nombre propio: Kylian Mbappé. El técnico vasco fue claro al valorar el estado físico del francés y la posibilidad de una infiltración de cara al duelo entre el Real Madrid y el Barcelona. "Es una decisión que tenemos que tomar entre los técnicos, el jugador y los médicos. Hay que medir el riesgo, lo que nos jugamos y asumir todas las decisiones. Pero no somos kamikazes, se trata de un riesgo controlado".

El de Tolosa reconoció que están pendientes del entrenamiento de esta tarde, el primero de Mbappé con el grupo desde el pasado 30 de enero. "Está mucho mejor. Llegaba justo ante el Atlético y decidimos no acelerar. Si llegábamos a la final, había que valorar que pudiera venir, entrenar y tener la información completa para decidir conjuntamente", explicó, subrayando que la decisión no será unilateral.

El técnico también dejó entrever que el contexto aprieta: el calendario no concede tregua y el margen de recuperación es limitado, más todavía después de tener 24 horas menos de descanso que el Barça. "Con un poco más de tiempo tendríamos más recuperación, pero el sorteo salió así. Tenemos que usar el tiempo lo mejor posible y prepararnos para una final contra un equipo exigente", señaló. En ese escenario, la evolución de los tocados, especialmente en defensa serán evaluadas hasta última hora.

"Los tres (Rüdiger, Asencio y Rodrygo) están mejor y hoy valoraremos. En la defensa hay jugadores que están haciendo un esfuerzo extra y hemos tenido que convivir con eso. Estoy seguro que muchas veces esas ganas y esa motivación disminuyen las posibles molestias que pueda haber", aseguró.

Mientras tanto, desde el otro lado del clásico, Hansi Flick rebajó el ruido y el favoritismo alrededor del Barça, buscando una venganza por la derrota en Liga. "A mí no me gusta eso, la venganza. Ha habido un partido solo y después nos hemos concentrado en seguir haciendo partidos buenos. Lo más importante es ganar y que todos los jugadores den lo mejor", afirmó, y recordó que desde que "sólo hemos perdido un clásico" de los últimos.

El técnico alemán evitó personalizar el plan en Mbappé y defendió la identidad propia: "No es solo sobre Mbappé, que ha demostrado ser el mejor delantero, es sobre el Madrid, pensar cómo vamos a jugar y qué puede pasar. Estamos concentrados en nuestra idea", y cerró con la confirmación de que "Lamine puede jugar de titular, como todos".

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

Actualizado

La Real Sociedad reinó en el caos del tiempo añadido y ganó en el Coliseum con un tanto en el minuto 96 de Mikel Aramburu con el que derrotó al Getafe, hundido tras celebrar el empate en el 90 de Juanmi Jiménez y tocado moralmente mientras vive rodeado de una larga lista de problemas que auguran sufrimiento. [Narración y estadísticas (1-2)]

Cinco días después de su debut ante el Atlético en el banquillo de Anoeta (1-1), Pellegrino Matarazzo dio otra alegría para una Real que siempre mereció el triunfo. Incluso desperdiciando ocasiones claras con las que confirmar el 0-1 de Brais Méndez. Una salida de David Soria en un saque de esquina permitió a Aramburu ellevarse la victoria.

Los problemas del equipo de José Bordalás son más evidentes cada semana que pasa y las soluciones no llegan. Tiene cinco fichas sin cubrir, seis lesionados, entre ellos todos sus centrales y problemas burocráticos para firmar jugadores en el mercado de invierno. Y para culminar la lista de problemas, Bordalás jugó sin delanteros y con un centrocampista como Mario Martín en la punta de ataque.

Respirando pesimismo

Al Getafe sólo se le vio sufrimiento y un ejercicio de resistencia estéril. Se notaba que ni siquiera la cultura del esfuerzo iba a ser suficiente en el conjunto azulón. Se respiraba hasta pesimismo en la cara de Bordalás, que por una vez apareció sin sus características gafas, que tal vez escondían un cansancio que sin ellas reflejó su rostro.

La consecuencia de tanto hastío dejó al Getafe a merced de la Real, dominadora absoluta del balón. Aun así, le costó sumar ocasiones. De hecho, hasta el descanso, sólo gozó de una, pero fue suficiente. En el minuto 36, Brais aprovechó un mal despeje de Juan Iglesias para batir a Soria con un zurdazo espectacular.

El 0-1 deprimió al Getafe, que volvió de los vestuarios aún más errático, como un equipo sin alma, perdido y a merced de un rival que olió la sangre. Matarazzo adelantó líneas y ordenó una presión sobre los dos centrales de circunstancias del equipo de Bordalás, poco acostumbrados a lucirse con la salida del balón.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.EFE

Pronto comenzó la cascada de ocasiones y la Real no aumentó su renta en el primer cuarto de hora de milagro. Pudo marcar Gonçalo Guedes con un disparo desde fuera del área y después Mikel Oyarzabal desperdició dos mano a mano ante Soria. El primero, clarísimo tras un error garrafal de Diego Rico en una entrega hacia atrás, lo mandó fuera; el segundo, lo estrelló contra el cuerpo del portero.

Al Getafe aún le quedó un pequeño arranque de orgullo y dispuso de un cabezazo de Mauro Arambarri y de un 'casi remate' de Juanmi, que estuvo a punto de empujar el balón tras un centro de Jorge Montes desde la izquierda.

Esas ocasiones no fueron un espejismo ni una especie de último estertor del Getafe, que como la pasada jornada en Vallecas tiró de orgullo para sacar petróleo. Luis Milla sacó una falta y el hombre menos esperado, Juanmi, que no marcaba un gol en Liga desde la 28ª jornada del curso 2023/24, apareció de la nada para empatar. Sin embargo, esa alegría fue efímera. La grada celebraba un empate milagroso cuando apareció Aramburu para marcar el 1-2. Soria falló en una salida y el jugador de la Real cabeceó picado a la red.

Una bronca a Simeone y una defensa a Vinicius para reconectar a Xabi Alonso y al vestuario del Madrid: “Es un maleducado”

Actualizado

Salió de su área técnica y avanzó hasta la de Simeone para recriminarle su actitud con Vinicius: «¡Tú a lo tuyo, Cholo!», le gritó. «¡Tú a lo tuyo!», repitió. Fue la primera vez desde que es entrenador del Real Madrid en la que Xabi Alonso rompió el molde. Unos minutos más tarde, ya en sala de prensa, acusó al técnico argentino de no ser ejemplo «de buen deportista». «No todo vale», añadió. Una crítica que dentro del club vieron como «necesaria» tras las palabras de Simeone hacia Vinicius. «Es un maleducado», se repetía ayer desde el club. Esas palabras reflejaron el cambio del de Tolosa en el último mes, mucho más cercano al brasileño y al vestuario, más pasional y menos científico en su manera de llevar a la plantilla, camino ahora de su primera final en el Madrid.

Y es que Xabi Alonso ha sustituido su manual de instrucciones por un manual de resistencia. En el Mundial de clubes, el vestuario del Madrid hablaba de un técnico «muy exigente», «intenso» y que metía «mucha caña táctica». En Estados Unidos, el equipo se plantó en las semifinales del torneo a base de finos cambios tácticos, de una presión alta sobre la salida de balón rival y de una construcción del ataque a través de la posesión.

Esa forma de actuar, especialmente la del día a día en Valdebebas, no terminó de cuajar en el grupo a la vuelta del verano, agrietado el vestuario con el paso de los meses, y ha desembocado en la solución final del último mes. El técnico vasco se ha adaptado y reencontrado con el vestuario a partir de la famosa charla en Atenas antes del duelo ante el Olympiacos. Ha bajado la exigencia táctica y las horas de vídeo, ha modificado el estilo para no morder tanto y sí esperar más atrás y la plantilla ha respondido elevando la actitud y la intensidad en la mayoría de los partidos.

Cambios futbolísticos

La constante serie de ultimátums a los que se ha enfrentado a Alonso desde la derrota contra el Celta, con la final de mañana como último y definitivo punto de inflexión, le ha obligado a confiar más que nunca en los métodos de su plantilla, en alienarse con ellos. Ante el Atlético, el vasco tenía claro el plan: balones largos a Gonzalo y Bellingham para tratar de ganar segundas jugadas, intensidad en los duelos individuales, poca salida de balón en corto y aprovechar las ocasiones. El resto, defender lo mejor posible y contener al rival. Sufrió el equipo y distó mucho de lo visto en el Mundial de clubes, pero funcionó, como le funcionó a Ancelotti.

La angustia de las últimas semanas ha terminado por reconectar al entrenador con el vestuario. Y ahí reside también su relación con Vinicius, cuya cronología han ido leyendo estos meses. El ímpetu de Alonso ante Simeone para defender a su futbolista en el césped y en la sala de prensa es el último ejemplo de esa cercanía. El brasileño, que sigue lejos de su mejor nivel, está algo más implicado en defensa, a lo que Xabi ha respondido con los aplausos públicos en mitad de los abucheos del Bernabéu y con elogios ante los medios. «Le volverán a aplaudir, estoy seguro», dijo tras el duelo ante el Betis. El vestuario también ha cambiado el todo. «Estamos a muerte con el entrenador», dijo Bellingham en la previa de la semifinal. «El entrenador estuvo con una energía positiva para cambiar las cosas cuando no estaban bien, lo importante es que ahora tenemos claro lo que quiere el técnico y el cuerpo técnico y tenemos que defenderlo», reflexionó Valverde en zona mixta.

La gestión con Mbappé

En esa reconexión con el vestuario también está la gestión del último mes de Mbappé, piedra angular del proyecto. El francés no jugó contra el City en Champions por unas molestias en la rodilla y después forzó contra Alavés, Talavera y Sevilla para intentar batir el récord de Cristiano. Todo bajo el permiso de Alonso, que el martes le dejó en Valdebebas y no le llamó para Arabia porque el delantero no podía jugar. Ahora, sólo tres días después, Mbappé llegó ayer en vuelo privado a Yeda para sumarse a la final al estar «recuperado» para el clásico.

Concesiones o no, el Madrid de Xabi, todavía en duda, suma cinco victorias seguidas.

Vuelo ‘exprés’ de Mbappé a Arabia y parte de guerra en un Madrid al límite para el clásico contra el Barça: Rüdiger, casi descartado; Asencio y Rodrygo, tocados

Actualizado

El Real Madrid jugará la final de la Supercopa de España, que era el primer objetivo de esta semana crucial del proyecto de Xabi Alonso en el conjunto blanco, pero lo hará mermado por las molestias y lesiones que se acumulan en la plantilla que dirige el técnico vasco. El conjunto blanco recuperará a Kylian Mbappé, que viajará este viernes a Yeda para unirse al resto de la expedición y entrenará con el grupo hoy y el sábado en la previa de la final, pero las condiciones de su presencia de momento se desconocen. Además, Rüdiger está casi descartado tras forzar su rodilla para la semifinal, Rodrygo y Asencio están tocados, Carvajal ni siquiera calentó con sus compañeros, Huijsen sigue entre algodones, a Alaba le falta ritmo y Trent está descartado.

"Rüdiger estaba con limitaciones con la rodilla y Raúl (Asencio) estaba sufriendo y necesitábamos refresco en la línea defensiva", explicó sobre sus cambios en la segunda parte. Lejos de modificar su ataque, Alonso apostó por retirar a Asencio y Rüdiger, sus centrales, para dar entrada a Fran García y Ferland Mendy, dos laterales zurdos. El vasco terminó el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy como defensas y Fran como extremo izquierdo. Un equipo cogido con pinzas, con Ceballos y Bellingham formando el doble pivote y Güler, Mastantuono y Gonzalo en la punta.

"Creo que Fran y Ferland han entrado bien. Cuando Jude se ha puesto en el doble pivote hemos juntado pases y nos hemos estabilizado. Para el domingo iremos viendo si recuperamos", añadió, después del sufrimiento del derbi ante el Atlético de Madrid. "Ha sido un partito disputado, el gol tempranero de Fede te da ventaja y te hace cambiar un poquito y al final sufrimos", reflexionó el de Tolosa, que tiene a Militao en Madrid de baja de larga duración.

Mbappé llegará a Yeda en el mediodía del viernes y participará en el entrenamiento del día, previsto a las seis de la tarde a puerta cerrada. El francés ha estado trabajando en Valdebebas el martes, el miércoles y el jueves y "está mucho mejor", aseguró su técnico. "Ha entrenado y las sensaciones son buenas. Las posibilidades son las mismas que todos", insistió.

Sin Endrick, cedido en el Olympique de Lyon, y después de los 90 minutos de Gonzalo ante el Atlético, donde el canterano acabó exhausto tras el esfuerzo, los pocos minutos que pueda disputar Mbappé son oro para el Madrid de Alonso, más intenso que en el Metropolitano en los duelos individuales con sus rivales. "Estoy contento, el objetivo era pasar a la final contra un buen rival, en la previa hablábamos de que no olvidábamos el partido de Liga y las cosas que necesitábamos, los duelos... Estoy contento", repitió.

En la zona mixta, las caras lo decían todo. Asencio aseguraba que "todo bien", dando a entender que podría ser de la partida en la final, mientras que Rüdiger abandonaba el King Abdullah con una leve cojera que no adivinaba nada bueno de cara al fin de semana. El alemán, que el año pasado se exprimió hasta el límite ante la plaga de lesiones, parece que no podrá ayudar a sus compañeros el domingo.

"El esfuerzo que ha hecho el equipo ha sido muy grande. El campo no estaba bien y no era fácil jugar", criticó Courtois en los pasillos del estadio, en la misma línea que Carreras, que recordó el calor que hace en el país: "Hacía mucho. Los dos equipos estábamos muy cansados. Tenemos que adaptarnos cuanto antes que el domingo es una final, no hay queja". Valverde, por su parte, admitió que "vivimos para esto". "Después de tantos partidos y del calor de aquí hay veces que el cuerpo se resiente, pero vivimos para esto".

El calor mató el fútbol

El calor mató el fútbol

Actualizado

El Madrid ganó de milagro. No lo mereció. El Atlético no debió de perder. Tuvo más el balón, hizo más acciones de gol y se fue de la semifinal sin pena ni gloria. El equipo rojiblanco no ha encontrado a Julián Alvarez, que parece otro jugador y Llorente no puede ser siempre el milagro. Simeone no da para más.

Da igual, porque los dos equipo estaban muertos de calor, hastío, cansancio y apenas podían con esa asesina humedad que acaba a cualquier deportista. Es un sitio nefasto para jugar. Es inaudito que el fútbol español sufra por dos aventureros -por no decir otra cosa- como el ex-presidente, el del piquito y el pesetero Piqué.

Son culpables de que nos tengamos que tragar un partido anodino, sin fe ni fiebre, porque las condiciones de juego son criminales. Los árabes acabarán con el fútbol tal como lo entendemos.

El Madrid sobrevivió en la primera parte gracias al golazo de Valverde y los milagros de Courtois. Y poco más. Así que no jugó a nada, con una inacción obsesiva. Sobre todo para el plano mediocre de Alonso, que no puede con el síndrome de Ancelotti, de cuando no se tiene ventaja siempre hay que echarse para atrás.

El Atlético, con Llorente y Baena fue más lascivo en ataque que el Madrid. Los brasileños perdieron dos ocasiones de gol meridianas, aunque el que más se desesperaba era Vinicius, que dejaba a Llorente llegar hasta la meta y estaba allí, casi sentado, como un convidado de piedra.

El Madrid jugaba andando, como es habitual en la personalidad deficiente de Alonso. Ni Bellingham ni Tchouaméni ni Camavinga juegan con inteligencia en el centro del campo. Además, Camavinga casi regaló un gol por esa manía que tiene de conducir el balón, personalmente, algo que también es facultativo de Bellingham.

¿Por qué se lesionan tanto los defensas del Madrid? Porque están vendidos, al no existir un centro del campo que proteja y organice. Es un puñetero escándalo que habla de la plantilla y de ese aprendiz que es Alonso. El trabajo de Asencio y Rüdiger fue estajanovista. No había centro del campo. Nadie ordenaba. Ni sufría.

Al final, es el chutazo de Valverde y su gran pase para la buena definición de Rodrygo sirvieron para una final injustamente conquistada. Da igual, con el cansancio y la mezquindad del equipo de Alonso, el Madrid será carne de cañón ante el hambres azulgrana.

El caso de Vinicius sobrepasa la indignación. Ni jugó ni peleó y sólo intentó que perdiera el Madrid. Simeone -qué odio tiene al Madrid- le decía que Florentino le iba a echar y el brasileño picaba. Es imposible que Vinicius siga jugando de blanco. Es un escarnio. Lo malo es que su papá Florentino no le va a sacar ni un euro por quitárselo de encima.

La victoria del Madrid del Paleolítico

La victoria del Madrid del Paleolítico

La victoria del Paleolítico lleva al Madrid a la final. No es extraño que la represente Valverde, futbolista de empuje y fuerza, condensadas en el misil que las baterías antiaéreas del Atlético midieron mal. El primero, Oblak. El uruguayo ha pasado de ser un futbolista con dificultades para adaptarse a lo que quería Xabi Alonso a una pieza clave, aunque sea como lateral, para un entrenador que lo que quiere, hoy, es sobrevivir. La fuerza siempre ayuda, aunque no deja de ser un síntoma de que la evolución pretendida por el tolosarra se ha detenido. El otro es observar los saques en largo de Courtois en busca de Gonzalo y la segunda jugada, un argumento primario, lejos del fútbol sofisticado que busca quien pretende confeccionar equipos de autor, como el Bayer Leverkusen.

El paso a la final mantiene la débil línea de crédito de Alonso, pero le aboca a un duelo terrorífico contra el Barça. Ninguno de los dos finalistas son actualmente los del clásico del Bernabéu. El domingo, en Yeda, estará expuesto al tremendo fuego enemigo, recuperado en la medida en la que lo ha hecho Raphinha, y muy pendiente del fuego amigo.

Las bajas en defensa, que obligaron al Madrid a acabar con Tchouaméni y Carreras como centrales, no excusan al Madrid de los problemas que atravesó en la salida de balón. No es únicamente una cuestión de piezas, sino de juego, voluntad y seguridad. La presencia de Güler en el banquillo era, asimismo, otra prueba de que los principios de Xabi Alonso han cambiado o se han adaptado a las circunstancias. Mal asunto.

El Madrid resistió, muy cerquita de Courtois, porque al Atlético le faltó calidad para definir ante portería y llevar su dominio, total, al marcador. Para eso no bastaba la energía de Marcos Llorente, incansable. Necesitaba al Julián Álvarez de verdad, no al que saltó al terreno de juego, o más tiempo a Baena, sustituido por Simeone, desesperado y desesperante.

El mesías del Atlético, que juega todos los partidos, intentó desestabilizar a Vinicius desde la banda, pero el brasileño no necesita ayuda. Esta out. Muy lejos de Oblak, era un futbolista sinsentido: no tenía capacidad para salir a la contra y no sabe presionar. El día sin Mbappé y sin los pitos del Bernabéu, ante una grada mitómana que todo lo aplaude, era su oportunidad. La aprovechó Rodrygo. La siguiente, el domingo.

Un derbi con fuego fuera del campo con Simeone y Vinicius en medio de la llamas: "Te va a echar Florentino, acordáte"

Un derbi con fuego fuera del campo con Simeone y Vinicius en medio de la llamas: “Te va a echar Florentino, acordáte”

"Todo el mundo tiene un plan hasta que les doy la primera hostia". Esa frase célebre de Mike Tyson fue la perfecta metáfora del inicio del derbi en la Supercopa de España. Daba igual cómo hubieran salido ambos equipos que Fede Valverde decidió soltar un misilazo para levantar al King Abdullah, un estadio en Yeda con color eminentemente madridista. El primer gol del uruguayo esta temporada fue toda una declaración de intenciones y un aviso a su par en banda. "Después de tantos partidos sin marcar, es bonito volver a hacerlo", apuntó el centrocampista.

Y es que todo el mundo esperaba electricidad entre Vinicius y Llorente, pero parece que la kriptonita del madrileño ha apagado definitivamente al brasileño. Así que los ojos se fueron al otro lado, en el que transitaban dos futbolistas con cuentas pendientes y con mucho fútbol en sus botas, aunque ninguno esté en la mejor de sus temporadas. "Código de futbolistas, es un derbi, se vive de esa manera y es importante que se quede aquí", justificó el uruguayo sobre todo lo que ocurrió lejos del fútbol.

Las lesiones no han permitido encontrar continuidad a un Álex Baena, que vino a comandar los ataques del Atlético. Asistiendo, a un adormilado Julián Álvarez y disparando, como la ocasión que generó el mismo tras robar a Camavinga, con un punterazo. El uruguayo también asistió en el gol de Rodrygo, que lo mejoró el brasileño con un control, una conducción y una definición exquisitas, y disparó, una dentro y otra fuera. Pero el morbo no estaba en el fútbol de esos dos sino en el pasado y en el carácter.

La primera cuita llegó mediadio el primer tiempo con un agarrón del almeriense que fue respondido con un empujón del uruguayo. En la segunda parte, los mismos protagonistas se enzarzaron en otra batalla que pudo costarle una tarjeta al 10 rojiblanco tras pegarle una patada por detrás al capitán blanco.

Pero los focos extradeportivos también se centraron en otra pareja de sangre caliente. Simeone y Vinicius se las tuvieron tiesas en el primer tiempo cuando el brasileño atacó por la banda de los banquillos. El argentino, muy aficionado del otro fútbol, no paró de increpar al 7 blanco hasta el punto de que se le entendió: "Florentino te va a echar", en un claro intento por desestabilizar al delantero.

Pelea que se repetiría en el cambio del brasileño, pero que Xabi Alonso frenó en su nuevo rol paternal con díscolo pupilo. "Escucha", le espetaba el Cholo con algunos tímidos silbidos que se oyeron desde el público en el momento de la sustitución. Mientras el argentino respondió tras el duelo que desde que le tocaba jugar "las cosas que se dicen en el campo se quedan ahí", Alonso le ha respondido en el campo: "tú a los tuyos, hostia", para luego criticarle en la entrevista postpartido. "No todo vale", ha comentado y ha pedido más respeto para los "compañeros" del fútbol y que no le gusta que se dirijan así a sus jugadores. "No es ejemplo de buen deportista", ha añadido.

La semifinal de Yeda confirmó las resurrecciones de Rodrygo y Sorloth, con goles ambos que representan muy bien sus características individuales, y las depresiones de Julián Álvarez y Vinicius. Ambos mostraron actitud, pero evidenciaron una falta de confianza que al primero le impide ver puerta y al brasileño encarar cómo suele hacerlo. El argentino sólo ha marcado en cuatro partidos de la primera vuelta y el delantero blanco lleva 15 duelos sin ver puerta. Sorprendió sin embargo el cambio del noruego por delante de Álvarez.

Derrota y cumpleaños

El Atlético no pudo regalar a Koke una victoria por su cumpleaños, 34 primaveras, el día en el que hacía historia en los derbis, 44, el que más por delante de un tal Sergio Ramos. "Nos vamos jodidos porque queríamos llegar a la final", declaró el capitán. El asedio final se quedó sin premio. "Haciendo este fútbol de ataque los resultados van a llegar", añadió el capitán.

Lo dice Tyson y lo dice Simeone. Hostias, "contundencia", las claves en el boxeo y en el fútbol. El Madrid volvió a encontrar la victoria en los derbis después de triunfar sólo en uno de los últimos siete.

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

El Madrid de Alonso respira en la angustia del derbi y se medirá al Barça en la final de la Supercopa

Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.

Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.

Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.

Sin salida limpia

Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.

Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.

«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.

Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE

El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.

Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.

Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.

Respuesta en tres minutos

El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.

El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.

Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.

Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP

El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.

Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.

Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.

Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.

La Supercopa de Arabia, juicio final al proyecto de Xabi Alonso en el Madrid

Actualizado

En la orilla del Mar Rojo, al sur de donde Moisés dividió las aguas, llega la semana del examen final al proyecto de Xabi Alonso en el Real Madrid. La Supercopa aparece en el horizonte del tolosarra para descoser o asentar su futuro en el Real Madrid. Un punto de inflexión a todos los niveles. Así de simple y contundente. El técnico vasco lleva un mes sosteniendo su puesto a través de un hilo casi invisible. En la madrugada del 8 de diciembre, Florentino Pérez y José Ángel Sánchez decidieron, por la calma del primero y la apuesta del segundo, no pulsar el botón rojo. Hoy, 8 de enero, el derbi madrileño contra el Atlético en las semifinales saudíes marcará el primer examen final. Si lo supera, el domingo habrá otro. Así hasta que el avión madridista despegue de vuelta a la capital de España y se haga la evaluación definitiva.

En la expedición del conjunto blanco, que duerme estos días en el Hotel Hilton de Yeda, pegado al paseo marítimo de la ciudad, todos los argumentos se centran en las sensaciones. Esas que llevan dominando las decisiones del club desde la llegada de Alonso. Por eso el Mundial de clubes, a pesar del 4-0 contra el PSG en las semifinales, se consideró un buen paso adelante. Por eso el 5-2 del Metropolitano, que dolió, no tuvo consecuencias. Por eso el 1-2 ante el City fue menos alarmante que el 0-2 ante el Celta o que el triunfo contra el Talavera. Y por eso, a pesar de estar en la pelea por la Liga, dentro de los ocho mejores de Champions y en octavos de Copa, Alonso está en el alambre.

«No es lo mismo perder 5-2 que 2-1», admiten las fuentes consultadas en el hotel madridista, donde aseguran, cautos y expectantes, que el puesto del entrenador no está en juego salvo una derrota «humillante». Está por ver qué resultado se ajusta a esa frase a estas alturas de la película de este curso. Después de perder en el Metropolitano, en Anfield, contra el Celta y contra el City, de empatar ante Rayo, Elche y Girona en ese noviembre negro y de los desplantes de algunos pesos pesados del vestuario durante estos meses, las derrotas van más allá del número de goles anotados y encajados. Importan las formas.

Un mes de rumores

Después de confirmar el puesto de Xabi en aquella madrugada del 8 de diciembre, la dirección del club ha ido marcando objetivos a corto plazo: competir al City y ganar, como fuera, todos los partidos hasta Arabia era una obligación para Alonso, observado con lupa cada tres días.

Las sensaciones en este mes han demostrado que el técnico ha recuperado parte de la sintonía perdida con el vestuario a base de rebajar sus intenciones. Después de pasar noche en Bilbao antes del duelo con el Athletic, en una decisión que sentó mal en el vestuario justo antes de la derrota contra el Celta, el vasco ha ido haciendo concesiones al vestuario a partir de ahí. Permitió que Mbappé jugara en Copa contra el Talavera para intentar igualar el récord de Cristiano, dio descanso al equipo el día 1 de enero y ha defendido públicamente a Vinicius tras los pitos de la grada.

Sin Mbappé

Precisamente, una de esas concesiones, la de Mbappé, puede haber sido parte detonante de uno de los problemas que tiene que asumir Alonso en Arabia: la baja del galo, que lleva un mes jugando con molestias, que forzó ante Alavés, Talavera y Sevilla y que no ha viajado con sus compañeros a Yeda para seguir recuperándose en Madrid de su lesión de rodilla.

En caso de disputar la final y de que las molestias del francés mejoren, el Madrid no descarta que su estrella viaje de forma exprés a Arabia para ser parte del equipo. El conjunto blanco sólo ha perdido el 9% de los 11 encuentros que ha jugado sin Mbappé: siete victorias, tres empates y una derrota. Con él, el % de partidos perdidos se eleva hasta el 21%: 18 en 83.

La vuelta de Mihic

Todo esto en un momento de pequeña revolución dentro de los servicios médicos del club. La dirección general ha decidido recuperar para el día a día a Niko Mihic, que fuera jefe médico del primer equipo entre 2017 y 2023 y que en los últimos dos años había seguido ligado al club en un segundo plano. Ahora, y después de una nueva plaga de lesiones esta temporada, el Madrid le ha vuelto a acercar a los principales equipos de la casa, especialmente al de Alonso. El nombre de Pintus también sobrevuela el primer equipo ante la desconfianza en el físico de la plantilla, pero de momento no aterriza.

¿Por qué es Diego Simeone el mejor entrenador de la historia del Atlético? 14 hitos en 14 años desde la llegada del argentino

¿Por qué es Diego Simeone el mejor entrenador de la historia del Atlético? 14 hitos en 14 años desde la llegada del argentino

"La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible". Con esta frase de la activista neerlandesa Corrie ten Boom, Diego Simeone felicitaba las fiestas en un año muy especial. El pasado 23 de diciembre, el Cholo hacía 14 años al frente del Atlético de Madrid, el entrenador más longevo de Primera División en un banquillo y el séptimo en la historia del fútbol. En ese periodo, el argentino ha hecho crecer al equipo y al club hasta niveles nunca vistos en la entidad rojiblanca. Estos han sido los 14 hitos que se han vivido desde que sustituyó a Gregorio Manzano en el banco colchonero. Hoy comienza la andadura hacia otro título que sumar a su palmarés.

1. Champions

La llegada del argentino sacó al Atlético de la clase media del fútbol español y le instaló en la élite desde la primera temporada que disputó completa con el argentino. Diego Simeone ha clasificado para Champions al Atlético de Madrid durante 14 cursos seguidos, sólo seis equipos en Europa mantienen ese récord (Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich, Manchester City y PSG). No cabe duda del impacto europeo que ha generado el técnico convirtiéndose en un enemigo incómodo en la máxima competición continental con grandes victorias ante el Bayern, el Liverpool o el Inter de Milan.

2. Ocho títulos en 14 años

Simeone es el entrenador más laureado en la historia del Atlético de Madrid con ocho títulos (dos Ligas, una Copa del Rey, dos Europa Leagues, dos Supercopas de Europa y una de España). Dobla al tercero que es Ricardo Zamora con cuatro y le saca dos al mito rojiblanco como Luis Aragonés con seis. Lo ha logrado con una temporada menos en el banquillo que el Sabio de Hortaleza y con el doble que Ricardo Zamora.

3. Mejor porcentaje de victorias

Los 750 encuentros con el Cholo en el banquillo se cuantifican en 433 victorias, 166 empates y 141 derrotas. Es decir, un 59% de los partidos ha terminado en victoria, en 22 % en empate y tan solo un 19 % en derrota. Mientras que si se toman como referencia los 750 partidos anteriores. Se acumulaban 329 triunfos, 167 empates y 254 derrotas. Es decir, 43,9% de victorias, tablas en un 22,3% de los choques y 33,9 % de encuentros perdidos. El equipo es más ganador y menos perdedor que antes.

Los jugadores mantean a Simeone tras ganar la Europa League.

Los jugadores mantean a Simeone tras ganar la Europa League.Luis TejidoEFE

4. Oblak y sus seis Zamoras

El esloveno llegó al club en 2014 procedente del Benfica por 16 millones de euros lo que le convertían en el portero más caro de la competición. Nadie se acuerda ahora del precio de uno de los capitanes del Atlético, clave en todos los éxitos del club y que viene de conseguir el sexto Zamora la temporada pasada, el que más de toda la historia. El guardameta recibe una media de 47 goles por temporada. Son ya 511 partidos como rojiblanco, 401 en la Liga de los que 182 no ha recibido ni un tanto.

5. Fin a la racha ante el eterno rival

Simeone consiguió cerrar una de las mayores heridas que supuraban en el corazón rojiblanco. Fue el que consiguió romper la racha de 14 años sin ganar al Real Madrid. Lo logró, además, en una final de Copa del Rey en el feudo blanco. Diego Costa y Miranda se encargaron de hacer historia remontando el gol inicial de Cristiano Ronaldo. El argentino no sólo ganó el siguiente duelo de liga sino que ha conseguido que el balance con el vecino sea de 13 victorias, 15 empates y 20 derrotas en 48 encuentros.

6. Dos finales de Champions

Sin embargo, en el pecho del argentino quedarán para siempre, especialmente la de Milán, esas dos finales de Champions perdidas ante el eterno rival. La exigencia del Cholo hace que la derrota en Lisboa y en la ciudad italiana duelan por la oportunidad perdida, pero el Atlético sólo había disputado una final antes de la llegada del Cholo y con él ha logrado llegar a dos, aunque no se haya podido ganar ninguna de las tres.

7. Dos Europa Leagues

Simeone fichó por el Atlético un 23 de diciembre de 2011, el equipo estaba décimo en liga y disputaba la Europa League. El 9 de mayo de 2012 alzaba la Europa League tras vencer 3-0 al Athletic Club con dos golazos de Falcao. Con idéntico resultado repetiría entorchado el equipo rojiblanco en la 2017/18 frente al Olympique de Lyon. En esta final, la estrella y el encargado de firmar un doblete sería un tal Antoine Griezmann.

Simeone da indicaciones a Griezmann en un encuentro.

Simeone da indicaciones a Griezmann en un encuentro.Javier SorianoAFP

8. Griezmann, leyenda rojiblanca

Quién le iba a decir a un futbolista que le costó asentarse en la titularidad con el Cholo cuatro meses después de llegar al Atlético de Madrid, se terminara convirtiendo en la mayor leyenda de su historia. Antoine Griezmann consiguió la temporada pasada encaramarse al puesto de máximo goleador de la historia rojiblanca tras adelantar a Luis Aragonés. Son ya 207 tantos en su haber como colchonero y parece que aún le queda cuerda al 7 del Atlético. Y su entrenador ya le califica como leyenda del club.

9. Koke, camino de récord

Decían que el eterno capitán debería acostumbrarse a otro rol dentro de la plantilla, incluso lo insinuó Simeone en rueda de prensa, y resulta que Koke es esencial esta temporada en los onces del argentino. Son 708 partidos en el club de su vida y este curso, además, está añadiendo goles al rol de máximo asistente de la liga con 116 pases de gol. Llegará un día en que se agoten sus piernas, pero nunca negociará con el esfuerzo. Partido a Partido.

10. Rotura hegemonía, Real Madrid- Barcelona en liga

En los últimos 21 años, sólo un equipo ha roto la hegemonía en la Liga de Real Madrid y Barcelona: ha sido el Atlético de Madrid del Cholo. Blancos y culés se han repartido 19 de las últimas 21 ligas: 12 para los barcelonistas y siete para los blancos. Pero Simeone ha conseguido arrebatar dos campeonatos nacionales, en 2013/14 y 2020/21, pese a tener presupuestos muy inferiores a ambos. Su primer trofeo, además, se ganó en el Camp Nou después de que Godín empatara el tanto con el que se adelantó el equipo de Messi.

Simeone, en un entrenamiento del Atlético.

Simeone, en un entrenamiento del Atlético.Fernando VillarEFE

11. Mudanza al Metropolitano

En 2017 se produjo un momento muy traumático para la hinchada rojiblanca como el traslado del Vicente Calderón al Metropolitano. Se cerraba un ciclo histórico pero Simeone se aseguró, mediante resultados, de que esa mudanza resultara menos dolorosa. Hoy el club ha batido récord de socios con más de 150.000 y su salud deportiva y económica se ha mantenido, en parte, gracias a un estadio que ha albergado una final de la Nations League, otra de Champions y repetirá en 2027 el último partido de la máxima competición continental de clubes.

12. 13 de 14 años top3 de LaLiga

Muchas voces critican al Cholo que su objetivo en la Liga es quedar tercero, siempre por detrás del Real Madrid y del Barcelona. Pero históricamente, el equipo rojiblanco ha mantenido un comportamiento irregular que el Cholo ha cambiado. Con el argentino, el Atlético sólo ha quedado una vez fuera del top3 y fue en la 2023/24 que quedó cuarto. Hubo otra temporada, la de su debut, que finalizó quinto, pero el técnico llegó en Navidad y cogió al equipo décimo.

Simeone con el escudo del Atlético de fondo.

Simeone con el escudo del Atlético de fondo.Javier LizónEFE

13. De club rico a club pobre

El crecimiento del Atlético de Madrid desde la llegada del Cholo ha sido exponencial también a nivel financiero. En 10 años, el presupuesto y las ganancias del Atlético se han multiplicado: de los 187 millones de ingresos por 195 de presupuesto en la 2014/15 a los 409,5 y 459, respectivamente de la 2023/24. Gracias a esa estabilidad ha llegado Apollo al club para dotarle de mayor músculo económico y proyección futura para proyectos deportivos y extradeportivos como la Ciudad del Deporte.

14. Muerte del pupas

Casi nadie se acuerda ya de aquel apodo sempiterno que sobrevolaba de manera despectiva a los seguidores del Atlético de Madrid. El club rojiblanco ha dejado hace tiempo de ser el pupas para codearse con la realeza europea y con los dos transatlánticos que comparten océano liguero. No son pocos los hitos que se han conseguido bajo la batuta del Cholo y la salud deportiva y económica prevén muchos más.