Iñigo Pérez, un 'loco' para cada detalle en el Rayo: "Cuando termine de triunfar dirán que se veía venir, como con Xabi y Arteta"

Iñigo Pérez, un ‘loco’ para cada detalle en el Rayo: “Cuando termine de triunfar dirán que se veía venir, como con Xabi y Arteta”

Uno de los primeros desafíos que Iñigo Pérez (Pamplona, 1988) debió afrontar en el comienzo de esta temporada fue el césped de la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. La hierba no reunía los requisitos mínimos para un equipo profesional, así que el técnico tuvo que trasladar los entrenamientos al Estadio de Vallecas. Poco parecían interesar aquellas penurias, porque por entonces toda la atención se centraba en James Rodríguez, el fichaje estrella del verano. Sin embargo, el ínfimo nivel competitivo fue relegando al colombiano, que apenas disputó 205 minutos en siete partidos antes de hacer las maletas. Pérez no iba a ceder ante las pretensiones del ex madridista o el pésimo estado de Raúl de Tomás. Tampoco ante Óscar Trejo, su capitán, que sólo ha formado como titular en cuatro jornadas de Liga. El argentino, idolatrado por la afición franjirroja, sólo es siete meses menor que el técnico navarro, el más joven de Primera (37 años). Un tipo que no necesita alzar la voz para imponer su autoridad y que hoy visita el Bernabéu al frente de un Rayo a un paso de los puestos europeos.

«Allí por donde pasa deja una imagen de integridad, de alguien capaz de reunir a gente que quiera hacer camino junto a él. Cuando acabe de triunfar dirán que esto se veía venir, como ahora sucede con Xabi Alonso o Mikel Arteta», cuentan desde el entorno del pamplonés. Sin embargo, a diferencia de los entrenadores de Leverkusen y Arsenal, Iñigo no pudo cumplir las expectativas que había apuntado sobre la hierba.

Desde 2009 a 2022 disputó 87 partidos en Primera, repartidos entre Athletic y Osasuna. A los 34 años, cumplido su último contrato como rojillo, rechazó una oferta del Málaga. Sus horizontes se habían ensanchado. Ya no quería influir en cada partido con su pie izquierdo, sino a otro nivel, más integral. En El Sadar le ofrecieron un hueco en el cuerpo técnico de Jagoba Arrasate. Tras siete temporadas juntos, tres en el Numancia y cuatro en Osasuna, Iñigo ejercía no sólo como la prolongación de Jagoba sobre el césped, sino como su confidente. Sin embargo, una llamada de Andoni Iraola desde Vallecas iba a cambiarlo todo. Los lazos forjados en Lezama, durante su etapa común con Marcelo Bielsa, pesaron lo suyo.

En constante formación

«En el Athletic tuvo una relación muy especial con Marcelo, que continúa hasta hoy. De hecho, Bielsa ya le dijo que cuando finalizase su carrera como futbolista quería guardarle un hueco en su grupo de trabajo», confirman desde el círculo de Pérez. La obsesión de Iñigo por cada detalle, su estricta ética de trabajo y su formación constante, sólo pueden interpretarse como una prolongación de las enseñanzas de El Loco. Iñigo acude cada día a las ocho de la mañana a las instalaciones del Rayo, donde pasa casi 12 horas con su plantilla y sus ayudantes. Entre ellos destaca Adrián López, viejo camarada de Osasuna. A la manera de Bielsa, sólo entiende el oficio desde el compromiso total y el aprendizaje continuo.

Con apenas 21 años, Iñigo obtuvo la titulación de entrenador a través de Kirolene, un centro del Departamento de Educación del Gobierno Vasco donde se imparten enseñanzas de régimen especial de grado medio y superior. Allí se habían graduado, entre otros, Jagoba Arrasate y Gaizka Garitano. Él obtuvo una de las mejores notas gracias a La biomecánica en el fútbol, un trabajo donde analizaba de forma minuciosa cada golpeo, cada remate con el pie o con la cabeza. Grababa todo con una cámara slow motion y señalaba los errores.

«Desde mi primer día junto a él me di cuenta que era alguien diferente, que entendía realmente el juego y veía detalles invisibles para el resto», explica a este periódico Fran Mérida, compañero en Soria entre 2018 y 2020. «Siempre fue alguien muy maduro, responsable, tranquilo, inteligente, muy curioso en todo. Tenía madera de entrenador», desarrolla el ex del Atlético, que hace unas semanas se acercó a Vallecas para seguir un entrenamiento de su amigo.

DENNIS DOYLEGETTY

Siguiendo el patrón de Bielsa, Iñigo no concede entrevistas para no dar privilegio a unos en favor de otros. Su responsabilidad se circunscribe a las ruedas de prensa. «En las distancias cortas siempre ha mostrado un trato muy humano. Y con los periodistas sólo hay que escucharle: la educación con la que afronta incluso las preguntas más incómodas, el modo en que mantiene la calma...», reflexiona Mérida.

Una de las facetas que más ha preocupado siempre a Iñigo es la de las relaciones con el vestuario. En Bilbao ya se matriculó en Psicología y como primer ayudante de Iraola ejerció de nexo entre Andoni y los futbolistas. «Un entrenador debe convencer del mensaje que quiere mandar y si no tiene empatía o feeling, hay poco que hacer. No hay que irse de cañas con los futbolistas, pero cuando hablas has de tener credibilidad y saber enviar los inputs adecuados», relata a EL MUNDO un miembro del staff del Rayo.

«Iñigo tiene la cabeza muy bien amueblada, no le gustan las polémicas. Es un tío muy sencillo, que no trata de buscar tres pies al gato. Cuando le llega un problema trata de afrontarlo y buscar una solución», añaden desde el club presidido por Raúl Martín Presa. Casado, con tres hijos, su sensibilidad dista mucho de la de un entrenador al uso. No se trata solamente de lo aprendido desde la cuna, en el barrio pamplonés de Chantrea, o durante su bachillerato en el colegio Trueba de Bilbao. Entre lo heterogéneo de sus pasiones, sólo citar la filosofía, la poesía o el medio ambiente.

Soria como «sanatorio»

El amor por la naturaleza y los versos de Antonio Machado se exacerbaron en Soria, una ciudad que en 2014 ejerció como «sanatorio», según sus más allegados. A las orillas del Duero llegó después de una difícil etapa en el RCD Mallorca. Apenas unos meses de cesión que él mismo quiso cortar a causa del estrés. «Aquí encontró tranquilidad y cercanía. Era un chico muy educado, se le veía con las ideas muy claras», rememora César Palacios, director deportivo del Numancia. «Se ganaba a todos hablando desde el ejemplo, con valores como la humildad y el respeto», concreta el ejecutivo de un club perdido hoy en la Segunda Federación.

Aquella simbiosis, en la que el entorno ayudó a la hora de potenciar sus virtudes, se actualiza también hoy. En Vallecas cuentan con sobradas razones para dar por buena la traba burocrática que impidió a Iñigo seguir los pasos de Iraola en el Bournemouth. Porque la Federación Española (RFEF) no quiso convalidar su título de Kirolene para obtener la licencia UEFAPro. Tras un inicio titubeante, el Rayo despegó en diciembre con un 0-1 en Mestalla, enlazando nueve jornadas sin derrota, ofreciendo un fútbol muy vertical y vistoso, con permanentes llegadas hasta la línea de fondo, especialmente desde la banda derecha, gracias a Ivan Ratiu y Jorge de Frutos.

Sin embargo, las dificultades se multiplicarán hoy en el Bernabéu, donde el extremo segoviano no podrá jugar tras su roja frente al Sevilla. Tampoco llegan otros dos pilares como Abdul Mumim, lesionado en la rodilla izquierda, y Randy Nteka, con un desgarro en un abductor. Iñigo pretende extender su racha ante el Madrid, a quien arañó sendos empates en sus dos cruces previos. «Tengo mucha fe en estos chicos. Tienen humildad, no hay egos y los resultados llegan gracias a ellos», concluyó Iñigo tras la última victoria, hace un mes frente al Real Valladolid (1-0).

El doctor Carles Miñarro: su conexión familiar con Dani Olmo y su paso del Palau a Montjuïc

El doctor Carles Miñarro: su conexión familiar con Dani Olmo y su paso del Palau a Montjuïc

Actualizado Sábado, 8 marzo 2025 - 23:15

El doctor Carles Miñarro, mano derecha de todo un histórico como el doctor Ricard Pruna en el primer equipo del Barça, no era para nada un recién llegado. Su trayectoria en la entidad barcelonista se inició en el año 2017 y, este mismo verano, dio el salto al Estadi Olímpíc Lluís Companys de Montjuïc desde el Palau Blaugrana, donde se había hecho cargo de los cuidados de los miembros del equipo profesional de fútbol sala de la entidad barcelonista. Su súbito fallecimiento, horas antes de que se iniciara el partido que debía enfrentar al conjunto que entrena Hansi Flick con Osasuna, fue un golpe durísimo tanto para los futbolistas como para el staff técnico. Nadie, tras conocer la triste noticia, tenia ánimos para saltar al césped.

El médico, de 40 años y padre de dos hijos, era habitualmente el responsable de cuidarlos en los partidos que se jugaban en casa, protagonizó un evento inesperadamente mediático hace poco más de un mes. Después de que Gavi sufriera un traumatismo craneoencefálico tras un aparatoso choque con Tomás Conechny en la disputa del partido entre el Barça y el Alavés en Montjuïc, tuvo que intervenir para que el bravo centrocampista cejara en su empeño de seguir jugando el encuentro.

Él fue quien le pregunto si sabía en qué día estaba y, ante la tremendamente sincera respuesta del jugador -«No tengo ni puta idea», llegó a decirle el centrocampista- no le quedó otra que indicarle al técnico azulgrana, quien le había apuntado que la última palabra iba a ser suya, que lo mejor era sustituirlo. Algo que Flick, tras un abrazo casi paternal al joven jugador de Los Palacios, no dudó en hacer.

La experiencia del doctor Miñarro en la medicina deportiva, además, incluye un paso por el CAR de Sant Cugat, como adjunto de la Unidad Asistencia y Preventiva del Deporte, así como el mando de los servicios médicos en el Sant Andreu, el Terrassa o el Sabadell. En la filas de ambos conjuntos del Vallès Occidental, de hecho, llegó a coincidir con Miquel Olmo, el padre de Dani Olmo, internacional con España y jugador del primer equipo azulgrana desde este mismo verano. Titulado como médico por la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, decidió especializarse en medicina deportiva y realizó después un máster en traumatología en la Universidad de Barcelona.

Además de a Gavi, también tuvo que atender dos lesiones tremendamente graves: la de Marc Bernal, en Vallecas, y la de Marc-André ter Stegen, en el estadio de La Cerámica de Villarreal. «Me faltan las palabras... Envío toda mi fuerza y apoyo a tu familia y amigos. Descansa en paz. Te echaremos mucho de menos y siempre te llevaremos en el corazón, Carles», señaló el meta germano en sus redes sociales. «DEP Doqui, siempre en nuestros corazones. Te echaremos mucho de menos», le secundó por su parte Gavi.

Álvaro García: "Reyes era mi ídolo y un Dios para nosotros en Utrera. Su accidente fue un shock para todo el pueblo"

Álvaro García: “Reyes era mi ídolo y un Dios para nosotros en Utrera. Su accidente fue un shock para todo el pueblo”

Lleva siete años en Vallecas, pero Álvaro García (Utrera, 1992) no ha perdido el acento andaluz. Echa de menos la Semana Santa como buen 'capillita', recuerda a su ídolo José Antonio Reyes, los días de trabajo de su padre carpintero y mantiene los pies en el suelo en mitad de la galaxia de la Liga. El extremo es la chispa del sorprendente Rayo de Íñigo Pérez, que este domingo amenaza el Bernabéu.

Entre Andoni Iraola antes e Íñigo Pérez ahora, el Rayo se lo está pasando bien. Están en Europa.
Los dos tienen la misma idea. Íñigo estuvo de segundo con Andoni y es la misma forma de jugar y nos ha dado resultado. Son muy buenos. Andoni se está viendo en Inglaterra e Íñigo lo va a ser, porque lo trabaja todo y lo tiene todo súper controlado. Es muy pesado en todo, nos mete mucha intensidad y va a ser buenísimo.
Mumin, Ciss, Ratiu, Nteka... Son medio desconocidos que terminan dando una versión extraordinaria. ¿Por qué?
La mayoría llegamos desde Segunda, con mucha hambre. Si fichas a una estrella igual no rinde igual porque tenemos que correr como locos, presionar, ser intensos... Y hay que ser humildes también. Aquí vamos al fisio y falta maquinaria, faltan cosas. Tener a gente que viene de abajo, a la que le ha costado llegar, creo que es clave. Yo he ido de Cádiz a Ferrol en autobús sin problema, me meten ahora un viaje en bus y no me cuesta.
En 2018, usted se convirtió en el fichaje más caro en la historia del Rayo.
Costé cinco millones. Y el primer año me costó mucho, veía que no estaba rindiendo y de hecho tuve que apartarme un poco de las redes sociales. Era una responsabilidad el precio que habían pagado. Una presión. Y hasta que no ascendimos a Primera no me quité eso de la cabeza.
En esta Liga de estrellas también hay mucha gente normal, ¿no?
Yo creo que sí. La mayoría es normal. Hacemos nuestra vida normal, tenemos niños, les llevamos al colegio, vamos a ver a nuestros padres y luego pues sí, jugamos al fútbol en Primera División, pero es lo único que hacemos diferente. Somos unos privilegiados.
¿Siempre ha sido pequeñito y rápido?
Siempre, siempre. Pequeñito y rápido. El estirón nunca llegó (risas). De pequeño ya lo era, el más rápido del equipo, el más rápido de clase... Siempre.
¿Le gusta el fútbol?
Cada vez menos. Cada vez veo mucho menos. Nada. Por ejemplo, no vi el Real Madrid - Atlético. Aprovecho para otras cosas. Estoy todo el día con fútbol, fútbol y fútbol y agota, satura un poco. Cuando nos ponen vídeos de otros equipos los compañeros se ríen de mí porque vemos un gol de alguien, digo "qué golazo" y se descojonan. "¿No lo habías visto?", me dicen. Prefiero ver otras cosas con mis hijos o jugar con ellos.
¿Le gusta menos por su trabajo o por el propio fútbol?
Un poco de cada. El fútbol cada vez es más raro, cada vez se entiende menos. Es más físico, hay más intensidad, los rivales te estudian más porque hay millones de sitios para ver partidos... Antes había 5 o 6 partidos a la misma hora y elegías uno. Es diferente, está todo a mano.
¿Entrena más con 32 años que con 22?
Sí, porque ahora me tengo que cuidar más también. Como yo he entrenado con Andoni o con Íñigo no recuerdo haber entrenado nunca. Si no estás bien, estás jodido. Tengo luego un entrenador personal y una nutricionista, porque siempre he comido fatal. Era el típico al que no le gustaban las verduras y que metía a todo patatas fritas. Nunca he estado gordo, porque es genética, pero comía muy mal. Así que cuando ascendimos a Primera con Iraola busqué una nutricionista, y sigo con ella. Me lesiono menos, se nota mucho. Yo comía galletas, zumos de estos de lata, que eran todo azúcar, merendaba un bocadillo, comía con Coca-Cola... Madre mía. Al principio fue chungo, lo pasé fatal, pero fatal, fatal. Estaba deseando comer, y al final te adaptas.
Algo de chocolate.
El chocolate me pierde. De vez en cuando tiene que caer alguno porque sino me vuelvo loco (risas). Hay días que con los niños dices... Los mataba a los dos, y comes un poco para aguantar (risas).

Angel NavarreteMUNDO

¿Qué es Utrera para usted?
Para mí Utrera es todo, me lo ha dado todo. Es el único equipo en el que estuve de pequeño, tengo allí a mis amigos y a mi familia y me gustaría volver en un futuro a vivir. Nos estamos haciendo una casa en el pueblo, mi mujer es de allí, que nos conocimos en el colegio y seguimos, y ahora que veo a niños con la camiseta del Rayo por Utrera me llena de orgullo. Lo normal es que sean del Betis o del Sevilla.
¿Hasta qué edad estuvo en el pueblo?
Yo he hecho toda mi vida allí, desde que empecé en la escuela de fútbol y en el centro infantil hasta el último año de juveniles. Nunca he estado en la cantera del Betis o en la del Sevilla ni había jugado en División de Honor juvenil, siempre estábamos en categorías normales. En juveniles me fui a Ceuta para jugarla, luego volví al año siguiente al primer equipo del Utrera en Primera Andaluza y después al San Fernando, al Granada, al Racing y al Cádiz, donde todo se convirtió en un poco más profesional.
¿Es ahí cuando se da cuenta que puede vivir del fútbol?
Me di cuenta cuando ascendí con el Cádiz de Segunda B a Segunda, hasta entonces había jugado cuatro partidos en Primera con el Granada, pero fue una cosa puntual. Del Granada me fui cedido al Racing, descendimos a Segunda B y después hice la pretemporada con el Granada B, ni siquiera con el primer equipo, no me querían. Y me salió la opción del Cádiz en Segunda B. Tenía 21 o 22 años y pensaba 'bueno, ¿ahora qué?'. Estaba cedido por el Granada y no me sentía importante. Hasta que llegó Álvaro Cervera, que me cambió un poco la vida. Ascendimos a Segunda, lo hice bien ese año y tenía algunas ofertas, incluso de China, y ahí ya vi que sí, que podía vivir de esto.
¿Empezó a pensar en el dinero?
No, porque no había jugado en Primera, que era lo que quería, quería demostrar que valía. Y me llega lo del Rayo, que lo paso mal al principio porque no era titular y luego llega Andoni (Iraola) que me marca mucho. Y esta es mi séptima temporada en el Rayo.
No ha perdido el acento.
No, soy más andaluz que... (Risas). No quiero perderlo nunca. Y de hecho mi hijo nació en Sevilla, pero es más madrileño. Es un niño-pandemia.
¿Nació en 2020?
Sí, nació en junio de ese año, lo teníamos todo organizado para que naciera en Sevilla y encima durante nuestras vacaciones de verano, pero de repente nos confinaron y fue todo un poco caos. Mi mujer se fue porque el parto se lo llevaban todo en Sevilla, a mí me hicieron un papel para bajar, el niño nació allí, yo subí a Madrid al día siguiente porque se reiniciaba la Liga y a las dos semanas subieron ella y el niño. Siempre con PCRs.
¿Pasó miedo?
Sí, por el momento del parto, por el virus... Mucho miedo, porque es un niño pequeño, teníamos que tener mil cuidados por quién se le acercaba, hacer test a todo el mundo que entrara en casa... Un poco acojonados porque no sabíamos cómo podía afectar ese virus y había mucho miedo en general con el tema del Covid. Mis padres venían a vernos, pero siempre con las PCRs. Fue una locura.

Angel NavarreteMUNDO

¿Sus padres siguen trabajando?
Mi padre era y es carpintero. No se ha jubilado. Si yo fuese Cristiano Ronaldo todavía, pero no soy Cristiano Ronaldo (risas). Es su trabajo.
¿En su momento le tocó trabajar con él?
Sí, si los estudios no iban muy bien pues te hacían ir a trabajar. Ahí me di cuenta de que no quería ser carpintero, así que empecé a estudiar. Vi que esa vida no era la mía y no me gustaba. Hice Bachillerato mientras estaba en el Utrera, hice la selectividad, me metí en el Grado Superior de Educación Física y estuve un año hasta que fiché por el Granada y ya era todo un poco caos. A nadie le gusta estudiar, ¿no? Pero yo en ningún momento pensaba que fuera a ser futbolista.
Dice usted que es muy andaluz, ¿muy 'capillita'?
Sí, mucho (risas). En mi pueblo se vive mucho la Semana Santa, yo de pequeño era nazareno, sigo en mi hermandad, mi hijo también está apuntado... Se vive mucho. Esta semana ha empezado la Cuaresma y en estas fechas echo de menos estar allí y vivir todo de cerca. Cuando jugaba en Granada me iba por las tardes a mi hermandad.
De Utrera son, entre otros, Dani Ceballos y José Antonio Reyes. Este último es su ídolo, ¿no?
Sí, de siempre. Era Dios para los niños de Utrera. Cuando se fue al Arsenal, luego al Madrid... Le veías en sus coches, que iba muchísimo por el pueblo. Dicen que a los andaluces nos cuesta mucho salir de ahí abajo porque la vida se vive de otra manera. Era un Dios para nosotros.
¿Iba a verle en directo?
Sí, había ido a Sevilla a verle. Y el día que tuvo el accidente yo bajaba de Madrid a Cádiz para verle con el Extremadura contra el Cádiz. Yo estaba en el Rayo y la Liga ya había terminado, y como tengo muchos amigos allí pues cuadramos para ver el Cádiz-Extremadura. Íbamos de camino en el coche y mi novia vio la noticia en el móvil. Al principio no pensábamos que fuera a ser algo tan grave, pero luego nos quedamos en shock.
¿Tenía amistad con él?
No, de hecho por ejemplo yo le veía por Utrera y me daba vergüenza pedirle una foto. Era un Dios. Para el pueblo, con lo que significaba Reyes, fue un shock tremendo. Te afecta, encima el accidente fue casi entrando a Utrera, y cada vez que paso por aquí me acuerdo de todo.
De Utrera a Madrid hay mucho cambio.
Sí. A ver, a mi ya de Utrera a Granada me costó (risas), pero estaba a dos horas. Fue difícil de Granada a Santander, por ejemplo, que estaba en la otra punta de España, un clima diferente... y en Madrid fue algo más fácil, aunque vivía muy cerca de la ciudad deportiva porque yo necesitaba estar cerca, tener mi pequeño pueblo dentro de la gran ciudad.

Fabio Capello: “La arrogancia de Guardiola le ha costado varias Champions”

Actualizado Jueves, 6 marzo 2025 - 21:28

Fabio Capello (1946) pasea por el hotel Palace de Madrid como si fuera su casa. Los empleados le saludan, él ejerce de guía por sus pasillos y el agua con gas le espera en la mesa de la sala Matahari (yo no elijo los nombres) antes de que se siente a charlar con EL MUNDO. La leyenda italiana está en la ciudad como embajador de los premios Laureus, cuya gala se celebrará el 21 de abril en el Palacio de Cibeles con gran presencia española entre los nominados (selección masculina de fútbol, Real Madrid, Aitana Bonmatí, Lamine Yamal, Carlos Alcaraz…).

El ex entrenador de Milan y Real Madrid, entre otros, cita a Nelson Mandela para explicar su vinculación con los Laureus ("Como él, creo firmemente que el deporte tiene el poder de cambiar el mundo") y demuestra su amor polideportivo comentando el último partido de voleibol que ha visto y recordando sus tiempos como fotógrafo submarino "cuando era joven, ya no tengo ni fuerzas ni tiempo", explica, casi resignado. Desde su retirada de los banquillos, en 2018, es comentarista estrella de la tele italiana y da charlas a empresas. "Me llaman de todos sitios", refunfuña con media sonrisa.

Siendo un hombre culto y con fama de bon vivant, ¿no le apetecía desengancharse del fútbol y dedicar su jubilación a cualquier otra cosa?
El problema es que el fútbol me viene natural aunque no quiera. Intento hacer cosas diferentes. Viajar, estar con gente, leer mucha Historia... Antes sólo tenía tiempo en verano para disfrutar de todo esto y ahora tengo algo más, pero tampoco mucho. Al final, eres lo que eres y yo soy un futbolista y un entrenador. No puedo evitarlo.
Un entrenador que, tras recoger el testigo de Sacchi y ganar la Champions con el Milan, dirigió al Real Madrid dos veces y en ambas ocasiones ganó la Liga (96-97 y 06-07) y duró sólo un año. ¿Cómo se explica esto?
Cada una fue diferente. La primera vez, ganamos el título y me llamó Berlusconi para pedirme que volviera a Milán. Se lo debía por la oportunidad y la confianza que me había dado al principio de mi carrera como entrenador. Por eso regresé. Se lo expliqué al presidente, Lorenzo Sanz, me entendió y así empaté las cosas con Berlusconi. La segunda vez, volví a ganar la Liga pero el club se había precipitado. En un momento de muchas dificultades que pasamos a mitad de temporada, ficharon ya a otro entrenador para el año siguiente (Bernd Schuster) y aunque luego remontamos y fuimos campeones, me echaron. La verdad es que no tenía buena relación con el presi, Ramón Calderón, y fue bastante bonito ganar esa Liga y demostrar que no sabía mucho de fútbol. El Madrid llevaba tres años sin ganar un título y decide despedir al que les da la Liga…
El trasfondo ambas veces fue que usted era un técnico defensivo y estricto en un estadio que pedía fútbol de ataque y unos vestuarios llenos de estrellas con una actitud, digamos, laxa.
Hay mucho tópico con eso de los estilos. Yo jugaba para ganar. Punto. Y ganaba. La cosa más importante para mí, la primera palabra que siempre salía de mi boca al llegar a un vestuario, no era defensa ni ataque, era respeto. El respeto por encima de todo. Todos tenemos problemas, todos podemos quejarnos, pero el respeto hacia la gente que trabaja en el club, hacia el staff y hacia el compañero es la base de todo. No quería retrasos, no quería malos gestos, no quería sobrepeso. A partir de ahí, para mí sólo existen el campo y el entrenamiento. Me da igual tu nombre. Este estilo lo cogí de Helenio Herrera, que siempre decía que se juega como se entrena. Pero a partir de ahí, cuando se duchaban y se iban a casa, cada uno era libre de hacer la vida que quisiera.
Su primer Madrid era el de la Quinta del Ferrari. Mijatovic y Suker nunca han ocultado que les gustaba salir con frecuencia.
Sí, pero luego entrenaban muy bien. Mi primera pelea con ellos fue porque les quité la botella de vino de las comidas. Protestaron, negociamos y me pidieron por favor que al menos les dejara tomar una caña antes de cenar. A eso les dije que sí [risas]. Pero la más gorda fue cuando vino un directivo y me dio el nombre de tres jugadores que habían salido por la noche.
¿Quiénes?
No te lo voy a decir y te explico por qué. Estábamos en un momento clave, recuperando puntos al Barça y me cogí un gran cabreo. Al día siguiente reúno a todo el equipo antes del entrenamiento y empiezo a echarles la bronca: "Aquí hay jugadores que no son deportistas serios, os gusta demasiado la noche, os da igual ganar y esto no puede ser porque es una falta de respeto al resto. Tú, tú y tú no podéis seguir con nosotros". Y en esas sale Fernando Hierro y dice: "Míster, déjelo, estuvimos todos". Me mató, sólo le pude decir: "Serás hijo de puta". Y a entrenar como si nada hubiera pasado [risas].
¿Es cierto que Raúl se quejó de que Mijatovic y Suker no le pasaban?
No sólo es cierto que se quejó, es cierto que no se la daban. Al principio le dije que eso era una tontería, pero después de cuatro o cinco partidos fijándome vi que era descarado. Llamé a Pedja y Davor y me lo negaron todo, pero les puse el vídeo: "Venid para acá. Mira, mira, mira, mira, mira, mira. Todos esos pases claro no se los habéis dado". "No le hemos visto", me decían. ¿Ninguna? Les exigí que no volviera a pasar y a los tres partidos ya estaban otra vez igual. Esta vez ya me puse serio y les dije que si pasaba una sola vez más, uno de los dos se iba al banquillo. Sólo así pararon.
El ex entrenador italiano, en el hotel Palace de Madrid.

El ex entrenador italiano, en el hotel Palace de Madrid.

Ese verano vuelve al Milan y el Madrid gana la Séptima la temporada siguiente. ¿No le dio rabia?
No, porque hice lo que debía, pero parte de esa Champions es mérito mío porque ese Madrid llevaba tres años sin ganar nada cuando yo llegué y construimos un equipo nuevo y campeón con chavales, como Víctor [Sánchez del Amo] o Álvaro [Benito], hasta su lesión, y buenos fichajes. Porque no era un Madrid con tanto dinero como ahora y teníamos que acertar mucho. El fichaje que lo cambia todo es el de Roberto Carlos al Inter, que todavía no entiendo cómo pasó.
¿Por qué?
Acababa de fichar por el Madrid, aún estaba en Milán, me llama un representante y me dice: "Fabio, el Inter vende a Roberto Carlos". Respondí: "No es verdad, nadie es tan tonto". Y me insiste: "Te lo prometo y cuesta 500 millones de pesetas". Yo no me lo podía creer, es que ni siquiera era caro. Le dije que sólo me lo creía si me mandaba un fax con los papeles del Inter escritos y firmados. Eran las cuatro de la tarde y a las ocho me llegó el fax a casa. De verdad pensaba que era una broma. Llamé de inmediato a Lorenzo Sanz y le dije que viniera en el primer vuelo, porque como se supiera que lo vendían a ese precio iba a ser la guerra. A las 11 de la mañana del día siguiente estaba todo firmado. Fue el fichaje más rápido de la historia, pero es que una oportunidad así te cambia el destino. A veces el fútbol es incomprensible… porque está lleno de gente que no lo entiende.
Su segunda etapa fue la famosa Liga del clavo ardiendo, el Tamudazo y los goles decisivos de Reyes.
Aquello fue, de verdad, una remontada única e histórica en la que superamos muchos problemas.
Era el ocaso de los Galácticos, una idea de equipo que chocaba con usted.
No, no, ya ni Galácticos ni nada. Zidane y Figo ya no estaban. Roberto Carlos ya estaba acabando y tuvimos el problema de Beckham. Había firmado ya para irse a Los Ángeles y en el Madrid eso no había gustado nada porque le habían ofrecido renovar, así que Calderón y Mijatovic me pidieron que no volviera a jugar. Al principio obedecí, pero después de diez días viendo que Beckham entrenaba, entrenaba y entrenaba como el que más pese a estar apartado, dije: "Hasta aquí. Es un jugador de Madrid y va a jugar". No sentó muy bien en el club, pero me dio igual. Era lo justo.
Y estaba Ronaldo.
El mejor jugador al que he entrenado. Lo eché.
¿Cómo se despide a uno de los más grandes de la Historia?
Soy yo. Él estaba gordo, no quería bajar de peso y le gustaba demasiado la vida alegre. Además, lo peor no era eso, era que arrastraba a esa vida a los compañeros de equipo y me acababa creando un problema aún más grave. Le di la opción de adelgazar y comportarse, no quiso, fuera. No hay más. Pero igual que te cuento esto, te digo que Ronaldo, sin las lesiones y cuidándose, hubiera sido el número uno de la Historia, al nivel de Messi y Maradona. Por un lado no pudo y por otro no quiso. Hay futbolistas que son así. ¿Recuerdas a Guti?
Claro.
Un talento increíble, podía haber sido lo que le diera la gana. Yo hablaba con él todo el rato: "¿Por qué no te sacrificas un poco, llevas un tiempo una vida ordenada y con 36 años, cuando lo hayas hecho todo, ya te dedicas a disfrutar?". Y él me respondía: "Míster, hay que pasarlo bien ahora que luego es tarde". No hubo manera de convencerle. Y era talento puro porque mira la carrera que hizo sin poner interés. Por jugadores como Ronaldo o Guti me gusta destacar siempre lo importantísimo que ha sido Raúl en el Madrid. Cuando el equipo estaba durmiendo, él se ponía a correr, a presionar y los despertaba a todos. No tenía el talento puro de los otros, pero era tan inteligente y tan ambicioso que daba lo mismo. Ese es el futbolista que yo quiero.
El que lidia ahora con las estrellas del Madrid es su alumno Carlo Ancelotti.
Pero lo lleva de maravilla. Es el mejor del mundo en eso. Carlo ha sido inteligente como jugador y ahora es inteligentísimo como entrenador. Entrenar al Madrid no es fácil y a un Madrid con muchas estrellas es aún más difícil, pero él lo hace, como decís aquí, de puta madre. A veces la gente que no sabe de fútbol le desprecia, pero los que sabemos lo tenemos muy claro. Sabe cuándo necesita hablar alto y cuándo de cachondeo. Esa es la inteligencia que le ha permitido triunfar en todos los sitios. Como jugador, él se retira conmigo, en el Milan, y le ofrezco incorporarse de inmediato a mi equipo, pero ya tenía un compromiso con Arrigo [Sacchi] para ser su ayudante en la selección italiana. Como verás, los dos entrenadores que mejor le conocíamos ya sabíamos el gran técnico que iba a ser.
¿Será capaz de encontrar la fórmula para que Mbappé y Vinicius den su máximo nivel a la vez?
Seguro. Los grandes futbolistas siempre pueden jugar juntos… [Capello medita unos segundos]. Bueno, igual eso es un tópico. Cuando tuve en el Madrid a Van Nistelrooy y Ronaldo pensé: "Estos dos me meten goles, los pongo juntos y ya se arreglarán". Fueron titulares tres partidos y perdimos los tres. Así que los grandes futbolistas pueden jugar juntos menos Van Nistelrooy y Ronaldo [risas]. Ahora Mbappé se ha adaptado y ya no va a bajar el nivel porque es así de bueno. Vini tiene que lograr que no le afecte todo el ruido que hay a su alrededor. En lo del racismo tiene más razón que un santo, pero se descentra con mucha facilidad con cosas deportivas: los rivales, la grada, los gestos… Tiene mucho carácter y eso es bueno si sabe enfocarlo sólo al juego porque el talento le sobra.
Sin embargo, usted defendió el Balón de Oro a Rodri.
Sí, creo que fue el justo ganador: la Premier, la Eurocopa... Todo el mundo ha visto que es el director de orquesta de cada equipo en el que juega, que sin él todo funciona peor. ¿No estás viendo al City ahora?
Sí, claro. Usted nunca ha sido muy guardiolista, ¿está disfrutando esta caída?
[Risas] No, no, para nada. Además yo valoró mucho a Guardiola como entrenador, ha hecho cosas maravillosas. Yo he vivido tres revoluciones en el fútbol, una cada 20 años o así: el Ajax de Cruyff, el Milan de Sacchi y el Barça de Guardiola. No tengo ningún problema en decirlo.
El embajador de los Premios Laureus posa para la entrevista.

El embajador de los Premios Laureus posa para la entrevista.

Entiendo, pues, que el choque es más personal que futbolístico, ya discutieron cuando coincidieron como entrenador y jugador en la Roma.
No discutimos nada. El vino a decirme cómo tenía que hacer mi trabajo y yo le respondí: "Ponte a correr y luego hablas". Es que andaba por el campo y yo no iba a sacarle antes que gente que tenía muchas cosas mejor que él. Sin más. Ahí se acabó el debate. ¿sabes lo que no me gusta de Guardiola? Su arrogancia. La Champions que ganó con el City fue la única en la que no intentó nada raro en los partidos decisivos. Pero todos los demás años, en Manchester y en Múnich, en los días clave siempre quería ser el protagonista. Cambiaba cosas y hacía inventos para poder decir: "No ganan los jugadores, gano yo". Y esa arrogancia le ha costado varias Champions. Yo lo respeto, pero eso lo veo claro. Además, aunque eso ya no es culpa suya, ha hecho un daño tremendo al fútbol.
¿Por qué?
Porque todo el mundo se ha pasado 10 años intentando copiarle. Eso se ha cargado el fútbol italiano, que ha perdido su naturaleza. Yo decía: "¡Parad ya, no tenéis los jugadores de Guardiola!". Además se impuso la idea absurda de que jugar bien sólo era eso. Toque, toque, toque, toque, toque, toque, toque, toque... ¡Ahora en el fútbol italiano el portero juega el balón! Un desastre y además un aburrimiento que ha espantado a mucha gente del fútbol, les basta con ver los highlights. ¿Para qué vas a ver 90 minutos de pases y pases horizontales sin lucha, sin carreras…? Por suerte el fútbol está cambiando. Lo ha cambiado, la primera, España al ganar la Eurocopa con dos extremos y jugando rápido.
Supongo que está al día de la que hay montada en España con los árbitros.
En España, en Italia, en Francia… Donde menos en Inglaterra, por cultura, y ya empiezan a caer en esto también.
¿Cómo valora que el Real Madrid diga que existe una campaña arbitral en su contra?
Yo no creo en esas cosas. Al Madrid, como a todos, un día le perjudican y otro le favorecen y no es algo premeditado. Lo que pasa es que si hablamos de lo que ha pasado con los árbitros y el Barcelona, es normal que la gente sospeche porque todo lo demás son sólo teorías, pero que el Barcelona pagó al vicepresidente de los árbitros está demostrado.
Sus dos etapas en el Madrid coincidieron con esos pagos a Negreira. ¿Alguna vez sospechó?
No, ¿cómo iba a pensar algo así? Ni se me pasaba por la cabeza que alguien pudiera hacer eso.
Bueno, usted vivió un caso similar en Italia, el Calciopoli, en el que varios equipos fueron sancionados por manipular las designaciones arbitrales. La más castigada fue la Juventus que usted dirigía, a la que descendieron a segunda y le quitaron dos ligas.
Eso fue… [Resopla] Ganamos el título porque teníamos un equipazo, no necesitábamos ayudas ni teníamos ni idea de lo que podía estar haciendo la directiva. De todos modos, las sanciones fueron poco serias, porque se demostró que eran todos los clubes grandes de Italia y a unos nos castigaron mucho más que a otros. Lo del descenso, sin se hizo que se pague, lo injusto fue que nos quitaran los scudettos porque fueron legítimos. En la final de ese Mundial 2006, Italia-Francia, había nueve jugadores de la Juventus. Éramos los mejores.
¿Le sorprende que no haya habido castigo deportivo al Barça?
Sí, me sorprende mucho que no haya pasado nada. La justicia normal va lento, vale, ¿pero para qué está la justicia deportiva? Es un caso muy grave y no se entiende que el Barcelona pueda salir de algo así sin ninguna sanción, me da igual los años que hayan pasado, que tampoco son tantos.
Álvaro Negredo cuelga las botas a los 39 años

Álvaro Negredo cuelga las botas a los 39 años

Actualizado Jueves, 6 marzo 2025 - 16:07

El futbolista español Álvaro Negredo, de 39 años y que estaba sin equipo desde su salida del Real Valladolid al final de la pasada temporada, anunció este jueves su retirada del fútbol.

"Gracias fútbol", señaló Negredo, formado en las categorías inferiores del Real Madrid, en un vídeo publicado en las redes sociales en el que llega a un vestuario, se quita las botas y las cuelga.

Con dos décadas en el fútbol profesional, el 'Tiburón' Negredo jugó en el Rayo Vallecano, Sevilla, Manchester City, Valencia o Cádiz, entre otros. Su última estación fue el Real Valladolid, con el que logró el ascenso a Primera División la pasada temporada.

Como internacional, Negredo jugó 21 partidos con España y marcó diez goles. Formó parte de la Roja que ganó la Eurocopa 2012, último trofeo del ciclo dorado que incluyó los triunfos en el torneo continental de 2008 y en el Mundial 2010.

Negredo, un delantero centro potente, marcó 290 goles en 755 partidos como profesional.

Pedri, ante la supervivencia del Barça: "Sczcesny nos ha salvado muchas veces"

Pedri, ante la supervivencia del Barça: “Sczcesny nos ha salvado muchas veces”

Actualizado Miércoles, 5 marzo 2025 - 23:57

En Da Luz, Raphinha repitió en su papel de héroe, marcando otra vez el gol que le dio el triunfo al Barça ante el Benfica. Pero incluso por encima del brasileño, que sigue atravesando un momento de juego muy dulce, quien se alzó como la figura clave de los azulgrana fue un Wojciech Szczesny que se resarció de la mala velada vivida en su última visita a Lisboa, en la que encajó cuatro goles, dejando la portería a cero frente a un rival que llegó a tener hasta ocho ocasiones muy claras de gol. Muy especialmente, desde que Pau Cubarsí, con 18 años y 42 días, se convirtió en el segundo expulsado más joven de la historia de la Champions, solo por detrás de Celestine Babayaro.

"La última vez no se fue muy contento de aquí y hoy Szczesny nos ha salvado muchas veces. Sobre todo, recuerdo una en los primeros minutos, de esas en que, si marcan, empiezas el partido mal. Para muchos es muy grande y es muy agradecido tenerlo con nosotros", señaló tras el partido en declaraciones a Movistar Liga de Campeones un Pedri que, por su capacidad de llevar de cabeza a los rivales con su capacidad para conservar el balón y templar el juego, acabó por llevarse el MVP del partido. "Él ha conseguido el trofeo, pero creo que me puedo llevar la mitad a casa", bromearía por su parte tras el partido el polaco, a quien nada parece capaz de sacarle de un gesto calmado, casi imperturbable.

"Estamos muy felices, pero el trabajo no ha terminado todavía. Queda un partido y tenemos que acabarlo de manera profesional, como hemos hecho hoy", recalcó el arquero barcelonista, quien tuvo palabras de elogio para la actitud mostrada por todo el equipo. "Hemos entendido lo que teníamos que hacer, no podíamos jugar abiertos, hemos estado compactos y hemos evitado sus contraataques. Ha sido un gran esfuerzo por parte de todos y hemos demostrado que podemos ganar luchando. Se ha visto la otra cara que también tiene este equipo", recalcó el polaco, quien está más que convencido de sus capacidades. "Lo mejor está por llegar", advirtió.

"Lo tengo en el Fantasy y creo que me ha dado bastantes puntos", apuntó por su parte un Raphinha tan feliz como extenuado al término del partido. "Es imposible no estar cansado después de un partido como este. Teníamos una idea y la expulsión lo cambió todo", apuntó el brasileño. "Lo que me pasó por la cabeza es que iba a ser aún más complicado, que íbamos a sufrir y que tendríamos que defender para lograr la victoria. Al final, nos llevamos un resultado muy importante para Barcelona", abundó el delantero.

"Estoy muy orgulloso. Después de jugar con uno menos desde el minuto 22, con uno menos, hemos visto una gran actuación del equipo", valoró tras el duelo un Hansi Flick que repartió elogios entre todos. "La mentalidad ha sido clave, hemos tenido un buen portero, que ha estado fantástico para nosotros y lo hemos hecho genial. Hemos defendido como una unidad y estoy muy contento", insistió el alemán, quien, además, quiso destacar también el juego de Pedri. "Ahora mismo, está a un nivel brutal, increíble, y estamos muy felices de tenerlo", apostilló. El canario, mientras, advirtió que aún queda trabajo por hacer en Montjuïc. "Estamos muy satisfechos por cómo se ha dado el partido, pero aún queda la mitad del trabajo. Hay que ganar en casa y pasar ronda", sentenció.

Un Liverpool con mil vidas deja en nada el recital del PSG

Un Liverpool con mil vidas deja en nada el recital del PSG

Es un deporte cruel el fútbol y a veces se ceba con quien hace del juego ofensivo una sinfonía casi perfecta. El PSG remató 28 veces y botó 14 saques de esquina frente al Liverpool antes de caer fulminado por un disparo de Harvey Elliott. Resultaría superfluo juzgar la justicia o los merecimientos. Aún más absurdo reducir una actuación memorable a la demoledora lógica del gol. Pero el acierto, al fin y al cabo, es lo que único que cuenta. [Narración y estadísticas (0-1)]

Al Liverpool le bastó un balón colgado hacia la cabeza de Darwin Núñez y un zurdazo de Elliott en el minuto 87 para consolidar su fama de superviviente. También para destrozar los sueños del PSG, que no pudo acumular más méritos para acudir a Anfield en ventaja. Grande o pequeña. Como su fútbol o como su puntería.

Poco más se puede reprochar a Luis Enrique, con un 4-3-3 con tres fabulosos mosqueteros: Khvicha Kvaratskhelia, Bradley Barcola y Ousmane Dembélé. Desde el arranque, el ex barcelonista iba a mostrarse imparable. Desde el perfil derecho o acelerando por el centro. Pasado el cuarto de hora ya forzó un saque de esquina, que él mismo botaría para gestar un golazo de Kvaratskhelia. Claro que merecía el 1-0 el PSG, pero desde el VAR descubrieron un pie adelantado del georgiano.

Precisión, velocidad, fantasía

Con semejante torrente, bastante hacía el Liverpool con sujetarse los machos en torno a Alisson Becker. Y en depositar su fe en Davide Massa, el árbitro italiano que hizo oídos sordos a las reclamaciones por un penalti sobre Kvaratskhelia y por un empujón de Ibrahima Konaté sobre Barcola que bien pudo juzgarse como tarjeta roja. Cuando se cumplía la media hora, llegó otra triple ocasión local, resuelta entre Alisson, decisivo ante Dembélé y dos malas decisiones de Barcola.

Si algún osado quisiera incluir el fútbol entre las bellas artes, bien podría tomar nota de ese primer tiempo del PSG. Un festival de precisión, velocidad, ambición y fantasía. No fue fútbol moderno, sino fútbol eterno. Empujaban los hombres de Luis Enrique en busca de su sexta victoria consecutiva en la Champions, un hito inalcanzable para ellos desde 1995. Pero si sus cinco triunfos previos se saldaron con 21 goles, el Liverpool alcanzó el descanso con el 0-0. Las dos últimas ocasiones de Kvaratskhelia las taponó Alisson gracias a su soberana categoría.

Los reds no sabían por dónde empezar para contener sus vías de agua. Su inferioridad en el centro del campo se acentuaba por culpa de Achraf Akimi, que abandonaba el lateral para escoltar a Vitinha y Fabián Ruiz. El portugués dictaba el tempo y el español sacaba la zurda como el solista su violín. En caso de pérdida, que alguna había, la línea de presión, perfectamente sincronizada, actuaba de inmediato para borrar al adversario.

Alisson busca el contragolpe con un saque rápido en París.

Alisson busca el contragolpe con un saque rápido en París.AFP

No hubo rastro de Mo Salah, el delantero directamente implicado en 52 goles tras 39 partidos. Nuno Mendes no le dio opción. Luis Díaz y Diogo Jota correteaban hacia atrás, presas del pánico. Arne Slot, comandante de un barco a la deriva, sólo podía confiar en un último recurso: el cansancio del rival. Y la segunda parte le dio toda la razón.

Claro que el PSG siguió disparando con peligro, gracias a Kvaratskhelia y a un intento de córner olímpico de Dembélé salvado bajo palos por Dominik Szoboszlai. Sin embargo, la orquesta parisina ya dejaba alguna nota fuera del compás. No empujaba con la misma energía, ni se protegía con tanto orden.

Luis Enrique, más consciente que nadie, retiró a Barcola para dar paso a Désiré Doué, un chico de 19 años que obligó a Alisson a otro esfuerzo descomunal. Corría el minuto 83 y Dembélé aún probó al guardameta brasileño con su intento postrero, a mitad de camino entre el centro y el remate. No había medias tintas que valiesen. Bien lo sabían Núñez y Elliott.

El Manchester United y su ruina deportiva y económica: 450 despidos y lejos de los puestos europeos

Actualizado Miércoles, 5 marzo 2025 - 22:31

El Manchester United no es solo uno de los equipos con mayor fama mundial, hasta el punto de que, hace apenas dos años, tenía el mayor número de seguidores del mundo en Facebook, solo por detrás del Madrid y del Barcelona. También es uno de los equipos más quebrados. El club que vista hoy (18.45 horas) el estadio de Anoeta para enfrentarse a la Real Sociedad en la Europa League tiene un pasado glorioso, pero un futuro marcado por el peligro de la suspensión de pagos.

Hace 15 años, el United era el segundo club de fútbol del mundo que generaba más ingresos, sólo por detrás del Madrid, según la consultora Deloitte. Hoy es un barco al borde del hundimiento que ha perdido 300 millones de libras (casi 375 millones de euros) en los últimos tres años.

La situación es lo suficientemente desesperada como para que el club esté en peligro de incumplir esta misma temporada la regulación financiera de la Liga de Fútbol inglesa, lo que podría implicar la pérdida de puntos, la intervención de sus finanzas, o incluso, en el peor de los casos posibles, la bajada de categoría. Los problemas del Manchester United no son sólo con las autoridades deportivas británicas. Si el equipo no mejora sus estados financieros, también violará las normas de la UEFA.

La llegada en 2024 al club del multimillonario Jim Ratcliffe no ha arreglado las cosas, a pesar de que su entrada en el capital del United como socio minoritario con cerca del 30% de las acciones fue vista por una parte de la afición como la luz al final del túnel.

Ratcliffe lo tenía todo. Había nacido en el área urbana del Gran Manchester, y era un socio de probada fidelidad al equipo. Para una hinchada ferozmente leal a las raíces locales del club, Ratcliffe era la antítesis de la familia de multimillonarios estadounidenses Glazer, que llevan controlando la entidad desde que la compró por 800 millones de libras (casi mil millones de euros) en 2005.

Los hinchas jamás han tragado ni en pintura a los Glazer, así que el aterrizaje de Ratcliffe, máxime cuando se acordó que se encargaría de supervisar los aspectos deportivos, fue saludado con una oleada de optimismo. Pero el héroe local también, llegó con las tijeras de podar gastos, en especial de personal, lo que volvió a hundir en la depresión a los pobres fans. Además, el Machester United no tiene un problema de gastos de personas, dado que invierte en esa partida menos que la media de los equipos de la Premier League.

El problema del United es muy básico: no gana, y no se clasifica para la Champions. Sin esas dos premisas, no consigue llenar el estadio de Old Tratford, y no logra derechos de retransmisión sustanciales. Y, si no genera caja, el equipo es incapaz de hacer frente a una deuda monstruosa. El United tiene beneficios operativos. Pero eso no sirve de mucho cuando se deben 731,5 millones de libras, o sea, 875 millones de euros. La pasada semana fueron despedidos 200 trabajadores, el año anterior se prescindió de 250.

El problema de la deuda del equipo es consecuencia, precisamente, de la adquisición por los Glazer, que la financiaron por medio de deuda que después cargaron al club, poniéndole una losa de 500 millones de libras. En estos 20 años, el United ha pagado 750 millones de libras en intereses, para encontrarse con que debe prácticamente el 50% que cuando fue adquirido.

El Metropolitano, aspira a ser la mayor caldera rojiblanca de la historia: "No recuerdo una cosa igual, se hubieran llenado cuatro estadios"

El Metropolitano, aspira a ser la mayor caldera rojiblanca de la historia: “No recuerdo una cosa igual, se hubieran llenado cuatro estadios”

"Siempre es un estímulo, nuestra gente nos empuja y nos da energía, hace que los esfuerzos no se sufran". Así pedía Diego Simeone a su afición que convierta el Metropolitano en una caldera para el partido de vuelta ante el Real Madrid del que saldrá el cuartofinalista de Champions. Lo hacía decepcionado por el resultado y con un ojo en el Getafe. "Ya pensaremos en la vuelta, con el apoyo de nuestra gente, será un partido importante", insistía.

Y la gente no ha necesitado de la llamada de su entrenador. En el Bernabéu, 3.800 rojiblancos acompañaron al equipo y de esos, unos 1.000 llegaron descendiendo desde Plaza Castilla hasta el coliseo blanco. Sin incidentes reseñables salvo algún conato de enfrentamiento con la afición blanca que estaba en los bares de la calle Rafael Salgado. El Atlético espera que el miércoles batan el récord de asistencia al Metropolitano.

Sería la segunda vez que el Real Madrid provocase ese llamamiento. En el derbi liguero, 70.112 espectadores acudieron al estadio rojiblanco. Se superó el anterior récord que se alcanzó en la vuelta de Champions en los octavos de final ante el Inter de Milán la temporada pasada con 69.196 asistentes. Dependerá también de la lluvia, inclemencia que suele afectar a los fans de voluntades más débiles.

No obstante, las entradas se agotaron hace varios días e incluso está costando atender a las peticiones de los propios jugadores. La más barata son 60 euros y la más cara, 350. De esas, el Atlético ha reservado 3.400 para la afición visitante, el 5% del aforo que es lo que obliga la UEFA en los duelos europeos que se situará, como siempre, en lo alto del fondo norte, en el mismo sector que estuvieron los rojiblancos en el Bernabéu.

Desde las peñas rojiblancas prevén un día histórico que comenzará con las previas en los alrededores del estadio, el recibimiento al equipo y, por supuesto, un tifo que responda al de "Yo te quiero ver campeón" que exhibió el Real Madrid en el Bernabéu. "No recuerdo una cosa igual, se hubieran llenado cuatro estadios", explica a EL MUNDO, Eduardo Fernández, presidente de la Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid.

Desde la agrupación calculan que vendrán entre 8.000 y 10.000 aficionados de fuera de Madrid y en torno a las 400 peñas. "Hay gente que tiene en el calendario dos partidos al año, pero este es especial", apunta el directivo y cuenta que hay muchos rojiblancos que andan a la "busca y captura" de una entrada para el derbi europeo que, esta vez, esperan llevarse no solo el duelo sino la eliminatoria. "Les tenemos muchas ganas en Champions", apostilla el directivo.

Duelo histórico

Los aficionados del Atlético saben que el duelo histórico por excelencia en España siempre ha sido el Real Madrid - Atlético, que lo del Clásico surgió después. "Ganar al vecino tiene un valor añadido y siempre se disfruta más que ganar a otro", explica. Para el público y para los jugadores, que se quedaron con mal sabor de boca con el resultado en el Bernabéu. "Me voy recaliente porque después del gol de ellos hicimos un buen partido hasta el segundo gol", explicó Giménez y añadió "ahora al Metropolitano con nuestra gente y a meterles".

Que no se malinterpreten las palabras del central rojiblanco que nadie quiere que se repita lo que ocurrió en el derbi de liga que, desde las peñas, lo condenan firmemente. "Rechazamos cualquier violencia venga de donde venga y esperamos que no se repita algo como aquello. Al final, siempre son un grupito muy pequeño que echa barro a este mundillo", explica Fernández. El miércoles revancha europea en la mayor caldera rojiblanca de la historia.

Muere a los 31 años el árbitro palentino David García de Loma

Muere a los 31 años el árbitro palentino David García de Loma

Actualizado Miércoles, 5 marzo 2025 - 13:50

David García de la Loma, árbitro palentino de 31 años, ha muerto este martes después de una larga enfermedad, según ha comunicado la Real Federación Española de Fútbol y ha informado Efe.

García de la Loma logró el ascenso a Segunda RFEF durante la temporada 2020/20221, pero no pudo debutar en esta categoría ya que le detectaron un cáncer, concretamente un sarcoma sinovial.

A raíz de la enfermedad, el colegiado sufrió la amputación de un brazo, pero no cesó en su empeño de continuar con su pasión, el arbitraje, hasta volver a los terrenos de juego en 2022.

El 10 de septiembre de ese 2022, David García de la Loma arbitró, en Segunda RFEF, el encuentro entre el Atlético de Madrid 'B' y el Don Benito, un momento para el recuerdo del arbitraje español y donde ambos equipos le entregaron una camiseta conmemorativa y se llevó el reconocimiento del público.

La Real Federación Española de Fútbol ha destacado su "ejemplo de lucha, constancia y amor por el arbitraje" y ha confirmado que esta semana sus compañeros portarán brazaletes en todas las categorías negros como homenaje a su figura.