Riazor amanecía el lunes pasado con una pancarta que marcaba un camino: “Chegou a nosa hora” (Llegó nuestra hora). Ocho años fuera del cielo: cuatro en el infierno y cuatro en el purgatorio. Las puertas de San Pedro pasaban por Valladolid y la reciente visita del equipo al Papa León XIV, fue el salvoconducto. La llave no la tenía sólo Yeremay, Nsongo o Mario Soriano, la llave la tenía el deportivismo. Un sentimiento que nunca decayó allá donde se encontrara el equipo y tampoco en Pucela, claro.
Los goles de Nsongo Bil, Kill Bill, fueron la consecuencia, pero antes hubo mucho trabajo en todos los estamentos de un club que se ha profesionalizado mucho desde que la propiedad adoptara una renovación total desde Abegondo a la cúpula directiva. Lo primero fue conseguir una estabilidad económica que sentara las bases para un crecimiento continuado, pero sostenido y sostenible.
En septiembre de 2024, el club puso fin al mayor y más largo concurso de acreedores del fútbol español. Iniciado en 2013 con una deuda de 160 millones de euros, la propiedad ha ido enjugando año a año la cantidad hasta estar al corriente de pago y afrontar así no sólo mejoras en los proyectos deportivos, también en infraestructuras como en la nueva y moderna Ciudad Deportiva de Abegondo.
La evolución del presupuesto del Depor hasta situarse en los 21,6 millones actuales ha ido siempre conforme al poderío económico que le concede su principal inversor, Abanca, con las categorías y aspiraciones del club coruñés. La tercera temporada en el tercer escalón del fútbol español fue la del menor presupuesto de este siglo con apenas 8 millones de euros. Pero la vuelta al fútbol profesional, con los consiguientes derechos televisivos, y la estabilización en apenas un curso en Segunda volvieron a brindar la posibilidad de construir un buen proyecto.
Dentro del armazón planteado por la cúpula, los pilares partían de abajo arriba y la columna vertebral a nivel deportivo estaba en Abegondo. Dani Barcia debía apuntalar la defensa, Diego Villares cogía la capitanía y ejercía de multiusos en el centro del campo, Nsongo subía del Fabril para ganar presencia arriba y convertirse en el héroe del ascenso, David Mella sería el puñal de un extremo y Yeremay, la estrella que se quedaba para buscar y conseguir la gloria del ascenso. “Ha sido muy duro, pero muy bonito”, admitía el protagonista.
La historia se repetía, como ocurriera con LucasPérez hace un par de años. Un jugador que renuncia a un mayor salario en clubes de Primera División para conseguir ascender con la entidad que le convirtió en quien es. El canario rechazó al Chelsea y al Como, entre otros, por sentir lo que hoy miles de desplazados a Pucela están viviendo en el José Zorrilla y alrededores.
La masa social del Depor ha sido el mayor sustento del club en sus años en el infierno. Riazor tuvo una media de asistencia en su última temporada en Primera RFEF de más de 23.000 espectadores, más que la mitad de clubes de la máxima categoría. Una afición que también se ha desplazado en masa a los partidos fuera como ha hecho en este definitivo ante el Real Valladolid. La Policía llegó a denunciar la multitud de estafas que se estaban produciendo en una reventa derivada de la incapacidad del club de satisfacer las 15.000 peticiones de entradas para este duelo.
El Depor y las desgracias
Valían tres puntos en dos partidos, pero el Depor es un club que tradicionalmente ha convivido con las desgracias. Ya no es sólo el penalti de Djukic con el que perdió la Liga en la 93/94, también está que te quite un ascenso en 2022 el entrenador, Rubén de la Barrera, que despediste la temporada anterior o que desciendas a Segunda en 2011 con el récord de puntuación, 43 puntos, en la historia de la competición.
Antonio Hidalgo, discutido en ciertos momentos de la temporada en los que se llegó a cantar “Hidalgo, vete ya”, especialmente por la irregularidad del equipo, ha sido el técnico que devolvió el equipo a Primera. Lo ha hecho igualando el récord de victorias a domicilio, 11, pero con más puntos 39 que Fernando Vázquez, 36, y José Luis Oltra, 35. Este ascenso le ha valido la renovación automática con el club de la Plaza de Pontevedra y el agradecimiento de todo el deportivismo. El Deportivo de la Coruña puede ser el Deportivo da Coruña en junio siempre que así lo voten los abonados, pero este 24 de mayo es de Primera.










