Los 68 metros del récord de Güler en la guardería de Arbeloa: "Me ha recordado a la Quinta del Buitre, seguro que Emilio está orgulloso"

Los 68 metros del récord de Güler en la guardería de Arbeloa: “Me ha recordado a la Quinta del Buitre, seguro que Emilio está orgulloso”

Dani Carvajal, Fran García y el joven Thiago Pitarch, de 18 años, salieron en el once inicial. En el minuto 58 le tocó el turno a Gonzalo García y a Dani Yáñez, en el 61 a Diego Aguado y en el 63 a Manuel Ángel y César Palacios. En total, ocho canteranos, siete a la vez sobre el césped, y seis de ellos con 21 años o menos y nacidos en España. Esto último por primera vez en la historia del Madrid en Liga. Y todo mientras Arda Güler se coronaba con el gol más lejano de la historia del torneo. El 4-1 ante el Elche tuvo de todo.

"Creo que me puedo morir tranquilo después de una noche como la de hoy. Hablaba con Yáñez y Aguado ahora, que fueron los primeros jugadores a los que entrené cuando tenían 13 o 14 años, y poder darles la oportunidad de jugar en el Bernabéu es un sueño cumplido para mí", reconoció el técnico, cuyo primer paso en Valdebebas fue hacerse cargo del Infantil A en 2020. En ese equipo estaba, entre otros, Yáñez y Aguado.

De hecho, Yáñez se ha convertido a sus 18 años y 351 días en el segundo español más joven en dar una asistencia en Liga para el Madrid en el siglo XXI, después de Javi García en 2004. Un dato que habla de su precocidad, como la de Pitarch o Aguado, los tres nacidos en 2007. En el caso de Manuel Ángel, Palacios y Gonzalo son de 2005.

"Sumados a Carvajal, canterano por antonomasia, así como a Fran, Thiago, César, Gon... es algo indescriptible. Muy feliz y orgulloso. No es sólo ponerlos, sino cómo han jugado. Les he enseñado bien porque han demostrado muchísimo talento, calidad y personalidad. Es una noticia fantástica. Y todos son un gran ejemplo", reflexionó Arbeloa, que fue el primero en mencionar a la Quinta del Buitre, la generación icónica de la cantera del Madrid.

"Me ha recordado a lo que era el Madrid de la Quinta, seguro que Emilio (Butragueño) estará orgulloso. Es un día para recordar para todo el madridismo", insistió Arbeloa, que asegura que cada canterano "es diferente" y que no todos necesitan salir cedidos para luego volver.

"Lo que yo he podido vivir es salir y volver. Pero tenemos el caso de Nacho. El de Carvajal, que se fue y volvió. Cada caso es diferente. Dar ese paso en la élite ayuda a desarrollarse y a tener minutos, que aquí es complicado. Lo importante es que haya canteranos en la plantilla, son necesarios, aportan talento y ADN, transmiten a los que vienen de fuera. Ojalá en el futuro siga habiendo, esté quien esté en esta silla", aseguró.

El otro protagonista de la noche fue Arda Güler, que dejó uno de los mejores goles de la historia de la Liga. El más lejano: 68 metros. Según 'Misterchip', es la mayor distancia de un gol junto a la de Antonio José, del Numancia, contra el Sevilla en 2004. Y recordó, además, al de Lasa ante el Sevilla en 1995, un tanto que se rememoró en los pasillos de Chamartín en la noche del sábado. Ese había sido el último gol de un madridista desde campo propio en Liga.

Y no es la primera vez que el turco intenta algo así. En Pamplona, ante Osasuna, su disparo desde el centro del campo se estrelló en el larguero. "Una vez dio al larguero contra Osasuna y hoy la ha enchufado. Tiene ese golpe maravilloso... un golazo", reconoció Brahim. "Hay que traer un marco y ponerlo en un cuadro. Es una cosa insólita. Maravillosa. He visto a todos llevarse las manos a la cabeza, yo también. Merece la pena haber pagado una entrada, o dos o tres, por ver lo que ha hecho", señaló Arbeloa, al que Güler se abrazó después de celebrar el tanto con sus compañeros del banquillo.

El turco se acercó corriendo hacia el área técnica e hizo una piña con Rüdiger, Valverde, Vinicius y la mayoría de integrantes madridistas antes de abrazar a su entrenador. "Vi al portero, que no estaba en una buena posición, así que lo intenté y marqué...", aseguró Güler en los micrófonos de Real Madrid Televisión.

Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del 'baby' Madrid de Arbeloa

Valverde vuela y Güler se inventa un gol histórico en el festival del ‘baby’ Madrid de Arbeloa

En unos años nos acordaremos de aquella semana de marzo en la que Fede Valverde fue el mejor futbolista del mundo. Después de los tres tantos al Manchester City, el uruguayo mantuvo la flecha para arriba con el golazo que sentenció al Elche en el Bernabéu. El segundo de los blancos tras el de Rüdiger para volver a situarse a un punto del Barça. Un triunfo cómodo para este 'baby' Madrid con el que terminó Arbeloa, con hasta ocho canteranos en total y con Güler anotando desde su campo un gol histórico. El cuarto de los suyos.

No le importó al técnico el esfuerzo del miércoles o lo decisivo del duelo del martes en Manchester para decidir su once inicial. Quiso mantener la inercia positiva de su columna vertebral evitando demasiadas rotaciones a pesar de las diez bajas. Ahí estaban Rüdiger, Tchouaméni, Valverde y Vinicius junto a Brahim, Thiago o Huijsen. Las únicas novedades fueron Carvajal, Fran García y Camavinga. El resto, los del City. Porque a pesar de que la Champions estaba en juego en 72 horas, el Madrid y Arbeloa quieren aprovechar el empujón continental para insistir en la carrera por la Liga.

El ambiente, eso sí, no fue igual. El equipo notó la pausa tras el delirio, la marcha menos del campeonato doméstico con respecto a la Copa de Europa. Menos adrenalina, menos ruido. Enfrente, el Elche quiso proponer, guiado por un Sarabia imparable en la banda, enérgico, quizás demasiado. Los alicantinos dominaron la posesión pero sin meter miedo a Courtois. Un dominio estéril, más táctico que punzante. El Madrid compró el desarrollo del duelo. Le gustó. Aguantó atrás, presionó cuando vio opción y corrió cuando el partido lo necesitó. Al descanso lo tenía sentenciado.

La primera media hora fue de siesta, casi sin ocasiones claras. Algún acercamiento tímido del Elche, algún disparo lejano del Madrid, el cambio de Pedrosa por Sangaré tras el choque de éste con Camavinga y poco más. No había runrún en Chamartín y todo se jugaba en un espacio de 50 metros, mucho centro del campo, mucho fútbol control de Sarabia, robótico y sin chispa.

El Madrid empezó a conectar con Brahim, el más activo en el primer tiempo, y el andaluz hizo daño a la espalda de los centrocampistas visitantes, que le pararon en falta en varias ocasiones. Una de ellas la aprovechó Fede Valverde para poner en aprietos a Dituro, que rechazó mal hacia el centro del área y el balón acabó en la bota derecha de Rüdiger. El alemán, casi desde el punto de penalti, voleó con fuerza para anotar el primero.

El tanto hizo daño al Elche, que se vio por debajo sin haberse acercado a la portería madridista. En el horizonte del descanso, llegó otro puñal. Valverde recibió de Fran García en la frontal, recortó a Chust y coló la pelota por la escuadra izquierda de Dituro, que no llegó.

El Madrid, que temió un sábado problemático, encontró pronto oxígeno en un duelo cómodo, algo que aceleró las ganas de Arbeloa de «dar valor a la cantera», como había advertido en la previa. «Ellos saben que tienen una gran oportunidad, que el entrenador del primer equipo les conoce mejor que nadie. Saben de la exigencia del Madrid y saben que cuento con ellos», dijo en su primera rueda de prensa tras la salida de Xabi Alonso. Dos meses después, ha cumplido.

Brahim perdonó el tercero justo en la reanudación, eligiendo mal al final de una contra cuando tenía a Vinicius desmarcado para empujar la pelota. Definió con la derecha alto, pero Arbeloa corroboró ahí la superioridad de su equipo. Tocaba rotar.

Sin cumplirse la hora de partido, el técnico salmantino retiró a Vinicius, Valverde y Tchouaméni y dio entrada a Güler, Gonzalo y Dani Yáñez, que debutó en Girona en diciembre de 2024 pero no había vuelto a tener minutos. Un minuto después, fue Diego Aguado quien tuvo su oportunidad al sustituir a Rüdiger. El canterano había debutado en la pasada Copa del Rey, en enero de 2025, ante el Club Deportivo Minera, pero en Liga no había tenido oportunidad.

Por si fuera poco, Arbeloa siguió agitando el árbol de La Fábrica, entrando Manuel Ángel y Palacios, que ya vieron césped en Balaídos, por Brahim y Pitarch. El Madrid disputó media hora con siete canteranos, contando a Carvajal y Fran García, 'rara avis' en el conjunto blanco.

En una de las primeras jugadas, Huijsen cabeceó a la red un gran centro de Yáñez y terminó de definir un partido visto para sentencia antes del descanso. Manuel Ángel, en propia puerta, hizo el del honor del Elche tras un error de Camavinga y Güler dejó un tanto extraordinario desde su propio campo, a unos 60 metros de la portería de Dituro.

El sábado terminó con el Madrid a un punto del líder y con la ilusión de una nueva quinta de jóvenes que puedan aportar al primer equipo.

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Madrid parecía Birmingham. Panza de burro, viento y alguna que otra gota. No pudo haber día más perfecto para recordar en el Metropolitano a los Peaky Blinders. Y lo cierto es que en el césped hubo una guerra de bandas. Una lucha por cada palmo de territorio. Lo que pasa es que cuando planeas una estrategia de guerra de trincheras y te derriban con un obús. Poco hay que hacer. [Narración y estadísticas, 1-0]

Lo cierto es que resulta complicado construir con un muro de currantes sin un arquitecto. Faltaban la gorra y los tirantes a la línea de seis con la que el Getafe no ha perdido en seis de sus últimos siete duelos. Djené, la punta de lanza de ese sexteto, puede destruir pero la creatividad no está entre sus virtudes. Si te encuentras con un gol tempranero, no un gol, sino un golazo: un zambombazo de Molina desde fuera del área, necesitas nombres diferentes.

Porque se las prometían felices los de amarillo ante un Atlético que vive entre batallas. Partidos cada tres días durante todo 2026 y ninguno fácil. Las rotaciones están dando aire al equipo, pero otros años la plantilla rojiblanca no tenía tanto arsenal en el banquillo. Son los suplentes que más goles marcan en la liga después del Barcelona. De hecho salió Vargas, primera titularidad del mexicano, y dejó detallitos como una buena conducción y una gran capacidad para encontrar el pase fácil. No es poco.

La fortuna y una nefasta actuación de un portero permitió al Atlético llegar a este sábado entre batallas europeas bastante más relajado. Simeone recuperó su 5-3-2 y destapó las esencias ofensivas de Molina, sin duda, su faceta más destacada. Recuperó a un Nico como carrilero, voluntarioso e incisivo y apostó por el doble mediapunta entre Almada y Baena, que se mantuvieron entre luces y sombras.

Quizás se echó de menos la presencia ofensiva de Sorloth. El noruego estuvo menos participativo que otros duelos. Pero pese a la maraña que le tenía preparada Bordalás, aún tuvo ocasiones de marcar algún gol como un cabezazo que golpeó al poste por la parte exterior tras un buen centro de Baena.

Bordalás quiso mover el árbol a la vuelta del vestuario y metió a Birmancevic por Femenía, que había dejado una pérdida en la primera mitad que habría sido el segundo del Atlético si Almada hubiera culminado mejor una fantástica conducción de Nico González. El resto del equipo entendió el mensaje y se conectó más al encuentro dando un paso adelante y a punto estuvo de encontrar Vázquez el empate en un barullo en el área.

Pero una locura transitoria arbitral, comenzada desde el videoarbitraje, terminó con las esperanzas azulonas. Ortiz Arias expulsó a Abqar por tocar las partes a Sorloth en un encontronazo entre ambos. El noruego se fue con amarilla y casi termina expulsado en la siguiente jugada tras un forcejeo con Zaid Romero, al que le dio un manotazo tras ser agarrado por el defensa del Getafe. Al final, la amarilla fue para el central azulón que acabó sangrando por la nariz. Poco después, el árbitro perdonó la roja a Vargas por una entrada muy fea sobre Milla.

Capítulo arbitral

El partido, claro, afeó. Se ensució bastante y eso benefició a un Getafe que quiso cazar en río revuelto. Casi lo hace Arambarri, tardó el uruguayo en controlar un balón cruzado por el área de Musso, titular por lesión de Oblak, y el disparo posterior se le fue alto. Luego le tocó a Milla, pero respondió bien Musso. Cambió Bordalás al uruguayo justo cuando, pese a estar con diez, ambos estaban consiguiendo hacerse con el mediocampo.

El Atlético tuvo una triple ocasión para sentenciar el duelo pero entre Soria y Duarte consiguieron truncar los disparos de Griezmann y Lookman. Y en el tramo final, ambos equipos fueron a tumba abierta, algo quizás menos inteligente para los rojibancos que tenían la recompensa en el bolsillo. El Getafe lo intentó con centros laterales, y casi encuentra oro con un cabezazo de Liso que atajó Musso, y los de Simeone buscaron las contras. El marcador no se movió más y el Atlético consiguió salvar las entreguerras. Suficiente.

Luis Vázquez, el "guerrero" argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: "Me toca a mi mantener a mis padres"

Luis Vázquez, el “guerrero” argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: “Me toca a mi mantener a mis padres”

"Todo dependerá de lo que quiera y pueda el club pero necesitamos incorporaciones". Ese fue el último lamento de Bordalás, al inicio del mercado de invierno, antes de que Ángel Torres le trajera a Martín Satriano, Sebastián Boselli, Zaid Romero, Veljko Birmancevic y Luis Vázquez. Desde que llegaron, el Getafe no ha perdido en seis de siete encuentros y ha obtenido cuatro victorias. "El club estaba en una situación complicada, necesitaba energía y creo que tomamos esa responsabilidad muy bien", apunta Vázquez a EL MUNDO.

El argentino es un tipo de 1,90 con una presencia imponente, pero más fino que Satriano, cuyas piernas parecen acero de barcos. Ambos atraviesan el túnel de un Coliseum en obras para cumplir con los diferentes medios de comunicación, que visitan al club en antes del encuentro ante el Atlético de Madrid esta tarde. "Sabemos que va a ser un partido difícil, pero venimos de estos días trabajando, preparando el partido, de saber cómo podemos lastimarlo, cómo podemos defender y cómo podemos atacar", explica el ariete.

No hay miedo en un equipo que arrancó los tres puntos del Bernabéu, pero que sólo ha ganado una vez al Atlético desde que llegó Diego Simeone. Saben que tienen sus armas, aunque a veces no gusten. "Cada uno tiene su excusa, pero es nuestra forma de jugar y que así hemos sacado buenos resultados. Lo que digan los demás no nos tienen que interesar", explica Vázquez que ha encajado como un guante en esa filosofía porque él se considera un "guerrero" en el campo.

Por su estilo, batallador y un dolor de muelas para los centrales así como un balón de oxígeno para las salidas del equipo y por su rendimiento. En su debut jugó casi los 90 minutos y marcó un gol. "Venía con ese hambre de no jugar, y tener la oportunidad de jugar el primer partido, creo que eso me ha dado un alivio al saber que podían contar conmigo", apunta un jugador que lleva dos goles en siete partidos con el Getafe.

El delantero en un pasillo del estadio.

El delantero en un pasillo del estadio.MUNDO

El argentino llegó cedido del Anderlecht, un equipo que ha vivido otros momentos de mayor gloria, pero que se encuentra peleando por los primeros puestos de la liga belga. Y se encontró que la batalla del Getafe era otra. "Sabía a lo que venía, a lo que necesitaba el club, así que vine mentalizado a dar lo mejor", explica la batalla por evitar el descenso en la que lleva el club varios años y que éste tiene pinta de que va a ser más sencilla con 35 puntos, 10 por encima de la salvación.

Pero a Vázquez no le importó la situación del Getafe, le gustó lo que le dijo su agente de que era "un club muy humilde, como una familia" y además jugaba en la liga española, que era uno de sus sueños de cuando era niño y pateaba un balón por las calles de Recreo en la ciudad argentina de Santa Fe. "Cuando llegué me encontré con un grupo muy lindo, con compañeros que me ayudaron desde el primer día y me dieron confianza. Creo que la confianza es muy necesaria para los jugadores", apunta el futbolista.

Vestuario de duros

El delantero se ríe cuando los Nyom, Djené y compañía le dan "alguna patada" en los entrenamientos y asegura que él también les avisa que irá fuerte, pero siempre se queda en el campo. Sin embargo, a nivel de calidad asegura que sus compañeros Luis Milla y Mauro Arambarri son los que más le han impresionado. "Es muy impresionante cómo se dejan la vida, cómo juegan, cómo corren, así que eso también se hace ver muchísimo", explica sobre el arrastre de sus dos colegas. Milla, de hecho, pasa por detrás de él en el Coliseum porque ya ha terminado su entrevista. El español parece el hermano pequeño de Vázquez pese a que él tiene 31 años y el argentino, 24.

Ya han pasado dos años desde que el delantero atravesara el Atlántico, pero algo más de que consiguiera retirar a sus padres. Vázquez, que tiene 10 hermanos, es consciente de los sacrificios de su familia con material, viajes, apoyo... para que él triunfara en un deporte al que también juegan sus dos hermanas. "Mi padre ya está grande, mi madre también, así que contento de que ellos estén tranquilos en casa y me toca a mí mantenerlo día a día en el fútbol", concluye este guerrero.

Entrevista Flash

Álvaro Rodríguez: "Con 18 años no estaba preparado mentalmente para asimilar lo que me estaba pasando en el Madrid"

Álvaro Rodríguez: “Con 18 años no estaba preparado mentalmente para asimilar lo que me estaba pasando en el Madrid”

El joven delantero del Elche, nacido en Palamós e internacional con Uruguay, vive su mejor momento con cinco goles. En la memoria, el debut con el Madrid siendo todavía un niño. «Raúl es el mejor entrenador que he tenido, se merece entrenar al primer equipo», cuenta a EL MUNDO.

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

No fue la debacle inglesa en la Champions, pero la igualdad terminó por brindar suerte desigual a los españoles en este jueves europeo. En Europa League, el Betis se ahogó en Grecia (1-0), el Celta aguantó a duras penas al Olympique de Lyon de Endrick en Vigo (1-1). Sin embargo, el Rayo puso pie y medio en cuartos tras derrotar al Samsunsport turco en su feudo (1-3)

Quizás el conjunto de Pellegrini era uno de los equipos más temibles en esta Europa League. Pero el finalista de la Conference el curso pasado no termina de encontrar su juego en los últimos partidos y tampoco lo hizo en Grecia, donde cayó derrotado por el Panathinaikos de Rafa Benítez, pese a que jugó casi media hora con uno más.

Una primera parte pareja, pero con pocas ocasiones dio lugar a un segundo tiempo algo bronco y espeso, con retales de Cucho o Antony, pero sin verdadero peligro. Luego llegó la expulsión de Zaroury en el 66, y los sevillanos no supieron cómo meter mano a un equipo muy serio defensivamente.

Los griegos, apuntalados atrás, esperaban una contra que llegó a cinco minutos del final. Swiderski ganó la espalda a Valentín Gómez y, pese a que pudo rematar a la puerta de Pau López, Llorente le pisó la tibia con los tacos. Penalti y expulsión que terminó transformando Taborda y dando al traste este inicio de los octavos para los sevillanos.

Sin embargo, las cosas empezaron mejor en Vigo. Quizás la escuadra de Giráldez tuviera el enemigo más temible de los equipos españoles con un Endrick en racha. Los celestes se adelantaron en el marcador con un tanto de Rueda y rondaron más la portería de Greif en el primer tiempo.

No obstante, al inicio de la segunda mitad, una imprudencia de Borja Iglesias, con un codazo a Niakhaté, le valió la segunda amarilla y obligó al Celta a aguantar al equipo francés con uno menos. Radu se hizo gigante en varias ocasiones sacando manos inverosímiles hasta que falló en el tanto del empate de Endrick aún con seis minutos por jugarse. Finalmente, consiguió sobrevivir el Celta a las acometidas del brasileño.

Conference League

Al Rayo, por su parte, se le está poniendo cara de favorito al título en la Conference League. Los de Íñigo Pérez conquistaron Turquía de la mano de un Alemao muy zidanesco. Su segundo tanto fue un dechado de técnica y fuerza, ruleta incluida.

Además del doblete de Alemao, Álvaro García sigue agrandando su leyenda en Vallecas. El utrerano es el máximo goleador franjirrojo en Primera y quiere seguir engrosando sus cifras en Europa. El control y su tanto son exquisitos y propios de un futbolista de muchos kilates.

Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça de Guardiola y su cruda despedida: "Me pasó factura. Salí del club y me liberé"

Juanjo Brau, el fisioterapeuta del Barça de Guardiola y su cruda despedida: “Me pasó factura. Salí del club y me liberé”

«Me ha encantado escribir este libro. Espero que con el paso del tiempo todo se relativice y pueda decir más verdades», promete Juanjo Brau en su conversación con EL MUNDO.

¡Ay!, los fisioterapeutas. Nadie en el vestuario de un equipo sabe más que los fisioterapeutas -están con los jugadores cuando falta el entrenador y viceversa- y sin embargo nadie cuenta menos. Boca cerrada. Son una tumba. Sin embargo, con los años, algunos de ellos se abren a narrar lo vivido o, como mínimo, parte de ello. Después de salir del club, Brau, fisioterapeuta del Barcelona de Pep Guardiola, publica ahora su libro Lo que el fútbol no ve (Magazzini Salani) y en él desliza intimidades de aquella época dorada del club azulgrana. Por ejemplo, cuando tuvo que viajar a Costa Rica para asegurarse de que Leo Messi no jugara ni un minuto con Argentina en un amistoso. O cuando compró un pastel para obligar a Carles Puyol a celebrar un cumpleaños que el capitán había cancelado por un empate ante el Recreativo.

Asegura en el libro que en aquella época no hubo ninguna lucha de egos. Es difícil de creer.
De verdad que fue así. Por eso lo ganamos todo. Un equipo con peleas en el vestuario no gana nada. Había dos factores clave: todos asumían que Leo era el número uno y la mayoría venían de la base. Habían subido juntos y se conocían de sobra. Luego todo era más fácil porque aunque llegaran jugadores, como llegó Neymar, todos sabían a lo que venían.
Con esa generación, la de Messi o Piqué, comenzó en el fútbol base.
Después de Barcelona 1992 empecé a trabajar con la selección de waterpolo y de natación, pero cuando me llamó el Barça no lo dudé. Necesitaban un fisio para el fútbol base, porque entonces no había ninguno, y Guardiola, que me conoce porque somos del mismo pueblo, Santpedor, me recomendó. Recuerdo cuando llegó Messi, por ejemplo.
¿Qué recuerda?
Que toda la ropa le quedaba grande. Era muy pequeño, pero también muy robusto. Ya tenía una consistencia brutal en el tren inferior, no lo movías cuando cubría el balón. Y luego tenía un talento de la hostia, una capacidad cognitiva única. Veía el fútbol en cámara lenta, entre el estímulo y la respuesta no había tiempo. Veía lo que los demás jugadores no veían.
¿Por qué en el fútbol hay tanto secretismo con las lesiones?
No siempre es culpa del club. Un jugador puede pedir que no se hable de él y nadie debe hacerlo. El código deontológico ya lo establece: los datos médicos son propiedad del paciente. Cuando hay muchas bajas en un equipo siempre se culpa a médicos o fisioterapeutas y se montan teorías, pero las lesiones son multifactoriales. Es muy difícil establecer un motivo único de casos distintos. Lo que hay que analizar con más profundidad es cuando hay recaídas repetidas de lo mismo; ahí sí hay que buscar una causa.
¿Cuántas veces una sesión de gimnasio con el fisioterapeuta ocultaba una fiesta previa?
Se ha magnificado tanto al futbolista que no le aceptamos muchas cosas. Los jugadores no dejan de ser chavales jóvenes y algunos salen más que otros. Decir que un jugador se quedaba en el gimnasio era una manera de no dar cierta información, pero tampoco era tan relevante. Al día siguiente entrenaba y ya.
¿Cuál fue el jugador más fuerte físicamente con el que trabajó?
Te voy a sorprender: Piqué. Hacía bandera de no pisar el gimnasio, pero era una bestia físicamente. Luego Puyol era todo ímpetu, el punto de honor, lo máximo. Y también Mascherano, Luis Suárez, Eto'o... He tenido bastantes jugadores fuertes.
¿Por qué se marchó del Barça?
Vino Xavi [Hernández] con su equipo y me dijo que éramos incompatibles. Mis dos últimos años en el club fueron muy caóticos [las etapas de Setién y Koeman] y tuve que asumir más responsabilidades de las que me tocaban. El problema era que veía lo que iba a pasar, veía que habría lesiones, y no tenía herramientas para evitarlo, no me escuchaban. Eso te pasa factura. Salí y me liberé.
¿A qué se dedica ahora?
Sigo viendo jugadores de manera externa. Tengo una clínica en Manresa, junto con el doctor [Jordi] Puigdellívol, traumatólogo del Barça de básquet. Doy conferencias y clases.
La "trampa" del '8' de Kroos y los focos de la capitanía, dolor y gloria de Fede Valverde: "Se puso una presión extra él mismo"

La “trampa” del ‘8’ de Kroos y los focos de la capitanía, dolor y gloria de Fede Valverde: “Se puso una presión extra él mismo”

La histórica primera parte ante el Manchester City le dio la vuelta a la temporada de Fede Valverde. Y quién sabe si a su carrera en el Real Madrid. El uruguayo ha vivido unos meses complicados en Valdebebas, autoexigido por el dorsal número 8 heredado de Toni Kroos, por la responsabilidad del brazalete que dejó Luka Modric y del que se ausentó Dani Carvajal por lesión, y condicionado por un nivel deportivo del equipo que provocó disputas internas y cambios de entrenador. Todos esos ingredientes explotaron en la coctelera del uruguayo, que terminó ante el City conquistando su gran noche en Chamartín.

Pero vayamos por partes para entender la gran liberación que supuso el hat-trick del miércoles para el de Montevideo. «En este año ha madurado mucho», admiten a este periódico los que mejor le conocen. Fede Valverde siempre había sido un complemento. Uno extraordinario, pero un complemento. El cuarto centrocampista al lado de un tridente icónico como el formado por Casemiro, Kroos y Modric, el comodín para todos los entrenadores, el futbolista que hacía grupo a nivel interno, el chico lejos de los grandes titulares. Sin focos.

Todo eso cambió después de la Copa de Europa lograda por el Madrid en Wembley. Kroos dejó su '8' y se lo otorgó a Valverde. Un número y una gran responsabilidad. «Se puso una presión extra él mismo, fue un poco trampa», reconocen en Valdebebas. La ausencia del alemán, el ocaso de Modric y las necesidades del Madrid cargaron la espalda de Valverde, obligado a dar un paso adelante en un centro del campo que no funcionaba igual.

La polémica de Kazajistán

Llegaron las comparaciones, las críticas externas y la reflexión interna en casa con su familia y amigos. Más presión. Y llegaron las lesiones. Y Valverde un día fue mediocentro, otro día extremo y otro día lateral derecho. Y llegaron las ruedas de prensa. Y las frases equivocadas en el momento equivocado sin la explicación ni el contexto adecuado. «No nací para ser lateral», dijo en Kazajistán, en septiembre. Y más críticas. Y llegó el runrún con Xabi Alonso. Y los rumores. Y el foco, junto a Mbappé, Vinicius y Bellingham, para el uruguayo, convertido ya en capitán. «No se puede decir que me niego a jugar», aseguró en un comunicado después de ser suplente, no calentar en la previa y no disputar ni un minuto en Almaty.

En ese momento, Valverde se encerró en terreno propio. Trabajó con su círculo más cercano en cómo darle la vuelta a la situación deportiva, mental y mediática, y encontró premio. «Llevas el '8', pero no tienes que ser Kroos», fue una de las reflexiones finales. El uruguayo lo terminó de entender y la ayuda del entorno, compañeros y cuerpo técnico le empujó a su mejor momento. El City.

De Xabi a Arbeloa

Para Alonso, Valverde era clave, pero las lesiones le obligaron a ponerle de lateral, donde defensivamente sufría a pesar de que con el físico lo compensaba todo. La llegada de Arbeloa y la vuelta de Trent y Carvajal han empujado a Valverde de nuevo al centro del campo, escorado en una banda derecha desde la que puede correr, presionar, apoyar en corto, desmarcarse en largo, llegar al área, defender... Lo hace todo, como en épocas anteriores. «Es el Juanito del Siglo XXI», se empeña en repetir Arbeloa, enamorado del uruguayo.

«Hemos tragado mucha mierda y hemos pasado por momentos malos, creo que bien merecidos, que al final nos han hecho cambiar y madurar», admitió hace dos semanas en zona mixta. Lo decía por el vestuario y por él, que el miércoles ante el City volvió a disfrutar «como hace tiempo que no disfrutar». «Realmente estoy triste», admitió en Kazajistán en septiembre.

A sus 27 años, la crítica a su esfuerzo le dolió más que la futbolística. Pero todo eso parece superado ya por los tres goles al City. De camino, su tercer hijo, otro premio a una temporada que empezó con curvas y puede terminar consolidándole todavía más en el club.

Los tentáculos alargados de Marruecos en el fútbol español: el "no" de Iniesta, la duda de Xavi, la opción Alonso, la insistencia en Pitarch, la final del Mundial...

Los tentáculos alargados de Marruecos en el fútbol español: el “no” de Iniesta, la duda de Xavi, la opción Alonso, la insistencia en Pitarch, la final del Mundial…

El teléfono de Rabie Takassa echa humo. Hoy, ayer y siempre desde hace una década. En 2014 se mudó a Madrid y ha convertido la capital española en el eje neurálgico de su trabajo. Desde ella llama, visita y convence a los futbolistas para que crucen el Estrecho y «vuelvan a casa», a Marruecos. Es el jefe de captación de la Federación africana, el gran culpable de la repatriación deportiva de los Achraf, Brahim o Abde que han transformado la realidad futbolística de la selección marroquí. Una realidad que en el Complejo Deportivo Mohammed VI, centro de operaciones del país a nivel deportivo, quieren llevar a otro nivel de la mano de más talento español: tantearon a Andrés Iniesta, pensaron en Xabi Alonso, insisten en Xavi Hernández y desean a Thiago Pitarch.

Takassa no se conforma, porque tampoco se conforma Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación, ni Mohammed VI. El Rey es clave en todos los movimientos del país, incluido ese que pretende 'robarle' la final del Mundial 2030 a España para llevársela a Casablanca, donde están construyendo el estadio más grande del mundo, con capacidad para 115.000 personas. El teórico socio débil de la candidatura lleva varios años moviendo los hilos dentro de la FIFA para ganar cada vez más peso y la amistad entre Mohammed VI, Infantino y el príncipe heredero de Arabia Saudí compite ya con la buena relación española con los saudíes.

La situación de Pitarch

El último intento de Rabat tiene que ver con una joven promesa. Marruecos está muy pendiente del futuro de Thiago Pitarch, jugador de moda en el Madrid. El joven nacido en Fuenlabrada disputó el último Mundial sub'20 con España y parece decidido a hacer carrera en España, pero su ascendencia marroquí (su abuelo es de Alhucemas) ha levantado la alerta en Rabat y en su red de ojeadores, que ya le ha observado de cerca. A él y a muchos, con visitas en cada concentración de las inferiores en la Ciudad del Fútbol.

La idea en Las Rozas es que Pitarch navegue con calma por las distintas inferiores españolas, con una convocatoria este mes de marzo con la sub'21 como paso lógico tras su participación en la Copa del Mundo sub'20. Pero claro, en Marruecos todo funciona mucho más rápido, más tentador. Es improbable que De la Fuente se atreva a llamarle para el Mundial de este verano y en Marruecos, sin embargo, nadie lo descarta si tiene continuidad en el Madrid durante estos meses. «Encaja perfectamente en el proyecto», aseguran a este periódico fuentes cercanas a la federación africana, que admiten que el «factor emocional» siempre ayuda. «Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre», reconocía hace unos días Abqar, defensa internacional del Getafe, en una entrevista con EL MUNDO. Ese factor emocional ha servido con las actuales estrellas (Hakimi y Brahim) y con jóvenes nacidos en España que habían sido internacionales en las inferiores de la RFEF y que al hacerse mayores se fueron su selección «familiar».

El "no" de Iniesta

Y no sólo quieren los pies de futbolistas nacidos en España, quieren a sus leyendas. El caso de Andrés Iniesta es curioso. El autor del gol que dio a España su único Mundial se retiró en 2024 y desde entonces ha estado metido en diversos negocios deportivos y no deportivos mientras se sacaba el título de entrenador. Y ahí ha surgido la oferta de Marruecos, que le quería como director deportivo. Le invitaron a la final de la Copa África y le ofrecieron plenos poderes, teniendo hasta cuatro reuniones presenciales para tratar la situación, pero al final el español declinó la propuesta, aunque se filtró que había aceptado, porque quiere ser entrenador.

Un caso diferente es el del banquillo. Según pudo saber este periódico, Marruecos se interesó por Xabi Alonso y Jorge Sampaoli, y aunque han dejado como sustituto de Walid Regragui a Mohamed Ouahbi, campeón del Mundial sub'20, el hombre al que quieren en Rabat es a Xavi Hernández.

La Federación marroquí se ha reunido en varias ocasiones con el catalán, sin equipo, y éste les ha transmitido su preferencia por empezar después del Mundial porque la presión en el país de cara a la cita veraniega después de las semifinales del 2022 y la final de la Copa África perdida este invierno es gigante. Pero el proyecto le interesa.

En Rabat, los nuevos españoles que lleguen se encontrarían con Jorge Vilda, actual seleccionador femenino, ex también de la Federación española. Una muestra más de cómo Marruecos está ampliando sus tentáculos por todos los niveles del fútbol español. Todo lo vigilan, en el césped, en el banquillo y en los despachos.

La increíble historia de un fan del Barça que se equivocó de estadio y terminó en un partido de la Tercera División inglesa a 600 kilómetros de St. James's Park

La increíble historia de un fan del Barça que se equivocó de estadio y terminó en un partido de la Tercera División inglesa a 600 kilómetros de St. James’s Park

El martes por la noche recibieron una visita muy inesperada en St James Park. Se trataba de un joven de 25 años, vestido con ropa de montaña y con una enorme mochila a la espalda. El joven se acercó tímidamente a los stewarts con su teléfono en la mano para mostrarles la entrada. Quedaba poco para que comenzara el partido y la afición ya recorría nerviosa los aledaños del estadio. Entonces, el sudor frío. "Perdona, pero aquí no vas a ver el Newcastle - Barcelona", le dijeron en la entrada al español.

El teléfono de este aficionado del Barça mostraba un ticket para el partido que su equipo jugaba frente al Newcastle en St James' Park que no el St James Park. Un pequeño apóstrofe hace la diferencia. Esa diferencia son 600 kilómetros: los que hay entre la ciudad del norte del país donde jugaban Lamine Yamal y compañía y la del condado de Devon, en el sur, donde lo hacía el Exeter City. También en los propios estadios, mientras el St James Park del Exeter puede acoger a 8.000 aficionados, en el del Newcastle, con apóstrofe, caben 52.000.

Así, cuando el stewart sacó de su error al aficionado este se quedó "devastado". "Se le vio muy asustado, perdido y muy solo", comenta a este periódico Josh Denman, un aficionado del Exeter que presenció toda la escena. Dice que al principio pensó que era una broma que le habían hecho sus amigos o que se trataba de algún vídeo para Tiktok o Youtube. "Yo ya estaba esperando ver aparecer las cámaras", añade.

Apunta que el joven tenía un inglés bastante pobre y que había cogido un tren desde la estación de Paddington en Londres y que había terminado aquí con su entrada deseando ver a su equipo, que terminaría empatando frente a las urracas en el verdadero encuentro. Entonces, los stewarts avisaron a Adam Spencer, Supporter Experience Officer del Exeter City Football Club, de lo que había ocurrido y mandaron al joven a hablar con él.

Este le repitió la historia como pudo y le contó que había pagado 100 libras (116 euros al cambio) por una entrada que ya no podría disfrutar. El responsable de los aficionados del Exeter, al principio incrédulo y luego ya apenado por la situación del aficionado decidió invitarle al partido que se disputaba esa misma noche en el St James Park sin apóstrofe. Jugaba el Exeter City frente al Lincoln City, partido perteneciente a la jornada 36 de la tercera división inglesa, lo equivalente a la Primera RFEF española.

Spence, intentando animar al aficionado culé, le dijo que él prefería "ver a Reece Cole que a Lamine Yamal". Cuenta a este periódico que el chico se sentía muy avergonzado y que no quiso que se conociera su nombre ni consintió hacerse una foto para contar su historia. Lo que sí hizo fue entrar al estadio, al menos a ver el primer tiempo entre ambos equipos. "En el segundo ya no le vi, quizás se fue a un hotel a ver la segunda parte del Barça por la televisión", explica Spence y se ríe de que suelen que "el verdadero St James Park es el nuestro".

Decepción paralela

La historia termina con que ninguno de los dos equipos logró el resultado deseado. Mientras el Exeter fue derrotado por un solitario gol de Tom Hamer en el minuto 32, el Barça salvó el empate en el último suspiro del encuentro con un penalti transformado por Lamine Yamal. Drama en los estadios y en el viaje de este joven aficionado que nunca podrá ya olvidar la diferencia de nombre entre ambos estadios. "Yo creo que llegó siguiendo el teléfono y se confundió", explica Josh.

Nadie se pudo enterar si este fan del Barcelona voló a Londres y ya se perdió en la estación de tren o si ya vivía en Londres, aunque lo segundo, a juzgar por su capacidad de comunicación, parece más improbable. Tampoco se sabe si consiguió volver a su destino después de esa equivocación. Al menos, la vuelta del partido de Champions entre Barcelona y Newcastle es en el Camp Nou. Malo será que el joven termine en un partido entre el Sabadell y el Europa.