La junta directiva propuesta por Enrique Riquelme en su candidatura a las elecciones del Real Madrid, avalada por la Junta Electoral, está formada por 12 directivos (presidente, un vicepresidente y 10 vocales) y compuesta mayoritariamente por empresarios, altos ejecutivos, algunos vinculados a su empresa, Cox Energy, y abogados, con la inclusión de una sola mujer. Para enfrentarse a Florentino Pérez, presidente de ACS, ha tenido que reclutar empresarios en su círculo más cercano.
Antonio Medina Cuadros (vicepresidente)
Abogado y directivo, de 50 años, es secretario de administración del grupo Cox. Es socio director de Medina Cuadros Abogados, con presencia en España y México. Con responsabilidades jurídicas en grandes organizaciones, ha sido, asimismo, consejero de Fórmula E Holdings, campeonato de monoplazas eléctricos de la FIA. Fue miembro de la junta directiva del Real Madrid, así como vicepresidente ejecutivo y patrono de la Fundación del club.
Héctor Fabián Gómez-Sáinz (vocal)
Nacido en México en 1976, es un empresario dedicado a las inversiones en su país de origen, España y Reino Unido. Es accionista del Grupo Hotelero Santa Fé, una de las principales compañías de México.
Daniel Vicente Nicolás Miras (vocal)
Empresario perteneciente a la histórica joyería Nicols, con responsabilidades en el negocio familiar, especialmente en el apartado tecnológico. Es licenciado en Dirección y Administración de Empresas por ICADE.
Rosauro Varo Rodríguez (vocal)
Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, preside GAT inversiones. Entre los proyectos más relevantes ligados a su carrera está Pepephone. Es socio de Cabify y consejero de Acciona Energía. Fue vicepresidente de PRISA y ha estado ligado a otros proyectos en el mundo de la comunicación.
Raúl Rodríguez González (vocal)
Es director de relaciones internacionales de Medina Cuadros Abogados. Inició su trayectoria profesional en el sector bancario. Fue director general de Televisa Radio, en México, y director general de la radio de PRISA en España.
José Olivé Pina (vocal)
Es director financiero del Grupo Cox, lo que le lleva a trabajar de forma estrecha junto a Riquelme. Cuenta con una larga experiencia en banca de inversiones.
Ángel Martín Hernández (vocal)
Médico y empresario, es fundador y director técnico de la Clínica Menorca, centro de referencia en cirugía estética.
José Alberto Martínez Cepero (vocal)
Directivo español vinculado al sector de la automoción con una larga vinculación como socio al Real Madrid.
Juan Luis Mendoza Solano (vocal)
Empresario español vinculado al sector de la automoción y la inversión privada. Ha ocupado puestos de responsabilidad en distintos sectores, principalmente el agroalimentario.
María Rocío Sobrini (vocal)
Directiva financiera con una sólida trayectoria en gestión corporativa, estratégica y transformación empresarial.
Francisco Gaspar Riquelme (vocal)
Ex vicedecano del Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles en Valencia, preside Best Fruit. Es tío del candidato a la presidencia.
Es bueno sentir miedo, identificarlo en nosotros, porque es el primer paso para enfrentarlo. Quienes dicen no padecerlo, mienten. El Barça lo sentía, como demostró en una puesta en escena titubeante, imprecisa, de la que el Madrid se aprovechó, ya que nadie juega como el equipo blanco en el desfiladero de las dudas. Mbappé ponía nombre por dos veces al martirio de Montjuïc. No era un nombre cualquiera, era un nombre que da miedo. El hat trick del francés, en cambio, ya no provocó el mismo. Todo había cambiado por aquello que decía Umberto Eco, y es que nada da más valor al miedo que el miedo de los demás. [Narración y estadísticas, 4-3]
A ese otro miedo se empleó el Barça con una carga colosal, poseídos sus futbolistas por una determinación que ya habían exhibido ante el Inter, pero el Inter es un grandísimo equipo y el Madrid es un equipo que se sostiene de pie sobre las ruinas gracias a su orgullo. A Xabi Alonso corresponde la reconstrucción, porque el Año I de Mbappé, pese a este buen epílogo del francés, ha sido el año del derrumbe. Hansi Flick ha llevado a cabo la del Barcelona en una sola temporada para ganar los cuatro clásicos a su rival, al que ha marcado 16 goles, y levantar la Supercopa y la Copa, a la espera de aupar la Liga de los valientes, sentenciada en Montjuïc. Los valientes no niegan el miedo. Lo enfrentan.
Ancelotti y Flick.LLUIS GENEAFP
El liderazgo de Lamine Yamal
Valientes y jóvenes, dos características que personifica Lamine Yamal. Dueño de un acto de liderazgo, personalidad y madurez en los dos duelos frente al Inter, volvió a ser decisivo ante el Madrid con el gol de un empate que devolvía la línea de flotación al Barcelona. Un golpeo preciso, colocado, teledirigido por una mente privilegiada y un pie humano calibrado como un pie de rey, la herramienta de las pulgadas. Lo utiliza en los goles como en los pases, horizontales o verticales, siempre al lugar sensible.
Necesitaban los azulgrana esa aparición después de las apariciones en el área contraria de Mbappé. Es el duelo que viene, en los clásicos, en el Mundial del próximo año y hasta en el Balón de Oro. Para el francés, el Pichichi que lidera con sus tres tantos en Montjuïc únicamente sirve para redimirle numéricamente. El año más esperado ha sido un mal año en un mal Madrid, caído con estrépito en la Champions, cuya final disputara el PSG. El destino siempre nos reserva sorpresas, a veces macabras.Es caprichoso.
Mbappé, abatido, en Montjuïc.LLUIS GENEAFP
Mbappé fue objeto de penalti, lo marcó y resultó mortal al contraataque, antes de la reacción del Barcelona. En el tercero, el decorado había cambiado, con los azulgrana por delante en el marcador y en el campo. Eso gol, sin embargo, sirvió para ofrecer otro final de thriller a un clásico, con manos polémicas, de Tchoauméni y Fermín, y el no gol que soñaría todo canterano. Lo falló Víctor Múñoz, un catalán de blanco.
Más no se le podía pedir a Mbappé en un duelo clave. No siempre fue así. No basta con llenar de goles el granero, sino saber que hay días que se deben abrir sus puertas de par en par. Lamine parece tenerlo claro, aunque el Inter superara su calidad con un mejor planteamiento colectivo. El Barça se equivocó ese día al señalar al árbitro. Se había hecho grande en el campo, pese a la derrota, y se hizo pequeño en la sala de prensa o en el palco del presidente. Laporta tuvo el acierto de escoger a Flick, no se le puede negar. Ahora lo mejor es estar calladito. Ante el Madrid, el Barça volvió a hacerse grande, campeón. Una victoria ante el Espanyol, el jueves, le daría el título, con independencia de lo que haga el Madrid.
El técnico alemán tomó una decisión que era un mensaje a su equipo, al escoger el mismo once que en el Giuseppe Meazza. Ni una duda sobre los elegidos, pese a la interinidad de los laterales, Eric García y Gerard Martín. El primero repitió el guion, al marcar el primer tanto de los suyos después de recibir dos. Tras el exilio en Girona, Eric García se ha ganado un rol en este Barça gracias a su polivalencia y competitividad. El remate, a bocajarro, llegaba en la zona de los centrales, a la que no le había bastado que Valverde se convirtiera en uno más en posición defensiva, junto a Tchouaméni y Asencio. En Montjuïc fue, como en tantos otros lugares, la zona cero del Madrid.
Presión frenética
La frenética presión tras pérdida del Barcelona, un síntoma que conecta a este equipo con el que edificó Guardiola en el Camp Nou, resultó insostenible para el Madrid, que no pudo alcanzar siquiera el descanso con el empate. La dinámica llevó a errores, como el de Ceballos y Mbappé, que dejó a Raphinha en vertical. La combinación con Ferran Torres, perfecta, ofreció el gol a brasileño, que volvió a ampliar la ventaja antes de irse al vestuario.
Ancelotti había optado por un 4-4-2 para insertar a Güler, el futbolista de las dos caras. En Montjuïc ofreció de nuevo la peor, superado por la atmósfera y, posiblemente, por el sometimiento de su propio equipo. El turco es un talento que pide un entrenador que lo entienda. Veremos si es Xabi Alonso. Güler cayó en el descanso, como Ceballos, para dar entrada a Modric y Brahim. El croata siempre hace mejor el lugar por donde pasa, facilitado por un Barça que se tomó un respiro. Eso siempre es peligroso ante el Madrid, que en una contra volvió a presentar a Mbappé ante la portería de Sczcesny. El polaco perdió ese duelo para permitir el hat trick al francés, pero ganó el siguiente. Una buena forma de acabar después de empezar con un penalti que pudo gestionar de otro modo.
Vinicius dio el último pase a Mbappé antes de irse lesionado. Nada más que reseñar en su haber, en un pobre e irregular año. Los cantos de Arabia han sido como los de las sirenas para este Ulises del área. Mal asunto. Necesita volver al principio, mientras Mbappé necesita que este final sea su principio en un nuevo ciclo que debería empezar en el Mundial de clubes, si el Madrid convence a Xabi Alonso. En la cita no estará el Barça, aunque nadie vestido de azulgrana, hoy, lo lamenta, salvo por la caja del club. El esplendor está en la hierba.