Fred Kerley había anunciado que batiría a Usain Bolt, ese era el envite. "El récord del mundo va a ser destrozado", proclamó en la rueda de prensa previa. El estadounidense, un notable velocista y doble medallista olímpico en los 100 metros, se había apuntado a los Enhanced Games y en ese escenario todo parecía posible. ¿Correr los 100 metros en menos de 9,58 segundos? Por qué no. Sin reglas contra el dopaje, Kerley podía utilizar todo lo que estuviera en su mano para doblegar a Bolt y poner la historia a sus pies, aunque su registro nunca fuera a ser oficial. Todo estaba preparado en Las Vegas: las cámaras, las acciones de marketing posteriores, incluso la polémica. Y al final no pasó nada de nada. Kerley completó los 100 metros en 9,93 segundos, una marca que había mejorado decenas de veces a lo largo de su carrera, y aquí paz y después gloria.
Los Enhanced Games, que habían prometido récords y más récords, fueron un fracaso. Pese a que la organización había anunciado que los 42 atletas registrados habían utilizado testosterona (un 91% de los participantes), hormona de crecimiento (un 79%), Adderall (un 62%) e incluso EPO (un 41%), no hubo ninguna marca para la historia. Más bien todo lo contrario.
El fiasco no se limitó al atletismo. En halterofilia, la dominicana Beatriz Pirón, cuatro veces olímpica y campeona panamericana, llegaba como una de las grandes esperanzas del evento: los organizadores habían anunciado que ya había superado un récord mundial durante los entrenamientos. Pirón intentó repetir la hazaña en el arranque de la competición, pero se quedó corta en sus tres intentos de levantar 100 kilos en arrancada. En natación, más de lo mismo. El récord de los 100 metros libre del chino Pan Zhanle, supuestamente amenazado, no se movió de sitio -también se podían utilizar superbañadores- y todo el andamiaje de los Enhanced Games cayó en los 100 metros espalda. El estadounidense Hunter Armstrong había anunciado que participaría limpio para demostrar que sin sustancias podía seguir ganando. Y lo hizo.
Queda por ver si los Enhanced Games tendrán una segunda edición y qué precio personal acabará pagando cada uno de sus participantes. Varios de ellos llegaban ya con el agua al cuello. El propio Kerley, sancionado provisionalmente por la Unidad de Integridad del Atletismo por tres fallos en la localización antidopaje, aseguró no haberse tomado nada y confía en poder competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Si no da positivo en ninguna sustancia prohibida, podrá hacerlo, aunque quedará por ver quién le patrocina y qué estigma arrastra.
El nadador británico Ben Proud, por su parte, ya perdió la beca de la Federación Británica de Natación y tiene muy complicado seguir compitiendo a nivel oficial. El mayor logro de los Enhanced Games fue, quizás, reunir a atletas que habían quemado sus naves en el deporte convencional, prometiéndoles millones y gloria eterna. Lo que les dieron fue un escenario efímero en Las Vegas, unos protocolos farmacológicos ilegales de escasa efectividad y unos resultados que Usain Bolt, desde su retiro en Jamaica, seguramente ni se molestó en mirar.
Antes que la locura se desatara en el OAKA y el Olympiacos festejara (una celebración impresionante) su cuarto título de la Euroliga, al Real Madrid hubo que 'matarle' dos veces en la cancha. En el primer intento, tras resistir y meter el miedo en el cuerpo durante 38 minutos, se produjeron un par de acciones que desataron la polémica. Especialmente una falta de Campazzo a Walkup en un saque de fondo que llevó al base estadounidense al tiro libre para el 84-80, cuando el Facu ya había recuperado el balón. También resultó dudosa la siguiente falta de Andrés Feliz sobre Fournier.
Increíblemente, el Madrid sobrevivió a ese 88-80, con dos triples errados por Hezonja en el trayecto y apenas 36 segundos por delante. Lo hizo como nadie hubiera sospechado, lanzando a fallar tiros libres y atrapando sus propios rebotes ofensivos. Precisamente el rebote, la clave (asumida, sin pívots en la rotación), reconocida por Sergio Scariolo para explicar la derrota: «16 de diferencia es demasiado. La manta se nos quedó corta...». Y sin embargo, a falta de 15 segundos, Feliz tuvo en sus manos un triple para empatar. Y todos los fantasmas de Kaunas sobrevolaron por un momento Atenas.
Scariolo, durante la final.Thanassis StavrakisAP Photo/Thanassis Stavrakis
Muchos se acordaron de Llull, que no jugó en toda la segunda mitad, en la que era su undécima Final Four. El propio capitán reivindicó el coraje de su compañero: "Le he dicho a Andrés que prefiero jugadores así, con la valentía de tirar esos tiros aunque no entren, que jugadores que se esconden. Él es un tío con carácter y lo ha decidido así, y estaba muy bien tirado. Casi les metemos el susto en el cuerpo, pero no ha podido ser".
«Me he preocupado de que no bajemos demasiado la cabeza. Un poquito sí. Pero necesitamos volver a levantarnos muy pronto. No sólo es mentalidad, también en baloncesto. Ver cómo podemos competir ahora con una plantilla diferente», explicó Scariolo, a un palmo de ganar su primera Euroliga como entrenador en su primera final y pensando ya en lo que se le viene en la Liga Endesa, el único título que puede conquistar en su primera temporada con el Real Madrid tras perder tres finales: Supercopa, Copa del Rey y la de anoche en Euroliga. Había orgullo en su discurso y un poco de molestia con las decisiones arbitrales. «Ahora mismo eso no lo quiero tocar. En este escenario, sabes que un impuesto lo tienes que pagar. ¿Pequeño, grande...? Es lo veremos cuando veamos de nuevo el partido», pronunció. Y después: «La segunda y la cuarta falta de Campazzo nos han hecho daño, como la cuarta de Lyles».
Alguno de sus jugadores estaba todavía más dolido. Por ejemplo, Alberto Abalde, siempre tan comedido. Un titán en la pista, tres triples para hacer soñar, el gallego dijo, al ser preguntado: «Prefiero no hablar de eso porque no quiero empezar la temporada que viene con una sanción. Todos hemos visto el partido». También se pronunció Hezonja: "Ha habido incómodas y desafortunadas circunstancias al final. Alguna cosa rara pasó, y es lo que prevaleció. Pero quiero decir, sobre todo, eso: que estoy muy orgulloso del Madrid".
Más allá de la polémica, Scariolo alabó a sus pupilos. «Nadie nos venía en la Final Four en el principio de temporada, en la mitad tampoco. Fuimos creciendo, escalando, mejorando... Y hemos ido ganando la final en muchos minutos. Estoy súper orgulloso», reivindicó el italiano. «Creo que ganar una Euroliga es una ilusión, una ambición, no es una obsesión. Hemos demostrado sobradamente que hemos hecho mucho más de los que todos preveían que íbamos a hacer. Aprenderemos de esto y volveremos», concluyó.
Kimi Antonelli sumó su cuarto triunfo consecutivo y se afianza en el liderato del mundial de F1 en un Gran Premio de Canadá marcado por un sinfín de incidentes y un buen número de abandonos. El más destacado, tal vez, el de su compañero y rival George Russell, con quien vino firmando un mano a mano emocionantisimo hasta que, en la trigésima vuelta de la carrera, el Mercedes del británico dijo inesperadamente basta. Circunstancia que le permitió al italiano marcharse hasta los 131 puntos por los 88 de su, por así decirlo, enemigo más íntimo, a quien se lo llevaron todos los demonios cuando su coche, de repente, perdió potencia hasta quedarse completamente detenido.
Con Russell fuera de una carrera que Lindlap ni siquiera pudo iniciar y que contó con dos vueltas de formación marcadas por una aparentemente incesante llovizna, a Antonelli le bastó con conservar una ventaja inalcanzable para el resto, con lo que toda la atención acabaría por volcarse en dos pilotos que, sin duda, se tienen muchas ganas: Max Verstappen y Lewis Hamilton. A pesar de que el neerlandés aprovechó el abandono de Russell para situarse durante muchísimas vueltas como segundo en liza, retomando sensaciones que ahora mismo quizás tenía a su pesar bastante olvidadas, Hamilton se las arregló para superarlo con una maniobra de altísimo voltaje en la primera curva de la sexagésimosegunda vuelta. Prácticamente con el cuchillo entre los dientes, encontró un hueco donde parecía no haberlo para condenarlo a conformarse con el tercer escalón del podio y encaramarse él al segundo, su mejor resultado en lo que llevamos de campeonato desde su tercera plaza en China.
La historia, quizás, habría sido muy diferente si McClaren no hubiera cometido un error absolutamente de bulto a la hora de elegir los neumáticos. La apuesta, en las antípodas del resto de los equipos sobre el asfalto, puede decirse que a la práctica dejó fuera de la lucha casi desde el principio tanto a un Lando Norris que acabaría viéndose condenado a abandonar por un problema mecánico como a un Oscar Piastri que, en sus ansias por adelantar, se llevó puesto a Alex Albon. En la maniobra, la colisión, absolutamente inesperada para Albon, dejó el Williams del tailandés completamente fuera de carrera. Una acción que, a la postre, le costaría también al australiano una sanción de 10 segundos que no le permitiría pasar del undécimo puesto.
Desde el punto de vista de los pilotos españoles, Carlos Sainz logró sumar puntos tras terminar en la novena posición después de haber partido desde la decimoquinta plaza de la parrilla de salida mientras que Fernando Alonso, por su parte, volvió a no tener precisamente el día. El asturiano, a la postre, se vio finalmente obligado a abandonar la prueba a causa de un problema con el asiento de su monoplaza.
A pesar de que su nombre resuene estos días por las calles de Madrid, y no es para menos, el pequeño municipio de Cox (Alicante, 7.722 habitantes), vive una mañana tranquila y calurosa. Las calles están medio vacías, el encargado de lotería de la ONCE sonríe en su puesto y los bares como el que regenta Antonio están llenos de gente tomando el desayuno.
"Viene de vez en cuando por aquí", comenta mientras no para un segundo de poner cafés y pinchos, en referencia al empresario que, en los próximos días, promete plantarle batalla a Florentino Pérez por la presidencia del Real Madrid, Enrique Riquelme (37 años). Una tarea, desde luego, nada sencilla en vista del historial y de la trayectoria que ampara al actual directivo de ACS.
Cox es su pueblo natal. El lugar que le vio crecer y el que da hoy nombre a su grupo empresarial. Allí todo el mundo le conoce, aunque más por su padre, Enrique, apodado como 'el cantero', y por su abuelo que por su propia estancia allí. Un detalle, el mote familiar, que no pasa desapercibido en la primera imagen de campaña publicada en sus redes sociales. En ella, el pequeño Enrique posa con su gorra y equipación blancas delante de un camión, cuyo propietario y sobrenombre aparecen escritos en la franja encima del cristal delantero.
Cartel de entrada al municipio de Cox (Alicante), localidad natal de Enrique RiquelmeAbel F. RosAraba Press
Desde detrás de la barra, Antonio explica a ELMUNDO que en Cox ya no se puede ver el fútbol . "Se ha perdido la tradición de ir a los bares a ver los partidos", comentan.
Él es madridista, como así demuestra el póster de la decimotercera enmarcado en una esquina, y hace varios años era uno de los socios de la peña madridista 'Pirri', la única que había en el municipio, y que acabó cerrando por falta de gente.
Sobre su famoso conciudadano, y su familia, en el bar sólo se escuchan buenas palabras: "Son buena gente". "Enrique [Riquelme], lo mejor de lo mejor", aunque se muestran algo escépticos de que vaya a conseguir alcanzar la presidencia. El objetivo es difícil y lo sucedido esta temporada, no invita al optimismo. "Estoy desencantado con el [Real] Madrid", lamenta Antonio.
Aunque en el pueblo late un cierto temor a hablar sobre él y otros vecinos por la proximidad y la cercanía que existe entre todos ellos, sí que hay lugares donde es posible encontrar grandes aficionados al fútbol.
Unas calles más adelante, en la plaza del consistorio, José, con una gorra de la selección española, disfruta de la mañana charlando con un amigo sentados en un banco. El sitio es amplio, silencioso, con varias cafeterías cerca y rodeado de árboles que aportan una sombra más que necesaria para estar a gusto.
"Sería la gloria"
Apodado como 'Pitillo', José asegura conocer también a su padre, que fue directivo en la época de Ramón Calderón. "Fuimos a ver al Real Madrid y pasando por la puerta del estadio me llamó a mí y a mi hija y nos invitó a entrar. Estuvimos allí cenando con todos los presidentes", relata.
"Yo a Florentino siempre le he considerado una persona que sabe y entiende mucho. Pero el hombre ya tiene una edad. Ahora viene gente más joven y a lo mejor tiene otras ideas", afirma en relación a los últimos acontecimientos que han rodeado al actual presidente del Real Madrid.
Sobre si ve posible que el joven Enrique pueda ganarle la presidencia en las elecciones, José, al igual que muchos de sus vecinos, se muestra dubitativo. "Está difícil, Florentino es mucho Florentino. Son muchos años y como él quiere seguir, a ver quién lo saca de ahí. Pero si ganara, para un municipio tan pequeño como Cox, sería la gloria", asegura ilusionado.
Una emoción diferente a la que siente cuando le preguntas por la situación deportiva: "Mejor no me preguntes. Me he enfadado muchas veces", explica.
Socios de la peña ¡Hala Madrid! en la localidad de Callosa de SeguraAbel F. RosAraba Press
A escasos dos kilómetros de Cox, Callosa de Segura (19.988 habitantes) es el pueblo más cercano. Allí, a diferencia de su pueblo natal, todavía perviven pequeños rincones que respiran madridismo y vivencias por sus cuatro costados.
La peña ¡Hala Madrid!, situada en la calle Poeta Francisco Salinas, es el sitio más idóneo. Con 55 años de antigüedad, es la quinta peña más antigua de España y su presidente, Higinio Alcaraz, ya alcanza el cuarto de siglo como presidente.
El local es amplio, con una pequeña barra metálica al fondo y varias mesas alrededor donde los socios -actualmente no más de 100- y amigos pueden disfrutar de la mañana mientras mantienen una charla distendida. Todo el mundo es bien recibido e invitado a entrar.
Las paredes están llenas de fotos. Desde las galácticas plantillas del Real Madrid, hasta recuerdos entrañables con todos los socios. Pero si hay una que Higinio destaca con especial cariño es la que conmemora del año de su fundación, 1971. Mostrando y señalando dónde se encuentra él en aquella imagen, no puede evitar emocionarse.
Sobre el ya precandidato Enrique Riquelme, al igual que sus vecinos de Cox, señala que coincidieron con su padre, cuando éste era directivo, y que ambos son "buena gente". Un hecho que no quita sus dudas y escepticismo sobre si su candidatura podrá salir vencedora de los comicios.
"Yo quiero que el club siga siendo de los socios", afirma con rotundidad Higinio, al tiempo que califica como un "error" la frase pronunciada por Riquelme advirtiendo sobre una posible privatización del club.
Sobre la situación deportiva que rodea al equipo, Higinio no está contento. Después de dos temporadas en blanco, él era partidario de que Xabi Alonso hubiese continuado al frente del equipo los años que tenía de contrato.
"Los entrenadores tienen miedo de venir al Real Madrid porque saben que en el momento que pierdan dos partidos, les van a echar", lamenta.
Sin embargo y, dada la situación, el nombramiento de Arbeloa como técnico tampoco le ha resultado desagradable. "Yo me hubiera quedado con Arbeloa, es un entrenador que es de la casa y que conoce el Real Madrid".
"Apaga el fuego con gasolina"
Ahora, con el nombre de Mourinho como el principal candidato a ser el próximo entrenador blanco, Higinio tiene muy clara cuál es su opinión. "No me gusta, pero es un hombre que apaga el fuego con gasolina. En esta situación es el ideal".
"Hay que sacar a gente de la cantera", afirma Higinio mientras asegura que la pelea entre Valverde y Tchouameni "ya está solucionada".
Puede que sea ahora, en el futuro o puede que no sea nunca el momento en el que Enrique Riquelme ocupe la presidencia del Real Madrid. La tarea por delante es grande. Pero lo que sí deberá vencer es a ese miedo a lo desconocido y a la incertidumbre que rodea a su candidatura.
Hace un año, Rafa Jódar era un estudiante más de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, con su beca de tenista; mochila y raqueta, clases y entrenamientos, nadie más allá de su entorno sabía de qué era capaz. Hoy, después de sólo cinco meses en el circuito profesional, llega a Roland Garros, el segundo Grand Slam de su vida, como una de las amenazas para JannikSinner, favoritismo al título. Las apuestas sitúan al español como sexto favorito, algo que ni le va ni le viene. Ni le alegra ni le atemoriza. Como hacía antes, él va a lo suyo. Con la única compañía de su padre Rafael, entrenador, preparador físico, mentor y compañero de viaje, su intención sigue siendo disfrutar del juego sin más y los resultados ya irán viniendo.
«Mantendré el mismo equipo», confirma a EL MUNDO en las entrañas de la pista Philippe Chatrier antes de su debut (13.00 horas, Eurosport) en el torneo ante el estadounidense Aleksandar Kovasevic, que viene de ser semifinalista en el ATP 500 de Hamburgo derrotando a rivales como Félix Auger-Aliassime. No será fácil, pero Jódar está preparado. Hace un año, era un estudiante universitario más y ahora, siendo el mismo, sin necesidad de cambiar nada, ya es una estrella mundial.
¿Siente que su vida ya ha cambiado?
Para mí no ha cambiado para nada. A lo mejor la gente de alrededor piensa que sí, pero yo sigo siendo la misma persona. Sé que a mucha gente en España le gusta el tenis, que el listón está alto con todos los jugadores buenos que hemos tenido y que esperan muchas cosas. Pero yo estoy contento de cómo está yendo, nada más.
¿Disfruta o padece esa expectativa que hay alrededor?
La disfruto porque disfruto del proceso y es una parte. Ahora tengo la oportunidad de jugar en grandes escenarios, con mucha gente animando y es bonito. No disfruto especialmente de que la gente me dé la enhorabuena, pero lo agradezco. Quizá lo que más me llena de todo son los ánimos de la gente que ha estado conmigo desde que era pequeño.
En el Mutua entre ese público que le daba la enhorabuena estaba Jude Bellingham, ídolo suyo.
Sí, me gusta mucho el fútbol y fue especial ver a Jude. Pero de verdad me quedo con las personas que han estado en todos los momentos de mi infancia, cuando crecía, cuando simplemente disfrutaba de este deporte. Me quedo el apoyo con quienes han estado en los buenos momentos y en los menos buenos.
¿Se ha adaptado a la vida como profesional? Viajes, público, medios...
Llevo sólo cinco meses, así que tampoco puedo decir mucho. De momento me está gustando mucho, especialmente viajar, conocer nuevos sitios, porque para mí todo es nuevo. Y también convivir con jugadores profesionales que llevan muchos años en el circuito. Eso es una alegría.
El resto de tenistas ya le deben ver como rival. ¿Cómo es la relación?
La gente en el circuito es muy maja. Nos vemos prácticamente todas las semanas, entrenamos juntos antes de los torneos y nos llevamos bien. Cuando empieza el torneo cada uno va más por libre, pero la relación es muy buena entre todos.
Fuera de la pista siempre me gusta hacer algo que no tenga que ver con la raqueta. Si estás pensando todo el día en el tenis, te puedes quemar rápidamente. Hablo con mis amigos, con mi familia, leo y aprendo un poco de todo. Y tengo intención de dar alguna clase online para retomar los estudios y no dejarlos del todo aparcados.
Las opciones de Jódar
Jódar aparece en París como el 29 del mundo, el tercer español en la lista, y sobre todo como un tenista capaz de dominar en tierra batida. Pese a su juego agresivo, al ataque, de intercambios cortos, en el Conde de Godó, el Mutua Madrid Open y el Masters 1000 de Roma alcanzó los partidos decisivos con victorias de mérito como la que protagonizó ante Alex de Miñaur y una prometedora derrota ante Sinner.
Con ese resto y ese revés nadie se le quiere poner delante, aunque queda la duda sobre su físico. En los pocos partidos largos que ha disputado se le ha visto sufrir -como le ocurrió ante Luciano Darderi- y en los grandes, a cinco sets, la resistencia es importante.
Parece otro jugador respecto al Rafa Jódar que cayó en segunda ronda en Australia, ya no hablar del Rafa Jódar de 2025. ¿Qué ha cambiado más?
Sigo siendo el mismo jugador, pero con un nivel un poquito mejor. La mejora viene dada por todos los partidos que he jugado en todas las superficies. Si estás compitiendo contra jugadores de mucho nivel y quieres estar a la altura, no digo ganarles, sino competirles, tienes que subir tu nivel. Y eso es lo que de verdad te lleva a la mejora.
En ese sentido, ¿Qué aprendió de la derrota ante Sinner?
Fue una experiencia muy positiva y con mucho aprendizaje. Jugar contra el número uno del mundo te hace ver exactamente dónde está el nivel y qué cosas tienes que mejorar para llegar algún día hasta ahí. Pero todavía me queda mucho. Si quiero mantenerte en lo más alto tengo que tener una regularidad muy grande, hacerlo muy bien no solo durante un año, sino durante muchos años.
¿Con qué partido se queda de los disputados estos últimos meses?
Con alguno de los partidos que jugué en la pista central del Mutua. No me puedo quedar con uno solo, pero alguno de esos seguro.
EFE
Las apuestas le sitúan sexto favorito en Roland Garros. ¿Qué le parece?
Yo no miro eso. Todo puede pasar en un Grand Slam, sobre todo cuando es a cinco sets, que el partido se alarga y hay más cambios de guión. No me pondría como favorito. Intentaré hacerlo lo mejor posible y nada más. Habrá muchos Roland Garros si me lo permite el ranking.
¿Le preocupa que se alarguen los partidos a cinco sets?
Me veo preparado. Iré set a set, punto a punto, dando mi mejor nivel sin ninguna expectativa. Si doy mi mejor nivel tendré más posibilidades de ganar sea en partidos cortos o en partidos largos. No hay secretos.
Creció viendo a RafaNadal ganar aquí una y otra vez. ¿Es Roland Garros su Grand Slam favorito?
Siempre ha sido especial, sobre todo por ser el único en tierra batida y por todo lo que han hecho allí los jugadores españoles, especialmente Rafa. Eso está claro. Cuando yo era pequeño y le veía ganar era emocionante. Es un Grand Slam que a los jugadores españoles siempre nos gusta mucho. Para mí será muy especial debutar aquí.
Recordando a Nadal, una duda: ¿Tiene ya alguna superstición antes o durante de los partidos?
De momento estoy libre de todo eso. Soy nuevo en el circuito y todavía no me ha dado tiempo a desarrollar ninguna manía. Pero seguro que con los años saldrá alguna. Qué remedio. Si en el futuro lo necesito, habrá que implementar alguna rutina, seguro.
Hay derrotados que sólo merecen elogio. Nada alivia el dolor de una final perdida, la gloria tan cerca que no existe el consuelo, apenas rabia. A un palmo de la epopeya se quedó el Real Madrid en el OAKA, 40 minutos de heroicidad ante el Olympiacos. Vuelve al trono continental el equipo del Pireo pero hay que poner en valor lo ofrecido por su rival, una lección de dignidad, de amor propio, hasta el mismísimo abismo de un triple errado para empatar cuando quedaban 15 segundos. 20 antes, marchaba ocho abajo. Pero Atenas, para delirio rojiblanco, no fue Kaunas. [92-85: Narración y estadísticas]
Sólo en la agonía cedió el Madrid, llevando al límite al que jugaba con todo a favor, especialmente la salud y el ambiente. Erró Andrés Feliz tras una locura de tiros libres tirados a fallar y rebotes ofensivos, y al fin se acabó una final preciosa, inolvidable, más disputada de lo que nadie hubiera imaginado. No será la duodécima del Madrid y, sin embargo, se recordará. Porque del OAKA sale con su aura de irreductible reforzada. Hizo del infortunio acicate, se rebeló ante su destino y casi hace caer la torre más alta. 13 años después, el Olympiacos, con Evan Fournier (MVP) determinante, es campeón de Europa, su cuarta corona.
Jamás vivió una final de la Euroliga semejante ambiente, terror rojo en el territorio verde, mayoría absoluta de Olympiacos en el hogar del rival más irreconciliable. Menudo morbo. Temblaba el OAKA del Panathinaikos, vibrante ante una ocasión única también. Un equipo al que apenas se le reconocen fisuras, con la fortaleza de los que llevan tiempo cabalgando juntos, sufriendo también derrotas de las que marcan -cuatro Final Four seguidas ya sin éxito, desde 2013 naufragando-. Y con la adición de una plantilla sin fondo, calidad y cantidad, talento, físico y mucho dispendio económico a las órdenes de Georgios Bartzokas. Todo eso ante un oponente contra el que saldar tantas cuentas, tan herido, sin embargo, que multiplica su amenaza.
Al Real Madrid se le teme siempre, eso ha logrado su ADN competitivo forjado a lo largo de años. Pero quizá todavía más cuando la adversidad le abraza, cuando en 24 días pierde, uno tras otro, a sus tres pilares en la pintura. Se planta en la final con sus gigantes en muletas, Tavares, Alex Len y, el último, el mismo viernes, Usman Garuba. Y no salen las cuentas de cómo podrá afrontar Scariolo y su cuerpo técnico semejante reto con una plantilla tan mermada, sin centímetros y sin kilos con los que guarecerse. La heroica ni se imagina. Y, sin embargo, se hace.
Tocará correr más, llegar antes, multiplicarse, volar si pudieran, protegerse con el bagaje táctico de un entrenador con tanta sabiduría que está a las puertas de conseguir lo que los mitos: Euroliga, Mundial y Eurobasket (como Gomelski, Nikolic, Ivkovic, Pesic y Obradovic). El amanecer fue todo eso, una delicia, una oda a la disciplina, al rigor de unos tipos dispuestos a ser héroes. Trey Lyles, con la misma calma con que saborea un café en el Madrid de los Austrias, clava 13 puntos mientras brega con Milutinov. Okeke está aquí y allá, buscando cada rebote como si le fuera la vida.
El Madrid se dispara, agua sobre la caldera del OAKA (3-15), pero la rotación es corta y el equipo se está cargando de faltas. Será una noche de muchos peajes. Campazzo tiene que salir pronto con dos y hay momentos en el que Scariolo pone en pista sólo a bases y aleros. El arranque ha logrado su objetivo, hacer desaparecer el modo rodillo de Olympiacos. Ya sabe que no será fácil a esas alturas: Abalde se lo recuerda con su segundo triple (19-29).
Pero la tarea es titánica y el nivel físico se eleva a los cielos. A Bartzokas no le funcionó el plan A, pero cuenta en el banquillo con un arsenal. Fueron Alec Peters y, sobre todo, Fournier los que metieron a los griegos en la batalla. Con el resorte del dominio total del rebote (20-10 al descanso), la remontada fue paulatina hasta lograr marcharse con ventaja a vestuarios (46-44). Quedaba el regusto de la disputa y de una exhibición descomunal de Lyles, 21 puntos (5 de 6 en triples) a esas alturas.
Mckissic fue la sorpresa a la vuelta, dispuesto a todo -incluso a encararse con Campazzo-, para quebrar al Madrid. Que titubeó, pero se volvió a meter de lleno con un 0-10 de parcial (54-60), bravísimo Andrés Feliz y efectivo Hezonja. El gran objetivo estaba conseguido: el partido estaba abierto y Olympiacos era un mar de inseguridad.
Faltaban dos minutos y todo estaba en el aire. Hubo alguna decisión arbitral polémica y los tiros libres, determinante Fournier, pusieron en ventaja al Olympiacos, el primer campeón desde el primer puesto de la temporada regular. En el desenlace de pura agonía, huérfanos ya de energía y puntería (los dos últimos triples desesperados de Hezonja...) el Madrid, se relamía el OAKA (88-80). Y casi muere de infarto tras una sucesión de alucinantes jugadas: canasta de Lyles, robo, tiro libre, rebote ofensivo, tres tiros libres de Campazzo, el último a fallar, otro rebote ofensivo... y el triple de Feliz que no entró.
La junta directiva propuesta por Enrique Riquelme en su candidatura a las elecciones del Real Madrid, avalada por la Junta Electoral, está formada por 12 directivos (presidente, un vicepresidente y 10 vocales) y compuesta mayoritariamente por empresarios, altos ejecutivos, algunos vinculados a su empresa, Cox Energy, y abogados, con la inclusión de una sola mujer. Para enfrentarse a Florentino Pérez, presidente de ACS, ha tenido que reclutar empresarios en su círculo más cercano.
Antonio Medina Cuadros (vicepresidente)
Abogado y directivo, de 50 años, es secretario de administración del grupo Cox. Es socio director de Medina Cuadros Abogados, con presencia en España y México. Con responsabilidades jurídicas en grandes organizaciones, ha sido, asimismo, consejero de Fórmula E Holdings, campeonato de monoplazas eléctricos de la FIA. Fue miembro de la junta directiva del Real Madrid, así como vicepresidente ejecutivo y patrono de la Fundación del club.
Héctor Fabián Gómez-Sáinz (vocal)
Nacido en México en 1976, es un empresario dedicado a las inversiones en su país de origen, España y Reino Unido. Es accionista del Grupo Hotelero Santa Fé, una de las principales compañías de México.
Daniel Vicente Nicolás Miras (vocal)
Empresario perteneciente a la histórica joyería Nicols, con responsabilidades en el negocio familiar, especialmente en el apartado tecnológico. Es licenciado en Dirección y Administración de Empresas por ICADE.
Rosauro Varo Rodríguez (vocal)
Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, preside GAT inversiones. Entre los proyectos más relevantes ligados a su carrera está Pepephone. Es socio de Cabify y consejero de Acciona Energía. Fue vicepresidente de PRISA y ha estado ligado a otros proyectos en el mundo de la comunicación.
Raúl Rodríguez González (vocal)
Es director de relaciones internacionales de Medina Cuadros Abogados. Inició su trayectoria profesional en el sector bancario. Fue director general de Televisa Radio, en México, y director general de la radio de PRISA en España.
José Olivé Pina (vocal)
Es director financiero del Grupo Cox, lo que le lleva a trabajar de forma estrecha junto a Riquelme. Cuenta con una larga experiencia en banca de inversiones.
Ángel Martín Hernández (vocal)
Médico y empresario, es fundador y director técnico de la Clínica Menorca, centro de referencia en cirugía estética.
José Alberto Martínez Cepero (vocal)
Directivo español vinculado al sector de la automoción con una larga vinculación como socio al Real Madrid.
Juan Luis Mendoza Solano (vocal)
Empresario español vinculado al sector de la automoción y la inversión privada. Ha ocupado puestos de responsabilidad en distintos sectores, principalmente el agroalimentario.
María Rocío Sobrini (vocal)
Directiva financiera con una sólida trayectoria en gestión corporativa, estratégica y transformación empresarial.
Francisco Gaspar Riquelme (vocal)
Ex vicedecano del Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles en Valencia, preside Best Fruit. Es tío del candidato a la presidencia.
Riazor amanecía el lunes pasado con una pancarta que marcaba un camino: "Chegou a nosa hora" (Llegó nuestra hora). Ocho años fuera del cielo: cuatro en el infierno y cuatro en el purgatorio. Las puertas de San Pedro pasaban por Valladolid y la reciente visita del equipo al Papa León XIV, fue el salvoconducto. La llave no la tenía sólo Yeremay, Nsongo o Mario Soriano, la llave la tenía el deportivismo. Un sentimiento que nunca decayó allá donde se encontrara el equipo y tampoco en Pucela, claro.
Los goles de Nsongo Bil, Kill Bill, fueron la consecuencia, pero antes hubo mucho trabajo en todos los estamentos de un club que se ha profesionalizado mucho desde que la propiedad adoptara una renovación total desde Abegondo a la cúpula directiva. Lo primero fue conseguir una estabilidad económica que sentara las bases para un crecimiento continuado, pero sostenido y sostenible.
En septiembre de 2024, el club puso fin al mayor y más largo concurso de acreedores del fútbol español. Iniciado en 2013 con una deuda de 160 millones de euros, la propiedad ha ido enjugando año a año la cantidad hasta estar al corriente de pago y afrontar así no sólo mejoras en los proyectos deportivos, también en infraestructuras como en la nueva y moderna Ciudad Deportiva de Abegondo.
La evolución del presupuesto del Depor hasta situarse en los 21,6 millones actuales ha ido siempre conforme al poderío económico que le concede su principal inversor, Abanca, con las categorías y aspiraciones del club coruñés. La tercera temporada en el tercer escalón del fútbol español fue la del menor presupuesto de este siglo con apenas 8 millones de euros. Pero la vuelta al fútbol profesional, con los consiguientes derechos televisivos, y la estabilización en apenas un curso en Segunda volvieron a brindar la posibilidad de construir un buen proyecto.
Dentro del armazón planteado por la cúpula, los pilares partían de abajo arriba y la columna vertebral a nivel deportivo estaba en Abegondo. Dani Barcia debía apuntalar la defensa, Diego Villares cogía la capitanía y ejercía de multiusos en el centro del campo, Nsongo subía del Fabril para ganar presencia arriba y convertirse en el héroe del ascenso, David Mella sería el puñal de un extremo y Yeremay, la estrella que se quedaba para buscar y conseguir la gloria del ascenso. "Ha sido muy duro, pero muy bonito", admitía el protagonista.
La historia se repetía, como ocurriera con LucasPérez hace un par de años. Un jugador que renuncia a un mayor salario en clubes de Primera División para conseguir ascender con la entidad que le convirtió en quien es. El canario rechazó al Chelsea y al Como, entre otros, por sentir lo que hoy miles de desplazados a Pucela están viviendo en el José Zorrilla y alrededores.
La masa social del Depor ha sido el mayor sustento del club en sus años en el infierno. Riazor tuvo una media de asistencia en su última temporada en Primera RFEF de más de 23.000 espectadores, más que la mitad de clubes de la máxima categoría. Una afición que también se ha desplazado en masa a los partidos fuera como ha hecho en este definitivo ante el Real Valladolid. La Policía llegó a denunciar la multitud de estafas que se estaban produciendo en una reventa derivada de la incapacidad del club de satisfacer las 15.000 peticiones de entradas para este duelo.
El Depor y las desgracias
Valían tres puntos en dos partidos, pero el Depor es un club que tradicionalmente ha convivido con las desgracias. Ya no es sólo el penalti de Djukic con el que perdió la Liga en la 93/94, también está que te quite un ascenso en 2022 el entrenador, Rubén de la Barrera, que despediste la temporada anterior o que desciendas a Segunda en 2011 con el récord de puntuación, 43 puntos, en la historia de la competición.
Antonio Hidalgo, discutido en ciertos momentos de la temporada en los que se llegó a cantar "Hidalgo, vete ya", especialmente por la irregularidad del equipo, ha sido el técnico que devolvió el equipo a Primera. Lo ha hecho igualando el récord de victorias a domicilio, 11, pero con más puntos 39 que Fernando Vázquez, 36, y José Luis Oltra, 35. Este ascenso le ha valido la renovación automática con el club de la Plaza de Pontevedra y el agradecimiento de todo el deportivismo. El Deportivo de la Coruña puede ser el Deportivo da Coruña en junio siempre que así lo voten los abonados, pero este 24 de mayo es de Primera.
Antes de la aclamación popular a Pep Guardiola, el máximo protagonista de un partido de fútbol que fue sobre todo la puesta en escena del adiós más relevante entre todos los adioses que se han sucedido en este final de curso, los aplausos, las lágrimas, también las del propio Guardiola, el pasillo conjunto de ambos equipos, detenido el juego en el minuto 68, fueron para Bernardo Silva, que entregó el brazalete de capitán a Ruben Dias y fue relevado por Mateo Kovacic. Poco después, en el minuto 78, le llegó el turno a John Stones, agasajado con análogo protocolo, vencido en llanto cuando se acomodó en el banquillo tras ser sustituido por Josko Guardiol.
Una vez ganada la FA Cup, el vigésimo título de Guardiola con el Manchester City en una década, una vez cedida al Arsenal la Premier, tras el empate inútil del pasado martes en el estadio del Bournemouth, una vez oficializada el viernes la marcha del entrenador catalán, quedaba la representación colectiva de su despedida, en la que ejercieron de notable complemento previo algunos de sus más fieles aliados en todo este tiempo.
"10 años con Pep. El hombre que cambió el juego. El hombre que hizo historia", se pudo leer en el videomarcador del Etihad Stadium una vez que concluyó su partido 593 al frente de un equipo con el que ha ganado una Liga de Campeones, seis Premiers League (cuatro de ellas consecutivas), un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa, tres FA Cups, cinco Copas de la Liga (la más reciente esta temporada, superando al Arsenal) y tres Community Shields. Unai Emery, cuyo Aston Villa ganó el miércoles la Liga Europa, tuvo el honor de ser el último técnico que estrechase su mano, primero, antes del partido en el que los de Birmingham se impusieron por 1-2, cuando le hizo entrega de una placa, después, en los segundos finales del juego.
Regreso al escenario
Después de abandonar el césped, con la hinchada que llenó el estadio deseosa de expresar su gratitud, advertida a través del marcador de que habría un acto de despedida, Guardiola volvió y recorrió el pasillo formado por todos sus jugadores y por el cuerpo técnico del equipo donde ha vivido su trayectoria más dilatada en los banquillos después de triunfar también en el Barcelona y en el Bayern de Múnich.
"Creo que es el mejor entrenador del mundo y así lo demostró a lo largo de los últimos diez años, también en los momentos difíciles, pues él siempre sabe como manejar esto. Sus equipos siempre juegan al máximo nivel", dejó dicho Hansi Flick, testimonio relevante de los muchos que casi en absoluto consenso bendicen su trayectoria.
"Un trabajo increíble, como lo es él, seguramente el mejor entrenador del mundo que en estos momentos exite, por su capacidad de reinventarse, por su capacidad de ganar, porque todo esto va de ganar. Está en un equipo donde le llegan todos los jugadores buenos, pero ganar no es fácil, pero él lo ha repetido una y otra vez, y eso habla por sí solo de la jerarquía y de la calidad que tiene desde su labor", apuntó Diego Pablo Simeone, cuya idea del juego tiene pocos elementos confluyentes con la de Guardiola.
El gran aperitivo de la final de la Euroliga fue un clásico con aroma a porvenir. El desenlace del torneo júnior, que cada año acapara más atención, proclamó en el OAKA rey de Europa al Barça, asombroso colectivo que maneja Álvaro Salinas, tras derrotar en un igualadísimo duelo al Real Madrid (77-85) de Javi Juárez.
Es el segundo título para los azulgrana, desde el que lograron en Berlín en 2016. Se acercan a los cinco del Madrid, que se estrenó un año antes con Luka Doncic como MVP. Fue Nikola Kusturica el gran protagonista (20 puntos, 10 rebotes) inabordable y bien acompañado por Joaquin Boumtje-Boumtje (MVP del torneo), quien despertó con 15 puntos en la segunda mitad.
Por primera vez, la Euroliga encajó el desenlace del futuro en la previa de la gran final y en el mismo escenario, fulminando ese partido por el tercer puesto que no gustaba a nadie. Un premio para los chicos y un aliciente para las tribunas, que calentaban de rojo y blanco para lo que venía después.
Madrid y Barça llevan años presumiendo de ser los mejores en eso de captar talentos por todo el mundo, de labrarlos hasta que acudan irremediablemente a la llamada de la NCAA. Amalgaman jóvenes llegados de cualquier rincón del planeta. A las órdenes de Juárez, el equipo que este año también conquistó (las dos finales contra el Barça) el Campeonato de España de la categoría y, hace unos días, la novedosa Liga U (sub 22), apenas hay un joven español, el base Hugo Alonso. Cuatro en el Barça, en el que se lucen otros que ya han debutado en el primer equipo como Kusturica o Sayon Keita.
Camino a la final en el OAKA, ambos fueron arrasando. En semifinales, los blancos al Panathinaikos (126-48) y los azulgrana al Team 3SSB (84-101). Y entre ellos reinó la igualdad en una primera parte (38-39) en la que no hubo rastro del más prometedor de los prometedores, el estadounidense Joaquim Boumtje-Boumtje, hijo de Ruben, un pívot camerunés que llegó a jugar en los Blazers. Más protagonista fue el atildado Nikola Kusturica. Por el Madrid, más coral, fueron Kayser y Grinvalds los líderes.
El Barça, apoyado en su dominio del rebote, llevó siempre la iniciativa. Pero siempre encontraba respuesta: con triples del ruso Frolov y del serbio Bjelic, se puso por delante al final del tercer acto, cuando Boumtje ya había entrado en acción.
Sólo en la recta de meta, ya eliminado Frolov por faltas, fue cuando el Barça se escapó hacia la victoria. La pareja Kusturica-Boumtje (el precoz Dabone, con 14 años, también resultó clave), remató a un Madrid en el que Amosov, con 16 puntos, fue el máximo anotador.