El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

Rafael Louzán viaja a Barcelona con la Copa que distingue al campeón de Liga. Si el Real Madrid no gana este domingo en el Camp Nou, el presidente de la Federación Española entregará el trofeo al equipo de Hansi Flick. Si no es hoy, será la próxima semana. El Barça, un campeón en diferido.

Un empate le sirve a un equipo lanzado y que espera volver a contar con la eficacia de Raphinha. Enfrente estará un rival dividido por las peleas de unos jugadores que han manchado vergonzosamente la imagen del club. Un equipo al que se le cuestiona todo, hasta la autoridad de un entrenador que conoce su fecha de caducidad. Álvaro Arbeloa nunca se imaginó un final de temporada tan frustrante. El pasado domingo se salvó de hacer el pasillo al Barça, pero ahora acude a un campo con un público que se ha divertido durante toda la semana con la pelea entre Valverve y Tchouaméni.

Ayer, el entrenador salió en defensa de sus jugadores, asegurando que está muy orgulloso de ellos, porque han pedido perdón y asumido sus errores. También aclaró que él es responsable de no haber solucionado a tiempo este conflicto. No ha sabido gestionar bien a ese vestuario y eso lo refleja la contundencia con la que ayer criticó a un entorno nocivo: «Que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición para el Real Madrid y una deslealtad al escudo».

Pasar página

Arbeloa quiere pasar página, pero sabe que nada volverá a ser igual después de los últimos y lamentables sucesos. Una derrota humillante esta noche podría generar un clima de alta tensión para el partido del próximo jueves contra el Oviedo en el Bernabéu. Pitos contra los jugadores y el palco. Una situación que podría dulcificarse con una victoria en el Camp Nou. Para evitar el escarnio, Arbeloa confía en la reacción de un equipo al que regresa del recuperado Thibaut Courtois. También estará Tchouaméni, multado con 500.000 euros, pero no apartado de la disciplina deportiva. Mbappé, en el foco por su viaje con su novia a Cerdeña, ha entrenado con el grupo y viaja a Barcelona.

El desencanto del Madrid contrasta con la grata expectación que rodea al Barça, que busca proclamarse campeón de Liga por primera vez en un clásico. El club blanco ya lo hizo en la temporada 1931-32, hace 96 años. Entonces, un empate en Les Corts (2-2) propició la conquista del título. Todo listo para una fiesta en el campo en la que sólo faltará Lamine Yamal. El internacional español fue la única ausencia en el último entrenamiento de ayer. Estuvo trabajando en el gimnasio mientras continúa recuperándose de la lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Christensen, aún sin el alta médica, se entrenó junto a sus compañeros. También se ejercitó Raphinha, que podría disponer de minutos tras haber sido convocado en la última victoria ante Osasuna.

«Queremos ganar este título, sería el segundo consecutivo. No es algo normal en España, pero es nuestro objetivo. Sabemos perfectamente cómo queremos jugar y eso es lo que queremos ver», remató ayer Hansi Flick. Respecto a la pelea entre los jugadores del Madrid no quiso darle demasiada importancia. «Son cosas que pasan en todo el mundo. Me sorprendió un poco, pero al final no me importa, no es mi equipo», recalcó.

El Atlético prolonga la depresión de Londres y pierde ante el Celta

El Atlético prolonga la depresión de Londres y pierde ante el Celta

Si hubiera un lugar donde medir la melancolía, ese sería el Metropolitano. Dos equipos decepcionados se enfrentaban bajo tormentas ocasionales después de decir adiós a sus sueños de la temporada. Más reciente e impactante la del Atlético, que ya había sufrido la herida de la Cartuja, y posteriormente terminó su aspiración europea tras un hurto en Londres. Cómo sería que el estadio rojiblanco registró, con poco más de 52.000 almas, una de las peores entradas de la temporada. [Narración y estadísticas, 0-1]

Valían más estos tres puntos para uno que para otro. Las aspiraciones europeas ya están aseguradas en los rojiblancos mientras que los celestes están aún en plena pelea. Y si además te llevas una alegría para salir del letargo, pues mejor. Quiso el Panda ejercer de antidepresivo para los vigueses. Hubo muchos que lo intentaron del lado rojiblanco, pero no encontraron portería.

Aunque si un equipo mostró una mayor voluntad de recuperación fue el conjunto de Simeone. Salió a comerse a un Celta que no le gusta encerrarse, pero que no le quedó otra ante el empuje rojiblanco. Y si ese empuje habría que individualizarlo en alguien, habría que mencionar a Lookman. Se echó de menos esta versión del británico de origen nigeriano en Londres: incisivo, desequilibrante y muy activo, especialmente en la parcela ofensiva. A Álvaro Núñez y a Javi Rodríguez les dio la tarde. Al segundo le hizo un caño monumental, que cortó con una dudosa mano al irse al suelo. En algunos lugares y en otros tiempos, podría considerarse penalti, pero el colegiado navarro, Galech Azpeteguía, decidió que era completamente involuntaria.

Subidos a la profundidad del extremo rojiblanco, las ocasiones del Atlético se fueron sucediendo. Sorloth tuvo dos cabezazos para inaugurar el marcador, pero no termina el noruego de afinar el martillo. Posteriormente fue Griezmann el que probó a Radu con un inocente disparo desde el segundo palo.

Tardó casi media hora el Celta en pisar con intención el campo que defendía Oblak. Con intención no es con peligro. De hecho, en el primer tiempo apenas registraron los celestes un disparo, que se fue desviado, frente a los nueve del Atlético, dos de ellos a portería. Los vigueses mantuvieron plaza europea con la última victoria ante el Elche, porque las tres derrotas consecutivas amenazaron con su caída, y ahora estaban en un punto de que para ver la Champions necesitaban encadenar victorias.

La segunda mitad la empezaron los vigueses con más intención. Trenzando alguna jugada con Borja Iglesias de pivote. Moriba, de hecho, pudo concluir mejor desde la frontal del área una gran triangulación de medio equipo celeste. Respondió después, casi inmediatamente, Sorloth con una espuela magnífica tras una dejada de Baena, pero Radu mandó a córner. Y poco después Lookman no consiguió aprovechar otro gran centro del almeriense.

Contundencia

Pero las ocasiones no suben al marcador, sólo los goles. La contundencia, ya saben. Y Borja Iglesias la tuvo para finalizar un gran pase de exterior de Sweedberg. El Panda hizo una vaselina que silenció el Metropolitano y hasta terminó con algún aplauso local. La liga es el torneo que ya pasó en el Atlético, pero convenía terminarla con una sonrisa, al menos en los partidos de casa.

Un mal disparo de Almada alumbró algún silbido en el estadio. No merece esta despedida un equipo que tuvo dos trofeos a tiro. Luchando, además, con transatlánticos en España y en Europa. El Atlético, de hecho, tomó el acuse de recibo y se volcó sobre la portería de Radu. Lo hizo, eso sí, con más corazón que cabeza y, lo peor, con poco fútbol. Sin Griezmann y Baena, cambios el Cholo a la hora de partido, faltaba la imaginación que sustituyera los centros laterales. Ni imaginación, ni alegría. Sigue la depresión.

Arbeloa: ''Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Se han dicho muchas mentiras''

Arbeloa: ”Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Se han dicho muchas mentiras”

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Un Clásico marcado por la semana convulsa de pelea entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde. Álvaro Arbeloa, antes de viajar a Barcelona para el partido del domingo (21.00 horas), defendió a sus jugadores y declaró que ambos centrocampistas ''no se merecen el trato que están recibiendo'' después de los dos encontronazos que tuvieron y que terminaron con una apertura de expediente por parte del Real Madrid y una multa de 500.000 euros.

"Tengo que decir dos cosas. Primero, que estoy muy orgulloso de la contundencia, rapidez y transparencia con la que han actuado el club. Y dos, que los jugadores han expresado su arrepentimiento, han reconocido su error, han asumido las consecuencias de lo que han hecho y han pedido perdón. No voy a quemar a los jugadores en una hoguera pública. No se lo merecen, ninguno de los dos. No lo merecen por lo que han hecho por este club tantos años y por lo que me han demostrado estos cuatro meses. Por su esfuerzo, su compromiso y su amor por esta camiseta, estos cuatro meses yo no lo voy a olvidar", reclacó el entrenador, que volvió a recordar la figura de Juanito Gómez, un emblema del madridismo que también cometió errores.

"Fede Valverde y Tchouaméni representan muy bien lo que es el Real Madrid y merecen que pasemos página. Y estoy muy orgulloso de ellos. Valverde acabó con una brecha por mala suerte, no por lo que ocurrió", apuntó el entrenador en la conferencia de prensa de este sábado.

Arbeloa recalcó que las conflictos en los vestuarios han existido siempre y recordó que en una ocasión él vio a un compañero golpear a otro con un palo de golf.

Arbeloa insistió en la defensa de sus jugadores, no solo de Valverde y Tchouaméni, tras unas semanas en las que se publicaron problemas también entre Rüdiger y Carreras, o de Carvajal y Ceballos con el técnico: "No voy a permitir que se aproveche todo esto para poner en duda la profesionalidad de mis jugadores, se están diciendo muchas mentiras. Es mentira que una sola vez me hayan faltado el respeto, es absolutamente mentira, como lo es que no jueguen porque tienen problemas conmigo o porque su vida no se corresponde a lo que es un jugador del Real Madrid. Es totalmente falso".

No estar a la altura

El entrenador, que no ha cumplido con los objetivos de la campaña marcados por el club, también confesó que él también es culpable de lo ocurrido en los últimos meses: "Yo soy el responsable de que la temporada no esté a la altura de lo que esperan los aficionados, pero llevo aquí cuatro meses y estoy muy orgulloso de mis jugadores y muy agradecido por cómo me han recibido en una situación que no era nada fácil. A veces, la frustración y la rabia puede llevar a situaciones que no queremos, pero hay que usar esa frustración y esa rabia para afrontar el partido de mañana", dijo.

"Mi despacho no lo tengo dentro del vestuario del Real Madrid. Si el resumen es que el entrenador debería haber parado todo eso... lo asumo. No es una situación agradable. Los jugadores se han equivocado y saben que tienen que servir de ejemplo para todos. Tenemos que pasar página", continuó, informa Efe.

En técnico salamantino reconoció que el ambiente previo al partido de el domingo no es el más adecuado. El entorno tampoco ayuda: ''Vuelvo a repetir, porque igual no he sido muy claro: que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición y una deslealtad al Real Madrid, a este escudo''.

Eso sí, Arbeloa quiso defender el rendimiento de su equipo en partidos grandes esta temporada bajo su liderazgo desde el banquillo: "Lo único que me preocupa y reflexiono es cómo podría haber hecho que mi equipo ganase más partidos. Ha habido momentos de mucha dificultad estos cuatro meses. Hemos ganado partidos muy complicados, como la eliminatoria contra el Manchester City, con muchas bajas. Ganamos los dos partidos, ganamos dos partidos al Benfica, que no ha perdido ningún partido en Liga; ganamos al Atlético de Madrid... El día del Bayern hubo cosas que se escapan de lo que podemos controlar. Yo reflexiono en cómo hacer mejor a mi equipo y en ayudarles a ganar".

El Bournemouth aparta al español Álex Jiménez mientras investiga unas presuntas conversaciones con una menor de 15 años

El Bournemouth aparta al español Álex Jiménez mientras investiga unas presuntas conversaciones con una menor de 15 años

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El Bournemouth de Andoni Iraola ha apartado a Álex Jiménez de la convocatoria para el partido de la Premier League contra el Fulham del sábado, mientras el club investiga publicaciones en redes sociales relacionadas con el lateral derecho español en las que presuntamente hablaba con una menor de 15 años.

El club inglés declaró el viernes que estaba "al tanto de las publicaciones que circulan en redes sociales". Por tanto, "el club comprende la gravedad del asunto", y añade que "actualmente se está investigando".

Jiménez, que cumplió 21 años el viernes, se formó en la cantera del Real Madrid. Completó su fichaje definitivo procedente del AC Milan en febrero tras haber llegado inicialmente cedido, y ha cuajado una gran temporada que le ha servido para estar en la prelista de Luis de la Fuente para el Mundial.

La pelea entre Valverde y Tchouaméni en el entrenamiento del Real Madrid desata una oleada de memes en las redes

La pelea entre Valverde y Tchouaméni en el entrenamiento del Real Madrid desata una oleada de memes en las redes

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El vestuario del Real Madrid es un polvorín. En los últimos tiempos ya se habían producido varios enfrentamientos entre compañeros (incluido un tortazo de Antonio Rüdiger a Álvaro Carreras) y también hubo problemas entre el entrenador, Álvaro Arbeloa, y algunos futbolistas. Sin embargo, todo ha estallado por los aires tras las dos peleas consecutivas entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni.

Ya tuvieron un rifirrafe el miércoles, pero la situación fue a mayores al día siguiente. El uruguayo y el francés se volvieron a enzarzar y el primero acabó en el hospital tras sufrir un corte en la cara al golpearse contra una mesa durante el enfrentamiento.

Los mejores memes de la pelea entre Valverde y Tchouaméni

Obviamente, en las redes sociales el incidente no ha pasado desapercibido. Más allá de la incredulidad y del cabreo de muchos aficionados madridistas, numerosos usuarios se han tomado el asunto con humor.

Las redes se han llenado de memes mofándose de la pelea entre los dos centrocampistas. Muchos los han comparado con luchadores de la UFC o la WWE o se han imaginado cómo fue la pelea o cómo es el ambiente actual en el vestuario blanco.

Ni el comunicado de Valverde a última hora del jueves, pidiendo perdón y negando que se hubieran pegado, pudo frenar la oleada de memes que invadió las redes.

Mientras tanto, el club ha abierto un expediente disciplinario a ambos jugadores que podría acabar en sanción. Además, organizó una reunión de urgencia en Valdebebas con toda la plantilla para tratar de calmar la situación.

Con respecto al estado de Valverde, la entidad presidida por Florentino Pérez comunicó que sufre un "traumatismo craneoencefálico" que le obligará a estar de baja entre 10 y 14 días. Por tanto, no podrá jugar el Clásico frente al Barcelona de este domingo. Acabar la temporada sin títulos parece no ser lo peor de una campaña nefasta para el conjunto merengue.

El carácter de Fede Valverde: dos Champions de pasión, una cafetera en Arabia y dos peleas con Tchouaméni tras el año dramático del Madrid

El carácter de Fede Valverde: dos Champions de pasión, una cafetera en Arabia y dos peleas con Tchouaméni tras el año dramático del Madrid

Fede Valverde es un tipo con carácter. Caliente. Un futbolista que no reniega esfuerzos, que va al choque, que brega y que no da nada por perdido. Características que le definen y que le han llevado a ser el futbolista que es, el complemento perfecto a Casemiro, Modric y Kroos camino de la Copa de Europa de 2022 y parte vital del equipo durante la conquista de la Decimoquinta en 2024. Todo eso bajo el cariño de la dirección del club, elevado a ser uno de los capitanes tras las salidas de Modric y Lucas Vázquez y recibido el dorsal '8' en manos de Kroos. "El 8 es para este chico. Eres el mejor", le dijo al uruguayo en la celebración de la Champions en Cibeles.

Pero dos años después, la mala temporada del Madrid ha encontrado a Valverde en una posición complicada. Protagonista en algunos buenos momentos, como el hat-trick contra el Manchester City en el playoff de Champions, y actor principal en otros peores, como la polémica con Xabi Alonso en Almaty o el doble enfrentamiento con Tchouaméni en una semana de máxima tensión en Valdebebas.

En mitad de las derrotas, el carácter de Valverde, como el de muchos en el vestuario madridista, incluido el propio Tchouaméni, ha saltado del césped al interior de las instalaciones. La rabia por perder ha sido una constante en la plantilla del Madrid durante todo el curso, acumulando derrotas y sensaciones negativas que han terminado por enfrentar al grupo. Y para dar una muestra del sentimiento del ahora capitán, está la final de la Supercopa de España.

Cuando llegó al vestuario del Estadio King Abdullah de Yeda, Valverde, en una forma de exteriorizar esa rabia y en un ejemplo de ese carácter pasional que tiene, golpeó y rompió una cafetera. Dolido por la derrota por la mínima (3-2) ante el Barça en la final, la tomó con el objeto, haciéndose cargo más tarde. Un partido que los blancos, con Xabi Alonso en el precipicio, pelearon hasta el último minuto y que se escapó en una ocasión clarísima errada por Carreras en el descuento. El técnico vasco trató de calmar al uruguayo, pero no sirvió. Era un nuevo título que se le escapaba al Madrid en mitad de un curso extremadamente difícil y el último duelo de Alonso al frente del Madrid.

Todo eso llegó tras los múltiples rumores que ponían a Valverde en contra de Alonso tras sus declaraciones en Almaty, donde aseguró que "no he nacido para ser lateral". Una frase que matizó después en un comunicado pero que creó un runrún a su alrededor. Él, durante meses, insistió en que no tenía nada contra el entrenador de Tolosa.

Este enfrentamiento con Tchouaméni, repetido durante el miércoles y el jueves, iniciado por la fuerza excesiva usada entre ambos en los choques durante un partidillo de entrenamiento y terminado con el uruguayo camino del hospital con un corte en la cabeza, ha llevado a muchos a recordar el pique de Valverde con Baena, otra muestra de lo caliente que es el futbolista charrúa.

Aquello reflejó también su carácter, aunque no tuvo que ver con nada futbolístico. Valverde acusó a Baena de mentar a su hijo no nacido durante el partido y se lo recriminó en el interior del Bernabéu, propinándole, según diversas fuentes, un puñetazo, aunque el incidente terminó sin sanción por no estar "debidamente justificado el delito". Lo que está confirmado que hubo fue un enfrentamiento entre ambos y una defensa, así lo aseguran los que mejor le conocen, del uruguayo ante su familia.

Ahora, Valverde, como Tchouaméni, se enfrenta a la apertura de un expediente disciplinario por parte del Madrid, a su ausencia en el clásico por prescripción médica y a un final confuso de una temporada todavía más extraña. Se irá a capitanear a Uruguay en el Mundial, pero como capitán del Madrid le quedan algunas cosas por resolver en Valdebebas.

El principio de autoridad perdido en el Real Madrid: ni entrenador, ni capitán, ni presidente

El principio de autoridad perdido en el Real Madrid: ni entrenador, ni capitán, ni presidente

Donde antes se comían pipas, ahora se comen hostias. Las cáscaras que caían junto al banquillo, como si fuera el banco de un parque, mientras el Madrid perdía ante el Mallorca en el terreno de juego, colmaron la paciencia de Florentino Pérez, que dos días después presentaba su dimisión: "Los he malcriado". Veinte años después, de 2006 a 2026, lo que se cae es un futbolista golpeado por un compañero. Palabras mayores que precisan de una respuesta ad hoc con lo sucedido en el marco de una crisis que ha superado al ser superior.

Que el presidente malcría a los jugadores no hace falta que lo repita, ya lo sabemos. El problema es cuando los malcriados pierden el respeto al club, y no sólo con las manos. Lo hizo Vinicius con sus exagerados aspavientos al ser sustituido por Xabi Alonso y lo ha hecho Mbappé al tomarse unas vacaciones en el mar, lesionado y con su equipo en crisis. El Madrid necesita con urgencia fijar el principio de autoridad que, hoy, no se aprecia en ninguna parte, como si el club no tuviera entrenador, capitán ni presidente.

Valverde disputa un balón.

Valverde disputa un balón.EFE

En apenas una semana, Rüdiger da una torta a Carreras, Valverde es atendido en el hospital tras un enfrentamiento con Tchouaméni y el viajecito de Mbappé a Cerdeña avergüenza al vestuario, al entrenador y a los aficionados. Arbeloa ha decidido decir algo más de lo que, en 2006, decía el devoto López Caro. Es innegable el paralelismo en el banquillo después de fracasar otros proyectos, aunque el tiovivo de entrenadores de entonces nada tiene que ver con la época actual. López Caro no presenció, que sepamos, escenas como las que se han dado en el vestuario de Arbeloa. Si las ha visto y no ha actuado de forma contundente, algo para lo que está facultado, es que después de sentir que sus hombres no han corrido lo suficiente, ha decidido que se pudran en sus propias miserias.

El entrenador, que se definió como un soldado del club, colmó de elogios a Vinicius al llegar, fuera por orden, consejo o convicción, con el objetivo de recuperar emocionalmente al jugador más diferencial, junto a Mbappé. La realidad es que otros también lo necesitaban. Los que corren. Ahora dice Arbeloa que los rivales corren más que sus jugadores. Normal. Para hacerlo se necesita creer y sentirse querido. Desengañado, mastica el rencor en esta cuenta atrás que todavía puede empeorar. Entre perder y descomponerse hay diferencias.

Arbeloa, en rueda de prensa

Arbeloa, en rueda de prensaEFE

Uno de los que no se ha sentido querido por el entrenador es Carvajal, y eso ha sido clave para la atmósfera del vestuario, que perdió la voz del gran capitán. El brazalete pasó en el campo a Valverde, un tipo introvertido, de pocas palabras y con ataques de ira. Ya tuvo uno con Baena, al que agredió en el parking, una vez duchado, por algo que supuestamente le había dicho contra su familia en el terreno de juego. El club no tomó ninguna medida por una acción que no puede tolerarse en sus instalaciones, sean cuales sean las circunstancias. Tampoco lo hizo con Vini tras sus protestas contra su entrenador en el clásico. Mal asunto. Veremos qué sucede ahora con Valverde y Tchouaméni, más allá de un expediente protocolario o la posible baja del uruguayo por prescripción médica.

Las pruebas del deterioro del vestuario no están únicamente en lo que ocurre, sino en lo que se cuenta. Todo. La solución fácil es dirigir el foco del 'casting' para el banquillo hacia el modelo de entrenador-látigo. Una estupidez. Los jugadores de alto nivel se ríen de los látigos. La gravedad de la situación actual, sin jugadores con la autoridad moral de Modric o Kroos, ni pacificadores como Ancelotti, exigen que el elegido para la reconstrucción sea claramente reforzado por Florentino como hasta ahora sólo hizo en una ocasión. El presidente está desgastado por el tiempo, como toda su guardia de corps, angustiada por el futuro, pero esta vez no se va a marchar, pese a haber escuchado pitos en el Bernabéu.

Esta crisis no se soluciona con un cambio de cromo en el banquillo. Es más profunda. La llegada de Xabi Alonso se produjo, precisamente, para reconducir a un equipo que se había adocenado en el último año de Ancelotti, según el análisis del propio club. Después de amortizarlo en meses, ahora se pelean, cuchichean, se delatan, ríen y algunos dejan de correr. La reconstrucción exigirá también dinero, mucho, porque hay futbolistas sobrevalorados, y eso preocupa en un Madrid que busca ingresos, pero el dinero sin autoridad acabará en las mismas hostias, porque ya no se comen pipas.

Máxima tensión en el Madrid: Fede Valverde acaba en el hospital tras una pelea con Tchouaméni

Máxima tensión en el Madrid: Fede Valverde acaba en el hospital tras una pelea con Tchouaméni

Sigue la tensión en el Real Madrid, aunque lo sucedido en la mañana de hoy en Valdebebas ha cruzado los límites del club, con la implicación directa de Florentino Pérez en la resolución del problema. Fede Valverde ha terminado acudiendo al hospital tras una bronca con Aurelien Tchouaméni, tal y como adelantó Marca y puede confirmar este periódico. El uruguayo, según información de EL MUNDO, ha sufrido un corte provocado por el enfrentamiento y ya está en su casa, mientras la dirección general del Madrid estudia qué decisiones acometer.

El club planea abrir un expediente disciplinario a ambos jugadores, que también tuvieron un encontronazo en el día de ayer. En ese momento, desde Valdebebas aseguraron que eran "cosas de fútbol", "un pique después de una acción", y que no fue a más, terminando el enfrentamiento en el vestuario y "haciendo las paces", según aseguran fuentes del conjunto blanco.

Este jueves, sin embargo, la situación ha escalado. Tchouaméni y Valverde, que han compartido once inicial en multitud de ocasiones en los últimos años, se han vuelto a enzarzar y la situación ha derivado en que el uruguayo ha terminado en el hospital por un corte. Según fuentes consultadas, ambos futbolistas llevan tiempo teniendo una mala relación.

El club ha decidido reunir de urgencia a todos los futbolistas en el vestuario de Valdebebas, con la intervención directa de Florentino y José Ángel Sánchez para poner fin a la tensión creciente de las últimas semanas.

Isi Palazón, el alma del Rayo al ritmo de 'Pájaros de barro' entre las cañas con los vecinos: "Le encanta cantar, es el protagonista de todas las comidas"

Isi Palazón, el alma del Rayo al ritmo de ‘Pájaros de barro’ entre las cañas con los vecinos: “Le encanta cantar, es el protagonista de todas las comidas”

«Por la mañana café, por la tarde gol, llévanos a Leipzig, Isi Palazón», canta la afición del Rayo Vallecano después de cada partido en honor al centrocampista murciano, modificando un poco una canción de Bad Bunny. Isi es el icono del barrio, el futbolista diferente que se toma cañas con los vecinos, nunca antes de un partido, y que en seis años se ha convertido en uno de los grandes personajes de la historia del Rayo.

El conjunto madrileño anunció su fichaje el 23 de enero de 2020, cuando su realidad era la de ser el séptimo clasificado de la Segunda. Entiendan bien estos datos. Hoy, 7 de mayo de 2026, Isi Palazón, a sus 31 primaveras, liderará al club de la franja en Estrasburgo, en la vuelta de las semifinales de la Conference League, donde el Rayo buscará la primera final europea de su historia en la que es sólo su segunda participación en un torneo continental. El único espejo en el que se miran en Vallecas son los cuartos de final de la UEFA del año 2000-2001, donde el Alavés, finalista más tarde, acabó su sueño.

«Cuando Isi está feliz todo funciona», admite a EL MUNDO Iván Balliu, uno de los veteranos del equipo y gran amigo del centrocampista murciano. Ahí, a la Región de Murcia, concretamente a Cieza, irá la plantilla del Rayo este verano para celebrar la boda de uno de sus capitanes. Óscar Valentín es el primero, pero las rotaciones de Iñigo Pérez en el medio le han dado el brazalete en muchas ocasiones a Palazón, alma y líder del vestuario dentro y fuera del campo.

El murciano lleva tres tantos y tres asistencias en la Conference League, donde está siendo uno de los mejores jugadores. Ha marcado o asistido en cuatro de los cinco encuentros eliminatorios del torneo, pero es que su ascendencia en el grupo llega más allá del césped. «Para nosotros tiene muchísima importancia. Le mete mucha energía al grupo. Es de esos jugadores cuya energía influye mucho en el equipo, transmite muy buen rollo», analiza Balliu, que sólo puede recordar a Isi cantando 'Pájaros de barro', la famosa canción de Manolo García. «En las comidas y en las cenas siempre es el protagonista, le encanta cantar, canta delante de quien sea y siempre canta la misma: 'Pájaros de barro'».

Palazón acumula siete goles y seis asistencias entre todas las competiciones, manteniendo el nivel general de temporadas anteriores. En Liga le ha costado más producir, también obligado por las necesidades del equipo en Europa, pero los números y los intangibles animan a la dirección del Rayo a valorar su renovación más allá de 2028, cuando finaliza su contrato.

El salto desde la Ponferradina

Y es que Isi ha sido uno de los mejores fichajes de la historia del cuadro madrileño. Llegó en 2020 a cambio de 600.000 euros, su cláusula de rescisión en ese momento, procedente de la Ponferradina como una firma más, un jugador de equipo que aterrizaba en el mercado de invierno para suplir la baja de Embarba. Venía de marcar dos goles y de dar cuatro asistencias con el conjunto de El Bierzo en su primera temporada en Segunda División tras cuatro años seguidos en Segunda B. Tenía 25 años y parecía que su carrera se había estancado en ese escalón del fútbol profesional, sin ánimo ni condiciones para dar un salto más, pero algo le cambió en Vallecas, donde se ha convertido en un icono.

El Rayo no consiguió ascender en la campaña que llegó Isi, pero al año siguiente, con el '7' como titular indiscutible, logró el billete hacia LaLiga tras vencer en la vuelta del playoff en el campo del Girona.

En apenas año y medio, Palazón había pasado de Segunda B a Primera División. «No sé lo que me pasó en Ponferrada, pero fue donde empecé a creer que podía jugar en la elite. Mi ego se transformó», admitió en una entrevista con este periódico en 2022, en la que también recordó la importancia de su etapa recogiendo melocotones en la huerta murciana. «Cuando el Villarreal no contó conmigo pensé: 'A lo mejor ya no valgo'. No podía fichar por ningún equipo hasta enero, me encontraba mal física y mentalmente y le dije a un amigo que me iba a trabajar con él. Me daban 100 euros a la semana. Y no soy ningún héroe», reconoció en la charla.

La historia de Palazón llega ahora a Estrasburgo después del rechazo recibido en las canteras del Real Madrid o el Villarreal, de la bajada a la tierra en la huerta murciana, de la resurrección en Ponferrada y del éxito inesperado en su viaje a Vallecas, donde este enero ha cumplido seis años, elevado ya a los altares emocionales del barrio.

Los interrogantes que se le abren al Atlético tras otro año en blanco: fichajes, ampliación de capital y el futuro de la plantilla

Los interrogantes que se le abren al Atlético tras otro año en blanco: fichajes, ampliación de capital y el futuro de la plantilla

Salía Diego Simeone de las tripas del Emirates hasta la compañía de Carla Pereyra. Lo hacía, aún, con césped en los zapatos y después de repetir tanto a las televisiones con derechos como en rueda de prensa a la pregunta sobre si tiene fuerzas para continuar: «Ahora, no». No se había cumplido una hora después de que Daniel Siebert pitara el final del duelo en Londres y mandara al Arsenal a Budapest, y cerrara la temporada del Atlético. Tres semanas antes, los rojiblancos aspiraban a un doblete, el martes por la noche, la Real Sociedad les había ganado la Copa del Rey en La Cartuja y el equipo inglés pelearía la Champions que ellos soñaban. La Liga, por otro lado, perdida antes de navidad. Una pregunta flotaba en el ambiente: ¿Y ahora qué?

No es la primera vez que el Cholo termina vacío una temporada. Preocupante fue su sensación tras la segunda final de Champions perdida en Milan en 2016, que provocó la visita a Argentina de Miguel Ángel Gil para retener a su técnico, hastiado. En esta ocasión, sus palabras reflejaban más una emoción que la continuidad del entrenador más laureado de la historia del club con ocho títulos. Lo había dado todo y su entorno tiene claro que el futuro de Simeone, con contrato hasta 2027, seguirá ligado al Atlético de Madrid. Pero el argentino lanzó otro mensaje en rueda de prensa: «Somos los primeros que queremos ganar, pero no nos alcanza».

Mientras el entrenador apuntaba a la planificación deportiva, Carlos Bucero, director de Fútbol, abandonaba el primero el Emirates con cara seria. Mateu Alemany, director deportivo de la primera plantilla, lo hacía de los últimos, mientras que Óscar Mayo, director general, deambulaba por los bajos del estadio londinense llamando por teléfono. Está en las manos de estas tres personas mantener el crecimiento que ha llevado al club a mejorar su presupuesto hasta convertirse en clase alta europea, pero aún falta un paso más para la élite.

La llegada de Apollo, ratificada el pasado 12 marzo en una Junta General de Accionistas, se supone que era ese empujón para lograrlo. Y la primera acción, en forma de una ampliación de capital de 100 millones de euros, debía ir en la línea de mejorar no sólo las infraestructuras del club, representadas en la Ciudad del Deporte, también se centraría en reducir el gap que hay entre el Atlético y otros grandes europeos como el Arsenal. «El trabajo de Arteta es muy bueno y tiene un poderío económico que lo puede acompañar», expresó Simeone para resaltar las inversiones del club británico, más de 1.000 millones de euros desde la llegada del técnico vasco en 2019.

En esta vuelta de Champions, se pudo ver a David Villa, nuevo consejero rojiblanco desde la llegada de Apollo, charlando con los coordinadores deportivos. Todos han podido ver como los fichajes recientes, siendo buenos, no tuvieron la capacidad de cambiar el encuentro en la segunda mitad. A la hora de partido, cuando Julián, que tampoco ha tenido su mejor temporada, dijo basta, el banquillo rojiblanco no tenía el poderío del rival y el Atlético no tuvo apenas capacidad para realizar la proeza en el Emirates, actuaciones arbitrales aparte.

Para el año próximo, hay una baja segura y no es cualquiera. Griezmann, leyenda y máximo goleador histórico del club con 212 tantos, abandonará el Atlético en junio. El francés, intrascendente al principio de temporada, se convertía en un imprescindible y en el mejor constructor del ataque del argentino en esta segunda fase. Se supone que su sustituto es Julián Álvarez, actual estrella y con galones y calidad para desempeñar esa labor. La entidad, probablemente antes del Mundial, intentará acallar los cantos de sirena que le vienen de muchos clubes europeos con una renovación basada en una sustancial mejora en el contrato.

Emblemas en duda

Y luego está la posibilidad de que otros dos emblemas puedan dar por concluida su etapa como rojiblancos. Hablamos del capitán, Koke, jugador con más partidos en la historia del club, con 736, quien en zona mixta, pese a tener aún un año más firmado, dijo: «Ahora no es tiempo de hablar de mi futuro». El otro es el portero con más trofeos Zamora de la historia. Del futuro de Oblak y su posible salida a Arabia ya se habló mucho durante la lesión en el costado que le mantuvo apartado mes y medio con Juan Musso realizando actuaciones que llegaron a discutir su titularidad. «Hay jugadores nuevos, jóvenes, que lo han hecho muy bien y que estan creciendo, y que han dado todo lo que tienen y lo que pueden», declaró el guardameta.

El futuro del Atlético de Madrid no debería estar en las botas de Vargas o Mendoza. El músculo económico de Apollo y la regularidad que ha proporcionado Simeone, con 13 clasificaciones consecutivas para la Champions, uno de los seis equipos que lo ha logrado, debería ayudar al club a subir un peldaño en el escalafón europeo. De momento, estas semifinales de Champions ya le han brindado, cuando se sumen los derechos, más de 105 millones de euros.

Almeida señala a la UEFA

La expedición del Atlético se fue del Emirates con la sensación de haber sido perjudicada gravemente por el colegiado del encuentro Daniel Siebert. Pese a que nadie quiso relacionar la eliminación con la actuación, hubo críticas veladas respecto a las jugadas grises y el mando del encuentro del árbitro alemán. Sólo Giuliano se quejó de manera directa tanto ante las cámaras como posteriormente en redes sociales por dos posibles penaltis que le afectaron directamente y que no fueron señalados.

No obstante, la mayor indignación vino de la pena máxima no señalada a Griezmann por una presunta falta de Pubill a Gabriel que el trencilla fue el único que apreció y el VARno entró a corregir. Simeone, Koke y Oblak rechazaron hablar de los errores del colegiado. No así el alcalde de Madrid, Jose Luis Martínez Almeida, que ayer aprovechaba un acto público para dar su opinión. «Cuando vi el sorteo pensé que nos tocó el Arsenal y me equivoqué, nos tocó jugar contra la UEFA. Y la UEFA ha dejado claro que no quería que el Atlético estuviera en la final», manifestó para luego alimentar la teoría sobre la nacionalidad del árbitro. España y Alemania se juegan una quinta plaza en Champions y si el Atlético pasaba a la final podría haber sumado unos puntos muy valiosos frente a los germanos a la hora de certificar esa posición.