La ausencia de partidos de Liga durante el fin de semana de la final de la Copa alejó a la plantilla del Real Madrid del Santiago Bernabéu durante un par de días más de lo esperado. Pasó casi una semana entre la dolorosa derrota en Múnich contra el Bayern, no que provocó la eliminación de los blancos en la Copa de Europa, y el regreso a Chamartín para recibir el veredicto de su afición antes de iniciar el último esfuerzo en una Liga prácticamente decidida.
La conclusión de la previa en la Castellana es que el público parece haber desconectado del equipo tras el resultado de Alemania. La hora del partido, nueve y media de la noche, no ayudaba a llenar las gradas en un martes laborable, pero la distancia de nueve puntos hasta el Barça hace de estos siete encuentros ligueros una llamada de atención demasiado escasa para la afición madridista.
Eso sí, los que se dieron cita en el Bernabéu dictaron su propia sentencia. Hubo indiferencia cuando los jugadores saltaron a calentar y al anunciarse la alineación por megafonía, con el audio a todo volumen, pero cuando empezó el partido los silbidos se centraron en dos futbolistas: Vinicius Júnior y Kylian Mbappé. El brasileño estaría ya acostumbrado a ello porque desde la crisis del equipo bajo el mando de Xabi Alonso ha sido el foco de la crítica de la grada, pero ésta había salvado al francés hasta ahora.
Mbappé, que no marcaba en Liga desde el 8 de febrero pero anotó dos tantos en la eliminatoria contra el Bayern, fue pitado cada vez que tocó el balón durante los primeros minutos del partidos. Algo menos que Vinicius, pero se notó el enfado del público con él.
El tanto del francés en el primer tiempo le sirvió para recibir algunos aplausos, aunque no cruzó sus brazos en la celebración como acostumbra. Se quedó quieto, sonrió y abrazó a sus compañeros. Más tarde, falló una vaselina y recibió nuevos pitos. Su gol le distancia un poco más de Muriqi en la pelea por el Pichichi de la competición. Mbappé suma 24 tantos, por 21 del kosovar.
Vinicius, por su parte, tuvo su redención en la segunda parte al marcar un gran gol desde fuera del área. Lejos de mostrar su sonrisa, el brasileño levantó los brazos, hizo un gesto de 'perdón' y se besó el escudo del Madrid.
"Vini ha hecho un gran esfuerzo en momentos complicados y se ha echado el equipo a la espalda. No podemos negarle la actitud, no se esconde y tiene una gran valentía. Es un gran madridista, siente mucho la camiseta y me alegra cuando al final el público le recompensa con aplausos", aseguró Arbeloa, que espera que "Vinicius se quiera quedar muchos años en el Madrid". "Creo que Vini cuenta con el cariño de la afición", insistió.
A pesar del foco sobre las dos grandes estrellas del equipo, la pitada de la noche se la llevó Eduardo Camavinga cuando entró al campo. En su caso, la mayor parte del estadio abucheó su nombre cuando la megafonía anunció el cambio por Tchouaméni, y el público, en un volumen mucho mayor que con Mbappé y Vinicius, le silbó cada vez que tocó el balón. Su error en Mallorca y su expulsión en Múnich han torcido del todo su temporada y la del Bernabéu, que vivió su peor entrada del año: 61.468 espectadores.
Fue una alineación sin Carvajal, que volvió a ser suplente: "Tengo 23 jugadores y cualquier jugador del Madrid tiene opciones para ir al Mundial. Si me lo permitís, voy a pensar en lo mejor para mi equipo", contestó Arbeloa a la prensa.
Casi al borde del abismo, con unos disparates que había imaginado ese espectro de entrenador que es Arbeloa. El Madrid, al fin, logra una victoria tras encadenar cuatro derrotas consecutivas. Rozando el disparate, porque ganó salvado por la campana y con un Alavés que parecía el Bayern en el segundo tiempo.
No jugó mal el Madrid en la primera parte, aunque la renta fue escasa, con el solitario gol de Mbappé, que incluso pareció darle vergüenza celebrar. Vinicius parecía un loco atacando con los mismos trucos ya muy vistos.
Pero la segunda parte, amén del golazo de Vinicius, fue una auténtica vergüenza, perpetrada por ese ignorante Arbeloa, que solo le hace la pelota a sus jugadores. Sin criterio ni imaginación, se comportó como un esperpento, cometiendo errores tácticos y realizando cambios absurdos. Estúpidos.
Arbeloa le dio todas las oportunidades al Alavés para ganar el partido. En un gesto de inutilidad, quitó a Bellingham y a Güler. No se conformó con eso: luego aparecieron Camavinga, Brahim y Mantantuono, por orden directiva. Qué mediocre argentino. Incluso le dio unos minutos para contentar al impertinente que es el veterano capitán Carvajal, en su viaje a los infiernos, que una vez más parece vivir en el pasado.
Cuatro o cinco ocasiones tuvo el Alavés para empatar el partido, y solo la mala suerte evitó otra vergüenza mayúscula del Madrid. El Alavés logró acortar distancias cuando apenas quedaba un minuto, a punto de partir en dos al equipo blanco.
El Madrid tiene un calendario de pánico para los últimos seis partidos y cuenta con un entrenador indigente. Pensé en este equipo ante el Barcelona: puede ser una hecatombe madridista o, peor aún, un fracaso infinito. El club azulgrana espera con cierta malicia, sabiendo que es la mejor oportunidad para lograr otra goleada de cinco tantos.
Ya sabemos que para los barcelonistas es casi más importante golear al Madrid que ganar la Liga. Sería el colmo de la catástrofe, la guinda de una segunda temporada en blanco. Más blanco que nunca.
Y hay otras muchas reflexiones: entre la hora (las nueve y media) y la situación irrisoria del equipo blanco, se produjo una de las mayores caídas de asistencia en el Santiago Bernabéu de los últimos años. El estadio es muy bonito, pero el equipo es muy feo. Y lo veo con ojos cada vez más pesimistas. Es un dislate total. Salir de esta crisis será algo más que un laberinto.
El mismo equipo que si estuviera en la Champions. No lo está. Arbeloa lo tiene claro, tanto como que lo que acaba mal, puede acabar muy mal. Hay diferencias. De lo que pasé no se le van a pedir explicaciones, siempre que el Madrid no entré en una deriva que dañé la imagen más de lo que ya lo está. Es un curso para cerrarlo con decoro, nada más, y no provocar un plebiscito en el Bernabéu que ya no tendría a Arbeloa como objeto. La cuestión estaría más arriba. El entrenador, pues, puso la alineación de gala contra la pereza y la desidia, y contra los pitos, tibios contra Vinicius y sonoros cuando apareció Camavinga. Por lo demás, la grada se contuvo. Marcaron Mbappé y Vinicius, pidió perdón el brasileño y todos a casa sin sobresaltos, salvo por el gol tardío del Alavés y la lesión de Militao, aunque también sin emociones, dada la distancia a la que se encuentra el Barça en la Liga. Cuando eso ocurre, el Bernabéu es como una caja de bombones sin azúcar.
La sal del Alavés no fue la necesaria para que el público tuviera la tentación de soplar. Quique Sánchez Flores quería ese sonido en su antigua casa, aunque para ello tendrían los suyos que haber encontrado el gol de la sorpresa. Cuando llegó, en el añadido, ya no había tiempo. A los dos minutos lo tuvieron. Ángel Pérez ganó el duelo a Carreras para plantarse escorado en los dominios de Lunin. Tenía varias decisiones posibles. Escogió la peor. Al llegar a ese lugar, a ese instante, es donde la calidad distingue.
Apenas dos minutos ya habían mostrado una constante en el partido, y es la irregularidad defensiva del Madrid, dinámico y agresivo con el balón, impreciso e inseguro sin él. Todo tiene un porcentaje imputable al entrenador, pero en el trabajo defensivo es mayor en el debe.
Lesión de Militao
Arbeloa comenzó con Militao como titular, al igual que en Múnich, junto a Huijsen. En las bandas, Trent y Carreras. Si Carvajal esperaba minutos, apenas tuvo la limosna, en el segundo tiempo. Lejos de la actividad, el defensa está, hoy, muy lejos del Mundial. El brasileño se lesionó, en cambio, en el área contraria, en un remate forzado que dio en el travesaño. Nada más levantarse, pidió el cambio, debido a las molestias que sintió en la misma rodilla en la que sufrió la última intervención. Mal asunto. Las primeras exploraciones, sin embargo, despejaron los peores presagios. El salto de calidad que da la defensa blanca cuando reparece Militao es proporcional al suspiro contenido que provoca cada una de sus muecas.
Rüdiger, el sustituto, garantiza la entrega, pero no es lo mismo. Sin apenas rodaje, Toni Martínez le ganó la posición con un remate acrobático que se fue al palo. El mismo jugador volvió a tener otro remate en la misma jugada, repelido por Lunin. Lo más peligroso del Alavés llegaba ya sin Militao. Los de Quique encontraron cómo llegar al área madridista, con un Lucas Boyé muy activo, pero sin precisión en el último pase o la definición ante Lunin. Quique afiló al Alavés, que tuvo opciones, como otro remate al palo de Parada. El gol e Toni Martínez, en tiempo añadido, llegó tarde.
Más trabajo que el ucraniano tuvo Sivera, rápido en sus intervenciones. Nada se le puede reprochar al portero alavesista en el primer tanto, ya que el disparo de Mbappé lo desvió un defensor, y mucho pedirle es que hubiera atajado el disparo de Vinicius. Esas cosas sólo están alcance de algunos elegidos. Todos saben los nombres, no es necesario pronunciarlos.
El hecho de que los dos tantos del Madrid llegaran en disparos desdesde fuera del área es sintomático de que las incursiones en el rectángulo no le dieran fruto. Las tuvo, pero con falta de claridad en el último pase. Lo mejor fue un regate eléctrico de Mbappé, un relámpago al que no le siguió el trueno.
El francés estuvo activo, del mismo modo que Vinicius. Saben lo que pesan en el Madrid y saben que están bajo juicio en lo que resta de temporada. También lo tiene claro Arbeloa, que cuando comenzó con los cambios, no los movió del terreno de juego. Bellingham, sin embargo, se fue en el primer turno y lo hizo con mala cara. Había corrido el inglés, pero no había aportado demasiado. Se trata de un futbolista que hay que recuperar para el futuro, pero que no ha vuelto a ser el de su fulgurante arranque en el Madrid, ni con Xabi Alonso ni con Arbeloa, lesión mediante. El entrenador quiso darle explicaciones. No hacía falta.
Salvo por la ausencia de Courtois, no hubo ni una concesión en el once. La aristocracia, al completo. Si hay que remar, que remen; si hay que escuchar pitos, que los escuchen. La consecuencia ha sido la suplencia de Thiago Pitarch, la rúbrica de Arbeloa en este equipo. Ya no lo es, aunque lo diriga en este final que verá a los mismos hasta su desenlace.
Los destinos de Rodrigo Mendoza (Molina de Segura, 2001) y el Atlético de Madrid estaban escritos desde que el joven centrocampista estuvo con su familia en el estreno del Metropolitano en 2017. Dice que verlo de aficionado a hacerlo de jugador "es otra cosa", y más cuando desde invierno ya no lo hace de visitante sino de local. El murciano es una de las apuestas de presente y futuro del Atlético para la posición mediocentro y una de las alternativas a esos titulares que él "veía de niño por la tele". Hoy se medirá a su Elche, el equipo que le catapultó hacia la escuadra de Simeone.
Con Griezmann como referente futbolístico, Mendoza aterrizó por 16 millones de euros en el Metropolitano el pasado febrero. El centrocampista deslumbró en los primeros 23 minutos que dispuso ante otro de sus ídolos y uno de los jugadores al que dicen, incluso el propio futbolista, más se parece. Hablamos de Pedri, con el que comparte agencia de representación y también «una de las mejores experiencias de su vida». El murciano, convocado con la sub-21, jugó uno de los entrenamientos de la selección absoluta en la ventana de septiembre. "No conocía prácticamente a nadie y me junté con Pedri, que me trató genial. Aquel entrenamiento fue un sueño, una locura", contó en una entrevista.
Mendoza consiguió eliminar a su ídolo, tanto en Champions como en Copa del Rey, torneo que finalmente no pudieron ganar ante la Real Sociedad. Y ahora, en estas épocas de entreguerras ligueras, ya que los principales objetivos del Atlético son los torneos del ko, es donde la figura de Mendoza, uno de los pilares del equipo B, adquiere más relevancia. No obstante, el grupo no termina de funcionar, y es que ha perdido seis de los últimos ocho duelos, siete con la derrota en los penaltis de la Copa.
La responsabilidad del murciano es intentar recuperar, desde la batuta del juego, la dinámica positiva que ha perdido el Atlético este último mes. Lo primero para asegurar la Champions e incluso el tercer puesto liguero y lo segundo, para afrontar mejor la eliminatoria de semifinales ante el Arsenal en la máxima competición continental. Hoy, en el Martínez Valero, y el sábado, ante el Athletic en el Metropolitano, serán las pruebas de fuego antes de recibir al conjunto inglés.
Meteórico ascenso desde juvenil
Pero no es Rodrigo Mendoza un futbolista al que le asusten los retos. Ya desde que salió del San Miguel de Molina, sólo necesitó dos entrenamientos para fichar por el Ranero y apenas uno para que el Elche le cogiera para su cantera. Estuvo desde los 15 años viajando casi a diario desde Murcia a la localidad alicantina, haciendo los deberes cuando podía, para cumplir su sueño. Y lo hizo porque "tiene un talento especial", según dijo de él uno de sus formadores en el Ranero, Antonio Morote. Ahora, llega su turno.
Una organización con estructura empresarial garantizaba a cerca de 50 futbolistas de equipos de la Serie A —tanto del Inter y del Milan como de equipos que jugaban como visitantes en la ciudad— una relajante fiesta postpartido "todo incluido".
La jornada empezaba en los locales más exclusivos de la vida nocturna milanesa y, para quienes lo deseaban, que eran muchos, continuaba en compañía de una joven escort en la habitación de un hotel. Todo ello tras haber inhalado, en algunos casos, gas de la risa: una sustancia de efectos embriagadores que cuenta con la ventaja no despreciable para un atleta de no ser detectada en los controles antidopaje.
Los cuatro gestores de la organización, que lograron recaudar más de un millón de euros mediante este sistema, han sido puestos bajo arresto domiciliario acusados de asociación ilícita dedicada al favorecimiento y explotación de la prostitución, entre otros delitos.
Tanto las jóvenes como la mayoría de los atletas eran de corta edad; no así los empresarios, dispuestos a rascarse el bolsillo al mismo nivel que los futbolistas. El encuentro entre la "oferta" y la "demanda" de compañía era promovido por relaciones públicas vinculados a una agencia de Cinisello Balsamo, dirigida por los dos principales investigados. En su objeto social figuraba la organización de eventos en locales de moda de Milán y otros lugares, incluido el extranjero.
En total, reclutaron a un centenar de modelos de imagen cuya tarea era entretener a los invitados en las pistas de baile y en los reservados durante fiestas publicitadas en redes sociales como exclusivas. A los futbolistas y empresarios les correspondía, por supuesto, pagar facturas astronómicas de miles de euros por mesas donde, junto a los cócteles, se acumulaban botellas del champán más costoso.
Una cosa es el acompañamiento de las modelos de imagen y otra muy distinta el de las escorts que prestaban servicios sexuales previo pago de otros miles de euros. Lo primero no constituye delito, y no habría nada ilegal en lo segundo si no fuera porque alguien, además de las mujeres, se lucraba con ello. La investigación de la Fiscalía de Milán, dirigida por la fiscal adjunta Bruna Albertini, señala a dos de los cuatro investigados como el núcleo de la trama.
Según documentos de la acusación revelados por el Tg1, las jóvenes que trabajaban para la pareja eran instadas a mantener relaciones sexuales remuneradas con los clientes, seleccionados principalmente entre futbolistas profesionales. Para garantizar la máxima discreción y evitar el riesgo de ser reconocidos en hoteles comerciales, la organización ponía a disposición sus propias estancias.
El piloto de F1 y el gas de la risa
"Tengo un amigo piloto de Fórmula 1 que viene a Milán esta noche y quiere a una chica", se recoge una de las escuchas telefónicas. Menos de una decena de mujeres ejercían la prostitución —italianas y extranjeras de entre 18 y 30 años—, quienes recibían el 50% de los beneficios obtenidos tanto en la zona de Milán como en la isla griega de Mykonos.
El consumo de sustancias representa un gran riesgo para los futbolistas. Para animarse utilizaban protóxido de nitrógeno, conocido como "gas de la risa". Empleado habitualmente como anestésico, provoca euforia y, según los investigadores, "se usa como sustancia psicoactiva porque no es detectable en los test antidopaje convencionales", lo que lo hacía muy atractivo para los atletas de élite.
La Guardia di Finanza, encargada de ejecutar la orden de custodia cautelar, ha realizado diversos registros y el embargo preventivo de más de 1,2 millones de euros, considerados beneficios de delitos que incluyen blanqueo de capitales y tráfico de estupefacientes. Según una nota del fiscal Marcello Viola, los investigados poseían ingresos reales totalmente desproporcionados respecto a los declarados oficialmente, los cuales procedían exclusivamente de este lucrativo negocio vinculado a la organización de eventos.
La "Guerra Fría" marcó las relaciones entre bloques (Estados Unidos y Europa occidental por un lado; la URSS y la Europa del Este por el otro) desde el final de la II Guerra Mundial (1945) hasta la caída del Muro de Berlín (1989). El gran público lo siguió especialmente a través de la carrera espacial y los Juegos Olímpicos, y en una sola ocasión en el fútbol, cuando la RFA y la RDA se enfrentaron en el Mundial de 1974. Tras la guerra, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación; la mitad occidental quedó administrada por Francia, Inglaterra y Estados Unidos, y la oriental, por la URSS. A partir de 1955, los tres primeros dejaron su parte en manos de un gobierno democrático, dando lugar a la República Federal de Alemania, RFA. Por su parte, la URSS convirtió su lado en un país satélite, denominado República Democrática Alemana, RDA. Hasta Tokio 1964 aún acudirían juntas a los Juegos Olímpicos como "Alemania Unificada", pero en fútbol vivieron separadas desde 1949.
En los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 les tocó enfrentarse, pero no trascendió. El fútbol era y es un deporte menor en el océano olímpico. Expulsado tras Ámsterdam 1928 por su contaminación profesional, creó su propia Copa del Mundo en 1930, haciendo vida aparte. En Berlín 1936 fue readmitido con la condición de sólo llevar "amateurs", lo que daría ventaja durante muchos años a los países de la Europa del Este, que no reconocían el profesionalismo. Compensaban a sus futbolistas con buenos empleos en el Estado (ejército, policía, ferrocarriles, administración...) a los que apenas tenían que acudir, y fungían de "amateurs" aunque gozaran de las mismas ventajas en tiempo y atenciones que los profesionales de Europa occidental. Sus selecciones olímpicas utilizaban a los mejores, mientras las restantes presentaban jóvenes en formación. Desde Helsinki 1952 hasta Moscú 1980, ambos inclusive, las selecciones de la Europa comunista ganaron 17 de las 21 medallas de fútbol, entre ellas todas las de oro. Eso acabó cuando, a partir de Los Ángeles 1984, esfumándose ya el tabú del profesionalismo en el mundo olímpico, se derivó el campeonato de fútbol a una categoría sub-23, con admisión de dos de mayor edad.
De modo que no se prestó atención al enfrentamiento entre las dos Alemanias en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Ganó la RDA por 3-2. Ya jugaba un tal Jürgen Sparwasser con la RDA, mientras en la RFA emergía un joven Uli Hoeneß, que marcó un gol ese día. No hubo ruido de Guerra Fría. Aquel encuentro quedó diluido en un mar de sucesos, entre los que destacan el asalto terrorista al pabellón israelí y los siete oros de Mark Spitz.
Más sonó el cruce en la Copa de Europa 1973-74 entre el Dinamo de Dresde y el Bayern de Múnich. Fuera de Alemania no se siguió con especial atención (el Bayern aún no había ganado ninguna Copa de Europa; la de ese año iba a ser la primera), pero sí en las dos mitades del país. Al partido de ida en Múnich (24 de octubre de 1973) viajaron mil aficionados de Dresde... previa selección del Ministerio de Seguridad, que dirigía el feroz Erich Mielke. Las expediciones deportivas al exterior de los países de la órbita soviética eran muy controladas para evitar tentaciones de fuga. Con el equipo viajaban agentes de la Stasi y se hacía un gran cribado de los acompañantes. Tener familiares en Occidente era causa excluyente y se prohibían los contactos con autóctonos. Aquellos mil hinchas seleccionados viajaron en tren el mismo día, comieron juntos, regresaron juntos.
El partido resultó interesante y movido: 1-0, 2-0, 2-1, 2-2, 2-3; descanso con bajada del presidente muniqués, Wilhelm Neudecker, que en la fecha cumplía 60 años, para aumentar la prima a 12.000 marcos; y tras la reanudación, 3-3 y el 4-3 final, marcado por Gerd "Torpedo" Müller. Para la vuelta (7 de noviembre), el Bayern no viajó la víspera por temor a que le intoxicaran la comida y le espiaran las charlas tácticas. Durmió en Hof, junto a la frontera de la RDA, a 280 kilómetros de Dresde. Pretextó ante la UEFA, que obligaba a la presencia en la ciudad del partido en la víspera, "problemas de aclimatación por la diferencia de altitud entre las ciudades", excusa ridícula, porque Múnich sólo está 400 metros más alta que Dresde, menos que Madrid respecto a cualquier ciudad de la costa. Pero en el campeonato de selecciones juveniles de la UEFA de 1969, disputado en Leipzig, se dieron muchos casos de diarreas entre los chicos de la RFA, lo que despertó sospechas. Ahora, cuando el Bayern, ya en Dresde, fue al lugar designado para celebrar la reunión del equipo, encontró micrófonos camuflados.
Los 1.600 hinchas muniqueses viajaron en tren especial y en la ciudad se les mantuvo aislados. En cuanto a los locales, hubo 8.500 abonados del club, 8.000 entradas vendidas libremente y 35.000 reservadas a personal de seguridad. También aquí el marcador fue llamativo: 0-1, 0-2 (ambos de Hoeneß), 1-2; descanso; 2-2, 3-2 y 3-3 (Müller), con lo que se clasificó el Bayern. Cuatro meses después sería campeón tras ganar en Bruselas la final con desempate ante el Atlético.
Esos eran los antecedentes cuando la RFA y la RDA se cruzaron en el Mundial 1974. Los duendecillos del fútbol les colocaron en el mismo grupo, junto a Australia y Chile. La RFA ganó a ambas; la RDA, que jugó sus dos partidos hostigada por el público local, venció a la primera y empató con Chile. Se enfrentaron en la tercera jornada, ya clasificadas, con el primer puesto en juego. Australia y Chile empataron su partido, jugado antes, a las 16:00, en Berlín.
Se daba por ganadores a los occidentales, campeones de la Eurocopa de 1972. Sus principales nombres aún resuenan: Sepp Maier, Berti Vogts, Franz Beckenbauer, Paul Breitner, Müller, Günter Netzer, Hoeneß... Por comparación, los de la RDA parecían insignificantes, aunque cuatro de ellos formaran parte del Magdeburgo, campeón de la Recopa cinco semanas antes ante el Milán de Gianni Rivera. La RDA fue un poderío en deportes olímpicos (ganó la pugna con la RFA en este campo por 280 medallas a 159 al cabo de siete ediciones), pero no en fútbol. Se examinaba a los chicos y a las chicas, se determinaba para qué deporte tenían más aptitudes y se les encaminaba hacia él, sin tener en cuenta sus preferencias, de manera que el fútbol no allegaba tantos practicantes como donde imperaba la libre elección. El Bild hizo un despliegue de euforia preventiva: "Por qué ganamos hoy", tituló, y el subtítulo aludía a Múnich 1972: "Ahora sí les daremos una paliza alineando a los profesionales y no sólo al equipo nacional amateur". Su informe comparaba jugador por jugador, ensalzando a los propios y rebajando a los rivales.
Sparwasser (derecha) durante un homenaje a Pelé.AP
Sparwasser era uno de los cuatro del Magdeburgo. Había nacido en 1948 en Halberstadt, Sajonia, hijo del entrenador del equipo local. En 1963 entró en la cantera del Magdeburgo, debutó con los mayores en la 1964-65 y se consagró en la 1966-67 con sus 22 goles en 27 partidos para el ascenso a la Oberliga. Era un medio de ataque o segundo punta de buena planta, 1,80 y 78 kilos, rápido y decidido ante el gol. Fue internacional desde 1969.
El partido fue espeso por el nerviosismo de los locales, sobre los que recaía toda la presión, y el juego prudente de la RDA. El único gol llegó en el 77', exactamente a las 21:03 del día 22 de junio de 1974, fecha para la historia del fútbol. El meta Jürgen Croy recogió el balón y lo envió con la mano, adelantado, a Eberhard Hamann, que inició un contraataque rápido por la banda derecha y, al pasar la divisoria, soltó un gran pase de 40 metros hacia la media luna del área; Sparwasser lo persiguió en oblicuo desde el "callejón del diez": "Fue una locura echar a correr, porque iba a confluir con Vogts, Horst Höttges y Bernard Cullmann. Pero tuve suerte: quise controlar con el pecho, el balón me dio en la nariz y les despistó. Vencí la entrada deslizante de Höttges y en lugar de tirar de primeras me acerqué a Maier y le batí. Lo celebré con una voltereta, aún no sé por qué. Es la única vez que lo hice". No fue ese el gol favorito de su carrera, sino uno que le marcó al Sporting de Portugal en la semifinal de la Recopa.
Cambió con Breitner su camiseta, hoy expuesta en la Casa de la Historia de Bonn. A la noche sufrió el primer impacto de la fama: tres compañeros y él pidieron permiso al vigilante de su hotel, en Quickborn, para una escapada a la Reeperbahn, la calle golfa del barrio de St. Pauli. Se lo permitió a los otros; a él, no: "Te reconocerán y perderé mi empleo".
Fue un gol espléndido, relampagueante (12 segundos de la mano de Croy a la red), un gol para la historia, pero le iba a servir más a la RFA que a la RDA. Por ganar el grupo, la RDA se las tuvo que ver en la siguiente fase con Holanda, Brasil y Argentina, mientras la RFA tuvo rivales más fáciles: Polonia, Suecia y Yugoslavia. Él vio la final, ganada por los alemanes occidentales a Holanda, en su casa de Magdeburgo: "A los cinco minutos llegó un telegrama, dirigido a 'Jürgen Sparwasser, Magdeburgo', sin más señas. Decía: 'Spari -mi mote-, te damos las gracias. Toda Alemania te da las gracias'". Beckenbauer incluso sugirió que se creara una medalla número 23 para otorgársela.
Aquel gol no le hizo feliz. Corrió el bulo de que le habían regalado un coche y una casa ("nos dieron 2.500 marcos por pasar de grupo, eso fue todo") y la imagen de enchufado de las autoridades le persiguió por los campos. Tuvo una oferta del Bayern, pero no hubiera podido salir, y menos con su mujer. Siguió en el Magdeburgo hasta 1979, cuando una lesión de cadera le retiró con tres Oberligas, cuatro Copas, una Recopa y 133 goles en 298 partidos, más 15 en 53 en la selección. Quiso formarse en pedagogía deportiva, pero las autoridades se empeñaron en que entrenara al Magdeburgo y, para forzarle, le impidieron hacer la tesis doctoral. Su hija, embarazada, pidió permiso para salir del país y eso le colocó en posición de sospechoso. Aunque tuvo que inscribirse en su día en el Partido Comunista para ser olímpico en Múnich 1972, no fue un devoto del régimen.
En 1988 encontró la ocasión de escapar, no mucho antes de que cayera el Muro de Berlín. Se la propició un torneo de veteranos en Saarbrücken, cuando su mujer había conseguido permiso para viajar a Lüneburg a ver a su nieto; ya se estaban aflojando los controles. "Era el 8 de enero. Aproveché un descuido del vigilante y salí. Me temblaba el corazón. Me había citado con una conocida, apareció y respiré". El Bild, que compró la historia, le alojó en un hotel de Hamburgo. La RDA, para la que era un símbolo, le tildó oficialmente de traidor. Le contrató el Eintracht Frankfurt como segundo técnico de Karl-Heinz Feldkamp, al que siempre estuvo agradecido. Luego entrenó al Darmstadt 98 y a otros equipos modestos, presidió la VdV, el sindicato de futbolistas. Jubilado, vive en Bad Vilbel, cerca de Frankfurt. Y dice jocoso: "Cuando muera, bastará que en mi lápida pongan 'Hamburgo, 1974' para que todo el mundo sepa quién está ahí".
Regresa la Liga enfilando la recta final del campeonato y mirando el escalafón de Europa. Cuestión de prestigio y, también, de suculentas fuentes de ingresos. Cuando la lucha por el título quema sus últimos asaltos, adquieren notoriedad los aspitantes a entrar en las competiciones continentales. En principio, hay cuatro puestos para la Champions, dos para la Europa League y uno para la Conference League. Pero esta relación podría ampliarse hasta nueve si se resuelve un diabólico sudoku.
A la Liga le corresponden cuatro puestos con acceso directo a la Liga de Campeones que, salvo cataclismo imprevisto, serán para Barcelona, Real Madrid, Villarreal y Atlético de Madrid. Habría una quinta plaza si el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano -únicos supervivientes en las competiciones europeas- hacen que España mantenga la distancia con Alemania en el ránking UEFA. En la actualidad, la Liga cuenta con 21.406 puntos y la Bundesliga 21.214 puntos. La primera posición es para la Premier Lague, con 26.569 puntos.
El Atlético se mide al Arsenal en semifinales de la Champions y el Bayern se enfrenta al PSG. Rojiblancos y bávaros podrían enfrentarse en la final de Budapest (30 de mayo). Para los madrileños sería la revancha de aquella maldita final (con doble partido) del año 1974.
El Rayo también busca su primer título europeo y para ello debe desprenderse del Estrasburgo en semifinales de la Conference League (30 de abril y 7 de mayo) y derrotar en la final (27 de mayo, en Leipzig) al vencedor de la otra semifinal entre el Shakhtar y el Crystal Palace.
Los necesitados éxitos del Atlético y Rayo deben ir acompañados de las derrotas del Bayern en la Champions y del Friburgo en la Europa League. El equipo de Julian Schuster, que eliminó al Celta en cuartos de final, se mide en semifinales al Braga. La final del torneo se disputará el 20 de mayo en Estambul. Para esa hipotética quinta plaza de la Champions optan, a priori, Betis, Celta y Real Sociedad.
El triunfo del club donostiarra en la Copa del Rey también abre un abanico de posibilidades. Su victoria en La Cartuja le garantiza un puesto en la Europa League, pero en el caso de que se clasificara para la Champions (si España obtuviera esa quinta posición y la Real diera caza al Betis, que hoy es quinto) dejaría ese puesto para otro equipo.
En la nómina de aspirantes a la Europa League figuran el Betis, que, conviene insistir, es quinto en la tabla de clasificación (46 puntos), Celta, sexto (44) y Getafe, octavo (41).
Si la Real Sociedad consiguiera esa quinta plaza, en la Europa League habría dos equipos y la posibilidad de un tercero si el Rayo Vallecano conquista la Conference, dado que le otorga plaza directa para la Europa League, y no queda entre los nueve primeros de la Liga. Entonces, con la plaza extra del Rayo, a los cinco de la Champions se les sumarían los tres en la Europa League y el que falta de la Conference, una competición a la que ahora optan Getafe, Osasuna, Espanyol, Athletic y Girona. Cerca del 50% de las escuadras de Primera División podrían acceder Europa, otro problema diabólico para Javier Tebas a la hora de cuadrar el calendario. En esta temporada, ocho equipos arrancaron en las tres competiciones continentales.
La Primera División retorna este martes con duelos directos entre escuadras de clase media que afectan directamente a las clasificicaciones continentales: Athletic-Osasuna y Girona-Betis. Para el miércoles queda el Real Sociedad-Getafe y para el jueves, el Rayo Vallecano-Espanyol y el Oviedo-Villarreal.
Era una rueda de prensa complicada para Álvaro Arbeloa. Desde su aparición el miércoles por la noche en la sala de prensa del Allianz Arena hasta la mañana del lunes en Valdebebas habían pasado cuatro días enteros de rumores, críticas y reconstrucciones. Muchos, la mayoría, con su nombre como protagonista. Su situación es complicada, casi insalvable, pero el técnico pone su mirada, al menos públicamente, en los siete partidos que le restan a la temporada del Real Madrid. A nueve puntos del Barcelona en la Liga, parece una misión imposible. Este martes, ante el Alavés, su plantilla se enfrentará a la primera reacción del Bernabéu.
"He salido a la calle y he sentido el orgullo de la gente por el sacrificio del miércoles. Espero un Bernabéu en familia, unido y orgulloso de cómo jugaron. Nos privaron de estar en la pelea por las semifinales", contestó, cuestionado por la hipotética pitada con la que podría recibir la grada al Madrid tras su eliminación continental, centrando el foco en la actuación del árbitro y la expulsión de Camavinga.
"Fue un error grave del árbitro. No saber que un jugador tenía una tarjeta es un error grave. Eduardo está dolido porque sabe lo que es el Madrid, lleva muchos años aquí y es un jugador muy importante. Cuenta con la confianza del club y ojalá pueda estar con nosotros muchos años más", aseguró sobre el centrocampista francés.
En cuanto a su futuro en el banquillo, Arbeloa repitió el mismo mensaje del Allianz Arena: "Es una decisión que no me compete. No me preocupa mi futuro, sino estos siete partidos, que es lo único importante ahora", dijo, insistiendo en que "he hecho en cada momento lo que creía que debía hacer. Nunca he puesto mi figura por delante del club": "Te vuelvo a decir que son decisiones que son del club, tengo comunicación directa con el club todas las semanas y una gran relación, pero el único futuro que me preocupa es el de mañana. Estos partidos son más importantes de lo que pueda parecer".
El técnico, además, incidió en que "no hace falta ninguna revolución". "No es lo mismo llegar a mitad de temporada, con lesiones, con muchas circunstancias, que empezar desde el inicio. Tenemos una gran plantilla y no creo que haga falta ninguna revolución para luchar por títulos. Está claro que se puede mejorar, todos los equipos miran al verano para mejorar y estoy seguro que el Madrid lo hará".
El Madrid se juega en estos siete partidos el resultado final en la lucha por el título, pero también el momento. Una de las cosas en las que ha incidido Arbeloa en estos días es en la distancia con el Barça y la disputa del clásico el 10 de mayo, a cuatro jornadas del final. Nadie quiere perder la Liga, pero mucho menos perderla antes del duelo contra el eterno rival o incluso esa misma noche. Por eso, el mensaje al vestuario es claro: "Hay que ganar siete partidos y cuando acabe hay que pensar en las cosas que tenemos que hacer bien".
En caso de perder la Liga, el Madrid acumularía solo una de las últimas 4 en juego. Algo mejorable. "Si lo pensamos alguna razón encontraríamos para eso, es fácil de ver a vista de muchos", dijo Arbeloa, refiriéndose al Caso Negreira. "Seguro que tenemos margen de mejora en la Liga en los últimos años. Creo que estos meses hemos rendido mejor en las grandes citas que ante rivales de menor entidad, pero hemos vivido circunstancias como contra el Girona que hace que sea más fácil ganar una Champions que una Liga, con eso se dicen muchas cosas", señaló sobre el penalti no pitado a Mbappé.
La Policía Nacional ha detenido a cinco personas, cuatro de ellas vinculadas a la afición ultra del Málaga CF y una a la de la UD Almería, por su implicación en los altercados registrados este domingo en los aledaños del Estadio de los Juegos Mediterráneos, en los momentos previos al encuentro entre ambos equipos.
Según han informado fuentes de la Comisaría de Almería, el partido había sido catalogado previamente de alto riesgo, motivo por el cual el dispositivo de seguridad se ajustó a las circunstancias añadiendo efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y medios aéreos al operativo habitual.
La rápida actuación policial y detención de los implicados, han precisado las mismas fuentes, ha sido posible gracias a que las autoridades tenían monitorizadas e identificadas de forma previa a las personas más conflictivas de ambas aficiones. Está previsto que a lo largo de este lunes se tramiten las diligencias correspondientes antes de que los cinco arrestados pasen a disposición judicial.
Los momentos de mayor tensión se vivieron en las inmediaciones de la rotonda del Fondo Sur del estadio, coincidiendo con el protocolo de recibimiento a los autobuses de los equipos. Las imágenes grabadas en el lugar muestran un escenario de orden público comprometido en el que agentes de la UIP, equipados con material antidisturbios, redujeron e inmovilizaron en el suelo a un joven que oponía fuerte resistencia.
Durante la intervención, los agentes tuvieron que establecer un perímetro de seguridad, empleando sus defensas para mantener a distancia a una multitud hostil que increpaba a los policías con insultos y gritos de "¡fuera, fuera!". La escena contó también con la mediación de vigilantes de seguridad privada, en un entorno de visibilidad reducida por la presencia de humo procedente de bengalas o material pirotécnico.
El caos organizativo propició que los seguidores de ambos equipos llegaran a mezclarse en la misma zona. Según recogen medios locales, el clima festivo inicial derivó rápidamente en enfrentamientos y escenas de pánico colectivo en las que numerosas personas tuvieron que abandonar el lugar corriendo ante el lanzamiento de objetos contundentes, como botellas de cristal, envases de plástico y piedras.
Asimismo, estas informaciones locales apuntan a que, como resultado de la intervención policial en la rotonda, el aficionado de la UD Almería que resultó detenido perdió el conocimiento y tuvo que ser evacuado posteriormente en ambulancia a un centro hospitalario.
Salió Diego Simeone a la sala de prensa de La Cartuja tras perder en los penaltis la Copa del Rey frente a la Real Sociedad con una lucha interior. Aceptar la derrota sin excusas, pero a la vez poner de manifiesto el kilometraje del Atlético de Madrid en este 2026. "El partido era en los 90", quiso exponer como realidad de que los rojiblancos se cayeron estrepitosamente en la prórroga. "Tras jugar 90 minutos con el Barcelona, el equipo pudo tener esa baja en el alargue", apuntó para luego concluir que "el equipo dio todo lo que tenía".
No se trata de recordar que la eliminatoria de Champions contra el Barcelona dejó a los rojiblancos con casi cuatro días menos de descanso que la Real Sociedad. Sino que el Atlético de Madrid es, simple y llanamente, el grande de Europa con más partidos en este 2026. El equipo del Cholo ha jugado 27 partidos en cuatro competiciones: 15 de Liga, seis de Champions, cinco de Copa del Rey y uno de Supercopa. Mientras que los donostiarras, por ejemplo, llegaban a esta final de La Cartuja con 19 partidos (14 de Liga y cinco de Copa), ocho menos que los rojiblancos.
Cómo será la exigencia que está sufriendo la plantilla rojiblanca para que un futbolista como Llorente, un portento físico donde los haya, se retirara acalambrado en el minuto 99 por Lenglet. Aunque tampoco quiso el polivalente jugador madrileño hablar del físico en la final de Sevilla y lo definió más como una falta de atención. "Salimos dormidos y nos marcaron un gol, luego hicimos un penalti... Se puso cuesta arriba todo", apuntó después del partido y añadió: "Hoy no fue. No estuvimos efectivos en las dos áreas y pasan cosas como éstas".
Es la contundencia, claro, un factor importante y muy repetido por el técnico atlético. Pero los datos no engañan y si el Atlético lleva 27 duelos en este 2026 y la Real, 19, hay otros grandes de Europa que también han jugado mucho menos que los rojiblancos. Por recordar los dos con los que comparte competición doméstica: el Real Madrid ha disputado 24 y el Barcelona, 25.
Y si nos vamos a la otra competición en la que el Atlético es el único superviviente español, como es la Champions, hablamos del semifinalista con más partidos en 2026. Aunque el Arsenal, con el duelo que disputó ayer ante el Manchester City en el Etihad le igualara a 27, las dos jornadas que quedan en la Liga frente a una que resta en la Premier antes del duelo que les enfrentará, les dejarán 29-28. En la otra semifinal, los contendientes están completamente igualados con 22 encuentros cada uno, cinco menos que españoles y británicos.
Simeone volverá a repartir minutos ante Elche y Athletic de Bilbao en los dos duelos que quedan antes de afrontar otro asalto al gran sueño rojiblanco y la obsesión del argentino como es la Champions. "No estoy pensando en el Arsenal. Me duele mucho lo de hoy", declaró después de la final de Copa, pero sabe el argentino, pese a su habitual "partido a partido", que el único objetivo vivo para el Atlético está en Europa. Desde que se alejó del líder en la Liga, la Champions y la Copa han sido la proridad.
Dinámica negativa
Pero debe el entrenador plantear un cambio de mentalidad en los suyos porque, aunque antes de la Copa del Rey pareciera que todo eran buenas noticias, el Atlético ha perdido seis de los últimos siete partidos. Bien es cierto que algunos de ellos los ha jugado con hasta cuatro canteranos, pero el equipo necesita volver a la dinámica positiva para intentar asaltar una competición que ya le ha reportado unos 100 millones de euros y que podría sumar, al menos, otros 30 más. El club ha ido creciendo estos años gracias a su regularidad europea y el salto definitivo sería levantar el trofeo en Budapest.