El Madrid no debió nunca empatar en Múnich. Porque es mucho más brillante que el Bayern, pero siempre arrastra el hándicap de la falta de valentía de Ancelotti. Hasta el punto que, de no aparecer Vinicius hubiera perdido por dos goles. Que hubiera sido ignominioso.
No puede aparecer el Madrid ante un decisivo partido acobardado. El inició pudo ser una tragedia madridista. El flojo Bayern pudo meter al Madrid dos o tres goles en un suspiro.
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Si frente a un equipo alemán el mejor futbolista alemán juega en el Madrid, hay poco más que añadir. Kroos ordenó a sus jugadores y hasta a los contrarios como lo hace un profesor cuando entra en clase. Se acabó el descontrol, las carreras y los papelitos. Cada uno en su sitio. Kroos los colocó a todos. A los suyos, con la pelota; a los rivales, sin ella. Puso el equilibrio que el Madrid necesitaba en un arranque caótico y puso el desequilibrio n
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Qué razón tenía Tuchel. Decía el técnico del Bayern en la previa que los goles del Real Madrid «no los ves venir». «Si rebobinas diez segundos, todo parece bajo control», explicaba. Y diez segundos antes del extraordinario pase al hueco de Kroos a Vinicius, no existía nada. Tampoco en el instante previo a la arrancada del brasileño y su cesión a Rodrygo, derribado por Kim en el penalti del definitivo 2-2. Fue el Big Bang de los blancos para resistir en Múnich y dejar la eliminatoria pendiente del Bernabéu.
En el vestuario, Ancelotti apostó por Nacho tras el gran partido del español en Manchester, devolvió a Tchouaméni al eje del centro del campo y sentó a Camavinga. El ex del Mónaco fija más la posición que el ex del Stade Rennais, algo necesario para contener los ataques del Bayern y para liberar a Kroos y Valverde en ataque y en defensa.
Sobre el césped, el pitido inicial abrió el asedio del Bayern hacia la meta de Lunin. Sin posibilidad de calibrar su respiración, el Madrid se encontró encerrado en su propio campo, ahogado por un equipo enrabietado y sin soluciones para coger aire. Fue un amago de la tormenta del Etihad contra el City.
A los 40 segundos, Sané se plantó ante Lunin tras una pared con Kane y el ucraniano sacó un pie milagroso para evitar el primero. En el 5, detuvo un tímido lanzamiento de Kane. En el 6 le tocó otra vez a Sané, que disparó alto. En el 11 y el 14 apareció Musiala, que no atinó entre los tres palos mientras Ancelotti maldecía hacia su banquillo. No se creía las pocas soluciones de sus futbolistas.
Superado el agobio inicial, los blancos encadenaron un par de posesiones largas en las que Kroos asumió el timón e hizo fluir a su equipo. En una de ellas, en el 24, el alemán tuvo unos segundos para pensar en el centro del campo y vio cómo Vinicius rompía a Kim con un amago sin balón. Puso el balón a su espalda y el brasileño definió con calma ante Neuer para poner el 0-1 Un chispazo que no se esperaba Tuchel. El Big Bang.
El gol trastocó la moral del Bayern, que no entendió el destino del partido tras semejante torbellino inicial. El Madrid, con la calma de la experiencia, se gustó. Bajó pulsaciones, se alimentó con la posesión y dejó de correr sin balón para desesperar a su rival y que apenas hubiera ocasiones de peligro hasta el descanso.
El cambio de Tuchel
Siguiendo con frases de la previa, decía Ancelotti que hay dos tipos de entrenadores, los que no hacen nada y los que hacen daño a su equipo. Que él prefería ser de los primeros. En el intermedio, Tuchel sentó a Goretzka, uno de sus dos mediocentros, y dio entrada a Guerreiro, un lateral ofensivo al que situó de interior, casi de media punta. Laimer, el otro pivote, se quedó solo. Arriesgó el alemán, hizo algo, y no hizo daño a su equipo. Al contrario. Le dio alas.
En el 52, y tras una gran ocasión de Kroos en una contra, Sané encaró a Mendy y encontró la red madridista con un disparo al primer palo de Lunin. Ancelotti se enfadó con Bellingham por haber hecho mal la presión y el Allianz rugió de nuevo. No sería la última vez.
Un par de minutos después, Musiala buscó a Lucas dentro del área, le regateó y el gallego le puso la zancadilla. Penalti innecesario que ni siquiera protestó. Kane, desde los once metros, completó la remontada del Bayern ante un Madrid incomprensiblemente noqueado.
Ancelotti respondió con Modric y Brahim en lugar de Kroos y Bellingham, poco presente en un partido de semejante dimensión. La entrada del croata y la ventaja alemana entregaron el balón al Madrid, que acumuló a Vinicius y Rodrygo en la izquierda para buscar ocasiones. Solución efectiva. En el 82, Vini encaró el área y encontró a Rodrygo, que recortó y fue derribado por Kim. El '7', con toda la presión del Allianz encima, sumó su segundo gol. Su segundo Big Bang.
«Quien tiembla un segundo deja escapar quizá el cebo que, precisamente durante ese segundo, la fortuna le tendía». La frase de Alejandro Dumas guía los pasos de Bradley Barcola, el joven de 21 años que comparte el ataque el PSG con Mbappé y Dembélé sin temblar. Son los Tres Mosqueteros que tienen embelesada a Francia y que pretenden conducir al equipo qatarí, repudiado por la élite por su falta de pedriguí y acostumbrado a comprar talento a golpe de talonario, hacia la final de la Champions League, si el sorprendente Borussia Dortmund se lo permite.
Le faltaba a Luis Enrique una pieza que aumentara la letalidad de su ataque y la encontró el pasado verano en un jugador pícaro que, si bien tiene números discretos en cuanto a goles, sumar cuatro y ocho asistencias en 37 partidos, quiebra defensas con facilidad y abre partidos. Bien lo saben Hamari Traoré y Ronald Araujo, a los que avergonzó en los octavos y los cuartos de final de la competición.
El PSG pagó 50 millones de euros por esta joya que creció en la cantera del Olympique de Lyon. La complicada situación económica del club y el cambio de propietario provocaron que se aceptara su salida pese a los lamentos de los aficionados. El director deportivo del PSG, Luis Campos, y un recién llegado Luis Enrique sabían que tendría hueco en la idea de juego del asturiano, pero además tuvieron la paciencia necesaria para facilitar su adaptación y le fueron buscaron un hueco.
La idea de centrar a Mbappé fue un espaldarazo, pero su aparición ante los focos europeos fue el 13 de diciembre precisamente ante el Dortmund buscando una primera plaza del grupo. Un empate a uno que les servía a los dos equipos para pasar a octavos y fue suficiente. Fue una sanción de Dembélé la que le llevó a un once del que Luis Enrique se resiste a bajarle. Por la orilla izquierda o por la derecha, Bradley Barcola es un arma que, además, alimentan sus compañeros.
Como una esponja recibe y acepta los consejos de los dos estrellas con las que comparte ataque. «Ousmane [Dembélé], por ejemplo, es el que me dice 'coge el balón, ve a jugar uno contra uno, no te hagas preguntas'. Y lo mismo Kylian: 'Busca el uno contra uno. Si puedes disparar, dispara. Y si puedes ponerlo, pónmelo a mí", reconocía el jugador en una entrevista a los medios oficiales del club parisino.
Con esta compañía, Barcola está haciendo un máster, que suma a su picardía natural, determinante en la eliminatoria ante el Barça. Tenía estudiado cómo iba a sacar de quicio de Araujo y lo consiguió. «Sabía que era muy rápido. En el partido de ida hice un movimiento similar, pero no le superé muy bien y me alcanzó. Esta vez le iba a adelantar y sabía que o me hacía falta o me quedaba mano a mano con el portero», explicó hace unos días.
Talento Mendes
Pese a su juventud, lleva mucho fútbol visto. Su madre, que también jugó, le reclutó como entrenadora en el equipo de su pueblo, el As Buers Villeubanne, pero a los ocho años dio el salto al Olympique. Allí estaba ya su hermano mayor Malcom, tres años mayor que él y portero. Bradley le acompañaba a cada sesión, observaba y se aprovechaba para regatear y chutar a puerta. La suerte de Malcom ha sido distinta a la de su hermano, que del filial del Lyon pasó al Tuzla de Bosnia y ahora está sin equipo tras debutar como internacional con Togo, el país de la familia. Donde va Bradley va todo el clan a arroparle y darle estabilidad para que su fútbol brille.
Su fortaleza en las ayudas en la banda, el dominio de las dos piernas y, sobre todo, su velocidad le auguraban un futuro y Jorge Mendes, cazador de talentos, no dudó en incorporarlo a su cartera de representados. Cómo se iba a negar si su ídolo reconocido es Cristiano Ronaldo, «por no darse nunca por vencido y trabajar mucho».
El PSG es el mejor escaparate posible y le ha consolidado en la selección francesa sub-21 . Nadie duda que estará en los Juegos de París y, de momento, ése será el reto de su verano porque Didier Deschamps aún no le ha llamado con los bleus. Podía haberlo hecho en marzo, pero no lo hizo. El crecimiento de Barcola acabará por abrirle un hueco sin tardar demasiado.
Las consecuencias de los insultos racistas a Nico Williams en el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao en el estadio Metropolitano eran previsibles toda vez que el árbitro del encuentro, Juan Martínez Munuera, los recogió en su acta.
Así, el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol tras su reunión de este martes ha ordenado el cierre parcial de la grada desde donde se profirieron los insultos al futbolista bilbaíno y una multa de 20.000 euros al club por conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes.
Los gritos imitando a un mono de un aficionado que ya ha sido localizado por el club y suspendida su condición de socio han sido considerados como infracciones muy graves tipificadas en los artículos 69.1.c), 69.2.d) y 76.2, apartados b) y d), ambos del Código Disciplinario de la RFEF.
El estamento señala que el club deberá señalar antes del 3 de mayo el sector de la grada desde donde se produjeron los insultos, ya que el acta arbitral solo indica que provinieron del fondo sur del estadio.
"A tal efecto, en los dos próximos encuentros a disputar por el Club Atlético de Madrid, en sus instalaciones deportivas, se deberá cerrar el acceso al público en dicha zona, que quedará debidamente acotada, no pudiéndose reubicar a los espectadores que, en su caso, pudieran venir ocupando las mismas con carácter habitual", apuntan desde el Comité.
Además del cierre, el Comité también ha ordenado que durante los encuentros afectados por el cierre parcial, esa zona deberá exhibir un mensaje de condena a los actos y conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes en el fútbol y apoyo al juego limpio.
Sorpresa por el procedimiento
Desde el club se muestran sorprendidos no por la sanción, sino por su procedimiento, similar al de las sanciones por tarjetas amarillas o rojas a los jugadores pertenecientes al encuentro sin abrir un expediente.
Anuncian que apelarán la sanción y cuentan que se siguió estrictamente el protocolo para esas situaciones. Recuerdan no solo el anuncio por megafonía, también hicieron un llamamiento en redes sociales contra este tipo de acciones y lanzaron un mensaje contra la xenofobia a través del capitán del primer equipo, Koke, en rueda de prensa.
Además, advierten que colaboraron en todo momento con la Policía para identificar al responsable cosa que se consiguió en menos de 24 horas. Esta persona será suspendida cautelarmente hasta que haya sentencia judicial que ratifique los hechos. Creen desde el club que la acción de un individuo no puede perjudicar a miles.
La esperanza del Atlético se llama Getafe Club de Fútbol. El club azulón también fue objeto de un cierre parcial de tres partidos por el mismo motivo, pero las actuaciones del club y de su público, localizando a los responsables de insultar a los sevillistas Acuña y Quique Sánchez Flores, les permitieron que se levantara la sanción impuesta.
A medida que toma cuerpo el torneo crece la impresión de que Carlos Alcaraz no está aquí de paso, con el freno de mano echado, sino que a poco que se lo proponga puede convertirse en el primer tenista capaz de ganarlo en tres ocasiones consecutivas. Jan-Lennard Struff era ya una prueba de mayor calibre, un jugador en un momento dulce con armas distintas a las de sus dos rivales anteriores. Obligado a ganar el partido dos veces, pues tuvo cuatro pelotas para cerrarlo con su saque en el décimo juego del tercer parcial, el español venció la tenaz oposición de su rival y se impuso por 6-3, 6-7 (5) y 7-6 (4), en dos horas y 52 minutos.
Si tiene que meter una marcha más, Alcaraz está de sobra afinado para ello, aunque hiciese peligrar su éxito en un horrible juego. Este miércoles le aguarda el ruso Andrei Rublev, séptimo cabeza de serie, que derrotó por 6-2 y 6-4 a Tallon Griekspoor. Alcaraz ganó el único enfrentamiento entre ambos hasta la fecha, en la fase de grupos de las pasadas ATP Finals, por 7-5 y 6-2.
La sensación que transmitió Alcaraz en los dos primeros partidos, frente a Alexander Shevchenko y Thiago Seyboth Wild, fue la de una inmensa superioridad. Poco importó que el bicampeón del torneo, que encadena 24 victorias consecutivas en tierra batida española, 14 de ellas en la Caja Mágica, llegase condicionado por la lesión en el antebrazo derecho que le impidió jugar en Montecarlo y Barcelona. El número tres del mundo, segundo cabeza de serie en este Masters de Madrid, viaja a una velocidad distinta, inalcanzable para los adversarios que ha encontrado hasta ahora.
Erosión sobre el revés
Con un punto de agresividad mayor, cargó el juego sobre el revés de Struff y, movido por la inercia competitiva, soltó con más alegría su derecha, contenida en los últimos partidos por el contratiempo referido. Todo parecía encaminado hacia una nueva victoria en dos sets, con 2-0 arriba y servicio para él en el segundo, cuando el alemán revirtió la desventaja gracias a una doble falta y llevó el parcial al desempate, donde cometería menos errores y cerraría con un ace milimétrico y cargado de suspense, que precisó la revisión del vídeo. Al igual que la final de 2023, el partido precisaría de un tercer set.
Struff, que acaba de cumplir 34 años, venía de ganar en el ATP 250 de Múnich el primer título de su carrera, con una soberbia actuación. Dejó en dos juegos a Holger Rune, número 12 del mundo, en semifinales, antes de superar a Taylor Fritz en la final. El alemán posee un estilo propio. Hace valer su corpulencia y agresividad y con el tiempo ha aprendido a explotar sus cualidades en la altura de la capital.
Struff dependía en exceso del acierto con su servicio, que impacta con violencia desde sus 193 centímetros. A partir de ahí, si le funciona el golpe de arranque, tiene más facilidades para golpear con la derecha o para irse a la red. En el bajo porcentaje de puntos ganados con el segundo cabe encontrar parte de las razones de su condena. Lo cierto es que Alcaraz había marcado distancias desplegando lo mejor de su repertorio en el tramo definitivo, antes de mostrarse confundido en la resolución.
Además de arrinconar a Struff en el lado del revés, le desplazó con dejadas que, cuando así era preciso, completaba con un globo. Pero en el tercer set tampoco le alcanzó con el break en el cuarto juego. El alemán volvió incluso de un 3-0 adverso en el último desempate, de nuevo ayudado por los errores de su rival, pero prendido una vez más de la grada, Alcaraz, sin ceder en su gusto por el riesgo, culminó el triunfo.
Todo en torno a Ayrton Senna se había ensombrecido la víspera de aquel 1 de mayo de 1994. Una tristeza sobrevolaba su expresión melancólica, que siempre se consideró una suerte de marca de fábrica en él. Del asfalto de Imola a su habitación en el hotel de Castel San Pietro. La cena en la Trattoria Romagnola, una foto para la joven pareja que celebraba en el restaurante del hotel Castello mientras él intentaba ahuyentar, de algún modo, aquellas nubes. Un compañero muerto unas horas antes, Roland Ratzenberger, y un amigo vivo de milagro, Rubens Barrichello, tras una violenta salida de pista el viernes.
Dos visitas en dos días al centro médico para intentar digerir el lado más amargo de las carreras. Y bofetadas no sólo para él. La última muerte en un fin de semana se remontaba a Riccardo Paletti, 12 años atrás. Suficiente para pensar que era mejor dejarlo todo. Una hipótesis débil, ya superada. O para escuchar a Sid Watkins, director médico de la F1, que le sugería parar: "Has ganado tres Mundiales, eres el mejor. No necesitas arriesgar más. Vámonos lejos, vayamos a pescar".
Es hermoso y conmovedor imaginar que, por un momento, sólo uno, Ayrton estuvo tentado de seguir aquel consejo, tan insólito, tan precioso. Pero al detenerse no pudo, no quiso. Michael Schumacher había ganado las dos primeras carreras del año, mientras él no sumaba ninguna victoria. Y no sólo eso. Aquel alemán, un animal competitivo similar a él, conducía un monoplaza irregular. Estaba seguro de ello, se había dado cuenta en Japón días antes, a pie de pista investigando el sonido producido por el control de tracción. Un dispositivo prohibido.
"Como una silla eléctrica"
Sí, pero ganar no era fácil. Había perseguido ese Williams durante mucho tiempo, su objetivo era igualar a Alain Prost, su pesadilla, su doble durante cuatro Mundiales. Prost se había retirado. Sin él había menos diversión. Era como perder un cómplice, el mejor compañero de juegos. Además, su Williams le atormentaba. "Era como estar en una silla eléctrica". Incómodo, caprichoso, difícil de manejar.
Lo habían modificado, corregido, hasta reducir la columna de dirección para hacer sitio a las manos en el volante. Correría, sin duda. Escondería la bandera austriaca en el cockpit, para ondearla en homenaje a Ratzenberger durante la vuelta de honor. Respira hondo. Tal vez. Ayrton, qué lucha. Se necesitaba más para encontrar la paz.
Por primera vez estaba en medio de un conflicto familiar. La razón: Adriane, su compañera, su amor. Considerada por su padre y su madre una oportunista, una amenaza a la que alejar. Hasta el punto de tener su teléfono intervenido. Así lo atestiguan las cintas entregadas en Castel San Pietro por Leonardo, el hermano de Ayrton, la noche del 30 de abril. Una afrenta, una provocación. Después de la que de Ayrton, haciéndose una foto con su mujer en la finca familiar, a las afueras de San Paolo.
El Williams FW16, el último de Senna, exhibido en Turín.EFE
Hasta aquí habían llegado. Se alojaba en la casa que había comprado en el Algarve con Adriane, lejos de Angra dos Reis, su rincón de los afectos más queridos. La ira suavizada por la pena, aniquilada por la culpa. A sus padres les tenía cariño, les estaba agradecido. Había mantenido correspondencia, había sido estricto, disciplinado como se requiere de un hijo talentoso y exitoso. Sin embargo...
La Biblia en la mesilla de noche. Dios siempre podía ofrecer consuelo, respuestas, absolución. Una llamada telefónica a Adriane. Una visita a Frank Williams, en la habitación de abajo. El pensamiento de la fundación ahora en marcha. Niños, chicos jóvenes a los que acompañar hacia una primera y verdadera oportunidad. Había sido una obsesión, y se estaba convirtiendo en un consuelo. El contrato con Audi para importar coches a Brasil. Lo había cerrado descubriendo que podía manejarse como gerente, lo que insinuaba alguna vaga hipótesis de futuro.
Tenía que dormir. Observó. Reflexionó. Como nos ocurre a todos cuando las nubes oscurecen nuestro cielo. Un hilo de ternura, aquí, para ganar una noche de tranquilidad. Si fue la última, no importa. Ayrton ciertamente no lo sabía.
Igual que hubo un Fernando Martín, hay un Jordi Fernández. Por el camino, el del debut del primer jugador español en la NBA y el del primer entrenador, 38 años. Así hay que mesurar la enorme barrera derribada por el técnico de Badalona, anunciado oficialmente la semana pasada como dueño del banquillo de los Brooklyn Nets, el tercer europeo de siempre.
Este martes, el también seleccionador de Canadá (bronce en el último Mundial y uno de los pocos que puede inquietar al USA Team en los próximos Juegos Olímpicos), compareció vía Zoom con un puñado de medios nacionales. Y Jordi puso en valor el hito logrado, aunque dejó claro que "no es un final de trayecto". "No sólo es llegar, es mantenerse. Por muchos años. Hacer un proyecto competitivo y respetado", pronunció.
En sus palabras, Fernández reconoció todo el bagaje previo, los 15 años desde su llegada, casi una aventura, a Las Vegas. Su paso como asistente por Cavaliers, Nuggets y, finalmente, hasta hace unos días, Kings. Tantas veces de la mano de Mike Brown, uno de sus "padres deportivos". Su experiencia como asistente de Sergio Scariolo en la selección durante el Eurobasket de 2017 e incluso la "visibilidad" que le proporcionó la selección canadiense, con "ocho jugadores NBA", como un bautismo final para dar el gran salto como entrenador principal. Un cargo para el que llevaba tiempo en todas las quinielas.
Badalona
Jordi habló de todo ese pasado, pero también de su sello FIBA y de sus orígenes. "Soy la misma persona que salió de la pista de mi barrio en Badalona. Mis orígenes no han cambiado, están muy marcados", admitió. E hizo hincapié en la importancia del baloncesto español en aquel mundo, haciendo un repaso por los Gasol y todos los jugadores que han pasado por la mejor liga del mundo, "con roles muy importantes" e incluso en aquellas finales olímpicas (2008 y 2012), "partidazos", que tanto lustre dieron a nuestro prestigio. "El baloncesto español es muy respetado en la NBA. Hay un trabajo de seguimiento de todas las franquicias, todos viajan a España cada año. Es importante sentirnos orgullosos, pero hay que seguir creciendo", admitió.
Por último, Jordi valoró la ardua tarea que le aguarda en los Nets, un equipo no demasiados exitoso últimamente y que pierde en cada comparación con sus brillantes vecinos, los Knicks. "Hay que generar ilusión, mostrar cambios desde el principio. Brooklyn es un mercado grande, pero compararnos a los Knicks no tiene sentido. Es una bonita rivalidad", reflexionó el español, que se marcó tres señas de identidad en el juego: "Un estilo acorde al roster: la rapidez en el juego, la fiscalidad defensiva y la identidad como grupo". Lo demás, el éxito, el retorno o no a los playoffs, vendrá marcado por "el draft y la agencia libre". "Tenemos juventud, esto ayuda a mantener lo que estás creando, la identidad. Pero tenemos que ser pacientes con el proceso", concluyó.
No ha sido fácil. Ha costado una semana que dijera que sí, pero finalmente Vicente del Bosque ha aceptado y será el presidente de la "Comisión de Supervisión, Normalización y Representación" que el Gobierno ha creado 'ad hoc' para tutelar, si no dirigir directamente, los destinos de la Federación Española de Fútbol. Así lo ha anunciado, por sorpresa, la ministra de Deportes, Pilar Alegría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.
"La semana pasada creamos la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación de la RFEF. Un órgano de tutela, de supervisión de la RFEF que tiene tres objetivos. En primer lugar, representar al fútbol español; en segundo, velar por la transparencia y el buen hacer del próximo proceso electoral que tiene que vivir la Federación a la vuelta de los JJOO; y en tercer lugar, afrontar con éxito los retos que tiene el fútbol español por delante: la Eurocopa, los JJOO y el Mundial 2030. Para mí es un orgullo anunciar que la persona que ejercerá la presidencia de esta Comisión es Vicente del Bosque", ha dicho Alegría.
Desde que abandonó la selección en el año 2016, Del Bosque ha sido bastante reacio a aparecer en todo lo que tuviera que ver con el fútbol, especialmente con el Real Madrid y, en menor medida, con la propia Federación. Tampoco recibió con especial entusiasmo la propuesta hace unos días, pero finalmente ha aceptado.
Es difícil pensar en una imagen mejor para la Federación, y todo hace indicar que él será la representación oficial durante la próxima Eurocopa y los próximos Juegos Olímpicos. Con el ex seleccionador, el Gobierno ha buscado una figura indiscutible, que pueda servir de coartada, o parapeto al menos, en el conflicto, real, que existe con UEFA y FIFA. Del Bosque, más allá de su talante conciliador y su capacidad para aunar voluntades, es campeón del mundo y de Europa con la selección. Las dos instituciones, UEFA y FIFA, probablemente se vean obligadas a medir sus palabras, y sus actos, con Del Bosque delante.
Eso sí, que nadie piense que Del Bosque va a tomar decisiones difíciles. Su papel será meramente institucional, y será el resto de miembros ("personas de reconocido prestigio en diversos ámbitos", según afirmó Rodríguez Uribes) los que lleven el peso de la tutela y la supervisión.
El anuncio del Gobierno llega el mismo día en que está reunida la Comisión Directiva del CSD para estudiar la posible suspensión provisional de Pedro Rocha después de que el TAD le haya abierto un expediente por falta "muy grave".
El paso de Luis Rubiales por el juzgado número 4 de Majadahonda fue el de la mutación de una persona altiva y que nunca rehúye la confrontación en alguien dócil y colaborativo, según fuentes presentes en su declaración.
Solo que el ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no pudo convencer a la juez de que todas sus operaciones al frente del máximo estamento del fútbol se realizaron de manera correcta.
Así, según el Auto sobre medidas cautelares de Delia Rodrigo al que ha tenido acceso EL MUNDO, la jueza sospecha que Rubiales y sus socios pudieron cobrar "en especie" parte del pago estipulado por llevar la Supercopa a Arabia Saudí con la intermediación de la empresa Kosmos, de Gerard Piqué.
En el escrito, la juez mantiene que se pudo haber establecido, además de los 30 millones de euros por temporada y 3 para Piqué, "un pago en especie a favor del Presidente de la RFEF, así como a favor de otros cargos directivos y personas vinculadas a la misma, consistente en la cesión de terrenos en Arabia Saudí para la posterior gestión de negocios hoteleros".
Delia Rodrigo sospecha que, para gestionar este patrimonio inmobiliario, Rubiales y sus socios, entre los que está Albert Luque, director de la Selección masculina, crearon un entramado societario que comenzó con la empresa aceitunera GRX para gestionar estos pagos.
Garante de Piqué
Tampoco entiende la jueza, la posición de garante que adopta la RFEF respecto a Kosmos al firmar los contratos con la empresa árabe Sela, la responsable de llevar la Supercopa a Arabia.
Así, se considera el "pago de la denominada 'prima de éxito' como una obligación esencial del acuerdo", según destaca la juez. Y habla también de que la propia Federación podría "rescindir unilateralmente el contrato", del que percibía unos ingresos de aproximadamente 40 millones de euros para el período 2020-2029, "ante una eventualidad económica propia del ámbito privado del acuerdo entre Kosmos y Sela".
Dudas en la Supercopa
Explican fuentes presentes en la declaración de Rubiales, que fueron los contratos derivados del traslado de la Supercopa de España a Arabia los que presentaron más dudas tanto en la juez como en el Ministerio Fiscal. Mientras que las explicaciones sobre otras cuestiones delicadas, como las concesiones a Gruconsa, fueron más precisas.
Así, pese a que en las cuatro horas y cuarto de declaración el ex dirigente se mantuvo sereno y colaborativo, a la hora de explicar estos acuerdos y su proceso de aprobación, la versión de Rubiales generó más dudas.
Considerando estos hechos, la magistrada ha dejado en libertad provisional a Luis Rubiales. No obstante, le ha impuesto como medidas cautelares la obligatoriedad de presentarse todos los días 1 del mes en el juzgado así como cuantas veces fuese llamado y la necesidad de solicitar del juzgado autorización judicial para viajar al extranjero, comunicando al juzgado las fechas de viaje (ida y vuelta), lugar del mismo y domicilio o lugar de residencia en el referido país.