Fracaso de los Juegos del Dopaje: a años luz del récord de Usain Bolt pese al uso de sustancias ilegales

Fracaso de los Juegos del Dopaje: a años luz del récord de Usain Bolt pese al uso de sustancias ilegales

Fred Kerley había anunciado que batiría a Usain Bolt, ese era el envite. “El récord del mundo va a ser destrozado”, proclamó en la rueda de prensa previa. El estadounidense, un notable velocista y doble medallista olímpico en los 100 metros, se había apuntado a los Enhanced Games y en ese escenario todo parecía posible. ¿Correr los 100 metros en menos de 9,58 segundos? Por qué no. Sin reglas contra el dopaje, Kerley podía utilizar todo lo que estuviera en su mano para doblegar a Bolt y poner la historia a sus pies, aunque su registro nunca fuera a ser oficial. Todo estaba preparado en Las Vegas: las cámaras, las acciones de marketing posteriores, incluso la polémica. Y al final no pasó nada de nada. Kerley completó los 100 metros en 9,93 segundos, una marca que había mejorado decenas de veces a lo largo de su carrera, y aquí paz y después gloria.

Los Enhanced Games, que habían prometido récords y más récords, fueron un fracaso. Pese a que la organización había anunciado que los 42 atletas registrados habían utilizado testosterona (un 91% de los participantes), hormona de crecimiento (un 79%), Adderall (un 62%) e incluso EPO (un 41%), no hubo ninguna marca para la historia. Más bien todo lo contrario.

El fiasco no se limitó al atletismo. En halterofilia, la dominicana Beatriz Pirón, cuatro veces olímpica y campeona panamericana, llegaba como una de las grandes esperanzas del evento: los organizadores habían anunciado que ya había superado un récord mundial durante los entrenamientos. Pirón intentó repetir la hazaña en el arranque de la competición, pero se quedó corta en sus tres intentos de levantar 100 kilos en arrancada. En natación, más de lo mismo. El récord de los 100 metros libre del chino Pan Zhanle, supuestamente amenazado, no se movió de sitio -también se podían utilizar superbañadores- y todo el andamiaje de los Enhanced Games cayó en los 100 metros espalda. El estadounidense Hunter Armstrong había anunciado que participaría limpio para demostrar que sin sustancias podía seguir ganando. Y lo hizo.

Queda por ver si los Enhanced Games tendrán una segunda edición y qué precio personal acabará pagando cada uno de sus participantes. Varios de ellos llegaban ya con el agua al cuello. El propio Kerley, sancionado provisionalmente por la Unidad de Integridad del Atletismo por tres fallos en la localización antidopaje, aseguró no haberse tomado nada y confía en poder competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Si no da positivo en ninguna sustancia prohibida, podrá hacerlo, aunque quedará por ver quién le patrocina y qué estigma arrastra.

El nadador británico Ben Proud, por su parte, ya perdió la beca de la Federación Británica de Natación y tiene muy complicado seguir compitiendo a nivel oficial. El mayor logro de los Enhanced Games fue, quizás, reunir a atletas que habían quemado sus naves en el deporte convencional, prometiéndoles millones y gloria eterna. Lo que les dieron fue un escenario efímero en Las Vegas, unos protocolos farmacológicos ilegales de escasa efectividad y unos resultados que Usain Bolt, desde su retiro en Jamaica, seguramente ni se molestó en mirar.

kpd