Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Es raro cuando suena la campana en un combate de boxeo de pesos pesados que los púgiles se tiren a dar puñetazos al otro. El respeto impera siempre en los primeros compases. O tal vez el miedo. Dos de los cuatro pesos pesados europeos quisieron ganar sin abrir la guardia en el Metropolitano. Guantes arriba y golpes rápidos en forma de penaltis. Gyokeres y Julián metieron los goles. Se mantuvieron ambos contendientes de pie. Sin noquear al rival. Habrá que esperar a Londres. [Narración y estadísticas, 1-1]

Y eso que el Atlético salió a morder. Como esos perros a los que asoma la baba cuando enseñan los dientes, los jugadores rojiblancos fueron a complicar la salida del Arsenal hasta provocarle dos pérdidas en los primeros cinco minutos. Los laterales, Llorente y Ruggeri, doblando de manera contínua a sus extremos y Koke emulando a Benjamin Button en cada partido de esta temporada, 90 minutos más joven cada vez.

Y lo mejor del todo era ver a un Julián plenamente enchufado. Era un espectáculo el argentino repartiendo juego desde tres cuartos y llegando luego a finalizar, los primeros cinco disparos del Atlético fueron suyos así como una ocasión a los cuarenta segundos. En un eslalon en el borde del área 10 minutos después, obligó a Raya a poner a prueba los principios de De la Fuente con una mano monumental.

El Arsenal no se sentía incómodo. Quizás Odegaard era el más impaciente por llevar el cuero arriba. Tardaron los británicos 10 minutos en tener una posesión larga y 15 en gozar de su primera gran ocasión. Una cabalgada de Gyokeres, que pudo hasta con Llorente, terminó con un centro que cayó en las botas del noruego al borde del área pequeña. Su disparo lo taponó Cardoso in extremis.

El duelo era de control, todo lo contrario que el espectáculo de la otra semifinal. Con dos equipos más concentrados en no cometer errores que en hacer daño al rival. El primer córner del encuentro para los británicos llegó en el minuto 20 y un pequeño escalofrío recorrió a una grada que conocía que el Arsenal había batido el récord de tantos en la Premier con 17. No ocurrió nada y respiró tranquilo tanto el Rey Felipe VI, que había acudido en visita no oficial, como José Luis Martínez Almeida, ya más templado tras su coro del himno rojiblanco durante la salida del equipo rojiblanco.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.EFE

Pero las cosas y los nervios iban a jugar una mala pasada al futbolista que menos minutos había disputado en el último mes. David Hancko, tras una pérdida absurda en el centro del campo y con el equipo abierto, atropelló a Gyokeres en el área. Makkelie señaló la pena máxima y el sueco la transformó a la derecha de Oblak, al que le pasó el balón entre los antebrazos. Lo peor era que ese error llegaba en el minuto 44, al borde del descanso, donde las puñaladas provocan más sangre.

Había trabajo que hacer en la caseta y riesgos que tomar en el campo. El control estaba bien, pero este duelo necesitaba caos. El Arsenal se desempeña bien en el aburrimiento. Simeone tenía que recordar a los suyos que este equipo estaba hecho un flan en la Premier, que aún se la estaba jugando, y había que trasladarlo a una competición en la que este curso aún no había perdido un duelo. Este tenía que ser el primero porque en el Emirates las cosas iban a ser diferentes. Las eliminatorias son 180 minutos, pero uno no puede cambiar de asalto sin lanzar un golpe al mentón.

Riesgo controlado

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.Manu FernandezAP

El primer movimiento fue retirar a un Giuliano tocado en el costado por Le Normand y poner al multiusos Llorente de interior. Pero lo que se vio también fue un cambio de actitud que se refrendó con tres acciones casi consecutivas: una falta directa de Julián, una contra que pudo suponer el empate si Griezmann acierta una doble ocasión y un penalti por mano de White con el que Julián, ya sí, volvió a poner las cosas en su sitio. El gol trajo colmillo al Atlético que ya se echó a campo rival y Griezmann mandó una contra al palo y el rechace terminó en córner. Se olía la sangre en el Metropolitano.

Estaba el partido esperando un chispazo o un error. Pudo llegar en una carrera de Llorente que Lookman no pudo convertir. Una jugada en la que Julián terminó en el suelo con una torsión de rodilla y el Metropolitano contuvo el aliento. Simeone respondió pronto sacando al argentino por Baena. Había una vuelta a la que llegar. Pero el error llegó del lado rojiblanco. Repitió Hancko, que pisó a Eze porque se le adelantó en el área. Makkelie pitó penalti, pero el VAR le desdijo. Eso en España...

El susto encerró al Atlético y el Arsenal se echó encima. Los rojiblancos pasaron de la ofensiva a la ressistencia. Lo dicho, 180 minutos. Por qué no hacer la machada a domicilio. La Liga está perdida y el sueño está en Europa. Aún no hay que levantarse.

El Real Madrid golpea primero y duro al Hapoel, pero pierde a Tavares

El Real Madrid golpea primero y duro al Hapoel, pero pierde a Tavares

El ruido dejó paso al baloncesto. Regateados los líos políticas y superados todos los cinturones de seguridad en torno al Palacio, el Real Madrid tuvo claro que no podía dejar pasar la ocasión, que dos años sin Final Four son demasiados para quien conquistó tres Euroligas de las últimas 10. Atenas es su Ítaca y el Hapoel de Tel Aviv su mar a atravesar, el último obstáculo. El primer round de la eliminatoria fue un despliegue de determinación y coraje, con Campazzo y sus seis triples a los mandos y apenas un maquillaje final del visitante, a la desesperada. [86-82: Narración y estadísticas]

El Palacio sonó casi como si estuviera lleno. Hubo ambiente de grandes citas, aunque todo estuviera condicionado por las restricciones, por las medidas de seguridad (no había ni 200 manifestantes propalestinos en las afueras) en torno a un equipo de un país en guerra, sólo abonados en las tribunas (6.908 acudieron). Ambiente grande para cita grande, 38 infinitas jornadas de temporada regular y sólo una derrota en casa esperando esta hora de la verdad. No habían transcurrido ni dos minutos cuando la pieza más singular y determinante del Real Madrid se levantó tras la lucha por un rebote sin poder apoyar la rodilla izquierda. Edy Tavares se marchó a los vestuarios y ya no volvió.

Sin su gigante y con las gradas a la mitad, el Madrid pudo haber dudado. Al contrario, devino en ciclón. Con la premisa de Scariolo marcada a fuego, atacar sin complejos, con osadía y colmillo. Castigar la pereza defensiva del Hapoel, más talento que la disciplina que le gustaría a su entrenador Itoudis. A los 15 minutos, los blancos habían sumado 42 puntos. Al poco dominaban por 20 (46-26). Campazzo amaneció con cuatro triples de cinco, alargando su racha de buena puntería y buen juego. Usman Garuba sustituyó a Tavares como si le fuera la vida en que no se notara la diferencia. Y apenas Abalde y Llull se quedaron sin anotar al descanso, 13 asistencias entre todos. La primera parte fue prácticamente perfecta.

Igual daba que el indescifrable Hezonja no tuviera (del todo) su noche. Y que Dan Oturu campara más a sus anchas en la pintura sin Tavares. El Madrid pisaba a fondo su acelerador. Chuma Okeke se multiplicaba, una pesadilla en el rebote ofensivo para el Hapoel. Y cada acercamiento hebreo, con los triples de Blaneney y los intentos de Micic por volver a ser quien fue (sigue siendo, eso sí, el tipo mejor pagado del continente tras su vuelta de la NBA) era contestado sin resquicio de titubeo.

No hubo concesiones. Garuba mantuvo su intensidad y concentración y Alex Len cumplió en el rebote. Trey Lyles metió canastas de las que sólo él es capaz y Deck, a pesar de sus molestias en el hombro, se pareció mucho a la mejor versión de sí mismo. Cada balón dividido fue blanco y ese es casi el mejor resumen de la intensidad mostrada;en eso Andrés Feliz contagia y marca diferencias: borda todo lo que no suele salir en la estadística, enamora entrenadores. La ventaja sólo bajó de la decena ya en los últimos instantes, a la desesperada con más triples de Blakeney. Antes, fuera de sí Itoudis había sido expulsado por dos técnicas después de una noche repleta de sus habituales protestas. A la espera de las pruebas a la rodilla de Tavares (en el Hapoel, su mejor jugador toda la temporada, Elijah Bryant, también sufrió molestias; ni siquiera anotó), el viernes (20.45 h.) , de nuevo en un cercenado Palacio, un segundo asalto para dar otro paso hacia el OAKA.

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Centenares de aficionados del Atlético de Madrid se han enfrentado a la policía en los alrededores del Metropolitano poco después de la llegada del autobús del equipo al estadio rojiblanco. Varios encapuchados han lanzado hielos, botellas y piedras a los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tan pronto ha pasado el vehículo que transportaba al equipo. El resultado ha sido tres heridos leves y un detenido por desórdenes públicos tras las cargas policiales.

Los enfrentamientos han continuado luego por el parque que rodea al estadio obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a lanzar botes de gas lacrimógeno para dispersar a los violentos. La unidad de caballería también se ha visto obligada a intervenir para controlar a la masa que se acumulaba cerca del estadio desde antes de las 19.00 horas.

Como cada partido grande del Atlético de Madrid, y la ida de semifinales ante el Arsenal era uno de ellos, miles de aficionados rojiblancos se habían agrupado en torno a la avenida de Arcentales para recibir al autobús del equipo antes del duelo de Champions. Los cánticos de los aficionados han dado paso a las bengalas tan pronto como el autobús del equipo ha asomado por la plaza de Grecia.

Pero ese momento de celebración ha dado paso a los enfrentamientos que han terminado en torno a las ocho de la tarde, con la policía ya habiendo controlado todos los focos que se habían reproducido en torno a varios puntos del parque del Metropolitano.

No es la primera vez que se producen este tipo de enfrentamientos. En el duelo de ida de Copa del Rey ante el Barcelona también hubo un conato de violencia contra los agentes que se saldaron con varios heridos y un detenido.

Jódar se despide en cuartos de Madrid con un digno partido ante Sinner

Jódar se despide en cuartos de Madrid con un digno partido ante Sinner

Hubo algunos momentos en los que Rafael Jódar alumbró la esperanza ante Jannik Sinner, como cuando creó dos pelotas de rotura en sendos juegos del comienzo del partido, mantuvo la cara en el segundo set y llegó a conseguir una imagen dubitativa del número 1 del mundo y ganador de cuatro títulos del Grand Slam. Pero será el italiano, mejor en el global, más certero a la hora de rentabilizar sus opciones, quien dispute las semifinales del torneo, tras imponerse por 6-4 y 7-6 (0), en una hora y 57 minutos.

Superado ese trance inicial, Sinner empezó a leer mejor el juego de un tenista al que nunca se había enfrentado y marcó las distancias lógicas ahora mismo entre uno y otro, entre el gran campeón consagrado que ya acumula 26 victorias consecutivas en Masters 1000 y el tenista emergente que sale más que fortalecido del torneo de Madrid y será 29º en el ránking la próxima semana.

Muy estable hasta esta instancia del torneo, capaz de demoler a Alex de Miñaur en su primera victoria ante un top ten y de vencer a Joao Fonseca en el choque entre dos ya afamados miembros de la nueva generación, el reciente semifinalista del Conde de Godó se encontró con un techo demasiado alto y unas exigencias a las que su tenis todavía no alcanza.

Pista cubierta

Con la pista cubierta, en condiciones desfavorables para él, fue fiel a sus principios, acudió a la disputa con su valentía natural, envidó en cada resto de segundo saque ganando metros sobre la línea de fondo y acertó en más de una ocasión con el saque abierto y la derecha cruzada. En el primer set, mantuvo la puja hasta el quinto juego, cuando dispuso de su segundo punto de break, para ver a partir de ahí como el ganador este año en Indian Wells, Miami y Montecarlo le quebraba en sendas ocasiones y parecía alejarse en el horizonte.

Aún con nostalgia de Rafael Nadal y huérfana por segundo año consecutivo de Carlos Alcaraz, la grada ha acogido a Jódar como un nuevo hijo pródigo, que sale de la Caja Mágica con un notable crédito añadido al que ya traía como ganador en el ATP 250 de Marrakech de su primer título en el circuito, además de su brillante paso por Barcelona.

Con todo, el campeón júnior del US Open 2024 no se dejó ir. Hizo asomar dos bolas para situarse 4-2 y saque e interactuó con el público, entre cuyos integrantes se encontraba Ion Tiriac, antiguo propietario del torneo, con la apariencia de un gigante intocado por el tiempo. Frustrada la tentativa, volvió a la carga en el octavo juego, aprovechando la debilidad de Sinner con el servicio a lo largo de toda la tarde. Ahí, en las seis bolas de rotura que no pudo aprovechar, también se definió el partido.

Ya en la orilla del desempate, se ampliaron los márgenes entre uno y otro. Tirando de trienios y de oficio, de las muchas y venturosas experiencias acumuladas, Sinner solo tuvo que esperar los errores de precipitación de quien se marcha, sin duda, como la sorpresa más grata del torneo.

13 partidos de sanción a Andrada, portero del Zaragoza, tras su puñetazo a Pulido

13 partidos de sanción a Andrada, portero del Zaragoza, tras su puñetazo a Pulido

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El Comité de Disciplina ha castigado a Esteban Andrada, portero del Zaragoza, con 13 partidos de suspensión. La sanción se ha conocido este miércoles y su máxima gravedad responde al puñetazo que Andrada propinó al capitán del Huesca, Jorge Pulido, durante el partido del pasado domingo. Esa agresión va a suponer para el guardameta 12 partidos de suspensión. Y a ellos hay que añadir otro más por la doble tarjeta amarilla que había visto antes y que ya implicaba su expulsión del campo.

Los hechos ocurrieron en los últimos minutos del partido Huesca - Zaragoza de la trigésimo séptima jornada de LaLiga Hypermotion. Se disputó el pasado domingo en el estadio El Alcoraz y concluyó con victoria local (1-0).

El portero argentino, que ya había recibido una tarjeta amarilla, se acercó hasta el centro del campo para protestar y ya empujó a Pulido, capitán del Huesca. Al recibir una segunda amarilla por esa acción, perdió el control, echó a correr buscando otra vez a Pulido y le dio un puñetazo en la cara que, según el acta, le causó "un hematoma en el pómulo izquierdo".

La agresión desembocó en una batalla entre jugadores de ambos conjuntos. Por esos hechos Dani Jiménez, portero del Huesca, ha sido sancionado con cuatro partidos de suspensión por agredir a otro jugador. Y Dani Tasende, jugador del Zaragoza, con dos, por producirse de manera violenta al margen del juego, sin estar en posibilidad de disputar el balón o con el juego detenido.

Para saber más

El Comité de Disciplina, que no recibió alegación alguna por parte del Zaragoza, afirma que ha decidido decidió imponer la sanción en grado máximo por todas las circunstancias que concurren. Relata que el portero argentino no depuso su actitud y mantuvo su ánimo confrontativo. Detalla la fuerza excesiva del golpe, el daño causado, la necesidad de intervención de las Fuerzas de Seguridad y "la imagen proyectada que trasciende el mero evento deportivo, lo que otorga un plus de responsabilidad de los participantes".

A través de un vídeo en redes sociales, Esteban Andrada expresó posteriormente su arrepentimiento por la agresión y ofreció sus disculpas a Pulido. En un comunicado el Zaragoza condenó la acción de su portero y subrayó que "ha manchado de manera inaceptable un partido de fútbol de especial trascendencia para nuestra región".

Todos los detalles del PSG-Bayern, un partido para la historia de la Champions: 9 goles en 13 remates, 90 ataques y 223,6 kilómetros recorridos a un ritmo brutal

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Fue vertiginoso, caótico, impredecible, fue una hora y media de entretenimiento maravilloso en mitad de la atonía que mayoritariamente preside el 90% de las sesiones de fútbol. PSG y Bayern, Luis Enrique y Kompany, perpetraron anoche un partido que pasará a la historia del fútbol, no solamente de la competición que lo acogió. Y lo hará por muchos motivos, pero sobre todo porque recuperó la esencia perdida de este deporte: coger la pelota y, sin pensárselo mucho, intentar meterle un gol al portero del otro equipo. Tan fácil. Tan difícil.

El duelo se jugó a un ritmo salvaje. La imagen de Hakimi, inmovilizado por unos calambres en su pierna derecha durante los últimos minutos, sirven para ilustrar que, entre los dos equipos, corrieron 223,6 kilómetros (109 el PSG y 114,6 el Bayern). No son datos escandalosos vistos de forma aséptica, pero sí cuando se tiene en cuenta a la velocidad de ese recorrido. En casi un 40% de esos kilómetros, los esfuerzos de los jugadores fueron de alta intensidad. Brutal.

Entre los dos equipos, dispararon 13 veces a portería. Nueve goles, es decir, el 70% de los tiros a puerta acertaron. Entre ambos equipos iniciaron 90 veces un ataque, aunque aquí el desequilibrio es evidente, pues el Bayern lo intentó 62 veces y el PSG solamente 28. También la posesión fue favorable a los alemanes (45%-55%) y llama la atención, por último, un detalle. Jugado a un ritmo espeluznante, la precisión en el pase de los futbolistas fue del 87% en el caso de los locales y del 88% en el caso de los visitantes.

Sin embargo, lo que queda de la noche de ayer en París no son los números. Son las sensaciones: "Es, sin duda, el mejor partido en el que he estado como entrenador", dijo Luis Enrique, eufórico, como todos los presentes en el Parque de los Príncipes, poco después de haber terminado. "Ha sido increíble", concedió Kompany, algo molesto, eso sí, por el penalti que le pitaron a Davies. "Es el partido que siempre soñé jugar desde niño", contaba Marquinhos, el capitán del PSG sobre el tercer partido en toda la historia de las semifinales de la Copa de Europa en el que se marcaban nueve goles.

Pero lo mejor del partido de ayer es que, quizá, lo (también) mejor esté por venir. "Estoy seguro de que la vuelta será una fiesta como la de hoy". Palabra de Luis Enrique.

Carlos Cantero, entrenador del Casademont Zaragoza femenino, coge la baja por paternidad a días de comenzar el playoff

Carlos Cantero, entrenador del Casademont Zaragoza femenino, coge la baja por paternidad a días de comenzar el playoff

Carlos Cantero, entrenador del Casademont Zaragoza femenino, ha tomado la baja por paternidad a escasos días de que comience el playoff de la Liga Endesa, para el que el conjunto maño se presenta como uno de los principales favoritos. El técnico madrileño de 41 años se ha acogido a este derecho irrenunciable para atender los cuidados de su hijo recién nacido y no podrá dirigir al equipo durante al menos seis semanas, el plazo mínimo establecido para este permiso.

La baja de Cantero llega después de que el Casademont Zaragoza, el club con mayor masa social de España en la categoría femenina, haya arrasado durante la temporada regular, con tan solo tres derrotas en 30 partidos. Además, viene de firmar un meritorio tercer puesto en la Euroliga, en el que solo fue derrotado por el Galatasaray turco en la Final Six que, precisamente, se celebró en Zaragoza hace unos días.

"Como equipo que somos, estas situaciones alegran, unen y refuerzan. Están preparadas y preparados para hacer el mejor trabajo posible como hasta ahora o incluso mejor. Confianza ciega", expresó el técnico en redes sociales para transmitir su fuerza a las jugadoras.

En el deporte profesional, este tipo de bajas no suele ser habitual, ya que los deportistas de élite se rigen por un régimen laboral especial, en el que, al ser los principales activos del club, pueden renunciar a esta compensación para evitar sufrir algún perjuicio en su puesto en la rotación o en su forma física, lo que podría condicionar el desarrollo de sus cortas carreras. Sin embargo, los entrenadores, al ser considerados como parte de los puestos directivos dentro del club, no forman parte de esta excepción y deben respetar el periodo de baja mínimo establecido.

Cantero es el principal artífice de que el Casademont Zaragoza se haya convertido en uno de los mejores equipos de Europa. Desde su llegada en 2021, un año después de la refundación del club, el conjunto ha logrado trofeos como la Copa de la Reina y ha alcanzado las fases finales tanto en liga como en competiciones europeas. Con motivo de su baja, se harán cargo de la disciplina de entrenamientos sus dos asistentes, Arnau Ferreres, quien asumirá el rol principal, y Marie-Pierre Uriarte.

La primera ronda del playoff enfrentará al Casademont contra el Estepona en una eliminatoria a doble partido. Las mañas no podrán contar para este partido ni para el resto del torneo con Carla Leite, la jugadora francesa de 22 años que decidió abonar su cláusula de rescisión para marcharse a jugar a la WNBA. Ella era una de las mejores jugadoras del equipo junto a la veterana Mariona Ortiz y Helena Pueyo, quien llegará muy mermada por las lesiones a este primer encuentro.

Oda al fútbol de PSG y Bayern: nueve goles en 70 minutos y ligera ventaja de los parisinos hacia la final de la Champions

Oda al fútbol de PSG y Bayern: nueve goles en 70 minutos y ligera ventaja de los parisinos hacia la final de la Champions

No se podía pestañear en el Parque de los Príncipes sin perderse un gol. Desacomplejados, sin especular, PSG y Bayern interpretaron una oda al fútbol, retándose a pecho descubierto, golpe tras golpe de dos de los mejores ataques de Europa, como si no estuviera en juego un billete a la final de la Champions. De momento, lo tienen los parisinos, pero el 5-4 es una ventaja corta cuando nadie especula. Qué importa cómo se defiende cuando hay letalidad en ataque. Ni Luis Enrique ni Kompany son entrenadores que les pidan a sus futbolistas contención. Al contrario, el mensaje, o eso pareció en 90 minutos que pasarán a la historia, es que pisaran el acelerador a fondo. [Narración y estadísticas: 5-4]

Lo demostró el Bayern durante los primeros 20. Se quedó la pelota y, a una velocidad endiablada, fue cercando a Safonov. Olise empezó a ser una pesadilla para Nuno Mendes y Kane a demostrar que, si bien el arrebato lo ponen por las alas el francés y Luis Díaz, él tiene la capacidad de tomar la decisión perfecta. El dominio bávaro se tradujo en que apenas apareció Vitinha, Dembélé no tocó pelota en los primeros diez minutos y el PSG no trenzó una jugada, que acabó con centro de Kvaratskhelia buscando la cabeza Balón de Oro, hasta el cuarto de hora.

Y ahí empezó el vértigo. El centro lo escupió Upamecano y lo cazó Luis Díaz en una contra salvaje en la que se apoyó en Olise, Kane y Kimmich antes de meterse en el área y que Pacho lo arrollara. Penalti que el 9 inglés convirtió para abrir el partido (0-1). Pudieron los alemanes aprovecharse de la ligera zozobra parisina con otra internada de Olise hasta la línea de fondo para sacar un pase atrás que salvó Safonov y rebotó en Marquinhos para estrellarse en el poste. El equipo de Kompany, sancionado y dejando los mandos a Aaron Danks, parecía jugar con una velocidad extra que el PSG no había encontrado.

Como también la tiene, apareció. En cuanto la pelota empezó a pasar por su brújula portuguesa, siguió por Doué y Kvaratskhelia y acabó en Dembélé. Fue el Mosquito quien primero tuvo el empate, pero solo ante Safonov, abrió en exceso su remate desde el costado izquierdo. No pasó ni un minuto cuando el georgiano, engañando a Stanisic con un amago, ajustó su rosca al segundo palo para sorpresa de Neuer (1-1).

El empate fue un toque de zafarrancho. A Olise no lo podía parar Nuno ni con la ayuda de Marquinhos, con amarilla desde muy pronto, pero Doué había espabilado tras una regañina de Luis Enrique y montó una contra con disparo ajustado que Tah envió a córner. De la bota de Dembélé en la esquina a la cabeza del bajito Joao Neves y al fondo de la portería alemana. El partido había girado por completo (2-1)

Upamecano marca el tercer gol del Bayern para recortar la ventaja del PSG.

Upamecano marca el tercer gol del Bayern para recortar la ventaja del PSG.EFE

El estadio veía a su equipo por delante, con otro mano a mano de su 10 que evitó Upamecano, pero también a un Bayern en el que Luis Díaz generaba pánico por la banda izquierda, poniendo balones al área que Musiala se atrevía a desperdiciar. Era un duelo de dos equipos descosidos. De esa locura sacó primero provecho, de nuevo, el Bayern, con Olise metiéndose hasta el área pequeña rodeado de rivales y, en un palmo, soltar un zurdazo para volver a empatar (2-2). Era el minuto 41 y, en el añadido, hubo tiempo para que el VAR revisara una mano de Davies. El colegiado suizo las vio y señaló un penalti que Dembélé no falló (3-2).

Tenían que reaccionar los alemanes en la segunda mitad, pero no esperaban que Hakimi encontrara una autopista y que asistiera al punto de penalti, que saltaran Dembélé y Zaïre-Emery y apareciera Kvaratskhelia para marcar el cuarto (4-2). No tardó en llegar el quinto, del Mosquito con una carambola con el poste (5-2).

Lejos de bajar los brazos, el Bayern aceptó el reto: si la eliminatoria iba a goles, los marcarían. Upamecano, cabeceando una falta de Kimmich, recortó (5-3) y Luis Díaz, en una contra bailada con Marquinhos, dejó la diferencia en un gol. Llegaban los alemanes más enteros al tramo final, donde el PSG trató de sujetar su ventaja. Lo logró, aunque vio cómo Mayulu se estrellaba en la escuadra y cómo Pacho sacaba un remate de Kimmich bajo palos. Fue lo único que tiraron a puerta que no acabó en gol. Una descomunal oda al fútbol.

Después de un maratón por debajo de dos horas... ¿qué nos queda por ver en el deporte? "El límite existe, solo que no sabemos dónde está"

Después de un maratón por debajo de dos horas… ¿qué nos queda por ver en el deporte? “El límite existe, solo que no sabemos dónde está”

A la hora del patio en la escuela primaria de Cheukta, un pequeño pueblo de Kenia, Sabastian Sawe se escondía en la cocina del colegio porque los otros niños organizaban carreras fuera y no quería participar. «Era muy tímido y rapidísimo y, como sabía que ganando llamaría la atención, se ocultaba», recuerda Julius Kemei, el profesor que convenció a Sawe para que corriera: «Le dije: ‘Correr no es sólo tu talento, es tu futuro’». El pasado domingo aquel niño inseguro se convirtió en el primer humano capaz de completar un maratón en menos de dos horas y resquebrajó todas las barreras del deporte.

¿Podemos correr 100 metros en nueve segundos? Seguro que sí. ¿Y saltar nueve metros? Por supuesto. ¿Nadar 100 metros en menos de 46 segundos? ¿Meter más de 100 puntos en un partido de baloncesto? ¿Ganar 30 Grand Slam de tenis? ¿Marcar 100 goles en un año? ¿Completar un salto quíntuple en patinaje sobre hielo? Ahora todo es posible. En cualquier rincón del planeta puede haber un niño escondido en la cocina de su colegio que sólo necesita confianza para salir y romper con todo. Bueno, confianza y alguna cosa más.

Cada vez más jóvenes

«Uno de los cambios más importantes que está habiendo y que puede ser decisivo en el futuro es la rápida detección y profesionalización de talentos en la mayoría de países del mundo. Incluso en lugares con la tradición de Kenia, antes el talento surgía de manera espontánea y sólo llegaban los dos o tres mejores de cada generación. Ahora, en cambio, a los 10 o 11 años ya se les programan planes de entrenamiento. Eso aumenta mucho la base y multiplica los candidatos a batir los récords», analiza Pedro L.Valenzuela, investigador de la Universidad de Alcalá y editor de la revista Fissac, que sabe de ejemplos más extremos.

El adolescente que amenaza los récords de velocidad de Usain Bolt es Gout Gout, un chaval de Australia, criado lejos de Estados Unidos y Jamaica, los países que históricamente han dominado los sprints. El mejor nadador del planeta es el rumano David Popovici, que creció y sigue entrenando en las viejas piscinas del Dinamo de Bucarest, aunque le han llovido ofertas de las universidades norteamericanas. Cada vez hay más prodigios, vienen de más sitios y tienen mejores armas.

La revolución de la nutrición

Mucho mejores. En el récord de Sawe las zapatillas mágicas, unas Adizero Adios Pro Evo 3, se llevaron todo el protagonismo y fueron importantes, sin duda. El efecto rebote de su placa de carbono combinada con su ligereza -97 gramos- otorgaron al keniano una ventaja respecto a los maratonianos de hace 20 años. Pero quizá no fueron la ayuda más decisiva. «Las zapatillas tienen efecto y mucho marketing detrás, pero los avances en nutrición son un elemento más potente. Sawe pudo ingerir 115 gramos de carbohidratos por hora y, lo que es aún más importante, durante sus cuatro o cinco meses de preparación en Kenia contó con lo último. Eso generó ganancias y eficiencias clave en su récord», apunta Aitor Viribay, que fue responsable de nutrición y fisiología del equipo ciclista INEOS y ahora se ocupa de los atletas de Salomon.

Ian WaltonAP


La innovación en material puede ser muy específica del maratón, pero todos los deportistas del mundo pueden comer mejor -en competición y fuera de ella- de lo que comían las estrellas de antaño. Y eso evolucionará de manera infinita. Los estudios -de las propias marcas o de instituciones públicas- continúan y continúan. El propio Viribay, por ejemplo, plantea que en un tiempo los deportistas se suplementarán con ácido láctico, que hasta ahora se veía como el demonio, el culpable de la fatiga muscular, y ahora se antoja, como dice, como la «próxima generación de combustible». Todo llegará.

La mente entra en juego

Y mientras lo hace, los prodigios del mañana se preparan en cuerpo y, cada vez más, en alma.Victor Wembanyama, quizá el jugador que supere el récord de 100 puntos de Wilt Chamberlain, cuenta que desde pequeño trabaja su mente porque «es igual de importante que el físico». Mide 2,24 metros y es capaz de correr, botar y lanzar como un base: algo de eso sabe. «Antes sólo se acudía a nosotros cuando había problemas en la edad adulta, pero ya trabajamos con niños y adolescentes desde edades muy tempranas. Sin duda eso influye en el rendimiento. Desde pequeños podemos trabajar la motivación, la concentración, la activación, la gestión de emociones… El ser humano ya no es tratado como una máquina y eso es lo que nos faltaba para cerrar el círculo en el deporte», expone Josefina Cutillas, psicóloga que trabajó conCarlos Alcaraz hasta los 15 años.

THOMAS COEXAFP

A tan corta edad, el hoy número dos del ranking ATP ya decía que quería ser el mejor de la historia y está en ello, pese a su reciente lesión de muñeca. Si Novak Djokovic alcanzó los 24 Grand Slam, él puede soñar en conquistar 25. La humanidad avanza así: alguien lo hizo antes, alguien lo puede superar. «La inspiración funciona así, sirve cuando es tangible. No es soñar con algo, es perseguir un objetivo posible porque otro deportista ya lo ha conseguido», añade Cutillas, que sin duda conoce los obstáculos.

¿Existen los límites físicos?

Una cosa es imaginarlo y la otra hacerlo. De hecho, pese a asombros como el provocado por Sawe en el maratón de Londres y pese a los muchos avances, en determinadas disciplinas se cree que se ha llegado al límite humano. En el béisbol, por ejemplo, el lanzamiento registrado a mayor velocidad fue del cubano Aroldis Chapman, que alcanzó los 172 km/h en 2010, y desde entonces no se ha superado. Según un estudio de cuatro investigadores de las universidades de Harvard y George Washington y del Tata Institute de Bombay publicado en la revista científica Nature, nadie le batirá jamás porque un ligamento del codo clave llamado ligamento colateral ulnar no se puede forzar más. Es imposible, asumen. El cuerpo no da para más. Sólo el tiempo dirá si es verdad. Pero es cierto que cuanto más puro es el movimiento, cuanto menos influyen factores externos, más difícil es ver progreso.

Como ejemplo, el salto de longitud. Hace 35 añazos Mike Powell saltó 8,95 metros y todavía no ha aparecido un portento capaz de superarle. Del récord anterior, de Bob Beamon, 8,90 metros, ya han pasado 58 años. Saltando progresamos poco a poco. «El salto es natural, no hay tanta incidencia de factores externos. Además, como se decía en el Watergate, hay que seguir el rastro del dinero. Cada año se venden millones de zapatillas de running para maratonianos aficionados, pero muy pocas zapatillas de saltadores. Ahí no interesa tanto la evolución tecnológica. Tiene su lado negativo y su lado positivo, porque así se mantiene más la esencia», subraya Ramón Cid, ex triplista y ex seleccionador español de atletismo, que apunta que lo que no ha cambiado mucho son los métodos de entrenamiento.

Se han afinado cargas, ahora se controla más la fatiga, pero tampoco hemos cambiado tanto en eso. «Los récords me recuerdan a la paradoja de Aquiles y la tortuga. El ser humano cada vez se acerca más a su límite, pero nunca lo alcanza. Saldrá alguien que correrá más rápido que Bolt, quizá el récord de los 100 metros baje a 9.50 segundos o incluso a 9.40, pero no me imagino a un ser humano corriendo los 100 metros en ocho segundos. El límite existe, sólo que no sabemos dónde está», concluye Cid.

Yo también pensé que nadie correría tan rápido

Yo también pensé que nadie correría tan rápido

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Lo reconozco. Yo también fui escéptico. Cuando estaba entre la élite me preguntaban si algún ser humano correría el maratón en menos de dos horas y yo respondía que no, que eso era imposible, que no lo verían mis ojos. Estaba equivocado. El pasado domingo me emocioné mucho. El maratón de Londres me pareció un espectáculo para recordar, un hito histórico y, además, una lucha por la victoria muy bonita. Los tres primeros, Sabastian Sawe, Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo, fueron muy valientes al correr tan rápido pese a estar jugándose el triunfo y nos regalaron unos minutos preciosos.

Cualquier aficionado al deporte e incluso cualquier persona puede apreciar la importancia de un récord así, de romper la barrera de las dos horas. Es la prueba que el ser humano avanza, que mejora, que cada se conoce mejor y que cada vez tiene mejores herramientas a su alcance. Indudablemente las nuevas zapatillas son un avance muy importante. Los atletas kenianos siempre han entrenado como lo hacíamos nosotros, como cosacos, hasta la extenuación, sumando muchos kilómetros, y con este calzado pueden hacerlo todavía más. Yo mismo lo he probado y sé lo que es. Antes después de una sesión intensa de entrenamientos tenías que descansar e ir al fisioterapeuta para que te arreglara, ahora muchas veces no necesitas ambas cosas. Pero creo que en el récord de Sawe hay muchos más factores en juego.

La alimentación es clave. Los kenianos, que suelen venir de familias pobres, ahora cuentan con nutricionistas y fisiológicos a su alcance, y en unos años compensan las carencias que pudieran tener en su infancia. Tienen dietas personalizadas donde les miden perfectamente cuántos hidratos comer, cuánta proteína y qué suplementos tomar. Por no hablar de los geles y los isotónicos que utilizan en carrera, cada vez más potentes y fáciles de digerir.

La especialización de los jóvenes

Nosotros sólo llevamos dietas muy básicas, con muchísimo hidratos y durante las competiciones no teníamos nada. Aún recuerdo que el día antes de los maratones comprabamos refrescos y les quitábamos el gas: ese era todo el azúcar que tomábamos. Luego bebíamos agua cada cinco kilómetros y en los últimos minutos, si eso, un plátano o una naranja. Imaginen las diferencias.

Todo es distinto y era difícil de prever hace dos décadas. Cuando Paul Tergat, Haile Gebreselassie, Kenenisa Bekele, Abel Antón o yo dimos el salto al maratón ya habíamos conseguido muchas cosas en la pista y éramos bastante mayores. Ahora hay adolescentes que se especializan en el maratón y empiezan a competir muy, muy jóvenes. Eso les da ventaja: más velocidad, más resistencia, más potencia.

Por todo ello creo que este mismo año se va a batir la plusmarca de Sawe y estoy seguro que tarde o temprano veremos éxitos parecidos en la pista. En esfuerzos cortos, como en los 100 metros o en el salto de longitud, el margen es más pequeño, pero esas mejoras en el material, en la nutrición o en la especialización va a acabar por dar portentos que batan los récords actuales. Visto lo visto ya no voy a caer en el mismo error. El ser humano no tiene límites y, si los tiene, no creo que vaya a verlos.